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martes, 13 de julio de 2010

EDDA DE LOS RIOS - Y AHORA... ¿QUE? (COMEDIA EN TRES ACTOS, Texto: ACTO PRIMERO) / Fuente: TEATRO PARAGUAYO - TOMO I de TERESA MENDEZ-FAITH.


Y AHORA... ¿QUE?
Obra de EDDA DE LOS RIOS
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
Y AHORA... ¿QUE?
COMEDIA EN TRES ACTOS *


PERSONAJES
*. MARICHA Y CHOCHO / CHICHINA Y CARLOS / CHILITA Y ROLO / OTROS PERSONAJES

*. Esta obra, que incorpora dos obritas anteriores de la autora (¿Qué hacemos esta noche?, estrenada en 1975, y Esta noche nos quedarnos en casa, estrenada en 1977) en sus dos primeros actos, fue estrenada en Asunción (Teatro Leopoldo Marechal de la Embajada Argentina), en julio de 1998.

La acción transcurre en Asunción y fue concebida para ser representada en un espacio escénico en el que se prescinde de una escenografía realista, a los efectos de que los cambios puedan darse rápida y espontáneamente.
Intervienen muchos personajes, pero lo ideal es que los seis protagonistas, tres matrimonios compuestos por Maricha y Chocho, Chilita y Rolo y Chichina y Carlos, se transformen en los diversos personajes que aparecen a lo largo de los tres actos.
La escena consta de tres espacios principales: Al centro segundo término, casa de Maricha y Chocho. Lateral derecho, primer término, casa de Chichina y Carlos, y lateral izquierdo, primer término, casa de Chilita y Rolo.
Cuando las mujeres hablan por teléfono, o están con sus respectivos esposos, la acción transcurre en los espacios correspondientes a sus "hogares". Cuando la acción recrea otra acción mencionada por los personajes, la escena en su totalidad pasara a ser marco de dicha acción.
Los cambios de espacio se marcaran con luces y los finales de escena con apagones. Se prescindirá en lo posible de objetos tales como teléfonos, papeles, mesas y sillas. Todo adquirirá para el publico su forma correspondiente, gracias al diálogo y los elementos que se usen no deberán ser de formato definido para que puedan "transformarse" según la acción en sillas de estilo, mesas con mantel y centros de mesa, cama de sanatorio, banco de un rancho campesino, o restaurante de lujo.
En el caso de mechar escenas reales con filmaciones o grabadas en video, como se hiciera en las piezas anteriores, la pantalla deberá estar mimetizada con algún elemento escenográfico o fuera del escenario para evitar que llame la atención hasta el momento de su uso.


PRIMER ACTO
1978
¿Qué hacemos esta noche?

Casa Maricha. Timbre de teléfono a oscuras. Luces.

MARICHA: ¡Olá! ¿Qué tal che?... Si, te llame temprano antes de ir a la peluquería... Hable con Chilita de hacer algo esta noche y quedamos en salir a cenar... Si, es el cumpleaños de Estela, pero la llamé horas y nadie atiende... No. ahora no puedo pasar por su casa. Chocho me dejó el auto y tengo que ir a buscarlo a la oficina... ¡Me estrangula si tardo!... y me entretuve porque pase por lo de Mimicha a probarme el vestido, si no, no me lo va a terminar... Te juro que no tengo que ponerme, ¡estoy desnuda!... Sí, pero antes tuve que llevar a Elizabeth a la danza, a Jean Paul al karate, a Vanesa a la guitarra y a Junior a la natación. ¡Un drama...! ¡No se puede vivir con un solo coche!... ¿En serio?... ¡Ihhh, las 12 ya! ¡Chocho me estrangula! ¡Me come el hígado!
(Portazo. Entra Chocho. La mira como para matarla y mutis). Ay, Chocho, tuve mil problem... pero el tráfico, los chic... (Portazo) ¡Ea! (Al teléfono) ¡ihh! ¡Lo que me espera!... Si, Chocho es bueno... ¡pero tan incomprensivo!... ¿Eh'? ¡No me digas!... ¿Y después?

APAGON
Luz lateral derecho. Chichina por teléfono. Centro, Maricha.
CHICHINA: Ok, la llamo a mi cuñada. Ella ha de saber. Si Estela hace algo, le aviso a Chilita, ella te avisa a vos, vos me avisas a mí, y nos encontramos allí.
MARICHA: ¿Y si no hace nada?
AMBAS: ¡¿Que hacemos esta noche...?!

APAGON
Cenital centro a Maricha. Lateral izquierdo Chilita.
CHILITA: Mira que me aseguraron que el marido anda mal...
MARICHA: Según Estela, está hecho un toro...
CHILITA: No, de salud anda bien... de lo otro te digo. ¡Sabes la vida que llevan!
MARICHA: ¡Ehhh, siempre gastaron más de la cuenta!
CHILITA: Y ahora van a tener que apretarse el cinto. ¡Se va a esconder! Mira, de muy buena fuente...
Siguen hablando. Solo se percibe movimiento de labios.
CHOCHO: ¡Maricha...! ¡Maricha...!
Ella hace seña con la mano que espere. El se impacienta y se va. Apagón lateral izquierdo. Luz lateral derecho.
CHICHINA: ¡Qué raro! Yo no escuche nada.
MARICHA: Me acaba de contar Chilita.
CHICHINA: Entonces va a haber fiesta. Con lo orgullosa que es Estela.
MARICHA: ... no te va a reconocer ni por broma que andan mal.
VOZ DE CHOCHO: Maricha! ¡A qué hora se come en esta casa?
MARICHA: ¡Ya voy! Te dejo porque Chocho me ve un minuto al teléfono y le salen escamas.

APAGON
Luces. Chichina y Chilita en ambos laterales. Luego Maricha centro.
CHILITA: Habrá descolgado el teléfono. Te dije: Estela no se va a conformar con una fiestita así nomas...
CHICHINA: ¡La fiesta del año pasado fue increíble!
CHILITA: ¿Y qué problema...? ¡Si todavía no la pagó!
CHICHINA: ¡No me digas!
CHILITA: ¡De muy buena fuente! Mira lo que le hizo los bocaditos... (Sigue moviendo los labios)
MARICHA: Algo tenía que haber. ¡Quién sabe cuánto costó esa casa que se hicieron!
CHILITA: ¡97 millones y medio! Hasta sauna tiene...
CHICHINA: ¡Pensar que él era un tapado cuando comenzaron a festejar!
MARICHA: Y por eso la familia de ella le hacia la contra.
CHILITA: ¡Hmmm! Bien que tuvieron que tragarse el orgullo...
CHICHINA: Bueno. ¿Qué hacemos con lo de su cumpleaños?
MARICHA: Y... hay que insistir, al menos para felicitarla.
CHICHINA: Si no, ¡va a pensar que somos malas amigas!
CHILITA: Pero ni suenen con algo como lo del año pasado...
CHICHINA: ¡La fiesta inolvidable fue!
CHILITA: Sí, ¡para los acreedores!

APAGON
Luz lateral derecho. Cumpleaños de Estela.
CHICHINA: ... y le dije: Mira mi hija, en mi casa pantalones, ¡no! Para eso te pongo uniformes.
CHILITA: Pero entre los pantalones y esas minifaldas que usan.
MARICHA: ... que cuando repasan el piso se les ve hasta el apellido.
CHILITA: Vos sabes que el otro día mi cuñada, con su mejor tono, porque mi hija, les decís las cosas un poco fuerte y se te van tranquilamente...
CHICHINA: ¡A mí me vas a contar! El otro día... (Hablan juntas)
CHILITA: (Imponiéndose) Mi cuñada le dijo: "Como estas más gorda la pollera se te sube y no te favorece nada". La tipa se fue y le dijo a la cocinera: "Por celosa nomas me dice así, ella lo que es gorda".
CHICHINA: ¿Le dijo gorda a tu cuñada?
CHILITA: ¡Bueno! Flaca precisamente no es...
CHICHINA: ¡Que atrevida!
CHILITA: Es que ella también se hace odiar. ¡Es tan exigente! Nosotros somos más...
MARICHA: ¡... elásticas! Las tratamos demasiado bien...
CHICHINA: ¡Bobas, mi hija, bobas somos de tan buenas!
CHILITA: Si te cuento... en lo de mi suegra... (Hablan juntas)
MARICHA: Pero se te van... ¿y qué haces? (Caras desesperadas)

APAGON
Luces. Lateral izquierdo. Hombres de traje. Sentados.
CHOCHO: Ese penal fue injusto che raá...
ROLO: En mis narices fue. Yo voy a preferencia, ché, no a norte. Lo que pasa es que no querés reconocer objetivamente que...
CHOCHO: ¡Pero qué objetividad! Los tipos son unos vendidos.
CARLOS: Yo no voy más a la cancha. Ya no se juega por la camiseta.
ROLO:. Eso decís porque no oles un campeonato desde el siglo pasado.
CHOCHO: ¿Quien te manda ser de un club tapado?
CARLOS: Club sin plata nomas decí. Y así, no se gana...
CHOCHO: Entonces tendría que ganar tu club, che. (Palmotea a Rolo) Con el Presidente que se mandan...
ROLO: ¡Que va a aflojar ese, si es el Rey del Codo! Yo me opuse siempre a que estuviera al frente del Club. ¡Lo que busca es promoción, viejo! Fíjate nomas, aparece en cuanto pitopu hay: Sociales, la tele, la radio... Promete todo. ¡Y en la cancha no pasa naranja che raá!
CHOCHO: ¡Porque el equipo es inútil!
ROLO: Con plata funciona todo, pero este tipo gasta para trepar él, pues. Decime, ¿quién lo conocía antes? ¿De dónde salió...? ¡De gajo, viejo, de gajo!
CARLOS: Pero tiene plata. Compro una estancia justo al lado...
ROLO: ¡Un valle con plata, eso es lo que es! ¿Vos sabes el origen de su fortuna? Mirá...

APAGON
Laces lateral derecho. Mujeres volviendo del comedor.
MARICHA: ¡Que rico estaba todo!
CHILITA: ¡Chau mi dieta de la luna!
CHICHINA: ¡Yo sí que! Al diablo se me fue con esa torta...
MARICHA: ¿Viste que no era una torta convencional?
CHILITA: Estela, con su manía de lo original, se la encargo a una francesa especializada en postres alemanes que no sabes lo que son...
MARICHA: ¿Y cobra caro?
CHILITA: Más barato te sale ir a Alemania a comprarla.
CHICHINA: Carlos ya ha de andar por el sexto plato.
MARICHA: Pero, dejálo. Una noche es una noche.
CHICHINA: Es que para él todos los días son "una noche". Yo me mato para que no falte comida dietética ni acá ni en la estancia y e1... engullendo a escondidas cuanta empanada o chipa mugrienta encuentra.
CHILITA: ¿Se fijaron que Estela cada año cumple uno menos?
MARICHA: El año que viene ya va a ser menor que nosotras.

Penumbra. Luz grupo hombres.
CHOCHO: No compensa te digo.
ROLO: ¡Que puta no va a compensar! En ruta no consume...
CHOCHO: ¿Acaso vivís en la ruta? En ciudad tenés que calcular. ¡El diesel toda la vida!
ROLO: ¿Y cuanto tenés que andar para justificar la diferencia?
CHOCHO: Pero si traes de la Argentina...
CARLOS: Para eso tenés que tener residencia allá...
ROLO: ¡Eso es lo de menos!
CARLOS: Porque se complican con esos autos que hay que ir a traer de Argentina. Un Jeep y ¡chau problemas!
CHOCHO: Y si andas en tanque, ¡menos problemas vas a tener!
CARLOS: En la estancia si no tenés un vehículo noble...
CHOCHO: ¡Qué estancia! ¡Acaso estamos hablando de la jungla?
ROLO: ¡Che, no jodas pues! (A Chocho) Mirá, el asunto...

