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miércoles, 21 de abril de 2010

AURELIO GONZÁLEZ CANALE - PACIENCIA EN LA LLAGA y BALADA PARA EL POETA TRISTE (Fragmento) / Fuente: ELTRINO SOTERRADO. Tomo II - LUIS MARÍA MARTÍNEZ


POESÍAS de
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
.
PACIENCIA EN LA LLAGA

Umbrosa torrentera de músculos salvajes
fuertes como la savia del «pety»
tostados de enero
breve en su descanso de mosto,
casi agachado, corcoveando,
en la parrilla del muelle
el estibador deshilacha la madeja de su tormentosa carga.
100 kg... 130 kg, a cuesta
y el salitroso diluvio por el cuerpo hipotecado
ora refrescándolo
ora hastiándolo.

(Del Norte, con olor de indiada
tanino, maderas, pieles, bananas y cal;
del Este, con atávicas, heridas de mensú
yerba mate, café, ganados;
del Oeste, con el temporal de los Andes
leche, manteca y queso;
del Sur, bebidas, turrones y trigo,
y de donde quiera, en contrabando, wisky, cocaína...
y los vicios embalados).

Toneladas en la chillona carretilla.
los dedos hierven de callos
mientras los yugulares se hinchan de un grito contenido.
(Desde la sombra del refrigerio
haciéndose cosquillas con su propia carcajada de reptil insaciable
el ventrudo).

¡No importa el martirologio del hambriento
ni la ingrata y sonriente procesión de los parásitos:
lo que importa, estibador,
es que aún tenga fuerza en los párpados para alzar la mirada
¡y por fin agotar la última humedad de la paciencia!

.
BALADA PARA EL POETA TRISTE
(Fragmento)
Amigo poeta,
si eres Sembrador y desciendes del Sol,
¿qué es eso de permanecer mudo en tus andrajos?
¿dónde está el vestido blanco de tu sonrisa?,
¿adónde dejaste ese torrente de alegría de tu pechoamante?,
¿quien pudo más que tu himno glorioso, heroico, religioso
¡Poeta! ¿quién osó silenciar la música de tu corazón?
¿El hombre?... quien hombre. Excusas. Nunca jamás
podrán contener la
fuerza de tu Libertad,
nunca jamás podrán con tu acento firme, gallardo ysonoro.
Excusas, amigo poeta. Tu sangre, semilla de árbol, no será
contenida por ninguna represa.
¡Tú eres la fuerza de la flor que desafía a la espina y vence
a la pólvora!
... ¡Vamos!,
levántate, yérguete cantante-sembrador desde tu soledad y
con el secreto hondo de la sangre que vuela en canto,
... entre la multitud, de empleados con rostros ausentes,
que abandona los hospicios de cementos y cristales,
entre la familia mojada de agricultura y de calor meridiano,
entre los enfermos, los reclusos, las viudas... ¡y los niños!
acompaña, lucha y combate con ellos entonando Odas de Amor...
¡Odas al Hombre Caminante!
Sí, señor, a cantar a la naturaleza. A reconquistar al hombre.
A dominar la transparencia y la pureza del Canto.
Vierte, compañero, tu savia de luchador; y de tu mástil
inquebrantable echa
raíces en la corriente profunda del pensamiento y del sentir
del Hombre.
Vierte tu sudor en la brecha de los que salen a buscar el
pan en las calles inconclusas, terminadas en abismos.
Pulsa tu latido de soldado en la trinchera cotidiana de
los obreros que desafían al fuego
por el sueño de sus hijos.
Levántate y pon tu hombro a la carga, a ese fardo, que
busca las aguas del Sur.
Levántate y domina al dolor con tu voz de hombre guerrero.
¡Poeta!, iza tu bandera en la plaza pública. Alza tu verbo
libre y alto.
Resurge, poeta, entre los escombros de la angustia, de la
ignorancia, de la desesperación (la de los niños hambrientos y espectrales
que atracan a media noche las mesas de los bares por el
resto de los platos abandonados) y habla a la gente como
Cristo lo hiciera en el mercado, donde y cuando César compraba y cuando
y donde César vendía: o bien, dialoga como Sócrates con
los jóvenes sobre los problemas de la ignorancia y sobre
las eternidades del
Bien...
Nunca se adueñen de ti el egoísmo y la cobardía.
Doméñalos como a un toro
con tu alegría, con tu música limpia y telúrica.
¡Nunca estés triste, es tu vocación! Tu deber es cantar y
tu vivir es ser caminante.
¡Nadie te negará victoria!
Tu raza es imbatible. Tu raza es poderosa,
de sus raíces nacieron la montaña, el mar, la selva;
de su estirpe se engendraron el viento, la savia, el sol;
de su tronco, el hombre para el Amor.
¡Tu raza no nació para dormir!
¡Tu raza no conoce el cansancio!
¡Nunca tuvo tiempo para el sollozo!
¡Tu raza ignora la muerte!
.
AURELIO GONZÁLEZ CANALE (1943). Poeta y ensayista, de acento puro y democrático, donde la libertad aspira a desplegar sus grandes alas incansables... Ha contribuido a difundir la voz de los escritores desconocidos del Paraguay a través de sus revistas Signos y Hoy. Obra en verso: Carta a un poeta, Grito entre las venas, Pureza, Dejar de ser en él, Cuando Otoño.
.
Fuente: ELTRINO SOTERRADO. Paraguay : aproximación al itinerario de su poesía social. Tomo II Autor: LUIS MARÍA MARTÍNEZ Edición digital: Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002 N. sobre edición original: Edición digital basada en la de Asunción (Paraguay), Ediciones Intento, [1986].
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

martes, 9 de marzo de 2010

AURELIO BIENVENIDO GONZÁLEZ CANALE - EN LA CORTEZA DE LOS ÁRBOLES y otras poesías / Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY. ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL.

Autor: AURELIO BIENVENIDO
GONZÁLEZ CANALE
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

.
EN LA CORTEZA DE LOS ÁRBOLES
En la corteza de los árboles
en los muros
en las ramblas
en las murallas de la ciudad
escribí tu nombre
un vendedor de flores
me preguntó: ¿y eso...?
-estoy cambiando el nombre a la ciudad, le dije...
muy pronto aparecieron
poetas
cantores
pintores
y honraron a la nueva ciudad
esa ciudad, amor, está en mi corazón
y lleva tu nombre.
De: Poemas de amor (9), (1985)

QUÉ PUEDO PEDIRLE HOY A LA VIDA
Qué puedo pedirle hoy a la vida
si tengo tus ojos húmedos y encendidos,
si tengo las flores que bordaste en mi almohada,
si tengo tu perfume en mi pañuelo,
¿puedo pedirle algo más a la vida?
el teru con su canto alto de madre
el cocotero con su tesoro de diciembre
la sandía con su corazón de grana
y el pitogue con su balada romántica...
¿puedo pedirle algo más a la vida?
si te tengo en mi pañuelo,
si tengo tus ojos húmedos... encendidos.
Luján, Argentina 1997.
De: Poemas de amor (20).

PERDÓNAME SI TE HAGO LLORAR.
Perdóname si te hago llorar...
emigran los poetas, se despiden los cantores,
viajan los pintores, se van las golondrinas...
(...el otoño suelta sus hojas, los cerros, sus nubes;
la lluvia es un romance del camino
...mi corazón está en el viento)
con tu corazón en fiesta,
volverán las golondrinas
si te hago llorar..., perdóname.
Plaza Central, Caracas (Venezuela), 1997.
De: Poemas de Amor (21).

LA LLUVIA Y LOS CABALLOS
I
La lluvia
sigue en tu telar de otoño.
Un paisaje que casi es gris
en el barbecho de la lomada.
Y un gorrión fósil de agua
contra una hoja que quiere volar.

¡Los caballos relinchan!
Los ranchos siguen acurrucados
en su pesada arquitectura.
El viento quiere desprenderse
de las tensas cuerdas del pinar.

Y mis ojos, sin razón,
dejan resbalar por un costado
dos esferas de sueños,
también húmedos como el paisaje.
¡Los caballos relinchan!

II
Va amaneciendo
y el agua sigue sobre el tejado.
A lo lejos,
los caballos van bajando, a gachas,
hacia la pedregosa llanura.

-¿Estarán tristes?
Los caballos van bajando, a gachas,
ahora por el prado.
-¡Parecieran estar de luto!
Los caballos van marcando con puntos negros
el horizonte húmedo.

En el paisaje sigue la lluvia.
¡Los caballos, ahora, van estornudando por turno
hasta el mismo límite del pastizal y la lluvia!
A lo lejos
los caballos van bajando.

III
La lluvia se adentró ahora
hacia el bosque de lapachos y eucaliptos.
El viento Sur
va despejando el cielo de sus nubarrones.

Cesó la lluvia
y queda en el horizonte una brizna de frío.
Por los caminos de los pájaros
uno que otro caballo relincha.

Muy próximo al tacuaral
los potrillos como ventina del Este
danzan con un ritmo loco y alegre a la vez.
Hacia el poniente
un arco iris rompe
un cántaro de tesoros ocultos.

