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lunes, 2 de mayo de 2011

OLGA CABALLERO AQUINO - PARAGUAY: ALMACÉN DE RAMOS GENERALES / Editorial Servilibro, 2007


PARAGUAY: ALMACÉN DE RAMOS GENERALES
Editorial SERVILIBRO
Telefax: 595 21 444770
Página web: www.servilibro.com.py
Dirección Editorial: VIDALIA SÁNCHEZ
Diseño de tapa: BERNARDO ISMACHOVIEZ
Dibujos interior: GABRIEL JAEGGI
Editado con el apoyo del FONDEC
Asunción – Paraguay
2007 (165 páginas)


DE CÓMO EL ALMACÉN SE INSTALÓ EN LA ÍNSULA Y DE CÓMO SE GOBIERNA EN EL PARAGUAY DE RAMOS GENERALES
El Paraguay que ya no hay, según los opinólogos agoreros, esos metométodos se empeñan en apagar la luz de las gigantescas lámparas binacionales, con datos, cifras, estadísticas, padrones, censos, encuestas, gráficos, tortas y otros sistemas científicos, los que en debates, conferencias, paneles, mesas redondas o cuadradas como sus propios entendimientos hablan así de sencillo porque quieren: "contextualización de los contenidos en ejes temáticos en un marco disciplinario transversalizado...".
A lo mejor tienen razón. ¿Será?
Esta dilettante no elucubró con tanto saber, saber que, por otro lado, jamás acumuló. Anduvo por "los polvos de mil caminos" caminando el país, hablando de ciudadanía y transparencia, ¿qué? sí, de eso, hasta que Rossana me dijo: "Lo único transparente en el Paraguay es la corrupción". ¡Cuánta frustración!
Pero, de conformidad con nuestro magistral Código Penal, la corrupción no es delito, y, si no hay otro delinquimiento, tampoco puede inventarse castigo. El cohecho es otra cosa, es una entelequia que no entendemos lo que será. Algún vyro-reí, alguna picardía de los muchachos. No hay ningún preso en la cárcel de Tacumbú, Asunción, Paraguay y sus alrededores acusado de cohecho. Duermen tranquilos en sus lechos.
Los principios generales del derecho son invento de cipayos apátridas. Ellos riñen con nuestro derecho consuetudinario. Los habitantes de este "país divino" tenemos nuestras propias leyes, de nuestra propiedad privada.
Estas normas, de cumplimiento obligatorio se expresan verbalmente con expresiones como: ¿qué?, ¿repetime la pregunta? ¿Shé pio? ¿Yo? "Vos no sabés con quien estás hablando". "No puede atenderle porque esta de reunión". "Decile vos". "Miró un poco lo que me pasó, llamále por favor y hace por mí la denuncia", en general a los periodistas. Quien sale de este cuadrilátero es de desprecio inmediato por correligionarios, amigos y parientes. Si alguno o alguna rompe el cuadrado círculo y con osadía decide denunciar, termina condenado por traición a la República por Revelación de Secreto de Estado.
Parece que el Paraguay hay y es un gran ALMACÉN DE RAMOS GENERALES, con un stock envidiado y envidiable de mercaderías políticas, judiciales. De riquezas naturales de todas las especies animales, vegetales, algunas en extinción, pero esa es otra cuestión. Lo inagotable son los bípedos, pero éstos son tan sólo objeto de alquiler.
Gracias a la generosidad de los gobernantes de la perpetua transición, incluido ese de antes, adalid de la integración, regalaron Itaipú y Yacyretá porque los hermanos argentinos y brasileros precisan de ''energía para el desarrollo".
Los herederos lusitanos son 180.000.000, necesitan de tierras, en especial en la frontera, razón humanitaria para venderlas a precio de oferta.
A nuestros vecinos les proveernos de mercaderías de alta tecnología, por ello les facilitamos a precios irrisorios bienes de nuestro almacén al por mayor y al menudeo, libre de los siempre odiosos impuestos, tasas y contribuciones.
Los hermanos mercosureños, por su parte, en reconocimiento de nuestra magnanimidad, nos devuelven nuestros productos agrícolas con el único objetivo de mejorar la alimentación de la demografía patria.
Este nuestro Almacén forma parte de la Aldea Global, es por ello que los gobernantes se desvelan y logran, con gran fervor patriótico, que figuremos en las Estadísticas que nos dicen que por cada un mil habitantes ciento cincuenta son ricos, el resto sobrevive con Un dólar y medio por día.
Es tan orgulloso nuestro orgullo por esta filantrópica forma de gobernar que estamos llenos de júbilo, como lo demuestra el consenso tácito de sostener a las Altezas Reales y privilegiado séquito, nada tenemos que envidiar a reinos como el de Inglaterra, sus "pompas y circunstancias".
Nuestra Majestad como tal tiene poderes que le fueran Otorgados por el propio Creador y numerosos deberes divinos y terrenales con su pueblo, al que debe transmitir la Palabra, y los cumple con constantes citas bíblicas, dirigidas a los plebeyos infieles, "lobos disfrazados de oveja", y a los obispos, los que no observan la misión propia de los pastores.
Tampoco descuida a sus subordinados a quienes, en correligionarias manifestaciones, exhorta con tiernos y gentiles consejos. Nada puede dejar de tener en cuenta hasta la difícil tarea de buscar marido a sus ministras, hacer callar a su Directora de Aduanas. Nombrar sucesora a la compasiva mujer de poder, de poder alzarse con el kit escolar y no tan sólo con la leche para la niñez carenciada, sino con la mismísima vaca.
Administra el Almacén: reparte canonjías, títulos nobiliarios, royalties, impuestos, tasas y contribuciones sin distinción ni odiosas discriminaciones a integrantes de los poderes, a las autoridades departamentales y, municipales, quienes se ofertan al por mayor y al menudeo.
STUPERE significa quedarse quieto. Estupefacto/a proviene de la misma raíz latina, define a aquella persona mentalmente paralítica; por el contrario, el desarrollo de la inteligencia es sabiduría.
Nuestra memoria, nuestro futuro será la convivencia con la estupefacción o con la sabiduría. ¿Nuestra soberanía seguirá en manos, cuerpo y alma del Soberano, o transformaremos este ALMACÉN DE RAMOS GENERALES en un “Estado Social de Derecho”?



