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domingo, 3 de julio de 2011

MARIO RUBÉN ÁLVAREZ - LAS VOCES DE LA MEMORIA. HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS - TOMO I / QUYQUYHÓ de ANTONIO ORTIZ MAYANS

 
LAS VOCES DE LA MEMORIA
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
TOMO I

Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa:
ENZO PERTILE
Diseño de tapa: Miguel Ángel Sosa
Asunción-Paraguay 2003
 

 MEMORIA VERTIDA AL PAPEL


Alguna vez la fuerza de la nostalgia y el amor al terruño de Sixto Cano, colectivero en Buenos Aires, oriundo de Quyquyhó, dieron lugar al nacimiento de una de las más bellas canciones dedicadas a un pueblo del Paraguay. Aquel hombre sencillo, de repetidos ritos cotidianos en el volante, es un caso poco dado en la historia de la creación de la música paraguaya: fue el autor moral de una obra que, materialmente, pertenece a dos grandes del arte de nuestra patria: Antonio Ortiz Mayans y Francisco "Nenín" Alvarenga.
Al escuchar, una y otra vez, QUYQUYHÓ siempre me intrigó la inclusión, en la última estrofa, de ese enigmático nombre en la composición. Quería conocer por qué figuraba allí aquel "hijo ausente que en su nostalgia ojahe’o".
Sixto Cano supo en vida que gracias a él su valle se hacía inmortal en una canción. Lo que ya nunca sabrá es que de la curiosidad que despertó su extraño protagonismo en esos versos nacidos de la osadía que le proporcionó el techaga'u, se originarían los relatos que ahora forman parte de LAS VOCES DE LA MEMORIA, HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS, Tomo I.
A fuer de sincero, ése no era el único misterio que, como oyente de la música paraguaya, pretendía develar. Quería, por ejemplo, saber por qué el poeta, músico y compositor ovetense Manuel Romero Villasanti habla en REMITA MÍA del "bondadoso destino" que había puesto ante sus ojos una mujer llegada de General Aquino. Deseaba saber la identidad de quien una tarde se hizo dueña del mundo en una polca. O por qué el poeta guaireño Gregorio Narváez Arce, en VILLARICA CHE CIUDAD, dice "akóinte che rasy/ che mandu’a nderehe" con una añoranza imposible de superar.
En tren de indagación, me preguntaba también cómo José Asunción Flores y Manuel Ortiz Guerrero habían lanzado al infinito las alas de PANAMBI VERA. Asimismo, me intrigaba el alma del teniente Godoy que más que a los fusileros que iban a cumplir su sentencia de muerte enfrentó a su propio destino. En el compuesto GODOY FUSILAMIENTO, de Juan Manuel Caballero, más conocido como "CABALLERO'I", hay dos episodios que siguen conmoviéndome. Uno es cuando el poeta le dice, casi como un disparo de desafío: "VALÓRKENA EHECHAUKA" y el condenado le responde: "EIMÉKENA CHE YPYETÉPE/ TEREHECHA KARIA'Y". El otro es cuando, ratificando aquellas palabras, él mismo ordena "¡fuego!" a los tiradores. Sólo por el hecho de haber ingresado al denso entramado de los sucesos que tuvieron como protagonista a aquel oficial, ya me siento suficientemente gratificado por haber emprendido la aventura de curiosear en la memoria popular.
A fines de julio de 1998 el azar me tendió la mano. El director del diario última Hora -del que entonces era colaborador-, Demetrio Rojas, pidió que en el Correo Semanal de los sábados se incluyeran historias de canciones populares. La iniciativa recibió el apoyo entusiasta de Bernardo Garcete Saldívar -quien vive en Dinamarca y estaba de paso por Asunción-, autor de un libro sobre la vida de Luis Alberto del Paraná. Fue así cómo, desde esa época, en forma ininterrumpida, la música paraguaya ganó un espacio semanal en la sección bautizada como MEMORIA VIVA. El perentorio reclamo de cubrir un espacio cada semana contribuyó a que mi disciplina personal se fuera amoldando a esa exigencia. Así, cada ocho días, la oralidad descabalga para convertirse en palabra impresa. Al convertirse ahora en libro, tomando aquella idea, adquiere el título de LAS VOCES DE LA MEMORIA, HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS, TOMO I. Las palabras son ahora el río sonoro a través del que circulan los recuerdos que, de otro modo, se hubieran perdido irremediablemente.
Bucear en el universo de lo que casi exclusivamente guarda la memoria de los protagonistas tiene sus bemoles. Y sus trampas, que, a veces, son mortales. Los relatos de los autores vivos, de los ya desaparecidos que dejaron en boca de testigos calificados sus historias y los pocos impresos -libros, revistas, folletos-, fueron las fuentes que me permitieron aproximarme al nacimiento de polcas y guaranias. Los recogí andando al dorso de la vida, con los oídos alertas y con las preguntas siempre a punto de disparar.
Debido a que los recuerdos de los autores o de los testigos sufrieron la interferencia del tiempo o a que el pasado fue "acomodado" al presente de manera intencional, es imposible afirmar que lo que se cuenta aquí sea siempre la verdad. Es sí posible sostener que hay una total fidelidad y respeto a la manera en que se narraron los hechos, sin intervenir para nada en ellos.
Si este escribiente dijera que redactó solo estos textos que hoy adquieren la forma más perdurable de un libro, cometería un imperdonable pecado de soberbia. Los que aman la música paraguaya, en diversos momentos, proporcionaron a este autor datos completos o valiosas pistas que posibilitaron hallazgos felices. O lo estrellaron contra un muro de decepción. Sea como fuese, silenciosamente, son coautores de estas páginas. En numerosas ocasiones, tras una publicación, los lectores contribuyeron a precisar detalles, a corregir errores y a enriquecer los textos.
Una huella diminuta, una hoja suelta en el camino, un e-mail solidario, una visita o una llamada telefónica fueron, en no pocas ocasiones, vehículos valiosos para escribir la historia de una composición musical. En estos contactos personales fue posible constatar que a numerosas personas les mueve el afán de desentrañar los secretos de las creaciones y los creadores de la música paraguaya. Y que preguntas y respuestas eran compartidas por un segmento más vasto de lo que uno, escribiendo en soledad, puede imaginar.
Como la historia de una obra va estrechamente unida a la de su(s) creado(es), con frecuencia, el canal es propicio para hablar de la vida de los autores, ubicados en el tiempo y en el espacio. Sin llegara biografiar -porque lo principal es la composición que se aborda, hay referencias capitales que permiten ubicar en un contexto a los músicos y letristas. La tarea, por ello, es también didáctica, mirando la necesidad de que los jóvenes encuentren las raíces que les permitan incorporar a su identidad elementos esenciales de su cultura.
Estas pequeñas historias son como piezas del gran rompecabezas de la música paraguaya. Al unirlas se va construyendo una parte de esa realidad que continúa vigente en el alma de nuestro pueblo. Aquellos que digan que las canciones remiten a un Paraguay cada vez más distante y menos real, se equivocan: lo que mencionan forman parte del imaginario colectivo y de los sentimientos que, aunque en otros escenarios, siguen siendo componentes fundamentales de nuestro paraguayo reko.
Elegir las casi cincuenta historias -entre las casi 250 que llevo escritas-, no fue fácil. Finalmente prevalecieron la condición de clásicos de los temas y mis afectos. Los siguientes tomos permitirán poner todos los archivos editados en letras de molde.
Este libro que miró el alba con los ojos de las preguntas es hoy -con las respuestas encontradas-, un patrimonio de nuestra cultura popular. El olvido está derrotado porque ya no podrá convertir en cenizas lo que la memoria volcó en palabras escritas. - El autor



 
ÍNDICE DE CANCIONES

PRÓLOGO - EL AUTOR

·QUYQUYHÓ

LETRA: ANTONIO ORTIZ MAYANS / MÚSICA: FRANCISCO ALVARENGA.

· GUAVIRA POTY

LETRA: EMILIANO R. FERNÁNDEZ / MÚSICA: MAURICIO CARDOZO OCAMPO

· NDE RESA KUARAHY’ÃME

LETRA: TEODORO S. MONGELÓS / MÚSICA: JULIÁN ALARCÓN

· MBURIKAO

LETRA: VÍCTOR MONTÓRFANO / MÚSICA: JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

· CHE JAZMÍN

LETRA: TEODORO S. MONGELÓS / MÚSICA: EPIFANIO MÉNDEZ FLEITAS

· RUEGO Y CAMINO

LETRA Y MÚSICA: AGUSTÍN BARBOZA
· ÑEMITỹ
LETRA: CARLOS FEDERICO ABENTE / MÚSICA: JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

· SERENATA CHU'I

LETRA Y MÚSICA: NICANOR FRUTOS / FRANCISCO JARA

· CHE MBO'EHARÉPE

LETRA: TEODORO S. MONGELÓS / MÚSICA: EPIFANIO MÉNDEZ FLEITAS

· CHE PYKASUMI

LETRA: CECILIO VALIENTE / MÚSICA: ELADIO MARTÍNEZ / JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

· PANAMBI VERA

LETRA: MANUEL ORTIZ GUERRERO / MÚSICA: JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

· VILLARRICA CHE CIUDAD

LETRA: GREGORIO NARVÁEZ ARCE / MÚSICA: ANDRÉS CUENCA SALDÍVAR

· CHE LA REINA

LETRA: EMILIANO R. FERNÁNDEZ / MÚSICA: FÉLIX PÉREZ CARDOZO

· MI PATRIA SOÑADA

LETRA: CARLOS MIGUEL JIMÉNEZ / MÚSICA: AGUSTÍN BARBOZA

· FLORIPAMI

LETRA: FERNANDO RIVAROLA

· AL PIE DE TU REJA

LETRA: FERNANDO RIVAROLA / MÚSICA: TAKEMI NDE POHÉI

· TAHACHI REMIMBYASY

LETRA: MANUEL ACHÓN LÓPEZ / MÚSICA: DIOSNEL CHASE

· CHE SYMI PÕRÃ

LETRA Y MÚSICA: MAURICIO CARDOZO OCAMPO

· DESCANSA EN PAZ

LETRA Y MÚSICA: ALBERTO DE LUQUE

· REINITA MÍA
LETRA: MANUEL ROMERO VILLASANTI

· SAN SI JUAN NO QUE SÍ

LETRA Y MÚSICA: MANECO GALEANO

· VY’APAVẽ NENDIVE

LETRA: RUDY TORGA / MÚSICA: CÉSAR CATALDO

· GODOY FUSILAMIENTO

LETRA Y MÚSICA: JUAN MANUEL CABALLERO

· REIKUAA NGA’U RA’E

LETRA: LORENZO MEDINA / MÚSICA: JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

· AHAKUETÉVO ASCRIVÍTA

LETRA: SATURNINO RAMÍREZ GRANCE / MÚSICA: NÉSTOR DAMIÁN GIRETT

· PUEBLO DE SAN COSME

LETRA Y MÚSICA: LORENZO ALVAREZ

· SERENATA CARMENCITA-PE

LETRA: LUIS FLEITAS / MÚSICA: JUAN PABLO BERNAL (RAMÓN VARGAS COLMÁN)

