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jueves, 27 de octubre de 2011

JULIO CORREA. POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS - Edición, introducción, compilación, bibliografía y notas de MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ / Editorial EL LECTOR, 1996





POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS
Edición, introducción, compilación,
bibliografía y notas de
Editorial EL LECTOR
Colección POESÍA, Nº 3
Tel.: 595 21 491966 // 610639
Asunción - Paraguay
1996 (149 páginas)

VIDA
JULIO CORREA MYZKOWSKY nació en Asunción el 30 de agosto de 1890 y murió en Luque, a los sesenta y tres años, en la madrugada del 14 de julio de 1953.
Era hijo de ELEUTERIO CORREA, comerciante portugués que fue funcionario civil adjunto en el ejército brasileño durante la guerra del 64-70, a cuyo término se radicó en el Paraguay. Su madre fue AMALIA MYZKOWSKY, hija de un coronel polaco que luchó en las filas paraguayas y cayó en la campaña de Humaitá.
JULIO CORREA creció y se educó en un ambiente acomodado, y en su adolescencia pasó unos meses en el Colegio de Concepción del Uruguay. No se avino a la disciplina de esta casa de estudios y regresó a la capital paraguaya, donde parece que tampoco llegó a completar el ciclo secundario. Sin embargo, frecuentó el medio literario y asistió a las tertulias de los colaboradores de la revista modernista CRÓNICA (1913-1914) y más tarde a las reuniones de ALAS y JUVENTUD, portavoces ya de la generación post-modernista.
En 1920 se casó con GEORGINA MARTÍNEZ, su compañera de toda la vida, quien hasta el final de sus días mantuvo vivo el recuerdo del poeta en su quinta-museo de Luque.
Correa no fue, según parece, un versificador precoz. Sus primeros poemas aparecieron en la década del 20, en ALAS y JUVENTUD, y luego en la revista GUARANIA, en los años 30. Tiempo después recogió su producción poética en un volumen titulado CUERPO Y ALMA (1).
La guerra del Chaco, con su secuela de graves problemas sociales, reveló en él al dramaturgo verista y comprometido con las causas populares. Escribió sus obras teatrales frecuentemente en guaraní, calando hondamente en el sentimiento del pueblo y dejando una impronta indeleble en la historia de la literatura dramática del Paraguay. Este es el aspecto más conocido de la obra de Correa, que sin embargo fue también poeta de mérito y autor de algunos relatos.
POESÍA
La poesía del autor de CUERPO Y ALMA ha sido apreciada de manera dispar por la crítica. Se suele mencionar por ejemplo, su falta de refinamiento poético, en una época en quela herencia del Modernismo imponía aún los lujos verbales de dicha escuela como elemento preponderante en la elaboración poética. Por otro lado, algunos lo consideran el primer poeta social de la poesía paraguaya moderna o contemporánea y con ello se lo asimila a la estética de la modernidad poética.
En lo que respecta al primer punto, cabe observar que escapaban ya, de diversa manera, a esta tendencia ornamental del Modernismo los jóvenes poetas que en la década del 20 captaban los nuevos rumbos señalados por las grandes figuras americanas que sin renunciar completamente a los valores estilísticos de esa escuela, intentaban recorrer nuevos caminos, tales como Gabriela Mistral, López Velarde, Baldomero Fernández Moreno, Juana de Ibarbourou, etc. En el Paraguay, por la misma época, se enmarca dentro del Postmodernismo la obra de HERIBERTO FERNÁNDEZ, JOSÉ CONCEPCIÓN ORTIZ, HÉRIB CAMPOS CERVERA y JOSEFINA PLÁ, entre otros. Su Poética no era uniforme, pero los animaba una común voluntad de superar las formas más trilladas del Modernismo rubendariano que, sin embargo, ejercía todavía sobre ellos, en alguna medida, su influencia.
Aunque JULIO CORREA estuvo vinculado a los modernistas de CRÓNICA, su producción poética es posterior y se relaciona más bien con la de los postmodernistas de ALAS y JUVENTUD. Su poesía, en efecto, se caracteriza por rasgos que lo apartan de los del Modernismo. En primer lugar, no hay suntuosidad en su expresión poética y rara vez aparecen en sus composiciones los temas constantes de esta tendencia. En segundo término, su atención se vuelca hacia las cosas sencillas del mundo, los sentimientos íntimos, el drama de la vida cotidiana, el paisaje realista, la protesta social e incluso política.
Como ya hemos indicado, se ha querido ver, a veces, en estos últimos rasgos de la poesía de Correa, un anticipo de modernidad. Sin embargo, si bien algunos de los hechos capitales de la poesía de este siglo están fuertemente marcados por la temática social, ello no es privativo de la estética moderna y se la encuentra en manifestaciones anteriores de otros poetas. Es el caso, en el Paraguay, de LEOPOLDO RAMOS GIMÉNEZ. El rasgo temático, en sí, no define su pertenencia a la modernidad. La poesía contemporánea lo acoge en una de sus direcciones, con toda legitimidad, por cierto, en un mundo en que ningún creador auténtico puede desentenderse de su entorno problemático, pero en formas diferentes.
El marco estético de la poesía de Correa es, pues, más bien el del Postmodernismo, con su amplitud formal y temática. Dentro de este ámbito, el poeta atiende más a la expresividad que a las fórmulas esteticistas. El resultado es una poesía llena de fuerza aunque a veces un tanto descuidada en sus estructuras formales.
OBRA
El único libro editado en vida del autor, CUERPO Y ALMA, contiene los poemas que fue publicando a lo largo de los años en diarios y revistas. No es una obra unitaria ni en su temática ni en su factura, pero un espíritu común aúna sus composiciones, en las que se encuentran con frecuencia la expresión de una sensibilidad delicada y una rebeldía viril frente a las injusticias de la sociedad y de la vida.
La cruenta "revolución" de 1947 exasperó su rebeldía y llegó a escribir versos de franco contenido político. Parte de esos textos la agregó el autor a la edición original de CUERPO Y ALMA en un cuadernillo adherido al final del volumen. Otras poesías de esta índole quedaron inéditas y fueron publicadas por primera vez en la edición de su OBRA POÉTICA, de 1983, 2. Los poemas inéditos, probablemente posteriores a los de CUERPO Y ALMA, no se apartan de las características, ya señaladas, de su poesía. Correa sigue siendo el poeta atento a los sentimientos populares y su versificación es sencilla y directa. En los poemas de contenido político alza el tono de su voz hasta el insulto cuando cree hallarse ante actos de injusticia o de barbarie. Este es un hecho casi aislado dentro de la poesía paraguaya, más inclinada hacia la exaltación que al denuesto. En unas circunstancias históricas cruciales, Correa supo darle voz al pueblo a cuyo servicio había puesto su pluma (lo cual llegó a costarle la cárcel), y esto basta para darle un lugar prominente en el panorama literario del Paraguay.
"UMI ÑANDE VERSO"
Correa era plenamente consciente del valor de la poesía y en las últimas horas de su vida lo expresó así: "Ñande verso, umí ñande verso cuera mante opytá" (“Nuestros versos, sólo nuestros versos permanecen”) 3.
NUESTRA EDICIÓN
Esta edición de las POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS de JULIO CORREA sigue el texto establecido en la edición de la OBRA POÉTICA, de 1983, en la que se reunieron por primera vez sus poemas éditos e inéditos. En ella utilizamos la edición de CUERPO Y ALMA ya mencionada-aumentada por el autor hacia 1948-, reproduciendo todos los poemas y prescindiendo del prólogo de EUDORO ACOSTA FLORES. Para los poemas inéditos, corno en aquella ocasión, recurrimos a una copia que nos proporcionó Doña GEORGINA MARTÍNEZ DE CORREA hace años y que según ella reunía todos los poemas no editados en volumen. Algunos de esos textos aparecieron en la revista ALCOR, con una nota preliminar de JOSÉ CONCEPCIÓN ORTIZ, 4 . Los cuentos han sido tomados del volumen SOMBRERO KA'Á Y CUENTOS.
MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
Universidad Nacional de Asunción
1.- Buenos Aires, Editorial Difusam, 1943.
2.- Edición de Miguel Ángel Fernández, Asunción, Alcándara Editora, 1983. 3.- Franco Vera, Optaciano: "Las horas últimas de Julio Correa", AMANECER, N° 19, Luque, julio de 1966.
4.- ALCOR, N° 31, Asunción, julio-agosto de 1964. Asunción, Editorial del Centenario, 1969.





