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viernes, 31 de diciembre de 2010

RAFAEL ELADIO VELÁZQUEZ - BREVE HISTORIA DE LA CULTURA EN EL PARAGUAY - Impreso en el CENTRO DE PUBLICACIONES, 1999 / Texto: CAPITULO I - AMÉRICA Y LA CULTURA UNIVERSAL



BREVE HISTORIA DE LA CULTURA EN EL PARAGUAY
Obra de
© RAFAEL ELADIO VELÁZQUEZ
Impreso en el CENTRO DE PUBLICACIONES
Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”
Asunción-Paraguay
1999 (328 páginas)

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NOTA PRELIMINAR
Este libro tiene por objeto presentar un cuadro sintético de la evolución de la cultura en el Paraguay, tomando como base la bibliografía existente en la materia y los resultados de investigación de campo y de archivo. Se dirige preferentemente a profesores y estudiantes paraguayos, más sin constituir por ello un manual.
Esta finalidad ha determinado que se contemplen los diversos puntos del programa vigente de Historia de la Cultura en el Paraguay, sin ceñirse estrictamente a su orden de materias, y que datos de interés para una comprensión general de los temas tratados, pero que del punto de vista pedagógico podrían quizá omitirse o reducirse a la mera referencia circunstancial, vayan impresos en cuerpo más pequeño.
Al final de cada capítulo, se anota la bibliografía correspondiente al mismo. No incluye ella todas las fuentes utilizadas, sino que tiende a orientar al lector que desee ampliar o comprobar lo afirmado en el libro.
** Si hemos logrado proporcionar a docentes y alumnos una fuente de información útil para sus estudios, y al lector interesado en el conocimiento del pasado paraguayo más allá de los esquemas cronológicos, material e información, nos sentiremos satisfechos.
Asunción, agosto de 1999

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INDICE
NOTA PRELIMINAR
CAPÍTULO 1 - AMÉRICA Y LA CULTURA UNIVERSAL
CAPÍTULO II - LOS GUARANÍES / APÉNDICE
CAPÍTULO III - LA LEGISLACIÓN DE INDIAS / APÉNDICE
CAPÍTULO IV - LA EDUCACIÓN Y LAS LETRAS EN LOS PRIMEROS AÑOS COLONIALES / APÉNDICE II / APÉNDICE II / APÉNDICE III
CAPÍTULO V - ACCIÓN CULTURAL DE LA IGLESIA / APÉNDICE
CAPÍTULO VI - LOS JESUITAS Y LA CULTURA PARAGUAYA / APÉNDICE
CAPÍTULO VII - LOS COMUNEROS DEL PARAGUAY
CAPÍTULO VIII - ÚLTIMOS DÍAS COLONIALES EN EL PARAGUAY
CAPÍTULO IX - LA ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA
CAPÍTULO X - LA ÉPOCA DE DON CARLOS ANTONIO LÓPEZ
CAPÍTULO XI - LA EDUCACIÓN EN LA ÉPOCA DE LOS LÓPEZ
CAPÍTULO XII - LA POST-GUERRA
CAPÍTULO XIII - LA CULTURA DE POST-GUERRA
CAPÍTULO XIV - HASTA LA GUERRA DEL CHACO
CAPÍTULO XV - LA EDUCACIÓN EN EL PERIODO 1900-1935
CAPÍTULO XVI - VIDA CULTURAL HASTA LA GUERRA DEL CHACO
CAPÍTULO XVII - ARTES Y LETRAS DE NUESTRO TIEMPO
CAPÍTULO XVIII - LAS CIENCIAS Y EL ENSAYO EN EL SIGLO XX
CAPÍTULO XIX - LA EDUCACIÓN EN LOS ÚLTIMOS AÑOS



/////////////////

CAPITULO I
AMÉRICA Y LA CULTURA UNIVERSAL



EL CONCEPTO DE CULTURA. AMÉRICA COMO REALIDAD NUEVA PARA LA CULTURA OCCIDENTAL. DIFUSIÓN DE LA CULTURA OCCIDENTAL EN INDIAS: CONSECUENCIAS POLÍTICAS, SOCIALES, ECONÓMICAS, ESPIRITUALES Y CULTURALES.


I. EL CONCEPTO DE CULTURA
La voz cultura puede ser tomada en varios sentidos, afines, pero de distinta amplitud. Así, para Gino Germani significa "el conjunto de las normas, valores, conocimientos y objetos materiales creados y transmitidos por el hombre" (1). Es ésta la acepción más lata e incluye expresamente en la cultura a los valores.
Algo más restringida es la de Rickert, cuando contrapone los conceptos de naturaleza y cultura. "Es naturaleza el conjunto de lo nacido por sí, oriundo de sí y entregado a su propio crecimiento. Enfrente está la cultura, ya sea como lo producido directamente por un hombre actuando según fines valorados, ya sea si la cosa existe de antes, como lo cultivado intencionalmente por el hombre en atención a los valores que en ella residan" (2). La religión, la moral, el derecho, la política, el lenguaje, las letras, las artes, las ciencias, la técnica y la actividad económica entran de este modo en el ámbito de la cultura. Esta tiende a la realización de los valores: el Derecho (manifestación cultural) busca realizar el valor Justicia.
De menor amplitud es la concepción de Simmel para quien, en síntesis de Ellwood, la cultura comprende "todo lo que es aprendido mediante la comunicación entre los hombres", y constituye "la característica distintiva y universal de las sociedades humanas" (3). El fin de la cultura es el perfeccionamiento de la naturaleza del hombre, y no puede ser acción cultural la que tenga por objeto destruir los valores esenciales de aquélla.
Por último, está la noción popular, más vulgarizada, de la cultura. Esta abarca el lenguaje, las ciencias, las letras y las artes. Vida cultural es la actividad desarrollada para realizarlas.
Habitualmente, la acepción popular de un vocablo es más lata e imprecisa, menos definida, que la científica o la filosófica. En el presente caso, sin embargo, se produce lo opuesto: la voz "cultura", en su sentido usual, designa las formas superiores y últimas del acaecer cultural.
(1) Gino Germani. "Política y sociedad en una época de transición", pág. 15. Editorial Paidos, Buenos Aires.
(2) Heinrich Rickert, "Ciencia cultural y ciencia natural", traducción de Manuel García Morente, pág. 47. Colección Austral, Buenos Aires.
(3) Charles A. Ellwood, "Cultura", en el "Diccionario de Sociología", compilado por H.P. Fairchild. Fondo de Cultura Económica, México.



II. AMÉRICA COMO REALIDAD NUEVA PARA LA CULTURA OCCIDENTAL
Al considerar el tema de la incorporación del Nuevo Mundo a la cultura universal, debemos tener presentes dos aspectos de la cuestión: de un lado, el impacto que produce el descubrimiento de América en el mundo civilizado, su incorporación como realidad nueva a las concepciones y a los conocimientos de entonces, y del otro, la forma y las repercusiones de la expansión de la cultura occidental en la propia América.
Los primeros descubrimientos extienden el mundo conocido, confirman presunciones sobre la magnitud de la tierra y abren un área considerable a la difusión de las normas y los usos de Occidente.
Los viajes colombinos y los que se suceden hasta la circunnavegación de Magallanes y Elcano dan lugar al desarrollo de nuevas teorías, las cuales han de evolucionar y perfeccionarse hasta las conclusiones de Copérnico y de Galileo. Además de la cosmografía, se enriquecen la geografía, las ciencias naturales y la antropología, con datos concretos sobre tierras, especies animales y grupos humanos hasta ese momento ignorados.
Se acrecienta la cantidad y la variedad de bienes para satisfacer las necesidades. El maíz (4), el tomate, el cacao, la papa, el tabaco y otros vegetales, a los que en el siglo XIX se sumará el caucho, contribuyen a mejorar sensiblemente las condiciones de vida del europeo. Crece la existencia de oro y plata, y se altera la relación hasta entonces vigente entre los respectivos valores de cambio de ambos metales preciosos, lo que afecta el sistema monetario de los dos estados occidentales. La mayor capacidad de pago de España y la circunstancia de que su productividad no se desarrolle correlativamente estimulan a sus proveedores. Los países manufactureros se benefician con el incremento de las compras y de la circulación de riquezas, hasta llegarse al auge del mercantilismo.
La navegación cobra impulso. Los iniciales éxitos españoles inducen a las demás potencias marítimas a fomentar y perfeccionar sus flotas. Los portugueses exploran la ruta del Océano Indico y, amparados en el tratado de Tordesillas, descubren el Brasil, en tanto que los ingleses inician sus viajes por el Atlántico Norte. Cambia el centro de poder en Europa. El Mediterráneo cede en importancia con relación al Atlántico. Alcanzan plenitud España y Portugal, hasta entonces no tan ligada al acontecer europeo, así como también Inglaterra, oceánica como aquéllas. Los logros de la monarquía española alteran profundamente la fisonomía política del continente. España, durante los reinados de Carlos V y Felipe II, es indiscutiblemente la primera potencia del mundo conocido. Los puertos del Mediterráneo no alcanzan a recuperarse de la merma de poder y riqueza que estas transformaciones representan para ellos. Italia, con sus florecientes repúblicas y sus fuertes principados, se convierte en campo de batalla de conquistadores extranjeros, y ejércitos españoles y franceses se disputan allí la supremacía.
Conviene, sin embargo, poner de resalto que el descubrimiento y la conquista de América no son la única causa de tan trascendentes cambios: constituyen un factor más, que suma su peso a la decadencia del feudalismo, a la gradual unificación política de los estados nacionales, a la generalizada afirmación del poder de la realeza, a la aparición de la burguesía como fuerza y al Renacimiento, para estructurar el nuevo orden de cosas.
(4) Aun cuando existen testimonios arqueológicos que parecen indicar que el maíz era ya conocido en la India, el mismo lo fue en Europa a raíz del descubrimiento de América.



III. DIFUSIÓN DE LA CULTURA OCCIDENTAL EN INDIAS
Si grande es la influencia del descubrimiento de América en la cultura, la política y la economía europea, mucho mayor y más radical es la que se percibe en los mismos órdenes en las tierras recién allanadas a la penetración cristiana.
La difusión de las prácticas de vida y de los conocimientos europeos y la implantación del poder español producen honda y perdurable transformación en las costumbres y en la situación de los pueblos aborígenes. Tanto los imperios más desarrollados, como las parcialidades nómadas y primitivas, se ven sometidos a una nueva ley a un nuevo poder. Del mestizaje, surge un tipo humano distinto de los que le dieron origen. Una estructura social, política, económica y cultural se quiebra, para dar lugar a otra, importada e impuesta por los conquistadores.
En el presente esquema, nos circunscribimos a América Española, porque el Paraguay, tema central de nuestro estudio, formó parte de ella y en su seno se desenvolvió durante todo el período colonial. Debido a tal circunstancia, prescindiremos de las interesantes realizaciones de Portugal, Inglaterra y Francia en esta parte del mundo, si bien a ellas cabe aplicar por extensión muchas de las afirmaciones que siguen.


CONSECUENCIAS POLITICAS.

Se establece, desde 1492, el imperio español, seguido pronto por los poderes portugués y británico, y en menor escala, por establecimientos franceses y holandeses. La instauración de este orden de cosas, de raíz foránea, no obedece a un traspaso de jurisdicción de los indígenas a los europeos, sino que es resultado de conquista, de apropiación de territorios y de sumisión de pueblos, por las armas o por otros recursos fundados en la superioridad técnica y cultural de los nuevos denominadores.
Desde el primer momento, los españoles establecen órganos de autoridad y normas legislativas para regir sus posesiones americanas, que al entrar en vigencia, derogan el más primitivo ordena miento político de las sociedades aborígenes. Algunas instituciones, aunque muy pocas, son aceptadas y adaptadas por los conquistadores: tal es el caso de la mita incaica y el del cacicazgo, de cuyos alcances nos ocuparemos más adelante.


EN EL ORDEN SOCIAL.

La sumisión de las comunidades nativas, las migraciones provocadas en algunos casos por las guerras, la quiebra de las instituciones existentes a la llegada de los españoles, y muy especialmente, el mestizaje, determinan una no menos radical transformación en el aspecto social.
Los indígenas, aun aquellos que antes investían jerarquía real o noble, dejan de integrar las capas superiores de la sociedad. Sometidos al tributo, a la mita y al servicio personal, y reducidos a pueblos fundados por los conquistadores, deben aceptar, sin alternativa, las nuevas condiciones de vida.
En el área del Caribe, se produce la total extinción del elemento aborigen.
Los mestizos, frutos de las uniones entre españoles e indias, forman un grupo nuevo, intermedio, de diferente condición social en las diversas regiones del imperio español.
Los negros, traídos en gran número de África, desde comienzos del siglo XVI, constituyen la clase esclava, privada de la mayor parte de los derechos reconocidos a las demás. Por uniones, generalmente ilegítimas, contribuyen a dar vida a nuevas variedades de mestizos: mulatos, zambos, zambahigos, cuarterones.
Por encima de las demás castas, integrando el grupo dominante en todos los órdenes de actividad, se hallan los españoles. Tal denominación corresponde, tanto a los oriundos de la península, como a los criollos, hijos de europeos que han nacido en Indias.
En síntesis, comentes inmigratorias europeas y africanas, mestizaje, supresión de la anterior estructura política y económica, y vigencia de nuevos usos, determinan una tajante transformación social.


LA ECONOMÍA.

Los españoles introducen prácticas económicas europeas. Con ellos, aparecen la concepción occidental de la propiedad privada, el comercio, la moneda y el artesanado, y se generaliza la vida urbana. Los recursos naturales son sometidos a una explotación más intensiva y contribuyen, no solamente a satisfacerlas necesidades locales, sino que en grado preferentes se los destina a enriquecer a la metrópoli.
Los medios de subsistencia mejoran notablemente con la introducción del ganado mayor y menor, de las aves de corral y otras especies domésticas, y de cultivos agrícolas procedentes de ultramar. Cabe destacar en especial el impacto económico de la introducción de las bestias de carga y de tiro y de la rueda, y de la difusión del uso del hierro. Al asentarse aquí una sociedad de raíz occidental, aumentan las necesidades y se diversifican los consumos.
La arquitectura, las obras públicas, la navegación y los demás medios de comunicación sufren alteraciones fundamentales, y se modifican también las relaciones laborales, con el establecimiento y generalización de la encomienda, el servicio personal, la esclavitud africana, los contratos de trabajo y los salarios.
La empresa al estilo europeo, los oficios y cierta división del trabajo, regulados por leyes estables, que rigen en toda la extensión del imperio español, contribuyen a intensificar el grado de transformación económica.


