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lunes, 23 de agosto de 2010

LUIS SZARÁN - HIMNO NACIONAL PARAGUAYO / Fuente: DICCIONARIO DE LA MÚSICA PARAGUAYA

HIMNO NACIONAL PARAGUAYO
Autor: LUIS SZARÁN
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

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HIMNO NACIONAL PARAGUAYO
Uno de los primeros intentos para dotar al Paraguay de un Himno Nacional fue el Himno Patriótico , con texto de Anastasio Rolón y música atribuída a Antonio María Quintana, publicado como Himno Nacional Paraguayo en el periódico El Paraguayo Independiente del 3 de mayo de 1845 durante el gobierno de Carlos Antonio López. (En el año 1933 el historiador y musicólogo Juan Manuel Sosa Escalada lo publicó con el titulo de Himno Nacional Paraguayo Primitivo, en base a recopilaciones realizadas en 1909, con sobrevivientes de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870). A parte de éste Himno Primitivo existieron otros como la canción Patriótica Paraguaya y Canción de la Independencia.La creación del actual Himno fue solicitada por el Presidente Carlos Antonio López al poeta argentino Vicente López, autor del Himno Nacional de Argentina. El poeta solicitó el pago de 1.000 pesos fuertes, petición que no fue aceptada por el gobierno paraguayo. Enterado de la situación el poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa, autor del Himno Nacional del Uruguay (escrito en 1828), creó el Himno paraguayo, cuyo texto fue entregado a través del gobierno del Uruguay el 15 de agosto de 1840.En el manuscrito del texto original, enviado por Acuña de Figueroa, se indica que la música es la misma del Himno Oriental (Uruguay), sin que se acompañe de partitura alguna, lo que motivó controversias acerca del posible autor de la música , aspecto no aclarado hasta hoy. Sobre el tema una extensa polémica se inició en 1903 y veinte años más tarde el Instituto Paraguayo realizó una encuesta para determinar el autor de la música. Entre los presuntos autores figuran: Francisco José Debali, músico húngaro radicado en el Uruguay y autor del Himno de dicho país, Francisco Sauvageot de Dupuis, músico originario de Francia, contratado en 1853 por el gobierno de López, para la formación de bandas de música, y el músico italiano José Giuffra.
Luego de la guerra de la Triple Alianza, varios músicos recopilaron la melodía, en base al canto de los sobrevivientes, (el texto original de Acuña de Figueroa se encuentra depositado en el Archivo Nacional de Asunción y de la partitura original, si es que existió, nada se sabe hasta el presente).
La primera reconstrucción del Himno Nacional fue realizada por Luis Cavedagni, músico italiano que llegó al Paraguay en 1874, año en que publicó el Himno en su Album de los Toques más Populares del Paraguay, editado por A. Demarchi en Buenos Aires (Argentina).
Existen otras versiones publicadas por Cantalicio Guerrero (Ed. Ricordi. Milán, Italia 1883), Nicolino Pellegrini en 1922 y otros.
Por Decreto del Poder Ejecutivo del 12 de mayo de 1934 se determinó la oficialización del la letra del Himno, basada en la publicación de El Semanario del 31 de diciembre de 1853 con texto de Francisco Acuña de Figueroa, y la reconstrucción oficial realizada por Remberto Giménez, sin constar al autor de la música.
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HIMNO NACIONAL
Dedicado a la República del Paraguay y a su dignísimo Presidente el
Excmo. señor don CARLOS ANTONIO LÓPEZ

FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA.
(Texto conforme a su promulgación en "EL SEMANARIO"
que lo publicó por primera vez en el Nº 33
correspondiente al 31 de diciembre de 1853)


CORO
Paraguayos, República o Muerte!
Nuestro brío nos dió libertad;
Ni opresores, ni siervos alientan.
Donde reinan unión, e igualdad.

I
A los pueblos de América, infausto,
Tres centurias un cetro oprimió,
Mas un día soberbia surgiendo,
Basta! dijo... y el cetro rompió.
Nuestros padres, lidiando grandiosos.
Ilustraron su gloria marcial;
Y trozada la augusta diadema,
Enalzaron el gorro triunfal.
CORO

II
Nueva Roma, la Patria ostentara
Dos caudillos de nombre y valer, (1)
Que vales, cual Rómulo y Remo,
Dividieron gobierno, y poder...
Largos años, cual febo entre nubes,
Vióse oculta la perla del Sud,
Hoy un Héroe grandioso aparece (2)
Realzando su gloria y virtud...

