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viernes, 7 de mayo de 2010

JOSÉ ASUNCIÓN FLORES. MÚSICAS Y LETRAS CON ORTIZ GUERRERO. Autor: CATALO BOGADO BORDÓN / DELFÍN CHAMORRO, EL ANARQUISMO, FLORES Y ORTÍZ GUERRERO


JOSÉ ASUNCIÓN FLORES
MÚSICAS Y LETRAS CON ORTIZ GUERRERO
Autor: CATALO BOGADO BORDÓN
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Director editorial: Pablo León Burian
Diseño de tapa: JUAN MORENO
Editorial El Lector,
www.ellector.com.py
Asunción – Paraguay,
2004 (206 páginas)

Vivan los artistas del yuyal (*)
¡Que viva el yuyal!
Del yuyal salen los hijos oscuros
de la humanidad iluminada,
macerados en el santo óleo
de penurias celestiales,
con un alo dolorido
de fulgencia en la cabeza.
Sin títulos, sin recursos
pero con el tesoro de su propio yo.
Somos testigos de una nueva era
que bien puede denominarse
"era floriana".
*Manuel Ortiz Guerrero

A MANERA DE PRESENTACIÓN
Son pocos en la historia de los hombres los que hicieron a través de la cooperación en el trabajo, de la solidaridad, un verdadero culto a la amistad. Una amistad presentida y ejemplar. La relación de JOSÉ ASUNCIÓN FLORES y MANUEL ORTÍZ GUERRERO fue, conmovedoramente, de verdadera hermandad; un teko’ayhu apyre’y que se extendió más allá del tiempo humano y que solo se puede intuir a través de las palabras de Flores, escritas por él mismo como su Memoria y que hoy nos sirven como base para este libro.
Flores esparcía ya la fragancia de su corazón y de su sentir a través del pentagrama musical y Ortíz Guerrero, atento a las brisas que empujan amaneceres, pre sentía la maravilla del encuentro entre Terpsícore y Euterpe. Una tarde predestinada, DARÍO GÓMEZ SERRATO, taumaturgo en un mundo de palabras, condujo al joven José Flores de la mano por una pequeña senda de piedra gastada por el tiempo y oloroso de jazmineros a una pequeña casa como circundada por un halo extraño, misterioso; al traspasar el rústico portón de madera se escuchó el ladrido avisador de un perro y, entonces, dos corazones palpitaron al unísono y, emociones alborotadas cubrieron los ojos de un brillo singular. El dueño de casa acarició con ternura la cabeza del can y con un MBAEICHAPA SERRATO dio el gesto de bienvenida a los visitantes.
Manú, koa ha’e José, ñane mandu’a hague -dijo Serrato.- marcando el instante del encuentro que habría de dar inicio a un largo andar por los caminos de ensueños, que no se cortaría ni con la muerte.
Así, cuando la crisálida de la Guarania se hizo mariposa, cayó presa en las redes doradas de la poesía, su hermana gemela, a quien reconoció al instante y fue reconocida por ella en el breve espacio de una sonrisa y la humedad de una gota de lágrima no manifestada. Se dieron la mano, y entonces el cielo se abrió a un nuevo fulgor y la tierra se hizo una sola vertiente de olor a lluvia fecundante, a pasto verde y trinos de jilgueros, y de ronquido de pantera parturienta y de batir de alas de abejas en vuelo nupcial, y además, de selva con presencia de templo donde ofician los duendes los ritos misteriosos al supremo Dios nativo, al Ñande Ru Papa Tenonde.
Manú con su lira de oro en manos y José Asunción en alas de un mágico pentagrama, iniciaron la maravillosa aventura de conquistar el AMBA de nuestros dioses primigenios (el Olimpo)...
Este primer encuentro recordaba el Maestro Flores con intensa emoción diciendo: "Cuando nos despedíamos, Ortíz Guerrero de nuevo me ofreció su casa y su amistad, y me deseó en mi carrera musical no sólo éxitos pasajeros sino una gloria grande como el mundo". Desde entonces inundarían Luz, Poesía y Música los recovecos de la modesta casa del poeta y, luego, de todas las almas sensibles del mundo.
La historia que hoy les presentamos no es la Biografía del músico ni del poeta, ese título dejamos en espera de la producción de otras plumas mejores; en esencia, solamente es la historia de dos artistas, de dos ciudadanos paradigmáticos que por un exceso de amor y de confianza mutuo, aun teniendo las puertas de todas las instituciones públicas cerradas, se levantaron del "yuyal" para sostener el estandarte del arte y de la justicia e hicieron que el Paraguay espiritual sea inmensamente más grande.
C.B.B.
Asunción, 16 de julio de 2004
.
BREVE ANTECEDENTE SOBRE EL PROGENITOR DE FLORES
