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martes, 12 de octubre de 2010

JUAN M. CASSANELLO - ALMA Y SENTIMIENTO DE UN POETA PARAGUAYO / EL LEGADO DE UN GRAN POETA por Pbro. ERNESTO PÉREZ ACOSTA, SDB / Editorial Don Bosco, 1966


ALMA Y SENTIMIENTO
DE UN POETA PARAGUAYO
Selección de poesías del
R.P.Dr. JUAN M. CASSANELLO, salesiano

(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Colección “ÑANDUTI LITERARIO”, Vol. I
Editorial Don Bosco,
Asunción – Paraguay
1966 (117 páginas)


Rdo. P. Dr. JUAN M. CASSANELLO
Demasiado familiar es en el Paraguay la figura del "Paí Juan" para necesitar presentación: los niños quedaban fascinados por su mirada evangélicamente bondadosa; todos los públicos vibraron de fervor escuchando sus arengas religiosas y patrióticas: grandes escenarios y modestos tablados escolares se prestigiaron con la representación de sus celebrados dramas...
Como hijo de Don Bosco, fueron los jóvenes y las sencillas gentes quienes principalmente disfrutaron de su caridad, sacrificio y celo sacerdotal: y para deleite de su humilde grey desenfundó la pluma, armonizando el sentimiento popular en sus variadas composiciones poeticas.
Estas brotan espontáneas en medio de un trabajo agotador, en el ambiente oratoriano, desprovisto de toda comodidad: sus niños del Salesianito, Concepción, Puerto Pinasco, Barrio San Vicente... hacen sus pinitos declamatorios con estas poesías improvisadas, carentes de la indispensable "labor limae".
A dos años del deceso del Padre Cassanello, la incipiente Editorial Don Bosco de Asunción ha elegido un manojo de ellas, en olor de homenaje al querido extinto.
Este libro no está destinado a la crítica literaria: ello sería profanar el candor de la sencillez y la memoria del mismo "Paí Juan" a quien las circunstancias de su vocación apostólica, nos presentan nimbado de un sagrado desaliño. Nos ha guiado el respeto a la originalidad del autor. Por otra parte si las artes todas se resienten de una anarquía completa en los cánones tradicionales, no es excepción la poética, tanto más que su autor probablemente jamás pensó en dar sus versos a la publicidad y a la historia.
No dudamos que ese pueblo, que idolatró a su orador y bienhechor, ha de recibir con gozo esta obra que recoge la quintaesencia de su propio sentir, vivir, sufrir y morir.


EL LEGADO DE UN GRAN POETA
El 25 de Enero de 1964 corrió una triste noticia: El Rdo. Padre Dr. Juan M. Casanello falleció en su campo de acción, en su querido SAN VICENTE donde estaba des plegando sus últimas energías salesianas. "Corrió la triste voz; pero el consuelo puso perfumes en las rosas negras que su muerte engendró".
Breve fue el lapso de tiempo de su fecunda vida. Nos dejó en la plenitud de las actividades de su privilegiado cerebro, a los 63 aòos, pues había nacido en Asunción el 13 de Septiembre de 1901.
Hijo menor, el benjamín, de la distinguida familia Casanello-Bedoya el simpático niño TITA, empezó sus estudios en el Colegio Monseñor Lasagna; en su juventud siguió triunfando con notas sobresalientes en las aulas superiores de la Congregación salesiana en Montevideo. Y más tarde obtuvo en Italia el título de Doctor en Teología y Derecho en la Real Universidad de Turín, con calificaciones extraordinarias que llamaron poderosamente la atención del Tribunal examinador y de sus compañeros de promoción.
Volvió a la Patria y se entregó de lleno a su misión, destacándose siempre en todos los campos de su actividad. Su muerte fue muy lamentada, pues con ella no sólo perdíamos al celoso sacerdote, sacrificado misionero y destacado conductor de juventudes, sino que desaparecía también el elocuente orador que con su verba cálida y entusiasta enfervorizaba las masas en las grandes concentraciones populares ante los altares de Dios y de la Patria. Las Letras paraguayas perdían también a uno de sus galanos cultores pues gozaba ya de gran prestigio como poeta y dramaturgo.
Su alma era como una lira que vibraba sin cesar y que al susurro de las más leves emociones resonaba con toques de gloria que, aunque no buscada, acompañaba siempre al afortunado escritor, que pudiera repetir:

"¡Gloria! ambición del alma soñadora
que de zarzas del valle hace una lira;
y vuela a la mansión encantadora
dó junto a fuente azul murmuradora
bajo eterno laurel vive y delira!".

De sus inspiradas producciones queremos presentar en este Opúsculo, sólo un puñado de ellas, elegidas al azar, y entresacadas de los numerosos apuntes que, como precioso legado, nos dejara en sus manuscritos.
Dando sueltas a la amplitud de su corazón dedica sus versos a varios Pueblos de nuestra Campaña y lo hace con entusiasmo y cariño como si se tratase del lugar de su nacimiento, tales como Concepción, Carapeguá, Pinasco, Itauquá, Piribebuy, Caacupé y Villa del Rosario.
Vibra su lira, sonora y robusta, ante las evocaciones de la Patria, su Bandera, sus héroes y su historia, como se podrá constatar con la lectura de sus emotivas estrofas dedicadas a:
La Bandera del Fortín -La voz de las Guaranias-La canción del veterano - A la muerte del Mariscal Estigarribia - A los gloriosos capellanes del 70 - Campanas de la Catedral - A mi Bandera - Noche de trinchera - Indio.
Tomó parte en varios torneos literarios, habiendo obtenido honrosas citaciones y en uno de ellos el Primer Premio con medalla de oro con su Oda: VISION DE AMÉRICA -Canto a la Conquista espiritual de la Patagonia-, obtenido en el Certamen realizado en Bahía Blanca (República Argentina) en 1952. Ese trabajo aparece en segundo término en las páginas de este Folleto para que los lectores lo puedan apreciar debidamente.
Ántes de terminar este Prólogo queremos adelantar nuestra opinión, que tal vez será compartida por los que las lean, diciendo que las mejores composiciones que engalanan este Folleto son:
"LAS TRES MADRES" y el ya célebre Canto: "PASO A LOS VENCEDORES". Para no retardar más el deseo de los lectores que ya tendrán ansias de saborear las preseas literarias que engalanan este Folleto ponemos punto final a este preámbulo expresando una vez más nuestra admiración hacia el poeta prematuramente desaparecido y el agradecimiento de nuestras Letras por este Legado lírico que ha dejado a nuestra generación que siempre lo recordará con respeto y cariño.
Pbro. ERNESTO PÉREZ ACOSTA, SDB




Que aprenda de tu pecho, la divinal pujanza,
-camino de esperanza, del cielo y de la cruz,-
que mi dolor pequeño abrase en tus dolores;
¡e irradie en mis amores, tu redentora luz!


-DIOS-

EL CIELO
Cuando en las penas de mi vida aciaga
un consuelo demando a mi agonía,
elevo hacia ese cielo el alma mía,
y su recuerdo, mi pesar apaga...

Ciérrase al punto del dolor la llaga,
y mi penar se trueca en alegría....
Yo entono entonces dulce salmodia,
ya que en sumar, mi lobreguez naufraga!

¡Ah! ¡Cuántas veces al mirar el suelo,
de abrojos y tristezas revestido,
me inunda de disgustos su desvelo!

Y busco entonces el jardín florido
de corales lucientes, a que ese cielo
se parece, a mi pecho enardecido!

VISIÓN DE AMÉRICA

Canto a la Conquista
Espiritual de la Patagonia

Envuelta entre las brumas de los mares;
vestida del candor de sus montañas;
dormida entre el silencio de sus bosques,
luciendo al viento su primeras galas,
América vivía
hija ya libre de la Madre España...

