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lunes, 2 de mayo de 2011

PASTOR URBIETA ROJAS - LA MUJER PARAGUAYA (ESQUEMA HISTORIOGRÁFICA), Prólogo de JUAN BOGGINO, Xilografías de LOTTE SCHULZ / Colección PARAGUAY - Asunción, 1962.


LA MUJER PARAGUAYA
(ESQUEMA HISTORIOGRÁFICA)
Prólogo de JUAN BOGGINO
Xilografías de LOTTE SCHULZ
Colección PARAGUAY
Asunción, 1962



PRÓLOGO
PASTOR URBIETA ROJAS, cruzado de toda levantada empresa, ha salido una vez más a los campos de la Mancha un poco árida de la bibliografía nacional y lo ha hecho en honor de una dama: LA MUJER PARAGUAYA.
El conspicuo miembro del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas que es el autor, deposita su libro ante el altar de la Patria con motivo de su sesquicentenario. Quienes lo conocen, quienes saben de su acuciosa equidad, no pueden hallar extraño que este reivindicador generoso de hechos y de hombres injustamente olvidados haya querido traer al resplandor de las conmemoraciones nacionales la figura nunca suficientemente celebrada de la mujer paraguaya, sublimada por todos los sacrificios, engrandecida por todas las luchas, acribillada por todos los dolores.
La natural discreción del autor asigna a su obra el alcance modesto de un mero esquema. Empero, el libro que tenemos el honor de presentar, dentro de su limitada extensión material, abraza toda la historia paraguaya, desde el descubrimiento y conquista hasta nuestros propios días, y todos los aspectos de la vicia nacional, la paz y la guerra, la acción social y la educación, la humilde dignidad del ajetreo doméstico y la luminosa empresa intelectual y artística.
Pasan por el caleidoscopio de la emocionada evocación, vívidas y augustas, aquella doña Isabel de Guevara, la primera española en tierra paraguaya, que pareciera escapada del balcón de un castillo desde donde presidiera lances de caballeros y de trovadores; aquella doña MENCIA CALDERÓN DE SANABRIA que con su hija doña María y su nieto, quien, décadas después, había de ser obispo y fundador de la prestigiosa Universidad de Córdoba, llegaran al Paraguay tras una odisea de cinco años -naufragio, prisión, confinamiento, agresiones de salvajes- por la selva virgen, por el rumbo de ALEJO GARCIA, con otras cincuenta mujeres, desde las playas oceánicas del Brasil. ...Y pasan las hijas del bosque, las morenas y dulces hijas de la selva, cuya ternura premió el afán de los guerreros españoles y cuyos vientres fecundos habían de dar fundadores y pobladores para Buenos Aires y Santa Fe, para Corrientes y Santa Cruz de la Sierra. Mujeres sin nombre que concibieron y amamantaron aquellos mancebos de la tierra que trazaron rumbos a la historia de medio continente y fueron instrumentos de un destino prodigioso. Y pasa la hija de JUAN DE MENA, envuelta en los tenues albores de la gesta de los Comuneros, y JUANA DE LARA, resplandeciente de la luz de Mayo, y Facunda Speratti, La esposa de FULGENCIO YEGROS, animando empresas de Patria en los primeros inciertos años de la vida nacional. Y pasan las sombras insignes de las damas fundadoras de los primeros Institutos de enseñanza, que dejaron de funcionar en los días herméticos del Supremo... Las mismas mujeres en las que nunca se apagara el ardor de la resistencia, pues nunca perdieron la fe en el connubio sagrado de Patria y Libertad.
Y son evocados los días arcádicos de Don CARLOS ANTONIO LÓPEZ, durante los cuales las patricias fundaron escuelas, crearon instituciones de caridad y engalanaron con sus encantos los salones de aquella sociedad tanto tiempo reprimida, hasta que otra vez pasó el vestiglo sobre la heredad feliz y progresista. Y otra vez la mujer que entrega sus joyas para la defensa nacional, otra vez ella a cargo exclusivo del hogar sin varones, mientras el esposo combatía en la Guerra Grande; otra vez a cargo de los servicios de abastecimiento y de sanidad, acompañando al ejército en su marcha trágica y gloriosa, durante la cual, muchas veces debió empuñar las armas.
Y después de Cerro Corá, con la fe de siempre, levantando escuelas e instituciones de beneficencia -sombras magníficas de ASUNCIÓN ESCALADA y ROSA PEÑA, sombras tutelares de doña BÁRBARA DE HAEDO, doña RAFAELA MACHAÍN DE GUANES, doña CASIANA SPERATTI DE BÁEZ, doña CLARA QUEIROLO DE BAJAC y otras dignas damas que abrieron el Hospital de Caridad y el Asilo de Huérfanos, apenas pasados dos lustros de la gran inmolación.
Todo lo pusieron esas extraordinarias mujeres en el ara de su pueblo y de su Patria, sus joyas, sus energías, sus hijos y su propia sangre. Y esto era verdad en los días remotos de la colonia cuando el Paraguay fue punto de partida de expediciones fundadoras y pobladoras de remotas comarcas y defensoras de lejanas fronteras, y esto siguió siendo verdad durante toda la existencia del Paraguay Independiente y particularmente durante las guerras de la Triple Alianza y del Chaco.
Y estas damas heroicas y bravías en el ajetreo bélico, obstinadas en la tarea educadora, infatigables en la creación de instituciones para la protección del enfermo, del anciano, del niño y de todos los desvalidos, cultivaron su mente descollando en las profesiones liberales y engalanaron su espíritu con las altas galas del arte, música, teatro, recitado, danza, pintura, bellas letras.
El Paraguay debe pagar eternamente la alcabala de su gratitud a sus mujeres. Una vez más Pastor Urbieta Rojas, caballero de la pasión generosa, nos indica el ara de una devoción entrañable.
JUAN BOGGINO.



Años atrás, decíamos en una disertación en el Consejo de Mujeres de la República Argentina, que nos cabía la oportunidad y el honor de tributar a la distancia nuestro homenaje a las que fueron nuestras maestras; a todas aquellas que tienen la aureola del sacrificio en la lucha incruenta contra la ignorancia; a las estudiosas que han encontrado en el saber las fuerzas del espíritu que las anima a ser feministas, sin renunciar a la femineidad; en fin, a las que comprenden que es deber de madres y esposas, estudiar para ser buenas orientadoras en la educación de los hijos.
Destacábamos también entonces, que ese homenaje a la labor realizada por la mujer en el proceso cultural de nuestro pueblo, abarcaba el panorama educacional y las actividades literarias y artísticas, de la mujer paraguaya, para referirnos finalmente al papel que, a nuestro juicio, le corresponde a ella en el moldeamiento del nuevo espíritu social.
Pero, ayer como hoy, la tiranía del tiempo nos obliga a sintetizar un tema que, por su complejidad, será apenas otra vez un punto de arranque e investigaciones preliminares que valdrían la pena exponer en distintos períodos y variados enfoques, en un seminario de estudios sociológicos, para darle precisamente relieve nacional a la obra de la mujer en las sucesivas etapas de nuestra vida institucional.
Aclaramos, pues, antes de seguir adelante, que la labor de síntesis, contenida en este libro, no tiene ni puede tener la pretensión de abarcar, en una obra tan breve como ésta, sino aspectos anecdóticos y hechos reflejos, que, bien interpretados, podrían despertar, eso sí, la curiosidad de nuestros estudiosos, con lo cual habremos logrado ampliamente el objetivo básico de este trabajo.