Penumbra. Grupo mujeres.
MARICHA: ¡Qué linda está la casa!
CHILITA: ¡También lo que costo!
CHICHINA: ¡Es que no hay como el estilo colonial!
CHILITA: ¿Vos sabes que el primer arquitecto que hizo mis pianos, me dijo que es un invento?
MARICHA Y CHICHINA: ¿Queé..?
CHILITA: Que no existe. Que es un esnobismo y...
MARICHA: Si le hacés caso a los arquitectos te podés morir.
CHICHINA: No sé para qué estudian.
CHILITA: Por eso deseché varios proyectos. Le encargué los planos a un sobrino que esta por recibirse y... ni un problema. Eso sí... yo le hice el dibujo y le expliqué muy bien como tiene que hacer las cosas. El, lo único que hace es...

Penumbra grupo mujeres. Luz grupo hombres.
CHOCHO: Pero está armado el tipo.
ROLO: Y así cualquiera viejo.
CARLOS: ¡Hmm! Tipos sin escrúpulos se arman de un golpe, y nosotros: tres generaciones reventando en la estancia...
ROLO: ¡Qué te vas a reventar en la estancia! Dormís, comés, ves televisión, venís cuando querés...
CARLOS: Pero, ¿vos sabes el sacrificio que...?
CHOCHO: Sacrificio era el de tu abuelo y tu viejo que vivían en el monte y sin las comodidades de ahora.
ROLO: Y encima... (Ademan descriptivo) el material que tenés a mano... ¿eh?
CARLOS: (Aterrorizado señala a Chichina) ¡Sssshhhhh!
CHOCHO: ¡Ah, gaucho pacha! ¡Qué envidia me das!

Penumbra grupo hombres. Luz grupo mujeres.
MARICHA: Lastimosamente no puedo tomar pastillas y como el ginecólogo se niega a ponerme espiral...
CHILITA: Y le dije: Mirá Raulito, me volvés a sacar una nota baja... ¡y vas a ver!
CHICHINA: Y ahora, hasta que encuentre cocinera, lo que me espera...

Las luces se van igualando en ambos grupos a partir de ahora.
ROLO: Y... si. Pero... ¿dónde?
CHOCHO: Y, ¿no tenés mas tuuu?
ROLO: ¡No, liquidé! Es lejos, los perros te piden la llave, te dejan todo sucio, el barrio conoce el auto. ¡Los vecinos ya me saludaban!
CARLOS: ¡Y apartamento en el centro?
CHOCHO: Sí, y te pones una máscara para el ascensor.

Mujeres. Sin mirarse entre ellas.
MARICHA: Le pongo el ajo justo para darle el gusto, la cebolla bien picadita...
CHILITA: ¡Y como lloraba la pobre criatura! Menos mal que hice remedios caseros, porque los médicos... ¡Solo para pasar la cuenta!
CHICHINA: ¡Lo que va a ser esa casa con todos los muebles estilo francés!
CHOCHO: Llego al Banco y el pelotudo me hace hacer antesala.
CARLOS: Cierran el mercado extranjero y el ganado en pie...
ROLO: ¡Qué bien que está la fulana! Se le puede hacer el favor. ¡Qué culo!
MARICHA: Desfile de modelos. Té canasta.
CHICHINA: Baby-shower. Club del Libro.
CHILITA: El Centenario, el Yatch Club
CARLOS: Empanada. Milanesa. ¡Vacas!
ROLO: Tenis. Golf.
CHOCHO: Licitación. Empresa.
MARICHA: San Bernardino. Punta del Este.
CHICHINA: Peluquería.
CHILITA: Ginecólogo.
CHOCHO: ¡La cuenta!
CARLOS: Carimbo uno, Carimbo dos.
ROLO: ¡Qué culo, viejo, qué culo!

APAGON
Luz lateral derecho.
ANTONIA: Ola.
CHILITA: Si, ¿con quién?
ANTONIA: Antonia.
CHILITA: ¿Qué?
ANTONIA: Gonzale.
CHILITA: Dije qué, porque no te escuché. No te pregunté tu apellido. ¿Y la señora?
ANTONIA: Me parece que no etá...
CHILITA: Pero si acabo de hablar con ella. ¿Salió?
ANTONIA: Parece que salió, pero no se también si salió...
CHILITA: Bueno, anda a ver.
ANTONIA: Le viá preguntar. (Va y vuelve) ¿Parte de quien?
CHICHINA: ¿Quién es?
ANTONIA: La señoraaa, no entendí luego su nombre. Ese que llama a cada rato es...
CHICHINA: ¡Trae acá! ¡Ola! . . . Creí que era Gaby y le dije a Antonia que para ella no estaba... Si, averigüe. Los chicos están con sarampión y no hay fiesta.
CHILITA: ¿Que les dije? Yo sabía que ella dijo que no iba a hacer nada, mucho antes de lo del sarampión de los chicos.
JUNTAS: ¿Que hacemos esta noche?
CHICHINA: Y vamos a cenar por ahí.
CHILITA: Todos los sábados lo mismo.
CHICHINA: ¿Y si nos vamos a un restorán con show para variar?
CHILITA: Ehh, si no es muy caro, porque con la construcción estamos requetepatos y cada vez que salimos Rolo empieza con su chistecito "tantos ladrillos menos".
CHICHINA: Bueno, listo. Hablo con Maricha y, si acepta, ahí nos vamos.

APAGON
Luces. Parrillada show. Locutor verborrágico. Viste smoking.

LOCUTOR: Seguidamente y luego de saludar a los turistas de distintas latitudes y antes de presentar a otra rutilante estrella del firmamento artístico, pido un aplauso para los hermanos de Argentina flamantes ganadores del Mundial de Futbol 1978. Y ahora, ¡si! Vamos a escuchar a quien paseo nuestra música autóctona por la vieja Europa y otros mundos, enarbolando la tricolor bandera para orgullo de todos nosotros. ¡ATENCION PUBLICO PRESENTE, que ya canta para todos nosotros y para todos ustedes: ANASTASIO DE CAPIATA, EL LORD DE LA GUARANIA y su Trío, para quien ya pido un caluroso aplauso! (Aplausos pobres. Aparece Anastasio con traje con flecos, botas y brillos.)
LOCUTOR: Y con estos nutridos y espontáneos aplausos te decimos que el RESTORAN SHOW PIRARETA, se enorgullece por tu millonaria contratación y...
ANASTASIO: Y yo también me siento orgulloso de que se me contrate y... y... saludo a la gente que... está acá y...
LOCUTOR: ¿Y qué nos vas a cantar. Anastasio?
ANASTASIO: Un popurrí para los hermanos turismo de mi último long-play de larga duración y que... dice así:
Repertorio lo más alejado posible de lo autentico.
LOCUTOR: Gracias Anastasio por este regalo tan genuino. Y ahora queridos amigos a preparar palmas porque llega, hoy, aquí y ahora.. . La tradicional DANZA DE LA BOTELLA.
(Bailarina traje típico baila polka. Locutor mima ponerle botellas en la cabeza. Muestra con los dedos el número de botella a medida que las coloca, tal cual sucede en la típica danza. Solo que en este caso, las botellas no se ven. Ella intenta conciliar sonrisa, con esfuerzo de bailar con la "carga” que se hace cada vez más pesada y que la obliga a encorvar se hasta llegar a la 8va., que sí se ve y tiene una banderita y un clavel. Locutor la exhibe y sube en una silla para sobreponerla a las anteriores. “La calza" sobre las demás y ella, agachada casi a ras del piso, intenta levantarse al tiempo que sucede el apagón que coincide con ruido de vidrios. Flash de 1uz que permite ver a la bailarina caída en el suelo, llorando y con el clavel en la boca.)
Luces lateral izquierdo y derecho.
CHICHINA: Carlos no quiere saber nada de ir allí.
CHILITA: Rolo tampoco. Dice que está podrido de llevar a cuanto gringo le cae...
CHICHINA: ¿Y qué hacemos esta noche?
CHILITA: ¿Qué hacemos?
MARICHA: ¿Qué hacemos?
(Maridos ubicados al lado de respectivas esposas leen el diario. Ellas tres al teléfono y consultan al marido, pero sin cortar el teléfono. La idea que se pretende dar es que se llaman, consultan, cortan, vuelven a llamar; etc. Cuando una de ellas propone algo, las otras asienten entusiasmadas e interrogan al marido. Ante las diversas negativas se desalientan, pero se recuperan ante las siguientes propuestas.)
LOS TRES: Lo que ustedes quieran.
CHICHINA: Que tal... comida china.
CARLOS: No... puro platitos.
MARICHA: ¿Al Hermitage?
CHOCHO: Cuesta un huevo.
CHILITA: ¿La Calandria?
ROLO: La carne dura.
CHICHINA: ¿EI Rodeo?
CARLOS: Se come mal.
MARICHA: ¿Y al Zodiac?
CHOCHO: Muy alto, me da vértigo.
CHILITA: ¿La Guarida del Matrero?
ROLO: Lleno de mersas.
MARICHA: (Mueve los labios sin sonido)
CHOCHO: Muy caluroso.
CHILITA: (Mueve los labios sin sonido)
ROLO: Mucha corriente de aire.
CARLOS: La ración es así (Ademan con las manos) de china.
MARICHA: ¡Hace tanto tiempo que no salimos a bailar! ¡Vamos al "Caracol"! (Ellas felices. Ellos rostros inexpresivos)
CHICHINA: ¡Y al Cine Guaraní?
CARLOS: El cine está bien... pero no el Guaraní.
CHILITA: ¿Y al Victoria?
ROLO: Para ver vampiros, sigo viendo la tele.
MARICHA: ¿Y al Roma'?
CHOCHO: ¿Para que te paseen los ratones entre los pies?
CHICHINA: ¿Al Granados?
CHILITA: ¿Al Premier?
MARICHA: ¿Al Yguazu?

(Ellos niegan con la cabeza)
LAS TRES: ¿Cual entonces?
LOS TRES: Al Splendid.
LAS TRES: ¡Ah no! "Garganta Profunda"... ¡No!

(Comentarios entre ellas: ¡Basuras, no! ¡Que libidinosos, etc.)
CHICHINA: ¿Y si nos vamos al teatro?
LAS OTRAS: (Entusiasmadas) ¡Eehhh!
LOS TRES: (Mezcla de estupor y rechazo) ¿Al teatro?
CHILITA: Hay una obra de vanguardia en la que se erradica la palabra y todo es expresión corporal.
MARICHA: ¡Que moderno!
ROLO: ¿No será una de esas que andan todos en pelotas corriendo y gritando por el escenario y no se entiende un carajo?
ELLAS: ¡Hay que apoyar el arte...!". "No seas burro", etc.
CHOCHO: Bueno, vamos, pero cuidadito con patearme si ronco.
ROLO: Bueno, vamos, pero no me jodas si me río.
CARLOS: Y si tengo hambre. Voy a salir a comer cualquier cosa y te espero a la salida.
APAGON
Cartel: Hoy éxito 1978 "Incongruencia abismal" DEJYZTL WJZTWKLE.
Franja: Función suspendida.
A oscuras ellas: "Que lastima que no haya público". "En este país no se valora el arte".
Continúa dialogo a oscuras.
CHICHINA: ¿Y si nos vamos al Teatro Municipal?
MARICHA: Dan una zarzuela. Debe ser divertida.
CHILITA: Entonces, vamos. Para dramas, bastante con la vida.

