Recomendados

Mostrando entradas con la etiqueta JOSÉ ANTONIO BILBAO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JOSÉ ANTONIO BILBAO. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de mayo de 2010

JOSÉ ANTONIO BILBAO - CANTATA A LA CIUDAD DE ASUNCION y EL ESPECTRO DEL AGUA / Fuente: POESÍA PARAGUAYA - TOMO I. Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH.


CANTATA A LA CIUDAD DE ASUNCION
y EL ESPECTRO DEL AGUA
Poesías de: JOSÉ ANTONIO BILBAO
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

.
CANTATA A LA CIUDAD DE ASUNCION
Un día, hace centurias,
sobre la verde dimensión del río,
apareció -madera y velas-
un pájaro gigante
cansado de ambular
y al parecer, en un costado, herido.

Media luna de agua
-herradura de líquidos colores-
dejóle sobre bromas
y humedades
su impronta vegetal
venida desde el fondo de los montes.

Sesenta hombres barbudos
que llevaban estigmas de una hambruna
salieron desde el vientre del albatros.
Y a lomo de piraguas
llegaron a las playas coloradas
donde, armados con flechas y macanas,
miraban ese arribo sorprendidos
unos hombres cobrizos y con plumas
erectos como estatutas.

Los blancos,
luciérnagas los ojos,
las manos empuñando los pomos virolados
de aceros toledanos,
alzaron el pendón de la Castilla
sobre tierras tan vírgenes de sueños.

Caracará dejó su "tava"
como un rey de bronce
aureolado con zumos vegetales
y con mirada de búho amanecido,
hizo el breve saludo
con un prólogo de monte y de sonido.
Y allí nació otra tava,
casa fuerte decían se llamaba,
donde el amor ardiente
venido desde Iberia
encontró entre las sombras y el silencio
un cobijo de gredas y raíces
para sangre dos veces desbocadas.

Y Asunción, con nombre de la Virgen
quedó, sobre la arena, fundada para España.

-II-
Cuánta hermosura de tierra
y de aguas claras
sobre alcatifas tendidas hacia el cielo,
vieron crecer de a poco y con sudores
a la tava de ayer hoy agrandada.
Y un idioma de pájaros salvajes
y una lengua de viejas rebeldías
cruzaba por los aires perfumados
para darle a la ciudad de adobe y paja
ese blasón mestizo
de una raza que pronto cantaría
la gesta de la hombría legendaria
con arcos y con flechas
y con flamígeras tizonas raudes.

Río arriba
la hazaña,
aguas abajo
la fábula,
corrían como potros andaluces
y Asunción, la Madre de Ciudades,
su dejo de señora adelantada
iba dejando en cada sitio
donde sus hijos, mocetones,
a puro fuego le ponían marca.

Año tras año
las manos de su río caricioso
tallábanle el perfil de barro rojo
mientras en su lago,
pacífico y sombrío,
unos montes de mástiles criollos
atrapaban el aire que escapaba.

Ciudad abierta a todos los caminos,
una ilusión de orquídeas escondidas
llenaba los hondones de los pechos
y la voz del común
tejía ya su poncho de igualdades
en zarabandas de muertes proclamadas.

Comunera de Indias,
apelativo de oro
para una bizarría no emulada.

Ciudad hecha de amores,
clavel del aire en el confín guaranio,
fue baluarte de tigres en reposo
que la patria tenía como guardias.

Y un día apareció sobre sus torres,
sobre todos los viejos campanarios
una bandera, tejida con corolas,
pintada con el ocre de mil sangres.
Bandera de los aires libertarios
de la vieja heredad emancipada

Y los tiempos que corren como gamos
fueron dejando rosas y tristezas
en su falda.

Dos guerras: la de López y del Chaco,
con su encendida historia
de mágicos milagros
la hicieron lampadario de la Patria.
Y el silencio cerraba las heridas,
y claveles de púrpura apretaba
sobre viejos regazos de jazmines
aunque loca la muerte la violara.

-III-
Piedra losa,
naranjos, serenatas,
duendes que iban y venían
sobre pequeñas plazas
donde aullaban los perros a la luna,
se van desdibujando en viejas brumas
que el aire, leve, arroja en sus barrancas.

Ha cambiado ese rostro sin afeites,
tan inocente como el alba clara.
Hoy torres de cemento la encarcelan,
betunes la ennegrecen
donde caen floridos los rubíes
de los viejos colosos de una selva
olvidada y perdida.

Se fueron muchas cosas.
Arcones del recuerdo las esconden.
Adiós carreta, adiós burrera
que traía a lomo de pollinos
una canción de amor entre los brazos.
Tranvías con mulitas, vacas que eran tambos
trajineros, sólo quedan indemnes
en el sueño.