Se sabe, JOSÉ ASUNCIÓN FLORES nació en la Chacarita, hijo natural de doña Magdalena Flores. Sobre el progenitor de Flores no se sabía casi nada, hasta el día que el periodista Luis Verón publicó en la Revista ABC un extenso trabajo donde ubica el lugar de nacimiento de Flores en la calle coronel Martínez, entre Convención y Ayolas. Además, nos relata pormenorizadamente los antecedentes del progenitor de José Agustín Flores. A continuación, para su juzgamiento, reproducimos para los lectores aquel interesante trabajo, casi en su totalidad:
"En la década de 1880, en grandes oleadas llegaban al Río de la Plata los inmigrantes europeos, los más españoles, portugueses (en el sur del Brasil) e italianos. Las causas de esta masiva inmigración fueron varias: Primero la atomización de las parcelas cultivables, la escasez de fuentes de trabajos en las ciudades que comenzaban a industrializarse, las plagas que atacaban a los cultivos, especialmente la terrible Filoxera, que acabó con millones de hectáreas de viñedos y otros rubros agrícolas, obligando a cientos de miles de agricultores salir de sus países y del continente. Segundo, las cuestiones políticas, etc.
Justamente, perseguido por sus ideas políticas, un joven italiano se hizo a la mar con el sueño de venir a "hacer la América", como tantos otros compatriotas suyos, pero como no tenia recursos para sufragar los gastos de un viaje a tierras remotas, no encontró la mejor manera de viajar que hacerlo de polizón en el primer barco que zarpaba de uno de los tantos puertos del mediterráneo.
El buque se hizo a la mar, cruzo el estrecho de Gibraltar y surcó las aguas del Atlántico. En algún momento de la travesía, el joven polizón fue descubierto y como era usual en aquella época, los que eran descubiertos viajando de esa manera, eran arrojado por la borda al mar.
Encarado por el Capitán del barco acerca de los motivos que le impulsaron para arriesgarse como él lo hizo, el polizón declaró que fueron motivos políticos, que en su país era perseguido por haberse hecho uno de los defensores y practicantes de las ideas garibaldinas para unificar a su patria.
¡Garibaldinos! Palabra milagrosa. El Capitán de aquel barco también era un fogueado garibaldino. Y eso le salvó la vida y pudo llegar a destino.
El joven polizón se llamaba Antonio Volta, quien llegado al Río de la Plata, decidió radicarse en el Para-guay, específicamente en el serrano pueblo de Altos, donde con la ayuda de amigos abrió un pequeño comercio y envió el dinero prometido a su joven mujer para que también ella pueda hacerse a la mar. Ella se llamaba ANTONIA CORNAGLIA.
Ya instalados en Altos - Paraguay, la joven pareja retomó la pasión de su vida conyugal en compañía de sus cuatro hijos: Luis Francisco, Laura, Cecilia y Juan.
Pasaron los años; los hijos crecieron y pronto comenzaron a formar parejas: Luis Francisco se casó con Maria teresa Gaona, Laura se casó con Osvaldo Jaegli, Cecilia se casó con un militar de apellido Samaniego y Juan, se mantuvo sin casarse, soltero, pues era amigo de la vida bohemia. Gran parte de su tiempo lo pasaba atraído por los encantos de Euterpe. Tenía gran habilidad para aprender música de "oído", era un consumado interprete de cuanto instrumento musical había en su época, aunque más se inclinaba hacia la mandolina, era el infaltable serenatero de las jóvenes núbiles de su tiempo.
Entre serenatas, peñas y juergas juveniles, Juan conoció a una joven muchacha "orillera" llamada Magdalena que vivía en la popular Chacarita. Hasta allí había extendido el joven Juan sus habilidades de músico y de seductor impenitente; la joven mujer, cautivada por la gracia del osado gavilán, no tardó en caer bajo sus alas. Fruto de ese instante efímero, a los nueve meses nació José Agustín, en una casa de la calle Coronel Martínez - actual Eduardo Víctor Haedo-, entre Convención (O'Leary) y Ayolas.
Para asombro de amigos y extraños, el andariego bohemio sentó cabeza. Se hacía perentorio conseguir un trabajo para solventar los gastos de la crianza y, en busca de una manera de ganarse la vida, tomó uno de los buques que remontaban el Río Paraguay, zarpó rumbo a los ingenios taníneros y forestales del norte: Concepción, Puerto Casado, Pinasco, Sastre, Fuerte Olimpo; algunos de estos puntos fue el destino.
En los primeros meses envió algunas cartas, y talvez algunos billetes para su pequeño vástago, pero luego nunca más se supo de él; tal vez, como enamoradizo que era, conoció otra mujer y cerró el capítulo de su pasado con Magdalena... O, tal vez, la bala asesina de un hombre celoso, o el relámpago de un frío cuchillazo en quien sabe qué pendencias troncharon su vida. La verdad es que desapareció para siempre sin dejar rastros.

