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viernes, 5 de marzo de 2010

EPIFANÍA DEL TEATRO (Primera parte). Autor: MANUEL E.B. ARGÜELLO / Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA - Nº 10 (Noviembre 2005)


(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
EPIFANÍA DEL TEATRO
(Primera parte)

CREDO DELACTOR
Creo que el teatro es un templo.
Creo que la representación es comunión.
Creo que en el teatro oficiamos la misa mayor del arte.
Creo que el lenguaje del arte es la belleza.
Creo que la belleza es la palabra de Dios.
ROQUE CENTURIÓN MIRANDA

** En este estudio sobre el teatro usaremos el concepto y el contenido del mito de acuerdo con la más estricta concepción que se tiene de ellos en las ciencias de la cultura. Mito será, entonces, para nosotros la primera pregunta y, a la vez, la primera respuesta que el hombre formula. Viene a ser la tarea inicial de su pensamiento que, desde un lejanísimo ayer, empieza de esta manera a "nacer", a "funcionar". Es el momento estelar de la mente humana. "El mito narra una historia sagrada, o sea un acontecimiento primordial que tuvo lugar a comienzos del tiempo, ab initio", nos dice Eliade. Entenderemos, entonces, en este análisis que el mito es una acción sagrada, que es una irrupción de la divinidad en nuestro mundo habitual y que es: real, ejemplar y universal. Esto nos obliga a diferenciar el mito considerado como estadio mental, del "mito" poetizado, desacralizado, folclorizado.
** Se dice que el hombre vive en dos mundos porque tiene dos raíces, dos orígenes y que su vivir, por tanto, es un instalarse en ambos a la vez. Pero, por lo visto, esta duplicación no le basta y ha inventado un tercer mundo: el trasmundo de la ficción. Por ello, una obra teatral, un cuento, una novela, un poema, es la repetición, a escala humana, del Génesis.
** El nacer, el vivir y el morir, son las tres vertientes radicales de eso que se ha dado en llamar la realidad existencial. Realidad en la que el hombre se percibe y se mueve y que está obligado a domeñar y organizar para subsistir. Dada la magnitud de esta empresa, el hombre se ve acosado permanentemente por esta tarea que, por sus implicancias, termina por absorber su hacer total. De este acoso y encierro le libera su fantasía que, como apuntamos arriba, le ha creado un tercer mundo, mundo al que puede huir leyendo un cuento o una novela o asistiendo a una representación teatral.
** La vida es única, no es canjeable, sus términos son irreductibles y cada uno tiene que vivir la suya. Esto hace que la existencia de los personajes escénicos se vea impulsada por la ambición, por un deseo del personaje de ejercer su voluntad (Luis González V.).
** A la tragedia teatral ya no se la concibe como sufrimiento, como resultado de fuerzas ocultas, sino como tema: el deseo del personaje de ejercer su voluntad, tal la sin par Antígona. Si sucumbe, su caída será ejemplar y perdurará en la memoria. Se convertirá en arquetipo.

DIONISOS: MITO Y TEATRO
** El culto de Dionisos, dios de las almas, cuya esfera abarca la procreación, la muerte y la resurrección, así como el despertar de la Naturaleza en Primavera, tiene su origen en Tracia (1), desde cuya comarca, lo mismo que el culto de Ares (2), lo propagó un grupo étnico que emigró hacia el sudoeste, a Fócida (3), a Beocia (4) y después a Ática (5). Los tracios estaban emparentados con los frigios, entre los cuales se adoraba a Dionisos con el nombre de Sabacios y se le tenía por hijo de la madre de los dioses Ma. En su patria, igual que en Grecia, se festejaba al dios durante la noche del solsticio invernal (6); las mujeres formando círculos, agitadas por pasionales excitaciones y alumbrándose con antorchas, celebraban la Orgía (excitación), palabra que se encuentra en relación con ORGÁO y ORGUÉ. En el mito se consideraba como madrinas suyas a las Ninfas y a las que formaban su cortejo: las Bakchantes (7) (alborozadas), Ménadas (violentas) y Tiasos (impetuosas). Las danzas salvajes, la disipación mental, el alborozo y la arrebatada música de flautas (8), junto con el consumo de bebidas embriagadoras, especialmente vino, que los tracios elaboraban desde muy antiguo, las conducían a un estado de éxtasis durante el cual creían unirse al dios. Se imaginaban que sus almas se desprendían de los cuerpos por la fuerza de las plegarias y se mezclaban con la multitud de espíritus que acompañaban al dios; o bien que él mismo entraba en sus cuerpos, saturándolas de su esencia. El sentimiento de la independencia del alma y el cuerpo, manifestado claramente en los éxtasis (ektasis), conduce a la creencia en la naturaleza divina del espíritu, y, por consiguiente, en su inmortalidad, ya que de la misma manera que en el éxtasis, el alma puede, por la muerte, separarse del cuerpo para tener vida propia; y en este caso, o bien se reencarnará en el cuerpo de un niño y volverá a una nueva existencia terrena, o bien proseguirá una vida puramente espiritual en otras esferas.(9)
** Adorado par a par con Deméter y Kóre (Perséfone) (10) en los antiguos misterios de Eleusis, Dionisos, invocado con el nombre de Iakchos, es el dios que conduce místicamente la procesión de los iniciados en los Misterios de Eleusis. Su nombre parece no ser otra cosa que el grito ritual IAKCHE, lanzado por los fieles (11). En solemne procesión se recorría la distancia de veinte kilómetros, la Vía Sacra, que separaba Atenas de Eleusis, llevando delante la imagen de Iakchos. Llegábase ya anochecido a Eleusis, a la luz de las antorchas, y se acampaba junto al santuario. Durante la noche se hacían danzas de antorchas; el vagar de las luces, su desaparecer y reaparecer, simbolizaba la fatigosa búsqueda de Deméter para averiguar el paradero de su hija Perséfone. Las ceremonias secretas se practicaban en la gran sala de los misterios, el TELESTERION. En una especie de drama litúrgico, se representaba allí el dolor de Deméter cuando Perséfone fuera raptada por Hades, el encuentro de las dos diosas y la introducción de la agricultura en el Ática. (12)
** De esta palabra Iakchos posiblemente viene Bakchos, nombre encontrado por primera vez en Sófocles (13), que los latinos transformaron en Bacchus, y, en castellano, Baco.
