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viernes, 10 de septiembre de 2010

HUGO RODRÍGUEZ-ALCALÁ - EL PORTÓN INVISIBLE - UNA CARTA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ / Alcándara Editora, Colección Poesía Nº 16, 1983.


EL PORTÓN INVISIBLE
Poemario de
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Colección Poesía, Nº 16
Alcándara Editora
Edición al cuidado de C.V.M. y M.A.F.
Diseño gráfico: Miguel Ángel Fernández
Viñeta: Carlos Colombino
Edición de 750 ejemplares
Inscripción solicitada a la Agencia Española del ISBN
Hecho el depósito que establece la Ley 94
Se acabó de imprimir el 30 de Agosto de 1983
en los talleres gráficos de Editora Litocolor
Asunción, Paraguay. (116 páginas)
Edición digital: Alicante,
Año 2001
.
UNA CARTA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
.
Señor don Hugo Rodríguez Alcalá
Asunción, Paraguay
Querido poeta amigo:
he recibido su bondadosa carta, con los dos poemas suyos y las dos traducciones de Helen y Donald Fogelquist, mis amigos inolvidables de Miami y Annapolis.
Sí, usted es un poeta, y si a usted le satisface que un viejo aspirante a poeta, enamorado de la belleza se lo diga, se lo digo. Tiene usted el latido y el acento y se mueve en la atmósfera de los auténticos poetas, que en una forma o en otra, y sin preocupación de lo que trae la moda de los tiempos ni el aplauso atolondrado, evaden sus poemas. Sus poemas son de los que alzan versos, como una fuente un chorro antes de llegar a ella, antes de entrar en ellos. Y esa calidad inmanente suya tendrá que tocar cuanto usted haga; y usted la ha puesto ahora al servicio poético de dos jóvenes y buenos poetas norteamericanos, mujer y marido, traduciéndolos al español.
Helen y Donald Fogelquist fueron y son para mí amigos excepcionales de vida y poesía. No recuerdo de ninguno de los dos nada personal que no haya sido perfecto en su instante, para mí. Y yo tuve el placer de traducir también, como usted hoy, verso y prosa de los dos. De lo de Helen publiqué en revistas hispanoamericanas un cuento y varios poemas que merecieron algunas cartas de aprobación. Algún día yo daré también un librito de estas traducciones que escribí y que sigo escribiendo. ¿No quiere esto decir cuánto me gusta lo que los dos escriben? Y quiere decir además que Helen y Donald Fogelquist permanecen en el ámbito de mis afinidades electivas por lo escrito y lo no escrito.
En su carta me hablaba usted también de Mary y Williant Roberts, que son también excelentes amigos míos y poetas agudos y exquisitos; y de los que he traducido también algunos versos. Es una suerte para usted y para todos ellos haberse encontrado en esa Asunción del Paraguay, donde tengo escondido otro amigo leal, un español que conocí en mi primera juventud y que todos ustedes conocen: Viriato Díaz Pérez, el heroico.
No sabe usted lo que le agradezco que quiera publicar unas líneas mías al frente de ese conjunto de traducciones. Para mí es un honor, y me da usted, con ese honor una alegría muy grande. Participar de algún modo en esa reunión poética paraguaya, me encanta. Si a usted le agrada esta carta quede unida a su libro.
Más gracias a los tres. Y mi enhorabuena para usted, amigo mío.
J. R. J.
Washington, 1 mayo, 46
.

Lassai di me la miglior parte a dietro...
Francesco Petrarca


- I -
EL PORTÓN INVISIBLE
.
Sobre todo, en arte se vive sólo
de las visiones infantiles, del
botín que cobraron los ojos nuevos.
Alguna vez he dicho que la poesía
es niñez fermentada.
Ortega y Gasset
.
EL PUEBLO
A Regina Igel

.
Lo sueño, lo entresueño, lo persigo.
Para su acceso no hay más que el recuerdo.

Faltan los ojos puros, la inocencia.
Faltan los pies pequeños.

La calle larga, de calzada roja,
de la casa dormida en el silencio,

está en aquel lugar, acaso idéntica,
bajo idéntico cielo.

La que entreveo no es la misma calle
y se esfumina y se me pierde, lejos.

