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viernes, 16 de julio de 2010

ALEJANDRO GUANES - OCASO Y AURORA (MONÓLOGO) / Fuente: DE PASO POR LA VIDA (POEMARIO)


OCASO Y AURORA
(MONÓLOGO)
Obre de
ALEJANDRO GUANES
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
OCASO Y AURORA
(MONÓLOGO)
Época: poco tiempo después de la guerra
con la Triple Alianza.
Persona: Una paraguaya.

Era la tarde... La densa
sombra sus alas tendía
de gigante cuervo. El día
sollozaba con la inmensa
tristeza de su agonía.

Mortaja resplandeciente
en que iba a hundirse su frente,
tintos en morada lumbre,
crespones del occidente
se ataban de cumbre en cumbre.

Como deshecha mesnada
prófuga y ensangrentada,
por los senderos agrestes
de la sierra iban las huestes
de la Patria destrozada,

que esculpieron en la historia
venciendo sin par laceria
hechos de eterna memoria;
en su redor la miseria
formaba nimbos de gloria.

Lleno de horror del combate,
aún enloquecido late
mi pecho de residenta;
aún el recuerdo me abate
de aquella caza cruenta.

Por las vastas extensiones,
de Pirayú en el perfil,
tras de sus verdes pendones
se agitaban las legiones
del Imperio del Brasil.

Una huella tras de sí
fueron dejando hasta allí
de sangre y de tumbas. ¡Ah,
qué lejos estaba ya
el sol de Curupayty!

Y aún con aliento, altanera,
por la escarpada ladera,
trasponiendo los breñales
y recios caraguatales
de la abrupta cordillera,

iba la hueste patriota
en inefable delirio
tras de su bandera rota
a beber la última gota
del cáliz de su martirio.

¡Triste instante que el olvido
jamás aleja de mí,
el del ocaso encendido
en que a mi hermano querido
el postrer abrazo di!

Baldado estaba: ilusoria
su imagen en mi memoria
se dibuja: como un rayo
le hirió la hoguera de gloria
del veinticuatro de mayo.

Quise en vano detenerle,
supliqué; quise esconderle:
¡Alma a la Patria rendida,
aún le faltaba ofrecerle
el postrer soplo de vida!

Altivo rompió los lazos
que a mi cuello sus abrazos
estrecharon, y anhelante,
lívido el bello semblante,
se desprendió de mis brazos.

¡Marchó!... Por la senda escueta
que ni una flor engalana
se fue perdiendo la grana
viva de su camiseta
en la penumbra lejana.

¡Tétrica tarde! La densa
sombra de sus alas tendía
de gigante cuervo... El día
sollozaba con la inmensa
tristeza de su agonía.

Y mi plegaria, transida,
cruzó la inmensa techumbre
tinta de morada lumbre,
blanca paloma perdida
volando de cumbre en cumbre:

*** .

¡Piedad, Señor! Tu siervo,
pobre despojo humano,
a hundirse va en la sombra
de arcana eternidad:
¡la sombra de las sombras!
No volverá mi hermano.
Acógelo en tu seno:
¡Piedad, Señor, Piedad!

La hubiste de tu pueblo
que en dura servidumbre
la tierra del pecado
a mares llorar vio:
así a mi pobre patria
tu compasión alumbre,
colmada tu justicia:
¡Piedad, piedad, Señor!

¿Qué inmensa culpa expía?
¿Qué misterioso karma
la empuja al sacrificio?
¿qué obscura iniquidad?
Torna, mi Dios, los ojos
y tu furor desarma,
apláquese tu ira:
¡Piedad, Señor, Piedad!

Piedad para el enorme
ejército inhumano
que de mi patria hermosa
la vida aniquiló.
Piedad para el caído,
piedad para el hermano
que en inocente sangre
las manos empapó.

El orbe entero cubre
tu gran misericordia,
indefectible, a todos
escuda tu bondad;
depón el ceño adusto
y acabe la discordia
¡Piedad para la Patria,
piedad, Señor, piedad!

Depón el ceño y mira
exánime, maltrecho,
un pueblo vigoroso
que tu hálito creó:
rasgadas las entrañas
dilacerado el pecho:
arpón envenenado
su corazón hirió.

El pecho más nefando,
la mano más proterva,
perdón hallaron siempre
y amparo en tu bondad.
¡Piedad para la Patria!
(cae arrodillada)
¡Piedad para tu sierva!
¡Piedad para los huérfanos!
¡Piedad, Señor, Piedad!
.
…………………….. .
.
(de pie, continúa)
Pálida luz de topacio
se cierne por los crespones
de lóbregos nubarrones
que bogan por el espacio
desgarrados en girones.

¡Noche de la adversidad!...
Pasó por fin... y clarea
la aurora en la inmensidad:
¡qué tristemente alborea
después de la tempestad!

Y a la escasa claridad
del alba el pecho se alegra,
con indecible ansiedad,
porque de noche tan negra
surja un sol de libertad.

Lo merece el pueblo fuerte
que en holocausto a su suerte
dio su sangre gota a gota,
gallardo hasta en la derrota
y abnegado hasta la muerte!

¡Y surgirá! Ya incisiva
su luz del oriente arranca
y en el espacio se aviva
resplandeciendo en la blanca
frente de la patria altiva.

Entre la ruina humeante
despojo del pueblo bravo,
la vida estalla, pujante:
abren el cáliz fragante
blancos jazmines del cabo;

todo palpita; frementes
se desatan los torrentes,
la sangre enciende el calor;
pide la tierra cimientes
y el corazón pide amor.

A la luz del nuevo día
se colmarán, Patria mía,
de albas flores tus laureles,
de opulencias tus vergeles,
tus hogares de alegría.

Si por tu gloria la grana
de tu sangre diste ufana,
altiva hasta perecer,
será el pueblo de mañana
digno del pueblo de ayer.

Si tras negros padeceres,
sólo ya de tantos seres
amados quedan los nombres,
pues fueron héroes tus hombres
¡seremos Dios tus mujeres!

No serán, ¡oh Patria augusta!,
la ruda labor adusta
ni débiles nuestros hombros
para rehacerte robusta
de tus sagrados escombros.

¡Yo haré un hogar! La dulzura
que de mi pecho se explaya
arrullará su ventura
con la infinita ternura
de mi alma de paraguaya.

De sus cortinas de grana
forma la aurora una ojiva:
guirnalda airosa engalana
la frente de la mañana
¡Salve, Madre rediviva!