** Todas las leyendas que giran en torno de Dionisos, dan nacimiento a la que es verdaderamente griega: a la de que Dionisos es hijo de Zeus y Semele (Thioné), diosa de la tierra, hija de Kadmos el Fenicio, legendario fundador de Teba (14). Su nombre (15) revela que en su patria debía tener una significación análoga, puesto que el vocablo tracio NÍSA, es igual al griego nímfe, kóre; así que Dionisos viene a ser una especie de Dióskouros. Acaso no quiera decir "hijo de dios", sino "el joven divino". Por la muerte prematura y trágica de su madre, a poco de nacido es llevado a una caverna tapizada por los sarmientos de la vid, vid del que Dionisos -ya mayor- extraería el néctar con el cual se embriagaría él y embriagaría a sus amigos, convertidos, desde entonces, en séquito suyo.
** Bien, así es el mito de Dionisos (16). Los investigadores están de acuerdo en que el teatro nace del coro de las procesiones dionisíacas. El proceso sería algo así como se explica a continuación.
** Toda repetición de un mito es repetición de un hecho sagrado (17), es una integración con lo divino. Pues bien, estas procesiones dionisíacas, entonces, eran la reproducción del acto de la irrupción de Dionisos en el mundo, reproducción que al integrar lo humano con lo divino, es, también, disponer de la misma presencia divina. El coro dionisíaco es, pues, el mismo Dionisos, vestido de pámpanos, que seguido de sátiros, silenos y ninfas, sale a enseñar las bondades de la vid. Este integrarse con la divinidad, este consagrarse, es la función primordial del mito. De ahí su repetición. Lo que es preciso destacar es, que desde el comienzo, el hombre religioso sitúa su propio modelo en el plano trashumano: es el revelado por los mitos. No es hombre verdadero quien no se conforma a la enseñanza de los mitos (18)
** Pero el mito de Dionisos tiene un sentido más profundo que el de cultivo de la vid. Toda repetición de un mito es integración, es hacerse sagrado, es irse al trasmundo divino. Nada, pues, sería tan apreciado como aquello que permitiera esta evasión, ese instalarse en la divinidad. Como la vid, cuyo cultivo enseñara Dionisos, produce el vino que embriaga, que es delirio, que es éxtasis, que es ensueño, que es soñar que se vive en un mundo distinto del propio cotidiano, el dios se hizo muy popular y se le relacionó con otras fuerzas y fenómenos de la naturaleza (19). Estaba en todo lo afiebrado -que es madre del delirio-, en el poder generador de la tierra, en la alegría de la Primavera, en fin, en todo cuanto fuera creación, fantasía, energía desbordante.
** Los mitos al ser repetidos devienen en fiestas (20). Por tanto puede definirse la fiesta como la "reprise" del mito, en su plena actualidad; como el juego del mito jugado por la sociedad entera. Expresa así como una forma privilegiada, la ontología de la repetición, característica de la existencia primitiva (2l). Para el primitivo la fiesta tiene un sentido de integración y de purificación, características que para nosotros, para nuestra modernidad, no tienen mayor significado. En efecto (22), no es necesario concebir la fiesta primitiva a semejanza de nuestras fiestas actuales, que más bien representan los despojos subsistentes luego de la descomposición de la unidad originaria. Nuestra vida actual desarrolla, en distintas épocas del año, dos actividades festivas: la Navidad y la Semana Santa, que son fiestas en el sentido primitivo.
** La vida festiva (23) es la vida por excelencia, la vida ejemplar que da sentido a la vida ordinaria. La ceremonia se presenta, desde ese punto de vista, como un estilo de vida. El comportamiento festivo es un comportamiento ritual, definido por un código de tradiciones muy precisas. El tiempo de fiesta requiere la aplicación de una etiqueta rigurosa. Se viste de una manera más cuidada. Se habla un cierto lenguaje, que no es el habitual porque implica fórmulas particulares. Se comen ciertos platos. Se realizan ciertos paseos, se toma parte en ciertos juegos y en ciertas danzas. Se asiste a ciertas ceremonias religiosas. La expresión de los sentimientos, o más bien, la realidad de los sentimientos mismos, está dada desde fuera, por el sentido mismo de la ceremonia, que es un comportamiento global de la sociedad como ambiente. La fiesta, promoción ontológica de la comunidad, corresponde, pues, a una promoción análoga del individuo. Si la fiesta representa el juego social del mito, impone a cada uno de sus participantes un papel de héroe mítico. Dicho de otro modo, la fiesta sustituye al individuo común por un personaje definido por su situación en la constelación del rito. No es que la noción de juego imponga una suerte de engaño. La fiesta apela a una sinceridad nueva. Devela posibilidades no utilizadas. Ayuda al hombre a descubrirse por medio de la máscara misma que le impone. El hombre, revestido de su personaje, tiene acceso a un nuevo sentido de su ser en el mundo, por la toma de conciencia de su función en el conjunto social. Nadie se basta a sí mismo; cada uno se afirma en la colaboración con el otro. Al respecto, la fiesta se constituye como una representación sin público. Todo el mundo representa para todo el mundo. El teatro, que ha surgido de la fiestaza, separa los espectadores de los actores. Ha perdido -y no cesa de tratar de reencontrarla- esta unanimidad primaria, en que cada uno representa con todos, sin que nadie permanezca fuera de la acción mítica. La fiesta primitiva es la utopía con que soñarán los hombres civilizados; utopía domiciliada en la tierra de los hombres y convertida en realidad en la conciliación y reconciliación de la comunidad por la gracia actual del mito.
