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lunes, 7 de noviembre de 2011

LOURDES TALAVERA - AJEDREZ PERPETUO (NOVELA) - Lanzamiento: Miércoles 16 de Noviembre 2011, Manzana de la Rivera. Asunción



AJEDREZ PERPETUO
Tel.: 595 21 444770
Asunción – Paraguay, 2011


Lanzamiento de La Novela “AJEDREZ PERPETUO”

Editorial Servilibro invita al lanzamiento de la Novela
AJEDREZ PERPETUO de la escritora paraguaya LOURDES TALAVERA.
El miércoles 16 de Noviembre, 2011 a las 19:30 Hs.
Auditorio Ruy Díaz de Guzmán (Manzana de la Rivera))
Ayolas 129.

La presentación de “AJEDREZ PERPETUO”,
 estará a cargo de LOURDES ESPÍNOLA y NELSON AGUILERA.


“AJEDREZ SECRETO”

Lourdes Talavera, escribe una novela donde la frase del poeta persa medieval, Omar Khayam, citado por Borges, se convierte en el núcleo de una historia que transcurre como un juego de ajedrez, secreto. Si movemos, en esta vida, los peones humanos, manipulándolos para nuestros fines en la lucha por la sobrevivencia, descubrimos que alguien en algún momento y en algún lugar tumba el tablero y devuelve las piezas al cajón de los trastos, es decir, a la nada.
El personaje de esta historia que es, entre otras cosas, la crónica de una familia, ha aprendido, de niña, a mover los trebejos y cree que por medio de ciertas estrategias, que tienen que ver con el arte de la guerra, se puede triunfar sobre el destino. Es como aquel caballero, de una película de Bergman, que desafía a la muerte a jugar la partida definitiva que podría librarlo de la Parca.
La paradoja es que no somos libres, pues hay hilos invisibles que nos mueven, desde arriba, como si fuéramos marionetas en el teatro del mundo. Un mundo lleno de ruido y de furia que nos arrastra por un tobogán invisible hacia la nada. Conspiraciones políticas, secuestradores, amores imposibles, familias desquiciadas, desfilan ante nuestros ojos en esta odisea humana signada por una dictadura tenebrosa donde la protagonista, Sofía, sufre innumerables peripecias que incluyen: violaciones y sufrimientos sin nombre en el sótano sombrío donde ha sido encerrada por sus captores.
Este drama político-social transcurre en un país olvidado de la mano de Dios, casado con el infortunio donde reinan la injusticia, la pobreza y la impunidad. Donde un puñado de seres excepcionales tratan de redimir a los desvalidos por medio de un proyecto, casi utópico, que salve a los desheredados de la abyección en que viven. En esta obra también se cuestiona sobre el nihilismo en que se debate la sociedad actual, es decir, la nuestra.
Es, además, un análisis magistral sobre la sicología de la víctima de un plagio, es decir, una situación límite (síndrome de Estocolmo), donde las angustias, miedos y pánicos de los que han sido humillados por el maltrato inhumano de los carceleros se ponen en evidencia.
Quizá el hecho de que la autora sea médica la haya capacitado para auscultar los oscuros recovecos del alma humana y pueda realizar un diagnóstico sobre la sociedad enferma en que vivimos. En algún momento se recuerda la horrible historia de Soledad Barret, nieta del famoso escritor Rafael Barret, muerta a raíz de las torturas sufridas en las prisiones de la tiranía brasileña.
Como en su obra narrativa anterior (de denuncia), Lourdes, desarrolla –como en un caleidoscopio infernal– las penurias de las familias de desaparecidos y agrega una reflexión existencial sobre la vida y la muerte en los países, que como en el nuestro, el destino de los desheredados es incierto, ya que en cualquier momento se puede dar un jaque mate inesperado a la vida.

LA AUTORA

LOURDES TALAVERA es narradora y ensayista. Integra la Sociedad de Escritores del Paraguay – SEP y Escritoras Paraguayas  - EPA. Forma parte de la comisión editorial de la Revista del PENCLUB PARAGUAY como asimismo de su comisión directiva.
Sus obras son: “JUNTO A LA VENTANA”; “ZOOLÓGICO URBANO; “AFINIDADES FURTIVAS”; SABOR A ALGARROBO (libro en edición cartonera de cuentos y relatos). “SOMBRAS SIN SOSIEGO” (novela); “APORTES DE LAS MUJERES AL CUENTO EN PARAGUAY DESDE LOS AÑOS OCHENTA A LA ACTUALIDAD” está publicado en: “Crónicas y ensayos paraguayos de ayer y de hoy” de Teresa Méndez Faith; otros ensayos y cuentos están publicados en números de la Revista del PENCLUB del Paraguay como asimismo en textos de literatura de la Enseñanza Básica como también en antologías nacionales e internacionales.

LOS CUENTOS:
“EL DESALOJO” fue seleccionado y publicado en: “REVUE LITTERAIRE BILINGÜE FRANCAISE – ESPAGNOL” N° 27 “ARCOIRIS” y “LA REVANCHA” recibió una mención de Honor en el 7mo concurso de cuento corto “JORGE RITTER”. COOMECIPAR.




CAPÍTULO : HOTEL CALIFORNIA

En aquel tiempo ella estaba viviendo ya en Montevideo, cuando un atardecer recibió la llamada de él y convinieron en encontrarse en el hotel California donde estaba hospedado. Sabía de ella al dedillo, qué hacía en sus horas libres, los lugares qué frecuentaba, las personas con quienes se reunía. Se sobresaltó. Cuando sonó el teléfono no se imaginó que sería él. Le preguntó cosas sobre ella:
-¿Te gusta vivir en Montevideo?
- Me siento más tranquila
Ella vivía en una casa solariega en un barrio residencial que había sido el lugar de veraneo de la familias acomodadas del siglo pasado. Siguieron hablando de cosas banales que no se referían al pasado sino más al presente que los confrontaba. Hubo cierto momento en que ella se sintió incómoda y fue cuando mencionó a Ariel. Le comentó a grandes rasgos que es cruel y desapegado de los sentimientos, que ahora estaba en el Brasil, con la excusa de terminar sus estudios aunque pretendía recomponer desde el exterior el movimiento. Le pareció que él no hablaba con nadie con tanta sinceridad desde hacía años. Luego cayó el silencio sobre ellos. Era un  hondo silencio que de tener los ojos cerrados, permitiría desfilar las imágenes del pasado como una película de Godart. Entonces, él la invitó a su hotel:
-Estoy en Montevideo, de paso, mañana tomaré un vuelo rumbo a Suiza. Me gustaría que pudieras venir al Hotel California. ¿Lo conocés?
-Si, lo conozco
Estaba turbada, él estaba allí a pocos minutos de su casa y quería verla. Su corazón latió de prisa como si quisiera huir de su tórax. Por un instante no supo qué hacer. Era evidente que deseaba verlo, pero era consciente del riesgo que eso equivalía. En numerosas ocasiones, en su mente había fantaseado con la idea de verlo una vez más. Lo que más recordaba de él, era la textura de la tela del pasamontañas que cubría su rostro. Por otro lado, tampoco quería sacudir el tizne que cubría los hechos tenebrosos del pasado. El ni siquiera se sacaba la ropa ni el pasamontañas. El instinto le advertía que no debería verlo, sin embargo la propuesta le estremecía y la rodeaba de una irrealidad incompatible con ella. Se había quedado sin palabras:   
-¿Estás allí?
-Estoy aquí y pasaré por tu hotel en una hora.
-Te espero.
Ella anotó en una hoja, el número de la habitación y del teléfono del hotel. Y fue hasta allí para verlo, a la vuelta del centro de detención de cientos de desaparecidos y víctimas de la dictadura uruguaya. Llegó al lobby,  nadie estaba en la recepción, se dirigió al ascensor y pulso el número dos. Caminó con pasos lentos el pasillo y encontró la puerta de su habitación, golpeó, cuando se abrió él sonreía en el umbral. La abrazó largo rato, aspirando su perfume, Eternity  de Calvin Klein, la acarició sin prisa como si fuera el dueño de las horas. Se acariciaron largo rato sin decir nada. Con toda naturalidad, la llevó al lecho,  la desnudó e hizo lo mismo. En habitación, Central Park Blues cantada por Nina Simone le daba un ambiente sobrenatural. De haber sido lo mismo en el pasado, quizás, ella hubiera sido feliz. Pero, esa oportunidad, se había perdido y nadie la recuperaría y menos ellos. Ella intuyó que su tacto sentía nostalgias de la trama de la tela que le cubría el rostro. Él  la contempló desnuda con la avidez de quién tenía sed o apetito de una bebida o manjar exquisito. Muy despacio, lentamente, había pasado tanto tiempo desde que se separaron, entró en su interior. Sofía, recordó el hondo silencio, entre ambos, que se tragaba todos los ecos sin permitir que llegaran a la superficie. En cada ocasión, juntos ella se enfrentaba a la imagen de la muerte, que se desplegaba a pocos segundos, cara a cara con ella. Ese silencio con tinieblas como un fantasma se interponía de nuevo entre ellos. Solo ese silencio y nada más. Ante esa sensación experimentó pánico y sintió miedo. Entre las sábanas, ella se abrazó a su cuerpo desnudo y se acurrucó entre sus brazos, él dijo en un susurro que la amaba. Ella pensó que su sentimiento no tenía futuro, que la oportunidad había pasado de largo. Nadie podía, ahora, recuperarla. Sentía que su cuerpo era atraído hacia la oscuridad, de esas tinieblas. Cerró los ojos y espantó esos pensamientos. Sonaba The  Star- Crossed Lovers,  esa pieza de blues  de la que Harika Murakami habla en una  de sus novelas, mientras la dureza y un frío de hielo se instalaban en su corazón; el sonido del saxo sonaba doliente por el amor de una pareja de enamorados desdichados, en un intento afanoso de conjurar la fatalidad, inundaba el cuarto del hotel.
Había permanecido a su lado, algo así, como tres horas, eso creía porque no miró su reloj. No hablaron de nada, solamente estuvieron juntos y acurrucados como eso hubiera sido lo más importante en el mundo. Cuando abandonó el lecho, intentó retenerla y ella se puso de pie, le sonrió y se vistió presurosa. Temblaba, precisaba salir afuera  y respirar aire puro. Sentía que si no se marchaba pronto, se quedaría absurdamente  a su lado. Le tomó de la mano:
-Me tengo que ir.
- Está bien, pero me gustaría volverte a ver.
- Necesito estar sola y cuando ponga en orden el caos que me habita, veré si eso es posible. En mi vida no hay lugar para las obligaciones ¿Me comprendés? Siento que no debí dejar que pasara estas cosas entre nosotros. Fue un error.
El la estrechó entre sus brazos y la besó, cerró los ojos y se quedó inmóvil; ella pudo sentir los latidos de su corazón dentro de su pecho. Era un latido acompasado, suave, breve. Cerró los ojos e imaginó su sangre roja que fluía en sus arterias. Le acarició su pelo suave, aspiró su fragancia, mientras sus manos vagabundeaban en su espalda como si intentara retenerla. El abrió los ojos y dijo:
-No comprendo nada, pero  respeto tu decisión
La abrazó y ella le estampó un beso en la mejilla, después tomó su bolsa y salió al pasillo. Mientras esperaba el ascensor, lo vio de pie en el umbral de la puerta con los brazos cruzados. No era alto y parecía muy vulnerable. Sacudió la cabeza y su pelo le tapó el rostro. Agitó su mano para decir adiós y se fue. Él también, le dijo adiós. Ambos sabían que era un adiós para siempre. Ella se sentía vacía, tenía un espacio en blanco inmenso en su interior. Salió a la calle, dobló en la esquina y fue al sitio donde dejó estacionado su auto. Se sentía sin fuerzas, deseaba caminar por la arena de la playa y no pensar en nada. Fluir. Salió a la 18 de Julio y llegó hasta rambla de Pocitos. Caminó descalza en la arena mientras resonaban  a su alrededor el ruido de las olas. Deseaba regresar al hotel, pero no se había movido ni un milímetro, sabía que sería en vano. Una profunda tristeza la invadió, las luces de la noche titilaban y una brisa fresca le recordó que debía regresar a su casa. 