OFERTAS HASTA TERMINAR STOCK

LA SILLA, ¿QUÉ SILLA?
La silla es un asiento individual con respaldo, y, por lo general, con cuatro patas. Cuando me informaron que a mi hermano le habían nombrado académico de número, pregunté el significado de tal distinción. Me respondieron que el mismo tendría asignada una silla hasta el día de su muerte. Mi reacción fue de lógico contento porque pensé que mi pariente tendría un asiento donde descansar.
Pero la silla a la que se refería mi interlocutor no era precisamente un lugar de ocio y mucho menos un sitio adecuado para holgar mente en blanco, sino una distinción. Sentado en ella el beneficiario no sólo debería dedicarse a pensar en todos los problemas sino en todas las soluciones, aconsejar y resolver los enigmas de la humanidad toda.
Pero, lo envidiable de la silla propia de los académicos es que permiten la posesión definitiva. Nadie ya podrá ocuparla, nadie más que el beneficiado podrá sentarse en ella y hacer uso y abuso de sus funciones (las del asiento). El primer atributo del académico mueble es la exclusividad y el segundo la perpetuidad.
Las propiedades pueden cambiar, las sociedades se pueden extinguir, las amistades alejarse, los matrimonios divorciarse, los tratados denunciarse, las leyes modificarse, la Constitución enmendarse, la tierra recalentarse, los ríos secarse, los bosques extinguirse, sólo la silla académica tiene ese don inmanente de la inalterabilidad y la perennidad, sólo la muerte los podrá separar.
Grande envidia debe causar a los políticos, aquellos que ocupan cargos de confianza no ser titulares de un mueble con prerrogativas académicas, que les ha de permitir seguir descansando o planear nuevas formas de escamotear los bienes públicos que pasan a privadas manos en complicidad con ese solio que concede el poder.
Menos mal que la silla cumbre del poder político, no es aquella dotada de perpetuidad para felicidad de esta generación y de las que las han de seguir, muy a pesar suyo (de la silla).
Una de las ventajas de la democracia es el cambio de ocupantes de los sillones. Ellos son los causantes de todos los afanes de los modernos caciques nacionales que recurren a los enredos, maniobras, acuerdos, complicidades, traiciones, infidelidades, deslealtades y felonías que no acaban de asombrarnos y de confundirnos.
Pero, como todos los paraguayos queremos esa silla, símbolo de los eruditos, cada vez que nos nombran vocal suplente del club de nuestro barrio, cual académicos de nota deseamos perpetuarnos en nuestra respectiva, esa misma, la que nos hemos ganado con nuestros desvelos con y para el pueblo. Que no nos vengan con versos de alternancia o alternabilidad, que quienes hablan así lo hacen porque quieren ocupar nuestro lugar.
Ante tales cavilaciones, con modestia quiero proponer que todos y todas tengamos derecho a una silla a perpetuidad. Algunas de ellas serán usadas para descansar, otras para aquello que venga en gana al poseedor, a condición de que éste no intervenga en los asuntos públicos, porque el perjuicio que nos causa el mal uso de este mueble es de notoria evidencia. Que los estadistas gobiernen parados y así no nos hemos de seguir quedando tan mal parados.