Los caballos trotan, corren, pastan
pastan, corren, trotan los caballos
con el viento del Sur.
Por los caminos de los pájaros
corren los caballos.

Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL, Dirección de la obra: OSCAR DEL CARMEN QUEVEDO. Recopiladores y autores: RAÚL AMARAL, MARÍA BARRETO DE RAMÍREZ, AÍDA ORTÍZ DE CORONEL, ELA RAMONA SALAZAR S., RUDI TORGA / Tel. (595-21) 373.594 / arami@rieder.net.py – Asunción / Paraguay. 2005. 781 pp.).
.
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lunes, 8 de marzo de 2010

REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. POETAS - ENSAYISTAS - NARRADORES. IV ÉPOCA - Nº 04 / Octubre 2002.

REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY.
POETAS - ENSAYISTAS - NARRADORES.
IV ÉPOCA - Nº 04 / Octubre 2002,
Editorial Arandurã,
Asunción-Paraguay, 2002 (239 páginas)
.
Enlace al espacio del
en la GALERÍA DE LETRAS del

PALABRAS PRELIMINARES
El PEN Club se fundó en Londres en el año 1921 y de acuerdo a lo expresado por su fundadora, Catharine Amy Dawson Scott, fue con la finalidad de reunir a los escritores para intercambiar ideas sobre temas literarios de actualidad. Su primer presidente, el Premio Nobel John Galsworthy, manifestó que la creación tendía "a la comprensión internacional y la paz". Rápidamente la idea se extendió a otros países, y en la actualidad existen más de 100 centros en el mundo.
** En el punto 4 de los Estatutos del PEN Club se lee "el PEN defiende el principio de la trasmisión sin barreras del pensamiento, dentro de cada nación, así como entre las naciones. Sus miembros se comprometen a oponerse a toda forma de supresión de la libertad de expresión en el país y dentro de la comunidad a la cual pertenecen, así como en el ámbito mundial dondequiera que ello sea posible. El PEN se declara partidario de una prensa libre y se opone a la censura arbitraria en tiempos de paz. Cree que el avance necesario del mundo hacia formas políticas y económicas altamente organizadas hace que la libre crítica de los gobiernos, administraciones e instituciones sea imperativa. Y, puesto que la libertad implica restricción voluntaria, los miembros se comprometen a oponerse a los males de una prensa libre, tales como las publicaciones mendaces, la falsedad deliberada y la distorsión de los hechos con fines políticos y personales".
** El PEN Club del Paraguay se creó, según los datos orales que poseo, dentro de la década del 50, siendo uno de sus fundadores y presidente por muchos años el historiador Julio César Chaves. Desde entonces pasaron por el club numerosos escritores de renombre nacional e internacional, algunos como dirigentes, otros como contertulios de las siempre amenas reuniones que se realizaban en los sitos más variados y extravagantes, si se quiere, como "El Marino", que estaba ubicado en Tte. Fariña y 22 de Septiembre, "El Trigal" de Tacuary casi 25 de Mayo, el "Nick" donde nos refugiábamos a puertas cerradas cuando regía el Edicto.
** También fuimos huéspedes del Circolo Italiano, hasta que lo demolieron y por último la marejada de bohemios se asentó en el bar "San Roque ", que hasta el presente es el punto de referencia del PEN Club del Paraguay.
** Esta vida nómada es la que no permite poseer datos más precisos acerca de la historia de nuestro club en el Paraguay. Lo que sí hay de cierto es que en enero de 1977 se presentó al público el primer número de la revista del PEN Club del Paraguay dedicada a los Poetas, editada por el Fondo Editor Paraguayo; el segundo número los Ensayistas se presentó en abril de 1978, y el número tres los Narradores en diciembre de 1979, estos dos últimos a cargo de Ediciones "Comuneros" y todas ellas bajo la dirección de William Baecker, siendo presidente de la institución el Dr. Alejandro Marín Iglesias.
** En septiembre de 1984 se publicó el cuarto número de la revista, conteniendo trabajos de los poetas, ensayistas y narradores del club. Otros dos números de la revista, que no poseo, aparecieron entre 1988 y 1989.
** Durante los años posteriores decayó la actividad del PEN, hasta que el 7 de junio del año 2000, un grupo de escritores, todos ellos miembros de antiguo del club, decidieron reestructurarlo. Se convocó a una asamblea extraordinaria y se labró el acta correspondiente al reinicio de las actividades. Ocupó la presidencia el poeta Luis María Martínez, secundado por una comisión directiva deseosa por dar nuevos bríos al PEN Club del Paraguay, para lo cual se buscó y se encontró la forma de reiniciar la publicación de nuestra revista, cuyo cuarto número ofrecemos hoy.
** Este trabajo es resultado del entusiasmo de los socios que conforman nuestro club, quienes movidos por su interés en la literatura en general y la paraguaya, en particular, aportaron los trabajos que dan cuerpo a esta antología poco común, pues reúne en sus páginas a Poetas, Ensayistas y Narradores.
** El PEN Club del Paraguay es una asociación de hombres y mujeres que escriben y cuya participación en el quehacer cultural de nuestro país es destacada. La mayoría de sus socios mantiene un ritmo de publicación que hasta resulta sorprendente dadas las circunstancias adversas por la que atraviesa nuestra patria en lo referente a la economía, la cultura, la educación y en especial a la formación axiológica de la juventud.
** Sin embargo, no es nuestra intención reclamar nada en este momento y mucho menos solicitar ayuda. El PEN Club del Paraguay es autosuficiente para llevar a cabo sus emprendimientos, para buscar los recursos que exige la publicación de una obra como ésta que ponemos en manos de nuestros amigos, de las personas anónimas que de un modo silencioso apoyan al escritor paraguayo, en manos de quienes comprenden la necesidad imperativa de sacudir a nuestra sociedad del marasmo en que se encuentra y arrancar a la juventud de ese duermevela pasmado originario de la mediocridad sin esperanzas del entorno en que se desenvuelve, víctima de mezquindades ajenas, de la codicia voraz y el egoísmo destructivo a que nos arrojó el maridaje inescrupuloso de la ignorancia y la ambición.
** Una juventud que no lee es una juventud perdida y una juventud que no piensa está condenada a la aceptación sumisa o interesada de las mentiras del pasado y del presente.
** La literatura le ofrece, en la alternativa de sus variadas formas, la posibilidad de ejercer el derecho al pensamiento y a la crítica. Abre un nuevo surco donde puedan germinar ideas diferentes a las que se manejan a diario y permite al lector cruzar el jardín secreto del autor y descubrir en él las resonancias de sí mismo, identificándose con esa realidad ajena y propia, esa realidad humana y eterna que se encierra en toda obra de arte.
** El PEN Club del Paraguay alberga en su seno a hombres y mujeres disímiles y sin embargo, esta obra que se entrega a la opinión pública es la muestra fehaciente de la armonía que puede existir en medio de la diversidad de ideas, sentimientos, objetivos, sueños y deseos.
** El escritor es esencialmente un ser que sueña. Ni la erudición de un ensayó, ni el vuelo poético, ni la fuerza de un relato escapan a esta condición propia de la creación. Si no se sueña, es poco probable alcanzar la creación.
** Para concluir con este discurso, creo oportuno destacar la vocación del editor, don Cayetano Quattrocchi, quien a través de Arandurã Ediciones acompaña el trabajo creativo de tantos escritores que como nosotros, los componentes del PEN Club del Paraguay, le somos deudores de la posibilidad de ver el nacimiento de un nuevo hijo de la creación literaria, y ello se debe a que Cayetano es también un soñador, como otros, sin duda, sólo que él consigue que los sueños se vuelvan realidad.
AUGUSTO CASOLA Presidente del PEN Club del Paraguay Asunción, octubre de 2002

ÍNDICE
Palabras preliminares
POETAS
ACOSTA. Delfina: Después de mucho saludar / En Paraguay prohibieron
AYALA DE MICHELAGNOLI, Margot: Patria
BAECKER, William: Ese instante / Apenas una lágrima / Juego sin final
BAREIRO SAGUIER, Rubén: Lluvia
CABALLERO FIGÚN, Miguel: La lira perdida
CARMAGNOLA, Gladys: En la fila / ¿Por qué? / Antes de que me vaya / Cáscara
CASARTELLI, Víctor: Recuerdo
CASOLA, Augusto: Lapachos / Tus ojos / Pregunta
CHAVES, Raquel: El corazón de lo real / Tarde cruel / Casi soneto
DELGADO, Susy: Allá van
FERRER, Renée: XIX / IX
GONZÁLEZ CANALE, Aurelio
LÓPEZ Nila: Tiempo, luz, infinito
MARTÍNEZ, Luis María: Mucha España / ¿El Verso, el verso? / Escritor
PISTILLI, Fernando: Amigo / Asunción / Mar muerto / Un café en Jerusalem
RAUSKIN, J.A.: Fin de un verano / El refugio / Noche nuestra / En el idioma de la lluvia
RIVAROLA, Domingo: Remembranzas / Espera