Pero estás, Asunción,
sin tu antiguo silencio adormilado,
pero siempre mojada por tu río
cuyas barbas de viejo no te olvidan.
Tampoco este poeta que te canta,
que ve que tu perfil ya no es el mismo.
Un bote sin remero
se lo ha llevado aguas abajo
como lleva el camalote a un viajero
que en la andanza sin nombre recogiera
aunque muerto.
.
(De: Tiempos de ciudad, 1987)
.
EL ESPECTRO DEL AGUA
Oculto estaba, esperando,
En el agua mansa no se le veía.
Era un demonio
que vivía en el río.

Dentro del lecho,
en urna de cristal
soterrado,
se asfixiaba.

Para salir afuera,
mostrarse bajo la luna circular
o al filo de su alfanje,
le hacía falta la lluvia.

No una, ni otra.
Toda una serie interminable
que de día y de noche, sin pausas,
bajaba en cataratas.

Salió a la luz, después de años
de un encierro, de un presidio
de rizos y de lirios,
siendo él tan oscuro y feo.

Y se lo vio espectral,
esqueleto de carbón cristalizado,
ángel de sombra.
Al sol, fosforecía
y de noche sus metálicos ojos
presagiaban la muerte.

Su fúnebre presencia
se abatió sobre los campos,
sobre pobres animales llorando su sentencia,
sobre víboras huyendo
en camalotales verdes,
barcas sin puerto, a la deriva.

Al verlo se estremeció la gente.
Era el viejo demonio
de cuernos enlodados
limpiándose, sacándosela costra,
a costa de los hombres y el ganado
que iban perfilando sus miserias.

Todos ellos temían la ciega dentellada
de la pobreza inexorable,
de la tristeza acumulada,
de la muerte.

Con él vino un racimo, inmenso y negro,
de cuervos acechantes
que en altos círculos
separaban el aire
y como oscuros vigías
las torres de los árboles
colmaban, como oliendo a la muerte.

El demonio del agua
reía en su locura
y la zona, lloraba.
.
(De: El espectro del agua, 1988)
.
TOMO I
Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH
Intercontinental Editora, 1995
Ilustraciones:
Enrique Collar
Asunción-Paraguay, 362 páginas
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

viernes, 14 de mayo de 2010

JOSÉ ANTONIO BILBAO - ELEGÍA PARA EL JINETE AUSENTE y EL POEMA DEL LUCERO / Fuente: 25 NOMBRES CAPITALES DE LA LITERATURA PARAGUAYA por SUSY DELGADO

POESÍAS DE
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
**/**
ELEGÍA PARA EL JINETE AUSENTE
Le sorprendió la muerte entre los pastos altos.
Le puso un pial al potro competidor del viento
y una mañana azul, como un azul cobalto,
le vendó las pupilas y le robó el aliento.

Hoy he pensado mucho en el jinete ausente.
Hermano fue del cedro y del fugaz venado.
Su espíritu en los ojos ardía, transparente,
como un hachón de estrellas en la quietud del prado.

No le negó al trabajo su ración de cansancio,
ni esquivó, solitario, el llamar de la huella.
Hendió la tierra fresca con el arado rancio
y dialogó en el campo con la lejana estrella.

Quiso ser el primero en la labor del surco.
Rica fue su capuera donde el maizal dorado,
el tabacal florido y el mandiocal bifurco
alzaban hacia el cielo sus tallos fecundados.

Nunca llamóle el alba. El se le adelantaba.
Cuando la llave de oro abría el horizonte
y un río de color las nubes inundaba,
mi amigo contemplaba al despertar del monte.

A pie, por el sendero -herida de la grama-
arreaba, silbando, su lecherita mansa,
después de haber gustado, al amor de la llama,
el bien amargo mate que el hambrear amansa.

En el trajín campero no tenía rivales,
mi muerto amigo gaucho don Agustín Granada.
Enlazaba al galope, sin errar la lazada,
y era toda una estampa al domar los baguales.

En las carreras sólo el viento le vencía
porque sus pingos bravos no eran pegasos griegos.
Cruzaba por los campos como la luz del día
que deja entre los pastos su rúbrica de fuego.

Tenía un alma noble y un musical instinto.
Muchas noches velamos de su guitarra al son.
En sus labios el canto parecía distinto
y el idioma tenía suavidad de vellón.

El día de su entierro vinieron labradores
a ver cómo su cuerpo devoraba la fosa.
Casi todos traían muchedumbres de flores
en las manos morenas aromadas de rosa.

Y tras ellos seguían, en altivos corceles,
camaradas del viento: los jinetes del llano.
Las coscojas temblaban a la par de los fieles
amigos que llevaban el pañuelo en las manos.

Después que recubrieron la morada de tierra
yo me volví a mi casa que se apoya en la loma.
Pensaba en el paisano que tendría su yerra
en campiñas azules pobladas de palomas.
**/**
EL POEMA DEL LUCERO
Sobre el cercano cerro,
. vestido de negro,
. una luz, apretada a la piedra,
. ha dejado el lucero.

. Despacito, como hilillo
azulado nacido a destiempo,
un gajito de agua
despunta una lanza de guijas
y coge al voleo
la moneda de plata bruñida
que le arroja el lucero.

En la frente de un árbol
-el lapacho que ha encendido, de nuevo,
el candil de su bello misterio-
una aguja de luz
le ha clavado el lucero.

