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lunes, 2 de enero de 2012

ERIC COURTHÈS - UNA TRILOGÍA PARAGUAYA TRAS OTRA / LA COMPLEJA GESTACIÓN DE "EL FISCAL", NOVELA DE AUGUSTO ROA BASTOS




UNA TRILOGÍA PARAGUAYA TRAS OTRA

ERIC COURTHÈS



♦ La compleja gestación de El fiscal

♦ ¿Qué es El fiscal

♦ El fiscal ausente

♦ Una trilogía paraguaya tras otra




LA COMPLEJA GESTACIÓN DE “EL FISCAL”
Lo que llama la atención de antemano en la composición de la Trilogía paraguaya, es que distan casi veinte años entre Yo el Supremo y El fiscal; por supuesto casi coincide este periodo con su estadía como profesor en la Universidad de Toulouse, en la que Roa se dedicó a su rol de pedagogo y publicó un montón de artículos y ensayos, como cientista social (1), y también reelaboró ficciones anteriores, como Lucha hasta el alba en el 79 y sobre todo Hijo de hombre en el 82.

Sin embargo, ello no significa primero que no pensaba ya en terminar su trilogía paraguaya. En efecto sabido es que empezó la tercera obra en el 82, como lo reza la Nota de Toulouse en Hijo de hombre, y tampoco conviene afirmar que no escribió ficciones, en realidad, bien se sabe que la primera versión supuestamente  (2) quemada de El fiscal, conoció varios estratos anteriores, hipotextos de otro Fiscal que versaban sobre la Guerra Grande.

De hecho, empezó Roa, “tras haber escrito Yo el Supremo, una exhaustiva recogida de información y de materiales (3)”sobre la Guerra Grande, a raíz de la cualpublicó en el 75 y en el 76, tres relatos cortos, de una página cada uno, sobre el final de ésta, en el Suplemento dominical de ABC Color, titulados Cerro Corá 1870 I, II, III. El motivo central era el holocausto del pueblo paraguayo provocado por la insensatez de Solano López, visto desde la perspectiva de un reportero (4), el militar paraguayo Silvestre Carmona, acusado de traicionar a López.

Luego, en el 84, publicó en una suntuosa edición en Milán (5), con reproducciones preciosas del pintor argentino Cándido López, una ampliación de estos tres relatos, titulada El sonámbulo (6), una novela corta de unas 45 páginas, y por fin, en el 87, en la revista bonaerense Crisis, publicó ya como capítulos de El fiscal, dos relatos cortos, de diez páginas en total, inspirados en la misma época y con la misma perspectiva, titulados El palacio blanco y El ojo de la luna. Aquella “joya desconocida”, según José Vicente Peiró Barco (7), tenía mucho que ver con Yo el Supremo, presencia de un compilador, letra al margen del Fiscal que refuta lo que dice Carmona, “presupuesto de reinvención de la historia” (8). Es más, sus múltiples variantes son una perfecta muestra de la poética de las variaciones, y por último, constituyen los esbozos de la versión ausente sobre la Guerra Grande de El fiscal (9).

Pero no termina ahí la espectacular hipertextualidad de la tercera obra de la Trilogía paraguaya, en efecto no hablamos aún de la versión quemada, “acto de fe de un escritor no profesional”, —cuyo eco textual encontramos en El fiscal actual, en la quema de la tesis de Leda Kautner— (10). Dado que a raíz de ese acto muy controvertido en su época, nadie detiene este hipotexto último, procuré recolectar impresiones de lectura de amigos de Roa, por eso lo entrevisté a Víctor Jacinto Flecha (11), en julio del 2005. En una parte de la entrevista dice:
El fiscaltiene su origen en un descubrimiento de un archivo, en la Biblioteca del Vaticano, de una deposición del padre Fidel Maíz. Fue un sacerdote católico paraguayo, que en el peor momento de la guerra, le cupo ser Fiscal de Sangre, entonces esta dualidad de Padre y Fiscal de Sangre, […] que tuvo muchos conflictos con la Iglesia. El Gobierno Paraguayo, en la década […] 1878-1880, le pagó un pasaje a Roma para ir a pedir a arreglar su situación, en Roma. Y entonces allí él hace una deposición escrita pública, una confesión de todo lo que pasó, y un análisis de la cosa… Eso es lo que recuperó, un antropólogo muy conocido, que también es jesuita, el Padre Bartomeú Meliá,… que era un amigo nuestro, […] y fue Bartomeú quien le pasó las fotocopias de esa declaración a Augusto […], realmente después iba a ser la primera novela que él escribiera después de Yo el Supremo (12).

Bartomeu Meliá me confirmó por mail que le había transmitido aquel informe vaticano del Paí Maíz a Augusto, por desgracia no conserva ninguna copia y no puede dar tampoco con el microfilm, lo único que queda de aquella transmisión entre los dos amigos es un artículo de Melia, sobre el fusilamiento del obispo Palacios, en que intervino Maíz como Fiscal, “El fusilamiento del obispo Palacios. Documentos Vaticanos”, Estudios Paraguayos, XI, 1:25-50, de 1983.


¿QUÉ ES “EL FISCAL”?
No obstante los numerosos hipotextos que acabamos de encontrar, ninguno alcanza para abarcar toda la obra actual, si bien el Paí Maíz habita la mente del autor cuando la primera versión, —y desde hacía mucho tenía planeado escribir sobre él—(13), en la versión que conocemos es mero personaje secundario, que sólo aparece en las cincuenta páginas  del “intermezzo” de Sir Richard Francis Burton, sobre la Guerra Grande.

En cuanto a Carmona apenas es registrado como ya lo dijimos, los hipotextos afloran sólo en tres ocasiones, en el libreto de cine que hubiera tenido que escribir Félix Moral sobre la Guerra Grande, al final de la primera parte, en la metadiégesis del incansable viajero inglés, al final de la segunda, y por fin, a las indirectas, en la evocación de los cuadros del supuesto Cándido López paraguayo, por el Ministro de Cultura de Stroessner, hacia el final del libro.

Como bien lo dice José Vicente Peiró Barco, “EnEl fiscal esta guerra aparece como elemento funcional de introspección histórica dentro del relato”, o sea que el hipotexto se vuelve hipertexto, pero dista mucho de ser el motivo central de  la obra, o sea que los diversos hipotextos ya vistos no fueron sino pretextos.

En suma, todas las señales de que la tercera obra de la trilogía iba a versar sobre la Guerra Grande resultaron ser señuelos. La temática de la tortura (14) tampoco aparece ¿Qué es entonces El fiscal?

Primero, conviene no descartar la lectura autobiográfica, en ello queda clarísimo el epígrafe: “A Morena Tarsis, tú me animaste a reescribir esta historia, la viviste tú misma y eres escrita por ella” (15) , luego es evidente que lo que domina en esta obra, —aparte de otras lecturas posibles y de que Félix Moral parece calco del Roa real, catedrático en Toulouse—, son los vibrantes diálogos  entre Félix y Jimena en Nevers (16), al pie de la ventana del poniente, en que cobran ambos personajes toda la esencia de la realidad, de la compleja y conflictiva vida en pareja:
 
¿Es eso, dijo, lo que llamas justicia justa? ¿Quién puede aplicarla? Si el Tiranosaurio cayera prisionero en este mismo instante por un golpe militar o por un levantamiento popular, ¿quién podría juzgarlo? ¿Una justicia absolutista? ¿La misma que practica el Poder absoluto como un privilegio exclusivo y providencial? ¿Un fiscal omnisciente?¡Vamos, Félix! No sueñes con esa “justicia justa”. Ella no existe sino como un sueño que se ha cobrado en la realidad innumerables víctimas (17).

¿Pues El fiscal vendría a ser una novela de amor, —o más bien sobre el Amor—, y sobre la vida en pareja? ¿Un caso único en toda la obra roabastiana, si se exceptúa Madama Sui? Sin embargo, por pudor será (18), niega el propio autor su carácter autobiográfico, pero sí confiesa que bien podría ser una carta de amor (19), e incluso una carta póstuma, la de un narrador moribundo que se recupera de una trombosis en casa de la destinataria, “No son un diario íntimo ni la exaltada crónica de una resurrección. Menos aún, ese género espurio de una autobiografía” (20),sino las confidencias del narrador en “ una ininterrumpida carta “póstuma” a una sola destinataria: Jimena.”, pues algo ya muy alejado del proyecto inicial de “trilogía sobre el monoteísmo del poder” (21). De ahí expresiones como “papeles póstumos “, o “carta póstuma a una sola destinataria: Jimena (22), para definir esta obra, por tanto es muy de extrañar que este nivel de lectura sea descartado por la crítica. De ahí también que Félix Moral se dirija de nuevo a ella después del largo intermezzo sobre la Guerra Grande de Burton: “Perdóname Morena el socrático interludio sarmientino y este último, extenso intermezzo bélico de Sr Richard Francis Burton”.

