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lunes, 8 de noviembre de 2010

MARÍA ELINA PEREIRA OLMEDO - SECTOR TOLEDO (POESÍAS) - PRIMER PREMIO - Concurso de Poesía AMIGOS DEL ARTE. Asunción – Paraguay, 1982 / Enlace: DESDE EL CAÑADÓN DE LA MENORIA, poesías de RENÉE FERRER.



DESDE EL CAÑADÓN DE LA MENORIA
SECTOR TOLEDO
PRIMER PREMIO
Concurso de Poesía AMIGOS DEL ARTE
“Homenaje al Cincuentenario de la Defensa del Chaco”
Asunción – Paraguay, 1982



PRÓLOGO
En el último concurso de poesía, patrocinado por "Amigos del Arte", resultaron premiados los textos de RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA y MARÍA ELINA PEREIRA OLMEDO. La primera en la categoría de mayores con el poemario "DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA"; la segunda, en la de menores, con "SECTOR TOLEDO, 1933".
Abundan los concursos de Poesía y es de lamentar que no ocurra lo mismo con Novela o Teatro. Si digo que se apunta a lo más "fácil", quizás no esté del todo equivocado. El trabajo que impone la revisión de los textos es cansador y con frecuencia la cosecha pobre. En el caso de la Poesía es el trabajo más corto pero preciso es hilar muy fino. Como me veo con frecuencia envuelto en estos menesteres, me atrevo a decir -sin por ello ofender a nadie- que la buena poesía no abunda. Da la impresión de que se compone bastante a vuela pluma. Nunca da buen resultado. Se producen unos textos de renglones cortos y renglones largos que no son, muy a menudo, sino mala prosa.
En el último concurso de "Amigos del Arte" los trabajos presentados no fueron muchos y hubo de todo, pero entre ellos resaltaron, pronto y nítidamente, estos dos poemarios. Versaba el concurso sobre el Cincuentenario de la Epopeya del Chaco. El enfoque fue muy variado, desde la casi mera cronología hasta el simbolismo más atrevido y desfasado. Renée y María Elina supieron encontrar el toque adecuado. Y el lenguaje poético.
María Elina, tan joven, usa un sentimiento muy delicado en dos extensas cartas y dos reflexiones propias. UNA DE LAS CARTAS LA ESCRIBE EL SOLDADO (uno cualquiera) a su madre; la otra la madre.
En la primera, "SECTOR TOLEDO, 1933", el soldado desarrolla, de una manera muy realista, no el quehacer de la guerra sino la sicología del hombre-niño que se halla metido en una guerra, que la sufre con patriotismo pero que no tiene, evidentemente, una vocación castrense. Es la sicología de la soledad afectiva, del apego a la casita paterna. "Aquí hace frío"; "Aquí el agua es amarga y dura"; "Los sueños no sirven de nada, madre"; "los sueños solo servían en casa, allá, en el Colegio,/ antes que el mundo en que vivíamos se rompiera/ y estallara en toda esta inmundicia". No, no le gusta la guerra -y es una realidad traspuesta de la autora, joven- "Nada parece real, ahora./ Este barro que nos come los pies/ que sólo puede dar a luz mosquitos y fiebre,/ este barro se ha tragado la vida".
La madre escribe en carta cruzada, pues se queja: "¿Por qué ya no escribes hijo?". Su tono es el afectivo de una madre, tal vez demasiado exquisito. "Hemos ido más lejos, a tu tiempo de niño./ ("habrá alguien que te dé un abrazo en este día,/ allá dondequiera que estés?)". Ella le comenta su infancia, habla de los amigos que, también ellos, se han ido ya a la guerra.
Las dos cartas se desarrollan con un realismo patético, duro en el hijo; sutil, hogareño en la madre. Están llevadas con una lógica impecable, de guerra y sus consecuencias inmediatas, una; de hogar y reminiscencias hogareñas, otra.
Quien ha vivido la guerra, las trincheras, sabe que el barro es sarro y que la sed y el hambre, como las balas, matan. Y una madre, por patriota que sea, piensa con ansia en el soldado -adolescente que se le fue y sufre. María Elina ha escrito esta manera, su reflexión lo confirma:
"Oigo las voces de muchos
hablando las glorias de la guerra"...
pero:
"Veo a veces, pero cada vez menos,
hombres viejos y cansados.
Ellos han vuelto.
Por eso hoy cuidan coches,
o venden boletos de lotería.
Porque es más fácil
levantar un monumento a un muerto,
que proporcionar una vida digna
a un hombre que no quiere morir".
Esta juventud también daría su vida por defender la tierra robada -La Patria- pero acusa el desamparo de los vencedores; de algunos. También es homenaje, en vívido contraste, al dolor y la gloria de la Guerra del Chaco.

RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA ofrece "DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA", en enfoque distinto, prácticamente un sentir igual: el ex-combatiente se dice a sí mismo:
"Soy un páramo viejo
apostado en un tiempo de distancia"...
"Y ahora, tantas veces,
un terrón olvidado
bajo el aguacero de la vida".
Renée Ferrer de Arréllaga divide su poemario en los siguientes títulos: GUERRAS - CIRCUNSTANCIAS -POR QUE - DESPEDIDA - TRINCHERA - CAIDOS - AGUA - NOTICIA - CARAMAÑOLA - ENEMIGOS -CHOFERES - ARCANGEL - DESDE AQUI - AGUATEROS - EX-COMBATIENTE - PAZ.
Como se ve, esta división implica la contextura toda del desarrollo, no táctico, sino vivencial de la guerra del Chaco. Creo que es un acierto este enfoque de quien no busca una historia sino una emoción de tal jornada trascendental. Nuestra poetisa logra plenamente darnos esta emoción desde una visión interior. El lujo de imágenes le otorga pulcritud de estilo dentro de una estimable concisión.
Partiendo del impacto angustioso que la palabra "guerra" produce llegamos a la Paz que sosiega, a pesar del amargo recuerdo.
"No importa que las guerras tengan nombre/ siempre serán un llanto/ y un silencio. / un trágico desvelo/ en los acantilados de la muerte". "El soldado que esparce sus pedazos/ en la antesala del silencio/ es siempre el mismo".
Y la Paz: "Ha llegado el instante./ La quietud innombrable de las horas/ y esa lluvia de flores en el viento". "Ha terminado ese andar/ perdiéndose en pedazos/ por cañada y sendero,/ por trinchera y ocaso".
La elaboración de este código poético supone en la autora un dominio total del idioma como expresión sintáctica e imaginería de retablo. Así, por ej. cuando planta al hombre, en "Circunstancia", primero, en postura normal, él:
"El hombre es pasajero de la aurora,
sereno timonel entre los astros,
caminante de un minuto demorado".
pero, segundo, en su circunstancia: "todo cambia de pronto,/ todo cambia". Y resulta: "Es un hombre varado entre los hombres.
formando una miríada de alientos simultáneos,
un follaje de arterias tras el llanto
en la encrucijada de la violencia".
Y es el hombre también -siempre el hombre, en esta poesía de la autora- inmerso en el "Por qué" de todas nuestras interrogantes; un hombre que se hace Patria: "No quisimos el charco de amapolas ultrajadas
un incendio de alondras sobre el curso del alba;
simplemente,
horadado nuestro suelo,
le devolvimos su leche de guarania".
Podríamos ir desglosando en cada título imágenes sorprendentes de evocación y fuerza. En la "Despedida": "Se aferra la congoja al horizonte". En "Agua": "Las ve redas del llanto/ inventan espejismos que parten fugitivos/ al galope del tiempo".
El tan mentado chofer es para Renée F. de Arréllaga "estoico peregrino": "van sorteando las hebras del silencio/ entre sacos de viento y polvareda/ hasta llegar/ des de un ascua desértica/ a empaparles el tajo de la espera". "Aguateros" es tal vez el poema más logrado, total, en un total de resonancias cabales.
El lector tiene en sus manos una visión poética de la guerra, no por ello menos real. Saludando siempre los escritos sobre esa guerra, nos parece que se detienen muchos en la secuencia cronológica y táctica, derrotas y sobre todo éxitos. Aquí hay una emoción, a la distancia, entrañable: amorosa y dolorida.
As. 17 / agosto / 1983.



