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lunes, 15 de febrero de 2010

COMPARECENCIAS. Autora: MARÍA DEL CARMEN PAIVA - Prólogo: OSVALDO GONZÁLEZ REAL / Edición digital: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.



COMPARECENCIAS
Autora: MARÍA DEL CARMEN
PAIVA
(Enlace a datos biográficos y obras
de la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Edición digital: Alicante :

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002
N. sobre edición original:
Edición digital basada en la de Asunción (Paraguay),

Editorial Arandura, 1997.


A los sencillos
A los auténticos
A los honestos
.

PRÓLOGO
* Como su título lo indica, estos poemas hacen comparecer a personas, amores perdidos, recuerdos y olvidos recuperados, a través de un coloquio personal que pretende preservar en la memoria momentos epifánicos, destellos de luz, en el crepúsculo de la vida.
* En libros anteriores, María del Carmen ya había mostrado su inclinación «proustiana» a la reminiscencia, a la «búsqueda del tiempo perdido», en versos que evocaban su infancia, su familia, sus seres queridos. En esas obras, una visión otoñal -como en daguerrotipos de fotografías desteñidas- nos retrotraía a escenas de antaño, a paisajes oníricos, a épocas felices de la niñez.
* Su gran capacidad introspectiva, su inmensa melancolía, contribuyen al logro de una poesía llena de sobreentendidos, de velos, de brumas, que ocultan la nostalgia por un amor perdido, por un tiempo irrecuperable -aunque la palabra lo reviva y lo traiga al presente fugaz.
* La autora de Comparecencias no se resigna ante la ausencia y la aniquilación de estas memorias felices. A través de estas estrofas -impregnadas de perfumes y melodías secretas- ella acomete la inmensa tarea de reconstruir las ruinas de un pasado familiar asolado por la desidia del tiempo, corroído por el implacable aliento de la muerte. Los seres amados se han ido, paulatinamente, dejando -como una herida- el hueco de su ausencia. Esta, sólo podrá ser llenada por el verbo creador de la escritora, que va cubriendo los vacíos, soñándolos, de nuevo, en este libro lleno de nostalgia y ternura.
* Como muy acertadamente señala Renée Ferrer en una de sus reseñas, estamos ante una «Poesía de indagación en las incógnitas del ser, de enfrentamiento con la propia soledad y el autoconocimiento, de asunción de la libertad creadora y existencial...». En efecto, María del Carmen bucea en las profundidades de la conciencia y saca a luz, de manera sutil y discreta, las extrañas floraciones del inconsciente.
* La autora asume, con romántica pasión, la deslumbrante experiencia del amor, con todo lo que éste trae aparejado: celos, tristeza, abandono, éxtasis. Con rara agudeza sicológica ausculta el corazón de la mujer y realiza una disección implacable. Los personajes que evoca la autora están como detenidos a orillas del río del tiempo como estatuas calcinadas por la fiebre del deseo postergado. Despiertan de su letargo gracias al lenguaje -casi coloquial- de este poemario que enaltece las letras femeninas del Paraguay.
OSVALDO GONZÁLEZ REAL
.
LA VIDA
Antes
de esa urdimbre
resbaladiza, invisible,
ya te amaba;
de continuo,
en este extraño edén
donde te acaricio,
cómplice de tus cristales,
de tus lirios
y tus consecuencias.
Gratificada,
me envuelvo
con el lazo mojado y transparente
de la poesía.
Tus lágrimas
no me entristecen
cuando lloras por mí
(es mi homenaje).
Después de todo
lo que me has hecho sufrir,
a pesar de tu honor,
no queda otra decisión
que ser feliz.
Tú eres así.
Qué tanto afán.
.
SOLEMNIDAD DEL ESPEJO
Improbable deshacerse
de aquellos hechos continuos
comprometidos, sin embargo,
al amparo de algún coraje.

Son parte
de aquellas extremas soledades,
cuando las lágrimas
se pulverizaban
antes del consentimiento.

La hermana de los astros,
con sus despeñadas plegarias
sobre el abismo del sol
y el ritual de la tristeza, irremediable.

Las huellas del amor
bajo los puentes.