NACIMIENTO DE ORTÍZ GUERRERO
16 de julio de 1894. Las estrellas y los cocuyos encendían sus luces ligeras en el cielo y en las calles, cerca del Ykuápytâ, en el Barrio Yvaroty, en una casa de amplio patio poblado de frondosos árboles, nació Manú; pero... ¡Qué desgracia!, Como una flor que se marchita para entregar su semilla al suelo, su madre, Susana Guerrero había fallecido al dar a luz al niño que sería uno de los poetas más queridos del Paraguay.
Su padre, don Vicente Ortiz, era un hombre flaco, alto, de tez blanca, con un rostro fino que cargaba un gran bigote que le ocultaba la boca que nunca sonreía y con un anteojo colgado por una cuerda de su cuello; elegante a la manera antigua, era la imagen del intelectual moderno. Según la gente del pueblo, el juez Ortiz, en su profesión, era inflexible como el poste de urunde’y. Librepensador en religión, francista en política, se atenía a rígidas normas de conducta y era un severo dispensador de justicia.
Aquella noche de frío equinoccio, en que nacía su hijo y moría su mujer, se encontraba por Borja atendiendo, como Juez de Paz, unas cuestiones legales. Al enterarse de la muerte de su compañera Susana, reventando caballos había llegado a Villarrica hacia el amanecer y mandó preparar la carreta fúnebre para trasladar a la finada hasta su querido barrio Ita’yvú, donde vivían los familiares de la difunta Susana.
Así, tempranamente, el niño recién nacido quedó bajo el cuidado de doña Florencia Ortíz, la abuela paterna. El pequeño Manuel, al abrir los ojos a la aurora de la vida, había encontrado la difusa imagen de su madre tendida en brazo de la parca... Siete días después del controversial evento, de nacimiento y muerte, el 23 de julio de 1894, el párvulo fue anotado en el registro de la ciudad de Villarrica con el nombre Manuel Antonio Guerrero, hijo natural de Susana Guerrero, y bautizado por el Presbítero Doroteo Brítez, siendo su padrino don Román Roa.
Con aquel bautismo se había inaugurado una de las más extrañas de las trayectorias humanas, que habría de ser breve, atormentada, pero bruñida y ejemplar como la de aquel Jesús de los cristianos.

