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lunes, 8 de noviembre de 2010

MARÍA ELINA PEREIRA OLMEDO - SECTOR TOLEDO (POESÍAS) - PRIMER PREMIO - Concurso de Poesía AMIGOS DEL ARTE. Asunción – Paraguay, 1982 / Enlace: DESDE EL CAÑADÓN DE LA MENORIA, poesías de RENÉE FERRER.



DESDE EL CAÑADÓN DE LA MENORIA
SECTOR TOLEDO
PRIMER PREMIO
Concurso de Poesía AMIGOS DEL ARTE
“Homenaje al Cincuentenario de la Defensa del Chaco”
Asunción – Paraguay, 1982



PRÓLOGO
En el último concurso de poesía, patrocinado por "Amigos del Arte", resultaron premiados los textos de RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA y MARÍA ELINA PEREIRA OLMEDO. La primera en la categoría de mayores con el poemario "DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA"; la segunda, en la de menores, con "SECTOR TOLEDO, 1933".
Abundan los concursos de Poesía y es de lamentar que no ocurra lo mismo con Novela o Teatro. Si digo que se apunta a lo más "fácil", quizás no esté del todo equivocado. El trabajo que impone la revisión de los textos es cansador y con frecuencia la cosecha pobre. En el caso de la Poesía es el trabajo más corto pero preciso es hilar muy fino. Como me veo con frecuencia envuelto en estos menesteres, me atrevo a decir -sin por ello ofender a nadie- que la buena poesía no abunda. Da la impresión de que se compone bastante a vuela pluma. Nunca da buen resultado. Se producen unos textos de renglones cortos y renglones largos que no son, muy a menudo, sino mala prosa.
En el último concurso de "Amigos del Arte" los trabajos presentados no fueron muchos y hubo de todo, pero entre ellos resaltaron, pronto y nítidamente, estos dos poemarios. Versaba el concurso sobre el Cincuentenario de la Epopeya del Chaco. El enfoque fue muy variado, desde la casi mera cronología hasta el simbolismo más atrevido y desfasado. Renée y María Elina supieron encontrar el toque adecuado. Y el lenguaje poético.
María Elina, tan joven, usa un sentimiento muy delicado en dos extensas cartas y dos reflexiones propias. UNA DE LAS CARTAS LA ESCRIBE EL SOLDADO (uno cualquiera) a su madre; la otra la madre.
En la primera, "SECTOR TOLEDO, 1933", el soldado desarrolla, de una manera muy realista, no el quehacer de la guerra sino la sicología del hombre-niño que se halla metido en una guerra, que la sufre con patriotismo pero que no tiene, evidentemente, una vocación castrense. Es la sicología de la soledad afectiva, del apego a la casita paterna. "Aquí hace frío"; "Aquí el agua es amarga y dura"; "Los sueños no sirven de nada, madre"; "los sueños solo servían en casa, allá, en el Colegio,/ antes que el mundo en que vivíamos se rompiera/ y estallara en toda esta inmundicia". No, no le gusta la guerra -y es una realidad traspuesta de la autora, joven- "Nada parece real, ahora./ Este barro que nos come los pies/ que sólo puede dar a luz mosquitos y fiebre,/ este barro se ha tragado la vida".
La madre escribe en carta cruzada, pues se queja: "¿Por qué ya no escribes hijo?". Su tono es el afectivo de una madre, tal vez demasiado exquisito. "Hemos ido más lejos, a tu tiempo de niño./ ("habrá alguien que te dé un abrazo en este día,/ allá dondequiera que estés?)". Ella le comenta su infancia, habla de los amigos que, también ellos, se han ido ya a la guerra.
Las dos cartas se desarrollan con un realismo patético, duro en el hijo; sutil, hogareño en la madre. Están llevadas con una lógica impecable, de guerra y sus consecuencias inmediatas, una; de hogar y reminiscencias hogareñas, otra.
Quien ha vivido la guerra, las trincheras, sabe que el barro es sarro y que la sed y el hambre, como las balas, matan. Y una madre, por patriota que sea, piensa con ansia en el soldado -adolescente que se le fue y sufre. María Elina ha escrito esta manera, su reflexión lo confirma:
"Oigo las voces de muchos
hablando las glorias de la guerra"...
pero:
"Veo a veces, pero cada vez menos,
hombres viejos y cansados.
Ellos han vuelto.
Por eso hoy cuidan coches,
o venden boletos de lotería.
Porque es más fácil
levantar un monumento a un muerto,
que proporcionar una vida digna
a un hombre que no quiere morir".
Esta juventud también daría su vida por defender la tierra robada -La Patria- pero acusa el desamparo de los vencedores; de algunos. También es homenaje, en vívido contraste, al dolor y la gloria de la Guerra del Chaco.

RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA ofrece "DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA", en enfoque distinto, prácticamente un sentir igual: el ex-combatiente se dice a sí mismo:
"Soy un páramo viejo
apostado en un tiempo de distancia"...
"Y ahora, tantas veces,
un terrón olvidado
bajo el aguacero de la vida".
Renée Ferrer de Arréllaga divide su poemario en los siguientes títulos: GUERRAS - CIRCUNSTANCIAS -POR QUE - DESPEDIDA - TRINCHERA - CAIDOS - AGUA - NOTICIA - CARAMAÑOLA - ENEMIGOS -CHOFERES - ARCANGEL - DESDE AQUI - AGUATEROS - EX-COMBATIENTE - PAZ.
Como se ve, esta división implica la contextura toda del desarrollo, no táctico, sino vivencial de la guerra del Chaco. Creo que es un acierto este enfoque de quien no busca una historia sino una emoción de tal jornada trascendental. Nuestra poetisa logra plenamente darnos esta emoción desde una visión interior. El lujo de imágenes le otorga pulcritud de estilo dentro de una estimable concisión.
Partiendo del impacto angustioso que la palabra "guerra" produce llegamos a la Paz que sosiega, a pesar del amargo recuerdo.
"No importa que las guerras tengan nombre/ siempre serán un llanto/ y un silencio. / un trágico desvelo/ en los acantilados de la muerte". "El soldado que esparce sus pedazos/ en la antesala del silencio/ es siempre el mismo".
Y la Paz: "Ha llegado el instante./ La quietud innombrable de las horas/ y esa lluvia de flores en el viento". "Ha terminado ese andar/ perdiéndose en pedazos/ por cañada y sendero,/ por trinchera y ocaso".
La elaboración de este código poético supone en la autora un dominio total del idioma como expresión sintáctica e imaginería de retablo. Así, por ej. cuando planta al hombre, en "Circunstancia", primero, en postura normal, él:
"El hombre es pasajero de la aurora,
sereno timonel entre los astros,
caminante de un minuto demorado".
pero, segundo, en su circunstancia: "todo cambia de pronto,/ todo cambia". Y resulta: "Es un hombre varado entre los hombres.
formando una miríada de alientos simultáneos,
un follaje de arterias tras el llanto
en la encrucijada de la violencia".
Y es el hombre también -siempre el hombre, en esta poesía de la autora- inmerso en el "Por qué" de todas nuestras interrogantes; un hombre que se hace Patria: "No quisimos el charco de amapolas ultrajadas
un incendio de alondras sobre el curso del alba;
simplemente,
horadado nuestro suelo,
le devolvimos su leche de guarania".
Podríamos ir desglosando en cada título imágenes sorprendentes de evocación y fuerza. En la "Despedida": "Se aferra la congoja al horizonte". En "Agua": "Las ve redas del llanto/ inventan espejismos que parten fugitivos/ al galope del tiempo".
El tan mentado chofer es para Renée F. de Arréllaga "estoico peregrino": "van sorteando las hebras del silencio/ entre sacos de viento y polvareda/ hasta llegar/ des de un ascua desértica/ a empaparles el tajo de la espera". "Aguateros" es tal vez el poema más logrado, total, en un total de resonancias cabales.
El lector tiene en sus manos una visión poética de la guerra, no por ello menos real. Saludando siempre los escritos sobre esa guerra, nos parece que se detienen muchos en la secuencia cronológica y táctica, derrotas y sobre todo éxitos. Aquí hay una emoción, a la distancia, entrañable: amorosa y dolorida.
As. 17 / agosto / 1983.



SECTOR TOLEDO
A todos aquellos que alguna vez
vivieron estas líneas
A tío Lito y tío Roberto
A la memoria de tío Gustavo y tío Livio


SECTOR TOLEDO, 1933
Aquí hace frío.
Nunca como hoy, como esta noche.
Mis huesos están fríos.
Y hay en ellos, como lejanas resonancias
de miedo y de silencio.
Mis ojos están vacíos.
Mis manos están húmedas.
También el catre está húmedo.
Húmedo y frío, acechante y silencioso,
envolviéndome de a poco
en su presencia oscura.
Las noches aquí son frías.
Frías y muy solas,
ausentes del tiempo, sin distancias,
es la muerte, que anda cerca.
Por qué no llega el día?
Mamá ¡No quiero morir aquí!
No quiero ser parte de este barro hambriento,
que se traga los sueños, los hombres y los perros,
y aún pide más, como si no bastara
su constante presencia de cementerio.
También el silencio está muerto.