SECTOR TOLEDO
A todos aquellos que alguna vez
vivieron estas líneas
A tío Lito y tío Roberto
A la memoria de tío Gustavo y tío Livio


SECTOR TOLEDO, 1933
Aquí hace frío.
Nunca como hoy, como esta noche.
Mis huesos están fríos.
Y hay en ellos, como lejanas resonancias
de miedo y de silencio.
Mis ojos están vacíos.
Mis manos están húmedas.
También el catre está húmedo.
Húmedo y frío, acechante y silencioso,
envolviéndome de a poco
en su presencia oscura.
Las noches aquí son frías.
Frías y muy solas,
ausentes del tiempo, sin distancias,
es la muerte, que anda cerca.
Por qué no llega el día?
Mamá ¡No quiero morir aquí!
No quiero ser parte de este barro hambriento,
que se traga los sueños, los hombres y los perros,
y aún pide más, como si no bastara
su constante presencia de cementerio.
También el silencio está muerto.

Hace mucho tiempo, hace ya tanto tiempo,
ya no recuerdo el tiempo
cuando se abrían las rosas en el jardín,
en tu jardín, y el tiempo nacía y moría
y el silencio era dulce,
y tu presencia no era un sueño.
Mamá, no me dejes morir solo!

Pero ahora estás aquí.
Mis huesos aún tienen frío, pero mi cuerpo arde.
Mamá, dame la mano!
Dame la mano, y llevame a casa,
llévame de nuevo a la vida,
porque ya he perdido el tiempo de las sonrisas,
por eso, llévame de nuevo a mis diecisiete años,
a mis sueños de entonces.
Devolveme aquél tiempo que era limpio,
donde no existían el miedo ni la muerte.
Mostrame entonces para qué sirve la muerte
de los hombres cuando aún no han vivido,
cuando no aprendieron a amar, para qué sirve
la muerte nuestra, mamá!

Te vas?. . . No me dejes! Todavía falta
para amanecer. No quiero morir de noche!
Tengo miedo, como antes, como cuando era niño,
antes que la muerte y el asco me hicieran hombre
me hicieran un remedo de hombre
que todavía tiene miedo al silencio,
al pora, que se esconde detrás, allí afuera,
y a veces rasca el piso
para que no me olvide que está allí, esperando.

No. No quiero morir lejos de casa.
Allí, bajo el parral, allí, junto al aljibe.
Y papá? Por qué no viene a verme?
Donde está papá?
Sí, allá, junto al aljibe, en tu jardín,
junto a aquél agua que era dulce.

Aquí el agua es amarga y dura,
lastima las entrañas, porque está llena
de rencor, sabor a guerra y muerte.
Aquí el agua envenena a los hombres,
los llena de odio, nos llena de odio.
Ella ha matado a tantos, y quiere ahora también
mi cuerpo, quiere mis sueños, mis recuerdos.
Ah! Pero aquél día, no te olvides de aquél día,
aquélla tarde, cuando cayó un gato en el aljibe.
También entonces el agua llevaba la muerte.
Ese día se volvió turbia y maloliente,
como de pronto se me ha vuelto la vida.

Los sueños no sirven de nada, madre.
No detienen la muerte, ni el asco de vivir,
ni la rabia insana que a veces se apodera de mí.
Los sueños sólo servían en casa, allá, en el colegio,
antes que el mundo en que vivíamos se rompiera
y estallara en toda esta inmundicia.
Tengo frío ahora, porque están todos muertos.
Yo jugué con ellos desde niño,
vivimos juntos toda una vida,
hace ya mucho tiempo.
Hoy tengo frío, porque ya no está su cariño alrededor
Yo he visto su muerte presente.
Nada parece real, ahora.
Este barro que nos come los pies,
que sólo puede dar a luz mosquitos y fiebre,
este barro se ha tragado la vida.
Deciles que ya no vengan, madre!
Deciles a los que quedan, que ya no vengan.
Porque aquí, sólo estamos los muertos.

Mamá, aún tengo frío. Pero mis huesos
ya no tiemblan. Tengo frío porque no estás,
y el día está aún más lejos.
Dame tu mano; ya no tengo miedo.
Estoy cansado de este horror y de este engaño.
Mamá, ya no quiero vivir.


UNA CARTA
Asunción, 29 de noviembre, 1933

Queridísimo hijo mío:
Hay tanto que quisiera decirte!
Hoy es el día de tu cumpleaños.
Tu padre y yo estuvimos recordando tantas cosas!
Aquéllos días del colegio, cuando te veíamos estudiar
y prepararte para los exámenes.
La tristeza de los últimos días antes de partir,
tu sonrisa un poco confusa; (cómo duele aún
aquélla sonrisa!) y cómo tratábamos de animarnos
unos a otros, hablando de la patria, y de nuestra tierra.
Tus días de vacaciones, tus amigos,
(ya se han ido todos), los meses de verano ...
Hemos ido más lejos, a tu tiempo de niño.
(Habrá alguien que te dé un abrazo en este día,
allá, donde quiera que estés?)
A tu tiempo de niño y tus preguntas inquietas,
tus pasos vacilantes, a tu primera voz,
hay tan diferente ya, y sin embargo,
tan igual para nosotros.
Tu hermano no habla mucho de ti,
pero a veces lo sorprendo en tu cuarto,
mirando sin decir nada tus libros,
tu ropa, buscándote. Es que te extraña,
aunque no diga nada.
Y hemos recordado tanto, que ya casi creímos
tenerte de nuevo aquí, entre nosotros,
como antes, con tus pantalones cortos,
con tu sonrisa limpia y cariñosa.
Y dime hijo, cómo estás, cómo estás hoy?

