Recomendados

Mostrando entradas con la etiqueta MANUEL E.B. ARGÜELLO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MANUEL E.B. ARGÜELLO. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de abril de 2010

MANUEL E.B. ARGÜELLO - EL TESTAMENTO / Fuente: NARRATIVA PARAGUAYA DE AYER Y DE HOY - TOMO I (A-L) de TERESA MÉNDEZ-FAITH.


CUENTO de
MANUEL E.B. ARGÜELLO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
EL TESTAMENTO
1
Clodomiro Urbieta, cansado de mirar por la ventanilla del tren el repetido paisaje que le ofrecían las tristes, desoladas, secas, estaciones y los rancheríos que, unos tras otros, se sucedían a su paso, empezó a calcular las ganancias que esta vez le iban a reportar sus funciones de juez. Entre cabeceo y cabeceo y a la par del vaivén de los destartalados vagones, pensó que ésta sería su gran oportunidad, la que estuvo esperando desde que fuera nombrado, gracias a la intervención de su compadre, el delegado de Villarrica. "Es una lástima - se dijo- que yo no haya conocido personalmente a don Lacú. Así -agregó- hubiera resultado más fácil ocultar parte de sus bienes y ponerlos luego a mi nombre. Mi compadre así se hizo rico y, a pesar de que todo el mundo sabe eso, nadie dice nada y todos se pelean por gozar de su amistad".
Luego de cruzar uno de los puentes, el tren pitó larga y repetidas veces: un hato de esqueléticas vacas estaba pastando a la vera de las vías y, de seguir su ruidoso traqueteo, podría embestir a dos o tres de ellas y, descarrilados, irían, locomotora y vagones, a los fangosos zanjones de ambos costados.
Tanto alboroto terminó por despertar a Urbieta que, molesto, rezongando, se levantó y caminó hacia el comedor. Ya dentro, vio en la mesa más próxima a Heriberto Escobar, uno que fuera su compañero del colegio nocturno en el que ambos se recibieron de bachiller. Sin dudar un instante, llegó hasta él y se sentó sin esperar invitación alguna.
-¿Para dónde el viaje, Heriberto? -preguntó Urbieta, con cordialidad.
-Y... voy para Maciel; allí tengo un asunto que resolver. Resulta, Urbieta -dijo con tono confidente- ... que tengo relaciones con una viudita rica...
-No me digas Heriberto que por fin te agarraron. ¡Hoo, Heriberto, siempre fuiste un jodido con las mujeres! ¿Te acordás de Ana? ¡Cómo la tuviste como un perrito trotando tras tuyo! Así que ahora es una viuda. ¡Hoo, Heriberto, sos un jodido!
-No vayas a exagerar, Urbieta; yo siempre hice lo que se podía. Ahora, por ejemplo, una viuda, todavía joven, apareció en mi camino inesperadamente. Resulta que yo, por influencia de mi cuñado, ¿te acordás del marido de mi hermana Margarita? Bueno, él me enseñó a manejar una estancia; la cría de animales, bueno... todas esas cosas. Y como mi viudita se quedó con la herencia del finado, yo voy con ella para hacerme cargo de la hacienda. ¿Qué te parece, Urbieta? Voy a dar un buen golpe. Es posible que hasta me case. ¿Qué te parece, Urbieta? ¿Estás de acuerdo conmigo? ¡Hoo, Urbieta, siempre fuiste un buen tipo!
En esto, el mozo, con una sonrisita, depositó sobre la mesa la primera tanda de la segunda docena de botellas de cerveza. A Urbieta y a Heriberto, a medida que vaciaban los vasos, sus palabras se les volvían pastosas e incoherentes.
-Decime... una cosa... Heriberto... ¿cómo se llama tu viudita...? Quiero brindar por ella... Voy a tomar toda esta botella a su salud...
-Urbieta, vos sos mi amigo, ¿verdad?... Vamos... yo también tomaré una botella... y vamos a chocarlas... Ella se llama Angela... Es la viuda de Juan de la Cruz Gauto, a quien los lugareños... le decían don Lacú... Ahora, el infeliz, tiene un metro de tierra encima en el cementerio de Maciel... ¡Salud... por Angela!
Luego de entrechocar las botellas y beber, entre hipos y gorgoritos, sus respectivos contenidos, las arrojaron por las ventanillas, al grito de: "¡Gallo que no canta... fuera del corral!".
A Clodomiro Urbieta, a pesar del alcohol, le horadó, retorciéndole por dentro, la confidencia de Heriberto, y ya estuvo a punto de hablar cuando una mujer de luto, joven, atractiva, se acercó a la mesa. Apenas pudieron ambos ponerse de pie.
-Urbieta -dijo Heriberto, agarrándose de la mesa-, ella es Angela. Angela, él es Urbieta, juez de paz de Maciel.
Angela Samudio viuda de Gauto no pudo reprimir un sorpresivo gesto: tenía una carta de recomendación para él, para que le brindara toda clase de ayuda en la estancia. Se estrecharon las manos. Clodomiro la miró con fijeza y se dijo: "Esta viudita no estará en el testamento, pero yo la pondré a mi nombre. A este borracho de Heriberto, que es un cretino, lo haré apresar por el comisario a cambio de unas vacas y, luego, acusado de cuatrero, engrillado, será enviado a Villarrica. Allí mi compadre, después de seis meses de tejuruguái (') en la delegación, le hará «olvidar» todo este asunto”.