lunes, 16 de agosto de 2010

LOURDES TALAVERA - REALISMO SOCIAL EN LA NOVELA CONTEMPORÁNEA PARAGUAYA (1990 - 2007) / Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA – Nº 18.


REALISMO SOCIAL EN LA NOVELA
CONTEMPORÁNEA PARAGUAYA (1990 - 2007)
PONENCIA DE
LOURDES TALAVERA
(ENLACE A DATOS BIOGRÁFICOS Y OBRAS
EN LA GALERÍA DE LETRAS DEL
www.portalguarani.com )
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REALISMO SOCIAL EN LA NOVELA
CONTEMPORÁNEA PARAGUAYA (1990 - 2007)
Los primeros intentos de análisis social de la realidad paraguaya, más allá del contexto ideológico de la dictadura, la realizan autores extranjeros a partir de los años 60. En ese tiempo, también, RAMIRO DOMÍNGUEZ publica una investigación suya: "EL VALLE Y LA LOMA" (1966) que aporta características culturales y sociales paraguayas anteriores a la construcción de la represa hidroeléctrica de Itaipú.

En los años 70, los departamentos de Caaguazú, San Pedro, Amambay, Canindeyú y Alto Paraná se adscriben a la explotación de la yerba mate y la madera. Se inicia un proceso de depredación ecológica y humana, con la destribalización y desmantelamiento de los grupos humanos de la Región Oriental del país. El modelo económico agrícola-ganadero de la economía vigente se convierte en otro: agro ganadero-exportador.

El proceso de abordaje social de la realidad del país se traduce en la novela "LA BABOSA" de Gabriel Casaccia y "FOLLAJE EN LOS OJOS" de JOSÉ MARÍA RIVAROLA MATTO. "HIJO DE HOMBRE" de AUGUSTO ROA BASTOS y "EL PECHO Y LA ESPALDA" de JORGE RITTER, exponen la vida del campo y el drama social del campesino paraguayo. La problemática de la tierra y los campesinos aparecen en la narrativa paraguaya acompañando a la resistencia ante la opresión de una nefasta dictadura. La temática social en la novela paraguaya, va tornándose específica, y en la década de los 90 se vuelve de "frontera" con algunas características regionales como en el caso de "TIERRA DE NADIE. NINGUÉM" de AUGUSTO CASOLA.

Así, también, RENÉE FERRER con "VAGOS SIN TIERRA"; ANDRÉS COLMAN GUTIÉRREZ, "EL ÚLTIMO VUELO DEL PÁJARO CAMPANA" y MARIBEL BARRETO, "CÓDIGO ARAPÓNGA", son ejemplos que ilustran la evolución de dichos temas en el contexto histórico, político y social predominantes en el país.

EL SUMO DE LA TIERRA PROMETIDA

A finales del siglo XVIII, la población de los territorios avanzaba hacia el norte de la Región Oriental del Paraguay. Los oficiales militares se servían de los soldados y de los campesinos para realizar esta acción colonizadora. "VAGOS SIN TIERRA", novela de RENÉE FERRER, es una narración que se inicia en la época de la colonia y llega a la de la independencia y se relaciona con la figura del dictador Francia. Algunos ejes sociales que aparecen en la trama de la narración son: la identidad y el mestizaje, la subordinación de las mujeres, y el abuso sexual. La denuncia social ante la expansión demográfica con vistas a la ocupación y población de nuevas tierras y el sostenimiento de la misma en los hombros de los campesinos más pobres, se hace evidente en el transcurso de la obra.

El sueño de la "tierra prometida" para estos vagos, colonizadores migrantes, está lleno de entresijos que pasan desde la nostalgia por la vida anterior abandonada para aventurarse a lo desconocido como a los problemas para acceder a la tierra propia, titulada. Dichos obstáculos son similares a los de nuestro tiempo en cuanto a la posesión legal de la tierra, con título de propiedad y la política agraria vigente. Las penurias de los más desfavorecidos se retratan de manera cruda, y dan una sensación desolada al lector acerca de la satisfacción de las necesidades básicas de este grupo que busca alcanzar como meta la posesión de una parcela de tierra, para asentarse en un lugar y construir una comunidad con identidad propia.

VISTA DE PÁJARO

La novela de MARIBEL BARRETO "CÓDIGO ARAPONGA" y la de ANDRÉS COLMAN GUTIÉRREZ "EL ÚLTIMO VUELO DEL PÁJARO CAMPANA" reflejan la vida de la frontera del Paraguay con Brasil, de una manera bien particular y en dimensiones temporales diferentes. Ambas manifiestan signos familiares que provienen de la historia y del mito. Araponga en portugués significa pájaro campana, y se trata de una especie aviaria en riesgo de extinción.

Según ROLAND BARTHES, la vista de pájaro constituye el advenimiento de una percepción nueva que tiene el nombre de: desciframiento. Mirar desde la altura, con vista de pájaro, es tener la oportunidad de ver un mundo decodificado y no solamente perceptible. De esta manera, la frontera entre Paraguay y Brasil se convierte bajo la mirada del pájaro campana o Araponga en objeto inteligible sin perder por eso su materialidad. Se ofrece como un espacio funcional que separa, armoniza y ella está dispuesta para la inteligencia e imaginación. El lector de ambas novelas se impregna de una mirada nueva donde el panorama le muestra imágenes que el debe descifrar, a la vez que intenta reconocer lugares e identificar las señales del mito del desarrollo económico.

Entonces, la mente tiene que ponerse a soñar la mutación del paisaje (las selvas son reemplazadas por los campos cultivados de soja y trigo); el asombro que surge del espacio (la invasión del territorio paraguayo por los brasileros sin resistencia de defensa paraguaya alguna); del misterio del tiempo sumergido en la interacción cultural que despoja de identidad propia a las personas que pueblan esa zona. La expansión colonizadora en la zona fronteriza con el Brasil y construcción de la represa hidroeléctrica de Itaipú, una vez que la vista de pájaro las ha tocado con el halito de la historia y el tiempo, muestran la miserabilidad humana de los personajes que están influenciados por este hecho. La corrupción, el contrabando, la deforestación continua y la degradación ecológica son consecuencias del modo de vida imperante.

La aparición de nuevos estratos sociales donde los más privilegiados pertenecen al entorno del poder de los jerarcas de turno, los ingenieros, técnicos especializados de la represa, mientras que los más desfavorecidos sostienen la base de la nueva organización piramidal de esa sociedad emergente, se revelan de manera contundente a través de la literatura y se concluye que dichos desfavorecidos devienen en nuevos vagos que buscan concretar "el sueño de la tierra prometida" como un bienestar económico y social.

MARIBEL BARRETO muestra, en su narración, el paisaje crudo y real de las condiciones de vida de los campesinos sin tierra que reivindican su parcela, acampados en precarios campamentos con ranchos de hule, a la vera de la ruta a Hernandarias, a finales de la década de los años 70. Los senderos son recorridos por mujeres embarazadas que llevan en sus brazos a un niño desnutrido mientras otros con vientres abultados por la parasitosis intestinal las acompañan. "CÓDIGO ARAPONGA" confronta al lector con la familia anuclear, las madres como jefas de familia, el sometimiento de las mujeres a su condición biológica, el machismo y la paternidad irresponsable.

Asimismo, "EL ÚLTIMO VUELO DEL PÁJARO CAMPANA" de ANDRÉS COLMAN GUTIÉRREZ, brinda un retrato de la realidad política, social y cultural en el periodo de la transición democrática en el Paraguay. La temática de la depredación de selvas, bosques y la interacción cultural como consecuencia del avasallamiento de los ritos, costumbres y tradiciones de las etnias indígenas por la cultura dominante son evidentes. En esta obra aparece el problema de la tenencia de tierra de los indígenas como una manifestación absoluta y eterna de la injusticia social. Los dueños ancestrales de los bosques y las selvas son despojados de ellos por el colonizador.

Remarca que en Latinoamérica y el Paraguay, se vive entre lo primitivo y remoto a través de dialectos en un mundo rabelesiano, con chamanes y trances mágicos, y el robot, nuevo señor, que viene al encuentro con la bandera de las ciencias electrónicas; el idioma de los siglos; la lengua cifrada en la televisión, las antenas parabólicas y la publicidad.