CUERPO Y ALMA

PRIMERA PARTE
CUERPO

ORTIZ GUERRERO

Caballero un rey mago en las nubes del Este,
llegó desde su patria vecina a la del sol,
y nos trajo los versos de su alma celeste,
pura como el más puro oro que ardió en crisol.

Este gran rey guerrero pasó la vida en lides
faz a faz, pecho a pecho, con toda adversidad.
Dime: ¿cuándo, Guerrero, cultivaste tus vides
para darnos el fresco vino de tu bondad?

Mi boca sitibunda a la copa aproximo
y bebo tu poesía, jugo del buen racimo
que exprimieron las hadas con sus manos de luz

en los privilegiados lagares de tu estro.
Tu vino simboliza la sangre del maestro
por todos los pecados derramada en la cruz.

ROMANCE DE LA MOZA EMBRUJADA

La hija del sepulturero
cuando por el pueblo pasa,
las ancianas se persignan,
las mozas la vista bajan.

Con unos ojos muy negros
alumbra toda su cara,
pero de amor no le dicen
los hombres ni una palabra,
y su boca es golosina
que nadie quiere gustarla.

En el baile popular
nadie le pide una danza.
Dicen que bailar con ella
trae a los mozos desgracia.

Yo no sé si será cierto,
mas dicen que está embrujada;
con torvos sepultureros
todas las tumbas profana,
jugando un juego de amores
que traerá una fea alimaña
con las alas de vampiro
y un ojo solo en la cara.

La hija del sepulturero
piensa en silencio, cuitada,
si el enterrar a los muertos
será una cosa tan mala.

Y ya loca de vergüenza,
la cabellera desata
y echa a correr por el campo
lanzando unas carcajadas
que machacan el paisaje
y exprimen jugo de lágrimas.

 
LA AMENAZA

Eran en mi vida como dos estrellas
tus ojos de manso mirar hechicero,
y ahora me miran lanzando centellas
con puntas de acero,
clavando mi alma como en una cruz...
¿Acaso para eso
Dios te dio esos ojos tan llenos de luz?
¿No me ves opreso
en esta gran pena que no tiene nombre
de lo amarga que es?
¿Quieres por ventura que un hombre tan hombre
se eche de rodillas llorando a tus pies?
... Bueno, mas si vuelves a hacer lo que has hecho,
al amor que cuido
aquí dentro el nido
que le hice en mi pecho,
lo mato enseguida
¡para que lo llores por toda la vida!

 
SEGUNDA PARTE
ALMA

LA PREGUNTA

Viejecitos descalzos
que vagan por las calles
alegres de la urbe
como un pregón del hambre,
con las manos tendidas
en un gesto implorante:
nadie piensa al mirarlos
en que fueron titanes
que asombraron al mundo
cuando la guerra grande.
Yo pregunto a la Patria
si los héroes de ahora,
de aquí a cincuenta años
serán unos misérrimos
viejecitos descalzos.

SÉ QUE TRAS LAS PUPILAS...

Sé que tras las pupilas de miradas de luz,
la calavera irónica, con su risa que aterra
dice de los gusanos y el arroyo de pus
que será nuestra carne cuando vuelva a la tierra.

Y quiero arrepentirme, Señor, del mal que he hecho,
y rezar el mea culpa
hasta caer rendido golpeándome el pecho;
mas la fruta prohibida con su rosada pulpa
me tienta y cuando quiero arrojarme a tus pies,
me acomete el deseo de morderla otra vez.

... Mundo, Demonio y Carne, la trinidad temida...
se hizo dueño del mundo un demonio galante
y la carne maldita, flor que dura un instante,
es fuente de placeres que eterniza la vida.

 
MADRE

a Juan Silvano Díaz Pérez

Tu destino es un caos,
abierto como un foso
y hacen falta más muertos
que lo colmen de gloria.

Como una prostituta,
de mano en mano pasas
sin encontrarte nunca con el macho
que te haga parir la libertad.

Sensuales y sucios y egoístas,
te asaltan en la noche,
y maculan tu cuerpo
de madre en un ludibrio
baboso de una angurria
de lombriz solitaria.

No desesperes, madre,
aún tienes miles de hijos
cuyos rostros se tiñen de vergüenza
y están vibrando en cóleras terribles
que algún día han de hacerse puñaladas.

NO CANTÉIS MÁS POETAS

No cantéis más poetas vuestra vieja canción
de los dulces amores y de la vieja pena,
con las puerilidades de la dura cadena
que un Cupido de palo os ató al corazón.

Dejad a un lado los jardines,
a los viejos poetas del Trianón y Versalles
con las cursilerías de Pierrot, arlequines,
princesas y pastores de los floridos valles.

Y volad a las calles
y con los adoquines
formad las barricadas heroicas del derecho.
Es ahora la hora
de presentar los pechos
a la ametralladora,
y de morir deshechos
vengando los agravios;
el himno de los libres en los labios;
crispadas o cerradas en puños vuestras manos,
golpeando la frente sucia de los tiranos.

 

POEMAS INÉDITOS

SONETO

Resonará mi carcajada loca
cual una clarinada de victoria.
Jamás un ay proferirá mi boca
ni nunca haré de mi sufrir memoria.

Cuando me clave la punzante saeta
que el infortunio en mi camino lanza,
reiré con toda mi alma de poeta
levantando más alta mi esperanza.

Y enarbolando mi pendón de iluso,
donde la pena su amargura puso,
volcaré mis ensueños de optimismo

como una bendición, como un milagro,
aunque el dolor me dé su fruto magro
y abra a mis pies su pavoroso abismo.

SE FUE EL TIEMPO DEL CANTAR

Se fue el tiempo del cantar
con el tiempo del amor,
no llores, vida, por eso;
si hoy nos dejaron los dos
quizá mañana retornen
por los caminos de Dios.

Esperemos todavía,
aún tenemos corazón
y ayer vi una pobre charca
brillar alegre de sol.

Si la fuente del cantar
para siempre se secó,
cantemos el canto viejo
que dentro el alma quedó.
Diz que el vino y el cantar
 cuanto más viejos, mejor.

 
CUENTO

EL PADRE CANTALICIO

El padre Cantalicio se escandalizó de sus nuevos feligreses. Ya le habían dicho que la parroquia que le daban estaba infestada de pecados, pero nunca supuso que llegara a tanto el número de las ovejas descarriadas. Encontró niños ya en edad de hacer la primera comunión que no sabían ni santiguarse y mucha gente incrédula o descuidada de sus obligaciones para con Dios y su santa Iglesia. Pero esto no era lo peor. Don Encarnación, el marido de doña Pabla, la presidenta de la Sociedad del Perpetuo Amor al Santísimo, así a la ligera y sin hacer memoria de los más, le señaló como cincuenta y tantas personas que vivían maritalmente sin haberse casado por la Iglesia.
-¡Esto es el colmo!- vociferó el padre Cantalicio. Luego pensó en lo bello que sería a los ojos de Dios el ver conducir por el buen camino a los descaminados y sonrió satisfecho proponiéndose esa tarea. "Es mi obligación", se dijo, y chisporroteaban sus ojos empañados de lágrimas de ternura. Y amaba a los pecadores y se felicitaba congratulándose de que lo fueran, pues, gracias a ese mal, él podía hacer un bien y ofrecerlo a Dios como un homenaje. "Un bien, un gran bien", repitió transportado de alegría y se sentó y escribió una invitación a los hombres de su feligresía para que acudiesen a su casa particular a escuchar cosas de importantísimo interés. Al pie de la invitación puso una nota que decía: Conste que la presente se dirige a los hombres solamente.
Lo de solamente despertó interés y además daba a la invitación un carácter de importancia reservada, y nadie faltó a la cita.
Todos se salieron de la casa del señor cura convencidos de que éste era un bendito, y con ánimo de casarse en cuanto antes.
Y muchos se casaron y formaron un círculo de honestidad inexorablemente hostil a los que, apartándose de la santa Ley del Matrimonio, vivían en la iniquidad del amancebamiento, olvidando cándidamente que también ellos tuvieron encima ese pecado.
Ya nada pasaba en el pueblo sin que el señor cura interviniera con sus sabios consejos tan salutíferos para el alma como provechosos para la santa Iglesia.
Más aún quedaban algunos reacios al bien. No se confesaban ni comulgaban ni asistían a los oficios religiosos y seguían viviendo en el escándalo del amancebamiento.
"Hay que reducir a estos endemoniegos (sic) que avergüenzan mi feligresía", se dijo el padre Cantalicio, y no se detuvo en poner en práctica su deseo. Desde el púlpito, al remate de un sermón moralísimo que condenaba severamente la abominación del fornicar, lanzó una rotunda proclama:
-En adelante y para siempre jamás, la santa Iglesia rechaza de sí totalmente a los amancebados. Las campanas no doblarán pidiendo una oración por ellos, no podrán cargar con las santas imágenes en las procesiones, también les está prohibido terminantemente ser padrinos de casamientos o de bautizos-. Y fijó los días sábados para los bautizos agregando que nadie debía elegir para compadre ni padrino a persona que no estuviera en condiciones de serlo sin afrentar a la moral religiosa y social.
El sábado siguiente, en los corredores de la vieja iglesia, infinidad de madres con sus hijos en brazos esperaban al señor cura que los tenía que acristianar. Los hombres, apartados a un lado, hablaban de la carrera de caballo del juez con el del médico próxima a efectuarse.
Cuando vieron venir al señor párroco, cada una se apresuró a salirle al encuentro a fin de ganar el primer turno; pero el cura apartó a todas y llamó a una de ellas que, apartada del grupo, conversaba con dos hombres.
-Dígame -preguntó a la mujer-, ¿aquel que está con su esposo es el que eligió, hijita, por compadre?
-Sí, padre- respondió la interpelada-. Es antiguo amigo de Fermín... Le debemos mucho, gracias a él...
-¡Basta, basta! Así será, hijita, pero ningún amancebado podrá ser padrino- y con el rostro arrebolado de ira, agregó: -Y esto ya lo saben todas las que asistieron a la misa del pasado domingo. Y diga a su marido que solo se permite ser padrinos a los hombres decentes... Ya mucho más de lo que debiera he dicho, y no estoy aquí para perder el tiempo ni hacer que lo pierdan esas buenas mujeres que me están esperando para que yo les haga gente a sus hijos.
El marido y el compadre frustrado se presentaron en esto. El primero preguntó a su mujer al verla toda atribulada:

