Recomendados

martes, 4 de enero de 2011

ROMUALDO ALARCÓN MARTÍNEZ - EL PARMASO GUAIREÑO (ANTOLOGÍA POÉTICA) - BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL GUYRA



EL PARMASO GUAIREÑO
Obra de
Ediciones INTENTO.
Asunción – Paraguay
1987 (1ª edición – 407 páginas)




BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL GUYRA Y LA FUNDACIÓN DE VILLA RICA DEL ESPÍRITU SANTO DEL CUARACYVERA


Le cupo a Irala – cuando era Gobernador del Paraguay - , dos acontecimiento de trascendental importancia: su descubrimiento de los Santos del Guayrá y la creación de la provincia del mismo nombre, territorio dominado por entonces, por el cacique Guayrá. Dicha provincia tenía por límite, al Norte, al río Tieté; al sur, al río Guazú o Iguazú; al Este, a la Línea de Tordesillas y al céano Atlántico y al Oeste, al río Paraná.
Años después de tales acontecimientos, Juan de Ortega, Teniente Gobernador, designado por Ortiz de Zárate en 1564, mandó a Ruy Díaz de Melgarejo con cuarenta españoles y varios indios a su servicio, a fundar una ciudad en la Provincia del Guayrá. Melgarejo ubicó dicho población a sesenta leguas al Este del Paraná, en el centro mismo de dicha Provincia, y le puso el nombre de Villa Rica del Espíritu Santo del Cuaracyverá. Del Espíritu Santo, porque fue un 14 de mayo el día elegido para la fundación (obvio es citar el año. 1570): y, Cuarecyverá, porque el lugar pertenecía al dominio de un cacique lugareño del mismo nombre.
Dicha ciudad servía de jalón orientador, para aquéllos, que saliendo de Asunción, buscaban abrirse paso por el Este, hasta la costa del Atlántico, con el propósito de acortar la distancia, que media entre Asunción y la Metrópolis, y justificar, además, el derecho de España sobre dicho territorio, hasta la Línea de Tordesillas y el Atlántico.
Villa Rica, desde que fue fundada, recibió numerosas inmigraciones españolas procedentes de Asunción y de indios guaraníes ya reducidos cristianamente por los sacerdotes, que formaban parte de las expediciones de los europeos.
A través de los indios lugareños (o guayreños, desde la fundación de la Provincia del Guayrá), cundía la noticia, que en la sierra de aquella zona, existían metales preciosos (oro y plata). Lo cual creaba entusiasmo en lo españoles, y éstos, ante tal noticia, no escatimaban esfuerzos ni sacrificio, para allegarse a esos lugares. Por lo expuesto, Villa Rica, pronto adquirió un incremento poblacional, como espiritual, estando éste último a cargo de los religiosos.
Pero, malditas sean las incursiones de los mamelucos (hijos de portugueses e indias) con propósito depredatorio y de cazar indios guaraníes, para llevarlos al Estado de San Pablo, donde los vendían, para ser empleados como esclavos en las factorías agrícolas y talleres.
Eran tan frecuentes las incursiones de estos crueles paulistas, que venían no para realizar transacciones honorables con los españoles, sino que actuaban con salvajismo, asesinando a los indios que se negaban a ser llevados por ellos; depredaban y no aceptaban ni la súplica de los sacerdotes, que con la cruz en la mano, les pedían respeto por la vida humana y sus bienes.
Estos frecuentes atropellos de dichos vándalos, obligaron a los pobladores guayreños a trasladarse de su primer asentamiento, - con los sacerdotes y jefes a la cabeza - . Este primer éxodo de la población guayreña, se produjo en 1635. Quiere decir, que echaron por tierra, sesenta y cinco años de esfuerzos y sacrificio.
Ubícanse en esta segunda vez (en 1594), más al Norte, en las inmediaciones de un afluente del río Paranapanema. Pero la persecución de los bandeirantes continúa, y era menester volver a trasladarse. En esta tercera vez (en 1633), para ponerse más a salvo de los bandeirantes paulistas, se ubicaron al Occidental del río Paraná, casi en el empalme de la sierra del Mbaracayú con el Amambay. Pero se repite la incursión, y hubo que buscar un cuarto asentamiento. Esta vez, al lado sur Mbaracayú (1635). Mas, no se amaina la persecución y era necesario, por quinta vez, mudarse más hacia el Oeste, en la zona de Villa del Curuguaty ( 1636). Pero esto fue en vano. Contenían la persecución, y, entonces, un nuevo cambio de lugar hubo que hacer. Ahora, y por sexta vez en un lugar llamando Espinillo, sitio aledaño de la hoy cuidad de Cnel. Oviedo (1678), de donde por falta de privilegio de la naturaleza (agua potable, terreno alto y sano, etc.) hubo que efectuarse un nuevo traslado  (la séptima y última), ocupando una de las alta colinas de la inmediaciones de la sierra del Ybytyruzú (14 de marzo de 1701).
La constancia y espíritu de lucha de los guayreños, fueron recompensados por los poetas con el lírico calificativo de “cuidad inquieta, andariega y romántica”.
Aquí – en este sitio – floreció Villa Rica, en bellas y laboriosas mujeres; poetas de renombre; brillantes prosistas; oradores y charlistas elocuentes y amenos; sabios científicos; pedagogos ilustres; historiadores de fuste; músicos notables; periodistas; guerreros de fama inmarcesible, como aquel guayreño, que cabalgó sobre los Andes al lado de San Martín y Bolívar, en pos de la emancipación americana.