El personaje dominante de esta novela no es Félix sino Jimena, la carta que le redacta termina siendo un ajuste de cuentas, un último balance de su conflictiva vida conyugal, —con el debido respeto a su pareja—, una sublimación mediante la escritura de una muerte no clínica sino de la muerte del amor en él, o por lo menos de la ilusión de amor… (23) Así y todo, conocida es la indecidibilidad générica de la obra de Roa, y El Fiscal  termina siendo una obra tan híbrida, como las otras dos de la trilogía, de ahí la gran variedad de sus lecturas posibles…

Ahora bien, a raíz de la larga diatriba de Jimena en contra de “la justicia justa”, o sea de la auto-justicia, convendría preguntarse ahora quién es El Fiscal…


EL FISCAL AUSENTE
Como ya lo anticipamos, en la primera versión, o sea Cerro Corá y sus variaciones, el Fiscal sólo aparecía en la letra al margen, refutando los escritos de Silvestre Carmona, y también como destinatario del libelo del Coronel, refutando la historia oficial sobre Solano López (24). Luego en la versión quemada, ya va cobrando vida como personaje de ficción, es el mismo Fiscal a quien todos estaban esperando, el Paí Maíz, endulzando su propia sentencia al obispo Palacios, y fusionando con su víctima, preciosa variante ya lograda, como parte de novela, que tanta mella hizo en el lector Víctor Jacinto Flecha…

Por último, en la versión que conocemos, los ex fiscales aún están, pero en segundo o tercer plano, pues “El Fiscal omnisciente” al cual alude Jimena, es la proyección del mismo narrador, de Félix Moral. En su fracaso de asesinar al Tirano, se lee su impotencia frente a la “imposibilidad de juzgar”, columna vertebral y moral de la obra…

En suma, en lo anterior al texto que conocemos, hay fiscales ausentes, primero un destinatario y una letra al margen, y luego el Paí Maíz, que al cobrar existencia, se esfuman en el olvido en el primer caso, o terminan en “cenizas calientes” en el segundo. Y cuando al cabo de veinte años de espera el libro titulado El fiscal, sale a luz, resulta muy difícil volver a encontrar a estos Fiscales, y El fiscal de verdad resulta ser una potencialidad asesina del personaje-narrador, que se autodestruye en su vano afán de “justicia justa” (25)…

¿Pues existe el Fiscal como personaje de ficción? No puede existir porque su causa, a pesar de ser justa, usa los mismos medios violentos que los del Tiranosaurio; sí existe Félix Moral, hasta que decida asistir a este congreso y asesinar al tirano, y se diluya en sus propias contradicciones…

El título resulta ser por tanto de lo más enigmático, alude a hipotextos casi olvidados y a una instancia que no es la misma que en las primeras versiones, que va cambiando con el tiempo, y  va metamorfoseándose en función de los cambios políticos. El Fiscal viene a ser pues una noción polimorfa, inasible y huidiza, que dice la definitiva imposibilidad de usar la misma justicia sucia que la de los torturadores…

De ahí la presencia fantasmal de todos los Fiscales de la obra, como guiñada del autor, a quienes Roa convoca en los tribunales de sangre de la Guerra Grande, —mediante el hipotexto pictural de Centurión, el fiscal-pintor paraguayo, doble de Cándido López—, pues el Fiscal es único y múltiple a la vez como la obra de Roa, pero no deja de ser simple comparsa en El fiscal que conocemos:
 
Algunos registran (los cuadros) escenas del suplicio en el “cepo paraguaya”, uno de los más terribles de la Guerra Grande. En ellas aparecen el P. Fidel Maíz y los demás fiscales de guerra Centurión, Aveiro, Resquín, Goiburú, Carmona ordenando y presenciando los suplicios; El fiscal Juan Crisóstomo Centurión, (el doble del pintor Cándido López), que había estudiado en las academias de Londres, era novelista y pintor (26).


Al fin y a la postre, El Fiscal in ausentia, libros o personajes, único y múltiple,  dice lo inútil de la omnisciencia, sea la del que juzga o  del que mandonea a un país, todas sus fuerzas se aniquilan en la omnipotencia de la ficción, igual le pasa a quien no se fija en las advertencias racionales y proféticas de su esposa, las últimas páginas se lo tragan...


UNA TRILOGÍA PARAGUAYA TRAS OTRA
A la luz de lo ya expuesto, conviene percatarse de que si a una trilogía paraguaya sobre el poder le faltan elementos, si tras la tercera obra se parapetan otras, es que también la idea de trilogía es un concepto movedizo para Roa.

Es más, mencionó en dos ocasiones dos trilogías distintas, en 1982, le afirmó a José Fernández Aguadé (27), que la trilogía incluía Yo el Supremo, Contravida y El fiscal. Sin embargo, con motivo de una nueva edición francesa de Hijo de hombre, unos meses más tarde, excluyó Contravida, e integró la nueva versión de Hijo de hombre. En esta ya famosa Nota de Toulouse, declaraba que “Con esta novela se iniciaba una trilogía narrativa inspirada en la vida y en la historia paraguaya”, en la cual el aspecto retrospectivo de Contravida de hecho no correspondía, y por lo contrario, el núcleo temático de la Guerra del Chaco, ensanchado en el capítulo IX de Hijo de hombre, pegaba perfecto (28).

En la entrevista ya mencionada dijo que “Yo el Supremo sería una novela sobre la reflexión de la imposibilidad del poder absoluto, El fiscal sobre la imposibilidad de juzgar al prójimo y sus acciones,” y en  nuestra opinión, Hijo de hombre vendría a resaltar, al contrario, la posibilidadde expiar la traición mediante la escritura, y de trascender sus límites para el Hombre, para terminar con su explotación o alienación: “Lo que no puede hacer el hombre, nadie más puede hacerlo…” (29), pues ya cuestiona esta primera obra, la unidad y coherencia misma de la trilogía…

Con todo, no le falta coherencia a la trilogía puesto que “narra (30)” sucesivamente en sus tres etapas tres momentos críticos de la historia paraguaya, la Guerra del Chaco, el imperio desmedido del Doctor Francia y por fin, de modo parcial, la dictadura de Stroessner. Además, como lo apunta con acierto José Vicente Peiró, en El fiscal “nuestro autor ha consumado su “trilogía paraguaya”, ensanchando el campo temático desde la particular visión del hombre de su país en Hijo de hombre, hasta el examen del hombre actual universal en El Fiscal, quedando Yo el Supremo como punto intermedio de conexión entre ambas, porque ya abunda en generalizaciones sobre el ser humano”.

Lo cierto es que el hombre,  y su imagen, está en el centro de su proceso de creación, dentro o fuera de la trilogía; así y todo, nos llaman la atención dos cositas, primero que Yo el Supremo, por su polifonía narrativa y la fijeza de los  distintos discursos, no puede pegar dentro de ninguna serie, siendo una excepción, por otra parte, como ya lo anticipamos, El Fiscal, por corresponder con diversas obras y personajes, por ser una obra polimorfa y decir un concepto huidizo, y sobre todo porque cabe en esta obra una innegable dimensión autobiográfica, —incluso si la niega a medias el autor—, no pega con las otras dos piezas de la serie…
En cambio, las primeras versiones de El Fiscal, con reporteros traidores y ambiguos en el centro de la narración, como Carmona y sobre todo el Paí Maíz, encajaban a la perfección con las voces duales de Miguel Vera y del Supremo. La trilogía que se parapeta tras la que conocemos habría dicho de modo definitivo la ausencia del autor y del hombre que lo representa, habría rematado la imagen de un autor escrito por sus voces narrativas, por narradores-escribientes que median entre el lector y el libro, con su propio libro, de modo endotextual, poniendo en escena de manera abismal la escritura…

Al fin y a la postre, otro aspecto nos revela la Trilogía ausente de Roa,  su obra entera dice una extraña Poética de la Ausencia: texto oral indígena subyacente, diversos textos ausentes, auctoriales o alógrafos,  personajes y libros ausentes, es de recordar por ejemplo el inasible Un país detrás de la lluvia, y sobre todo un Autor ausente, un Fénix cuyas cenizas aún calientes no dejan de dar nuevos rescoldos y materia para discutir entre tertulianos roamaniáticos, encandilados por su Escritura de la Ausencia tan presente entre nosotros…




