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viernes, 31 de diciembre de 2010

RAFAEL ELADIO VELÁZQUEZ - BREVE HISTORIA DE LA CULTURA EN EL PARAGUAY - Impreso en el CENTRO DE PUBLICACIONES, 1999 / Texto: CAPITULO I - AMÉRICA Y LA CULTURA UNIVERSAL



BREVE HISTORIA DE LA CULTURA EN EL PARAGUAY
Obra de
© RAFAEL ELADIO VELÁZQUEZ
Impreso en el CENTRO DE PUBLICACIONES
Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”
Asunción-Paraguay
1999 (328 páginas)

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NOTA PRELIMINAR
Este libro tiene por objeto presentar un cuadro sintético de la evolución de la cultura en el Paraguay, tomando como base la bibliografía existente en la materia y los resultados de investigación de campo y de archivo. Se dirige preferentemente a profesores y estudiantes paraguayos, más sin constituir por ello un manual.
Esta finalidad ha determinado que se contemplen los diversos puntos del programa vigente de Historia de la Cultura en el Paraguay, sin ceñirse estrictamente a su orden de materias, y que datos de interés para una comprensión general de los temas tratados, pero que del punto de vista pedagógico podrían quizá omitirse o reducirse a la mera referencia circunstancial, vayan impresos en cuerpo más pequeño.
Al final de cada capítulo, se anota la bibliografía correspondiente al mismo. No incluye ella todas las fuentes utilizadas, sino que tiende a orientar al lector que desee ampliar o comprobar lo afirmado en el libro.
** Si hemos logrado proporcionar a docentes y alumnos una fuente de información útil para sus estudios, y al lector interesado en el conocimiento del pasado paraguayo más allá de los esquemas cronológicos, material e información, nos sentiremos satisfechos.
Asunción, agosto de 1999

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INDICE
NOTA PRELIMINAR
CAPÍTULO 1 - AMÉRICA Y LA CULTURA UNIVERSAL
CAPÍTULO II - LOS GUARANÍES / APÉNDICE
CAPÍTULO III - LA LEGISLACIÓN DE INDIAS / APÉNDICE
CAPÍTULO IV - LA EDUCACIÓN Y LAS LETRAS EN LOS PRIMEROS AÑOS COLONIALES / APÉNDICE II / APÉNDICE II / APÉNDICE III
CAPÍTULO V - ACCIÓN CULTURAL DE LA IGLESIA / APÉNDICE
CAPÍTULO VI - LOS JESUITAS Y LA CULTURA PARAGUAYA / APÉNDICE
CAPÍTULO VII - LOS COMUNEROS DEL PARAGUAY
CAPÍTULO VIII - ÚLTIMOS DÍAS COLONIALES EN EL PARAGUAY
CAPÍTULO IX - LA ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA
CAPÍTULO X - LA ÉPOCA DE DON CARLOS ANTONIO LÓPEZ
CAPÍTULO XI - LA EDUCACIÓN EN LA ÉPOCA DE LOS LÓPEZ
CAPÍTULO XII - LA POST-GUERRA
CAPÍTULO XIII - LA CULTURA DE POST-GUERRA
CAPÍTULO XIV - HASTA LA GUERRA DEL CHACO
CAPÍTULO XV - LA EDUCACIÓN EN EL PERIODO 1900-1935
CAPÍTULO XVI - VIDA CULTURAL HASTA LA GUERRA DEL CHACO
CAPÍTULO XVII - ARTES Y LETRAS DE NUESTRO TIEMPO
CAPÍTULO XVIII - LAS CIENCIAS Y EL ENSAYO EN EL SIGLO XX
CAPÍTULO XIX - LA EDUCACIÓN EN LOS ÚLTIMOS AÑOS



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CAPITULO I
AMÉRICA Y LA CULTURA UNIVERSAL



EL CONCEPTO DE CULTURA. AMÉRICA COMO REALIDAD NUEVA PARA LA CULTURA OCCIDENTAL. DIFUSIÓN DE LA CULTURA OCCIDENTAL EN INDIAS: CONSECUENCIAS POLÍTICAS, SOCIALES, ECONÓMICAS, ESPIRITUALES Y CULTURALES.