CORO

III
Con aplauso la Europa y el Mundo
La saludan, y aclaman también
De heroísmo baluarte invencible,
De riquezas magnífico Edén.
Cuando en torno rugió la Discordia
Que otros Pueblos fatal devoró,
Paraguayos, el suelo sagrado
Can sus alas un ángel cubrió.

CORO

IV
¡Oh cuán pura, de lauro ceñida,
Dulce patria, te ostentas mil
En tu enseña se ven los colores
Del zafiro, diamante. y rubí.
En tu escudo, que el sol ilumina,
Bajo el gorro se mira el león.
Doble imagen de fuertes y libres,
Y de glorias recuerdo y blasón.

CORO

V
De la tumba del vil feudalismo
Se alza libre la patria Deidad;
Opresores, doblad la rodilla!
Compatriotas, el Himno entonad!
Suene el grito REPUBLICA, O MUERTE!
Nuestros pechos lo exhalen con fé,
Y sus ecos repiten los montes.
Cual gigantes poniéndose en pie.
CORO

VI
Libertad, y Justicia defiende
Nuestra Patria; Tiranos oíd!.
De sus fueros la carta sagrada
Su heroísmo sustenta en la lid.
Contra el mundo, si el mundo se opone,
Si intentare su prenda insultar.
Batallando vengarla sabremos,
O abrazados con ella espirar.
CORO

VII
Alza, oh Pueblo, tu espada esplendente
Que fulmina destellos de Dios,
No hay más medio que libre o esclavo
Y vio abismo divide a los dos
En las auras el Himno resuene,
Repitiendo con eco triunfal,
A los Libres, perínclita gloria!
A la Patria, laurel inmortal!

CORO

(1). Don Fulgencio Yegros y Don Gaspar Rodríguez de Francia, primeros Cónsules del Paraguay.
(2) El señor Don Carlos Antonio López, Presidente del Paraguay
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Fuente:
por LUIS SZARAN.
Edición de la Jesuitenmission Nürnberg,
Alemania 2007. 507 páginas.
Edición digital: www.luisszaran.org .




Fotos : JUAN DE URRAZA

ÑANE RETÂ PURAHÉI GUASU

(HIMNO NACIONAL PARAGUAYO, EN GUARANI)


Artículo del poeta y escritor MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
En la década de 1950, el poeta FÉLIX DE GUARANIA tradujo la canción patriótica. Su obra ganó una medalla de oro, que nunca recibió

ÑANE RETÂ PURAHÉI GUASU
Tetâ nguéra ko Amerikayguáva
aretéma poguýpe oikove
peteî ára opu’â tavayguáva
ha’evéma he’i ha omesê

Ñande ru kuéra py’aguasúpe
hekohára angatu ombojegua
ha oitykuévo Aju’y pytaguáva
ohupíma katu Paraguái.

Tetâ’ÿro vokói ñamanóne
peteîcha ondive Paraguái
jojahápe maymáva jaikóne
jejopy ñande yvýpe ndaijái
jojahápe maymáva jaikóne
jejopy ñande yvýpe ndaijái
ñande yvýpe ndaijái
Traducción de FÉLIX DE GUARANIA

HIMNO NACIONAL PARAGUAYO
A los pueblo de América infausto
tres centurias un cetro oprimió
mas un día soberbia surgiendo
¡basta! Dijo y el cetro rompió.

Nuestros padres lidiando grandiosos
ilustraron su gloria marcial.
Y trozada la augusta diadema
enalzaron el gorro triunfal.

¡Paraguayos, República o muerte!
nuestro brío nos dio libertad
ni opresores ni siervos alientan
donde reinan unión e igualdad
Letra: FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA

Música: FRANCISCO JOSÉ DEBALLI.