Y en el vasto dominio del verde
caído en las manos del sueño,
el lucero pasea su gracia
y se acerca a las matas de junco
a decirles un dulce requiebro.

Y hasta mí, solitario,
. con la noche en los ojos
. y el silencio a mi lado,
. se aproxima el lucero
. con su pluma de lindos diamantes
. a ofrecerme un poema de cielo.
**/**
INVASIÓN DEL GRIS
¿Por qué, Señor, ha de invadir el gris,
. sin piedad, la llanura amarillenta?
. ¿Por qué con ancha espada cenicienta
. ha dado muerte al pálido matiz?

¿Por qué todo lo envuelve entre algodones?
. ¿Por qué, galán, requiebra a la tristeza
. y la viste, después, con cerrazones
. quitándole la mínima belleza?

. En su afán de cerrar todas las puertas
. y evitar que el color avance más,
. echa el velo de la llovizna incierta

. y afianza en la llanura, ya desierta,
. su predominio de ceniza cierta
. y el pabellón de su plomiza paz.
**/**
Fuente:
25 NOMBRES CAPITALES
DE LA LITERATURA PARAGUAYA
Compilación y selección:
SUSY DELGADO
Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay,
2005 (389 páginas)

jueves, 25 de marzo de 2010

UBALDO CENTURIÓN MORINIGO - JOSÉ ANTONIO BILBAO "EL POETA DE LA SOLEDAD" / Fuente: MARIO HALLEY MORA Y LA LITERATURA PARAGUAYA

JOSÉ ANTONIO BILBAO
"EL POETA DE LA SOLEDAD"
Autor: UBALDO
CENTURIÓN MORINIGO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
.
Lo llaman el POETA DE LA SOLEDAD. Toda su obra poética, profunda, bella, llena de fresca y limpia espontaneidad la ha realizado lejos de los círculos literarios, en el silencio de su hogar o en el silencio de su estancia que le facilita el dialogo con la Naturaleza.
Es sencillo, noble, prudente. Demuestra poseer una absoluta paz espiritual este hombre que reverencia a Dios con entrañable e irreductible sentimiento religioso.
No hay en él belicosidad para protagonizar conflictos sino una genuina dación espiritual para animar todo lo que sea armonía y concordia. Es incapaz de ofender o de agredir al prójimo. Su fe lo eleva por sobre las miserias humanas. Su mundo no es el de los perversos sino el de los buenos que humildemente rezan cada día al Todopoderoso. Ama a la vida, ama a su esposa, ama a su familia y en ese mundo de cariños sin sobresalto de ambiciones ni impureza de malquerencias tiene su refugio ideal desde donde contempla las cosas de la vida con serena y honda sabiduría.
No nació para ser batallador de pasiones impetuosas. Jamás su pluma destiló odio. No podría escribir un libelo porque sus ideas brotan del amor, de la bondad, de la diáfana alegría ante todo lo creado por Dios con infinita grandeza.
El destino puso en su camino duros escollos que él superó con la fortaleza de su fe. Una y otra vez se levantó intacto su espíritu tras el embate de infortunios que nunca pudieron destruirla mística que alimentaba su capacidad de resistencia.
JOSÉ ANTONIO BILBAO dialoga con el campo, penetra sus misterios, adora sus bellezas. El panorama agreste le atrae con su pureza, con su luz, con su despliegue de mil colores. En cada amanecer en el campo, descubre un parto de infinitas esperanzas.
En el prefacio de su obra EL CLARO ARROBO, expresa: "Mis ojos cansaron de mirar hacia adelante, hacia la llamada que se abraza con el cielo en la línea azul del horizonte. Y el llano amigo correspondió a esta devoción, mostrándome los mil secretos de su entraña".
Su estro no acusa pesimismo, porque entre selvas y ríos su espíritu se llena de vital alborozo.
"Mi verso no puede ser triste -dice- porque mis ojos siempre estuvieron reflejando gozos. Y la alegría es hoy, en este mundo de desventura, tan preciosa y rara como un camafeo antiguo".
Bilbao se enamora de las cosas del campo y canta haciendo de la clara limpieza del paisaje la clara limpieza de su poesía que se rinde ante la belleza imponente de ese campo que tan fielmente incorpora a su ser espiritual.
"¿Qué versos recogió en el EL CLARO ARROBO?"
Lo dice el poeta: "Versos que los oyó el regato, que los dijo el flautín de las cáñas, que los repitió el aire tibio y perfumado del campo abierto".
"Versos que lo vivió mi corazón".
El claro arrobo del campo y el poeta sellaron un pacto de identificación absoluta. Por eso dice, Bilbao:
El claro arrobo del campo
se me metió ya en la sangre
y hoy amo más las quebradas
que el rebullir de las calles.

Hoy amo más el sendero
-que las distancias añade-
que las vías ciudadanas
con menos sol y donaire.

Busco paz donde la paz
no es palabra que se gaste,
sino arrope que se acendra
con los silencios del aire.

