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martes, 3 de agosto de 2010

ÑATA DE MENDONÇA - AZUCAR QUEMADA / Fuente: TALLER CUENTO BREVE - 19 TRABAJOS (1984).


AZUCAR QUEMADA
Cuento de
ÑATA DE MENDONÇA
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
AZUCAR QUEMADA
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"La inocencia es infinita
en la vida del poeta".
Hugo Rodríguez-Alcalá
.
Siguen gustándome las hormigas. No pueden estarse quietas, como yo. ¿Será por eso?
.
Mientras ellas marcan el suelo con caminitos que parecen hilos rojos, yo hundo mi bicicleta en arañazos que le hicieron a la tierra.
... ¿La tierra sangra?
Antes creía que cuando las hormigas se cansaban de ver hombres y escuchar sus tonterías, se metían en cuevas, para dormir o jugar.
Siempre sentí amor por muchas personas mayores, pero pensaba que les faltaba inteligencia… Si no, por qué tienen horas para comer, para jugar, para dormir. ¿Por qué los niños no podemos escuchar sus conversaciones? ¿Hablarán con malas palabras?
Tampoco quieren contar de dónde vienen los hermanitos...
Resolví hacer como las hormigas, abrir mi cueva y escapar. ¡No pude hacerlo, me faltaron fuerzas!
Busqué entonces un yuyal en el fondo del patio.
Allí. . ., me conversaba.
Nadie gritaba: " ¡Claudio, estás hablando solo!".
Nadie.
Las historias y yo, jugábamos...
Murieron muchos soldaditos en revoluciones. A los que quería especialmente los resucitaba.
... ¿Verdad que resucitamos?
De los leones y elefantes me defendía con ramas de tomillo o de menta. Cuando las andanzas me cansaban, entraba a mi hueco y soñaba.
. . .¿Verdad que todos sueñan?
Al volver de mi escondite, desde el picaporte escuchaba: "¡Claudio, hoy no tendrás postres!".
¡Otra vez castigado!
¿Por qué no seré hormiga?
***** .

En la escuela tenía problemas con las cuentas. Los cuentos, en cambio, me dejaban quieto, ensimismado y fuera del grupo.
Pasaron muchos lunes de muchos años para que pudiera entender la carcajada irreverente de mi maestra de Primer Grado.
Ella había preguntado? “¿Alguien sabe quién es el Obispo?".
Yo respondí sin hacer cálculos: "El marido de la avispa".
¡Ninguno de mis compañeros lo sabía!
¿Cómo no recordaban lo que aprendimos el día anterior?. . .

León Leona
Gato Gata
Perro Perra
Conejo Coneja
Niño Niña
Señor Señora .
…. . …. .

Ese mediodía, en la mesa, ví pasear frente a mí platos con crema. Lo único que me dejaron fue el olor de azúcar quemada...
¡Y todo porque la "avispa" era la mujer del "obispo"!
... ¿Verdad que a los hombres les cuesta aprender? Así hablaba, jugaba y sentía (solo) cuando era niño.
Hoy, soy un hombre de doce arios.
Hoy, pienso. . .
Y ni mis padres, ni sus amigos pueden entender... Los escucho decir, sucesiva y monótonamente, como cuando repiten sus oraciones: "…Si es un chico"… "Ya es un hombre".
Son torpes y presuntuosos. ¿Es que no miran?
... ¿Verdad que los viejos casi no ven?
Un espejo cuidado y de brillante salud, que tenemos en la sala, devuelve mi figura delgada. Algo estropeada y sin elegancia.
Parecería fabricada por un obrero poco hábil y con toscos instrumentos.
Lo único aceptable es mi piel tostada por largos senderos y laberintos de sol.
. . .Sentí las rayas calientes sobre mi pelo rubio y lacio, cuando mi padre enfrió la ceremonia ágil y esquiva del escape diario.
"¡Claudio, no ves las calles porque vas mirando arriba! Claudio, te romperás un brazo!".
El no puede saber que me dejo llevar por una extraña caminante… La bicicleta anda como sola para permitirles a mis pensamientos y sentimientos vagar en libertad.
¡Aprovecho... !
Se me suben los ojos hasta las últimas ramas de los árboles gigantes. Pasan rápidas, como los pedales.
Se mueven.
Se vuelven sombra.
Se doran.
Y con ellas yo voy cambiando de colores y de caminos y de aires.
. . .¿Verdad que es posible respirar en libertad?
¡Por qué poco tiempo!
Dejo de latir. La bicicleta se detiene atrapada. La frenó una niña que mira desde un balcón alto...
***** .

¡Por demás altos están los libros de amor y aventuras en la biblioteca de mis padres! Afortunadamente no caí de espaldas, con Musset, Stendhal y Chejov en mis manos.
… Y pensé: "Ya no soy el niño de las hormigas, ni el de los huecos entre tomillos. He crecido…"
También crecía algo extraño y poderoso en cada rincón deshabitado de mi adolescencia.
Era ella. . .
Levantaba los ojos hasta el balcón y, cerrándolos, la miraba...
Nunca la pude ver.
Apenas adivinaba, como un aire alegre, que hacía flotar moños y volados y cabellos rubios.
***** .

Un día la ví…
Me sentí como Pinocho, el del corazón hecho pedazos y malherido…
Muchos lloraban.
Ella sonreía.
Era espuma.
Como la que hace el agua que corre, fuerte, y golpea las piedras de los arroyos.
¿Verdad que el amor y la muerte son espuma?.
Dirección: HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ
Asunción – Paraguay 1984 (139 páginas).
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