· JASY MOROTĨ

LETRA: DARÍO GÓMEZ SERRATO / MÚSICA: HERMINIO GIMÉNEZ

· VIVOS, EN EL VIENTO

LETRA: JOSÉ ANTONIO GALEANO / MÚSICA: JORGE GARBETT

· OGA’I CHE VY’AHAGUE

LETRA Y MÚSICA: JOSÉ D. MORÍNIGO
· JUEGO DE NIÑOS
LETRA: JORGE LOBITO MARTÍNEZ

· ÑANE ARAMBOHA

LETRA: FÉLIX FERNÁNDEZ / MÚSICA: EMILIO BOBADILLA CÁCERES / AGUSTÍN BARBOZA

· SAN PEDRO DEL NORTE

LETRA Y MÚSICA: JOSÉ MAGNO SOLER

· MI RETORNO

LETRA Y MÚSICA: CARLOS SOSA

· MATEO GAMARRA

LETRA Y MÚSICA: ANÓNIMAS / RECOPILADOR: ELADIO MARTÍNEZ

· CANCIÓN PARA VILLA HAYES

LETRA Y MÚSICA: JAKSON MANOSLAVA

· EL ARPA Y LA DANZA DE MI TIERRA

FUENTE: OSCAR SAFUÁN  Y LUIS BORDÓN

· MBORAYHU HA TAPERE

LETRA: TITO CABRERA GIMÉNEZ  / MÚSICA: ANDRÉS CUENCA SALDÍVAR

· IKATUVA'ERÃPA

LETRA: CARLOS FEDERICO ABENTE / MÚSICA: ALEJO BENÍTEZ Y ADOLFO ARREGUI

· JEIKO PÕRÃVE REKÁVO

LETRA Y MÚSICA: ADRÍAN BARRETO 

· TUKU KARU

LETRA Y MÚSICA: MÁXIMO TORALES

· NE RENDÁPE AJU

LETRA:MANUEL ORTIZ GUERRERO / MÚSICA: JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

· KO’ẽMBYJU
LETRA: CELSO AVALOS OCAMPOS/ MÚSICA: OSMAR ESPÍNOLA

· BELENCITA-PE GUARÃ

LETRA: CHACHO ALCARAZ / MÚSICA: VÍCTOR CÁCERES


************************************

QUYQUYHÓ
EL PODER DE LA NOSTALGIA
Letra:
ANTONIO ORTIZ MAYANS
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del

Buenos Aires. Un día cualquiera de un tiempo cualquiera. Década del 50' quizás. Del 60' tal vez. Pudo haber sido antes también. El tráfico afiebraba la urbe ya nerviosa de la mañana. Cumpliendo con su rutina, Sixto Cano, natural de Quyquyhó, -Departamento de Paraguarí-, artificial de esa ciudad inmensa, conducía un colectivo. De pronto, en una de las paradas bonaerenses, subió un hombre de mediana edad, pulcro, de saco y corbata, con un portafolios en la mano. Le pasó el dinero del pasaje al chofer como quien cumplía un rito diario.
-Ehejánte maestro. Ndéko nderepagái (No maestro. Ud. no paga)-, fue la respuesta que el gesto del recién subido recibió.
-E’a, nde piko chekuaa (Ud. me conoce?)-, atinó a preguntarle el intelectual asunceno al que la intolerancia política había desterrado.
-Mba’égui piko ndoroikuaa mo’âi. Nde hína el famoso poeta Antonio Ortiz Mayans (Cómo no lo voy a conocer. Ud. es famoso)-.
El escritor ya no dudó: ese compatriota lo ubicaba por lo visto. Apenas quedó libre un lugar, se sentó. Desfilaban los semáforos. Cabalgaban los edificios. Pronto llegó a destino.
-Aguejytama che ra’y. Muchas gracias. Acá está mi tarjeta y mi dirección. Andá un día a visitarme (Voy a bajar, mi hijo)-.
-Cómo no maestro; iré un feriado a verlo-.
El domingo no terminaba de levantarse aún. Eran como las diez de la mañana. Sixto Cano, chofer de colectivo, con su asado, su mandioca y sus dos botellas de vino tinto, tocó el timbre en la dirección del autor de uno de los más completos diccionarios bilingües, cuya primera edición data de 1951, en Buenos Aires. El maestro Ortiz Mayans le abrió la puerta. Recordó en el acto al conductor (fue le había conocido y reconocido.
-Eike katu. Esta es mi casa y tu casa también (Pase, por favor)-, le dijo.
La casa del poeta era limpia, ordenada. Su familia vivía con él. La pobreza no habitaba allí. El había llevado su "avío" porque reconstruyó en su cabeza el estereotipo del artista viviendo en una buhardilla, solo, con sus libros, desamparado, casi muerto de hambre. Sus ojos constataron que allí, sin lujos, había un buen pasar. Medio avergonzado, bajó en una esquina lo que trajo.
-Tañongatúna ndéve la nde bulto (Permítame guardarle su bulto)-, se ofreció el anfitrión.
-Kóa ko aru ndéve hína (Esto le traje)-, se liberó al fin. Mientras la parrilla, sin apuros, vestía su traje candente de fuego y chisporroteos, con la carne que empezaba a llenar con su aroma todo el recinto, los dos exiliados -económico uno, político el otro-, dieron rienda suelta al techaga’u que les carcomía. Recordaron lo que la memoria, con la distancia, no había podido convertir en cenizas.
Después de haber comido y bebido, con los recuerdos a flor de labios todavía, ya en la mitad de la tarde, Sixto se calló de pronto. Y como a los dos minutos reaccionó.
-Ajeruresemíngo ndéve peteî favor, maestro (Quiero pedirle un favor, maestro)-.
-Cómo no, mi hijo; ikatútama guive, no hay problema (Si puedo, cómo no)-.
-Chéngo maestro Quyquyhogua ha ndorojopyvaimo’âirô niko aipota rescrivimi chéve peteî poesía la che puéblope guarâ. Techaga’u ko che jukátama (Soy de Quyquyhó. Si no le voy a poner en aprietos, me gustaría que Ud. me escribiese una letra para mi pueblo. La nostalgia me está por matar)-.
-E’a. Ni un náko nda’iro mo’âi chéve. Ñandyry katu hese (Cómo no. No va a ser difícil. Pongamos manos a la obra)-.
Antonio Ortiz Mayans le pidió algunos datos de su pueblo, ya provisto de lápiz y papel. Le solicitó algunas señas de identidad de su valle añorado. Desde la memoria, renacieron allí Loma Chica, Ciudad Nueva, los arroyos Tupâsy Paso y Escuelero, las infaltables serenatas.
A la media hora, el poema estuvo listo. En castellano y en guarani, como él quería. Sixto Cano, feliz de la vida, escuchó los versos. Las lágrimas le quemaron la cara y el espíritu. Gozoso, tomó la copia, se despidió y se fue.
Cuando iba a cruzar la primera calle, para volver a su casa, releyendo su precioso texto, se dio cuenta de dos detalles: él no figuraba por ningún lado y no sabía quién le iba a poner música a tan espléndida obra. Regresó. Tocó otra vez el timbre. Le expresó al maestro sus inquietudes. El las solucionó de un tiro: le agregó una estrofa, incluyendo en ella el nombre del que hizo el pedido y le escribió una esquela nada menos que a FRANCISCO ALVARENGA rogándole que le pusiera una melodía a sus versos. Así nació la polca QUYQUYHÓ.
La versión cantada es una y la que incluye el Gran Diccionario Castellano- Guarani, Guarani-Castellano (1) del poeta es otra (Las dos acompañan este texto). Aquélla tiene nueve estrofas compuestas cada una por cuatro versos. La otra, en cambio, hecha bajo la supervisión del autor, tiene diez. Las grabaciones omiten el fragmento donde se menciona el barrio Chacarita, de Quyquyhó, obviamente. Otro detalle es que la última estrofa ya no menciona explícitamente a Sixto Cano.
(1) ORTIZ MAYANS, ANTONIO. Gran Diccionario Castellano-Guarani, Guarani-Castellano. Eudepa, Asunción, 1990.
Fuente: Diosnel Ortiz, periodista y locutor. El Dr. Carlos Federico Abente corroboró la existencia de Sixto Cano, ya que lo atendió hasta su muerte.

QUYQUYHÓ

De ti muy lejos siempre te añoro
y te recuerdo che Quyquyhó
porque en tu seno desde pequeño
la alegría no me faltó.

Con los amigos de ese pueblito
inolvidable heta aguata
por los caminos tan pintorescos
donde dichoso yma avy’a.

Hoy, pueblo mío, mucho te busco
ha ndaikatúvai che resarái.
en todas partes creo encontrarte
ha mamovénte ndorotopái.

Cuánto yo busco, cuánto te añoro
hoy que estoy solo ha mombyry
tu Loma Chica, tu Ciudad Nueva
barrios de encanto y de tory

Busco tu arroyo Tupâsy Paso
hesakâitéva osyry jave
tu Cerro Alto ichorromíva
opurahéiva pe amo yvate.

También recuerdo del Escuelero
que por el campo osyry mbegue
ese arroyito que costeando
va acariciando rojos tape.

Tus serenatas dulces y tristes
ante la reina del mborayhu
hoy que estoy lejos de todo aquello
como un extraño ahechaga’u.

Y tus mujeres buenas y bellas
y siempre frescas cual amambái
tan hacendosas y tan humildes
péicha iporâva ko ndahetái.

Este homenaje que Sixto Cano
dedica al pueblo de Quyquyhó
es el saludo del hijo ausente
que en su nostalgia ojahe’o.
Letra: ANTONIO ORTIZ MAYANS
Música: FRANCISCO ALVARENGA


QUYQUYHÓ (*)
De ti muy lejos siempre te añoro
y te recuerdo che Quyquyhó
porque en tu seno desde pequeño
la alegría no me faltó.

Con los amigos de ese pueblito
inolvidable heta aguata
por los caminos tan pintorescos
donde dichoso yma avy’a.

Hoy, pueblo mío, mucho te busco
ha ndehegui ndacheresarái
en todas partes creo encontrarte
ha mamovénte ndorotopái.

¡Cuánto yo busco, cuánto te añoro
hoy que estoy solo ha mombyry
tu Loma Chica, tu Ciudad Nueva
barrios de encanto y de tory!

Tu Chacarita, barrio florido,
che mandu’a ramo che hese
mi sentimiento se vuelve trino
como si fuese un korochire.

Busco tu arroyo Tupâsy Paso
hesakãitéva osyry jave
ku Cerro Alto ichorromíva
opurahéiva amo yvate.

También recuerdo del Escuelero
que por el camino osyry mbegue,
ese arroyito que costeando
va acariciando rojos tape.

Tus serenatas dulces y tiernas
ante la reina del mborayhu
hoy que estoy lejos de todo aquello
cuánto yo extraño, ahechaga’u.

Y tus mujeres buenas y bellas
y siempre frescas cual amambái,
tan hacendosas y tan humildes
péicha ipôrâva ko ndahetái.