-¿Cata, dich el cur, cata, puest tan mals, José?
Toda ruborosa respondió ella:
-Es que el padre... el padre cura me dijo..., me dijo que no podía bautizar al nene porque don Pedro no puede ser padrino, porque, en fin, el cura lo dijo...
-Cata dicte redeus!- vociferó Fermín fuera de sí.
-... que no es persona decente.
-¡Ca no es parson dacent a dicte!- gritó indignado el esposo, y a grandes pasos se dirigió al cura.
-Tenga Ud. mucho cuidado de faltarme al respeto que, aunque indigno, soy un humilde servidor de Dios- dijo dulcemente el padre Cantalicio mirando al cielo en actitud de dolorosa súplica.
-Al respet no le afalt, sañor cure-respondió Fermín-, pero la fiest dal botisme ya está praparat e los amigues ca ha convidat sa biens san falt por el tren da las sons... Ei gastat plat, sañor cure... Pongue la mane sobre su cunciensie, sañor cure.
-Ya dije que no- replicó el sacerdote con voz estentórea. El catalán contestó levantando los puños:
-¡Sa no lo quier batisar, lo botiso io misme e sant sequebó!-. Y señalando a su hijo, imperativamente le dijo: -Yo te botís, te llames Juan, Don Pedre as me compádere y el cure, el cure... ¡ a fair aspárregos, con pardón de Deus!


LA POESÍA REVOLUCIONARIA DE JULIO CORREA

Se ha dicho ya demasiadas veces que en conjunto nuestro siglo representa, dentro del movimiento dialéctico de la historia, la antítesis desgarradora donde las más optimistas esperanzas del siglo XIX -al mismo tiempo positivista y frívolo-alcanzan su más rotundo fracaso. Que nuestra época, patetizada por dos guerras devastadoras, ha sufrido sobre sí la impronta dolorosa de una de las más espectaculares crisis en la trayectoria del hombre.
Tal vez uno de los caracteres más importantes del comportamiento cultural de la sociedad contemporánea consista en la intención de aplicar sistemáticamente al estudio de una problemática en verdad muy vasta un criterio crecientemente científico, esclarecedor, algunas veces catártico (y por lo tanto doloroso) y en tal carácter casi siempre resistido.
El conjunto de los problemas que se pone a nuestra consideración como ciudadanos de un país, de un continente, del mundo, de acuerdo con el concepto progresivamente extensivo, tan en boga en la actualidad, probablemente no es nuevo. Muchos de ellos se venían arrastrando desde el fondo del tiempo, pero hacía falta la conciencia necesaria para enfrentarlos, hacía falta un abismo desesperante entre el hombre y su destino para que él se decidiese a vivirlos.
El arte, y específicamente la literatura, como creaciones humanas, no solamente no podían escapar de esta necesidad, sino que se debían situar en la vanguardia de cualquier intento en ese sentido encaminado.
Pero no fue fácil hacer aterrizar al arte después de tanto tiempo de viaje por todos los caminos celestes. Contratos teóricos marxistas y existencialistas del compromiso en la creación literaria se enfrentaron en todas partes las objeciones, magníficamente deshumanizadas de los artistas desarraigados, artífices del arte por el arte, del arte deshumanizado que denunció Ortega.
De todas maneras el momento histórico de ese conflicto ha pasado ya. Queda una conciencia creacional más o menos lúcida, de responsabilidad frente a la creación y una posibilidad crítica de juzgar en la obra literaria, además del mero valor estructural formal, incluso fonético, el contenido de mensaje humano particularísimo, como condición impostergable para la validez de lo creado.
Ese es el sentido de la afirmación del crítico uruguayo Angel Rama cuando dice, hablando de Juan Carlos Onetti, novelista compatriota suyo que: " la sinceridad se le aparece como el elemento "comprobatorio" del arte". Ese sentido tiene también la obra de poetas españoles actuales, como José Agustín Goytisolo, acaso el más claro exponente de una posición creacional que no concibe escribir si no se tiene algo importante que decir, si no se tiene una verdad en la cual se comprometa todo un pueblo, con sus miserias, las injusticias de que es objeto, el peregrinaje en el que agoniza.
Siguiendo una desdichada tradición que recién ahora se empieza a quebrar, nuestro país defines del siglo pasado y comienzos del actual, vivía recién con medio siglo de atraso, el furor del romanticismo. Después vinieron el postromanticismo y el modernismo, toda esa literatura con posibilidades estrictamente formales por sus limitaciones temáticas, mientras que la realidad del país estaba pidiendo a gritos una labor esclarecedora desmitificante, que encarase la realidad, tan infinitamente importante, tan extraordinariamente compleja.
En su magnífico estudio sobre la poesía, dice el profundo crítico heiddeggeriano Johannes Pfeiffer que en el poema "el objeto sólo se nos da con el lenguaje, en el lenguaje y por medio de él: buscar algo tras la expresión verbal es buscar en el verso". Esto rige ecuménicamente, aún para una poesía revolucionaria como la que hizo Julio Correa, y en cuanto instrumento crítico nos abre la posibilidad de entender cómo todo cambio que se produzca en la sensibilidad de los artistas, es decir, toda transformación de esa permeabilidad selectiva a los problemas que desde el medio ambiente los acucian, debe estar sostenida, acompañada, justificada por la correspondiente alteración del lenguaje que permita la expresión justa, que es siempre única, irremplazable, según ha demostrado Carlos Bousoño con su característico rigor.
O sea que el artista revolucionario de verdad es aquel que consigue una nueva visión de las cosas y que para expresarla encuentra un lenguaje estético adecuado. André Malraux lo corrobora diciéndonos que no basta fotografiar una gran época para que nazca una gran literatura y que el arte debe comprenderse como conquista de los sentimientos y de los medios para expresarlos.
Julio Correa, como tantos otros poetas, probablemente no se haya problematizado sobre su creación en los términos que permite hacerlo la creciente acumulación de datos en la actualidad, además de la perspectiva temporal que nos otorgan los 23 años casi que han transcurrido desde que se publicó "CUERPO Y ALMA".
El sentía la dolorosa realidad de su pueblo, la hazaña constante de su supervivencia, su postergación permanente frente a sus vastas potencialidades, su fracaso. Y paralelamente veía a los elegantes sostenedores de nuestra cultura, de nuestra literatura, demasiado ocupados en el arte para poder pensar, aunque más no fuese un poco, en la vida.