ENSAYISTAS
DE PAULA GOMES, Abelardo: “Los sertones" (os sertões), centenario de un clásico de iberoamerica
KASAMATSU, Emi: Recogiendo silencios, el lenguaje de las mujeres
MARTINEZ, Luis María: Deodoro Roca, Pensador de América
RODRIGUEZ ALCALÁ DE GONZÁLEZ ODDONE, BEATRIZ: Dos Mariscales

NARRADORES
ARGÜELLO, Manuel E.B.: ¿Apenas un sueño?
AYALA DE MICHELAGNOLI, Margot: La casa de la calle Estrella N° 33
BAREIRO SAGUIER, Rubén: De como el tío Emilio ganó la vida perdurable
CASOLA, Augusto: La jarra de limonada
DELGADO, Susy: La canción de la abuela
FERRER, Renée: El ovillo
GONZÁLEZ REAL, Osvaldo: El mesías postergado
PÉREZ CÁCERES, Lita: El secreto de Sara Quinlan
PÉREZ-MARICEVICH, Francisco: El encuentro

.
POETAS
MIGUEL ANGEL CABALLERO FIGÚN
LA LIRA PERDIDA
a la memoria de mi gran amigo
y compañero Raimundo Careaga

Te has ido como un río
a hendir el viento de algún mar profundo.
Nos dejaste el vacío,
tu pensamiento impío
partió para buscar un nuevo mundo.

Mi lira está perdida,
quedó sin la presencia del ensueño.
La música sin vida
con su clave escondida
se desmayó en la claridad del sueño.

Estás tomando un vino
con Marx, con Engels, con el Che Guevara.
Qué raro es el destino
terrible desatino
que tu lumbre en la noche nos restara.

Sonó la guerra un día,
fulminados los soles de Febrero.
Después un
mediodía
tu mano con la mía
encontraron su esencia en el acero.

Tus cenizas, hermano,
han vuelto ya sin odio al alter ego.
El Yvaga profano,
un lirio en cada mano
y un verde eterno que nació en el fuego.

Encontraste en la nada
los confines geométricos del cielo.
Después tu llamarada,
tu centella imantada
atraparon mis sombras en su vuelo.

Me cuesta, compañero
encontrar las palabras del delirio.
Tu verbo está primero
eterno prisionero,
clavel rojo teñido en el martirio.

Por fin tu voz y el viento
rasgando el éter y el amor divino.
Oculto está el momento,
lejos el pensamiento
y muy cerca de ti mi antiguo vino.


AURELIO GONZÁLEZ CANALE
Voy a mantenerme siempre en tu corazón
para nunca volver atrás
me hice un juramento ante Dios
que el paso dado contigo
es para siempre

yo sé de dolores... sé de la vigilia del marinero,
también sé que el barco no siempre
vuelve a las mismas aguas

¡fui por mucho tiempo peregrino del amor!

avivé muchos sueños; alguna vez me dañaron el alma...

te ganaré el corazón para no devolverte más.
Santander (España) 2000
Así son las cosas de la vida
tienen sus estaciones y el invierno llega

pero siempre será primavera
porque en mi corazón... tus cartas,
las servilletas con dedicatorias,
las flores secas dentro de algún libro viejo,
los besos bajo la lluvia...
¡son vidas que hacen a la vida!

y, llega el invierno con su paisaje
algo triste, algo ausente...

pero tú eres mi primavera
porque tus cartas están vivas y perfumadas
debajo de mi almohada.
Las Palmas (España) 2000

Si por el azar de la vida no puedas cumplir tus sueños
yo los voy a despertar en mi vida dando así más corazón a mis sueños

no será fácil...
tus alas son de mar y tus ilusiones, pecho de paloma
y tu abrazo, ¡primavera pura!

¡quién pudiera tener tus ojos y tus labios, manjares de amor!

... en mi vida, tus sueños que ya son mis sueños
San Sebastián (España) 2000

Quiero quererte como tú me quieres
quiero que me quieras como yo te quiero

sin que tú me niegues la ilusión
sin que yo te niegue los sueños
sí, dándome un itinerario de amor seguro
sí, dándote un hogar con muchas ventanas

-¡quiero quererte como tú me quieres
que me quieras como yo te quiero!

-¡ ... sí, brindar, en la noche,
con lágrimas de alegría...
una emoción de ternura, de eternidad!
San Ignacio de Loyola (España) 2000
Para José-Luis Appleyard

Era de mayo,
era mi amigo
y amaba vivir.
Le gustaban tantas cosas,
le gustaba cómo suena un vaso de bon vino,
aunque tomaba vinos malos
encorchados y marcados varias veces,
por eso yo no lo acompañaba.
Odiaba las mañanas y tenía mal carácter
-era poeta-
pero amaba las siestas y las primas.
Veía telenovelas y almorzaba con Mirtha Legrand,
una parte suya siempre quiso actuar.
Amaba las violetas, por su sencillez decía,
aunque yo creo que por las de Madrid
y por Casilda.
Mi madre y Pilar dicen que nunca vieron
manos más bellas.
Monologaba con sus fotos de juventud
de un amor y una playa muy lejanos.
También plantó un árbol y tuvo un hijo.
Le gustaban las rosas y el lazo
a mí sólo me gusta la rosa,
pero eso no nos distanciaba.
Los viernes
las diez como hora
el San Roque, una mesa
los Plá, William, mis padres,
Víctor y sus olvidos,
los amigos recordados,
los cañonazos,
las anécdotas,
su corona rota por ser cerrista,
-¡qué triste nunca me vencía!-
el ciprés,
las palabras,
las palabras siempre
y esa eterna Vagabunda
de silencios compartidos.
Luego un taxi y el lugar
que más tardara en cerrar.
Cada marzo le ganábamos una hora a la vida.
Editamos un libro, ganó un premio y perdimos dinero.

Es febrero,
los periódicos cuentan que murió el poeta,
el poeta está vivo.
Yo les cuento que se me murió mi amigo.

ASUNCIÓN
Me han robado Asunción.
Me han robado su día,
con sus máquinas feroces
me la han quitado,
y sólo quiero
recorrerla en silencio,
doblar sus esquinas
dejarla ser en sus muros
los amantes nocturnos
que buscan transgredir
el ruido hipócrita
de una ciudad que muere
en sus torres nuevas.
Por eso,
la camino de noche
-cuando es mía-
a lo largo y a lo ancho,
la subo, la bajo y la cruzo
siete veces.
Camino
sus veredas irregulares
donde ya no hay naranjos,
donde ya no hay flores
pero siento el olor intenso
-imaginario o imaginado-
de jazmines,
en el asfalto aún tibio
por el sol de temprano.
La voz caminando,
y cuando empieza
a llegar la mañana
parto la Oliva
y me siento entre 14 y 15
a esperar un colectivo,
que también recuerda
la ciudad que amo
y se va quedando
en estos versos
. ya lejanos.

MAR MUERTA
Cálido mar
de sal muerto muerto
de sal.
Cálido mar
que me flotas
te floto
y en mi cuerpo
dibujas,
blancos caminos
antes no vistos.
Cálido mar
aquí a cuatrocientos
metros de otros mares,
Mar -de sal- muerto
yo -de sal- vivo.

