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viernes, 15 de octubre de 2010

ELSA WIEZELL - ORBITA DE VISIONES (POEMARIO) - Tapa de EDITH JIMÉNEZ / Poesías: ESCRIBO... , PROEMIO DE LA DECEPCIÓN , PASIÓN ENTERNECIDA , EL NUDO , UN HOMBRE EN EL CAMINO , EL MISMO AMOR , ANSIA DE RISA , INVENTARIO , CICATRÍZ ARDIENTE , ...


ORBITA DE VISIONES
Poemario de
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Asunción – Paraguay (22 pp.)


ESCRIBO...
Para el mar,
para el viento,
para la libertad,
para todos los niños
y para el escaso momento
de la risa y el dolor.

Por la Palabra y la Vida
amé a Dios hasta llorar;
hablé con El,
clamé por El,
sobreviví por El.

Intenté vivir la realidad
y fracasé.
Respeté el pensamiento y el corazón.
Clamé la mínima coraza
y alguna serenidad.

Me iré al frío sin saber
y sin vivir
la verdad del soñar ...

PROEMIO DE LA DECEPCIÓN
No tener y tener lo mismo es.
Tiempo de atrás y el que vendrá después
lo mismo es.
Empeñarse en el grito y resbalar,
avanzar sin saber a donde irá.
Amar o desterrar el loco amar,
lo mismo es.
Terminar lo que se fué en la voz,
cargar el hombro y hacer feliz y dar.
Disparar la absoluta claridad.
Descuajar en el pan de la orfandad,
reclamar la alegría y el amor.
Lo mismo en el mañana y el después.
Silencio, hierro,
vuelo y canción.
¿Cuando sea ciego ya no habrá este soñar?
El pie, la frente, la cintura,
el canto, el anhelar
se irán todos al viento
a descansar, a descansar...

PASIÓN ENTERNECIDA
Tensa lágrima, las dos infancias;
Pero yo te conozco
cielo frío en los ojos
y ardiente boca del encuentro.
En el tumulto cardinal de otras risas,
sin fronteras de maravillas
con este tímido fragmento
de un amor postergado.
Yo te conozco ritual del vértigo,
demencia, fragua y vacío.
Ala postrera que vá cayendo
y buscando entre las cosas
la estructura del sueño.
Hallazgo tan imposible
la hora por vivir,
(pura infancia)

Precipitando cantos yo clamo lo virginal,
la erguida soldad de metafísica.
Yo clamo por lo insondable
con este paso yerto como péndulo
y un miedo tímido que escondo
con eléctrica mano en un bolsillo.
Quemandome los ojos,
la mueca, la osadía, el gesto,
volveré a buscar la mariposa.

En la oscura montaña escribiré ventiscas,
la epidermis tendrá otra maravilla.

Sabré al fin del día
que en esta dura arcilla se hace la voz
con esta soledad que precipita
el cielo frío de los ojos.
(Ya nunca más vencida)

EL NUDO
Es nudo
el ansia de soñar
con las palabras.
Un nudo manso
el que aprieta vocablos
en el aire
y recuesta en las arterias
el empinado instinto
con historias.

Es nudo
el corrosivo ojo que nos mira
al acostarse con la arcilla
y la palabra ansiosa
que se agarra
en el ardiente tallo de la brisa.

Es nudo beberse el infinito
en la orilla del viento
mientras el párpado
abdica en el hastío
y el verso vá escapado
en el cansancio.

Y es un inmenso nudo
este vivir ardiendo con palabras
sin poderlas decir
como uno siente
en el ardiente tallo de la brisa...

UN HOMBRE EN EL CAMINO
Gastando los caminos
se vá el hombre
esclavo de sus constelaciones.
Frenético y ridículo
ciego y haciendo claridades,
ordenando sus días,
su pan, su amor
con el melancólico traje
de su tiempo ido.

Se vá el hombre
preguntándole a Dios
cuando se irá su inmenso río,
cuando se tumbará su canto,
cuando llevará el hijo
la geografía del ansia.

Y cuándo y dónde y para qué
pregunta el hombre
que gasta los caminos.

EL MISMO AMOR
Amo
el poder de la soledad sin resplandores
y lo que crece y asciende en el deseo.
Amo
el sol que reconstruye la corteza,
el pulso y el aliento,
la vibración, la sange y el oxígeno.
Amo
la calle, el aire, el salvaje pensamiento
y la ordenación de las arrugas
con los conceptos oscuros que maduran
Amo
el mar ocre, negro o verde que sacude
que es piel desnuda y agria de; la tierra.
Amo
el cada día de las cosas simples,
puerta y monólogo de la cal y el viento.
Amo   
al hombre y su creación entera.
Amo
la fuerza de comprensión y la ternura
y a Dios hasta llorar
(que me golpea)
la libertad, el polvo y la madera.
En fin: amo la Vida.

ANSIA DE RISA
Tengo quo ser alegre,
aun a dentelladas.
Tengo que oir la risa
y a bocanadas, ¡el aire!

Tengo que arrastrar algún consuelo
aun ciegamente.

Tengo que desterrar
este charco esparcido
que me enreda el silencio
en la sorpresa de las manos.
Tengo que dar
y dar sin vértigo.