Hace mucho tiempo, hace ya tanto tiempo,
ya no recuerdo el tiempo
cuando se abrían las rosas en el jardín,
en tu jardín, y el tiempo nacía y moría
y el silencio era dulce,
y tu presencia no era un sueño.
Mamá, no me dejes morir solo!

Pero ahora estás aquí.
Mis huesos aún tienen frío, pero mi cuerpo arde.
Mamá, dame la mano!
Dame la mano, y llevame a casa,
llévame de nuevo a la vida,
porque ya he perdido el tiempo de las sonrisas,
por eso, llévame de nuevo a mis diecisiete años,
a mis sueños de entonces.
Devolveme aquél tiempo que era limpio,
donde no existían el miedo ni la muerte.
Mostrame entonces para qué sirve la muerte
de los hombres cuando aún no han vivido,
cuando no aprendieron a amar, para qué sirve
la muerte nuestra, mamá!

Te vas?. . . No me dejes! Todavía falta
para amanecer. No quiero morir de noche!
Tengo miedo, como antes, como cuando era niño,
antes que la muerte y el asco me hicieran hombre
me hicieran un remedo de hombre
que todavía tiene miedo al silencio,
al pora, que se esconde detrás, allí afuera,
y a veces rasca el piso
para que no me olvide que está allí, esperando.

No. No quiero morir lejos de casa.
Allí, bajo el parral, allí, junto al aljibe.
Y papá? Por qué no viene a verme?
Donde está papá?
Sí, allá, junto al aljibe, en tu jardín,
junto a aquél agua que era dulce.

Aquí el agua es amarga y dura,
lastima las entrañas, porque está llena
de rencor, sabor a guerra y muerte.
Aquí el agua envenena a los hombres,
los llena de odio, nos llena de odio.
Ella ha matado a tantos, y quiere ahora también
mi cuerpo, quiere mis sueños, mis recuerdos.
Ah! Pero aquél día, no te olvides de aquél día,
aquélla tarde, cuando cayó un gato en el aljibe.
También entonces el agua llevaba la muerte.
Ese día se volvió turbia y maloliente,
como de pronto se me ha vuelto la vida.

Los sueños no sirven de nada, madre.
No detienen la muerte, ni el asco de vivir,
ni la rabia insana que a veces se apodera de mí.
Los sueños sólo servían en casa, allá, en el colegio,
antes que el mundo en que vivíamos se rompiera
y estallara en toda esta inmundicia.
Tengo frío ahora, porque están todos muertos.
Yo jugué con ellos desde niño,
vivimos juntos toda una vida,
hace ya mucho tiempo.
Hoy tengo frío, porque ya no está su cariño alrededor
Yo he visto su muerte presente.
Nada parece real, ahora.
Este barro que nos come los pies,
que sólo puede dar a luz mosquitos y fiebre,
este barro se ha tragado la vida.
Deciles que ya no vengan, madre!
Deciles a los que quedan, que ya no vengan.
Porque aquí, sólo estamos los muertos.

Mamá, aún tengo frío. Pero mis huesos
ya no tiemblan. Tengo frío porque no estás,
y el día está aún más lejos.
Dame tu mano; ya no tengo miedo.
Estoy cansado de este horror y de este engaño.
Mamá, ya no quiero vivir.


UNA CARTA
Asunción, 29 de noviembre, 1933

Queridísimo hijo mío:
Hay tanto que quisiera decirte!
Hoy es el día de tu cumpleaños.
Tu padre y yo estuvimos recordando tantas cosas!
Aquéllos días del colegio, cuando te veíamos estudiar
y prepararte para los exámenes.
La tristeza de los últimos días antes de partir,
tu sonrisa un poco confusa; (cómo duele aún
aquélla sonrisa!) y cómo tratábamos de animarnos
unos a otros, hablando de la patria, y de nuestra tierra.
Tus días de vacaciones, tus amigos,
(ya se han ido todos), los meses de verano ...
Hemos ido más lejos, a tu tiempo de niño.
(Habrá alguien que te dé un abrazo en este día,
allá, donde quiera que estés?)
A tu tiempo de niño y tus preguntas inquietas,
tus pasos vacilantes, a tu primera voz,
hay tan diferente ya, y sin embargo,
tan igual para nosotros.
Tu hermano no habla mucho de ti,
pero a veces lo sorprendo en tu cuarto,
mirando sin decir nada tus libros,
tu ropa, buscándote. Es que te extraña,
aunque no diga nada.
Y hemos recordado tanto, que ya casi creímos
tenerte de nuevo aquí, entre nosotros,
como antes, con tus pantalones cortos,
con tu sonrisa limpia y cariñosa.
Y dime hijo, cómo estás, cómo estás hoy?