Este homenaje que un campesino
dedica al pueblo de Quyquyhó
es el saludo del hijo ausente
que de su valle no se olvidó.
Letra: ANTONIO ORTIZ MAYANS
(*) Versión consignada en el Gran diccionario castellano-guarani, guarani-castellano, del autor de la letra.
.
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martes, 4 de enero de 2011

ROMUALDO ALARCÓN MARTÍNEZ - EL PARMASO GUAIREÑO (ANTOLOGÍA POÉTICA) - BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL GUYRA



EL PARMASO GUAIREÑO
Obra de
Ediciones INTENTO.
Asunción – Paraguay
1987 (1ª edición – 407 páginas)




BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL GUYRA Y LA FUNDACIÓN DE VILLA RICA DEL ESPÍRITU SANTO DEL CUARACYVERA


Le cupo a Irala – cuando era Gobernador del Paraguay - , dos acontecimiento de trascendental importancia: su descubrimiento de los Santos del Guayrá y la creación de la provincia del mismo nombre, territorio dominado por entonces, por el cacique Guayrá. Dicha provincia tenía por límite, al Norte, al río Tieté; al sur, al río Guazú o Iguazú; al Este, a la Línea de Tordesillas y al céano Atlántico y al Oeste, al río Paraná.
Años después de tales acontecimientos, Juan de Ortega, Teniente Gobernador, designado por Ortiz de Zárate en 1564, mandó a Ruy Díaz de Melgarejo con cuarenta españoles y varios indios a su servicio, a fundar una ciudad en la Provincia del Guayrá. Melgarejo ubicó dicho población a sesenta leguas al Este del Paraná, en el centro mismo de dicha Provincia, y le puso el nombre de Villa Rica del Espíritu Santo del Cuaracyverá. Del Espíritu Santo, porque fue un 14 de mayo el día elegido para la fundación (obvio es citar el año. 1570): y, Cuarecyverá, porque el lugar pertenecía al dominio de un cacique lugareño del mismo nombre.
Dicha ciudad servía de jalón orientador, para aquéllos, que saliendo de Asunción, buscaban abrirse paso por el Este, hasta la costa del Atlántico, con el propósito de acortar la distancia, que media entre Asunción y la Metrópolis, y justificar, además, el derecho de España sobre dicho territorio, hasta la Línea de Tordesillas y el Atlántico.
Villa Rica, desde que fue fundada, recibió numerosas inmigraciones españolas procedentes de Asunción y de indios guaraníes ya reducidos cristianamente por los sacerdotes, que formaban parte de las expediciones de los europeos.
A través de los indios lugareños (o guayreños, desde la fundación de la Provincia del Guayrá), cundía la noticia, que en la sierra de aquella zona, existían metales preciosos (oro y plata). Lo cual creaba entusiasmo en lo españoles, y éstos, ante tal noticia, no escatimaban esfuerzos ni sacrificio, para allegarse a esos lugares. Por lo expuesto, Villa Rica, pronto adquirió un incremento poblacional, como espiritual, estando éste último a cargo de los religiosos.
Pero, malditas sean las incursiones de los mamelucos (hijos de portugueses e indias) con propósito depredatorio y de cazar indios guaraníes, para llevarlos al Estado de San Pablo, donde los vendían, para ser empleados como esclavos en las factorías agrícolas y talleres.
Eran tan frecuentes las incursiones de estos crueles paulistas, que venían no para realizar transacciones honorables con los españoles, sino que actuaban con salvajismo, asesinando a los indios que se negaban a ser llevados por ellos; depredaban y no aceptaban ni la súplica de los sacerdotes, que con la cruz en la mano, les pedían respeto por la vida humana y sus bienes.
Estos frecuentes atropellos de dichos vándalos, obligaron a los pobladores guayreños a trasladarse de su primer asentamiento, - con los sacerdotes y jefes a la cabeza - . Este primer éxodo de la población guayreña, se produjo en 1635. Quiere decir, que echaron por tierra, sesenta y cinco años de esfuerzos y sacrificio.
Ubícanse en esta segunda vez (en 1594), más al Norte, en las inmediaciones de un afluente del río Paranapanema. Pero la persecución de los bandeirantes continúa, y era menester volver a trasladarse. En esta tercera vez (en 1633), para ponerse más a salvo de los bandeirantes paulistas, se ubicaron al Occidental del río Paraná, casi en el empalme de la sierra del Mbaracayú con el Amambay. Pero se repite la incursión, y hubo que buscar un cuarto asentamiento. Esta vez, al lado sur Mbaracayú (1635). Mas, no se amaina la persecución y era necesario, por quinta vez, mudarse más hacia el Oeste, en la zona de Villa del Curuguaty ( 1636). Pero esto fue en vano. Contenían la persecución, y, entonces, un nuevo cambio de lugar hubo que hacer. Ahora, y por sexta vez en un lugar llamando Espinillo, sitio aledaño de la hoy cuidad de Cnel. Oviedo (1678), de donde por falta de privilegio de la naturaleza (agua potable, terreno alto y sano, etc.) hubo que efectuarse un nuevo traslado  (la séptima y última), ocupando una de las alta colinas de la inmediaciones de la sierra del Ybytyruzú (14 de marzo de 1701).
La constancia y espíritu de lucha de los guayreños, fueron recompensados por los poetas con el lírico calificativo de “cuidad inquieta, andariega y romántica”.
Aquí – en este sitio – floreció Villa Rica, en bellas y laboriosas mujeres; poetas de renombre; brillantes prosistas; oradores y charlistas elocuentes y amenos; sabios científicos; pedagogos ilustres; historiadores de fuste; músicos notables; periodistas; guerreros de fama inmarcesible, como aquel guayreño, que cabalgó sobre los Andes al lado de San Martín y Bolívar, en pos de la emancipación americana.



 



PRÓLOGO
Las ANTOLOGIAS, los FLORILEGIOS, los PARNASOS y otras colecciones similares, en su plano – sabido es – los aspectos culturales idealistas de un país. Hace algunos lustros, entre nosotros, no existían sino alguna colección poética patria, rudimentaria.
No era ello la impericia de los colectores: en realidad traducía una lamentable escasez de producción.
 Señalamos con verdadera satisfacción el progreso visible, que en este orden de cultura nacional, como en otros varios, los artículos, por ejemplo – el pictórico, el arquitectónico - ; se evidencia. Donde otrora apenas era lograble reunir unas docenas de composiciones, hoy se constatan ya centenares de aportes que traducen más o menos, afortunadamente, un verdadero esfuerzo literario. Es más: este esfuerzo rebasa hoy el panorama asunceno. Se extiende al interior de la República.
Un buen ejemplo de ello, nos lo evidencia el importante volumen que con el título de EL PERNASO GUAIREÑO, ofrenda a la curiosidad intelectual, el laborioso escritor y profesos guaireño Romualdo Alarcón Martínez.
Digna de todo encomio es la obre realizada por el entusiasta y paciente colector; ella dota al país de una abundante antología, exclusivamente guaireña. Para muchos, dentro de nuestro medio, resultará poco menos que insospechada, colección tan importante.
Merced al minucioso y cordial interés del erudito Alarcón Martínez, será conocido lo que la historia región del Guairá, tan rica en todo género de evocaciones progresista y culturales, ha brindado a la intelectualidad patria, desde los días heroicos del malogrado Natalicio Talavera a los nuestros.
El señor Alarcón Martínez con esfuerzos en todo sentido plausible, ha reunido en interesante colección, cuanto le ha sido posible hallar diseminado en el país, engendrando en homenajes a  las musas, por el intelecto guaireño.
Muchas de las composiciones integrantes no eran ignoradas: algunas eran desconocidas; unas merecían, ser conservadas en la historia literaria, otras acaso no. Pero todas ellas reunidas constituyen un conjunto interesante digno de ser presentado a la curiosidad nacional y extranjera. Su autor ha realizado, pues, una labor idealista, difícil y útil, ya que parte del material, ahora exhumado, sin este esfuerzo suyo, podría haber desaparecido para siempre.
Sobre el mérito y peculiaridades de los distintos componentes del conjunto, nada diremos, pues lo hace innecesario la ficha biográfica de cada uno de ellos, redactada por el propio autor. Sólo recordaremos que éste nos presenta la tradición poética guaireña como algo sin parangón en las letras paraguayas. No ha de olvidarse que en dicha tradición aparece desde la historia figura del malogrado Natalicio Talavera, hasta el vate admirable e infortunado Ortiz Guerrero, sin contar los émulos cuyos nombres están en la memoria de todos.
El aplauso con que – esperamos – será recibido el trabajo del Sr. Alarcón, unimos el nuestro, modesto homenaje a una colaboración valiosa para el provenir de la historia cultural patria.
Asunción, 1951




Asunción, 25 de julio de 1985.
Señor
Don Romualdo Alarcón Martínez.
Témperley. (Bs. As.)

Mí apreciado amigo:
Recibí de manos del común y caballeresco amigo, don Jorge Vázquez, los cuadernillos de lo que, compilados, compondrán su libro “EL PARNASO GUIREÑO”, próximo a aparecer.
Le quedo sumamente agradecido por doble motivo: primeramente, por la deferencia tenida para conmigo al otorgarme el privilegio de conocer su valioso trabajo por adelantado; segundo, por el goce experimentado con la lectura de su contenido.
Y no es para menos. Desde hace mucho, estos convencido de que el “Parnaso” (?) paraguayo es guaireño... En esa maravillosa e inolvidable tierra parece que sus hijos comienzan a cantar y a recitar antes de haber aprendido a decir: “mamá”...
Creo que el divino don de la poesía es innato con ellos. Usted lo sabe mejor que yo, porque Ud. Es uno de ellos.
La función de recoger los frutos de la inspiración poética de los guaireños es, a más de útil, aleccionadora: en Villarica están los grandes de nuestro mundo poético. El problema radica en hacerlo a la misma medida de sus respectivos merecimientos.
Pienso amigo Alarcón, que Ud. Lo hizo de esa manera. Ha sabido Ud. Seleccionar el poema más representativo de cualidades de los poetas que figuran en su PARANASO. Ofrece Ud. con sencillez, sus rasgos biográficos más salientes y el juicio apreciativo que le merecen: este último, siempre compresivo y acertado.
Y, por si falta algo, la presentación de su PARNASO GUAIREÑO es magnífica.
Por todo ello, Alarcón Martínez, lo felicito; y, al reiterarle mis agradecimientos, me repito su Aftmo. Servidor.
HERMÓGENES ROJAS SILVA



POESÍA, YVÚ DEL GUAIRÁ
Don Romualdo Alarcón Martínez ha mantenido intacto, a lo largo de más de treinta años, los entusiasmos debidos a este Parnaso, que ha continuado acercándolo, en tan prolongada espera, a su valle natal, indudable cuna de poesía.
En cuanto a ese emprendimiento suyo no cabría manifestar mayores sorpresas, entendiéndose que la antigua Villa Rica del Espíritu Santo, y por consecuencia la región del Guairá, es sinónimo de espíritu culto y lírico a la vez, expresado en una especie de señorío  de la tierra, vigente aún en estos tiempos en que la máquina empieza a pensar por el hombre, en un nuevo trance de bestialidad, ahora mecánica, dado que hasta los animales se van humanizando.
Este Parnaso tiene, pues, origen y destinatario preciso. Quizá no se le haya concebido como una mera tarjeta de presentación, sino a modo de expresión cultural, que lo es en todos sus aspectos. Sus páginas ayudará a comprender que en esa zona- tan rica en manifestaciones de intelectuales y ciencia, en acontecimiento sociales y empeños de progreso – el quehacer poético no cesa de fluir, es una especie de YVÚ permanente, cristalino y raigal a un tiempo mismo, que ejemplifica lo que allí se dice, se hace, se siente y se piensa. 
La inclusión de poetas de diferentes épocas ayudará, sin duda, a tomar conciencia de la evolución literaria del Guairá, auque bien sería que las varias incorporaciones personales no corresponden a un sentido crítico, debiendo, antes bien, tenerse en cuenta que se trata de ofrecer una cantidad aproximada de creadores con el propósito de que sea el propio lector quien haga la adecuada selección.
Porque este es, después de todo, un trabajo estimativo, llevado a cabo con simpatía, con intensión de entregar, honradamente, un haz de poemas, incluyendo los de aquellos que, en la intimidad de su juicio, no se considerarían escritores militares. No es que el número rebase la calidad o que este sea un maratónico desfile de emociones y descripciones; de ninguna manera debe suponérselo así. Se entiende que quiere o aspira a ser un testimonio válido de lo que la poesía ha significado y significa en un ámbito donde hay todavía pureza para acogerla e interés por difundirla.
El hecho de que el primer poeta romántico, Natalicio Talavera, haya visto la luz bajo la cercanía protectora del YVYTYRUSÚ, y que otros de igual procedencia cubrieran las etapas propias del modernismo y post-modernismo (Ortiz Guerrero, Ramos Giménez, Natalicio González, entre no pocos) y que en la actualidad detectable una línea que va de Ramiro Domínguez a Modesto Escobar, es indicio más que suficiente como para poder afirmar sin equívocos que esa comprobación es una de las demostraciones de la personería guaireña, férreamente mantenida y defendida con el correr de los siglos.
El mérito indiscutible de don Romualdo Alarcón Martínez consiste en haber sabido resguardar una meditada y apasionada esperanza, en lealtad a su patria del corazón – colindante, desde luego, con la patria geográfica – que confirma en este conjunto, cuya concreción enaltece al autor y prestigia a su tierra.
RAÚL AMARAL