INFANCIA DE JOSÉ
El pequeño José Agustín, quien sería nuestro inmortal José Asunción, como ya señalamos, nació el 27 de agosto de 1904, hijo natural de Juan Volta y Magdalena Flores; aunque no se guarda registro, se supone que el párvulo fue bautizado, teniendo como padrino al DR. Manuel Gondra, en la antigua iglesia San Roque, ubicada en la cercanía del popular barrio conocido como La Chacarita de Asunción.
Si bien la presencia del padre hubiera sido fundamental para guiar las energías y los pasos del niño José, nunca se sintió su ausencia en otro sentido. La fuerza y el amor de doña Magdalena Flores lo suplió todo. Y, una vez bautizado el pequeño José, el trato en la casa del Dr. Manuel Gondra, donde doña Magdalena fungía de lavandera, cambió por la de comadre, cumpliéndose así el viejo adagio popular, "cada niño viene con el pan bajo el brazo".
Pero, la soledad es mala consejera. Las largas horas de ausencia de la casa de la madre exponía al niño a las andanzas traviesas de los amiguitos del barrio quienes maldecían a la escuela y preferían disfrutar de las "hazañas" callejeras.
Pronto la madre del pequeño José recibe la cita policial para ir a recoger a su hijo de la comisaría, donde fue llevado con unos amigos lustrabotas por "vagancia"; los chicos habían buscados refugio y calor en la puerta de la catedral y fueron sorprendidos, por el sacristán, dormidos.
Así, por lo rutinario que resultó su visita al cuartel, se ganó la simpatía del jefe de policía, don Tomas Matto, y lo incorporó al Sistema de Educación Obligatorio destinado para los jóvenes reclusos analfabetos. -"Por orden del Comandante ingresamos con otros niños vagos en la escuela de Música de la Banda de Policía" recordaría Flores tiempo después-.
Una mañana el joven Flores, quien orillaba los 12 años de edad, fue llamado por el maestro SALVADOR DENTICE y le puso en la mano un instrumento de viento llamado "Yeni". Acto seguido le pidió que sacara algún aullido. José, entre temeroso y emocionado soplo el instrumento y le arrancó un largo sonido. El maestro, más emocionado que el aprendiz, le felicitó por la claridad y sonoridad de la melodía y le dijo: " Es mi deber iniciarte en el arte musical. Comunicaré al Director".
José lo miró sin decir palabra, estaba abrumado por la emoción. En aquel instante, sin saber, había encontrado su destino. Desde aquel momento, de su mente se había apoderado una bandada de melodiosos sueños. Con la simpleza de un anillo, había comenzado una de las más bellas historias dentro de la música, para prestigio y felicidad del Paraguay, de América y del mundo.
En la Escuela de Música de la Policía, le asignaron el papel de segundo bombardino, probablemente el menos deseado por los principiantes. Pronto, el joven músico, se destacó como una bella promesa halagadora, comenzó a distinguirse con caracteres propios, inconfundibles, revelándose como un virtuoso del violín y como un inspirado compositor de tendencia innovadora.
Flores permaneció en la Banda de la Policía hasta fines de la década del 20, para luego retirarse con el fin de perfeccionar su conocimiento musical con el profesor FERNANDO CENTURIÓN.

CHAMORRO, EL ANARQUISMO, FLORES Y ORTÍZ GUERRERO
El profesor DELFÍN CHAMORRO, gramático, poeta y maestro, con la profunda acepción de la palabra, enseñó a MANUEL ORTÍZ GUERRERO y luego a JOSÉ ASUNCIÓN FLORES a amar "lo nuestro"; a valorar todo lo referente a la cultura nacional y en especial el idioma guaraní. No se limitó a enseñarles "su materia", la gramática, sino se preocupó en darles "conciencia", a ensanchar el horizonte de sus pensamientos.
Chamorro fue un anarquista, un incansable defensor de la incipiente y desprotegida clase obrera. Su marcha LOS SOCIALISTAS, escrita en Villarrica en el año 1896, con música de Santiago Noguera dice así:
.
Esforzados, valientes guaireños,
Nuestra música y canto escuchad,
Es la voz del viril socialista,
Voz gigante de unión e igualdad.
Es el mísero vil usurero,
La terrífica llaga social,
Amputar esos miembros podridos
Es del hombre un deber natural.

Coro
Sea el cariño primero
Y el dinero después,
O este mundo que así vemos
Volveremos al revés.
Socialistas, corred por el mundo
A llevar la feliz redención,
Adoptando por patria la tierra
Y por arma invencible la unión.