** En Grecia se realizaban grandes festivales (25), de entre los cuales los de Dionisos eran los más populares; eran cuatro:
1. LAS LANEANAS (Leneas), fiesta campestre, realizada a fines de enero, y cuya organización y presidencia correspondía al Arconte Rey.
2. LAS ANTESTERIAS, en Atenas, en los días 11, 12 y 13 del mes que corresponde más o menos a nuestro actual febrero.
3. LAS DIONISÍACAS RURALES o Pequeñas Dionisíacas, en los burgos del Ática, a fines de noviembre o principios de diciembre (Poseideón), de donde se llamaban también Dionisíacas de Poseideón.
4. LAS DIONISÍACAS URBANAS o Grandes Dionisíacas, en Atenas, del 9 al 14 de marzo, que es primavera, su organización correspondía al Arconte Epónimo.
** Las representaciones dramáticas se realizaban en todas ellas, menos, al parecer, en las Antesterias. (26)
** Los tiempos corrieron y el mito dionisíaco, al igual que los demás mitos, fue perdiendo fuerza. Los dioses decayeron; los mitos se transformaron en mitología folclorizada (Hesíodos); mitos folclorizados y poetizados (Homero), o en inicial filosofía (Parménides), resquebrajándose la tradición mítica. El mito, en el mundo griego, desborda sus cauces religiosos y se vierte en otros elementos, tales como: folclore, poesía, artes plásticas (estatuaria, pintura, imágenes, cerámica, etc.). La concepción primitiva del mito no concuerda en toda su extensión con las mitologías que, han llegado hasta nosotros. Y así, por evolución o por ablandamiento del sentimiento religioso, los misterios eleusinos, las procesiones dionisíacas, devinieron en paganidades, dando a esta palabra los mismos caracteres de las fiestas así llamadas por los cristianos, las cuales, aunque dadas como religiosas, son tenidas por éstos como paganas, por estar poseídas de una religiosidad venida de una religión sin santidad. Desde luego, toda religión corre el riesgo de devenir en paganidad, que es, también, un modo de religiosidad.
** Las procesiones dionisíacas se mancharon con paganidades: las bacantes (bakchantes), sacerdotisas del culto de Dionisos y Deméter en los misterios de Eleusis, solían acudir medio desnudas, con los cabellos sueltos, flores (tirsos) en las manos o antorchas encendidas. Al principio debían conservarse vírgenes, pero luego eran preferidas las más alegres e impúdicas (27); las comparsas de sátiros (satiroi) y silenos se daban al vino sin ninguna medida. Pero mientras en Dionisos el vino provoca una exaltación de sus potencias espirituales y un arrobamiento religioso, en ellos actúa del lado de los sentidos y los predispone a toda clase de salvajes y audaces travesuras (28). E inclusive, eso de que Dionisos fuera el dios del vino parece ser un agregado posterior proveniente de una ventajosa manera de entender el éxtasis dionisíaco como beodez. En cuanto a lo de las orgías, repitamos con Murray esto: "Las fabulosas orgías Ménadas no aparecen nunca, históricamente, en Grecia. La relación con el vino fue desarrollada más tarde por elección, y, en realidad, era completamente secundaria". (29)
** Esta época de decaimiento del sentido trascendente de las fiestas va a cristalizarse en una descripción y en una estatuaria que pinta a los dioses como monstruos. Los griegos (30) primitivos también tuvieron lo monstruoso. Los epítetos homéricos de Hera como de "ojos de vaca" y de Atena como "de ojos de lechuza" nos trasladan a un tiempo primitivo en que los dioses griegos, como los egipcios, tenían cabeza de animal, y los seres demoníacos, en las llamadas piedras de las islas, muestran todavía las más horribles formas mixtas; también la mitología contenía horrores de los cuales los nacimientos de Pallas y Dionisos son restos. Pero el griego, dotado para lo bello, fue desbastando sus monstruos y puliendo sus relatos. La aparición, primero de los poetas, los geniales aedos, y, luego la de los grandes escultores, inician y afirman la belleza, de esa KÁLLOS que dio nuevo paisaje a la Grecia. Mérito (31) de los aedos será que la imagen de los dioses y seres demoníacos, tal como la conocemos por Homero, sea ya completamente incompatible con los mamarrachos de aquellas piedras de las islas, y no puede haber existido al mismo tiempo en el pensamiento de los griegos.
** Este despertar del griego hacia la belleza, iniciado por los aedos, traerá profundas transformaciones; vendrá a fundar algo así como un nuevo orden, ya que toda corriente estética es una nueva concepción y elaboración de la substancia del mundo, sometiendo a una nueva ordenación a sus elementos. El ejercicio de la épica (32), tal como se presentaba antes y a partir de Homero, era ya una escuela de arte; ya aquí podía aprender que no se debía abandonar un género antes de que éste hubiera alcanzado toda la vida posible. Y ya existía la más antigua lírica coral y daba la misma lección.
** Se inicia un gran retorno a la antigüedad mítica para una purificación, para limpiar el Olimpo de monstruos, para comprender de nuevo el sentido de la vida. De allí (33), la necesidad de volver a dar, de tiempo en tiempo, a la existencia comunitaria, donde el ritmo de las liturgias se ha debilitado, su pleno vigor ritual. Se trata de aumentar, de alguna manera, lo potencial de lo sagrado ambiente, de reinstaurar en la realidad humana la presencia integral del Gran Espacio y del Gran Tiempo, con el fin de reactualizar y revigorizar el cosmos entero.
** El fin del siglo VI y los primeros decenios del V señalan, según Werner Jaeger (34), un renacimiento general del espíritu religioso entre los griegos. Este gran renacimiento religioso del siglo VI dio origen a "una inmensa ola de emoción religiosa" (35), en todo el mundo griego. "La expresión de este movimiento, dice Murray (36), fue el orfismo; aparece, primero, como una manifestación de una religión personal hacedora de milagros, en relación con el culto de Dionisos".