LA HISTORIA DE NUESTROS ANCESTROS
Los paraguayos y las paraguayas debemos aceptar la fuerza de nuestros ancestros. A pesar de lo que nos digan los sociólogos, politólogos y cientistas sociales, nosotros y nosotras seguimos firmes en el siglo XVIII. Precisamente, en este siglo, Félix de Azara nos describía: "...no reconocen divinidad ni recompensa, ni leyes ni castigos, ni obligaciones...", "...prefieren los paraguayos que al comercio vivir en el campo, en sus casas o estancias donde gozan de plena libertad...".
En cuanto al comercio podemos afirmar que seguimos con la rica costumbre de esa economía que se desliza plácidamente por el mundo subterráneo, así como el hecho de vivir en Asunción y ciudades cercanas no nos habilita desmentir a Azara, ejemplo de ello es el cotidiano tráfico automotriz por alguna "avenida" a cualquier hora del día y también de la noche.
Con relación a "leyes, castigos y recompensas" sólo basta mirar la trayectoria de nuestros folklóricos bancos, financieras intervenidas y la de sus directores-presidentes. Podemos confirmar aun más la descripción de Azara con una rápida y superficial revista a las denuncias de corrupción ante la muy atenta ceguera de nuestra justicia, cuya venda a nadie le quita el sueño, menos a los cortesanos de nuestra Corte Suprema.
Seguimos en el siglo XVIII. Como dicen los sicoanalistas, debemos asumirlo, así nos evitaríamos muchos sinsabores e inútiles afanes por acceder al siglo Evitaríamos tantas superfluidades. Por ejemplo, para qué comprar automóviles de cien mil dólares y más si no existen calles por dónde transitar. ¿En qué rutas los propietarios van a desarrollar velocidades superiores a las doscientas millas?
Más nos valdría tener los dólares en los garajes, en cuyo caso facilitaríamos la tarea de los robacoches y evitaríamos inútiles pérdidas de valiosas vidas humanas o el papelón de que nuestra "cárcel de alta seguridad" se quede sin huéspedes en la primera fuga masiva. Otra opción sería que nuestros dólares entraran en el circuito internacional y globalizado de la timba financiera, con la sabia intermediación de nuestros banqueros o usureros criollos, que nos pueden expedir diplomas en blanco, gris, negro o de cualquier color que acredite nuestra capacidad de compra. La riqueza sería medida por la cantidad de certificados que exhibiríamos con mucho orgullo, las páginas sociales podrían enriquecerse aún más con páginas dedicadas a los poseedores de las credenciales.
Medir la riqueza automovilística de los paraguayos con los certificados sugeridos puede traer no sólo un florecimiento de la industria gráfica, sino un gran beneficio a nuestra ciudad, que tal vez así podría tener un tráfico algo más ordenado y un aporte al medio ambiente, ya que la polución más perversa es la que acarrea la emisión de gases de los automotores.
Este artículo pretende ser altamente positivo, por lo que sugerimos soluciones acordes con nuestro ser nacional. Volvamos a los caballos, ¿y por qué no a los carritos tirados por tiernos borriquillos? Volver a los caballos nos permitiría no sólo transitar por Asunción y sus callecitas sino hacer frente a los efectos producidos por "cualquier" niño malcriado. Porque, gracias a la magia del cine sabemos que estas nobles criaturas cuadrúpedas cruzan ríos, arroyos, zanjas, zanjones, baches y/o cualquiera de los obstáculos que a diario sorteamos para llegar a nuestros respectivos lugares de trabajo.
Recuperemos la historia de nuestros ancestros e integrémosla a nuestra vida cotidiana.

VOLVER A LOS ANCESTROS
"El gobierno Wasmosy en democracia" nos prometió "progresar cincuenta años en cinco". El resultado es una obviedad con la que no queremos cansar la atención de los lectores.
No nos preocupa el progreso sino la felicidad de todos y todas los paraguayos y las paraguayas, por ello proponemos el rescate de nuestra identidad nacional, la vuelta al siglo XVIII, siglo que por otro lado nunca tuvimos intenciones de abandonar, seguimos, como dijera Félix de Azara, sin reconocer castigos ni recompensas, ni leyes ni obligaciones.
La sugerencia de volver a los caballos o a los borricos que tirarían simpáticos carritos los que podrían ser pintados hasta de "dorado a la hoja", acorde con el gusto del poseedor o la poseedora que pediría los servicios de nuestros artistas plásticos, favoreciendo así una de las manifestaciones culturales que también sufre los ataques de esta crisis.
Enormes ventajas acarrearían como medio de transporte público el uso de los cuadrúpedos nombrados (no los políticos). Por citar algunos: los excrementos serían útiles como abono orgánico no así el de esos otros que son desechos tóxicos de alto riesgo para la salud de la República.
Para proteger la ropa de los aguaceros, en el campo, nuestros jinetes se desnudan y la guardan debajo del caballo. Trasladar esta sabia costumbre a la ciudad, nos han de reconciliar con nuestros pueblos originarios, a quienes incomodaban hasta el hartazgo sufrir innecesarios calores vistiendo sus desnudeces, casi tanto como a las modelos. Por el interés que despiertan exhibirse en tapa de Crónica o el Popular, tanto en las beneficiarias como en los atentos lectores, podemos afirmar, sin rubor que ningún disgusto ha de causar el desabrigo de nuestros centauros y amazonas por inclemencia del tiempo inestable y con tendencia a empeorar.
El Estacionamiento Controlado podría seguir percibiendo el uso las aseadas calles y avenidas, con el plus de que al personal habría que aumentarle el zoquete por organizar los abonos provenientes de los hidalgos transportes. La ciudadanía dejaría de quejarse, porque, al fin, desempeñarían una labor de bien común, lo que les habilitaría a demostrarnos la instrucción, capacitación y experiencia que se manifiestan en el cordial trato que nos donan a diario (los animales, no el personal).
Fuente de trabajo e industria floreciente podría ser la del turismo, ya que no es de dudar que esos ciudadanos del siglo XXI, ávidos de emociones y aburridos de tanta tecnología, deseosos de vivencias y reliquias históricas, vendrían masivamente a experimentar nuestro ecológico modo de viajar de un lugar a otro de la ciudad.
Al director de Tránsito de esta Asunción, le daríamos la oportunidad de demostrar las pericias, habilidades y destrezas adquiridas para desempeñarse como tal.
Y nuestros adolescentes, tan adictos a las carreras nocturnas por las calles de la ciudad, tendrían a su vez la oportunidad de organizar unas "cuadreras" y los padres adictos a los casinos, la de apostar por su "caballo" que en esta democracia ya no ha de ser precisamente el del comisario.
Volver a los ancestros nos ha de acarrear incuestionables ventajas e indelebles sellos de nuestra peculiaridad.