LA MUJER HISPANA, " EL PACTO DE SANGRE" Y LA FORMACIÓN DE NUESTRA NACIONALIDAD

En las primeras expediciones españolas que partían para América, había la prohibición de que formaran parte de ellas las mujeres.
No obstante, en la del Adelantado don PEDRO DE MENDOZA, se embarcaron varias y, entre ellas, sobresalió ISABEL DE GUEVARA, quien escribió una impresionante carta a la princesa doña Juana, hija de Isabel la Católica, que gobernaba entonces España por su hijo el Emperador Carlos V.
ISABEL DE GUEVARA, estuvo en nuestra Señora del Buen Aire, y compartió, los sufrimientos y los sinsabores que pasaron aquellos esforzados españoles que, por primera vez, poblaron las riberas del Río de La Plata.
Isabel de Guevara y otras mujeres de este temple, llegaron al Paraguay; y fueron las primeras madres hispanas que dieron origen a una nueva nacionalidad, agregándose a ellas la mujer indígena, noble y bravía, que dió todo al conquistador, con el calor de su cuerpo y de su corazón.
JOSEFINA CRUZ, la brillante escritora argentina, en su reciente obra "Doña Mencia la Adelantada", y tras paciente investigación en los archivos de España y América, incluyendo el de Asunción, destaca lo que ella llama "extraordinaria epopeya realizada por doña MENCIA DE CALDERÓN DE SANABRIA, sus compañeros y las cincuenta valerosas mujeres españolas que zarparon de Sevilla en el año 1550, para llegar a Asunción, después de cinco años de penurias, privaciones e incertidumbres, cinco años en los cuales doña Mencia fue la encendida antorcha que mantuvo viva la esperanza, y guió a su gente a través del mar, las montañas, los ríos y la selva".