** Aventando todo cuanto se dice de Dionisos y arelando luego el resto con cernadero de paso estrecho, el mito de Dionisos sería esto: hijo de Zeus y de la mortal Semele, aunque dios, vivió como hombre; fue recibido en el cielo y llegó a ser dios superior y en cierto modo único (37). Antiguo y popular, "Dionisos es el dios que contiene el espíritu de adoración y la alegría inefable; aparece en una comunión íntima con las almas puras en los sitios más agrestes de la naturaleza, en las montañas solitarias y bajo los astros". Representa el ansia de infinitud, de trascendencia, de integración, del hombre con la divinidad, de volver a ser el dios que fue. Por eso cada (38) uno de los adoradores de Bakchos debía desarrollar su divinidad hasta que llegase a ser un Bakchos; es decir, que realizara su potencial divinidad. Esto obligaba al griego a salirse de su cuerpo, a abandonar su cotidianidad y elevarse a alturas extraterrenas. Por eso, según Murray (39), Dionisos es una de las personificaciones del éxtasis, impulso que está por encima de la razón, y que exalta, fuera de sí mismo, al hombre y le da poder y bendición y desliga su alma inmortal de las ataduras del cuerpo.

1. Trake, Trakia: Tracia.
2. Ares, Dionisos y Orfeo, se los tiene por venidos de Tracia.
3. Fokis: Fócida.
4. Boiotia: Beocia.
5: Attike: Atica.
6. Solsticio de invierno, entre el 21 y 22 de diciembre, el sol está más lejos del Ecuador.
7. Bakchantes. Esta palabra tal vez provenga del sánscrito baksha: devorar. (Ver F. C. Sainz de Robles: Diccionario Mitológico Universal, pág. 96).
8. Aristóteles condena la flauta, "porque lejos de sosegar el carácter lo excita hasta el arrebato, y porque sus sonidos perturban la razón".
9. Hermann Steuding: "Mitología Griega y Romana", Edit. Labor, Madrid, 1953, pág. 110.
10. Este nombre sufre distintas variaciones.
11. Xenofón: "Sokrates", Ediciones Bergua, Madrid, 1954, en la parte de los Recuerdos Socráticos, pág. 433.
12. Nack-Wagner: "Grecia", Edit. Labor, Madrid, 1960.
13. Xenofón, opus cit. pág. 480.
14. Tebai: Tebas.
15. Hermann Steuding, opus cit. pág. 114.
16. El mito de Dionisos tiene muchas variantes.
17. "El mito narra una historia sagrada, o sea un acontecimiento primordial que tuvo lugar a comienzos del tiempo".
18. Mircea Eliade, opus cit., pág. 5.
19. Juan B. Bergua, en "Mitología Universal", I.
20. Pablo Herrero: "Los documentos del mar Muerto", Editorial Mateu, Barcelona, 1959.
21. Georges Gusdorf: "Mito y Metafísica", Edit. Nova, B s. As., 1960, pág. 79.
22. Georges Gusdorf, opus cit. pág. 81. 23. Georges Gusdorf, opus cit. pág. 83. 24. El subrayado es nuestro.
25. Ver detalles de las fiestas públicas en R. Maisch - F. Polhammer: "Instituciones Griegas", Edit. Labor, Madrid, 1931, pág. 128 y siguientes.
26. O. Navarre: "Las Representaciones Dramáticas en Grecia", Edit. quetzal, 1955, págs. 7 y 8.
27. Federico Carlos Sainz de Robles, opus cit., pág. 95.
28. Otto Seeman: "Mitología Clásica Ilustrada", Edit. Vergara, Barcelona, 1958, pág. 229.
29. "Las fabulosas orgías Ménadas no aparecen nunca, históricamente, en Grecia. La relación con el vino fue desarrollada más tarde por elección y, en realidad, era completamente secundaria".
30. Jacob Burkhardt: "Historia de la Cultura Griega", Revista de Occidente, Madrid, 1944, tomo 111, pág. 13.
31. J. Burkhardt, opus cit. pág. 13.
32. J. Burkhardt, opus cit. pág. 18.
33. Georges Gusdorf, opus cit. pág. 77.
34. Werner Jaeger: "La Teología de los Primeros Filósofos Griegos", Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1952, página 111.
35. Gilbert Murray, opus cit. pág. 88.
36. Gilbert Murray, opus cit. pág. 89.
37. Gilbert Murray, opus cit. pág. 89.
38. Gilbert Murray, opus cit. pág. 89.
39. Gilbert Murray, opus cit. pág. 87.
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Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA - Nº 10 / NOVIEMBRE 2005, Editorial Arandurã, Asunción-Paraguay, 2005 (207 páginas).
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EPIFANÍA DEL TEATRO
(Segunda Parte)
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martes, 23 de febrero de 2010

“REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY - POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES” - IV ÉPOCA - Nº 10 - Noviembre 2005 / Palabras preliminares: AUGUSTO CASOLA

“REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY
POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES”
IV ÉPOCA - Nº 10
Arandurã Editorial,
Asunción-Paraguay, Noviembre 2005

Enlace al espacio del PEN CLUB DEL PARAGUAY
en PORTALGUARANI.COM
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PALABRAS PRELIMINARES
** El número 10 tiene múltiples interpretaciones y entre ellas se destaca la comunión entre el origen y la presencia, el centro del círculo y la circunferencia que lo envuelve y es su manifestación material.
** Y si me expreso con esta pequeña disquisición filosófica, no lo hago por el estéril placer de manifestarla sino porque me parece ver en este simbolismo lo que nuestro club vine realizando desde hace varios años, como participante del quehacer cultural de nuestro país y como representante de la bandera de la libertad y el derecho de expresión de todos por igual.
** La concreción de este ciclo es algo que resulta agradable destacar, pues demuestra que hemos trabajado con ahínco en los últimos cinco años a los que no fueron extraños los dolores del crecimiento y a veces hasta la incomprensión de quienes, hasta con malicia, pretenden impedir el progreso de una actividad noble, oponiendo obstáculos que al final sirven de peldaños para el siguiente paso.