NOTAS

(1). Roa también sobresalió en el ámbito de la antropología, su ensayo del 78, Las culturas condenadas es una buena muestra de ello, y no es el único caso.
(2). Tal como lo reza el prefacio, por la caída de Stroessner, en el 89: “La novela quedó fuera de lugar y tuvo que ser destruida…..Esas cenizas resultaron fértiles. En cuatro meses, de abril a junio, una versión totalmente diferente surgió de esos cambios. Era el acto de fe de un escritor no profesional en la utopía de la escritura novelesca”. Ahora bien, muchos pensamos que don Augusto primero dio a leer a amigos, como solía hacerlo, su primera versión, y luego que no la destruyó en seguida, sino que le sirvió de despensa para armar la segunda, de ahí la rapidez, —excepcional respecto de sus habituales ritmos de creación—, de redacción de la versión que conocemos… Pasó lo mismo con Contravida, que empezó en el 66 y que abandonó al cabo de un año y medio, para dedicarse a Yo el Supremo, variando el enfoque del “yo” al “yo/él”. Véase al respecto el testimonio de Amelia Nassi Hannois, en Contravida, novela inédita, Asunción, Acción, n° 258, octubre de 2005, p. 10.
(3). Véase la excelente tesina de Doctorado de J. V. Peiró, Análisis de ‘El fiscal’ de Augusto Roa Bastos, Madrid, UNED, 24 de abril de 1995, quién me obligó enviándome gran parte de mis fuentes sobre los hipotextos de El fiscal, que hasta hoy han sido más bien ignorados por la crítica…
(4). El recurso endotextual a un reportero es algo muy común en la obra de Roa, piénsense por ejemplo en Macario en Hijo de hombre, o a Ezequiel Gaspar en El fiscal. Aparece el coronel-fiscal pero como personaje secundario en El fiscal que conocemos, “Poco después el coronelSilvestre Carmona, ayudante de campo del mariscal, ex fiscal de sangre, engrosó la larga fila de desertores….”, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1993, p. 324 (véase uno de mis últimos trabajos, “El endotexto roabastiano”, Asunción, Palabras, n° 1, en el cual defino así este concepto, “el endotexto es un texto que se mira y se genera a sí mismo”).
(5). “El Sonámbulo”. En Cándido López (Imágenes de la Guerra del Paraguay), Colección La imagen del hombre,Milán, Franco María Ricci edit., 1984. En la versión actual, el hipotexto es aprovechado durante la digresión sobre las pinturas del doble paraguayo de López, por el Ministro de Cultura de Stroessner, El fiscal, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1993,p. 366, “Lleva [la edición] el nombre del pintor argentino como título y pertenece a una colección producida bajo el signo genérico de “La imagen del hombre”. El libro, de un gran valor artístico y polémico, está prologado por un escritor compatriota nuestro”.
(6). El Sonámbulo es el pintor argentino Cándido López, cuyo eco encontramos en la versión de El fiscal que conocemos, desdoblado con el homónimo pintor paraguayo lisiado, “Acaso estos cuadros , según un enigma no aclarado aún, fueron la obra de otro pintor, un paraguayo llamado también Cándido López.”, op. cit., p. 322.
(7). “Una joya desconocida: El sonámbulo de Augusto Roa Bastos”, UNED, Madrid-Valencia, artículo sin publicar de 1995.
(8). Op.cit., p. 8.
(9). Véase su tesina de doctorado ya mencionada, en la p. 14: “es decir, que El Sonámbulo fuera un primer esbozo de una novela localizada en el marco de la Guerra grande; un germen de un proyecto que posteriormente se transformó en El fiscal”.
(10). Op.cit., p. 124.
(11). Gran amigo y lector avezado de Roa, amén de sociólogo reconocido, consulté con provecho por ejemplo, Historia de la transición. Pasado y futuro de la democracia en el Paraguay, Asunción, Ediciones Última Hora, 1994.
(12).Más adelante afirma que el Paí Maíz era el principal protagonista de esta versión y que versaba sobre la tortura, en una extraña fusión entre el Fiscal y su víctima, el obispo Palacios, que le pareció a él superior incluso a Yo el Supremo, en cuanto a dualidad y dialogismo. Asevera también que fueron publicados unos capítulos en ABC Color, entre el 86 y el 88, pero resulta imposible porque estaba clausurado el diario por Stroessner, por fin  dice que Roa entregó una versión a Amnistía Internacional, pero no hay allí archivos anteriores al 98.
(13). En Hijo de hombre, Madrid, Alfaguara, 1990, (1985), (1960), p. 252,en el diario íntimo de Miguel Vera, en Destinados, ya aparece aquella pulsión de narrar a ese personaje tan ambiguo, “Alguien debería escribir alguna vez la historia de la gente como Maíz.”, ya ronda en la mente de Miguel Vera aquel “anti-héroe por excelencia”, ibid., p. 246, al cual descubre entre los libros que le mandan desde Asunción, en las Memorias del Padre Fidel Maíz, otra vez lo endotextual preside la aparición de lo que viene a ser, más que el hipotexto de El fiscal, el libro ausente de Roa…
(14). Véase otra vez la tesina de José Vicente Peiró, op. cit., p. 16: “El mismo Roa añade en esta entrevista(“La eterna guerra al imposible”, entrevista de Bareiro Saguier, O. de León y F. Navarro, La Plata, Talita, n° 4, junio de 1983, p. 138), que uno de los capítulos fuertes de El fiscal (esfumado) trata el tema del torturador y su víctima, tan corriente según él en nuestros días y tan antiguo a la vez, de las torturas infligidas a los prisioneros de las siniestras cámaras de tortura y muerte, y que hay una escena en los tribunales de sangre de Paso Pacú, en que Paí Maíz confiesa al obispo Palacios que va a ser fusilado y a quien el fiscal de López le conforta con estas reflexiones”.
(15). Morena Tarsis, alias Jimena, alias Iris Giménez, es escrita, como personaje de ficción, por esta carta, que Félix Moral le destina; es más habría impulsado el gesto crematorio, y por tanto la re-escritura,  viene a ser pues una instancia hipertextual que lo re-escribe a Roa… También se puede ver en ella a un doble femenino del narrador, con el cual echa ese terrible pulso, excusado es decir que sale ganando, dado que la excursión magnicida a Asunción termina fracasando por completo.
(16). Habida cuenta del amor como temática dominante en la obra, uno no puede sino pensar que la elección de esta ciudad, donde nunca vivió Roa, no es sino una clara alusión a Hiroshima mi amor…
(17). El fiscal, op. cit., p. 63, no opina otra cosa José Vicente Peiró, en su tesina,op. cit., pp. 230-232: “En suma la historia de amor entre Félix y Jimena es el verdadero núcleo narrativo de la novela sobre el que desembocan el resto de las tramas… podemos concluir que la dictadura y los motivos relacionados con ella quedan como trasfondo de la historia de amor que discurre en la novela. Desde esta perspectiva El Fiscal es fundamentalmente una historia de amor”.
(18). O porque en realidad, “no importa quien habla”, como lo sugiere el primer epígrafe, citando a Beckett…
(19). Otra vez lo endotextual preside en la creación roabastiana, la carta viene a ser el libro del libro que estamos leyendo, algo muy recurrente en la obra de Roa, basta con citar las Cartas desde los campos de batalla del Paraguay, de Burton, la Carta a la Doctora Monzón de Miguel Vera, y en la obra que nos interesa la carta De Jimena Tarsis a la madre de Félix Moral, los endotextos pueden revestir otros aspectos, los Apuntes del Dictador, Las Notas del Compilador, La Letra al margen, el Diario de a bordo de Miguel Vera en el Penal El Paraíso, no alcanza el tiempo para citar aquí todos los ejemplos…
(20). El fiscal, op. cit., p. 27.
(21). Ibid., prefacio, p. 9.
(22). Ibid., p. 27. Es de notar otra vez que las prosopopeyas son recurrentes en la obra de Roa, los Apuntes del dictador en Yo el Supremo, la Carta a la Doctora Monzón en Hijo de hombre, son los discursos de narradores acechados por la muerte.
(23). “Siento vivo en mí el amor de una mujer que murió amándome. Salvo Que vida y muerte sean una sola mentira”, El trueno entre las páginas, Asunción, Intercontinental Editora, 2002, p. 121.
(24). El fiscal ausente “antilopista” habría escrito “un voluminoso y furibundo libelo contra Solano López, titulado “Un tirano del Paraguay”. El escrito (de Carmona) constituye una refutación del libro del fiscal. Èste le acusó el reto. Se advierte que dedicó al manuscrito una sañuda atención las notas y comentarios de puño y letra dejados en los márgenes- la mayor parte de los cuales se reproducen aquí las refleja torvadamente”,cita sacada de Cerro Corá I, por José Vicente Peiró; véase su ya mencionada tesina, p. 69.
(25). Tampoco se puede descartar el hecho de que El Fiscal de Félix es Jimena, quien vaticina el desastre y se queda con la última palabra…
(26). Op. cit., pp. 364-365.
(27). “La escritura como proceso mítico”, entrevista con Augusto Roa Bastos (II), Sendero, Asunción, 30 de abril de 1982, p.8.
(28). Lo relevante dentro de nuestra perspectiva es que nunca menciona en esta entrevista y en la nota de Toulouse El fiscal que conocemos, puesto que aún no estaba publicado, pues la definición que da de la obra, centrada en la imposibilidad de juzgar, tiene que ver con la versión desconocida…
(29). En boca de Cristóbal Jara, en Misión, op. cit., p. 355.
(30). En Yo el Supremo, nada se narra…


Dirección electronica facilitada por el autor
Fuente digital:
Registro de enlace: Enero 2012



ENLACE INTERNO RECOMENDADO
(HACER CLIC SOBRE LA TAPA)