Esta extraordinaria mujer, perdió al marido, el Adelantado don JUAN DE SANABRIA, poco antes de zarpar las naves de España; se anticipó al viaje del nuevo Adelantado, su hijo Diego -con quien ya nunca volvió a encontrarse-. Sufrió naufragios, ataque de los indios tupíes y confinamiento por los portugueses en la costa del Brasil, para llegar finalmente con el resto de su expedición caminando más de cuatrocientas leguas a pie hasta Asunción. (¡Qué argumento magnífico, desaprovechado hasta ahora, por los libretistas del cine mundial!).
De esta portentosa hazaña, participó MARÍA DE SANABRIA, hija de doña Mencia, trayendo en brazos a su hijo HERNANDO DE TREJO Y SANABRIA, ordenado luego franciscano. Fue el tercer Obispo de Tucumán y fundador de la Universidad de Córdoba (Argentina).
María casó con HERNANDO DE TREJO, después del naufragio en costa americana, dando a luz al futuro Obispo, en Mbiazá. Ella enviudó luego en Asunción y contrajo segundas nupcias con MARTÍN SUÁREZ DE TOLEDO. De esta unión, nació HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA, el primer Gobernador oriundo de estas tierras. Hernandarias formó después su hogar con JOSEFINA DE CONTRERAS, hija de JUAN DE GARAY -el segundo fundador de Buenos Aires y de doña ISABEL DE BECERRA, también una de las valerosas componentes de la expedición de doña Mencia.
Recordemos igualmente que, así como de las uniones de españoles entre sí, nacieron grandes figuras de la época, el "pacto de sangre" dio también un RUY DÍAZ DE GUZMÁN, el primer historiador del Río de la Plata y Paraguay. ¿De quién descendía este mancebo? Era hijo de Ursula, de madre india e hija del Gobernador don DOMINGO MARTÍNEZ DE IRALA.
No olvidemos asimismo que paralelamente al "pacto de sangre", la dulce lengua nativa sirvió de aglutinante antes que factor de dispersión en el proceso de integración de nuestro pueblo, hasta constituirlo, como se reconoce plenamente por propios y extraños, en una homogénea individualidad racial.
Por eso, dando matiz a estas convicciones, viene a nuestra memoria el siguiente episodio.
La esposa de NUFLO DE CHAVES, era hija de doña ELVIRA MANRIQUE, de la más rancia aristocracia española, y de don FERNANDO DE MENDOZA y no olvidó en su educación el aprendizaje del guaraní, comprobación que surge a raíz de la muerte de Chaves y la ultimación de doña Elvira por los chirigüanos, en que se salvó la esposa de Nuflo, con una hermana, mediante una enérgica arenga en guaraní, que dirigió a los indios! (¡Pensemos lo que le valió a aquella mujer valerosa, de cuna hidalga, enfrentar a los indios enardecidos, hablándoles en lengua indígena!).
Y no olvidemos que la defensa de nuestra lengua primitiva, sigue siendo una cuestión actual, como ya lo fuera en 1902, en que un distinguido diplomático peruano, que luego se radicó y murió en Asunción, don CARLOS REY DE CASTRO, sostuviera de que, después de oírlos hablar el español a don MANUEL GONDRA, a don FULGENCIO MORENO y al doctor MANUEL DOMÍNGUEZ, quienes también dominaban el guaraní, no podía sostener que tuvieran algún entorpecimiento para expresarse.
Ya entonces, recordó Rey de Castro unas frases de su compatriota CLEMENTE PALMA, para afirmarse en la convicción -como lo hacemos nosotros también- de que el mejor vehículo para llegar al alma del pueblo, es hablarle en su propia lengua.
Después de esta digresión, tampoco olvidemos que rioplatenses ilustres, nunca dejaron de reconocer cuánto debe Buenos Aires a la mujer paraguaya.
Esto nos decía el doctor EDUARDO CRESPO, distinguida personalidad porteña, cuando nos presentó, en su calidad de Presidente del Instituto Cultural Argentino-Paraguayo, en la conferencia que tuvimos el honor de pronunciar, años atrás, en el Consejo de Mujeres, recalcando su pensamiento con estas palabras:
"Fundada esta ciudad, por segunda vez, por don Juan de Caray, en 1850, pudo estabilizar su nacimiento gracias a la contribución de mujeres de raza guaraní, que acompañando a Caray y a sus esforzados compañeros, fundaron hogares americanos, los primeros de los que, con el andar del tiempo, han hecho de esta capital la ciudad más populosa de Sud América." Agregó luego:
"Desconocer esta contribución de sangre y de vida a la hoy Nación paraguaya, sería negar una evidencia histórica, que es uno de los cimientos de nuestra confraternidad."
Nos preguntamos entonces, ¿cómo nuestras mujeres no han de estar orgullosas de sus antepasadas, si éstas no solamente eran buenas madres, sino también admirables fundadoras de ciudades?
¡Es que no eran únicamente forjadoras de nuevas comunidades, sino heroínas ellas mismas, con los primeros gritos de la emancipación americana!
Estamos recordando a aquella hija de JUAN DE MENA, que vestía luto por su esposo don RAMÓN DE LAS LLANAS, cuando llegó al Paraguay la noticia de que su padre había perecido a manos de la justicia de Lima, como cómplice de Antequera.
Mujer de fibra heroica, "arrojó su fúnebre traje y se presentó en público, engalanada y festiva, exclamando: no debe lamentarse una muerte gloriosamente sufrida al servicio de la Patria. La hija del mártir, pagaba así con elevación el tributo de su amor y su piadoso recuerdo al patriota, a quien no detuvo el peligro ni amedrentó el patíbulo."
E incursionando ya en las vísperas del pronunciamiento de Mayo, intuimos el papel que debió desempeñar la mujer en el ámbito hogareño para el grito de la independencia.
JUANA DE LARA, está entre las primeras que no solamente alentaron el movimiento, sino que habrían participado en el mismo. Se dice que es la que transmitió el "santo y seña" entre los conjurados. También se la tiene como inspiradora de los colores de la bandera nacional, por haber enviado de obsequio a uno de los Próceres de la Independencia un ramo de flores de color rojo, blanco y azul, el día de la Revolución.
Y nuestra intuición cobra mayor fuerza, recordando el siguiente gesto de otra gran mujer de nuestra Independencia, que vamos a destacar enseguida..
En 1812, durante el gobierno de la Junta Superior Gubernativa, los portugueses ocuparon sorpresivamente el Fuerte de Borbón, en el Alto Paraguay.
Con el afán de retomarlo, en Asunción se adoptaron diversas medidas, entre ellas la partida de una expedición bajo el mando de FERNANDO DE LA MORA, resolviendo además el Cabildo realizar una "suscripción patriótica" para afrontar los gastos exigidos por las circunstancias.
Fernando de la Mora, renunció al sobresueldo que se le asignó como jefe de la expedición.
Y doña JOSEFINA SPERATTI, esposa de Fulgencio Yegros, Presidente de la junta Superior Gubernativa, hizo una donación mensual durante el tiempo de la expedición.
Esta generosa determinación de la honorable matrona, la comunicó ella misma al Vocal de la junta, Capitán PEDRO JUAN CAVALLERO, en una carta elocuente, cuyo original obra en el Archivo Nacional, terminando su sencillo pero vibrante ofrecimiento, con esta ratificación de su voluntad de ayudar:
"Pero aún por haberse frustrada dicha expedición -decía doña Josefa- y cesada la causa que la motivó, no se han extinguido mis deseos, por lo que siempre quiero sufragar en algún modo los gastos que han ocurrido, en cuya virtud dígnese Vuestra Merced admitirme los trece pesos fuertes que remito, pasando igualmente orden al Ministro Tesorero General de Real Hacienda, don JOSÉ ELIZALDE, descuente de mi esposo los veinticinco pesos de este mes presente agosto, para que también se inviertan en beneficio de aquellos hijos del Paraguay que guardan nuestras fronteras.
"Sírvase Vuestra Merced -recalca la matrona- dispensarme esta corta oferta, pues fuera mayor si no fuesen tan limitadas mis facultades. Pero yo en todo tiempo estoy dispuesta a socorrer siempre a mi Patria en sus apuros, aunque quede sujeta a la sola ración de mi amable esposo."
Y nos preguntamos:
Si gestos como el de doña JOSEFA FACUNDA SPERATTI DE YEGROS, tienen la perennidad de las grandes acciones humanas, que encontraron el motivo para aflorar, ¿cuántas acciones y reacciones se habrían producido en la masa femenina, dentro y fuera de los hogares, antes y después del 14 y 15 de Mayo de 1811, sin dejar prueba documental?
(Cuando el Dictador Francia fusiló al glorioso Prócer don Fulgencio Yegros, la esposa del jefe del movimiento de emancipación, supo sobrellevar su inmenso dolor con dignidad y orgullo. Uno, de sus hijos, Rómulo Yegros, tuvo distinguida actuación en el régimen de los López).

