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miércoles, 26 de octubre de 2011

NILSA CASARIEGO - POEMA / Colección “LA GARZA”, ASEDIO. Asunción 1972




NILSA CASARIEGO
POEMA
Poesías de NILSA CASARIEGO
Colección “LA GARZA”
ASEDIO
Asunción – Paraguay
1972


POEMA

-1-

La noche
se adentraba
entre tú y yo.
La vida me envolvía.
El auto corría
su carrera
cuajada de destino y yo
me acurrucaba
entre tus brazos.
Las sombras
eran brasas
que me ahogaban
llamándome.
Era tu aliento
y tu fuerza viril.
Era la noche
que resbalaba
en mi cuerpo.

-2-

¿Quién me puede demostrar
que aquí
la vida existe?
Somos muertos
vagando
por las calles en penumbras.
El pensamiento oscuro
Las manos apretadas.
El corazón ahogando un grito
No existe nada vivo aquí!
Todo es mentira.
Jugosas mentiras
que te escupen
en la cara
y luego
te contemplan
se recrean en ti,
te sonríen
y se van
a edificar más muertos
para el mundo.

-3-

A veces
te siento distante,
y esta verdad
que me circunda
desearía borrar
e irme lejos
donde termine la vida.
A veces
te siento distante,
y no soporto
la idea
que me revele
tu verdad hiriente,
y deseo repetirme
aunque me mienta
que me quieres
como antes.
A veces
te siento distante
y la mirada
se me vuelve
un llanto
y te recuerdo,
y te nombro
y pido que este cielo
en que vivimos
me cobije
mientras estás conmigo
hasta que tú te quedes
y yo
me vaya
para siempre.

-4-

El cielo tristemente abierto.
La garganta seca
del verano ardiendo.
Los canales de la vida
abriéndose
jugando estúpidamente
entre sus mordientes fauces
el brillo fugaz,
la escarcha dura,
la blanca madurez
de un diamante amanecido
Y sin embargo
no se siente nada!
Mañana
llorarán sus ritos
y caerán sin dominio
sus fronteras
y de las tumbas
de su ardiente mediodía
volverá a reír
este cielo de hoy
tan tristemente abierto
en el verano.

-5-

La cruda verdad
iluminó mi mente
y aprendí de golpe
que mí palabra es dura,
que el ayer no importa,
que la mentira
luce prendida
del pecho de la gente.
La realidad sincera
de las cosas bellas
es mera ilusión agonizante
y mi alma
llorando su agonía
se arrodilló de pronto
y agradeció a la vida
conocer
tu nombre.

-6-

Quiero abrir
un ser humano
y contemplar,
una vez
tan solamente
esa verdad floreciente,
esa palabra viva
que se mantenga sola
a través del tiempo,
a través de cada niño
que sufría
en la mañana
Quiero cosechar,
tan sólo un día
las espigas
de este sol que nos alumbra
de esta lluvia,
de esta verdad
que nos circunda
y nadie siente correr
por las entrañas.
Quiero ofrecer
mis manos extendidas,
mis ojos riendo
por un hondo despertar
del alma mía
y sentir venir,
de pronto,
los pasos
que esta vida guardara
tanto tiempo en su regazo!

-7-

Tenías el olor
del campo.
El viento frío
con la plaza en sombras.
Llevando
entre mis manos un soplo de amor
que te envolvía.
Quería entrar en tí
y quedarme quieta
para olvidar por siempre
el adiós
que una esquina cualquiera
nos pedía.

-8-

La calle
rodando en el declive
La voz
se ausenta
en la mañana obscura
La belleza
se aleja de mis manos
y siento en la piel
el latente silencio
de este animal
agonizante y duro.
Este día blanco
debería ser mío
como la sed
que haga mi estructura
y sin embargo
te pregunto
¡Qué niño borracho de tristeza
hizo del mundo
su juguete
para dejar
la calle rodar
por el declive!

-9-

Oh Dios, Dios!
Quisiera preguntarte
si imaginas
tan solo
el oscuro rincón
en que me hallo.
Triste,
absorta,
miedosa de la vida.
Contemplando
caída a mis pies
esta palabra muerta.
Oh Dios, Dios!
Quisiera preguntarte
si la ilusión primera
que la vida me obsequiara,
la que subió
sin querer
a mi mirada
transformándose
en rocío,
eso que dicen que no existe;
eso que sentía
al caminar,
al pensar,
y al dar a reír
todos los días
esa mentira.
Y también
quisiera preguntarte
si las rosas
que se abren a destiempo
no merecen vivir
y deben ser muertas
 a pedazos.

-10-

Mi alma
te esperaba desde antes.

Mi vereda se hizo
con tu nombre
iluminando
el mísero lugar
de aquella estampa.

La bella flor
abierta
y desbordante
contemplando
tu ir,
tu venir,
tu sombra alta.
Mi alma te esperaba
desde siempre.

El sol
se hizo añicos
celando
de tu amor
dormido en su pradera.

Mi alma, amor,
mi alma te sentía
cuando en este puerto
frágiles y débiles
las velas
de mi barco
naufragaban.

Mi alma, amor,
mi alma te lloraba.

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