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sábado, 30 de enero de 2010

GUSTAVO PRESIDENTE (II) por SANTIAGO TRÍAS COLL (Novela) / Prólogo: RICARDO CABALLERO AQUINO

GUSTAVO PRESIDENTE (II)
por
SANTIAGO TRÍAS COLL
© Santiago Trías Coll
(Enlace con datos biogáficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Ñanduti Vive e Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 1993 (193 páginas)
Diseño de tapa: Higinio Murdoch

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** En aquel espeluznante testimonio, se detallaba con peculiar realismo los efectos de una gigantesca masa de agua lanzada en una loca carrera que se extendía a lo largo de mil quinientos kilómetros desde la represa de Itaipú hasta su definitiva entrega en el Atlántico.
** Los cien metros de columna de agua liberada, tras las explosión de una carga nuclear equivalente a dos mil toneladas de trinitrotolueno que hizo saltar por los aires los contrafuertes de hormigón de la presa principal, producirían una descomunal ola de más de cincuenta metros que tardaría once minutos en alcanzar las ciudades de Foz de Yguazú, Puerto Presidente Bódeker y Presidente Franco. Las tres urbes quedarían virtualmente borradas del mapa, sucumbiendo trescientas mil almas que se perderían irremediablemente bajo los efectos devastadores de la onda de choque primaria. La virulencia de la ola frontal conservaría su terrorífico poder destructivo en el decurso de los trescientos kilómetros iniciales que transitaban en una configuración hidrográfica de cauce encañonado, aniquilando la totalidad de aldeas ribereñas. Las localidades de Encarnación y Posadas sufrirían las consecuencias de una terrible inundación, perdiéndose más vidas y ocasionando cuantiosísimos daños materiales. A partir de ese enclave, las aguas alcanzarían la zona donde se iniciaba el curso fluvial de planicie, produciéndose un desbordamiento masivo que anegaría millares de hectáreas de cultivo y otras tantas de uso pecuario. Las secuelas de la pavorosa riada que avanzaría imparablemente hasta su desembocadura en el Río de la Plata, irían dejando su sello de destrucción y muerte a lo largo y a lo ancho de su paso por territorio argentino.
** Cuando la imponente crecida arribara a Buenos Aires, donde gran parte de la ciudad había sido evacuada, Gustavo despertó súbitamente dejando escapar su grito.
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PROLOGO
** Lo que hubiera pasado si...
** Entre las preguntas más imbéciles con que se puede importunar a historiadores profesionales, descuella esa donde se le pide que lucubre algunas de las posibilidades si en lugar de ocurrir lo que aconteció, hubiera tenido lugar lo contrario.
** Más, cuando la misma especulación revolotea en la mente de un avezado narrador de ficción, el resultado puede ser un suceso literario y hasta parcialmente histórico.
** No fue otra cosa lo que aconteció con la celebrada primera parte de la novela de Santiago Trías Coll, GUSTAVO PRESIDENTE. El golpe de la Candelaria de 1989, en esa obra ficticia, fracasó y Gustavo Bódeker, el coronel Aeronáutico casado con María Eugenia, sucedió a su propio padre en la etapa de la Segunda Reconstrucción. Gustavo Presidente cometió por entonces un solo craso error. Creyó que un presidente del Paraguay tenía suficiente campo de maniobras en materia política y osó enfrentarse a las potencias internacionales. Le costó el exilio a Curitiba, previo levantamiento cuartelero, esta vez exitoso, del general de Caballería Andrés Gómez de Rodrigo, esposo de doña Nelli y padre de Dolli, Marta y Mirta.
** Es prescindible consultar el Oráculo de Delfos para descubrir en un rápido inventario quién es quién en la novela de Trías Coll. Está Luis María Lagraña, el coronel de Caballería Lino Salcedo y el general Mancete. Los medios de comunicación no están ausentes, Nicolás "Mino" Borini dirige la Red Independiente de Comunicación y, Humberto Manchín, no se despega del micrófono de su Radio AOPO`I.
** Nada permite concluir que Trías Coll se haya propuesto jugar precisamente a las escondidas con sus lectores. La imaginación del escritor más bien enfocó otros aspectos para recabar en lo que él denomina la "contrahistoria".
** Desafiando el cliché hollywoodense en el sentido de que segundas partes "nunca fueron buenas". Trías Coll nos regala ahora GUSTAVO PRESIDENTE II, con un amplio espectro de hechos reales y ficticios de la siempre ebulliente política paraguaya.
** Todos los ingredientes están ahí, elecciones que no eligen nada y donde los protagonistas saben de entrada que no guardan la menor intención de hacer de los comicios un ejercicio en suspenso o "fair play". Aparecen también los ubicuos golpes de Estado, que desde 1936 tienen como ejes a jefes militares insatisfechos con el acaecer político o descontentos con ciertos nombramientos oficiales.
** Y ¿cómo no?, está siempre presente en todos los planes, contra-planes, proyectos y abortos, S.E. el Sr. Embajador del Gran País del Norte. En este caso, el ex asesor presidencial Mr. Dunham. Tanta es la injerencia de Dunham y los suyos en la política paraguaya que, en cierto pasaje de la novela el general Lino Salcedo deja escapar esta muestra de exasperación: "Esos gringos deberían trasladar su oficina al Palacio de López, así todo resultaría más sencillo". Por lo que se sabe, casi cada presidente desde 1936 tuvo ese pensamiento, lo exteriorizara o no.
** No son pocos los que juran que toda la última "transición" no hubiera llegado a destino de no mediar esa injerencia. De modo que la obra de Trías Coll no está tan divorciada de la realidad.
** Lentamente, sin embargo, el relato se aleja de los avatares políticos paraguayos para ingresar francamente en el campo de la novela policial de suspenso. El relato se torna electrizante y el autor logra crear el ambiente necesario para hacer creíble la trama y posible el desenlace.
** Las descripciones son altamente profesionales, siguiendo el consejo de Hemingway en el sentido que el escritor debe conocer íntimamente eso que va a describir y debe ver los detalles que pasarían desapercibidos en mentes menos inquisidoras.
** El español del español Trías Coll es, esperadamente, crocante y se deja leer con toda soltura. La novela fácilmente atraerá lectores por el tema y, sobre todo, porque la trama no decae en momento alguno, con lo que una vez iniciada la lectura, cualquier interrupción será considerada como altamente inamistosa. - RICARDO CABALLERO AQUINO - Setiembre-1993

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