LA DIOSA RASTRERA

LA JUSTICIA EN CARRETILLA
El palacio es un edificio grande, suntuoso, destinado a la vivienda de un rey o de la justicia. Como lo indica su nombre, debiera albergar amorosamente tal majestad.
Palacete es, en cambio, una casa de recreo construida y alhajada como un palacio.
En el barrio Sajonia se halla enclavado un edificio que lleva el simpático apodo de Palacio de Justicia, que en realidad es un palacete, es decir, un lugar de recreo para los numerosos componentes de una fauna de inocentes, mientras no sean declarados culpables. De la inocencia pueden dar fe numerosos ahorristas estafados, miles de víctimas de robos, asaltos y todo un pueblo paraguayo damnificado por la corrupción de los administradores de la cosa pública, la que está bien custodiada en sus privadas arcas y en la exhibición de los bienes en las más diversas formas que permite la sociedad de consumo. Privilegio reservado a quienes poseen tal poder del que hemos sido despojados grandes mayorías, a quienes nos queda sólo el derecho al pataleo.
Soy una abogada renunciante a la noble misión de buscar la aplicación de la justicia. Pero, de vez en cuando visito ese palacete, ese lugar de distracción, que nunca deja de producirme fuertes emociones, y que por lo demás me permite ejercitar mi frustrada vocación de sicoanalista, y escuchar las lamentaciones de mis colegas y colegas. Además, como soy un poco soñadora y algo ilusa, creo que me voy a encontrar con algún cambio positivo, ver la justicia entrar en palacio.
El viernes pasado estuve en el lugar que por muchos años me tuvo en peregrinación a la búsqueda de las innumerables utopías consonadas en constituciones, códigos, leyes, decretos, reglamentos, edictos y otros etcéteras que durante seis años entretienen a los futuros abogados y abogadas para asumir defensas o querellas justas o no tanto.
Ni bien el noble defensor llega al tal Palacio, cual manada de potros debe atropellar los ascensores siempre repletos, porque al parecer es creencia común en el lugar que la justicia está unos pisos más arriba.
Supuestamente hay cuatro elevadores, pero generalmente funcionan sólo dos. Los otros, esos a quienes nosotros les pagamos los sueldos, disponen de otros cuatro que sí siempre funcionan, pero que están prohibidos para los pagadores de impuestos y tasas judiciales. Esperando el tal elevador fui testigo presencial del transporte de numerosos expedientes en una de esas carretillas de hierro, de aquellas que precedieron a las de madera que hoy son de uso en el Mercado Cuatro y en el de Abasto.
El histórico transportador estaba sucio, desvencijado, lleno de herrumbre, y cada expediente, estoy segura, tenía algo que ver con la señora justicia.
Mejor representación no lograríamos si nos propusiéramos realizar y poner en escena una obra maestra del realismo real y no del realismo mágico de la literatura latinoamericana. La justicia bajaba hacia los subsuelos y en una carretilla de hierro, los abogados, abogadas, litigantes, magistrados, Ministros de la Suprema Corte, en ascensores con la leyenda "arriba". ¿Destinos paralelos?