Hace ya tiempo no recibimos noticias tuyas,
y eso nos tiene inquietos.
Tu padre dice que mientras no avisen,
es que estás bien, que no te ha ocurrido nada,
pero sé que lo dice para tranquilizarme,
porque también a él lo veo temer.
Dime hijo, estás bien, estás bien de verdad?
(Dios mío, cuida de él. Yo lo he oído llamarme
en las noches, y en su voz había angustia,
y desesperanza).
Quisiera saber dónde estás hoy.
Ya sé que no te permiten decírmelo,
pero a veces trato de imaginar dónde estás,
qué haces todos los días,
cómo es la tierra por la que luchas.

Así te siento un poco más cerca.
Hace unos días estuvo por aquí Gustavo.
Vino con permiso; parece que estuvo enfermo.
Dijo que tenía disentería. Estaba pálido, y tan delgado!
Vino a preguntar por ti, y lo ví tan triste
porque no pude decirle nada.
Por qué ya no escribes, hijo?
Hazlo, por favor, y dime que estás bien.
(Dime que la voz que escucho cuando
estoy en silencio no es la tuya,
dime por favor, que la agonía en que vivo
no la vives tú,
que no has perdido tu fe, que no eres uno más,
uno como tantos que veo llegar cada día en el puerto,
como sombras que ya no tienen Dios ni esperanza,
vacías de futuro y ausentes del pasado.
Dime hijo mío, que aún te veré sonreir.
Cuando vuelvas, porque volverás, verdad?)

José y Manuel se fueron la semana pasada.
Ahora ya se han ido todos tus amigos.
Jorge y Roberto fueron los primeros.
Después Gustavo, Ignacio y tú.
Luego Marcos; y ahora se han ido ya todos.
La parralera está cargada de uvas.
Ellas parecen negar la existencia de esta guerra,
parecen negar la presencia de tanto dolor y tanta muerte.
(Tenía diecisiete años cuando se fue, Dios mío,
era un niño, y los niños mueren más fácilmente que los hombres.)
Gustavo habló de la escasez de agua,
de cómo deben recorrer mucho camino
y esperar largo tiempo para conseguirla.
No ha querido contar mucho.

Pienso que no quiere recordar, y entonces
aquéllo debe ser más terrible de lo que cuentan.
(Las guerras siempre traen la muerte de los niños,
mientras su sangre llena los bolsillos de otros).
Desde que te fuiste, hace ya tanto!,
tu hermano se ha hecho cargo
de todo lo que te correspondía hacer a ti.
Y en medio de sus diferencias, se parecen tanto!
El se encarga de tu perro, como se lo pediste.
Hemos recogido para mandarte,
las uvas más verdes, así no van a madurarse
antes de llegar. También hice ayer dulce de guayaba,
para mandártelo todo hoy. Y cigarrillos que compré
para ti, aunque no me gusta que fumes.
Pero en tu última carta me los pediste.
(Señor, a veces me vuelvo egoista,
y entonces no me importa ya nada,
y sólo quiero tenerlo de nuevo en casa,
a salvo de la violencia y de la muerte).
Hijo, prométeme escribir pronto.
Llevamos ya mucho tiempo
esperando saber algo de ti.
Y cuídate; dicen que en el Chaco
abundan mosquitos que transmiten el paludismo.
(No estás enfermo, verdad?)
Por favor, cuídate mucho.
Y piensa que Dios no permitirá que esta guerra
dure ya mucho tiempo.
Y podrás volver a casa.
(Hijo, volverás? Prométeme que volverás!)
                                            Tu madre, que te quiere.


YO NO ESTUVE ALLÍ
Yo no estuve allí.
No ví los ojos viejos
en las caras de los niños.
No ví las manos rotas
intentando contener la inmensidad
de los recuerdos; horizontes de tierra y palmas.
No he visto la desesperación
ni la sed. No los ví morir.
No ví crecer su angustia
bajo un sol que no tuvo piedad
de los niños ni las tumbas.
No los ví volver.
Yo sólo ví caras de hombres-niños,
la sonrisa cansada que vive con la muerte
en míseros ranchitos.
Fotografías viejas y lejanas.
Yo sólo ví los ojos inmensos
de los que volvieron, y recuerdan.
No ví los rostros de las madres
que enterraron a sus hijos.
Sólo escuché voces antiguas
y un silencio de recuerdos y horror.
Sólo ví tumbas y placas de bronce.
Y quizás, en una pequeña urna,
el recuerdo increíble de aquello,
que fue un hombre.
Y sólo imaginé su angustia y su delirio,
y el miedo y el dolor de los que quedan.