El realismo social en la narrativa contemporánea abarca aspectos que van desde la problemática de la tierra a aquellos relacionados a la degradación de principios y valores socio - políticos - económico- culturales y ambientales. Esta evolución temática enriquece la producción literaria paraguaya actual.
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Fuente:
IV ÉPOCA – Nº 18
A CENTRE OF INTERNATIONAL PEN
EDICIÓN ESPECIAL
LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA LITERATURA
EN EL PARAGUAY
Arandurã Editorial,
Asunción – Paraguay
Julio 2010 (199 páginas).
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

lunes, 2 de agosto de 2010

LOURDES TALAVERA - APORTE DE LAS MUJERES AL CUENTO EN PARAGUAY (1980 - 2005) / Fuente: CRONICAS Y ENSAYOS PARAGUAYOS – TOMO II Autora: TERESA MENDEZ-F


APORTE DE LAS MUJERES
AL CUENTO EN PARAGUAY.
DESDE LOS AÑOS OCHENTA
A NUESTROS DIAS
Ensayo de LOURDES TALAVERA
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

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APORTE DE LAS MUJERES AL CUENTO EN PARAGUAY.
DESDE LOS AÑOS OCHENTA A NUESTROS DIAS
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Los cuentos no existen en un vacío...
Clarissa Pinkola E.
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INTRODUCCIÓN
El desarrollo de las sociedades determina cambios culturales, a partir de los años ochenta, en Paraguay se vive una apertura a las corrientes universales de pensamiento; que influencia las diferentes facetas de la vida en el país.
Lo cotidiano se caracterizaba por la segmentación entre lo público y privado. Esta polarización se insertaba en la percepción "de afuera" cómo aquello constituido por lo que es social, colectivo; ya sea con pasivos participantes o activos protagonistas; y lo de adentro estaba conformado por la contribución de cada una de las personas, en un escenario en continua construcción.
En este contexto, la familia es el marco esencial donde el universo privado adquiere su importancia. Así, casi a finales del siglo veinte, lo cotidiano se erigía como el sitio de encuentro entre el varón y la mujer en la conjunción de sus identidades particulares bajo la hegemonía masculina; y el espacio social era, aquel donde a las mujeres se les negaba identidad o solamente se las reconocía a través de los demás: el padre, el esposo, el amante o los hijos.
La sociedad paraguaya, en el periodo estudiado, experimenta cambios que reposicionan las relaciones de las mujeres y varones en el ámbito privado. Pronto, dichos cambios se reflejan en la esfera pública. Así, los grupos de mujeres conforman la Coordinadora de Mujeres del Paraguay, que promueve la campaña, "Nuestra igualdad ante la ley" para la reforma del Código Civil vigente. Luego de la caída de la dictadura stronista (1989), se crea la Secretaría de la Mujer. En la transición democrática las mujeres ganan protagonismo en los espacios políticos, al acceder a los ministerios, al parlamento, a las juntas e intendencias municipales como asimismo a las gobernaciones.
Sin duda alguna las mujeres desde hace mucho tiempo, han planteado reivindicaciones para acceder a la igualdad de oportunidades y superar un rol enmarcado en esquemas culturales, sociales y económicos que no les ha permitido realizarse plenamente; desempeñando una función integral como miembros activos de la sociedad. En esta exposición, pretendemos aproximarnos a un aspecto de la narrativa paraguaya donde el aporte de las mujeres ha adquirido una notable relevancia. La selección de las autoras no pretendió ser exhaustiva, pero, si representativa; la no inclusión de algunas no se debe a ningún criterio valorativo, lo que presentamos es un abordaje parcial e incompleto. Se ha revisado trabajos de autores de reconocida trayectoria, que han investigado el tema de manera transversal y se debe tener en cuenta que la tarea creadora y las publicaciones literarias son eventos dinámicos en las sociedades.

CUENTOS DE MUJERES
El cuento es un género con prestigio, desde un tiempo inmemorial la humanidad recurrió a las narraciones colectivas como un ritual de re-elaboración; un encuentro comunitario que permitía el proceso de enseñanza-aprendizaje y suscitaba emociones profundas con los hechos vividos por extraños y que volvían a ser recreados por los atentos degustadores de la palabra.
No se puede abordar la problemática del alma femenina moldeando a la mujer de manera que se adapte a una forma más aceptable según la definición de la cultura que la ignora, y tampoco se puede doblegar a la mujer con el fin de que adopte una configuración intelectualmente adaptable para aquellos que afirman ser portadores exclusivos del conocimiento. Esto explica como las mujeres fuertes al principio de la humanidad se han convertido en unas extrañas en sus propias culturas. La meta de la reivindicación de las mujeres tiene que apuntar a la recuperación de las bellas y naturales formas psíquicas femeninas. Los cuentos y relatos proporcionan interpretaciones sobre nuestra condición de mujeres y nos permiten reencontrar los senderos de nuestra naturaleza innata.
La mujer es puro cuento es un libro de la escritora nicaragüense, Milagros Palma, en el que expone la complejidad de las relaciones varones-mujeres y la cultura, y menciona que aquello se trata de "todo un cuento"; si lo enmarcamos en el escenario paraguayo, surge el aporte de las mujeres al cuento paraguayo con gran impacto e importancia. Según los autores, JOSÉ VICENTE PEIRÓ BARCO y GUIDO RODRÍGUEZ ALCALÁ (en su libro NARRADORAS PARAGUAYAS. ANTOLOGÍA), el cuento escrito por mujeres, en el Paraguay, es un género consagrado. La cuentística ha tenido precursoras como TERESA LAMAS CARISSIMO , CONCEPCIÓN LEYES , JOSEFINA PLÁ y ANA IRIS CHÁVEZ por citar a algunas. Al referirse a las nuevas escritoras, sus seguidoras, dichos autores mencionan que ellas: "sienten admiración por Ana Iris Chaves y especialmente por el espíritu rebelde de Josefina Plá"; quien vivía en una bohemia discreta, desapegada de la opinión de los demás acerca de su modalidad de trabajo y convivencia social. Esta circunstancia, la convirtió en una figura emblemática de la liberación artística de las mujeres, porque sus pasos han dejado huellas que facilitaron el acceso de las escritoras a círculos culturales de Asunción, que antes eran considerados espacios casi exclusivos de los varones.

TALLER DE CUENTO BREVE
En los años ochenta, un grupo de mujeres se plantea la creación de un espacio literario para desarrollar sus inquietudes creadoras, esta propuesta es expresada al profesor HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ que acepta la petición de dirigirlo. De esta manera nace el TALLER DE CUENTO BREVE; que ha fomentado la creación narrativa y contribuido a la aparición de nuevas escritoras. Las obras de las participantes de este taller, reivindican los derechos de las mujeres; denuncian en mayor o menor medida la situación de opresión y marginación de las mujeres.
Valga de ejemplo, el cuento "PARTO EN LA ARENA" de NEIDA MENDONÇA, que muestra con dramatismo extremo a la protagonista que ha cometido un infanticidio, ha matado a su hijo recién nacido por que el marido la abandonó. Más que una revancha o una expresión de furia psicótica, el hecho revela la marginación, la humillación y la vulnerabilidad como la indefensión de las mujeres, que están reflejadas en este relato.
Asimismo DIRMA PARDO CARUGATI, integrante y fundadora del taller, reivindica en sus cuentos la naturaleza humana de las mujeres y repudia las circunstancias de opresión en la sociedad.
Se debe acotar que en "BALDOSAS BLANCAS Y NEGRAS" la trama gira alrededor de una mujer de elevado nivel socio económico y cultural, que recluta a jovencitas para el servicio doméstico de su casa y posteriormente las vende a redes de prostitución, sin el consentimiento de las mismas. Este cuento, pone en evidencia la explotación de las mujeres, de menor condición socioeconómica y cultural por aquellas de mayor nivel, según lo planteaba en sus análisis, Simone de Beauvoir. Este cuento ha sido adaptado y en el formato de serie televisiva, exhibido en medios de comunicación, locales e internacionales con el nombre: EL SECRETO DE LA SEÑORA.
En el año 2008, esta autora ha publicado SIMPLEMENTE MUJERES, un libro que reúne ricas historias de mujeres en diferentes etapas de la vida, que muestran un mundo controvertido, donde conviven la sumisión y la lucha frontal en contra de una sociedad patriarcal, en el escenario de luces y sombras de la miserabilidad humana. Dirma Pardo es una autora que sobresale por su poder de observación, su fina intuición en los cuentos que escribe con un lenguaje sencillo y pleno de talento.
También, MAYBELL LEBRÓN con "MEMORIA SIN TIEMPO" añade al cuento elementos de la desgracia que aparecen de improviso en la vida cotidiana de las mujeres. RAQUEL SAGUIER, pone la nota transgresora de sus protagonistas femeninas, en los cuentos que publicó con el Taller de Cuento Breve.
Otras autoras del taller como: MARÍA LUISA BOSIO , YULA RIQUELME DE MOLINAS , SUSANA RIQUELME DE BISSO, han sabido dejar una huella personal en sus creaciones. Asimismo, se debe mencionar a MARGOT DE MICHELAGNOLI, que se caracteriza por el uso de un lenguaje bilingüe en sus cuentos. Las escritoras LUISA MORENO SARTORIO , LUCY MENDONÇA DE SPINZI , EMI KASAMATSU , GLORIA PAIVA, MARGARITA PRIETO YEGROS , SUSANA GERTOPÁN y MARÍA IRMA BETZEL han compartido este espacio y publicado sus obras en colectivo, en el contexto de dicho taller y posteriormente de manera individual.
El TALLER DE CUENTO BREVE fue dirigido por el Prof. HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ hasta el año 2000 y actualmente bajo el cargo de DIRMA PARDO. Es invaluable el aporte al cuento y a la literatura paraguaya de este taller. Numerosas integrantes suyas han sido socias fundadoras de la entidad: Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA).