EL FISCAL
Novela de AUGUSTO ROA BASTOS
© HEREDEROS DE AUGUSTO ROA BASTOS
Editorial SERVILIBRO
Plaza Uruguaya - Asunción - Paraguay
Dirección editorial: Vidalia Sánchez
1ª  edición SERVILIBRO. 1.000 ejemplares
Asunción, febrero 2009 (327 páginas)

lunes, 16 de mayo de 2011

ÉRIC COURTHÈS - EL PARAGUAY ES UNA UTOPÍA REAL / Simposio Internacional: « VOCES Y PRESENCIAS DEL PARAGUAY, UNA MIRADA HACIA EL BICENTENARIO DE SU INDEPENDENCIA”, 2011



EL PARAGUAY ES UNA UTOPÍA REAL
París IV La Sorbona
CRIMIC SAL

En el marco del Simposio Internacional:
« VOCES Y PRESENCIAS DEL PARAGUAY,
UNA MIRADA HACIA EL BICENTENARIO DE SU INDEPENDENCIA”,
Mérida, Venezuela, Universidad de los Andes, 9-11 de noviembre de 2011:



«El Paraguay no es un país, es una obsesión.»
 Juan Carlos Herken


«Siempre tuve la sensación de que el tiempo en Paraguay es inmóvil, el tiempo de la fijeza, seco, vacío, fósil.
Y lo que se mueve en esta isla rodeada de tierra,
es la gente en incesantes peregrinaciones,
en éxodos interminables.»,
Augusto Roa Bastos



 


  1. ENLACES CON LAS TEMÁTICAS DEL SIMPOSIO

Al comprobar en la red que se estaba gestando un Simposio Internacional sobre el Paraguay, en la Universidad de los Andes, en Mérida [1], en Venezuela, no pude dar crédito a mis ojos…
Me resultó aún más sorprendente ver aparecer en la pantalla dos citas de mi ensayo del 2005, La Ínsula paraguaya [2] , en la presentación de dicho evento por la Doctora Phil. Lilibeth Zambrano, pero al recordar la inolvidable frase del Supremo, transitando por la voz lisonjera de los hermanos Robertson: “El Paraguay es una Utopía real [3] .”, me dije que por algo había elegido el Paraguay, o más bien que el Paraguay me había elegido a mí…
De hecho, desde que encontré a Augusto Roa Bastos en su casa, el seis de septiembre de 2000, mi vida cambió radicalmente, porque al arrebatarme por su escritura tan extraña, tan hipertextual, me arrebaté también por su sociedad, por su país y su amorosa gente.
De inmediato, fue un flechazo con el Café Literario, Servilibro y la Plaza Uruguaya, el Lido Bar, el Britannia y Hooters desde luego, me sentí en Asunción, como en casa, y siempre tuve la misma sensación de libertad  en otras provincias del país.
Ahora vivo en Tahití, quedo a doce horas de avión de mi querida Ínsula paraguaya, es para mí el lugar de la utopía, del sueño hecho realidad en palabras, “un lugar que se llevó mi lugar a otro lugar [4] ”, como la Escritura…
Me acabo de comprar un campito en Ytaguá [5], me tocó una preciosa falda del Cerro Patiño, con vista al Lago Ypacaraí, por algo será…
Ahora bien, volvamos a los ejes temáticos de este simposio interdisciplinario sobre el Paraguay, que no dejará de ser para mí, una extraña manifestación exotextual de mi ensayo sobre las insularidades paraguayas…
El eje siete me parece ser el más rico de todos, porque algo hay que entender sobre el Paraguay, es una isla, “una isla de tierra sin mar”, una isla continental, una ínsula extremadamente a-isla-da del resto del mundo, medio real y medio utópica, como la Ínsula Barataria de Sancho Panza, y desde luego su tenencia o pertenencia tiene que ver con el poder, en especial el poder de las palabras…
Es alucinante comprobar por ejemplo que pese al hecho de que el país está rodeado por ríos y tiene una superficie de unos 450 000 kilómetros cuadrados, sólo tres puentes lo relacionan con sus vecinos, uno en Ciudad del Este, con Foz de Iguazú en Brasil, otro en Asunción, en Puerto Falcón, con Clorinda, en Formosa, Argentina, y otro en Encarnación, con Posadas, en Misiones, Argentina.
Pues “los intercambios fronterizos y desplazamientos”, desde Paraguay a los países lindantes, y también, dentro del Paraguay, de una región a otra, o más difícil aún, de una comunidad a otra, son una de las problemáticas actuales del Paraguay.
En efecto, conviene recordar también que se trata de una Nueva Babel Horizontal, donde se hablan 27 lenguas diferentes, por las llegadas sucesivas a lo largo del XIX y XX de inmigrantes de todo el orbe, por una parte, y por otra, por la extrema atomización lingüística de las lenguas indígenas, de hecho, son por lo menos cuatro grupos lingüísticos distintos y diecisiete lenguas diferentes, según mi amigo don José Zanardini [6], con tan sólo 1,5% de la población que es indígena pura, empero, un 90% de la gente habla guaraní o jopará.

Por lo tanto, me parece acertado proponerles un plan en cuatro partes más:
    1. LA INSULARIDAD EXTERNA DEL PARAGUAY
    2. LA INSULARIDAD INTERNA DEL PARAGUAY
    3. ¿CÓMO PASAR DEL CIERRE A LA APERTURA?
    4. “LA ISLA DE TAMOARÉ”

 2.- LA INSULARIDAD EXTERNA DEL PARAGUAY

Tal como lo señala la Dra Phil. Lilibeth Zambrano, el cierre férreo del Paraguay respecto de sus vecinos se remonta a las dos dictaduras más feroces y atroces del país, la de José Gaspar Rodríguez de Francia (1814-1840), que no obstante tuvo sus aspectos ilustrados y sociales, y la peor de todas, la del tristemente famoso Tiranosaurio, Alfredo Stroessner (1954-1989).
Pero también tiene que ver con su insularidad terrestre, como bien se sabe, en su parte oriental, está casi totalmente rodeado por ríos: el Paraguay al oeste, el Paraná al sur y el Apá, en el extremo noreste, aquel impresionante semicírculo de ríos sólo está interrumpido por dos sierras, en el este, en la frontera con Brasil, la de Amambay y la de Mbaracayú…
Además, toda la parte oriental está surcada por cualquier cantidad de ríos, esteros, arroyos y yerbales, es una verdadera esponja que sigue manando de Eupana…
En cuanto a la parte occidental, el Chaco [7], la otra mitad del país, está rodeada por ríos inmensos también, el Paraguay al este, el Pilcomayo y el Bermejo al sur, nada más que no forman círculo sino que tienen que luchar para conquistar su espacio con el desierto del Chaco.
En algunas partes, como en el Pantanal  Matogrossense, al norte del país, en el Alto Paraguay, ganan su antediluviana pelea con la arena, con 200 000 km2, entre Paraguay y Brasil, de lagunas inmensas, totalmente puras a nivel ecológico, pero en el otro extremo, en la frontera boliviana, triunfa la arena con aplomo casi sahariano.
Si añadimos a este cuadro tan acuático, las cataratas de Yguazú [8], las mayores del mundo con unos 275 saltos de  hasta 80 metros de altura, en la Garganta del Diablo, nos enteramos de que el Paraguay es el país del agua,  las impresionantes represas de Ytaipú y Yaciretá, lo confirman sobremanera, y pues se trata de una verdadera isla, aunque esté perdida en medio del continente latinoamericano.
Una isla continental desde donde mana el agua por doquier, y aquella riqueza inconmensurable [9], explotada sin vergüenza por sus vecinos, Argentina en Yaciretá, y Brasil en Itaipú, bien podría constituir una de las última reservas de agua del planeta…
Es más que probable también que en el Chaco occidental, los yacimientos de gas y  petróleo sin explotar, en la frontera boliviana, constituyan en un futuro próximo nuevos campos de explotación de estas energías fósiles. Si bien no es de recomendar ese tipo de explotación por el recalentamiento global, es otra fuente de riqueza potencial para el Paraguay…
En estos aspectos energéticos, el Paraguay es al mismo tiempo diferente y parecido a sus vecinos, el único problema, que tiene que ver con su insularidad externa no resuelta, es que sus vecinos lo explotan, dado que las reservas de agua y pues de energía eléctrica son suyas, históricamente, y las de gas y petróleo de Bolivia, también fueron suyas…
La solución desde luego no está en un conflicto con sus vecinos -ya pagaron por ello los paraguayos un tributo demasiado grande- sino en ásperas negociaciones con ellos, para explotar conjuntamente estas riquezas, en un plan de igualdad…
Aquella ínsula paraguaya pues, por los dos grandes conflictos que la enfrentaron con Argentina, Brasil y Uruguay, en la Guerra de la Triple Alianza, de 1864 a 1870, y luego, de 1932 a 1935, con Bolivia, perdió gran parte de sus territorios. De hecho, en la época de la Provincia Gigante de las Indias, al comienzo de la Conquista, se extendía desde los Andes bolivianos hasta Santos, en la actual costa brasileña.
Hoy el Paraguay sigue viviendo en parte ensimismado y en estado de dependencia respecto de Argentina y Brasil, por su falta de acceso a uno de los dos océanos. Aunque parezca mentira, a la hora del Mercosur, el año pasado, en noviembre y diciembre de 2010, un sindicato de navieros argentinos, el SOMU,  se atrevió a bloquear el tráfico de la flota paraguaya en la Hidrovía Paraguay-Paraná [10] (HPP), y como en la época del Doctor Francia, se echaron a perder toneladas de mercancías paraguayas por ese bloqueo…
Y el mismo Sindicato de Obreros Marítimos Unidos  amenaza ahora con volver a empezar, si no logra romper el casi monopolio de la flota paraguaya, so pretexto de que los costos laborales e impositivos son menores en Paraguay, cuando en realidad les tienen envidia a los navieros paraguayos que se sacan más beneficios que ellos por esa misma razón y sobre todo, tratan de frenar la circulación de  naves argentinas con bandera paraguaya, que aprovechan el sistema paraguayo…
O sea que ni siquiera la libre circulación de bienes, teóricamente garantizada por el Tratado de Asunción desde 1991, está asegurada fuera de la ínsula paraguaya, por la presión de ese gremio argentino, orquestado desde luego por el poder central de los Kirchner.
Y para colmo, sea lo que sea la vía elegida, terrestre o fluvial, para salir del país, para el viajero o el comerciante, las trabas aduaneras y los controles policiales son tan extremos y feroces, por la gran cantidad de drogas y otras mercancías de contrabando que circulan, y sobre todo el apetito desmesurado de coimas de los funcionarios, que resulta ser una verdadera aventura entrar y salir del Paraguay…
En Ciudad del Este y sobre todo en Clorinda, puede terminar el viaje en verdadera pesadilla, lo experimenté en carne propia, al viajar en colectivo o en auto alquilado varias veces hasta Resistencia, Corrientes, Santiago del Estero y Tucumán, y lo peor es que del lado argentino, es exactamente lo mismo…