José Antonio Bilbao recorre el campo y cuando ve un río lo siente hermano, compañero en la senda de un mismo destino:

Contemplo el río correr
por entre el bosque dormido.
Ni un hacha corta el silencio
que está maduro y tupido.

Y mientras el río baja,
con la selva y su latido,
pienso en mi propio río
hoy más callado y crecido.

El poeta exalta lo inconmensurable de la Naturaleza pero su sentimiento no se detiene en los paisajes. Le interesa también el vivir hondo y sugestivo del hombre:

CANOERO
Está en el río.
El río es su oro.
Agua y sol.
Bandazo y ola.
Con el viento
van sus penas,
su bandera,
su aureola.

Y una noche cualquiera
se quedará en la tierra.

El que izo tiene otro mapa
y otro mundo
que el agua y la canoa.

Mundo de popa a proa.

Va por el río
con el sol en las hombreras.
El río es su oro
y el sol, portamoneda.

El corazón del poeta es el de un católico ferviente. Su vida es mansa y la oración diaria lo renueva en la esperanza. Ha vivido para el duro trabajo de tierra adentro y para la fragilidad enternecedora de la poesía, lejos de la escena donde juegan indolentes la hipocresía y la vanidad.
Con ese puro catolicismo pegado al alma, exaltó un día la incomparable obra en pro de la concordia nacional del recordado Monseñor Juan Sinfori.ano Bogarín, el pastor humilde, el pastor prudente, profundo conocedor de la idiosincrasia de esta tierra, viajero incansable de la devoción que recorrió todo el país sembrando amor y caridad.
Acerca de tan leal servidor de la doctrina cristiana, escribió Bilbao: "Pasó por la vida haciendo el bien, derramando copiosamente los dones recibidos. Pudo ser torre solitaria y prefirió ser puente; pudo ser señor afincado y juzgó mejor convertirse en romero de pectoral y anillo dando a cada uno lo suyo y a todos el alma. Pero por sobre todas estas cosas, Buen Obispo y testigo de su Dios y un admirable y equilibrado juzgador de su tiempo, lleno de unción y de verdad".
La poesía de Antonio Machado llegó al alma de José Antonio Bilbao con singulares resonancias. Ingresó asombrado al universo de ideas y sentimientos del poeta español y descubrió que la tarde, en sus OBRAS COMPLETAS, aparece descripta en más de setenta oportunidades.
Ante tal predilección por el ocaso asociado a las tristezas profundas de Machado, Bilbao escribió una bella y densa monografía en la que demuestra ser un profundo conocedor de la obra del vate que quizás le conmueve por sus connotaciones religiosas y por ser también hija de una acallada soledad.
Dice Machado
"Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.
Yo iba haciendo mi camino
absorto en el solitario crepúsculo campesino.
Y pensaba: Hermosa tarde, nota de la lira inmensa
toda desdén y armonía;
hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía
de este rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa"

Y José Antonio Bilbao reflexiona acerca de estas estrofas, en el afán de demostrar la vinculación de Machado con la tarde: "Para Machado la tarde reúne luminosidad y polvo. La luz que va desapareciendo en medio de tolvaneras, encuentra al poeta absorto, caminando, metido dentro del crepúsculo. Su alma se ha hecho parte de él, su alma, su rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa y que enfermo de melancolía sólo puede ser curado por la hermosura de la tarde".
.

(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
.
. José Antonio Bilbao nació el 11 de enero de 1919. Terminó sus estudios de abogacía en la Facultad de Derecho de Asunción, en 1955 y tres meses después presentó su tesis doctoral sobre el tema "LA INAMOVILIDAD JUDICIAL".
Con doña REGINA GAONA, hija de Juan Bautista Gaona, nieta de Juan B. Gaona, ex-presidente de la República, con esta mujer argentina de singular temple, ha formado José Antonio Bilbao un hogar ejemplar, instalado en el amor y en el respeto, en una atmósfera de serena comprensión y de virtudes de sólidas bases cristianas.
Doña Regina tiene 9 hermanos, su madre fue Elodia Casal Ribeiro y con su esposo, el admirable poeta, goza del afecto de 18 nietos, la mayor ya es abogada, la segunda mujer cursa el quinto año de Derecho.
En marzo de 1994, cumplirán las Bodas de Oro, dando un ejemplo sublime de dos vidas que se unieron para siempre como el más bello y expresivo poema de amor.
Cuando celebramos 25 años de matrimonio, mi marido me dedicó un libro, "ITINERARIO DE AMOR", nos dice Regina Gaona de Bilbao con profunda emoción.
El poeta expresa en la portada de la obra:
Para mi mujer Regina Gaona, con quien he compartido:
techo y sábanas;
pan y agua;
ternuras y deseos;
alegrías y lágrimas;
en 25 años de perfecta unidad.
Por gracia de Dios tenemos:
el amor, afirmado
y lo ido, recobrado.