La visión
reposa por igual.
.
AÑOS PEQUEÑOS
Pequeño semblante pasajero. Seis años. Multitud de sol entre las briznas enmarañadas. Hoy los labios rojos, y el andar con las muñecas esperando, ornada con el vestido de mamá, el de novia (porque no había otro) y el sombrerito rosa con tul de tía Delia. Las flores aplastadas al costado en la cabeza, frente al interminable paraíso familiar.
.
CONDENA INJUSTA
No te inquietes, son cosas que suceden cuando niña: confiscada, a consecuencia de la amiga bruja de mamá, porque no consentiste que te peinara con esos estirones, a desgano.
Me gusta tu carita alterada. No aflojes, allí arrodillada frente al santo que te compadece. ¿Por qué tienes que pedir perdón? Sólo el deseo de jugar entre los árboles del patio, y con los primos, al otro lado de la verja. Soportas, mientras tus lágrimas permanecen guardadas.
.
LA NIÑA
Atuendo de estrellas para los rulos, detrás del temblor del invierno, anhelando trasladarse más allá de la ventana, en una noche llena de bujías distantes.
En la mano crispada: una manzana, parecida a la luna de agosto, quieta y grana.
Fragancia de sábanas recién planchadas; el disgusto de la sopa; al otro lado, el viento y el instante de nunca más.
Heroína humillada por el tío que había malmirado, de broma no más.
.
ANTES DE QUEDARME DORMIDA
Noche despejada.
Blando el cuerpo
y el alma distraída.

La santa sobre la tabla
implorando por mi impaciencia,
y el reloj de antes,
con señales de mis muertos.

Las telarañas
a un lado,
como mis deseos.
Nos acompañamos
mirando el techo
con el tedio de siempre,
sin alternativas,
revelando aparecidos.

La ventana está abierta,
por lo menos
para salvar el abandono
y para mirar el mismo cielo
de ángeles encubiertos.
.
EN EL BAR
Las manos
en las maracas,
dulces,
como los ojos.
Afuera, la oscuridad del mar
ensortija tiburones y estrellas,
copiando el ritmo
que sacude
las semillas pintadas
que cuelgan,
las calabazas de suerte,
los mangos fríos
en las losas blancas.
En su corazón,
la inocencia de las flores.

Qué lindo y ronco
cantas, Maybé,
esta noche en el bar,
en La Habana.
.
EN EL HOSPITAL
Una mujer se muere,
se muere en desventaja
porque es pobre,
sosteniendo el martirio
en los párpados de sombra,
empujando la pena
hasta donde más penetre.

Las plegarias de las internas,
que no miran,
se le aposentan como flores
para adornarle la dignidad.

Sostengo que ello es ruin,
porque este dolor huele a soledad,
a abandono,
a nada.

Los esqueletos de los árboles
más allá de la ventana,
abierta,
para que se escape el alma.

Nadie tuvo tiempo de abrazarla.
.
SACHIKO
1
Una mujer de Shikoku
se posa en una flor,
en la flor se detiene una mariposa.
La mariposa sorbe y vuela.
2
La mariposa que vuela
5
se muere en el río.
El río guarda el secreto.
3
Sachiko me mira.
Yo creo estar en un bosque con ella
a orillas del agua, bebiendo té.
4
El viento concluye
y se lleva a la mujer de Shikoku.
Yo me quedo
con el colibrí que revolotea
y con los lirios pálidos
en la tarde sin sol.
.
CERCA DEL RÍO SEMIDA
El viento trae lágrimas
del Semida,
humedeciendo el follaje de los arces
que arrojan sedas rojizas.

Una mujer triste
descansa sobre una roca.
Allí se reúnen las hojas caídas.

Algo se detiene en su regazo;
lo abraza,
lo deja ir.

Es tiempo de la penumbra.

El viento se escucha.
No se escucha el paso triste de la mujer.
.
MIS PERSONAJES
Déjalos en las páginas escogidas.
Ya les otorgaste cortesía,
y las más veces, amor.

Anda por las hierbabuenas
y por aguas consoladoras,
donde las luciérnagas
no significan soledad,
y las diamelas se renuevan
como corderos de luna
en el patio de tu casa.

Que ellos se queden
en el refugio del tiempo,
intocables,
en su cofre gastado
con olor a malva vieja
y moño azul.
A lo mejor
un día vienen a buscarte.
.
LIBRE
Más allá de mí,
ando como si estuviera
ya viva, después de la vida.
Desde el hondo corazón
hasta el alba más pura.
.
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