** Después del derrocamiento del dictador Alfredo Stroessner; en 1989, una traducción al guaraní del fragmento cantado del Himno Nacional Paraguayo ha ganado espacio en escuelas, colegios y actos públicos. Es la del poeta Félix de Guarania, seudónimo literario de Félix Giménez Gómez, nacido en Paraguarí el 20 de noviembre de 1924.
** Con respecto al autor de la letra en castellano del Himno paraguayo, no hay dudas. El uruguayo Francisco Acuña de Figueroa, a quien también pertenece la poesía del Himno de su país fue el que escribió en 1846 -a solicitud del entonces presidente del Paraguay, Carlos Antonio López- los versos de lo que hasta hoy se sigue cantando.
** En cuanto al compositor que le dio su aire solemne, la certeza no es tan rotunda como la que atañe a la autoría poética
** El musicólogo Juan Max Boettner (1) cita a tres probables autores, cada quien con argumentos a favor y en contra: José Giuffra, músico italiano que llegó al Uruguay alrededor de 1850, Francisco Sauvageot de Dupuis, músico que arribó al Paraguay en 1853, y Francisco José Debali, músico húngaro que vivió en Italia y recaló en el Uruguay en 1838.
** Los testimonios y documentos mencionados por Boettner le hacen concluir que el autor de la música del Himno Nacional Paraguayo es Francisco José Debali, a quien el Gobierno paraguayo -según el padre Fidel Maíz, citado por el investigador seguido como referente- le pagó con "mil arrobas de yerba selecta paraguaya" Mil arrobas son diez mil kilos.
** El hallazgo, en 1874, del maestro Luis Cavedagni -músico italiano al que el presidente Juan Bautista Gill le encargó la recuperación del Himno- fue fundamental para establecer la paternidad musical.
** Debajo de la partitura que encontró, decía el artículo del periodista Emilio Malinvemi publicado en EL DIARIO el 1 de setiembre de 1923: “Autógrafo del Himno Nacional escrito por dicho maestro" -se refiere a Cavedagni- "en el año 1874 en el cual declara que la música recopilada por él fue escrita por el maestro De Balli (sic) en el año 1846 y perdida en tiempo de la Guerra de cinco años": Esta es una semiplena prueba de que Debali fue el autor de la música. La pregunta que respalda su intervención en la obra es: ¿De dónde pudo haber salido su nombre si es que no tuvo participación alguna?
** Lo que tuvo que haber ocurrido es que Acuña de Figueroa escribió la letra y Francisco José Debali le puso la música para enviarle a don Carlos Antonio López.
** El decreto del 12 de mayo de 1934 firmado por el presidente Eusebio Ayala reconocía como auténticas la letra y la música en versión definitiva del profesor Remberto Giménez. Si bien la poesía completa es larga, solo se cantan dos estrofas y el estribillo.
** En lo que atañe a las traducciones al guaraní, hubo varias. Una de ellas es del poeta Leopoldo A Benítez, según Boettner La de don Félix es de 1965. Ese año, la Asociación de Escritores Guaraníes (ADEG) convocó a un concurso de traducción del himno.
** En ese tiempo, Félix de Guarania era un nombre prohibido por su militancia comunista y su trabajo a favor de los desposeídos. Cuando ya su vida corría cada vez más serios peligros, se vio obligado a salir al exilio. Su primer destino fue Clorinda.
** “En la década del 50 yo había traducido ya al guaraní el Himno. Cuando ya estaba en el destierro, con mi cuñado Fabián González nos enteramos del concurso de la ADEG. Acordamos que íbamos a participar con su nombre porque el mío estaba proscripto y él no era perseguido por la dictadura La obra ganó la medalla de oro establecida como premio", recuerda don Félix.
** "A pesar de que el trabajo ganador estaba a su nombre mis amigos de la ADEG conocían que yo era el autor de la traducción. Mi cuñado llevó la medalla a Clorinda, donde él vivía. Me mostró y me dijo: “Ehejána chéve tarekomi ha upéi ame’êta ndé-ve (Dejame tener un tiempo y luego te doy). Hasta hoy, no llegó ese día”, termina de relatar Félix de Guarania.
(1) Boettner, Juan Max. Música y músicos del Paraguay. Asunción, 2000. Pág 166 y sgts.

Fuente: CORREO SEMANAL del diario ÚLTIMA HORA del 4 de julio de 2009.



Imágenes: OBRAS DE ARTISTAS PARAGUAYOS.

viernes, 19 de febrero de 2010

HUMO SOBRE HUMO (Novela) por ESTEBAN CABAÑAS / Edición digital: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