Oigo las voces de muchos
hablando las glorias de la guerra.
Son los que enviaron a morir
a los niños.
Y usaron su sangre para comprar
una mísera vida; una mentira.
Veo a veces, pero cada vez menos,
hombres viejos y cansados.
Ellos han vuelto.
Por eso, hoy cuidan coches,
o venden boletos de lotería.
Porque es más fácil
levantar un monumento a un muerto,
que proporcionar una vida digna
a un hombre que no quiere morir.



ÍNDICE
PRÓLOGO - CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS

DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA (RENÉE FERRER) : Guerras / Circunstancia / ¿Por qué? / Despedida / Trinchera / Caídos / Agua / Noticia / Caramañola / Choferes /  Enemigos / Arcángel / Desde aquí / Aguateros / Ex Combatiente / Paz.

SECTOR TOLEDO : Sector Toledo, 1933 / Una carta / Yo no estuve allí.


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jueves, 21 de octubre de 2010

CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS - ANTOLOGÍAS (POEMARIO) / © Alcándara Editora, Colección Poesía, 29 - 1984.


ANTOLOGÍAS
Poemario de
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Colección Poesía, 29
© Alcándara Editora
Edición al cuidado de C.V.M., M.E.V.M. y M.A.F.
Diseño gráfico: Miguel Ángel Fernández
Viñeta: Carlos Colombino
Tiraje de 750 ejemplares
Inscripción solicitada a la Agencia Española del ISBN
Hecho el depósito que establece la Ley 94
Se acabó de imprimir el 30 de noviembre de 1984
en los talleres de Editora Litocolor
Asunción, Paraguay (94 páginas)



EXPLICACIÓN
Este pequeño libro de poemas puede sorprenderte por la varidad de temas y estructuras poéticas. Así es. Por ello se titula Antologías: son poemas de futuros poemarios que llevarían, cada uno, el título que encabeza cada conjunto. Algunos son muy nuevos. Otros llevan un tiempo acariciados.
Su variedad responde a toda esa gama de impresiones, inspiraciones que sacuden el alma con el pulso de las olas de la vida. Hay poemas que parecen brotar de una surgente espontánea. Otros han precisado el encauzamiento artesanal, ya rectilíneo o afiligranado. El hombre es empuje y arquitectura.
Todos me dicen. Quisiera que te dijeran también. Por eso no te propongo puntuación alguna: yo sé mi ritmo interior, dales el tuyo.
Y gracias
CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS
Asunción, noviembre de 1984

VIDA

EMPIEZA EL AÑO
Empieza el año Señor
y todo empieza de nuevo
Dame la gracia de amar
hasta lo más pequeño

Empieza el año Señor
y yo quisiera ser nuevo
como la flor y la aurora
para entretejer mis sueños

Sueños de paz y alegría
sueños de sueños de fuego
donde se queme lo endeble
y sólo quede lo eterno

Trescientos sesenta y cinco
son los días de mi anhelo
Dame una rueda de amor
para rodar este tiempo.

CONMIGO CONTIGO

a Ñeca y Caía

Estás ahí aquí conmigo
Estoy aquí ahí contigo
Tú siempre
yo contigo
Qué dulcedumbre de presencia
Qué hálito sutil de cercanía
Aquí ahí
por siempre
Estar aquí ahí contigo
estar ahí aquí conmigo
y dulcemente sentirlo.

VENGO CON MUCHA PAZ

a "Santa Catalina"

Vengo con mucha paz de campo
Traigo conmigo a la palmera
al cocotero monacal
con su cimera
Traigo el ansia y la paz
de las estrellas

Traigo el caballo blanco
el mítico animal
que es pegaso centauro clavileño
que me impulsa
a todas las quimeras

Vengo con mucha paz de campo
a llenar la ciudad
de rocío y estrellas.

LA SINGLADURA SIEMPRE
Devuélveme la paz que me robaste
Límpiame el cielo de tus nubarrones
Ver claridad y navegar en ella
para alcanzar el puerto de mi anhelo

La singladura siempre arremetida
al aire al sol a las espumas
recién amanecidas al socaire
de todo el entresijo de tus mezquindades.

YEDRA-AMOR
Esta palabra amor y yedra
qué misterio
Germen de vida
y prometida floración
y la insidiosa yedra oscurecida
y descarada
que brota de tu seno
y sube y sube y te ahoga
sin fin.