.
Fuente: DE PASO POR LA VIDA
Poesías de ALEJANDRO GUANES

COLECCIÓN POESÍA, 13
© De esta edición:
1997, Editorial El Lector
www.ellector.com.py
Tapa: ROBERTO GOIRIZ
Composición y Armado: GrafiTex
Tirada: 1.000 ejemplares
Hecho el depósito que marca la Ley 94
Impreso en el Paraguay
Asunción-Paraguay 1997 (pp. 124)
.
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ALEJANDRO GUANES - DE PASO POR LA VIDA (POEMARIO) / EXORDIO de


DE PASO
POR LA VIDA
Poesías de ALEJANDRO GUANES
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COLECCIÓN POESÍA, 13
© De esta edición:
1997, Editorial El Lector
www.ellector.com.py
Tapa: ROBERTO GOIRIZ
Composición y Armado: GrafiTex
Tirada: 1.000 ejemplares
Hecho el depósito que marca la Ley 94
Impreso en el Paraguay
Asunción-Paraguay 1997 (pp. 124)
.
EXORDIO
ALEJANDRO GUANES Y EL SINCRETISMO MODERNISTA.

En su profundo y belicoso estudio sobre Rodó y el modernismo, Juan Santiago Dávalos transcribe un interesante texto de Federico de Onís en el cual éste advierte que en América el problema de las escuelas literarias discurre al revés de Europa, puesto que en el Nuevo Mundo «no se niegan éstas unas a otras, sino que se incluyen».
Agregando: «Los modernistas hispanoamericanos son al mismo tiempo clásicos, románticos, parnasianos, simbolistas, realistas y naturalistas. Muchos mezclan en su obra, en mayor o en menor proporción todas o varias de estas escuelas, con algunas de ellas como predominantes... No es por tanto la escuela, sino la diversidad de escuelas lo que caracteriza al Modernismo Hispanoamericano». (1)
Este exordio es muy importante para captar la compleja personalidad literaria de Alejandro Guanes cuyo sobretono romántico no lo abandona ni siquiera cuando accede al polimorfismo propio del modernismo.
El maestro Raúl Amaral hace la acotación sobre las primeras influencias que gravitaron en Guanes: «...ha tenido en sus comienzos una evidente influencia pos-romántica, con aproximaciones becquerianas, si bien lecturas francesas -la de Musset, entre ellas-le fueron propicias. (Ignacio A.) Pane, en 1.902 lo adscribe a una corriente hispanista, en la que señala la cercanía de Selgas y de Trueba, aparte de la americana de Juan de Dios Peza. La traducción de «Lo que desean las lágrimas» de Catulle Mendés, indica que esos nombres -si es que algo determinaron en él- no fueron más que pasajeros».(2)
No se puede dejar de subrayar la presencia espiritual de E. A. Poe y M. Maeterlinck con quienes coincidió metafísica y psicológicamente.(3)
«Guanes fue un poeta modernista -dice Hugo Rodríguez Alcalá- y hay que estudiarlo dentro de la estética en que desarrolló su arte. Conviene pues averiguar si como poeta modernista ha sido él simple zaguero o un poeta realmente creador que conforme al ideal estético contemporáneo, se esforzó en llegar a la perfección formal conforme a un desiderátum del modernismo».(4)
Alejandro Guanes en nuestro país, ha sido aceptado a libro cerrado desde que publicó su poema: «Las leyendas» (1.909), a tal punto que cuando aparece la Antología Poética de José Rodríguez
Alcalá, éste al presentarlo dice simplemente: «Es el poeta». Repetía la denotación y connotación con que lo había consagrado Manuel Domínguez.
Para demostrarla finta de crítica especializada trascribiremos el juicio de algunos escritores ya por entonces de nombradía y volcados hacia la modernidad cultural empero ayunos de teoría literaria. Justo Pastor Benítez expresa: «Su poesía -la de Guanes- era de ultra tiempo, porque no se afilió a las modas, y múltiple, sin ser irregular, manejaba con fina habilidad de artífice todas las combinaciones de la métrica castellana».(5)
Sinforiano Buzó Gómez -quien era literato- dice lacónicamente: «Es la armonía la nota saliente de su poesía, a la que se agrega la emoción cuando evoca leyendas que guardan derruidos caserones o se sume en las reconditeces del alma».(6)
Y Natalicio González que gustaba historiar la poesía paraguaya anotó lo siguiente: «Sus versos, suaves y transparentes como un rayo de luz, llevaban su propia claridad solar, el estremecimiento del más allá. En sus estrofas se repite el milagro de las siestas paraguayas. Del cegante resplandor de esta hora de luz suma, y de su silencio que la propia noche no conoce, emana una sensación de medroso misterio, como si un dios invisible y temible estuviese presente»(7). Todo lo anterior es un galimatías literario.
Walter Wey -que era un comentador antes que un crítico- es uno de los primeros en filiar a Alejandro Guanes dentro del modernismo. No podría asegurar qué entendía el estudioso brasileño -hombre de buena fe- por modernismo puesto que resulta un tanto antitético proferir que Guanes era de tal escuela o movimiento y «saberlo poco favorecido por la imaginación». Wey -como no puede ser de otra forma- reconoce su profundidad pero acota que le faltaba el don de comunicar «con encanto y gracia su mensaje»(8). Esto es lo que en ciencia se llama «contradictio in adjecto». El Padre César Alonso -tan eximio crítico muchas veces- no «sintonizó» la poesía de Guanes. No le cayó bien su misticismo exótico, lo que parece comprensible dado que para un ferviente católico el saber teosófico es marginal y adjetivo. Lo encuentra además frío y cansador. Si el P. Alonso quiere significar que Guanes es monotonal, razón no le falta.
En su excelente texto para secundaria: «Curso de literaturas hispánicas» Tomo II, el P. Alonso y Juan Manuel Marcos ubican a Guanes entre los «románticos tardíos de postguerra»(9).
Josefina Plá incluye a Guanes entre quienes aportaron rasgos a la configuración del modernismo en el Paraguay junto a Francisco Luis Bareiro, Martín Goycoechea Menéndez, Rafael Barrett, nombres de la primera época.
Dice Josefina Plá: «En el exterior sedimenta experiencias culturales Alejandro Guanes (1972-1925) poeta confidencial de aliento misticista en DE PASO POR LA VIDA (1.936) (10). Alude Josefina a distintos movimientos que llegan del exterior que no son percibidos en su esencia, aclarando que: «sólo se capta de ello lo externo, los complejos formales aislados, que al faltarles el definido impulso interior quedan en la mera resonancia... verbal».(11)
Hace poco tiempo tocamos con Josefina Plá el tema de Guanes y el modernismo. Me expresó lo significativo que fue en él su deseo de perfección formal, la musicalidad de sus versos y la renovación rítmica que aportó. Coincidió con Hugo Rodríguez Alcalá en que la aparición de «Las Leyendas» debió causar un frisson nouveau (estremecimiento nuevo) en los lectores paraguayos.
Manuel Domínguez también resaltó la musicalidad de los poemas de Guanes registrando un dato crítico cierto: «No escribió, que sepamos, un solo verso altisonante, de esos que suplen la emoción ausente con el tono declamatorio».(12)
Teresa Méndez-Faith -crítica ecuánime- dice que Guanes fue: «iniciador de la poesía postromántica y modernista.... integra la generación del 900 cuyos miembros son los verdaderos iniciadores de la cultura paraguaya moderna». (13)
En Alejandro Guanes se da lo que Anderson Imbert considera sustancial en el modernismo, esto es, «una portentosa renovación rítmica. Ritmos de la lengua y, además, de la sensibilidad y el pensamiento. Cultivaron refinamientos nerviosos, sinestesias y morbideces, crisis morales, filosofías antiburguesas y paradojas políticas».(14)
Al referirse a los afanes de renovación formal de nuestro poeta, señaló H. Rodríguez Alcalá la diversidad métrica, estrófica y rimas interiores, que pudo lograr. «Inevitablemente, dice, comencemos con «Las Leyendas»: Versos de 16 sílabas combinadas en estrofas de 8 versos cada una, esto es, en octavas aunque no «reales». Los versos de 16 sílabas terminan en palabras graves, sin excepción, al paso que los de 8 en palabras agudas, sin excepción».(15)
Probó también Guanes el dodecasílabo, descompuesto en hemistiquios de 7 y 5 sílabas.
Sería ocioso hacer los recuentos rítmicos, estróficos y tonales ya realizados por el Dr. Rodríguez Alcalá, dado que su valiosa obra está aún en circulación.
Es más novedoso internarnos en algunos aspectos de la ideología modernista que 1 fluyeron en Guanes: cierto decadentismo, esteticismo, ocultismo, esoterismo, misticismo y espiritismo. Evidentemente, nuestro poeta, abrevó en la doctrina secreta de H. Blavatsky. Guanes en el poema a A. Kardec denuncia el «exicial materialismo». El término exicial (del latín = exitium: destrucción) significa: mortal, mortífero. Era un profundo espiritualista -que no confiaba en la ciencia factual natural. Así lo revela su poema: «Ciencia Ignara». Allí se encuentran versos broncos como: «yo abomino de esa ciencia, de sus dogmas me rebelo. ^Yo sé más! Hay algo en mí / que no acaba con la muerte / que no alcanza el escalpelo / que no corta el bisturí/.
Guanes amaba las palabras incomunes: exicial, dolmen (galicismo), precitos, etc.
Rodríguez Alcalá reprocha a Guanes su magra gravitación sociopolítica como poeta e intelectual de primera línea. Según la óptica de Juan Santiago Dávalos ello hubiera sido imposible en una estética donde lo accesorio, el adorno -que venía del Art Nouveau- era lo esencial: «En fin, acota Dávalos, ¿del espíritu de aquel mundo, no participaba acaso plenamente Rodó? -se refiere a Rodó como uno de los símbolos del modernismo-. Era el mundo de una mansa burguesía, del progresismo de la política romántica y el positivismo liberal. En él, aquella buena gente podía vagar libremente a un idealismo infinito, suspirar cursi-románticamente en ultranzas pseudoplanónicas, era el tiempo del plastrón y la perla, del bigote a lo Kaiser, del corset y las faldas barredoras, antisexy, con un ideal de femineidad que hacía estribar su encanto en su total encubrimiento ...».(16)
En contraposición a lo que piensa Dávalos Noe Jitrik en su abstruso estudio sobre el modernismo afirma: «En virtud de una Revolución Poética se trasgrede lo prohibido, o sea el acceso a la universalidad, cambio que sólo es pensable desde la poética, no, de ninguna manera todavía, del sistema social en su conjunto».(17)
Guanes no fue un común denominador del modernismo hispanoamericano tal vez por su distancia del sensualismo, de un hedonismo expreso y por su SINCRETISMO en materia doctrinaria que se nutrió del cristianismo, del espiritualismo, del espiritismo y del teosofismo. En la medida en que crezca su difusión internacional irá ganando en jerarquía estética.
ROQUE VALLEJOS - Asunción, mayo de 1997