 



PRÓLOGO
Las ANTOLOGIAS, los FLORILEGIOS, los PARNASOS y otras colecciones similares, en su plano – sabido es – los aspectos culturales idealistas de un país. Hace algunos lustros, entre nosotros, no existían sino alguna colección poética patria, rudimentaria.
No era ello la impericia de los colectores: en realidad traducía una lamentable escasez de producción.
 Señalamos con verdadera satisfacción el progreso visible, que en este orden de cultura nacional, como en otros varios, los artículos, por ejemplo – el pictórico, el arquitectónico - ; se evidencia. Donde otrora apenas era lograble reunir unas docenas de composiciones, hoy se constatan ya centenares de aportes que traducen más o menos, afortunadamente, un verdadero esfuerzo literario. Es más: este esfuerzo rebasa hoy el panorama asunceno. Se extiende al interior de la República.
Un buen ejemplo de ello, nos lo evidencia el importante volumen que con el título de EL PERNASO GUAIREÑO, ofrenda a la curiosidad intelectual, el laborioso escritor y profesos guaireño Romualdo Alarcón Martínez.
Digna de todo encomio es la obre realizada por el entusiasta y paciente colector; ella dota al país de una abundante antología, exclusivamente guaireña. Para muchos, dentro de nuestro medio, resultará poco menos que insospechada, colección tan importante.
Merced al minucioso y cordial interés del erudito Alarcón Martínez, será conocido lo que la historia región del Guairá, tan rica en todo género de evocaciones progresista y culturales, ha brindado a la intelectualidad patria, desde los días heroicos del malogrado Natalicio Talavera a los nuestros.
El señor Alarcón Martínez con esfuerzos en todo sentido plausible, ha reunido en interesante colección, cuanto le ha sido posible hallar diseminado en el país, engendrando en homenajes a  las musas, por el intelecto guaireño.
Muchas de las composiciones integrantes no eran ignoradas: algunas eran desconocidas; unas merecían, ser conservadas en la historia literaria, otras acaso no. Pero todas ellas reunidas constituyen un conjunto interesante digno de ser presentado a la curiosidad nacional y extranjera. Su autor ha realizado, pues, una labor idealista, difícil y útil, ya que parte del material, ahora exhumado, sin este esfuerzo suyo, podría haber desaparecido para siempre.
Sobre el mérito y peculiaridades de los distintos componentes del conjunto, nada diremos, pues lo hace innecesario la ficha biográfica de cada uno de ellos, redactada por el propio autor. Sólo recordaremos que éste nos presenta la tradición poética guaireña como algo sin parangón en las letras paraguayas. No ha de olvidarse que en dicha tradición aparece desde la historia figura del malogrado Natalicio Talavera, hasta el vate admirable e infortunado Ortiz Guerrero, sin contar los émulos cuyos nombres están en la memoria de todos.
El aplauso con que – esperamos – será recibido el trabajo del Sr. Alarcón, unimos el nuestro, modesto homenaje a una colaboración valiosa para el provenir de la historia cultural patria.
Asunción, 1951




Asunción, 25 de julio de 1985.
Señor
Don Romualdo Alarcón Martínez.
Témperley. (Bs. As.)