I. EL CONCEPTO DE CULTURA
La voz cultura puede ser tomada en varios sentidos, afines, pero de distinta amplitud. Así, para Gino Germani significa "el conjunto de las normas, valores, conocimientos y objetos materiales creados y transmitidos por el hombre" (1). Es ésta la acepción más lata e incluye expresamente en la cultura a los valores.
Algo más restringida es la de Rickert, cuando contrapone los conceptos de naturaleza y cultura. "Es naturaleza el conjunto de lo nacido por sí, oriundo de sí y entregado a su propio crecimiento. Enfrente está la cultura, ya sea como lo producido directamente por un hombre actuando según fines valorados, ya sea si la cosa existe de antes, como lo cultivado intencionalmente por el hombre en atención a los valores que en ella residan" (2). La religión, la moral, el derecho, la política, el lenguaje, las letras, las artes, las ciencias, la técnica y la actividad económica entran de este modo en el ámbito de la cultura. Esta tiende a la realización de los valores: el Derecho (manifestación cultural) busca realizar el valor Justicia.
De menor amplitud es la concepción de Simmel para quien, en síntesis de Ellwood, la cultura comprende "todo lo que es aprendido mediante la comunicación entre los hombres", y constituye "la característica distintiva y universal de las sociedades humanas" (3). El fin de la cultura es el perfeccionamiento de la naturaleza del hombre, y no puede ser acción cultural la que tenga por objeto destruir los valores esenciales de aquélla.
Por último, está la noción popular, más vulgarizada, de la cultura. Esta abarca el lenguaje, las ciencias, las letras y las artes. Vida cultural es la actividad desarrollada para realizarlas.
Habitualmente, la acepción popular de un vocablo es más lata e imprecisa, menos definida, que la científica o la filosófica. En el presente caso, sin embargo, se produce lo opuesto: la voz "cultura", en su sentido usual, designa las formas superiores y últimas del acaecer cultural.
(1) Gino Germani. "Política y sociedad en una época de transición", pág. 15. Editorial Paidos, Buenos Aires.
(2) Heinrich Rickert, "Ciencia cultural y ciencia natural", traducción de Manuel García Morente, pág. 47. Colección Austral, Buenos Aires.
(3) Charles A. Ellwood, "Cultura", en el "Diccionario de Sociología", compilado por H.P. Fairchild. Fondo de Cultura Económica, México.



II. AMÉRICA COMO REALIDAD NUEVA PARA LA CULTURA OCCIDENTAL
Al considerar el tema de la incorporación del Nuevo Mundo a la cultura universal, debemos tener presentes dos aspectos de la cuestión: de un lado, el impacto que produce el descubrimiento de América en el mundo civilizado, su incorporación como realidad nueva a las concepciones y a los conocimientos de entonces, y del otro, la forma y las repercusiones de la expansión de la cultura occidental en la propia América.
Los primeros descubrimientos extienden el mundo conocido, confirman presunciones sobre la magnitud de la tierra y abren un área considerable a la difusión de las normas y los usos de Occidente.
Los viajes colombinos y los que se suceden hasta la circunnavegación de Magallanes y Elcano dan lugar al desarrollo de nuevas teorías, las cuales han de evolucionar y perfeccionarse hasta las conclusiones de Copérnico y de Galileo. Además de la cosmografía, se enriquecen la geografía, las ciencias naturales y la antropología, con datos concretos sobre tierras, especies animales y grupos humanos hasta ese momento ignorados.
Se acrecienta la cantidad y la variedad de bienes para satisfacer las necesidades. El maíz (4), el tomate, el cacao, la papa, el tabaco y otros vegetales, a los que en el siglo XIX se sumará el caucho, contribuyen a mejorar sensiblemente las condiciones de vida del europeo. Crece la existencia de oro y plata, y se altera la relación hasta entonces vigente entre los respectivos valores de cambio de ambos metales preciosos, lo que afecta el sistema monetario de los dos estados occidentales. La mayor capacidad de pago de España y la circunstancia de que su productividad no se desarrolle correlativamente estimulan a sus proveedores. Los países manufactureros se benefician con el incremento de las compras y de la circulación de riquezas, hasta llegarse al auge del mercantilismo.
La navegación cobra impulso. Los iniciales éxitos españoles inducen a las demás potencias marítimas a fomentar y perfeccionar sus flotas. Los portugueses exploran la ruta del Océano Indico y, amparados en el tratado de Tordesillas, descubren el Brasil, en tanto que los ingleses inician sus viajes por el Atlántico Norte. Cambia el centro de poder en Europa. El Mediterráneo cede en importancia con relación al Atlántico. Alcanzan plenitud España y Portugal, hasta entonces no tan ligada al acontecer europeo, así como también Inglaterra, oceánica como aquéllas. Los logros de la monarquía española alteran profundamente la fisonomía política del continente. España, durante los reinados de Carlos V y Felipe II, es indiscutiblemente la primera potencia del mundo conocido. Los puertos del Mediterráneo no alcanzan a recuperarse de la merma de poder y riqueza que estas transformaciones representan para ellos. Italia, con sus florecientes repúblicas y sus fuertes principados, se convierte en campo de batalla de conquistadores extranjeros, y ejércitos españoles y franceses se disputan allí la supremacía.
Conviene, sin embargo, poner de resalto que el descubrimiento y la conquista de América no son la única causa de tan trascendentes cambios: constituyen un factor más, que suma su peso a la decadencia del feudalismo, a la gradual unificación política de los estados nacionales, a la generalizada afirmación del poder de la realeza, a la aparición de la burguesía como fuerza y al Renacimiento, para estructurar el nuevo orden de cosas.
(4) Aun cuando existen testimonios arqueológicos que parecen indicar que el maíz era ya conocido en la India, el mismo lo fue en Europa a raíz del descubrimiento de América.