EL LABERINTO DE ASTREA
Zeus es el dios griego más importante del Olimpo, es protector de la casa, de la familia, del orden social, inspirador de los Códigos y defensor del Derecho. Tuvo numerosos hijos e hijas con una diversidad de diosas y semidiosas. Su esposa legítima fue Hera, que como toda esposa no podía soportar las infidelidades y se tomaba sus femeninas venganzas persiguiendo cruelmente a las amantes del esposo y a los hijos frutos de tantos amores, a la abusadora Hera una vez el propio Zeus la tuvo que colgar del Olimpo con un yunque atado a cada pie.
Astrea, la diosa de la justicia, es fruto de uno de esos encuentros clandestinos del dios con Temis, a quien mucho amó, concediendo a la hija la defensa del derecho. Astrea vivió entre los mortales de la Edad de Oro pero, cuando aquellos se volvieron insoportables en la Edad de Bronce, huyó desesperada a refugiarse en la Constelación de Virgo.
Una Astrea-í reside en el jardín de un edificio de mármol blanco, muy parecido a una elegante tumba. Comúnmente conocido con el nombre de Palacio de Justicia, es visitado diariamente por miles de ciudadanos y ciudadanas y algunos profesionales abogados que creen en esta hija del dios olímpico. Lo que ellos no saben es que cuando esta nuestra Astrea de gua'ú se instaló en ese lugar, fue objeto de uno de los momentos más álguidos de los celos de Hera, la que, no contenta con sacarle todo poder de impartir justicia en el Paraguay, se
ensañó y le condenó a la especialidad de tramar embrollos y caos, enredos y confusiones. Un laberinto. Muchas contusiones.
Y laberíntica es la organización de los Juzgados, Defensorías y dependencias encargadas de auxiliar a esta nuestra nativa Astrea, condenada a crear el desorden por la celosa Hera y fielmente interpretada por los encargados del Poder Judicial.
Conocer el plano de ubicación de los Juzgados, Secretarías, Ministerios de la Defensa Pública, Registros Públicos es tarea que demanda y justifica los seis años de científicas investigaciones en los dictados, emprendidas por los futuros abogados que asisten a las facultades de Ciencias Jurídicas de las distintas Universidades y, mejor aún, puede ser materia hasta de tesis doctoral.
A modo de ejemplo, en el primer piso funcionan los Juzgados de Primera Instancia en lo Criminal que comienzan por ubicar al quinto turno en la primera puerta, ¿por qué no el primer turno? Los Juzgados en lo Tutelar se desperdigan en distintos pisos, lo mismo sucede con las otras dependencias. Y ahora que se está cargando de justicia el nuevo edificio, en ese lugar se instalaron las oficinas de Tasas Judiciales, cuyo pago es trámite previo para iniciar un pleito, se hizo de difícil acceso, por ser necesario abordar la escalera mecánica que, como es de rigor, nunca funciona, como también es de rigor enriquecer el laberinto.
¿Quién es culpable? ¿El infiel Zeus o la celosa Hera?


MUJERES

MUJERES... MUJERES, MUJERES POR LA DEMOCRACIA
A los aciagos, itaipuescos años de la década del setenta, aquellos del "no te metas", le sucede la de la esperanza, de la organización de la sociedad civil, de la reacción, de la revalorización de la vida.
La humanidad toda, ya harta de las "guerras sucias", reconquista el derecho a la vida como valor, no solo para "un grupo de subversivos", sino como política del mismísimo Departamento de Estado.
"Se va a acabar en Chile, también en Paraguay...", cantaban los integrantes de las organizaciones campesinas, de estudiantes, de obreros, los médicos y enfermeras del Hospital de Clínicas.
Con el campesinado, con la Federación de Estudiantes Universitarios, con la Central Unitaria de Trabajadores, con los del Hospital de Clínicas reclamábamos las mujeres. Y ya doña Coca de Lara Castro pudo decir que no temía la indiferencia porque, muchas, intrépidas, hacían un coro armónico a los pedidos por el respeto de los derechos humanos.
Mujeres, Mujeres por la Democracia, liberales, coloradas, febreristas, democristianas, laicas comprometidas, profesionales, amas de casa, estudiantes, el verdadero Acuerdo Nacional de género femenino a la búsqueda de la libertad.
Campesinos de Torín Guazú, cercados en un campo de concentración, prohibido entrar "perro bravo". Llegan ellas, se levanta el cerco, se les reparte alimentos y palabras para que ellos y ellas: hombres, mujeres, niños, niñas devueltos a su humanidad dejaran de ser acorralados por bestias amenazantes dueños de vida y muerte. Los campos de concentración se suceden. La misma escena Tabapy II. Las mismas mujeres desafiando a los "perros bravos", preparados para una guerra en la que el enemigo era ese pueblo que reclamaba una vida digna.
Algunas de ellas: Gloria Duarte, Graciela Estigarribia, Susana D'Andrea de Recalde, Mujeres por la Democracia.
Una lujosa camioneta repartiendo volantes, pegándolos en las paredes, en las columnas, medianoche, ciudad sitiada por policías burlados, impotentes, rabiosos, ¿quiénes osaban a esas horas, a la madrugada, desafiar la autoridad y perturbar el orden? Mujeres por la Democracia: Susi Romero de Puente, Polaca y Cristina Rivarola, Berta Peroni, María Adela Vargas Peña, Graciela Rivarola, Alba Filizzola, y tantas otras como Rafaela, Ivonne Bosch, Neni de Callizo, que sabían de los riesgos, pero más sabían de lo que querían para el país.
Escasos los locales para las reuniones, amparadas en el Seminario Metropolitano, en la Iglesia del entonces Beato Roque González, hoy ascendido a Santo, recibidas con las siempre bromistas bienvenidas del padre Américo Ferreira, o muy malvenidas como cuando monseñor Aquino, de Caacupé, las condenó a llegar de rodillas hasta el Santuario para pagar los pecados cometidos en contra del gobierno.
Elí de Burró hizo construir una galería en su residencia para reunir no solo las personas, a los perseguidos, sino también los víveres que irían a alimentar a los campesinos acosados por la brutalidad.
Cómo olvidar el trabajo de Mavis Brusquetti al frente de los laicos, su compromiso y el valor de su testimonio.
Presencia activa y creativa de las mujeres que allanaron el camino hacia el dos y el tres de febrero de mil novecientos ochenta y nueve. Presencia activa y creativa que hoy reclama la ciudadanía.