“HUMO SOBRE HUMO”
Por ESTEBAN CABAÑAS
Arandurã Editorial, Asunción-Paraguay 2006
Diseño de tapa: OSVALDO SALERNO
OBRA: “LIBRO FORRADO DE PIEL”, objeto, 1996
Colección del artista.
Humo sobre humo (PDF 502 Kbytes)
Edición digital: Alicante :
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2009
N. sobre edición original:
Edición digital basada en la de [Asunción (Paraguay)],
Editorial Arandura, 2006.
**/**
ESTEBAN CABAÑAS (CARLOS COLOMBINO)
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
**/**
I
** Un paisaje extendido bajo la ceja del viento que oculta la línea líquida, sumergida en el verdor, encerrado en sus tres costados, eludiendo la dirección de los vientos fríos y las tormentas eléctricas. Allí, en ese cañadón, está mi casa, instalada en medio de un conjunto de árboles reducidos y piedras rojizas. Rocas de un lecho hídrico, cantos rodados y poliedros superpuestos en una innumerable sucesión de barras, una encima de otra sin ninguna cohesión, salvo el apareamiento soportado desde hace millones de años. La casa se fue levantando con los cuidados de no obstruir raíces ni árboles que hundieran los cimientos de esas torres que atravesaban amplios cubos con aberturas, suspendidos en el aire. Un aire claro de vidrios tibios traslúcidos, depositaba sobre el pasto un vestigio de sudor. Los cambios eran constantes. Si el aire cálido se enreda en un eje líquido blancuzco, inmediatamente se enturbia y la bruma se instala al apagarse el fondo de los árboles. Busco siempre a través de la superficie de los cristales la separación de lo exterior. Veo cruzar, así, un lampo entre los cerros, la parte inferior de una luna, y el silencio. Todo el silencio atrapado suavemente en esa ausencia. En el destello del río, que al pasar se borra y alarga una raya azul casi horizontal que cruza el agua. En el patio, asteriscos blancos puntean el pasto. Petunias silvestres. El cielo cae sobre la tierra y las flores titilan. Y en esa pendiente se abre, cruza en un tajo el verde amontonado, en un declive de piedras sosegadas, y lentamente se absorbe una densa tranquilidad que toma la forma de pétalos blanquecinos, estriados, que levanta en el centro un punto de luz. Aquí atravesamos una situación nueva: esa que da la sensación de que otras historias se están gestando en el mismo lugar. Escenas que se abren en una sucesión sin movimiento. Una forma insidiosa de la espera de un acontecer que se conoce de antemano. Algo va a suceder y no acaba de suceder.
** Las señales habían estado, sin embargo, a la vista. Durante semanas se ha acumulado alrededor de la casa una verdadera montaña de piedras. Piedras desperdigadas en pedazos ariscos, transportadas por enormes máquinas manejadas por hombres torvos, ausentes de sí mismos. Estos camiones depositaban, con una estruendosa caída, toneladas de material pétreo. Pero aun asediado por ese mundo atronador, cuando ese trajín arreciaba y los detritos y el polvo pululaban, yo me permitía el deseo de apaciguar el temor, atrapar el sosiego, el temblor de las hojas y los ruidos vegetales, mas aquel zumbido de motores instalado dentro de mi propia cabeza no me dejaba respirar. Se hallaba contaminado por un sistema ensordecedor. Sólo leer o hacer largas notas me calmaba el tumulto interior. O la música, que modifica el aire. Enterrado en un cansancio crepuscular, me puse a escribir frente a la tronera que había construido en el dormitorio. Luego de trancada la puerta de un tirón bien dado y bajo una iluminación exigua, me iba cerniendo en esas elucubraciones frívolas, cuando oí el timbre. En medio de la oscuridad, el portón difundía una luz inmóvil. Escruté a través del pequeño ojo de buey, y no vi a nadie. Los perros tampoco se dieron por enterados, sumidos en el oneroso sueño de la noche.
** Me dejo llevar por esta lasitud nocturna. Desde el sillón de la terraza veo desmadejarse en el cielo una lluvia sosegada de partículas cósmicas. No quise pensar. Aun así escudriñé la entrada. Nadie. No había nadie. No pretendía esperar. La intuición impugnaba cualquier necesaria espera. Las amenazas que recibí durante la semana preparaban una sesión angustiosa. El espacio estaba intacto, casi congelado dentro de esa luminosidad cálida. Volví a escribir discurriendo con la pluma un enorme aburrimiento, buscando en el hilo de la escritura un vericueto interior que se pareciera a esas estrías antiguas que ya no se pueden descifrar. El plano del estanque relampagueó en un centro rojo que atravesó la carretera. Un sonido de motor expurgado en asmático resuello. Otra tonelada de piedra, sin duda.
** Me acurruqué en el borde de la cama y tomé un libro. Una novela tediosa, un fardo literario. Me aparté de la lectura con el fastidio y el asco rutinario que acompaña la defecación. Algo vibró en el silencio. Volví a oír el timbre. Esta vez el sonido fue dado con una presión instantánea del dedo índice. "No habrá nadie otra vez", me dije. Y, en efecto, no me molesté siquiera en constatar el hecho. Dejé el libro y apagué la luz. Cerré también la mente y me introduje en una sombra movida por grandes telones o espesos fangos untuosos, dejándome llevar por una ola que deposita en la playa el cuerpo de mi propio molusco.
