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sábado, 27 de febrero de 2010

CENIZAS DESOLLADAS Y OTRAS PIEZAS. Autora: GLORIA MUÑOZ YEGROS - Presentación: AGUSTÍN NÚÑEZ / Palabras en el estreno: JOSÉ LUIS ARDISSONE


CENIZAS DESOLLADAS Y OTRAS PIEZAS
Autora: GLORIA MUÑOZ YEGROS
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com ),
En la tapa: PAUL CABRERA y LOURDES GARCÍA
En CENIZAS DESOLLADAS,
Foto de MIGUEL HOUDIN,
Editorial Arandurã,
Asunción-Paraguay.
Agosto 2005, 172 pp.

ÍNDICE
Presentación - Agustín Núñez
Cenizas Desolladas
Presentación de Cenizas Desolladas - José Luís Ardissone
La Dama del Domingo a la Mañana
Tríptico de una Pequeña Ciudad
• Primera Comunión
• El Juez en Camisas
• Perlas Necrológicas
Adaptaciones
*. El Maestro (Rafael Barret)
*. Hay q'ue Arreglarse (Josefina Pla)
*. Juliana (Guido Rodríguez Alcalá)

PRESENTACION
** Con el advenimiento de la transición a la democracia en el Paraguay (1989), surge en el campo de la dramaturgia, una particular figura que ofrece de manera continúa su producción teatral, abarcando variedad de temas y conflictos pero siempre con una constante: su excelente calidad de escritura.
** Me refiero a la persona de GLORIA MUÑOZ, incansable luchadora del teatro y de los Derechos Humanos, que por propia decisión mantuvo su silencio literario durante la dictadura del general Alfredo Stroessner, como un acto de rebeldía ante el régimen. Hoy, tenemos la suerte de conocer a través de este libro, un abanico de obras nuevas, varias de ellas ya representadas con éxito. Este diverso material dramatúrgico está conformado por obras de corta y larga duración, en las que pasa con maestría singular por disímiles géneros como la comedia, el drama, la tragedia y la farsa.
** Como característica particular, muchos de sus argumentos son tomados de hechos de la vida real, reelaborándolos y ubicándolos dentro de su visión particularísima de ver el mundo.
Si iniciamos un recorrido por las obras contenidas en éste tomo nos encontramos con CENIZAS DESOLLADAS, texto de complejísima estructura dramática en las que se mezclan personajes vivos y muertos, pasado y presente, realidad y recuerdo; todo ello tomando como eje temático un hecho escabroso, trasformado en delicada poesía en manos de Gloria Muñoz. La historia tiene la particularidad de estar contada desde sus personajes mismos. Aunque de forma diferente, por momentos nos evoca el mundo rulfiano, cargado de pequeños grandes símbolos y significados.
** Con la DAMA DEL DOMINGO A LA MAÑANA logra un resultado brillante en lo que respecta a la comedia urbana. Pocas veces en la comedia nacional se encuentra tanta riqueza de situaciones y fluidez en el relato. Con un ritmo avasallante que nunca decae, con diálogos llenos de humor e ingenio, nos cuenta historias de seres encerrados en un mismo espacio por "extrañas circunstancias", que tienen como saldo la ruptura de la incomunicación y el desafecto de dos hermanos que viven separados sin saber el por qué. Si creemos en los ángeles, la Dama viene a ser uno de ellos. Es un ser extraño, con una realidad e historia permanentemente acomodada a su conveniencia, que con una carga de linda locura despliega sin querer a su paso un destello de felicidad. Sus diálogos son breves y chispeantes e introducen al lector desde el inicio a un ritmo vertiginoso donde la locura juega un papel preponderante.
** En TRIPTICO DE UNA PEQUEÑA CIUDAD nos presen-ta historias que nos muestran lo insólito de una "pequeña ciudad".
** PRIMERA COMUNION es un delicioso juego de cambio de roles entre quienes somos y queremos, o nos vemos obligados, a ser. Muñoz pulcramente incursiona en el mundo masculino tocando nuestra fibra vouyerista, nos lleva a ver la obra a través del ojo de una cerradura.
** En esta trilogía el drama se hace presente con el JUEZ EN CAMISA, obra de alto contenido político y dramático, basado en un hecho real, del cual fue protagonista y víctima Miguel Ángel Soler, secretario general del Partido Comunista Paraguayo. Dado lo desgarrador de la fuente que lo origina, la obra podría caer fácilmente en el dramón, sin embargo, inteligentemente la dramaturga recurre a elementos brechtianos, como son la "historicidad" y el "distanciamiento" o "extrañamiento" para presentarnos un hecho lleno de "epicidad", poniendo a dos actores a compartir el mismo rol del juez, que representan alternadamente al juez (ejecutor de la justicia) y al juez - hombre, con sus sentimientos, su sentido ético y sus conflictos surgidos como consecuencia de la aplicación de la justicia.
** El humor negro se hace presente en PERLAS NECROLOGICAS, provocando en el lector la sonrisa del cómplice con estos "negros planes".
** Una trilogía de adaptaciones reúne obras breves de otros autores. Rafael Barret sigue vivo en el espíritu de EL MAESTRO, ese ser que vive entre la vida y la muerte, entre la realidad
y las sombras de aquello que fuera en sus años de juventud. Posee todos los ingredientes requeridos por un buen actor para una muestra de depurada actuación.
** Llena de ingenua alegría llega la adaptación del cuento de Josefina Plá, HAY QUE ARREGLARSE. Texto que encanta por su frescura y sencillez. La serenata paraguaya sirve de pretexto para mostrarnos un personaje lleno de picardía.
** Finalmente, JULIANA, basada en un cuento de Guido Rodríguez Alcalá. Juliana, apresada por Francisco Solano López a causa de su marido, vive los últimos momentos de reflexión, en los cuales decide peinarse, lavarse y arreglarse para morir con dignidad. Muñoz logra trasmitir en esta obra la atmósfera densa y de opresión de celda habitada por espectros, dentro de la cual se yergue lentamente, la fuerte y bella figura de juliana.
** Sin lugar a dudas, esta recopilación de obras de Gloria Muñoz, pasará a alimentar de forma importante la dramaturgia nacional actual. Con la representación de sus obras nos invita a participar de un agradable juego y a ser protagonistas de un encantador desafío.
AGUSTÍN NÚÑEZ