Hace ya tiempo no recibimos noticias tuyas,
y eso nos tiene inquietos.
Tu padre dice que mientras no avisen,
es que estás bien, que no te ha ocurrido nada,
pero sé que lo dice para tranquilizarme,
porque también a él lo veo temer.
Dime hijo, estás bien, estás bien de verdad?
(Dios mío, cuida de él. Yo lo he oído llamarme
en las noches, y en su voz había angustia,
y desesperanza).
Quisiera saber dónde estás hoy.
Ya sé que no te permiten decírmelo,
pero a veces trato de imaginar dónde estás,
qué haces todos los días,
cómo es la tierra por la que luchas.

Así te siento un poco más cerca.
Hace unos días estuvo por aquí Gustavo.
Vino con permiso; parece que estuvo enfermo.
Dijo que tenía disentería. Estaba pálido, y tan delgado!
Vino a preguntar por ti, y lo ví tan triste
porque no pude decirle nada.
Por qué ya no escribes, hijo?
Hazlo, por favor, y dime que estás bien.
(Dime que la voz que escucho cuando
estoy en silencio no es la tuya,
dime por favor, que la agonía en que vivo
no la vives tú,
que no has perdido tu fe, que no eres uno más,
uno como tantos que veo llegar cada día en el puerto,
como sombras que ya no tienen Dios ni esperanza,
vacías de futuro y ausentes del pasado.
Dime hijo mío, que aún te veré sonreir.
Cuando vuelvas, porque volverás, verdad?)

José y Manuel se fueron la semana pasada.
Ahora ya se han ido todos tus amigos.
Jorge y Roberto fueron los primeros.
Después Gustavo, Ignacio y tú.
Luego Marcos; y ahora se han ido ya todos.
La parralera está cargada de uvas.
Ellas parecen negar la existencia de esta guerra,
parecen negar la presencia de tanto dolor y tanta muerte.
(Tenía diecisiete años cuando se fue, Dios mío,
era un niño, y los niños mueren más fácilmente que los hombres.)
Gustavo habló de la escasez de agua,
de cómo deben recorrer mucho camino
y esperar largo tiempo para conseguirla.
No ha querido contar mucho.

Pienso que no quiere recordar, y entonces
aquéllo debe ser más terrible de lo que cuentan.
(Las guerras siempre traen la muerte de los niños,
mientras su sangre llena los bolsillos de otros).
Desde que te fuiste, hace ya tanto!,
tu hermano se ha hecho cargo
de todo lo que te correspondía hacer a ti.
Y en medio de sus diferencias, se parecen tanto!
El se encarga de tu perro, como se lo pediste.
Hemos recogido para mandarte,
las uvas más verdes, así no van a madurarse
antes de llegar. También hice ayer dulce de guayaba,
para mandártelo todo hoy. Y cigarrillos que compré
para ti, aunque no me gusta que fumes.
Pero en tu última carta me los pediste.
(Señor, a veces me vuelvo egoista,
y entonces no me importa ya nada,
y sólo quiero tenerlo de nuevo en casa,
a salvo de la violencia y de la muerte).
Hijo, prométeme escribir pronto.
Llevamos ya mucho tiempo
esperando saber algo de ti.
Y cuídate; dicen que en el Chaco
abundan mosquitos que transmiten el paludismo.
(No estás enfermo, verdad?)
Por favor, cuídate mucho.
Y piensa que Dios no permitirá que esta guerra
dure ya mucho tiempo.
Y podrás volver a casa.
(Hijo, volverás? Prométeme que volverás!)
                                            Tu madre, que te quiere.


YO NO ESTUVE ALLÍ
Yo no estuve allí.
No ví los ojos viejos
en las caras de los niños.
No ví las manos rotas
intentando contener la inmensidad
de los recuerdos; horizontes de tierra y palmas.
No he visto la desesperación
ni la sed. No los ví morir.
No ví crecer su angustia
bajo un sol que no tuvo piedad
de los niños ni las tumbas.
No los ví volver.
Yo sólo ví caras de hombres-niños,
la sonrisa cansada que vive con la muerte
en míseros ranchitos.
Fotografías viejas y lejanas.
Yo sólo ví los ojos inmensos
de los que volvieron, y recuerdan.
No ví los rostros de las madres
que enterraron a sus hijos.
Sólo escuché voces antiguas
y un silencio de recuerdos y horror.
Sólo ví tumbas y placas de bronce.
Y quizás, en una pequeña urna,
el recuerdo increíble de aquello,
que fue un hombre.
Y sólo imaginé su angustia y su delirio,
y el miedo y el dolor de los que quedan.

Oigo las voces de muchos
hablando las glorias de la guerra.
Son los que enviaron a morir
a los niños.
Y usaron su sangre para comprar
una mísera vida; una mentira.
Veo a veces, pero cada vez menos,
hombres viejos y cansados.
Ellos han vuelto.
Por eso, hoy cuidan coches,
o venden boletos de lotería.
Porque es más fácil
levantar un monumento a un muerto,
que proporcionar una vida digna
a un hombre que no quiere morir.



ÍNDICE
PRÓLOGO - CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS

DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA (RENÉE FERRER) : Guerras / Circunstancia / ¿Por qué? / Despedida / Trinchera / Caídos / Agua / Noticia / Caramañola / Choferes /  Enemigos / Arcángel / Desde aquí / Aguateros / Ex Combatiente / Paz.

SECTOR TOLEDO : Sector Toledo, 1933 / Una carta / Yo no estuve allí.


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martes, 9 de febrero de 2010

PEREGRINO DE LA ETERNIDAD. Autora: RENÉE FERRER / Versión digital: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.



PEREGRINO DE LA ETERNIDAD
Autora:
RENÉE FERRER
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Edición digital: Alicante :
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001
N. sobre edición original:
Edición digital basada en la de Asunción (Paraguay),
Alcándara Editora, 1985.

a César
a nuestros hijos

GÉNESIS
Argamasa candente,
la ilimitada vastedad devora.
Hay un denso silencio
sobre la respiración del universo.

El minuto inicial se precipita.
En fogatas extintas se desvela
un refugio de sombra
para un tiempo sin nombre todavía.
Sobre su piel laten las dunas
y torrentes,
exhaustos los volcanes en sus venas.

Las lluvias sepultaron las hogueras,
las hogueras se bebieron las lluvias,
y desde el pezón azul,
ebrio de espera,
las cenizas alimentaron el germen.

En dilatada quietud, parió la aurora.
Sin testigos, ni lumbre, ni palabra,
amaneció la tierra
prendida al rosal del infinito.
1984

PLANETA TIERRA
Permaneces
en tu órbita interminable tras el sol
como regazo que acuna
los delirios de la carne apaciguada,
las lagunas torrenciales
de las agoreras vicisitudes del sueño.

Entre tantos planetas,
mi destino.
Refugio de mi amargura,
isla de mi silencio,
manantial y desierto.

Antes que el infinito
apagara tus alas,
paloma incandescente,
estabas ya destinado para albergarnos.
Oh raza de abominable perversidad
y alado sacrificio.

Los huracanes del tiempo
esparcieron tus cenizas y dormiste largamente,
en helada mansedumbre, tu quietud.

Pero estalló la aurora
y se hizo la vida,
la más bella y dolorosa,
la más pródiga y fecunda,
hija de la alegría.