TODOS Y TODAS CONTRA LA VIOLENCIA
El caso de María Cecilia Barboza tiene el efecto de un terremoto que sacude nuestra consciencia y que como todo fenómeno catastrófico deja secuelas, heridas que no debemos tratar de curar con curitas. Llegó el momento de bucear a la búsqueda de un diagnóstico. El hecho es cruel y doloroso síntoma de una sociedad enferma. La curación es de un lento proceso que ha de comenzar por la reformulación de toda la estructura social, por la desestructuración de una educación que crea hombres violentos y niñas, adolescentes y mujeres víctimas.
Siglos de dominación masculina nacen de las estructuras patriarcales de autoridad que a nivel personal se van interiorizando en un conjunto de relaciones basadas en el género.
El género es una construcción social y el masculino trata de imponerse haciendo uso de distintos tipos de violencia contra el fe-menino, agresión que les habilita para seguir construyendo una dudosa masculinidad.
Los varones ejercen tres tipos de violencia: la violencia contra la mujer, la violencia contra el hombre y la violencia contra sí mismo, lo que nos demuestra la necesidad de cambiar esta arquitectura errónea de la masculinidad.
El hombre es criado para dominar y la primera relación de dominación se da en el ámbito doméstico, que se reproduce en el social para terminar arrasando el planeta.
La sociedad debe reconocer que la violencia contra la mujer no es una cuestión de mujeres, es un problema que afecta a la colectividad de la que forma parte la familia, ese núcleo fundacional, pero pequeño y frágil cuando es agredido también por uno de sus integrantes.
Es imposible caminar hacia el bienestar si no se resuelve el grave problema de la violencia contra la mujer.
Las utopías no han muerto, las mujeres las seguimos buscando en la certeza de que es posible un mundo mejor y por ello luchamos contra las desigualdades, a favor del reconocimiento de nuestros derechos humanos de nuestro derecho de vivir sin violencia.
El mundo puede mejorar si se corrigen las relaciones entre hombres y mujeres, porque el fenómeno del machismo, del paternalismo, del patriarcado, de las dominaciones personales, no es placentero a ninguno de los géneros. Hay reglas que imponen que unos están cultural y legalmente respaldados para ejercer violencia y otros y otras deben aceptarla.
Mientras el Estado no proteja con leyes y garantice el cumplimiento de las mismas, los bienes jurídicos que reclamamos las mujeres, como ser la integridad física, sexual y sicológica de cada uno de los miembros de la familia, vamos a seguir siendo objeto de agresiones.
Hay una sociedad ciega, sorda y muda que tolera y hasta pretende justificar la práctica cotidiana de la violencia contra las mujeres y sólo reacciona cuando se produce el mefítico crimen y profanación de una niña.