IMPACTO ESPIRITUAL.

La religión católica desplaza a los diversos cultos aborígenes y los proscribe. Los indios son evangelizados y se convierten en gran número y de modo ininterrumpido a la fe de los nuevos señores. La Iglesia establece su jerarquía, y Arzobispos, Obispos, Cabildos Eclesiásticos y Curas, con la cooperación activa de las órdenes religiosas, toman a su cargo el gobierno espiritual. Tribunales de la Inquisición, con agentes en las provincias, funcionan en las capitales de los virreinatos, en tanto que universidades y seminarios forman al clero americano, pues criollos, mestizos e indígenas tienen acceso a la dignidad sacerdotal y al episcopado.
La implantación del cristianismo como único credo autorizado determina también transformaciones morales, cuya intensidad puede medirse por la extinción de la poligamia y de la antropofagia.


VIDA CULTURAL.

Al establecerse en sus nuevos dominios, los españoles divulgan las ciencias, las letras y las artes de Occidente. En el continente americano, se leen y se editan libros. Además y por especial recomendación de las autoridades metropolitanas, se estudia física y humana del Nuevo Mundo.
La lengua española se convierte en el medio de comunicación universal de los habitantes de toda América, constreñidos antes por el carácter local de sus idiomas y dialectos precolombinos. Coadyuvan a una rápida evolución el uso del alfabeto latino y la imprenta.
Excepcional es el caso del guaraní, única lengua indígena aceptada por españoles, criollos y mestizos, aún después de integrado a la nueva sociedad el grupo que la había utilizado como propia.
Desde 1551, funcionan dos universidades, la de San Marcos, en Lima, y la de México, a las que luego se agregan otras, de las cuales nos interesa especialmente la de Córdoba, fundada en 1613 por el paraguayo Fray Herrando de Trejo y Sanabria, por haber sido la única ubicada en la Cuenca del Plata y a la que concurrieron de preferencia los paraguayas. Establecidas principalmente para la formación del clero americano, pronto agregaron a sus estudios los jurídicos y, algunas, ya en el siglo XVII, las ciencias médicas. Teólogos, filósofos, juristas y médicos criollos, vinieron a constituir el núcleo de la clase culta en cada ciudad indiana.
Los colegios, convictorios, conventos, seminarios, reducciones y otros establecimientos religiosos, son también importantes centros de difusión cultural.
La escritura latina, la lengua española, la imprenta, las universidades y demás centros de enseñanza, las casas de religión, los tribunales y los organismos administrativos, sumados a la migración española, contribuyen todos a una acentuada transformación cultural.


BIBLIOGRAFÍA
*. Francisco Romero, "El hombre y la cultura" (Colección Austral). H. Rickert, "Ciencia cultural y ciencia natural" (Idem).
*. José Ortega y Gasset, "Las Atlántidas" (Revista de Occidente Madrid).
*. Francisco Ayala, "Introducción a las ciencias sociales" (Aguilar, Madrid).
*. Francisco Morales Padrón, "Fisonomía de la conquista indiana" (Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla).
*. Silvio Zavala, "Ensayos sobre la colonización española en América" (Emecé Editores, Buenos Aires).
*. Pedro Henríquez Ureña, "Historia de la cultura en América Hispánica" (Col. “Tierra Finase”, Fondo de Cultura Económica, México).
*. Eladio Velázquez, "Democracia hispano-americana" (Buenos Aires, 1947).



ENLACE RECOMENDADO:



LA REVOLUCIÓN DEL 14 Y 15 MAYO
Resumen de
JULIO CÉSAR CHAVES
BIBLIOTECA HISTÓRICA PARAGUAYA
DE CULTURA POPULAR
VOLUMEN Nº 1
Asunción - Buenos Aires
Setiembre 1957

jueves, 15 de julio de 2010

OSCAR PINEDA - CRONOLOGÍA BÁSICA DE LA HISTORIA PARAGUAYA / DATOS DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO (2009)

“CRONOLOGÍA BÁSICA
DE LA HISTORIA PARAGUAYA”
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Editorial Don Bosco,
Asunción - Paraguay,
2009 (109 páginas)
.
PRESENTACIÓN
Es bien sabido que los sucesos políticos - militares son la espina dorsal de la historia de cualquier nación. El país mismo, su propia existencia, es desde todo punto de vista la de un ente político. Los acontecimientos se registran de presidente a presidente o de rey a rey, sea cual fuera, el título del gobernante o el sistema político imperante en el país en cuestión. Por lo tanto, cualquier cronología que se haga, tendrá como cuaderna, malla o esqueleto unificador los avatares políticos que en no pocas ocasiones están íntimamente ligadas a los aconteceres militares. Sin embargo, en esta Cronología, y con el afán de poder capturar en gran medida el accionar transversal del hombre, se han insertado también muchos de los acontecimientos y datos culturales, religiosos, económicos, demográficos, etc., que constituyen la fecunda veta creadora, el progreso relativo y el dinamismo colectivo que identifican al ser nacional en su paso por el tiempo.
Este material de consulta reúne en sus páginas todas las fechas "más importantes" para el Paraguay, un buen número de las "importantes" y también alguna que otra "no tan importante" ; partiendo de la base que, a partir de cierto nivel, de acuerdo a las actividades, gustos, necesidades, inclinación, profesión u ocupación de cada uno, ciertos datos tendrán siempre más valor o significado que otros.
Este es un trabajo inconcluso, porque la historia nunca acaba, y como tal, la cronología de la misma tampoco, a menos que acabe toda la humanidad, que es objeto eterno de esta preciada ciencia social. Parodiando a Platón podemos decir que solo los muertos han visto el fin de la historia. Todos los días suceden nuevos hechos que tienen importancia vital, que nutren con su caprichoso y misterioso dinamismo los torrentes insoldables de la historia. Algunos están a simple vista y otros, de acuerdo al devenir de los acontecimientos, adquieren la importancia que lo vuelven trascendentes en el tiempo.
Los datos aquí expuestos fueron íntegramente sacados del más del centenar de materiales bibliográficos que se exponen al final. Lamentablemente en no pocos casos, para un mismo hecho, se encuentran dos o más fechas completamente diferentes, por lo que se tuvo que optar por la que más veces se repetía, o por la que era más acorde con relación a otros acontecimientos conexos.
En muchos casos hay instituciones que aparecen y desaparecen, o que vuelven a aparecer unos años después con otros nombres. En nuestro país, tan convulsionado por el trajín político, en numerosas ocasiones, cierta institución es inaugurada y habilitada y al poco tiempo, con otro gobernante, desaparece, y con el siguiente nuevamente vuelve a aparecer o a abrirse con un nombre diferente. Así entonces, a lo largo de la Cronología, se puede apreciar que ciertos nombres de instituciones son relativamente parecidos, y que en verdad las funciones son las mismas. Eso no solo ocurre con las instituciones. También puede pasar con leyes y disposiciones. En realidad, pocas son las cosas que son verdaderamente "nuevas bajo el sol".
Este material, como cualquier otro que trate de plasmar en datos objetivos la a veces extremadamente confusa maraña de la historia, no está exento de error. Sin embargo, por su cúmulo de información imprescindible y esencial, es un trabajo que tiene el potencial de ayudar en mucho a la elaboración de materiales históricos de fundamental importancia, más aún ahora que estamos a menos de dos años de celebrar el bicentenario de la independencia patria.
Para los datos económicos, quisiera agradecer en forma particular al Sr. Eduardo Freschenko del Banco Central del Paraguay y al diligente seguimiento de valores monetarios de mi amigo, el Ingeniero Samuel Hirschkorn.
En todo momento fue mi intención el crear un material de consulta económico y de gran utilidad para los estudiantes, docentes o el ciudadano común con afán de conocer o tener presente las fechas capitales que hacen al ser nacional. Espero desde ya, haber cumplido con éste propósito, y que todos podamos beneficiarnos al develar de entre sus páginas, y año tras año, los hechos, datos, cifras, aventuras y avatares que dan, de modo particular y variado, sus llamativos matices a nuestra rica historia patria.
Y recuerden que la HISTORIA continúa... OSCAR PINEDA

INDICE
Presentación
Dedicatoria
Cronología Básica de la Historia Paraguaya
*. Pre-Historia / Historia / 1400 / 1500 / 1700 / 1800 / 1900 / 2000
Bibliografía
Algunas fechas importantes que se celebran en Paraguay.
.
La Editorial Don Bosco tiene el agrado de
invitarle/s a Ud/s a la presentación del libro:
“CRONOLOGÍA BÁSICA
DE LA HISTORIA PARAGUAYA”
de
OSCAR PINEDA
.
a llevarse a cabo el día
Martes 10 de Noviembre de 2009,
a las 19:00 Hs. en la Sede Central de la AFEMEC
(Asociación de Funcionarios y Empleados del
Ministerio de Educación y Cultura),
sito en 14 de Mayo Nº 971 c/ Manduvirá.

Se referirá a la obra el Ministro de Educación y Cultura
Dr. Phil. LUIS ALBERTO RIART MONTANER
y
el Coronel D.E.M. HUGO MENDOZA MARTÍNEZ,
Historiador, Profesor de Ciencias Sociales de la UNA y
Comandante del Estado Mayor del
Comando Logístico de las FF.AA. de la Nación
.
** Amenizará el acto el destacado arpista LISANDRO CARDOZO, quien, acompañado de la guitarra de JUAN CARLOS VALDEZ, ejecutará temas folklóricos y patrióticos paraguayos.
** Apoyan este acto el PEN Club del Paraguay, la Sociedad de Escritores del Paraguay y la AFEMEC (Asociación de Funcionarios y Empleados del Ministerio de Educación y Cultura)
.
Contratapa de
“CRONOLOGÍA BÁSICA DE LA HISTORIA PARAGUAYA”
“Es bien sabido que los sucesos políticos – militares son la espina dorsal de la historia de cualquier nación. El país mismo, su propia existencia es, desde todo punto de vista, la de un ente político. Los acontecimientos se registran de presidente a presidente o de rey a rey, sea cual fuera, el título del gobernante o el sistema político imperante en el país en cuestión. Por lo tanto, cualquier cronología que se haga, tendrá como cuaderna, malla o esqueleto unificador los avatares políticos que en no pocas ocasiones, están íntimamente ligadas a los aconteceres militares. Sin embargo, en esta Cronología, y con el afán de poder capturar en gran medida el accionar transversal del hombre, se han insertado también muchos de los acontecimientos y datos culturales, religiosos, económicos, demográficos, etc., que constituyen la fecunda veta creadora, el progreso relativo y el dinamismo colectivo que identifican al ser nacional en su paso por el tiempo. Este material de consulta reúne en sus páginas, todas las fechas “más importantes” para el Paraguay; un buen número de las “importantes”, y también alguna que otra “no tan importante”, partiendo de la base que a partir de cierto nivel, de acuerdo a las actividades, gustos, necesidades, inclinación, profesión u ocupación de cada uno, ciertos datos tendrán siempre más valor o significado que otros. Este es un material de consulta imprescindible, económico y de gran utilidad para estudiantes, docentes o el ciudadano común con afán de conocer o tener presente las fechas capitales que hacen al ser nacional. De entre sus páginas, y año tras año, surgen los nombres, hechos, datos, cifras, aventuras y avatares que dan, de modo particular y variado, sus llamativos matices a nuestra rica historia patria”.
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BREVE BIOGRAFÍA DEL AUTOR OSCAR PINEDA
** Nació el 25 de enero de 1967 en Asunción del Paraguay, aunque en el seno de una tradicional familia originaria de Villeta del Guarnipitán. Diseñador Gráfico y Editorial, es funcionario antiguo del Ministerio de Educación y Cultura y presta servicio en la Dirección de Currículum de la Dirección General de Currículum, Evaluación y Orientación. Miembro fundador y primer secretario del Club de Amigos de la Ópera Platea Lírica y actual presidente del Centro Paraguayo de Polemología, es también miembro activo de la Sociedad de Escritores del Paraguay y del PEN Club Paraguay.
** Estudioso diligente de la Historia en general y de la Historia Militar en particular, tiene en su haber numerosos escritos como ser “Los Guaraníes, los Jesuitas y las Misiones del Paraguay”, “Así fue la Revolución Rusa” y el trabajo en formato enciclopedia “Grandes Líderes Militares de la Historia”, un apasionante recorrido por cinco mil años de encuentros bélicos a través de 212 biografías de connotados maestros de la guerra.
** Tiene artículos que han aparecido en la 4ta. Época del periódico liberal Alón, entre los que se encuentran un estudio sobre la batalla de Boquerón y una primera parte de “Así fue la Revolución Rusa”.
** Obtuvo una Mención de Honor especial otorgado por el jurado de la 13° Edición del Concurso de Cuentos Club Centenario por el escrito “Camille”. En el 2005 ganó el Primer Premio en el Concurso de Cuentos Jorge Ritter organizado por La Casona Coomecipar y Servilibro con el escrito “Los Idus de Marzo” que forma parte de la colección presentada en el libro “15 Cuentos Ocurrentes, Recurrentes y Ocurridos” que fue lanzado en el 2007 bajo los auspicios del Fondec (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes) y la editorial Servilibro. En el 2008, por segundo año consecutivo, una obra suya: “Camille y otros cuentos” fue elegido por el Jurado de Escritores del Fondec y Servilibro para su publicación. Tiene además una “Cronología Básica de la Historia Paraguaya”, que se presenta aquí y una novela histórica: “Los Paraguayos - La estirpe de los Soriano” de próxima aparición.
.
PARA CONTACTO:
Editorial DON BOSCO - Edgar Ruiz Díaz, gerente
Teniente Fariña c/ Cap. Figari
Telf.: 021 223 423 – 021 223 482
Cell.: 0971 341 703
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martes, 15 de junio de 2010

CÉSAR CRISTALDO DOMÍNGUEZ - LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA 1864 -1870 / Prólogo: HERIB CABALLERO CAMPOS / Texto: ANTECEDENTES DE LA GUERRA

LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA
1864 -1870 -1ª PARTE
Por CÉSAR CRISTALDO DOMÍNGUEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
COLECCIÓN
LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 6
© Editorial El Lector
Director Editorial: Pablo León Burián
Coordinador Editorial: Bernardo Neri Farina
Director de la Colección: Herib Caballero Campos
Diseño de portada: Celeste Prieto
Diseño Gráfico: César Peralta G.
Corrección: Nidia Campos
Portada: Batalha do Avahy, óleo de Pedro Américo,
Museu Nacional de Belas Artes, Rio de Janeiro.
Fotografías del Museo
e Instituto de Historia Militar de Asunción.
Hecho el depósito que marca la Ley 1328/98
I.S.B.N. 978-99953-1-078-3
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria.
Tel. 610 639 - 614 258/9
www.ellector.com.py
Esta edición consta de 15 mil ejemplares
Asunción – Paraguay 2010.