ALÁRGAME LA MANO

a Clarita, mi sobrina

Alárgame la mano de tu ausencia
ya me falta
La quiero No te acuerdas
La sentí como un pájaro
asustado y pequeño
en el cuenco
amoroso de mis palmas

Alárgame la mano
que el alma se me va
con tanto tiempo.

CUANDO EN EL ÁRBOL...
Cuando en el árbol grabaste
un corazón
yo me acerqué a mirarlo
y me quedé suspenso
era el tuyo sólo el tuyo
siempre
solitario.

VIDA
Enhebrando los días lentamente
se fue configurando mi existencia
Cuánta puntada sin acierto
y cuánta filigrana
en mi telar de vida se entrecruzan
los hilos de colores yuxtapuestos
Puedes llevarla suspenderla
repostero
O ponla como estera
bajo tus pies hollándola
Mejor izada
como una bandera.

ROMANCES DE CLAROSCURO
a Ricardo Mazó

I
Anda tú jilguero verde
canta en el cielo de aurora
que se comen los lagartos
unos a otros las colas

Ya no pueden ir al sol
a lucirse en sus levitas
Canta jilguero tus trinos
les hacen llorar de envidia
Jilguero canta Lagarto
muerde la cola Jilguero
se ha puesto ronco la jaula
dejaba pasar el viento
Lagarto lagarto cola
jilguero jilguero trinos
yo tengo un jilguero verde
con un lagarto amarillo
Cuando el lagarto soñaba
ay qué trinos emitía
y el jilguero en los barrotes
se enroscaba la levita
yo tengo una jaula nueva
con lagartos y jilgueros
para que vengan los niños
y vean volar el miedo
Vengan niños a mirarlos
Vengan y jueguen con ellos.

II
Sobre la torre del alba
dormitan tres cocodrilos
Al uno le falta un cuerno
al otro le falta el hilo
y el tercero se pregunta
quién ha entrado en el castillo
Mas la torre se desploma
subiéndose al cielo en vilo
Se despertaron con susto
los animales anfibios
de bruces sobre la orilla
de tiempos de escalofríos
Agua laguna de barro
agua más agua los ríos
que se quedan tiritando
los dientes del cocodrilo
Ay qué pena de reírse
cuando se asustan los niños
- Tú luna salta corriendo...
- Ya es muy tarde tengo frío
Los cocodrilos sin ojos
se deslizaron al río
ya no pueden ver las aguas
que arrastran tus sueños vivos
Oh barquero tú barquero...
ya está lejos no me ha oído.

III
Junto a la niña rumiaba
Rinoceronte transido
- Ay niña qué tienes miedo
- Hay un bruto cohibido
Rinoceronte la niña
las flores y los aullidos
Un moño se lleva el viento
y el viento es un genio herido
Rinoceronte retuerce
la mueca del motolito
ya se chapuza en el agua
y estalla en el aire el brillo
- Niña niña que tus ojos
no tengan miedo al hocico
La niña Rinoceronte
la niña con un suspiro
La niña erguida la niña
Cinco dragones heridos
Ay dragones de San Jorge
Las aguas qué torbellinos
Corrientes de sangre hielan
las venas de los esbirros
pero la niña galopa
a lomos del infinito
Qué tristes están las aguas
-Vuelve niña al torbellino
Rinoceronte unicornio
déjame hundirme en el río.

PASAR

MENDIGO
a Ana Marta Carron de Villagra

Crucé con el mendigo que no hablaba
Sólo una mano tendía
Su lengua era la mano
proa de una ilusión
lengua encallada

Lengua proa muda mano
adelantada caricia
que no alcanza la piel de tu mirada

Cruzas desvías
es tan impertinente
una lengua encallada que te lame
barrenándote el alma

Mano proa lengua viva
se agiganta
Una lengua de mar segura avanza

El río de su vida
naufragó en alta mar
pero rebulle toda no perdida
acumulada
múltiple vida de todos
ofrecida mísera en la mano
lengua proa mano
lame avanza y no rescata
nada.

ODIO
a Ellos
Perpetúa rencores tu silencio
y el mío
El silencio de hermanos que se eluden
sin decir buenos días

Los ojos no olvidaron
el rostro conocido
El rencor era intenso
y escrutaba agazapado
la vuelta en el camino

Timoteo volvió volvió Olegario
El rencor era intenso
y escrutaba agazapado

Hurtaban sus pasos al sendero común
por temor al cuchillo
que ardía en sus cinturas

Una siesta a las dos
hablaron los cuchillos.