ENSAYO
BEATRIZ RODRÍGUEZ ALCALÁ DE GONZÁLEZ ODDONE
DOS MARISCALES
** Nada más apasionante, para quien investiga la historia de un pueblo, que trazar paralelos entre sus figuras cumbres que ayuden a comprender las distintas épocas y circunstancias que, en cierta manera, condicionaron sus respectivas conductas y, por ende, el devenir de la nación, sin olvidar la incidencia que en las mismas pudo haber tenido la índole personal de los protagonistas.
** Basta asomarse a la historia de nuestro país para sufrir de inmediato el fuerte impacto de sus dos mariscales que asignaron etapas cruciales de la vida nacional y encarnaron la defensa.
Anímicamente opuestos entre sí, José Félix Estigarribia comprende desde niño que los logros exigen sacrificio y disciplina. En sus deseos de superación, abandona el humilde hogar paterno de Caraguatay para ingresar a la Escuela de Agricultura de Trinidad, de donde luego egresará ocupando el primer puesto de su promoción.
** La carencia de medios para montar un establecimiento agrícola lo impulsa a proseguir el bachillerato en Asunción. Para ello, deberá ayudarse económicamente con el magro salario de un empleo que desempeña en los tribunales.
** Durante esos años -1906/1908- reside en Trinidad, desde donde viaja diariamente a la capital en el tren de las seis de la mañana.
** Pero esta etapa de su vida es bruscamente interrumpida por la revolución de 1908, a la que nuestro joven estudiante adhiere con todo el fervor de su juventud idealista.
** Y si bien este golpe tiene por secuelas la anarquía y el atraso, podemos afirmar que para el país fue providencial, ya que, merced a él, el futuro vindicador del Chaco y del honor nacional abandonará definitivamente el agro para ingresar al Ejército. Más tarde, cuando el ambicioso coronel Albino Jara deponga de la Primera Magistratura a don Manuel Gondra, y se vea envuelto en nuevas luchas civiles, que le costarán la vida en Paraguarí, Estigarribia, oficial de las fuerzas gubernativas, será herido en Estero Bonete. Posteriormente, tras su recuperación, por orden del Gobierno viajará a Chile para continuar sus estudios.
** La dura experiencia vivida lo incita a hacer un juramento íntimo que habrá de ser norma de toda su vida: el de no sublevarse jamás y ser siempre leal al gobierno establecido.
***
** Por su parte, Francisco Solano López, si bien durante su infancia se vio reducido al ostracismo impuesto por el dictador Francia a su familia, desde muy joven gozó de los halagos de la fortuna y del poder, al ser electo su padre Primer Presidente Constitucional del Paraguay en 1844.
** General de la nación a los diez años de edad, Solano López realiza tiempo después una larga gira por Europa, representando a su egregio padre. El lujo y el confort rodean su vida; se trata con europeos ilustres e incluso tiene acceso a Napoleón III, cuya fuerte personalidad lo impacta vivamente.
** Todo ese boato y refinamiento signarán definitivamente su temperamento apasionado, proclive a la sensualidad. Cuando regrese, no lo hará sin traer consigo los muebles más finos, los adornos más exquisitos. Posteriormente, se hará construir un suntuoso palacio, en una ciudad de casas modestas y arenosas calzadas.
** Tampoco dudará en importar una bella y desprejuiciada amante y la impondrá a una sociedad austera y tradicional, profundamente arraigada a sus principios morales y religiosos, que nunca transigirá de buen grado con ella.
***.
*** Estigarribia también vivió unos años en Europa, pero su vida fue de contracción al estudio y disciplina. Aventajado alumno de la Escuela Superior de Guerra de París, mereció honrosas distinciones de su director, general Hering, y fue recibido en su casa por el Mariscal Foch, quien lo distinguió con su amistad.
** Ya en aquellos años su obsesión era el Chaco; así lo afirma en sus Memorias el capitán José A. Bozzano, que lo visitó en París. Ansioso de aprender, Estigarribia absorbía cultura por todos los poros. A su gran amigo, el hoy coronel Carlos J. Fernández, le escribía: "Yo no creo que valga la pena enviar jefes a Europa para copiar programas de instrucción y hacer crónicas de fiestas. Yo voy a prepararme al máximo, lo estoy haciendo, en las altas técnicas, lo que es imposible hacer en nuestro país; nadie, en igualdad de condiciones, lo prometo, hará en Europa más que yo". El futuro gran estratega se halla en la fragua; de ella saldrá sereno, maduro, seguro de sí, listo para emprender la gran hazaña.
***.
** Francisco Solano López cosechará laureles en la Argentina, interviniendo brillantemente, en 1.859, en un conflicto interno. Años después, su excesiva autovaloración le hará olvidar el tino y la mesura empleados en sus gestiones con Mitre y Urquiza, y declarará la guerra al Brasil y luego a la Argentina, sin detenerse a analizar con calma las consecuencias de su actitud para el progresista país que le legara su padre.
** Es que López, por su temperamento, jamás se hubiese avenido a escribir una historia pequeña; su vida toda estaba signada por el gigantismo. La bebió a grandes sorbos, sin arredrarse ante la prisa que hace más próximo el final.
** Nada en su vida fue pequeño; ni sus amores, ni sus odios, ni la ambición, ni ese orgullo férreo que lo sostuvo hasta el final. Hasta su muerte, fue una muerte a su medida; de haber muerto de muerte natural, el Mariscal de Hierro no sería hoy para su pueblo uno de sus más grandes héroes, símbolo del holocausto de toda una generación, que bien pudo haber hecho suya la antológica frase: "En mi fin está mi comienzo".
***.
** El Mariscal del Chaco, su antítesis humana, es un hombre mesurado y modesto. Nada en él, a primera vista, hace intuir al genio militar que habrá de redimir al país de humillaciones y derrotismo, imprimiendo un cauce nuevo a la vida nacional.
** Su proceder jamás será tributario de impulsos temperamentales; su sabia estrategia tendrá por fundamento la más pura técnica militar; todo lo que haga y decida será siempre el resultado de largas, concienzudas cavilaciones. No es un carismático que enfervoriza las multitudes, pero su brillante conducción se irá ganando el respeto y la adhesión incondicional de su ejército, al que conducirá a una aplastante victoria.
***.
** Francisco Solano López amaba los golpes de audacia, las acciones espectaculares, que a costa de muchas vidas, las más de las veces, sólo lograban pequeños triunfos -la captura de algunas piezas de artillería o una simple bandera enemiga-, que para nada incidían en el resultado final. Ejemplos de ello: el ataque a las fortificaciones de Tuyutí, el 3 de noviembre de 1867, y la batalla de Rubio Ñu, en que fueron inútilmente sacrificados cerca de tres mil niños, cuando tanto pudieron haber dado de sí, posteriormente, en la dura, tremenda etapa de la reconstrucción nacional.
***.
** Estigarribia busca el aniquilamiento de las fuerzas enemigas y no sacrifica estérilmente hombres en gloriosas e inocuas acciones; sus golpes locales son certeros y siempre convergen a un fin. Ataca o contraataca, adaptándose al estilo del contendor; emplea el "corralito", en el que sus comandos y tropas se hicieron expertos, cuando las condiciones del terreno lo permiten. Su lema es "mientras estemos unidos seremos invencibles". No disgrega sus fuerzas; por el contrario, las concentra para sus grandes acciones y logra así triunfos memorables.
** Sabe adentrarse en la psiquis del enemigo y cuando éste no esperaría una reacción de nuestra parte, por la difícil situación de nuestras tropas, lo sorprende violentamente en El Carmen, logrando una de las victorias decisivas de la guerra, al más bajo costo en vidas para nosotros.
** Consecuencia de El Carmen será la asombrosa marcha hacia Yrendagüe y la posterior captura de sus pozos, lo que provocará el aniquilamiento de todo un cuerpo de Ejército enemigo.
** Si los triunfos no lo vuelven eufóricos, tampoco le desmoraliza ni enfurece la derrota. Su calma imperturbable infunde optimismo y confianza a los suyos, impulsándolos a las más arriesgadas acciones.
** Ecuánime, concreto, hábil para elegir a los ejecutores de sus planes en misiones determinadas, da oportunidad a que se le hagan sugerencias, sin dejarse influir por las rivalidades que pueden existir entre sus subalternos. Sus instrucciones, traducidas en órdenes, son concisas, pero dejan margen a las iniciativas de sus subordinados.
** Nada más lejos de él que el autócrata; jamás ejercerá el mando con arbitrariedad ni apelará el terror para hacer valer su autoridad. En tres años de guerra no firmará una sola orden de fusilamiento, y a quienes pretendan que lo haga, les dirá: "¡Pobres muchachos, pasan tantas penurias y miserias que, posiblemente, yo a su edad y en sus circunstancias también hubiese sido desertor!".
** Cuando tras el revés de Strongest el capitán de Aviación Isidro Jara le da el informe, no tiene una sola palabra de reproche para nadie, pese a haber planeado concienzudamente la maniobra que pudo ser brillante, de no haber fracasado sus comandos: "Capitán Jara -dice-, agradezco y felicito a su escuadrilla. Transmita usted mi profundo reconocimiento a toda la tripulación que, participó en la acción; el capitán Joel Estigarribia hizo lo imposible y pasa como el mimado de la historia de esta batalla".
***.
** En circunstancias similares, López declarará traidor al coronel Francisco Martínez, héroe de Humaitá, de Isla Poí y otras acciones; tratará de forzar, por medio de horribles torturas, a su joven esposa a abjurar de él, y al no lograrlo, la hará ejecutar, ingresando así a nuestra historia Juliana Insfrán de Martínez como el más acabado ejemplo de coraje, amor y fidelidad conyugal.
** Suspicaz y desconfiado por su naturaleza, Solano López se sentía acosado por la traición; esta obsesión, agudizada a medida que sus circunstancias se hacen más y más perentorias, costará las vidas de sus hermanos Benigno, del obispo Palacios, de su cuñado el general Barrios, del canciller José Berges, de Pancha Garmendia y de muchos otros, en los tristemente famosos Tribunales de Sangre.
***.
** Patriota hasta la médula, Estigarribia no buscó ventajas materiales en el ejercicio de sus altos cargos. Cuando la muerte lo sorprendió -¡él que al frente de su ejército había recuperado para el país la cuarta parte de su territorio!- no tenía un solo palmo de tierra propia: los pocos bienes de su familia pertenecían a su esposa.
***.
** Finalizada la guerra de la Triple Alianza, Elisa Lynch intentará reivindicar para sí y sus hijos el cuantioso legado de su otrora poderoso amante, en el que se incluían, entre otros muchos bienes, ¡cuatro mil leguas de nuestro devastado territorio...!
***.
** Dos hombres diferentes; dos opuestos destinos. Y el mismo pueblo, valiente y sufrido, que seis décadas más tarde, bajo la conducción de un estratega genial, colmaría de laureles la humillada frente de la Patria.