De este libro que exalta lo más entrañablemente puro que habita en el hombre, ha dicho el gran Efraím Cardozo:
"ITINERARIO DE AMOR" de José Antonio Bilbao es una de las escasas expresiones de la lírica paraguaya dedicadas al amor conyugal. El amor que cantan nuestros poetas, si aún lo cantan, muy pocas veces deja de ser el amor misterioso, o el distante, o el simplemente ideal, ya que no el desesperado y tormentoso, propio de la edad romántica que al fin hemos superado. Tal no es el caso de este poemario. El amor que lo inspira no es un amor esotérico, inconsútil, sino el forjado en un cuarto de siglo de vida compartida -"techo y sábanas; pan y agua; ternuras y deseos; alegrías y lágrimas"-, de donde ha emanado esta colección de poesías que pasa a figurar con honor en la producción, ya vasta de Bilbao. En él, la poesía ha sido siempre esencialmente emoción y música, vibrando al conjuro de las voces que vienen del contorno y de la intimidad. El paisaje geográfico y el paisaje humano, lo eglógico y lo confidencial, se han aunado en las claras estrofas de "VERDE UMBRAL", "LA ESTRELLA Y LA ESPIGA", "LA SAETA EN EL ARCCO”, etc., para darnos el acorde lírico, perfecto casi siempre, transido de luz y armonía, trémulo de transparencia y de misterio. En "ITINERARIO DE AMOR" esas calidades se acendran y toman, a la vez nuevas tonalidades, que van desde la ternura de miel y azahares hasta el alucinante arrobo. Bilbao que no es ajeno a las más modernas técnicas poéticas ni a la revolución del lenguaje que aportó el modernismo, no vacila en rendir pleitesía a la rancia forma del soneto, tan vilipendiada, un tiempo, por los vanguardistas, pero que ha de ser siempre insuperable como molde de la belleza lírica completa. Y es el que mejor cuadra para cantar con auténtica "poesía poética" -y valga la redundancia-, lo que desde el CANTAR DE LOS CANTARES es quizás la tarea más difícil de la creación poética: cantar el amor pleno, maduro y recatado, que es el amor conyugal. Por eso, hay soplos evangélicos en estas estrofas de JOSÉ ANTONIO BILBAO; aromas de las Epístolas; unción de sacramentos; pero también calor humano, muy humano, a ras de tierra, conzumos de vides y calcinaciones estivales, ardiendo con el fuego puro de la vida bien vivida, con la paz del alma y en la beatitud del hogar. Que Regina Gaona haya sabido inspirar este ramillete de poemas, sea para tan preclara dama motivo de sano orgullo, como es de satisfacción para quienes -siquiera en el reducido ámbito de la restringida difusión de la pulcra edición-tendrán el privilegio de saborear esta nueva manifestación del poder creador del gran poeta que es José Antonio Bilbao".
Este hombre de exquisita sensibilidad que ha traído fresca renovación a la lírica paraguaya, tenía 13 años cuando comenzó la guerra del Chaco. Pero aún así la gloriosa epopeya repercutió en su alma y los relatos que traían los combatientes de sus hazañas increíbles fueron haciendo crecer en él la admiración a la inagotable capacidad de sacrificio de su pueblo.
- Como todo paraguayo bien pacido, fui un lejano y apasionado espectador, valga la aparente contradicción, de la epopeya chaqueña. Lejano en cuanto al espacio y lugares en donde ella se iba forjando, pero comprometido, como todos los demás, en lo que se llama un pueblo en armas. Siento el orgullo de decir que, pese a mi minoridad, dos veces fui llevado hasta el estadio de Puerto Sajonia, lugar de concentración de los movilizados, pero volvía a casa sin haber vestido el glorioso uniforme verde olivo. La guerra no había alcanzado aún a los de mi clase militar. Dios quiso que concluyera antes, ahorrando muchas vidas. El Paraguay, en tres años, había reconquistado el Chaco. El duro batallar sin treguas nos llevó desde Boquerón hasta las márgenes del Río Parapití. Tal hazaña salvó al país "de la humillación y la deshonra".
Las lecturas, pues es abundante la bibliografía sobre el tema, las conversaciones con sus protagonistas, humildes y encumbrados, más el posterior conocimiento del terreno me dieron una cabal idea de lo que fue aquella reconquista que algunas plumas notables, ricas en colorido y fuerza narrativa, dejaron grabadas para la posteridad. Una lección de valor increíble es el legado –preciso y único-que han dejado los héroes del Chaco a las generaciones futuras. En ese espejo deben mirarse todos los hijos de esta tierra. En el Cincuentenario de la Guerra del Chaco, José Antonio Bilbao dedicó al gran drama de coraje y gloria su libro "PERENNIDAD DEL RECUERDO", en el que dice con paraguayo orgullo:
.
EL CHACO
-I-
Tierra de origen vago y misterioso,
de calidez hostil, vasta y silente.
Coto del indio bravo y la serpiente,
del tigre siempre alerta y cauteloso.

En su mundo nutricio y salitroso
-llanos de soledad, fosca y mordiente-
el requiebro del agua no es corriente
y el ataque del bosque es alevoso.

