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miércoles, 8 de septiembre de 2010

TERESA MENDEZ-FAITH - PARAGUAY: NOVELA Y EXILIO (ENSAYOS) / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES.

Edición digital: Alicante :
N. sobre edición original:
Edición digital basada en la de
New Jersey, Slusa, 1985.
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PRÓLOGO
** Migración, ostracismo, exilio interior, exilio exterior, desgarramiento continuo a lo largo de un tiempo del desarraigo sin amanecer. Tal es una de las constantes de la historia del pueblo paraguayo que -al decir de Roa Bastos- «durante siglos ha oscilado sin descanso entre la rebeldía y la opresión, entre el oprobio de sus escarnecedores y la profecía de sus mártires». Las circunstancias anómalas, a menudo trágicas, de su trayectoria histórica han influido en las modalidades y características de la producción literaria que surge en el ámbito de un espacio unas veces estrecho y hondo, como el que deja la represión a los que permanecen en el país, los que trabajan entre las penumbras de la amenaza, el miedo y la autocensura. De ese espacio que, otras veces, se amplifica hasta perder el suelo de la sangre, y que sin embargo se obstina en prender las raíces a la tierra manchada de sueños y recuerdos en la inacabable presencia del exilio. En esas condiciones, no es de extrañar que gran parte de la literatura paraguaya se realice en destierro, y que este fenómeno dilacerante marque los momentos capitales de su historia o los títulos más significativos de su acervo.
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Soy un convencido de las relaciones «necesarias» entre la producción cultural y el estado de la sociedad en la que ésta se manifiesta. Si existe una literatura en que dichas relaciones son patentes, ésa es la paraguaya, marcada por los avatares en que su historia ha sido pródiga. Ello es tanto más evidente por cuanto que los escritores, con la lucidez que confiere la situación extrema, el caso hipertrófico, son conscientes de la «función» que están llamados a cumplir. Uno de los poetas más importantes de los años 40 la resume acertadamente cuando afirma: «El arte debe servir la vida, sea como confesión, sea como bandera. No hay, no debe haber belleza inútil». La frase es de Herib Campos Cervera, poeta del intimismo agónico por un lado, del desgarrado exilio por el otro, en donde muere, mordido por la rabia de la ausencia. Inconsciente o conscientemente, el juicio anterior se inscribe en la más pura tradición de los textos orales de los antepasados Guaraní, en los que la estética se confunde con la ética. ** Las precedentes reflexiones son producto de un cúmulo de datos dispersos en artículos y trabajos sueltos. Pero faltaba el estudio coherente que reuniera esos índices y propusiera una visión de conjunto a fin de poder sacar conclusiones válidas y útiles para la comprensión del fenómeno literario en el Paraguay. Un enfoque que permitiera comprender la asincronía de las letras paraguayas con respecto a las del continente, su discontinuidad, sus pozos de silencio, a los que siguen obras cimeras en el marco de la literatura universal, como Yo el Supremo, por ejemplo. En suma, los altibajos de su accidentada historia.
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Es lo que se propone el trabajo de Teresa Méndez-Faith, mediante una investigación seria y responsable hecha a través de los dos autores más significativos de la narrativa paraguaya contemporánea. Ambos son, por su vida y por su obra, actores en el proceso cuya marca esencial es el extrañamiento. El estudio de cinco novelas -tres de Gabriel Casaccia, dos de Augusto Roa Bastos-, todas escritas en exilio, constituye una rica fuente para la investigación que realiza la autora. Lejos del criterio romántico de «creación», Teresa Méndez-Faith enfoca el análisis en la significación que esas obras adquieren en el contexto de la sociedad, con el criterio de funcionalidad capaz de vehicular el sentir, la voz de la comunidad a la que están expresando a través de esas construcciones verbales de gran coherencia e innegable calidad. Este enfoque le permite escapar de las consideraciones esteticistas gratuitas, para incorporar el criterio de arte como producto artesanal realizado con el instrumento de la palabra. Criterio caro a la tarea literaria de ambos escritores, y a la reflexión teórica de uno de ellos, Augusto Roa Bastos, lúcido analista además de portentoso fabulador de la realidad («lo que queda cuando ha desaparecido toda la realidad», en la definición dada por uno de sus personajes).
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Teresa Méndez-Faith realiza su tarea de investigación con mucha conciencia, estableciendo primero los criterios básicos de la metodología socio-literaria utilizada, esbozando enseguida un panorama histórico que enmarca adecuadamente los parámetros exegéticos que se propone desarrollar. El análisis de los contenidos de las 5 novelas elegidas se realiza de manera pertinente a través de tres temas que la autora define como «recurrentes» y que son completados con lo que ella llama «contenidos formantes». Esta última parte concede atención especial al estudio del significante, elemento capital para la comprensión de la otra cara de la trama narrativa, tanto más que estas obras significan no sólo una superación de las características maniqueas de las que le preceden, sino también -y esencialmente- la apropiación de un lenguaje multifacético en el que las diferentes capas expresivas van enriqueciendo la textura polisémica de la escritura.