PARNASO GUAIREÑO
VILLARRICA, EMPORIO DE POESÍAS
Los que amamos al libro, y más especificas al libro de versos, no podemos menos que maravillarnos ante la presencia de este volumen, pleno de poesía, y de la buena, que ha tenido que pasar por la criba de una selección rigurosa, estudiada por la crítica, para ser gustado, en definitiva, por el lector, de orígenes distintos y de épocas diversas. Así el selector tuvo amplio campo para elegir. En nuestro caso, Villarica, y sus adyacencias ofrecen un interesante panorama, ya que es rica vertiente de Arte y Sabiduría, de Arte puro y Sabiduría profunda, en un ambiente incontaminado, liberado de acechanza perniciosa, ya que se halla acendrado en el crisol de las más limpias tradiciones de la patria.
Hay que señalar que uno de los tantos méritos de esta obra, es el de ser esta selección la primera antología poética de la región del Guairá, zona considerada como una de la más cultas de la Nación, que encierra miles de motivos de belleza y de encantos. Además se debe decir que el “Parnaso paraguayo es guaireño”, como dijo Rojas Silva.
Por otra parte, poco es lo que hay que añadir a las palabras magistrales de los profesores Viriato Díaz Pérez, Hermogenes Rojas Silva y Raúl Amaral, con las que se prologa este hermoso trabajo del Profesor Romualdo  Alarcón Martínez, en el que se exhuman verdaderos tesoros de las letras guaraníes, oculto en archivos y bibliotecas, y así se pudo comprobar, tras la investigación, el valor que representa para la cultura paraguaya el trabajo de nuestro comentario. Se dijo muy bien, que si no hubiera realizado esta tarea, lamentablemente habría desaparecido, sin posibilidades de acceder a su goce artístico y hubiera sido, al mismo tiempo, una pérdida para las letras nacionales.    
La selección se inicia con el bardo Natalicio Talavera, elogiado por relevantes plumas universales. Prosigue con esa cumbre de nuestra cultura, el poeta y gramático, Delfín Chamorro, de excelsa prosapia, es el maestro de maestro, que fue cantado en forma impar por Manuel Ortiz Guerrero; le sigue Ramón Indalecio Cardozo, luego Doroteo Melgarejo, J. Natalicio González, Leopoldo Ramos Giménez y Manuel Ortiz Guerrero, que forman el trío de oro del parnaso y prosigue con Juan Boggino, figura estelar de las Ciencias y de las Letras; después con Gumersindo Ayala Aquino, poeta de estirpe de Guarán, de alto vuelo; J. Liberto Mussi, autor de brillantes estrofas dedicadas a Villarrica; Santiago Dimas Aranda, autor de bellos poemas; Ramiro Domínguez, poeta y escritor; Modesto Escobar y la selección concluye con Blas Petronio Vega Bareyro, autor galardonado en certamen estudiantil. La lista no termina con estos dignos bardos; hay que añadir el aporte femenino, con el que Parnaso exorna el brillante contenido de esta Selección, y lo componen cuatro damas: Renée Balansá de Checa, Dolores Fernández, Irma Silvero de Domínguez y Rosa Isabel Rojas Silva Cubas de Morales Peña. Son como cuatro gajos de mburucuyá o cuatro gemas cuajadas de diamante del YCUA PYTA, que engalanan este Parnaso, y de este modo le presta vida y hermosura a sus páginas.      
(Abril de 1986)



El PARNASO GUAIREÑO
   El espíritu del guaireño, jamás reposa, ni desfallece, de ahí que, en medio de una penosa dolencia física, que me postró durante toda la década del 40 al 50, concebí la idea de escribir esta obra, con el propósito de demostrar palmariamente, que, efectivamente (como muchos venían sosteniendo desde siempre), que el Guairá es el centro lírico del Paraguay.
    Comencé pensado, que el espíritu guerrero del Cnel. José Félix Bogado, es un lirismo a cabalidad, y que, nuestro primer poeta Natalicio de María Talavera, en medio del fragor de las batallas de la guerra del 70, escribiera sus mejores poemas, también era otra acción preñada de lirismo. Luego pasé a considerar esa larga lista de pietas, que vieron la luz en tierra guaireñas, encabezada por el ya mencionado Natalicio de María Talavera.
   Y bien, sede esta concepción de tal idea, que data de 1947, inicié la tarea de reunir los datos biográficos y las producciones de todos los poetas guaireños, cuya cifra llega a cuarenta y tres, siendo el primero de ellos, Natalicio de María Talavera (1839-1867); y el último. Carlos María Gamba (1942).
   La tarea respectiva a reunir una lista, la más completa posible de los vates  guaireños (sus datos biográficos y sus producciones poéticas), duró del año 47 al 54, fecha en que dicha tarea suspendida hasta el año 1983, para desde entonces proseguir nuevamente esta labor, instado por dos amigos cultores de las bellas letras: el poeta y filólogo guaraní Antonio Ortiz Mayáns y el periodista y escritor, Lic. Ruperto Resquín
   A ellos tengo que expresar mi agradecimiento, porque sin sus palabras de estímulo, tal vez no hubiera proseguido esta obra, todo por ese largo interregno, y por realizar otras obras similares en ese espacio de tiempo; y, si a ellos tengo que agradecer, por ser quienes últimamente me han estimulado para llevar adelante esta obra, hasta su culminación, también tengo la obligación de agradecer al primero que me ha alentado para este emprendimiento, que fue el compueblano y distinguido amigo, Dr. Efraín Cardozo. Para ellos, reitero mi agradecimiento y gratitud.   
Pero también debo agradecer muy sinceramente a mis entrañables amigos, Prof. Amaral y los Dres. D. Hermógenes Rojas Silva y D. Harmodio Efraím Brizuela y el Sr. Jorge Vázquez, como así también a mi querida esposa Lidia Margarita Bissón de Alarcón y a mis hijos Efraín, Lidia, Lucinda y Teresita.
   Finalmente, debo expresar, que esta obra, al par de dedicar a mi familia, dedico también a mi región natal, el Guairá; y, si con la misma he logrado demostrar, que el centro lírico del Paraguay, es el Guairá – tal – me propuse – me sentirá muy feliz.



ORDENACIÓN CRONÓLOGICA DE LOS AUTORES
(ENLACE AL ESPACIO DE LOS AUTORES EN 
LA GALERÍA DE LETRAS PARAGUAYAS DEL



2) DELFÍN CHAMORRO : 1863 - 1931
3) DANIEL CODAS : 1869 - 1941
4) RAMÓN INDALECIO CARDOZO : 1876 - 1943
5) MARCELINO MACHUCA MARTÍNEZ : 1884 - 1962
6) DOROTEO MELGAREJO : 1883 - 1917
7) ESTEBAN GOROSTIAGA : 1884 - 1918
9) CARLOS REGÍS CARONI :  1887 - 1983
10) DOLORES FERNÁNDEZ : 1888 - 1979
11) GORGONIO MALLORQUÍN : 1889 -
12) BLAS MILOSLAVICH : 1890 - 1923
13) FEDERICO RIERA : 1890 - 1916
14) FRANCISCO RUFFINELLI : 1891 -
16) EDUARDO ALARCÓN : 1893 - 1920
18) ARTURO BORDÓN : 1893 - 1976
19) CAYETANO BUSCIO : 1894 - 1954
20) RENÉE BALANSÁ DE CHECA : 1894 - 1963
21) J. NATALICIO GONZÁLEZ : 1897 - 1966
22) MANUEL ORTIZ GUERRERO : 1899 - 1933
23) PEDRO ABSALÓN BOGGINO : 1899 - 1973
25) JUAN BOGGINO : 1900 - 1981
26) ALCIDES CODAS PAPALUCA : 1901 - 1961
28) MANUEL FRONCIANI BORDON :  1904 - 1953
29) EFRAÍM CARDOZO : 1906 - 1973
31) GUMERSINDO AYALA AQUINO : 1910 - 1972
33) GREGORIO NARVÁEZ ARCE : 1911 - 1979
34) ALFONSO VERDECHIA SPLENDIANI :  1911 - 1966
36) SANTIAGO DIMAS ARANDA :  1924 -
38) AGUSTÍN VÁZQUEZ : 1928 -
39) ATILIO RENÉ CELANO : 1929 -
40) RAMIRO DOMÍNGUEZ : 1930 -
41) MIGUEL ANGEL ELIZAÚR : 1935 -
44) MODESTO ESCOBAR : 1940 -
47) CARLOS MARTÍNEZ GAMBA : 1942 - 2010