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CONTENIDO
PRÓLOGO / INTRODUCCIÓN
-. ANTECEDENTES DE LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA:
Cuestiones de límites / Expansionismo brasileño / Deseo de reunificación del antiguo Virreinato del Río de la Plata / Posición agresiva de la diplomacia imperial hacia el Paraguay / La Alianza de 1851-1852 / La Alianza entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil / El Tratado de Paraná de 1856 / El Tratado de Paraná de 1857
-. LA CRISIS POLÍTICA URUGUAYA: Antecedentes de la cuestión uruguaya / Revolución en el Uruguay / Puntas del Rosario 18 de junio de 1864 / Prosecución de la guerra civil en el Uruguay / Recusación del general Francisco Solano López como árbitro en la cuestión uruguaya
-. EL ULTIMÁTUM PARAGUAYO DEL 30 DE AGOSTO DE 1864
-. LA INVASIÓN BRASILEÑA
-. DEFENSA LEGÍTIMA DEL PARAGUAY
-. TRANSFONDO ECONÓMICO DE LA GUERRA:
El Imperio del Brasil y sus intereses económicos en el Uruguay / El Imperio del Brasil y la amenaza de sus intereses económicos por el Paraguay / Exportación de Yerba Mate
-. EL APRESAMIENTO DEL MARQUÉS DE OLINDA
-. LAS NEGOCIACIONES BRASILEÑAS CON BUENOS AIRES:
Protocolo Saraiva - Elizalde del 22 de agosto de 1864 / El Protocolo Elizalde-Pereira Leal de octubre de 1864:
-. LOS EMIGRADOS PARAGUAYOS EN BUENOS AIRES: La Sociedad Libertadora de la República del Paraguay
-. LA ASOCIACIÓN PARAGUAYA: Antecedentes / Creación de la Asociación Paraguaya
-. LA LEGIÓN PARAGUAYA: Negociaciones de los legionarios con el Imperio del Brasil / Negociación de los legionarios con la Argentina
-. LOS PROYECTOS MONÁRQUICOS ATRIBUÍDOS AL MARISCAL LÓPEZ: La boda imperial / La corona imperial
-. LA CAMPAÑA DE MATO GROSSO: Inicio de las operaciones militares / La primera batalla de la guerra contra la Triple Alianza / El regreso triunfal de los jefes de la expedición
al Alto Paraguay
-. EL CONGRESO EXTRAORDINARIO DEL 5 AL 19 DE MARZO DE 1865
-. LAS OPERACIONES DE LA DIVISIÓN DEL SUD:
Negociaciones del general Francisco Solano López con el general Urquiza / Solicitud del gobierno paraguayo para el paso de tropas por territorio argentino / La traición del general Justo Urquiza al gobierno del Paraguay
-. CAMPAÑA DE CORRIENTES: Ocupación de Corrientes / Batalla del Río San Lorenzo / Batalla de Corrientes / Batalla Naval de Riachuelo / Ejecución del general Wenceslao Robles / Combate en Romero Guasú / Evacuación de la Provincia de Corrientes
-. CAMPAÑA DE URUGUAYANA: Organización de la División del Uruguay / San Borja. El paso de la División del Uruguay / Batalla de Mbutuy / Batalla de Yatay / Capitulación en Uruguayana
-. EL TRATADO SECRETO DE LA TRIPLE ALIANZA
-. CAMPAÑA DE HUMAITÁ:
Batalla de Corrales / Batalla de Estero Bellaco / La gran batalla de Tuyutí / Divulgación del Tratado Secreto de la Triple Alianza Batallas de Yataity Corá, Boquerón y Sauce / Conferencia de Yataity Corá / Batalla de Curupayty / Otros intentos por alcanzar la paz / Batalla de Isla Tajy / Batalla de Tatajyvá / Batalla de Potrero Obella / Segunda batalla de Tuyutí
-. SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PARAGUAY-1864-1867
-. SITUACIÓN SOCIAL DEL PARAGUAY 1864 -1867
-. CONCLUSIÓN PARCIAL
-. EL AUTOR
-. FUENTES CONSULTADAS


PRÓLOGO
En esta primera parte de la GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA (1864-1870), sexto volumen de la Colección la Gran Historia del Paraguay escrito por CÉSAR CRISTALDO DOMÍNGUEZ, quien es uno de los exponentes de la nueva generación de historiadores connacionales, que contribuyen con nuevas miradas a los procesos históricos de nuestro país.
En este libro el autor presenta todos los aspectos de las causas de la Guerra de la Triple Alianza, lo que para muchos historiadores fue la primera guerra total del mundo occidental. Este conflicto fue un punto de inflexión en la historia paraguaya.
Cristaldo explica detalladamente los diversos acontecimientos que fueron configurando las condiciones en las cuales estalló la conflagración en la que se vieron involucrados todos los países de la Región del Río de la Plata. Dicha guerra está muy presente en la memoria colectiva de la sociedad paraguaya con el apelativo de "GUERRA GRANDE".
La "Guerra Grande", fue una debacle para el sistema productivo paraguayo, se constituyó en una catástrofe demográfica, por lo tanto su estudio es más que recomendable para comprender el desarrollo histórico de nuestra sociedad a partir del derrumbe de un estado y de una nación que tuvo que rehacerse desde las cenizas.
El libro rescata la rivalidad comercial en torno a la yerba mate entre los productores paraguayos y los productores del Río Grande del Sur, siendo este rubro una de las causas de la queja de los productores y ganaderos brasileños en contra de las formas de producción en el Paraguay.
En esta línea Cristaldo, aporta interesantes datos que proveen una mirada actual sobre un conflicto que en pocos años más se recordará su sesquicentenario. Con un lenguaje ameno y práctico el autor presenta las negociaciones entre el gobierno del Uruguay y del Paraguay, las causas de la invasión brasileña al Uruguay y la implicancia de dicha medida en la decisión del gobierno de Francisco Solano López de intervenir en defensa del gobierno uruguayo.
El volumen desarrolla las tres campañas ofensivas: Mato Grosso, Uruguayana y Corrientes, así como la campaña defensiva de Humaitá, relatando las diversas batallas, sus consecuencias y los pormenores que permiten al lector conocer los inicios de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).
Por lo tanto, esta primera parte de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) se constituye en un valioso material bibliográfico para todos los lectores que desean conocer la evolución de la sociedad paraguaya a lo largo del tiempo.
HERIB CABALLERO CAMPOS

INTRODUCCIÓN
La Guerra contra la Triple Alianza constituyó una de las conflagraciones más grandes que haya sucedido en la América del siglo XIX, pues arrastró a cuatro países en una de las vorágines guerreras más sangrientas hasta entonces, siendo el Paraguay el país más castigado por los hechos de la guerra.
Los antecedentes y las causales que han detonado este conflicto bélico son varios, en primer término podemos mencionar, las eternas disputas de las coronas española y portuguesa por las posesiones territoriales en América del Sur, las ambiciones desmedidas de ambas coronas por atesorar las tierras y las riquezas que encontraron en el nuevo continente.
En segundo orden encontramos el incumplimiento de los Tratados, tanto de Tordesillas, de Permuta y de San Ildefonso. Principalmente la falta de acatamiento, respeto y cumplimiento del Tratado de Tordesillas, firmado en 1494, por parte de Portugal, quien nunca renunció a llevar la marca de Tordesillas hasta ganar las costas del Pacífico.
Los Tratados de Permuta y de San Ildefonso, tampoco dieron los resultados esperados para encontrar una salida honorífica y honrosa a la antigua querella territorial que sufrían ambas coronas. La primera, antes de brindar una solución pacífica, fue la causante de la Guerra Guaranítica, debido a que la Compañía de Jesús no acataba la disposición de que algunos pueblos guaraníes pasen a la jurisdicción portuguesa. La segunda que estableció la creación de una comisión demarcadora de límites que nunca pudo entrar en funciones. Recordemos que don Félix de Azara y el capitán Juan Francisco de Aguirre, fueron los representantes españoles para el estudio correspondiente de los límites en disputa.
La jurisdicción paraguaya sobre las Misiones (Argentinas y Uruguayas) era irrefutable, pero colisionaba con la tesis del gobierno de Buenos Aires de que todas las Intendencias y las Gobernaciones Subordinadas que integraban el extinguido Virreinato del Río de la Plata, automáticamente formaban parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta postura bonaerense chocaba con la decisión paraguaya expresada en la nota del 20 de Julio de 1811 enviada al gobierno de Buenos Aires, donde se le informaba la decisión irrenunciable del Paraguay de constituirse en una nación soberana, manteniendo relaciones amistosas con Buenos Aires. Sólo después de un cambio en la política interna argentina que se dio como consecuencia del triunfo del general Justo Urquiza en 1852, posibilitó el reconocimiento de la independencia del Paraguay.
Con el Imperio del Brasil existían antiguos problemas territoriales, debido en primer lugar por la falta de establecimiento de los límites entre ambos países. La vieja política lusitana de llevar la marca de Tordesillas hasta el punto más occidental del territorio sudamericano lo han cumplido con creces sus herederos brasileños, invadiendo territorios paraguayos durante más de tres centurias.
El Tratado firmado por el Paraguay con el Imperio Brasil en 1850, representaba una garantía para el mantenimiento del Equilibrio político del Río de la Plata, pero justamente uno de los signatarios del tratado mencionado, fue quien violando lo acordado desencadenó lo que más tarde sería la Guerra contra la Triple Alianza. Además del aplazamiento por seis años del estudio de las cuestiones limítrofes entre el Paraguay y Brasil, ocasionó que ese impase diplomático vaya agudizándose con el correr de los años.
El presente capítulo Volumen VI La Guerra contra la Triple Alianza 1864-1870 Parte 1ª 1864-1867, trae temas atrapantes e interesantes, muchas veces escritas por reacciones viscerales y emocionales, que impedían tener una visión más amplia de las causales de la guerra ya sea exógenas o endógenas y el objetivo del presente capítulo es llevar a la opinión pública el relato de los hechos en la manera más objetiva posible.
Iniciamos el recorrido histórico con la alianza entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil, que trajo consecuencias muy graves para la estabilidad política en el Río de la Plata. En esta alianza los dos países más poderosos de Sudamérica se atribuían el derecho a decidir sobre los destinos de dos naciones pequeñas: El Paraguay y el Estado Oriental del Uruguay.
La crisis uruguaya es considerada como la detonante del conflicto que desembocó en la gran Guerra del 65. Y precisamente la intromisión brasileño-argentina en los asuntos internos del Uruguay ahondó la gravedad de la crisis arrastrando al Paraguay en el conflicto, del cual terminaría siendo la víctima de esta insensatez. Se analizan también los trasfondos económicos de la guerra.
La Doctrina del Equilibrio del Plata, era defendida por el gobierno de la República del Paraguay, debido a que la independencia del Uruguay era considerada vital para el devenir del Paraguay, por ello es que la invasión del ejército brasileño al territorio uruguayo fue considerado "Casus Belli", lo que llevó al gobierno paraguayo, primero advertirle y luego declararle la guerra al Imperio del Brasil a consecuencias de dicho atropello.
La declaración de guerra al Imperio del Brasil obedeció a dos hechos fundamentales que nosotros consideramos:
1) La falta de respuesta del gobierno brasileño a la nota paraguaya del 30 de agosto de 1864 y
2) La invasión del territorio uruguayo por el Imperio del Brasil, violando de esa manera el Tratado firmado con el Paraguay en 1850.
Una vez declarada la guerra al Imperio del Brasil, el gobierno paraguayo inicia la campaña de Mato Grosso, con dos objetivos:
1° Estratégico: eliminar cualquier fuerza de ataque que el Imperio del Brasil pueda utilizar a través de la retaguardia paraguaya.
2° Político: recuperar los territorios considerados pertenecientes al Paraguay y que se hallaban en discusión con el Imperio del Brasil.
El gobierno paraguayo nunca tuvo una animadversión hacia el gobierno de la República Argentina, pero éste tuvo una actuación injusta al no permitir el paso del ejército paraguayo por su territorio, pero sí autorizó al ejército brasileño el tránsito por sus territorios y sus ríos. Ante esta circunstancia el gobierno paraguayo no tuvo otra alternativa que declararle la guerra a la Argentina, por considerarlo ligada a los intereses del Imperio del Brasil, en sesión del Honorable Congreso Nacional del 9 de marzo de 1865.
Mientras se debatía la existencia de la República del Paraguay, en Buenos Aires los emigrados paraguayos que no estaban de acuerdo con los gobiernos de los López, fundaban la Asociación Paraguaya en sesión del 21 de diciembre de 1864, por la cual la flamante organización, afirma el historiador paraguayo Juan B. Gill Aguinaga, pretendía erigirse en algo así, como un gobierno nacional en el destierro.
El 20 de marzo de 1865, el mariscal Francisco Solano López dispuso la creación de la formación de la División del Sud bajo el comando inmediato del brigadier general Wenceslao Robles, para la campaña de Corrientes. Para engrosar las tropas que ya estaban situadas en Humaitá y en Paso de Patria, desde el gran Campamento de Cerro León fueron trasladados diez batallones. Además las tropas que estaban siendo instruidas por el Sgto. mayor Pedro Duarte en Villa de la Encarnación y en Santa Teresa, constituían las fuerzas sobre las cuales se iniciarían las campañas de Corrientes y Uruguayana.
Una vez que terminó la campaña de Corrientes, el Presidente de la República, mariscal Francisco Solano López, dio las instrucciones, para el regreso del contingente paraguayo que operaba en la Argentina. Allí se inició la campaña de Humaitá, donde se desarrollaron las principales batallas de la guerra contra la Triple Alianza.
La situación económica al inicio de la guerra comenzó a resentirse por la imposibilidad de exportar o importar productos, ya que la única salida del Paraguay al exterior estaba bloqueada por la Escuadra brasileña.
Entre 1865 y 1867 casi la nación entera estaba en armas, sólo los hombres mayores, ancianos y los niños permanecían en la retaguardia en las tareas agro-ganaderas, además de las mujeres. Las escuelas de primeras letras funcionaron en la mayoría de los casos hasta 1866, debido al enrolamiento de casi todos los maestros al ejército nacional.