Es de estricta justicia, reconocer igualmente que la mujer de nuestra tierra- sea ella humilde o encumbrada- fue siempre, en toda época, un elemento intuitivo y de acción solidaria, valoración que nos hace pensar que producida la Independencia, las mujeres no habrían sido extrañas a dos hermosas iniciativas de nuestros Próceres de Mayo, fundando precisamente aquellas dos instituciones madres de la cultura femenina en nuestro país: "El internado para niños pobres de ambos sexos" y "La casa de educación para las muchachas pobres".
Esta manifestación de la sensibilidad de nuestros Próceres para las primeras obras sociales, es producto, a no dudar, repetimos, de la educación que reflejaban ya los hogares, con el aliento de sus mujeres prudentes y abnegadas, educación que habría de aflorar en mil y un episodios de nuestra vida de pueblo sacrificado por su libertad.
¡Lástima grande que el Paraguay, en su larga noche, en que buscando quizás preservar su Independencia, cayó en un hondo absolutismo, hiriendo también de muerte éstas y otras primeras manifestaciones de afán de cultura, para sacrificar los hogares de aquellas mártires que durante diez, quince, veinte años, tuvieron que sufrir el cautiverio y muerte de los Próceres eliminados por el Supremo!
¿Quién olvida aquel sacrificio inexplicable de tantas vidas ejemplares, inmoladas por supuestas desviaciones? ¿Cómo justificar los celos de un autócrata que "huía de todo contacto humano, envolviéndose definitivamente en las sombras de su propio espíritu?" ¿Podemos dudar acaso del patriotismo de FULGENCIO YEGROS, PEDRO JUAN CABALLERO, VICENTE IGNACIO ITURBE y demás adalides de nuestra Independencia Patria?
Pero no se crea que así como firme fue la decisión del Dictador en conservar el poder, eliminando y encarcelando a los que le eran desafectos, mujeres de recio espíritu jamás se doblegaron ante su omnímoda voluntad.
Tal el caso de doña JOSEFA HURTADO DE MENDOZA, a quien le viene por su madre doña MARÍA CAVAÑAS Y AMPUERO la recia estirpe de los primeros conquistadores, entre los que se encuentran IRALA, RUI DÍAZ DE GUZMÁN, GARCI VENEGAS y otros. Doña MARÍA era hija legítima del Sargento Mayor don FRANCISCO CAVAÑAS Y AMPUERO y de doña MARGARITA QUIÑONES Y OSORIO, matrona asunceña de gran temple y espíritu. Estos fueron abuelos y bisabuelos respectivamente del Prócer don MANUEL ATANASIO CAVAÑAS y de don MANUEL PEDRO DE LA PEÑA, hijo éste de doña JOSEFA HURTADO DE MENDOZA y padre de la gran educacionista ROSA PEÑA.
Mujer extraordinaria de aquella época, fue doña MARGARITA QUIÑONES Y OSORIO quien defendía personalmente sus intereses, sin darse tregua en ningún momento. Cobró fama por su actividad, energía, astucia y facilidad para escribir. Tampoco debemos olvidar entre las perseguidas por el Supremo a MARÍA LUISA GELLY y CARMELITA RECALDE.
Entre las que quedaron arruinadas económicamente y tuvieron que trabajar en industrias caseras para afrontar las necesidades de la vida, está doña PETRONA ZAVALA DE MACHAÍN.
Y viene ahora a nuestra memoria algo que se nos dijo en el exilio, años atrás:
"Ustedes los paraguayos son admirables para la guerra -nos decía alguien en Buenos Aires-; pero así como pelean con bravura y heroísmo en contiendas internacionales, son implacables y suicidas en las luchas internas."
Vale la pena meditar serenamente sobre el alcance y profundidad de estas palabras, dichas con sincera espontaneidad.
Y más todavía ahora que se aproxima la incorporación de la mujer paraguaya a los ajetreos de la política activa. Porque creemos honda y sinceramente que si ella no va a agregar sino ofuscación y odio, que ya bastante han derrochado los hombres en nuestras luchas fratricidas, dejaría de contribuir con el bagaje de serenidad que reclama la hora, más aún que ella como madre, como esposa y corno hermana, sabe que nadie ha podido jamás construir con el odio y la crueldad.




EN EL AMANACER DE UNA NUEVA AURORA

Salía el país de su enclaustramiento -desaparecida la Dictadura- para seguir luchando por su soberanía.
Era don CARLOS ANTONIO LÓPEZ que llegaba al gobierno con ideas renovadoras; el hombre constructivo que defendía la posición de su Patria desde las columnas de "El Paraguayo Independiente", y que buscó el progreso, enviando a los jóvenes a instruirse en el extranjero.
Era el gobernante que, con visión de futuro, contrataba técnicos y preceptores, y que a la par del hombre dió oportunidad a la mujer paraguaya para modelar su espíritu.
LUISA BALET, oriunda de Francia, enseñó su idioma a las niñas de su época; figura su nombre entre las primeras maestras autorizadas a enseñar en el Paraguay.
Y a propósito de idiomas, crónicas del 65, destacan que una niña sampedrana de nombre ZOILA JARA, saludó al Presidente en su onomástico, en francés. Agregan esas crónicas, que lo hizo con desenvoltura y en presencia del Cuerpo Diplomático.
Pero, no todo siempre salió a pedir de boca... Cuando doña PURA, la esposa de don ILDEFONSO BERMEJO, quiso fundar la primera Escuela Normal, no prosperó la empresa por falta de disciplina. Eso ocurría en 1854. Recién en 1865, se daban patentes para enseñar las primeras letras; y según nuestras noticias esas primeras maestras fueron: CIPRIANA DÍAZ, en la Capital; DOROTEA DUPRAT, LUISA BALET, BENITA PÉREZ, MARÍA DEL CARMEN PÉREZ, CARMEN SOLALINDE y BENIGNA SOSA, en Trinidad.
Tampoco faltó ya entonces la mujer a la cita humanitaria en socorro del enfermo pobre. La primera Comisión de Damas de Caridad, la presidió doña BÁRBARA DE HAEDO. El hospital creado y sostenido por dicha Comisión de mujeres beneméritas, abrió sus puertas al público en 1882.
Pero volviendo al campo intelectual, recordemos que MARCELINA ALMEIDA publicaba en 1861 su poesía "LA PECADORA", y que ATANASIA SCATO, según "El Semanario" era de dotes oratorias sobresalientes, "con fácil dicción y voz rotunda y sonora".
Los periódicos de la época destacan asimismo la elegancia y distinción de la mujer en los grandes bailes ofrecidos por el Club Nacional, antiguo predio que sirvió de local al Tribunal de jurados, hoy demolido para sede de un Banco. También fueron famosas las fiestas realizadas en las residencias de BENIGNO y VENANCIO LÓPEZ, edificios ocupados actualmente por los hoteles "Colonial" y "Asunción Palace".