LISTA DE LOS POEMAS QUE FIGURAN EN ESTA OBRA,
CUYOS AUTORES ESTAN UBICADOS POR ORDEN CRONOLÓGICO


INDICE

NATALICIO DE MARIA TALAVERA (1839 - 1867) : Reflexiones de un centinela en la víspera del combate / A mi madre / Himno patrio / La botella y la mujer / Caí, yagua jha mbopí
DELFIN CHAMORRO (1863 - 1931) : Todo está perdido / Adiós a YBYTY / Sin tema / La esperanza / Los socialistas
DANIEL CODAS (1869 - 1941) : Campana plañidera / Pilato / Venganza macabra
RAMON INDALECIO CARDOZO (1876 - 1943) : El dolor / Ramos / Noche de luna / Pájaro azul
MARCELINO MACHUCA MARTINEZ (1884 - 1962) : El inspector de escuelas / Mariscal López / El último indio / Delfín Chamorro / Adiós del soldado / Al soldado vencedor / A la juventud uruguaya / Las bordadoras de Concepción / Las horas de Cerro Corá / Al poeta enfermo / Eres mi diosa
DOROTEO MELGAREJO (1883 - 1917) : Empalado / La partida / A Cervantes / Ven / El león y su ejército
ESTEBAN GOROSTIAGA (1884 - 1918) : La desterrada (Fragmento)
F. RUIZ ELBA (Francisco Brizuela) (1885 - 1979) : El Guairá / A Villa Rica del Espíritu Santo (Ofrenda) / El árbol del invierno / Colores patrios
CARLOS REGIS CARONI (1887 - 1983) : ¡Pasaron!
DOLORES FERNANDEZ (1888- 1979):  Ruego / La barca de Pedro /  Tu paz, Señor Jesús / Mi maestra / Padre bueno / A Jovita Glitz - IN MEMORIAM / El Día de la Raza. A los niños de la Esc. "Rep. Argentina" de Encarnación
GORGONIO MALLORQUIN (1889 ........ ) : A una beldad de Jhyaty / A mi pueblo
BLAS MILOSLAVICH (1890 - 1923) : Gorjeos tardíos / En tu pantalla
FEDERICO RIERA (1890 - 1976) : Asunción / Villarrica / Pájaro campana / Tu sonrisa (nde pucá by) / Nde mbaracá / Arpa guaraní
FRANCISCO RUFFINELLI (1891-) : A Anselmita / Libertad ganada / Volverán / Mujer
LEOPOLDO RAMOS GIMENEZ (1891-) : Canto a las palmeras de Río de Janeiro / La gloria del cocotero / La cumbre del Titán / El vengador / Los ojos que se cerraron / Junto al alma del mar / El Boyero / Alas y sombras /  Cromo lírico / Triunfal / Luzbel / A don Juan E. O'Leary
EDUARDO ALARCON (1893 - 1920) : Villarrica / Mi camino
EDUARDO GALINDO DE ARRASCAETA (1893 - 1918) : Inflorescencias del alma / Noctámbula
ARTURO BORDON (1893 - 1976) : Corazón de piedra / A la sensitiva
CAYETANO BUSCIO (1894 - 1954) : Cerro Corá / Fuego entre cenizas
RENEE BALANSA DE CHECA (1894 - 1963) : Ma terre guaraní (Mi tierra guaraní) /  Mi tierra guaraní /  Che retâ / Nocturno paraguayo / Incendio tropical / Sin lápida
J. NATALICIO GONZALEZ (1897 - 1966) : Infancia / Medallón materno / Madrigal guaireño / La estrella bañista / Evocación del Dictador / El pollino que murió en el Chaco / Cuerpo a cuerpo / Pombero / Novena elegía / Romance de la paraguaya / Credo / Héroes /  Solano López
MANUEL ORTIZ GUERRERO (1899-1933) : India / Chamorro (El maestro falta a clase) / Susana (A mi madre) / Rogación / Al poeta Juan Zorrilla de San Martín / Schubert en tu piano /  Ricordo / Visión encarnacena (A modo de Verlaine) / Génesis / Canción de ensueño / Raída potî / Serenata / Ofrendaria / Primavera / La guitarra del desengaño / Sus manos / Para tu sortija ideal / Su boca / Jamás / El maestro / Bella manca / Sonetín / Endoso lírico / Delirio de pizzicatos /  El piano  / En voz honda / ¡Loca! / La amarga plegaria de unos labios en flor / Mi instrumento / Suma de bienes / Tarde glauca / NE RENDÁPE AYU / PANAMBI VERA / Jovita ha muerto (Prosa)       
PEDRO ABSALONBOGGINO (1899-1973) : Templo de Dios / En víspera de tu partida sin retorno
PEDRO NOLASCO CARDOZO (1899) : Inquietud / A la memoria de doña Petrona de los Dolores / A la memoria de doña Tomasa González de Cardozo
JUAN BOGGINO (1900-1981) : La miel / El vaso / La flauta
ALCIDES CODAS PAPALUCA (1901-1961) : Lis de plata
VICTOR IGNACIO FRANCO (1903) : Intima / Amor maternal
MANUEL FRONCIANI BORDON (1904-1953) : Villarrica / Ofrenda póstuma a Anatole France
EFRAIM CARDOZO (1906-1973) : Principio de otoño / Siesta Ocaso
ALEJANDRO RAMÓN MARIN IGLESIAS (1907) : Las antiguas señales / Tú debes comprenderme / Aún no percibo
GUMERSINDO AYALA AQUINO (1910-1972) : CHE ANGA (soneto en guaraní) / Corazón (traducción de CHE ANGA, por el Dr. L. G. Servino) /  El misionero de la belleza / Princesita india / MANU’A JHE’EVA
OTILIO GUTIERREZ BROWER (1911) : Quietud y soñar / Madre, no te olvido / Mariscal Francisco Solano López / El labrador paraguayo
GREGORIO NARVAEZ ARCE (1914) : Villarrica CHE ciudad /COEMBOTA / CHE PESEBREMI      
ALFONSO VERDECHIA SPLENDIANI (1914) : Una vez más, Señor / Señor, ¿por qué?/ Invitación
J. LIBERTO MUSSI (Musto Siam), 1922 : Villarrica / Soneto a Ortiz Guerrero / Estrofas a Villarrica
SANTIAGO DIMAS ARAN DA (1924) : Villarrica / Ausencia Mensaje / Sombras en llama / Fragancia de raíces / Sangre de surcos / ¡Hola, maestra! / Irreparable distancia / Niño
IRMA SILVERO de DOMINGUEZ (1926) : Gritaré mi angustia todos los días / Te presiento, muerte / Incertidumbre / El poeta / Quijote del siglo XX
AGUSTIN VAZQUEZ LOPEZ (1928) : Inquietud / Evocación a Villarrica / KAÑERO REKOVE
ATILIO RENÉ CELANO (1929) : Es tan bello vivir / Te quiero / Marucha / Noche... y está sola la guitarra
RAMIRO DOMINGUEZ (1930) : Canción de las manos que emigran / Cántico espiritual en tres momentos / Una gloria en ruinas / El niño de las alojeras / Oda a mi perro (1970) / Poema (1968) / Presente KOYGUA (1971)
MIGUEL ANGEL ELIZAUR (1935) : JHA CHE RETÄ PORÄITE / Radio "GUAIRAPE" / CHE REINDÎMI OCARAIGUA / Dulce madre mía / Por tu ausencia
ALCIDES ANTONIO ORTIGOZA MADELAIRE (1936) : Tu olvido / Vaticinio / Imaginando a Norma / A ti, maestra
ROSA ISABEL ROJAS SILVA CUBAS de MORALES PEÑA (1939) : La epopeya de Irala / Miguelín / Adiós a mi colegio /Asunción / Mi paga lírica / Soneto de mi clase / Mi primavera canta / Papá
MODESTO ESCOBAR (1940) : Siete en punto
BLAS PETRONIO VEGA BAREIRO (1940) : Labriego / Un ocaso / Tus ojos, la noche / Viajera / Yo quiero libertad    / Si me voy un día /  Encontrarte / Ya no es otoño /  Ven, amor
ISIDRO BERNAL GARAY (Bemalgary), 1942 : Al libertador Simón Bolívar / El eje roto / Sembrando amistad / 86, Año de la Paz  / Oh, Juventud Americana
CARLOS MARTINEZ GAMBA (1942) : GUAVIRAMI TYRE NIÑO ARAPE / PYCHAICHI.



SOLAPAS:
El PARNASO GUAIREÑO no es una "summa" antológica. Es la compilación de un copioso material informativo y documental de un aspecto de las letras nacionales, como el centro lírico de la República. Desde el nacimiento de su primer bardo -Natalicio Talavera- en 1839, al del último -Carlos Martínez Gamba- 1942, transcurre ya una centuria, dentro de la cual aparecen voces que serán definitivas y otras que vivieron su momento de luz a la hora de los ensueños fugaces. Pero todos cumplen; dentro de este panorama, una misión trascendente, la amplitud y generosidad puestas de manifiesto por su autor, parecen a simple vista excesivas; para su explicación habrá que tener en cuenta que se trata de un aporte donde se evidencia la realidad geográfica, reunidos por primera vez entre nosotros, y que por esa causa ha sido necesario completarlo en lo posible, para que él pueda llenar un cometido eficaz en lo que atañe a la investigación y a la crítica bibliográfica.
Figuran en sus páginas algunos poemas incluidos en obras similares, no podía ser menos cuando se trata de trabajos consagrados por los especialistas y con los que el tiempo ha ido realizando un importante proceso de decantación. También se incorporan otros inéditos de una originalidad excepcional, tal las composiciones humorísticas de Chamorro y una breve prosa de Ortiz Guerrero que lo expone en todo su magnífico don creador. Además, el orden cronológico estricto y a la noticia biográfica imprescindible escueta, se ha agregado cierta orientación temática en lo que se refiere a la producción de Ramos Giménez, Natalicio González y del poeta de "Nubes del Este", por estar considerados –sin desmedro para nadie-         y ante el tácito reconocimiento de escritores y público como las máximas manifestaciones del alma guaireña, volcada no sólo hacia nuestro territorio, sino también hacia horizonte extraño.
La universalidad de propósito de este libro y la inseguridad de contar con traducciones fieles, ajustadas a un castellano de fácil y comprensiva lectura, han obligado a restringir -en lo máximo- los poemas escritos en idioma vernáculo de los cuatro poetas guaireños especializados en la materia. Nos referimos a Gumersindo Ayala Aquino, Gregorio Narváez Arce, Miguel Angel Elizaúr y Carlos Martínez Gamba.
Y, para que el sentido total de esta tarea tuviera una coronación de mayor relieve, integra la nómina una serie de hermosos poemas de Renée Balansá de Checa, nacida en el Guairá y unida a la patria por vínculo del espíritu, poemas, que, aunque redactados en lengua de Francia -donde ella residió y murió-, guardan, por sus propios motivos y su tono emocional, un inocultable sabor y color paraguayo.
A las calidades de este PARNASO, que ha de satisfacer, a no dudarlo, exigencia de todo orden: literario, didáctico y formal, cabe agregar cuatro prólogos; ellos son: del Di. Viriato Díaz Pérez, del Dr. Hermógenes Rojas Silva, del poeta y escritor Raúl Amaral y del bardo y filólogo guaraní Antonio Ortiz Mayans, más la presentación del autor.
ROMUALDO ALARCÓN MARTÍNEZ, profesor, fundador de colegios, bibliotecas e instituciones de cultura y escritor él mismo, es hijo de la histórica Villa Rica del Espíritu Santo, donde nació el 7 de febrero de 1908. Esta es su primera obra impresa. La vastedad de su labor, que le ha demandado largos años de incesante y afanosa búsqueda y su preocupación por no omitir detalle, ni el más mínimo, que pudiera resentir la unidad del volumen, dan cima con esta edición, que es al par que una necesaria contribución al conocimiento de nuestra poesía, un homenaje emocionado que el autor ha deseado rendir al predio de sus mayores.
EDICIONES INTENTO se complace en presentar al público este libro, uno de cuyos merecimientos reside -a lo largo de sus páginas- en que con el se inicia -insistimos en ella- el estadio y valoración de una intensa producción poética regional, circunstancia que antes no había sido advertida. Por otra parte, el camino que traza señala nuevos y distintos rumbos para aquéllos que quieran detenerse en la discriminación profunda y el meditado análisis de una de las más arraigadas y auténticas expresiones representativas de los seres y las cosas del Paraguay.
Con el presente volumen EDICIONES INTENTO prosigue con la labor de difusión y esclarecimiento iniciada con la publicación de los dos volúmenes de "EL TRINO SOTERRADO", dando a conocer, o mejor, revelando la labor de ignorados poetas de nuestro pueblo, que sufrieron la acción coordinada de la penumbra y el silencio, obra del poder de la incultura y la pobreza...



OBRAS PUBLICADAS POR LA EDITORIAL:
1.- LUIS MARÍA MARTÍNEZ: El trino soterrado. Paraguay: aproximación al itinerario de su poesía social (1er. Tomo)
2.- ROBERTO A. ROMERO: El himno nacional paraguayo en el proceso cultural de la República.
3.- REINALDO MARTÍ: La noche blanca (novela)
4.- LUIS MARÍA MARTÍNEZ: El trino soterrado. Paraguay: aproximación al itinerario de su poesía social (2o. Tomo)
5.- ARISTIDES DÍAZ PEÑA: Acentos en la brega.
6. CANCIO GIMÉNEZ: Escritores y músicos de la época de la guerra del Chaco.