REFERENCIAS PARTICULARES
Resulta pertinente destacar la cuentística apreciable de RENÉE FERRER , donde LA SECA Y OTROS CUENTOS y sus obras similares, nos acercan a los seres humanos que se revelan contra la sociedad patriarcal y jerarquizada. También plantea la reivindicación del erotismo y el amor verdadero como paradigmas de trasgresión a la moral y la conducta, imperantes. Ester Izaguirre, es una narradora paraguaya que vive en la Argentina y se caracteriza por la destreza con que maneja los finales imprevistos de sus cuentos.
LITA PÉREZ CÁCERES cultiva un estilo humorístico, directo, abierto y expone en sus obras contenidos profundamente comprometidos con la defensa de los derechos civiles, sociales y políticos de las mujeres, enfatizando el papel de las mismas como transmisoras de valores como asimismo de educadoras en la familia y la sociedad.
Su último libro, denominado CUENTOS DEL 47 Y DE LA DICTADURA (2008), narra hechos dolorosos vividos por la población paraguaya. Las reflexiones sobre las pasiones femeninas en torno a un lenguaje masculino se encuentran en los relatos de SARA KARLIK, escritora paraguaya residente en Chile.
En las obras pertenecientes a MILIA GAYOSO MANZUR , DELFINA ACOSTA , MABEL PEDROZO y AMANDA PEDROZO se halla un lenguaje innovador que presenta los rasgos personales y rebeldes de las protagonistas ante un sistema opresivo. Los temas propuestos están ubicados en la última década del siglo XX, y se citan los más relevantes, que están relacionados con el embarazo no aceptado por el novio, y el adulterio, donde ser "la otra" constituye una elección del personaje femenino y no una imposición de los hechos. Aquí cabe de ejemplo, el cuento "MUJERES AL TELÉFONO» de MABEL PEDROZO. También, se destaca SOLEDAD ÁLVAREZ que tiene publicados varios libros de cuentos, donde la ficción se enmarca en el post modernismo.
El erotismo como reivindicación feminista, es perfilado por CHIQUITA BARRETO y se aproxima a dicho concepto, en sus cuentos, revelándose como un gesto contestatario a la doble moral que se vive en la sociedad: "Ellos ajenos al tumulto, se amaban sumergidos en ese candial tibio, acoplados como animales acuáticos" (Lujan, Con el alma en la piel). Casi en la misma línea, LUCÍA SCOSCERÍA, de Encarnación, escribe sobre los estados de ánimo de las mujeres en medio de una atmósfera, a veces fantástica, erótica o mágica y en otras manifiesta la influencia de los avances de la tecnología sobre los sentimientos en la realidad o en la imaginación, ROSAS SOBRE EL RÍO DE LA PLATA (2008), es un buen ejemplo de una talentosa creación lúdica. Asimismo, IRINA RAFOLS enmarca sus cuentos en un ambiente citadino como lo hace en: ESPERANDO EN UN CAFÉ (2004).
Merece una alusión, los cuentos bilingües y en guaraní de SUSY DELGADO ,... "a dónde lo que te vas, ne Aña Memby... Maria’i corrió, corrió y corrió hasta el fin del mundo, aquella tarde" (EL CAMINO DE SANGRE, Rev. del PEN CLUB del Paraguay, 2003).
Mencionamos brevemente, al TALLER DE CUENTOS DEL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA "JUAN DE SALAZAR" dirigido por la escritora RENÉE FERRER , el cual hemos integrado (2002). Citamos a EMILIA PIRIS GALEANO y MARISOL PALACIOS , co-autoras de la obra CUENTOS A DOS VOCES. Actualmente, lo dirige el escritor AUGUSTO CASOLA (2008).
En relación a la nueva generación de cuentistas se puede mencionar a DIANA VIVEROS y VERÓNICA ROJAS SHAFFER, cuyas obras han merecido reconocimiento en diversos concursos literarios

A MANERA DE CONCLUSIÓN
En resumen se puede concluir que la cuentística actual abarca con mayor énfasis escenarios urbanos sin dejar de lado, el rural. Asimismo adquiere una dimensión universal y la actividad creadora de las escritoras transita vertientes de transformación; con la expansión del lenguaje y la temática. En algunas obras se ha incorporado el bilingüismo y el guaraní. El estilo de las creaciones ha evolucionado favorablemente hacia una mejor calidad literaria.
La imagen de la mujer, madre-reproductora, ha evolucionado hacia otra; donde se la vislumbra como conquistadora de una libertad personal como un ser humano, en una sociedad donde las mujeres no pierden la perspectiva de que siguen constituyendo un sector todavía marginado en algunos estratos (pobladoras de barrios populares - marginales, campesinas e indígenas) en el acceso a la salud, la educación, la tenencia de la tierra y las condiciones de trabajo.
El cuento es una consecuencia de un esfuerzo intelectual, espiritual, familiar y físico. Es integral porque nace de la esencia del ser. Detrás de cada historia se encuentra una profunda sensibilidad interior. Los cuentos de las autoras paraguayas, han sido regados con lágrimas y risas, hasta que han florecido con sus propias autoras y esa es la tarea principal que ha cumplido.
Actualmente, la producción literaria de las escritoras paraguayas tanto en la cuentística como en la novela, se ha incrementado y constituye, en nuestros días, un fenómeno importante en el panorama de la narrativa paraguaya.

BIBLIOGRAFIA
l.- Centro de Documentación y Estudios - CDE. Área Mujer. (1989). Mujeres en el año del cambio. Artículo: Publicaciones de/o sobre las mujeres en 1989 en Asunción.
2.- Cuento Paraguayo. http:// http://www.cuento.org/ / Consulta: 22.02.08
3.- Ferrer, R. "La liberación de la mujer a través de la escritura", http:// http://www.cervantesvirtual.com/ / Literatura Paraguaya. Consulta: 22.02.08
4.- Méndez Faith, T. Breve Diccionario de la Literatura Paraguaya ( 3a edic.) Asunción: El Lector, 1998.
5.- Morales M, M. Milagros míticos. En: Mujer / Fempress n° 129. Santiago. Chile, Julio, 1992.
6.- Naranjo, C. (compiladora). La mujer y el desarrollo. La mujer y la cultura: antología. México: UNICEF - Sep Diana, 1988.
7.- Palacio Valencia, M. Mujer y vida cotidiana. En: Mujer/ Fempress n° 124/125. Santiago. Chile, Marzo, 1992.
8.- Peiró Barco. J.V y G. Rodríguez Alcalá. Narradoras Paraguayas (Antología). Asunción: Edit. Expolibro, 1999.
9.- Peiró Barco. J. V, "El cuento femenino en Paraguay, posterior a Josefina Plá". Artículo en: Correo Semanal. Diario Ultima Hora. 14/15.Julio, 2001.
10.- Pinkola Estés, C. Mujeres que corren con lobos. (s. e.) Madrid: Punto de Lectura. 2001.
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De: Ponencia leída en la sesión
"Literatura femenina en la región",
en la 5a Feria del Libro Chaqueño y Regional
Resistencia, del 22 al 27 de febrero del 2005

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Fuente: CRONICAS Y ENSAYOS PARAGUAYOS
DE AYER Y HOY – TOMO II (H-Z)
Autora:
TERESA MENDEZ-FAITH
Ilustraciones: CATITA ZELAYA EL-MASRI
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 2009 (427 a 822 páginas)
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lunes, 21 de junio de 2010

LOURDES TALAVERA - AFINIDADES FURTIVAS, RELATOS ENHEBRADOS -Prólogo: LUIS HERNÁEZ/Cuentos: EL DESALOJO, LOS LABERINTOS DEL DOLOR y AFINIDADES FURTIVAS


AFINIDADES FURTIVAS
RELATOS ENHEBRADOS
Por LOURDES TALAVERA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Idea de tapa: Claudia López
Diagramación: Gilberto Riveros Arce
Corrección: Arnaldo Núñez
Criterio Ediciones,
Asunción-Paraguay 2007 (101 páginas)