ANTECEDENTES DE LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA
CUESTIONES DE LÍMITES
Una de las cuestiones que tuvieron mayor transcendencia en el conflicto que desembocó en la Guerra de 1864/1870, fue la herencia que encontraron los nuevos países sudamericanos luego de su independencia. Nos interesa fundamentalmente analizar las cuestiones diplomáticas, primeramente entre los Reinos de España y Portugal, que a pesar de la firma de varios tratados sobre sus respectivas jurisdicciones, nunca pudieron solucionarse definitivamente, debido a que el Reino de Portugal, nunca renunció a un centímetro de sus posibilidades expansionistas y por otro lado, la excesiva tibieza de la diplomacia española.
El Tratado de Tordesillas firmado en 1494, estipulaba a favor de Portugal sólo un pequeño sector del continente recién descubierto. Para los intereses lusitanos había que romper con la marca de Tordesillas, y rehacer la conformación brasilera al compás de la voluntad de expansión ilimitada que animaba a monarcas, navegantes y diplomáticos de Portugal. En 1680 la corona portuguesa dispuso la fundación de la Colonia do Sacramento, sobre la margen oriental del Río de la Plata, en abierta violación del Tratado de Tordesillas. Esta colonia serviría de trampolín para la posterior conquista de todos los territorios del Plata
Cuando las dos coronas ibéricas negociaron un nuevo tratado, en 1750, donde se establecerían los nuevos linderos, ya nadie se acordaba del Tratado de Tordesillas y con la firma del Tratado de Permuta de 1750, las posesiones portuguesas en América se triplicaron gracias a la genial actuación del diplomático Alejandro de Gusmao, brasilero natural de Santos. La hábil artimaña consistió en la devolución a España de la Colonia do Sacramento, a cambio de las Misiones Orientales. Además consiguió para los intereses portugueses, la admisión del principio del uti posidetis como título de dominio. Y según Efraím Cardozo, la jugada maestra consistió en la falsificación cartográfica hecha por Alejandro de Gusmao, que fue aceptada sin pestañeó por las cortes.
La Colonia do Sacramento fue recuperada en varias ocasiones por las tropas españolas, pero su débil diplomacia la perdió en los Tratados de Utrech en 1715 y de París en 1763. El 1° de octubre de 1777, se firmó el Tratado de San Ildefonso, que reprodujo casi textualmente la línea demarcadora de 1750. Siempre con el señuelo de la restitución a Portugal de la Colonia do Sacramento, que en esa fecha estaba en poder de los españoles, el Marqués de Pómbal obtuvo la consagración y la homologación de las otras enormes adquisiciones que Alejandro de Gusmao obtuviera en 1750. Después de la guerra de 1801 entre España y Portugal, ésta se apoderó de los territorios de Río Grande del Sur al norte del Quarehim y en 1816, ocuparon la Banda Oriental del Uruguay, ante la pasividad de Buenos Aires, que prefería más a los brasileños que al general Artigas.
En 1856 se firmó el tratado Berges - Paranhos, el cual establecía la prórroga por seis años del estudio de las cuestiones de límites entre el Paraguay y el Imperio del Brasil. Esta prórroga expiró en 1862 sin que se pudiera encontrar una solución, y en esos momentos falleció el Presidente don Carlos Antonio López. El nuevo presidente del Paraguay, general Francisco Solano López, heredó esta carga pesada, además de que tampoco se habían solucionado con la Argentina las cuestiones de límites. A espaldas del Paraguay, la Argentina y el Imperio del Brasil, establecieron según sus conveniencias sus futuros límites con el Paraguay, según quedó establecido en el Art. XVI del Tratado de la Triple Alianza.

EXPANSIONISMO BRASILEÑO
Entre las tantas herencias legadas del Reino de Portugal al Imperio del Brasil, se encuentran dos aspectos fundamentales que tuvieron repercusión en el río de la Plata: Una excelente diplomacia, y la visión expansionista como política de gobierno. En 1822 don Pedro I rompió todo lazo de sujeción a Portugal y se ciñó la corona de Emperador. Siguiendo el nuevo imperio con la política expansionista anexó el Uruguay, al que denominó Provincia Cisplatina. Esto generó la guerra contra Buenos Aires. Pero gracias a la intervención de Inglaterra, se resolvió salomónicamente un viejo pleito: El Uruguay, no sería ni de Buenos Aires ni del Imperio del Brasil. El expansionismo brasileño no tenía fin, por ello tuvo dificultades territoriales con casi todos los países de América del Sur, salvo Chile.
El expansionismo brasileño, heredado de los portugueses, casi causó la guerra con el Paraguay, ya en 1850, cuando construyeron en territorio paraguayo el fuerte Pan de Azúcar. Mediante una enérgica reacción del presidente paraguayo don Carlos Antonio López, quien dispuso que una fuerza militar desaloje por las buenas o por las malas a los usurpadores del territorio patrio, lo cual fue cumplido. Si el expansionismo brasileño hubiese tenido un poco de mesura, el problema de límites se hubiera solucionado en 1856, en el Tratado Berges - Paranhos, si renunciaba a su ambición sobre los territorios comprendidos entre los ríos Blanco y Apa.
Afirma el politólogo brasileño Luiz Alberto Moníz Bandeira, que "puede afirmarse que el Brasil, en siglo XIX, realizó una política colonial e imperialista sobre los países de la cuenca del plata, contando con la organización, la ideología, la experiencia y la tradición de dominio del viejo Estado portugués. Como cualquier potencia de la época, recurrió a las operaciones diplomáticas, militares y financieras, a fin de asegurar la consecución de sus propios objetivos económicos y políticos que podían a grosso modo, servir a la expansión mundial del capitalismo.

POSICIÓN AGRESIVA
DE LA DIPLOMACIA IMPERIAL HACIA EL PARAGUAY
La posición agresiva de la diplomacia imperial se inició en 1854, en este sentido el politólogo brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira menciona una afirmación del diplomático imperial Duarte de Ponte Ribeiro en 1854, de utilizar todos los medios posibles para derrocar al presidente Carlos Antonio López y resolver los problemas pendientes con el Paraguay. Inclusive recomendó la detención del hijo del presidente paraguayo, general Francisco Solano López, procedente de Europa, cuando llegue a tocar cualquier puerto brasileño.
También el senador Joao Antonio de Miranda, representante de la provincia de Mato Grosso, abogó por el uso de las armas contra el Paraguay, respaldando la opinión del Vizconde del Uruguay, en varios de sus discursos ante el Parlamento brasileño, durante las sesiones de 1857-1858. Ese mismo año el Almirante Marqués de Lisboa fue comisionado a adquirir 10.000 rifles y seis navíos de guerra, además de otros pertrechos de guerra. En 1857, por el Tratado firmado con la Confederación Argentina, ésta le dejaba las manos libres para someter al Paraguay en caso de guerra. No cabe duda de que el Imperio del Brasil se preparaba para dirimir sus problemas con el Paraguay a través de las armas.

DESEO DE REUNIFICACIÓN
DEL ANTIGUO VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

Desde aquel 14 de mayo de 1811 en que los criollos paraguayos tomaron el poder en la provincia del Paraguay, se inició un proceso de segregación de Buenos Aires confirmado por los siguientes hechos: la nota a Buenos Aires del 20 de julio de 1811 y la firma del Acta de la Independencia en 1842.
Conocida la pretensión del gobernador de Buenos Aires, don Juan Manuel de Rosas, de restaurar el Virreinato del Río de la Plata mediante la reincorporación del Paraguay, la diplomacia del Imperio del Brasil hizo una jugada política, que eliminó cualquier intento de anexión del Paraguay como provincia: fue el reconocimiento de la independencia del Paraguay en 1844.
Aún así el Dictador Rosas, a pesar del pedido del gobierno paraguayo, nunca reconoció la Independencia del Paraguay. Pues hasta el congreso argentino le autorizó a disponer de los recursos necesarios, en aras de la reincorporación del Paraguay.
En el Artículo XVI del Tratado de la Triple Alianza se estampó parte del antiguo sueño de restauración del virreinato, que decía: La República Argentina quedará dividida de la República del Paraguay por los ríos Paraná y Paraguay, hasta encontrar los límites del Imperio del Brasil, siendo éstos, en la ribera derecha del río Paraguay, la Bahía Negra.
Es decir, se adueñarían de la totalidad del Chaco boreal paraguayo. Por suerte este artículo no se cumplió, ni tampoco el sueño del Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina Rufino de Elizalde, quien expresó al Encargado de Negocios de la Gran Bretaña en Buenos Aires Mr. E. Thornton, que "esperaba vivir bastante para ver la incorporación de las Repúblicas Oriental, Paraguaya y Boliviana a la Confederación Argentina".


LA ALIANZA ENTRE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA
Y EL IMPERIO DEL BRASIL
LA ALIANZA DE 1851-1852
La batalla de Caseros en 1852, donde el general Justo Urquiza derrotó al Dictador Rosas, significó el inicio del dominio brasileño en ambas márgenes del Plata. Por los tratados de 1851, impuestos al nuevo gobierno de Montevideo en mayo de 1852, la República Oriental pasó a ser política y financieramente un protectorado imperial. Era inútil que la inmensa masa de la población oriental rechazara esta dependencia: ahí estaban los tratados, los patacones, los buques de guerra y las fuerzas de ocupación para que la hegemonía imperial se cumpliera.
La Argentina de Urquiza y Mitre no podía oponerse al predominio brasileño sobre la tierra hermana; Urquiza lo había convenido antes de la caída de Rosas y sería inútil que después de Caseros quisiera borrar con el codo sus escritos. Tenía que resignarse a su triste suerte de satélite, enjugándola con el pedido de patacones a título de "aliado del Emperador". No era Rosas como lo temió en su momento el Enviado del Emperador, Honorio Hermeto. Además la situación política del general Urquiza no estaba consolidada en Buenos Aires y el mismo Enviado Imperial se encargaba de moverle el piso. Lo habían obligado a dar la garantía argentina exigida por el Brasil a los tratados de 1851. Con ella no solamente aceptaba el protectorado brasileño en el Estado Oriental sino renunciaba en nombre de la Argentina a las Misiones Orientales.
El cisma entre Buenos Aires y las trece provincias restantes, prolongado de 1852 a 1861, fue aprovechado por el Imperio del Brasil como por Inglaterra, Francia y Estados Unidos, para arrancar bocados a la soberanía argentina. En 1853, por los tratados de San José de Flores, Urquiza entregó los ríos argentinos a la navegación de las tres últimas potencias a cambio de ayudarle a escapar de los porteños. Al empezar ese año, e iniciarse el sitio de Buenos Aires, habían sido las tropas de desembarco inglesas, francesas y brasileñas de las escuadras de estación en el Plata quienes impidieron la entrada a la ciudad del ejército federal de Hilario Lagos.
Según el historiador argentino José María Rosa "No se conocen los detalles de las negociaciones del Vizconde de Abaeté con el general Urquiza, porque los documentos de la Confederación se extraviaron misteriosamente". Sin embargo Ramón Cárcano afirmó que se convino una alianza militar entre el Imperio del Brasil y el general Urquiza, que no fue confirmada en Río de Janeiro, porque no estaba el Imperio del Brasil con intención de emprender una guerra contra Buenos Aires además del Paraguay.
De todos modos al imperio del Brasil le bastaba un tratado de amistad con el general Urquiza donde se incluyese la libre navegación del Río Paraguay y la obligación del general Urquiza de sustentarla ante don Carlos Antonio López; si surgía un conflicto paraguayo-brasileño por esa causa, el general Urquiza quedaba maniatado al Imperio del Brasil.

EL TRATADO DE PARANÁ DE 1856
En febrero de 1856 llegó a Paraná el vizconde de Abaeté Limpo de Abreu, Ministro de Negocios Extranjeros del Imperio del Brasil. Se debe su presencia a la difícil situación del Imperio del Brasil con el Paraguay, que estuvo en 1854 al borde de una guerra evitada por haber cedido el imperio en sus pretensiones. Esto podría reanudarse y el Imperio del Brasil necesitaba de apoyo.
El general Justo Urquiza quería que el Imperio del Brasil se desentendiese de los liberales porteños, y a este precio firmaría cualquier compromiso. El Imperio del Brasil pidió que le dejase las manos libres en Paraguay y en la República Oriental y el presidente argentino aceptó.
El 7 de marzo de 1856 se firmó el Tratado de Paraná, entre el representante imperial Limpo de Abreu, Vizconde de Abaeté y el general Justo José de Urquiza, presidente de la Confederación Argentina. La firma de este tratado no era sino uno de los reflejos políticos de la alianza de 1852, cuando el general Urquiza con la ayuda de tropas brasileñas, logró derrocar al Dictador, don Juan Manuel de Rosas.
Lo firmado en Paraná, era un Tratado de Amistad y Navegación argentino-brasileño donde se estipulaba la libertad del Imperio del Brasil para actuar en el Paraguay y la República Oriental, y también para navegar los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, tanto por embarcaciones mercantes como de guerra (Art. 14), obligándose a emplear los medios a su alcance para que la República del Paraguay adhiriera a las estipulaciones que preceden (Art. 20).
Ante un eventual conflicto entre el Paraguay y el Imperio del Brasil, (por el Art. 19) quedaba permitido el transito y abastecimiento de la escuadra imperial por el Paraná sin sufrir molestia alguna. Además, la Confederación neutralizaba la isla Martín García para mejor seguridad de la navegación brasileòa (Art. 18).
Comenta Ramón Cárcano "todas estas cláusulas del Tratado de Paraná consagraron el triunfo de la diplomacia brasileña, sancionaron y afianzaron su política tradicional respecto al Paraguay y al Uruguay y a la libre navegación de los ríos que ya estaba resuelta por la legislación argentina y aseguraron al gobierno de la Confederación como su colaborador y aliado". Sigue diciendo el historiador argentino R. Cárcano, que "el imperio del Brasil pidió al general Urquiza que le dejase las manos libres en Paraguay y Uruguay, y el presidente argentino aceptó".
Agradecido al general Urquiza, el Emperador del Brasil don Pedro II le mandó las insignias de la Orden del Cruzeiro; por Caseros le había dado en 1852, además de las insignias de la Orden del Cristo.