NOTAS
(1) DÁVALOS, Juan-Santiago Rodó, pp. 5, Edic. Universitarias, Criterio, As., 1.968.
(2) AMARAL, Raúl: Escritos paraguayos, pp. 161, Edit. Mediterráneo, As., 1.984.
(3) CENTURIÓN, Carlos R.: Historia de las letras paraguayas, pp. 174 y passim, Bs. Aires, 1.948.
(4) RODRÍGUEZ-ALCALÁ, Hugo: Poetas y prosistas paraguayos, pp. 50, Intercontinental Editores, As. 1.988.
(5) BENÍTEZ, Justo Pastor: El solar guaraní, pp. 118, Edit. Nizza, B s. As. 1.959.
(6) BUZÓ GÓMEZ, Sinforiano: Índice de la poesía paraguaya, pp. 60, Edit. Nizza, Bs. As. 1.959.
(7) GONZÁLEZ, Natalicio: Los poetas del Paraguay, Rev. Guarania, pp. 21, Año V Enero-Febrero N° 2, 1.948.
(8) WEIS, Walter, La poesía paraguaya, Historia de una incógnita, pp. 51, Edit. Montevideo, 1.951.
(9) ALONSO DE LA HERAS, César: Ortiz Guerrero, Antología, pp. 131, Edit. El Lector, As. 1.996.
(10) PLÁ, Josefina: Obras Completas, Tomos, pp. 214, Edit. RP e Intercontinental, As. (S/f).
(11) Ibídem.
(12) DOMÍNGUEZ, Manuel: De paso por la vida, pp. 4, Edit. Imprenta Nacional, As., 1.936.
(13) MÉNDEZ-FAITH, Teresa: Breve Dicc. de la literatura paraguaya, pp. 81, Edit El Lector, As. 1.994.
(14) ANDERSON IMBERT, Enrique: Historia de la L. Hispano-americana, Tomo 1, pp. 398, F.C.E., México, 1.986.
(15) RODRÍGUEZ-ALCALÁ, Hugo: Ibídem.
(16) DÁVALOS, Juan-Santiago: Ídem: 7.
(17) JITRIK, Noel: Las contradicciones del Modernismo, pp. 126, El Colegio de México. México, 1.978.