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ENLACE RECOMENDADO:


 EL TRINO SOTERRADO – TOMO I
PARAGUAY: APROXIMACIÓN AL ITINERARIO DE SU POESÍA SOCIAL
TOMO I
Por LUIS MARÍA MARTÍNEZ
Ediciones INTENTO,
Asunción-Paraguay 1985 (427 páginas)
Diseño de tapa: FERNANDO GRILLÓN

Versión digital:
BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES


 

sábado, 31 de julio de 2010

ANTONIO ORTIZ MAYANS - CALLECITA DE MI INFANCIA (POLCA). Música: FLORENTÍN GIMÉNEZ / Fuente: FLORENTÍN GIMÉNEZ - CANCIONERO – TOMO I.


CALLECITA DE MI INFANCIA
(POLCA)
Letra: ANTONIO ORTIZ MAYANS
Música: FLORENTÍN GIMÉNEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

.
CALLECITA DE MI INFANCIA
(POLCA)

Callecita de mi infancia donde tantas travesuras
he gestado cuando niño con muchachos de mi edad.
alternando así los juegos con la bromas y diabluras
no sentíamos los tumbos de ninguna adversidad.

Cuantas veces te he dejado y otras tantas te he añorado
he sentido en la nostalgia de tu aroma de jazmín.
Vieja calle de mi infancia donde ayer tanto he jugado
sin pensar que todo un día se evapora y tiene fin.

II

Y pulgada tras pulgada fuiste mía cada día
cada casa, cada esquina fueron parte de mi ser.
Porque oyeron mis palabras y sintieron mi alegría
ara canto de inocencia y era nuncio de placer.

I

De Asunción eres la calle florecida de ternura,
cuantas veces por tu cuestas perseguía una inquietud
si frecuente recibía por respuesta a la amargura
la ahuyentaba con un canto de optimismo y juventud.

Callecita inolvidable, tú me viste paso a paso
ir del brazo de mis sueños a engarzar una ilusión
en las tardes estivales cuando el sol se iba al ocaso
y las lindas vecinitas se asomaban al balcón.

II

Mis sandalias de viandantes muchas calles han hollado,
pero nunca tu recuerdo se van lejos de mi ser;
callecita de mi infancia, cuantas lagrimas ha enjugado
al partir yo de tu lado en un triste atardecer.

.
Fuente:
202 COMPOSICIONES ESCOGIDAS
DE SU VASTA CREACIÓN DE MÚSICA POPULAR,
CON LETRAS DE DESTACADOS AUTORES.
Composiciones y obras de FLORENTÍN GIMÉNEZ
Impreso en el Centro de Publicaciones
de la Universidad Católica
“Nuestra Señora de la Asunción”,
Noviembre de 1993, Asunción – Paraguay.
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

jueves, 29 de julio de 2010

ANTONIO ORTIZ MAYANS - ALLA EN EL PARAGUAY (POLCA). Música: FLORENTÍN GIMÉNEZ / Fuente: FLORENTÍN GIMÉNEZ - CANCIONERO – TOMO I.

ALLA EN EL PARAGUAY
(POLCA)
Letra: ANTONIO ORTIZ MAYANS
Música: FLORENTÍN GIMÉNEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
ALLA EN EL PARAGUAY
(POLCA)

Allá en el suelo florido
tengo mi rancho, mi hogar,
donde está lo más querido
que jamás podré olvidar.
Cuando brillaba la luna
entre el verde naranjal
no envidiaba yo a ninguna
felicidad terrenal.



Abundo allá la dulzura
que en otra parte no hay,
y esa dulzura perdura
en el Paraguay.
Allá dejé la fortuna
de tener un nido en paz,
de soñar bajo la luna
y querer más.

1ª (bis)

El cantar allá del ave
entona al nacer el día
un himno que siempre sabe
a esperanza y alegría.
Allá el desamor fracasa,
florece allí la amistad,
allá se brinda la casa
en franca hospitalidad.

.
Fuente:
202 COMPOSICIONES ESCOGIDAS
DE SU VASTA CREACIÓN DE MÚSICA POPULAR,
CON LETRAS DE DESTACADOS AUTORES.
Composiciones y obras de FLORENTÍN GIMÉNEZ
Impreso en el Centro de Publicaciones
de la Universidad Católica
“Nuestra Señora de la Asunción”,
Noviembre de 1993, Asunción – Paraguay.
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

miércoles, 10 de marzo de 2010

MANUEL ORTIZ GUERRERO - OBRAS COMPLETAS - Prólogo de ARTURO ALSINA (Fragmento)


OBRAS COMPLETAS
de
MANUEL ORTÍZ GUERRERO
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Prólogo de ARTURO ALSINA
Ilustración de Julio César Vergottini
© Patronato de Leprosos del Paraguay
Editorial Manuel Ortiz Guerrero,
Asunción-Paraguay 1969 (383 páginas)

**/**
PRESENTACIÓN A ESTA EDICIÓN
** En 1952, el Patronato de Leprosos del Paraguay en cooperación con la Editorial Indoamericana, lanzó con agrado, la primera edición de las obras completas éditas de Manuel Ortiz Guerrero. Esta vez, con la inclusión de la obra inédita "ARENILLAS DE MI TIERRA", todas las obras de Ortiz Guerrero ven la luz, rindiéndole el más sentido homenaje, no sólo de parte del Patronato, sino muy particularmente de quien fuera su esposa, la Sra. Dalmacia S. de Encina.
** Con la primera edición, se han recaudado suficientes fondos con los cuales se adquirió un predio en la capital paraguaya, para la erección de un moderno edificio, hoy realidad, desde donde se atienden a los atacados del Mal de Hansen, en forma totalmente gratuita. Por eso, en un sencillo homenaje que se le rindiera a la Sra. de Encina en frente del edificio, el Secretario General del Patronato, expresó y con razón, que "aún muchos años después que Ortiz Guerrero se haya ido, él ubicó la piedra fundamental, sobre la cual descansa hoy una obra de amor al prójimo, espíritu en el cual vivió Manuel Ortiz Guerrero".
** Gracias a la infinita comprensión de la Sra. de Encina, hoy nuevamente, y con renovado entusiasmo, el Patronato de Leprosos del Paraguay, ofrece al fiel público lector, esta edición, que como la anterior, va impregnada de un sentido humanista de caridad social.
PATRONATO DE LEPROSOS DEL PARAGUAY
**/**
PRÓLOGO (FRAGMENTO)
ORTIZ GUERRERO
Y SU ÉPOCA EVOCACION DE JUVENTUD
La primavera canta, la primavera ríe
en un triunfal derroche de luz y de tesoro,
el sol sobre la tierra divino amor deslíe
cual si fuera un diluvio rubio, de puro oro.
O. G.