Escribe entonces los famosos versos citados:

No cantéis más poetas vuestra vieja canción;
 de los dulces amores y de la vieja pena,
con las puerilidades de la dura cadena
que un Cupido de palo os ató al corazón.

Está lanzada con esto la postura revolucionaria de Correa. Su poesía es la expresión de una realidad objetiva.
Como hacen ahora las más recientes promociones de poetas en diversos países, en la llamada poesía presentativa, Correa efectúa un intento de ofrecer en el poema un trozo de la realidad, casi sin aderezos y ciertamente sin ningún abalorio idiomático para obligar al lector a enfrentarse con esa realidad y obtener de ese choque el goce estético, que, como anotan Dámaso Alonso y Carlos Bousoño, nace siempre de la comunicación humana lograda a través del vehículo del poema.
El revolucionario al decidirse a ser consecuente, por otro lado, sabe que va a quedarse solo. Correa nos dice:

Este mi traje viejo es el que me defiende
de la envidia insultante del vacío burgués.
Me creen condenado y ya nadie pretende ni aún el
hombre más malo, condenarme otra vez.
Pero y sé quién soy
y sé hacia dónde voy
y sin jactarme de mi rango,
al ver pasar la vida, negro río del fango
propicio a la piara gruñidora y feroz,
yo le brindo mi verso en el nombre de Dios.

Es bien evidenteentonces que se cumpla la primera de las exigencias para que podamos ver en Julio Correa al poeta revolucionario, innovador. No es tan evidente en cambio el que haya logrado ese intralenguaje de que nos habla Paul Valery, para expresar su visión realmente nueva en nuestro país.
Pero para eso existe, como ha dicho Roque Vallejos, lapostageneracional que permite la perduración de los aciertos estéticos, y posibilita, mediante el hecho innegable de la precursión literaria, que la semilla sembrada por un creador surja recién como vigorosa planta muchos años después, en la obra de tantos más nuevos escritores cuanto más profunda haya sido la enseñanza precursora y más paradigmática haya sido la postura humana del poeta.
Mediante JULIO CORREA fue más fácil que haya existido un CAMPOS CERVERA para quien no debe existir arte inútil o que existan ELVIO ROMERO y aún muchos otros. A partir de Correa se hacen posibles los temas poéticos directamente obtenidos de la realidad.
Por todo ello, parece que siempre que se tenga que hablar en el Paraguay de poesía firmemente asentada sobre la tierra, poesía que no se resigne a ser un lujo social oligárquico, sino una expresión verídica de la realidad profunda de un pueblo, se tendrá que hablar de Correa. Y acaso lo más breve que se pueda decir de él como poeta, es que con toda honradez pudiera haber escrito los versos de Antonio Machado que dice:

...Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán la espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.






BIBLIOGRAFÍA

OBRAS DE JULIO CORREA
CUERPO Y ALMA, Buenos Aires, Editorial Difusam, 1943
IMAGEN DE NUESTRA TIERRA (texto completo de KARU POKÃ, SOMBRERO KA'A y ÑANE MBA’ERA’Ỹ en castellano), Presentación de Félix de Guarania, Asunción, Centro Editorial Paraguayo, 1991.
KARU POKÃ, Asunción, Teatro Estudio Libre, 1980-81.
ÑANE MBA’ERA’Ỹ. Sainete en tres actos, Asunción, Editorial Ortiz Guerrero, 1965.
OBRA POÉTICA, Edición de Miguel Ángel Fernández, Asunción, Alcándara Editora, 1983.
SOMBRERO KA’A Y CUENTOS, Asunción, Editorial del Centenario, 1969.

OBRAS Y ARTÍCULOS SOBRE JULIO CORREA
ALSINA, JOSÉ ARTURO: Paraguayos de otros tiempos, Asunción, Ediciones NAPA, 1983.
AMARAL, RAÚL: "Penumbra de Correa", EL DIARIO, Asunción, 17 de julio de 1965.
BAZÁN, FRANCISCO: "Julio Correa", en Martínez, Luís María, El trino soterrado, t. II, Asunción, Ediciones Intento, 1986.
BUZÓ GÓMEZ, SINFORIANO: Índice de la poesía paraguaya, Asunción, Ediciones Nizza, 1959.
CAMPOS CERVERA, HÉRIB: "Homenaje a Julio Correa", Asunción, LA TRIBUNA, 29 de julio de 1953.
CENTURIÓN, CARLOS R.: Historia de la cultura paraguaya, 2 vols., Asunción, Biblioteca Ortiz Guerrero, 1961.
DÁVALOS, RENÉ: "La poesía revolucionaria de Julio Correa", ALCOR, N° 41, 1966.
FERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL: "Introducción", en CORREA, Julio, Obra poética, Asunción, Alcándara, 1983.
FRANCO VERA, OPTACIANO: "Las horas últimas de Julio Correa", AMANECER, N° 19, Luque, Julio de 1966.
MARTÍNEZ, LUÍS MARÍA: El trino soterrado, Asunción, Ediciones Intento, 1986.
PÉREZ, DOMINGO REGALADO: "Julio Correa y el proceso civil", AMANECER, N° 59, Luque, Agosto de 1959.
PEREIRA, ARTURO: " 14 de Julio y Julio Correa", Suplemento Cultural de AB C, Asunción, 9 de agosto de 1992.
PÉREZ MARICEVICH, FRANCISCO: "Julio Correa", Separata de CUADERNOS REPUBLICANOS, N° 10, 1975.
PLÁ, JOSEFINA "El teatro de Julio Correa", Municipalidad de Asunción, 1970.
RODRÍGUEZ ALCALÁ, HUGO: Historia de la literatura paraguaya, Asunción, FVD, 1972.
ROMERO, J. ANÍBAL: "Un creador auténtico y recio defensor de la causa de su gente", EL DIARIO NOTICIAS, Asunción, 3 de julio de 1984.
TORGA, RUDI: "El camino a transitar", en CORREA, Julio, Karu poká, Teatro Estudio Libre, 1980-81.
WEY, WALTER: La poesía paraguaya /Historia de una incógnita, Montevideo, 1959.
ZUBIZARRETA, CARLOS: Cien vidas paraguayas, Buenos Aires, Nizza, 1961.

INDICE
INTRODUCCIÓN
I.- POESÍAS
CUERPO Y ALMA
PRIMERA PARTE
CUERPO : Ortiz Guerrero / Romance de la moza embrujada /
Este mi traje viejo / Chiquilla loca / En la playa Casola / La pródiga / Adelante / Aguafuerte / Arroyo Jaen / Pobre diablo /  Amanecer /  Cosas de títeres / Romance del niño asesinado / La amenaza / Tristeza / Polichinela / Gemelos muertos / Cuando llegue tu hijo

SEGUNDA PARTE
ALMA   : La pregunta / Como la mujer de Lot  / Nochebuena / Sé que tras las pupilas / Serenidad / La melancolía / Romance del viejo amor / Visión de hospital / Mangrullo muerto / Amor humilde / Otoñal / Novia de mis veinte años / Parpadeo rojo / La sonrisa triste / El fantasma / A lo largo del camino / La cara pálida / El río es un gran poeta / Madre / No canteis mas poetas /  Romance de sangre y lágrimas / Parto / El caballo de Troya / Versos al traidor máximo / Versos de la cárcel / Bandera del 23 de Octubre

POEMAS INÉDITOS
Los lobos/ Semana Santa / Soneto / Se fue el tiempo del cantar / Esperanza / Cantares / A Georgina / Para ti, Georgina / La hija de Don Viriato /  Romance de la esperanza / Visión de los pynandi / Romance del mes de agosto / Romance de la Virgencita robada / Tus manos, madre / Motivos del antro / Dolor / A Augusto Roa Bastos / Mutilados / El viento de la añoranza / Soneto / A Eva / La reliquia / Soneto / Peicha guãrante

II.      CUENTOS
Nicolasita del Espíritu Santo
El borracho de la casa
El padre Cantalicio
El hombre que robó una pava
III.     APÉNDICE
Homenaje a Julio Correa
La poesía revolucionaria de Julio Correa
IV.    ICONOGRAFÍA
V.      BIBLIOGRAFÍA




lunes, 8 de agosto de 2011

RENÉ DÁVALOS - BUSCAR LA REALIDAD (POEMARIO) / EDICIONES DIALOGO. CUADERNOS DEL COLIBRI Nº 8 - ASUNCIÓN, 1966



BUSCAR LA REALIDAD
Poesías de
CUADERNOS DEL COLIBRI Nº 8
EDICIONES DIALOGO
Director MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
Grabado de tapa BRUNO ESE
Viñeta JOSEFINA PLA
Asunción – Paraguay
1966 (21 páginas)


JOVEN POETA

Estabas listo para morir:
el cielo como fruta madura negaba su dulzura
a tu ansiedad de pájaro desierto.
Parecías igual pero tenías
el corazón en llamas
alumbrando el sacrificio de tus misas trágicas
y tus ángeles gemían caídos de su imagen.