NARRADORES
MARGOT AYALA DE MICHELAGNOLI
LA CASA DE LA CALLE ESTRELLA N° 33
** La fachada de principio del siglo "art-decor" altas y pesadas puertas en madera esculpida, el llamador, el buzón y los tiradores en bronce, balcones de hierro forjado.
** Quedé largo tiempo embelesada mirándola, desperté del hechizo, me aproximé al picaporte, lo giré temerosa: cedió sin esfuerzos, sorprendida me hallé en medio de un zaguán, donde parecía circular un aire frío, el rumor de la calle se apagó.
** Permanecí quieta en la penumbra porque escuché a través de la puerta que daba a la calzada, ruidos de cascos, al parecer de una carroza... luego reinó el silencio.
** Cuando mis ojos se habituaron a la oscuridad, vi los pisos de mosaicos con arabescos, las paredes revestidas de mayólicas en colores brillantes, el alto techo con rebordes de yeso, y en el cielo raso querubines y guirnaldas.
** Una puerta cancel dejaba pasar la luz a través de unos cristales opacos con iniciales en letra gótica.
** Me introduje a un patio embaldosado, el aljibe de mármol blanco se destacaba desamparado, mientras una enredadera de jazmín nácar surgía como flor exótica entre el espacio de una baldosa rota, y se enroscaba a la roldana temerosa de violar con su aroma vivo, el sitio desolado.
** Triángulo de misterio y silencio rodeaba el entorno; un escalofrío me recorrió; pensé retroceder, y al moverme lo hice hacia adelante...
** Una escalera con peldaños vacilantes nacía en el corredor: me aproximé con pasos dudosos y subí lentamente. Me hallé frente a un "hall" de dimensiones insospechadas; un vitral de forma circular con cristales de diversos colores proyectaba extrañas luces.
** Quedé deslumbrada y pensé azorada que esta misteriosa casa señorial y fuera del tiempo, debió pertenecer a una familia importante; varias habitaciones daban sobre el mismo patio; la quietud era total y las puertas estaban cerradas, dudando golpeé unas y otras; la última la hallé entornada, empujé con cautela y el corazón palpitando; una vez dentro me pareció amigable, el ambiente trajo algo borroso a la memoria.
** Las ventanas altas y agobiantes sin visillos, impersonales y frías, una biblioteca con libros descomunales y polvorientos llamaron mi atención; no por su tamaño sino por sus bordes labrados en bronce. Agucé la mirada y descubrí un lúgubre escritorio, y sentado frente a él a un hombre, que se incorporó al verme y me miró sin sorpresa como si me esperara.
** Era de mediana estatura pobremente trajeado de negro, con distinción en el porte, disculpándose no sé de qué.
** Me observaba con ojos esquivos, vacilantes y sonrisa de caballero antiguo, comprendí en su actitud que algo lo turbaba, traté de disipar su confusión con un saludo que quiso ser cordial.
** Un creciente terror me iba poseyendo y tomando una súbita decisión huí como una exhalación sin despedirme, a mis espaldas escuché un grito angustioso... lo escuché o lo imaginé...
** Ya en la calle, inmersa en la confusión de pensamientos y extraños sucesos, regresé a casa, perdida la noción del tiempo.
** Durante días y días me asoló el vértigo de la pesadilla. Después de unas semanas, ya repuesta del pánico, decidí hacer una nueva incursión a la misteriosa casa de la calle Estrella N° 33.
** Recorrí innumerables veces la cuadra sin hallar rastro, pregunté a antiguos residentes, inútil; entonces recurrí al Registro de Propiedad de la Ciudad de Asunción Antigua, sin respuesta. No logré pista alguna de que hubiera jamás existido una casa en la calle Estrella 33.
** La desnudez insólita de lo sobrenatural me arrinconó hacia las fronteras de lo desconocido. ¿Había realmente orillado la cuarta dimensión insertándome en otro siglo o era la alucinación de una incipiente locura?
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viernes, 5 de marzo de 2010

"REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. POETAS - ENSAYISTAS - NARRADORES" - IV ÉPOCA - Nº 13 - Agosto 2007

"REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY
POETAS – ENSAYISTAS – NARRADORES
HOMENAJE A GABRIEL CASACCIA”
IV ÉPOCA - Nº 13

Arandurã Editorial, Asunción-Paraguay, Agosto 2007
Enlace al espacio del PEN CLUB PARAGUAY en
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PALABRAS PRELIMINARES
** Este número de la revista del PEN Club del Paraguay lo dedicamos a la memoria del notable escritor Gabriel Casaccia, quien con su obra, marca un hito dentro de la narrativa nacional y de quien se conmemora este año el centenario de su nacimiento. Es por ello que varios de los autores que colaboran con el número 13 de la Revista, escribieron trabajos relacionados a Benigno Gabriel Casaccia Bibolini.
** En la obra literaria de Casaccia, no escapa el lector a la visión irreal de un mundo recreado, el único asequible para él, dentro de un juego de imágenes que nos recuerda el mito de la caverna de Platón, donde para quienes ven en la pared de la caverna las sombras proyectadas por la realidad, ellas son la única realidad posible.
** La simbiosis que existe entre el autor y su obra se vuelve manifiesta en la manera que tiene de transmitirla y esto se hace palpable en un comentario de Casaccia quien expresa: "Areguá vive en todas mis novelas. Yo creo que tanto García Márquez como Rulfo u Onetti crearon sus pueblos inspirándose en el recuerdo de lugares que conocieron. La diferencia de ellos con el Areguá que yo describo en mis libros es que no oculté dándole otro nombre o ubicándolo en un lugar indeterminado. Esa precisión e individualización le quitó a Areguá, me parece a mí, la magia de la irrealidad y poesía que tienen Macondo, Comala y Santa María".
** Por otro lado, si hay algo que caracteriza al PEN Club del Paraguay es la publicación de su revista, la que con algunas interrupciones, hoy ocupa un lugar innegable dentro del ámbito cultural de nuestro país y en especial en el asunceño.
** Por ello, consideramos oportuno recordar el primer número de la Revista del Pen Club del Paraguay, dedicada a LOS POETAS, que vio la luz el viernes 28 de enero de 1977, en una modesta edición con el sello del Fondo Editor Paraguayo. Era presidente del club el escritor y político Alejandro Marín Iglesias.
** En este primer número aparecen poemas de los escritores César Alonso de las Heras, José-Luis Appleyard, Manuel E.B. Argüello, William Baecker, Nilsa Casariego de Bedoya, José Antonio Bilbao, Víctor Casartelli, Augusto Casola, Oscar Ferreiro, Juan Manuel Marcos, Luis María Martínez, Ricardo Mazó, Noemí Ferrari de Nagy, Emilio Pérez Chaves, Francisco Pérez-Maricevich, Josefina Plá y Hugo Rodríguez Alcalá.
** Recordar el número 1, Año I, de la Revista, hasta puede parecer un melancólico homenaje al ayer, si no fuera porque hoy el PEN Club del Paraguay, a 30 años de tal acontecimiento, se encuentra en pleno apogeo dentro de lo que se da en llamar la IV Época, por las etapas de desaparición y resurgimiento que tuvo este novedoso club de escritores que,- pese al tiempo y a las circunstancias cambiantes de la vida de nuestro país, continúa con la publicación de su revista, que en esta IV Época, alcanza hoy el no poco envidiable número 13.
** A nuestro club no le es extraño el afán de renovación, de actualización, de experiencias nuevas. Es por ello que en este número aparece, junto a los socios del club, el nombre de la escritora venezolana Edda Armas, actual presidenta del PEN Club de Venezuela y poetisa delicada, que tuvo la gentileza de responder al llamado que le hicimos para darle cabida en las páginas de nuestra revista.
AUGUSTO CASOLA - Presidente del PEN Club del Paraguay
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INDICE DE OBRAS:
POETAS