Pero cómo sube lo inerte
si encuentro algo que perdura,
siquiera un vengador solitario
que mira mi piedad directamente.
(Alguien que abra el desamparo
y que comprenda
esto que me hiela)

Pero tengo que ser alegre.
Afuera el precipicio,
muera la Pregunta retumbante
aunque me doble el golpe
de lo incierto.
Ay, cerrar los ojos y saber
que tiene sentido el hombre
y ser una mujer de espléndida cintura
y boca sin grito
(nada más que instinto casi ciego)

Arrebatada risa del milagro:
¡ven conmigo!
pega un tajo a mi boca
y voy contigo!

INVENTARIO
Los vivos
con su escarnio en desafío.
Los muertos
con su miedo desterrado
Nosotros masticando
con desprevenido asombro
la sentencia.
Con el humor sarcástico
hacemos inventario
de las horas,
de los sueños
y todo vá
en el crédito posible.

CICATRÍZ ARDIENTE
Cavó el orgullo
un sombrío temblor en la bravura.
Marcó la libertad
la resistencia de la hoguera.
Descubrió un sueño
el sobresalto de la medianoche.
Dobló el hambre
en la esquina ardiente de los campos
Marcó el hombre
la violenta pregunta.
Después
se fué la carne
a su lengua de pantano
y quedó bajo el cielo
un extraño mutismo.
Repetido
el suceso indescifrable
nos tumbó
la piedad y la resistencia.

PEQUEÑA HISTORIA
Cauce de voz, incendio.
Febrero prodigaba su tersura caliente.
Después, fueron los ojos claro puente
y un decir sin crepitar palabras
pensando siempre el nombre perseguido
Verano, esfuerzo, aullido.
Tiemblan; evaporados con el día
innumerables ángeles de cielos
desde la imagen tensa dé los ojos.

Timbal de verde el viento,
flauta de gris el agua
en el turbión cansado de este sueño.
Redoble y sangre súbita
en el verso.

ASI EL AMOR
Del río:
sus manos, su prodigio,
su obstinación,
su eterno movimiento.

De la tierra:
su ofrecimiento,
su pecho de bondad
y de rutina,
su fuerza de raíz
y su perfil
de cuerpos juntos.

Del aire:
la indefinida sombra
de mil formas.

Del hierro:
su fuerza cardinal
que hace los mundos,
cantar original
de dulce instinto.

De la vida:
plural puerto seguro
y eternidad
fugando la ceniza.

CANCIÓN DE LA ALEGRÍA
Cierto.
La infancia es posible.
Transitamos muy solos
en la intacta alegría
pero tenemos piel de ola
con manos de montañas
y vértigo de corolas y raíces.
Atronamos las voces del sueño
y afirmamos cenizas
en el dulce contorno
de este viaje.
Sabemos
que en el mástil
de la penumbra
será húmeda célula
y desierta lágrima
y que un sigiloso gusano
trepará el hueco de las manos.
Pero es eterno el viento,
humo y oxígeno
que nos llena los huesos.
Cierto.
Habrá un canto
que vestirá la niebla ...

MANSO DOLOR
Es un horror hacer una escalera
precipitando saltos enterrados
y escupiendo hacia el tiempo del calvario.

Es duro ser mujer y hacer palabras
y decir la verdad con cae frío
de convertir el vientre en un cuchillo.

Este gesto de amor y mano intacta,
este desparramarse en el vacío
es un manso dolor que viene ahora.

LA VOZ
¿Será la voz escaso mediodía
o injerto malogrado de algun sueño?
Su copa vegetal y altiva
¿no será muerta?
¿Será de plenitud y amor logrado?

Encarnizado y solitario
corazón en tumulto,
¿serás la voz y el canto
de un dolor extranjero en la epidermis?

Serás la fiebre,
su crispación metálica.
Orbita de acantilado
ardiente y solo.
Serás...
un loco anhelo
y quince años ... !

MOMENTO EN LA COSTILLA DE DIOS
Es dulce, ser sin dolor mínimo,
sin misterio ni milagro.
(Debe ser dulce al hombre
acostumbrar su cuerpo tercamente
a no tener alas)

Importa la sed
en la antorcha del corazón.
Hay que formar un puente,
hierro y nube al hombro.
Claridad de palabra
en la escalera de la garganta
Para la muerte de cenizas,
la vida en vibración.
Testimonio de los vivos.
Sobre la ciencia
y vencida por el amor,
¡la cicatriz de luz!

Marca la espalda
en el tacto del mundo:
¡la costilla de Dios!

LLANTO SOBRE EL AMOR
... "lloro por el amor y no el amante"...
vuelo siempre insatisfecho,
lloro hasta el puñado de cal
que rompe el esqueleto
y hace doblar la entraña
en el deseo ...
Lloro el amanecer
incapaz de retener el sueño
sobre la escalera
alucinada del hastío.
(¿Habrá que desatar
un lirio en la inconciencia?)
Lloro sobre la razón
cuando viene mi canto
y el tiempo como un tajo
rinde el áspero fruto
y se hace tarde.
Muralla
que cierra un cielo espeso;
en el costado,
se siente aullar
la tierra seca ...


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