HEROISMO EJEMPLAR

Nos toca ahora hablar, siempre en ajustada síntesis, de la mujer paraguaya en ese sacrificio colectivo que fue la cruenta guerra contra la Triple Alianza.
Y recordemos, en primer lugar, que la mujer de nuestra tierra -como las mendocinas que se despojaron de sus joyas para equipar las primeras tropas del Ejército Libertador del GENERAL SAN MARTÍN- tuvo su eficaz aporte en la organización de la colecta pública para la defensa del país, desprendiéndose también de sus alhajas. Fue MICAELA TALAVERA, hermana del inspirado vate guaireño, la que en emotiva ofrenda, entregó al Presidente de la República las joyas donadas por las damas paraguayas como contribución valiosa para la guerra. Este gesto, volvería a repetirse en el Paraguay, con motivo de la Campaña del Chaco.
Sabemos asimismo que, entre las damas de la zona norte del país, que más se han distinguido por su abnegada contribución y trabajos en favor de la causa patria en la guerra grande, fue doña FELICIA IRIGOYEN DE GÓMEZ DE PEDRUEZA, emparentada con el Prócer de la Independencia don JUAN MANUEL GAMARRA.
Y hay un testimonio del reconocimiento oficial a la labor de la mujer paraguaya, cuando el Mariscal López dictó el decreto que lleva fecha 12 de septiembre de 1867, por el que se condecora a la mujer con la cinta, como a los grandes oficiales de la Orden del Mérito.
Nos place también mencionar un documento que traduce admirablemente la adhesión de las mujeres de Pirayú -como un pronunciamiento de la masa femenina del campo- a la férrea voluntad del pueblo paraguayo de defender el suelo patrio. Es un vibrante memorial suscrito por cuatro ciudadanas, en representación de las vecinas de dicho pueblo y entregado a la autoridad local, reclamando fusiles y lanzas para pelear al lado de sus esposos, padres, hijos y hermanos, sacrificando sus vidas, si fuese necesario, en defensa de la heredad común.
Este notable documento, que es de una elocuencia admirable, fue elevado por el jefe de milicias BLAS ESPÍNOLA al Superior Gobierno, con la firma de las señoras SUSANA CABALLERO DE BÁEZ, MARÍA LAURA DE AQUINO, DOMINGA SIMBRÓN DE MÉNDEZ y PILAR CABALLERO DE MALDONADO.
El Vicepresidente de la República, don FRANCISCO SÁNCHEZ, contestó de puño y letra (como se atestigua igualmente con la fotocopia de otro documento que también tuvimos a la vista), en oficio de fecha enero 6 de 1869, diciendo al jefe de milicias de Pirayú que había recibido y leído con gusto su comunicación, adjuntando el memorial que las "entusiastas vecinas de ese partido de Pirayú le han presentado, en el cual están consignados sus ardorosos y vehementes deseos de tomar un fusil o una lanza para secundar con sus brazos y sus pechos los generosos y decididos esfuerzos de nuestros dignos conciudadanos en defensa de la Patria".
El hallazgo de estos y otros importantes documentos de la época, debe nuestro país a la paciente y fecunda labor de investigación histórica del doctor ANTONIO RAMOS, en los Archivos de Río de Janeiro.
Aclaremos, sin embargo, que así como, en nuestro plano de ecuanimidad, hemos destacado estos episodios, que son destellos de luz en aquel ciclópeo esfuerzo de la defensa de la Patria en peligro, no podemos ocultar algunas sombras que completan con su penumbra los vívidos y enérgicos trazos del martirologio de un pueblo, inmolado en lucha dramática y desigual.
El conductor de aquella campaña de heroísmo sin igual, Mariscal Francisco Solano López, tiene ya su ubicación en la historia. PANCHA GARMENDIA, la gran sacrificada, ocupa también su lugar en ese telón de fondo que está completando la última escena del gran drama histórico que, con probidad y sin mutilaciones, aún está por escribirse. Y no cabe tampoco olvidar que, en aquellas horas tristes, emerge igualmente la figura martirizada de JULIANA INSFRÁN DE MARTÍNEZ, sufriendo las consecuencias de su fidelidad al marido, defensor de Humaitá.




NUEVA SIEMBRA DE AMOR Y DE ESPERANZA

Consumado el gran holocausto de Cerro Corá, las heroínas de la guerra trocaron sus fusiles y sus lanzas en rústicos arados, y con sus manos callosas y sus febriles miradas sedientas de paz, reconstruyeron la Patria en ruinas.
Es de imaginarse lo que era levantar un país desbastado, en que hasta los niños, como los mártires de Acosta Ñú, pagaron su tributo de heroísmo.
Por eso, cuando surge de los escombros de aquel cuadro desolador la primera abanderada para la gran obra de la reconstrucción de nuestras escuelas, no podemos recordar sino con profunda emoción el nombre de Asunción Escalada.
Nieta del insigne maestro argentino don JUAN PEDRO ESCALADA creaba -sin apagarse todavía las últimas llamaradas de aquella lucha fragorosa- la primera escuela para niñas.
Pero... vino algo imprevisto.
No hacía todavía un mes del acto de inauguración de la escuela superior de niñas, cuya dirección se le había confiado, cuando se realizaba el domingo 5 de diciembre de 1869 un mitin en el Teatro Nacional, para abogar por la implantación de la Ley de Matrimonio Civil. Hablaron para apoyar el proyecto las señoritas ASUNCIÓN ESCALADA, FAUSTINA SOSA y ÁNGELA DECOUD y los señores JUAN SILVANO GODOI y JUAN JOSÉ DECOUD, redactores estos dos de nuestra Carta Magna del 70.
La iniciativa, agitada en momento en que iba saliendo el país de la tremenda prueba de la guerra, causó explicable revuelo en la sociedad de la época. (La aprobación del proyecto sólo pudo obtenerse en 1898).
Y es de destacarse la trascendencia y repercusiones de aquel mitin, cuando ASUNCIÓN ESCALADA tuvo que renunciar a la dirección del Instituto de niñas. Pero las ideas liberales que más tarde habían de consagrarse en la legislación del país, tuvieron en ella una brillante y digna precursora. ASUNCIÓN ESCALADA contrajo enlace con don JAIME SOSA, a quien acompañó en la difícil misión cerca de la Corte de Río de Janeiro. Luego estuvo con su esposo en la proscripción, falleciendo en Buenos Aires. Sus restos fueron repatriados.
La otra portaestandarte, a la que la juventud de la post-guerra de la Triple Alianza debió también, en modo especial, el moldeamiento de su espíritu, en los días de la reconstrucción de una nación destrozada, es la gran educadora que se llamó ROSA PEÑA, después esposa del Presidente don JUAN GUALBERTO GONZÁLEZ. Se había educado en Buenos Aires, en el Colegio de las Huérfanas de la Merced, sobresaliendo entre las primeras alumnas.
ROSA PEÑA dirigió la Escuela Municipal de Niñas e influyó en el ánimo de los gobernantes para la creación de las 24 primeras escuelas de niñas en la campaña, que se hizo por decreto del año 1883.
Producido el deceso de don DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, en nuestra capital, doña ROSA PEÑA DE GONZÁLEZ integró la Comisión encargada del tras-lado de los restos del gran educador argentino a Buenos Aires, obsequiando la bandera paraguaya con la que Sarmiento pidió que se cubriera su féretro.
En este desfile de mujeres y épocas de nuestro país, no podíamos olvidar, entre las primeras educadoras del Paraguay, a JOAQUINA MACHAÍN, del grupo de maestras formadas por ROSA PEÑA.
Fue directora de las Escuelas de la Encarnación y de San Roque, y fundadora de la Escuela de San Luis.
Durante la Guerra del Chaco, su casa se convirtió en un gran taller de costura donde se confeccionaban mosquiteros, que tanta ayuda prestaron al combatiente en aquella campaña, en que se luchó contra un enemigo tres veces superior y no se dió tregua a un medio hostil, venciendo sobre las enfermedades, la distancia y la sed. JOAQUINA MACHAÍN, en aquellas horas de granítica unidad nacional, a pesar de sus achaques y de sus venerables años se enroló también en las filas de las voluntarias que iban a repartir golosinas, que ella misma fabricaba para los heridos y enfermos del Chaco, recorriendo sin descanso los hospitales de Asunción.
En el grupo de lastres primeras maestras egresadas de la Escuela Municipal de la Catedral, juntamente con JOAQUINA MACHAÍN estaban doña RAFAELA MACHAIN DE GUANES y SUSANA DÁVALOS.
A doña Rafaela, como se la llamó cariñosamente, le cupo ya en 1884 un papel preponderante en la fundación y sostenimiento del Asilo de Huérfanos y Mendigos, hoy Asilo Nacional. Trabajaron con ella, en esa obra caritativa, doña CASIANA SPERATTI DE BÁEZ, doña CLARA QUEIROLO DE BAJAC y tantas otras beneméritas cuyos nombres escapan en este momento a nuestra memoria.
No hemos encontrado como final de este capítulo, mejor expresión a nuestro homenaje para la mujer paraguaya en la defensa del Chaco (heroína en campaña y retaguardia), que repitiendo estos magníficos versos del doctor IGNACIO A. PANE:
Es toda corazón, ternura y gracia;
arca fiel de virtudes guardadora,
fulge igual en la dicha y en la desgracia;
en el ocaso es luz, sol en la aurora.