PRÓLOGO
Decíamos de Alejandro Guanes, con ocasión de su sentida muerte, que desapareció cuando todavía podía producir, con la pureza del gusto ático, las flores más bellas de su ingenio.
Háse dicho que la verdadera poesía es siempre, un pensamiento musical, y así, musical, era cada pensamiento de nuestro lírico. Sus estrofas resultaban intensamente plañideras cuando le daba por imitar las lúgubres armonías del autor de EL CUERVO. Tradujo ULALUME, título del celebrado poema, nombre de la belleza a quien Poe lloró con melancolía indefinible, en su tétrica mansión -una senda de cipreses- a la luz de las estrellas. La versión que corría era la de Carlos Arturo Torres, bardo colombiano, y comienza de este modo:

Los cielos cenicientos y sombríos,
crespas las hojas lívidas y mustias,
Y era una noche del doliente Octubre
Del tiempo inmemorial entre las brumas.
Era en las tristes márgenes del Auber,
El lago tenebroso de aguas mudas,
Ante los bosques tétricos del Weir,
La región espectral de la pavura.

Y dice Soto Hall que "nadie ha conseguido ni conseguirá disputarle a Torres el éxito en esta versión". Soto Hall no tenía noticia de esta bella traducción de Guanes, infinitamente más melodiosa que la de Torres:

Era un lóbrego paisaje: cielos tristes, cenicientos,
Y hojas secas y crispadas por el soplo de los vientos;
Una noche del Otoño, destemplada y solitaria,
De un Otoño inmemorial;
Una noche cineraria, de fantasmas y de insomnios,
Sobre un sórdido aguazal,
Cuyas tétricas riberas, frecuentadas por demonios,
Cruza un hálito glacial.

Y al símil, toda la composición. En cada estrofa, en cada ritmo, nuestro poeta vence al colombiano y trasunta los sollozos de la noche moribunda sobre el sepulcro de ULALUME, la llorada!
Pero las notas propias de Guanes no serán las de Poe. Como nuestras selvas rumorosas, en la penumbra lejana, desleía sus tristezas en cadencias suaves, en sonidos de su alma. No escribió, que sepamos, un solo verso altisonante, de esos que suplen la emoción ausente con el tono declamatorio. En casi todas sus composiciones se siente "la frescura del rocío matinal". En LAS LEYENDAS oímos las salmodias del viento que va jugando.

Con el tul de la llovizna, con las ramas que deshoja,
Con la estola de una cruz.

Y allí habla del hogar que ya no existe:

Caserón de viejos tiempos...
Viejo techo ennegrecido, ¡qué de amores y alegrías,
Y tristezas vió pasar!

Ritmos que evocan todas las cosas que el tiempo anonadó en su fuga... La poesía consiste en hacer pensar en todo, en el Paraíso perdido, en la beatitud soñada.
Y a Guanes le inquietaba el enigma de este mundo incomprensible. Cantó a Allan Cardec, como a un revelador del reino invisible; estudió astrología, quebrantó su mente con la 4a. dimensión del libro de Noircarme, y acabó, como Amado Nervo, por descansar en ideas teosóficas y en la filosofía consoladora de Maeterlinck, indecisa, pero promisora de esperanzas infinitas. Sentenciado por una enfermedad del corazón, semejante al marqués de Bradomin, sonreía a la muerte como se sonríe a una mujer. Su libro favorito, en los últimos meses, era LA INTELIGENCIA DE LAS FLORES, donde admiraba las perspectivas inesperadas y fugaces, al par que el pincel maravilloso. En el fondo, nuestro poeta era un místico armonioso, un sensitivo trascendente, y por serlo, supo intuir en el gran misterio claridades que el materialista no sospecha porque como la flor nocturna de cierto Cactus de los Trópicos, muriendo antes de la aurora, ignora los encantos de la luz, en su destino maldito.
Adiós, Alejandro! -escribíamos. Los que te conocieron no olvidarán la bondad de tu corazón ni tu perfil simpático, y tus versos, dodónico poeta, vivirán siempre en la memoria de los que saben de la belleza suave, inmarcesible.
MANUEL DOMÍNGUEZ - Asunción, enero de 1926.


LA HORA DE LAS LÁGRIMAS
... Su claro azul el cielo torna sombrío,
temblorosas las flores pliegan el broche,
sus lágrimas primeras vierte el rocío…
Del perfumado seno del bosque umbrío,
tenebrosa y silente nace la noche.
.
... El tordo soñoliento cesó su canto,
allegóse al alero la golondrina;
van enlutando al mundo las sombras tanto
y es tan siniestro y tétrico su inmenso manto,
que su tristeza al alma se contamina.
.
... Al beso de la brisa sollozadora,
rutilan las tremantes líquidas perlas
que al caer, taciturnas, la noche llora.
¡Lágrimas! ¡Cuántas ruedan en esta hora!
¿Quién es el que no tiene porqué verterlas?
.
¡SALVE, PATRIA!
... ¡Salve, gentil, encantadora tierra,
salve, Patria querida,
más dulce al corazón y más amada
cuanto más abatida!
.
... ¿Por qué agotados he de ver tus senos,
marchitos tus pezones,
fuentes de vida rozagantes hechos
a amamantar leones?
.
... Sol de trópico enciende tu horizonte
y pinta tus palmares
y viste de crespón multicoloro
tus bosques seculares;
.
... sol de trópico besa fulgurante
tus llanos, tus alcores,
y estallan a su beso tus entrañas
en explosión de flores;
.
... sol de trópico besa tis vergeles
y a sus tibios raudales,
son amor los perfumes de las flores:
y los besos, panales.
.
... ¿Por qué agotados he de ver tus senos,
marchitos tus pezones,
fuentes de vida rozagantes hechos
a amamantar leones?
.
... ¿Por qué he de ver una encendida lágrima
temblar en tus entrañas,
si no hay oculto un cáncer en tu pecho
que muerde tus entrañas?
.
... Es que tu tierra primorosa y fértil,
que tu tierra opulenta,
harta está de la sangre de tus hijos
y del sudor sedienta!
.
... ¡Ah, si me fuera dado de tu frente
disipar las angustias,
en un beso libar todas tus lágrimas
de tus mejillas mustias…!
.
... Yo veré convertido en paraíso
tu jardín hoy agreste,
y veré recamada de guirnaldas
la fimbria de tu veste.
.
... Yo veré levantarse majestuosa
tu frente hoy abatida,
y tu querido pecho desbordarse
en explosión de vida.
.
... Han de besar mis labios cariñosos
tu planta triunfadora
en la senda florida del progreso
¡no hay noche sin aurora!
.
... Hoy, sólo rompe en mi garganta el grito:
¡Salve, Patria querida,
más dulce al corazón y más amada
cuanto más abatida!
.
TU ALMA
“Si es la pupila un espejo
en que el alma se retrata,
los que tienen ojos negros
han de tener negra el alma”.
.
Dijo un poeta y deduzco,
si tal argucia no engaña,
qué pues tus ojos son pardos,
no ha de ser azul tu alma.
.
No quiero decir con esto
que tengas el alma parda;
semejante conjetura
peca por aventurada.
.
Quieran las musas que el bueno
del vate se equivocara:
¡ojalá tus ojos pardos
encubran un alma cándida!
.
Un alma como celaje
flotante de la mañana;
un alma como una aurora,
mitad fuego, mitad nácar!
.
Y pues es muy diferente
la que tus ojos retratan,
no debo buscarla en ellos:
¡esos pícaros engañan!
.
Asómala, pues, hermosa,
hasta tus labios de grana
y déjame delirante
ver en un beso tu alma

RECUERDOS
.
A mi esposa
.
Diez y ocho años há que en tu seno de Anadyomena,
rosa encendida, cáliz de aromas, búcaro ardiente,
de amor y dicha bebí anhelante la copa llena;
por vez primera me harté de mieles adolescente.