2
Clodomiro Urbieta, juez de paz de Maciel, viajaría por centésima vez al asiento de su juzgado. Esta vez llevaba entre manos el jugoso testamento del recientemente finado Juan de la Cruz Gauto, apodado don Lacú, por el vecindario. Llevaba, además, precisas instrucciones para verificar el inventario de sus bienes, especialmente el número de animales existentes en su inmenso establecimiento "Los Cocoteros", ubicado en los alrededores de Maciel, solitaria estación, prendida como garrapata a las vías del ferrocarril.
Urbieta llegó, con sus ajados bártulos, muy temprano a la estación de Asunción. Quería tomar el tren de las seis para poder llegar a eso de las dos o las tres de la tarde a su destino. Sabía, además, que el horario no era preciso, a veces partía a las seis y, en muchísimas ocasiones, a las siete. A Mr. Jones, el gerente inglés del ferrocarril, jamás le importó la puntualidad. "Estos indios -decía, mientras le daba chupetones a su pinta de whisky-son muy indolentes y nunca llegan a hora".
Luego de pagar el pasaje, subió al vagón respectivo y, para matar la espera, se puso a leer "La Tribuna". Por haber madrugado y, ahora, por la insulsa lectura, cayó en una soñolencia creciente que le hizo cabecear repetidas veces, hasta quedarse dormido, recostado en el marco de la ventanilla.

3
Clodomiro Urbieta de vuelta al comedor, flotando en los efluvios del alcohol, enredándose, llegó a su asiento, trayendo en su enturbiada mente un plan: al pasar por el gran puente sobre el Tebikuary, arrojaría a Heriberto, a las turbulentas aguas y, desde luego, irremisiblemente se ahogaría. "Esto -pensó- será más seguro. Además, ese Santos Ibarra no es de fiar. A lo mejor llega a entenderse con Heriberto o con la viuda, que no ha de ser muy santa y, juntos, me joderán limpiamente".
Luego de haber arrojado a Heriberto Escobar, volvió al coche y se bebió otras tres botellas de cerveza. "Nadie me vio -se dijo-; todo fue perfecto y eso hay que festejar. Con Clodomiro Urbieta, juez de paz de Maciel, por la gracia de Dios, nadie macanea así nomás".

4
Ya muy avanzada la calurosa siesta, el tren, entre chispas y jadeos, entró retumbando a la estación de Maciel. Clodomiro Urbieta fue de los primeros en descender y, parsimonioso, autoritario, entró en el despacho del jefe de estación. Allí le esperaban taciturnos: el comisario Santos
Ibarra, Heriberto Escobar y Angela, la viuda de Juan de la Cruz Gauto. Los miró y los remiró y, desconcertado, se dijo: "Esto ha de ser una maldita pesadilla".

5
Con suficiente retraso y luego de las señales dadas por el jefe de estación, resoplando, partió a las siete, el tren de las seis, de Asunción. Clodomiro Urbieta, juez de paz, profundamente dormido, soñaba, en ese momento, que se había quedado dormido durante el viaje y que en vez de bajar en Maciel, lo había hecho en Encarnación, a más de doscientos kilómetros de su destino.
Las agudas pitadas de la locomotora y el entrechocarse de los vagones, lo despertaron bruscamente y, sorprendido, miró por la ventanilla. Le costó creer lo que veía: ¡Estaba saliendo de Asunción! "¡Esto no puede ser! -decía incrédulo- ¡Pero si yo ya hice el viaje! ¡Paren el tren! ¡Paren... !".
Como los otros pasajeros estaban atareados cuidando de lo suyo, nadie le prestó atención.
El tren, bufando, tomó creciente velocidad.
.
(Asunción: Editorial MEBA, 1988)

.
(1) Tejuruguái: látigo de cuero trenzado.
.
Fuente:
NARRATIVA PARAGUAYA DE AYER Y DE HOY - TOMO I (A-L)
Autora:
TERESA MÉNDEZ-FAITH
Ilustraciones: CATITA ZELAYA EL-MASRI
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 1999. 433 páginas.
.
Visite la
GALERÍA DE LETRAS
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

MANUEL E.B. ARGÜELLO - PATRICIO ROJAS / Fuente: CUENTO PARAGUAYO. Selección e introducción: ROQUE VALLEJOS.