** La calidad del contenido de cada uno de los 10 números de la revista del PEN Club del Paraguay queda a juicio de los lectores, que son sus jueces. No es pretencioso el destacar que en las sucesivas apariciones de ella, se combinan el arte poética con el silencioso quehacer del ensayo y la presencia inquieta de la narrativa.
** Cada autor puso de sí lo mejor -que es siempre cambiante-, en la búsqueda inacabable por lograr la manifestación del alma viva que mueve al escritor a ser un permanente insatisfecho, un irreverente creador de nuevas formas, un ser incapaz de contentarse con lo que tiene porque sabe que dentro suyo, en los laberintos de su ser, persiste perdida la palabra y la expresión, que se deforman al adoptar la forma material de las letras depositadas 'en el papel.
** En este número de la revista los lectores van a encontrar varios nombres nuevos. Son los de algunos de aquellos que a lo largo de este año se incorporaron al PEN Club y comienzan a sumar su aporte para la creciente importancia de la revista como documento, como testimonio de la nueva generación que se abre paso en la enmarañada selva de las letras y con quienes compartimos la dolorosa pero placentera condición de escribir.
** Hay nombres jóvenes y otros ya consagrados. Los primeros se proyectan hacia el futuro, los segundos se suman a un grupo de personas con similares inquietudes y deseos que con generosidad y entusiasmo los reciben en la familia del PEN Club del Paraguay.
** Cuando comenzamos a elaborar el número 10 de la revista, se despertó en nosotros la nostalgia, porque como es sabido, el PEN Club del Paraguay dio sus primeros pasos en la década de los años 50, por lo que no es arriesgado decir que está cumpliendo su jubileo. Así fue que la idea tomó forma y rebuscando en los archivos personales de algunos socios, encontramos viejos artículos periodísticos y fotos que sirven, aunque sea en forma parcial, de testimonio del transitar del PEN Club en del ámbito nacional.
Esta obra, que cierra el ciclo del 10, como dije al principio, es el trabajo de todos y el PEN Club del Paraguay la ofrece hoy, con el deseo de poner en manos de los lectores un material cada día mejor y más completo, que demuestre que en el Paraguay también se pueden hacer cosas buenas.
AUGUSTO CASOLA - Presidente del PEN Club del Paraguay
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ÍNDICE
PALABRAS PRELIMINARES
POETAS

DELFINA ACOSTA: EL VIENTO / A UN GATO / NO ME VERÁS ANCIANA
MARÍA EUGENIA AYALA CANTERO: ES QUE SIEMPRE
WILLIAM BAECKER: ESAS COSAS TAN CIERTAS / ALGO PERDURA / CALLÉMONOS / QUIERO NACER DE TI
RUBÉN BAREIRO SAGUIER: MANERA DE LA AUSENCIA
GLADYS CARMAGNOLA: HOJAS BAJO TUS PIES / TESTAMENTO
AUGUSTO CASOLA: CANCIÓN / 4 HAIKUS
EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN: LORQUIANAS
RENÉE FERRER: RUMBOS / SOLITARIO
VÍCTOR-JACINTO FLECHA: DEFINICIONES / POEMA
AURELIO GONZÁLEZ CANALE: GRACIAS POR LA NARANJA / GRACIAS POR EL MANGO / GRACIAS POR LA UVA / GRACIAS POR EL MAÍZ / GRACIAS POR LA GUAYABA / GRACIAS POR EL MANÍ / GRACIAS POR EL TOMATE / GRACIAS POR LA BANANA
LUIS MARÍA MARTÍNEZ: CON LEÓN FELIPE / (ANTE LA NOTICIA DE LA MUERTE DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ) / (CERVANTES. EL QUIJOTE) / (FEDERICO GARCÍA LORCA EN NORTEAMÉRICA
MARGOT A. MICHELAGNOLI: AUSENCIA / LUCES Y SOMBRAS / GAVIOTAS Y OLAS
FERNANDO PISTILLI MIRANDA: ESTA NOCHE / ¿QUÉ SE SIENTE...?
J. A. RAUSKIN: BALADA DE LA ESTACIÓN SIN TREN
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ENSAYISTAS
NELSON AGUILERA: LA TEORÍA DE LA RECEPCIÓN
MANUEL E. B. ARGÜELLO: EPIFANÍA DEL TEATRO
ABELARDO DE PAULA GOMES: LA CULTURA HELÉNICA
LUIS MARÍA MARTÍNEZ: ANATOLE FRANCE O LA INSATISFECHA Y FECUNDA IRONÍA
BEATRIZ RODRÍGUEZ ALCALÁ DE GONZÁLEZ ODDONE: ROSA PEÑA
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NARRADORES
JEU AZARRU:
POLVO
RUBÉN BAREIRO SAGUIER: LA ROSA AZUL
AUGUSTO CASOLA: REGRESO
EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN: LA PROMESA
RENÉE FERRER: LOS DESIGNIOS DEL SEÑOR / SON INSONDABLES
EMI KASAMATSU: EL REGRESO DEL KAMIKAZE
DIEGO A. MEDINA A.: DESPUÉS DEL DILUVIO
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POESÍAS
DELFINA ACOSTA
EL VIENTO
¿Cuántas páginas tiene el viento norte?
¿Alcanzan para un libro amarillento?
¿Para un pequeño libro que al leerse
nos traiga a la memoria un dulce canto
y el rostro de la voz mojado en fiebre?
De pie se pone el viento. Observa cómo
dibuja mi figura en las paredes.
Escúchalo partir. ¿O es que regresa?
Su aliento se hace frío en los cipreses.
Ningún mezquino aroma, sólo el viejo
olor de la raíz de rosas verdes.
Escúchalo decir. No sabe versos,
ni cuentos, ni palabras, ni papeles.
Y sin embargo dice, y muchas hojas
se agolpan en su boca de repente.
Si alguna vez, volviendo a Dios, en llamas,
borrara con el fuego aquella suerte
de los amores tristes que serán
y el beso desdichado en la intemperie.
Los pájaros lo temen. Y la lluvia
sus pies moja a su paso hasta su frente.
Escúchalo llegar, cerrar la puerta.