** En el recinto contiguo, la música naufragaba en un mar de lamentos. La música recorriendo escalones en el vacío, adelgazando el tono de melaza calentada por un sol frío. Pero, eso sí, se desplazaba bajo las mantas del sueño con el leve movimiento de peces moribundos y se detenía un rato para regresar en medio de una copa de cristal herida por un badajo o de anillos en un solfeo cada vez más abierto, en cierres sostenidos de pequeños serruchos en el tiempo. Y después, con igual ritmo, solventado por una voz de vientos, un toque de campana en tupidos bosques. Susurros de cuerda entre la niebla. Una nota alta con una frecuencia de pisadas en el timbal oculto. Vientos, ráfagas, algo que se alarga hasta la última oscuridad. No intenté escanciar esa gota final. Pues el sonido giraba repitiendo sin cesar la misma sílaba, el texto era imitado con esa monotonía atroz, constantemente. Y cuando alguna letra se descuidaba, caía en el silencio; entonces, todo retomaba idéntico sendero casi al borde del precipicio convertido en un témpano sumergido.
** Sentí encogido el corazón, apretujado; casi un papel arrugado a punto de tirarse al cesto. Esa era la locura, más real que los objetos de la casa. Incluso más presente. Las cosas que anuncian un destino aciago suelen diluirse en el espacio. Pero lo que se halla dentro de uno aparece como un ahogamiento de piedra.
** El piano repetía una misma fraseología en la fatiga del pentagrama; un sonido que se desprende y empuja a otro descendiendo cada vez más abajo hacia esas sesiones de vigilia, en las que la cabeza apenas puede mantenerse enhiesta y se adormece y se inclina sobre el pecho doblegada por compases que el canto arrastra hacia el vacío.
** Entonces el témpano, que no había cambiado de lugar, comenzaba a derretirse inundando la casa, inundando el pastizal más allá de los vidrios y los reflejos cambiantes de las hojas. Y las luces sobre el río, luces que trepan la línea ondulante de los cerros, repitiendo en un Amarcord petrificado su paso deslumbrante.
** Y de nuevo el timbre. Despegado de la presencia de la música. Un timbre irreal. Que busca ocultarse en otra cosa. Quizás en un instrumento de algún poema o una sonata. Porque, además, reniega de esos otros ruidos. No hay manera de sofocarlo sin aferrarse al sueño, tabla de náufragos. De pronto, pude escribir estas frases como conversando con las sombras:
** "Sabrá usted que no pude conciliar el sueño. Me arrimé al vidrio que disponía dentro del amplio espacio un escenario espectral: al fondo, el portón de entrada que aún con su luz, la cual no se extinguiría hasta el amanecer, establecía una suerte de imagen carcelaria; corría, movido por un motor a control remoto, pero en ese momento permanecía inmóvil". Se había convertido, con sus barrotes paralelos, en algo tenebroso. Un perro blanco a la izquierda. Otro, marrón, en el extremo sur. De allí surgió una figura gris que lentamente avanzó hasta ponerse debajo de esa claridad suspendida. Se intuía un ir y venir de esa muchedumbre que trabajaba en los muros de los cuatro costados, un hormiguero de rostros sin rasgos precisos. Se les habían borrado las caras y por un agujero emitían un carraspeo gutural.
** Alguien dijo que el tiempo no es lineal y que se halla en una suerte de capas aisladas. La una desconoce la existencia de la otra, y a través de un contacto, la presión exhuma las últimas señales de los recuerdos. -Hay canales -me dije- en cada lugar del tiempo. En ese momento apareció una figura humana totalmente azul. De un azul acuoso. Tocada por algo trasparente, produjo con su mano derecha la aparición de círculos concéntricos multiplicados sobre el cuerpo de un hombre torturado. Un cuerpo que emergió de la tierra, casi vomitado a través de una rajadura.
** Arriba se agregaron ventanas. En una de ellas apareció un reloj callejero, el enorme pico de un tanque biselado emergiendo detrás de la floresta y también un mórbido cráneo bajo un fascinante juego pirotécnico. Algo que suele suceder en los sótanos de la fiebre.
** Pero todo se apagó después. Decidí salir al patio en la oscuridad total; avancé hasta el portón. Vi aparecer frente a mí a un militar. Lo supe más por el tono de su voz que por lo que tenía puesto. Era alto, de torso corpulento, amplio, semejante a esos juguetes de plomo. De su boca colgaba un labio inferior muy desarrollado hacia abajo, gordo con aspecto repugnante. Dijo: "Tendrá que abandonar su casa". "Sé -al observar mi casa actual- que no se trata de esta casa en la que vivo ahora y que yo, como interlocutor del personaje, me había convertido en mi padre". De alguna manera, en un camuflaje del rostro de mi padre. Una cosa que advierto cada mañana al mirarme en el espejo. Cada día voy acercándome al rostro de mi padre y en ese instante que estoy frente a la reja, ya soy mi padre, el rostro de mi padre muerto. El militar no espera la respuesta. Exige una acción determinada. "Esta casa nos la regaló mi cuñado, no tengo derecho a disponer de ella". Me oigo decir con la voz de mi padre refiriéndome naturalmente a la casa familiar antigua. "Usted no va a disponer nada. El que