COPLAS

1
Hay rocas en el arroyo
y el agua sigue cantando
Tú por un solo problema
te vas quedando estancado.

2
El río corre veloz
y se remansa también
Por qué tú sólo corres
sin detenerte una vez.

3
El árbol te da su fruto
lo comes y te parece
que es natural que lo dé
pero tú no lo agradeces.

4
Tu casa ya no es tu casa
aquel año la perdiste
Yo he vuelto al patio una tarde
y el jazmín siempre sonríe.

5
Y yo me quedé a la sombra
Tú buscaste un sol hermano
yo veía claramente
y tú quedaste cegado.

6
Ay sombra dulce acogida
a la sombra de tus alas
Cuando me canse de todo
álzame en tu sombra alada.

7
Para quien todo tuvo
y nada tiene
qué importa ya tener
todo va y viene.

“ESTOS, FABIO, AY DOLOR”

ESCALINATA
Roma invita a subir su escalinata
la piedra que se humilla y se endereza
con los sonetos de la filigrana
la Barcaccia a sus pies y allá la Estrella

Endecapétreos versos que le dieron
a la Roma de clérigos de rentas
una ilusión de remontarse al cielo
porque se alza en su cúspide la iglesia

Endecapétreos versos que adulteran
con su lejano esplín hoy tantos vagos
que ofrecen chirimbolos y cadenas
y se rascan al sol greñas y harapos

La Trinidad del Pincio y de los montes
no derrama su incienso a Piazza Spagna
enhiesta arquitectura fuerte y noble
hoy ropa cenicienta y débil paja

Vive y vibra la hermosa escalinata
Piazza Spagna con ella se orgullece
desembocan las vías alfombradas
y los pasos en ella se adormecen

Tres sonetos de piedra tres escalas
que subir y bajar hacen la vida
Densos peldaños versos del Petrarca
en mármol de belleza se eternizan

Pensaba alguna vez onda encrespada
que domeñó la firme artesanía
navegarla al timón de la Barcaccia
hasta alcanzar la Estrella de la cima

Y descendida en lentitud nostálgica
de todo un mundo que tu mente encierra
asir los remos de la fuente-barca
para las singladuras de quimeras

Roma está allí subida a las alturas
de su imperio Las piedras esparcidas
en todo el orbe aquí con la moldura
de ese dolce far niente que te mira

Roma está allí Ostia-Barca en espera
Para extender el mundo no hay soldados
El mundo entero es el que vuelve en ella
Ella le da la Barca y los Peldaños.

MARÍA (INVOCACIÓN Y ARQUITECTURA)

MARÍA ESTRELLA
a Marina

Hay un cielo estrellado en sinfonía
y una estrella que incita tu mirada
te insinúa una música remero
caracola de luz en tus entrañas

Osa Mayor y Cruz del Sur caminos
de la ansiedad con la sutil falacia
de las sirenas si a la estrella vencen
y aparece Tritón sobre las aguas

Ya el marinero emprende la aventura
de hendir tranquilo con la quilla crestas
que en el redil de su pupila acoge
el rebaño de luz hecho una estrella.

***.

Una niña ha nacido una sonrisa
que es flor y canto y agua y luz Estrella
Un arrugado seno dio el milagro
y el mundo encanecido es primavera

Una estrella entre todas sol Estrella
vivero de la luz en surtidores
que se derraman sobre el mundo encienden
nuevos arpegios en sus resplandores

La claridad total contra el abismo
y contra todo engaño reluciente
Qué vuelas más luciérnaga atrevida
si tus hilos de luz tejen tu muerte.

***.

Estrella tú María en el periplo
de todos los ensueños vacilantes
Rema remero un rayo de la Estrella
malhirió a Leviatán para que cantes.

MEMORIAS

COLORES DEL OTOÑO
en memoria de mi maestro
P. Pascau

Yo era adolescente Tuve
un gran maestro que me amaba
El me enseñó a vivir
El me enseñaba los colores
a gustar los colores del otoño
-"C'est merveilleux" decía
mire cuántos matices
los castaños las hayas las encinas
en sus hojas ofrecen Se despiden
del mundo en una sinfonía
que el alma sólo capta Mire
Llénese el alma de colores
Ellos serán "oui mon enfant"
el anhelo incitante que le ayude
a componer de luz pausada
el tapiz de su vida
Yo me voy Y miraba hacia lo alto
con sus ojos de lago remansado
todo el color de otoño enardecido
"C'est déjà mon déclin" y me alargaba
una mano traslúcida
Como una luz
me transmitía su vida la luz de los colores.