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El libro de Teresa Méndez-Faith tiene el enorme mérito de buscar una explicación profunda y coherente del proceso literario paraguayo, especialmente a través del fenómeno social del exilio, que lo marca en forma decisiva. Y de proponer una serie de pautas válidas para comprender la producción cultural de un país que ha permanecido a menudo en la sombra de los estudios de las letras latinoamericanas, unas veces por la dificultad de comprender una experiencia de gran particularidad, otras veces por la pereza o la inepcia de los críticos que se contentaban con rótulos efectistas como «la incógnita del Paraguay». La autora posee todos los recursos para penetrar en esa realidad textual y volverla diáfana. Este trabajo es la confirmación de su capacidad de realizarlo, y de hacerlo bien.
París-Exilio, enero de 1985
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A MANERA DE INTRODUCCIÓN
Durante estos últimos cincuenta años, los continentes europeo y latinoamericano (sin contar el asiático) han sido teatro de una serie de hechos histórico-políticos que han convertido al exilio en una realidad recurrente cada vez más generalizada. Nos referimos, en forma específica, al exilio masivo provocado por la Guerra Civil española de 1936-39; al alemán de la época del predomino nazi en los años treinta; al de judíos y disidentes intelectuales rusos de principios de la década pasada; a la emigración paraguaya resultante de la Guerra Civil de 1947 y del siguiente tercio de siglo de poder tiránico; y finalmente, a la chilena y uruguaya sobrevenidas a consecuencia de golpes militares (1973) que arrasaron con las instituciones democráticas de ambos países.
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El carácter distintivo de esas emigraciones es que las componían, en alto porcentaje, intelectuales y profesionales diversos -artistas, escritores, científicos- cuya militancia posterior ha tenido, y tiene, profundas consecuencias culturales, especialmente en el campo artístico-literario. No obstante, el interés de la crítica por investigar sus alcances y trascendencia es bastante reciente. En 1970, Terry Eagleton publica su libro titulado Exiles and Emigrés: Studies in Modern Literature, donde reconoce el notable papel cumplido en la literatura inglesa por algunos escritores extranjeros. Lo significativo del hecho es que abre su párrafo introductorio afirmando que entre los siete escritores más importantes de la literatura inglesa de nuestro siglo, sólo uno -D. H. Lawrence- es inglés; los otros seis son o extranjeros o emigrados: Conrad, James, Eliot, Pound, Yeats y Joyce. En 1975, la revista Mosaic dedica todo un número a la literatura del exilio, examinando en una serie de ensayos las diversas maneras en que la condición de exiliados de sus autores afecta sus respectivas obras. De fecha algo más reciente son los artículos reunidos en un número de 1978 de la revista venezolana Nueva Sociedad, en los que se investiga específicamente la problemática actual del exilio en Latinoamérica en relación con las circunstancias histórico-políticas que rodean al escritor exiliado. La frecuencia con que en los últimos años se dan curso a estos trabajos, es sintomática: hace pensar que la realidad del exilio ha dejado de constituir un estado excepcional para el escritor latinoamericano, convirtiéndose hoy día en una situación habitual, frecuente y permanente.
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Emigrados, desterrados, transterrados, expatriados y exiliados son términos más o menos intercambiables para designar a quienes, por razones varias, han tenido que abandonar su país de origen. Éstos, no obstante, a menudo prefieren evitar considerarse «desterrados», «expatriados», o «exiliados», tal vez más por razones sicológicas que por negar su situación real. Los escritores españoles exiliados, por ejemplo, han dado en llamarse «transterrados», mientras que muchos rusos han optado por definirse como «emigrados». Con referencia al uso del vocablo «transterrados», que denotaría un transplante exitoso a un lugar en que la lengua permanece incambiada, comenta Noé Jitrik:
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Los escritores españoles crearon algunas fórmulas felices: se definieron como «transterrados», no como «desterrados», palabra que, al contrario, designa un movimiento cumplido, un triunfo (del enemigo) y una derrota; en cambio el otro término supone un desplazamiento, hasta cierto punto un reencuentro, el establecimiento de un circuito entre dos puntos, España y el lugar de exilio, que tienen en común más de lo que el conformismo nacionalista supone.