Fue una mañana fresca y hermosa de primavera,
coloreados los horizontes de rojas franjas,
de verde obscuro todas las frondas de la pradera,
de oro las pomas almibaradas de las naranjas;

de la alborada multicolores vívidos lampos
anunciadores alborozados de una esperanza,
en tus ventanas, tras de los montes, sobre los campos,
en las planicies de las Misiones en lontananza...

Triste y cansado llegué a tu puerta... Tú me abrevaste
en la alma fuente de tu cariño... ¡Lumbre encendida
fundió la esencia de nuestras almas, y en el engaste
Dios puso el sello de su fecundo soplo de vida!

Cunas y tumbas marcan la huella de nuestro paso,
como jalones blancos y negros. En nuestra senda
flores y espinas... Ya de venturas mágico vaso,
ya de olores los más precitos la copa horrenda.

Y ora el aplauso de la lisonja nos adulara,
ya nos hiriera la maldicencia con su murmullo,
indiferentes a la Fortuna, la diosa ignara,
la frente limpia, como patena, fue nuestro orgullo.

Una guirnalda de albos azahares rodó... Mis manos,
al detenerla, se lastimaron, en sangre tintas
la recogieron: y los azahares frescos, lozanos,
se convirtieron en mil claveles de rojas pintas.

Con los primeros hilos de plata sobre las frentes,
y más que nunca latiendo juntos los corazones,
son tus miradas mis luminarias más relucientes,
y por ti vibra la arpa dulcísima de mis canciones.

Y en nuestro cielo, limpio de nubes, con lumbre plena,
culmina el astro de la esperanza resplandeciente,
que estaba en orto cuando en tu seno de Anadyomena,
por vez primera me harté de mieles adolescente.

GLOSA DE LAS SIETE PALABRAS
I
Pater, dimitte ills: non enim
sciunt quid faciunt.

Señor a cuyas plantas se despierta
la serpiente de fuego;
Maestro de sapiencia, abre mis ojos,
¡dame el conocimiento!

No lo quiero por mí, concupiscente,
ni de egoísmo enfermo:
por seguir tu sendero estrecho y áspero
para amarte lo quiero.
II
Amen dico tibi: hodie meum eris in paras.

Tiéndeme tu brazo diestro,
brazo avenado en el crimen,
que perdonan y redimen
las palabras del Maestro;
arda como Tú en el estro
de Bondad, que te salvó,
mi alma que el crimen manchó
y que se lava en su llanto,
¡oh Dimas, único Santo
que el Cristo canonizó!
III
Mulier, ecce filius tuus.

Por mí lo dijo, ¡oh Padre! Por el pobre
huérfano triste que a tus plantas llora
en la nostalgia de su excelsa patria:
Por mí lo dijo.

No fue por Juan, el que te viera en Patmos
del Sol vestida y a tus pies la Luna
y la diadema aurisolar ceñida
de doce estrellas.

Fue por el nauta que en lejanos mares,
por procelosa tempestad batido,
perdido el rumbo, torna a ti los ojos,
¡Maris Stella!

Por el mortal de ensangrentada planta
que los caminos de la vida huella,
ínclita hija de David soñada,
puerta del cielo!
IV
Elí! Elí! Lanmajha sa bactani.

Si la duda sólo labra
corazón que a ella se dé,
pecho cobarde en su fe
que la esperanza no abra,
no pudo ser tu palabra:
"¿Por qué me desamparaste?"
sino en notorio contraste
con la exégesis del sabio,
debió de exclamar tu labio:
"¡cuánto me glorificaste!".

Si de tu cruz me alejé
y tras el placer precito
sigue el sendero maldito
de la perdición de mi pie;
si en él se extingue mi fe
y corro desatentado
en pos del cielo soñado
de una dicha fementida,
diré al exhalar mi vida:
¿por qué me has desamparado?

Mas si en ardiente piedad,
respira mi pecho infausto
y es mi dolor holocausto
que extingue mi iniquidad;
se expande mi aliento helado,
y mi espíritu exaltado,
Señor, al Padre confío
clamaré entonces: "Dios mío,
Cuánto me has glorificado!"
V
Sitio.

Como roja siempreviva
se abre tu boca, Señor,
sedienta de nuestro amor:
"de ti, ¡fuente de agua viva!"
Mi sed es sed rediviva
de mi inaplacable aspereza:
abrévame con largueza,
que tengo sed de Verdad
y tengo sed de Bondad
e inmensa sed de Belleza.

Por tu sed enardecida,
por aquella sed cruel,
mira a mi alma dolorida,
que está clavada en la vida
bebiendo vinagre y hiel.
VI
Consumatum est.

¡Venciste, Galileo! Dejaste consumada
en un suplicio horrendo tu obra de avatar,
al nublarse en tus ojos la luz de tu mirada,
sumióse el mundo en denso capuz de obscuridad.
¡Venciste, Nazareno!... Es pan de nueva Pascua
Tu cuerpo, rosa mística, pendiente de la cruz.
Al besarte las plantas, queme mi labio el ascua
con que inundaste al águila de Patmos en tu luz.
Venció el Hijo del Hombre... María Magdalena,
los pies besa al Rabino, transida de dolor,
los pies besa al Maestro que una tarde serena
borró con su Palabra tu pecado de amor...
VII
Pater, in manus tuas commendo spiritum meum.

Del ocaso,
del turíbulo gigante
del ocaso, que arde en púrpura
con las preces de la tarde,
con las preces de los mudos elementos,
se alza al Padre
la oblación del holocausto más sublime de los siglos,
la oblación inapreciable
de tu vida,
la oblación inapreciable de tu sangre.

Rásgase el velo del templo,
los sepulcros se entreabren,
y las piedras con las piedras se entrechocan, y los muertos
se levantan de las tumbas...
Como un eco,
en mi boca amoratada y retorcida por las ansias de la muerte,
vibre tu frase, Maestro:
Padre mío: en tus manos
mi espíritu encomiendo.

