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lunes, 8 de marzo de 2010

GLADYS CARMAGNOLA - RÍO BLANCO Y ANTIGUO (POEMARIO) - Texto: EL RÍO SIGUE SU CURSO


RÍO BLANCO Y ANTIGUO
Por
GLADYS CARMAGNOLA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 2002
Diseño de tapa:
LUIS ALBERTO BOH


** Ante los poemas contenidas en RÍO BLANCO Y ANTIGUO, la reacción del lector será posiblemente distinta de la que despiertan los poemarios de GLADYS CARMAGNOLA, cuyo característico lirismo ha permanecido como intocable hasta en TERRITORIO ESMERALDA, anterior título editado por Intercontinental Editora, en el cual se inicia la "historia" que prosigue en éste.
** Si en sus demás obras se perciben, poéticamente enfocados, temas sociales inmediatos que se integran sin incidencia definitiva en la obra total, en RÍO BLANCO Y ANTIGUO si es perceptible que otra semilla ha encontrado campo propicio para germinar, enmarcada en un poemario de líricas resonancias. Al nostálgico RÍO BLANCO Y ANTIGUO de los recuerdos, resulta evidente que se unieron otros, que exigieron su lugar aquí, y aquí quedaron. Ella les dio cabida, segura de la brújula que le tiende la Poesía.
** Intercontinental Editora se complace en presentar esta nueva obra de una autora que, con palabras de Hugo Rodríguez Alcalá hace ya décadas, tiene al propio que decir y lo dice con voz propia.
**/**
EL RÍO SIGUE SU CURSO
** RÍO BLANCO Y ANTIGUO alberga un ámbito de amor hallado vivo y hermoso a más de medio siglo de nuestro encuentro original, como el primer amor que ha seguido siendo recíproco y auténtico. Pensado en 1996 como RÍO BLANCO Y AJENO, no puede ya hoy, en justicia, llevar ese nombre, gracias a Dios, merced a la decisiva intercesión de mi madre (+) y su hermano el Sargento de Hierro (+).
** En TERRITORIO ESMERALDA, nacido como consecuencia de un inesperado reencuentro en 1996-precisamente a la vera de este Río- rememoré rni tiempo durante la revolución de 1947, y prometí seguir diciendo la "historia" allí iniciada. Lejos estaba de imaginar cómo el misterio profundo de las cosas y la palabra lograrían su propio objetivo, no tanto a través de esta voz, como por un breve soplo hurtado de la inconmensurabilidad poética que transfigura hasta la arenilla que puebla el universo. A la corriente del Río original de mis recuerdos, se unieron otros, ubicuos, exigentes... Y la voz, nostálgicamente evocadora, sentimental, al principio, se me volvió casi imprecación a ratos -afortunadamente no blasfemia-, al contacto con la sordidez de algunas no muy lejanas riberas del presente. Exigió su lugar, y aquí permaneció durante la travesía.
** Si alguien añade ahora a las consabidas preguntas -acerca de por qué escribo y desde cuándo- dónde comencé a escribir, seguiré respondiendo la verdad, en este orden: "por necesidad... por vocación". "alrededor de los siete años, como casi todos". Y a partir de hoy, con respecto al dónde, quizá le sugiera, como en broma, tener consigo este libro. Añadiré, seguro: RÍO BLANCO Y ANTIGUO habla del lugar desde donde palomas mensajeras en barquitos de papel de doble raya, remontando dos ríos, llevaban y traían cartas de amor con tiernas historias familiares, a las que debo el hábito de la escritura. Me atreveré a hablarle del portón de hierro que chirriaba de madrugada, de una niña que casi muere a causa de la neumonía... de su hermano, de la antigua certeza de alas protectoras, o de cómo supe que al mandarino como tal no lo mencionaban los diccionarios que entonces conocía, y que aún hoy la Academia de la Lengua, que respeto y consulto, apelando a eufemismos, le regatea lugar propio... No olvidaré confiarle lo hermosos que me son los alelíes y los lirios blancos, aunque no sean ya los que aromaban y daban color a mis sueños, a la vera de aquel RÍO BLANCO Y ANTIGUO.
** No mencionaré que el Río Blanco en el que comencé a navegar con santas intenciones, tomó su propio curso: se salió de madre. Me dejé llevar, en él, porque confío plenamente en la brújula que nos tiende la poesía. Sólo sugerí, antes de levar anclas, una vestidura que nos viniera bien a ambos, que nos acompañara, decorosamente, durante nuestra larga travesía. Por comprenderlo, y por disculpar los testimonios de uno que otro naufragio, muchas gracias. Mayo de 2002 – GLADYS CARMAGNOLA
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RÍO BLANCO Y ANTIGUO
ÍNDICE
Dedicatoria
El Río sigue su curso
· Igual que el río / En este mapa / Río Blanco y hermoso / Ya ni en libros ni en mapas / Como si nada / Fantasmas / Cada mañana / Llegada / (Despedida) / Hermano mayor / ¿Territorio o Río? / Hamaca / Lunes, desayuno / Cartas de amor / Bajo la garúa / Despertar / Colchón gris / Río Blanco y sonoro / Más que río / Camino a casa / Confesión, a medio siglo / Oveja descarriada / En casa / Fogón / Río Blanco y antiguo / Travesía / Náufragas / Poema-Farol-Plegaria / Viento y cáscaras / Olvido / Contra viento y marea / Relojes y campanas / Y sigue el río