** Como la sentía en estos versos, fue la primavera de su vida, canto y sonrisa, porque la virtud del canto le nacía en los manantiales del alma y la sonrisa que afloraba a sus labios, era la defensa con que le habían dotado los dioses frente a la humana desventura.
** Romero de ignorados caminos, vigía de estrellas, "con su morral de ensueño a cuestas", apareció un claro día en nuestro viejo Colegio. Transparentando a través de su humilde aspecto de estudiante campesino la prestancia reveladora de auténtica aristocracia espiritual, que no habría de ser desmentida jamás, ni en hechos ni en palabras, se ganó de inmediato el interés y la simpatía de aquella sociedad juvenil, alegre y esperanzada. Amplia la frente, cuya comba daba una sensación de claridad; ensortijados los cabellos de la romántica melena; verdes, grandes y brillantes ojos; sonriente la boca de labios carnosos. La voz, de acento cálido y armonioso, parecía elevarse de lo hondo de un alma iluminada.
** Su vida -lo sabremos después- tiene un precio muy alto. La madre murió cuando él nacía. Junto a la cuna un cirio; frente al fruto del amor, los despojos de la muerte. ¿No parece esto un símbolo de su destino? Y quien cantó con líricos acentos al amor, ¿no pensó alguna vez que la Intrusa había hecho un pacto con Eros, bajo el cárdeno fulgor de su estrella, para que él, poeta, herido en el corazón al nacer, cantara los dulces martirios, las mortales angustias, las alegrías infinitas, que caben, como en un alado paréntesis de eternidad, en el instante fugaz del beso?
** La abuela se ha hecho cargo del niño huérfano vivaz y travieso, cuyos ojos absortos que avizoran lejanías de ensueño en países de magia, están cargados de arcádicas visiones, de azules intensos que recortan los perfiles de los cerros guaireños, poblados de árboles, de animados mitos y de leyendas. Cuando la sed los abrasa, ya sabe dónde, entre las matas de amambay, se oculta la fuente de agua clara que mana entre las rocas, aquella fuente que habrá de inspirarle un día el nombre de su primer libro "Surgente", que:
Fluye de la indiferente
roca, la mansa surgente;
fluye con fuerza inocente,
fluye... fluye eternamente.
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** Allí beberá como aconseja, "con el hueco de la mano", en tanto la corriente se desliza escapándose por el cauce, rumbo al río, al mar, hacia el cielo, cruzando rumorosa y espejeante los campos, en eterna dación de eterno movimiento. Al mismo tiempo que sus ojos perciben imágenes exteriores, su sensibilidad se nutre de nativa substancia. Mientras en la tarea los lentos bueyes hacen girar el torno del trapiche, y en grandes y humeantes fogones se cuece la negra miel, saborea en tosca calabaza el mosto y la cachaza, que apagan la sed y alimentan deleitando. Y cuando en las noches de baile, al son de rabeles quejunbrosos, guitarras, arpas, dulces y tristes cantos de la tierra, en rápido torbellino de paso de polka o ronda de chopí, giran gráciles sobre ligeros y desnudos pies, las raída pôtï de blanco typoy y almidonada enaguas, en brazos del arriero que ajusta a la cintura, como trágico signo de hombría el puñal, semioculto por el poncho que le cae del hombro como un ala abatida, y en danza de cuerpos ceñidos, los ojos en los ojos, en los labios una palabra de amor encadenada al beso, el niño silencioso y pensativo intuye el misterio germinal. Y si en lides de amor y de política luchan los hombres con fiera saña, en el destello de los cuchillos que chocan, en el viborear de los cuerpos que esquivan la puñalada, admira el espectáculo bello y salvaje de la "trenza".
** En la suma de sensaciones e impresiones de su niñez, en la desventura de la hora inicial de su existencia, dolor que gravitó siempre sobre su corazón con el peso sutil y hondo de una herida, ¿no están acaso presentes los elementos primarios, subconscientes, determinantes de su vocación? ¿Su obra poética no estará, acaso, animada por el alma de las horas que se deslizan serenas y placenteras en los suburbios guaireños, "sueños en crisálida" y "esperanza en flor"? Y en el medio físico en que se crió, en el ambiente social en que se desarrollaron sus facultades, ¿no le fue dada la divina hebra armoniosa con que se tejen los bellos versos? La propia lengua aborigen, que:
Cual mi yerutí, solloza y canta,
y como mi eireté grata es de aroma...
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con la cual balbuciente ha invocado de niño a Dios y que lo comunica con su pueblo, ¿no le habrá concedido la virtud musical de sus estrofas?
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ASUNCIÓN, 1914.
LA TORRE Y EL TEMPLO
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** Llega Ortiz Guerrero a Asunción, en los primeros meses de 1914. En aquellos años de la anteguerra mundial, la cultura se ha refugiado en la Universidad y se reduce al desarrollo literal de los tópicos del programa de su sola Facultad: la de Derecho. No existen centros de cultura literaria, artística ni filosófica. La Universidad es el asiento de una generación sin ideales, nutrida por sentimientos egoístas, que no está dotada del sentido de la realidad nacional, ni poseída por la conciencia de una misión. En el Colegio Nacional, en forma imprecisa, se percibe cierta vaga inquietud espiritual, malograda por la falta del correspondiente encauzamiento. No existen profesores de idealismo. El país, víctima de una economía colonial que succiona sus riquezas sin dejarle las reservas indispensables para estructurar su progreso se debate en espiritual anarquía. El universitario, servidor incondicional de un sistema económico, abraza su carrera con criterio estrictamente profesional. No le impulsa el anhelo de servir a la República, ni de superar su mediocre y rudimentaria cultura, ni de forjarse una personalidad; sólo aspira a asimilar los conocimientos necesarios para capacitarse en la lucha por la existencia, sin brillo y sin altruismo. La política y la burocracia son sus refugios, y para medrar en ellas, no es buena carta de recomendación el carácter.
** Al lado de esta zona de penumbra, se proyecta el panorama a sol pleno de la vida nacional; cantos de siembra y cosecha sobre los campos fecundos, sudor de vida y muerte en el taller, manos asidas al hacha que hiende el quebracho, hileras de condenados que por las picadas de los yerbales llevan sobre las espaldas la maldición del oro ajeno y de la propia desventura. Y madres y novias por campos y aldeas, y niños humildes, por sus almas flor de eucaristía, en eterna ronda. Entonces, como siempre, pudo decirse: he ahí un buen rebaño con malos pastores.
** Si la política se nutre de los postulados del liberalismo filosófico, en lo literario se vive en plena era romántica. Aún se canta a la amada en versos lánguidos, al estanque plateado de luna, en hondos suspiros, en acentos quejumbrosos. Aún se muere en verso, abrazado a la esquiva quimera. La revolución de Darío que conmueve los cimientos de la lírica castellana, los versos de fuego de Díaz Mirón, el cristianismo de Almafuerte, el misticismo estético de Nervo y los cuadros del trópico de Chocano, afirman los prestigios de la poesía americana, e impulsan nueva savia en nuevos cauces. Pero en espíritu, se sigue siendo romántico. A la pálida amada sustituye la pálida princesa y, en los lagos plateados, ahora, boga grácil el cisne de Rubén.
** El poeta y el prosador no han llegado hasta la entraña armoniosa del pueblo. Se reproduce el reflejo libresco, no se capta la realidad humana, presente, viva y palpitante. Cuentos concebidos sobre clásicos modelos: asuntos que se desarrollan en expresos, entre brumas. Salambó ocupa el lugar de la residenta, ausente del Panteón Nacional, sin ocupar hasta hoy el lugar que le corresponde al lado de su hijo, el soldado desconocido. Ni las recientes mal llamadas revoluciones, tragedia colectiva de heroísmo negativo, campo de observación para el artista y el psicólogo, ni las leyendas, venero inagotable, ni las ingenuas manifestaciones de un folklore, rico en intimidad nacional, dan a los escritores temas y sugestiones para elaborar la obra artística. La misma literatura española es dejada de lado. Se cita con veneración a Lamartine, a Hugo, a Renán, y se ignora o se olvida a los clásicos de la propia lengua. La sombra de Quijano el Bueno, se desliza silenciosamente por las almas, ocultando su divida, dignificadora locura. Correlativamente, en los colegios, se consumen horas y días en el estudio de los hechos de la Revolución Francesa, mientras la americana y asuncena gesta de los comumeros, apenas es una lección más del programa, por la misma íntima razón que se ha dado este nombre a una oscura calleja de una cuadra, que separa la Catedral de la cárcel. Fariña Núñez, el maestro, reacciona en las estrofas del "Canto secular", al cantar a la "Asunción comunera, madre de la segunda Buenos Aires, y cuna de la libertad de América"; Rafael Barrett, paraguayísimo extranjero, que al universalizar con aliento genial "el dolor paraguayo", descubre en la mujer heredera de la residenta, virtudes en acción, y en el nativo, valores potenciales dignos de ser exaltados.
** El campesino, el mensú, el obrajero, el conspirador, toda una gama de tipos peculiares, no existen para nuestros escritores. ¿O es que la lengua autóctona, que pudo darles moldes originales, constituyó un factor de aislamiento entre la percepción del artista y del alma del pueblo? En todo caso, hubieran conferido a su obra, traduciéndola, ciudadanía universal. Y si sus fuerzas no alcanzaban a cristalizar este anhelo, quedaban las otras capas sociales más permeables: la alta sociedad y la clase media, vetas sin explotar aún. Este olvido, factor negativo, restó a la obra de esta generación, tomada en conjunto, valor perdurable como cifra expresiva de una cultura propia. En la vida misma, algunos escritores semejan personajes escapados de las Escenas de la Vida Bohemia, de Murger. Bohemia astrosa de buhardilla de ciudad europea. La imaginación de estos hombres está poblada de mujeres tísicas, ojerosas, ebrias de alcohol y de estupefacientes, y sus sueños absurdos cobran realidad engañosa al reflejarse en el verde menisco de una copa de ajenjo. Produjeron iluminados por el genio extranjero, sin tener en cuenta que mismo la obra de carácter universalista debe ser creada por el conducto de la observación directa de la naturaleza que nos circunda, de la sociedad que nos nutre de sentimientos y de ideas, en nuestro caso, naturaleza pródiga y hombre insigne, como tipo americano. Existen, sin embargo, algunos atisbos de originalidad esencial en apreciables intentos de liberación. El Huracán de Leo Cen, ilumina de histeria el escenario y Tablas de Sangre de Leopoldo
Ramos Jiménez, documenta, en vigoroso drama, la tragedia del yerbal. Algunas estampas poéticas, cuentos y leyendas se suman a este liberador intento. La novela de costumbres no existe aún.
** Hay, eso sí, en lo que va del siglo, un vigoroso despertar nacionalista. El panfleto lanza su reivindicador anatema de fuego; la polémica deja en las columnas de los diarios como una candente huella de sangre. Es como el anuncio de futuras gestas revolucionarias. Es el trueno que se anticipa al rayo. Los historiadores están empeñados en la defensa de los derechos del país sobre las tierras chaqueñas en litigio.
** Falta a la literatura paraguaya, en su etapa inicial, el cimiento ancho y profundo de Martín Fierro, el ingenio de Fray Mocho, la íntima y vívida comprensión humana de Javier de Viana, el arte descriptivo de Horacio Quiroga, los tipos-hombres y símbolos de Florencio Sánchez. No se comprendió que la fuente de inspiración en esta etapa de la cultura continental está en las costumbres, en la historia, en el paréntesis que es nuestra vida, abierto y suspendido entre el pasado y el porvenir, en los sueños de una generación, en sus rebeldías creadoras. Se vivió de prestado en la forma, en el estilo en que aquella se vacía. Produjeron obra, estimable y han dejado páginas notables, injustamente olvidadas, pero como sistema de literatura nacional y autóctona adoleció de la falta de aliento vital que engendra las obras inmortales. Fueron sinceros en el sentir y en el sentido que dieron a la obra, en la personal percepción de la belleza. Lucharon, y ésta es su gloria y su justificación, contra la falta de tradición literaria. Soñaron sobre escombros. Se sintieron incomprendidos, extranjeros en una patria que amaron sin entregarse, raros en un pueblo cuya vida no supieron reflejar. Dieron flores, pero no frutos... ¡Espíritus selectos! ¡Soñadores de un ideal alto y salvador! ¡Portadores de la perenne luz sagrada, se aislaron en la cumbre para vivir cerca de las estrellas!. Y allí construyeron su torre de marfil. Pero la torre no era un templo y la cumbre atrae al rayo. ¡Trágico destino el de esta generación! Todos los rayos de Zeus, todas las maldiciones bíblicas parecen descargarse de golpe sobre la blanca torre. Sus moradores caen; los unos, jóvenes fulminados por la muerte grata a los dioses; los otros, buscan refugio en las cavernas donde acecha la locura bajo la sombra alada de murciélagos en vuelo y algunos se salvan, mutiladas las alas del espíritu, en las áridas playas de la política.
** Pero el espíritu no muere, y los cuadros se rehacen. Los nuevos hombres rectifican el rumbo y mientras América saluda la aparición de Don Segundo Sombra y de la Vorágine, de la labor pictórica de Diego Rivera y de Siqueiros, casi literaria por lo expresivo y universal de su contenido social, en el Paraguay nace el teatro autóctono, renace y florece la poesía guaraní, en pleno campo de batalla se escriben novelas, se glorifica al indio por los pinceles de Holdenjara, y las notas de la guarania y los reflejos de la cerámica de Campos Cervera se prolongan y se proyectan en una misma onda de luz y de armonía más allá de las fronteras físicas de esta patria, y el espíritu del pueblo, heroico y sacrificado, se hace presente en América y el mundo.
** Y estos hombres nuevos, con los escombros de la torre de marfil construyeron un templo.
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NACE UN POETA
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** En este clima, medio y época nace a la vida literaria Manuel Ortiz Guerrero.
** Al mismo tiempo que publica sus primeros versos, se da a conocer en cenáculos y asambleas. Su voz melódica imprime a las palabras una grata tonalidad, un hondo sentido potencial y las aligera y las ahonda, dotándolas con hábil fonética, de cierta plasticidad ideal que las hace más gráficas y comprensibles. Sus recitales de cenáculo compiten con sus discursos. En la tribuna se apodera de inmediato del auditorio con magnética atracción. Frente a la muchedumbre se destaca su cabeza dantoniana y la palabra, imagen o anatema, fluye de sus labios, ora tonante, ora tierna. Pudo llegar a ser el primer orador de su generación, de habérselo permitido el destino. Este poeta que tan bien canta al amor, tiene vocación de luchador, siente sed de justicia y no teme a la muerte. Si en plena salud y juventud le hubiera tocado vivir un minuto grande de la historia, su mano, desde la tribuna, lo mismo pudo cerrarse en colérico gesto, amenazando secular Bastilla, que escribir, luego con pluma de oro, un delicado soneto a la amada.
** ¿Buen o mal estudiante? Término sin sentido, medida precaria para medir o clasificar a un espíritu de tal magnitud. Poderoso intuitivo, sí lo era. Su alma...
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la loca
llevando un gran beso y un tibio pedazo de canto
en la boca...,
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estaba en perpetuo estado de gracia. ¿Preceptiva? ¿Retórica? Las conoce porque las siente, y su oído no le engaña en la musical percepción. Ha de reír con sonora risa de los retóricos, leguleyos del lenguaje. Emisario de lo divino, en la alquimia de su creadora fantasía sabe dar forma a los sueños, luz a las imágenes, música al verso, entregando pródigo a sus hermanos la astral cosecha: pan de amor a las almas, miel que sabe a dulzor de pecado a los sentidos.
** Vive con Molinas Rolón, el inspirado cantor de "La Atlántida", un fugaz período de bohemia. En la casucha que les sirve de albergue, no se come todos los días, y en las noches de invierno han de dormir por turno para poder utilizar la única frazada con que cuentan.
** De entonces son estos versos:
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Como una visión blanca que pasa sin ruido
vaga toda la noche por la calle desierta
abrazado al fantasma de su sueño perdido,
o con velas hurtadas a necrópolis yerta,
amanece sentado, junto al blanco, al querido
insepulto cadáver de una esperanza muerta.
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** Alude, sin duda, al hablar de las velas hurtadas a su singular aventura del cementerio. El poeta no puede escribir en las largas y frías noches de forzado insomnio. Está sin luz, el bolsillo vacío y agotado el escaso crédito. Un anochecer ronda con porte sospechoso alrededor del camposanto. En sus grandes y verdes ojos arde un designio. De pronto se detiene y espía. El guardián se aleja después de echar el cerrojo a los grandes portones que chirrían, ruido que a nuestro hombre se le ocurre el eco de dos tibias que se entrechocan. Escala la muralla internándose con paso rápido en las estrechas callejas de blancos panteones. A derecha e izquierda, va apoderándose de las bujías que arden en flamígera rogación a lo alto, y escondiéndolas debajo de la capa, gana a la carrera la calle, ya sumida en sombras, y regresa al centro. Natalicio González ha de pintar más tarde, con mano maestra, las consecuencias de esta aventura: "...El problema de la luz lo teníamos resuelto por varios días, pero, he aquí, que el alma de los difuntos persigue al poeta, reclamándole el fruto de su pecado venial. De noche -según él-, jauría de invisibles euménides le vocifera su ira en el aposento solitario".
** A la luz de bujías hurtadas, consumidas por llamas sacrílegas, escribió sus versos en aquellas interminables noches disipando el sueño con el ensueño. La llama votiva vuelve a Dios en luz de poesía, y la ofrenda que manos piadosas consagraron a los muertos, se consume para iluminar espiritual alumbramiento.
** ¿Mujeres en su juventud? ... ¿Carmen? ... ¿Albina? ... No importan los nombres. Lo amaron y él las cantó. A Dalmacia, fuerte y buena como una mujer del Evangelio, no la nombra, como no se nombra a sí mismo. A su madre sólo la canta en vísperas de su agonía. El dolor por su progenitora, el afecto a su compañera, alientan en la fibra más íntima de su poesía y el dolor y el amor que a él sólo pertenecen, surgen de fuentes recónditas, veladas a los ojos profanos. En su concepción panteísta del Universo, siente el orgullo de saberse una ínfima partícula de Dios, encendida de misterio y de pasión, pero entre sus hermanos se juzga pequeño. ¿Qué es el hombre frente al infinito? Y mide su pequeñez por la de los demás. ¿Mujeres? Sí, lo arparon y él las cantó. ¿No está latente en la mujer el signo de la eternidad? Ora, es la raída que con húmedos pies de aurora:
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Va rumbo a la espesura donde la fontana
late en el silencio como un alma humane...;
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o, en las horas de su juventud cuando aun el destino no le ha revelado la fatal herencia:
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... De todos los vasos los vinos mejores
que exaltan, sutiles, los cinco sentidos
e inflaman los besos de los amadores
sobre los intactos senos florecidos...
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** Y en las horas grises de los últimos días, cuando ya no ve sino con los ojos del alma:
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...Luminoso veneno de un azul homicida
intoxica con una vagarosa ebriedad,
los harapos gloriosos de mi sueño en la vida
reverberan al beso de su azul claridad...
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ARTURO ALSINA (Fragmento)
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ÍNDICE
Dedicatoria / Presentación a esta Edición / Presentación a la Primera Edición / A manera de Prólogo
EIRETE (comedia)
SURGENTE (poemas)
· Bebe / Nostalgia / Para tu Sortija Ideal / Suma de Bienes / Tarde Glauca / Raida Poti / Al Poeta / ¡Loca! / Remember / ¡Pasa! / Leopoldina / Ritmos de Vida / Promesa en Flor / Claro Lunar / Ofrendaría / Canción de Ensueño / Saudade / Ermelinda / Serenata / Delirio de Pizzicatos / El Bohemio / La Amada Inefable / El Maestro / Aromas / Sonata Blanca / Jamás / Alabanza / En el Belvedere / Comunión / La Amarga Plegaria de unos Labios en Flor / En Voz Honda / Magdalena Eterna / Schubert en tu Piano / Maternidad / La Gran Conquista / Hacia el Olvido / Introducción del Poema “Urutaú” / La Guitarra del Desengaño / Mi Verso
EL CRIMEN DE TINTALILA (tragedia)
LA CONQUISTA (drama)
NUBES DEL ESTE (poemas)
· Verbo de Fe / Génesis / Primavera / Del Fuego Eterno / Amanecer / Amanecer Rosado / Media Noche / Pura Esencia / Arlequín / Ricordo / Adelina / La Prometida / Su Promesa / La Cita / Memento / Mote / Piropo / Canción de Agosto / Discurso Fúnebre / Carta / Mi Instrumento / Trasmutación / Hojuelas / Copla / La Rosa / Endoso Lírico / Setiembre / Munificencia / "Polen" / Profesión / Sonetín / Su Mirada / Sus Manos / La Boca Divina / Niva / Los Veteranos / La Sortija / Diana de Gloria / “Ulf” / Mensaje a la Ciudad de Posadas / Visión Encarnacena / Gratitud / El Desfile de Mayo Rogación
PEPITAS (poemas)
· Pepitas Galante / Pepitas Amuletos / Pepitas Cuadros / Pepitas Políticas / Pepitas Líricas / Peritas Varias
ARENILLAS DE MI TIERRA (Poemas)
· La Ciudad de Asunción / Soneto / La Lechera / El Gaucho / Susana / Chamorro / Chopí / La Labranza / Yasy Yateré / El Penal / A México / Carbonera / Árbol Aquel / India / Buenos Aires, Salud! / El Mate / Orientación / El Poeta / En Vano / Parque Caballero / A Nicaragua / Rima Celeste / No, no puede ser / A mi Amada / Voz de Presidio / Guarania / Himno Social del Humaitá F.B.C. / La Canción del Soldado / Himno Social del Círculo de Barrereños "La Montaña" / Voz de Clarín / Himno Social del Rubio Ñu F.B.C. / Dulce Veneno / Himno del Club Luis Alberto De Herrera / Mi Amada / El Piano / La Paraguaya / Diana Mbayá / Kerasí / Oñemîtiva Ñe'é / Paraguaî / Panambí Verá / Ne Pore'în / Îsapî Resá Mimí / Yukerimí / Ne Rendape Ayú / Îvaga Jhovi / Poranguerecó Ara / Ta Alabamí' Che Amape / Cunu'ú Sîrî / Himno del Club Pettirossi / Estero Bellaco
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· Alma del Alma Paraguaya (F. Bolívar)
· Manuel Ortiz Guerrero (D. G. Serrato)
· A Ortiz Guerrero (por M. N. G.)
· A Ortiz Guerrero (por Pbro. J. C. Prieto)
· A Manuel Ortiz Guerrero (por A. O. M.)
· Al Malogrado Poeta Paraguayo (Conrado Rodríguez) ..
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ALMA DEL ALMA PARAGUAYA
Con el alma desnuda
Y el corazón sangrando, hay que llegar a ti
Manuel Ortiz Guerrero.
A callar todo ruido y musitar un rezo
y poner en los labios a manera de beso
el signo de la Cruz;
encender en el alma el fuego de los siglos
y quemar tus heridas con el mismo cauterio
que calcinó tu vida
que dejaste a jirones
en cada verso tuyo, en cada línea de oro,
en la estrofa apretada que rimaba el misterio
y santiguar el alma, ya puesta de rodillas,
con la ceniza santa de tu cuerpo quemado.