III. DIFUSIÓN DE LA CULTURA OCCIDENTAL EN INDIAS
Si grande es la influencia del descubrimiento de América en la cultura, la política y la economía europea, mucho mayor y más radical es la que se percibe en los mismos órdenes en las tierras recién allanadas a la penetración cristiana.
La difusión de las prácticas de vida y de los conocimientos europeos y la implantación del poder español producen honda y perdurable transformación en las costumbres y en la situación de los pueblos aborígenes. Tanto los imperios más desarrollados, como las parcialidades nómadas y primitivas, se ven sometidos a una nueva ley a un nuevo poder. Del mestizaje, surge un tipo humano distinto de los que le dieron origen. Una estructura social, política, económica y cultural se quiebra, para dar lugar a otra, importada e impuesta por los conquistadores.
En el presente esquema, nos circunscribimos a América Española, porque el Paraguay, tema central de nuestro estudio, formó parte de ella y en su seno se desenvolvió durante todo el período colonial. Debido a tal circunstancia, prescindiremos de las interesantes realizaciones de Portugal, Inglaterra y Francia en esta parte del mundo, si bien a ellas cabe aplicar por extensión muchas de las afirmaciones que siguen.


CONSECUENCIAS POLITICAS.

Se establece, desde 1492, el imperio español, seguido pronto por los poderes portugués y británico, y en menor escala, por establecimientos franceses y holandeses. La instauración de este orden de cosas, de raíz foránea, no obedece a un traspaso de jurisdicción de los indígenas a los europeos, sino que es resultado de conquista, de apropiación de territorios y de sumisión de pueblos, por las armas o por otros recursos fundados en la superioridad técnica y cultural de los nuevos denominadores.
Desde el primer momento, los españoles establecen órganos de autoridad y normas legislativas para regir sus posesiones americanas, que al entrar en vigencia, derogan el más primitivo ordena miento político de las sociedades aborígenes. Algunas instituciones, aunque muy pocas, son aceptadas y adaptadas por los conquistadores: tal es el caso de la mita incaica y el del cacicazgo, de cuyos alcances nos ocuparemos más adelante.


EN EL ORDEN SOCIAL.

La sumisión de las comunidades nativas, las migraciones provocadas en algunos casos por las guerras, la quiebra de las instituciones existentes a la llegada de los españoles, y muy especialmente, el mestizaje, determinan una no menos radical transformación en el aspecto social.
Los indígenas, aun aquellos que antes investían jerarquía real o noble, dejan de integrar las capas superiores de la sociedad. Sometidos al tributo, a la mita y al servicio personal, y reducidos a pueblos fundados por los conquistadores, deben aceptar, sin alternativa, las nuevas condiciones de vida.
En el área del Caribe, se produce la total extinción del elemento aborigen.
Los mestizos, frutos de las uniones entre españoles e indias, forman un grupo nuevo, intermedio, de diferente condición social en las diversas regiones del imperio español.
Los negros, traídos en gran número de África, desde comienzos del siglo XVI, constituyen la clase esclava, privada de la mayor parte de los derechos reconocidos a las demás. Por uniones, generalmente ilegítimas, contribuyen a dar vida a nuevas variedades de mestizos: mulatos, zambos, zambahigos, cuarterones.
Por encima de las demás castas, integrando el grupo dominante en todos los órdenes de actividad, se hallan los españoles. Tal denominación corresponde, tanto a los oriundos de la península, como a los criollos, hijos de europeos que han nacido en Indias.
En síntesis, comentes inmigratorias europeas y africanas, mestizaje, supresión de la anterior estructura política y económica, y vigencia de nuevos usos, determinan una tajante transformación social.


LA ECONOMÍA.