Un sol de luz y bendición besaba
la frente secular del Aconcagua;
y en tropel, ya sus rayos descendían
a encender en las márgenes del Plata
los faros de la Idea
junto a los soles de la Fe Cristiana.

Mas, ¡ay! que turban el triunfante anhelo
que en sus senderos el Progreso marca,
salvajes Indios de feroces hordas,
que sus toldos incultos desparraman
de América en las vagas soledades,
el arco tienden, y sus flechas lanzan ...

El mar inmenso del impulso humano
aun no besó sus playas solitarias;
y en los ojos del indio reverberan
odio y rencor para la gente blanca:
Tinieblas por doquier... La luz no ha sido
genio en su mente ... ni brillo en su alma ...
***
Postrado ante la Virgen de sus sueños,
las manos ante el pecho entrelazadas,
los extáticos ojos en el Cuadro,
en los labios, haciendo una plegaria,
el Vidente ha sentido
transformarse el ambiente a su mirada...

Como astro de esplendor en noche oscura,
la Auxiliadora su mirada irradia
sembrando luz y vida en aquel suelo
de llanuras sin fin, bosques, montañas:
al apóstol mostrando
la Visión de la América fantástica.

"Yo forjaré visiones en tu frente
y en tus hijos, el celo de las almas;
ese es el campo que a tu Hueste entrego:
Tú sembrarás en él, simiente sana:
¡Sea el estéril llano,
de opimos frutos, un vergel, mañana!

"Indios que corren la floresta umbría,
y sólo saben de mortal venganza;
seres que emigran de los patrios lares,
infelices que buscan por el mundo
lumbre para las noches de sus almas,
niños que gimen de mi amor sedientos,
con hambre de cristianas enseñanzas,
un redentor, un padre... ¡Pobres huérfanos!
junto a mi pecho, sin cesar reclaman...
¡Tú lo serás, Don Bosco,
tuya será la Tierra Americana!"

Encónase la mar... Ruge en la estela
de audaz navío, que sereno avanza...
¡En sus alas, cantando van las brisas:
en su seno, se anida la esperanza!
¡Es la legión primera
de Misionera Hueste Salesiana!

Ya recorren el suelo Americano!
Van sembrando evangélica palabra
los Hijos del sublime Visionario:
Los CAGLIEROS, FAGNANOS y LASAGNAS . . .
¡Los Héroes legendarios
de gloriosas, pacíficas cruzadas!

¿No contempláis al cielo levantarse
donde el Indio tuviera su morada,
la Cruz del Misionero,
nimbada de esperanzas,
rielando, sus fulgores, Astro hermoso,
en las humanas ondas de las almas...?

Ya no hiende el espacio rauda flecha
que "los sueños sin soles" engendraba ...
Ni las tribus recorren ya sus bosques
con sus gritos de rabia y de venganza...
¡Hoy sumisas al templo las congrega
a la oración la voz de la campana!

¿No vislumbráis el colmenar hirviendo
de los niños que mezclan su algazara
al lento elaborar de esos panales
de ciencia pura y de labor cristiana ... ?
¡Fueron ayer las aves del desierto...!
¡Hoy son el porvenir... ! ¡La luz, mañana!

¿No percibís el paso perezoso
del corvo arado que la tierra labra,
abriendo el hondo surco donde cae,
germina y crece la simiente sana ... ?
¡Esa tierra, fue tumba de un salvaje...
Hoy es cuna de plácida esperanza!

¡Dulce Padre! La lira no halla cuerdas
para cantar tus glorias soberanas!
¡Fuiste un nuevo Colón, de un mundo nuevo,
que tras tus hijos, hasta el cielo se alza,
trazando por el orbe, pura estela,
de civilización y bienandanza ...

Ese mundo tú alumbras cual Lucero;
cual luna nacarada;
la Patagonia radian tus fulgores;
iluminan la faz cordillerana;
y besan con las almas de tus hijos
G del   Atlántico el piélago y sus playas ...