Muchas veces te vi pensando
en yo no sé qué extraños ruiseñores
que sólo en paraísos estremecen
los vientos con sus cánticos.
No te hablaba nunca entonces
porque sentía un eco sordo de terribles tambores
y una pregunta incierta surgía de la tierra.
Premonitoriamente a veces parecía
que te hubieras muerto ya,
que tu destino repentinamente
te hiciese olvidar todas las cosas huecas
y a una vida sin tiempo ni pecado te llevara.
En tí la muerte era el crepúsculo
que irremediablemente llega al fin del día,
pero yo no estaba triste por eso,
era hermoso pensar en tu dulce madurez de hombre
hecha verdad en tu infinito silencio,
pensar en tu radiante juventud que asida a sus destellos
subiera por sus ramas desbordando las flores
hasta que fuese imposible seguir imaginando sus destinos.

Ibas a morir sólo por tí y sin embargo
quererte sin que lo supieras
era sufrir tu plenitud en carne viva
puro dolor que entonces me salvaba.

Yo sabía que ibas a morir,
que verías el camino donde tu voz iba a hallar
inacabables resonancias
y tu alma iba a verse al fin
con sus blancos vestidos sin ausencias.

Ya las cosas serían de verdad entonces
y las palabras como frutas rotundas iban a ser
duras, compactas realidades en tus tallos.
¡Ah! yo temblaba pensando en los besos
que darías a rostros sin huida.
Si hoy supieras: qué triste es
qué difícil al escuchar tu risa
no comprender tu muerte.


LA AMADA

Como de labios sometidos al beso
una dulzura alcanza el corazón desde el pasado
aún sobre las cosas, al pensar en ella;
era un arroyo, sus cabellos encerraban la verdad que era
volando como pájaros inverosímiles
del alba o crepúsculo en su cuerpo.

Las horas con ella eran arenas de vida
movidas por sus manos sin que nunca formasen
ni desierto o montaña,
como viento tranquilo que agita las vegetaciones
sin dejarles recuerdo.

Siento que la amada escapa a la memoria:
era una estación en sí
sin año que la repitiera en quien la quiso
sin rosas previas ni rosales resignados o alegres
es decir la primera, como el tiempo,
o la muerte o simplemente una pasión que hoy no puede
recordarse.

Era vivir con ella o comenzar la muerte en ese instante
acariciar sus pechos serenos y sus muslos inconscientes
escuchar su música sonando sin querer recordarla
o cercenar la realidad abierta como el cielo
que no quiere otra cosa que la vida hecha luz
que la recorra y la viva alegremente.

Amanecerá a otros vientos, otras auroras saludarán primeras
sus miradas
y otras selvas guardarán sus cabellos florecidos.
Navegará por ríos rojos; corazones vivos, aún fuera del tiempo,
le rozarán las manos;
hombres sin raíces comprenderán sus círculos
y ella concéntrica se reirá feliz.

La amada tendrá su visión sin tierra
cruzando, inventando las distancias
y acaso alguna vez frente a los ojos
cerrados al estar con ella
la amada le pondrá límite al mundo
y será la realidad ella sola.


HISTORIA DEL HOMBRE

And the time of death is every moment
T. S. Eliot

En la playa devastada donde profundos tifones
si el ser es la luz, la claridad destrozan
y la arena inmemorial como cuerpo deshecho
amanece a la noche de un día sin mañana,
dibujó con amor sus pasos inseguros
el hombre que siguiendo una voz sin garganta,
desconociendo el mundo nacía hacia la nada.

El como un arpa,
como una cuerda en que dolientes notas tiemblan
sangra de sí para la atenta soledad del cielo impávido
una música trágica en que la muerte suena
cuando en el cielo oscuro, sobre la estrecha llama
ondas de nada gimen terribles perros.

Atenta en la noche la insólita cabeza escucha:
del tiempo al tiempo va la muerte cerrando las ventanas tristes,
su paso no suena porque no pisa el suelo
pero el oído maldito conoce su silencio.

La vida pasa, la esperanza como árbol de otoño
alfombra los pasos duros que caminan a la muerte,
llama como ángel cuya música dulce
acaricia con cabellos perfumados
o como tarde florecida, como espejo
donde trémulos cuerpos desconocen sus cenizas.

Vuelto a la playa el hombre, su corazón
no recuerda el camino entre las olas
que vuelva a la total seguridad del origen
y los cánticos alados que suenan en el alma
hablándole de un sol que nunca se detiene
duelen más que los ojos cuya mirada duele.
Ve su cuerpo volviendo a salir desde lo absurdo y en la playa
luz de luna hace fulgir los miembros esparcidos.


EL ANGEL PUEDE VER AL HOMBRE

Para él que mira con ojos de nubes
la muerte como lluvia que mojará la tierra
era una horrenda herida desgarrada en el pecho
y se sentía como aurora sin pájaros,
o río sin rumores,
encadenada sombra en que gime inútilmente
amargura del tiempo su corazón deshecho.
Todo parecía muerto en su cuerpo
pero la vida en los ojos
quería realidad además de las formas
y el corazón latía por una claridad de sangre que no acaba.

El sabía que un beso angélico en los labios
vale más que la noche, que las voces fugaces
como campanas de plata,
y la sangre impotente doliéndose en el mundo
sufría igual que un labio
demasiado pequeño para el ansia.

En la trémula tarde, recuerdo
su imagen queriendo volar hacia las alas
y unos ojos nocturnos en los que el sueño existe
como dardos o espadas para clavar la muerte.
Ni caricia de noche mecida por sus manos
ni música tañida en esas mismas cuerdas
alegraban su alma que existió como nube
a quien helados vientos designan el destino.
El clamaba:
"¡Ah los puertos ya casi accedidos
que como mar huyente dejan la arena seca!
¡Luz de aurora cuyos lucientes bordes
no sujetan el tiempo terrible que se va!"

Yo lo recuerdo: los ojos del hombre miraban a sus ángeles
y sus ángeles tendían las suplicantes manos hacia arriba.


PALABRA HUMANA

I
De sol a sol el hombro
se adelgaza de llevarte
y en la mano nos brota un signo trágico
para marcar las rosas blancas y los pechos.
La voz de un dios ambiguo no te llama
ni te obliga a dejarnos la pureza
de un cielo que sentimos o del alma
que al parecer - y a veces - nos alcanza.
Y es entonces que pensamos
que si no podemos olvidarte acaso seas
sangre nuestra muerta, que se muere
o en Dios palabra errada, absurdo
perpetuamente renaciendo
para parir nuestra sombra por la boca.

II
Este año angosto del hombre
oh qué duras estaciones tiene
por ejemplo sus días
de puñal clavado en la madera
esperando su filo
cortando el recuerdo de su cielo
en pedacitos tristes.

Y su mirada de otoño
circunscrita en sí misma
volviendo sin salir
a estarse, habitarse otra vez
dolerse en su desastre
oh sí volver a sí mismo
a mí mismo
vacío como el cielo de una tarde
ávido, estúpido, anhelante
a mí, misterio sin misterio
camino y fin de mi camino

III
¡Qué paso detenido el hombre
que sombra dolorosa
en días como umbrales
de una casa enorme
a la que nunca entramos!
¡Qué larga esta espera
en la que vamos yendo:
las cosas como hechas de pedazos de sueño
el alma como círculo que no logra alcanzarse!

Y el dolor de Aquél que nos espera
detrás de las ventanas
que tercamente devuelve las renuncias
y nos sigue gritando su promesa en la sangre.

¡Todo tan fácil detrás de las murallas
todo tan puro más allá
y nosotros callados, crepusculares
con las llaves perdidas en la oscuridad del día!


LA AMADA

Quise tañerte como una campana
de torre o monte altísimo donde subir fuera un esfuerzo
penoso y dulce y trajese una alegría en cada instante
aunque sangrasen las manos y hubiera que romper los pétalos.