** Los fragmentos de poemas de RABINDRANATH TAGORE incluidos aquí, pertenecen a EL JARDINERO (traducción de Zenobia Camprubí Aymar y Juan Ramón Jiménez, del libro en inglés dedicado a W.B. Yeats), 4ª edición, enero de 1958, Biblioteca Contemporánea, Editorial Losada S.A., Bs. As., R.A.:
· Poema 60, pág. 97 / Poema 54, pág. 89 / Final del Poema 39 pág. 69 / Final del Poema 8, pág. 27
** Los versos de Ramiro Domínguez pertenecen al poema I de SALMOS A DESHORA.
**/**
IGUAL QUE EL RÍO
Igual que el río
al que se abrían entonces tus ventanas
-al que ofrecía su verde el mandarino,
su sombra, la caricia de sus ramas
en las que los conciertos cotidianos
daban su nota prima con el alba:
alados concertistas, talentosos
transeúntes sin fin del pentagrama
sin bombos ni platillos,
ni pianos, partituras ni guitarras
más que el milagro puro, simple y puro
de su garganta-.
.
Igual que el río. Sí. Igual que el río
-metafóricas aguas-
que por los recovecos cavernosos
recorre .y purifica mis entrañas,
limpia las viejas costras que han crecido
como crecen las algas
que a veces osan impedir que fluyan
las auténticas olas de mis aguas
o se interponen entre la corriente
y la suave arenilla de la playa
que desde la otra orilla
la brisa empuja hacia la costa parda...
.
RÍO BLANCO Y ANTIGUO
Río Blanco y antiguo. ¿De dónde? ¿Desde cuándo?
¿Desde el blanco rincón donde se fragua
el origen del ser, el germen
que ha de lanzarse al campo de batalla,
a la arena del circo, a los leones,
a la tierra de todos, que no alcanza
para absorber la sangre,
o a cobijar las venas desgarradas
por salvajes mandíbulas
de feroces, hambrientas dentelladas...
mientras cae la lluvia
y el viento huracanado hiere como la carcajada,
como el filoso acero del cuchillo
o la hoja enhiesta, pronta, de la espada
que indagará la tibia nobleza o las corruptas huellas de la carne
hasta dejarla por ahí, desparramada
sin un adiós siquiera,
sin darle al menos una mínima esperanza...
y que algún vagabundo, inadvertidamente, un día
arrastre una molécula adherida a sus sandalias
y la deje a mi puerta, y el vaivén de los siglos
me la entregue de pronto, al balbucir de un alba
que me duela, rotunda
como una bofetada.
.
Río Blanco y antiguo... ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?
¿A la tierra de nadie, modelada
en piedra que ni el tiempo ni las picas
quiebran, como a veces los dedos, las tenazas?
Tierra-de-piedra inhóspita,
callada,
superficie de hielo (piedrahielo)
y corazón de piedra (fuegoescarcha)...
.
Río Blanco y antiguo, extraviados
timón, brújula, remos, velas, anclas,
sigue en ti, va contigo desde allá y desde siempre
-desde donde germina toda marejada-
lo que alguien designó
esto que aún se llama
-no sé si con justicia
raza humana
-en realidad, al menos por ahora,
única raza-.
.
¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo, antiguo Río,
llevas la tambaleante caravana?
¿Hasta cuándo, hasta dónde
durará la jornada?
No serán estos ojos los testigos
de quien llegue por fin al sitio donde encallan
con suerte, alguna vez los pasajeros
extraviados del arca
-la misma
antigua arca:
¿aquélla de Noé?-
al abrirse, ya por última vez, la última valla.
Ni sabré quién es dueño de la voz
que pregone después la bienaventuranza
o diga que esto ha sido -nuevamente
o por primera vez- la más siniestra estafa.
.
OLVIDO
Prehistórico río-vida, antiguo río-amor, reciente río-desdicha:
aquí o allá, de un lado a otro,
inclaudicable, fiel, ineludible, vas conmigo.
Y voy en ti, a ti -libre- amarrada
con ese amor de entonces:
sabor de pan y olor de mandarinas,
de lirios blancos, de garúa finísima,
de guantes de algodón y de banderas blancas...
Sigues el mismo. Y serás igual
cuando llegue a la aldaba
y llame
nuevamente a la puerta
sin prisa, sin testigos,
ya sin miedo ni amarras,
a ver si te me abres de tal modo
que, abandonando algunos hábitos y ritos,
andemos juntos
-viejos camaradas,
nuevamente juntos-
la oscura primavera del olvido
que letra a letra
definitivamente con nosotros vaya
no al Mar de la Tranquilidad
ni al océano de los despojos
sino a la tierra firme,
prometida comarca,
donde después del largo viaje,
pueda, por fin tranquila, echar las anclas.
.
CONTRA VIENTO Y MAREA
Contra viento y marea -diría mi madre-
quizá mareas -si eran suyas- blancas,
perpetuamente límpidas
y mansas.
.
Contra el viento del sur, que a veces duele
como esa inevitable puñalada
de la herida de amor que alguna lleva,
afortunadamente, hacia el mañana
-la que la hizo crecer, nutrió sus venas
y –¡menos mal, Señor!- aún me acompaña-.
.
O contra el viento norte, que divulga
polvareda, conciertos de cigarras
y hasta el rincón de los recuerdos lleva
calor, color y aroma de guayaba.
.
¿Contra el viento del Este, el que comparte
las fronteras del alba?
¿O contra el del poniente, el que no miente,
lo que su fiel oráculo presagia?
.
Contra viento y marea, -aun contra aquellos
capaces de embestir sus invencibles ráfagas
contra desfiladeros, torres,
laderas, playas,
insondables abismos
inaccesibles cielos o montañas-
contra viento y marea seguimos. Vamos
hacia ese sitio del que nadie sabe, definitivamente, nada.
.
Sólo una breve y malherida brújula
nos acompaña.
.
Aún ha de haber lugar en el islote
que llamamos aquí Puerto Esperanza.

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