LA OBRA EDUCATIVA DE NUESTRAS MAESTRAS

Las educadoras de la niñez paraguaya en el presente siglo, son tantas y tan meritorias, que no podríamos enumerarlas sin incurrir en injustas omisiones.
Pero hay nombres que engloban a todas, como ADELA y CELSA SPERATTI, las maestras argentinas AMALIA IRAOLA DE SANTAMARINA, CORINA ECHANIQUE y LORENZA TORRÁS DE VICO, para referirnos -no sin menos emoción- a MARÍA FELICIDAD GONZÁLEZ, CARMEN GARCETE, LYDIA VELÁZQUEZ, LUCÍA TAVAROZZI, ROSA VENTRE, CONCEPCIÓN SILVA DE AIRALDI, ELENA SOLICH DE FLEITAS, FIDELINA FRUTOS DE AISCORBE, ADELA GALEANO DE LARA CASTRO, CLOTILDE BORDÓN y FELICIA INSAURRALDE DE ESPÍNOLA. La obra educativa de estas grandes docentes y las que continuaron y siguen empeñadas en la sagrada labor de la enseñanza, constituyen un timbre de orgullo para la cultura paraguaya.
También como mujeres representativas de nuestro acerbo cultural, debemos recordar a las primeras universitarias que tuvo el Paraguay. Ellas son la doctora SERAFINA DÁVALOS, entre las abogadas, y las doctoras FROILANA MERELES y GABRIELA VALENZUELA DE FRANCO TORRES, entre las médicas.
El Secretariado de Niñas es asimismo una rama de la enseñanza que actualmente está muy difundida en nuestro medio. Doña BEATRIZ MERNES DE PRIETO, educada en Londres, creó y sigue sosteniendo el primer centro de instrucción de este tipo en el Paraguay. El primer Liceo de Niñas, es creación de una profesora guaireña, la señora WILFRIDA CARÍSIMO DE AVALOS, cuya dirección la ejerció durante varios años. La Facultad de Filosofía de Asunción, está preparando un plantel femenino de docentes para la enseñanza media y superior.
No olvidemos tampoco que hemos tenido mujeres periodistas, y que el decano de la prensa nacional "El Surco" de Villarrica, aparece bajo la dirección de ELVIRA DUARTE, hija del fundador de dicho periódico, don LEANDRO DUARTE. "Ideas" de Concepción, sigue también apareciendo con una mujer a su frente: la señora BERNARDINA MORNELLI DE CAL. Entre nuestras compatriotas que se han distinguido en el exterior, como periodistas, podemos recordar los nombres de LUA y EVA CANDIA.
Como sabemos, la mujer puede ejercer todas las profesiones liberales en nuestro país. Doña LILIA MENDONÇA DE URIARTE GONDRA, tuvo a su cargo la Defensoría de Pobres, desde 1924. Entendemos que es la primera mujer que desempeñó una función judicial en la América Latina.
Pocas veces también en nuestro continente la mujer desempeñó funciones superiores en la instrucción pública.
En el Paraguay, la excelsa profesora MARÍA FELICIDAD GONZÁLEZ, llegó a la presidencia del Consejo Nacional de Educación. Años atrás, ejerció igualmente la importante función de Directora General de Escuelas la doctora ELIDA UGARRIZA DE GAONA.
(Abrimos un paréntesis, antes de referirnos a las manifestaciones artísticas de la mujer paraguaya, para recordar lo que, en el campo de la acción social, hicieron asimismo dos abnegadas compatriotas: Ramona Ferreira, la concepcionera que se consagró a los problemas de mejoramiento social en su zona; su tesonero esfuerzo, perdura en el recuerdo de sus coterráneos. E ISABEL LLAMOSAS, la fundadora de la escuela para los presos de la Cárcel. Está radicada en Posadas, es madre de dos brillantes universitarios y esposa del actual Presidente de la Suprema Corte Provincial).


EN EL MUNDO DE LAS LETRAS

Pero, indudablemente que el mayor peso de la responsabilidad de nuestro trabajo de recopilación y de fugacísimo recuerdo (porque otra cosa no podemos pretender en un esquema breve como éste), es la referencia sobre manifestaciones -hasta ahora aisladas a la espera de una obra bibliográfica que las reúna, como ya dijimos en anterior ocasión- de la labor de la mujer paraguaya en el mundo de las letras.
Hoy repetimos nuevamente que mujeres de vasta ilustración, como TERESA LAMAS CARÍSIMO DE RODRÍGUEZ ALCALÁ, MARÍA CONCEPCIÓN LEYES DE CHAVES, MARÍA FELICIDAD GONZÁLEZ, SERAFINA DÁVALOS, BEATRIZ MERNES DE PRIETO y CONCEPCIÓN SILVA DE AIRALDI, entre otras, escritoras y educadoras de excepcional vigor intelectual, todas ellas conocidas en los círculos del libro y de la cátedra, dentro y fuera de nuestras fronteras, pueden dar relieve al patrimonio cultural de cualquier pueblo del orbe. "TRADICIONES DEL HOGAR", es una producción que la debemos a la señora de RODRÍGUEZ ALCALÁ: "Literatura femenina sin afeites de alcoba" -al decir de uno de sus críticos- "que nos eleva a las altas regiones del sentimiento puro, donde corren los vientos libres del espíritu".
"TAVA-Í", "MADAMA LYNCH" y "RÍO LUNADO", de doña MARÍA CONCEPCIÓN DE CHAVES. Tres magníficas expresiones de valor literario; producción dinámica y creadora, en constante superación.
"MISCELÁNEAS PAIDOLÓGICAS", de MARÍA FELICIDAD GONZÁLEZ, producción bibliográfica que honra asimismo a la intelectualidad femenina del Continente.
En cuanto a la poesía femenina, ocurrió -digamos una vez más- lo que con la producción de los poetas paraguayos: está dispersa en periódicos y revistas.
ENRIQUETA GÓMEZ SÁNCHEZ, fue de las primeras que reunió en un volumen parte de su vasta producción. Se titula "ORO Y ACERO" y contiene poemas dedicados a la campaña del Chaco.
También en plena guerra, en 1934, se inauguraba en la capital paraguaya un SALÓN DE POEMAS ILUSTRADOS. Entendemos que fue una de las primeras muestras de esta índole, organizadas en la Amé-rica del Sud. En este salón, expusieron sus obras. SERVILIANA GUANES MOLINA DE BRUGADA, NATALIA BRUEL, ENRIQUETA GÓMEZ SÁNCHEZ, DORA GÓMEZ. BUENO DE ACUÑA, ELVIRA MERNES DE GALEANO y LYDIA KALLSEN DE TORRES.
Entre nuestras poetisas no podemos olvidar los nombres de GRACIELA ESTIGARRIBIA DE FERNÁNDEZ, IDA TALAVERA DE FRACHIA, ELSA WIETZEL DE ESPÍNOLA y MARÍA LUISA ARTECONA DE THOMPSON.


