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sábado, 28 de agosto de 2010

MARGARITA PRIETO YEGROS - POMBERO BOLI (CUENTO) / Fuente: SIN RENCOR. CUENTOS SOBRE LA GUERRA DEL CHACO - TALLER CUENTO BREVE (2001).


POMBERO BOLI
Cuento de
MARGARITA PRIETO YEGROS
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

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POMBERO BOLI (1)
El futuro fortín Toledo, era un sitio ralo, accesible por todos lados que lucía en el centro un solitario árbol de guayacán, con sus ramas extendidas como brazos y un tronco envejecido por más de cien años de soledad chaqueña.

A principios de 1931, el teniente paraguayo Rafael Cristaldo fue encargado de edificar los ranchos de adobe y paja para hospedar a la tropa y a los oficiales.

El teniente llego al lugar acompañado por veinte reclutas adolescentes, todos campesinos, sin oficio definido, a quienes se debía enseñar de todo.

Pese al esfuerzo de acarrear el agua desde el fortín Corrales, pronto los ranchos fueron tomando forma a espaldas del enhiesto guayacán. Durante la construcción, para evitar el ataque de serpientes y alacranes, los hombres pernoctaban en hamacas colgadas de postes de quebracho.

Cada noche, las sombras se colmaban de extraños ruidos que angustiaban a los soldados con la imaginación de seres misteriosos. Cuando el sol asomaba sus primeros rayos, comenzaban los comentarios:

- El pombero, petiso y moreno, se paseo silbando entre nuestras hamacas durante la noche.

- El pombero me toco los pies cuando dormía.

- El pombero fuma cigarro y alumbra como las luciérnagas.

El inteligente y enérgico teniente Cristaldo, a la hora de la formación, amonestaba a la tropa:

- ¡Basta de cuentos de pomberos! - ¡Los pomberos no existen!

- ¡Prohibido inventar historias de pomberos!

No obstante, ante la posibilidad de que algún boliviano disfrazado de pombero se hubiese aventurado en el campamento paraguayo, el oficial decidió realizar una patrulla de reconocimiento con cinco fusileros a pie.

Comenzaron por caminar hacia el fortín Corrales y, minutos después de iniciada la marcha, encontraron en un atajo, huellas de zapatones extraños. Se agacharon a observarlas y a pocos pasos de ellos descubrieron "virutas frescas" al costado de un corpulento quebracho, sobre cuyo tronco, el teniente encontró escrito a punta de cuchillo: "Saludo cordialmente a los camaradas pilas del fortín Toledo. Capitán Ustares." (4.1.31.)

Estupefacto y abochornado en su condición de oficial paraguayo ocupante del lugar, el Teniente Cristaldo permaneció inclinado y en silencio largo rato. Después regreso a Toledo con los cinco fusileros.

En el fortín comentó con la tropa la novedad y preparo una celada para capturar a los espías bolivianos que merodeaban en los alrededores de Toledo.

Planearon dormir en el pajonal cercano, fuera de las habitaciones cuyas puertas dejaron abiertas.

Apenas anocheció, los paraguayos se mimetizaron en el pajonal decididos a esperar el avance de los espías bolivianos. Estos no se hicieron esperar y con las sombras de la noche, llegaron formados en sigilosa fila india, imaginando que los paraguayos se habían mudado al fortín Corrales.

A la medianoche, el teniente Cristaldo rompió el silencio disparando varios tiros al aire y gritando: "¡Tiren los fusiles al suelo! ¡Que nadie se mueva! ¡Ríndase capitán Ustares!"

Así cayeron prisioneros siete soldados bolivianos y el menudo capitán que resulto ser el famoso patrullero boliviano Víctor Ustares, apodado por los paraguayos "Pombero Bolí"

Al término del enfrentamiento, el Capitán Ustares le pidió al teniente Cristaldo la devolución de su pistola. El oficial paraguayo se la devolvió, en un gesto de cortesía, sin balas, aunque vio que en el fondo de la canana tenía varias de reserva.

Después ordenó a un sargento que condujera al Capitán, a través de un oscuro pasillo, hasta una habitación con candado y guardias a la puerta.

- ¡Por fin terminamos con la historia de los pomberos! - dijo para sí el teniente mientras se dirigía a su cuarto. Allí estuvo largo rato de pie junto a su catre de campaña, pensando que era ridículo trancar la puerta, única ventilación de esa rustica habitación.

Evocando las leyendas de pomberos narradas por sus abuelas sintió esa molestosa sensación que en su infancia le recorría el cuerpo dejándolo desvelado cuando la puerta no se cerraba.

Finalmente decidió dormir con la puerta cerrada y apagó la luz.

Lo despertó a media noche un sargento para informarle a gritos que el Pombero Bolí se había ido a través de la puerta candadeada, sin que nadie se animase a detenerlo.

(1). Pombero: personaje de la mitología guaraní: señor de la noche. Anuncia su presencia con un silbido. Prendas de tabaco u otros comestibles podrían aplacar su acoso. También así se llamaba a los "espías" paraguayos durante la guerra contra la Triple Alianza, quienes se comunicaban entre sí mediante silbidos y a mas de procurar información en el campamento enemigo, solían aprovechar su presencia para levantar algún bastimento o provista. La fama del "pombero", como duende, se extendió al campo enemigo, causando un supersticioso recogimiento en la soldadesca, lo que ayudó en sus andanzas
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MARGARITA PRIETO YEGROS.
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Fuente:
SIN RENCOR
CUENTOS SOBRE LA GUERRA DEL CHACO
TALLER CUENTO BREVE
Dirección: HUGO RODRÍGUEZ-ALCALÁ
Edición al cuidado de
MANUEL RIVAROLA MERNES y
LUCY MENDONÇA DE SPINZI
Asunción - Paraguay
Octubre 2001. (166 pp.)
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Enlace recomendado:
TALLER CUENTO BREVE
(Espacio del Taller Cuento Breve,
donde encontrará mayores datos
del taller y otras publicaciones en la
GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

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