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Lourdes Talavera confirma en AFINIDADES FURTIVAS - RELATOS ENHEBRADOS lo que ya apuntó en sus obras de cuentos anteriores, JUNTO A LA VENTANA y ZOOLÓGICO URBANO: su vigor narrativo. Nos revela en sus relatos los arcanos de unas existencias cuyas reacciones son muchas veces incomprensibles, hasta convertir sus personajes en formas dispersas de las representaciones de las conductas. Estos personajes son gente "normal", personas de carne y hueso cuyas vidas han atravesado dificultades. El Ramón de "El desalojo", con su discurso mental en guaraní, se define con frases como " la lucha por la tierra es por la vida". Su voz es la de miles de seres maltratados por las condiciones de su existencia. Y así deambulan y deambulan personajes y personajes por los cuentos de Talavera.
** Y es que la autora pone en danza personajes comunes, desde campesinos hasta el abogado. Un cuento como "LOS LABERINTOS DEL DOLOR", con su estilo policíaco, nos enseña las miserias del ser humano. Las sensaciones del amor, del peligro, de la muerte, de la frustración, de la lucha por la dignidad, aparecen como destellos en estos relatos, cuya mayor importancia radica en su estilo depurado, desprovisto de alambiques que retuercen las historias. Si en algún momento se detecta complejidad argumental es porque procede de las propias situaciones, nunca de la voluntad de la autora.
** AFINIDADES FURTIVAS logrará que los lectores se sientan afines a la literatura. Y no de forma furtiva, sino con una militancia activa a favor de la palabra como medio de comunicación de historias ficticias inspiradas en la realidad. En la observación de la vida. - JOSÉ VICENTE PEIRÓ
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PRÓLOGO
** AFINIDADES FURTIVAS - RELATOS ENHEBRADOS es el título y Lourdes Talavera enhebra en este volumen que pone a nuestro conocimiento una serie de cuentos muy interesantes. Cuando comentamos una obra a veces, como en este caso, resulta un tanto complicado encontrar el calificativo preciso, y corremos el riesgo de que el elegido no refleje la totalidad del pensamiento que deseamos exponer. Quizás interesantes no sea suficientemente claro. Trataré, por lo tanto, de explicarme.
** Hallo en los relatos de Lourdes un denominador común: las dudas acuciantes que genera la existencia, esa vida que nos obliga, al decir de Ortega, a tener que decidir a cada instante. Con una visión incisiva, me atrevería a decir despiadada, la autora expresa el sabor amargo de la constatación de que sin darnos cuenta, día a día tal como gotea el contenido de un vaso perforado, la vida se nos pasa, la existencia se realiza y desapercibidamente, aunque se tuviera todo programado y fueran cosas muy distintas las previstas, la realidad se realiza (y esto es mucho más que un hueco juego de palabras).
** Esas dudas y temores, ese aparentemente fuerte deseo de fijar parámetros y roles en la existencia que por ser compartida exige y otorga protagonismos, los expone la autora recurriendo a una variada sucesión de temas. En efecto, los temas escogidos para estos cuentos enhebrados recorren un amplio espectro (sin dar cabida a la timidez o al temor) y Lourdes los encara abiertamente, quiero decir bien de frente, sin excusas. Con un matiz que deja entrever nublados misterios cuando lo cree conveniente, o con una rudeza desprovista de engañosas suavidades, o con la fresca y llana exposición de lo contado cuando así lo prefiere, nos adentramos en ese mundo de AFINIDADES FURTIVAS en el cual muchas son las historias, muchas las anécdotas, muchas las realidades que la ficción nos presenta, pero sobre ellas campea esa idea que nos permite adentrarnos un poco más en "nuestras interioridades", al decir de aquel entusiasta analista de Octavio Paz cuando analizaba su "otredad".
** No me veo empujado, y me place, a recorrer el trillado camino de la literatura femenina o el matiz profesional que se aprecia en su texto porque opino que cuando lo que analizamos es bueno con tranquilidad podemos hablar, de la literatura que es una, buena o mala, y nada más.
** Estos relatos la autora los enhebra utilizando la narración en primera persona y es muy interesante constatar que sortea felizmente los riesgos y se libra de caer en un intimismo sin sustancia. Pienso que una de las cosas más sabrosas del libro es la habilidad que muestra Lourdes al estructurar esas "primeras personas" tan convincentes, trabajadamente expuestas y que permiten constatar de manera verosímil la dolorosa vulnerabilidad de las personas cuando "la vida se les viene encima", tal como observamos, por ejemplo, en "EN LA SIERRA NIEVA EN NAVIDAD". La resolución del cuento sucede espontáneamente, desapercibidamente, tan desapercibidamente como se le pasa la vida a la protagonista, dejándonos a nosotros, mudos espectadores de esa realidad a la que fuimos convidados, con el sabor entre dulce y amargo de la constatación, sin sobresaltos, del cumplimiento ineludible del paso sin pausa del día a día.
** La estrategia narrativa que Lourdes utiliza exige la plena participación del lector y digo plena participación intencionalmente, porque se sabe que cualquier expresión escrita necesita la comprensión que es un esfuerzo del lector, pero en este caso me refiero a una labor deductiva, sumamente placentera, a un trabajo de interpretación de las pistas y señales que la autora en su texto nos va entregando dosificadamente, como quien no quiere la cosa, armando el universo de ficción. Un ejemplo claro de lo que digo lo tenemos, entre otros, en el cuento "LADRAN LOS PERROS", en el que a partir de lo que la narradora percibió en un principio vamos descubriendo y conociendo la verdad.
** La cuestión se torna mucho más sabrosa cuando nos percatamos de que lo que nosotros supimos en un principio no fue en realidad lo que percibió la narradora sino lo que creyó percibir, y allí la cuestión se enriquece. A partir de entonces comenzamos a conocer a los personajes, sus avatares y, por fin, sabemos lo que pasó.
** Esa misma lúdica propuesta de participación se aprecia en los cuentos que se resuelven con una sugerencia ("LA BÚSQUEDA", por ejemplo), en los que no se incluye la expresión taxativa que facilitaría enormemente la comprensión pero que, sin duda, le restaría esa contundencia que es posible conseguir con el hábil ejercicio del arte que utiliza como herramienta la palabra, la literatura.
** Expuse algunas cosas que me llamaron la atención de este libro que hoy Lourdes nos propone, y quedan en el tintero muchas otras. Me parece muy gratificante que sus relatos se encuadren en la corriente renovadora del cuento emparentado tan estrechamente con el relato, ganando mucha libertad al independizarse de aquella estructura obligatoria de los finales con sorpresa, y etcétera, que, todo parece indicarlo, va quedando relegada. - LUIS HERNÁEZ
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ÍNDICE
Agradecimientos / Dedicatoria / Prólogo
· En la sierra nieva en Navidad / El desalojo / Los laberintos del dolor / La danza de las palomas / Joaquina / Ladran los perros / Afinidades furtivas / A ninguna parte / El encuentro / Regreso al hogar / La búsqueda / Un amor para Tomás.
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EL DESALOJO
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A Tobías
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Los rayos perezosos del sol se colaban entre las ramas de los árboles, el fresco del amanecer era sumamente agradable. Ramón Brítez se acomodo en el asiento del jeep mientras el chofer conducía tranquilo. La espesura del pasto que alimentaba a las vacas, a la vera del camino, le trajo recuerdos de su infancia. La chacra fue el espacio donde tanteó sus primeros pasos, recordó a su madre llevando el tereré rupá (1) a su padre.
Trabajaban denodadamente, el sudor se mezclaba con el polvo; y en la época de la cosecha del algodón, desde el más pequeño al más anciano de la casa se ataban una bolsa a la cintura y colaboraban en la recolección de los blancos copos, que daban una bonanza a la escuálida economía familiar. Ramón completó sus estudios en su comunidad y luego fue a vivir con su tío a la capital; fue un alumno aventajado, por eso, logro ingresar a la academia de policía y a la facultad de derecho. Hoy, a cargo del destacamento norte, estaba conceptuado corno un respetable defensor de la ley, rasgo poco común entre sus camaradas. Chéuerõ ĝuarã, chokokue kuéra imbarete hikuái ko'ápe. (2) -le dice su chofer.
Asiente con la cabeza y sigue ensimismado en sus pensamientos.
La lucha por la tierra es por la vida. La explotación y la proletarización de los campesinos son una realidad en la sociedad actual, había oído concluir a alguien en un análisis sobre el tema, en la televisión. Ekirĩrĩna nde bolche (3), había sentenciado mecánicamente en su mente, en dicha ocasión.
Su padre era un campesino que se identificaba con el trabajo y la tierra que pisaba.
Aquella era para él su seguridad personal y familiar, allí se desarrollaba su relación comunitaria y con el mundo. Cuando los invasores de predios se resistían a abandonar la tierra tomada, se le asemejaba a Ramón una lucha contra la muerte, y por lo tanto a pesar que se rebelaba a aceptar la idea, eso representaba la defensa del derecho fundamental del hombre. Aunque en su fuero interno se resistía a la reflexión de que la reforma agraria es una bandera y un movimiento concreto para el desarrollo de un país agrícola.
De este modo discurrían sus pensamientos al filo de la impensada izquierda; si eres hijo de campesino, cómo renegar de tus orígenes, le reclamaba su conciencia. Su madre siempre comentaba el nacimiento de Ramón. La mayoría de las veces se sentía privilegiado. Solamente había algo que le desagradaba y era integrar la comitiva judicial y efectivizar el abandono de los asentamientos. Mirar cada rostro curtido por el sol le confrontaba con el semblante cubierto de arrugas de su padre y hermanos mayores prematuramente envejecidos. Los niños descalzos y sorbiéndose los mocos formaban parte del paisaje en el invierno. Las mujeres con sus vientres abultados o amamantando a los más pequeños le producían un sentimiento paradójico. Creía que lo que ocurre sólo puede venir de lo que se haya hecho, porque cada quien es responsable de lo que se llama destino; sin embargo, intuía un mundo distinto al que veía para aquellos desheredados en su patria.
Su casa no había sido eso, exactamente, sino un rancho kulata jovái (4), fresco en el verano y abrigado por los leños encendidos en el fogón de la cocina, en el invierno. Su madre se levantaba antes del amanecer para tomar mate con su padre, y luego preparar el desayuno.
Siempre hacendosa, cuidaba de la huerta y del gallinero; también se ocupaba de hacer quesos que luego los vendía en el pueblo, y ayudaba para la compra de las provistas en el almacén de don Dionisio. Él la ayudaba en dichas tareas, y eran momentos donde intercambiaban anécdotas; ella le contó por ejemplo, por qué eligió llamarlo Ramón. La razón era simple y llana: su madre había pedido la intercesión del santo durante el parto. Ha’e oñangareko cherehe (5), decía convencida de su certeza.
El paraje estaba rebosante de cultivos; las plantaciones de mandioca, poroto y maíz evidenciaban la pujanza de la colonia. Sin embargo, los propietarios legítimos habían ganado el litigio, y no les importaban la escuela, el oratorio ni el puesto de salud.
Un malestar aquejaba a Ramón: a su llegada al núcleo de la población, percibió el humo que se levantaba desde el techo del centro comunitario. Sintió un ligero escalofrío cuando vio al fiscal acompañado de las fuerzas especiales. Para amedrentar a los pobladores habían quemado su sitio de reunión. Los líderes deliberaban y no pretendían acatar la orden judicial. Las mujeres y los niños miraban con temor, sin la posibilidad de resistencia ante lo que acontecía. El fiscal se mostraba implacable, instando a los pobladores a Juntar lo más imprescindible de sus cosas y abandonar, de manera pacífica, la colonia y evitar enfrentamientos innecesarios. La tierra es de quien la trabaja. Ésta le pareció a Ramón una sentencia justa, pero sus labios permanecían sellados.
Una mujer que gritaba rompió en llantos que luego parecieron alaridos. El joven maestro pedía: aní1ze pepoko mitãnguérarehe! (6) Era una exigencia para que se respetara a los niños.
Las fuerzas de represión blandían amenazantes sus garrotes y armas, mientras Ramón se contenía para no expresar su descontento e impotencia.
Vio el desalojo de cada uno de los ranchos, y amontonarse a la intemperie las escasas pertenencias de sus dueños.
Le habían comentado que en este asentamiento estaban afincadas más de doscientas cincuenta familias, que al principio sortearon las horas con el vacío de sus estómagos y la inclemencia del clima, debido a la falta de alimentos y la precariedad de su campamento. Cultivaron el suelo como alternativa dé sobrevivencia. Ramón tenía, delante de él, a los niños llorando sin consuelo y a sus madres suplicando una tregua a la violencia. Miró y vio, con ojos incrédulos, el cuadro de la desolación. Por primera vez en su vida, se calificó de sentimental; los años lo estaban ablandando.
Recordó a su madre amamantando a su hermanito, zurciendo sus ropas, dando de comer a las gallinas; ahora experimentaba un dolor interno. Había leído que la nostalgia es una salida a la angustia; estaba asfixiándose, y cerraba sus ojos a una realidad que lo lastimaba. ¿Dónde quedaba en su vida la efímera felicidad? Lo zarandeaba la dramática lucha de la posesión de la tierra como medio de vida y comprendía a esos campesinos, que se resistían y sobreponían a las persistentes amenazas de exterminio, en su afán de no doblegarse a la condena de ser desempleados o proletarios en las crecientes periferias urbanas.
Preso de la ansiedad, se movía de un lado para otro, verificaba cada una de las acciones porque no toleraría el abuso de poder de sus hombres ni los desmanes de los labriegos; deseaba a toda costa que no sucediera ningún desenlace lamentable. Caminaba de aquí para allá. De pronto, se acercó a uno de los ranchos; se asomó al umbral de la puerta, y percibió el aroma a cirio.
En la pieza, divisó un pequeño altar donde resaltaba la imagen de San Ramón, tallada en madera. Una mujer sentada en un rincón tenía prendido a sus senos un pequeño bulto envuelto en harapos.
Cuando Ramón miró al suelo, descubrió una manta extendida y la placenta como una masa veteada en un charco de sangre.
Ella había parido sola a su hijo, en cuclillas; y con la llama de la vela había cercenado el cordón umbilical. A los cuarenta y dos años, sorprendido, él comprendió la magnitud de la devoción que su madre le profesaba a ese santo.
(1)- Colación de media mañana que se ingiere antes de tomar la bebida refrescante llamada tereré, infusión de agua fresca y yerba mate.
(2)- Para mí, aquí los campesinos están fuertes.
(3)- Cállese, bolche.
(4)- Rancho con techo de dos aguas.
(5)- Él cuida de mí.
(6)- ¡No lastimen a los niños!