Los españoles introducen prácticas económicas europeas. Con ellos, aparecen la concepción occidental de la propiedad privada, el comercio, la moneda y el artesanado, y se generaliza la vida urbana. Los recursos naturales son sometidos a una explotación más intensiva y contribuyen, no solamente a satisfacerlas necesidades locales, sino que en grado preferentes se los destina a enriquecer a la metrópoli.
Los medios de subsistencia mejoran notablemente con la introducción del ganado mayor y menor, de las aves de corral y otras especies domésticas, y de cultivos agrícolas procedentes de ultramar. Cabe destacar en especial el impacto económico de la introducción de las bestias de carga y de tiro y de la rueda, y de la difusión del uso del hierro. Al asentarse aquí una sociedad de raíz occidental, aumentan las necesidades y se diversifican los consumos.
La arquitectura, las obras públicas, la navegación y los demás medios de comunicación sufren alteraciones fundamentales, y se modifican también las relaciones laborales, con el establecimiento y generalización de la encomienda, el servicio personal, la esclavitud africana, los contratos de trabajo y los salarios.
La empresa al estilo europeo, los oficios y cierta división del trabajo, regulados por leyes estables, que rigen en toda la extensión del imperio español, contribuyen a intensificar el grado de transformación económica.


IMPACTO ESPIRITUAL.

La religión católica desplaza a los diversos cultos aborígenes y los proscribe. Los indios son evangelizados y se convierten en gran número y de modo ininterrumpido a la fe de los nuevos señores. La Iglesia establece su jerarquía, y Arzobispos, Obispos, Cabildos Eclesiásticos y Curas, con la cooperación activa de las órdenes religiosas, toman a su cargo el gobierno espiritual. Tribunales de la Inquisición, con agentes en las provincias, funcionan en las capitales de los virreinatos, en tanto que universidades y seminarios forman al clero americano, pues criollos, mestizos e indígenas tienen acceso a la dignidad sacerdotal y al episcopado.
La implantación del cristianismo como único credo autorizado determina también transformaciones morales, cuya intensidad puede medirse por la extinción de la poligamia y de la antropofagia.


VIDA CULTURAL.

Al establecerse en sus nuevos dominios, los españoles divulgan las ciencias, las letras y las artes de Occidente. En el continente americano, se leen y se editan libros. Además y por especial recomendación de las autoridades metropolitanas, se estudia física y humana del Nuevo Mundo.
La lengua española se convierte en el medio de comunicación universal de los habitantes de toda América, constreñidos antes por el carácter local de sus idiomas y dialectos precolombinos. Coadyuvan a una rápida evolución el uso del alfabeto latino y la imprenta.
Excepcional es el caso del guaraní, única lengua indígena aceptada por españoles, criollos y mestizos, aún después de integrado a la nueva sociedad el grupo que la había utilizado como propia.
Desde 1551, funcionan dos universidades, la de San Marcos, en Lima, y la de México, a las que luego se agregan otras, de las cuales nos interesa especialmente la de Córdoba, fundada en 1613 por el paraguayo Fray Herrando de Trejo y Sanabria, por haber sido la única ubicada en la Cuenca del Plata y a la que concurrieron de preferencia los paraguayas. Establecidas principalmente para la formación del clero americano, pronto agregaron a sus estudios los jurídicos y, algunas, ya en el siglo XVII, las ciencias médicas. Teólogos, filósofos, juristas y médicos criollos, vinieron a constituir el núcleo de la clase culta en cada ciudad indiana.
Los colegios, convictorios, conventos, seminarios, reducciones y otros establecimientos religiosos, son también importantes centros de difusión cultural.
La escritura latina, la lengua española, la imprenta, las universidades y demás centros de enseñanza, las casas de religión, los tribunales y los organismos administrativos, sumados a la migración española, contribuyen todos a una acentuada transformación cultural.


BIBLIOGRAFÍA
*. Francisco Romero, "El hombre y la cultura" (Colección Austral). H. Rickert, "Ciencia cultural y ciencia natural" (Idem).
*. José Ortega y Gasset, "Las Atlántidas" (Revista de Occidente Madrid).
*. Francisco Ayala, "Introducción a las ciencias sociales" (Aguilar, Madrid).
*. Francisco Morales Padrón, "Fisonomía de la conquista indiana" (Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla).
*. Silvio Zavala, "Ensayos sobre la colonización española en América" (Emecé Editores, Buenos Aires).
*. Pedro Henríquez Ureña, "Historia de la cultura en América Hispánica" (Col. “Tierra Finase”, Fondo de Cultura Económica, México).
*. Eladio Velázquez, "Democracia hispano-americana" (Buenos Aires, 1947).



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Resumen de
JULIO CÉSAR CHAVES
BIBLIOTECA HISTÓRICA PARAGUAYA
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