DELFINA ACOSTA: AQUELLA QUE TE AMÓ / NADIR
MANUEL E.B. ARGÜELLO: TU PRESENCIA, AMOR
EDDA, ARMAS: MUDANZA / TRIBUAL / EL OTRO
MARGOT AYALA DE MICHELAGNOLI: CHACARITA
WILLIAM BAECKER: VINISTE / ¿SERÁ VERDAD? / NO SERÁ QUE EL OLVIDO
GLADYS CARMAGNOLA: PALABRA-SÍMBOLO / CUENTO
AUGUSTO CASOLA: DEL DOMINGO 11 DE AGOSTO EN YCUA BOLAÑOS, LA MUERTE ES INOCENTE
EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN: CANTO A ALI ISMAIL
AURELIO GONZÁLEZ CANALE: EL ARPA DE URUNDEY / POR ESTA PUERTA
LUIS MARÍA MARTÍNEZ: CON GABRIEL CASACCIA / CON RAÚL AMARAL
DOMINGO RIVAROLA: SIEMPRE
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ENSAYISTAS
MARIBEL BARRETO
 LA LITERATURA PARAGUAYA CONTEMPORÁNEA
CATALO BOGADO BORDÓN
 BUENOS AIRES Y EL PAPEL DEL PARAGUAY EN LA INDEPENDENCIA
 DISCURSO DE RODRÍGUEZ DE FRANCIA
AUGUSTO CASOLA
 LA OBRA DE GABRIEL CASACCIA A TRAVÉS DE SUS PERSONAJES
ABELARDO DE PAULA GOMEZ
 LA CONCIECIA FILOSÓFICA
VÍCTOR-JACINTO FLECHA
 DE CÓMO GABRIEL CASACCIA ESCAPÓ DEL INFIERNO TRASVESTIDO DE PARAÍSO PARA LLEGAR AL CIELO DE LA REALIDAD
EMI KASAMATSU
 LE ESENCIA DE LOS JARDINES JAPONESES
LORENZO LIVIERES BANKS
 REFLEXIONES SOBRE EL ORDENAMIENTO CONSTITUCIONAL EN EL PARAGUAY
LUIS MARÍA MARTÍNEZ
 LA REALIDAD POLÍTICA EN LA NARRATIVA DE GABRIEL CASACCIA
FRANCISCO OLIVEIRA Y SILVA
 ICONOCLASTAS EN EL ARTE, O LA AGRESIÓN DE LOS INTOLERANTES
GENERO RIERA HUNTER
 LA BABOSA, EL ENCIERRO, LO QUE ÁNGELA NOS ENSEÑA
BEATRIZ RODRÍGUEZ ALCALÁ DE GONZÁLEZ ODDONE
 MANUEL GONDRA
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NARRADORES
NELSON AGUILERA
 SE HIZO LA ESPAÑA
PRINCESA AQUINO AUGSTEN
 ELLA
JEU AZARRU
 INTELIGENCIA ARTIFICIAL II
DIEGO MEDINA
 LA LLUVIA O EL VIENTO
PANCHO ODDONE
 DESPUÉS DE TODO
JOSÉ PÉREZ REYES
 LA GALERÍA
MARGARITA PRIETO YEGROS
 LA MADRINA DE GUERRA
 LOS PYTA JOVAI
LUCÍA SCOSCERÍA
 ROSAS SOBRE EL RÍO DE LA PLATA
ELSA WIEZELL
 PUENTE DE MARIPOSAS
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MARGOT AYALA MICHELAGNOLI
CHACARITA
La brújula de mi existencia giró bruscamente,
comprendí que nada era casual ni gratuito sino la
suma de otros aconteceres.
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El artificio de las luces de neón, los mágicos
destellos luminosos no eran más que una máscara.
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La catástrofe transitó segura, incrustándose en
nuestras vidas; tiempo implacable y vertiginoso
cuando el impacto y el asombro sacudía todo el territorio.
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Anidando una moralidad sometida al suicidio.
.
Como sombras arrojadas a ese mundo con amargo
sabor a pesadillas, azotadas por las batallas
desatadas en las calles.
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Todo ese horror al parecer no traspondría los
frágiles cercados de la casa.
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Perpleja ante hombres acribillados, Roberto
vencido y ensangrentado con los ojos abiertos
como abanicos, sorprendidos asesinados tras sus ideales.
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Ahora perseguida, mordida en la soledad de un
mundo desgarrado, debía abandonar nuestra casita,
ocultándome por tiempo indefinido.
.
¿Dónde? ¿Cómo? Sin dinero no podía llegar más
allá -de Chacarita. Claro, Chacarita.
No tenía otro refugio.
.
Chacarita, que tanto había tratado de olvidar, se me
presentaba sin ninguna opción.
.
Allí aún vive la tía Boni, le alquilaré una pieza y mi
primo que es comisario me protegerá. Volveré a ser
una más en la marea de subir y bajar los barrancos
acosados por las aguas: ellas cicatrizarán mis
heridas y olvidaré la historia de esa noche más allá
de los barrancos.
.
Allí donde había hormigueado mi famélica e
infortunada infancia, entre promiscuas y húmedas chozas.
//
AUGUSTO CASOLA
DEL DOMINGO 1° DE AGOSTO EN YCUÁ
BOLAÑOS, LA MUERTE ES INOCENTE

¿Cómo pudo la Muerte, por sí elegir el fuego
si ella es tan helada, si ella es tan oscura...,
si llama con sigilo, para esconderse luego
infame despiadada, sin pasión ni premura?
.
¿Acaso no es la Muerte, esa grande ignorada
la que de lejos viene y sin dudar cercena,
la que ronda indiscreta, esa dama callada,
tan quieta y solitaria que merca con la pena?
.
Los días ya no cuentan en la tenaz porfía:
te sabes poderosa, te sabes imbatible,
señora de las penas... ¿qué falta, pues, te hacía
venir así de artera un domingo apacible?
.
No tienes culpa, dices, hoy elegiste el fuego...,
señora de la nada, esposa del vacío,
malvada destruiste mil risas con tu juego
¡Qué furia ha causado tu loco desvarío!
.
Te dices inocente, te dices injuriada,
que vienes al llamado ¡son otros los culpables!
La voz de la avaricia que brota en la miríada,
son ellos los malvados, de rostros tan amables...
.
Son otros los culpables, aquellos que han matado
de niños su sonrisa, de algunos los amores.
Los monstruos de codicia, la farsa ya han montado
y al clamor de reclamos, se olvidan los dolores.
.
Ver el abierto Averno ya marca nuestra vida,
saber que el llanto acaba y todo va al olvido
escarba con su saña la dolorosa herida
donde unos cuervos sacan, provecho de lo ido.
.
La pálida, callada, tú, Muerte fementida
te dicen la culpable, te marcan con desprecio
porque un domingo triste robaste tanta vida
mas ellas ya tenían devaluado el precio.
.
¡La Muerte es inocente!, ¡la Muerte es inocente!
Son otros los culpables de figurar ansiosos
de avidez que ciega y cruel mata inconsciente
con las palabras esas, promesa de animosos.
.
Ciegos, sordos al clamor, al grito que se eleva
piensan cómo robar más de las tumbas quietas ya
la sombra del silencio..., la sombra que se lleva
de entre las hojas secas, un necio aleluya.