Allí sentó la hazaña sus reales.
El español hizo brillar su espada
y el nativo sus flechas espectrales.

Y centurias después, los mocetones
cubrieron esa tierra violentada
con fiereza de tigres y leones

-II-
Sus abras solitarias, sus desiertos,
la mudez de sus vastos quebrachales
vieron pasar, por altos pajonales,
las sombras del espanto, con sus muertos.

La guerra, con sus fúnebres conciertos,
volvía de otro modo. Fantasmales
soplaban ya sus vientos y, fatales,
los humazos del plomo, recubiertos.

Con las duras cadenas de sus soles
el Chaco milenario aprisionaba.
Las albas de limón, sin arreboles,
secaban los suspiros y el aliento.
Mas la patria la suerte se jugaba
y había que escuchar gemir el viento.

- Mis estudios primarios realicé en el Colegio Monseñor Lasagna. Luego, fui al Uruguay donde estudié en el Colegio Pío de Villa Colón (Salesianos).
Recibió ejemplares enseñanzas de sus padres, Juan José Bilbao, vasco, quien vino al Paraguay a los 15 años de edad y de su madre Dorila Zubizarreta, hija del sabio español Dr. Ramón Zubizarreta, figura prominente de nuestra Universidad y hermana de Gerónimo Zubizarreta.
- Mi padre era republicano y vino a este país porque tenía parentesco con los Urrutia. Trabajó aquí en la empresa Urrutia Ugarte y Compañía.
El amor a Dios aprendió de sus progenitores, principalmente de su madre, distinguida integrante de nuestra sociedad.
- Antes de comenzar la guerra del Chaco, mis padres me tuvieron como pupilo en el Colegio San José. Mándenme a otro lado, les dije y me enviaron a Montevideo.
- Me recibí de Bachiller en el Uruguay y por la legislación entonces vigente, tuve que realizar una especie de pasantía. Yo cumplí esa exigencia en la Universidad de Montevideo. Asistí a un curso de Humanidades. Cada fin de año, venía por si querían enviarme al Chaco. Volví al Paraguay cuando tenía 17 años.
- Me inscribí en la Facultad de Derecho. El Decano era Justo Prieto. Me manifestó cuando lo visité: "Con los estudios que ya tienes hechos, no necesitas presentarte a examen de ingreso".
- Mis grandes maestros fueron: De Gásperi, Víctor B. Riquelme, Luis Patricio Frescura y Candia, Aponte y Sapena Pastor.
- ¿Qué recuerdos conserva del Uruguay?
- Viví allá una magnífica atmósfera cultural. Los profesores, religiosos salesianos, eran brillantes. Allí tuve por maestro a un gran poeta, Eduardo Dufrechou, de origen francés, un hombre bondadoso de aproximadamente 70 años. El me enseñó a amar la poesía. Me recomendaba libros, sobre todo por su sugerencia leí a los poetas españoles, básicamente a los clásicos.
- A los 14 años, escribí mi primera poesía.
- ¿Se siente integrante de la generación del 40?
-Por supuesto. Formé parte de ella aunque Josefina Plá dice que no, que yo andaba solo. En esa época Roa Bastos comenzaba a escribir. Yo creo que Elvio Romero no pertenece a la generación del 40. Componía ese grupo Hérib Campos Cervera, quien influyó muchísimo en mi formación literaria. Era devoto de él. Hérib se dedicaba a otras cosas como la mensura. Viajaba con frecuencia al campo.
- Ud hizo su vida intelectual lejos de los cenáculos literarios.
- Siempre fui un solitario. Aprendí a conducirme así de mi maestro Dufrechou. Viví creando en soledad. Por otra parte, el desenvolvimiento cultural de Asunción era muy pequeño, muy retirado. Con Oscar Ferreiro me encontraba a menudo. Papá me hizo mayordomo en una estancia de Caapucú que estaba metida en unos bañados. Era muy pantanosa la zona. Trabajaba en la estancia de los Urrutia. Era "Montiel Potrero". Yo salía de Caápucú a las 5 de la mañana y llegaba al establecimiento 9 horas después. Me quedaba en la estancia un mes.
- ¿No se aburría por allá?
- No, llevaba buenos libros y escribía. En la estancia encontraba el clima ideal para inspirarme. Muchos sonetos salieron de ahí.
- ¿Cuántos libros escribió?
- Diez y siete libros.
- ¿A cuál considera su mejor obra?
-"LA SAETA EN EL ARCO". "EL CLARO ARROBO" fue mi primer libro. También han tenido una significación espiritual especial para mí: "ITINERARIO DE AMOR" dedicado a mi esposa, "SOBRE TU PIEL OSCURA" y "PERENNIDAD DEL RECUERDO".
Pérez Maricevich dice que en su obra predominan factores telúricos y religiosos...
- Es cierto. Hice una poesía con mucha carga de ideas religiosas: "A LA SOMBRA DEL PESEBRE", "SOBRE TU PIEL OSCURA", "LA SAETA EN EL ARCO", "VÍA CRUCIS".
- ¿Su opinión sobre Julio Correa?