PRESENTACIÓN
DE CENIZAS DESOLLADAS CON MOTIVO DE SU ESTRENO
** Gloria Muñoz nos dio muestra de su talento en obras como "La Prohibición de la Niña Francia", "La Divina Comedia de Colón", y fundamentalmente con su versión teatral de la magistral obra de Augusto Roa Bastos "Yo El Supremo".
** Ahora nos presenta una obra importante -mete el bisturí en un tema tabú. Nos pinta con trazos filosos una familia de ricos terratenientes en el Paraguay de la postguerra del 70.
** Cuando se esconden verdades, cuando la mentira se adueña de nuestras vidas, cuando los pecados no son expiados, mientras los culpables no paguen sus culpas, no es posible la paz ni el descanso.
** "El pasado resurge con fuerza del abismo cuando pretendemos enterrarlo con enceguecida soberbia", "Las verdades que se callan se tornan venenosas", nos dicen los personajes de la obra.
** Mientras no hagamos un acto sincero de contrición, mientras los culpables no paguen sus culpas, mientras la justicia bastardee sus fallos, no encontraremos el camino de la redención. ** Sólo cuando brille la verdad, resurgirá esta bendita tierra nuestra.
JOSÉ LUIS ARDISSONE

PERSONAJES
ABELARDO FERNÁNDEZ SANTOS (el padre)
ELVIRA (la madre)
LEONOR (la hija)
AGUSTINA (la huérfana)
SERAPIO (el cochero)
ARNULFO PANIAGUA (e1 comisario)
HERMANA JOSEFINA CIRIACA (criada-espectro)
LEONOR (espectro)

La acción transcurre entre finales del 1800 y principios del 1900, en el seno de una familia acaudalada de una ciudad de provincia.
ESCENA 1
Los espectros - don Abelardo - Elvira - Leonor - hermana Josefina

La escena se divide en dos planos. En el inferior se despliega una estructura, en parte fija y en parte móvil, de paneles compuestos de puertas y ventanas. Estos cambian de posición y carácter en función a las escenas. Se iluminan, abren, cierran, cortinados, rejas, etc. Crean el clima necesario con sus transformaciones.