Mí apreciado amigo:
Recibí de manos del común y caballeresco amigo, don Jorge Vázquez, los cuadernillos de lo que, compilados, compondrán su libro “EL PARNASO GUIREÑO”, próximo a aparecer.
Le quedo sumamente agradecido por doble motivo: primeramente, por la deferencia tenida para conmigo al otorgarme el privilegio de conocer su valioso trabajo por adelantado; segundo, por el goce experimentado con la lectura de su contenido.
Y no es para menos. Desde hace mucho, estos convencido de que el “Parnaso” (?) paraguayo es guaireño... En esa maravillosa e inolvidable tierra parece que sus hijos comienzan a cantar y a recitar antes de haber aprendido a decir: “mamá”...
Creo que el divino don de la poesía es innato con ellos. Usted lo sabe mejor que yo, porque Ud. Es uno de ellos.
La función de recoger los frutos de la inspiración poética de los guaireños es, a más de útil, aleccionadora: en Villarica están los grandes de nuestro mundo poético. El problema radica en hacerlo a la misma medida de sus respectivos merecimientos.
Pienso amigo Alarcón, que Ud. Lo hizo de esa manera. Ha sabido Ud. Seleccionar el poema más representativo de cualidades de los poetas que figuran en su PARANASO. Ofrece Ud. con sencillez, sus rasgos biográficos más salientes y el juicio apreciativo que le merecen: este último, siempre compresivo y acertado.
Y, por si falta algo, la presentación de su PARNASO GUAIREÑO es magnífica.
Por todo ello, Alarcón Martínez, lo felicito; y, al reiterarle mis agradecimientos, me repito su Aftmo. Servidor.
HERMÓGENES ROJAS SILVA



POESÍA, YVÚ DEL GUAIRÁ
Don Romualdo Alarcón Martínez ha mantenido intacto, a lo largo de más de treinta años, los entusiasmos debidos a este Parnaso, que ha continuado acercándolo, en tan prolongada espera, a su valle natal, indudable cuna de poesía.
En cuanto a ese emprendimiento suyo no cabría manifestar mayores sorpresas, entendiéndose que la antigua Villa Rica del Espíritu Santo, y por consecuencia la región del Guairá, es sinónimo de espíritu culto y lírico a la vez, expresado en una especie de señorío  de la tierra, vigente aún en estos tiempos en que la máquina empieza a pensar por el hombre, en un nuevo trance de bestialidad, ahora mecánica, dado que hasta los animales se van humanizando.
Este Parnaso tiene, pues, origen y destinatario preciso. Quizá no se le haya concebido como una mera tarjeta de presentación, sino a modo de expresión cultural, que lo es en todos sus aspectos. Sus páginas ayudará a comprender que en esa zona- tan rica en manifestaciones de intelectuales y ciencia, en acontecimiento sociales y empeños de progreso – el quehacer poético no cesa de fluir, es una especie de YVÚ permanente, cristalino y raigal a un tiempo mismo, que ejemplifica lo que allí se dice, se hace, se siente y se piensa. 
La inclusión de poetas de diferentes épocas ayudará, sin duda, a tomar conciencia de la evolución literaria del Guairá, auque bien sería que las varias incorporaciones personales no corresponden a un sentido crítico, debiendo, antes bien, tenerse en cuenta que se trata de ofrecer una cantidad aproximada de creadores con el propósito de que sea el propio lector quien haga la adecuada selección.
Porque este es, después de todo, un trabajo estimativo, llevado a cabo con simpatía, con intensión de entregar, honradamente, un haz de poemas, incluyendo los de aquellos que, en la intimidad de su juicio, no se considerarían escritores militares. No es que el número rebase la calidad o que este sea un maratónico desfile de emociones y descripciones; de ninguna manera debe suponérselo así. Se entiende que quiere o aspira a ser un testimonio válido de lo que la poesía ha significado y significa en un ámbito donde hay todavía pureza para acogerla e interés por difundirla.
El hecho de que el primer poeta romántico, Natalicio Talavera, haya visto la luz bajo la cercanía protectora del YVYTYRUSÚ, y que otros de igual procedencia cubrieran las etapas propias del modernismo y post-modernismo (Ortiz Guerrero, Ramos Giménez, Natalicio González, entre no pocos) y que en la actualidad detectable una línea que va de Ramiro Domínguez a Modesto Escobar, es indicio más que suficiente como para poder afirmar sin equívocos que esa comprobación es una de las demostraciones de la personería guaireña, férreamente mantenida y defendida con el correr de los siglos.
El mérito indiscutible de don Romualdo Alarcón Martínez consiste en haber sabido resguardar una meditada y apasionada esperanza, en lealtad a su patria del corazón – colindante, desde luego, con la patria geográfica – que confirma en este conjunto, cuya concreción enaltece al autor y prestigia a su tierra.
RAÚL AMARAL