dispone aquí soy yo". Lo miré: "Déjeme consultarlo, Coronel", dije, más para tomarme un tiempo que para pensar sobre el asunto. El militar a quien le di el rango de Coronel por las preseas que llevaba no tendría más de cincuenta años, se despidió con brusquedad. "Mañana espero tener la casa vacía", dijo. El traste que surgió al darse vuelta era inmenso, cuadrado, cubierto por una prolongación de la chaqueta cortada por un tajo. Se ilumina el espacio y es el día siguiente. Una adolescente rubia de la cuadra vecina llamada Leonor contó que ese Coronel le compraría esta casa. "La quiero para mí sola", lo que me obligó a imaginar la casa de mis padres. Esa casa construida detrás del recuerdo. Julia, que era una de mis hermanas, al enterarse de semejante situación, enfrentó a todos con la furia de mil demonios. O sea, enfrentó a mi padre. "¿Qué significa eso de vender la casa?", gritó. "Si es por darle gusto a ésa me corto el cuello. No me importa ese Coronel ni su pretendida". Se trataba pues de Leonor, la chica de catorce años, al gusto militar, rubia, de cabellos lacios, desparramados sobre los hombros. Era la querida del Coronel. Decir querida es un pleonasmo, una forma sarcástica que la realidad introduce en esos vocablos.
** Ella tenía, sin embargo, una forma de ser que animaba el deseo. Una natural picardía le afloraba en la boca, en la que jugaba un brillo resbaloso que aludía a fruta, a carne dulce, de donde no había que esperar ninguna inocencia.
** El militar la visitaba a menudo y en esas trasnochadas visitas cerraba las calles con sus guardias, de tal modo que uno debía aguardar a que todo terminara para llegar a casa. En otro lugar, detrás de la verja, se puede distinguir una habitación miserable donde el militar procede a tapar los ojos de la niña que miran un espacio vacío mientras el hombre escarba brutalmente en el pozo infantil de su entrepierna la raíz de su deseo, al que ella no responde como él quisiera.
** -El deseo es la forma de anunciar el placer. Su consumación, sin embargo, es poco plausible y desabrida. Ni siquiera adopta en el ansia la necesidad, salvo el fastidio y la parquedad. Algo que debe obviarse.
** Más tarde, la jovencita se acercó a Julia, camino a la iglesia. Dijo muy quedo: "La verdad, estoy buscando otra casa mejor". No se sabe si para tranquilizar a Julia o porque algo de la casa no le pareció de su completo gusto.
** Julia, que en aquella época tendría la edad semejante a la de Leonor, apresuró el paso, no fuera que se le escapase la palabra inoportuna atrapada en su garganta, con unas ganas tremendas de escupirla. Se sentía repleta de todos los vientos de la furia. Fantaseó aplastarla de un sopapo. Con un rayo, con el picaporte, con el mazo del mortero. Todavía le vinieron ganas de mover el culo o gritarle: las uvas están verdes. Las represalias vinieron enseguida. La primera fue la desaparición de mi padre. Un día no volvió del trabajo y no se lo vio más. Otra consistió en apresar a Mario, mi hermano. El acto se presenta con la vaguedad de una fotografía opacada. Al cruzar la esquina, un policía echa a Mario de una zancadilla. Otro, con un alambre, le azota la espalda que se le llena de rosetones de sangre. Corre sobre el borde de la vereda seguido del policía con su rebenque de púas. No se detendrá hasta encerrarlo frente a la comisaría, en un patio cuadrado de tierra apisonada que huele a orín. En medio del corralón, arremeten contra él a la mañana y a la tarde siempre a la misma hora, días enteros con el sol que sale y se pone, en igual simetría para acercar en el aire un manual aritmético alimentando extrañas constelaciones. Aquí la escena se va desdibujando.
** En ese momento llegó hasta la verja un hombre vestido de negro. Me entregó un sobre. Un pequeño sobre blanco que llevaba mi nombre conteniendo dentro una advertencia:
** "Renuncie a imaginar el pasado". Escrito en letras de imprenta sobre un papelito cuadrado que había sido manoseado hasta el cansancio.
** Regresé a casa caminando muy despacio. No quise pensar en el papel que acababa de recibir. Ni en esa amenaza. Tampoco me percaté de lo que estaba sucediendo. Ni siquiera levanté la vista para observar el rostro del emisario. De todas maneras, no lo hubiera reconocido. Algo anónimo en la oscuridad que se desvanece prontamente. Sentí que la ausencia de respuesta me otorgaba cierta libertad. Eludiendo la relación espontánea; imponiéndome un mirarme hacia adentro; llevando los ojos hacia atrás, no al pasado que ya no podía modificarse sino dentro de mí mismo, a fin de encontrar las piedras que me podrían devolver al camino.
** Apuré el paso. Una forma trapezoidal de luz me acompañó anticipándose a mis pisadas, recortando su recorrido hacia una profunda ensenada. Pude esquivar esa insinuación, enfrentarme a ese plano lunar que se hallaba derramado sobre el pasto. Encontré la puerta a ciegas, tanteando el aire.
** La música no había concluido, aún reptaba por el interior de la casa, en un suave filo, deshilachando una bruma extraña que imponía desde adentro un repetido suspiro. Afuera, el picar de las piedras, con ese retumbar insistente, acabó por inundar el tiempo.
II ……