La casa del zaguán siempre cerrado
y oscuro de misterio;

la casa de la parra prodigiosa
de racimos que asedian los insectos

no existe ya. Lo sé. Ya es otra casa.
Ha cambiado de dueños:

La habitan hoy ancianas como brujas
horribles de vejez y de ojos ciegos.

Acaso el pueblo es pura fantasía.
O un pueblo en que conozco a los espectros,

pero en el que los vivos son extraños
que nunca conocieron a mis muertos.

Pero lo sueño siempre, lo persigo,
y si jamás lo encuentro y recupero

para mirarlo, allí, palpable y vivo
como se ven, palpables, otros pueblos,

es porque es invisible, por llevarlo
adentro, adentro, demasiado adentro.
3 de abril de 1974

PATIO
A Victoria Pueyrredón
.
¡Patio de aromas fuertes,
terco en mi pensamiento,
con estival murmullo
de siestas de febrero!

Si de un vivir mentido
voy a un vivir auténtico,
te recupero intacto
con tu color y aliento.

Muchos viajes, muchos
tumultos de otros pueblos,
y, sobre todo, muchos
derrumbes en el tiempo,

me hacen soñar dormido,
me hacen soñar despierto,
en tu lejano y verde
y mágico silencio.

A ti regreso, patio,
cuando en la vida, pierdo.
La sombra de tu parra
me hace sentir más bueno.

En ti me purifico,
me curo y recupero.
No importa que hoy no existas
más que en mis hondos sueños.

En ellos no estoy solo.
Hay alguien que es tu dueño.
Si este alguien nunca muere,
patio, serás eterno.
Marzo, 1977


EL DUEÑO DE LA PERRA
(A Don Manuel, el verdadero dueño)
.
Si pudieras volver, si regresaras
con tu inclinado busto, con tu noble

mirada y tu manera silenciosa
de andar, y, ya despierto, vuelto al mundo

y al aire de la vida, ansiosamente
quisieras ver tu casa, tu familia,

la parra de tu patio, los amigos
de la ciudad que vio crecer tus hijos...

Y entonces comprendieras que en tres décadas
transcurrieron tres siglos: que tu casa

pasó a manos ajenas; que tu esposa
yace en otra ciudad bajo la tierra;

que tu hijo mayor es un anciano
desmemoriado y débil, más anciano

que tú cuando gozabas contemplando
su avance victorioso por la vida;

que tu parra famosa, que a tus patios
daba una larga sombra de cien metros,

sombra con su opulencia de racimos
reventones de miel cada verano;

que tu parra, tu orgullo, es un recuerdo
que sólo hoy vive en tu cabeza muerta;

que tus amigos -todos- los que antaño
en la esquina rosada de tu casa

se reunían sin falta a hablar del tiempo,
de las buenas cosechas y las malas;

que tus amigos, todos, bajo tierra,
en cenizosos ataúdes yacen:

Entonces, yo a tu lado acudiría,
te pondría una mano sobre el hombro,

y te diría solamente: -Vamos.
Tú y yo tenemos juntos un secreto:

todo ese mundo tuyo que hoy no existe.
Al no reconocerme porque tengo

marchito el rostro y los cabellos grises,
con voz muy baja te preguntaría:

-¿No recuerdas que tú me diste un día
toda tu parra y todos sus racimos?

Ella, en mis sueños, sigue siendo mía...
12 de abril, 1972


VIDA Y MUERTE
A Hogla Barceló
.
¡Oh niñez con olor
a sellos de correo,
gomas de bicicleta
y siestas de febrero!

¡El corredor, el patio
en que jugaba y... juego;
el balcón y la acera
con vivos que están muertos!

¡Cómo el vivir es ir
muriendo con los deudos
que al inmovilizarse
siguen aún viviendo
en noches irreales,
la vida de los sueños!
8 de junio, 1977


PUERTA DEL PARAÍSO
A Jean-Pierre Barricelli
.
El patio de ladrillo
y tierra apisonada,
tenía un gran portón
que hacía el Poniente daba.

Entrar en ese patio
por el portón, causaba
una felicidad
nunca recuperada.

El loro allí era el centro
de una alegría mágica:
¡frescura de los pámpanos,
racimos de uvas blancas!
Aquel era el Vergel
secreto entre las tapias

Pasión tenía el pájaro
por su amo y por la parra.
El amo le traía
con mimos la pitanza.

