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lunes, 12 de septiembre de 2011

DELFINA ACOSTA - DOS SIGLOS DE LIBERTAD. ESCRITORAS PARAGUAYAS ENARBOLAN LA PALABRA (LOURDES ESPÍNOLA, GLADYS CARMAGNOLA, RENÉE FERRER y MARIBEL BARRETO) / FUENTE: ABC COLOR, MAYO 2011




DOS SIGLOS DE LIBERTAD
ESCRITORAS PARAGUAYAS ENARBOLAN LA PALABRA
Artículo de



¿Qué pensamientos, ideas, emociones vienen a las mentes de las escritoras paraguayas en estos tiempos en que el país celebra con fervor su liberación, hace doscientos años, del yugo español? ¿Cuáles son los sentimientos que emergen en sus ánimos y qué pasos, qué fulgores de la historia vienen a su memoria, en estos días en que se respira en las calles un aire de gloria, de nacionalismo y de libertad? ¿Cómo las encuentran, hoy, sus emociones más íntimas?


Este Bicentenario no solamente convoca a los afectos y a las voces públicas, sino también a algo más profundo, que se va definiendo en las frases y páginas de quienes han tomado la palabra como instrumento de comunicación y hacen del lenguaje una manera fluida (y además cotidiana) de expresarse dentro de la comunidad. Ellas escriben libros, dan conferencias, charlas, y están presentes, a través de su literatura, en el acontecer de la sociedad. En estas líneas el lector tendrá acceso a las visiones, reflexiones y semblanzas sobre la gesta patria, nacidas de la inspiración de las mujeres que edifican, a su manera, el Paraguay, con su ágil y también valiente pluma literaria.

1-Doña Juana María de Lara, mujer prócer del Paraguay, representa simbólicamente la equidad con la mujer que fue partícipe de la gesta libertaria
2- Detrás de los esfuerzos y los logros, los intentos, el anhelo y la entrega de tanta gente encargada de llevar adelante los actos conmemorativos del Bicentenario, pervive algo más profundo; algo que nos distingue como ciudadanos de un mismo suelo: es la clara conciencia de ser y querer ser paraguayos.
3-Necesitamos que por el Bicentenario todos los paraguayos adoptemos posturas que eviten situaciones perjudiciales para el país e injustas para la población.


LA POESÍA ES OTRA MANERA DE DECIR PATRIA
En estos días que conmemoramos los 200 años de la gesta de Independencia, creo que debemos ubicarnos en dos niveles, por una parte está el aspecto lúdico que nos motiva a congregarnos en las plazas, escuchar música paraguaya, leer poesía de autores y autoras nacionales, asistir con alegría a los encuentros con fuegos artificiales, y también participar de la Libro Feria, próxima a ser inaugurada, y por otra parte es necesario también tomar una actitud reflexiva y de oportunidad para rectificar rumbos y reponer inequidades históricas. En ese contexto, comparto este logro que me da alegría y satisfacción, que es la promulgación de la Ley 4082, por la que es declarada prócer Juana María de Lara.  

He ideado e impulsado la moción (siendo la misma presentada como anteproyecto legislativo por la diputada Emilia Alfaro de Franco) para que Doña Juana María de Lara sea declarada Prócer de Mayo, como modo de honrar así a la mujer paraguaya en su persona. Mujer Prócer de Paraguay, esta dama representa simbólicamente la equidad con la mujer que fue partícipe de la gesta libertaria.  

Ella es, de esta manera, un crisol simbólico donde se deposita el protagonismo de la mujer desde el nacimiento del Paraguay, protagonismo que se destacará una y otra vez a lo largo de la historia con acciones de las Residentas, las enfermeras del Chaco, las madrinas de Guerra, Serafina Dávalos, Adela y Celsa Speratti, Carmen Lara Castro y tantas otras heroínas.  

La travesía de mi vida como persona no se inicia conmigo, me antecede mi abuelo don Vicente Espínola, quien luchó en la gran guerra de la Triple Alianza, y mi padre, el capitán Vicente F. Espínola, artífice de la rendición y victoria de la batalla de Campo Vía en la Guerra del Chaco. Esas circunstancias históricas generan en mí un compromiso ineludible con mi país.

Como escritora, mi territorio es el literario, la lectura de autores y autoras nacionales. Fundamentalmente, considero que soy una mujer comprometida con la poesía.  

Por la parte reflexiva, y desde la reparación de inequidades hacia la mujer, me alegra que desde ahora la historia narrada en los textos oficiales y no oficiales y los recordatorios no serán los mismos, porque incluirán una mujer Prócer que representa a la mujer como parte inicial de la gesta de la nación paraguaya. Por otra parte, desde lo lúdico y lo sublime, celebro en este Bicentenario la libertad de poder escribir. Agradezco a Dios, por sobre todo, el don de la palabra, porque la poesía para mí es también otra manera de decir patria.




PATRIA BICENTENARIA
La patria es el lugar donde nacemos, / el sitio singular donde vivimos; / es donde trabajamos y soñamos / lloramos y reímos. // Patria es el nombre con que designamos / un rincón en el mapa: tierra, ríos... / y gente unida por los mismos lazos / de sangre, lengua, amor y sacrificio. // Patria, al fin, para los paraguayos, / es este Paraguay donde el destino / se unió a la voluntad de nuestros próceres / y un 14 de Mayo, el heroísmo / dejó huellas de honor y de esperanza / en un mundo mejor para sus hijos.  