PARNASO GUAIREÑO
VILLARRICA, EMPORIO DE POESÍAS
Los que amamos al libro, y más especificas al libro de versos, no podemos menos que maravillarnos ante la presencia de este volumen, pleno de poesía, y de la buena, que ha tenido que pasar por la criba de una selección rigurosa, estudiada por la crítica, para ser gustado, en definitiva, por el lector, de orígenes distintos y de épocas diversas. Así el selector tuvo amplio campo para elegir. En nuestro caso, Villarica, y sus adyacencias ofrecen un interesante panorama, ya que es rica vertiente de Arte y Sabiduría, de Arte puro y Sabiduría profunda, en un ambiente incontaminado, liberado de acechanza perniciosa, ya que se halla acendrado en el crisol de las más limpias tradiciones de la patria.
Hay que señalar que uno de los tantos méritos de esta obra, es el de ser esta selección la primera antología poética de la región del Guairá, zona considerada como una de la más cultas de la Nación, que encierra miles de motivos de belleza y de encantos. Además se debe decir que el “Parnaso paraguayo es guaireño”, como dijo Rojas Silva.
Por otra parte, poco es lo que hay que añadir a las palabras magistrales de los profesores Viriato Díaz Pérez, Hermogenes Rojas Silva y Raúl Amaral, con las que se prologa este hermoso trabajo del Profesor Romualdo  Alarcón Martínez, en el que se exhuman verdaderos tesoros de las letras guaraníes, oculto en archivos y bibliotecas, y así se pudo comprobar, tras la investigación, el valor que representa para la cultura paraguaya el trabajo de nuestro comentario. Se dijo muy bien, que si no hubiera realizado esta tarea, lamentablemente habría desaparecido, sin posibilidades de acceder a su goce artístico y hubiera sido, al mismo tiempo, una pérdida para las letras nacionales.    
La selección se inicia con el bardo Natalicio Talavera, elogiado por relevantes plumas universales. Prosigue con esa cumbre de nuestra cultura, el poeta y gramático, Delfín Chamorro, de excelsa prosapia, es el maestro de maestro, que fue cantado en forma impar por Manuel Ortiz Guerrero; le sigue Ramón Indalecio Cardozo, luego Doroteo Melgarejo, J. Natalicio González, Leopoldo Ramos Giménez y Manuel Ortiz Guerrero, que forman el trío de oro del parnaso y prosigue con Juan Boggino, figura estelar de las Ciencias y de las Letras; después con Gumersindo Ayala Aquino, poeta de estirpe de Guarán, de alto vuelo; J. Liberto Mussi, autor de brillantes estrofas dedicadas a Villarrica; Santiago Dimas Aranda, autor de bellos poemas; Ramiro Domínguez, poeta y escritor; Modesto Escobar y la selección concluye con Blas Petronio Vega Bareyro, autor galardonado en certamen estudiantil. La lista no termina con estos dignos bardos; hay que añadir el aporte femenino, con el que Parnaso exorna el brillante contenido de esta Selección, y lo componen cuatro damas: Renée Balansá de Checa, Dolores Fernández, Irma Silvero de Domínguez y Rosa Isabel Rojas Silva Cubas de Morales Peña. Son como cuatro gajos de mburucuyá o cuatro gemas cuajadas de diamante del YCUA PYTA, que engalanan este Parnaso, y de este modo le presta vida y hermosura a sus páginas.      
(Abril de 1986)