Siempre fuiste de metal o de roca,
aún transparentes tus cristales, yo no pude nunca transpasarlos,
eran obstáculos tus manos a la mirada que quería entrarte
y la sangre bullendo en tu remota vena
no turgía la piel donde la luz del sol se acaba quemándola.
Siempre al pensarte tus formas resistían a la libre
evocación de las cosas sin límites
que imaginado quería hacer de tí.
Había pensamientos o mentiras duras como piedras
que el corazón tocaba
bajo tus pechos subiendo a la vida imposible en esa forma,
y latía sin sangre el perfil de tu vientre acariciado.

Entre los bordes del mundo sin embargo
cosas pequeñas desmentían las máscaras,
la luz del sol brillando como gema
en la pequeña creación de una corola
o el alma desvestida, que se asoma a los ojos límpida,
muda como un relámpago y ansiosa como un beso.

¡Amada! Nunca fuiste antes mi amada,
nunca tan hermosa, tan pura
tan de verdad y leve como el tiempo
como desnuda riéndote sobre las castas sábanas
sin negarte a la vida, sin temerla,
mujer al fin en que los duros huesos se rodean de carne
sonrosada.
¿No sientes como si te hubieras muerto y hubieras renacido
ya dispuesta al amor que te impregna la carne,
sin temer ya que el alma se postergue o se olvide?

Tocándote desnuda, tu pálida piel encierra
la realidad amada.
Y más allá de tus pies, tus piernas, tu cabello
puedo besar tu alma, ya no soledad remota
que aparece súbita en los ojos, sino mirada que tienes
viva, soñando en la realidad que te enamora.


TODO AL ENCONTRARTE

Un rio azul venía entre tus pechos
hasta la sed ansiosa que esperaba.
Luna negra tu cabello, estaba en las estrellas
y en mis manos.

Algunos en el mar como buques naufragados
o aplastados otros por los árboles súbitos
que caían de mis manos como semillas felices
se herrumbraban para siempre los escudos derrotados.
Eras el mundo yacente allí en silencio.
Como lluvia mi tiempo te mojaba la cara
y mi deseo ardía en tus espaldas como fuego.

Éramos iguales ¡oh muchacha! ¡el amor nos unía!
desde lejanos días venían nuestras manos
a descubrir la caricia
mientras pasaban las tardes como islas, como peces
y nos iba conociendo, parte tuya, la aurora.
¡Ah! pero callabas, dejabas correr en tí
sin verlas mis preguntas
y tu intacta realidad, tu luz
no eran cosa tangible
para la mano que al tocarte
traería tu inasible esencia a nuestro mundo.

Como si recién salida del mar vinieras
la fresca realidad temblaba todavía en tu piel
y un agua deleitable y querida, en gotitas fulgía
en las puntas de tus dedos frente a la luz del sol. 

A pesar de amarme ¡ah de amarme!
florecían nuevos trigos misteriosos
en las riberas de tus lejanos s rios
y yo que los veía surgir de tí como palabras
al besarte la boca pidiéndote sus nombres
desgranaba tus respuestas como uvas de silencio.


AL HERMANO

Juntos nacimos de una misma suerte caída en el camino,
desde tempranos días las mismas madrugadas
quemaron nuestros ojos
y una sangre igual entre las venas mudas
puso la misma vida, junto a la misma muerte.
Nuestros rostros iguales batidos por tormentas
frente a la misma angustia parecían espejos.
Mas de repente, hermano, cuando quiero exclamarte:
¡sé que me escuchas, tu corazón me basta!
busco tu nombre, la más alta nostalgia,
y él es una sombra silenciosa y trágica.
Torno entonces hacia adentro la mirada
para buscar en mí las señas de tu alma
ordeno con afán las palabras, las letras
porque no quiero abatirme en esta soledad
donde las sombras hablan y yo no puedo hablarles.
Trato de ver tu indescifrable nombre,
aquel -mío también- con el que puedo hablarte
y los ojos rebotan sobre la piel tendida
como abismo.
¡Hermano, la realidad destella
y preciso tu voz para tocarla!
¡Hermano, qué espantoso este querer contarte
la angustiante realidad, la plena luz
si eres el que nunca escuchará mi voz
ni llorará mi muerte!


jueves, 16 de diciembre de 2010

EPOCA - PERIÓDICO ESTUDIANTIL LIBRE - DIRECTOR: PEDRO GAMARRA DOLDÁN - JEFE DE REDACCIÓN: EMILIO PÉREZ CHÁVES



EPOCA - PERIÓDICO ESTUDIANTIL LIBRE
JEFE DE REDACCIÓN: EMILIO PÉREZ CHÁVES


ADVERTENCIA:   El presente trabajo, organizado por  EPOCA, que consiste en  un breve panorama cultural, se guió en el proceso selectivo, por dos consideraciones importantes:
  1. Que la persona a la que se pedía colaboración no tuviese aún 24 años.
  2. Que el trabajo presentado fuese inédito.
                 
Ilustró la tapa: JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS



Ilustración de BERNARDO KRASNIANSKY


EDITORIAL

UNA VIVENCIA

EPOCA, concluye su labor secundaria con un número dedicado a los jóvenes intelectuales y artistas del país, creyendo llenar con este breve panorama un gran vacío dentro del  campo cultural, cual es permitir la expresión de los jóvenes en un medio adverso a la penetración de nuevos valores.
   A pesar del gran avance que se ha obtenido en el campo intelectual, avance que debemos atribuir a los esfuerzos personales de los pocos interesados en el arte, se nota un estado de barbarie, sobre todo en lo que respecta al campo de las letras.
   Se vive escindido en grupos que solo recurren a las ofensas, se menosprecia el trabajo de jóvenes, se evita fingir junto a ellos, como si su trabajo y nombradía no lo distinguiera del grupo.
   Con publicaciones que cumplen funciones meramente comerciales, informativas, o simplemente carentes de una línea de conducta estable, que nos inspire suficiente confianza.
   Con editores y libreros, que careciendo de cualquier ayuda oficial, se ven obligados a publicar y vender libros, fuera del alcance del público y los convierten en objeto de lujo, accesible solo a personas que lo utilizan de fachada de una pretendida cultura.
   Creemos que solo una verdadera unión de todos los intelectuales y artistas, superando las nimiedades que los separan se conviertan en voceros de un pueblo necesitado de hombres consistentes de la etapa nacional que les ha tocado vivir.
   Por todo ello, EPOCA, en su último número de nuestra vida secundaria, invocando nuestra experiencia a través de tres años de lucha, nuestro decanato en la prensa estudiantil, hacemos un llamado de atención a todos estos poetas y artistas jóvenes, para que sean un reflejo de la auténtica vivencia juvenil paraguaya.    



POEMA

-A j. d. t
Desde muy cerca-

¡Hombre!
Hombre
hombre,
se quedó allí donde el grito vendimia la especie
para no quebrar su segundo
definitivo.
Se quedó la plegaria
al dorso del fracaso inerte.
   Ya no sobran dioses para el hombre,
ni quietudes donde hallarse,
ni sentimientos
que rompa sus horizontes redondos.
   El está doliente ahora,
la tierra y el nervio de sus manos,
el paso suyo que aún espera
el mapa exacto de las alcobas eternas.
   ¡No más dioses para el hombre!
   ¡No más estruendo!
El Proyecto ya se hizo sangre
Y duele…
como un olvido en la frente.
   De a poco se morirá también
con el verso preciso sobre el silencio
   Uno,
   dos,
cientos de yoes ya fugaces
para que no se explique su ausencia.
Y algún hosco lamento
   ¡No lo busquéis ya más!



Ilustración de JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS


CANCIÓN DE VIENTO



Deja en el árbol la rama florida
aunque el viento arrecie su látigo impío;
sobre un nido claro palpita la vida,
estamos tan solos con la mente fría,
estamos desiertos, las manos asidas,
esperando atentos el golpe de melancolía
…………………………………………..
Estamos cercados de rocas,
apretados contra paredes negras
y tétricos rincones,
sin luz y aire o tierra húmeda,
para mitigar la angustia anónima
en nuestra encrucijada.
Sedientos de voluntad o ternura,
manoteando contra el brocal desnudo
de un pozo sin agua.
Estamos así atados, destruidos, deshechos.
……………………………………………
Deja en el árbol la rama florida
aún cuando el viento se lleve los últimos pétalos
conserva en el nido el calor de la vida,
resguarda los brotes pequeños y la risa del niño,
levántate, quiérete, sueña,
aún existes.