LA MUJER EN EL ARTE

Ya dijimos en otra ocasión que, en la formación de la cultura artística de la juventud femenina paraguaya, intervinieron con eficacia el Consejo de Mujeres, ahora prácticamente inactivo; el Instituto Paraguayo, primero, y el Ateneo Paraguayo, después; y las Academias de Música, Danza, Recitado y Arte Escénico. A esta nómina, podemos agregar en este momento, Amigos del Arte y Escolinha de Arte del Paraguay.
Remontándonos a años atrás, nuestro breve noticiario capta un talento musical al que le faltó indudablemente -repetimos- más amplio ambiente para difundir su arte fuera de nuestras fronteras. Ese talento admirable, fue MANUELA GONZÁLEZ FILÍSBERT, esposa de MANUEL DOMÍNGUEZ, ambos ya desaparecidos.
Los que tuvieron el privilegio de escucharla, dicen que doña Manuela fue una de las más brillantes intérpretes del piano, y que, aunque pocas veces actuó en público, queda el recuerdo de su participación valiosa en algunas veladas de beneficencia, como la que se realizó en el Teatro Nacional de Asunción, en 1909, cuando acompañó al violinista ANDRÉS DALMAU, quien estrenaba esa noche la hermosa fantasía de su creación -sobre motivo paraguayo- titulada "Güiraú". ARISTÓBULO DOMÍNGUEZ, heredó el talento musical de aquella gran mujer; y los hermanos MORENO GONZÁLEZ, siguen haciendo honor al apellido: Sara fue concertista de violín, y Juan Carlos, es un brillante compositor.
Hay algo además que acentuar, en este instante, y es que doña MANUELA GONZÁLEZ FILISBERT DE DOMÍNGUEZ, fue la primera mujer que extrajo del cancionero popular los motivos de nuestra rica música folklórica -hasta entonces interpretados única-mente por guitarras y arpas campesinos-. Ella acercó al piano la música popular. Fue la magnífica introductora de la polca o kyrei en los salones asuncenos.
Recordando asimismo a otras -entre muchas-que se han perfeccionado en estudios de piano, no podemos olvidar a JOVINA GONZÁLEZ DE ORTH, becada en Alemania; y SUSANA ELIZECHE DE CODAS, admirable concertista, que aparte de su labor silenciosa y fecunda en Amigos del Arte, está perfeccionando a una joven intérprete, MARTA LILIAN GEYMAIR, quien a los doce años de edad ya hacía estudios superiores al lado de su madre, también gran pianista. LEONOR ARANDA y AMELIA GONZÁLEZ NAVERO DE RODRÍGUEZ, se dedican intensamente a la docencia. ISOLINA SALSA DE GAUDINO y dos jóvenes valores, ÁNGELA GALLO y EDELMIRA ARBO ENCINA, se destacan como acompañantes de canto. VICTORIA ALFARO, hizo cursos de perfeccionamiento en Italia; NELLY JIMÉNEZ, en el Brasil. DALINDA MARÍN IGLESIAS DE O'HARA, vive en los EE. UU., y BERTA PANE DE BRAMANTI JÁUREGUI, radicóse en Buenos Aires. NYDIA ROSA FERNÁNDEZ, estuvo becada por Cultura Hispánica en la Madre Patria. MARTA ACOSTA VÁZQUEZ debe su primera formación a estudios realizados en los EE.UU. MARÍA LUISA BÁEZ VERGARA DE ROS, MARÍA SELVA PEREIRA DE ACOSTA, BALBINA SALCEDO MILLERES DE BOETTNER, MARGARITA SÁNCHEZ PALACIOS DE TORRES, MARÍA LUISA VALIENTE AMARILLA, JULIA MATEUCCÍ, GRACIELA PECCI BALART, MARÍA CARMEN DE LEBRÓN, EMMA GUGGIARI BERAUD y muchos otros valores jóvenes, que ahora no recordamos, completarán la lista.
Hemos reservado nuestra mención especial para doña ANITA BRUN DE GUGGIARI, la eximia pianista que silenció las cuerdas de su armonía a la muerte de ese esclarecido ciudadano, profesor inigualado, estudiante que honró al Paraguay en Europa, funcionario ejemplar que, a su paso por :la Intendencia Municipal de Asunción, dejó huellas de capacidad y buena administración: doctor PEDRO BRUNO GUGGIARI.
También el arte teatral de aficionados tiene, desde más o menos el primer cuarto de este siglo, sus primeras manifestaciones ostensibles entre las mujeres paraguayas. En el Belvedere (donde hoy funciona el Colegio Goethe) elencos de conocidas niñas de nuestra capital, ofrecían festivales benéficos que nada tenían que envidiar -en jerarquía artística- a las representaciones de compañías profesionales que visitaban nuestro país. Se destacaban en esos grupos de aficionados LINA RUSSO, MARÍA CRISTINA y SARA SOSA CABALLERO, AMELIA GONZÁLEZ NAVERO, SARA VARGAS PEÑA y JULIA HAYDÉE ABREU SOSA.
Desde hace veinte años, actúa en Asunción la Compañía de Zarzuelas y Comedias del Ateneo Paraguayo, en constante renovación. Recordemos asimismo que nuestro teatro profesional tiene su mejor figura femenina en EMIGDIA REISOFER; como tampoco debe olvidarse la labor de AZUCENA ZELAYA, la paciente maestra del teatro infantil.
Y para cerrar esta visión panorámica de la cultura teatral femenina, recordemos que JOSEFINA PLA, con admirable abnegación, construyó un pequeño escenario en el jardín de su casa, donde se enseña a amar y a sacrificarse por el arte teatral.
Entre las cultoras de canto, la de más larga y sobresaliente actuación es SOFÍA MENDOZA, con estudios en Italia. Ex contralto del Teatro Colón de Buenos Aires, es ahora directora de la Escuela Nacional de Canto. Tiene alumnas sobresalientes -algunas ya consagradas dentro de nuestro país -como MARÍA CLOTILDE BALMELLI, AURA MENDOZA DE DAUMAS LADOUCE y ANA MARÍA CASAMAYOURET DE LACOGNATA. A la princesa NADINE DE TUMANOFF, deben su formación, entre muchas otras, MARÍA LUISA DUARTE MILTOS, SARITA ANTÚNEZ, ESTHER ACUÑA FALCÓN, KIKINA ZARZA, MAFALDA DE PORZIO y MARÍA CRISTINA ENCINA MARÍN. Las sopranos CARMEN ALMIRÓN y JUDITH OCAMPOS, después de larga ausencia, están de regreso al terruño.
Asunción cuenta con tres coros polifónicos dirigidos por mujeres: el de la Escuela Nacional de Canto, a cargo de SOFÍA MENDOZA; el del Ateneo, dirigido por ISIS DE BÁRCENA; y el de Dante Alighieri, bajo la dirección de AURELIA CAMIHORT DE LOFRUSCIO. Esta última dirige ahora la Academia que lleva el nombre de su fundadora, la princesa Tumanoff, donde se están formando promesas de nuestro arte lírico.
En el difícil arte del recitado, la mujer paraguaya ha descollado igualmente, en distintas épocas. Vienen a nuestro recuerdo los nombres de LYDIA FRUTOS, DORA PÉREZ RECALDE, LYDIA CHENÚ BORDÓN, SELVA CUEVAS; y, entre las más recientes, MARÍA GLORIA GAVILÁN y GLADYS NIELLA.
Como profesoras de danza, se están destacando EDITH FRANCO MANZONI y REINA MENCHACA.
Y para no cerrar esta incompleta enumeración, sin citar también otros valores ya olvidados o de reciente formación, sabemos que LAURA VEGA ARAMBURÚ, expuso años atrás en Buenos Aires su obra pictórica. También en Artes Plásticas deben ser citadas ANDREA CAMPOS CERVERA y su hija LUCILA, antiguas residentes en la capital argentina; OFELIA ECHAGÜE, OLGA BLINDER, LOTTE SCHULZ, EDITH JIMÉNEZ, ALICIA BRAVARD y LAURA MÁRQUEZ MOSCARDA.
Como grabadora de madera, tenemos en el Paraguay un valor recientemente consagrado por el Fondo Nacional de las Artes, en exposición realizada con motivo del Sesquicentenario de la Independencia argentina, y la participación de once países latinoamericanos. Es LOTTE SCHULZ, quien juntamente con OLGA BLINDER y MARÍA ADELA SOLANO LÓPEZ, trabajan en el Taller de Grabadores "Julián de la Herrería". En la Escolinha de Arte del Paraguay, que funciona en la sede del Instituto Cultural Paraguay-Brasil, las tres últimas citadas, colaboran asimismo, en compañía de la profesora ADELA MARIMÓN DE GIMÉNEZ URIARTE, en la interesante labor educativa de la Escolinha. Hemos tenido oportunidad de asistir, como oyentes, a una de las sesiones de debate libre, realizadas recientemente como programa de extensión cultural entre docentes, médicos y artistas que colaboran con la citada institución, ensayo de iniciación infantil a cargo de la Escolinha que tiene el auspicio de la Misión Cultural Brasileña.
***
El arpa nativa y la guitarra campesina, no faltan ya ahora en muchos hogares conocidos de Asunción. En recientes audiciones de música nativa, hemos escuchado correctas interpretaciones a cargo de MARÍA ESTELA ACOSTA, SUSANA ROMERO ARZA, LYDIA CENTURIÓN, MARÍA INÉS RODRÍGUEZ ESCOBAR, MARÍA TERESA VASCONCELLOS, MARÍA ELODIA VARGAS GASTÓN, BEATRIZ GONZÁLEZ ODDONE, MARÍA ISABEL OLMEDO PÉREZ VENERI, MARÍA TERESA CALVO, ANA MARÍA RODRÍGUEZ ESCOBAR y DEOLINDA RAMOS GIMÉNEZ.
La primera concertista de guitarra que tuvo el Paraguay, de quien hace rato nada más hemos escuchado, es ENRIQUETA GONZÁLEZ.