AURELIO GONZÁLEZ CANALE
EL ARPA DE URUNDEY (*)
Juan González, hermano,
pásame ese "urundey" torrencial
que fuera del ayer, eje de carreta y de trotes duros
porque quiero modelar un arpa de notas altas y claras
y sea tan cobriza y curtida como nuestra piel
y tan arpa como musical es nuestra espera
y tan americana como nuestra hambre
y tenga tantas cuerdas
como lamentos de pueblos
para componer una sinfonía de vientos
o un lamento fúnebre
o una guarania de insomnio y quebrant
o un takirari de coca y tristeza
o un tango de cadenas
o un samba de jaulas
o una cueca de chicha y lágrimas
o el sollozo de una mujer morena indígena
crucificada entre lapachos
contra la cordillera de los Andes,
o la parición de una mujer morena indígena
en el Amazonas, en la Pampa, en el Caribe
o la muerte de una mujer morena indígena
entre el Pacífico y el Atlántico
entre la tierra azteca y la Antártida...
o la muerte de una mujer morena indígena.
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Y que sea de urgencia el arpa Pablo Benítez
y que tenga fuerza de canasto
y el arpegio, pureza de ñandutí, Pablo Benítez.
Y que venga pronto porque al minero de los Andes
se le acaba el pulmón,
al mensú se le despoja la vida
a los metalúrgicos se les caen las manos de cansancio
¡Pronto! que la universidad de América será asaltada con sangre
Pronto Juan
Pronto Pablo.
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Pipuuiul
quiero esa arpa de profundidad indoamericana
para reparar el cántaro roto
para levantar la olla sobre la ceniza
para recuperar el trigo perdido,
para destruir las celdas
y restaurar en el pecho de esa mujer morena indígena
el Himno, la Patria, la libertad.
(*)Urundey. Voz guarani, árbol de madera dura como el hierro.
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NARRACIÓN
DESPUÉS DE TODO
** Antonio López no terminó en la cárcel de Tacumbú como consecuencia de un gesto heroico. Tampoco tuvo la intención de hacer un estudio sociológico sobre los in ternos, expresión ambigua que tiende a confundir a la gente sobre la verdadera condición de los ocupantes de ese espacio sórdido, equiparándolos a un puñado de seminaristas de un internado de dominicos. Antonio no participó de ninguna manifestación contra la dictadura, no robó un banco, por timidez o abulia, vaya uno a saber, ni fue sorprendido en un escalamiento, como dicen los informes de la policía cuando describen la actividad de un ladrón especializado en saltar muros en busca de un botín.
** Pudieron acusarlo de escalamiento físico o subversión erótica, novedosa calificación de las relaciones humanas, como consecuencia de su imperioso amor por tina señora que olvidó decirle, en la confusión de los abrazos, que su marido era abogado de un alto oficial de la policía cuya altura no se medía a partir de su estructura física, nada notable, sino a partir de su jerarquía en la estructura de la institución.
** Las buenas acciones, igual que las malas, y en esta materia es difícil discriminar entre el bien y el mal, todo termina por descubrirse. Particularmente cuando se cuenta con la innoble ventaja de tener acceso a los informes de un alcahuete, pyragüé, o profesional de la infamia, que en lugar de investigar movimientos subversivos, o piruetas financieras de banqueros ladrones, se inmiscuyó en el mundo del deleite, y con sádica fruición y cierto talento profesional, describió la anatomía de los cuernos del abogado amigo del comisario.
** Puede deducirse, como consecuencia de este hecho singular, que la policía, en algunas ocasiones, está preparada para cuidar el culo de las mujeres de los amigos.
** El abogado, inmerecido marido de la bella, protagonista parcial, aunque no secundario de esta historia, demostró tener pocas pulgas y mucha influencia sobre el comisario amigo, y logró enviara Antonio a Tacumbú. Pensó, ingenuamente, que si lo retiraba de circulación por algún tiempo, el dolor que inevitablemente provocaría tan injusto castigo por haber introducido una importante cuota de placer en su preciosa mujer, le dejaría huellas imperecederas, condicionándolo, como a un miserable perro de Pavlov, a huir de las mujeres ajenas.
** De esa manera, el inocente adulterio, para decirlo con términos impropios, podría interpretarse como una consecuencia del apasionamiento primitivo de Antonio y no de la impotencia del marido.
** El héroe de esta historia, hombre razonable sometido voluntariamente a una conducta estoica y a la más absoluta falta de piedad por un marido engañado, no tuvo más alternativa que asumir serenamente su karma. Sin embargo, una chispa de orgullo jugueteaba en su espíritu mientras miraba por la estrecha rejilla de la combi colorada que lo trasladó hasta una infame celda en la calle Presidente Franco, detrás del cuartel central de la policía.
** Allí fue obligado a trepar hasta un desconcertante primer piso, donde enfrentó un asfixiante jergón de paja saturado por orinas varias, contempló pensativo vómitos antiguos y recientes, que lo llevaron a meditar sobre la condición humana, lo cual lo inclinó a evaluar con espíritu crítico la suciedad moral y material acumulada durante varios años de incuria.
** La profunda reflexión sobre la decadencia y corrupción del sistema con el cual la sociedad suponía protegerse, amenazó abatirlo. Pero una lúcida visión de las primitivas razones que impulsan a la libertad impresionó su mente, cuando advirtió un mensaje escrito en la pared en penumbra. Mensaje didáctico destinado a la crónica del despotismo.
** Escrito con poderosos y notables grafismos imposibles de ignorar, el texto libertario mencionaba con claridad inequívoca el incierto origen genético del comandante de la policía, afirmación aparentemente objetiva, cava fuerza y convicción no disminuía en relación con el oficial culpable de su desdicha, porque, según informaba el mensaje, este señor, por el mero hecho de ocupar un rango inferior, no escapaba a la absoluta condición de bastardo. El mensaje de rebelión social y filosófica precisaba la condición de hijos de puta de los funcionarios.
** En la penosa oscuridad de la inmunda celda de tránsito, el mensaje heroico y casi poético del escriba anónimo, incorporado ahora como un hermano, actuó como un himno revolucionario y cambió el ánimo de nuestro héroe, de manera que respiró profundamente lleno de entusiasmo. Una bocanada de putrefacción y miasmas corruptas se introdujo en su boca, llegó al cerebro, golpeó la pared craneana que protege la hipófisis y rebotó negativamente en todos los sentidos haciendo vacilar su verticalidad, sostenida precariamente por el terror de caer entre la mierda.
** En ese dramático momento un bulto gris se estremeció con movimiento espasmódico en un rincón de la celda. No parecía una rata gigante, más bien una persona acurrucada en la sombra junto a la pared, con la cabeza entre. los brazos y la mirada fija en el suelo húmedo de orinas y materia Fecal. El hombre lloraba convulsivamente.
** Antonio pensó que dada su condición debía hacer lo mismo, pero prefirió transferir su interés y compasión hacia el otro, que parecía más necesitado de consuelo. Le tocó suavemente el hombro.
** -¿Qué le pasa, amigo?
** El tipo levantó la cabeza. Antonio no pudo descubrir sus rasgos en la penumbra.
** -Estoy jodido.
** -Claro, amigo. Todos estamos jodidos. Cualquiera que esté aquí adentro no puede estar de otra manera.
** El llorón parecía bastante estúpido.
** -¿Por qué estás aquí?
** Más llanto convulsivo.
** -Atropellé un chico con mi camión. Fue hace dos días. En la ruta. Era de noche, no lo vi, cruzó corriendo. No lo vi en ningún momento. Sólo sentí el golpe en las ruedas. No lo dejé tirado, estacioné y lo recogí. Después lo llevé a Primeros Auxilios.
** -Buen hombre- dijo Antonio.
** -Sí, pero está muerto y yo estoy preso.
** -¿Y por qué llorás? ¿Por el chico muerto o porque estás preso?
** -Porque estoy preso. El chico está con Dios. A esa edad todos van al cielo.
** -Claro -reflexionó Antonio-, pero no es cuestión de asumir la tarea de enviar un chico al cielo de vez en cuando.
** Lo dijo con bronca. El camionero era estúpido y además un hijo de puta.
** -Ahora me voy -dijo el compungido asesino involuntario-. Los testigos salieron a mi favor. El juez dije que me fuera a casa. Después continuará el proceso por homicidio involuntario. El chico se cruzó corriendo. Yo no lo vi.
** -Está bien, te creo. Son cosas que pasan. ¿Cuándo se supone que vas a salir?
** -Ahora. En un rato.
** Antonio le dio una tarjeta con sus datos y el nombre y dirección de un abogado. Además de abogado era diputado y amigo. Le pidió al camionero que lo viera y le dijera que lo mandaban a Tacumbú.
** -¿También atropellaste a alguien? -quiso saber el camionero.
** -Sí. A una señora. No le fue tan mal como al pibe. Pero no tiene importancia. Llamá a mi amigo. Te puede servir. Que se ocupe de mi caso.
** Vinieron a buscarlos. El camionero marchó hacia la libertad. El chico estaba con Dios. Antonio fue a Tacumbú. No estaba vestido para ingresar a una cárcel que no es precisamente un modelo de institución correctiva. Sobre la camisa con finas rayas azules brillaba como un semáforo la corbata de Gucci, asomándose por el saco de Dior con botones dorados. Un sordo rumor se extendió entre los presos que miraban estupefactos. Comprendieron rápidamente que se trataba de un peso pesado. Este cagó un banco, dijo uno. Mató al socio para afanarlo, comentó otro. No es un criminal cualquiera, murmuró envidioso el que mató a la vieja vecina para robarle cien mil guaraníes. Nadie podía pensar que la avara no era ahorrativa. Las conjeturas se multiplicaron. Los reclusos apretujados en el patio de la prisión observaron y evaluaron al recién llegado.
** De pronto debieron apartarse como se abrió el mar Rojo para que pasaran los hijos de Israel. Sólo que en esta oportunidad no se trataba de los castigados integran les de la raza perseguida, sino de un chileno sinvergüenza, que atravesó la masa rumorosa integrada por las víctimas de un sistema incapaz de comprender la belleza poética del crimen y gritó:
** -Antonio. ¿Qué hacés por aquí?
** El chileno estaba vestido para Punta del Este. La remera rosada se continuaba en unos pantalones blancos impecables, recién salidos de la tintorería, que terminaban apoyados con un laxo y premeditado exceso sobre unos mocasines marrones impecables.