El plano superior es una parrilla negra, al igual que el fondo. Se trata de crear un espacio vacío, oscuro, ingrávido, como flotando en la mitad del escenario. Es el plano de los espectros. Estos son dos mujeres cenicientas, casi translúcidas, con largas mortajas hechas hilachas. El espectro de Ciriaca es el de una anciana y el de Leonor el de una mujer joven.
La escena está en la oscuridad absoluta, los espectros acostados sobre la parrilla, con sus mortajas colgando en el vacío, clan la impresión de estar suspendidos.
Al iluminarse la escena se desentumecen muy lentamente, cambian de posición, se incorporan paulatinamente. El espacio y la comunicación están fuera de lo convencional, por ello, las formas expresivas adoptadas tendrían que ajustarse a esas características.
.
CIRIACA - ESPECTRO
Sé que alguien está a mi lado. Ha recobrado la conciencia, lo sé.
¿Por qué no me contesta? No trate de eludirme. La eternidad nos acorrala con su indiferencia a todos por igual. Aquí no se elige compañía, guarde su desdén.
¿Me ha reconocido? ¿La avergüenzo?
¿Por qué se duele tanto de sí misma? Le aseguro que es un sentimiento inútil.
Ah, es la señorita Leonor, qué casualidad.
En realidad, no lo es tanto. El panteón que mandó edificar su padre sólo tenía tres lugares y usted llegó cuando ya estaban todos ocupados. Mejor para usted, le puedo asegurar, abrazada por la tierra siente el alma deshacerse en la tibieza del universo.
LEONOR - ESPECTRO
Por favor, Ciriaca, termine con sus disparates.
CIRIACA - ESPECTRO
Ah, decidió hablarme. En estas circunstancias las palabras son inevitables, son como destellos de la memoria, no precisan decirse, basta pensarlas para que ellas enciendan la oscuridad del olvido.
¿Eso es lo que quiere? ¿Olvidar?
LEONOR - ESPECTRO
** Su curiosidad no me dejó vivir tranquila y ahora no me deja morir en paz.
CIRIACA - ESPECTRO
¿Qué pretende?, ¿reprocharme indiscreción?
La vida me negó sus emociones, sus misterios... no tenía más entretenimiento que mirar cómo se desenvolvía la existencia ajena, descubrir sus secretos, encontrarles sentido, acompañar la alegría extraña, a veces incomprensible, de los demás, condolerme con todas las fuerzas de mis sentimientos de las desgracias del otro.
Mirar y mirar, nada más. Mi vida no fue más que sobrevivir a los otros cruzando el río del tiempo sin mojar los pies en las aguas de la existencia de nadie.
(Brusco cambio) ¿Por qué recuerda de esa forma a la pobre niña Agustina?
LEONOR - ESPECTRO
No recuerdo a nadie. Estoy muerta y muertos los demás en mi memoria y mi interés. La muerte fue un desenlace feliz a mi existencia sin atractivos, terminó por acallar todas las pasiones mezquinas que por tanto tiempo me acorralaron.
(Inquieta) ¿O acaso pretende entretenerse adivinando mis pensamientos?
CIRIACA - ESPECTRO
No es necesario.
LEONOR - ESPECTRO
No la entiendo.
CIRIACA - ESPECTRO
Su pensamiento es mío y el mío es suyo, no hay fronteras. Existimos solamente porque logramos ver en el pensamiento ajeno el propio.
Debe ser la inexperiencia que la tiene confundida. ¿Es la primera vez que le sucede?
LEONOR – ESPECTRO
¿Sucederme qué?
CIRIACA - ESPECTRO
La unión de las cenizas de la memoria. Es muy simple, es el alma hecha polvo que se torna errante, se desliza sin rumbo bajo la tierra empujada por las corrientes subterráneas de agua o los vientos imprevistos de sus huecos. La ceniza viva liberada de las carnes de la vida y la desintegración de la muerte. Cenizas más allá de nosotros mismos; se cruzan, se juntan, y se hacen una. Tan sólo basta pensar- y el otro lo conoce. Eso es todo. No podemos evitarnos.
LEONOR – ESPECTRO
¿Cuánto tiempo dura?
CIRIACA - ESPECTRO
La eternidad no tiene medida. Todo ya ha sido pensado, no nos queda sino volverlo a pensar, quemarnos de nuevo en la hoguera de nuestros infortunios, mal que nos pese.
¿Quiere saber si puede quedarse sin pensar? Es la maldición de nuestra condición; no es posible el olvido ni el silencio. Entienda, de una buena vez, es el estruendo de las conciencias en un rayo inevitable.
LEONOR - ESPECTRO
Somos dueños de nuestros pensamientos... pero no lo somos de sus desenlaces, ni de las oscuras y vacías sombras de nuestros sentimientos...
¿Por qué no le bastan los lazos de afecto compartido, el recuerdo de las pequeñas cosas cotidianas?
Vivió en mi casa desde que tengo recuerdos, ¿qué sentido tiene hurgarnos y romper el reposo que nos une?
CIRIACA - ESPECTRO
¿Ha anhelado mucho tiempo ese reposo'?, ¿la inconsciencia? ¿Por qué la busca con tanto empeño ? (Como tratando de develar un mensaje que proviene de su interior)
LEONOR - ESPECTRO
Basta, Ciriaca, basta. Sabe muy bien que mi vida no fue fácil, y no puedo recordarla ahora con la esperanza de que lo que me hizo desdichada me haga feliz.
CIRIACA - ESPECTRO
Sí, pero...
LEONOR - ESPECTRO
Ah, era eso. Debí suponer, su intención es entender la verdadera causa de mis desgracias, develar los pliegues más íntimos del sufrimiento para encontrarle sentido. No, Ciriaca. No está tratando de brindarme consuelo. Es su curiosidad; su costumbre de espiar la vida de los demás.
CIRIACA - ESPECTRO
Desea que no me propase, que siga guardando el lugar que me corresponde o me correspondió en vida. Bien, está bien. Ciriaca es una criada y debe comportarse como tal, ¿eso quiere?