Ilustraciación para EPOCA de OLGA BLINDER


ESBOZO MATINAL



Las flores están ungidas con su perfume
y la tierra expone sus senos,
cuando la brisa penetra en las habitaciones, melancólicamente,
y hace agitarse los tiesos paños, en triste recuerdo de la penumbra
como cuerpo sin huesos ni alma, que estáticos cuelgan.
Hay clavos en el aire
y laceran una carne abstracta, vieja
carne de orgullo nuevo.
   Es la carne que siempre amé,
y refugiada tristemente en un rincón,
e ilusoriamente alegre, y pidiendo el pan blanco
de su libertad, y desnudamente, amorosamente, ocultamente
azotada.

Mas existe la libertad?

Las paredes blancas juguetean con la brisa
y a ésta un aroma extraño la condensa
Los muebles, pálidos en la luz creciente,
quieren expresarse
y logran solo una vaga quietud de muerte.

Es esta la mañana:
un  ropaje descolorido que se apodera
del mundo y danza sobre el filo
de un sable, entre
el fuego y la nada,
entre la dormida lágrima
y una sonrisa.



EL PÁJARO



Se retuerce
el canto de un pájaro
herido.
Es un pájaro:
tiene el corazón dormido,
el buche obturado,
los riñones sangrando
y el plumaje liso.
Es un pájaro
(con plumas brillantes y hermosas)
mortalmente
herido.


 


Ilustración de A. SEPPE 

POEMA

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ


Cuando viejas escalas
largas de muerte
muda, parecías equivocarte
llamando entre tus manos
Inmolada
esa perfecta plegaria de tu ausencia
(la media luz vela cansando tus sienes
inútiles plegarias fermenten
un silencio de cirios)
Pequeños te lloramos
solitaria
parece que ladramos a la luna.



POEMA



Así como el remero capturado en el río y el sueño,
a la oscuridad o la nada que le encierran
le encuentra caminos hasta la orilla rumorosa y tibia;
así como partiendo de colores elaboran las raíces
la arquitectura lenta y amorosa de las flores
y junta el cuerpo gota a gota la sangre para hacer una vida,
así, amada, a partir de las pobres
y las míseras verdades
quiero juntar las manos junto a tu tibio cuerpo
en cuyo lago azul pone soles la tierra,
para labrar este amor con sangre, con todas
las palabras miserables
y este doloroso tiempo enfermo en el alma.
El amor es un anhelo que al recorrer las cosas
con que cuenta para cumplir su maravilla
dejaría la carta en la primera letra
si el corazón no diese se realidad
más honda: palabras como besos,
el corazón que vive el amor como la primavera.



POEMA

ENRIQUE MARIN FERNÁNDEZ


Quizás de manosear el cielo
o de vaciar la piel
está satisfecho el verbo.
Ebrio en su llovizna recogió las manos
como un rumor,
dejó el vigor, delicado
en su agonía
para enredarse a los tallos
Clamar en vano cuando se acaba el minuto.
Sentir. Sangre y ceniza
en la garganta.
Arder al borde de la palabra
y no poder consumirla.
Lo bebimos juntos,
y el verbo volvió a los tallos,
y se acostó en el pasto
para que lo pisen.





Ilustración de BERNARDO KRASNIANSKY


POEMA
ANTONIO CUBILLAS


Frío el cuerpo. Casada negra
la sangre. La sombra
como delgado latido
solitario.
La costra del alma, la
herida del viento.
El sol cabeza abajo
metido en tierra.
Plantaciones de
huesos a millares.
Resurrección de noches
La cruz bajo tierra
como único músculo
restallando en el
vacío.
Agosto de 1964



EL HAPPENING, LA ANTI PINTURA Y TODO LO DEMÁS


“CREAR una serie de tensiones con movimientos mínimos;
incitaciones sutiles que desencadenen el tedio”.
 PABLO SUÁREZ




 Después pasamos por el museo de arte moderno de Asunción que en esos días se había convertido en la guarida de Laura Marqués.
Me dijeron que la mujer impedida murió y eso me llenó más de tristeza. No es que yo sea tan demasiado sensible sino que ya me había acostumbrado a esa especie de desesperación pasiva que le salía de adentro.
No a Laura Marqués, a la otra, a la mujer impedida.
Después llegaron los jueces y nada o muy poco sabían sobre lo que se había terminado: sobre lo que ya no se podría detener. Desde que llegué no hace más que pensar en lo que se había perdido. Alguien que estaba por allí me dijo. “Usted piensa que todo se ha perdido? Mire como todo lo pierden con tanta facilidad”. Y lo le dije: Déjese de pensar y huya póngase a salvo buen señor. La lógica es para la antiestética lo mismo que Kruchev para el arte abstracto. Los valores perdidos concientemente no se puede restaurar  aunque eso sea aferrarse desesperadamente al andador de la preceptiva.
   Realmente a las cortinas no las descubrí yo, las descubrió ella tratando de justificar su insipiente sordera, su absoluto buen gusto y su gran dominio del color. En síntesis: tratando de justificar un verdadero desastre. Que risa. Primero pinta con la cabeza y años después aprende yoga por correspondencia y pinta casi todos los domingos de tarde con los pies.
   Fue en ese momento cuando cayeron las cortinas y empezó una musuquita que venia de aquí y de allá o de adentro de la Venus de Miltos impedida-muerta.
No la pintura impedida-muerta, en este caso la pintura no interesa; es nomás un pretexto para despedirse en un aeropuerto o mirar el fondo del mar evitando cuidadosamente el vértigo o la invitación de alguien que esté a su lado a caerse cabeza para abajo para mirar realmente el mar… desde el mar mismo. Desde abajo todo se ve nivelado. Los acontecimientos son formas primarias de sensaciones que nos invitan a sonreír o a jugar al sube y baja.
    O simplemente vivir (lo más difícil) o encontrarnos frente a los productos farmacoelectrónicos de Alonso que giran infructuosamente sobre la cabeza de Baby Jane destrozada por el dolor de cabeza.
   La pintura convencional se murió de vieja y la creación no se murió y tampoco se murió la imaginación y volvió a nacer lo monstruoso.
   Lo antiestético es cotidiano. Son cotidianos los ómnibus, el baño publico, el vómito, el asco y la guerra. Acaso la guerra no se un acontecimiento cotidiano?
   El happening es una manifestación de nuestro tiempo, una manifestación absolutamente plástica.
   Por ese tiempo descendió, Marvila, a la tierra sentada imperturbable sobre un cotidiano trono rodeado de símbolos antiestéticos y deprimentes como una absurda imagen de una sociedad al borde del asco y la desintegración. Durante ese happening me puse realmente serio y pensé en Alberti y pensé que la pintura comenzaba a ser un juego explosivo.
    Los jueces insistieron en conservar el sentido común y perdieron la compostura. En otro mundo también se indignaron al ver danzar a las muñecas de Marisol con la música de los Rollings Stones o cuando Jorge Romero insistió en asimilar la anti-acción del No y los plásticos del Paraguay dijeron Sí.
    Por eso y por todos los demás el espectáculo que se viene prescindirá absolutamente de jueces porque un acontecimiento no puede ser dictado por poetas decadentes que basan sus malos humores en su aversión hacia los pollitos.
    Por eso, aunque se muera la pintura, el tiempo no se puede detener.



REQUIEM
Para Natalicio González
 

 A Natalicio lo que es de Natalicio: su talento y ahora su muerte, por que de su vida retaceada por el azar político, apenas le quedó el morral de cicatrices.
    Cicatrices con glorias o sin ellas, de floración oscura o luminosa, en las batallas del honor menguado, donde ardiera la sangre del hermano como sacrílega hoguera de la raza, o en las jornadas santas donde el verbo se quebrara de luz y las ideas como blanca sangre fecundaran el vientre de la patria.
   Paradoja quijotesca la del talento paraguayo: que confunde destino con política y se lanza a la lucha por la vida, con la bacía tremolando como yelmo.
    Natalicio González llegó a las letras paraguayas de la mano de O’Leary, su maestro, trayendo como único pendón un retrato histórico, lírico de un López, fusilado con las ráfagas lústrales de una prosa de transfiguradora belleza. Desde aquel lejano prólogo de O’Leary, ambos marcharon juntos a un destino de paralelo sacerdocio político: el lopizmo. O’leary logró hechir a su héroe de mimbo épico, prole. Natalicio alcanzó a estilizarlo. El uno trató de universarlo. El otro de nativizarlo. Los dos desde entonces, a través de la historia, se constituyeron en diástole y sístole del nacionalismo paraguayo.
   Actitud que demandaría un juicio histórico que no corresponde a esta circunstancia. No por el mero hecho de su muerte, ni por falta de reverencia, pues tienen derecho a los requiem verdaderos, quienes en vida jamás le han sustraído virtudes o encubierto vicios, sino  por la perspectiva histórica corta aún. Existe todavía muchos aconteceres no escritos. Testimonios vivos que esperan la purificación de la muerte. Testimonios muertos que esperan la purificación de la vida. Hoy es el presente, y la sombra de Natalicio González, el reivindicador del indio paraguayo, se proyecta aún sobre nosotros. Cuando acabe su oscuridad o advenga su luz, entonces se dirá la última palabra.
    Mientras tanto como no somos jueces, para adsorber o condenar, sino simplemente seres humanos sensibles, solo podemos repetir la simple letanía de los justos: lágrimas para el escritor, perdón para el político.