Y en cada aguja que se yergue esbelta,
y el paso de tus Huestes hoy señala,
un girón de tu espíritu se posa,
que es pan para los pobres... Luz y calma
en las noches del vicio y de la duda ....
Para el niño, simientes de enseñanzas...

¡Patria, y amor, y hogar para los hijos
de nuestra hermosa tierra americana... ! .

(Poesía premiada con Medalla de oro y 1er. Premio
en el Concurso de Bahía Blanca (R.A.) en Noviembre de 1952).

MARÍA AUXILIADORA
Dadme cantares de la selva umbría,
la mágica armonía
que en el arpa ensayáis de la alborada...
Escribid vuestros himnos eternales,
artistas siderales,
de la luna en la estela nacarada...

Torrentes que entonáis tiernas endechas
con las ondas deshechas
entre rosas, claveles y azucenas...
Céfiro, que al pulsar su flébil lira
canta, llora, suspira
en esas horas de sentires plenas...

Venid, decidme ignotas melodías
las dulces ambrosías
que al corazón ofrendan su ternura,
cuando en mis penas con amor musito
ese nombre bendito
que es panal de suavísima dulzura.

¡El era de mi infancia el embeleso!
Mi madre, con un beso,
sellábalo en mis labios veces tantas...
Es búcaro de flores peregrinas.
Tiene voces divinas,
el eco dulce de las cosas santas...

Cuando resuena dentro el pecho mío;
cuando el dolor, su brío,
nubla los cielos de mi vida en calma,
ese nombre presagia la bonanza.
Es nítida esperanza
en que descansa sin temor el alma.

¡Es tu nombre, MARIA AUXILIADORA,
el que en mi labio aflora
en todos los vaivenes de mi vida!
Era un cantar del ave en mis albores.
Diáfanos fulgores
radió en mi juventud, y fue mi egida.

De entonces, el cristal de su sonido
fue el arrullo querido
del soñar de mis rosadas ilusiones.
¡Yo lo escribí con sangre en mis banderas!
¡En mis luchas primeras
fue el lema de mi escudo y mis blasones!

El, de mis ansias ondeó en la antena;
con su visión serena,
el vendaval perdía su pujanza.
Entre las ondas, con mi rumbo incierto,
muy lejos, ay, del puerto,
irisaba su lumbre de esperanza...

Es de mi inspiración, copiosa fuente,
mi estro indeficiente;
y su fulgor mis horizontes dora...
¡Cuando quiere rimar el alma mía,
su gárrula armonía
vuela al cantar: MARIA AUXILIADORA!

Yo la invoco en mis íntimos pesares:
mis procelosos mares
ilumina esa Estrella refulgente:
siempre ha sido razón de mi alegría:
¡tantas veces ceñía
con rosas de mi amor, su pura Frente!

Yo la busco por todos mis senderos:
mis claros derroteros
persiguen su fulgor a cada hora:
Ella vierte en mis labios sus dulzuras . . .
¡Instantes de venturas
me reserva al llamarla cada aurora!

En los azares de mi vida siento
que su cálido aliento
de mi ambición empuja los bajeles:
abroquela mis nobles energías;
me inunda de alegría;
endulza la amargura de mis hieles...

Ella mi Madre fue desde muy niño ...
Mi acendrado cariño:
el Hada de inocencia de mis sueños...
Hoy alumbra cual plácido lucero
mi fulgente sendero,
la gama de mis íntimos empeños...

Quiero que sea de mi vida entera
constante primavera;
de mis glorias, la Reina y Soberana...
¡Que seas la diana salvadora,
Tú, MADRE AUXILIADORA,
de mi día eternal, en la mañana!

EL ROSARIO DE MI MADRE
¡Cuando el silencio de tu estancia, un día
se pobló de recuerdos, buscó avara
un objeto, mi alma, que quedara
retratándote en ella, Madre mía!