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CARLOS COLOMBINO
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sábado, 23 de enero de 2010

LUCÍA SAPENA - 9 LUNAS / VIDEO CLIP LUCIA SAPENA - EN SOLEDAD

LUCÍA SAPENA - 9 LUNAS
(Enlace a datos biográficos y obras,
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.
Enlace a video
EN SOLEDAD

Piensa cuantos días pasarán
y cuenta cada noche en Soledad
Piensa cuanta lluvia caerá
y cuenta cada gota en Soledad

Piensa cuantas horas, minutos y segundos
pasarán en Soledad

Largo es el camino para andar
y cuenta cada paso al caminar
Muchas cosas quedan por decir
pero, ya no hay ganas de escribir

Piensa cuantas horas minutos y segundos
pasarán en Soledad

Y si alguien nos dijera, que cada minuto más
es uno menos que esperar
valdría la pena llorar
Y si alguien nos dijera, que cada minuto más
Es uno menos que esperar
valdría la pena llorar

Y si alguien nos dijera que cada minuto más es uno menos que esperar
Valdría la pena llorar
Letra y música: Lucía Sapena
Compuesta en el año 1999

SUNSHINE
I can see the Sunshine
falling down on me
Shapeless faces in the sky
Seem to understand
Who I really am and what I really want

Walking on the sun
feeling that smooth breeze
reminds me of Paradise Paradise

I can spend my whole day
Lying on this sand
Watching birds and butterflies
Makes me feel alive
I can´t leave this place, here I wanna stay

Walking on the sun
Feeling that smooth breeze
Reminds me of Paradise
Paradise, of Paradise

I can see the Sunshine
Falling down on me
Shapeless faces in the sky
Seem to understand
Who I really am and what I really want

Walking on the sun
Dreaming that I´m free
Reminds me of Paradise, of Paradise
The Sunshine, the Sunshine, the Sunshine

Letra y Música: Lucía Sapena
Compuesta Año 2004

NO QUIERO ESTAR CON VOS
Duelen las mentiras
Dolió más la verdad
Tanta hipocresía
No fue casualidad

Me comí tus cuentos
Por pura ingenuidad
Que tiempo perdido
En tu vanidad

Pero la ruleta hoy juega a mi favor,
La cosa se dio vuelta, y hoy canto esta canción