EL TRATADO DE PARANÁ DE 1857
En 1857 se habían agravado las relaciones diplomáticas entre la República del Paraguay y el Imperio del Brasil. El presidente paraguayo, don Carlos Antonio López estaba disgustado con la ley de los mares, como llamaba a la libre navegación fluvial, que firmaron la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil el año anterior, que querían imponerse al río Paraguay, y menos deseaba allanarse a las pretensiones de límites y de injerencia política de los brasileños. La guerra estuvo por estallar.
En Buenos Aires los periodistas liberales (menos el oriental Juan Carlos Gómez que dirigía "Tribuna") eran partidarios de la causa de la libertad, es decir la causa del Imperio del Brasil, en cambio los federales de la confederación, no obstante la atadura del Tratado de Abaeté, se manifestaron favorables al Paraguay, que llamaban causa de América. Para la política exterior imperial era necesario ratificar de manera firme el apoyo del general Urquiza para neutralizar a su partido; con el general Urquiza de su lado, el Imperio del Brasil podría presionar mejor a López o hacerle en condiciones más favorables la guerra.
El gabinete de San Cristóbal liderado por el Marqués de Olinda envió a Paraná a José María de Silva Paranhos, luego Vizconde de Rio Branco, quien debía hacerle aceptar al general Urquiza un posible tránsito de tropas brasileñas por territorio de la Confederación Argentina en caso de guerra con el Paraguay, y luego seguir a Asunción a fin de resolver pacíficamente, si podía, el grave conflicto paraguayo-brasileño. El Tratado fue firmado por José María Paranhos y el general Justo José de Urquiza en enero de 1857.
Paranhos conocía muy bien a Urquiza y sabía el lenguaje que le gustaba: el patacón. Según el historiador argentino José María Rosa el levantamiento del general Urquiza en alianza con el ejército brasileño contra Rosas en febrero de 1852 1e costó 400.000 patacones. Tan propicio encontró Paranhos al general Urquiza, que no le sacó solamente el importante compromiso que ponía militarmente al Paraguay a merced del Imperio del Brasil. También le hizo firmar tres tratados:
1° De navegación, mejorando las condiciones del anteriormente firmado por el Vizconde de Abaeté.
2° De extradición, por sobre la Constitución Argentina de 1853, que decía que los esclavos brasileños no perdían su condición servil por pisar territorio argentino.
3° De límites, renunciando la Confederación Argentina a la parte de Misiones que le correspondía al oeste de los ríos Pepiri Guazú y San Antonio.
Pero los acuerdos entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil, no pararon y prosiguieron esta vez en el campo económico. Para el efecto llegó a Paraná don Ireneo Evangelista de Souza, recientemente agraciado con el título nobiliario de Barón de Maúa, dueño del banco más poderoso de Sud América (y uno de los más fuertes del mundo en esa época), venía a establecer una filial del Banco Maúa en la ciudad argentina de Rosario con privilegio de institución oficial de gobierno y facultada para emitir billetes de papel. El control financiero de la Confederación Argentina lo tendría una institución bancaria brasileña.
La oposición a la injerencia brasileña en la Confederación Argentina comenzó a tener eco, tanto en Buenos Aires como en el interior y un ejemplo fue la denuncia hecha por el periodista Carlos Bouquet en el periódico cordobés El Imparcial, señalando que el tratado de límites despojaba a la Confederación Argentina de 4.500 leguas y acusaba al Ministro Santiago Derqui de la infamia. Además denunciaba que la Constitución Nacional Argentina, consagraba en su Art. 15 "que los esclavos que de cualquier modo se introduzcan queden libres por el solo hecho de pisar territorio de la República", pero es letra muerta para el emisario signatario de nuestro oprobio con el Imperio del Brasil.
Con poca habilidad el diario oficial Nacional Argentino de Paraná salió a la defensa de los tratados diciendo: "La propiedad de esclavos por súbditos brasileños debe respetarse constitucional-mente... porque es un acto constitucional el respeto a la propiedad extranjera".
Por sobre la Constitución Nacional Argentina, jurada en 1853, el general Urquiza, antepuso sus intereses y compromisos personales antes que los intereses superiores de la Confederación que gobernaba y firmó tratados con el Imperio del Brasil, enemigo histórico de los países del Plata por su política expansionista, que apeligraba la existencia misma de todas ellas.
Pero esa oposición a la que deben agregarse los furibundos artículos de Juan Carlos Gómez en Tribuna de Buenos Aires pidiendo una inmediata guerra al Imperio del Brasil, consiguió algún resultado; la Cámara de Diputados de la Confederación Argentina modificó el tratado de límites borrando las pretensiones brasileñas. Eso no era lo convenido con Paranhos, y éste se negó a canjearlo en esas condiciones. Había que aguardar mejores tiempos: "El Imperio debió esperar la liquidación de la próxima guerra del Paraguay, que ya se diseñaba, para reanudar la campaña", dijo Ramón Cárcano.

CONCLUSIÓN PARCIAL
En presente tomo VI LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA 1864 PARTE I 1864- 1870, hemos presentado los principales antecedentes y hechos que se convirtieron en las causales exógenas de la gran guerra contra la Triple Alianza, donde elaboramos las siguientes conclusiones:
a. La cuestión de límites y el expansionismo brasileño: lamentablemente la terrible herencia de los tratados de Tordesillas, Utrech, París, Permuta, San Ildefonso, dejaron a los nuevos Estados emancipados, un problema de antigua data, que no pudo ser salvado por medios diplomáticos, debido a dos factores: la política expansionista brasileña, que impidió a la diplomacia imperial renunciar a los territorios comprendidos entre los ríos Apa y Blanco. Esta concesión hubiera evitado las periódicas crisis entre el Paraguay y el Imperio del Brasil. También la Argentina tuvo su grado de responsabilidad al otorgarle paso libre (en su momento) a la escuadra brasileña y negarle el transito a las tropas paraguayas por territorios que aún estaban en litigio y que ancestralmente pertenecieron al Paraguay.
b. La crisis del Uruguay: el Paraguay fue víctima de la vorágine que lo arrastró a la guerra contra la Triple Alianza, porque salió en defensa del Uruguay, en consecuencias a dos situaciones: primeramente por el Tratado de 1850, firmado entre el Paraguay y el Imperio del Brasil, por el cual las dos naciones se comprometían a defender la integridad del Uruguay ante una agresión internacional. Paradójicamente el Brasil, uno de los signatarios del Tratado de 1850, lo incumplió e invadió el Uruguay, respaldado en el Tratado de 1851 firmado entre el imperio del Brasil y el Uruguay, que perimió en 1861 y que no fue revalidado. Además de la complicidad del gobierno argentino, el cual brindó todos los apoyos necesarios al general Venancio Flores violando el principio de neutralidad que tanto defendía su cancillería.
c. El sistema de alianza contra el Paraguay: estos acuerdos fueron urdidos lentamente desde la década de 1850, ampliada desde la misión del Vizconde de Abaeté a Paraná y consolidado por José María Paranhos ante el general Urquiza al año siguiente. Las alianzas fueron apuntalándose en 1864, con los acuerdos de Puntas del Rosario, los protocolos Saraiva - Elizalde (22/08/1864) y Pereira Leal - Elizalde (22/10/1864), en momentos en que el Paraguay aún no había declarado la guerra a ningún país de la Alianza.
d. El trasfondo económico de la guerra: sobre este punto se concluye que incidieron dos factores:
1) La competencia que significó la yerba mate paraguaya para los productores brasileños de las provincias de Paraná, y Río Grande del Sud.
2) La recuperación de la soberanía arancelaria por parte del gobierno uruguayo de don Bernardo Berro, que se contraponía a los intereses de las saladeras brasileñas, que funcionaban tanto en territorio uruguayo como en territorio del imperio.
e. Ingenuidad diplomática paraguaya: a nuestro criterio la diplomacia paraguaya pecó de ingenua, teniendo en cuenta que se enfrentaba al cuerpo diplomático más astuto de América. El gobierno paraguayo confió en las gestiones de los Encargados de Negocios, que tenían funciones limitadas, además no contaban con la infraestructura correspondiente a una legación formal. Es decir, la falta de embajadas en Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires y por extensión en Europa y los EE. UU., impidieron contrarrestar al efecto producido por el enjambre de diplomáticos imperiales diseminados en América y Europa.
f. El heroísmo paraguayo: en las Campañas de Mato Grosso, Corrientes, Uruguayana y Humaitá, no ocurrió otra cosa que la confirmación del heroísmo paraguayo, parafraseando a don Manuel Domínguez, en donde el ejército y el pueblo paraguayo en su conjunto, escribieron con letras inmarcesibles, la gran hazaña, de luchar hasta la muerte por la defensa de la independencia del Paraguay. Coimbra, Mbuty, Yatai, Riachuelo, Corrales, Estero Bellaco, Tuyutí, Curupayty Tatajyvá y otras batallas, no fueron sino ejemplos del denuedo con que el pueblo paraguayo, defendió su derecho a existir como un país libre y soberano en el concierto de las naciones, cumpliendo con el lema sagrado de: "Independencia o Muerte".

FUENTES CONSULTADAS
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BEATRÍZ GONZÁLEZ DE BOSIO - CARLOS ANTONIO LÓPEZ, VIDA Y OBRAS / Fuente: EL PARAGUAY DURANTE LOS GOBIERNOS DE FRANCIA Y DE LOS LÓPEZ.

CARLOS ANTONIO LÓPEZ
VIDA Y OBRAS
(Enlace a datos biográficos y obras
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SEMBLANZA DE CARLOS ANTONIO LÓPEZ
Nacido en la capital el 4 de noviembre de 1792, y bautizado por un padre recoleto, en julio del año siguiente en la iglesia de San Roque, según atestigua la partida de bautismo en el Archivo Nacional de Asunción. En Manorá quedaba la solariega casa de los López, muy cerca de Ybyra'y, sitio de la quinta de su antecesor el doctor Francia. Hijo de MIGUEL CIRILO LÓPEZ y MELCHORA INSFRÁN, padres de una numerosa y honorable familia de seis varones y dos mujeres que recibieron una aventajada educación en el marco de las oportunidades del Paraguay de la época. Martín el hijo mayor siguió la carrera eclesiástica, se hizo franciscano y más tarde fue durante muchos años párroco en Yuty, Departamento de Caazapá. Basilio Antonio, perteneció también a la orden franciscana, cuando el dictador había secularizado las órdenes religiosas ocupó el curato de Pirayú, Departamento de la Cordillera. Posteriormente llegaría a Obispo, don Carlos fue alumno del Real Colegio Seminario San Carlos centro de formación de los mayores valores del país. Primero alcanzará el grado de manteísta, posteriormente aprueba Filosofía y Teología cuando importantes acontecimientos se cernían en Europa y en América, la Revolución de Mayo en Buenos Aires y la expedición 'auxiliadora' de Manuel Belgrano a nuestro país.
Enseñó Artes, Teología y Dogmática Moral de acuerdo con el texto del padre Natal Alexandro y Teología Escolástica según Santo Tomás.
El Colegio Seminario San Carlos, quedó convertido en cuartel bajo el gobierno del doctor Francia y sus aulas se trasladarían a una casa particular. Posteriormente, López debió abandonar obligadamente la enseñanza y encaminó sus pasos hacia el foro ejerciendo la abogacía.
Don Carlos no pudo involucrarse en los sucesos de Paraguarí y Tacuary por su extrema juventud en el momento, ni en los acontecimientos de Mayo, Los Congresos de 1811 y de 1813, procesos políticos que tuvieron como finalidad la formación de la primera República Independiente de América del Sur y la posterior entronización en el poder del Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia.
Don Carlos que había vivido aislado en la residencia de su familia, posteriormente se casó con Juana Pabla Carrillo hija de Pedro Ignacio Carrillo, fallecido y María Magdalena Vianna. Esta había contraído segundas nupcias con don Lázaro de Rojas y Aranda, caballero de alto linaje y de cuantiosa fortuna, que dotó con esplendidez a sus hijastros los Carrillo. Doña Juana Pabla recibió como dote una estancia en Villa del Rosario. A ella iba con frecuencia el matrimonio dedicándose López a administrar con capacidad y entusiasmo el establecimiento, y afirman que lo hizo progresar. Tuvo con Juana Pabla Carrillo cinco hijos Francisco Solano, Inocencia, Venancio, Rafaela y Benigno. Inocencia se casó con el Coronel Vicente Barrios, luego General y Ministro de Guerra; Rafaela con don Saturnino Bedoya en primeras nupcias, y viuda de este, con el brasileño Melcíades Augusto Acevedo Pedra, en años posteriores a la guerra. Los tres varones murieron solteros aunque dejando descendencia, y con los tres fue un trágico sino. El Mariscal murió en Cerro Corá el 1º de Marzo de 1870, Benigno fue fusilado en San Fernando y Venancio sucumbió en los últimos días de la guerra luego de larga prisión.
Don Carlos, la mayor parte de su tiempo lo pasaba en su quinta de la Santísima Trinidad, hoy Jardín Botánico - y de allí venía raras veces a la capital para atender sus negocios y asuntos. Con espíritu altruista sirvió a los conciudadanos que hasta él llegaban en procura del consejo del amigo o el dictamen del letrado. Su vida en el campo le permitió auscultar las aspiraciones del pueblo y meditar acerca de sus problemas y como resolverlos. En palabras de justo Pastor Benítez, "completó su formación en la universidad práctica de Villa del Rosario".
A la muerte del dictador en 1840 la situación del país era delicada y la crisis evidente, las pasiones políticas vislumbraban la anarquía y la junta que gobernaba, actuaba sin orientación.
El Congreso sin convocar, los puertos sin abrir. Era imperioso buscar una persona para salvar a la República de la anarquía en que se hallaba amenazada, y los militares acordaron dirigir un pliego cerrado a este Señor a nombre de la Patria. Atendiendo al llamado bajó a la capital para instalarse en su quinta de Trinidad. Él también había aconsejado de inmediato la necesidad de un Congreso.