MIS SALMOS
en memoria del que fue mi amigo
en Palestina, A. Breunot

LA RISA DE DIOS
Baraúnda del mundo
y ajetreo
Adelantos y técnicas
el secreto deseo
de vivir arrogantes los hombres
y pasarnos
de los Prometeos

Las Naciones Unidas se arrogan
el papel de componedores
Jueces de nuestras discordias
con cascos azules y lindos cañones

Y allá arriba el Señor de los Cielos
nos contempla con guasa
y se agita en su trono
Las peñas se parten y estallan
volcanes y terremotos
son el eco de su risotada

Si supieran los pueblos
que un Príncipe sólo les basta
Dios lo tiene dispuesto hace siglos
de siempre engendrado
y desea
que todos se pongan de acuerdo
debajo de su Reinado

¡Y no hay bromas con El!
Basta ya de jugar a los dioses
y de armar tanto loco jolgorio
reuniones de cumbre y llanura
con pífanos y tambores
que tocan
a tragedias de odio

Mas Señor no te rías
con tantos estruendos y guía
el tiovivo de nuestra locura
hasta hacernos caer de penurias
y entonces
agárranos por la nuca

Así alzaremos los ojos
a tu ALTURA.

EL ESCUDO DE DIOS
Embraza tu escudo Señor
y baja de la montaña
No ves que me asedia la gente
porque hallo en Ti mi confianza
Se ríen de mí por ingenuo
-ya no se cree nada-
Pero yo Señor te grito
te grito con toda el alma
Tú veras lo que te haces
con éstos que me acorralan
tanto peor si no creen
yo confío en tu Palabra.

***.

Rendido por tanta angustia
sentí que desfallecía
mi cabeza daba vueltas
se me enturbiaba la vista
Caí
Dormí Dormí Dormí
Sin sueños ni pesadillas
era como una muerte
Tú me mirabas
vacío
de todos mis pensamientos
y torturas
como un niño.

***.

Me desperté de repente despejado
La gente se había eclipsado
tu brazo potente
aún estaba remangado
y me mirabas
Sonreías
diciéndome con malicia
-Hubieras visto las caras
que se ponían del susto
Yo Señor a puño limpio
partí los dientes a muchos.

***.

Ya no tuve más palabras
Como a un hijo
el Señor alzó la mano
la mano poderosa y tierna
y me bendijo.

RETRETA

ORACIÓN DE LA NOCHE
a Ramiro Domínguez

Señor ya se fue el día esplendoroso
Ha ardido hasta agotarse como un cirio
En el arco del claustro en que me adoso
la yedra se meció        Se apagó un lirio

Es de noche Señor noche de estrellas
que palpitan por cima de las almas
las almas de cristal puras como ellas
con aleteo musical de palmas

Se alejaron los ruidos lentamente
También el claustro se espiritualiza
Yo vago por las naves con mi mente
que en pos de un sueño eterno se desliza

Señor yo no sé nada nada tengo
tan sólo un corazón y una mirada
En tus obras con ella me detengo
y las quiere esta mi alma enamorada

Es de noche Señor el día entero
con su sol se ha alejado y con su sombra
En sus sombras y luces te venero
y en la noche estrellada que te nombra

Este día que fue contigo vuelve
yo te ofrezco esta noche que se inicia
De tus culpas del día tú me absuelve
y de noche me roce tu caricia

Y ten piedad de mí Mientras descansa
todo mi ser en rectitud de muerto
haz que suba a tu azul el alma mansa
recta y firme como el ciprés del huerto.

ÍNDICE
Explicación,
*. VIDA : Empieza el año, / Conmigo contigo, / Vengo con mucha paz, / La singladura siempre, / Yedra-amor, / Cuánto dolor, / ¡Sol!, / Alárgame la mano, / Cuando en el árbol..., / Acércate..., / Arquea el alma, / Surgió la fuente de pronto, / Vida,
*. ROMANCES DE CLAROSCURO : I, II, III,
*. PASAR : Mendigo, / Odio, / Paseo, / Sorbos de Valdepeñas, / Maqueda, / San Martín de Valdeiglesias,
*. COPLAS : 1, 47 / 2, 48 / 3,49 / 4, 50 / 5, 51 / 6, 52 / 7, 53
*. "ESTOS, FABIO, AY DOLOR..." : Escalinata, / Delfi,
*. RECUERDOS : Gregorio de las Heras, / El puerto, / Pedro, / León Felipe en su centenario,
*. MARÍA : (invocación y arquitectura) Invocación, / María Estrella, / María ciprés, / María cedro,
*. MEMORIAS : Abuela Clara, / Balborraz, / Colores del otoño,
*. MIS SALMOS : La risa de Dios, / El escudo de Dios, / La faz iluminada,
*. RETRETA : Oración de la noche,


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