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Por su parte, en un artículo dedicado a los artistas exiliados soviéticos, explica Anthony Astrachan, su autor, que la mayoría de dichos artistas se consideran «emigrados» -no «exiliados»- porque piensan que el estar donde están implica una elección personal; significa que ellos han escogido entre salir del país o ir a Siberia, entre seguir su labor creativa lejos de la patria o quedarse allí sin poder dedicarse a su quehacer artístico.
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Creemos, sin embargo, que las variantes arriba indicadas constituyen falsas opciones y que en el caso del «transterrado español» o del «emigrado ruso», la connotación de destierro, alienación, desgarramiento, etc., implícita en el término «exiliado», describe de manera más certera la realidad del ostracismo. Así parece entenderlo Bertolt Brecht, quien en 1937 afirmaba que jamás podría estar de acuerdo con el nombre de «emigrados» que se les había dado ya que «emigrados» son aquellos que «emigran» y ni él ni quienes con él dejaron su país lo hicieron por propia voluntad. Y agregaba:
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We had to flee. [...] And the country that received us is no home but a place of exile. We sit waiting for the day of return, [...] forgetting nothing and giving up nothing, nor forgiving anything that happened, forgiving nothing at all. (Tuvimos que huir. [...] Y el país que nos recibió no es hogar sino más bien un lugar de exilio. Esperamos pacientemente el día del retorno, [...] sin olvidar nada y sin renunciar a nada, sin tampoco perdonar nada de lo que pasó, sin perdonar nada en absoluto.)
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A cuatro décadas de distancia, escuchamos prolongarse el eco de esa angustiante confesión en palabras de Roa Bastos:
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Todo exilio es [...] forzoso, aún el de quienes por propia decisión y con carácter transitorio optan por la expatriación e incluso por esporádicos viajes que les permitan ampliar el horizonte natal e incorporar a su mundo el pedazo de mundo que les falta. [...] Ninguno de ellos podría decir sin remordimiento: «escribo muy bien en Paris...». Los que lo hacen, en París o en cualquier otro lugar del mundo, no dejan de sufrir el suplicio por la esperanza del retorno, en muchos casos, en casi todos, incierto, por no decir impracticable.
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No se trata de una mera coincidencia de ideas entre dos exiliados, un alemán y un paraguayo, sino del sentimiento y, el dolor compartidos -más allá de las barreras temporales, nacionales o ideológicas- por quienes en algún momento se han visto obligados a abandonar su patria. La producción literaria de los escritores exiliados, posterior a su extrañamiento forzoso, es lo que ha dado lugar al fenómeno hoy generalizado de las literaturas del exilio que representan, por otra parte, una expresión cultural de raíces eminentemente histórico-políticas. Entre dichas literaturas están la alemana, en las décadas del treinta y del cuarenta; la española, a partir de los años cuarenta; la paraguaya que se inicia a mediados de siglo; y, durante las dos últimas décadas, la rusa y la aún más reciente literatura chilena del exilio. Thomas Mann y Bertolt Brecht, Max Aub y Juan Goytisolo, Augusto Roa Bastos y Gabriel Casaccia, Aleksandr Solzhenitsyn y Andrei Sinyavsky, Fernando Alegría y Ariel Dorfman, son sólo algunos de los muchos escritores cuyos trabajos se suman día a día al número de obras escritas extrafronteras y que, en su conjunto, constituyen el corpus de la ya enorme producción del exilio. Si bien a muchos de estos escritores los separan factores fundamentales -lengua, cultura, ideología-, los une no obstante la experiencia común de vivir en el exilio y una problemática similar: la relacionada con la creación artística en un medio extraño y ajeno, tanto emocional como culturalmente. En el caso de la mayoría, pero en especial en el de los arriba citados, los une también una nostalgia común y una preocupación igualmente compartida con respecto al destino de su pueblo que, de modo consciente o inconsciente, en mayor o en menor grado, creemos que se deben ver incorporadas y expresadas en sus respectivas obras.
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El exilio tiende a agudizar la concientización del escritor, por el hecho de que en la mayoría de los casos su exilio obedece a razones de orden político. De ahí que, a menudo, sus obras incorporen los problemas internos de su patria, cobrando sin embargo universalidad por la similitud de los problemas contemporáneos. Explica Sinyavsky que ciertas cosas que suceden en su país -como nuevos arrestos o la suerte de amigos- le obligan necesariamente a responder, y agrega que aunque uno no sea militante político, «what is currently happening in Russia does not let one plunge exclusively into the world of art» («lo que actualmente está pasando en Rusia no le permite a uno sumergirse exclusivamente en el mundo del arte»). Algo muy similar es lo que dice Roa Bastos con respecto a la relación existente entre sus obras y la realidad paraguaya actual, aunque en su caso el compromiso esencial con su gente constituye una posición consciente y deliberadamente asumida, evidente además en su concepción ética del arte. Define Roa Bastos su situación en los siguientes términos:
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Soy un exiliado voluntario al margen de toda militancia política activa; lo que no quiere decir que me desinterese de las cosas que ocurren allá. Todo lo contrario. [...] Mi pasión paraguaya y latinoamericana subyace en mi vida y en mi obra, y es desde ella y dentro de los límites que ella forzosamente tiene donde creo servir mejor a mi país, como hombre y como ciudadano. De ahí que las estructuras literarias o incluso el modesto valor estético que mis libros pueden tener estén impregnados de un trasfondo ético que se rebela a cada instante contra los males y fallas que afligen al Paraguay, como a cualquier otro país de nuestra América hispánica.
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También su compatriota Gabriel Casaccia señala la importancia que tienen en sus obras las vivencias, sufrimientos y problemas de su pueblo, enfatizando el carácter ético esencial de su narrativa. En relación a su novela Los exiliados, cuyo contenido se concentra en torno a la problemática del exiliado político, sostiene lo que sigue:
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Yo siempre he pensado que el novelista es una especie de antropólogo inconsciente que, por vía de la intuición, individualiza y aclara algunas particularidades del ser humano y del ambiente que lo condiciona. [...] De modo que es una novela de vivencias. Su estructura es lineal. Por la forma de presentar el tema podría definírsela como realista, testimonial, aunque no estoy enrolado en ninguna tendencia ni escuela literaria, y cualquier método me parece bueno siempre que me sirva para prestarle más fuerza y autenticidad al relato. Si bien los tres coinciden en que su arte no puede permanecer indiferente a las vivencias y sufrimientos de sus pueblos, los paraguayos Roa y Casaccia indican, además, que allí encuentran el material básico del que se nutren sus novelas.
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En los capítulos que siguen nos proponemos estudiar la novelística paraguaya del exilio en cuanto producto de un determinado contexto histórico-cultural y de una serie de elementos extraliterarios que afectan tanto al escritor exiliado como a su producción. Para nuestro análisis hemos escogido las cinco novelas más representativas que ha producido el exilio paraguayo: tres de Gabriel Casaccia y dos de Augusto Roa Bastos, considerados ambos, por la crítica nacional e internacional, como dos de los mejores escritores paraguayos contemporáneos. Si bien la narrativa de cada uno de estos dos escritores por separado -y en particular la de Roa Bastos- ha sido objeto de una bibliografía crítica relativamente abundante, no existe hasta el momento un estudio que ubique la obra de ambos en el contexto mayor de la producción paraguaya del exilio. Llenar parcialmente ese vacío es uno de los propósitos de este estudio.
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Una aproximación crítica de carácter contextual como la nuestra, cuyo objetivo básico es situar cada texto en un determinado contexto cultural e investigar -teniendo como guías los trabajos de Walter Benjamin y de Lucien Goldmann- una gama de interrelaciones posibles (a nivel temático, estructural, lingüístico...), encuentra más material de trabajo en el campo narrativo. Éste es más apto que otros -que el poético, por ejemplo- para la incorporación de la realidad histórico-social en la obra. De ahí que nos concentremos en la novelística y no en la poesía paraguaya del exilio, que, por su abundancia y altos valores ético-estéticos, bien merecería el tiempo y el espacio de otro tomo separado. Sin embargo, las posibilidades de síntesis inherentes al género poético hacen que queramos cerrar esta introducción con un poema desglosado de la literatura del exilio paraguayo. En él se filtran, resumidas en unos pocos versos, las vivencias íntimas del escritor paraguayo, pero que también podrían ser las de un Brecht o un Solzhenitsyn, cuyas vidas cobran sentido no en el «aquí» circunstancial en que les toca vivir, sino en el «allá» que centra el lugar y tiempo de sus recuerdos, de su pasado, de su identificación personal, de su herencia cultural e histórica.
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CONTRASENTIDO
Y qué contrasentido: yo
(que debería estar en otros sitios) caminando
por estos sitios, por estas calles que desconozco;
que andaría por huertos
familiares, desbrozando estos huertos retirados y
. extraños;
precisamente yo que vagaría sin duda
por entre naranjales y violines, ahora
aprisionado por cerrazones y por noches lejanas
como un horror hacia mi propia
palabra, hacia esa que ya ni entiende
por qué el contrasentido, el revés de la trama, el
. desaliento
de no explicar por qué es aquí y no allá donde se
. extiende
la línea justa de mis pasos.