Luces. Cartel: "El pueblito de mi valle". Zarzuela paraguaya.
MAESTRA: Ay, Ña Francisca, yo le amo a Juan Manuel...
FRANCIS: Pero Isidora un medico de la capital no se va a fijarse por una maestrita pueblerina como vos...
RAMONITA: Ehh, pero se fija catu. Todo el día le buca al salir de la ecuela y así pone su ojo...
FRANCIS: ¡Hmm! Desconfía noma de su intención.
JUANCHI: Pero so bruja Ña Francica. A mí mimo él me dice que masiado le quiere, pero no se declara porque el comisario dijo por ella que era su novia y el jue de pa que etaba chimoseando con el farmacéutico, le coloboró todito...
MAESTRA: Corroboró, Juanchí.
JUANCHI: Bueno, coborroló, correboló... ¡Ese mimo! y ese lo que Juan Manuel ecuchó y dijo: "Oh, me ha mentido". "Dijo que era libres".
RAMONITA: ... y se entremetió el veterinario y dijo por ella: "mbae libre, pio".
MAESTRA: ¡Oh! ¡Ah...! ¡Oh! (Se desmaya)
JUAN MANUEL: (Entrando) ¡Isidora...!
MAESTRA: (Volviendo en sí) Juan Manuel, yo... ¡Oh! (Se desmaya)
CURA: (Entrando. Viste sotana) ¿Que ocurre hijos míos? ¿Qué le han hecho a esta criatura?

(Todos hablan al mismo tiempo hasta decir): -¡Mentira!
FRANCIS: No es la novia del comisario. Ella le rechazo...
RAMONITA: ... y de pichado hablo todo mal por ella...
J. MANUEL: ¡Maestrita mía!
FRANCIS: ¡Detentes un itante Juamanuel ! ¿Tú la ama? No la ilusionara primero para abandonarle luego depués'?
JUANCHI: No sea na boba Ña Francica. ¿Cómo pio primero le va abandonar y le va ilusionarle depué?
(Ella le encaja un paraguazo)
RAMONITA: No le vaya ná a pegar todo mal por su cuerpo...
JUANCHI: ¡Eá! ¿Vo pío entonce me queré Ramonita?
RAMONITA: Y yo... cuando vo me quería tocar todo de barte no má, no te dejé, porque el paí dice que ante del toque el casamiento...
JUANCHI: ¡Pipuuuu! Jahá ñamendá entero.
J. MANUEL: Y tú maestrita pura y adorada, escucha:
(Avanza a primer término y canta con voz engolada.)
JUAN MANUEL: Aburrido del barullo
vine por el pedregullo
hasta este pueblo feliz
pero cometí el desliz
de enamorarme de ti...
¡lsidora...! ¡Isidora...! ¡lsidora...!
MAESTRA: Juan Manuel, Juan Manuel
te regalo este clavel
y prendido va por él
un pequeño papel
donde dice el tropel
del gran amor que siento
por tiiiiii...
(Todos cantan y bailan)

APAGON
Dialogo a oscuras.
CHOCHO: Y hubieran sacado las entradas con tiempo pues.
ROLO: Estas payasadas le gustan al vulgo y los sábados el teatro se llena...
CARLOS: Si no nos apuramos, nos vamos a quedar sin cenar...
CHOCHO: Corten pues ya.
LOS TRES: ¡Va a venir una cuenta de Antelco!
CHICHINA: Vengan a casa y mientras picamos algo, decidimos...
MARICHA: ¡Listo! Pero antes tengo que pasar por lo de mama.
CHOCHO: Yo me voy directo con Rolo y allí te espero.
ROLO: Espero que Carlos no ponga whisky berreta...

Luz. Toda la escena. Casa de Chichina.
CHILITA: ¿Y acaso no sabían que desde que hay edicto todo cierra temprano?
CHICHINA: Tengo canelones en la congeladora. Antonia en media hora... ¡Antonia!
(Ella entra y Chichina le murmura)
ANTONIA: Ehh, pero terminó mi ga.
CHICHINA: Poné la garrafa de repuesto.
ANTONIA: Ese hace rato también que terminó señora.
CHICHINA: ¿Y por qué no compraste otra?
ANTONIA: El señor suele traer, pero se jué en la etancia...
CHICHINA: ¿Y no pasa más el camión ese que toca la campanita?
ANTONIA: Y sí, pero la plata lo que no tenía pué.
CHICHINA: Pero, yo te dejé el martes 1.000 guaraníes.
ANTONIA: Y sí pero ese llevó el diarero pue...
CARLOS: ¡Basta! Trae cortado ese salamín que traje del Súper.
ANTONIA: ¿Ese redondito así pió?
CARLOS: Sí. ese.
ANTONIA: Ese mordió todo ese gatito que trajo lo chico...
CHICHINA: ¡Antonia por favor, basta! Anda a la cocina...
ANTONIA: Siempre luego se tiene que romper por mí. (Mutis)
CHOCHO: Bueno, bueno, vamos a donde sea.
CHILITA: Son más de las 12. Ya no hay nada abierto.
ROLO: Jodieron toda la tarde con el teléfono...
CHILITA: Y a vos se te pegó el traste frente al televisor...
CARLOS: ¡Encima en esta casa nunca hay nada para picar!
CHICHINA: ¿Voy a llenar la heladera para que vos la vacíes y te reviente la ulcera?
CARLOS: ¡Yo no tengo úlcera! Eso es invento tuyo...
ROLO: Descuereando a todo el mundo en vez de...
CHILITA: ¿Yo? ¿Yo descuereo a todo el mundo? ¡Rolo! ¿Cómo podés calumniarme así...?
ROLO: Excesivamente hinchapelotas.
MARICHA: Y ahora... nos quedamos ¡sin hacer nada esta noche!
CHOCHO: ¡Este Edicto de mierda tiene la culpa!
ROLO: El Gobierno tiene la culpa.
CARLOS: Si, el Gobierno tiene la culpa.

CHOCHO: Cierto. El Edicto es cosa del Gobierno.

LAS TRES: ¡Ah, no! ¡Líos, no! ¡De política no se habla!
.
SEGUNDO ACTO
1989
ESTA NOCHE NOS QUEDAMOS EN CASA.
......................... .
.
TERCER ACTO
1998
"Y AHORA... ¿QUÉ?
......................... .
.
De: Y ahora... ¿qué?
Comedia en tres actos
(Asunción: Intercontinental Editora, 1998.
Estudio introductorio de Antonio Carmona.)
.
Fuente:
TEATRO PARAGUAYO DE AYER Y DE HOY TOMO I (A-G)
Autora: TERESA MENDEZ-FAITH
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay – 612 páginas.
.
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jueves, 11 de marzo de 2010

EDDA DE LOS RÍOS - EXPRESIONES TEATRALES ABORÍGENES Y ESPAÑOLAS EN EL PARAGUAY / De: DOS CARAS DEL TEATRO PARAGUAYO (BIBLIOTECA MIGUEL DE CERVANTES)