Amamantaron tus rocas
nuestro aliento,
tus posadas cobijaron nuestro andar,
se llenaron de antorchas tus contornos
y nuestra sangre, desde entonces,
ardientemente, comenzó a peregrinar.
1979

ORIGEN
Comencé con el tiempo
en las colinas de un astro intemporal
para ser peregrino taciturno
de la eternidad.

Mi ser se fue poblando
de esquemas fugitivos
y con los años, dolientemente,
retorné a la inmensidad.

Bregando hacia la aurora paso a paso
fui dejando alforjas de ser y olvido
para encontrar delante en los caminos
más recodos que andar, nuevos destinos.

¿Qué fui en la distancia elemental,
que ya no tengo
de aquel primer latir ningún recuerdo?

Sólo escalar y escalar
encadenado al cuerpo,
levantando al caer la frente al viento.

Si el hombre sólo fuera llamarada,
una vida que deja interrumpida,
un cuerpo que se pudre y se termina,
qué triste su destino, qué mezquina
su limitada dimensión.
1979

PEREGRINO DE LA ETERNIDAD
a don Félix Azcurra

Islas surcando el infinito,
embriagadas de inmensidad.

¡Qué largos caminos te conectan,
cuán breves se tornan hacia atrás!

Esperanza de ir hasta Tu encuentro
-peregrino de la eternidad-

Saber que caernos y en el tiempo,
fuertes, nos podremos levantar.

Certeza de que un día no tendremos
ni el vestigio de la mezquindad.

Intuición de mundos sin rencores,
astrales colinas sin maldad.

Cual lluvia de luz el pensamiento,
al alma desciende sin hablar.

Amores profundos que tuvimos,
qué grato volverlos a encontrar.

Paloma, la vida entre las tumbas,
ceniza que vuelve a flamear.
1979

IGUALES
Entrelazados en el silencio,
debemos entenderlo;
somos iguales todos,
creados para un norte incandescente
con la misma arcilla de los tiempos.

Diferentes, tal vez,
en el matiz que ponen los defectos
o el distinto color de nuestros cuerpos.

Sentirse acantilado que no rompe
el soplo huracanado de los vientos.
Oh error trascendental que nos denigra.
Qué tristemente lejos de la aurora
boga este barco nuestro hacia las sombras.

Debemos entenderlo, alma pequeña,
estamos destinados a arrancarnos
esta adherida imperfección doliente,
perderla por caminos siderales,
ahogarla en torrentes ancestrales
hasta que sepultemos los rencores
en los pozos oscuros que separan
la vida de la nada.

En la quietud íntima del ser,
reconozco de otras multitudes
la ronca soledad;
distintas solamente
por los tristes desvelos del destino,
iguales en el fin y en el principio
de un mismo derrotero peregrino.
1980

CAVERNAS
Taciturna la luz,
medita sus relieves
mientras el reposo adormece
las ondas.

Ni círculos concéntricos
trazados en el agua,
ni bravo ventisquero
susurrando entre peñas
algún nombre.

Cavernas,
silenciosas cavernas.

Suspendido en el aire,
volatinero el cuerpo
pierde su forma estable,
mientras se escurre la carne
transformada en sal.

Ni música lejana,
ni rumor de palabras.

Cavernas,
esa nítida quietud
de las cavernas.

Un grito de protesta
rompe la piel usada
ahuyentando la sombra
de mezquindades
olvidadas.

Y somos, como entonces,
tras un cándido sueño
de inmortalidad,
tan sólo hombres.
1973
.
SOBREVIVIENTE
(1984)

Estos poemas obtuvieron el primer premio en el Concurso de Poesía convocado por «Amigos del Arte» en 1984 y se publican con la suficiente autorización de dicha entidad.

- I -
Acurrucado y solo.
Los brazos aferrados a las piernas
en un páramo de aves abrasadas.

Aterido y helado
el corazón. Transidas las arterias
por un dolor antiguo y sin embargo inédito.
Estrenando el horror,
a pesar del horror
de los siglos repitiéndose.

Sumido en una cóncava, interminable espera.
Fetal hasta los huesos
bajo el gris desconsuelo de la luna.

Torrenteras de sal en sus mejillas,
y un vidriado paisaje de rescoldo y ceniza
en el aposento de las órbitas.

Aferrado al espanto de vivir todavía
va dejando las aguas de su cuerpo
en brocal de silencio.

Ante sus ojos secos estertoran
ciudades derribadas,
humareda,
y sobre el aire tenso
un sabor incisivo
a metal retorcido, a polvo vegetal,
a pájaro sediento.

Hoy deambula entre ausencias desde su lecho inmóvil.
Ausencias que le hablaban tan sólo hace un momento
de ir a un bar por la noche
o confundir los cuerpos
bajo el blanco arrebato de las sábanas.

Desmesuradas cuencas
donde a beber no llegan ni siquiera los cuervos.
No hay cuervos ensañados sobre la muerte aislada.
Todo es muerte y silencio.
Sólo muerte y silencio.

En la vastedad desconsolada
del planeta
una queja gastada se ha quedado sin voz.

A lo lejos, errante, va un tumulto de sombras
que no le dicen nada,
o todo le repiten;
y en el centro preciso de una distancia insomne,
acurrucado espera:
el reverso de la vida,
la consumación,
la caridad del olvido.

- II -
Un grito elemental empaña el aire;
estalla calumniando la médula del hombre
contra el rojo abismal del horizonte.

Un clamor desgarrado estruja el aire,
y desde ese vocerío
agujas de voz perforan
la turbia lejanía de las nubes.

Tan sólo voces y sombras
tras vómitos de luz impía.
Tan sólo voces girando
sin palabras, sin nombres.
Tan sólo un ronco gemido
de gargantas anónimas rodando.

Y sobre ese mar de voces
se alimentan las hogueras
del llanto inconsolable de la aurora.

No es necesario el sol.
Sin la pausa del cansancio
se vuelve añicos la voz
en las rompientes de la nada.

- III -
De cuanto me importaba
nada queda.
Los que a veces me amaron
simplemente se han muerto.
Y las manos,
aquellas alfareras
sobre la arcilla abrasadora
de mi cuerpo,
murieron tiritando,
distantemente.
Lejos.