EL DOMINGO DE PASCUA
A LA MUERTE
(PARÁFRASIS)

Buena amiga, no me asusta
tu obscuridad ni tu nombre,
sé que a tu seno va el hombre
dulce reposo a gustar.
Tu nombre asusta al cobarde
que a la dicha en culto erige;
quien por el deber se rige
llega tranquilo a tu faz.

Negra, horrísona tormenta
el lomo del mar enarca,
y es de ella presa mi barca
desde el puerto que dejó;
a ti va, isla de reposo,
"que en medio el mar de la vida
al marinero convida
con su brisa sin rumor".

Voy a ti, sauce sombrío
el de ramaje doliente,
a abatir la triste frente
que arrugara el padecer;
tras la noche en que me abrigues
lucirá un alba de grana;
tiene la tumba un "mañana";
la cuna tuvo un "ayer".

Blanca virgen misteriosa
de los últimos amores,
novia que en el lecho de flores
ofreces eterno amor,
apresta el tálamo blando
para el amante rendido,
para el esposo oprimido
por la garra del dolor.

Busqué en la ciencia del hombre
la verdad clara y desnuda,
y sólo afanosa duda
halló en ella mi ansiedad;
calme mi sed de agua viva
que esconde tu negro arcano:
obra para mí tu mano
la puerta a la eternidad.

Corro a tu dulce reclamo,
tierna madre cariñosa,
la cabeza pesarosa
en tu regazo hundiré:
el "nephente" que me brindas
es una copa sin heces;
el reposo que me ofreces
no es el sueño del "no ser".

Será para mí viaje
de dicha y encantos lleno,
con el semblante sereno
y tranquilo el corazón,
dejar la arena en que el hombre
en torpe lucha se agita
y a la mentira maldita
fastuoso altar erigió.

Cierre tu piadosa mano
mis tristes ojos al sueño:
sediento de tu beleño,
oigo extasiado tu voz:
contraerán suave sonrisa
mis labios descoloridos,
cuando apagues los latidos
de mi herido corazón.

PRIMAVERA
.
(Versos de la adolescencia del poeta, con
los cuales se inició, obteniendo el primer
premio en un certamen colegial en Buenos Aires).

.
Ensayo, Patria mía, lejos de tu almo cielo,
notas de un pobre canto que tiembla en mi laúd;
el canto melancólico que en hondo desconsuelo
me arranca la nostalgia, mientras tu augusto suelo
despliega de sus galas la nueva juventud.

El dulce paraíso, el que nacer me viera,
se pinta en mi memoria con todo su esplendor;
la aurora de mi vida, mi alegre primavera,
tus bosques encantados, la plácida ribera
en que se miran límpidos, sus formas, su color.

Acaso en esa orilla, tras las graciosas brumas
que el manto de la aurora desprende de su tul,
navega el mismo cisne, níveo bajel de plumas
que yo feliz miraba trazar en sus espumas
la temblorosa estela que copia el cielo azul.

Y al asomar la noche, la triste noche calma,
el soplo de la brisa se impregnará tal vez
del mismo dulce aliento con que embriagaba mi alma
del perfumado aliento que bebe en la alta palma
en la mansión tranquila, feliz de mi niñez.

Gimen en esa brisa la nota, que al poeta
inspiran apacibles los cantos del amor;
florece en su hondo beso la tímida violeta,
y al agitar las ramas su errante ala inquieta,
susupiran los boscajes concierto arrobador.

¡Oh Patria! Cuando pase la nieve de mi invierno,
cuando mis huesos cubra la losa sepulcral,
tus primaveras viertan sobre mi sueño eterno
sus perfumadas flores y con su arrullo tierno
entónenme tus brisas perpetuo funeral.

EN LA PRIMERA PÁGINA DEL
ÁLBUM DE MI HIJA MERCEDES

Lo que el lago al limpio cielo
que se mira en su reflejo,
lo que el soplo fugitivo
de la brisa es a la flor,
será este Álbum en tu vida,
reluciente, fiel espejo,
blando beso que se empape
de tu esencia en su tremor.

Hoy tu vida es un oriente
recamado de celajes
que aún no dora un sol
que oculta con su sombra el porvenir,
y si flor, es un capullo
que la brisa en los boscajes
aún no puede su perfume
misterioso difundir.

¡Alborada! Tiñe el rayo
precursor de la mañana
los celajes del oriente
convivido fulgor;
¡Primavera! En blando beso
roce el aura alegre, ufana,
con sus alas el capullo
primoroso de la flor.

Nunca surquen ese cielo,
nunca manchen su tersura,
ni el relámpago sangriento
ni el brumoso vendaval;
no marchite la flor bella
que entreabre el aura pura
ni el calor del sol de estío
ni la ráfaga otoñal.

Despertad, dulces alondras:
esplendente nace el día
y de trinos y gorjeos
los espacios inundad;
el pentagrama acaricia
palpitante la Amanía:
¡arpas mágicas, sonad!

ÍNDICE
EXORDIO – ROQUE VALLEJOS
PRÓLOGO – MANUEL DOMÍNGUEZ
POESÍAS:
** Las Leyendas / La Hora de las Lágrimas / ¡Salve, Patria! / Allan Cardec / Recuerdos / Glosa de las Siete Palabras / El Domingo de Pascua / A la muerte / A Hiram Cusmanich / Alborada / La Guitarra / Tu alma / En Horas de Angustia / Lo que Desean las Lágrimas (Traducción del francés) / Ulalume (Traducción del inglés) / El Museo / Ciencia Ignara / ¡Despierta! / Primavera / En la Primera Página / Epitalamio / La Ola / En el Álbum de un Turista / Ojos de Rubia / Pájaro Extraño / A mi Cristo / Ocaso y Aurora (Monólogo) / Los Frutos de Oro (Traducción del francés) / Las Palmeras (Traducción del francés) / El Almuerzo / La Serenata del Río / De Olavo Bilac (Traducción del portugués) / In Extremis (Traducción del portugués) / Canción (Traducción del portugués) / Nocturno (Traducción del Portugués) / No Conozco el Amor (Traducción del Portugués) / A Isabel la Católica / La consagración Oficial.
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lunes, 24 de mayo de 2010

ALEJANDRO GUANES - LA OLA y ULALUME (EDGAR POE), traducción / Fuente: EL MODERNISMO POÉTICO EN EL PARAGUAY (1901-1916) - Edición de RAÚL AMARAL


LA OLA y
ULALUME (EDGAR POE), traducción
Poesía de ALEJANDRO GUANES
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

.
LA OLA
Soy tu retrato; tu triste vida
llena de azares copia mi ser,
mas tal la copia de embellecida
que no la aciertas a conocer.