ROQUE VALLEJOS             


POEMA



Cayendo en el ocaso
de nuestra vida
la sangre que como simiente
se agita
en estertores
creyendo en la sombra,
verdades amargas,
por el camino
de la noche empedrada de estrellas
con los brazos
quietos de indiferencias,
como viento senil
la boca reseca
de palabras
los pasos vacilantes
esperando
la salvación
con un río de adioses
el latido que el
aire lleva
y un paso roto
que arrastre la tierra roja


AGONÍA DISPERSA EN MIL RELOJES



Traer desde el fondo del abismo
Partículas de nada
sonriendo
entre las manos.

Mirar eternamente hacia
constelaciones absurdas
buscando anhelando
un signo que no vendrá.

Dibujar con maníes
en los espejos triturados
rostros enigmáticos
de musas transfiguradas
sobre monedas taciturnas.

Buscar la libertad
que
agrieta los trópicos
inunda los cuerpos
y puebla el oxígeno.

Coleccionar deseos
como si fuesen un mapa de tréboles
que gira
alrededor de mi mente

Construir laberintos subterráneos
con fósiles arrancados
al
sudor de las tinieblas.

Ese
es el monótono
destino
del hombre
hermano desconocido que a nuestro lado
y
bajo los paralelos tortuoso de la sangre
sufre.




Ilustración de A. SEPPE



ENSAYO N. 1

BERNARDO SCHWARZTMAN


El canto de un ave se prolonga en un desesperado grito. Nace un clamor
en la selva virgen y se mece la copa de un mango; sobre el mango, canta un
ave, y su canto se prolonga en un desesperado grito…
   La paloma cruza el cielo azul. La paloma fija sus alas, desaparecen sus
ojos y sus patas. Un niño admira a la paloma y feliz, ríe. La paloma cambia
de color, y ya no es paloma. La ráfaga de la ametralladora mata al niño
   En un recodo del camino, un niño de ojos verdes platica con un conejo
de ojos rojos. Lo invita a correr, y el conejo dice:-“no”; lo invita a jugar, y el conejo dice: “no”. Al llevar la cabeza hacia la izquierda, para terminar el último “no”, la cabeza del conejo se desprende, y caen muchos tornillos.
El niño llora. El niño está solo.
    -La corrupción de los hombres es cada día mayor- dice la vieja.




POEMA


JOSEFINA DI TORE


Muerte de rostro morado
Porqué acechas mi vida
Y no llegas a mí?
Porqué oh muerte
intento acariciarte
si tan sólo consigo
agonizar entre tus dientes?

Me hieres y lastimas
me arrastro y me abrazas
y si cierro los ojos
la tierra se muda
los años se quiebran
y yo,
no vivo ni muero

Oh muerte quisiera amarte pero te odio
Oh vida quisiera odiarte pero te amo.




Ilustracion de RICARDO MIGLIORISI


NOSTALGIA ROTA EN MI RECUERDO

EDGAR VICENTE VOLPE


Murió
la inmensidad
que se entregaba al éxtasis
Mi corazón invernado añorando llora
de aquellos momentos
que florecieron al arrullo del estío
Rotas
quedaron esas dulces frases
cortadas en silencio
por el filo de las horas
Seguí
recogiéndolas en mi recuerdo
desojadas
como gotas de olvido
y…
mi alma
embriagada de ti
no pudo más de presa
y huyó
siguiéndote los pasos

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La Direcciónde EPOCA, se solidariza al dolor que enluta a la familia Vallejos- Pérez Garay y no podemos sino incluir lo que dijera René Dávalos, el 19 del cte. en el programa “Suplemento Radial”, que es también nuestro unánime sentir.


 

Ilustracion de RICARDO MIGLIORISI


REQUIEM POR LA SRA. LOYDA PÉREZ GARAY DE VALLEJOS

   Loyda Pérez Garay, era una amiga nuestra. Muchas veces al volver de esta audición o de cualquier otro lugar, hablábamos con ella y nos gustaba hacerlo por que era inteligente, brillante y nos quería.
   Todos sabíamos que estaba muy enferma, y que más que la vida misma la retenía en las habitaciones de la vida el amor por sus hijos, por verlos llegar adonde se habían propuesto juntos, con ella.
Pero sin embargo, nadie de nosotros pensaba en realidad que vendría la muerte hasta su lecho y le diría: vamos.
   Ahora, Loyda Pérez Garay de Vallejos está muerta.
   Extendemos la mano y podemos tocar su muerte.
   No va a estar con nosotros después de las jornadas, pero conversará con nuestro corazón en el recuerdo.
   El suplemento Radial Literario dedica enteramente esta audición en su homenaje, con
música solamente porque ya en sí la muerte es con una negra música.

RENE DÁVALOS



ÚLTIMAMENTE se ha tornado una costumbre en nuestro medio la publicación de libros de poesía antes de cumplir los 20 años, como si el hecho de traspasar esa fecha coloca a la persona e una posición de esterilidad poética o cultural, y para peor se valoriza en demasía a personas que ha cumplido este ciclo, considerándolos como únicos poetas representativos.
   Entre las diversas recopilaciones de poesía publicadas, debemos mencionar, la que iniciase Roque Vallejos en 1961, con su “Pulso de Sombra”, y en 1964 con “Los Arcángeles Ebrios”, que demostraron la fibra poética de Vallejos, que recientemente recibiera el premio John F. Kennedy, del Centro Cultural Paraguayo Americano, por unanimidad.
En 1965, publica Nelson Roura, sus “Poemas”, que le señala como una de las mejores promesas, reunidas todos los elementos para una perduración; posteriormente Reneé Ferrer Alfaro, da a conocer “ Hay surcos que no se llenan”, con una cantidad de poesías, que denotan una sensibilidad poco común, entre nuestras poetas; e 1966 editan las EDICIONES EPOCA, dependiente de nuestros periódico, dos libros de poesías y son “La Huella desde Abajo”, de Adolfo M. Ferreiro, y “ Apacible Fuego” de Guido Rodríguez Alcalá, completándose todo ello con el libro “Buscar la Realidad” de Rene Dávalos, editador por los cuadernos de la Colibrí, la poesía de Dávalos es una de las mejores muestras que se hayan logrado en lo que respecta a poesía vanguardista.
   Entre otros logros, conseguidos por los jóvenes, figura el Premio de “La Tribuna” que obtuviera en 1963, José Antonio Pratt, con “Pavel”, que significó toda a etapa nueva en lo que respecta al campo del cuento; asimismo las poesías que presentaron en el Homenaje a García Lorca, organizado por los Amigos del Arte, con la presencia de Pedro Gamarra Doldán, y Emilio Pérez Cháves.
   La aparición de la revista universitaria de Cultura “Criterio” integrada por un grupo de jóvenes universitarios de prestigio, que viene a sumarse en su número 1º a la tarea ya inicia en la vida secundaria por “Época”, hace tres años.
   Dentro del campo pictórico, debemos recordar al 1er. Premio TAYI 1966, William Riquelme y la prestigiosa trayectoria de Ángel Higinio Yegros y José Antonio Pratt Mayans. 
    Enrique Careaga, que obtuvo recientemente premios como el de Córdoba, en que se puso de manifiesto su capacidad creadora y la presentación de otros como Ricardo Migliorisi, Félix Varela, Francisco Alonso y Bernardo Krasniasky, que auguran un buenísimo porvenir a la pintura paraguaya.    


IMÁGENES DE NUESTRO HERMOSO PARAGUAY



Fotografía de FERNANDO ALLEN