AL POR MAYOR Y AL MENUDEO

¡S.O.S.! ¡SOCORRO!
Ese-o-ese es el signo convencional más elocuente que significa un pedido de auxilio ante un peligro inminente. Y la amenaza es la extinción de las 17 etnias que sobreviven en pequeñas comunidades indígenas tanto en la Región Oriental como Occidental.
Los axé, que significa, hombre, ser humano y que vivían de la caza y la recolección, tuvieron que abandonar este sistema de vida y dedicarse a la agricultura. La artesanía de los mismos es muy variada y de gran belleza. Sus cestas de hojas de palma, sus recipientes de barro cocido, las esteras, las hamacas y los collares nos hablan de su sentido estético tanto cuanto la música y la poesía que como ésta no puede dejar de estremecernos: "Nuestras muchachas que eran lindas flores, las blancas solían pisotearlas, y para la grande casa cándida como el sol las han arrebatado de lejos, esas cuyas cabezas están dobladas sobre los brazos cruzados ". Actualmente su población no llega a 800 personas, según nos informa Marylin Renhfeldt.
La Pastoral Social y la Asociación de Empresarios Cristianos, ante la desesperada situación en que se encuentran los indígenas del Chaco Central, solicitan la ayuda solidaria de la población para acercarles alimentos. Están muriendo de inanición y, para nutrir a una de esas familias, hombres, seres humanos como los axé, de cinco miembros, solo hace falta la suma de cuarenta mil guaraníes. Esta petición debiera de cubrirnos el rostro de vergüenza.
Ellos son nuestro pasado y nuestro presente, porque los paraguayos y las paraguayas somos mestizos y sin embargo no nos importa negarlo, ignorar sus aportes como la lengua, el comportamiento religioso, las costumbres sociales, la medicina, la alimentación y otros acervos hereditarios forman parte de nuestra enclenque identidad.
Unos pocos paraguayos, entre los que se destacan los trabajos de Miguel Chase Sardi, Balbino Vargas, Marylin Renhfeldt, quienes con la tozudez heredada del gran León Cadogan o de José Antonio Perasso, insisten en la reivindicación de los derechos de los diversos pueblos.
Los otros, si bien paraguayos por adopción, son extranjeros que se desvelan por la supervivencia de este cada vez más escaso grupo, ellos son Bartomeu Meliá, José Zanardini, Beate Lehner, Juan Wicker, estos últimos desde la Universidad de Berna y con apoyo de la Cooperación Suiza, enrolan en sus filas a alumnos y alumnas como Iréne Zingg, que con otros compañeros vinieron a vivir los infortunios de los paĩ tavyterã. Irène documentó en habladoras fotografías la dramática vida de los paĩ, sus usos, sus costumbres, sus ritos y la alegría de vivir, la sonrisa, a pesar de ese entorno, inhóspito, con unos raleados arbustos, fantasmas de lo que ayer nomás fueran los frondosos bosques de Capitán Bado, depredados por la ambición de unos pocos que se empeñan en destruir no tan sólo el pasado sino en despojarnos de un futuro, ese que también es de ellos, de sus hijos y de sus nietos.
José Zanardini y el Gato Chase compilaron los textos míticos indígenas del Paraguay, personas humanas que fueron capaces de pensar el mundo y expresarlo con la belleza y profundidad de sus versos no merecen la precaria supervivencia, sino una vida digna que les otorgue seguir en su búsqueda de la tierra sin mal.

ENTRE EL BIEN-SER Y EL BIEN-ESTAR
Es probable que el castellano sea una de las pocas lenguas que mantiene la diferencia entre el ser y el estar.
El ser nos refiere a la naturaleza, a la esencia de las personas y de las cosas, al modo de existir y las respuestas corresponden al mundo de la filosofía.
El estar tiene mucho que ver con el espacio que habitamos, con la permanencia en un lugar. Tiene que ver con actitudes que adoptamos para ocupar ese espacio, espacio condicionado por ese decorado concreto. Hay un sitio y un tiempo en el que se entretejen armoniosa-mente los recuerdos de las casas y lugares donde hemos vivido de forma intensa.
La casa, el hogar cumple dos funciones: abriga y protege a los seres humanos de la intemperie y le ayuda a echar raíces, a conservar la memoria y a proteger la intimidad. En la vivienda se integran los pensamientos y nos suministra material de recuerdos.
Si aprendemos a disfrutar de ese nuestro rincón del mundo podremos sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás. Para construir la felicidad edificamos un espacio nuestro, propio, sin ese ámbito nos dispersaríamos. También los animales se apropian de ese trecho que defienden con riesgo de sus vidas, tal como lo hacemos los seres humanos. Los campesinos sin tierra están dispuestos al sacrificio en su búsqueda de ese lugar donde estar, donde ser, trabajar y desarrollarse, derecho que tienen y al que no acceden por insensibilidad de gobiernos dedicados de forma exclusiva al robo de las arcas públicas.
Las ocupaciones constituyen un acto violento, una reacción desesperada. Los desalojos terminan en asesinatos de compatriotas. La violencia insoportable es aquella que proviene de la corrupción y la impunidad que nos están llevando a todos, también a los corruptos a situaciones límites de las que no podremos retroceder. Cuando conocemos una persona nuestra primera curiosidad es la de localizarla en una casa, en un lugar, queremos compartir su intimidad, lograr su confianza.
Cuando vemos a tantos seres humanos excluidos, compatriotas sin trabajo porque se cerraron las fuentes de producción corroídas por el contrabando sin alternativa que la de mendigar en las esquinas, niños y niñas en las calles, esta curiosidad se convierte en un sentimiento que peligrosamente nos aleja de la aceptación de un gobierno que no es sino de gran fraude nacional.
Este lugar que habitamos los paraguayos y las paraguayas ha sido mutilado, porque no hemos sabido conservar nuestro patrimonio histórico, como dice Jorge Rubiani "esas huellas del pasado y los protagonistas de todo el cerco cultural: creencias, ideas, costumbres, tradiciones han tenido su ámbito en un edificio, una calle, un arroyo, barranco o promontorio. Sitios que constituyen el patrimonio de la comunidad, y marcan en sus habitantes el modo de ser y de actuar. Identidad, concepto de inmediato sustento de la memoria colectiva. ..".
En Asunción nuestro estar, nuestra permanencia, nuestro existir carece de pasado, la dictadura de Stroessner arrasó edificios, lugares históricos, nuestra memoria, nuestro futuro que hoy es un presente sin personalidad. Después del somozaso nos quedamos sin un rincón para compartir con los amigos. Murieron las noches asuncenas decreto mediante.
Hoy los paraguayos y las paraguayas podemos ser tales, rescatar nuestra identidad bastante raleada, apoyando el trabajo de hombres y mujeres empeñados en conservar los restos de una rica herencia edilicia, custodiando con celo nuestro patrimonio cultural, muchos de ellos convertidos en lugares de encuentro con la cultura, con los amigos y con la belleza.
Como seres humanos necesitamos comunicarnos y realizar este intercambio, no solo en el ámbito físico, sino con la apertura de nuestras mentes a un futuro con historia que es el cimiento de bien-ser en la vida y de bien-estar cotidiano.