Entre los guijos de un arroyelo,
bajo tupidas frondas nací;
la flor su gualda, su pompa el cielo,
su verde el bosque miran en mí.

Dejé cantando mi cuna ignota
y al ancho río pude llegar;
de su concento soy una nota
que tú no alcanzas a modular.

Tras la soberbia, móvil balumba
del mar inmenso voy a morir,
y a ti... te espera sórdida tumba
tras las miserias de tu existir.

Así cantando pasó la ola;
el eco vago solloza en pos...
Pasó cantando: ¡la playa sola
su voz repite como un adiós!

ULALUME
(Traducción)

Era un lóbrego paisaje: cielos tristes, cenicientos,
y hojas secas y crispadas por el soplo de los vientos;
una noche del Otoño destemplada y solitaria,
. de un Otoño inmemorial,
una noche cineraria, de fantasmas y de insomnios,
. sobre un sórdido aguazal,
cuyas tétricas riberas frecuentadas por demonios
. cruza un hálito glacial.

Por estrecha, obscura senda de cipreses, sin salida,
yo vagaba con mi Alma ¡pobre Alma entumecida!
un volcán era mi pecho y sus lavas mis angustias
. y tristezas y pesar,
que corrían, ora mustias, ya agitadas y violentas,
. agitadas como un mar,
como corren las del Yaaneck, tumultuosas, turbulentas,
. en el polo boreal.

Lo que hablábamos vagando era grave y era serio,
mas se hundía nuestro pobre pensamiento en el misterio,
no guardábamos recuerdo de tal noche solitaria
. de un Otoño inmemorial,
de tal noche cineraria, de fantasmas y de insomnios,
. sobre un sórdido aguazal
cuyas tétricas riberas frecuentadas por demonios
. cruza un hálito glacial.

Ya el reloj de las estrellas anunciaba la mañana
y en Oriente el horizonte colorábase de grana;
ya vagaba ese suspiro de la noche moribunda
. que a la aurora besa el pie,
medialuna que, errabunda, sus reflejos dulces, tiernos,
. disiparse triste ve,
de fulgor bidiamantado, los dos cuernos, ambos cuernos
. cintilaban de Astarté.

Y yo dije: -Es más hermosa y encendida que Diana,
desde un éter de suspiros, de la noche soberana,
ella mira mis angustias, en mis lágrimas se mira,
. ella sabe mi aflicción;
por los cielos triste gira y el sendero nos enseña
. su gentil cintilación;
por los cielos triste gira y en letea quietud sueña
. tras el cubil del León-.

Mas mi Alma, pensativa, levantando el dedo, dijo:
-Desconflo de esa estrella; yo no sé por qué me aflijo,
por qué tiemplo cuando miro su fulgor bidiamantado,
. deja, déjame volar!-
Y en febril y apresurado aleteo, tristemente,
. las dos alas al lanzar,
en el polvo se arrastraba, arrastrábase doliente,
. sin poder el vuelo alzar.

-Inundémonos, repuse, en las luces cristalinas,
en sus luces resplendentes, en sus luces sibilinas;
son reflejos de esperanza, de esperanza y de belleza,
. los que altiva lanza, ¿ves?
Desechemos la tristeza. Bien podemos nuestro paso
. conducir tras de sus pies.
pues que lanza sus destellos del Oriente hasta el Ocaso
. de los cielos al través-.

Cariñosas mis palabras, devolviéronle la calma,
y en los labios dulcemente con amor besé a mi Alma.
Y al final ya de la senda, de la estrecha, obscura senda,
. una tumba inscrita vi,
y la dije: -¿Qué leyenda tiene inscrita, hermana amada,
. esta bóveda? ¡Ay de mí!
Y ello dijome: -¡ULALUME! Tu perdida, tu adorada
. Ulalume, yace aquí.

Quedó el eco de su frase, de su voz al flébil eco,
mi angustiado y dolorido corazón crispado y seco.
-¡Ya recuerdo, grité entonces, la jornada en este infierno
. de mi pobre corazón!

¿Qué demonio del averno me condujo a este paraje,
. me condujo a esta mansión,
a este lóbrego desierto, a este lúgubre paisaje
. de infernal tribulación?

Ya recuerdo este paisaje de los cielos cenicientos
y hojas secas y crispadas por el soplo de los vientos,
y esta noche del Otoño destemplada y solitaria,
. de un Otoño inmemorial,
esta noche cineraria de fantasmas y de insomnios
. y este sórdido aguazal
cuyas tétricas riberas frecuentadas por demonios
. cruza un hálito glacial!

EDGAR ALLAN POE
ULALUME
The skies they were ashen and sober;
. The leaves they were crisped and sere –
. The leaves they were whitering and sere;
It was night in the lonesome October
. Of my most immemorial year;
It was hard by the dim lake of Auber,
. In the misty mid region of Weir –
It was down by the dank tarn of Auber,
. In the ghoul-haunted woodland of Weir.

Here once, through and alley Titanic,
. Of cypress, I roamed with my Soul –
. Of cypress, with Psyche, my Soul.
These were days when my heart was volcanic
. As the scoriac rivers that roll -
. As the lavas that restlessly roll
Their suplhurous currents down Mount Yaanek
. In the ultimate climes of the pole –
That groan as they roll down Mount Yaanek
. In the realms of the boreal pole
Our talk had been serious and sober,
. But our thoughts they were palsied and sere –
. Our memories were treacherous and sere, -
For we knew not the month was October,
. And we marked not the night of the year
. (Ah, night of all nights in the year!)
We noted not the dim lake of Auber
. (Though once we had journey down here) –
Remembered not the dank tarn of Auber,
. Nor the ghoul-haunted woodland of Weir.

And now, as the night was senescent
. And star-dials pointed to morn –
. As the star-dials hinted of morn –
At the end of our path a liquescent
. And nebulous lustre was born,
Out of which a miraculous crescent
. Arose with duplicate horn –
Astarte’s bediamonded crescent
. Distinct with its duplicate horn
And I said: "She is warmer than Dian:
. She rolls through and ether of sighs –
. She revels in a region of sighs:

She has seen that the tears are not dry on
. These cheeks, where the worm never dies.
And has come past the stars of the Lion
. To point us the path to the skies –
. To the Lethean peace of the skies -
Come up, in despite of the Lion,
. To shine on us with her bright eyes –
Come up through the lair of the Lion,
. With love in her luminous eyes".

But Psyche, uplifting her finger,
. Said: "Sadly this star I mistrust –
. Her pallor I strangely mistrust: -
Oh, hasten! -oh, let has not linger!
. Oh, fly! -let us fly!- for we must".
In terror, she spoke, letting sink her
. Wings until they trailed in the dust –
In agony sobbed, letting sink her
. Plumes till they trailed in the dust –
. Till they sorrowfully trailed in the dust.