El eco de los pájaros
se ha vuelto ceniciento.
De los árboles cuelga la amargura del duelo;
y en la trémula línea del silencio,
calado de abandono,
asumo
la soledad sin término.
.
Enlace al ÍNDICE del poemario Peregrino de la eternidad en la BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES
Peregrino de la eternidad:
Génesis / Planeta tierra / Origen / Peregrino de la eternidad / Iguales / Cavernas / Encuentro / Hijo / Muerte / Despedida / Ausencia de mi padre / Rumbos / Reencuentro / Ansia / Inspiración / Poemas / El columpio / Desamparo / Astronauta / Los montes / Atardecer / Deseo sólo un árbol / Plegaria de un niño / Minuto / Respiración / Para decirte / De regreso / Solitario / Las preguntas / Rutina / En un rincón /Espejo / Llamada
Sobreviviente (1984): - I - Acurrucado y solo / - II - Un grito elemental empaña el aire / - III - De cuanto me importaba / - IV - En un surco doliente / - V - Me cala la memoria lo inconcluso / - VI - Desde la arena movediza / - VII - Acurrucado y solo / - VIII - Si yo pudiera tenerte / - IX - Ya los últimos pájaros / - X - Luces se encienden y se apagan / - XI - Un murmullo de nubes se derrama / - XII - La inteligencia en una hoguera / - XIII - Un aroma jugoso / - XIV - Se desnudan los astros / - XV - En este andar tan quieto y desolado / - XVI - Polifónicas voces me conmueven / - XVII - Cierro los ojos / - XVIII - La mano que detuvo / - XIX - En la rodilla tengo / - XX - Acurrucado y tieso / - XXI - Fuimos arritmia y desvarío / - XXII - Una espina ha dejado / - XXIII - Sobre el altar inmenso del planeta / - XXIV - ¡Tierra deshabitada / - XXV - Las preguntas tienden sus alas negras / - XXVI - Qué vestigios de tiempo quedarán /- XXVII - Para taparme tengo / - XXVIII -El tiempo de morir me ha vuelto / - XXIX - Hija del universo permanece
.
Enlace al CATÁLOGO POR AUTORES
del portal LITERATURA PARAGUAYA
de la BIBLIOTECA VIRTAL MIGUEL DE CERVANTES

viernes, 5 de febrero de 2010

DESDE EL CAÑADON DE LA MEMORIA. Autora: RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA - Prólogo: RUBÉN BAREIRO SAGUIER / Versión digital: Biblioteca Miguel de Cervantes.



DESDE EL CAÑADON DE LA MEMORIA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Edición digital: Alicante :
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001
N. sobre edición original:
Edición digital basada en la de 2ª ed. Hamburgo, [s.n.],
(Imprenta Paul Molnar), 1984.
PRIMER PREMIO
Concurso de Poesía AMIGOS DEL ARTE
Homenaje al Cincuentenario de la Defensa del Chaco
Asunción-Paraguay
1982
A los que quedaron
a los que volvieron

y en especial a la memoria
del Tte. Primero Luis Estragó Trías
.
LA AUTORA
. Renée Ferrer de Arréllaga nació para la poesía paraguaya a la edad de 21 años, cuando publicó su primer libro, un manojo de poemas de amor bajo el título de «Hay surcos que no se llenan», en 1965, seguido dos años después de «Voces sin réplica».
. Se volcó más tarde a la poesía infantil, tomando su voz un nuevo horizonte. Aparecieron así «Cascarita de nuez» en 1978 y «Galope» en 1983.
. Su acento profundo y hondamente americano se expresó nuevamente en 1982 con el presente poemario, «Desde el cañadón de la memoria», una visión estremecida de la Guerra del Chaco, que desangró a Paraguay y Bolivia entre 1932 y 1935. Con esta obra obtuvo el primer premio en el concurso de poesía de Amigos del Arte «Homenaje al Cincuentenario de la Defensa del Chaco». Ha sido incluida en las antologías «Voces femeninas en la poesía paraguaya» de Josefina Plá, «La mujer en la poesía hispanoamericana», editada por el Fondo Editorial Bonaerense y, en «Letras femeninas en América», edición especial de la Asociación de Literatura Femenina Hispánica, 1981. Fundó en 1982 con otras escritoras la Asociación de Literatura Infanto-Juvenil del Paraguay. Es miembro del PEN-Club paraguayo.
. Renée nació el 19 de mayo de 1944 en Asunción y tiene el doctorado en Historia de la Universidad Nacional de Asunción por su tesis «Núcleo poblacional establecido en torno a la Villa Real de la Concepción -Origen y desarrollo socio-económico».
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PRÓLOGO
. El tema de la Guerra del Chaco ha sido escasa y débilmente tratado en la literatura paraguaya de creación. Los estudiosos atribuyen esta carencia al factor compensatorio de la victoria del ejército-pueblo paraguayo (y aquí me niego a entrar en la polémica de si ganamos la guerra o perdimos territorio). La otra característica propia a nuestra cultura -con razón también evocada- es la falta de tradición en lo que concierne a la dimensión imaginaria. Y por el contrario, la inflación textual en el dominio de la historiografía, crónicas y memorias, fenómeno que también se constata a propósito de la contienda chaqueña.
. Es por ello que resulta tanto más interesante el libro de Renée Ferrer de Arréllaga, Desde el cañadón de la memoria. Se puede decir que el mismo equivale, en el dominio poético, al tratamiento que del tema hace Augusto Roa Bastos en Hijo de hombre, en lo que respecta a la producción narrativa. Es decir, proyectarlo a un nivel de transposición estética en el que la elaboración del significante trastrueca proteicamente los datos de la «realidad» histórica, sin que por ello sufra el contenido de la «verdad» emocional, de la verosimilitud textual. Que son niveles esenciales de la escritura en la producción imaginativa, cuando se trata de un tema como el abordado.
. El distanciamiento, temporal y de experiencia, de la autora con respecto a la circunstancia histórica evocada le permite conseguir las variantes semánticas, los matices diversos, múltiples con que encara esa transposición. El sugestivo título está ya dando cuenta de esa proyección, de esa refracción en el verbo. Y la reelaboración literaria del significado nos llega en el eco multiplicado con que la poesía sabe restituir su fluidez a la realidad. De pronto su voz se consterna ante el hecho trascendental de la crueldad inútil de las guerras, que reduce a todos los hombres a la misma cifra del destino:
. «El soldado que esparce sus pedazos / en la antesala del silencio / es siempre el mismo» («Guerras»). Es esa tónica reflexiva, grave, desolada o dolorida la que se mantiene en la primera parte del poemario («Circunstancia», «¿Por qué?»). A partir de «Despedida» («mirada interminable / abarcando las costas que se alejan»), son las situaciones circunstanciales, los lugares u objetos («Trinchera», «Agua», «Noticia», «Caramañola»), o los personajes cargados con los signos del destino trágico o heroico («Caídos», «Choferes», «Enemigos», «Arcángel», «Aguateros») los que ocupan el redondel de la luz poética. Para cerrarse sobre las consecuencias y los despojos de la cruenta representación («Desde aquí», «Ex combatiente»). El balance del absurdo naufragio está dolorosamente rematado en el último poema, «Paz»:

«Ya no tiene sentido
ni la angustia,
ni la espera ensombrecida de la aurora,
o el miedo,
o el coraje...
Sólo duelen las almas asomadas
al brocal insondable de la ausencia...»
.
. Renée Ferrer de Arréllaga nos conduce en este deambular alucinado «entre las cruces del silencio», «por cañada y sendero, / por trinchera y ocaso...» con el paso seguro de una palabra constelada de imágenes de refractada emoción, cargada de símbolos evocadores, nostálgicos, devastados o tristes, que sigue de cerca el ritmo del «tiempo irremediable» en que quedaron «los huesos solitarios / lamidos por la noche...» Porque el distanciamiento señalado no implica, en absoluto, indiferencia ante la tragedia de compartida sombra que vivió su pueblo. La autora vibra al recomponer, «desde el cañadón de la memoria», el tejido doloroso de esa experiencia histórica. Su voz se encrespa de ira impotente, de orgullo solidario, se prosterna en dolida, en fraterna proximidad, despliega su estandarte «con relente de angustia», con «un frescor de lapacho», con «un incendio de alondras sobre el curso del alba». Por encima de ese «trágico desvelo / en los acantilados del silencio», que es la guerra fratricida, hay una respuesta de esperanza compendiada en el díptico de su poema clave «¿Por qué?».