LOS LABERINTOS DEL DOLOR
Trémula, percibió un fino temblor en su brazo izquierdo. Sintió que se quedaba en blanco. El sudor recorría su delicada piel, una leve humareda le cegaba y sentía una profunda paz. Silvina aspiró una bocanada de aire y se dispuso a jalar sin prisa el dispositivo de la fortuna. La situación simulaba un juego de muñecas rusas, quizá por su característica repetitiva. Su jugada o movimiento estaba comenzando, la probabilidad había sido considerada, pero el posible desenlace se develaría al finalizar la partida. La pérdida o ganancia sucedería cuando todo se terminara; era tan sencillo como declarar un ganador o perdedor.
Silvina Brandoni había participado del levantamiento de un cadáver sin identificación. Estaba en estado de descomposición, llamaba la atención el orificio de la bala sin salida en la cabeza. Unos pescadores lo encontraron en el río y denunciaron el hallazgo, sin demora. Entre periodistas, fotógrafos y policías se desarrolló la investigación, y concluyó que la víctima se había suicidado. La realidad no es precisamente interesante en el ámbito forense; el hecho se había dilucidado fortuitamente, y el azar fue el protagonista principal. Una situación similar sucedió una semana después, en las cercanías de una fábrica abandonada en la periferia de la ciudad. En la madrugada, un hombre que se dirigía a su lugar de trabajo tropezó con un cuerpo que yacía junto a un montículo de basura. Ella, acompañada de la comitiva investigadora, llegó hasta la calle donde estaba el yacente que ya había sido reconocido. Se trataba de un empresario que mediante justas electorales ocupaba una banca en el parlamento.
El tercer caso aconteció en el transcurso del mes, se trataba de un joven y talentoso actor de teatro. En esa oportunidad, la obviedad de los acontecimientos planteó una sospecha y por dicho motivo se decidió profundizar la pesquisa para establecer la relación de los casos entre sí y la causa de las muertes. Silvina fue designada responsable; ella gozaba del respeto de superiores y subordinados, había egresado de la facultad de leyes con máximos honores y continuaba la trayectoria de su difunto padre.
El equipo investigador había considerado que los tres lugares eran equidistantes y los cadáveres aparecieron en el tiempo, simétricamente, con un intervalo de una a dos semanas. Se consideró equivocadamente que se había dilucidado el problema de manera sencilla, atribuyendo los hechos al suicidio. Ahora, se cernía un manto de misterio sobre la investigación. Aquellos hombres tenían en común las visitas a una casa, en las afueras de la capital, y el tipo de lesión mortal; los investigadores consideraron eso como el resultado más relevante de las estratégicas observaciones y los interrogatorios a los que fueron sometidas diversas personas vinculadas a los fallecidos.
Con frecuencia, llegaba a su casa y la sofocaba una infinita racionalidad, lo que le dificultaba reconocer sus emociones; a veces se desconocía y solamente deseaba sentarse en la alfombra y mirar las inmaculadas paredes de la habitación. Generalmente, la ventana entreabierta dejaba pasar la brisa tenue del anochecer; entonces flexionaba la cabeza, las tensiones se disipaban y se perdía en luminosos corredores que la llevaban a ninguna parte. Se cansaba y sus ojos solo veían sombras que venían a ella. No se resistía, su respiración se volvía entrecortada; la opresión en su pecho se tornaba insoportable.
Gritaría, pero los sonidos se disolvían en su garganta. Deambulaba y recorría nuevamente el camino, tanteaba los muros que la detenían y sus fuerzas no eran suficientes para abatirlos, una y otra vez, hasta que percibía sus pies en el suelo. Miraba por todos lados y lo veía allí, con cada una de sus piezas donde correspondía, para mantenerse estático y equilibrado.
Se trataba de un conjunto de espirales, una obra móvil que se erguía impasible sobre un mueble, en la sala de estar. Suspiraba y dejaba que los minutos se perdieran en las horas.
Silvina, en algún momento, comprendió que estaba en conflicto entre sus tentaciones, inteligencia, perspicacia y voluntad. Temía ser desleal consigo misma. Pensaba que debería cuidarse de sus propias fábulas para no caer en una trampa. Tenía coraje, aunque le faltara la tranquilidad del alma por unos instantes; siempre conseguía el dominio de sí misma, sobre todo cuando ensanchaba aquel dédalo de cajas vacías de fósforos que había empezado a armar, siendo adolescente, cuan-do se descontrolaba. Tenía que estar perfectamente ordenado con cada uno de sus componentes en su emplazamiento, para conservar la estructura. Mirarlo en ese estado la llevaba inevitablemente a la sensación de bienestar. Tuvo la esperanza de que el tiempo pudiera borrar las huellas que se impregnaron a sus recuerdos. Contradictoriamente, ansiaba cualquier calamidad y experimentaba avidez, asombro, miedo, aunque luego se abandonaba a una escondida y desordenada alegría.
Así, de esta manera, se ponía a salvo de sí misma. Cuando cometía una falta, ella encontraba la manera de expiarla, para luego dedicarse con silenciosa determinación a transgredir nuevamente las reglas convencionales. Podía tranquilizarse, su acción era inofensiva y no afectaba a terceros, tampoco nadie la descubriría; se sentía fatigada de muchas idas y venidas sin encontrar una salida. Los angostos caminos y el agotamiento la dejaban sin fuerzas como destellos de desánimo. Entonces pensaba que toda su existencia era un laberinto. Sentía un extrañamiento de sí misma, un vaciamiento de aquello que constituía su esencia. La envolvía un halo blanco que la mostraba transparente. El pavor la invadió.
Un mediodía que asemejaba un atardecer, regresó del colegio; la casa desierta la recibió sin ruidos. Subió por la escalera y se detuvo ante el dormitorio de sus padres, en la puerta miró al interior: una única flor en una copa de cristal la saludó. La estancia tenía el raro resplandor de la luz que se reflejaba en el vidrio de las ventanas. Sintió un poco de frío y una repentina tristeza. Dio vueltas y se sentó en la cama, luego llamó: ¡Mamá! La encontró en el cuarto de baño, con los ojos cerrados, en un relajado sueño. Tenía el rostro apacible, pálido, y parecía una muñeca de nácar. Estaba recostada en la bañera, el agua roja como una rosa fulgurante, empezaba a resquebrajarse como si los pétalos se deshicieran con la brisa. Se sentó en el piso, al lado de su madre, y allí la encontraron al día siguiente cuando su padre regresó de viaje.
Aunque le resultaba familiar el ambiente, esa noche impresionaba lúgubre; no había tomado en cuenta este detalle ni a las personas que acudían al casino clandestino. En un juego cada jugador asume ciertas reglas, y las jugadas están determinadas por la decisión personal o el destino; como en la ruleta rusa, cuando de cierta movida pende la vida de alguien. Sabía que sus cajas vacías de fósforos, en la casa, estaban en equili-brio y por eso se tenía confianza, acaso no perdiera, sea cual fuere el desenlace. Solamente la inquietaba que esa jodida gente la dejara a la vera de cualquier calle; sus párpados y los músculos de su cara y cuello estaban tensos. La suerte estaba echada. Cuando su dedo oprimió el gatillo del arma, sonó un seco chasquido que la obligó a abrir los ojos y depositarla sobre la mesa de juego, encima de las cartas. Miró a Bentos, y dijo al retirarse: Allanaremos este local, soy la fiscal encargada del procedimiento.