3.- LA INSULARIDAD INTERNA DEL PARAGUAY

El Chaco, como ya lo anticipamos, es una zona que queda hoy en día en gran parte impenetrable, una increíble reserva ecológica que es al mismo tiempo: desiertos, esteros, bosques primitivos, matorrales, lagunas y sabanas, y donde se alzaron las murallas y los baluartes infranqueables de un sin fin de comunidades extranjeras, en especial de menonitas y brasileños.
Se sabe muy poco de estas comunidades, pese a los rigores climáticos de esa zona, los menonitas por ejemplo, heredando el modelo jesuítico del mate, se hicieron muy ricos con la producción de productos lácteos, pero su sistema, con religión, lengua y educación propia, no está integrado al panorama nacional, es uno de los tantos elementos del mosaico babeliano que constituye el Paraguay…
En la parte occidental, pasa lo mismo, hay una cantidad abrumadora de comunidades extranjeras poco o nada integradas al país, todas estas comunidades conviven en el mismo espacio pero no transculturan, son muy pocos los casamientos mixtos y cada uno de los grupos queda aferrado a su propia cultura…
     En toda la parte oriental del Paraguay, se nota una ocupación de facto de las comunidades brasileñas, en especial de los sojeros, en todo el país habría 1 millón de personas que viven en comunidades extranjeras, o sea un 20 % de la población total, y la comunidad más numerosa es la brasileña…
 Además, como ya lo dijimos, esta parte del país es tan acuática, que queda muy difícil comunicar entre sí, tantas islerías, arroyos, esteros y yerbales, sino por la vía de los ríos, porque la red de carreteras es casi inexistente en muchas zonas del país, sea el Chaco o la parte oriental....
Que se imagine el paciente oyente de esta ponencia, un país sin autopistas sino unas cuantas vías “expresas” donde se suceden sin piedad los peajes, los colectivos chatarra, las carretas antediluvianas, una capital sin periférico, casi sin rotundas y semáforos, con acceso al centro dando un montón de rodeos, con una sola ley en cada esquina, la de la selva, y para colmo, sin costanera a orillas del río Paraguay, en la preciosa Bahía de Asunción…
El Paraguay es lo más salvaje y auténtico que hay en América Latina, un impresionante salto hacia atrás, por eso me gusta tanto…
O sea que cada comunidad exógena -pasa lo mismo con las comunidades indígenas, con un elemento más, su rechazo visceral por muchos paraguayos- vive replegada sobre sí misma, y no transcultura con las dos comunidades dominantes de los paraguayos, la mayoritaria de los mestizos y la minoritaria de los criollos, pues, el Paraguay es en realidad un archipiélago, no una ínsula sino una aglomeración de islas en un espacio bastante reducido, aunque casi vacío…
Es también el país del “no me acuerdo [11] ”, de la historia tapada, la de la dictadura de Stroessner por ejemplo, de los archivos de la Operación Cóndor y todos los juegos sucios de esos años de terror; fue también el último refugio de numerosos nazis…
Asimismo, es el país de la historia engullida de las regiones sumergidas, por los enormes embalses de Yaciretá e Itaipú, verbigracia son de ver las postales de los siete Saltos del Guairá [12], los más caudalosos del mundo, que en 1975 quedaron bajo el agua por siempre, siendo unas verdaderas maravillas de la naturaleza, dignas de figurar en el patrimonio de la humanidad…
En realidad, es como si cada comunidad en su encierro hubiera encontrado su propia Tierra Sin Mal [13] y hubiera dejado de buscarla, no obstante, quedan unos rasgos de esas peregrinaciones antiguas de los guaraníes hacia una tierra de promisión, en las procesiones religiosas multitudinarias, por ejemplo las de Caacupé y Capiatá, también perdura en las repentinas ocupaciones ilegales de estancias inexplotadas por los campesinos sin tierra…
El Paraguay está compuesto de una multitud de comunidades cerradas, inmóviles ya, en el espacio y en el tiempo, sin voluntad de transculturación -cabe no olvidar en esa visión las inmensas estancias que jalonan el territorio nacional y tal vez sean las ínsulas más cerradas- su insularidad interna, amén de la externa, es extrema, y por lo tanto nos conviene ahora preguntarnos qué soluciones se podrían vislumbrar, con un poco de razón, paciencia y pasión, para sacar del encierro aquel país tan único y hermoso, sin que perdiera su preciosa idiosincrasia…

4.- ¿CÓMO PASAR DEL CIERRE A LA APERTURA?

Hace poco, salió en ABC Color [14] un artículo interesante sobre un proyecto coreano de ferrocarril, de unos 550 kilómetros, entre Presidente Franco, cerca de Ciudad del Este, al sureste del país, en el departamento de Alto Paraná y Curupayti, a orillas del río Paraguay, cerca de Humaitá, al sur de Pilar, en el departamento de Ñeembucú, en el suroeste, al otro extremo del país. Pasaría por las grandes colonias productoras de cereales y oleaginosas, por eso ya se lo llama, “el tren de los sojeros”.
El país asiático ya donó los estudios de factibilidad, con dos millones de dólares; de existir esta nueva vía férrea, que se cruzaría además con la única existente actualmente, la de Asunción-Encarnación, el Paraguay no sólo tendría por fin una conexión terrestre rápida entre el río Paraná y el río Paraguay, sino que también las conexiones entre los dos océanos, quedarían más factibles, al este con las redes brasileñas y al oeste con las de Argentina y Chile.
O sea que el viejo sueño del ingeniero francés E. de Bourgade La Dardye [15] , de conectar los dos océanos, a un poco menos de un siglo y medio de sus estudios, en 1887-1888, por fin podría volverse realidad y romper en parte el a-isla-miento atávico del Paraguay…
En el Chaco también tratan de terminar con su terrible aislamiento, con el Corredor Bioceánico, con un recorrido de 570 kilómetros entre Carmelo Peralta, a orillas del río Paraguay, al noreste del país, en el Alto Paraguay, enfrente de Porto Murtinho, en Mato Grosso do Sul, y Misión La Paz, en  el departamento de Boquerón, y luego Pozo Hondo, en Argentina, a orillas del río Pilcomayo, pasando por Loma Plata y Mariscal Estigarribia en el Chaco Central, pero de momento, ni empezaron las obras…
Es más, se les adelantaron los bolivianos y los brasileños y ya inauguraron en febrero de 2009, entre Arroyo Concepción en Bolivia y Roberé en Brasil, un tramo de 250 kilómetros de su Ruta Transamazónica, de  4 700 kilómetros de longitud, que unirá Iquique en Chile con Santos en Brasil, dejando aparte otra vez a los paraguayos, en la loca carrera hacia el mercado asiático vía el Pacífico [16]…


 