I replied: "This is nothing but dreaming:
. Let us on by this tremulous light!
. Let us bathe in this crystalline light!
Its Sybilic splendor is beaming
. With Hope and in Beauty to-night!
Ah, we safely may trust to a gleaming.
. That cannot but guide us aright,
. Since it flockers up to Heaven through night.
Thus I pacified Psyche and kissed her,
. And tempted her out of her gloom –
. And conquered her scruples and gloom;
And we passed to the end of the vista,
. But were stopped by the door of a tomb –
. By the door of a legended tomb;
And I said: "What is written, sweet sister,
. On the door of this legended tomb?"
. She replied: "Ulalume - Ulalume -
. This the vault of thy lost Ulalume!".
Then my heart it grew ashen and sober
. As the leaves that were crisped and sere –
. As the leaves that were withering and sere,
And I cried: "It was surely October
. On this very night and last year
. That I journeyed - I journeyed down here –
. That I brought and dread burden down here –
. On this night of all nights in the year,
. Ah, what demon has tempted me here?
Well I know, now, this dank tarn of Auber –
. This misty mid region of Weir -
Well I know, now, this dank tarn of Auber,
. This ghoul-haunted woodland of Weir".
.
EL MODERNISMO POÉTICO EN EL PARAGUAY
(1901-1916) - ANTOLOGÍA
EDICIÓN, INTRODUCCIÓN, BIBLIOGRAFÍA,
CRONOLOGÍA Y NOTAS DE
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Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay 2005 (212 páginas)
(1ª edición: Alcántara Editora, Asunción, 1982)
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jueves, 20 de mayo de 2010

ALEJANDRO GUANES - ¡SALVE PATRIA! y A ISABEL LA CATOLICA / Fuente: POESÍA PARAGUAYA DE AYER Y HOY - TOMO I. Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH.

¡SALVE PATRIA! y
A ISABEL LA CATOLICA
Poesías de: ALEJANDRO GUANES
(Enlace a datos biográficos y obras
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www.portalguarani.com )
.
¡SALVE PATRIA!
¡Salve, gentil, encantadora tierra,
salve, Patria querida,
más dulce al corazón y más amada
cuanto más abatida!

¿Por qué agotados he de ver tus senos,
marchitos tus pezones,
fuentes de vida rozagantes hechos
a amamantar leones?

Sol de trópico enciende tu horizonte
y pinta tus palmares
y viste de crespón multicoloro
tus bosques seculares;

sol de trópico besa fulgurante
tus llanos, tus alcores,
y estallan a su beso tus entrañas
en explosión de flores;

sol de trópico besa tus vergeles
y a sus tibios raudales,
son amor los perfumes de las flores
y los besos, panales.

¿Por qué agotados he de ver tus senos,
marchitos tus pezones
fuentes de vida rozagantes hechos
a amamantar leones?

¿Por qué he de ver una encendida lágrima
temblar en tus pestañas,
si no hay oculto un cáncer en tu pecho
que muerde tus entrañas?

¡Es que tu tierra primorosa y fértil,
que tu tierra opulenta,
harta está de la sangre de tus hijos
y del sudor sedienta!

¡Ah, si me fuera dado de tu frente
disipar las angustias,
en un beso libar todas tus lágrimas
de tus mejillas mustias...!

Yo veré convertido en paraíso
tu jardín hoy agreste,
y veré recamada de guirnaldas
la fimbria de tu veste.

Yo veré levantarse majestuosa
tu frente hoy abatida,
y tu querido pecho desbordarse
en explosión de vida.

Han de besar mis labios cariñosos
tu planta triunfadora
en la senda florida del progreso
¡no hay noche sin aurora!

Hoy sólo rompe en mi garganta el grito:
¡Salve, Patria querida,
más dulce al corazón y más amada
cuanto más abatida!

A ISABEL LA CATOLICA
Fue Isabel reina sin par
que sus joyas tuvo en poco
porque el dárselas a un loco
era arrojarlas al mar.
Pero en el fondo al tocar
de aquel báratro profundo
del alma de un vagabundo
las joyas se deshicieron
y sus perlas convirtieron
en semillero de un mundo.
Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH
Intercontinental Editora, 1995
Ilustraciones: Enrique Collar
Asunción-Paraguay, 362 páginas
.
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viernes, 19 de febrero de 2010

ALEJANDRO GUANES - EL DOMINGO DE PASCUA. LAS CAMPANAS / Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL


Autor: ALEJANDRO
GUANES

(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE OBRAS del
www.portalguarani.com )

.
EL DOMINGO DE PASCUA. LAS CAMPANAS
El repique suene alegre, ya la obscura niebla opaca
rasga el sol; suene el repique, y se calle la matraca.
. Suene alegre la campana,
. la armoniosa, la que ufana,
nos recuerda la ventura de la infancia que pasó;
la que alegre resucita nuestras muertas esperanzas,
la campana de recuerdos, la campana de añoranzas,
la campana de Edgar Poe.

No la tétrica de hierro, la que gime, la que llora,
la campana aterradora;
sino las ledas de oro
cuyo coro
se percibe en lontananza
derramando bajo el cielo
la canción de la esperanza
con su alegre retórnelo.

Suene alegre la que canta, la que en nupcias y bautizos,
llena el alma de alegría con sus rítmicos hechizos,
la tristeza a su voz huya.

Aleluya!

La sonora campanilla, la pequeña como un dianthus,
la que vibra cuando el cura canta Sanctus, Sanctus, Sanctus,
paz y dicha distribuya.

Aleluya!

La que despierta el recuerdo de la albura del roquete,
de los cánticos del coro y el cariño al barrilete,
risa en el aire diluya.

Aleluya!

Vibre la que rememora los primeros amoríos,
la primera vez que escuchamos entre ardientes desvaríos
el codiciado ¡soy tuya!

Aleluya!

Y cante la melodiosa que recuerda el primer beso,
ese cuarteto de labios que en el alma vive preso
y no hay fuerza que destruya.

Aleluya!

Publicado en: Antología paraguaya. Asunción, 1911; Michael De Vitis, Parnaso Paraguayo: José Rodríguez Alcalá. Maucci, Barcelona.

Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL, Dirección de la obra: OSCAR DEL CARMEN QUEVEDO. Recopiladores y autores: RAÚL AMARAL, MARÍA BARRETO DE RAMÍREZ, AÍDA ORTÍZ DE CORONEL, ELA RAMONA SALAZAR S., RUDI TORGA / Tel. (595-21) 373.594 / arami@rieder.net.py – Asunción / Paraguay. 2005. 781 pp.).
.
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