Es el amante que por odio vuelve.
.
MARÍA EUGENIA AYALA CANTERO
ES QUE SIEMPRE
. Es que siempre el amor se encarna en alguien,
cobra vida el amor en algún cuerpo
y así puede mirar por unos ojos
y así puede latir desde algún alma
y así puede reír en unos labios
y así es que puede amar desde la entraña
y así puede quemar desde la piel.
.
Es que siempre el amor figura un rostro,
y mi rostro de amor tiene tu rostro
y los pies de mi amor llevan tus pasos
y mis pasos de amor llevan tus huellas
y mis huellas de amor sellan tus labios
y mis labios de amor llevan tus besos,
y mis besos de amor llevan tu savia
y mi savia de amor lleva tu aroma
y mi aroma de amor lleva tu fuego
y mi fuego de amor lleva tu nombre.
.
Entonces,
.
El cuerpo de mi amor es hoy tu cuerpo
los ojos de mi amor ven por tus ojos
el alma de mi amor late en tu alma
la risa de mi amor ríe en tus labios
mi amor te puede amar desde tu entraña
mi amor puede quemar desde tu piel.
.
RUBÉN BAREIRO SAGUIER
MANERA DE LA AUSENCIA
. Aún vengo desde ti
con tu pequeño nombre
carcomiendo mis labios
como una antigua llaga de dulzura.
Vengo aún desde ti
con el tajo de estrellas
flameando en mis ojos
como alta bandera
de frente golpeada.
Todavía tu risa
me sabe a caracola
donde se escucha el mar,
y tus besos
me llenan de amapolas
el aliento del sueño,
y de higos maduros.
Con la misma tristeza
con que hiere la noche
el grito casi ciego
de una larga sirena,
tu inminencia de luna
cercada por la lluvia
hoy ahueca el capullo
del corazón que abriste,
que clausuraste al irte,
que ahora sigue abierto.
.
ENSAYO
NELSON AGUILERA
LA TEORÍA DE LA RECEPCIÓN
** Hoy en día se habla mucho sobre la TEORÍA DE LA RECEPCIÓN en los ambientes literarios, sean éstos colegios, universidades o tertulias de personas interesadas en la Literatura. En este pequeño trabajo pretendo dar un esbozo de la base de la mencionada teoría y la postura de algunos autores con respecto al acto de interpretar lo leído.
** La teoría de la recepción tiene su base en la fenomenología de Husserl, la cual es una ciencia de los fenómenos puros, es decir que toda realidad debe ser tratada simplemente como fenómeno. Husserl dice que no podemos estar seguros de la existencia independiente de las cosas, pero sí de cómo se nos presentan en forma inmediata a nivel consciente.
** El acto de pensar y el objeto pensado están internamente relacionados y ambos dependen uno del otro, y para establecer una seguridad de las cosas primeramente debemos ignorar cualquier cosa que no haya pasado por nuestra experiencia inmediata. Debemos reducir el mundo externo a los contenidos de nuestro consciente solamente. A esto se le llama "reducción fenomenológica".
** El objetivo de la fenomenología es precisamente lo opuesto a lo abstracto, es decir debemos volver a lo concreto. En el caso de la Literatura, debemos volver al texto y al lector. La fenomenología sostiene que todo conocimiento genuino puede ser construido. Esta teoría depende en gran manera de la intuición. Los fenómenos, según Husserl, no necesitan ser interpretados ni razonados. La crítica fenomenológica es un intento de aplicar el método fenomenológico a las obras literarias y pretende una lectura total e inmanente del texto sin ninguna in-fluencia externa. Además, la estilística y los aspectos semánticos del texto son considerados como partes orgánicas de una compleja totalidad, cuya esencia unificadora es la mente del autor, y para conocer esta mente no debemos referirnos a nada que sepamos del autor ni de su biografía. Solamente debemos considerar aquellos aspectos de su consciente que se manifiestan en su obra misma (su estructura superficial). También nos interesan las estructuras profundas de su mente que pueden ser encontradas en los TEMAS RECURRENTES Y EN LOS PATRONES DE IMÁGENES que utiliza con frecuencia. Haciendo esto estaremos descubriendo cómo el autor vivió o percibió su mundo.
** Para acercarnos a la mente del autor debemos hacerlo con mucha objetividad. Este enfoque no es evaluativo, es una mera recepción pasiva del texto, es una crítica idealista, esencialista, anti-histórica y formalista.
** Para esta teoría la lengua de una obra literaria es solamente la expresión de sus significados más íntimos. El acto de percibir fenómenos particulares como fenómenos universales es más significativo que la lengua misma. He aquí el punto crítico de la teoría: NO SE PUEDE PERCIBIR NADA EN FORMA INDEPENDIENTE DE LA LENGUA. LA EXPERIENCIA, CUALQUIERA SEA, NECESITA DE LA LENGUA Y SE IMBRICA EN ELLA. Y LA LENGUA ESTÁ SITUADA EN UN TIEMPO HISTÓRICO QUE LA HACE DE UNA MANERA U OTRA.
** Según Heidegger, la existencia del ser humano se constituye en el tiempo y en la lengua. La lengua no es solamente un instrumento de comunicación, sino que es la dimensión misma en que se mueve toda la vida humana. Si hay lengua hay mundo en el sentido humano. Si hay lengua hay historia. El entender y el comprender (en este caso los textos literarios) son radicalmente históricos. La interpretación literaria, señala Heidegger, no está basada en la actividad humana, tampoco es algo que nosotros hacemos, sino que algo que tenemos que dejar que suceda. Debemos abrirnos pasivamente al texto, someternos a su "ser" inagotable y misterioso y dejarnos interrogar por él.
** Por otra parte, Gadamer nos lleva a cuestiones problemáticas: ¿Cuál es el significado de un texto literario? ¿Cuán relevante es la intención del autor a la significación que se le dé a la obra? ¿Podemos entender obras que histórica y culturalmente son extrañas a nosotros? ¿Es posible la interpretación objetiva? O ¿toda interpretación es relativa a nuestra propia situación histórica?