- Un gran poeta. Leía y recitaba sus poemas en castellano.
- ¿José Luis Appleyard?
-Un destacado valor de la generación del 50. Un extraordinario poeta.
- ¿Josefina Plá?
-Tuve pocos contactos con ella. La visitaba de vez en cuando. Me recibía entre sus gatos. Es una gran escritora. Le debe muchísimo la literatura paraguaya.
-Su poesía, Dr. Bilbao, es un canto a la vida, a la Naturaleza.
- Siempre canté a la vida y a los milagros de la vida. He sostenido firmemente mi optimismo a pesar de haber sufrido terribles golpes. La creciente de 1953, me dejó sin una vaca. Y me levanté de nuevo por esas energías espirituales que nunca decayeron. Cuando quise retomara la ganadería después de haber perdido todos los animales me dijeron: "No seas bárbaro. Vas a tener que comenzar de cero". Y encaré el resurgimiento con toda decisión. Recordé que los Urrutia me debían dinero y como pago me entregaron 200 animales y así comencé la nueva etapa, en medio de increíbles dificultades. Y volví a salir adelante: No hay que amilanarse ante los problemas. La fe todo lo puede.
JOSÉ ANTONIO BILBAO sigue hablando con nosotros animadamente a pesar de las constantes interrupciones de sus nietos que llenan de movimiento la casa. Aparece su hija Ángeles y nos comenta que su padre ya aprendió a trabajar en medio del ruido infernal creado por quienes tanto quieren a su abuela. Asintisrno nos cuenta que a veces en el automóvil, mientras espera a su esposa, JOSÉ ANTONIO BILBAO toma un papel y escribe un bello poema en cuestión de minutos...
Está por publicar "20 CUENTOS", su primer libro en ese género. Nunca escribió novelas ni obras de teatro.
- ¿Hay algún valor nuevo de la poesía que le llama la atención?
- Sí, VÍCTOR CASARTELLI me impresiona muy bien. La gente no lee poesías. Y por tanto los pocos libros que aparecen quedan olvidados en bibliotecas y librerías.
- ¿Qué es para Ud. la poesía?
- Para mí es la reunión de lo mejor que tiene un escritor.
- Vicente Lamas ¿era también un poeta solitario como Ud.?
- Así es. Admiraba muchísimo su producción literaria.
- ...¿Si le hubiese faltado la soledad, qué hubiese hecho, Bilbao?
- Sin mi soledad no hubiese podido hacer nada.
- Para una antología ¿qué poema suyo elegiría?
- Alguno de "SOBRE TU PIEL OSCURA".
- ¿Qué es Dios para Ud.?
-El súmmum de las cosas. Es mi inspirador. Es la fuerza que me anima para luchar, todos los días. Piense en los esfuerzos que significó para mí el cuidado de la estancia. Ante la crecida de los ríos, tenía que trasladar a los animales en chata y llevarlas al Chaco, todo ello hecho con muchas tensiones y escollos a cada rato. En medio de todos esos dramáticos problemas, seguía escribiendo.
JOSÉ ANTONIO BILBAO dice que corrige poco, que por su formación intelectual recuerda con cariño y gratitud a la Congregación Salesiana y que nunca hizo política, aunque ateniéndonos a las ideas de la familia, debía haber sido liberal.
- ¿Nunca ocupó un cargo público?
- Nunca.
- ¿Alguna anécdota?
- Cuando quise presentar mi tesis doctoral, me dijeron en la Facultad que la misma debía tener como mínimo 100 páginas. Antes, con cualquier trabajo de 15 o 20 páginas se cumplía el requisito. Preparé con intensa dedicación mi tesis y la defendí ante una mesa examinadora integrada por Víctor B. Riquelme, Frescura, Salvador Villagra Maffiodo y Juan Ramón Chaves. Estaba también entre los examinadores alguien a quien hice durante la prueba una pregunta que no pudo responder. Todos me calificaron sobresaliente pero el docente a quien cometí la imprudencia de interrogarle acerca de un punto que no conocía, me calificó distinguido. Al terminar el examen, se me acercó Víctor B. Riquelme y me dijo: "Sobresaliente tu trabajo y ese que te puso "Distinguido" actuó así por venganza. Nunca te va a perdonar el mal momento que le hiciste pasar”...-
.
Fuente: MARIO HALLEY MORA Y LA LITERATURA PARAGUAYA Por UBALDO CENTURIÓN MORINIGO - Serie HEROISMO Y PENSAMIENTO Editora Paraguaya S.R.L. (EDIPAR) Asunción-Paraguay 1993.
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

miércoles, 3 de marzo de 2010

JOSÉ ANTONIO BILBAO - PLEGARIA, LA PATRIA EN ARMAS y EL CHACO / Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY. ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL.

Autor: JOSÉ
ANTONIO BILBAO

(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )


PLEGARIA
Señor, aquí estoy
en medio de esta desolación.