Su nombre era Don Pedro,
señor de buena fama,
honrado y humorista
y de mujer muy flaca.

Nunca hubo en todo el pueblo
nariz tan colorada
ni boca tan sonriente
como las de su cara.

Don Pedro era festivo.
El loro lo miraba
con sus redondos ojos
tendiéndole la pata.

Mas se murió Don Pedro
de viejo, y en su cama.
Y se murió su enteca
mujer, como uva pasa.

Vinieron gentes feas.
La casa, rematada,
con el aro de fierro
colgado de la parra

y el loro en él posado,
pasó a manos extrañas.
El loro, viendo aquello
no quiso saber nada

y se murió de viejo
o se murió de rabia.
Sin loro y sin Don Pedro
triste quedó la parra.

Secose al poco tiempo
de vieja o de nostalgia.
Tapiaron el portón
del patio de la casa:

¡Puerta del Paraíso,
quedaste condenada!
19 de abril, 1972

EL PORTÓN INVISIBLE
...Ed io non so chi va e chi resta...
E. Montale
.
En la fotografía busco el alto portón,
aquel portón del viejo patio
.
para ver si es que puedo introducirme
en secreto, y quedarme allí, temblando,
.
en espera de cosas abolidas.
Mas la fotografía sólo muestra
.
el muro de ladrillo, a mano izquierda,
y a la mano derecha, esas casonas
.
que hoy como ayer están allí, en silencio,
proyectando sus sombras en la acera.
.
Un muchacho moreno, muy delgado,
con ágil paso avanza junto al muro.
.
Ese muchacho es hoy un blanco abuelo
que habrá olvidado acaso aquella siesta
.
en la calle desierta, bajo un cielo
ardoroso de enero o de febrero.
.
-Muchacho: date vuelta; retrocede;
ve si puedes llegar hasta el portón
.
y abrirlo para mí. Tuya es la hora
de esa remota siesta. Deja abierto
.
el antiguo portón ahora invisible.
Yo habré de entrar para quedarme a solas
.
en el patio, mirando a todos lados,
andando de puntillas hacia el fondo...
.
Tú seguirás andando mientras tanto
por la calle soleada y silenciosa.
.
Yo, sin hacer ruido, al poco rato,
saldré a la calle que ahora es toda tuya
.
y cerraré con llave, para siempre,
el portón de tu infancia y de mi infancia.
17 de junio, 1972
.

EN LA ESCALINATA
Las doce gradas de la escalinata
inundadas de sol a media siesta.
.
Tres niñas -dos hermanas y una prima
muy pequeña- sentadas, sonriendo.
.
en la segunda grada reluciente.
Las tres están descalzas. Una de ellas
.
-la mayorcita- empuña una sombrilla
que, abierta y encendida en luz muy nítida,
.
sin darle sombra ni ocultarle el rostro,
es como una aureola a sus espaldas.
.
Su cabello abundante resplandece.
.
La otra niña, mostrando ambas rodillas,
muy quemada del sol de aquel verano,
.
sabe que ya la máquina funciona,
que en este instante la fotografían,
.
y está como azorada y expectante.
Centro del grupo, el mimo, las caricias,
.
la pequeñita esquiva la mirada,
.
En las barandas las enredaderas
con manojos de flores que echan lumbre,
.
están perpetuamente embelleciendo
el instante estival eternizado.
.
¡Ah, la figura más feliz del grupo
la niña cuya fúlgida sombrilla
.
dibuja una aureola a sus espaldas,
quedó sonriendo, niña para siempre,
.
candor en que se suma la delicia
de un verano florido y melodioso!
.
Pero ella es hoy, en un lugar oscuro,
breve esqueleto que tendrá, aún intactos,
.
sus cabellos sedosos, sus cabellos
que ya no crecen más ni al sol relumbran.
4, abril 1981

