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lunes, 23 de agosto de 2010

ELSA WIEZELL - VERDAD, YO TENGO, MANOS EXTENDIDAS y POESÍAS / Fuente: VOCES FEMENINAS EN LA POESÍA PARAGUAYA. Edición de JOSEFINA PLÁ.


VERDAD, YO TENGO, MANOS EXTENDIDAS,
SIN RECUERDOS, DIMENSIÓN DE LA OTRA REALIDAD,
LO COTIDIANO, LA PUERTA ILUMINADA y poesías.
Poesías de
ELSA WIEZELL
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
VERDAD
Para qué tantos cuentos,
dice el pobre,
y el otro
no piensa en la muerte
ni en el hermano.
El que vive cerca del río
quiere el minuto de la piel
y aquél
piensa que todo es igual.
Para ellos
el sueño está en el Sputnik
o en las condecoraciones
que lleva en el bolsillo.

YO TENGO
En los cuatro costados
sacrificio
y en la niñez
una muñeca herida.
Me empujaron los sueños
en setiembre,
y de golpe
con urgencia,
conocí al hombre.
Quise salvar el canto
tímidamente
levanté mi casa
con dos ventanas
de tronco y rocío.

MANOS EXTENDIDAS
Cansancio de abrazar
estrellas
y buscar
palabras irrecuperables.
Que hoy
sea mi ternura
de las manos extendidas
la única presentación
del hombre.

SIN RECUERDOS
Algunos
tienen beso tibio
dulcemente escondido
en el corazón.
Otros
guardan con cerrojo
la compañía
de otras manos
para el destino solitario.
Los de aquí cerca
un perfil inédito
de vuelta a la nostalgia
que no se dijo.
De ti, ¿qué tengo?...
El perfil que yo te hice
en el decisivo límite
del sueño.
.
(De TRONCO AL CIELO, 1960)
.
DIMENSIÓN DE LA OTRA REALIDAD
Quedó concluso el tiempo
de las manos crispadas.
Que me disperse en la materna tierra
y todo el hombre combata sin parar
en su aventura con la frente.

Regocijo. Vigilia inédita
de la vasta inocencia.

Poesía: un ángel de misterio.
Y vence quien más ama.
Es cierto.

LO COTIDIANO
Travesía remota
esto de hablar otros idiomas.
Y poner destino a las palabras
inyectando sueño y realidad inmigrada.
Vía de soplo convertido en sangre
y de espectro modificado en verso.

Algunos van mudos de magia.
No tienen la ventana
acribillada con columnas de cielo.
Ni la simple bandera del hombre desolado.
Todo es tan simple y tan sencillo
que mueren cuando deben morir.
No estremecen a golpes al destino
anticipando un túnel de dolor:
no existen para ellos laberintos.

Otra estación la nuestra.
Otra misión circula en nuestro amor de viento.
Otro país tiene su límite sobre nuestra cabeza.
Es poco un solo grito
para cargar el peso de todo lo que abruma.

Travesía remota:
objeto es la nostalgia como el árbol.
Hilos de sangre ruedan la intemperie
y nosotros lo amasamos de pan
con el remedio manso que tienen las palabras.

LA PUERTA ILUMINADA
No estás desheradada.
Mi mano te colmó y tienes el secreto
de dormir bajo un arco
atisbando una estrella.
Dicen que guiñas la madera
y te anudan las tuercas
lo mismo que un destino.
Yo te cargué con toda mi sustancia
tierna y antigua, violenta y sosegada.
Expliqué mi sonrisa erguida en tu ternura
y en la muralla que pones a la calle.
Rara amistad la tuya,
inmemorial tu roble de descanso.
Calladamente erguida
cerrabas al horror el paso.
Me protegías,
parecías raíz,
origen poderoso y sin medida.

Mi contacto en tumulto
te aligeró la vida:
se va despedazando
tu intimidad alegre y fugitiva.
Toda expresión de viento
se queda y reconoce desde lejos
tu oculta geografía.

BÚSQUEDA
Igual sus piernas y sus manos,
su cuerpo eléctrico,
su caminar apretando el pulso,
devorando frases,
hilando las palabras perdidas,
mezclando las teorías,
buscando el equilibrio de las cosas.

Igual su frente sin pararse,
rompiendo los horarios,
desembocando intacto
en la primera luz del mundo.

Y sin embargo, detenida
en su largo mirar pétreo,
buscar en este hermano
un signo perdurable
para mi cielo solo.
.
(De EL CANTO Y LA LUZ, 1964)
.
CANCIÓN FERVOROSA
Dejo la sombra de la tierra
en mi arrebato,
y levanto los andamios
a lo imposible.
Aire azul y fantástico
me circunda
y el mar hecho de espuma
te espera.
Todo te espera:
un silencio violento,
el sigiloso sueño de la tarde
y este paso
hecho de vigilia.
Esperado bajel
y viaje de relámpago
en el hueco de mi mano.
La luz de amor
salta de mi cintura
como un pájaro ciego.
Te reconoce
el tiempo de amor
y un puente vertical
entre los hombres que caminan
y tienen la luz viva
de tus ojos.
Tenso y profundo es nuestro exilio.
No hay miedo que te vayas.
El mar y yo
te cubren la estatura.
Presencia mansa del pino
y espectro permanente
de la piedra.
Absortos y tendidos en la arena
matamos el tiempo
y el nombre del olvido.