Ciriaca baja al plano inferior. La escena se ilumina. Una galería con ventanales de claros cortinados. Ciriaca entra por una de las puertas y trae consigo elementos de limpieza, friega los pisos. Entra Elvira, una mujer madura, elegante y hermosa, luce joven aún, su gesto es nervioso y distraído.
ELVIRA
No es necesario que friegue los pisos, están limpios. Más bien, traiga los sillones. Yo voy a servir los refrescos.
CIRIACA - ESPECTRO
Como guste, señora.
ELVIRA
¿Y Leonor?
CIRIACA - ESPECTRO
Fue a asistir a sus huérfanos, como todos los viernes.
ELVIRA
Ah, lo había olvidado. Cuando llegue que vaya a la cocina a ayudarme.
CIRIACA - ESPECTRO
Sí, señora.

Elvira sale, Ciriaca recoge sus enseres de limpieza y se dispone a salir. Vuelve a entrar Elvira.
ELVIRA
Ciriaca, los refrescos y los bizcochos ya están listos para servir.
¿Los preparó usted?
CIRIACA - ESPECTRO
Sí, señora, lo hice tal como me indicó ayer.
ELVIRA
Lo olvidé. No tiene importancia. Voy a ayudarla con los sillones.
CIRIACA - ESPECTRO
No es necesario que se moleste.
ELVIRA
No puedo estar sin hacer nada. No tolero esperar. Usted me entiende, Ciriaca.
CIRIACA
Desde luego, señora.

Entran y salen trayendo los sillones, los refrescos y bizcochos.
CIRIACA - ESPECTRO
¿Le gustan los bizcochos? Es una receta nueva.
ELVIRA
Están deliciosos. ¿Le agregó cáscara de naranja?
CIRIACA - ESPECTRO
No, es cáscara de limón.
ELVIRA
Es casi lo mismo. (Brusca transición) ¿Vio el rosal amarillo?
CIRIACA - ESPECTRO
Sí, señora. Yo los planté, ¿recuerda? Traje las matas de la casa de Rufina. Prendieron de maravillas. (entusiasmada)

Entra Leonor, trae una canasta vacía. Es mujer de un poco méis de treinta años, pero su apariencia sencilla y tímida le otorga un aspecto casi adolescente.
ELVIRA
La estaba esperando, siéntese a hacerme compañía. Estoy aburrida, fastidiada de sólo pensar en las ceremonias que tengo que representar para cumplir con las conveniencias sociales.
LEONOR
Después, estoy acalorada, antes voy a refrescarme.
CIRIACA - ESPECTRO
Voy a prepararle el agua.
LEONOR
No, no es necesario.