El PARNASO GUAIREÑO
   El espíritu del guaireño, jamás reposa, ni desfallece, de ahí que, en medio de una penosa dolencia física, que me postró durante toda la década del 40 al 50, concebí la idea de escribir esta obra, con el propósito de demostrar palmariamente, que, efectivamente (como muchos venían sosteniendo desde siempre), que el Guairá es el centro lírico del Paraguay.
    Comencé pensado, que el espíritu guerrero del Cnel. José Félix Bogado, es un lirismo a cabalidad, y que, nuestro primer poeta Natalicio de María Talavera, en medio del fragor de las batallas de la guerra del 70, escribiera sus mejores poemas, también era otra acción preñada de lirismo. Luego pasé a considerar esa larga lista de pietas, que vieron la luz en tierra guaireñas, encabezada por el ya mencionado Natalicio de María Talavera.
   Y bien, sede esta concepción de tal idea, que data de 1947, inicié la tarea de reunir los datos biográficos y las producciones de todos los poetas guaireños, cuya cifra llega a cuarenta y tres, siendo el primero de ellos, Natalicio de María Talavera (1839-1867); y el último. Carlos María Gamba (1942).
   La tarea respectiva a reunir una lista, la más completa posible de los vates  guaireños (sus datos biográficos y sus producciones poéticas), duró del año 47 al 54, fecha en que dicha tarea suspendida hasta el año 1983, para desde entonces proseguir nuevamente esta labor, instado por dos amigos cultores de las bellas letras: el poeta y filólogo guaraní Antonio Ortiz Mayáns y el periodista y escritor, Lic. Ruperto Resquín
   A ellos tengo que expresar mi agradecimiento, porque sin sus palabras de estímulo, tal vez no hubiera proseguido esta obra, todo por ese largo interregno, y por realizar otras obras similares en ese espacio de tiempo; y, si a ellos tengo que agradecer, por ser quienes últimamente me han estimulado para llevar adelante esta obra, hasta su culminación, también tengo la obligación de agradecer al primero que me ha alentado para este emprendimiento, que fue el compueblano y distinguido amigo, Dr. Efraín Cardozo. Para ellos, reitero mi agradecimiento y gratitud.   
Pero también debo agradecer muy sinceramente a mis entrañables amigos, Prof. Amaral y los Dres. D. Hermógenes Rojas Silva y D. Harmodio Efraím Brizuela y el Sr. Jorge Vázquez, como así también a mi querida esposa Lidia Margarita Bissón de Alarcón y a mis hijos Efraín, Lidia, Lucinda y Teresita.
   Finalmente, debo expresar, que esta obra, al par de dedicar a mi familia, dedico también a mi región natal, el Guairá; y, si con la misma he logrado demostrar, que el centro lírico del Paraguay, es el Guairá – tal – me propuse – me sentirá muy feliz.



ORDENACIÓN CRONÓLOGICA DE LOS AUTORES
(ENLACE AL ESPACIO DE LOS AUTORES EN 
LA GALERÍA DE LETRAS PARAGUAYAS DEL



2) DELFÍN CHAMORRO : 1863 - 1931
3) DANIEL CODAS : 1869 - 1941
4) RAMÓN INDALECIO CARDOZO : 1876 - 1943
5) MARCELINO MACHUCA MARTÍNEZ : 1884 - 1962
6) DOROTEO MELGAREJO : 1883 - 1917
7) ESTEBAN GOROSTIAGA : 1884 - 1918
9) CARLOS REGÍS CARONI :  1887 - 1983
10) DOLORES FERNÁNDEZ : 1888 - 1979
11) GORGONIO MALLORQUÍN : 1889 -
12) BLAS MILOSLAVICH : 1890 - 1923
13) FEDERICO RIERA : 1890 - 1916
14) FRANCISCO RUFFINELLI : 1891 -
16) EDUARDO ALARCÓN : 1893 - 1920
18) ARTURO BORDÓN : 1893 - 1976
19) CAYETANO BUSCIO : 1894 - 1954
20) RENÉE BALANSÁ DE CHECA : 1894 - 1963
21) J. NATALICIO GONZÁLEZ : 1897 - 1966
22) MANUEL ORTIZ GUERRERO : 1899 - 1933
23) PEDRO ABSALÓN BOGGINO : 1899 - 1973
25) JUAN BOGGINO : 1900 - 1981
26) ALCIDES CODAS PAPALUCA : 1901 - 1961
28) MANUEL FRONCIANI BORDON :  1904 - 1953
29) EFRAÍM CARDOZO : 1906 - 1973
31) GUMERSINDO AYALA AQUINO : 1910 - 1972
33) GREGORIO NARVÁEZ ARCE : 1911 - 1979
34) ALFONSO VERDECHIA SPLENDIANI :  1911 - 1966
36) SANTIAGO DIMAS ARANDA :  1924 -
38) AGUSTÍN VÁZQUEZ : 1928 -
39) ATILIO RENÉ CELANO : 1929 -
40) RAMIRO DOMÍNGUEZ : 1930 -
41) MIGUEL ANGEL ELIZAÚR : 1935 -
44) MODESTO ESCOBAR : 1940 -
47) CARLOS MARTÍNEZ GAMBA : 1942 - 2010