«... el faro del ayer encanecido
en la rada del tiempo nos aguarda.»
. Hay aquí una evidente apuesta de futuro, en la que la poesía propone una continuidad entre un pasado herido y un proyecto que nos aguarda, como un desafío, «en la rada del tiempo». La voz acendrada de Renée Ferrer de Arréllega, que sabe trascender la anécdota, refringir plurívoca y apasionadamente la realidad histórica, es al mismo tiempo una respuesta a ese reto. Y esto porque la poesía, que por esencia manifiesta la palabra de la colectividad, es capaz, como el pueblo, de superar las más sombrías calamidades, llámense guerras, pestes o dictaduras. Es lo que hace este intenso, este fulgurante poemario, «Desde el cañadón de la memoria», que es en cierta manera, una memoria del futuro.
RUBÉN BAREIRO SAGUIER - París, enero de 1984
.
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GUERRAS
No importa que las guerras tengan nombre
siempre serán un llanto
y un silencio,
un trágico desvelo
en los acantilados de la muerte.

Las aves agoreras beberán en los huesos
traspasados de viento
un sabor de abandono,
y partirá aún doliente
su vuelo fugitivo
hacia el tajo insaciable de la ausencia.

Se volverán los páramos albergue
de un pulso coagulado,
un alboroto en sombras,
y tendrán los crepúsculos
la calcárea tristeza del astro taciturno.

No importa que las guerras tengan nombre
y un lugar en el tiempo.
El soldado que esparce sus pedazos
en la antesala del silencio
es siempre el mismo.

CIRCUNSTANCIA
El hombre es pasajero de la aurora,
sereno timonel entre los astros,
caminante de un minuto demorado.

Va talando las horas en la huella
donde los sueños cantan
o se asfixia la sangre.

En la grieta del pulso se derrama
un tropel de congojas que perturba
la mansedumbre del remanso.

Todo cambia de pronto,
todo cambia.

Es un hombre varado entre los hombres
formando una miríada de alientos simultáneos,
un follaje de arterias tras el llanto
en la encrucijada de la violencia.

Todo cambia de pronto,
irremediable.

Se reclina a lo lejos el sol acongojado
y en la distancia tirita cabizbajo
un hálito de sombras.

¿POR QUÉ?
Hay preguntas que sólo se develan
bajo un claro de estrellas entornadas,
preguntas que trastornan
el brillo inaccesible de las constelaciones.

Somos los caminantes de un lucero
signado por un surco visionario.
Habitantes de un redil
donde clarea un relente de angustia.
Coordenada indeleble
de vastas lejanías orográficas
en constante garúa de hora y ansia.

Un frescor de lapacho nos cobija
la espesura del alma;
el faro del ayer encanecido
en la rada del tiempo nos aguarda.

Las aves de la aurora se desbandan
cuando esparce la tierra sus andrajos
en desorden de sombras,
y un tórrido aguacero
anega la hendidura
en la quebrada insomne del misterio.

No quisimos el charco de amapolas ultrajadas,
un incendio de alondras sobre el curso del alba,
simplemente,
horadado nuestro suelo
le devolvimos su leche de guarania.

DESPEDIDA
Mirada interminable
abarcando las costas que se alejan.

Espuma taciturna
rompiendo quedamente
el minuto suspenso.

Adormida en los aires
se estanca la euforia primigenia,
el adiós largamente demorado.

Un tumulto de alientos se acurruca
en el corredor de la conciencia,
en tanto que la imagen chorrea débilmente
su tristeza a lo lejos.

Mil palomas se agitan
sobre una multitud esclava
del silencio.

Se aferra la congoja al horizonte
con la dulce nostalgia
de todo cuanto ha sido.

Grietas desconocidas tiritan en el aire
inundado de nombres,
y ante los arrebatos del destino
un desvalido asombro
se aglutina en la garganta.

TRINCHERA
Yacija donde rompe un oleaje de espera,
y se anega el recuerdo maniatado.
Deambula la nostalgia
con la triste faena
de adormecer cenizas
en la opaca longitud de sus entrañas.

Fue un albergue sonámbulo
en las esquinas del verano,
mantel para un banquete taciturno
en los pozos del alba,
alcoba de un insomnio trastornado.

Del coraje rondando en un desierto
de lunas fugitivas
cobijó el sollozo mutilado,
el sudor acampado
en los harapos de la aurora.

En su cauce sin nombre
quedó el adiós definitivo
de los peregrinos de la muerte;
candiles permanentes
de un tembladeral abandonado.

En los estanques del péndulo
sus senos de telúrico silencio
amamantaron una estirpe
cautiva del destino.

CAÍDOS
Permanecen
en el vestíbulo de la muerte
con la ceniza del sueño
en las órbitas vacías.
Centinelas insomnes
de una sedienta latitud
de raíces oscuras.

Refugio de aves mansas
sus huesos solitarios
lamidos por la noche.

En un golfo de angustia
se hamacan los despojos
de una vigilia largamente presentida.

Las cruces del silencio
cautivas de un desierto taciturno
se alargan mansamente
en esa soledad desamparada.

De repente la nada
amordaza el pulso de la lumbre,
y un naufragio de rezos
modela
el rostro del coraje.

AGUA
Reverbera el poniente
un caldo de verano
empapando muy hondo la celda del silencio.

Las veredas del llanto
inventan espejismos que parten fugitivos
al galope del tiempo.

La vigilia entre tanto va arrastrando su lastre
de nombres presentidos,
presentidos y yertos.

Se desdobla en la tarde de sol y polvareda
un mudo abatimiento
sin que nada mitigue la ausencia cenicienta.

No estás en las faenas,
furtiva, entre las sombras
con esa mansedumbre de calma primigenia.

Ni te esconde avariento un rescoldo de siesta
cuando inertes los ojos llorando se revientan.

Te has ido hacia una noche de lunas apagadas
donde nadie te encuentra.

Y llega tu caricia retrasada
cuando ávidos cuervos se deleitan
sobre una desolada tumba abierta.

NOTICIA
Enramada empapada de sombras.
Una mudez de labios apretados
transita su calma perfumada.

Los pasos se desvelan
en la arena.
Palpitan los malvones
en el aire.

El silencio agobia
el aleteo de los pájaros,
mientras inunda el sol de goterones
las grietas del verano.

En el pozo se hamacan los helechos
y muy hondo se aduerme
la frescura del agua.

El cántaro se llena dejando olor
a tierra después de lluvia mansa.
Un gallo rompe el aire
con el filo cruel de su garganta,
y más lejos un perro
despertándose ladra.

Todo parece entonces suspendido
en un sorbo de tiempo
y de distancia.