Quien no sienta en el alma el dolor de la tuya
ni venga iluminado por tus propias ideas,
que renuncie a acercarse
a tu augusta morada,
que deje en el umbral del campo santo
afuera,
todo el ropaje impuro que encubra cobardías.

El que venga hasta ti,
debe saber que llega hasta el volcán que un día
incendió con el fuego de sus sacros dolores
todas las almas puras;
desfloró con su verbo las castas azucenas que dormían
[en su alma
y pobló de armonías las cítaras etéreas.

El que llega hasta ti,
que no crea que llega
como se llega a todas las tumbas de los muertos,
tumbas frías que guardan
la frágil osamenta que duerme como todas
la quietud de los siglos.

El que llega hasta ti,
sepa que llega al santuario donde la idea duerme,
donde el verbo reposa,
donde el numen se aquieta,
donde la estrofa oculta su incendio de orfebre
para que el oro luzca su brillo cincelado;
sabe que allí la luz
no ha tenido el eclipse en que se hundió tu carne,
que hay brillos entornados
las cuatro líneas rígidas que aprisionan tus huesos
de los que brotan ráfagas de ígneas llamaradas
que iluminan la oscura soledad de lo ignoto.
Son las luces de tu alma,
son las luces no extintas
que llevó tu cerebro como finos estambres de tu encéfalo
[pródigo,
para encender e1 mundo con el oro bruñido
de tu siembra idealista.

Por eso estoy aquí:
para rezar a solas tu verbo aún encendido,
para poner al borde de tu oquedad que guarda
tu recuerdo por siglos, mi emocionado acento.

Vengo:
Para traerle no la frase angustiada, no la expresión,
no el perfume de flores que tu losa no aspira,
ni el incienso aromado como dádiva inútil,
ni el aceite encendido,
ni la Cruz redentora.
Vengo:
A beber de ti esa savia nutricia que aún te mantiene vivo,
a escuchar el eco de tus sones de argento,
a dejar que mis sienes se sientan cual las tuyas
golpeadas por los recios latidos
de tus propios martirios,
a enrojecer mis ojos con el fulgor eterno
con que brilló tu vida y brillas en la muerte,
decirte bien cerca,
tan cerca que me escuches,
esta sola expresión:
Manuel Ortiz Guerrero,
que el hermano en la vida
te saluda en la muerte
mi fraternal amigo.
FRANCISCO BOLIVAR (Peruano)

MANUEL ORTIZ GUERRERO
Che cuä rejhe añopüta ysapy satí jhovyva,
MANUEL ORTIZ GUERRERO rera añatöi jhaguä,
jha ta che resapemo yvágagui ogueyyva
Ñandeyara rymbava, jhovyva umi muä.

MANUEL ORTIZ GUERRERO jhecope reyujhuva
opa ara co’eme, potí yojhei pyré,
iñacägui oipo’ovaarandú jhi apuva
ñande apyté mombayvajha ñande resapé.

Ndaipórimi iyurúgui ñe’ë pyjhó osëva,
ndaipori ipy’apype jhapichare pochy.
Mboriajhú rojhechá pe tatape oyeyopeva
jha jhetä rayjhupape ¡Jhi’ante ochyryry!

Co’ägäité peveva, muä che resapevo
jha mainumby ajhecharö, jhesé che mandu'á,
jha jhera ajhenoivo: ¡MANUEL ORTIZ GUERRERO!
ñecö’öi jhatyrova che acägui oye’opá.
DARIO GOMEZ SERRATO

A MANUEL ORTIZ GUERRERO
Alma bohemia, a la ilusión tejiste
una guirnalda con las madreselvas
y las violetas del jardín interno
del lírico huerto de la ensoñación.

Alma bohemia, de la luna amante,
tú fuiste su devoto impenitente,
tú le tejiste bellas filigranas
con el hilo sutil del sentimiento.

De tus versos vertías la belleza
del agua cristalina de los ritmos
musicales, floridos y divinos
que invitan a soñar y a ser más bueno.

"Suma de bienes", "Schubert en tu piano"
cantan cosas de un reino de leyendas,
que sugieren ideas de otro imperio
donde moran excelsas cualidades.

"Loca", "Jamás" son joyas, son alhajas,
trasuntan un retazo de infinito,
de ese inmenso tesoro que escondía
la caja melodiosa de tu espíritu.

Fuiste apóstol de un culto que profesan
los que saben de amor y de belleza,
dignos varones que jamás se postran
ante el altar del oro y la codicia.

Fuiste hermano de todos los que luchan
por la asunción triunfal de días nuevos
y fuiste abanderado de la idea
que salvará la humanidad futura.

El arte soberano fue tu emblema
que hiciste tremolar sin desaliento
en el mástil triunfal de lo más alto
de tu egregia y galana inspiración.
ANTONIO ORTIZ MAYANS
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