** -Escuchen, escoria podrida -se dirigía a la multitud ahora silenciosa-, éste es un tipo de primera. Va a estar poco aquí porque mueve montañas. Respétenlo y sírvanlo. Ustedes son una mierda que no sabrán cómo hacerlo, pero por lo pronto mírenlo de lejos y con respeto. Y vos en primer lugar -dijo levantando la voz dirigiéndose a alguien a espaldas de Antonio, que se volvió para saber quién era el aludido.
** El hombre pequeñito con un curioso rostro de niño lleno de arrugas, lo cual delataba su edad, se había detenido en medio del patio rodeado por sus guardaespaldas. Era un coronel retirado alcalde de la prisión. El chileno continuaba su perorata dirigida al jefe que no tenía el menor aspecto de jefe.
** -Cuidado con lo que hacés, porque este te puede mandar a la puta, que es donde deberías estar si en este mundo hubiera alguna justicia. ¿No es verdad, muchachos?
** Como buen demagogo buscaba la aprobación de la chusma que respondió con un murmullo ininteligible y prudentes inclinaciones de cabeza. El chileno loco les parecía un tipo estupendo, pero el alcalde era el alcalde y un gesto subversivo podía costar muchos días hambrea-dos y confinados en soledad.
** Sin esperar cualquier reacción previsible o imposible del alcalde tomó del brazo a Antonio, atravesó la muchedumbre entre sonrisas de simpatía y gestos cómplices y lo llevó a instalarse en un pequeño bar en medio del enorme edificio de la prisión, frente a un tablero de ajedrez.
** -No me preguntes nada. Te cuento rápido y corto. Hice un negocio de mucha plata con el hijo del ministro del Interior. Un buen negocio de ovejas. El se quedó con la plata y con las ovejas. Como sabía que lo iba a demandar, una conducta idiota como te imaginarás, me hizo encerrar aquí con el argumento que estoy vinculado a células terroristas. Un hijo de puta, protegido de papá. Esto no es grave. Cuando el hijo de puta piense que aprendí la lección me pondrán en libertad. Mientras tanto le firmaré todo lo que quiera. Finalmente el asunto no me costó nada. Robamos las ovejas del otro lado de la frontera. Fue divertido. Una aventura del oeste. ¿Y vos? Contame. Jamás hubiera imaginado encontrarte aquí.
** Antonio le relató su historia mientras el chileno se desternillaba de risa. También le contó la historia del camionero y de la tarjeta para su amigo diputado.
** -Esto parece un cuento -comentó.
** -La vida es un cuento.
** El chileno reflexionó en silencio mientras su mirada vagaba por el bar. Pequeños grupos heterogéneos, integrados por personajes de aspecto siniestro o inocente cuyas ropas revelaban diferentes condiciones, murmuraban alrededor de las mesas con la música de fondo del zumbido de las moscas. Jugaron al ajedrez mientras el chileno relataba con buen humor truculentas historias de prisiones. Tacumbú no era la primera que conocía. Tampoco sería la última.
** -El problema aquí para estos infelices es la comida. La de la prisión la roba el alcalde, lo que queda más o menos bueno lo comen los guardias, porque debés saber que no tienen sueldo, de manera que tienen que robar para sobrevivir. Lo que sobra lo llevan para sus familias. Una puta vida. Hay que arreglarse. Hay varios comederos operados por presos de la perpetua que hacen comida y la venden a quienes pueden pagarla. Aquí llegan estafadores medio estúpidos. Con plata, pero sin la suficiente viveza como para haber esquivado la cárcel. Entonces pagan. Pagan como si estuvieran en el Plaza Hotel de Buenos Aires. Pero de alguna manera hay que compensar el encierro y pagar por haberse dejado apresar. Yo soy uno de esos -rió con buen humor-. Como es más de medio día vamos a comer al sitio de un amigo que me hace buen precio. Me quiere porque le digo que todo lo que hizo está bien. Mató a los suegros, a la mujer y a un vecino que escuchó todo y lo tenía entre ojos. Ya que estaba haciendo una faena, era mejor hacerla completa. El tipo es buenazo y tiene perpetua.
** El buenazo era un gigante de dos metros por uno y medio. Cara colorada, arrebatada por el fuego del infierno, diría la tía Eulalia. Frente a la cocina improvisada había instalado unas pocas mesas. Un restaurante en Tacumbú. Había otros, pero no tan buenos. Prudentemente Antonio dijo que quería un pedazo de carne con ensalada. Se acercó a la cocina para observar el proceso. El gigante exterminador devenido cocinero llenó un sartén con aceite. Para asombro de Antonio mientras el aceite se calentaba fue agregándole agua, cuando la mezcla comenzó a hervir, en un gesto ritual digno de un culto esotérico miró a los comensales que esperan la culminación y el resultado del proceso e incorporó dos pedazos de carne. En ese punto el asco de Antonio terminó con el hambre y la esperanza. Fue a sentarse a la mesa donde lo esperaba el chileno. Diez minutos más tarde el gigante se acercó con una fuente con los dos pedazos de carne sumergidos parcialmente en una mezcla de aceite quemado y agua turbia.
** Antonio lo miró con rabia.
** -Yo no voy a comer esa porquería.
** El silencio se impuso al rumor de la mañana como un mensaje apocalíptico del más allá, destinado a imponer temor y feroz justicia en el más acá. Curiosamente, el silencio se escuchó como un trueno, un pistoletazo ominoso frente al rostro del condenado a perpetua, inclinado sin duda en ese momento a producir un nuevo acto definitivo destinado a incrementar su condena, si es posible alcanzar un nivel mayor que la perpetua cuando la ley exime de la condena a muerte.
** Los potenciales comensales observaron e imaginaron la explosión indignada del gigante, pensaron que las manos que oprimían la fuente suspendida sobre la mesa sin descender lo suficiente como para apoyarse y sin la decisión de volver al oscuro rincón donde se había consumado el infernal fenómeno de alquimia, se dirigirían directamente al cuello del nuevo inquilino de Tacumbú.
** No ocurrió nada de eso. El gigante llamó a un ayudante al que le entregó la fuente con la carne flotando en ese líquido viscoso, se sacó el delantal blanco que lo identificaba como cocinero, se lo entregó a Antonio y con un rictus amargo en la comisura de su boca, mordiendo las palabras musitó:
** -Tome. Hágalo usted si lo sabe hacer mejor.
** Se volvió hacia la cocina, se sentó en un rincón y encendió un cigarrillo mientras tempestuosos pensamientos se apretujaban en su mente estrecha, frente a este nuevo acontecimiento que cambiaba abruptamente la rutina de su vida.
** Antonio aceptó el desafío. Marchó a la cocina poniéndose el delantal, ordenó al ayudante de cocina que limpiara y fregara el pesado sartén de hierro, recortó un pequeño pedazo de grasa de la carne que esperaba sobre la mesada la formulación de un destino hasta ese momento incierto, cortó varios bifes de aproximadamente dos centímetros de espesor, encendió un cigarrillo, observó despreocupadamente las mesas donde esperaban los comensales y evitó mirar al gigante para que su gesto no se interpretara como una provocación. Cuando el sartén estuvo bien caliente y la grasa comenzó a crepitar con alegría, puso la carne, no más de tres minutos, luego la dio vuelta, bajó el fuego y cuando en la superficie de los bifes asomó un ligero sudor color rosa, los retiró y colocó en la fuente previamente lavada por el ayudante de cocina.
** Fue el primer paso de una campaña victoriosa. Continuó haciendo bifes por más de una hora. Los comensales aplaudían. Al día siguiente aumentó el número de clientes. Se había corrido la voz. Así continuó en los días siguientes. Hubo que agregar mesas y una nueva variedad de ensaladas. El gigante estaba emocionado, entusiasmado llamaba a Antonio su amigo. Le propuso una sociedad. Antonio le dijo que se sentía muy honrado de colaborar con él sin cobrar nada. Al gigante se le saltaron las lágrimas y rogó en voz alta que Antonio no se fuera nunca de Tacumbú. Está expresión ingenua, producto del afecto y no de la maldad, no le hizo ninguna gracia a Antonio.
** Fueron días felices, alegres y llenos de esperanza. La multitud de clientes llenaba el espacio destinado al restaurante y llenaba también el bolsillo del gigante, que aumentó los precios sin que nadie protestara.
** Al día siguiente del encierro de Antonio, el diputado amigo y dos senadores acorralaron al alcalde de la prisión. El camionero asesino había cumplido con su recado.
** -Me lo llevo ya -dijo el diputado. Se refería a Antonio.
** El alcalde tartamudeaba con los ojos enrojecidos. No podía decir quién había dado la orden de encarcelar al violador de hogares mal dispuestos. Se defendió con el argumento de que necesitaba la orden de un juez para ponerlo en libertad.
** -Eso no es problema-dijeron los senadores-, tenemos varios.
** El alcalde propuso un arreglo: Mientras llegaba la orden del juez, Antonio podía salir cada noche para dormir en su casa con el compromiso de volver al día siguiente. Se convirtió en preso sambukú, categoría mitológica que implica un notable ascenso en la condición social de un preso, cualquiera sea su crimen.
** Durante la semana de encierro parcial de Antonio el restaurante creció por la buena comida y la selección de los clientes. De esto se ocupó el chileno con gracia y buen humor, aceptando la condición de socio part time del depredador de su familia que cambió el humor y su actitud ante la vida. Decía:
** -De aquí no me iré nunca, gracias a Dios. ¿Qué puedo hacer afuera? Aquí tengo los clientes y el lugar. Mi amigo Antonio se irá tal vez, pero todo está en marcha.
** El viernes vino un abogado enviado por los amigos con la orden del juez. La popularidad de Antonio, el chileno y el gigante provocaba un amargo respeto entre los guardias y acosaba al alcalde, que sentía vulnerada su autoridad por las públicas pullas del chileno que le había prohibido comer en el restaurante.
** Cuando se supo que Antonio se iba, una multitud lo acompañó hasta el enrejado de entrada de la prisión. Hubo abrazos, apretones de manos y besos fugaces de macho, como decía el gigante asesino.
** En la calle Antonio se volvió hacia el penal. Estaba emocionado. El abogado lo miró con curiosidad.
** -¿Qué le pasa? -preguntó.
** -Después de todo -dijo Antonio con tono melancólico-, aquí se hacen buenos amigos.
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