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domingo, 21 de febrero de 2010

ELOY FARIÑA NUÑEZ - EGO NON SUM DIGNUS y LA SERPIENTE / Fuente: 25 NOMBRES CAPITALES DE LA LITERATURA PARAGUAYA por SUSY DELGADO

POESÍAS de
ELOY FARIÑA NUÑEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del

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“EGO NON SUM DIGNUS”
Adoro la poesía, pero no soy poeta.
Siento como ninguno la inspiración secreta
que eleva el leve vuelo del verso al infinito
y al corazón del hombre, celestial y maldito;
pero mi voz no llega, por inefable modo,
a las fuentes profundas del insondable Todo.
El padre Homero canta con formidable acento,
y el Olimpo sagrado se estremece en su asiento.
Virgilio una elegía sobre su sepulcro ensaya,
y la divina Octavia recuerda y se desmaya.
Horacio entona un carmen de pindárico brío,
y el pueblo-rey de Roma prorrumpe en coro: "Io"
Hugo pulsa su lira multiforme y sonora,
y sale en plena noche, triunfalmente, la Aurora.
Lelian toca su flauta de argentino sonido,
y murmuran las fuentes del dolor y el olvido,
yo levanto mi acento, yo lamento mi pena,
y el alma de la especie permanece serena.
Yo alzo la voz y sangre mi corazón destila,
y el alma de las cosas permanece tranquila.
No, no, yo no soy digno de llamarme poeta.
Dante con su grandeza mediévica me inquieta,
la sombra de Virgilio me anonada de espanto,
la voz de Víctor Hugo torna pueril mi canto,
ante el verso de Goethe mi lira desfallece
y la flauta de plata de Lelian me entristece.
¡Si no hubieran cantado magistralmente todas
las pasiones humanas en sus eternas odas!
¡Si el hombre fuese, al menos, totalmente diverso
y fueran menos breves los límites del verso!
mas todas las pasiones han sido ya cantadas.
Y todas las angustias ya fueron lamentadas.
Mi dolor no es moderno, mi herida no es reciente.
Ya Safo sufrió todo maravillosamente.
El jardín de las musas está agotado y yerto.
Se han marchado los dioses y Apolo y Pan han muerto.
Me considero indigno de coronar la frente
Con el laurel sagrado del vate y del vidente.
Pero el poeta joven que plañe su agonía
en el hondón de mi alma, comprende la poesía,
cuando la madre llora sobre el cuerpo del hijo,
cuando estrecha el muriente contra sí el Crucifijo,
cuando con dulce sueño duerme el niño en la cuna,
cuando los labios se unen a la luz de la luna,
cuando el dolor inmenso de ser hombre me agobia,
cuando pienso en los ojos de mi primera novia,
cuando la enamorada sonriendo se suicida,
cuando las almas hallan deliciosa la vida,
cuando las voluntades luchan contra el destino,
cuando la verdad hace con pausa su camino,
cuando el mundo prosigue su perenne carrera,
cuando sigue avanzando la humanidad entera
cuando el mal en la tierra sin cesar disminuye
y con mayor justicia todo se distribuye.
Es fuerza que enmudezca, ya que cantar no puedo
y ya que no consigo lanzar sino un remedo
de las supremas voces del gozo y la tristeza
y de las grandes notas de la naturaleza.
Y mientras otros canten con lira melodiosa,
el fulgor de los astros y el seno de la rosa,
permanecerá mudo, me envolveré en mi manto,
esconderé mi rostro, turbado por el llanto,
y erraré solitario por la pradera bella,
como un pastor doliente, cautivo de una estrella.
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LA SERPIENTE
Mi corazón es una vasta hoguera:
arde, crepita, vierte luz, se inflama
y en torrentes de fuego se derrama,
como el sol en mitad de su carrera.
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Es luz que en los altares reverbera
y en celestial fulgor se desparrama,
y es serpentina y corrosiva llama
que en satánico incendio degenera.
-
Sobre mi corazón, volcán ardiente,
pon tu manto despacio, suavemente,
y escucha su furioso golpeteo.
-
Tal vez, por tus virtudes de elegida,
quede a tus pies latiendo, retorcida,
la maldita serpiente del Deseo.
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Fuente: 25 NOMBRES CAPITALES DE LA LITERATURA PARAGUAYA. Compilación y selección: SUSY DELGADO. Editorial Servilibro, Asunción-Paraguay, 2005 (389 páginas).

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