Sale. Entra don Abelardo, un hombre de sesenta años, fuerte, enérgico e imperativo. Entrega el sombrero a Ciriaca. Esta le sirve un refresco.
ABELARDO
¿Ya llegó la hermana Josefina?
ELVIRA
Aún no. Estará por llegar.
ABELARDO
¿Y Leonor?
ELVIRA
Se está refrescando.
ABELARDO
(A Ciriaca) Vaya y dígale que venga.

Sale Ciriaca; entra Leonor.
ABELARDO
Don Justiniano aceptó el nuevo trato.
(A Leonor) Usted ya se quedó para vestir santos, siempre encerrada, ocupando todo su tiempo con esos niños. Debió preocuparse más por formar una familia y dedicarse a sus propios hijos.
ELVIRA
No exagere, es aún joven y no faltará quien quiera casarse con ella. El amor no tiene un calendario hecho, cuando tiene que suceder no toma en cuenta el tiempo.
ABELARDO
Bobadas. No se casa porque se empeña en seguir soltera, en alimentar con su conducta las habladurías. Lo que pasó quedó en el pasado, y si estuviera casada las suspicacias no tendrían razón de ser.
ELVIRA
Leonor se conduce con prudencia, eso es todo. No está recluida ni apartada de nuestras amistades.
ABELARDO
Rechazó a don Justiniano sin ningún motivo.
LEONOR
No lo he rechazado, don Justiniano sólo me ha ofrecido amistad.
ABELARDO
¡Me ha pedido su mano! Se comporta en forma respetuosa porque es un caballero y respeta mi casa.
LEONOR
En ese caso, es usted quien rechazó su pedido.
ABELARDO
¡Insolente! ¿Cómo se atreve a hablarme de esa manera?
LEONOR
No fue mi intención molestarlo. Convengamos que ninguno de nosotros desea enfrentar la situación que puede crear un matrimonio mío. Es mejor dejar las cosas como están. (Sin emoción)
ELVIRA
En el pasado, admito, tenía sentido temer... muchos quieren conocer los secretos de familias para ser temidos o conseguir favores... pero ahora, después de tanto tiempo...
ABELARDO
No hubo ni hay motivo para temer nada.
ELVIRA
Sin embargo, la murmuración puede arrastrarnos a la vergüenza y al desprecio... la gente es indiscreta y, por lo general, desconfiada... ¿cómo saber si sólo fingen olvido?, ¿qué dicen a nuestras espaldas?