¡Y encontré tu Rosario! ... Cual ansía
el ciervo sitibundo, fuente clara,
abracé esa corona... Me depara
ver tu rostro, por cada Avemaría...

Por eso, al estrecharlo entre mis manos,
rezando y recordándote, presiento
que tus besos, me llegan por sus granos...

¡Y el corazón, en el regazo siento
que sueña del Edén en los arcanos,
y que a mi voz, respóndeme tu acento!

MADRE DOLOROSA
Quién contará la historia del corazón humano,
del que rasgó la mano sangrienta del dolor?
¿Quién del oculto lloro, de su aguijón profundo
sabrá decir al mundo: -YO SE DE SU AMARGOR?

¡Tú sola, Virgen Santa! Tú al pie del Leño Augusto
bañaste con el Justo tus labios en la hiel;
Tú sabes del Calvario, las horas y el martirio,
Tú, llama de aquel Cirio, ardiste más que El...

Hoy Madre, ya en tus brazos me arrojo como un niño,
tan sólo tu cariño puede mi sed calmar;
los goces de la vida, sus aguas me ofrecieron...
¡Más, ay, sólo pudieron mis fauces resecar!

Abeja de la dicha, posé en lozanas flores...
¡Y en tantos amargores, trocóse mi panal!
Incauta mariposa, para ostentar mis galas,
quemé mis pobres alas en el traidor fanal...

Hoy siente dentro el pecho, de la ilusión marchita,
la honda huella escrita con llanto y con pesar:
¡Si echara atrás los años...! ¡Las aves que se han ido,
al destrozado nido no pueden regresar!

¡Tú sabes lo que sufre! Tú sabes cuánto cuesta
trepar la Cumbre enhiesta, do Te inmolaste Tú ...
¡También Tú muchas veces, en la penosa Vía,
con tu Hijo la agonía, sentiste de la Cruz!

Contigo me llamaste al sacrificio austero:
-¡Yo tanto tiempo, artero, cobarde me alejé...-
Hoy hacia Ti mis pasos arrastro con empeño:
¡Quiero del Santo Leño llegar por fin al pie!

Que aprenda de tu Pecho, la divinal pujanza,
-camino de esperanza, del cielo y de la cruz,-
que mi dolor pequeño abrase en tus dolores;
¡e irradie en mis amores, tu redentora luz!



STELLA MARIS
(Dedicada a la gloriosa Marina Nacional)
Blanca como la espuma de los mares;
pura como las nubes de mi cielo;
casta como azucena en los altares;
bella como un paisaje de mis suelos...

Así la ven mis ojos extasiados,
irradiando cual fúlgido lucero ...
¡Cómo brilla en mi vida de pecados,
y es mi guía, mi norte y derrotero!

Como nívea visión cruza mi mente
-que es un piélago al fin el pensamiento-
y esa estrella que arde allá en su frente
ilumina mis noches de tormento.

Yo la quiero soñar como un artista ...
Yo la quiero cantar como un poeta ...
¡Ella mi inspiración toda conquista!
Ella es la Reina de mi musa inquieta.

En mis sueños la llamo con ternura,
y al despertar, la invoco en mi delirio
e inundada la encuentro en la blancura
de su veste cual pétalo de lirio.

Yo la nombré la excelsa Capitana
de la viajera nave de mi vida.
¡En mi antena es enseba soberana...
Y flameará hasta la última partida!

Estrella de los mares de mis penas:
¡Pon bonanza en los vientos de mi alma,
cuando el turbión destroce mis antenas,
impera entre las ondas, Tú, la calma!

¡Estrella de los mares, Virgen mía!
Surge en mi ruta de bajel incierto:
y entre las olas de la mar bravía
Sé el último fanal que alumbre el Puerto.
.
MI SOTANA
Es mi pobre sayal: negro y austero,
que el mundo lejos, cual escoria, lanza:
¡Oh, yo le adoro: él forma mi esperanza,
mi armadura, mi veste de guerrero!