LISTA DE LOS POEMAS QUE FIGURAN EN ESTA OBRA,
CUYOS AUTORES ESTAN UBICADOS POR ORDEN CRONOLÓGICO


INDICE

NATALICIO DE MARIA TALAVERA (1839 - 1867) : Reflexiones de un centinela en la víspera del combate / A mi madre / Himno patrio / La botella y la mujer / Caí, yagua jha mbopí
DELFIN CHAMORRO (1863 - 1931) : Todo está perdido / Adiós a YBYTY / Sin tema / La esperanza / Los socialistas
DANIEL CODAS (1869 - 1941) : Campana plañidera / Pilato / Venganza macabra
RAMON INDALECIO CARDOZO (1876 - 1943) : El dolor / Ramos / Noche de luna / Pájaro azul
MARCELINO MACHUCA MARTINEZ (1884 - 1962) : El inspector de escuelas / Mariscal López / El último indio / Delfín Chamorro / Adiós del soldado / Al soldado vencedor / A la juventud uruguaya / Las bordadoras de Concepción / Las horas de Cerro Corá / Al poeta enfermo / Eres mi diosa
DOROTEO MELGAREJO (1883 - 1917) : Empalado / La partida / A Cervantes / Ven / El león y su ejército
ESTEBAN GOROSTIAGA (1884 - 1918) : La desterrada (Fragmento)
F. RUIZ ELBA (Francisco Brizuela) (1885 - 1979) : El Guairá / A Villa Rica del Espíritu Santo (Ofrenda) / El árbol del invierno / Colores patrios
CARLOS REGIS CARONI (1887 - 1983) : ¡Pasaron!
DOLORES FERNANDEZ (1888- 1979):  Ruego / La barca de Pedro /  Tu paz, Señor Jesús / Mi maestra / Padre bueno / A Jovita Glitz - IN MEMORIAM / El Día de la Raza. A los niños de la Esc. "Rep. Argentina" de Encarnación
GORGONIO MALLORQUIN (1889 ........ ) : A una beldad de Jhyaty / A mi pueblo
BLAS MILOSLAVICH (1890 - 1923) : Gorjeos tardíos / En tu pantalla
FEDERICO RIERA (1890 - 1976) : Asunción / Villarrica / Pájaro campana / Tu sonrisa (nde pucá by) / Nde mbaracá / Arpa guaraní
FRANCISCO RUFFINELLI (1891-) : A Anselmita / Libertad ganada / Volverán / Mujer
LEOPOLDO RAMOS GIMENEZ (1891-) : Canto a las palmeras de Río de Janeiro / La gloria del cocotero / La cumbre del Titán / El vengador / Los ojos que se cerraron / Junto al alma del mar / El Boyero / Alas y sombras /  Cromo lírico / Triunfal / Luzbel / A don Juan E. O'Leary
EDUARDO ALARCON (1893 - 1920) : Villarrica / Mi camino
EDUARDO GALINDO DE ARRASCAETA (1893 - 1918) : Inflorescencias del alma / Noctámbula
ARTURO BORDON (1893 - 1976) : Corazón de piedra / A la sensitiva
CAYETANO BUSCIO (1894 - 1954) : Cerro Corá / Fuego entre cenizas
RENEE BALANSA DE CHECA (1894 - 1963) : Ma terre guaraní (Mi tierra guaraní) /  Mi tierra guaraní /  Che retâ / Nocturno paraguayo / Incendio tropical / Sin lápida
J. NATALICIO GONZALEZ (1897 - 1966) : Infancia / Medallón materno / Madrigal guaireño / La estrella bañista / Evocación del Dictador / El pollino que murió en el Chaco / Cuerpo a cuerpo / Pombero / Novena elegía / Romance de la paraguaya / Credo / Héroes /  Solano López
MANUEL ORTIZ GUERRERO (1899-1933) : India / Chamorro (El maestro falta a clase) / Susana (A mi madre) / Rogación / Al poeta Juan Zorrilla de San Martín / Schubert en tu piano /  Ricordo / Visión encarnacena (A modo de Verlaine) / Génesis / Canción de ensueño / Raída potî / Serenata / Ofrendaria / Primavera / La guitarra del desengaño / Sus manos / Para tu sortija ideal / Su boca / Jamás / El maestro / Bella manca / Sonetín / Endoso lírico / Delirio de pizzicatos /  El piano  / En voz honda / ¡Loca! / La amarga plegaria de unos labios en flor / Mi instrumento / Suma de bienes / Tarde glauca / NE RENDÁPE AYU / PANAMBI VERA / Jovita ha muerto (Prosa)       
PEDRO ABSALONBOGGINO (1899-1973) : Templo de Dios / En víspera de tu partida sin retorno
PEDRO NOLASCO CARDOZO (1899) : Inquietud / A la memoria de doña Petrona de los Dolores / A la memoria de doña Tomasa González de Cardozo
JUAN BOGGINO (1900-1981) : La miel / El vaso / La flauta
ALCIDES CODAS PAPALUCA (1901-1961) : Lis de plata
VICTOR IGNACIO FRANCO (1903) : Intima / Amor maternal
MANUEL FRONCIANI BORDON (1904-1953) : Villarrica / Ofrenda póstuma a Anatole France
EFRAIM CARDOZO (1906-1973) : Principio de otoño / Siesta Ocaso
ALEJANDRO RAMÓN MARIN IGLESIAS (1907) : Las antiguas señales / Tú debes comprenderme / Aún no percibo
GUMERSINDO AYALA AQUINO (1910-1972) : CHE ANGA (soneto en guaraní) / Corazón (traducción de CHE ANGA, por el Dr. L. G. Servino) /  El misionero de la belleza / Princesita india / MANU’A JHE’EVA
OTILIO GUTIERREZ BROWER (1911) : Quietud y soñar / Madre, no te olvido / Mariscal Francisco Solano López / El labrador paraguayo
GREGORIO NARVAEZ ARCE (1914) : Villarrica CHE ciudad /COEMBOTA / CHE PESEBREMI      
ALFONSO VERDECHIA SPLENDIANI (1914) : Una vez más, Señor / Señor, ¿por qué?/ Invitación
J. LIBERTO MUSSI (Musto Siam), 1922 : Villarrica / Soneto a Ortiz Guerrero / Estrofas a Villarrica
SANTIAGO DIMAS ARAN DA (1924) : Villarrica / Ausencia Mensaje / Sombras en llama / Fragancia de raíces / Sangre de surcos / ¡Hola, maestra! / Irreparable distancia / Niño
IRMA SILVERO de DOMINGUEZ (1926) : Gritaré mi angustia todos los días / Te presiento, muerte / Incertidumbre / El poeta / Quijote del siglo XX
AGUSTIN VAZQUEZ LOPEZ (1928) : Inquietud / Evocación a Villarrica / KAÑERO REKOVE
ATILIO RENÉ CELANO (1929) : Es tan bello vivir / Te quiero / Marucha / Noche... y está sola la guitarra
RAMIRO DOMINGUEZ (1930) : Canción de las manos que emigran / Cántico espiritual en tres momentos / Una gloria en ruinas / El niño de las alojeras / Oda a mi perro (1970) / Poema (1968) / Presente KOYGUA (1971)
MIGUEL ANGEL ELIZAUR (1935) : JHA CHE RETÄ PORÄITE / Radio "GUAIRAPE" / CHE REINDÎMI OCARAIGUA / Dulce madre mía / Por tu ausencia
ALCIDES ANTONIO ORTIGOZA MADELAIRE (1936) : Tu olvido / Vaticinio / Imaginando a Norma / A ti, maestra
ROSA ISABEL ROJAS SILVA CUBAS de MORALES PEÑA (1939) : La epopeya de Irala / Miguelín / Adiós a mi colegio /Asunción / Mi paga lírica / Soneto de mi clase / Mi primavera canta / Papá
MODESTO ESCOBAR (1940) : Siete en punto
BLAS PETRONIO VEGA BAREIRO (1940) : Labriego / Un ocaso / Tus ojos, la noche / Viajera / Yo quiero libertad    / Si me voy un día /  Encontrarte / Ya no es otoño /  Ven, amor
ISIDRO BERNAL GARAY (Bemalgary), 1942 : Al libertador Simón Bolívar / El eje roto / Sembrando amistad / 86, Año de la Paz  / Oh, Juventud Americana
CARLOS MARTINEZ GAMBA (1942) : GUAVIRAMI TYRE NIÑO ARAPE / PYCHAICHI.