Tú me ves, de pie,
firme al parecer como una roca
y sabes, muy bien, que estoy temblando.

Sabes, muy bien,
que mi bosque interior está sin hojas.
Un largo otoño estalló
entre sus ramas, quebrándolas.

Sabes, Dios, que una leve garúa
está apagando mis rescoldos.
La leña ya no aviva las brasas
y el viento helado las consume.
Me ves de pie
y soy como una esfinge en este barro.

Miro esta tierra
sin verdes y sin pastos
y se me endurece el corazón
y se me agrieta la piel.
Madera sin savia,
corteza que se va rajando.

Dime una palabra,
ahuyenta mis espantos.
Trasvásame tu sangre.
Háblame. Tengo como un grillo
las antenas preparadas para oírte.
Publicada en: El espectro del agua.
Asunción, 1988.

LA PATRIA EN ARMAS
Medio siglo ya tenía
esa paz que sobre muertos
de una guerra desmedida
forjara a golpes el tiempo.

Frágil, muy frágil se alzaba
como vaso recompuesto,
en cuyo seno la oliva
su verde oscura teñía
con manchones cenicientos.

Y se quebró, sin quererlo,
porque trajeron la guerra
hombres venidos de lejos.

Era un regreso a la sangre
que borbotaba de nuevo
de olvidados manantiales
que se creían ya secos.

Los fantasmas de la muerte
de negros rostros siniestros
galopaban por terrenos
que escondían mil secretos.

Estaba en juego el gran Chaco
de hostiles verdes misterios,
antiguo sitio de indiadas,
de españoles, paso cierto.

Desiertos donde las flechas
en oscuros entreveros
dieron quehacer a tizonas,
pusieron a prueba méritos.

Estaba la patria herida
por invasores cetrinos,
herederos de los incas,
buscadores de otros puertos
que no estaban en el mar
porque el mar ya lo perdieron.

Pisaban las tierras llanas,
atravesaban los bosques,
iban buscando el gran río
que bajaba, manso y lento,
hacia un mar que nunca vieron,
hacia el Plata, siempre abierto.

El padre río grandioso
de fluviales barbas verdes,
brazos largos de frescura,
era el imán de esas huestes.

La guerra a muerte y su grito
pobló los azules cielos,
entró por los rancheríos,
escaló todos los cerros,
y fue jalonando sitios
en las costas de los ríos.

Y el Paraguay, fue de nuevo,
una tierra de soldados
y sus viejas cicatrices
otros tajos las rajaron.

Hubo muchos sacrificios,
volvieron los desamparos.
Los hombres los ocultaban,
lo callaban las mujeres.

Si combatieron los jóvenes
en las cañadas chaqueñas,
las mujeres de ojos negros
los ricos campos labraron,
extirparon los yuyales
y un relumbrón de machetes
quemó sus manos morenas
con la llama azul del rayo.

La patria en armas surgía
cantando el único cántico
que subiendo por las venas
buscaba el aire incendiándolo.

Tuvo a Dios como testigo
por un lapso de tres años,
sabiendo que sus bravuras
con raíces en la sangre
volverían, como otrora,
a causar temor y espanto.

Y el Paraguay, fue de nuevo,
una tierra de soldados
y lauros que parecían
resecos y socarrados,
tuvieron retoños verdes
en las cañadas del Chaco.
Publicada en: Sobre tu piel oscura. Alcándara. Asunción. 1982.

EL CHACO
I
Tierra de origen vago y misterioso,
de calidez hostil, vasta y silente.
Coto del indio bravo y la serpiente,
del tigre siempre alerta y cauteloso.

En su mundo nutricio y salitroso
-llanos de soledad, fosca y mordiente-
el requiebro del agua no es corriente
y el ataque del bosque es alevoso.

Allí sentó la hazaña sus reales.
El español hizo brillar su espada
y el nativo sus flechas espectrales.

Y centurias después, los mocetones
cubrieron esa tierra violentada
con fiereza de tigres y leones.

II
Sus abras solitarias, sus desiertos,
la mudez de sus vastos quebrachales
vieron pasar, por altos pajonales,
las sombras del espanto, con sus muertos.

La guerra, con sus fúnebres conciertos,
volvía de otro modo. Fantasmales
soplaban ya sus vientos y, fatales,
los humazos del plomo, recubiertos.

Con las duras cadenas de sus soles
el Chaco milenario aprisionaba.
Las albas de limón, sin arreboles,

secaban los suspiros y el aliento.
Mas la patria la suerte se jugaba
y había que escuchar gemir al viento.
Publicada en: Perennidad del Recuerdo. Asunción, Azor, 1982.


Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL, Dirección de la obra: OSCAR DEL CARMEN QUEVEDO. Recopiladores y autores: RAÚL AMARAL, MARÍA BARRETO DE RAMÍREZ, AÍDA ORTÍZ DE CORONEL, ELA RAMONA SALAZAR S., RUDI TORGA / Tel. (595-21) 373.594 / arami@rieder.net.py – Asunción / Paraguay. 2005. 781 pp.).
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.