HOMENAJE

En ningún momento, pensamos darle sentido doctrinario a este compendio o esquema, ya que tal carácter, como sugerimos al comienzo, tendrá su oportunidad y sitio adecuados en un amplio seminario abierto a todos los estudiosos del país.
Pero tampoco creemos que, en el estado actual del mundo, solamente "el hombre haga historia y que la mujer sea la historia", como proclamaba Spengler.
Por eso, repitamos hoy, lo que ya dijéramos años atrás en Buenos Aires: que no podría buscarse el equilibrio del progreso humano, sino en la estimación de los valores culturales, pues de nada valdría soñar en un mundo mejor, si no le diéramos al espíritu la necesaria fuerza rectora. Tampoco olvidemos que estamos siempre en firme proceso evolutivo, aunque aparentemente vivamos una época de incomprensión. En este proceso, la mujer culta debe jugar un papel trascendental, haciendo que el espíritu de las masas se oriente hacia los ideales de mejoramiento y bienestar colectivos, guiado permanentemente por valores morales de la Humanidad
La mujer paraguaya, repetimos también ahora, está preparada para esa gran cruzada, como que ha ocupado un lugar prominente en la formación de nuestra nacionalidad.
Recordemos, finalmente, que valdría la pena movilizar el espíritu público nacional, dando forma a un noble anhelo, ya manifestado en otra ocasión, que es el de erigir -podría ser en Ytapytápunta, a orillas del río legendario- un soberbio monumento a la mujer de esta tierra, como broncínea expresión de gratitud a la que alentó los fermentos de la Independencia Patria, se sacrificó con su pueblo en dos guerras, reconstruyó sus hogares, crió a sus hijos, los educó y les está trazando ahora -sin odios ni rencores- la era que se avecina, que no podrá ser sino de tolerancia, trabajo, paz y libertad.
Al pie de ese monumento, podríamos repetir, como lo hacemos ahora, las palabras del plenipotenciario Mac Mahón, el último ministro de los EE.UU. ante el gobierno paraguayo durante la guerra de la Triple Alianza, al despedirse del país en 1869, armoniosos versos de su oda inolvidable "RESURGIRÁS PARAGUAY":


Mujeres paraguayas, cuyo gentil semblante
No revela a los ojos que por primera vez
Os miran, la bravura que hay en vuestra altivez;
¿Qué pueblo que ha criado tales hijos debiera desesperar?

Y qué hijos que hubisteis de nutrir
Lograrán resignarse jamás a la extranjera
Sumisión y ante un trono cobardes sucumbir?




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