Autor: EDDA DE LOS RÍOS
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
EXPRESIONES TEATRALES ABORÍGENES
Y ESPAÑOLAS EN EL PARAGUAY
.
1) La fuerza de la lengua
Al reflexionar sobre el «diálogo entre dos culturas», una de las denominaciones para el encuentro producido a fines del siglo XV entre seres humanos de diferentes características en nuestro continente, es inevitable el análisis del término con el que a través de casi cinco siglos se lo denominó: conquista.
A pesar de la utilización de denominaciones alternativas con el afán de dar brillo a la celebración de los quinientos años de ese hecho, su significación antropológica emerge a través de cualquier vocablo o frase que traten de suavizarlo.
En ese sentido, conquista no es solamente la ocupación de territorios por la fuerza de las armas o de la convicción. Esta sería la primera etapa. La segunda, la más fuerte, está dada con el enfrentamiento de dos culturas diametralmente opuestas, y la última con el triunfo y supremacía de la más fuerte. No obstante, en este resultado final las características del más débil no desaparecen totalmente: se mimetizan atenuando los fuertes colores del tinte dominante.
En el proceso de amalgamiento entre los primitivos habitantes de nuestro suelo y el de los europeos, españoles en su mayoría, es el del Paraguay un caso especial de muy singulares aristas. Paraguay o Provincia Gigante de las Indias, como se lo conoció antes de que los acontecimentos históricos redujeran su territorio a las actuales dimensiones, estaba habitado por los guaraní y por otros pueblos que nunca se sometieron a éstos como los guaicurú, mbayá, payaguá, charrúa, etc.
Los guaraní, emparentados con los tupí estaban compuestos por distintas parcialidades tales como los carios, itatines, chandules, chiriguanos, etc., todas de características similares y con una unidad lingüística, el guaraní.
No se puede hablar de una cultura guaraní o tupiguaraní, ya que se trata de una agrupación de tribus cuyos antecedentes raciales podemos encontrarlos en la Amazonide, a la que también pertenecen otras tribus de cultura neolítica que no hablan el guaraní. Reciben el nombre de guaraní los aborígenes que hablan el guaraní.
Este elemento se convierte en materia prima y herramienta del proceso que se inicia con el encuentro de los primeros aborígenes, diseminados en un territorio que se extendía desde el Amazonas al Río de la Plata y desde la costa atlántica hasta los Andes, con los primeros europeos.
A partir de este momento el conquistador propone, impone, solicita, exige o intercambia pero en cualquiera de estas situaciones debe recurrir al medio de comunicación más efectivo: la lengua. Esta logrará que la conquista gire en torno a ella, convirtiéndola en protagonista que acaba conquistando al conquistador.
El Paraguay ha sido desde entonces, sin paréntesis en la evolución del tiempo, hasta los días que corren, país bilingüe.
En la actualidad el guaraní es hablado por la mayoría de la población.
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2) Los guaraní. Algunas de sus características religiosas
Los guaraní, grandes guerreros, escondían sus emociones bajo rostro inmutable y parquedad de actitudes y ademanes. Estas características, que perduran a través del tiempo y del mestizaje, se deben a la concepción fatalista que proviene de su religión, en la que se patentiza la marcada ausencia de dualismo; pues tanto el bien como el mal no son producto de espíritus específicos sino que provienen de la sabiduría divina, por lo que deben ser aceptados sin queja ni desesperación.
Al ser la voluntad divina suprema, inexorable y sin preferencia por pueblo o nación determinada, la oración en beneficio del triunfo en una guerra o del cambio de una situación determinada carece de sentido. Por esto no resulta extraño que tanto la oración como la maldición estuvieran ausentes de sus hábitos, por lo menos en el sentido que suele dárseles a ambas.
Los guaraní practicaban la oración en forma reservada, en ocasiones específicas, a través de los Caciques, de los Pajés y de los Ancianos, y su culto estaba desprovisto de formas tradicionales tales como imágenes, templos, etc. Durante siglos guardaron celosamente el texto de sus rezos dirigidos al Sol y a otras divinidades superiores, así como también a los Genios Tutelares, -16- considerados como agentes con poderes sobrenaturales, pero carentes de poder creador. Este solo es propio de los dioses, espíritus puros que no asumen formas, excepto las de fenómenos naturales como el trueno o el relámpago para manifestar sus designios que, buenos o malos, son esencialmente justos y sabios y, por tanto, inapelables.
Esto origina el estoicismo que caracteriza al guaraní y explica la ausencia de expresiones en su lengua destinadas a la blasfemia o a la maldición, actitud que podría confundirse con la apatía, pero que revela un fatalismo más inteligente que resignado, el cual conduce al enfrentamiento con el peligro y con la muerte con óptica serena.
Si bien es cierto que los términos para designar a Dios (Tupâ) y al Diablo (Añá) pueden contradecir lo expuesto, es necesario aclarar que los mismos son posteriores a la aparición de los misioneros en esta zona, quienes a través de la semejanza fundieron las divinidades superiores en un solo Ser Supremo, el mentado Tupâ, y a los Genios Tutelares en la maléfica figura de Añá.
El relacionamiento entre guaraníes y españoles se desarrolla en forma natural, y esta relación está dada por dos factores:
1) El idioma, que primero aprenden los soldados y oficiales para conseguir ejércitos de indios que los acompañen en su aventura en pos de la tierra de los metales; y
2) De las mujeres indígenas.
Salvo algunos sofocados intentos de sublevación, producidos a veces por el abuso del conquistador y ocasionales asesinatos por parte de los indígenas, los guaraní son amistosos y hospitalarios. No son precisamente los espejitos los que los atraen sino el metal que cubre el pecho de los conquistadores, el metal que facilita la tala de los árboles y la preparación de la tierra, ya que el hacha de piedra por ellos utilizada sólo astillaba la madera de los árboles y el rudimentario yvyra hakuá (madera aguzada o arado) horadaba la tierra con dificultad.
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3) Manifestaciones artísticas
Por todo lo expuesto podemos deducir que:
1) Su patrimonio cultural más valioso estaba constituido por la lengua.
2) Su concepto de la religión, a la que más bien consideraban un «código de preceptos morales» bajo la sanción de una Voluntad Suprema, se traducía en un culto carente de formalismos, por lo que encontramos escasos antecedentes histriónicos en este tipo de ceremonias y rituales. Orgullosos de su lengua, atribuían gran importancia a la oratoria, que practicaban principalmente en las asambleas políticas, frente al peligro en vísperas de una batalla o como prisioneros condenados a muerte, caso en el que hacían gala de estas dotes, hasta el momento mismo del sacrificio. El Consejo de Ancianos para la elección de un Cacique tenía en cuenta el valor y el adiestramiento para la guerra y la capacidad oratoria. La disminución de cualquiera de estos atributos podía ser decisiva para su destitución.
«La majestad y fuerza de la expresión de la lengua, sus elegancias de dicción sobre todo cuando expresaban vehementes afectos del alma, ya sea en sus momentos de gozo y alegría, ya en los de tristeza y dolor, como en la pública celebración de una historia o en las solemnes honras» (Padre Chomé, 1736) se tradujeron en dotes para la poesía, que cultivaron tanto varones como mujeres, legándonos poemas que van desde inocentes temas amorosos y canciones bélicas hasta la relación de los grandes mitos sobre la creación del universo, el diluvio y el juicio final.
La música, la danza y el canto, unidas a estas aptitudes descriptas, amplían el panorama de su predisposición al arte en el que «el bien decir» resaltaba considerablemente.
Cantaban y al mismo tiempo movían cadenciosamente el cuerpo, imprimiendo mayor o menor frenesí a la danza cuando el tema lo requería. Un solista decía los versos y los demás, distribuidos de acuerdo con las características de la voz, entonaban los estribillos, siempre atentos al director del coro que, con el bastón de ritmo, dirigía esa armonizada conjugación de palabras, voces, sonidos y euritmia.
Su natural predisposición para la música asombró a los primeros conquistadores, a través de la orquestación de voces y de los instrumentos por ellos conocidos: cascabeles, tambores, atabales, flautas de madera, de cuerno o de hueso de los enemigos, empleados en ceremonias y rituales. (Se ha discutido sobre la antropofagia de los guaraní y, evidentemente, el material ilustrativo al respecto es abundante. Realmente lo eran, pero por razones puramente rituales, y sólo la practicaban con los enemigos sacrificados).
Sus danzas (Jeroky) eran absolutamente armoniosas, y aunque los misioneros supieron explotar sus naturales condiciones para la música y la danza, nunca pudieron desviar el verdadero sentido que los aborígenes le atribuían: medio de comunicación con los seres sobrenaturales.
Los guaraní no se tatuaban. Se pintaban la cara, principalmente, con vivos colores que lograban extrayendo los tintes de vegetales y semillas, evidenciándose sus condiciones plásticas no sólo en estos casos sino también en el teñido de plumas con las que adornaban su cuerpo, sus aros y sus flechas.
Como atribuían al Jeroky o danza las características expuestas, necesitaban el estímulo obtenido con bebidas y narcóticos, extraídos también de plantas y semillas, para establecer contacto con las divinidades a través de la sobreexcitación que iba acelerando el ritmo y el movimiento hasta llegar a extremos de convulsión que concluían en absoluto estado de postración. El tabaco era usado para provocar visiones, aunque también recurrían a él como medio de amortiguar el dolor.
De este y otros medios se valían los Pajés (hechiceros) cuando se aislaban en su choza por varios días para establecer comunicación, pues esa era su misión: el contacto con los espíritus. Pero no con ese espíritu creador y todopoderoso, a quien los misioneros bautizaron Tupâ cuando aprendieron el guaraní, sino con los espíritus de los muertos, divinidades medias que se les manifestaban entremezcladas con el humo y envueltas en ese halo de magia que tanto admiraban.
El Pajé hacía sonar su maraca, hecha de calabaza pintada en vivos colores y adornada con plumas, y el sonido de las semillas de su interior «hablaba» en un lenguaje que solo el Pajé podía interpretar y transmitir.
A veces curaban a los enfermos con el poder de la magia; otras, prevenían adversidades o bonanzas, y otras aconsejaban la marcha de toda población hacia la Meca Guaraní: la Tierra sin mal (Yvy marae'y) donde no existían calamidades, ni guerras, ni muerte, donde no se necesitaba trabajar la tierra porque los alimentos abundaban y donde existían la eterna juventud, el vigor, la fuerza y la sabiduría en forma permanente.
A esto se deben las continuas migraciones guaraníticas, y posiblemente ésta sea otra de las razones por la que no construían templos, monumentos o tótems. Su paso por la tierra que trabajaban con el sistema de la roza era transitorio, y la verdadera meta era el mba'evera guasu, como también la llamaban, y que literalmente se traduce como «cosa que resplandece intensamente».
Antes de iniciar su viaje, cuando el Pajé anunciaba que había llegado el momento, se preparaban danzando en agotadores rituales que se prolongaban varios meses, hasta que la maraca del hechicero indicaba el rumbo a seguir. Otro curioso ritual era el de la salutación lacrimosa. Acostumbraban recibir a los visitantes con llantos sonoros y derramando lágrimas de alegría, que podían ser de tristeza cuando recordaban a los muertos de quienes resaltaban sus virtudes y atributos, acompañando estas manifestaciones con expresivos gestos y ademanes. Sin ser precisamente un ritual, acostumbraban proferir alaridos y gritos en las batallas. Aseguran que la sorpresa de los conquistadores fue mayúscula cuando se produjeron los primeros enfrentamientos armados y que, a pesar de la inferioridad de material bélico (arcos, flechas con punta de hueso y macana) de los aborígenes, pudieron éstos, si no vencer, por lo menos atenuar los resultados a través del desconcierto de tropas con armamentos muy superiores.