Coro
Se repartan en porciones
Los millones del inglés,
O este mundo que vemos,
Volveremos del revés... (fragmento)

El ANARQUISMO, como su nombre lo indica, es la teoría contraria a cualquier forma de gobierno impuesta por la fuerza. El gobierno tolerado por el anarquismo, tiene que ser el gobierno libre, no sólo en el sentido de representar la mayoría, sino en el sentido de contar con el consentimiento de todos.
El poeta paraguayo ELVIO ROMERO en su Comentario sobre JOSÉ A. FLORES nos dice: "Fue notable la influencia ideológica que ejerció el maestro Chamorro sobre los hombres del 26". "Don Delfín Chamorro, ya entonces ganado por las ideas igualitarias propuestas por Tolstoi y Kropotkin, transmitió esas ideas a Ortíz Guerrero y a otros, Flores entre ellos"-. Esta "idea igualitaria" en Chamorro, al igual que en Rafael Barret, otro paladín de los oprimidos que delató el crimen colectivo y fue pregonero incansable de la redención social, estaba fundamentada en su profunda convicción anarquista, una de las vertientes del socialismo.
Para tratar de entender un poco más sobre esta corriente ideológica, que tanto influyó sobre la vida y, luego indirectamente, sobre la obra de Flores. Aunque no es el objetivo de este libro profundizar este tema, vamos a dar una breve aproximación sobre su origen y su tendencia:
-La aparición del anarquismo, como corriente ideológica, en el escenario mundial transcurre en la primera Internacional (Ginebra, set. 1865) en el ala que lideraba el ruso MIGUEL BAKUNÍN (el primero en traducir EL CAPITAL de KARL MAX al idioma ruso).
El pensamiento teórico de Bakunín era de que la explotación del hombre por el hombre no es abolible por el exclusivo expediente de la supresión de la propiedad privada, de los medios de producción mediante su expropiación por un Estado o Gobierno, aunque lo cumpla a titulo de la colectividad. Entonces rechazaban la teoría marxista de la "dictadura del proletariado, y por ello, del periodo de transición a un Estado Socialista.
Para los anarquistas ese método llevaba fatalmente al entronizamiento de otra clase dominante, que en nombre del proletariado dirigiría otra sociedad también desigual, bajo la explotación estatal; así mismo anularía o se impediría gravemente la probabilidad de cambio de esa sociedad por la práctica de la eliminación de las libertades. Vale decir que la praxis de la dictadura del proletariado, transformaría a la sociedad en -una suerte de "capitalismo de Estado" totalitario. Por consiguiente, para los anarquistas, el procedimiento hacia un "comunismo libertario", debería ser el de la cancelación de todo poder central incontrolado.
En su enfoque, únicamente así se podrá instaurar una sociedad "socialista" libre. Esa supresión del poder central, incluso de las empresas capitalistas, para los anarquistas es sinónimo a la cancelación del Gobierno y el reemplazo del aparato del Estado. O sea, sencillamente: la eliminación del Estado y del Capitalismo" (El Estado ha sido siempre el instrumento, juez y gendarme, de la clase económicamente dominante de la época de especulación anarquista).
Con el tiempo, el anarquismo fue tomando distintos tonos según las variedades anarquistas. Hubo tendencia que pretendía la estructuración de la sociedad con moldes comunitarios (comunidad de propiedad de sus bienes), que tengan unidades productivas, muy libres las unas en relación con las otras, pero relacionadas con lazos federales (o confederales).
El "aparco-sindicalismo", es la variante más considerable del anarquismo, desde el ángulo del movimiento sindical. Siendo así, los sindicatos constituyen las unidades o "grupos de base de integración del sistema", los cuales deben federarse y las federaciones en otros escalones, consiguientemente.
Estos sindicatos "se propondrán asumir la gestión de la producción en rama y planta que les corresponde". En la venidera sociedad anarquista, serían los directos encargados de la producción de las fábricas que llegarán a ser de ellos mismos. En un modo de adelanto del concepto de "autogestión", que opuestamente a lo que sucede en el comunismo (en el cual el rol del Sindicato es provisional y dependiente del Partido); en el "aparco-sindicalismo, el sindicato es el recurso de la " lucha principal" y al mismo tiempo, la futura célula económica de la nueva sociedad.
En todas estas pautas constitutivas subyace una idea de libertad clara e importante. Libertad es suficiencia de decisión, autonomía, independencia. El poder, en consecuencia es la antípoda de la libertad en el concepto anarquista, y lo resuelven en la atomización del poder. Hay decisiones que deben ser colectivas y hay diferentes niveles en que lo son. La colaboración en tales resoluciones de todos los afectados por ellas atomiza, disuelve el poder. Participación equivale entonces a libertad responsable.
Un antiguo refrán anarquista dice: "Mientras que la libertad burguesa termina donde comienza la libertad del otro, la libertad socialista se continua con la libertad del otro". Vale decir, a los anarquistas la " libertad no es la permisividad legal que un orden la deja a los individuos, sino la posibilidad de adoptar las decisiones que la afectan: las individuales por sí, y las colectivas mediante la participación con los otros afectados en su adopción-.
Estos son, en síntesis, los que podemos señalar sobre el anarquismo. Idea que, como ya dijimos, Delfín Chamorro transmitió a muchos de sus alumnos a principio del siglo XX. Pero no fue todo. Chamorro fue uno de esos hombres que nace con brazos ilimites, abiertos al inmenso amor de enseñar. Durante quince años la juventud estudiosa del Colegio Nacional y la Escuela Normal de Asunción se honró con su enseñanza, a través de la cual se enriqueció la cultura idiomática que él inició en el país.
Cuando el austero profesor cruzaba las aceras, camino al Colegio, los alumnos, llenos de admiración se sacaban los sombreros como si pasara un sabio y prudente Rey. Y, el Maestro, fuerte, bellamente varonil, arrogante en su sencillez; con su gesto de sembrador saludaba levantando levemente el sombrero.
Sin duda, como ya señaló el poeta Romero, fue notable la influencia ideológica que ejerció el maestro Chamorro sobre Ortiz Guerrero y otros jóvenes de su generación como LEOPOLDO RAMOS JIMÉNEZ, VICENTE LAMAS, LUIS RUFINELLI, FACUNDO RECALDE, JOSÉ ASUNCIÓN FLORES y otros que lo recordaron con cariño y respeto hasta siempre.
Cuando el martes 18 de agosto de 1931, fallece el maestro Chamorro, Ortíz Guerrero escribió y publicó en El Diario uno de sus poemas más brillantes en cuanto a belleza y metáfora:

EL MAESTRO FALTA A CLASE
(…)
El maestro tenia
el carácter del agua transparente,
la claridad del día
Y la cordial dación de la surgente.

Con humildad de pan daba sustento
A la virtud callada del trabajo,
En los hijos sin luz del sufrimiento:
Los indoctos, los tristes, los de abajo.
(…)
Que el sueño aguarde de su paz longeva
Nuestras sencillas gentes de labranzas,
En quienes, su ideal de la bonanza
Por la justicia de una Patria Nueva
Puso también, su última esperanza.
(Fragmento)


BIBLIOGRAFÍA
Alarcón, M. Romualdo: El Parnaso Guaireño - Edic. Intento. 1987.-
Amaral, Raúl: Escritos Paraguayos - Edic. Mediterráneo. 1984.-
Alsina Arturo: Paraguayos de otros tiempos - Edic. NAPA. 1983.-
Archivos de ABC-Color, Zurucu’a & Luis Veron
Archivo de la Editorial "Casa de la Poesía"
Bernabé, José: Hombres y Símbolos - Edición del autor. 1971.-
Buzó Gómez, Sinforiano: Índice de la Poesía Paraguaya.
Barrientos Marino, Reminiscencias-Centro Editorial Paraguayo. 1998.-
Bogado Bordón-Félix de Guarania: "Ortíz Guerrero, poeta y ciudadano" - Editorial Casa de la Poesía. 2002.-
Franco Preda, Artemio: El Guairá y su aporte a la Cultura Paraguaya. 1972
González, Natalicio: Letras Paraguayas - Cuaderno Republicano. 1988.-
Ortíz Guerrero, Obras Completa - Edit. M. O. Guerrero. 1969.-
Pecci, Antonio: Tributo a Flores -Uninorte, Expolibro. 2002.-
Roche, Armando: José A. Flores, Pájaro Lírico - Edic. El pez del pez. 1969.-
Recalde Facundo, Evocación de Ortíz Guerrero -El Arte. 1952.-
Revista Paraguay, Agrupación Folclórica Guaraní, Bs. As - 1943 y 44-
Talavera, José Fernando: Herminio Jiménez - Edit. Histórica. 1987.-
Talia, Sara: José A. Flores, génesis y verdad - Bs. As, 1976.
Sanches Haase, Diego: La Música en el Paraguay - El Lector, 2002.