- II -
RUMOR DEL PARAÍSO
.
Toda poesía, si es verdaderamente
poesía, aunque esté compuesta por
palabras vulgarísimas y usadísimas,
sólo la entienden de verdad unos
pocos.
Papini
.
EL ESCENARIO
Io sono forse un fanciullo...
S. Quasimodo
.
El patio ardiendo, hermoso, al sol de enero,
con ese ardor luciente del verano
.
que lustra los sarmientos de la parra
y a las uvas convierte en yemas rojas.
.
Yo estaba, estoy, y habré de estar jugando
en ese patio cálido en que crecen
.
higueras y rosales paralelos
a los límites verdes de la parra.
.
Bajo anchos, frescos, largos corredores,
hay gentes que me observan y sonríen;
.
hay un patriarca anciano de ojos claros
cuya esposa, cuya hija y cuyos criados,
.
ven mi felicidad como un milagro
de inocencia, a la sombra de la parra.
.
En ese caserón ha mucho tiempo
que son los niños, hombres y mujeres.
.
Ahora soy yo la infancia que regresa
golosa de las uvas y los higos,
.
para alegrar el patio silencioso,
como otros niños, antes, lo alegraron.
.
Soy la felicidad, y lo comprendo;
soy el actor que representa un drama
.
que se llama la Infancia, y sé que juego
no sólo para mí mis dulces juegos:
.
desde los corredores me contemplan
y espero de ellos vítores y aplausos.
.
Un escenario es el patio ardiente
y yo un héroe de seis o siete años,
.
con gorro de papel, fusil de palo,
vencedor de batallas ilusorias.
.
Por eso en ese patio, eternamente,
estaba, estoy, y habré de estar jugando.
2 de diciembre de 1973
.
LAPACHO AL PIE DEL CERRO
Sueño, a menudo, con aquel lapacho,
-gran ciudad de los pájaros del cerro-
.
que, frente a nuestra casa, vigilaba
el tranquilo vivir de nuestro pueblo.
.
Como garras potentes sus raíces
hundíanse en la tierra, en cuyo seno,
.
de entre duros peñascos sepultados
sorbían el licor de su alimento.
.
Era un árbol tan alto, tan frondoso,
que aun los mayores pájaros, de lejos,
.
se imaginaban la mitad de un bosque
que pretendía levantarse al cielo.
.
Los abanicos de sus ramas fúlgidas,
-en primavera, rosa y terciopelo-,
.
al soplo de la brisa se mecían
con rumor de gran río soñoliento.
.
De esto hace muchos años. Yo solía
salir por el portón cercano al cerro,
.
la escopetita al hombro, a media siesta,
y contemplaba el verde monumento
.
del que caían a la sombra lila,
flores de un rosa pálido, en silencio,
.
hacia una muerte tan suave y plácida
que su caída terminaba en beso.
1972