Cuánto sueño, pensando en ti brotaba
dulce prenda, en mi ardiente fantasía:
¡cuántas veces, aún niño, el alma mía,
muralla de su Templo, te soñaba!

Por ti vivía: el ceñirte ansiaba:
por ti rehuía el mundanal ruido:
por ti mi Patria, el Paraguay querido,
vióme alejar; por ti yo lo dejaba...

¡Cuántos años veloces transcurrieron
suspirando por ti, túnica mía:
¡Al fin llegaste, venturoso día!
¡Nuevos cendales, mi vivir cubrieron!

Mirábame por fuera... ¡Todo oscuro...!
¡Ya ceñía la austera vestidura... !
Mirábame por dentro. .. ¡Cómo es pura
el alma que defiende aqueste muro!

¡Y amé de entonces mi vulgar sotana,
como ama el avaro sus riquezas... !
¡Por ella desprecié vanas grandezas,
y hallé con ella, una grandeza arcana. . . !

¡La del Calvario, que en la Cruz se alcanza;
la del Mártir, de Cristo en los Altares;
¡Con ella soy Jesús de los pesares,
' llevo a cuestas mi cruz, que es mi esperanza!

Con ella soy la nube refulgente
del Pueblo que al Jordán sus pasos guía:
soy la lúgubre noche que sombría,
del opresor resguarda al inocente...

Con ella soy muralla,
con que defiendo el Arca de mi Templo;
ella es la fragua en que mis armas templo;
es mi escudo y coraza en la batalla...

Con ella soy de Dios: es el emblema
con que en su hueste me verán luchando:
del odio las pavesas develando,
la Gloria de su Nombre, como lema...

¡Con ella ansío vivir... ! ¡Morir yo anhelo,
como el héroe abrazado a su bandera!
¡Y si en la lid mañana sucumbiera!

A "REMINISCENCIAS"
(al iniciar su cuarto año de vida)
"Reminiscencias" era la revista del Ex-alumno salesiano. El P. Cassanello fue su fundador y redactor durante muchos años. En ella principalmente volcó su vena poético-literaria y su espíritu sacerdotal y salesiano.

R  etornas cada año a nueva vida,
E  laborando mágicas dulzuras:
M ieles de fe y de virtudes puras,
I   gneo fulgor de la niñez florida...
N  imbada por la luz nunca extinguida
I   rradiación de célicas alturas.
S  eñalas para el Bien sendas seguras;
C  umbres serenas, donde el Bien se anida...
E  mprende nuevamente tu camino;
N o te arredre la burla o la diatriba;
C  onquista de los grandes, el destino...
I   rradia en tus cendales, lumbre altiva,
A  nfora sé, de manantial divino:
S  ienta en Dios tu esperanza... ¡Arriba!... ¡Arriba!

FLOR DE CARIÑO
(En las bodas de oro
episcopales de Mons. Bogarín)

Ya llegan los Reyes, trayéndote el oro ...
de tus obras buenas, de tu vida en Dios ...
¡De cuántos secaste raudales de lloro!
¡A cuántos brindaste panales de amor!

DIEZ LUSTROS te vieron las selvas, los montes,
los páramos yertos, el lúgubre erial...
De la Patria amada cruzando horizontes,
doquier se escuchaba tu voz paternal.

Llevabas al lecho del triste el consuelo;
al pobre, al humilde, brindabas solaz;
¡Las noches de penas, brillaste en el cielo
de todos los míseros, con luz sideral!

Tú alzabas el Cáliz del Dios Humanado
por el Pueblo amante rendido a tus Pies...
¡Y el Vino que es Sangre, y el Pan Sustanciado
bajabas al Ara de Melquisedec!

Tuviste tus días Domingo de Ramos,
Tabor de triunfos refulgió en tu sien...
Mas ¡ay!, ¡cuántas veces subiste al Calvario
con la Cruz a cuestas al grito soez!