ÍNDICE
Presentación
Antecedente del progenitor
Nacimiento de Ortíz Guerrero
Infancia de José
Chamorro y el Anarquismo
Ambiente cultural
Inquietudes de Flores
Salida a la laguna
La primera creación
Ortiz Guerrero y la música culta
Surgimiento y evolución
Primer encuentro
Ambiente dentro de los músicos
Éxito y detractores
Kerasy
La denominación "Guarania"
Partitura de "Arribeño"
Arturo Alcina
La Guerra del Chaco
Flores en la guerra del Chaco
Terrible rumor
Evocación de Flores
Flores a Bs. As.
Serenata a Villarrica
Visita Oficial
Malicias
El país del miedo
El ciudadano Flores
Circular de Flores
Flores y el Mariscal
Breve retrato de Flores
La orquesta sinfónica
El aporte musical de Flores
Mensaje político a la juventud
Fallecimiento y entierro
Palabras de Despedida
Repatriación
Justicia para Flores (opiniones)
Comisión de repatriación
El Regreso
Reflexión de Augusto Roa Bastos
Flores como Bandera
Síntesis
Poemas de Ortiz Guerrero con música de Flores
Proyectos inconclusos
El monumento
Poemas dedicado a Flores
Bibliografía.

ROMANZA A LA GUARANIA (*)
.
Yo soy la primaveral
Guarania inmortal
Que resucitó.
M. Ortiz Guerrero
.
Ángelus del véspero huye sobre el bosque; Ángelus aquieta
Sus alas heridas y enjuga pañuelos de agua carmesí;
El Paraná lava con dedos azules y da su violeta;
Y duerme embriagada con su ajenjo amargo flora guaraní.
Viste la floresta con pompas de noche su enagua verdosa;
En negros espejos sus ojos de vidrio se ponen las fieras;
Afrodita tiende sábanas de luz sobre carne hermosa;
Paloma de insomnio contagia su fiebre grana a las caderas.

(¡Oh la virgen púber soñando los rubios riegos fecundantes!);
(¡Oh sueño de jaspe turbados de ariscas hembras de jaguares!),
Pulseras de boa, la noche traía los brazos fragantes;
Los senos mojados con suspiros límpidos de los azahares.
Sombras como trenzas - oh espalda de luto - caun por las frondas;
Una luna impúdica se desnuda vago velos de tisú;
Y a causa de quién sabe que tristezas tan puras, tan hondas,
Su elegía lúgubre - gemidor nocturno - da el Urutaú…

Cien torsos de cobre tienen el plenilunio redondo del suelo,
Blandos escorpiones andan por los muslos picando ansiedad;
Las bocas espesas resbalan palabras por su terciopelo;
Lejos se refrescan rumores de ríos que van en soledad...

Como lirios cárdenos están floreciendo delante los ojos
Una luna -¿turca?- desgarra ofendida su ronda de tul;
Las plantas desnudas esperan enjambres de finos abrojos,
Y epidermis tibias encienden las lumbres de su ébano azul.

Se queja el silencio porque lo persiguen tambores de sueño;
Manadas de pumas se alejan trotando en tono menor;
Aletea un pajarito, preso de armonía, su llanto guaireño,
Y por fin se escapa - bello en todo el aire - sangrando rumor.
Alas de cabellos bravean sus negros vientos de romanza;
Rumores de flautas veloces se queman bajo la nariz;
Dos aguas contrarias forman remolinos en ríos de danzas;
Y en sartén de plata juegan pies de humo, saltos de maíz.

Los senos brillantes - cansados murciélagos - sueñan camas vagas;
En las manos leves, uno en cada palma, muere un colibrí...;
Solas por el río las sombras, que silban melodías magas-
Se alejan remando sobre el seis por ocho del lied guaraní...
¡Oh, Guarania!.. Traen tus gratos arpegios aires de pañuelos;
Fragancia de gloria, tus lirios: ¡oh bella romanza triunfal! ;
Saludan mojadas violetas nostálgicas en tus ritornelos...
¡El alba se llena de lanzas lejanas con sed de coral!

En frescos celestes la floresta pinta su gama infinita;
Luminosos duendes están despertando silbos de cristal:
Vives en sus flores, vives en sus pájaros, Guarania bendita;
Por eso te auguro - como tu poeta-: que seas inmortal!
(*) DELFOR CANDIA MARC
("El Día" de Asunción, 27 de febrero de 1937)
.
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de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

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