SEGUNDO CONSULADO
Como se había señalado ninguna de las juntas Militares que tomaron el poder a la muerte del doctor Francia pudo mantenerse vigente. El Sargento Romualdo Duré derrocó el gobierno de la junta presidida por Ortiz pues el Congreso fue postergado sine die -un modesto sargento del batallón de fusileros del cuartel de San Francisco- fue el brazo ejecutor en la mañana del 23 de enero de 1841 - Duré redujo a prisión a los gobernantes y ordenó que se les remacharan sendas barras de grillos. Algo así como un golpe de estado señala Julio César Chaves, había obrado con conocimiento de su Jefe inmediato, estableciendo un triunvirato formado por Juan José Medina, José Gabriel Benítez y José Domingo Campos. La convocatoria fue fijada para el 19 de abril del mismo año. Los enemigos del régimen aprovecharon esto para desprestigiar al mismo, acusándolo de querer permanecer demasiado tiempo en el poder. El 9 de febrero fue derrocado el Triunvirato, dos meses antes de la fecha establecida para la reunión del Congreso. Asumió el poder el comandante Mariano Roque Alonso con el título de Comandante General de Armas. Carlos Antonio López fue designado Secretario de la Comandancia.
Don Carlos se consagró a su causa. Estar siempre presente era su lema. Asistía a todas las reuniones de los militares quienes imbuidos de las ideas francistas eran partidarios acérrimos del aislamiento y tenían aversión a todo lo que no era paraguayo. Ortellado era también un candidato. Había ejercido la delegación en las Misiones, un funcionario honesto y cumplidor de sus deberes.
Casi 30 años transcurrieron desde que se reuniera el último congreso que puso los destinos de la República en las férreas manos de un dictador perpetuo. Los anhelos de libertad y de justicia que vienen del hontanar de la historia paraguaya, tuvieron su vocero en uno de los diputados, Juan Bautista Rivarola, prócer de la independencia quien traía al recinto el eco de los ideales de Mayo de 1811.
Objetó la forma precipitada y sumaria en que se pretendía constituir un gobierno, pidió que se pusiese término al período del personalismo y la arbitrariedad, causa fundamental de los males padecidos por el país y se dictase una constitución para abrir paso a un régimen más tolerable después de una larga tiranía".
López respondió a esta moción que no era el momento oportuno de dictar una Constitución. "...Las circunstancias en la que se halla nuestro país, pobre y falto de personas habilitadas e instruidas torna necesaria la creación de un poder fuerte para mantener el orden y la tranquilidad públicas..."
Cuenta la memoria colectiva que un revuelo se escuchaba en el fondo de la sala ... cuando la moción de Rivarola, y al grito de "Pe Juca, Pe Juca" Matadlo. Matadlo, se fueron disipando las disidencias.
Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso integraron el nuevo Consulado. Debían durar tres años y ejercer los poderes ejecutivo y judiciario además de la Comandancia General de Armas. Al Cónsul civil se le fijaba un sueldo anual de tres mil pesos por la atención del despacho general a falta de un asesor de gobierno; al cónsul militar dos mil. López fue encargado de enjuiciar a los miembros de la primera y de la segunda juntas de gobierno y de vindicar a Duré y sus compañeros por el golpe del 23 de enero.
Es importante señalar, a que las relaciones exteriores merecieron una especial atención del Congreso. Se autorizó a iniciar relaciones oficiales con gobiernos de otros países, de amistad y comercio, "sin perjuicio de la independencia y seguridad de la República". Se recomendó reglamentar el comercio por Itapuá con los brasileños y de acordarse Carlos Antonio López un comercio naval, se habilitará la Villa del Pilar, de conformidad de que ningún buque mercante pueda arribar al puerto de esta Capital". Las ideas de Francia estaban frescas, y los estribillos de su dialéctica la contagiosa anarquía platense y las amenazas a la independencia.
Instalado el nuevo gobierno y dictadas algunas otras disposiciones se disolvió la asamblea sin que hubiese habido ningún sufragante discorde en la elección y nombramiento de los Cónsules y en las demás determinaciones referidas y por consiguiente ninguna desgracia ni desorden. Para celebrar el éxito del Congreso fue iluminada la ciudad y se oficio un Te Deum con salvas de artillería en la iglesia de San Francisco.
El secretario interino de gobierno seguido por un piquete de granaderos, con corneta y banda, recorrió las calles principales, dando a conocer por voz de un pardo el bando respectivo y fijando por último en la puerta principal de la iglesia de la Encarnación un ejemplar rubricado del documento. Al mismo tiempo la nueva, era llevada a toda la República por los chasques.

ALGUNAS MEDIDAS INTERNAS DEL GOBIERNO CONSULAR
LIBERTAD DE LOS PRESOS:
Los presos pululaban en las cárceles de la Asunción faltos de higiene. Existía un rigorismo dada la aplicación de las Leyes de las Siete Partidas y otras de la época anterior. El número de aquellos era elevado y los Cónsules liberaron a la mayoría.
ORGANIZACIÓN DE LA JUSTICIA: Se dictó un Reglamento de policía y organizaron los tribunales superiores e inferiores de la justicia, siendo notable el decreto ya posterior que señalaba que "Quedaban abolidas la pena de tormentos y la confiscación de bienes".
El Estatuto provisorio de Administración de la justicia versaba sobre la creación de Tribunales superiores, emancipados del Poder Ejecutivo. El gobierno debía ejercer solo la judicatura en las causas de traición a la patria o conjuración contra el orden público, pero de hecho desempeñó todos los cargos judiciales. Se derogaron también las Leyes de Indias dejando en vigencia las leyes de Castilla, las de las Siete Partidas y las Leyes de Toro en las partes que no tenían oposición con la legislación nacional. El Estatuto fue complementado con un minucioso Reglamento para los jueces de Paz y se creó el Departamento de Policía. La Reglamentación de la Policía fue un código de la vida social. Se creó también la Academia Militar y un Reglamento para su organización. Se fijó el período militar en tres años.
La administración de la justicia poco varió desde la era colonial donde el gobernador era también magistrado judicial. Se perdieron sin embargo las instancias de apelaciones como Charcas y la Sede Virreinal. Nunca el cargo de mandatario supremo estuvo más acertado pues su voluntad era la instancia final. Sucedió con Francia, con Carlos Antonio López y con su hijo y sucesor Francisco Solano, quienes se presentaban como gobernantes supremos. Precisamente la reunión en una sola persona de los tres poderes, hizo que por esa razón fueran llamados dictadores.
CREACIÓN DE LA MONEDA NACIONAL: El Paraguay hasta entonces no contaba con un sistema monetario propio. Las transacciones comerciales se realizaban por medio del trueque o con monedas españolas, o las corrientes en los países vecinos. Se encargó la acuñación de monedas con el metálico existente en la Tesorería General del Estado. Este hecho fue de gran significación para el comercio.
Posteriormente el gobierno de don Carlos decretó poner en circulación la moneda de cobre de 1/12 avos con fecha 1845 y se envió a las autoridades del interior una circular informativa. Esta primera partida de monedas que por un Decreto se ponía en circulación, acuñada en Inglaterra se hizo a la razón de: 1 peso plata: 8 reales; 1 Real Plata: 24 monedas de cobre; y 1 Peso Plata: 192 monedas de cobre. 1 Peso Plata: 10 reales; 1 Real Plata: 24 monedas de cobre; 1 Peso Plata: 240 monedas de cobre. Cuando se acuño la segunda partida de esta moneda en la Casa de la Moneda de Asunción, el peso plata equivalía a 10 reales, según Decreto de Febrero de 1854.
También será don Carlos el creador del primer billete en el Paraguay. Para el papel moneda se contrató a Don Francisco Vinsent para que haga las planchas para imprimir los billetes. Se le entregó estas a don Carlos Riviere para que se imprimiese en su taller de tipografía. El 1 de marzo de 1847, el Gobierno decretó la emisión de billetes hasta el valor de 200.000 pesos.
ATENCIÓN PARA CON JOSÉ GERVASIO ARTIGAS: El ya anciano Artigas traído a la Asunción desde San Isidro de Curuguaty recibió atenciones de parte de los Cónsules. Fue trasladado a la quinta de Ybyray (en Trinidad) donde falleció el 23 de Septiembre de 1850, agradecido con el Paraguay que le brindó hospitalidad por casi 30 años. Una partida parroquial de la Recoleta de la Capital atestigua el entierro del prócer uruguayo: "Yo el cura interino de ella, enterré en el tercer sepulcro del lance n.26 del cementerio general el cadáver de un adulto llamado Don José Artigas extranjero que vivía en la comprensión de esta Iglesia. Di fé: Contreras".
INSTRUCCIÓN PÚBLICA: Menciona Juan Francisco Pérez Acosta el decreto siguiente:
Cabe señalar que los Cónsules de la República elevaron un DECRETO SUPREMO, considerando "que la ilustración pública reclama imperiosamente los conatos de la autoridad suprema, para llevar aquella a debido efecto en cuanto sea posible.
Que la grande escasez del clero nacional, exige urgentemente la enseñanza y educación de los que quieran dedicarse a tan delicada, como necesaria profesión para acudir al servicio del culto religioso.
Que además la falta de capacidades civiles para elevar la República al rango a que la llama su posición y el destino, es otro motivo poderoso para restablecer los elementos de ilustración enteramente extinguidos: han acordado y decretan:
Primero: Queda establecida una Academia Literaria para alumnos externos, que provisoriamente servirá de plantel para el futuro colegio que se ha de establecer en esta capital, según lo dispuesto por el soberano Congreso general de la República en acta de doce de Marzo próximo pasado.
Segundo: La academia se organizará de un director interino y de las cátedras que se designen, con el local que al efecto se ha destinado. Una cátedra de latinidad. Otra de idioma castellano y de bellas letras. Otra de Filosofía racional en método didáctico. Una cátedra de Teología dogmática en igual método. Historia eclesiástica y Oratoria Sagrada. Nómbrase para Director interino y Catedrático de latinidad al Pbro. Fidel Maíz... ".
"Para catedrático de idioma castellano y bellas letras, al Pbro. José Joaquín Palacios... ".
El catedrático de latinidad dará a sus alumnos una conferencia semanal de los elementos de la religión cristiana. El catedrático de bellas letras e idioma castellano, dará a sus alumnos otra conferencia semanal de los derechos y deberes de un hombre social.
Las clases de latinidad sostenidas en esta capital por maestros particulares, se reunirán a la academia literaria con todos sus alumnos bajo la inmediata orden del director interino. Y para que llegue a noticia de todos, publíquese por bando en la forma acostumbrada y sacándose las copias competentes se fijara en los lugares de estilo y se circulara a las villas, departamentos y partidos de esta jurisdicción.
Dado en el palacio del Supremo Gobierno en la Asunción, capital de la República del Paraguay a treinta de noviembre de mil ochocientos cuarenta y uno. Carlos Antonio López - Mariano Roque Alonso - Domingo Francisco Sánchez, Secretario.

EL CONGRESO DE 1842. RATIFICACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
Se llamó a Congreso General extraordinario el 25 de noviembre de 1842, pues los cónsules habían tenido conocimiento de que el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas, había afirmado que el Paraguay deseaba incorporarse a la Confederación Argentina. En este Congreso se resolvió que la República del Paraguay en el Río de la Plata es para siempre de hecho y de derecho una nación libre e independiente de todo poder extraño.
Se resolvió que para obtener empleos civiles militares o eclesiásticos se debía jurar al tenor del acta que ratificó la independencia del Paraguay. Además se ratificaron los símbolos nacionales. La bandera oficial estaba formada de tres fajas horizontales: arriba roja, en el medio blanca y abajo azul a un lado el escudo nacional compuesto por una estrella rodeada de una palma y un olivo entrelazados en el vértice y abiertos en la superficie, con la inscripción República del Paraguay en la orla; y en el lado opuesto un círculo con un león sentado al lado de un gorro frigio con la inscripción Paz y Justicia.
El sello nacional es el primero y el de hacienda el otro de los descriptos.
Vasconcellos menciona que La gloria (palma) enlazado con la paz (olivo) hacen resaltar el destino (estrella) de la República del Paraguay y la libertad (gorro frigio) está defendida por la fuerza (león sentado) para que imperen la 'Paz y Justicia'.
Por los Estatutos de la Administración de Justicia quedaron abolidas la pena de tormento y la confiscación de bienes y por Decreto, sobre libertad de vientres se dispuso que "desde el 1° de enero del entrante año de 1843 serán libres los vientres de las esclavas, y sus hijos que naciesen en adelante serán llamados libertos de la República del Paraguay. Quedan en obligación los libertos, de servir a sus señores como patrones de los libertos, hasta la edad de veinte y cinco años los varones y las mujeres hasta los veinte y cuatro años. No se trataba aún de la abolición de la esclavitud, pero fue un primer paso.
La ratificación de la Independencia Paraguaya fue comunicada a los principales países extranjeros. Cada uno de ellos en su oportunidad reconoció esa independencia menos Argentina donde el 'Restaurador' Rosas había expresado a Andrés Gill, comisionado paraguayo ante su gobierno, que "No se reconocía ni desconocía la independencia de la República y que hacía votos por su felicidad y para que Dios los conserve sin admitir extranjeros que son malas langostas".
Según Julio César Chaves a Carlos Antonio López no le satisfizo la expresión de Rosas, "porque nuestra independencia no es un deseo sino un hecho consumado y que puede pasar bien sin ese reconocimiento".
Se fortificaron las fronteras estableciendo puestos militares y se empezó la construcción de un edificio para sede del Congreso Nacional; se proyectó la construcción de un Colegio Nacional en la Capital, se intensificó la enseñanza y la construcción de caminos al interior de la República. Con estas obras cumplían los cónsules con el mandato del congreso de asegurar la independencia y seguridad de la República.
En el Acta de ratificación de la Independencia, se encuentran las siguientes declaraciones solemnes presentadas en un documento destinado a ser diseminado a los gobiernos del mundo:
"La República del Paraguay en el Río de la Plata, es para siempre de hecho y derecho una nación libre é independiente de todo poder extraño.
Nunca jamás será patrimonio de una persona o patrimonio de una familia.
En lo sucesivo el gobierno que fuese nombrado para presidir los destinos de la Nación. Será juramentado en presencia del Congreso, de defender y conservar la integridad e independencia del territorio de la república sin cuyo requisito no tomará posesión del mando".