** Para Gadamer, el significado de una obra literaria nunca es limitado por la intención de su autor, y al pasar la obra de un contexto cultural e histórico a otro, nuevos significados pueden ser encontrados que nunca fueron anticipados por el propio autor. Justamente, esta inestabilidad es una de las características más importantes de la obra literaria. No hay posibilidad de interpretar el texto literario como es. Toda interpretación de una obra antigua consiste en un diálogo entre el pasado y el presente.
** Hirsch, sin embargo, señala que puede que haya diferentes y válidas interpretaciones, pero todas deben moverse dentro del "sistema de típicas expectativas y probabilidades" que el significado del autor permita.
** Hirsch no niega que una obra literaria pueda significar diferentes cosas a diferentes personas en diferentes épocas, pero esto se debe a la diferencia entre significado y significación. La significación varía a través del tiempo, pero el significado permanece constante. Los autores establecen el significado y los lectores las significaciones.
** Hirsch cree que los significados literarios son absolutos e inmutables y que resisten los cambios históricos. Sólo que no es posible distinguir completamente entre "lo que el texto significa" y "lo que el texto significa para mí".
** Por otra parte, la teoría de la recepción examina el rol del lector en la literatura. El lector infiere, llena los espacios vacíos, construye hipótesis sobre su significa do, realiza conexiones implícitas. El lector "concretiza" el texto literario, el cual está lleno de indeterminaciones que dependen del efecto que produzcan sobre las interpretaciones del lector.
** El proceso de lectura, según la Teoría de la Recepción, es siempre dinámico, y es un movimiento complejo que se va desenvolviendo a través del tiempo. El teórico polaco Roman Ingarden llama a esto "schemata" o direcciones generales que el lector debe realizar. Para hacer esto el lector trae al texto literario sus experiencias, sus creencias, expectativas, su educación, su cosmovisión, etc. Algunos aspectos citados pueden llegar a ser modificados o no durante el proceso de lectura por lo que el lector va aprendiendo.
** El lector procurará construir un sentido coherente del texto a través de la selección y organización de sus elementos dentro de un "todo" consistente, excluyendo unos e incluyendo otros. De esta manera va "concretizando" ciertos ítems, cambiando perspectivas, etc., hasta construir una "ilusión integrada". De este modo, se realizará el círculo hermenéutico (ir de las partes al todo y del todo a las partes).
** Cuando leemos se pueden transformar nuestras expectativas, nuestra visión de las cosas, podemos llegar a ciertas conclusiones, revisar creencias, realizar inferencias complejas, anticipaciones y predicciones. Cada oración puede abrir un nuevo horizonte que puede ser confirmado, desafiado o disminuido por el siguiente horizonte. Leemos en forma prospectiva y en forma retrospectiva simultáneamente. Todas estas actividades mentales son realizadas en diferentes niveles del pensamiento en el mismo tiempo.
** Habiendo visto las perspectivas teóricas y la postura de los autores citados con respecto a la recepción que los lectores pudieran dar a las obras literarias, podemos concluir diciendo que no existe una interpretación absoluta y autorizada de los textos literarios, sino que los mismos son como un prisma: CAMBIA DE COLOR DEPENDIENDO DESDE QUÉ POSICIÓN SE LO OBSERVA.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
• Bertens, H. (2001)-Literary Theory The Basics. London. Routledge.
• Eagleton, T. (1995) Literary Theory An Introduction. Oxford. Blackwell.
• Gómez Redondo, F. (1996) La Crítica Literaria del Siglo XX. Madrid. EDAR
• Lodge, D. (1993) Modern Criticism and Theory. New York. Longman.
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NARRACIÓN
EMI KASAMATSU
EL REGRESO DEL KAMIKAZE (Cuento)
** Era el mes de mayo en la bahía de Tokio. La Guerra del Pacífico recrudecía. El aire se hallaba saturado de una llovizna tenue y el viento que anunciaba los días calurosos, soplaba insistente. Ante la proximidad de la noche, la oscuridad era como un presagio del silencio, de la nada y de lo eterno. "Era como una esencia cósmica de la muerte".
** Akio pidió estar solo. Quiso observar por última vez las nubes vespertinas. Era una magnífica ofrenda de colores apenas visibles entre nubarrones grises esfumados por el agua. No había en ella simetría ni orden, sino más bien una turbulencia que se convertiría en temor ante la perspectiva de lo desconocido, de una aventura en el infinito.
** Mañana sería el día y tenía toda la noche para hacer memorias, para expresar su reconocimiento y para pensar en los seres amados.
** Recordó a su familia. Tenía entonces 14 años. Era el segundo hijo de un hogar de la clase media japonesa que decidió emigrar. Abrumados por la crisis económica que quedó luego de la Primera Guerra Mundial, los Morita embarcaron sus escasas pertenencias en el buque de ultramar "Santos Maru" rumbo a Sudamérica. Desde el puerto de Buenos Aires hicieron trasbordo a otro de menor escala que se dirigía a Asunción. Era diciembre; la capital paraguaya hervía de calor y el sudor le calaba la vestimenta. Akio no se sentía cansado tras el largo viaje de tres meses en el barco. Toda la confianza de que este país sería su destino final, le había proporcionado una predisposición mental de curiosidad y alegría.
** Desde la ventana del pensionado de emigrantes podía captar la majestuosidad del sol poniente que lo atraía y rechazaba y se sentía envuelto en un misterio del trópico.
** Las tierras de la colonia estaban cubiertas, en su mayoría, por espesos bosques que cerraban el paso de los transeúntes. Habría que talarlos y quemarlos para preparar el terreno para el cultivo. El esfuerzo era muy grande, pero la esperanza tenía el mismo tamaño que todas sus fuerzas. La tarea se hacía en equipo. En poco tiempo, los sembrados de soja y los verdes arrozales cubrían las tierras, uniformes e ilimitadas.
** En siete años, la familia Morita se asentó perfectamente y hasta contaba con algún número de ganado y animales domésticos que complementaban la vida cotidiana.