Sin embargo, la realización de este tramo central del Corredor Biocéanico, en colaboración con Brasil, Bolivia y Argentina, podría sacar al país de su histórico aislamiento, y darle al Chaco un primer impulso de desarrollo…
Por la vía aérea, también es una pesadilla entrar y salir del Paraguay hacia sus más próximos vecinos,  por ejemplo, no se puede ir desde Asunción a Corrientes, o a cualquier otra ciudad del Noreste o Noroeste Argentino, sin pasar por Buenos Aires, lo que duplica o triplica el precio y el tiempo de viaje…
No es posible una integración regional en esas condiciones; ya no puedo llevar la cuenta de mis travesías del Paraguay y del Paraná, en balsas con mestizos e indios humildes, en distintos puertos olvidados de la geografía fluvial paraguaya para pasar a Argentina -de donde es oriunda mi ex esposa- porque no quería bajar en avión hasta Buenos Aires para volver a subir a Tucumán, Santiago del Estero, Resistencia o Corrientes…
Tampoco hay vuelos internacionales directos entre Europa o Estados Unidos y Paraguay, todos transitan por Buenos Aires, San Pablo, o recientemente, Santa Cruz de la Sierra, hay un solo vuelo directo por semana entre Santiago de Chile y Asunción, etc  O sea que llegar a Paraguay es alcanzar los confines del mundo, tiene su atractivo desde luego pero no agiliza para nada sus conexiones culturales y económicas con el resto del mundo…
En ese cuadro bastante desolador [17] de desconexión del mundo, de transfronterización casi nula, dentro y fuera del territorio nacional, amén de sentar y realizar proyectos de nuevas vías terrestres y aéreas entre Paraguay y el resto del mundo, tal vez la vía más práctica de unir Paraguay con sus vecinos sería la lengua guaraní, que volvería a cobrar su papel antiguo de lengua franca en el contexto del Mercosur.
La lengua guaraní es lengua oficial del Paraguay desde 1992, es sin lugar a duda el cemento del país, de hecho, muy a menudo se lo nombra “la Nación Guaraní”, y desde hace algunos años, El Taller de la Sociedad Civil [18] y el Ateneo de Cultura y Lengua Guaraní, están pugnando para que se lo reconozca como lengua oficial del Mercosur, en el marco del proyecto de la Ley de Lenguas, al igual que el español y el portugués, dado que se habla también en Brasil y Argentina.
Pues el guaraní constituye una de las mejores herramientas para consolidar las relaciones aún frágiles entre el Paraguay y sus vecinos y sacar al país de su aislamiento, para transfronterizar, dándole además el papel protagónico que se merece por su mayor antigüedad y su posición central en el contexto del Mercosur.

5.- “LA ISLA DE TAMORAÉ”

En una de esas tan extrañas Nota del Compilador deYo el Supremo, [19] que tejen y destejen al mismo tiempo los apuntes del Dictador, Roa Bastos alude a “la narración sadiana, La isla de Tamoé,  guaranizada en tamoraé, que significa en guaraní: ‘Ojalá, así sea’, “ en sentido figurado: Isla o Tierra de la Promesa”.
Un poquito antes, dirigiéndose a los médicos suizos Rengger y Longchamp [20], autores de un libro de difamaciones, según Él, sobre el Paraguay, el mismísimo Dictador Supremo les dice: “Este noble degenerado, preso en la Bastilla, reflejó en su utopía de la imaginaria isla de Tamoraé, la isla revolucionaria del Paraguay, ejemplar realidad que ustedes calumniaron.”
Por si fuera poco el embrollo textual [21], el lector se da cuenta de que esta historia sadiana le habría sido contado al Dictador por un prisionero suyo, el francés, Charles Andreu Legard [22],  que habría estado preso con el Marqués de Sade en la Bastilla, cien años antes de que se publicara el libro de Sade en Francia…
En esta parte del Supremo Libro de las Letras Paraguaya, uno entiende muchísimo sobre la idiosincrasia de aquel país, de hecho se entera de que es una isla, una isla de promisión, una isla de las utopías, que a veces se realizan con un siglo de antelación respecto de la quinta potencia mundial, no tanto una “ejemplar realidad” como lo sostenía el Supremo sino una “realidad que delira”, como lo habría dio Rafael Barret [23], donde  ficción y realidad en sus incesantes roces siembran ciertas confusiones…
Un país que engancha, que no tiene ataduras pero que ata, que lo embruja [24] al extranjero, por la intuición que tiene de que, en el Paraguay, todo es posible y puede emprender una nueva vida, siendo al mismo tiempo partícipe del futuro nacional…
Resultaría muy largo enumerar la larga lista de los extranjeros que se paraguayizaron totalmente por el extraño poder de atracción e integración de aquella Isla de Tamoraé… Acabamos de nombrar al escritor cántabro Rafael Barrett, podríamos citar también a la gran escritora canaria Josefina Plá [25], que se convirtió en su larga estadía en Paraguay, en una de las figuras dominantes de sus letras, una especie de Alma Mater. Convendría nombrar también al naturalista y antropólogo suizo Moisés Bertoni [26], o al antropólogo australiano, León Cadogan [27], o a la eslovena Branislava Susnik [28]. Aquella pasión vital e intelectual por el Paraguay no sólo cambió sus vidas sino que tuvo una muy importante repercusión en la formación de la Nación paraguaya, en el siglo XX.
Ni hablar de los grandes exploradores que se murieron para definir los límites del país y conectarlo con el mundo andino, por el río Pilcomayo, Alejo García [29], en el siglo XVI, Jules Nicolas Crévaux [30], en el siglo XIX,  para aquéllos hombres, la pasión por el enigmático Paraíso Insular del Paraguay los llevó Chaco adentro, por sus letales esteros, más allá de sus límites, hasta la muerte…
También es de recordar a Amado Bonpland [31] que se enamoró tanto de los yuyos y las mujeres mestizas e indígenas paraguayas, las hermosas y cariñosas kuñataís [32], que casi salió llorando del país, al cabo de diez años de confinamiento forzado por el Doctor Francia, o de Guido Boggiani [33] que dejó la vida en el Alto Paraguay, en pos del alma de los Caduveos, a los cuarenta años…
El martirologio de los gringos paraguayizados es de nunca terminar; el mismísimo Voltaire en Cándido sitúa la entrada de “El Dorado” por debajo de la Garganta del Diablo, el Paraguay desde siempre tuvo un increíble poder de atracción sobre algunos gringos ilustrados…
Por algo será; en efecto,  de ser la Isla de Tamoraé una linda mujer, se diría de ella que tiene múltiples encantos, verbigracia es de leer la obra de E. Bourgade La Dardye ya citada, para enterarse del carácter mágico de sus riquezas. En el aspecto botánico por ejemplo, es alucinante comprobar que hay en este país una cantidad impresionante de yuyos medicinales heredados de los indios cuyos nombres y cualidades terapéuticas nos llevarían más allá de nuestro propósito, bastará con decir que el Paraguay es un Paraíso farmacéutico potencial en Latino América…
Según el genial Bourgade La Dardye [34], el país contaría con tres variedades de coca, es el mayor productor del mundo de mate, el famoso té de los Jesuitas, que se consume a diario en todo el Cono Sur. Por si fuera poco, el rubro de la marihuana, considerado como algo normal  a nivel económico en muchas regiones del centro y del este del país, es de  los más florecientes. Y lo más increíble viene al final, en el libro ya mencionado de Bourgade La Dardye, basándose en Azara, pareciera que en el siglo XVII, la vid de las afueras de Asunción, crecida en su feraz arena colorada, muy propicia a frutas y hortalizas, daba para consumo local y exportación de un vino de gran  calidad, que se vendía muy bien en Buenos Aires…
Parafraseando a Vladimir Vernadsky [35] y Pierre Teillhard de Chardin [36], podríamos afirmar que la geosfera de Paraguay refleja una gran insularidad, interna y externa. Que su biosfera y su noosfera [37] son al mismo tiempo extremadamente vital y letal, que se pasa muy rápido de la distopía a la utopía, pero que en ambos casos, pueden ser reales…
¿Por ende, me estaré dirigiendo hacia un fin trágico en el Chaco, o más bien hacia un nuevo comienzo, lleno de promesas, en Cerro Patiño, con mis propias vides francesas y agua de manantial de Cerro Patiño…?
Lo único seguro es que siempre quedará una tercera vía, una tercera orilla, una aporía hacia el Nuevo Paraguay democrático y más independiente de sus vecinos que está brotando, dos cientos años después de su Independencia, el 14 de mayo de 1811, la cual sirvió en adelante de modelo y señal para todos los demás países latino americanos…
 ÉRIC COURTHÈS,
Consulado Ultramarino de Paraguay,
Pirae, Tahití, 13 de mayo de 2011