CARLOS ANTONIO LÓPEZ, PRESIDENTE
Eclipsada la figura militar de MARIANO ROQUE ALONSO, emerge por sus dotes intelectuales, el civil CARLOS ANTONIO LÓPEZ, quien se hace cargo de la administración estatal. Disponiendo la reunión del Congreso General de 1844 al que sometió en consideración un reglamento de gobierno, pomposamente denominada Constitución, redactada por él mismo. Dicha constitución entronizaba el poder personal del presidente de la República al que se debía obediencia y delante del cual los ciudadanos tenían que sumisamente saludar y descubrirse a su paso.
La Constitución ordena que el Congreso de Diputados propietarios se reúna a convocatoria del Presidente cada cinco años y así ocurrió. La constitución de 1844 señala Rafael Eladio Velázquez, no reúne las características generales de las constituciones más adelantadas de su tiempo, falta en ella la especificación de derechos y garantías no se encuentra una declaración de los fines del Estado, pero sí fue un punto de partida de un proceso de evolución institucional admitiendo que sus imperfecciones habrían de ser presumiblemente superadas por ulteriores reformas". Juan Bautista Alberdi como se sabe, fue un gran crítico de aquella constitución paraguaya.
Según Rodríguez Alcalá, manifestó que "Proclamemos y respetemos con la mayor escrupulosidad los derechos civiles esenciales y primordiales de todo hombre, la libertad, propiedad, seguridad é igualdad ante la ley, pero excusemos por ahora establecer libertades y derechos políticos hasta que se entienda y conozca lo que importan estas palabras".
Señala el Doctor Juan Carlos Mendonça que "Esta Ley es llamada también "Constitución de Carlos Antonio López" dado que fue él quien redactó su proyecto y el respectivo mensaje dirigido al Congreso reunido en Asunción en la sede del Antiguo Cabildo a principios de 1844".
Los Congresos Generales como Institución, tienen su origen en los Cabildos abiertos o junta General de vecinos, que se convocaba en la época española cada vez que se debían tratar asuntos de importancia. La institución se conservó al alcanzar Paraguay la independencia convocándose siete Congresos Generales en 1811, 1813, 1814, 1816, 1841, 1842 y 1844 con funciones que fueron constituyentes. Aprobada la Constitución de 1844 se conservó la institución que debía reunirse constitucionalmente cada cinco años. Bajo la presidencia de don Carlos Antonio López y de su hijo Francisco Solano, se reunieron Congresos Generales con carácter ordinario en 1849, 1854 y 1857 y con carácter extraordinario 1856 y 1862.
Finalmente ciñéndonos a Mariñas Otero "Este texto Constitucional de 1844 es dentro de su concisión típico de la época post independentista hispanoamericana: consagra un gobierno fuerte, con poderes presidenciales que alcanzan facetas mínimas de la vida del país y de carácter casi patriarcal; el mantenimiento en exclusividad de la religión católica; la exigencia de determinadas condiciones de solvencia económica para desempeñar los altos cargos públicos y es pródiga en declaraciones y expresiones llenas de idealismo y contenido moralizante”. A esas constituciones que refiere el autor le faltaba la consulta popular, que es lo que las legitima en la contemporaneidad.

GESTIÓN GUBERNAMENTAL DE DON CARLOS
Don CARLOS ANTONIO LÓPEZ gobernó tres períodos presidenciales: 1844-1854; 1854-57 y 1857-1862 año de su fallecimiento.
En Marzo de 1844 se reunió el CONGRESO GENERAL con presencia de 300 diputados que debían ser ciudadanos propietarios, honrados capaces y de buenos sentimientos. En esta ocasión se nombró a don Carlos Antonio López como PRESIDENTE DE LA REPUBLICA por el término de 10 años. Por decisión del Congreso serían enviados a Europa seis jóvenes para estudiar: dos Leyes y Derecho Público, otros Química y Farmacia y dos más Dibujo, con el compromiso de volver a la República para dedicarse a la docencia en la materia que habían estudiado. Además de aprobarse la ley que establecía la Administración Política de la República, en ella se estableció la administración general del país que se regiría en el futuro por un Congreso de Diputados representantes de la nación, con facultad de confeccionar las leyes interpretarlas o derogarlas, un presidente de la República a cargo del Poder Ejecutivo para hacer cumplir las leyes y los reglamentos y nombrar a los empleados públicos y los tribunales y jueces a cargo de la aplicación de las leyes. Se estableció también un Consejo de Estado, compuesto del prelado diocesano, dos jueces de la magistratura nombrados por el Poder Ejecutivo y tres ciudadanos también elegidos por este mismo poder.

MODERNIZACIÓN DEL PARAGUAY
APERTURA AL MUNDO

La búsqueda de la modernización por parte del gobierno exigía restablecer el comercio internacional, para ello se hacía necesario que las potencias extranjeras reconociesen la entidad política denominada República del Paraguay de modo de formar parte a escenario mundial.
La primera república en reconocer nuestra independencia fue la de Bolivia (1843) y luego Chile también en 1843, muy importante fue el reconocimiento en 1845 por parte del imperio del Brasil, gran aliado inicial de nuestra independencia, como modo de enfrentar la hegemonía regional al sur del Gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. El Brasil ya se había ofrecido a reconocer la independencia, incluso en la era de Francia en 1828, Correa Da Cámara no fue recibido en esa ocasión.
A instancias del gobierno brasileño, el Paraguay abandona su aislamiento y un contingente militar cruza el Río Paraná al sur por primera vez desde la era colonial cuando los paraguayos acudían en defensa de las posesiones españolas de Montevideo, Colonia de Sacramento o Buenos Aires.
El esfuerzo para lograr el reconocimiento de Buenos Aires, que era el último obstáculo para los posteriores reconocimientos de potencias europeas, y norteamericana, hizo que don Carlos fundará el periodismo. EL PARAGUAYO INDEPENDIENTE, con el lema "INDEPENDENCIA O MUERTE" palabras que sintetizaban el objetivo principal de la república.
Aparece el 26 de abril de 1845, escrito por el mismo don Carlos con ayuda de JUAN ANDRÉS GELLY que había adquirido una imprenta en Río de Janeiro. Esta hoja periodística cumplió un rol fundamental porque a través de sus páginas - redactadas al principio por el mismo presidente - se defendía la autonomía del Paraguay y se instaba a la libre navegabilidad del río Paraná. Aparecen 118 números de esta publicación, que luego del reconocimiento de nuestra independencia por el General Urquiza en 1852, por el TRATADO VARELA DERQUI, y como misión cumplida, con un artículo intitulado: Fin de Jornada señalaba:
"Nuestro papel concluye en este número y al cerrarlo tenemos la íntima complacencia de felicitar a nuestros compatriotas por la consecución de los tres grandes objetivos de nuestra tarea:
1) El reconocimiento de la independencia de la República.
2) El acuerdo definitivo de los límites con la Confederación Argentina y,
3) La libre navegación de nuestro pabellón por el río Paraná y sus afluentes".
En reemplazo de aquel, apareció el 21 de mayo de 1853 "EL SEMANARIO DE AVISOS Y CONOCIMIENTOS ÚTILES", periódico semanal dedicado a labradores, negociantes e industriales, bajo la dirección de JUAN ANDRÉS GELLY.
El "ECO DEL PARAGUAY", apareció el 19 de abril de 1855, "LA AURORA", órgano del Aula de Filosofía, también fue fundada por ILDEFONSO BERMEJO, como enciclopedia popular mensual. Apareció desde el 1°- de octubre de 1860 hasta abril de 1861, todas publicaciones de gran valor y trascendencia.
EL SEMANARIO, en su etapa final se va a convertir en prensa combatiente, ya que siguió apareciendo durante la Guerra de la Triple Alianza, y con otras publicaciones que también denominamos: prensa combatiente. "CABICHUÍ" en Paso Pucú, cuyos redactores principales fueron el Pbro. FIDEL MAÍZ el Coronel JUAN C. CENTURIÓN, NATALICIO TALAVERA y VÍCTOR SILVERO.
"EL CENTINELA" de la misma época con secciones en guaraní y páginas satíricas, tuvo la colaboración del periodista boliviano TRISTÁN ROCA; el "CACIQUE LAMBARÉ" igualmente en guaraní, redactado por FRANCISCO S. ESPINOZA y "LA ESTRELLA" en Piribebuy del 24 de Febrero al 14 de Julio de 1869, redactado por el Presbítero GERÓNIMO BECHIS, Toda esta prensa 'seria jocosa', este periodismo de trinchera, elevaba la moral de la tropa, y los grabados de "Cabichuí" forman parte de un emblemático capítulo en la historia de las artes visuales en América Latina.
Otra prensa se había gestado en el exterior, concretamente en Buenos Aires, donde el grupo de 'emigrados paraguayos' en 1858, publicó un Manifiesto: 'EL CLAMOR DE LOS CORAZONES FILANTRÓPICOS' de LUCIANO RECALDE, con prólogo de DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, que expresaba el pensamiento y anhelos de los ciudadanos del Paraguay, desterrados, proscriptos perseguidos en sus bienes y en sus familias. Habían fundado el periódico "EL GRITO PARAGUAYO", con el subtitulo "órgano de los derechos e intereses del Paraguay" con apoyo del escritor chileno FRANCISCO BILBAO y la colaboración especial de MANUEL PEDRO DE LA PEÑA. Se trataba de compatriotas que no se consustanciaban con la política de López. Y algunos de ellos se involucrarán posteriormente con la Legión Paraguaya, contingente de connacionales que peleó al lado de Mitre, en contra del Paraguay, durante la Triple Alianza. Hemos accedido a 14 números de esa valiosa colección en la Biblioteca del Doctor MANUEL BATTILANA.
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En el marco de las políticas implementadas por el Gobierno de don Carlos podemos citar muchas de trascendencia que incluimos en el siguiente cuadro
ASPECTO / REALIZACIONES
EDUCATIVO:
-. Ordenanza a los comisionados de Campaña sobre la enseñanza gratuita; creación de la Academia Literaria;
-. Reapertura del Colegio San Carlos;
-. obligatoriedad de la enseñanza;
-. fundación de numerosas escuelas;
-. enseñanza de Artes y Oficios en las escuelas;
-. alojamiento, alimentación ropas y útiles a los niños pobres;
-. envío de 16 jóvenes a Europa para perfeccionar sus estudios;
-. contratación de los profesores Bermejo, Dupuy y Ravizza;
-. fundación de la Primera Escuela de Derecho;
-. establecimiento de la primera imprenta del Estado;
-. fundación de periódicos;
RELACIONES INTERNACIONALES:
-. Firma de Tratados de amistad y de comercio con naciones europeas;
-. contratación de 1000 inmigrantes para la Colonia Nueva Burdeos;
FOMENTO:
-. reparto de tierras hacienda y herramientas a los indios y labradores pobres;
-. construcción de terraplenes,
-. desagües, aguadas, canales y represas para el fomento de la ganadería;
-. fundación en el Chaco de colonias agrícolas;
-. establecimientos ganaderiles;
-. obrajes de maderas y fabricas de loza;
-. reconocimiento y examen geológico en todo el territorio nacional;
-. establecimiento de obrajes de salitre y de caleras,
-. fundición de hierro en Ybycuí;
-. construcción del Arsenal de Asunción;
TRANSPORTE Y OBRAS PÚBLICAS:
-. contratación de Ingenieros Ingleses;
-. construcción del camino Jesús Tapurupucú de 65 leguas,
-. construcción del camino a Curuguaty, de 13 leguas,
-. construcción del camino a Caaguazú de 6 leguas;
El 1 de septiembre de 1861 hizo el ferrocarril su viaje inicial desde la Estación Central "San Francisco" a Santísima Trinidad; el 14 de Julio del mismo año se había inaugurado el ramal urbano que unía la estación con el puerto de la capital.

MONOPOLIOS ESTATALES
La FLOTA MERCANTE NACIONAL con 11 vapores transportaban yerba, tabaco, cueros y contribuía con el comercio internacional que fue monopolizado por el gobierno desde Asunción, la producción del campo debía primero llegar en carretas hasta la capital, y desde aquí ser embarcada hacia los mercados internacionales.
El gobierno estableció el monopolio del comercio de la yerba, la que podía ser producida para uso personal limitado, pero todo comercio sobre todo el destinado al mercado internacional, se realizaba a través del gobierno y con los precios fijados por el mismo.
El CONGRESO DE 1849 declaró que los bosques de madera de construcción naval eran también propiedad del gobierno, independientemente de quien poseyera las tierras. El Estado al ser poseedor de gran parte de la propiedad rural arrendaba a precios módicos las tierras de labor y pastoreo.
Ciñéndonos a Thomas Whigham, señala que "los historiadores de América del Sur siempre han afirmado la escasa proyección económica del continente en el S. XIX, y que respondía este hecho a las políticas desordenadas y la casi anarquía del período post independencia. Sostiene sin embargo que en el caso del comercio del tabaco proveniente del Plata, la política estuvo ceñida a diversos obstáculos. Tuvo que ver la ubicación geográfica, los altos costos de transporte y fletes y el sistema de impuestos.
El escenario que hoy abarca Paraguay y las Provincias Argentinas de Corrientes y Misiones fue descrita como una región aislada situada muy adentro del continente, casi a mil kilómetros de Buenos Aires.
Explorada y conquistada por españoles en el segundo tercio del siglo XVI que ante la realidad de la ausencia de metales preciosos, descubrieron la fuerza laboral de los indios Guaraní así como una tierra fértil perfectamente adecuada para el cultivo del tabaco o pety como lo llamamos en guaraní.
Al principio no era cultivado para su comercialización pero si posteriormente se convirtió en una de las más importantes exportaciones, luego de la yerba mate. Y era además usado como medio de intercambio comercial para pago de impuestos y como artículos de primera necesidad entregados a jornaleros, conchavados y esclavos. A fines del siglo XVIII se había convertido el tabaco en el principal producto de monopolio del gobierno.
Se sabe que la Real Renta de Tabacos, proporcionaba al estado colonial grandes ganancias y con las Reformas Borbónicas, durante el período de las Intendencias, constituyó una importante fuente de ingresos. Cita Whigham un documento del Archivo Nacional "Reconocimiento y clasificación del tabaco paraguayo" Asunción, 17 de Junio de 1865 Sección Histórica. Volumen 334. Esto se mantuvo así, también en el siglo XIX que es nuestro objeto de estudio, aunque luego de Mayo de 1811 se había extinguido el estanco del tabaco quedando de libre comercio como otros cualesquiera frutos y producciones de esta provincia. Al desaparecer el monopolio, el cosechero era libre de producir y exportar todo el tabaco que pudiera. Sin embargo en el curso de una década el producto de los cosecheros estuvo bajo el estricto control del estado, control impuesto esta vez por el doctor Francia.
El doctor Francia había derogado el odioso impuesto del diezmo, que era la mitad del quinto real, (20% de impuesto al comercio para la corona) A través del diezmo, el 10% de toda la producción pertenecía al gobierno y para evitar pagarlo, los ciudadanos recurrían a ardides como plantar solo 9 liños de fruto. Luego del TRATADO VARELA DERQUI - de reconocimiento de nuestra independencia por la Confederación Argentina - se abrieron los ríos al comercio internacional y muchos productos textiles ingleses llegarían al mercado en una síntesis de buena calidad y precios bajos dañando la producción local incapaz de competir con la industria europea. Ese mismo comercio creó una dependencia y se importaba hasta la cerveza 'Ale' inglesa, para la mesa de los más prósperos.