PUEBLO BAJO LA LLUVIA
Cuando llovía el pueblo se envolvía
en un tul
............... rutilante, y se dormía.
.
Tendido junto al lago,
............................................ eran milagros
sus sueños.
.
................. Los senderos colorados
se volvían arroyos.
.
.................................... Los pétalos,
en potros de cristal encabalgados
iban brincando hasta caer al lago.
.
Y el pueblo en sueños, cuando el sol brillaba
levantando arco iris en el viento,
.
recordaba el milagro de la Virgen
con el Niño sediento, al sol de fuego.
.
Cuando llovía, el pueblo se dormía
.
y soñando milagros, sonreía...
.
LA CASA
A José María Rivarola Matto
.
¡Cuántas veces me llevan
los sueños, persiguiendo
por esa casa, atisbos
de cosas de otro tiempo!
.
Subo escaleras; abro
pesadas puertas; veo
cuadros y antiguos muebles
de luto, polvorientos.
.
Voy a un balcón. Me asomo
y desde allí contemplo
el paisaje del río
llovido de luceros.
.
Abajo es la tertulia.
Frente al zaguán inmenso,
la madre y las tres hijas
en sillones de cuero.
Escucho. De sus voces
apenas llegan ecos.
.
Yo soy en esa casa
un familiar espectro.
.
Cuando, en las galerías
si alguna vez me encuentro
con la blanca señora
y sus hijas, y quiero
escapar, ellas (todas
muy blancas y de negro)
sin hablar me sonríen.
.
Y, en el aire del sueño
yo también les sonrío
y me voy disolviendo...
.
LA VOZ ESQUIVA
¡Esto de nunca poder
hablar con voz verdadera,
o porque ella se resista
o porque acaso esté muerta!
.
Tengo yo, no obstante, un pueblo
bañado en luces de siesta,
con casas y patios mudos
y con misteriosas huertas.
.
Y ese pueblo me lastima
el pecho con su belleza,
no queriendo ser un mito
que con mi vida se muera.
.
En una esquina, un portal
se yergue en florida piedra,
por la que muere de amor
una inmortal madreselva.
.
El portal se enciende en ansia
de una voz antigua y nueva,
que aspira a decir milagros
y sólo en ansias se queda.
.
¡Esto de nunca poder
hablar con voz verdadera
porque no existen palabras
o porque han nacido muertas!
1965
.
FUTURO
Y volveré a mi tierra
la vida casi terminada.
.
Amor, éxito, gloria,
ya no tendrán sentido.
.
Vivir será mirar los pocos años
pasar, y prepararse...
.
Habrá cielos azules, primaveras,
habrá días hermosos,
esos días
para niños y viejos.
Y al fin vendrá la Inevitable.
Entonces
nada habrá, nada habrá, sino silencio.
16 de febrero, 1980
.
III
EL CANTO DEL AJIBE
.
LA PARRA
Grappe et pampre, la branche...
Van Lerberghe
I
Iba de calle a calle la casona
y su parra cubría los dos patios.
.
¡No pediría hoy más que su techumbre
de pámpanos; el brillo de sus uvas
.
que asedian las abejas; la luz mágica
del sol, tenaz, buscando entre las hojas
.
la núbil golosina que en noviembre
madura poco a poco en miel caliente!
.
Al final de la parra está el aljibe
y, dentro de él, un círculo celeste
.
copia el vuelo fugaz de las palomas.
¡Ir del aljibe al corredor lejano:
.
arriba, los sarmientos y racimos;
a ambos lados, higueras y rosales,
.
y, en el aire, el silencio y la canícula,
el duende de las siestas, la cigarra!
.
Si no está el Paraíso en el futuro,
en el pasado está, perdido a medias:
.
mi infancia vivirá mientras yo viva
y habrá sobre ella una encendida parra:
lejano cielo verde sobre el mundo.
XII, 1968
.
II
La otra noche soñé con ella: estaba
silenciosa la casa como siempre.
.
Yo miré sus tejados desde arriba
porque el sueño era un sueño y yo era pájaro.
.
Casi negras las tejas, y musgoso
el antepecho del aljibe blanco.
.
La parra no existía: unos sarmientos
oscuros se morían de tristeza
.
sobre el gran esqueleto ennegrecido
que era antaño telar de su verdura.
.
Descendí hasta el brocal, miré hacia adentro:
sólo hallé oscuridad y telarañas.
.
Lancé un grito esperando antiguos ecos,
pero siguió el aljibe ciego y mudo.
.
Volví a mi hoy, y entonces como antaño,
lejanamente vi la parra verde,
.
sus maduros racimos y su sombra.
Y deseché los sueños, no el recuerdo.
III, 1969
.
HIGUERA Y PARRA
La higuera abrillantada, con hormigas
ciegas de sol y hambrientas, por sus ramas.
.
En la tierra bermeja, reventones,
higos maduros casi negros, yacen.
.
Yo miro hacia la parra y mi codicia
vacila entre racimos que no alcanza
.
y las frutas yacentes en la tierra.
Un grito en la distancia con mi nombre,
.
dentro
............ como en la luz del sol
................................................. el disco
es centro de una voz de inmensas llamas:
.
Me llaman desde un corredor muy blanco