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** ¡Otra vez la guerra! ¡Los seres humanos siguen codiciando el poder y la grandeza y no piensan en el bienestar ajeno!
** El llamado a la patria no solamente trascendió entre los jóvenes que vivían en las tierras del Sol Naciente cuando Japón se alió al Bloque. En defensa del suelo sagrado del Imperio, se pidió que se alistaran también a los jóvenes emigrantes. Akio no podía estar ajeno a esa convocatoria. No siendo el primogénito de la familia, su responsabilidad hacia ella era menos imprescindible. Recordó las lágrimas de su madre que resbalaban como las pelotitas de agua que se deslizaban sobre las hojas de loto. Ella se mordió fuertemente el labio cuando él le comunicó su decisión. El padre, consternado por la emoción, dijo que admiraba su valentía y le pidió que mantuviera siempre en alto el espíritu fuerte e indomable del japonés.
** Algunos barrios residenciales de Tokio sobrevivieron, pero la parte céntrica y comercial estaba en ruinas; se venían hormigones de edificios medio destruidos. El ataque de los aviones B-29 era incendiario. Habían dejado a su paso restos enmohecidos, fragmentos de cristales, cascotes y paredes ennegrecidas por el hollín que dejaron las violentas llamas. En medio de ese rostro devastado pareciera que sólo los postes de alumbrado público se mantenían inmunes hacia una dirección.
** Akio observó el panorama que en nada se parecía a aquel que había dejado hacia años cuando asistía a la escuela primaria. No podía permitir que su amado Japón pasara a manos extrañas y los sagrados símbolos fueran pisoteados inescrupulosamente. Resistiría a esta catástrofe con otra catástrofe y evitaría la desintegración de este suelo divino de milenios.
** A medida que la Guerra del Pacífico se intensificaba, era necesaria otra estrategia: "la de sacrificar menos y alcanzar mayores resultados". Los kamikazes entraron en acción. Unos dos mil jóvenes habían sacrificado sus vidas en los ataques suicidas. El enrolamiento a este escuadrón del "Viento Divino" era voluntario. El hecho de pertenecer al grupo, no era por un fanatismo cegado, ni por hacer gala de heroísmo, ni derramar más sangre enemiga, sino por el gozo del patriotismo puro y el anhelo de una justicia verdadera.
** Iban, sin duda, a una muerte violenta, pero la sensibilidad artística acompañaba a cada uno de los pilotos que pintaban sus máquinas con nombres tales como: Pequeño Crisantemo, Trueno Divino, Nubes del Amanecer, Cerezos en Flor, etc.
Jóvenes que aún conservan
el candor de su edad, van
cantando las gallardas marchas
de la Armada Imperial,
con su espíritu en el alto cielo,
para morir como los pétalos de flores
que se van dispersando...
** Acababa de terminar la carta dirigida a su madre. Akio volvió a leerla en voz alta como queriendo romper la barrera de la distancia. "Querida madre: Gracias por haber me criado y educado hasta hoy. Mi convicción es firme en ofrendar mi vida por la salvación del Gran Imperio Japonés. Siento orgullo íntimo por esta decisión y pido que no lamentes la pérdida de un hijo, sino que sientas la alegría por un hijo que murió por una causa noble y justa. Madre, sé feliz allá en las tierras del Paraguay, bañadas por el sol transparente. Y dile a mis hermanos, que sean hombres útiles al país que los recibió".
** Empezó el ritual a la mañana con baño de agua fría. Recordó que el blanco era la señal de pureza y se vistió con ropas interiores de ese color. Desdobló el uniforme y se lo puso cuidadosamente. Tomó la gorra de piloto y salió a la explanada del barco que ya estaba en alta mar. El comandante ató a cada uno una tela blanca en la cabeza. El olor a incienso se percibió, llevado por la brisa y mezclado con el olor a sales del océano. Todos firmes saludaron a la bandera y rindieron su último homenaje al Emperador. Los pañuelos blancos se agitaban. Los moto-res empezaron a rugir, algunos aviones ya carreteaban por la pista. Después, le tocó a Akio ir a bordo del avión bautizado como "Nubes de Primavera".
** En las afueras de Chiba, vecina ciudad de Tokyo, la familia Kasuga se desplegaba en atenciones por la visita del Embajador del Paraguay y su comitiva. Después del almuerzo, disfrutaron de la serena belleza del jardín japonés. El sol de verano se filtraba entre los ciruelos y bañaba el estanque de peces multicolores. Arbustos y plantas diminutas con flores hacían una armoniosa mezcla con las piedras grises. De un coche se bajó un hombre grueso, de ojos sombríos aunque firmes, quizás por el paso del tiempo y la deformidad que lo incapacitaba. Se aproximó en su silla de ruedas.
** -"Yo soy un ex-kamikaze", dijo y se presentó al Embajador.
** -"Viví parte de mi juventud en su país. Tengo recuerdos de esos vastos amaneceres en campos cultivados y la amabilidad de sus gentes. Hubiese sido un buen ciudadano de su país, pero heme aquí con los miembros deformes. Fue a raíz de un accidente que tuve hace cinco años".
** -"Sobrevivió el kamikaze", dijo, "no por su voluntad, sino por la máquina que tuvo fallas. Y en la siguiente oportunidad, la guerra había llegado a su fin".
** Un rictus de dolor cruzó por su rostro, y sus ojos se humedecieron. Había dejado su espíritu en el ancho cielo del océano Pacífico, donde sus camaradas habían ofrecido el sublime sacrificio y el Viento Divino los había transportado hacia los reinos celestiales.
Akio Morita no murió, para poder ver el fruto de aquella inmolación en defensa de la dignidad y la soberanía del suelo japonés. A través de los años, la pujanza económica y el auge del poderío y el desarrollo nipón, quizá se debieron en mucho a ese espíritu de valor de los kamikazes. De un atado de seda morada, Akio sacó un cofre y se lo entregó al Embajador, como un recuerdo de un ex-kamikaze, que un día viviera en las tierras del Paraguay.
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