En la chacra se ara como entonces.
En el fogón prendido
humea un caldo de tristeza.

Con ramas secas se barren las tinieblas
y la mudez persiste
en el trajín de pasos aquietados.

Hasta el loro ese día
en su aro ha callado.
Un tumulto de rosas
se agolpa en los rosales
y las plantas modelan
su lenta caminata,
de la cocina al patio
sobre una huella santa.

Dos palomas morenas
encienden una vela
y una lágrima.

El tiempo irremediable,
irremediable, pasa.

CARAMAÑOLA
Puñado de latón donde palpita
un recuerdo de siesta
en alucinada vastedad.

Manantial prisionero
alivianando el tajo del insomnio
en el solazo
con la fría moldura de sus labios.

Su roce se recuesta
con esa mansedumbre de pausa acostumbrada
sobre la celda del cansancio.

Compañera febril
cuando la piel acampa
bajo un astro de arenas azuladas.

Mujer para un orgasmo interminable
cediendo brevemente sus honduras
en los claros del alba.

Se inclinan sus sorbos torrenciales
a regar un desierto de amapolas abiertas.

Y estéril ya, su lecho de vendimia,
el secreto remanso de su cauce
se queda, compasiva,
recogiendo caricias en la noche
bajo un cielo de estrellas ateridas.

CHÓFERES
Hay un triste temblor de follaje ultrajado,
en picadas salobres un filo de agonía,
el temor con que empañan los pájaros gigantes
la quietud de la siesta.

Bajo un sol desquiciado
el retraso del péndulo
expulsa de su alcándara
a los desheredados de la vida.

Se tropiezan las ruedas en los huecos insomnes
de una rendija abierta
y se llenan los montes de monótonos ecos.

Estoicos peregrinos,
van sorteando las hebras del silencio
entre sacos de viento y polvareda
hasta llegar,
desde un ascua desértica,
a empaparles el tajo de la espera.
.
AGUATEROS
Agreste soledad.

Distancia lineal en el umbral de la mirada,
el pulso resignado bajo una demente claridad,
gemidos de metal
en el regazo desvalido de la huella.

Agreste soledad.

Hay manos retorcidas
estrujando a lo lejos los senos de la tierra,
un buril decidido corta la tarde rectilínea.
Fantasmas trepando las tinieblas del deseo,
palabras rescatadas del recuerdo
y esa tibieza alada de caricias ausentes.

Agreste soledad.

Palmeral ceniciento bajo un sol empañado,
descampada quietud de un páramo sediento.
Acordes de guitarras desterradas
y una marca candente
en la garganta torrencial
de lunas anteriores.

Agreste soledad.

El cielo se ensombrece bajo un himno funesto
de metálicas aves
derramando su sombra
sobre las dunas de la impotencia.
Un grito quiebra el aire.

Humareda y silencio.

EXCOMBATIENTE
Soy un mástil de latido torrencial,
un ayer,
y un volver hacia el recodo
donde esperan los bártulos yacentes.
Un galope tronando
sobre la ilímite vastedad de la mirada,
una atroz hemorragia de rendijas abiertas.

Soy un páramo viejo
apostado en un tiempo de distancia,
un ansia de brújula errabunda
en las cañadas del silencio,
la mano suplicante al minuto furtivo
que penetra en la nada.
Fiero yunque de tanta lejanía
y un laurel en el alma.

Soy un avaricioso centinela
de un palmeral desierto,
vigía solitario bajo ausentes estrellas.
El miedo del instante irrepetible
de morir y vivir eternamente,
el salto de una vena encabritada
en la valla del imposible.

Y ahora, tantas veces,
un terrón olvidado
bajo el aguacero de la vida.

PAZ
Sobre la huella reseca de la sed
donde ronda la locura agazapada,
tiembla el salitre adherido a las entrañas
con imágenes de sangre entremezcladas.

Ha llegado el instante.
El silencio absoluto de la paz.
La quietud innombrable de las horas
y esa lluvia de flores en el viento.

Ya no tienen sentido
ni la angustia,
ni la espera ensombrecida de la aurora,
o el miedo,
o el coraje.

Sólo duelen las almas asomadas
al brocal insondable de la ausencia,
la pérdida de aquellos
para quienes la muerte
ha sido el último recuerdo de infancia.

Ha terminado ese andar
perdiéndose en pedazos
por cañada y sendero,
por trinchera y ocaso.

Después de tantos días de tu ausencia,
de tanto llanto apretujado
en los rincones que esconden la flaqueza,
después de tanta entrega derramando
fogata irremediable,
has llegado, por fin,
la deseada,
cubriendo los campos de batalla
con tu lluvia de flores en el viento.
.
Enlace al ÍNDICE del poemario Desde el Cañadón de la Memoria en la GALERÍA DE LETRAS del PORTALGUARANI.COM
La autora / Prólogo / Guerras / Circunstancia / ¿Por qué? / Despedida / Trinchera / Caídos / Agua / Noticia / Caramañola / Chóferes / Enemigos / Arcángel / Desde aquí / Aguateros / Excombatiente / Paz
.
.
de la BIBLIOTECA VIRTAL MIGUEL DE CERVANTES
en el
www.portalguarani.com

martes, 27 de octubre de 2009

Seminario Internacional de Literatura “La Función Social de la Literatura en el Paraguay” / Invita: Amigos del Arte. Asociación Cultural y Artística

Seminario Internacional de Literatura
“La Función Social de la Literatura en el Paraguay”

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** Los días 30 y 31 de octubre se llevará a cabo un Seminario Internacional sobre Literatura con el tema central “La Función Social de la Literatura en el Paraguay” con escritores y profesores universitarios del exterior y de nuestro país quienes desarrollarán temas alusivos en conferencias y paneles. Nos prestigiarán con su presencia: la escritora Lily Tuck, ganadora del Nacional Book Award 2004 de USA y el Profesor Tracy Lewis de la Universidad de Nueva York en Oswego.
** El acto inaugural será el viernes 30 de Octubre a las 9:00 hs. en la Sala del Seminario del Centro Paraguayo Japonés. (Julio Correa y Domingo Portillo)
//
la Municipalidad de Asunción y
el Centro Paraguayo Japonés
en el marco de “Asunción Capital Americana de la Cultura 2009”
//
Para mayor información:
Centro Paraguayo Japonés: Julio Correa y Domingo Portillo. Tel: 607 277/8
Lic. Emi Kasamatsu. Presidenta. Pen Club del Paraguay. Tel: 0981 430 374
//
Invita:
Asociación Cultural y Artística
Fundada en 1947

sábado, 10 de octubre de 2009

CONCIERTO DE LA ORQUESTA JUVENIL DEL CCPA / MARTES 13 DE OCTUBRE DE 2009

Concierto Clausura de Temporada
de la Orquesta de Cámara Juvenil del CCPA
Martes 13 de octubre – 20:30 horas
Teatro de las Américas – José Berges 297
Entrada Libre y Gratuita
Invita: AMIGOS DEL ARTE. Asociación Cultural y Artística.