FRASES Y PROVERBIOS
Tiempo de partido. Tiempo de hombres partidos.
La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular.
Hombre líquido, hombre de partido, se amolda a cualquier jarro donde es vertido.
Las palabras son enanas, los ejemplos son gigantes.
Se aprende poco con la victoria, en cambio mucho con la derrota.
La justicia es el pan del pueblo, siempre está hambriento de ella.
Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo no encuentra nada.
La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con el hambre.
Nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen los hechos.
Una palabra hiere más profundamente que una espada.
La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces.
Gobernar significa rectificar.
Es mejor volver atrás que perderse en el camino.
No se puede detener al pueblo una vez lanzado.
El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hace sol y nos exige cuando empieza a llover.
No hay salud política cuando el gobierno no gobierna con la adhesión activa de las mayorías sociales.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Lo que se hace a los niños, los niños harán a la sociedad.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
El adulterio es la democracia aplicada al amor.
Estos proverbios y estas sentencias de grandes pensadores fueron seleccionados del libro "FRASES DE CABECERA", de GERARD GOODFREY.
Nuestro deseo: inaugurar un gobierno con políticos que se desabrochen el cerebro tanto como la bragueta y con un pueblo consciente de que la libertad cuesta muy cara y es necesario resignarse a vivir sin ella o dedicarse a comprarla por su precio, como lo dijera el gran JOSÉ MARTÍ.


ÍNDICE
"Es de cristiana bien nacida el ser agradecida"
De cómo el almacén se instaló en la ínsula y de cómo se gobierna en el Paraguay de ramos generales
OFERTAS HASTA TERMINAR STOCK : La silla, ¿qué silla? / La historia de nuestros ancestros / Volver a los ancestros / Nuestras sencillas, nobles costumbres: zambó-zambó /         Todo el año es carnaval / Corrupciones versus corrupciones / Pandilla de políticos / Al refrigerador / Palabras, gruñidos y pan en el circo / Función pública, lucro privado / Hostigamiento sindical / ¡Qué fastidio! / Atracción fatal / ¿Democracia o burocracia? /         Amigos son los amigos / Con nombre y apellido conocidos / Al cepo / ¿Y el queso? / Patrimonio nacional / Ñande ayvú / Adiós a los tutelajes / La libertad en oferta / Alfabetizar a nuestros gobernantes / Salir del laberinto / Cuento chino
LA DIOSA RASTRERA : La justicia en carretilla / El laberinto de Astrea / Letanías / Custodiada Constitución / Corromper los derechos humanos / Derecho a la defensa / ¿Y el Poder judicial? / ¿Y la ley? / La globalizada justicia / La justicia es el apoyo del trono
MUJERES : Mujeres... mujeres, mujeres por la democracia / Todos y todas contra la violencia / La otra mitad y la historia / Paradojas femeninas / Derechos humanos, derechos de las humanas  / Doña Coca / Tiempo de hacedoras, hacedoras en su tiempo / Vínculos solidarios / Águilas o gallinas
AL POR MAYOR Y AL MENUDEO : ¡S.O.S.! ¡Socorro! / La peregrinación / Globalofobia / El camino de la palabra / La mafia blanca / Dios nos libre / Universidad y universitarios / América, América / Americanidad / El discriminado tabaco / Entre el bien-ser y el bien-estar / Consumidores consumidos / Un proyecto de vida / Patrimonio intangible / Moisés Bertoni / El Seminario Metropolitano / Universidad Católica: una empresa cultural / Un horario en agenda que jamás importó / Frases y proverbios.


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