CUENTO de
MANUEL E.B. ARGÜELLO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
PATRICIO ROJAS
.
Costa Negra era por entonces un rancherío pobre, polvoriento, recostado a pie de corpulentos paraísos. Yo, Patricio Rojas, nací en uno de estos ranchos de barro y estacas. Mi madre fue María Elisa Vallada res, que en la hora de la resistencia engrosó la estoica residental (1). Mi padre, el Sargento Mayor Tomás Rojas de Aranda, soldado de López y de la Patria desde Uruguayana hasta el Aquidabán, en más de una oportunidad cubrió a nuestro querido Mariscal, ofreciendo su cuerpo a las balas y las lanzas de los kambá (2). Fue uno de los pocos que recibió de las manos del Gran Karaí la condecoración del Amambái. Terminadala Guerra Grande ellos volvieron a Borja, su añorado pueblo, pero la pobreza que carcomía por entonces, les obligó a trasladarse aquí, a Costa Negra, que antes fuera la estancia de la familia. La tuvieron que ir vendiendo de a poco, a lonjas, hasta convertir los buenos pastizales en lo que es ahora: un hato de ranchos, tan raídos, que no cubren la pobreza y poco guarecen de la lluvia y los ventarrones de polvo calcinado por el solazo del norte.
Patricio calló un momento, entrecerró los párpados y el azul oscuro de sus ojos brilló al influjo de los recuerdos. Luego de cambiar de mano su bastón, prosiguió lentamente.
Yo nací poco después y mi venida fue muy festejada, según me contaron luego. En la guerra murieron dos hermanos de mi padre, José León en Pirivevúi y María Candelaria, de 14 años, fue lanceada en Costa Ñu. Yo lamento no haber nacido antes, porque hubiera ido, como todos fueron, con fe, a pelear por el Mariscal. Cuando crecí ayudé a mis padres en la capuera, que era por entonces nuestro único sustento. Y así fueron pasando los años, mis padres murieron, primero fue mamita y después taita. Yo era por entonces un muchachón crecido, tenía quince años pero parecía que fuera de dieciocho o veinte, así era de alto - dijo levantando el bastón-. Así mismo era. Nadie creía mi edad. Cuando alcancé mi mayoría traje al rancho a una linda muchacha de Borja. Mi alondra, yo le decía, porque canturreaba todo el día pero su nombre era Rosalía. Era -dijo con un suspiro- una muchacha muy guapa. Me dio dos hijos, uno murió en un tiroteo que hubo en un baile, y el otro, el mayor, está en la Argentina, huyendo de las malas autoridades.
De nuevo Patricio calló y empezó a hacer garabatos en el suelo con su bastón. Luego, lentamente, como quien deja caer algo al descuido o por temor, reinició su relato con voz, esta vez, sin el toque de emoción que tuviera desde el principio.
Siempre fuimos aquí víctimas de las autoridades; malos comisarios y peores jueces, no hicieron otra cosa que amargar nuestras vidas. No contentos con castigarnos, y lo hacían con frecuencia, a menudo nos saqueaban con el pretexto de buscar armas. Así se llevaron mi única lechera y una yunta de bueyes. Nos acosaban y, mientras dormían sus borracheras, éramos víctimas de los ladrones y los cuatreros que después de hacer sus fechorías se escondían en los montes. El más tenebroso de los comisarios fue uno a quien los lugareños apodaron Karaja Ka’u (3), pero su nombre de pila era Apolonio Gamarra. Mala persona este Gamarra, agresivo, pendenciero, jugador y buen tomador de caña. Tres éramos sus víctimas predilectas, mi compadre Cecilio, Lorenzo Ortigoza y yo, que en un tiempo fui maestro de escuela y jefe de correos. Los tres éramos los únicos que no nos prestábamos a sus sucias maquinaciones. La mayoría en Costa Negra estaba sometida a su capricho, hubo quienes entregaron a sus esposas o hijas con tal de no perder la amistad siempre insegura de Gamarra. Ahora que lo nombro recuerdo muy bien la primera vez que me hizo apresar. Yo estaba dando mi diaria clase con los niños del pueblo, ustedes no me van a creer -dijo levantando hacia nosotros sus ojos-, no me van a creer si les digo que yo estaba explicando las garantías que nos da la Constitución Nacional, cuando entraron tres soldados y ahí, en el aula, frente a todos los alumnos, me azotaron y luego, ya en el suelo, me ataron del cuello y me llevaron arrastrado hasta la comisaría. Cuando llegué ya estaban en el cepo mi compadre y Lorenzo Ortigoza, cuya hija quinceañera, en el último baile no había querido bailar con el comisario. Esa era su culpa. Los tres estuvimos una semana en el patio, atados a unos postes como bestias.