AFINIDADES FURTIVAS
Lentamente llegaba al local, miraba de reojo, atenta-mente, como si buscara registrar algún detalle que había pasado desapercibido a los demás. Tenía el pelo entrecano y su ropa era pulcra. Un día, al cruzarme con su mirada, me saludó con un leve gesto. La semana siguiente que regresó, fui yo quien lo hizo y me contestó nuevamente sin palabras. A partir de allí nos convertimos en amigos; yo apenas había cumplido doce años, y me resultaba difícil precisar cuántos años podría tener él. Le pregunté su edad y habló sin responderme. Cuando quise conocer su nombre, sonrió y dijo: Jonás.
Lo escuchaba con curiosidad, me agradaba su charla, aunque raramente comprendía el sentido de sus ideas; parecía que en cada conversación me daba señales.
Invariablemente, siempre decía lo mismo; sus palabras eran idénticas y las acompañaba de ademanes inexpresivos. Me hablaba, pero no se dirigía a mí. Impresionaba como si recordara alguna circunstancia particular o simplemente que se estaba refiriendo a otra persona solamente visible para él. Me comentó, un tiempo después, acerca de aquello en que se había iniciado, un día imprevistamente, en la librería del señor Moreno; se quedó mirando un agujero aunque sus ojos se posaron fijamente en un diccionario inglés-alemán. Se interesó vivamente por la combinación de los colores azul, rojo y verde del ejemplar. Lo compró y se lo llevó a su casa. A ese le siguieron otros, porque visitaba asiduamente las librerías del centro de la ciudad; compraba diferentes tipos de diccionarios. Posteriormente, su modo de adquirir fue estilizándose, los buscaba en diversos países y ciudades. Se le amontonaron de aquí para allá en los rincones y por eso tomó la súbita decisión de clasificarlos por los colores predominantes y el tamaño.
Jonás me decía que muchas personas acumulaban cosas en sus hogares, desconociendo cuáles eran sus utilidades. Sin embargo, otras veían con indiferencia y desprecio a quienes se llenaban de trastos inútiles. Él afirmaba que obtenía beneficios de los diccionarios. En esencia, se trataba de una utilidad que estaba más allá del conocimiento y lo llenaba de gozo. De alguna manera, en su colecta se reflejaban aspectos de su personalidad. La enorme cantidad de diccionarios recolectados lo engrandecía y animaba a un desafío que a mí me parecía sumamente misterioso. Cuando se lo comenté a un amigo del colegio, se me rió en la cara: -¡Vaya pavada de colección! -me dijo. Indignado, le refuté que la gente como él no comprendía lo que constituía poseer una colección. Por cierto Jonás, se jactaba de que la estructura de la suya era sencilla, basada principalmente en los colores y en el año de la última edición.
Siempre me gustó despertarme temprano en los días de semana; permanecía en la cama sin moverme, luego me levantaba y miraba al patio por la ventana.
Me fascinaba el pasaje de las sombras a la luz, mientras desfilaban las figuras en el muro de la casa contigua. Después, volvía al lecho por espacio de cinco minutos. Dejaba que me ganara el ensueño y me sumergía en una modorra, en la que navegaba por cientos de segundos; así, en ese amplio mar rescataba una frase o un pensamiento. Poco a poco la energía impregnaba mi cuerpo. Me costaba dejar las sábanas, pero lo hacía por disciplina como me lo había enseñado mi madre.
Toda mi existencia estaba absorbida por las tareas escolares que tanto me fastidiaban. Primero, hacía las de matemática, seguían las de ciencias y sociales y por último las de castellano. Terminarlas rápidamente me daba la oportunidad de disfrutar momentos de ocio, acompañando a mi padre, a quien casi no veía, en la librería.
Cuando Jonás dejaba de hablar, en el ambiente se percibía una cavilación; se quedaba con la mirada extraviada como si estuviera extasiado ante una fotografía invisible para los demás.
En ocasiones yo no había sabido qué hacer, en otras le había ofrecido los diccionarios recién recibidos. Él los examinaba como un experto y confirmaba los datos necesarios para su clasificación. Permanecía corroborándolos con una racionalidad absoluta, en tanto que yo daba vueltas entre los mostradores sin perderlo de vista. Estoy seguro de que cada adquisición nueva le resultaba placentera, no lo comprendí en esos instantes, pero luego de tantos años puedo descifrar ciertos enigmas. Creo que él tenía el cerebro poblado de imaginación y también era agudo en sus apreciaciones. Miraba con especial cuidado los diccionarios. Poseerlos motivó a que se familiarizara con los idiomas, lo que facilitó que se expresara en varios de ellos. A pesar de que algunas palabras se le anudaban en la garganta, persistió con ahínco en ese afán. Pasado unos años, le pareció que la montaña de diccionarios se le caería encima. Debido a eso decidió ocupar la estancia más grande de la casa, los reubicó y reclasificó minuciosamente. Entonces estableció un orden adecuado que lo tranquilizó y disipó su reiterativo temor de que se asfixiaría en una espiral abarrotada de ellos. Recuerdo una ocasión en que apareció y, como de costumbre, evaluó los diccionarios; él estaba en lo suyo, viendo solo aquello que anhelaba visualizar. Repentinamente tomó uno de lomo azul y se lo acercó a los labios. Estampó un sonoro beso sobre la tapa. Sorprendido, llegué junto a él, casi en puntas de pie, en silencio para no importunarlo y retener en mi retina la inusitada alegría de su acto. No necesité preguntar nada, intuía que en el transcurrir de mis días descubriría el significado de esa reacción. Indiscutiblemente, él había obtenido algo funda-mental que lo llenaba de placer por el puro hecho de hallarlo. La gente se preguntará: -¿En qué sueña cuando lo mira? Sencillamente en nada. Porque no se desea un ápice, cuando se tiene lo que uno espera, por encima del deseo.
La luminosidad y el héroe, tal era mi universo; la blancura fantasmagórica y un tiempo de orfandad. Mi espíritu de muchacho quedó hipnotizado por esa visión cercana a un sueño, que se ataba y desataba en mis vigilias para luego desvanecerse sin remedio.
Esa reminiscencia recurrente me produjo el efecto de una ventana abierta que desnuda el cielo ante los ojos del observador. Es como al amanecer, cuando los destellos de luz penetran a la habitación de manera indecisa y vaga; en ese estado me siento inundado de una placentera paz y me tiendo laxamente en el lecho, para adormilarme en el recuerdo que me había brindado un gozo infinito y que conmovió a mi alma.
Es como una pasión saciada que me estremece íntimamente. Mis ojos ven un ordenamiento natural de la claridad al sustituir a las sombras. Miro de manera inconsciente como si siguiera somnoliento o mi mente estuviera totalmente ocupada por ese objeto diferente, exquisito y singular, el cual, aunque parezca inútil, me inspira visiones mágicas, ilimitadas y encantadoras.
La búsqueda en su inicio me da la impresión de estar en el vacío, me siento vulnerable como el junco en la tormenta. Mientras que la felicidad del encuentro está lejos de mi alcance; me siento cautivo de una soledad cargada de angustia. Espero que venga alguna persona, pero no viene.
Desde lo profundo de mi ser anhelo abrazarla; entonces tomo conciencia de que mis brazos están hechos para abrazar y rae invade un fuego insoportable que me quema. ¿Acaso siempre había deseado transformarme en otro? ¿Será que Jamás coincidió con un doble que él intuía, llegaría al límite y que no evitó a veces, revelárselo? Ambos aspiramos al gozoso hallazgo como meta última, y estamos fatalmente obsesionados por franquear el riesgoso umbral de un mundo oscuro, aunque vacilantes entre el miedo y la súplica.
Ante la mesa de un café, donde estoy sentado, presiento una repetición al confrontarme con un insólito sobrecito de azúcar. Siento en mi pecho el nacimiento de una melodía. Es como si cantara dentro de mí, mientras leo las letras impresas en el papel, los dígitos del código de barra, y practico un ritual secreto, quizás antiguo pero sagrado para mí.
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lunes, 5 de abril de 2010

LOURDES TALAVERA - EL SABOR DEL ALGARROBO (CUENTO)

“EL SABOR DEL ALGARROBO”
Cuento
AUTORA:
LOURDES TALAVERA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del