[1] http://laisladeroabastos.blogspot.com/Incluso si dicho evento coincide con las fechas del Bicentenario de la Independencia de Paraguay, el 14 de mayo de 1811.
[2] Asunción, Universidad Católica, CEADUC, Biblioteca Paraguaya de Antropología, Vol. 49, por desgracia está agotado pero lo volví a publicar integrado en otro ensayo, La isla de Roa Bastos, Asunción, Servilibro, 2009.
[3] Augusto Roa Bastos, Yo el supremo, Madrid, Cátedra, Letras Hispánicas, 1987, (1974), p. 457, “El Paraguay es una Utopía real y Su Excelencia el Solón de los tiempos modernos, me adulaban los hermanos Robertson, en la mala época de los comienzos. […] A no dudar, una nueva cochura de embustes e infamias adobadas al paladar de los europeos que se pirran por estos reinos salvajes.”
[4] Augusto Roa Bastos, Hijo de hombre, Madrid, Alfaguara, 1985, (1960, 1982), p. 257: “Viejo vicio, éste de la escritura. Círculo vicioso que se vuelve virtuoso cuando se cierra hacia afuera. Una manera de huir del no-lugar hacia el espacio estable de los signos; una manera de buscar el lugar que se llevó nuestro lugar a otro lugar. ¿Y no es éste acaso el verdadero sentido de lo utópico?”. También eligió parte de esta cita de epitafio en su sepulcro, en el panteón de la familia Roa Bastos, en La Recoleta de Asunción.
[5] A unos 30 kilómetros al sureste de Asunción, y tan sólo 3 de Areguá, cuyo famoso monte fue una de las cunas de la etnia Mbyá Guaraní.
[6] “Lenguas indígenas del Paraguay”, http://www.portalguarani.com/obras_autores_detalles.php?id_obras=13463
[7] El Gran Chaco Gualamba, de unos 600 000 km2, entre Paraguay, Argentina y Brasil, también es lo que queda de un mar antiguo llamado Eupana, una especie de Mediterráneo latinoamericano inmenso, que unía las cuencas del Paraguay y del Paraná con las del Amazonas y del Orinoco, antes de que se sublevaran los Andes, hace 65 millones de años. De ahí la presencia de tanta arena y agua, el Chaco es un mar que se hundió al subir los Andes.
[9] De momento, a raíz del inicuo Tratado de Itaipú*a firmado en 1973 por Stroessner, por el exceso de producción de la central de Itaipú que no consume el país y que es usado por Brasil, recibe el Paraguay de su vecino una compensación de  120 millones de dólares anuales, que está muy por debajo del precio del mercado*b. Pero gracias a la presión del gobierno de Fernando Lugo, desde su elección en 2008, ésta acaba de ser triplicada por el  Senado brasileño, el 12 de mayo de 2011, pasando a 360 millones de dólares. Sin embargo, dista aún mucho hasta que paguen los brasileños la electricidad al debido precio y si se multiplicaran los 240 millones de dólares que les deben por año a los paraguayos por el número de años de explotación en común, unos 38 años, con sus debidos intereses, la suma alcanzaría cifras colosales.  lhttp://www.abc.com.py/nota/en-brasil-se-trataria-hoy-el-ajuste-por-la-energia-paraguaya/
*a: “Con este ajuste, abonarán apenas 9 dólares americanos por MWh más costo de generación, cuando el propio Brasil vende a 300 dólares el MGw.”, http://www.abc.com.py/nota/en-brasil-nos-insultan-y-aqui-el-gobierno-festeja/
*b: La represa de Itaipú es la segunda más grande del mundo, http://es.wikipedia.org/wiki/Represa_de_Itaip%C3%BA
[11] Referencia  a una canción de María Elena Walsh, (1930-2011), la gran cantante argentina, cuya voz simbolizaba la libertad de expresión, que acaba de fallecer por desgracia…
[13] Uno de los mitos fundadores de los guaraníes, que tiene que ver con su estado anterior de recolectores y cazadores, que iban buscando tierras nuevas para las siembras y la caza por la selva, y también con su origen. De hecho, según Branislava Susnik y Miguel Chase Sardi*a, fueron bajando por los numerosos ríos desde la cuenca amazónica hasta Paraguay, a partir del siglo X de nuestra era, siendo grandes navegantes y caminantes. http://www.miradaglobal.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1014%3Ael-pueblo-guarani-en-america-latina&catid=30%3Asociedad&Itemid=34&lang=en
*a: Los indios del Paraguay, Madrid, Colecciones MAPFRE, 1995.
[15] El Paraguay, Asunción, Editorial Arte Nuevo, 2009, traducido del francés por Éric Fisbach, bajo el auspicio de la Embajada de Francia en Paraguay, en el marco del Bicentenario. El proyecto faraónico del francés habría unido Asunción con Santos en la Costa Atlántica de Brasil, pasando por Villa Ygatimi, en el departamento de Canindeyú,  y luego cruzando la Sierra de M’baracayú por el Paso Ygatimi. Habría pasado al Mato Grosso do Sul a la altura del Tropico de Capricornio y luego al Estado de San Pablo, y su puerto, Santos, o sea unos 1300 kilómetros en total…
[17] No obstante, pese a todas esas dificultades debidas a su insularidad externa, el crecimiento del P.I.B. paraguayo desde el 2008 y la elección de Lugo -dado que queda todo por hacer en ese país de las mil maravillas, de ahí la elección de la cita de Roa Bastos de título de esta ponencia- no dejó de crecer, salvo en 2009, de forma espectacular en los últimos años. En lo que va de año, está en un crecimiento de un 14, 5 %, lo que muestra a las claras su enorme potencial. Cuando las utopías se materialicen, dejarán de ser utopías y se tornarán  reales…
[19] Op. cit. p. 235.
[20] Ensayo histórico sobre la revolución del  Paraguay, publicado en 1827, después de su estadía de 1819 a 1826 en Paraguay. Por una supuesta conspiración contra el Doctor Francia, en 1820, tuvieron que quedarse seis años más en el país, en la misma época que Amado Bonpland. http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=1801
[21] Éric Courthès, Lo transtextual en Roa Bastos, Asunción, Universidad Católica, Biblioteca de Estudios Paraguayos, Vol. 67, noviembre  de 2006, ensayo mío agotado, que he vuelto a publicar en La isla de Roa Bastos, Asunción, Servilibro, noviembre de 2009, http://www.servilibro.com.py/v2/detalles_libro.php?id_catalogo_libro=1029
[22] Charles Andreu Legard es una invención de Roa, a partir de dos personas reales, Jean Andreu, el catedrático francés que le dio una cátedra en Toulouse y Charles Gardel, el mítico cantante argentino de tango, oriundo de Toulouse. http://edant.clarin.com/diario/2006/04/26/sociedad/s-03601.htm
[23] Escritor y periodista español, Torrelavega, Cantabria, 1876,  Arcachón, Francia, 1910, que vivió mucho tiempo en Paraguay, donde se hizo famoso denunciando el trato esclavista de los mensúes en las explotaciones de mate, en su ensayo Lo que son los yerbales, en 1910.
[24] “El embrujo paraguayo”, Julio Rafael Contreras Roqué, Guido Boggiani, entre la memoria y el olvido, Asunción, Fundación Félix de Azara, 2009, p. 97.
[25] Isla de Lobos, 1903, Asunción, 1999, se radicó en Paraguay en 1926 y nunca más lo dejó…
[26] Lottigna, Ticino, Suiza, 1857, Foz de Iguazú, Brasil, 1929, se radicó en Paraguay en 1884, dedicó toda su vida al estudio de la rica naturaleza paraguaya. En 1891, creó a orillas del Paraná, una mítica colonia de 12 500 hectáreas, “La colonia Guillaume Tell”, cuyos recursos le permitieron financiar sus investigaciones. Hoy en día se llama el lugar Puerto Bertoni.
[27] Asunción, 1899-1973,  nacido de padres australianos que vivían en la mítica Nueva Australia, cerca de Coronel Oviedo, gran especialista de  los Mbyá guaraní del Guairá, cuya cosmogonía reunió en su ensayo Ayvu Rapita, ‘el fundamento del lenguaje humano’, en guaraní.
[28] Medvode, Eslovenia, 1920, Asunción, 1996, llegó en Buenos Aires en 1947 y arribó a Paraguay en 1951, titular de varios doctorados europeos, sin embargo, dedicó toda su vida al estudio de las etnias indígenasdel Paraguay desde el Museo del Barro, del Doctor Andrés Barbero, dejando tras suya gran material bibliográfico.
[29] Alejo García, marinero de origen portugués, 14??-1526,  uno de los sobrevivientes de la fallida expedición de Solís al Río de la Plata, (1515-1516), fue el primer europeo en pisar el suelo paraguayo, en 1524, cruzó el Chaco con un contingente de indígenas hasta “el faldeo andino”*a de Bolivia, “en los lindes del área incaica”, siendo así el pre descubridor de aquella cultura. A la vuelta, “con cierto caudal de riqueza”, “los indios payaguás que lo acompañaban” lo ultimaron en la zona de San Pedro.
*a: Guido Boggiani…, op. cit., p. 88.
[30] Lorquin, Meurthe, 1847, Estero Patiño, Chaco, Paraguay, 1882, después de varias expediciones exitosas en Guyana Francesa, como el explorador paraguayo Gabriel Patiño en 1721,  en 1882, trató de bajar el Pilcomayo desde  Salta hasta su desembocadura en el río Paraguay, y fue asesinado y devorado por los Tobas, a los 35 años…
[31] La Rochela, 1773, Paso de los Libres, Corrientes, 1858, después de la famosa expedición del Orinoco al Amazonas, que compartió en 1799-1800 con Alejandro de Humboldt, vivió diez años confinado por el Doctor Francia en Santa María de Fe, en Misiones, de 1821 a 1831, aprendió el guaraní y estuvo casado con una mujer indígena con la cual tuvo dos hijos. Al cabo de ocho años y medio llegó su orden de liberación, pero le dolió muchísimo dejar su “cárcel dorada”*a, por el éxito que tuvo en sus empresas misioneras y el trato excepcional de su buena gente. El Doctor Francia le obligó a que dejara su esposa y sus dos hijos en Paraguay y a que vendiera toda su hacienda, antes de salir. Lo que le valió un año y medio más de privación de libertad en Ytapúa, la actual ciudad de Encarnación.
*a: Éric Courthès, Memorias de un muerto, el viaje sin retorno de Amado Bonpland, Asunción-Corrientes, Servilibro-Subsecretaría de Cultura de Corrientes, junio de 2010, http://www.servilibro.com.py/v2/detalles_libro.php?id_catalogo_libro=1004
[32] ‘señoritas’, de kuña: mujer, en guaraní.
[33] Olmegna, Novara, Piamonte, Italia, 1861, Alto Paraguay, 1901. Era un reconocido pintor en Italia, antes de dejarlo todo a los 26 años y de hacer dos expediciones al Paraguay, para estudiar y fotografiar a los Caduveos del Chaco Boreal. Volvió a Italia entre 1893 y 1895, pero su segunda estadía le resultó fatal…
[34] Op. cit. p. 157: «  Según Félix de Azara, en 1602 había cerca de dos millones de vides en los alrededores de Asunción. Se exportaba vino a Buenos Aires…”
[35] Mineralogista y químico ruso de San Petersburgo, (1863-1945), inventor de la geoquímica y de tres conceptos fundamentales e imbricados, la geosfera: ‘materia inanimada’, la biosfera: ‘vida biológica’ y la noosfera: ‘esfera de las comunicaciones humanas’.
[36] Filósofo y teólogo francés, (1881-1955), también geólogo y paleontólogo famoso, en 1956, en Le phénomène humain*a, fue el primero en esbozar una síntesis de la historia del universo. Siguió las conferencias de Vernadsky  en La Sorbona y con otro auditor, Édouard Leroy, estuvo en el origen de la creación del concepto de noosfera,  introducido por Teilhard en 1922, en su “cosmogénesis”.
[37] «… la envoltura pensante y espiritual de la Tierra… »,  Guido Boggiani, entre la memoria y el olvido, op. cit.  p. 103. Gracias mil a mi amigo Julio Rafael Contreras, de Pilar, el último enciclopedista, por inspirarme tan feliz final…