No me digas más “mi amor”
Ya ni puedo oír tu voz
No me llames por favor
Ya lo nuestro terminó

Y no me cuentes que pasó
Yo no pido explicación
No me busques por favor
Ya no quiero estar con vos

Quizás fui tu capricho
Quizás por diversión
Para aumentar tu ego
Y tu satisfacción

Tu primera regla
Es no pedir perdón
Tanto orgullo hay dentro
De tu corazón


Pero en esta ronda el perdedor sos vos
La cosa se dio vuelta, y el As lo tengo yo

No me digas más “mi amor”
Ya ni puedo oír tu voz
No me llames por favor
Ya lo nuestro terminó

Y no me cuentes que pasó
Yo no pido explicación
No me busques por favor
Hoy no quiero estar con vos
.
SOLO

No me digas más “mi amor”
Ya ni puedo oír tu voz
No me llames por favor
Ya lo nuestro terminó

Y no me cuentes que pasó
Yo no pido explicación
No me busques por favor
Hoy no quiero estar con vos

Letra y música: Lucía Sapena
Compuesta en el año 2005

MUNDO DE SUEÑOS
Sumergida en el oscuro silencio del vacío
vienen desde lejos recuerdos a mi mente
Recuerdos de un mundo inventado e inocente
Recuerdos de un tiempo en que nada era coherente.

Recorriendo el laberinto de mis pensamientos
encontré en la salida mis viejas ambiciones
Buscaba risas y sólo encontré llantos
Buscaba hechos donde sólo hubo sueños.

Buscaba la manera de poderte alcanzar
Y no hallé la forma de llegar hasta allá
Buscaba una mano que me pueda guiar
Y sólo conseguí quedarme en este lugar
Ahora sólo quiero que vuelvan las ganas de soñar

Estando en este frío trance de inquietudes
el fuego de las penas pasadas, no se apaga
Buscaba risas y sólo encontré llantos
Buscaba hechos dónde sólo hubo sueños

Buscaba la manera de poderte alcanzar
Y no hallé la forma de llegar hasta allá
Buscaba una mano que me pueda guiar
Y sólo conseguí quedarme en este lugar
Ahora sólo quiero que vuelvan las ganas de soñar
Letra y Música : Lucía Sapena

A GIRL LIKE OTHERS
I can love like you
But I can hate too
I just feel like you do

Cause I´m a girl like others
Who feels like others
You think that I am special
But I am not

Sometimes I feel good
But I can feel bad too
I have problems like you
You see me always laughing
But you don´t know that inside me I´m crying

Cause I´m a girl like others
Who cries like others
You think that I´m happy
But I am not

Sometimes I can win
But I can do it wrong too
I can loose just like you

Cause I´m a girl like others
Who looses like others
You think that I am perfect
But I am not

Why don´t you understand
What I am
Another girl more
Another girl in the world

I am strong like you
But I can be weak too
I´m afraid just like you

Cause I´m a girl like others
Who is afraid like others
You think that I am so tough
But you are wrong

Sometimes I go far
But things can stop me too
I have doubts just like you
You see me always laughing
But you don´t know that inside of me I´m crying

Cause I´m a girl like others
Who cries like others
You think that I´m happy
But I am not

Why don´t you understand
What I am
Another girl more Another girl in the world

Letra y Música: Lucía Sapena
Compuesta en el año 1996

WHY HAVE YOU GONE

I feel like a sky without the sun
I feel like a desert without sand
I feel like a child who hasn’t a mum

I feel like a girl without her doll
I feel like a boy without his ball
And I feel so alone
And it is your fault

Cause you went
And I don’t know where
And you left me
And I don’t know why
That´s why I’m so alone
And it is your fault

I feel like a nun feels in a pub
I feel like an atheist in a church
I feel like a cat in a millions dogs

Now I am so lost
And it is your fault

And I remember when you said me that you loved me, and that you would never leave me

But you went
And I don’t know where
And you left me
And I don’t know why
That´s why I am so alone
Why have you gone?

And all the excuses that you gave me, and all the sweet words that you said to me, there were all lies
And I remember when you said to me that you loved me, and that you would never leave me

But you went
And I don’t know where
And you left me
And I don’t know why
And that’s why I’m so alone
I feel so lost
And it is your fault.
Letra y Música: Lucía Sapena
Compuesta: Año 1996


PERSIANA AMERICANA Letra y Música Soda Stereo (Cerati/Daffunchio)

NO RAIN Letra y Música Blind Melon