todo aureolado del resol de enero.
.
Yo abandono la higuera a las hormigas
y llevo un higo verde hacia aquel grito.
1970
.
PROYECTO DE POEMA
Un poème c'est bien peu
de chose...
R. Queneau
.
Tenía:
........... mi madre en la casona vieja,
entre las cuatro y cinco de la tarde,
.
Que se la pueda ver a sus ochenta
y tantos años, pulcra y sosegada,
leyendo en su sillón del corredor.
.
Que el corredor se haga imaginable:
largo, con sus baldosas coloradas
y las que han sido más o menos blancas.
.
Que, como fondo, el patio sea intuible
con las palmas, la parra, el jazminero,
el aljibe en el centro.
.
No abusar de detalles:
lo esencial es la dueña de la casa
leyendo en su sillón.
.................................... Rostro moreno,
hermoso todavía,
capaz
de la alegría más vivaz
como de la tristeza
más discreta.
El cabello rizado, todo blanco.
El aire de la patria, dulce y ácido,
ha de sentirse en torno a su figura.
.
Y no olvidar:
.......................... que a pocos pasos de ella
brinquen y píen cuatro o cinco audaces
gorriones, reclamando
las migajas rituales de la tarde.
.
Si pudieras pintar ese retrato
con las palabras justas,
estarías allí, en la vieja casa,
vencedor de tu exilio y, para siempre,
con tu tiempo mejor recuperado.
Mayo-junio, 1970
.
EL CANTO DEL ALJIBE
A Graciela Flores
.
Follajes de una parra, un jazminero,
un mango viejo, son su verde toldo.
.
El toldo de este patio da vislumbres
del gran toldo del mundo, añil al fondo.
.
Duras raíces de árboles añosos
hacen saltar baldosas o las quiebran.
.
No importa. El piso irregular adquiere
una belleza húmeda y antigua
.
desnivelado como está por fuerzas
tropicales pujando por más vida.
.
Es de mañana. Vibra el aire fresco
con rumores de siempre, cotidianos:
.
la lechera que viene con sus tarros;
el mozo panadero
.
hablando con la criada; los gorriones
que pían en la parra o sobre el piso
.
pidiendo sus migajas; el silbato
del tren que sale o llega desde lejos;
.
el paso de un tranvía; los pregones,
de un vendedor, descalzo, de periódicos.
.
Pero no hay un rumor, un son, un himno,
un canto tan beatífico y doméstico
.
como el que llega del aljibe.
................................................ El balde
asido a la cadena, va por agua.
.
Despierta la roldana: cada golpe
de gastado eslabón le arranca ecos
.
de medio siglo de horas matinales.
Dentro, el oscuro ámbito se llena
.
de chispas; la roldana, que ha parado,
da marcha atrás.
............................. Y, tensa la cadena,
sube al brocal el agua amanecida.
Mayo, 1970.
.
EL DESTERRADO
Cuando iba él por la ciudad de sus destierros
le perseguía un hombre con un hacha
al hombro.
.................... Le obsedían espumosos caballos
que navegaban en torrentes;
o enflaquecidos niños
o, su padre, escribiendo
.
No estaba nunca solo
pero la soledad más lóbrega y poblada
lo perseguía sin dejarlo nunca.
.
Amigos, sí, tenía: lejos.
Les escribía largas cartas
sin respuesta.
......................... Él gesticulaba
por la ciudad extraña
para espantar las sombras del asedio
.
Cuando murió, vinieron sus amigos
o le escribieron cartas.
El hombre con el hacha le hizo una cruz
........... enorme
de quebracho.
.......................... Y una estampida
de caballos cruzó un desierto oscuro.
Niños enflaquecidos miraron hacia arriba.
Y el padre del poeta lo vio venir, de abajo.
.
*. Una carta de Juan Ramón Jiménez
.
*. El pueblo / Patio / El dueño de la parra / Vida y muerte / Puerta del paraíso / El loro dionisíaco / El portón invisible / En la escalinata / Don Manuel, el patriarca / Domingos / Elegía / Don Pedro de Villarrica / La plenitud de un día de esos años... / La noche inesperada / Perdurable tertulia / Extraña visita
*. El escenario / Lapacho al pie del cerro / Pueblo bajo la lluvia / La casa / La voz esquiva / Domingo con domingos / Rumor del Paraíso /El gigante y la niña / La pregunta / El río / Julián de la Herrería / El vergel / Baño / Doña Sofía / Final de sueño / Crepúsculo en el patio / El pozo / Futuro.
.
- III - EL CANTO DEL ALJIBE
*. La parra / Higuera y Parra / Proyecto de poema / El canto del aljibe / Reloj de plata / Primer recuerdo / Jardín botánico / Traje marinero / Villarrica / Tienda y zaguán / El hombre feliz / Mirando casas / Anticipación / Siesta aldeana / El árbol siempre verde / El desterrado.
.
Enlace a la COLECCIÓN DE POESÍA de
ALCÁNDARA EDITORA
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.
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