Al analizar este cúmulo de condiciones artísticas no puede menos que sorprendernos el saber que no existía un teatro guaraní a la llegada del conquistador. ¿Cómo, pues, llamaríamos a todo esto? Tenemos una lengua rica y expresiva, seres que la cultivaban cuidando rigurosamente su dicción, textos poéticos, canciones, música, danza, instrumentos, colorido, ambientación, llantos, algarabía y gritos incesantes. Todo esto sugiere los espectáculos integrales que, como gran novedad, surgen en las décadas del 60 y del 70 de este siglo en base a la expresión corporal, sonido, luces, textos fragmentados, o ni siquiera eso en algunos casos. La diferencia radica en que éstos espectáculos, que ponen en boga por décadas la creación colectiva, en su mayoría no se centran o basan en algo que para el aborigen de esta zona tiene una importancia vital: la palabra.
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4) El fenómeno teatral
Podríamos llamar entonces a estas formas para-teatrales y, según investigaciones, hay datos de expresiones espectaculares originales que aún persisten en ciertas tribus que permanecieron hasta no hace mucho alejadas de la civilización, y que son:
i) Exclusivamente verbales, o verbales acompañadas de una gestualidad, y / o verbales con representación.
ii) Mixtas: danza, percusión, expresiones vocales en improvisadas representaciones con máscaras tradicionales o improvisadas, reminiscencias o influencias de la época colonial.
Es importante tener en cuenta lo dicho al principio: la población originaria del Paraguay se dividía en guaraní y no guaraní. Los primeros, habitantes de la Región Oriental, y la mayoría de los segundos de la zona Occidental o Chaco, con características muy diferentes.
Por ejemplo, en el caso guaraní, con los Axé (guayaki), grupo cuyos primeros contactos con la civilización occidental sólo datan de hace poco más de cien años, no se ha estudiado lo suficiente la parte «teatral», debido a que el encuentro social y cultural directo, que hace accesible su estudio, continúa presentando dificultades.
Los Axé tienen cantos, llantos, rescatados oralmente por los antropólogos León Cadogan, Bartolomeu Meliá, Mark Münsel y otros, y representaciones no documentadas hasta el momento, aunque transmitidas por personas que convivieron con ellos. En igual condición, fuera del área guaraní, están los Ayoreos (Moros), cuyo choque ha sido más reciente. Existen casos de otras comunidades que mantienen un mayor contacto con la sociedad «occidental», pero que han logrado conservar su identidad íntegra o casi íntegramente. Al respecto podemos citar el caso Chiripá (guaraní) cuya expresión se traduce en diálogos, representaciones lúdico didácticas y carnavales con máscaras, poco estudiados. En el área de las manifestaciones mixtas, existen representaciones con máscaras que se siguen manteniendo, mezcla de ambas culturas (europea / guaraní), tales como máscaras de los Reyes Magos, Kamba Ra'angá y pesebres vivientes, de particulares características. Jeguakáva significa adornado en guaraní. Específicamente se refiere a los adornos plumarios; sin embargo, en un contexto más amplio, implica la preparación ritual o festiva para un acto de representación.
El arte del adorno tiene una tradición de gran riqueza en cuanto a la creación de arreglos, con objetos que hasta el momento han sido estudiados tanto desde el punto de vista etnológico como desde el artístico o artesanal, pe ro no desde el teatral, como el proceso implicado en el jeguaká.
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5) Las misiones jesuíticas. El teatro misionero
La supremacía del conquistador durante el período colonial se dio en la mayor parte del territorio americano a través del exterminio o de la reducción de razas y culturas existentes. Ya hemos visto que éste no es el caso de Paraguay, donde se dio el mestizaje en forma tan natural que para mediados del Siglo XVI más de quinientos mozos que recibieron el nombre de «mancebos de la tierra» se integraron a la vida social y política, orgullosos tanto de sus antecedentes hispánicos por parte de padre, como de su sangre indígena por la vía materna.
A finales del mismo siglo superaban en número los diez mil, y conjuntamente con los escasos trescientos españoles que quedaban, fundaron pueblos y ciudades, convirtiéndose en sólidos pilares de la cultura que ya podemos empezar a llamar paraguaya.
Esto en lo que a ciudades como Asunción y otras similares respecta.
Otra fue la situación de los indígenas que habitaban las reducciones jesuíticas. Aunque fueron varias las Órdenes que llegaron hasta estas tierras (Franciscana, Mercedaria, Dominica) fue la Jesuita la que extendió su misión más allá de la función evangelizadora.
Llegaron a tener en sus dominios alrededor de ciento cincuenta mil aborígenes a quienes, sin apartarlos de la mayoría de sus costumbres, fueron adaptando a todo un sistema político, social, artístico y religioso.
Empezar on por comprender que el camino más corto y rápido hacia la evangelización y las transformaciones pretendidas era el del aprendizaje de la lengua indígena, y cuando lo lograron, descubrieron una lengua rica y armoniosa que suscitó los más variados elogios por parte de intelectuales y especialistas.
Los jesuitas decidieron dar a esta lengua, «de las más copiosas y elegantes que conoce el orbe», al decir de Lozano en 1754, una expresión escrita; ya que era tradicionalmente oral, y es así como nacen, bajo su influencia, gramáticas, diccionarios y literatura en guaraní.
Los nativos de las misiones aprendían a leer y escribir en guaraní, español y latín. Con la expulsión de los jesuitas en el Siglo XVIII esa tradición se pierde, y aunque algo se recupera posteriormente no son sino fragmentos que deben más su conservación a la tradición oral que a la escrita.
En cuanto a las artes, los jesuitas supieron potenciar las condiciones naturales de los indígenas para la música, fomentando el estudio musical con los instrumentos, al principio traídos de Europa y luego de fabricación local, pues también tenían aptitudes para todo tipo de tallado en madera. Particularmente se sentían muy atraídos por el Canto, y la máxima aspiración del indígena era llegar a ser cantor. Cada pueblo de los más de treinta que fundaron los jesuitas tenía su coro con alrededor de cuarenta voces. Los niños más pequeños hacían la voz de soprano, los medianos de contralto, y los mayores barítonos o tenores.
Si bien es cierto que danzaban con singular gracia, este acto ya nada tenía que ver con aquellas que describiéramos al principio, por ser consideradas lascivas por los misioneros que a cambio de ellas, les enseñaron las suyas. El teatro misionero es de carácter religioso esencialmente, aunque también llegó al campo de la farsa.
Las primeras obras de las reducciones son piezas de carácter religioso, escritas por los jesuitas en idioma guaraní, pero actuadas por los indios. Aunque se tiene constancia de su existencia, no han llegado hasta nosotros, salvo excepciones que tampoco consisten en versiones originales, sino más bien relatos salvados por la tradición oral.
Estas obras eran generalmente de corta extensión (un acto), y los temas giraban en torno a pasajes del evangelio o de la vida de los santos.
Sin embargo, la natural inclinación del indígena hacia la danza, el canto, la pantomima, la oratoria y la improvisación los hace recibir con verdadero entusiasmo juegos inspirados en los de moros y cristianos, en los cuales los «moros» eran sustituidos por «infieles locales».
Nicolás del Techo, padre comentarista de las Misiones, nos describe una representación de estas características, celebrada en el año 1622 con motivo de la canonización del fundador de la Orden, San Ignacio de Loyola, y en la que destaca la brillante dirección del que también habría de alcanzar la canonización, Roque González de Santa Cruz, aunque para ello tuvo que esperar cuatro siglos.
San Roque González, primer santo paraguayo, incursiona en esta ocasión en el campo de las artes escénicas, dirigiendo a más de un centenar de niños divididos en dos bandos, enfrentados en simulada batalla. Según relata e l cronista, «los idólatras iban adornados con ricos plumajes y armados con arco y macana; los cristianos peleaban con una cruz». La música regulaba los movimientos de los infantiles ejercicios. «Era de ver como éstos se juntaban o separaban, dividían el campo en dos partes iguales o simulaban acometidas». «Pasado algún tiempo, la batalla se declaró en favor de los cristianos, quienes llevaron a los vencidos hechos prisioneros, delante del Gobernador eclesiástico primero, y luego del civil. Los niños se echaron al suelo, pero alegremente, cual convenía a cautivos voluntarios, saltando de cuando en cuando».
La historia registra la satisfacción y beneplácito con que el espectáculo fuera recibido y también nos obliga, a través de su difusión, a proponer a nuestro santo compatriota como patrono del teatro paraguayo.
Es digna de destacar la importancia de los escenarios, del vestuario y de la iluminación en representaciones de éste y otros tipos. Los primeros se instalaban en las plazas de las reducciones y, a veces, en los portales y aun en el interior de las iglesias.
El vestuario, de vivos colores, iba aumentando en proporción a las representaciones, y era bien variado e imaginativo, a los efectos de diferenciar perfectamente las características de los diversos personajes: fieles, infieles, nativos, españoles, santos y animales.
Párrafo aparte para el sistema de iluminación, realizado en base a cientos de antorchas para el caso de las representaciones realizadas al anochecer: algunas colocadas en forma permanente y otras movidas por los propios actores, proporcionaban no solamente la claridad necesaria para la visualización del espectáculo, sino también ese toque mágico y esplendoroso al que se llega en el presente siglo con el gas y la electricidad.
Recordemos que cuando hablábamos de su religión original, rescatábamos su concepción fatal de los designios divinos. Esto los alejaba permanentemente de la comprensión y aceptación del pecado, así como tampoco podían concebir Dioses que premiaran lo bueno y castigaran lo malo, por provenir ambos de su voluntad. Posiblemente por esta aceptación pacífica y serena del dolor y de la desgracia, no se dio la representación teatral en las reducciones bajo las formas de la Tragedia, como ocurrió en el Brasil.
Las piezas de fondo religioso se representaban en el atrio de la Iglesia, nunca adentro, y poco a poco los mismos indígenas empezaron a escribir sus propios libretos, con la orientación, seguramente, de los sacerdotes, pero el hecho es que lo hicieron dando muestras de condiciones para la dramaturgia que tal vez hubiera podido convertirse en tradición, de no cortarse abruptamente la labor misionera con la expulsión de la Orden.
El entusiasmo del indígena por el juego dramático, y su rápido interés y aprendizaje hasta convertirlo en importante vehículo de comunicación y preferentemente bajo las formas de la farsa, se prolonga hasta los tiempos actuales. Por tanto hay que buscar el verdadero origen del teatro nacional popular en el Teatro misionero y no en el Colonial. La transmisión del mismo en forma fragmentada, recogido por investigadores y estudiosos que establecieron contacto a través del tiempo con campesinos que habían oído el relato de sus ascendientes, es el testimonio que se conserva, pues los textos escritos desaparecieron.
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6) Teatro colonial
En la recién fundada Asunción se representan farsas y autos sacramentales que, más que genuinos, son lo que hoy llamaríamos versiones libres sobre temas y formas tradicionales de la dramaturgia española, con la introducción de fragmentos relacionados con la conquista y el Nuevo Mundo. Hay constancia de su existencia, pero el material se ha extraviado.