Este mi breve, antiguo poema, escrito hacia 1980, obedeció a un profundo convencimiento. Sí: Paraguay es el sitio singular donde trabajamos y soñamos, lloramos y reímos unidos por lazos de amor, de lengua, sangre y sacrificio. Y qué ocasión más propicia esta para convocar a quienes han despertado de pronto a un pasajero patriotismo gracias al Bicentenario, a pensar y entender que nuestra Patria necesita no solo paraguayos dispuestos a enarbolar banderas y participar de desfiles ciertos días. Requiere, exige lo mejor de nosotros cada día en toda actividad a la cual nos dediquemos; que nuestra labor cotidiana constituya ejemplar prueba de una vida honesta y patriótica donde los auténticos valores contribuyan al bien de nuestra nación y por ende al de la humanidad. ¡Feliz Bicentenario!




EL PAÍS ES UNA FIESTA QUE NOS CONVOCA


En el aire se siente un aroma festivo, en las calles ondean los colores patrios y en cada uno de nosotros se acrecienta un sentimiento de pertenencia a este lugar que resultó ser nuestro. En los días de este mayo florido, el país es una fiesta que nos convoca, no solamente a participar en los festejos innumerables sino a la reflexión, a la pregunta: ¿qué significa realmente el Bicentenario en nuestra vida? ¿Es un mero festejo que dejará papeles llevados por el viento, un efímero despliegue de entusiasmo sin huellas permanentes, una decisión mancomunada de algarabía? Creo que es más, mucho más.

Detrás de los esfuerzos y los logros, los intentos, el anhelo y la entrega de tanta gente encargada de llevar adelante los actos conmemorativos del Bicentenario, pervive algo más profundo; algo que nos distingue como ciudadanos de un mismo suelo: es la clara conciencia de ser y querer ser paraguayos. Me remonto a los días anteriores a la gesta de mayo, a la vida de esta provincia del imperio español, olvidada de la metrópoli y sus vecinos; asediada por un lado por las pretensiones expansionistas de Portugal; castigada por otro, debido a los deseos de libertad enarbolados durante la Revolución Comunera. Sin oro, ni plata, ni grandes explotaciones agrícolas, y díscola para más, las autoridades de la Corona y de Buenos Aires aplicaron la sentencia: el comercio de la Provincia del Paraguay se vería obligado a cumplir con las exigencias del puerto preciso de Santa Fe, hecho que gravó a la población con mayores impuestos, ampliando sus ya múltiples dificultades. La distancia, el aislamiento, la necesidad de abastecerse sola, las sanciones y falta de interés convirtieron a la provincia del Paraguay en un núcleo poblacional con características propias.  

No es extraño que después de los sucesos del 14 y 15 de mayo de 1811, asimilada ya la importancia de las victorias de Paraguarí y Tacuarí, frente a la invasión del Gral. Manuel Belgrano, e instalada la Junta Superior Gubernativa, se decidiera, en el Congreso de julio de 1812, mantener la independencia del Paraguay, tanto de España como de Buenos Aires. De lo contrario, manifestaba la nota del 20 de julio, “no sería sino como cambiar unas cadenas por otras”. Semejante actitud pone de manifiesto el sentido de identidad de los pobladores del Paraguay; el claro reconocimiento de que constituían un grupo humano diferente: dueños de sus dificultades, señores de su pobreza, defensores del valor de su heredad y orgullosos de su capacidad de disentir. Han pasado los años, el Paraguay se ha visto envuelto en terribles combates internacionales, en sangrientas luchas fratricidas, en negros ríos de sojuzgamiento y de silencio, pero nada ha logrado hacernos perder la identidad. En nosotros está ahora corregir los rumbos errados y navegar hacia la aurora. Si los festejos del Bicentenario logran acicatear, aunque sea mínimamente, el deseo de encontrar nuevamente los valores del alma paraguaya, creo que estas demostraciones están sobradamente justificadas.   


EL PUEBLO ANHELA SU FELICIDAD


Dos centurias no transcurrieron tan lineal ni pacíficamente, etapas de anarquía, violencia, terror y dolor. La voluntad popular ha tratado de gestarse, conformarse y expresarse dentro de un marco histórico cambiante. La voluntad colectiva muchas veces distorsionada, condicionada en su expresión a causa del aherrojamiento de las minorías. Hoy, a dos siglos, vemos que el disenso es imprescindible, la manifestación de las ideas en el ámbito social, cultural y artístico debe confrontarse con argumento y buscar la luz al amparo de las libertades. Necesitamos que por el Bicentenario todos los paraguayos adoptemos posturas que eviten situaciones perjudiciales para el país e injustas para la población y que todos percibamos la erradicación de obstáculos a nuestro crecimiento económico, social y cultural  

El pueblo desea olvidar la crueldad de las guerras y revoluciones, anhela su felicidad. Intelectuales, gobernantes y educadores debemos concretar la felicidad de nuestro país, erradicando la pobreza y el analfabetismo, preparando a los jóvenes para el trabajo honesto, el estudio y la investigación científica; solo así tendremos una juventud sana y feliz que construirá un Paraguay nuevo, utilizando los conocimientos y avances tecnológicos del siglo XXI.

17 de Mayo de 2011
Artículo de DELFINA ACOSTA
Edición digital:  www.abc.com.py


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