SÓLO SOMBRA
Febril y adolescente
pasa en un sollozo
el cielo de tu mano
y de tus ojos.
Y frente al muro de codicia
va mi sombra
acurrucando párpados,
banderas,
luces intermitentes
y una larga ausencia
de soledad impenetrable.
No me importa
hasta qué murmullo
llegó mi corazón a tus raíces
ni cuando se hace espuma
la palabra
o te busca la frente
origen de mi nombre.
No me importa si eres enigma
o aljófar de brisa.
Yo soy tu sombra estremecida.
En el rocío de tu piel
se quedará mi tacto
y sabré por el brillo de tus ojos
cuándo voy a morirme
y cuándo estaré
desierta de guitarras.
Trasmutarás
mi sangre en mariposa.
Poblaré constelaciones
con tu nombre
y desde siempre
será de afirmación mi vida.

ESTO
Este amor me nace
de un dolor mordido
en la palabra
que sobrevive y crece
con motivo del corazón.
Ya no me duele el frío
de la noche anónima
que golpea.
Ya no me duele
el grito de los cantos
y otra sed.
El amor queda
en la columna vertebral
y secreta de mi muerte.
.
(De TIEMPO DE AMOR, 1965)
.
NÚMERO 26
Esa tarde
aprendí mi balbuceo;
amapola y lámpara
tu hombro en el domingo.
Afuera el frío.
Yo,
herida por toros,
lirios y gritos.
Sobre la cal un número.
Ala y fuego
en los vestidos.
Hay un par de zapatos
cerca de los míos.
Domingo.
Afuera el frío.

Y TE DECÍA...
Explícame
ese silencio nuevo
de onda que fue orilla.
Rubí perfecto
ternura sutil
prendida al pensamiento.
Lanza con espera de tiempo
y paso encendido
en esta marcha.
Explícame
el más raro silencio
amanecer de Apolo
con penumbra
en mil números
subiendo por el cuerpo.

TÚ EN EL PAISAJE
El yermo, el mar, la flor,
la risa entera
es una extraña voz de salmo
cuando te nombro.
Dura espuma impura,
granito, roca, arena
me voy con desnudez
hasta tu tierra.

en fuerzas desvastadas,
titán
estirpe de barranco,
ternura de rugido
y de tormenta.

COMO UNA OLA
Al principio fui arcilla
entre las manos del asombro.
Después
el ojo se hizo agua
que cayó a la rodilla
y fue la sombra.
Un día
me convirtió en el aire
transparente
y no hubo adiós
y fue todo presencia.
En un domingo mudo
con oscuras palomas en la plaza
y un café frío
entre las manos
me convirtió en ola
de su mar bravío.

SOLOS
Cerrar tu puerta,
ponerle negra llave
a tu garganta
y amputarse las alas,
duro ejercicio
de los que están
completamente solos.
Pareces una planta.
Vamos:
toma un temblor de acacias;
que forme un círculo
sobre la mano izquierda
y así enredadera
iré a tu corazón
como si fuera
un colibrí en la siesta.
.
(De TEMBLOR DE ACACIAS, 1966)
.
OFICIO DE AMOR
Tu llaga cotidiana
de cansancio
engendrada para el alimento
agrupada en las horas
marcando el chorro de la sangre
esa que conduce
a la gravitación silenciosa
del acero amargo
negro fulgurante de azada
húmeda batalla de todos los días
hasta que tu piel acribillada
desfondada en el tiempo
descienda gradualmente
sobre cicatrices...
porque te has hecho nieve
en el territorio de tu jaula.

Hombre mío,
mariposa-rayo te cubra
arroyo en la mitad sorprendida
de tus ojos
sábana blanca para tu hombro
y frescura de ajenjo entre tus dientes.
Lo que te entrego
es fuerza que se expande
pedernal y aurora.
Tu lágrima para mí es luz que ciega,
pureza que turba,
diamante transparente y duplicado.

Yo recojo el estigma.
-Canta.
-Sangro por todos.
-Es el peso de la rosa.
-La lucha abierta
del corazón contra la sombra.
-Despliega.
-Amargo trapecista es el hombre.
-Te abro la piel
del monstruo volcánico
que sacude mis huesos.
- ¡Qué cerca de Dios tu llaga!
.
(De LA COSECHA DEL VIENTO NORTE, 1974)
.
TIEMPO CERO
-¿No oyes un silencio insomne?...
Somos ayer- uno en el tiempo
panorama de viajes.
Galopamos
salamandras desnudas las manos.

Con el ansia
con el tiempo-nuestro
con el ave de los mares,
y de la planta escondida
bajo el sol que ciega.
Un alud en los pinos
herido el viento
cierra la puerta del mar
en largo abrazo-desolación.

EN LA HORA MARINA
La tarde tiene visiones proféticas
y tú vigía de la niebla.
Allá el barco
y su palo mayor entumecido
en roce del velamen gris
sacudiendo la quilla.

Remeros y señales
un puente como isla infranqueable
en la escotilla de brumas
el estribor azul de la tarde.

El arpón duerme
en el refugio de la atmósfera.
Las ráfagas con lloviznas
besan los mástiles
y la violencia del mar encrespado
es un pájaro frío posado en la penumbra.
.
(De EL AMOR EN LA BRISA DEL SUR, 1975).
.
Fuente:
VOCES FEMENINAS EN LA POESÍA PARAGUAYA.
Edición de JOSEFINA PLÁ.
Colección Poesía, 7
© Josefina Plá.
Alcándara Editora.
Se acabó de imprimir el 28 de setiembre de 1982
en los talleres gráficos de Editora Litocolor ,
Asunción, Paraguay (162 pp.).
.
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Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

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