INFRAESTRUCTURA
El último Mensaje de Carlos Antonio López como Presidente resultó ser el de 1857 y en él narra el prodigioso avance de la modernización con la presencia de los técnicos extranjeros secundados ya por una emergente tecnocracia local. El propio don Carlos lo señala de esta manera: "La fábrica de fierro que el año de 1850 se ha establecido en el arroyo Ybycuí bajo la dirección del Ing. Mr. GUILLERMO GODWIN, ha hecho grandes progresos en estos últimos dos años, con auxilio de oficiales extranjeros al mando del Ing. en Jefe Mr. GUILLERMO WHITEHEAD, cuyos importantes servicios en los diversos ramos encargados a su dirección recomiendo a los honorables SS. RR. Os recomiendo también el esmero y eficacia del Comandante de la Guarnición de dicho establecimiento el teniente de fusileros ciudadano ELIZARDO AQUINO, que se conduce a entera satisfacción del ingeniero en jefe a punto que según el progreso de sus conocimientos prácticos, lo considera en disposición de que en breve podrá dirigir los trabajos de la fundería con otros paraguayos adelantados.
Un detalle circunstanciado de los enunciados adelantamientos de la fábrica de fierro y de los importantes trabajos que allí se han ejecutado, hallará la Representación Nacional en el adjunto relatorio del Ministerio de Guerra y Marina.
Se han fundido en la fábrica de fierro catorce cañones de a veinte y cuatro, un gran número de balas de todos calibres, bombas y otros muchos objetos. Los cañones pronto serán taladrados en el Arsenal. En este establecimiento se prepara una fundición de cañones y otros objetos a evitar las dificultades que sufre el transporte de piezas de gran peso que se trabajan en la fábrica de fierro.
Se hallan corrientes en el Arsenal dos pequeñas máquinas de aserrar maderas a vapor, y se están montando otras dos máquinas grandes que dejarán sin uso en la Capital, el modo primitivo de aserrar maderas.
Queda concluido, y en uso corriente un camino de fierro de quinientas varas desde el Arsenal hasta la gran muralla de la ribera, con el fin de facilitar los transportes del muelle y los terraplenes de los muros.
En breve se construirá otro ferrocarril desde el muelle hasta la Aduana central.
Se han comprado en Inglaterra los materiales necesarios para un ferrocarril de quince leguas desde el muelle hasta Paraguarí: en parte quedan recibidos en esta Ciudad y siguen llegando los buques conductores de los rieles. También han llegado a este puerto los diez y ocho cañones de a 68, comprados últimamente en Inglaterra. Quedan colocadas en las Baterías de Humaitá otros 16 cañones comprados anteriormente en Inglaterra, a saber: 10 de a 68, 2 de a 56, y 4 de a 32; a más de un crecido número de cañones que se han comprado en los puertos de Montevideo y de Buenos Aires.
La fábrica de fierro proveerá de materiales para continuar el ferrocarril desde Paraguarí hasta el arroyo de Ybycuí y del punto indicado de Paraguarí hasta Villa Rica.
Se ha preparado provisionalmente en la espaciosa casa del Estado No. 3 una máquina de acuñar moneda y queda pronta para funcionar. Se ha destinado un local conveniente para este establecimiento, y se ha encargado al ingeniero en jefe un modelo.
Hay muchas obras adelantadas, todas de suma importancia y serán concluidas a la más posible brevedad...." hoy posee la república algunos vapores: el TACUARÍ construido en Londres y armado en guerra del año de 1854 por los señores JUAN y ALFREDO BLYTH. Es de 448 toneladas y un quebrado con fuerza de 16 millas por hora.
El vapor AQUITANIA, comprado en este puerto el 24 de octubre de 1855, al señor LOBELLY SCICNAG, comandante de dicho buque como representante de los señores JUAN LUIS MAUREL y LUIS HUBERTO PRON DE BURDEOS. Este buque fue construido en el año de 1854 es de 590 toneladas y cuatro quintos con fuerza de diez a 11 millas por hora. Luego que se verificó la compra se le puso la denominación de Río Blanco.
" El VAPOR YPORÁ de 226 toneladas con fuerza de 70 caballos se ha construido en este puerto con todas las condiciones que exigen los ríos Paraguay y Paraná por donde ha de navegar en cualquier estado en que se hallen sus aguas: fue bendecido con la denominación de Yporá, y lanzado al agua el 2 de julio último. Ha hecho tres viajes a Buenos Aires llamando la atención su hermosura y velocidad.
El Yporá es obra de paraguayos bajo la dirección única del inglés constructor Mister TOMAS SMITK.
Se han construido también en este puerto bajo la dirección del citado Smitk otros dos vapores el uno de setenta caballos de fuerza y 241 toneladas de medida, y el otro de doce caballos de fuerza y de 31 toneladas de medida de casco. Ambos buques en breve serán lanzados al agua. Se está preparando la construcción de otros vapores para que el Arsenal esté siempre ocupado: al efecto se ha mandado comprar en Europa, y ya se halla en este puerto, el número de máquinas que por ahora se considera bastante para facilitar la navegación de nuestros ríos con vapores, introduciendo el sistema de buques apropiados para el remolque".
El proceso de modernización fue realmente febril y se nota la preocupación del gobierno en dos aspectos, la defensa nacional en la forma de la fábrica de cañones y el montaje de la defensa de Humaitá, y la preocupación con el comercio como fuentes de ingresos a través de la modernización de la flota, con la introducción de los buques a vapor.
Tan solo tres años antes del Water Witch, había sido el primer vapor que surcaba las aguas del Río Paraguay. Y los paraguayos estábamos ya completando una flota de buques a vapor, fabricados localmente capaces de navegar el Paraná y el Paraguay, incluso en épocas de mucha bajante.
El ferrocarril, estaba funcionando en distancias cortas entre el arsenal, el muelle, y el puerto. Y desde ahí los planes para extenderlo hasta Paraguarí primero y luego a la fundición de hierro de Ybycuí y hasta Villarrica, avanzaban sin demora.
La introducción del vapor para aserrar la madera hizo obsoleto el sistema tradicional de explotación de la misma.
La máquina de acuñar monedas preparaba la economía para un crecimiento sostenido con una eventual introducción del crédito.
El país avanzaba con la presencia de los técnicos extranjeros, pero don Carlos no dejaba de lado la importancia de la capacitación de los técnicos locales, que según los propios ingleses pronto estarían capacitados de dirigir todos los aspectos de la fundición y de los arsenales.
La revolución industrial silenciosamente trasladaba sus logros al sur del continente americano con un novedoso aditamento, la transferencia, que más tarde se denominaría "transferencia de tecnología" y capacitación de mano de obra local. Los países vecinos se limitaban a contratar los técnicos sin realizar mayores esfuerzos para que estos adiestraran a los locales.
Los buques argentinos estaban siempre a mano de ingenieros ingleses sin mayor injerencia de la población local.

EDUCACIÓN
Prosiguiendo con el Mensaje de 1857, señalaba don Carlos: "La educación primaria de lectura, escritura, contabilidad y doctrina cristiana se ha promovido con todo esmero y diligencia, el gobierno ha expedido su orden el 8 de diciembre próximo pasado, a los Comandantes de las Villas y a los jueces de Paz de la Capital y de todos los partidos del territorio de la República, para que cada uno dé cuenta del número de escuelas primarias en su distrito y del total de alumnos de cada escuela.
El resultado de esta circular ha dado el total de 408 escuelas públicas y el total de 16.755 alumnos, fuera de las escuelas particulares.
Los maestros de las escuelas primarias de los suprimidos 21 pueblos de Indios y de los otros muchos partidos, son pagados por el Tesoro Nacional y de los fondos de las capellanías suprimidas: las demás escuelas son costeadas por los vecindarios.
Hay en las Villas y en varios partidos muchas escuelas primarias de jóvenes insolventes y de huérfanos pobres que costea el Estado, dándoles casa, mantenimiento y vestuarios.
Esos jóvenes se ocupan fuera de las horas de estudio, en los oficios de Sastrería, Zapatería, Tejeduría de lienzos, y fábrica de Sombreros. Las dificultades del tiempo, han privado al Gobierno del placer de dejar establecida en cada uno de los partidos de la campaña una escuela de primeras letras para instrucción y enseñanza de jóvenes insolventes a mantenerlos y vestirlos por cuenta del Tesoro Nacional.
Se ha hecho la prueba de una escuela normal, con crecido número de jóvenes y entre ellos se encontraban muchos adelantados, que voluntariamente entraron a ellas con deseo de aprender y ser útiles pero desgraciadamente se han retirado, viendo que se les destinaba a la par de los que comenzaban el estudio y no tardó en cerrarse la escuela por la inconveniencia de las horas y falta de policías para contener a los jóvenes reunidos a esperar las horas de clase. El Gobierno no ha sido feliz en esta prueba a pesar de todos sus esfuerzos.
Muchos de esos jóvenes han pasado a las escuelas primarias, otros a la de latinidad y otros a estudiar elementos de Geografía y de Filosofía.
Sostenía don Carlos, "entre las piezas oficiales hallará la Honorable representación Nacional, la planta de edificios adecuados que el Gobierno ha costeado para una escuela normal con las distribuciones convenientes cuyo obra se ha suspendido para hacer lugar a otros establecimientos más urgentes".
Raúl Amaral señala que "No fue dado a don Carlos concretar el soñado proyecto de fundación de una Universidad, tal vez por impedimentos idénticos a los del pasado. Por eso tuvo que contentarse con el envío de becarios a Europa, ya que con el aporte de los que regresarán podía formarse el plantel adecuado a ese emprendimiento. Con todo la creación de la Escuela de Derecho Civil y Político (1850) a cargo del Doctor Gelly, debe entenderse como un esfuerzo, incipiente pero efectivo, canalizado en dicha dirección. La adopción del texto "Introducción al derecho civil y político" es de por sí elocuente. Que esa idea seguía latente lo patentiza la organización del Aula de Filosofía (1857) que era una especie de preparatorio universitario y se agrega a esto la ya mencionada Academia Literaria; el decreto de protección a los maestros dedicados a las artes, oficios, y fábrica de todo género (1854) el funcionamiento de la Escuela Normal, (1855) de la de Matemáticas con la dirección del francés Dupuy y de la Escuela de Latinidad (1857). También la habilitación del Seminario Metropolitano y de un curso de Medicina con profesores extranjeros residentes. Poco después de su muerte, el total de escuelas -'los mejores monumentos a la libertad' - en palabras del propio don Carlos, alcanzaban a 435 con un total de 24.500 alumnos. Fueron valiosos los aportes del Doctor Gelly y del maestro argentino Juan Pedro Escalada.
Señala por otro lado, Juan Francisco Pérez Acosta que "la férrea disciplina que con rígidos caracteres se había implantado en todo el país, comprendía no solo los asuntos de orden militar y la organización del trabajo individual y colectivo, sino que abarcaba además las funciones espirituales y aun las religiosas.
En efecto las escuelas lo mismo que la iglesia no sólo dependían materialmente del Estado que costeaba los sueldos de sus maestros y sacerdotes y construía sus edificios y sus templos y sostenía los gastos del culto sino que formaban parte integrante del organismo político y debían amoldarse por completo al sistema de gobierno, acatar sus ordenes y cooperar en todo a su cumplimiento".
Siempre don Carlos demostró apego al sistema educativo, al punto que tomaba exámenes a los alumnos, vestido con el uniforme de Comandante General de Armas, dándole la debida importancia a la prueba en sí, y al contado con los jóvenes.

LA IGLESIA
Un interesante y riguroso trabajo del historiador salesiano Carlos Heyn Shupp, "La Iglesia durante el período de Carlos Antonio López", ilustra el deseo del gobernante de restablecer las relaciones interrumpidas por el Dictador Francia con el Vaticano. No obstante el gobernante deseaba mantener todos los fueros coloniales del Patronato Regio que consistía en la intervención de los estados en el nombramiento de la jerarquía eclesiástica. Un hermano del presidente Fray Basilio López, a quien Francia había ordenado convertirse en sacerdote diocesano, cosa nunca reconocida por el Vaticano, por lo que retornó posteriormente a su orden en condición de sacerdote franciscano, posteriormente fue nombrado Obispo del Paraguay por su hermano don Carlos, y confirmado por el Papa.
En el Mensaje de 1857, don Carlos Antonio López da un informe detallado del estado de la Iglesia, señala: "El reverendo Obispo Diocesano y su Provisor y Vicario General bien como el clero nacional han prestado importantes servicios al culto de Dios y al bien de las almas. El número de curas no siendo bastante para los 84 curatos del Obispado se hallan con el recargo de excusadores de las Parroquias vacantes. El Reverendo Obispo Diocesano ha ordenado 57 sacerdotes, 3 Diáconos y 6 Sub Diáconos. Se han derribado y edificado de nuevo la Iglesia Catedral, San Roque, Lambaré y Recoleta. Al norte de la Recoleta se ha establecido nueva parroquia bajo la advocación de la Santísima Trinidad. Este nuevo templo es el más suntuoso de todas las iglesias nuevas que el gobierno ha mandado edificar". "En la Campaña se han derribado las iglesias viejas de las Villas del Rosario y de Pilar, y de los partidos de Guazú Cuá, San Lorenzo del Campo Grande, San José de los Arroyos, Carayaó, Arroyos y Esteros, Acahay, Caapucú y Mbocayaty, la iglesia parroquial de Santa Rosa de Lima, Carimbatay, y todas se han reedificado.
Se han refaccionado en la capital la Iglesia de la Encarnación poniéndole torre y nuevo frontis con otras mejoras que demandaban la comodidad y buen servicio del templo.
En la Campaña se han renovado el hermoso templo de Santa Rosa en Misiones, la Iglesia de Atyrá, la Capilla de San Roque de Caazapá, quedando el templo grande a derribarse por su estado enteramente ruinoso para edificarse de nuevo y lo mismo la iglesia Parroquial de Yuty.
Se han renovado también las iglesias de San Estanislao, San Joaquín, de la Villa de San Isidro. Quedan en obra los nuevos templos de Ybitymí, Itapé, Carmen del Paraná, de la primera Villa Occidental, de la población de Tacuatí y de la Villa del Salvador".
Contrariamente a la administración de su predecesor, don Carlos otorga al culto de la religión católica una relevancia significativa como para invertir gran parte del presupuesto en la construcción de templos, lo que también significaba expandir la necesidad de mano de obra en la capital y en el interior con el consiguiente beneficio para la población en general.
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Fuente: EL PARAGUAY DURANTE LOS GOBIERNOS
DE FRANCIA Y DE LOS LÓPEZ
Por NIDIA R. ARECES y
BEATRÍZ GONZÁLEZ DE BOSIO
COLECCIÓN
LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 5
© Editorial El Lector
Asunción-Paraguay 2010
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