SOLAPAS:
El PARNASO GUAIREÑO no es una "summa" antológica. Es la compilación de un copioso material informativo y documental de un aspecto de las letras nacionales, como el centro lírico de la República. Desde el nacimiento de su primer bardo -Natalicio Talavera- en 1839, al del último -Carlos Martínez Gamba- 1942, transcurre ya una centuria, dentro de la cual aparecen voces que serán definitivas y otras que vivieron su momento de luz a la hora de los ensueños fugaces. Pero todos cumplen; dentro de este panorama, una misión trascendente, la amplitud y generosidad puestas de manifiesto por su autor, parecen a simple vista excesivas; para su explicación habrá que tener en cuenta que se trata de un aporte donde se evidencia la realidad geográfica, reunidos por primera vez entre nosotros, y que por esa causa ha sido necesario completarlo en lo posible, para que él pueda llenar un cometido eficaz en lo que atañe a la investigación y a la crítica bibliográfica.
Figuran en sus páginas algunos poemas incluidos en obras similares, no podía ser menos cuando se trata de trabajos consagrados por los especialistas y con los que el tiempo ha ido realizando un importante proceso de decantación. También se incorporan otros inéditos de una originalidad excepcional, tal las composiciones humorísticas de Chamorro y una breve prosa de Ortiz Guerrero que lo expone en todo su magnífico don creador. Además, el orden cronológico estricto y a la noticia biográfica imprescindible escueta, se ha agregado cierta orientación temática en lo que se refiere a la producción de Ramos Giménez, Natalicio González y del poeta de "Nubes del Este", por estar considerados –sin desmedro para nadie-         y ante el tácito reconocimiento de escritores y público como las máximas manifestaciones del alma guaireña, volcada no sólo hacia nuestro territorio, sino también hacia horizonte extraño.
La universalidad de propósito de este libro y la inseguridad de contar con traducciones fieles, ajustadas a un castellano de fácil y comprensiva lectura, han obligado a restringir -en lo máximo- los poemas escritos en idioma vernáculo de los cuatro poetas guaireños especializados en la materia. Nos referimos a Gumersindo Ayala Aquino, Gregorio Narváez Arce, Miguel Angel Elizaúr y Carlos Martínez Gamba.
Y, para que el sentido total de esta tarea tuviera una coronación de mayor relieve, integra la nómina una serie de hermosos poemas de Renée Balansá de Checa, nacida en el Guairá y unida a la patria por vínculo del espíritu, poemas, que, aunque redactados en lengua de Francia -donde ella residió y murió-, guardan, por sus propios motivos y su tono emocional, un inocultable sabor y color paraguayo.
A las calidades de este PARNASO, que ha de satisfacer, a no dudarlo, exigencia de todo orden: literario, didáctico y formal, cabe agregar cuatro prólogos; ellos son: del Di. Viriato Díaz Pérez, del Dr. Hermógenes Rojas Silva, del poeta y escritor Raúl Amaral y del bardo y filólogo guaraní Antonio Ortiz Mayans, más la presentación del autor.
ROMUALDO ALARCÓN MARTÍNEZ, profesor, fundador de colegios, bibliotecas e instituciones de cultura y escritor él mismo, es hijo de la histórica Villa Rica del Espíritu Santo, donde nació el 7 de febrero de 1908. Esta es su primera obra impresa. La vastedad de su labor, que le ha demandado largos años de incesante y afanosa búsqueda y su preocupación por no omitir detalle, ni el más mínimo, que pudiera resentir la unidad del volumen, dan cima con esta edición, que es al par que una necesaria contribución al conocimiento de nuestra poesía, un homenaje emocionado que el autor ha deseado rendir al predio de sus mayores.
EDICIONES INTENTO se complace en presentar al público este libro, uno de cuyos merecimientos reside -a lo largo de sus páginas- en que con el se inicia -insistimos en ella- el estadio y valoración de una intensa producción poética regional, circunstancia que antes no había sido advertida. Por otra parte, el camino que traza señala nuevos y distintos rumbos para aquéllos que quieran detenerse en la discriminación profunda y el meditado análisis de una de las más arraigadas y auténticas expresiones representativas de los seres y las cosas del Paraguay.
Con el presente volumen EDICIONES INTENTO prosigue con la labor de difusión y esclarecimiento iniciada con la publicación de los dos volúmenes de "EL TRINO SOTERRADO", dando a conocer, o mejor, revelando la labor de ignorados poetas de nuestro pueblo, que sufrieron la acción coordinada de la penumbra y el silencio, obra del poder de la incultura y la pobreza...