** El martes 13 de octubre a las 20:30 horas, la Orquesta de Cámara Juvenil del CCPA presentará un concierto con músicos nacionales e internacionales invitados en el Teatro de las Américas, con entrada libre y gratuita.
** En la oportunidad se contará con la presencia de la soprano argentina Gabriela Guzzo, quién estará acompañada por la Orquesta Filarmónica Ovetense dirigido por el Mtro. José Miguel Miranda, el coro Polifónico de la Escuela Miranda dirijido por el Mtro. José Luís Miranda, el coro Polifónico Municipal de Villarrica dirijido por María de los Angeles Godoy y los jóvenes integrantes de la Orquesta de Cámara Juvenil quiénes estarán bajo la dirección del Maestro Miguel Angel Gilardi (Arg) y del Mtro. Gabriel Graziani.
** El programa incluirá obras de Holst, Horner, Piazzolla, Mozart, G. Gilardi, H. Giménez, y un Homenaje a Franz Joseph Haydn.


Soprano Argentina Gabriela Guzzo
** Gabriela Cecilia Guzzo nació en Buenos Aires en 1983. Realiza sus estudios de Canto en el Conservatorio Superior “Manuel de Falla” de dicha ciudad, perfeccionándose con la cantante Laura Rizzo. Paralelamente realiza estudios de teatro con el director Gabriel Jacuwovich.
** Se ha presentado en grandes teatros de la Argentina, como el “Colón” de Buenos Aires, el “Círculo” de Rosario, “Roma” de Avellaneda, “Alberdi” de Tucumán, “San Martín” de Tucumán, “25 de mayo de Buenos Aires” y “Provincial” de Salta, participando en roles protagónicos de ópera: “Dido y Eneas” de Purcell, “El Empresario” de Mozart (ésta última clausurando la temporada 2006 de la Orquesta Sinfónica de Tucumán), “The telephone” de Menotti y obras sinfónicas y sinfónico-corales entre ellas, la más relevante, la Sinfonía nº 4 de Mahaler (convocada por la Orquesta Sinfónica de Salta para inaugurar la temporada 2008 del teatro). En otros teatros de Sudamérica como el "de las Américas" de Asunción del Paraguay (ha protagonizado la opera “La Serva Padrona” de Pergolesi) y Bangue de Brasil (se ha presentado como solista en un concierto dedicado a Mozart). Ha participado también en un concierto de música argentina en la ciudad de Joao Pessoa (Brasil) invitada por la universidad de dicha ciudad.
Ganadora del concurso de interpretación de “Música Contemporánea Argentina en el 2006 y del concurso de “Jóvenes cantantes de ópera” en el 2008” organizados ambos por “La Scala” de San Telmo.
** Ganadora en el 2009 del Concurso de Interpretes de Compositores Clásicos Argentinos organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
** En el 2010 realizara una gira por Europa presentandose en teatros de Francia e Italia.
Maestro Miguel Angel Gilardi
** Nació en Buenos Aires, estudió en el conservatorio superior Manuel de Falla y posteriormente en Alemania e Italia. Ha sido director titular de varias de la principales orquestas sinfónicas de Argentina y dirigido orquestas en Alemania, Austria,Brasil, Chile, Colombia, España, Estados, Unidos, Finlandia, Francia, Israel, Italia, Moldavia, Venezuela
** Desde 1975 se encuentra ligado a la vida musical del Paraguay dando conciertos y cursos.
** En el 2004 fundó la Orquesta de Cámara Juvenil del CCPA. Algunos de sus conciertos han sido retransmitidos por radio y tv en Argentina, Brasil, Finlandia, Francia e Italia, dentro de su discografía se encuentran grabaciones de Luis Szaran con la Orquesta Sinfonietta de París y la Orquesta de Tucumán y de Florentin Gimenez con la OSCA y Miguel Echeverria como solista.
** Recibió distinciones y premios otorgadas por las Municipalidades de Asunción, Buenos Aires, Cascabel, Caracas, Ciudad del Vaticano, Fundación Peire de Jerulasem y recientemente por el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires como interprete de la música clásica argentina.

INFORMES:
orquesta@ccpa.edu.py
021 224 831 - 0981 55 71 03
Lucho Falcón Faría

viernes, 28 de agosto de 2009

AMIGOS DEL ARTE - BREVE RESEÑA

BREVE RESEÑA DE “AMIGOS DEL ARTE
** Amigos del Arte es una entidad sin fines de lucro cuyo principal objetivo es promover el arte y la cultura.
** Fue fundada en julio de 1947.
** Sus actividades abarcan campos de la literatura, música y danza.
** Desde entonces se han realizado periódicamente Exposiciones, Concursos de Pintura y Escultura, Poesía y Narrativa, Conciertos y Recitales de Música Erudita y Popular, Conferencias y Paneles, además de actividades sociales dirigidas a sus asociados y a amantes de las artes en general.

** Los socios fundadores de Amigos del Arte (1947) fueron:
· Ida Piccioti de Franchi
· Domingo Franchi
· Ida S.C. de Torcida
· Gerardo Torcida
· Carlos E. Basterreix
· Lila Debat de Basterreix
· Catalina Overton de Fell
· J.R.M. Fell
· William H.J. Chippendale
· Linda King de Chippenda

** Comisión Directiva Actual. - Periodo 2008-2010
· Presidente: Beatriz Holden de Rojas
· Vicepresidente 1º: Luis M. Gini
· Vicepresidente 2º: Osvaldina Servián de Bulnes
· Tesorero: Marcelo Gini
· Secretaria de Actas: Gloria Miranda de Pistilli
· Secretaria de Relaciones: Adriana Villagra
· Miembros Titulares:
Beatriz Casañas de Molinas
Gloria Cresta
Marité Lamar de Cardozo
Gloria Miranda de Pistilli
· Miembros Suplentes:
Nélida Amábile
Balbina Salcedo Milleres
Agustina Ramírez de Mallorquín.
· Síndico
Titular: Dr. Manuel Gill Morlis
Suplente: Antonio Medina Boselli

** Para más informes, escribir a la siguiente dirección de correo electrónico:
amigosdelarte.py@gmail.com

viernes, 10 de julio de 2009

LAS DISYUNTIVAS DE ARTHUR MILLER - Charla de LUIS ALBERTO FRUTOS / Invitan: CENTRO CULTURAL PARAGUAYO AMERICANO y AMIGOS DEL ARTE.

EL CENTRO CULTURAL PARAGUAYO AMERICANO
Y
AMIGOS DEL ARTE
--
tienen el agrado de invitar a Usted(s) a la Charla
“LAS DISYUNTIVAS DE ARTHUR MILLER”
que brindará LUIS ALBERTO FRUTOS con la colaboración
de MYRIAM SIENRA y CARLOS BENEGAS
--
El acto se llevará a cabo en la
GALERÍA AGUSTÍN BARRIOS del CCPA,
El jueves 23 de julio, a las 19:30 horas.
Asunción, 2009
--
Dirección: Avenida España Nº 352
Mayor información:
Amigos del Arte [
amigosdelarte.py@gmail.com ]
--Invita:
http://www.portalguarani.com/