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Enlace a la versión digital del libro PARAGUAY: NOVELA Y EXILIO en la BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES
1. LAS RAÍCES HISTÓRICAS DE LA ESCASEZ LITERARIA PARAGUAYA - DE LA HISTORIOGRAFÍA A LA NARRATIVA DEL EXILIO

2. HACIA LA NARRATIVA DEL EXILIO

3. CRÍTICA Y DENUNCIA EN LA NOVELÍSTICA DE GABRIEL CASACCIA Y AUGUSTO ROA BASTOS

4. TRES TEMAS RECURRENTES EN LAS NOVELAS DE GABRIEL CASACCIA Y DE AUGUSTO ROA BASTOS

5. REFLEXIONES EN TORNO A CIERTOS «CONTENIDOS FORMANTES» EN LA NOVELA DEL EXILIO

RESUMEN Y CONCLUSIÓN ,

BIBLIOGRAFÍA SELECTA

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RESUMEN Y CONCLUSIÓN
La literatura paraguaya del exilio participa -conforme lo establecimos en las páginas introductorias de este trabajo- de un fenómeno cultural continental que se ha ido generalizando durante los últimos cuarenta años y cuyos orígenes hay que buscarlos en una serie de hechos histórico-políticos que han afectado profundamente el proceso cultural de un gran número de naciones.
Tras diseñar el contexto mayor de este fenómeno, nos hemos concentrado en el caso específico de la novelística paraguaya concebida y escrita extrafonteras -a través del estudio de cinco obras representativas-, ubicándola primero en la realidad histórico-político-cultural paraguaya, y situándola después dentro del escenario literario en particular. Investigamos además el cómo, el cuándo y el dónde de su génesis, al par de señalar los factores de diversa índole que se han conjugado para que la producción del exilio constituya un corpus literario significativo y coherente, con características temático-estructurales propias, cuyo análisis demuestra, a todo nivel, la influencia definitoria de un factor extraliterario: la condición de exiliados de sus respectivos autores.
Dentro de este esquema, anotamos en el primer capítulo varios datos de índole histórico-política que ayudan a comprender el porqué de la «incógnita del Paraguay» en el contexto general de las letras hispanoamericanas. Observamos a este respecto que en el Paraguay se dieron, de manera más aguda que en otras partes, los problemas derivados de la independencia política que en el siglo pasado retrasaron la evolución del género narrativo en Hispanoamérica. Destacamos particularmente el efecto negativo que tuvo en las letras del país -tanto en cantidad como en calidad literarias- el desarrollo dramático y a menudo trágico de la historia paraguaya: dictadura del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia (1814-40), Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), guerras civiles varias (1904, 1911-12, 1922-23), Guerra del Chaco (1932-35), Guerra Civil de 1947 y la actual tiranía. Si bien esta última empalma, hasta cierto punto, con el derrotero histórico del país, hay que hacer la salvedad implícita en la apología que de su propio gobierno hace el doctor Francia (en Yo el Supremo), y explícita en las palabras del escritor y político paraguayo Epifanio Méndez, en cuya interpretación «la tiranía vitalicia de Stroessner no es un parásito del aire; entronca en la política paraguaya como la estaca que echa raíces en la tierra y genera nuevas ramas. No es un injerto». Y explica a continuación:

Desde su adscripción al imperio español (Irala, 1537-1556), pasando por el apogeo colonial (Hernandarias, prácticamente de 1592 a 1621), hasta el alumbramiento y el cenit de la Independencia (Francia, 1813-1840; Don Carlos, 1841-1862; y Solano López, 1862-1870), el Paraguay ha sido gobernado intermitentemente por poderes vitalicios, aunque no despóticos. Por eso no cabe parangonar con ellos el de Stroessner, pero son precedentes y se prestan a equívocos. Alguien dijo que «la historia se repite: una vez como drama, y en la reprise, como comedia». [...] Los regímenes de Francia y los López son el «drama»; el de Stroessner, la «comedia».
En este introito al tema, pues, dejamos puntualizada, primordialmente, la importancia clave de la revolución del 47 y la dictadura de Stroessner, en el surgimiento de la literatura del exilio.
En el siguiente capítulo indicamos que la literatura paraguaya contemporánea se inicia a fines de la década del treinta, y señalamos el impacto positivo de la Guerra del Chaco en la renovación literaria posterior. Entre otras cosas, la literatura cobra autonomía. Se independiza de la historia, la sociología y la política, disciplinas a las que directa e indirectamente servía en el período anterior. Las obras empiezan a recobrar la realidad nacional de modo más objetivo. Se abandona, por lo menos en parte, la tendencia a la mistificación e idealización predominante hasta entonces. Para el caso específico de la narrativa, situamos su contemporaneidad en la década de los años cincuenta y emplazamos dentro de ella a la novelística del exilio. Sintetizamos a grandes líneas los rasgos generales de esta narrativa contemporánea cuya temática se amplía con la incorporación de una serie de problemas del medio -de orden socio-económico e histórico-político- hasta entonces prácticamente inéditos en la ficción. Pasamos lista, finalmente, a los factores extraliterarios que pesan de manera profunda tanto en la producción de dentro como en la del exilio: la represión política, las censuras y autocensuras consecuentes, el enclaustramiento cultural, la falta de tradición literaria, la escasa circulación del libro, etc. A través de este proceso analítico, concluimos que son justamente dichos factores extraliterarios los que determinan la existencia de dos literaturas paraguayas contemporáneas: una, producida intrafronteras -y a la cual sólo aludimos indirectamente, en cuanto elemento referencial- y otra, en el exilio, parte de cuya temática llena los significativos y forzosos silencios de aquélla.
Luego procedemos a aislar algunos pasajes representativos del caudal biográfico y literario de Gabriel Casaccia y Augusto Roa Bastos, dos de los escritores claves y narradores más fecundos del exilio. El resto de este capítulo, el tercero, lo dedicamos al examen de las cinco novelas seleccionadas para este estudio -La Babosa, La llaga y Los exiliados de Casaccia; Hijo de hombre y Yo el Supremo de Roa Bastos-, concentrándonos en relacionar los aspectos críticos y denunciatorios de estos textos al contexto referencial de su motivación. Hacemos mención explícita de dicho contexto temporal e histórico-político porque de él se nutre la novela del exilio. Hecho que, unido a la posición ética conscientemente asumida por estos escritores, se traduce en sus obras por el predominio de un contenido socio-político altamente crítico.