lunes, 27 de septiembre de 2010

ERIC COURTHÈS - LA ISLA DE ROA BASTOS (ENSAYOS) - CARTA PARA UN PREFACIO por CAROLINA ORLANDO / Editorial Servilibro, Asunción - Paraguay.


LA ISLA DE ROA BASTOS
Ensayo de
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Editorial Servilibro,
Asunción - Paraguay.
           

COMENTARIO
Este último ensayo de Eric Courthès no es una producción nueva sino una recopilación de sus tres ensayos anteriores sobre el Paraguay y su Genio Nacional, Augusto Roa Bastos. Primero viene una monografía crítica del 2003, Lo dual en Roa Bastos, un análisis completo de la dualidad en su obra. Luego, el plato fuerte de esta compilación, La ínsula paraguaya, un ensayo suyo del 2005, en el cual el autor procura demostrar que el Paraguay es “una isla rodeada de tierras sin mar”, tal como lo rezaba, inspirado por la isleña Josefina Plá, el propio Augusto Roa Bastos. Por último, el autor navega de vuelta, de la Isla a la Obra de Roa,  y arriba a su Texto, a su extraña textualidad, endotextual y exotextual, una ínsula textual de cierto modo…
Luego sólo se trata de una historia de amistad [1], Vidalia Sánchez idea el libro, Carlos Meyer le pone una tapa digna de sus preciosos cómics de ABC Color, y lo festejan los tres en el Saint Tropez…” Do you do you do Saint Tropez?”
Ahora bien, el título. A ver quién me lo explica…
¿En qué Isla vivía Roa Bastos? ¿En qué esfera textual escribía? ¿En qué planeta estaba? “En un lugar que se había llevado su lugar a otro lugar” nos habría contestado el Viejo Sabio de Iturbe, al mismo tiempo antropólogo, semiólogo natural, maravilloso escritor de ficciones cuyos textos tan bien se prestaban a las diferentes re-escrituras y adaptaciones.
Al fin Roa fue un adelantado textual, un Robinsón Crusoe de la Escritura, cuyo mensaje de autor casi se podría resumir en una sola frase: no fui yo sino el Autor, el Compilador, quien la escribió esta historia que no ha sido narrada…
Para  matarlo a cualquier lector y darle ganas súbitas de abordar a esta Isla Textual, Isla del Texto, Isla de la Escritura que se está haciendo, Isla del Libro que está escribiendo el personaje, un Viaje por la lectoescritura de nunca retornar…
Pues yo le aviso a cualquier lector de este libro, a cualquier viajero que pare en  LA ISLA DE ROA BASTOS, que la lectura y el análisis semiótico de su obra, no lo va a dejar paralizado sino todo lo contrario, va a agarrar también el portaplumas-recuerdos de Raymond Roussel y escribir sus propias historias, remando hacia la aporía de Ínsula Transfinita…
EL COMPILADOR
Manduará / 19 de agosto de 2008


1.- En este proceso de amistad infaltable, conviene no olvidar a la escritora más roabastosiana que conozca, la linda y brillante lujanera Carolina Orlando, cuyas memorias apócrifas de Roa Bastos, Memorias de un escritor, cuentos basados en relatos de Augusto Roa Bastos, (Servilibro, Asunción, septiembre de 2008), son una muestra viva de lo que puede ser un exotexto.  De ahí,  (por nuestras coincidencias y ocurrencias tan raras de Roa Maniáticos),  salió mi voluntad inquebrantable de que sea ella y ninguna otra, la autora del prefacio.




CARTA PARA UN PREFACIO

"Un autor no escribe cualquier libro. Escribe el que quiere leer y que no encuentra en ninguna parte. Entonces el autor escribe y es escrito.", Metaforismos, AUGUSTO ROA BASTOS

Sabiendo muy bien que los escritores nos aferramos a la idea de Perfección y creyendo que algún Autor pudiera alcanzar tal meta, has sabido esperar La Obra Perfecta para analizarla.
Así es el crítico: busca eternamente esa obra oportunamente escrita-corregida para desarmarla, para leer entre líneas, para entrecruzarla con otros libros, cuentos, párrafos, oraciones, palabras. También podría decirse que hasta aquellos críticos que se conforman con la rutinaria tarea de elogiar por encargo, dependiendo de lo que las editoriales decidan publicar, buscan internamente al Autor que escriba La Obra para ellos.
Pero muy pocos lo consiguen, como muy pocos son los autores que van por el camino de la Perfección.  
Eric: encontraste tu Obra. Encontraste a tu Autor, y allí está el problema. Caíste en la trampa de uno de los Narradores más hábiles del “hacer-creer” de la literatura latinoamericana.

Tu augusto escritor poseía “El portaplumas-recuerdo”. Con él no solo escribió (me ayudo de tus ensayos): metaforismos, algotextos, hipertextos, desdoblamientos, dualidades, sino que también Corrigió (con todo el significado ético que la acción supone), produciendo el frenesí fractal necesario como para expander los resquicios roabastianos que buscan despertar inquietud y motivan a la escritura. Es decir, generan.
Entraste en el juego del “portaplumas-recuerdo”, Roa Bastos te hizo pesquisar hasta los más recónditos intersticios de la ínsula paraguaya, del bilingüismo paraguayo. Te convirtió en otro Hijo de su dualidad para que expusieras al mundo los detalles de su isla y de sus textos, que desde ella emanan. En tus trabajos puede leerse la estructura del secreto de una Obra, de su germen escritural, de la esencia roabastiana.
A tiempo debería haberme plegado a la actitud de los críticos sabiendo qué fatiga es construir un libro y qué mínima es la posibilidad de llegar a escribirlo en estrictez de arte, como sentenció un viejo maestro de un viejo escritor ciego. Pero, en fin, unos extraemos lo que La Obra de Augusto Roa Bastos nos produce en forma de ficción. Otros, como Carlos Meyer, en forma de imágenes. Hay quienes deciden publicar, también movidos por la embriaguez fractal, como Vidalia Sanchez. Unos, hacen documentales. Otros, deciden estudiar, analizar, criticar.
Llego al final de esta carta con la convicción de que ustedes dos, Autor y Crítico, nos han tendido una trampa. Podría decirse que era feliz, que no había entendido La Obra de Augusto Roa Bastos. Él mismo me supo advertir cuando dijo “…si lo hubiera entendido, no lo habría escrito”.
Caí en la trampa, entonces. Ya no podré escapar de esa “isla rodeada de tierras sin mar”; del endotexto que me contiene, de la dualidad que me re-genera, del portaplumas que me escribe y es re-escrito.
Les advierto a todos: de esta compilación nadie será naufrago. Augusto Roa Bastos y Eric Courthès los esperan. Encuentren de qué manera deciden desembarcar en esta isla. Escritores, críticos, catedráticos, alumnos, lectores, editores, dibujantes: Caigan en la trampa. Igual serán felices.
CAROLINA ORLANDO
Septiembre, 2008.

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