Entra. Ciriaca con la hermana Josefina, se acercan a saludarla. Se achican y Ciriaca sirve los refrescos, después lleva al interior la maleta de la Hermana Josefina.
HERMANA JOSEFINA
Les agradezco la gentil invitación, y disculpen la tar-danza.
ELVIRA
¿Tuvo un buen viaje?
HERMANA JOSEFINA
Sí, no fue el viaje el motivo de la demora. Antes pasé por la Casa Parroquial por algunos asuntos.
Estoy a vuestra entera disposición... ustedes dirán.
ABELARDO
La invitamos para conversar con calma y tranquilidad sobre los proyectos que tenemos para Agustina. Como sabe, le profesamos un gran afecto y nos preocupa su futuro. Yo prometí a mi hermano, que en paz descanse, ocuparme de su familia como si fuera la mía.
HERMANA JOSEFINA
No sabía que guardaban un parentesco tan cercano con Agustina. Siempre pensé que se trataba de un pariente lejano o, simplemente, la huérfana desamparada de algún amigo o servidor.
ABELARDO
¿Cómo? ¿La Madre Superiora no le contó la historia de Agustina?
HERMANA JOSEFINA
Para decir la verdad, no. Quizás no creyó necesario...
ABELARDO
Es posible. Pero, de todos modos, siempre pensé que en el convento conocían nuestra relación con Agustina.
HERMANA JOSEFINA
La madre Rosa ya hace tiempo se nos fue...
ABELARDO
Agustina es la única nieta de mi hermano Fabio, que murió peleando en la Guerra Grande. Pude asistirlo en el momento de su muerte y me rogó velara por su familia, pedido que estaba por demás.
ELVIRA
La familia Fernández Santos era una familia numerosa antes de la guerra. Todos perecieron, sólo sobrevivieron Abelardo, Isabel, la hermana mayor de Abelardo, y Cristina, la hija menor de Fabio. Ella vivía con Isabel desde pequeña y lograron salir del país antes de la guerra. ABELARDO
Isabel era soltera, para ser más exacto, solterona, le pidió a Fabio criar su hija menor porque se sentía sola y ya había perdido toda posibilidad de casarse y tener hijos.
Después de la guerra recuperamos parte de nuestro patrimonio; ella se hizo cargo de una hacienda y yo de la otra. Cuando murió vendí su parte, con ese dinero compré las tierras lindantes a la mía, que heredarán Leonor y Agustina, ambas por derecho propio.
ELVIRA
La hacienda de Isabel estaba muy lejos de la nuestra y no podíamos atenderla, de todos modos nosotros nos hicimos cargo de la tutela de Agustina.
HERMANA JOSEFINA
Hasta ahora no tengo claro quién es Agustina. (Confusa e intrigada)
ABELARDO
Disculpe, Agustina es la hija de Cristina, la hija de mi hermano.
ELVIRA
Se trata de una historia muy triste.
Cristina siguió viviendo con Isabel en la otra hacienda. Quedó encinta de un forastero, pero como sabe, había muy pocos hombres después de la guerra y no era ninguna deshonra tener hijos sin padre.
HERMANA JOSEFINA
Comprendo...
ELVIRA
Cristina murió muy joven.
Durante su embarazo, Isabel enfermó, aunque muy fuerte ya era una mujer mayor, le llevó mucho tiempo reponerse. Leonor tuvo que ir a ayudarlas porque Cristina se encargaba de la hacienda y no podía atender a Isabel. En esos trabajos tuvo una caída muy fea, el nacimiento fue prematuro, Cristina no resistió y murió en el parto.
Isabel no podía hacerse cargo de la niña por su edad y estado de salud. Leonor la trajo a la casa para criarla mientras fuera pequeña.
ABELARDO
Agustina no tiene más parientes que nosotros. Como Leonor no se ha casado ni tiene hijos, es prácticamente nuestra única heredera. Es por eso que Elvira y yo hemos decidido registrarla como hija nuestra.
HERMANA JOSEFINA
Es decir, la adoptarán.
ABELARDO
No exactamente, hasta ahora Agustina no fue registrada con ningún apellido. Lo haremos ahora, como hija legítima nuestra.
HERMANA JOSEFINA
Me alegra la decisión que tomaron.
ABELARDO
Queremos que Agustina vuelva para quedarse a vivir con nosotros. Ya estuvo en el convento el tiempo necesario para completar su educación.
ELVIRA
Está en edad de contraer matrimonio; su mano ya fue pedida.
HERMANA JOSEFINA
¿Contraer matrimonio? ¿Apenas tiene quince años!
ABELARDO
Es la edad que tenía Elvira cuando se casó conmigo. Si el matrimonio está bajo la voluntad paterna es, justamente, para evitar las desgracias que acarrean los deslumbramientos de la juventud.
HERMANA JOSEFINA
Agustina no está preparada, su vocación es otra. Precisamente, aprovechando la ocasión de esta visita, me ha pedido les comunique su decisión de tomar los hábitos.
ABELARDO
¡Tomar los hábitos! ¡De ninguna manera!
Es muy joven y no conoce otra cosa más que el convento, es natural que piense así. Después de vivir en otro ambiente esa idea se le pasará, con el tiempo comprobará que su deseo no fue sino una ilusión sin consistencia.
HERMANA JOSEFINA
Aunque siento firme la determinación de Agustina, usted tiene razón. Vive con nosotras desde muy pequeña y no ha salido nunca del convento, con excepción de aquel verano que pasó con ustedes, hace diez años. (Con cierto tono de reproche)
ABELARDO
Haga que comprenda su posición social y la nueva vida que la espera. Estoy seguro de la facilidad con que se habituará a nuestras costumbres sociales.
HERMANA JOSEFINA
Haré todo lo posible, aunque confieso estar sorprendida. Todo ha sido tan inesperado.
LEONOR - ESPECTRO
¡Ciriaca, deje de escuchar por detrás de la puerta! (Desde arriba)

La escena queda a oscuras, Ciriaca-Espectro entra por una de las puertas y sube hasta Leonor-Espectro. Se ilumina el plano superior.
ESCENA 2
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