A la altura de esta exposición, ensayamos una especie de tipología de la novela paraguaya del exilio, atendiendo a su caracterización temática en el capítulo cuarto, para de inmediato -en el quinto- aislar a un conjunto de elementos estructuradores a los que denominamos «contenidos formantes» por su tendencia a cobrar carácter organizador, dando al discurso narrativo, y al texto mismo, un determinado aspecto formal. Así, mientras en el capítulo cuarto ponemos énfasis en el estudio contextual encaminado a inquirir de qué modo se expresa temáticamente ese contexto en el mundo novelístico del exilio, en el quinto nos detenemos a observar la mecánica por la cual dicho contexto determina asimismo, en todo o en parte, la forma de la novela.
Con este procedimiento arribamos, en el capítulo cuarto, a la conclusión de que son tres los motivos temáticos persistentemente recurrente en todas estas novelas, a saber: el tema del exilio, la obsesión por el pasado, y los tópicos relacionados con el presente nacional hoy dominado por la realidad de la tiranía. Más allá de las diferencias estilísticas -comprendidos los modos de novelar-, en todas las obras de Roa y Casaccia predomina una temática que capta y expresa artísticamente la realidad política, social y sicológica actual de su país, tanto del Paraguay reprimido (el de dentro), como del Paraguay expatriado (el del exilio).
En el capítulo quinto y final, analizamos el papel estructurador de tres «contenidos formantes» específicos, cuya influencia a nivel textual es diversa, y cuya relación con otros elementos textuales o contextuales tampoco es homogénea. Por ejemplo, constatamos en dicha novelística la frecuente presencia de ciertos «espacios-cárceles» que, como «contenidos formantes», están directamente relacionados con la temática de la dictadura actual. En otro lugar descubrimos que la dualidad geográfico-temporal del «aquí» versus el «allí», no menos constante en estas novelas, puede ser atribuible no sólo al recurrente tema del exilio sino también a la propia complexión espiritual del escritor exiliado. El tercer y último «contenido formante» que incluimos en este capítulo es el relacionado con el elemento humano contenido en estas obras. Nos detenemos en señalar una serie de homologías que se establecen entre el autor y algunas de sus criaturas, entre el mundo exterior a la narración y el interior de lo narrado, entre el «yo» del escritor y el «yo» del narrador o protagonista principal. Es interesante observar que a menudo éstos constituyen «dobles» parciales -intelectuales o emocionales- de sus respectivos autores. Este «contenido formante» proviene no sólo de un determinado tema, o del exilio del autor, sino que también entronca con una tendencia hoy generalizada en la novelística hispanoamericana: la del narrador intelectual, «doble» o «vocero» ideológico de su autor.
En conclusión, creemos poder afirmar, en base a las observaciones y deducciones realizadas a lo largo de esta interpretación, que la novelística paraguaya del exilio -cuya similitud temático-estructural se relaciona directamente con la situación de exiliados de sus respectivos autores- gira en torno a la problemática realidad nacional, sus antecedentes histórico-sociales y su angustioso presente. Dicho elemento focal, que a su vez organiza y estructura el material narrativo, constituye en este caso lo que Jakobson denominaría «la dominante» de la novelística del exilio. La configuración particular de este corpus literario nos lleva a establecer la necesidad de su inclusión en una categoría literaria propia, que explique sus tendencias temático-estructurales dentro del contexto histórico-político del cual deriva indirectamente, a la vez de ser referente básico y nutrir la ficción del narrador del exilio. Un primer ensayo de ese carácter es el que hemos tratado de bosquejar en este trabajo.

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BIBLIOGRAFÍA SELECTA:

Novelas de Gabriel Casaccia
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Novelas de Augusto Roa Bastos
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