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RELATO
** El día había amanecido soleado, Felipa sonríe porque celebra en su interior la generosidad de la naturaleza. El Yanmana estaba comenzando, ella está sentada en la enramada con otras dos compañeras. Están alegremente adornadas para la ocasión, por primera vez ella vite una pollera más larga como las que llevan las mujeres de la tribu. Con esta fiesta deja de ser niña. Las mujeres bailan solas, cada una sosteniendo una caña larga, una tacuara con un mazo de pezuñas de venado atada a la punta. Golpean éstos en la tierra, marcando un sonido fuerte y discordante al compás de un canto. Las mujeres forman un círculo y mantienen un paso regular al moverse. Una anciana en el centro hace sonar su caña y coordina su paso a la de las demás, cantando con ellas con una voz más alta. Realiza extraña contorsiones del cuerpo, fingiendo arrancarse el cabello. Los varones también forman círculos, cada uno sosteniendo un porongo lleno de semillas y conchas pequeñas, que hacen sonar con un movimiento mecedor, uniforme, siempre cantando. Los niños vestidos con plumas de ñandú, llevan máscaras que simulan a los malos espíritus y corren uno detrás del otro; entrando y saliendo de la muchedumbre, haciendo sonar los mazos de pezuñas y de vez en cuando profiriendo gritos agudos y prolongados. Cuando se acercan a Felipa y sus compañeras, las mujeres se alejan. Luego recuerda su unión con José, durante la fiesta él simuló que la raptaba y se alejaron corriendo de la aldea, perseguidos por un grupo de jóvenes varones que lograron capturarlos. De regresó fingiendo cansancio fueron mojados en agua para refrescarlos. Que les derramaran el agua también los purificaba. Ella había tenido el privilegio de participar de estas fiestas entre las lenguas porque conoció a otros jóvenes mayores de veinticinco años que no habían oído hablar de ellas, en su juventud.
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** Generalmente las fiestas se realizaban a la noche debido al calor excesivo, comenzaban a la puesta del sol. Las vestimentas siempre armonizan con las sombras de la noche y el evento se realza con la luz de las fogatas y de la luna. Probablemente el misterio de la fiesta se perdería con la luminosidad del día. La comida se limitaba a batatas y zapallo asados en las brasas o algo de carne de oveja y venado.
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** Felipa recordaba los momentos felices de su infancia cuando se bañaba en el charco cercano a la aldea. De noche se sentaban alrededor del fuego y los adultos conversaban fumando hasta la madrugada, mientras escuchaba relatos de aventuras y tradiciones o discutiendo sobre acontecimientos durante la caza. Luego enterraban las cenizas para evitar que el alma de algún muerto, las encontrara porque al sentir frío y no poder calentarse, se enojaría mucho y desparramaría las cenizas por todas partes. Esto ocurría cuando el fuego apagado pertenecía a un pariente del fallecido. Pero, lo qué más le gustaba de niña era la fruta de algarrobo. Soñaba comer y comer hasta saciarse. El recuerdo de la muerte de su madre todavía está fresco en su memoria. Una noche, frente a la fogata, quizá alguien mencionó donde ella murió o alguna circunstancia relacionada con ella. Uno de los presentes soñó que tenía sed y fue hasta el pozo a buscar agua y la vio en la noche, al fantasma de la madre de Felipa. Se despertó aterrorizado y se lo comunicó a los demás. Un anciano con su porongo y su canto intentó ahuyentar al fantasma. La conciencia intranquila de aquel hombre fue el detonante de su temor. El estaba metido en líos de amores y pensaba abandonar a su familia, mediante el sueño su alma se puso a vagar fuera del cuerpo, mientras soñaba había sido sentenciado a un castigo por su proceder incorrecto, estaba en el borde de un monte, pudo escapar y temblando de miedo, corrió a la aldea y se despertó. Para recobrar la tranquilidad tuvo que reconocer su falta ante la comunidad.
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** Todos creían que los espíritus viajeros de los paraguayos muertos en la guerra chaqueña estaban en los montes y que cuando se encontraban con los indígenas permanecían ocultos, susurrando para no llamar la atención y luego incorporarse en los que habían entrado al bosque.
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** Los sueños juegan un papel importante en la etnia, ella lo aprendió desde muy pequeña. Hasta cierto punto gobiernan las acciones de las personas. Ella creía que mientras dormía, su alma se separaba de su cuerpo, y salía por su pecho. Los Kilyikhama rondan y buscan la oportunidad de entrar en el cuerpo, en ausencia del alma, por eso para los Lenguas, soñar es un viaje arriesgado para el alma porque mientras vaga puede perderse en la satisfacción de sus deseos en plena libertad. El cuerpo es solo un instrumento en manos del alma, los sueños son una declaración de la voluntad de su alma. Felipa siempre soñaba más en aquello que ocupaba su mente. Muchas veces sus sueños eran confesiones de variadas impresiones que se habían grabado en su mente en diferentes momentos.
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** La vida no había sido fácil, tuvo dos hijos con José, un niño y una niña. La aldea fue dispersada y pararon en una estancia, las condiciones de trabajo eran miserables, pero, entre permanecer entre los barrotes de la misión de los extranjeros y esa alternativa; ésta última resultaba más llevadera. José y el niño fueron devorados por un jaguareté, durante una cacería. De allí no paró de rodar kilómetros, con su hija Erenia. Permaneció unos cuantos años en la casa de un matrimonio mennonita, donde trabajaba hasta prácticamente desfallecer. La niña se convirtió en mujer.
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** A veces soñaba, que estaba ante el cuerpo de su madre fallecida, estaba frente al toldo cubierto con hojas de junco. De pronto llegan dos hombres que retiran las hojas y la cubren con una manta nativa. La voltean boca abajo y colocan un palo sobre su espalda; le atan las manos a la altura de la nuca y lo mismo a nivel de los talones. Luego cargan al cuerpo sobre sus hombros y en cortejo se dirigen a un monte cercano donde cavan una fosa, la desatan y colocan en posición sentada mirando al oeste. Alguien dice unas palabras y lo que se inició a la puesta del sol, culmina antes de que se extinga el rojo del crepúsculo. Luego los familiares son aislados del resto del poblado, lloran durante la noche y les derraman agua caliente para purificarlos. En señal de duelo les pintaban la cara de negro y les cortaban los cabellos. Al mes terminado el duelo, se asistía a una fiesta.
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** El amanecer se filtraba gris por las cortinas de la ventana mientras María soñaba con un paisaje agreste y caluroso. Cuando se despertó permaneció tranquila en el lecho con los brazos bajo la nuca e hizo un recuento. Su padre vivía fascinado por la antropología y los pueblos primitivos. A veces, ella pensaba que él con agrado cambiaría su oficina en la universidad de Hieldelberg y se mudaría a una aldea de indígenas. Su madre presurosa dejaría su puesto de maestra jardinera para acompañarlo como en anteriores ocasiones.
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** Pensó en Jhon, pero sin querer. No entendía su manera de ver la vida por partes como si fuera el producto de un lirismo puro. Sabía que la serenidad que impregnaba su existencia era una máscara que ocultaba la sombra que la rondaba y aparecía en sus sueños. Más que un sueño se trataba de una pesadilla que presagiaba despertares quizá desagradables. Sabía que se encontraba en el umbral de un mundo de tinieblas, temiendo y suplicando por ese despertar que le devolvería una parte escondida de su ser. Cuando miró a Jhon percibió que él se encontraba en el sendero y que en cualquier momento traspasaría la puerta que lo llevaría a su verdad, y comprobaría si sigue siendo un niño inmigrante colombiano o ha devenido un europeo. Entonces, ¿Cuál era la suya? ¿Dónde se encontraban sus respuestas?
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** Sentía una insólita tristeza, una sensación de pérdida como si hubiera sido víctima de un robo o una estafa. Lentamente la calma la envolvía como la luz de la luna. Fue a visitar a John, una tarde a principios de enero. Habían pasado las fiestas de fin de año. Particularmente no le gustaban las celebraciones convencionales porque a veces le parecía que en esas fechas, una estaba más sola que nunca. Caía una lluvia densa y oscura. Echó una mirada en la calle desierta buscando un taxi. Nada ni nadie. Caminó sin ganas de encontrarlo. Cuando llegó, él la estaba esperando. Habló de sus sueños. Existen varios tipos de sueños – dijo: el que me persigue es el de un elefante gigante que quiere castigarme. Entonces, ella le contó su sueño repetitivo, donde se veía con la cara pintada de negro y el cabello cortado; después se despertaba y él la estaba abrazando, entre el polvo y el sollozo. El la interrumpió para decir que no le interesaban los sueños que estaban relacionados con él.
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** Regresó a su casa y se comió una barra de chocolate que era el remedio de Roswita, su madre, para el mal humor. Buscó en el armario las fotos de la familia. Cuando se comió el chocolate la habitación en penumbras giró sobre ella. Tomó un cuaderno donde escribía mis sueños y lo leyó. Encontró un párrafo donde había escrito sobre una fruta desconocida, parecida a una vaina y de sabor dulce. Cuando se lo comentó a su padre, recordó al algarrobo; los indígenas del Chaco paraguayo, consumen su vaina resecada como harina; la cual si está fermentada es utilizada para preparar una bebida alcohólica; los niños indígenas y mennonitas de la zona la saborean en forma de fruta. Quizá la haya visto antes en las fotografías o en los apuntes de trabajo de su padre. Silencio de invierno, silencio de sueño. El cuarto estaba frío, subió la calefacción y se durmió. El sueño fue tibio y un hombre la sujetaba. La abrazaba. Decía con voz susurrante: eres dulce como el algarrobo.
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** Desde hace un tiempo, se despierta en ella, por las noches una agitación, casi una nostalgia por las alegrías abandonadas. Día a día siente que avanza hacia una meta implícita que hasta ahora no se lo había confesado a nadie. Resplandece como un punto luminoso en el cielo y aparece en sus sueños como las plantas, los montes, los ríos con una esencia diferente perteneciente a otra tierra y presagiada en el aire que respiraba. Las sombras de la noche ocultaban un mensaje ineluctable.
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** Roswita conocía a Erenia y la llevó a su casa para que reposara. Un médico obstetra del hospital materno infantil donde seguía el control del embarazo le había porpuesto que tuviera a su niña en un centro privado, donde el parto por cesárea le sería exonerado. Todo a cambio de que les dejara a su hija recién nacida para que una pareja que no podía tener hijos la criara. Ella aceptó porque sabía que si regresaba con su madre, con una niña recién nacida, se negaría a aceptarla de vuelta. Regresó sola, cinco días después de haber tenido una niña, la llevaron en auto hasta la Terminal donde abordó el ómnibus que la llevó hasta Filadelfia; previamente había embarcado como encomienda una cama que Roswita le había regalado.

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** El caso de Erenia no había sido el único, entre la década de los ochenta a los noventa, en los diarios aparecían denuncias de hechos similares e inclusive se mencionaba del tráfico de niños, los rumores aludían a redes que lucraban con las adopciones internacionales ilegales.
En 1995, las irregularidades en la tramitación de la adopción internacional motivaron que periodistas y especialistas en derechos del niño iniciaran una investigación profunda sobre esa realidad y la difusión de la misma.
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** Paraguay había ratificado la Convención de los derechos del niño, sin embargo el Código civil vigente en ese tiempo no protegía a los niños y niñas en su derecho a vivir con una familia y a crecer en su comunidad.
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** Felipa comenzó a sentir los achaques de salud, tosía intensamente y presentaba fiebre en las tardecitas. Como no tenía contacto con el chamán de su etnia no le quedó otra alternativa que consultar en el dispensario. Tomaba unas cosas pequeñas que le habían dado allí, pero, como sabía que la enfermedad estaba alojada en su columna vertebral, sabía que no sanaría mientras que el médico de la etnia no se lo sacara. Decían que tenía tuberculosis. Cada día que pasaba sus carnes se adelgazaban y perdía fuerzas.
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** Los blancos temían que les contagiara y la enviaron finalmente al hospital de Yalve Sanga (laguna del armadillo) donde pasó sus últimos días a la sombra de un arbolito, en completa soledad. Miraba a lo lejos y muy bajo entonaba una canción que había aprendido cuando niña. Se le mezclaba la imagen de su hija Erenia con la de su nieta María, a quién no conoció. Parecía que estaba soñando, pero solo hurgaba en sus vivencias. Quizá el trance en el que se encontraba le mostraba el escenario de la muerte; como una manera de ponerla en aviso, acerca de la proximidad de la misma; le hubiera gustado ver a su hija y conocer a su nieta, aunque sabía que ellas estaban lejos. Como ya no distinguía las distancias, no podía precisar la lejanía que las separaba de ellas.
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** María recorre los caminos polvorientos del Chaco paraguayo como si los conociera desde siempre. Ella se interroga sobre sí misma:
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** ¿Quién soy, dónde estoy, qué papel juego en la realidad y en relación a mis orígenes. ¿Cómo me relaciono con los demás y con lo mío? El cuerpo maliciento de Felipa fue enterrado en el cementerio local. María comprueba que la identidad es el pacto que una hace con sus creencias, con el entorno y con el colectivo donde se encuentra con sus idénticos; eso constituye un ejercicio de seguridad al pensar, actuar e imaginar para ser definitivamente aceptada y trascender dentro de la escala de reconocimiento que se haya elaborado entre los idénticos. Su identidad se encuentra en la nación común y en el tiempo pasado idéntico donde los paradigmas se domestican como funcionales. Como esto no sucede, sufre del mal de raíces; no puede crecer y se queda atrás. La persona es como un árbol, crece o muere; no puede quedarse parada sin enraizarse. Si se busca la verdad, se conserva la fuerza y se pueden encontrar las raíces de la persona. Buscar la verdad la ha llevado a los umbrales del mundo de las sombras y está allí, parada entre el temor y la súplica, con el sabor del algarrobo en el alma.
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Fuente: la autora.
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