Hoy tienes gozosos en tu Cena de Oro
Hermanos Ungidos a tu derredor,
que alzando las manos bendicen en coro:
¡DIEZ LUSTROS que riges la grey, Oh Pastor!

¡POR DIOS Y LA PATRIA! Tu excelsa Bandera
es faro encendido rielando fulgor,
¡por sobre los campos de la Patria entera
por bajo los cielos de tu Vida en Dios!
¡En las ondas plácidas de las almas puras;
en el claro espejo del tranquilo hogar;
entre los ciclones de las guerras duras;
entre las dulzuras de la Blanca Paz!

Estalle en los pechos el himno sonoro,
sorbiendo sus ecos la Patria, doquier...
¡El Himno que forjan en tus BODAS DE ORO
las almas que un día vivieron tu Fe!

¡Y rindan mis versos a tus Sacras Plantas
LA FLOR DEL CARIÑO, el níveo jazmín,
con que voy ornando tus huellas tan santas,
tu vida tan pura, tu Fe de marfil!

ÍNDICE
EL LEGADO DE UN GRAN POETA (PRÓLOGO) - Pbro. ERNESTO PÉREZ ACOSTA, SDB

-DIOS - : El Cielo - soneto / Visión de América / María Auxiliadora / El Rosario de mi madre / Madre Dolorosa / Stella Maris / El Ex-alumno a S. Juan Bosco /Como él (A S. Feo. de Asís) / Mi sotana / A "Reminiscencias" - acróstico / Flor de cariño (A Mons. S. Bogarín)
-PATRIA- : A mi bandera - soneto / Paso a los vencedores / A los gloriosos capellanes del Setenta / Soldados del Setenta / Noche de Trinchera / La Bandera del Fortín / Madrecita / Campanas de la Catedral / Al morir el Mcal, Estigarribia / Canto a Concepción / Pinasco / Basta ya (Revolución del 47) / América y España – soneto
-PAISAJES- : Asunción / A mi pueblito de Itauguá / Ypacaraí, salve -  acróstico / Caacupé / Piribebuy / Mi canto a Carapeguá / A Villa del Rosario y su Puerto.
-ESTAMPAS- : Mi ranchito campesino / La voz de las guaranias / Canción del Caballito Criollo / La leyenda de un árbol (A Artigas) / Indio / El Hachero (amigos de Pto. Pinasco) / Cargando leña / Canillita / Con los diarios bajo el brazo / Pobres huérfanos
-CORAZON- : A mi madre muerta / El retrato de mi madre - soneto / Las tres madres / A mi maestra / La escuelita de campaña abandonada / Tus versos - soneto / En la muerte de un niño / A un amigo que sufre / Víbora / Ingratitud - soneto / Recuerdos / En el viaje / Amanecer / La noche / Ante una página en blanco.



ÑANDUTI  LITERARIO : Un triste sino persigue, desde que el arte del buen decir se llamó "Literatura", a los nobles cultores de la pluma. La incomprensión unas veces y la penuria económica siempre, les acompañan de por vida como si la expresión correcta, el pensamiento elegante y el valor del raciocinio no fuesen dignos de la mayor estima y decidido apoyo, siendo como son los mejores representativos de los tiempos y de los pueblos.
A dar una mano a nuestros poetas, dramaturgos, novelistas, ensayistas ... paraguayos, la colección ÑANDUTI LITERARIO nace con su primer número. La editorial "Don Bosco", que por su naturaleza aspira a servir a la cultura de nuestra Nación Guaraní, adopta la paternidad de la idea y su realidad presente.
Profesores, alumnos y público encontrarán en esta colección, confeccionada con el cariño que se merece, las obras maestras de nuestros literatos y las de aquellos que sin haber sido todavía aureolados por la fama, anhelan aportar a nuestras letras el modesto contributo de su vena.


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