1544 es una fecha clave. Para la celebración del Corpus, el capellán Gabriel Lezcano, bajo las formas del auto sacramental, estrena una violenta sátira contra el Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, depuesto un año atrás por los «tumultuarios» leales a Martínez de Irala. Nunca mejor empleada la palabra estreno o première, como la llamaríamos hoy, ya que por tratarse de un texto original se convierte en la primera obra estrenada en el Río de la Plata. La representación culmina en gran escándalo cuando se advierte que escapa de las formas religiosas para desembocar en virulenta crítica social y política.
Las piezas que le siguen transitan por el mismo sendero, pero ya sin disfraces. El portugués Gregorio de Acosta, leal a Alvar Núñez y por tanto enemigo de Irala, un año después destaca los vicios de este último, subrayando su desmesurada afición a las indias, en una farsa cuya representación concluye abruptamente a consecuencia de la represión a palos y golpizas. Con este acto, el gobernador Irala instaura la censura en el sur del continente, perdurando ésta a través de los siglos.
Del teatro de esta época solo se conserva escrita La Comedia Pródiga atribuida al clérigo Luis de Miranda y escrita en Asunción, pero publicada en Valladolid en 1554. Este alentador brote del arte teatral, sustentado en la temática de las luchas políticas, se ve desarticulado y reducido a su mínima expresión a consecuencia de las disputas por el poder, que constituye justamente lo que lo engendró.
Aunque algunos acontecimientos importantes de la vida colonial fueran celebrados con expresiones dramáticas, podría considerarse al teatro colonial en estado de estancamiento hasta el rebrote cultural del siglo XVIII, al que contribuyeron el incremento de la economía y la llegada a nuestro suelo de hombres más afectos a la pluma que a la espada.
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7) Independencia del Paraguay
Con la independencia del Paraguay (1811) se cortan los vínculos políticos con España, pero los parámetros europeos continúan marcando pautas que lo relegan a un estado semicolonial y semidependiente.
Con la expulsión de los jesuitas todo vestigio de teatro en guaraní desaparece, y el rumbo iniciado por aquellas primeras obras de la época colonial es seguido por representaciones de farsas, óperas, autos sacramentales, comedias, tragedias, algunas del repertorio universal y otras de autores locales españoles o criollos, pero en castellano y con una marcada tendencia europea en el montaje.
Durante la dictadura del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia (1814-1840), la élite cultural es aplastada y las instituciones artísticas desaparecen, para resurgir con fuerza con el Gobierno de los López (Carlos Antonio y posteriormente su hijo Francisco Solano), pero bajo modelos europeos y en lengua española.
Una guerra cruel que va de 1865 a 1870 trunca nuevamente el pujante movimiento cultural y social, dejando como saldo, al final de la misma, a un pueblo casi aniquilado, hambriento y desgastado. Podríamos hablar del inicio de una nueva etapa de colonización, pues tanto las tropas de ocupación de origen brasileño como los inmigrantes que arriban en busca de tierras y nuevos horizontes hablan en sus respectivas lenguas e imponen sus costumbres.
A pesar de las dificultades, el teatro y las artes en general vuelven a vivir otro período de renacimiento.
A fines del siglo XIX se construye un teatro para sustituir a los tinglados improvisados que albergaban con frecuencia a las compañías de comedias, ópera, opereta y zarzuelas que recorrían en permanentes giras el continente americano.
Lógicamente, tanto estas representaciones como las muy esporádicas que se realizaban con elencos de amateurs locales se encuadran dentro de las formas de representación tradicionales.
El Teatro en guaraní, que había sido retomado en forma de Pasitos o Entremeses que se representaban en los frentes de batalla para levantar el espíritu de las tropas, nuevamente desaparece.
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8) El siglo XX
Durante las primeras décadas se alcanza un florecimiento cultural, social, artístico y, en cierto modo, económico y, a pesar de que la educación, la justicia, la política oficial y los medios de comunicación se expresan en español, el guaraní continúa imperando. Sigue siendo la lengua cotidiana, la de la mayoría, pues casi el cien por ciento de la población, principalmente del área rural, lo habla. Sin embargo, la ausencia de una gramática escrita y la falta de enseñanza de esta lengua, que sobrevive gracias a la oralidad, contribuyen a su erosión en aumento gradual, sufriendo los deterioros propios del bilingüismo. Lentamente, va surgiendo la que el antropólogo Bartolomeu Meliá ha bautizado como «la tercera lengua»: el jopará, mezcla o consecuencia de la fusión del guaraní y del español. Remontándonos nuevamente a los tiempos de la Conquista, podemos rescatar dos corrientes teatrales bien diferenciadas:
1) La del teatro de habla hispana, que intentaba ser un reflejo de la tradición foránea;
2) La del teatro de habla guaranítica, propia de las Misiones, con orientación foránea pero marcados matices autóctonos.
Ambas se proyectan a través del tiempo, con lapsos de auge y decadencia acordes al contexto sociopolítico. Prolongándolas, llegamos a su desembocadura, la primera en el teatro llamado «culto», en español, seguido de las últimas modalidades en boga, y la segunda la del teatro -28- popular en guaraní.
Con respecto a éste podemos decir que el teatro en guaraní resurge como forma parateatral en las décadas del 20 y del 30, o como teatro marginal. Es un proceso similar al ocurrido en España con Ramón de la Cruz cuando, en franca rebelión contra la tiranía del teatro neoclásico, sale a las calles y crea el Sainete.
Un grupo de artistas locales, de vida bohemia y con conocimientos de la música y del canto popular y con capacidad para representar, es permanentemente contratado como «comparsa» o para completar las orquestas de las compañías de teatro y ópera o zarzuela que se suceden en las distintas salas con que ya cuenta la Capital e incluso alguna de las ciudades del interior.
Así se van familiarizando con los textos y partituras que reproducen fragmentariamente en sus reuniones nocturnas, después de la función. Poco a poco comienzan a convertir estas partes en un «todo», y surgen los espectáculos llamados veladas, compuestos por fragmentos de obras teatrales o pasos o entremeses acompañados de instrumentos musicales, según el local de representación o las posibilidades de estos artistas.
Se utilizan el guaraní y el español, según el público presente, y los lugares de representación son de lo más variado: patios, callejones, salones de las casas de familia o de los clubes sociales, que abren sus puertas a esta fresca y liviana manifestación teatral.
Allí surge la figura de Julio Correa, que va evolucionando hasta producir piezas de alta calidad y contenido. Actor y autor al mismo tiempo, no tiene derecho a representar sus obras en el entonces Teatro Nacional, pues estas son en guaraní y este tipo de obras no es considerado importante.
Una nueva guerra, esta vez contra Bolivia, se desencadena en 1932 y son las obras de Correa y otras semejantes las que levantan la moral de nuestros soldados. Al término de la contienda, en 1935, Correa había logrado gran reputación a raíz de los estrenos de obras en guaraní de fuerte contenido y crítica social, matizadas siempre con algún tinte de jocosidad.
Surgen otros autores que continúan con esta línea, al tiempo que las compañías extranjeras y algunos elencos nacionales continúan con el repertorio universal.
En la década del 40 ya ambas tendencias, si bien es cierto que siguen diferenciadas, comparten las carteleras asuncenas, pero las de la vertiente popular, además, recorren permanentemente el interior del país.
La década del 60 ve nacer compañías teatrales que, por primera vez, pueden llamarse profesionales, y surgen nuevos autores cuyas obras se encuadran dentro de las dos vertientes teatrales existentes. El público llena las salas, tanto para aplaudir el repertorio universal tradicional como las nuevas tendencias que llegan con los grupos de vanguardia, o para disfrutar las obras en guaraní que, salvo algunas de carácter social con marcados tintes de protesta contra la dictadura stronista, son jocosas y tremendamente ingenuas, muy parecidas al sainete madrileño o rioplatense.
Existen fundamentos sólidos para considerar los años que van de 1970 a 1985, aproximadamente, como los principales del teatro paraguayo, pues no sólo se crean nuevos espacios escénicos, sino que aparecen grupos de lo que podríamos llamar un segundo movimiento vanguardista, que sacan al teatro de su acartonamiento y lo proyectan a un nivel superior.
En el plano de la investigación, se recogen verdaderas tradiciones teatrales en guaraní, esparcidas por los pueblos, y se las reincorpora al teatro popular en dicho idioma. A principios de la década del 80, la represión, producto de una dictadura implacable y más la autocensura con mayor rigor que la censura comienzan a resquebrajar este movimiento y los estrenos de autores nacionales en cualquiera de los géneros se van haciendo cada vez más esporádicos.
En la actualidad, apenas se estrenan obras de autores paraguayos por carencia de producción, y los autores no surgen porque los elencos no estrenan sus obras. Analizando el proceso a fondo, podemos hablar de la ausencia de una tradición en la dramaturgia local, pues la mayoría de nuestras piezas teatrales son calco fiel de aquellas primeras manifestaciones de teatro misionero: escenas yuxtapuestas, con diálogos que llegan al extremo de la brillantez en ciertos casos, y temática localista, pero carentes de estructura dramática.
En búsqueda de motivaciones para justificar estas falencias, podría pensarse que fueron los duros golpes recibidos en las distintas épocas, cada vez que el teatro empezaba a madurar; esto se ha dado desde las dos revoluciones comuneras (siglo XVII y XVIII) hasta la caída de la última dictadura en 1989, sin olvidar dos grandes guerras y las continuas revoluciones y «cuartelazos» que atentaron contra el florecimiento artístico.
No obstante, es necesario reconocer que las grandes creaciones teatrales se dieron, en otros medios, justamente en tales climas.
Evidentemente, la causa se centra en la ausencia de tradición en la dramaturgia, y posiblemente sea el estudio serio y reflexivo, con alto nivel de exigencias en el campo académico, el que aporte soluciones a nuestro teatro que, con altibajos, sigue bifurcándose en esas dos corrientes tan perfectamente demarcadas desde los tiempos de la Conquista.
Presentado al I Coloquio Internacional de Teatro Iberoamericano y Argentino.
Teatro Cervantes, Buenos Aires, 1992.
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Bibliografía
Efraím Cardozo: «Historiografía Paraguaya»;
Efraím Cardozo: «Apuntes de Historia Cultural del Paraguay»;
Josefina Plá: «Cuatro siglos de Teatro en el Paraguay»;
Julio César Chaves: «Descubrimiento y Conquista del Río de la Plata»;
Branislava Susnik: «El Rol de los Indígenas en la Formación y en la Vivencia del Paraguay»;
Arturo Alsina: «Paraguayos de otros tiempos» (contiene un importante capítulo dedicado a Correa).
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Fuente: Dos caras del teatro paraguayo - Autora: Edda de los Ríos - prólogo de RICARD SALVAT Edición digital: Alicante :Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002. N. sobre edición original: Edición digital basada en la edición de Asunción (Paraguay), Agencia Española de Cooperación Internacional, 1994.
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de la Literatura Paraguaya.
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EDDA DE LOS RÍOS - DOS CARAS DEL TEATRO PARAGUAYO / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES

(Enlace a datos biogáficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
prólogo de RICARD SALVAT
Edición digital:
Alicante :
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002
N. sobre edición original:
Edición digital basada en la edición de Asunción (Paraguay),
Agencia Española de Cooperación Internacional, 1994.
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Prólogo
La aportación teórica de Edda de los Ríos
** La personalidad de esa total mujer de teatro que es Edda de los Ríos es tan compleja que nos resulta difícil aventurar una aproximación a sus infinitas actividades y aportaciones. Hay que considerar a Edda de los Ríos como una excelente actriz, una muy eficaz animadora cultural y una conferenciante de primer orden. Pero, también, y ya situados en otro nivel, habría que analizar su largo trabajo como pedagoga, su capacidad de crear vocaciones o, como mínimo, de alentarlas. Pero aún más: desde otra perspectiva destacaríamos su tacto especial para poner en marcha proyectos de gran importancia y, en concreto, encuentros internacionales de teatro o cultura. Hace años, Flavia Paulon, que durante largo tiempo fue el alma de los Festivales de Venecia, tanto en su sección teatral como cinematográfica y luego, más tarde, animadora del Festival de Ciencia Ficción de Trieste, me decía que para llevar a cabo eventos de este tipo, tan importantes como difíciles de organizar, se necesitaba un arte especial, el arte de acertar el momento de reunir diferentes personalidades de un ámbito determinado, la sabiduría de amalgamarlos, de elegir las personas adecuadas para cada acontecimiento, teniendo en cuenta las diferentes idiosincrasias, pero, sobretodo, la capacidad de coordinarlas y armonizarlas.
** En los diez años que dirigí el Festival Internacional de Teatro de Sitges en donde, por cierto, Edda de los Ríos tuvo intervenciones memorables como miembro del jurado, como conferenciante y en calidad de presidente de las mesas de los coloquios, tuve muy en cuenta el magisterio de la señora Paulon. La capacidad de organizar estos difíciles encuentros, después de la mencionada Flavia Paulon, sólo la he encontrado, en un grado similar, en Edda de los Ríos.
** Ante todo, hay que destacar que Edda de los Ríos ha actuado siempre de embajadora y de objetiva informadora del teatro y de la cultura de su país. He coincidido con ella en varios congresos y en varias plataformas de coloquio en Caracas, Buenos Aires, París, Barcelona, Cádiz, Vilanova i la Geltrú, la ya mencionada Sitges y otras muchas ciudades. En todas partes la he visto hacer lo mismo, con una generosidad y con una capacidad de entrega absolutamente admirables. Ha hablado siempre de sus compañeros, de la difícil situación del teatro de su país, de los importantes autores que, a pesar de todo, han ido surgiendo en el panorama del teatro paraguayo. Roque Centurión Miranda, Arturo Alsina, José María Rivarola Matto, Alcibiades González Delvalle (de quien Edda ha interpretado una de sus mejores piezas «Elisa»), Josefina Plá, las adaptaciones de obras de Augusto Roa Bastos, sin olvidar a los «clásicos» Eloy Fariña Núñez o Manuel Ortiz Guerrero. Pero siempre ha tenido un especial recuerdo para Julio Correa y el teatro en guaraní y, muy particularmente, para el grupo Aty Ñe'é. No ha olvidado nunca, dado que ella es actriz, o sea mujer de espectáculo que tiene en cuenta todos los elementos de la nómina teatral, a los grandes directores y compañías de su país. Así, gracias a ella, nos hemos ido informando de las ricas aportaciones de Antonio Carmona, Mario Prono, Héctor de los Ríos, Fernando Oca del Valle, Rudy Torga, Gustavo Calderini, José Luis Ardissone, Juan Pastor Millet, Bernardo Ismachoviz, Humberto Gulino, Marcelino Duffau , Manuel E. B. Argüello, Tito Chamorro, Ernesto Báez, Agustín Núñez, sin olvidar creaciones Colectivas del grupo Tiempoovillo o de los grandes escenógrafos como Carlos Colombino, Alberto Miltos, Ricardo Migliorisi, Rubén Milessi o Nils Wiessel.
** Quisiéramos destacar, entre su múltiple actuación, su labor fundamental en la afirmación y difusión del Instituto Internacional de Teoría Crítica de Teatro Latinoamericano (IITCTL), que presidía hasta el año pasado el profesor Fernando de Toro. Sólo los que seguimos de cerca los primeros años de existencia de este Instituto, de los tres Encuentros de Teatro Latinoamericano que organizó, y de la espléndida revista La Escena Latinoamericana que puso en marcha, podemos dar testimonio de hasta qué punto fue determinante la intervención de Edda de los Ríos en todas estas empresas.
** También quisiéramos señalar su actuación en el marco del Centro Latinoamericano de Investigación Teatral (CELCIT), sección Paraguay, en calidad de Directora delegada, donde asimismo está llevando a cabo una interesante labor de organización.
** Pensamos que toda esta actividad, tan compleja por su carácter polifacético, es habitual en aquellas personas que trabajan en dramaturgias minoritarias adscritas, para colmo de males, en países que no han gozado de libertades democráticas, salvo en muy reducidas ocasiones. Los catalanes también sabemos mucho de estas actitudes, de lo que aquí se llama «entre tots ho farem tot» (entre todos lo haremos todo), tan admirable en los tiempos de lucha política como de inquietudes en los tiempos de democracia o de normalidad expresiva. Parece como si los creadores que trabajan contra todos los elementos y contra todas las dificultades tuvieran que hacer más actividades de las que son habituales para llevar las lagunas, los vacíos y las carencias que una situación anómala en lo cultural y en lo político acaban creando: una situación en la que continuamente se empieza de cero.
** El peligro de estas actividades polifacéticas puede ser, como es lógico, la dispersión, el exceso de responsabilidad y el cansancio. Un buen antídoto para atacar estos males lo constituye el poseer una sólida formación teórica, el tener la capacidad de estructurar un pensamiento crítico y metodológicamente bien entreverado, que impida la posibilidad de que todos estos admirabilísimos esfuerzos acaben resquebrajándose y diluyéndose. Este, por suerte, es el caso de Edda de los Ríos, y el lector de estas páginas tendrá ocasión de conocer sus trabajos como historiadora en el ensayo «Expresiones teatrales aborígenes y españolas en el Paraguay», su pensamiento como militante feminista en «La mujer paraguaya: protagonista en la Historia, espectadora en el Teatro», o su aportación como teórica en el valiente y arriesgado texto «Relato Nivaklé preparado para el proyecto Utopía 93».
** Pensamos que la situación del Paraguay, con todas las dificultades que ha tenido en su reciente historia, se encuentra en una situación de privilegio. Privilegio, naturalmente, ganado a pulso y que viene a demostrarnos el admirable talante democrático de este país. Paraguay es el único país latinoamericano que acepta como idioma oficial un idioma aborigen. Y en la aportación histórica de Edda de los Ríos, que se encuentra en este libro, podemos encontrar un fino y penetrante análisis de esta envidiable situación y de la riqueza que comporta.
** Edda de los Ríos va analizando por igual las dos expresiones teatrales paralelas que se producen en el Paraguay. De hecho, más que dos expresiones son tres: la guaraní, la castellana y la jopará. Es especialmente interesante el momento en que se analizan las manifestaciones parateatrales y las danzas de los pueblos aborígenes que poseían un admirable respeto por la lengua hablada, la cual cuidaban y utilizaban con arte especial. Ampliando esta dimensión, el siguiente trabajo posee una doble faceta: la estrictamente reivindicativa del papel de la mujer y donde de nuevo la autora vuelve a repasar la historia teatral de la zona cultural a la que pertenece, en el apartado «El teatro en el Río de la Plata en el período colonial y en los siguientes».
** Especial interés para nosotros ha tenido el capítulo «La mujer paraguaya en el teatro de hoy»; en donde Edda de los Ríos se refiere ampliamente a las aportaciones de las jóvenes actrices que introdujeron, a través de los grupos independientes, las nuevas tendencias escénicas.
** Todos estos materiales ayudan a poner las bases de unas vías de futuro, de la posibilidad de tener esperanzas en cuál debe ser el papel del teatro en el próximo milenio. Seguimos la reunión «Utopía 93», que organizaron las profesoras Lamice El-Amari y María Josep Ragué. Para nosotros tuvieron especial relevancia las aportaciones de Edda de los Ríos y del gran dramaturgo británico John Arden; ambos vinieron a demostrarnos, uno desde la llamada «vieja Europa» y otra desde un «continente en marcha»; que la esperanza era posible, y en el trabajo que aquí se incluye el lector podrá encontrar caminos de reflexión y modelos a seguir, en especial para las sociedades emergentes que están llegando a la mayoría de edad teatral en el área iberoamericana. A la hora de releer los ensayos de Edda de los Ríos, que conocía directamente por haberlos escuchado en distintos congresos, encuentros o festivales internacionales, me vienen a la memoria -y no sabemos muy bien por qué-, unos versos del maestro Jorge Luis Borges que, si mi memoria no me es infiel, dicen así:

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

** Pensando en los muchos años que llevamos trabajando en empresas comunes y coincidiendo en foros y encuentros de todo tipo, también a mí se me hace cuento que empezó mi interés y mi amistad con Edda de los Ríos naturalmente, no consideraré eterna pero sí como de toda la vida la relación y el trabajo conjunto que hemos ido realizando, el puente de diálogo que se me ha ido estableciendo entre Asunción y Barcelona.
** A veces pienso, que tal vez su padre -aquel gran hombre de teatro- me habló de ella y de su gran vocación teatral. O que quizá fue mi alumna en l'Escola d'Art Dramàtic Adrià Gual (E.A.D.A.G.) o en la Universidad. Que tal vez vino con una beca especial a escribir una tesis doctoral bajo mi dirección y, así, a lo largo de los años ha ido afianzándose nuestra amistad y mi alta admiración por los innumerables trabajos que con tanta sabiduría y amor lleva realizando. Pero no, no ha sido así, ha sido todo al revés, y precisamente fue el año pasado cuando tuve la inmensa suerte de conocer Asunción y de ir reencontrando todos los entornos familiares y cívicos que han ido configurando la personalidad de Edda de los Ríos, mi muy admirada amiga.
** Como se verá, y quiero decirlo antes de acabar con este prólogo, no me he referido a su otra gran vocación y actividad: estamos pensando en los trabajos y los días de Edda de los Ríos como mujer de continuadas responsabilidades políticas. No he creído oportuno hablar de esa dimensión que aún me la hace más admirable, pero sí quisiera añadir que su vocación política como un servicio a una comunidad, a una nación y a un resquebrajadizo pero lleno de esperanza presente histórico da una especial dimensión a los tres ensayos que se reúnen en este libro, y esa dimensión hace posible que las palabras de Edda de los Ríos nunca sean gratuitas, que estén henchidas de preocupación cívica en el más alto sentido de la palabra, de verdadero sentido de la Historia y de nuestro paso, de nuestro deambular a través de ella.
RICARD SALVAT - Barcelona, 5 de Octubre de 1993.
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LA MUJER PARAGUAYA
EN EL TEATRO DE HOY
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** Con la alternancia de las corrientes teatrales referidas, y ya con una mejor predisposición de las familias hacia la profesión teatral, aumentan los elencos de aficionados y la Escuela de Arte Escénico empieza a contribuir, a mediados de la década del 50, con jóvenes actrices y actores. Por estas fechas, la escena nacional cuenta con grupos que podríamos llamar profesionales, no por haberse constituido el teatro en su medio económico de vida, pero sí por la seriedad y calidad de su trabajo.
** Dos grandes maestros, el citado Centurión Miranda y el español Fernando Oca del Valle, al tiempo que imparten enseñanza, estrenan obras muy en boga en las carteleras del mundo. Son muchos y buenos los actores que surgen, pero lo son más en número y calidad las actrices. Algunas, como Lilian Riera y Nelly Prono, se trasladan a la gran metrópoli vecina, Buenos Aires, y allí se quedan. Es por esto que se las conoce más como argentinas que como paraguayas, sobre todo a esta última, por su extraordinaria labor en cine y televisión. Emigdia Reisofer, Sara Giménez y Mercedes Jané tienen la misma oportunidad, pero deciden regresar y realizar una intensa y extensa labor en el país. Las tres han participado en los más importantes estrenos de obras del repertorio nacional y universal que se dieron en el Paraguay, el cual recorrieron en permanentes giras. Es volviendo de una de ellas que la inolvidable Emigdia encuentra la muerte. De entre las múltiples obras que representó en su vida, queremos resaltar tres, pertenecientes a tres etapas de su vida artística y centradas en tres personajes femeninos «escapados» de nuestra realidad: La muchacha que se cortó las trenzas, Magdalena Servin y La Madama, las tres de Mario Halley Mora. Tres interpretaciones que representan toda una vida de entrega total al teatro; justamente con la última baja por última vez el telón para esta incomparable actriz.
** Mercedes Jané crea los primeros elencos infantiles del teatro, tarea que comparte con el teatro para adultos y la enseñanza de arte escénico. La actriz Walde Pinho Insfrán entrega a esta misma disciplina gran parte de su vida, y es mucho lo que le deben las generaciones teatrales posteriores a la del 50.
** Un breve párrafo para la zarzuela paraguaya: hemos visto la afición del indígena hacia la música y su inserción en la manifestación teatral, lo que se proyectó a través del tiempo hasta llegar a las veladas.
** En la década del 50 se estrena Pacholi, comedia musical de Manuel Frutos Pane, que alcanza gran éxito de crítica y público, lo que anima al propio Frutos Pane y a Juan Carlos Moreno González a ejecutar un ambicioso proyecto: el estreno de la primera zarzuela paraguaya, La tejedora de ñanduti, en 1956.
** El público paraguayo, conocedor de las zarzuelas representadas anualmente por las compañías españolas que realizaban temporadas con un variado y extenso repertorio, gustaba muchísimo de este género, lo que contribuyó al beneplácito que otorgó a esta obra con letra y música original y temática local.
** El éxito, sin precedentes para un elenco local, obliga a prolongar la temporada, y a esta zarzuela le siguen otras de los mismos autores en poco tiempo: María Pacuri y Las alegres kygua vera. Paralelamente, surgen en la escena nacional cantantes que las estrenan y de las que destacamos principalmente a Aurelia Camihort, Kikina Zarza y Chingola Irala, secundadas por actrices tales como Azucena Zelaya, Blanca Navarro y Myriam Celeste. Es tanto lo que gustan estas zarzuelas que, desde entonces y hasta la fecha, se reponen permanentemente, y siempre con gran éxito. La trama gira, sin variar, en torno a temas bastante ingenuos y sencillos, basados en los amores de bellas jóvenes, generalmente de extracción popular, que despiertan admiración en algún joven de encumbrada familia, y que luego de sufrir algunos percances y enredos propios de este tipo de manifestación alcanzan el final feliz a través del triunfo del amor que desemboca en ceremonia nupcial, con la consiguiente alegría del pueblo representado, como corresponde en estos casos, por el coro. Las protagonistas de la mayoría de las zarzuelas paraguayas que fueron estrenándose con posterioridad siguen siendo mujeres.
** En la década del 60, Héctor de los Ríos, de vasta trayectoria teatral en distintos países del continente americano y radicado en el país, se integra al grupo de maestros-directores y forma un elenco de aficionados que, en poco tiempo, se transforman en profesionales. Obras, premios, giras por el interior y algunas por el exterior van avalando la labor de los elencos nacionales que comparten cartelera sistemáticamente en el Teatro Municipal (antes Teatro Nacional), con un bien definido repertorio en el que alternan el Teatro Culto, con traducciones de los más importantes autores europeos y norteamericanos, así como los del teatro latinoamericano, español y nacional, éste en el marco de la dramaturgia internacional, y el Teatro Popular con obras nacionales en guaraní y jopará, encuadradas en la farsa, el sainete y el costumbrismo en general. Surgen actrices como María Elena Sachero, Graciela Pastor, Amanda Cooper, Anik Sanjurjo, Edda de los Ríos, Lucy Spinzi; posteriormente, la última nombrada explota su vena autoral y gana un premio con su primera obra: Los desarraigados. A estos nombres pronto se agregan otros, como los de Wilma Giménez, Clotilde Cabral, Carla Fabri, Miryam Sienra, Mara Peroni, Patricia Abente, Teresita Torcida, Heddy González Frutos y las intérpretes del teatro en guaraní Teresita Pesoa y Dora Rojas.
** Teresita Torcida y Mariela de Adler participan en concursos de obras teatrales, obteniendo premios y menciones de honor. Sin embargo, la primera no logra estrenar ninguna de sus obras galardonadas, y la segunda debe esperar una década para presenciar el montaje de una de ellas.
** Por estos mismos años, un grupo de jóvenes, egresados de la Escuela de Arte Escénico, fundan el Teatro popular de vanguardia, siendo uno de sus pilares la actriz y directora Erenia López, que con el tiempo también fundará el elenco de teatro para niños Piriri Teatro, con el que participará en congresos y festivales internacionales. Erenia dirigió importantes puestas de teatro para niños y adultos, y se desempeñó como actriz y profesora desplegando además, hasta la fecha, una intensa labor en el campo de la investigación teatral.
** En la década del 70, un grupo de jóvenes irrumpe en el ambiente teatral y rompe los esquemas tradicionales. Son recibidos con una mezcla de estupor, respeto, sorna, aceptación y rechazo, pero lo que no se puede negar es que Tiempoovillo divide en «antes y después» al movimiento teatral paraguayo; conjugando las vertientes del teatro tradicional, moderno y popular, trabaja con metodología grotowskiana y desemboca en una renovación que se reproduce en otros grupos, formados en años subsiguientes, y de los que consideramos a «Aty ñe'ê» como el más importante. Son varias las actrices que surgen con aquel grupo: Raquel Rojas, Teresa González, Nucky Walder, Tili Schultz, Graciela Amarilla, etc., que luego de una larga gira por los festivales latinoamericanos significativos de la época, tales como Caracas y Manizales, se dispersa, regresando al país sólo algunos de sus miembros. Juntamente con Antonio Carmona, Alcibiades González Delvalle y Arturo Pereira, Raquel Rojas funda el grupo «Aty ñe'ê», que se caracteriza por recorrer permanentemente el país, presentando espectáculos, productos del trabajo teórico y práctico y de la labor de investigación. Establecen estrecho contacto con campesinos e indígenas de parcialidades y pueblos alejados de la civilización y enriquecen sus textos con el relato de cuentos e historias celosamente guardados por las citadas comunidades que así nuevamente se rescatan por tradición oral. A mediados de la década del 70, Edda de los Ríos funda el grupo La Farándula, y con éste inaugura la sala de espectáculos del mismo nombre, albergando representaciones nacionales y extranjeras que, a consecuencia de la dictadura que sometió al país de 1954 a 1989, no tenían cabida en los espacios oficiales. La Farándula, por esa misma razón, se vio obligada a cerrar sus puertas en 1980, dejando el recuerdo de una época significativa para el teatro nacional. Durante su breve existencia se inicia la política de contratación de directores teatrales del extranjero que insuflan nuevas fuerzas a la labor escénica, y se estrenan en ella obras de trascendencia de la dramaturgia nacional. Edda de los Ríos, trae por primera vez a escena fragmentos de la vida despreocupada y hueca de una clase media en situación económica ascendente, propia de la edad oropelesca de Itaipú, importante represa hidroeléctrica, cuya faraónica construcción se suma a los grandes negociados, al inicio del narcotráfico y a la corruptela de un grupo privilegiado de gente de gobierno, inyectando a la dirigencia política y social del momento un repunte económico considerable.
** La sencilla trama de las aludidas, ¿Qué hacemos esta noche? y Esta noche nos quedamos en casa, se apoya en tres matrimonios amigos, a través de cuyas actividades sociales, laborales y conversaciones cotidianas desfilan todos los aspectos de este reducido y frívolo grupo social, en el que las mujeres llevan la voz cantante, lo que sirve sólo para demostrar el escaso nivel cultural, la superficialidad y ansias de lujo que, por primera vez, experimenta la sociedad asuncena. Ambas obras reciben premios y permanecen a sala llena durante varios meses. Sin embargo, la ocasional dramaturga no persistió en ese aspecto autoral y continuó su carrera como actriz, investigadora y promotora de espectáculos teatrales.
** En aquella misma línea, Pepa Kostianovsky, conocida periodista, incursiona en la dramaturgia con dos piezas: el unipersonal Queridos monstruos, basado en varios relatos propios, y Que nos queremos tanto. Caso similar al anterior, también a pesar del éxito de ambas piezas estrenadas: la autora no reincide en el género dramático hasta la fecha.
** Y, para finalizar, analizaremos un fenómeno social que, por lógica consecuencia, se extiende al teatral. Las mujeres del Paraguay, a partir del momento en que incursionan en alguna disciplina, se convierten en motores y, al igual que las indígenas antecesoras, realizan todas las tareas pesadas. En el caso del teatro, organizan elencos, giras, estrenos, intercambios; incluso hay algunas que ni siquiera aparecen en escena, por lo que la historia no registra sus nombres, pero trabajan incansablemente en el desarrollo de dicha actividad. Sin embargo, su labor queda apagada por la de un hombre o la de una institución que de alguna forma «le hace sombra».
** No es éste un discurso feminista, sino una conclusión basada en la realidad. Son muchas las mujeres que protagonizaron la historia del Paraguay en general y la de nuestro teatro en particular, y no obstante hay una capa de ignorancia al respecto, o un inconsciente desconocimiento que sólo salva a unas cuantas.
** A finales de la década del 80 e inicio de la del 90 aparece una importante generación de actores y actrices, pero en forma diferente a la acostumbrada hasta entonces.
** Por otro lado, desaparece la mayoría de los grupos y compañías que habían mantenido una corriente laboral continua, con ciertos caracteres de estabilidad. Las puestas teatrales ya no se planifican anualmente por grupos. Se realizan en base a contratación por obra de figuras que se congregan en torno a centros de difusión artística, de entre los que se destacan «Arlequín Teatro», «Teatro de las Américas» del Centro Cultural Paraguayo Americano, «Alianza francesa», «Centro cultural Juan de Salazar» de la Embajada de España y la «Misión de amistad», dependiente de la Embajada de los Estados Unidos, en los que, además de la representación o producción de espectáculos, se imparten con cierta frecuencia cursos, seminarios y talleres de formación actoral a cargo de directores y maestros locales o foráneos.
** Los elencos que no surgen de estos centros se organizan a través de productoras privadas, como las pertenecientes a las actrices Miryam Sienra Zavala; «M. S. Z. Producciones» y Margarita Irún «M. I. Producciones», que han estrenado importantes espectáculos, con su posterior proyección a través de Festivales Internacionales.
** Otro grupo de actrices, sin llegar a la conformación de una productora, ha sido responsable de puestas memorables: la española Pilar Clemens (radicada desde hace años en Paraguay); Heddy González Frutos, Ana María Imizcoz y Perlita Fernández, esta última más conocida por su labor televisiva, que se ampara a su vez en un personaje teatral de su creación. Últimamente han surgido jóvenes figuras que, sin encuadrarse en los marcos descriptos, son inyecciones de vitalidad para un movimiento teatral que atraviesa por agudas crisis de carácter autoral, tendencial y de público. Ellas son Alicia Guerra, Graciela Martínez, Sonia Marchewska, Reina Bachero y Florencia Saguier. Dediquemos un párrafo aparte a la ya mencionada María Elena Sachero: comienza su carrera como actriz en la «Compañía del Ateneo Paraguayo», cuya dirección recibe como, herencia compartida, con Mario Prono, a la muerte de su fundador y director Fernando Oca del Valle. Fue directora de la Escuela de Arte Escénico, dirigió elencos estudiantiles y profesionales y protagonizó con diferentes elencos obras del repertorio nacional y universal que le valieron galardones a lo largo de una carrera que, a la fecha, sobrepasa los treinta años.
** En el género de teatro callejero, Teresa González Meyer estrena como directora dos espectáculos del escritor Moncho Azuaga relacionados con la realidad social y política actual, Prohibido en la plasa los perro y los niño, seleccionada para participar en la Expo Sevilla 92, y Ña Demo. Dentro del mismo género, esta figura representativa del movimiento teatral independiente estrena Historias, espectáculo del que es autora y directora.
** En 1991, Gloria Muñoz, conocida hasta la fecha como actriz y docente, se revela como autora con la versión dramática de Yo el Supremo de Augusto Roa Bastos, que estrena el Centro de Investigación y Divulgación Teatral bajo la dirección de Agustín Núñez, en el Teatro Municipal de Asunción. Esta puesta, luego de prolongada y exitosa temporada, es la primera muestra de teatro paraguayo que se presenta en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz.
** Un año después, el mismo elenco y en el mismo teatro estrena La divina comedia de Colón, de la misma autora quien, a la fecha, continúa su labor en los campos de la dramaturgia, de la creación y de la investigación teatral al frente del citado Centro, cuya responsabilidad comparte con el director escénico Agustín Núñez y con el escenógrafo y vestuarista Ricardo Migliorisi.
** Néstor Romero Valdovinos, a quien se puede considerar como uno de los principales continuadores de la línea dramática de Julio Correa, había estrenado en 1983 Perfiles morenos, obra compuesta de cuatro relatos populares centrados en la figura de la madre, ya presentada en este trabajo. Ocho años después, Antonio Carmona rescata uno de ellos, Las tres monedas, que Edda de los Ríos estrena en el Festival de Cádiz de 1992. Encuadrado en el marco del teatro antropólogico, este monólogo se constituye en una pequeña tragedia en la que el destino se presenta, inexorable, a través del racconto de una madre campesina quien, al conocer que el futuro del hijo que lleva en su seno está marcado por una luna de sangre, se afirma en su decisión de tenerlo y amarlo «hasta que se cumpla su sino», con esa actitud serena ante el dolor y la adversidad, heredada de sus antepasadas indígenas.
** Margot Michelagnoli, cuya actuación se desarrolla en los campos de la narrativa, de la poesía y de la promoción cultural, ingresa en la escena con la versión teatral de su novela Ramona Quebranto, arreglo que pertenece a Mario Halley Mora. Bajo la dirección de Tito Chamorro, un elenco de figuras de la escena nacional encabezado por Margarita Irún nos presenta aspectos de la vida de los barrios marginales de Asunción sintetizados en la figura de extraordinaria fuerza dramática de Ramona, su protagonista.
** Estrenada en 1992 en el Teatro Municipal, este elenco realizó giras por el interior del país, manteniendo la obra en repertorio para futuras presentaciones en festivales intencionales.
** Reneé Ferrer, narradora, poeta, con algunas piezas teatrales escritas, aunque sin estrenar, se lanza a los escenarios con Mujeres de mi tierra, interpretado por Ana María Imizcoz. Este unipersonal, basado en cuentos de Rubén Bareiro Saguier, de Rodrigo Díaz Pérez y de la propia Reneé, que llevó dos de ellos al lenguaje teatral, mientras los otros dos fueron adaptados por Gloria Muñoz, fue estrenado en breve temporada en la Alianza Francesa, bajo la dirección de Antonio Carmona, a principios de 1993. Posteriormente, actriz y autora emprendieron una gira que abarcó ciudades de España y de Francia, invitadas por universidades de ambos países, en las cuales la autora ofreció, además de la representación del espectáculo, interesantes conferencias sobre narrativa paraguaya.
** La aparición de estas dramaturgas y el enriquecimiento del texto dramático, gracias a la creatividad y estrecha comunicación con las intérpretes, nos alienta a pensar en un futuro de promisión para nuestro teatro, aunque no podemos dejar de reconocer que, en la actualidad, el movimiento teatral se encuentra disperso y algo desorientado.
** Es de esperar que estas incansables promotoras logren reencauzarlo. Lo aquí expuesto pretende demostrar la capacidad de la mujer paraguaya para emerger siempre, como el Ave Fénix, de sus cenizas.
Seminario Internacional sobre «Mujer, Teatro y Sociedad»,
Universidad Internacional Menéndez y Pelayo,
Valencia, España, diciembre de 1992.
Bibliografía

Enlace al ÍNDICE de la versión digital de Dos caras del teatro paraguayo en la BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES

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