OBRAS PUBLICADAS POR LA EDITORIAL:
1.- LUIS MARÍA MARTÍNEZ: El trino soterrado. Paraguay: aproximación al itinerario de su poesía social (1er. Tomo)
2.- ROBERTO A. ROMERO: El himno nacional paraguayo en el proceso cultural de la República.
3.- REINALDO MARTÍ: La noche blanca (novela)
4.- LUIS MARÍA MARTÍNEZ: El trino soterrado. Paraguay: aproximación al itinerario de su poesía social (2o. Tomo)
5.- ARISTIDES DÍAZ PEÑA: Acentos en la brega.
6. CANCIO GIMÉNEZ: Escritores y músicos de la época de la guerra del Chaco.


***************************************************************


ENLACE RECOMENDADO:


 EL TRINO SOTERRADO – TOMO I
PARAGUAY: APROXIMACIÓN AL ITINERARIO DE SU POESÍA SOCIAL
TOMO I
Por LUIS MARÍA MARTÍNEZ
Ediciones INTENTO,
Asunción-Paraguay 1985 (427 páginas)
Diseño de tapa: FERNANDO GRILLÓN

Versión digital:
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES


 

1 comentario:

  1. hola quienes son los Paraguayos/as que estan en este momento en el blog

    ResponderEliminar