De nuevo Patricio detuvo el relato; luego, como reflexionando, continuó. Así es, hijos míos, en el hombre hay mala levadura, en algunos hasta la sangre la tienen contaminada. Lorenzo Ortigoza que estuvo conmigo en la revolución de 1904 y me salvó la vida, fue apresado diez veces por Gamarra; la última vez, no contento con maltratarlo, hizo quemar su casa. Por un hilo se salvaron su esposa y sus hijos. "Ya estoy Patricio -me dijo un día- por enloquecer, ya no aguanto más, de los rebencazos y las patadas ya tengo el hígado y los riñones destrozados, a veces orino sangre negra y por las noches, me despierto sobresaltado, gritando. Yo me voy, Patricio, me voy a la Argentina, aquí ya no resisto más, mi pobre familia, mis hijos, se pasan llorando de miedo". Y se fue nomás, lejos de aquí. Mi compadre Cecilio, hombre trabajador, como pocos, también fue una de las víctimas permanentes de Apolonio Gamarra. Él ya había perdido la cuenta de las veces que había ido maniatado a la comisaría; en realidad, el pobre, de los azotes, golpes y ayunos forzados, empezó a perder el sano uso de la razón. Cecilio decía cosas sin sentido, hablaba solo, y frecuentemente inventaba historias en las que él decía que había cazado tigres feroces. Su vida se puede decir que terminó la última vez que estuvo atado al poste. Durante los azotes, la mala suerte hizo que la punta del rebenque le reventara un ojo que, al perderlo, también mermó el uso del otro. Pobre Cecilio, un hombre bueno y trabajador, convertido en harapos por la crueldad. Cayó vencido, parecía un gran muñeco de trapo atado a un bastón. Cecilio, a raíz de los maltratos, tuvo que usar bastón. Perdió el juicio, lo perdió completamente. Cuando caminaba tembloroso por las calles los niños le seguían, gritando: "¡Cecilio tarova!, ¡Cecilio tarova!" (4). Un día Cecilio desapareció del pueblo, no se supo nada más de él, hasta que por el vecindario corrió la noticia de que el comisario Gamarra lo había enviado al manicomio de Asunción. "Este es mi pueblo -había dicho a gritos- y yo no quiero locos por aquí. Además mis enemigos, esos haraganes, por contrariarme les dan de comer y les visten. Todo por burlarse de mí, pero ya arreglaré cuentas con estos infelices. Sí hace falta he de llenar el manicomio con todos ellos". Eran los arranques de su feroz maldad.
Patricio sacudía su bastón, estaba, sin duda, ganado por la ira o, tal vez, el rencor. Después de tranquilizarse, pergeñando una sonrisa, prosiguió. Así vivimos muchos años, yo me salvé porque me mudé de pueblo. Aprovechando una noche tormentosa me trasladé con mi familia a Santa Lucía, cerca de Ka’asapa. Allí pude trabajar en paz y criar a mis hijos en el amor a Dios y a la Patria. ¿Qué se hizo de Apolonio Gamarra? Calló un momento, se retorció en la silla y habló. ¿Qué pasó con el comisario Gamarra? Y bueno, mis hijos, todo tiene su fin. Lo importante es llegar con honradez al final. Mala muerte tienen los malvados. Apolonio Gamarra murió suplicando, gimiendo como una mujer. En la revolución del 22, el diablo o Dios, nos puso frente a frente, nuestros puestos de combate estaban muy próximos, tanto que cuando yo le reconocí le grité varias veces: "¡Karaja ka’u'!, ¡Karaja ka’u! ¡Llegó tu hora!". Como supuse, él empezó a disparar su fusil, nervioso, con la sangre en los ojos, pero, como era de esperar, ninguna bala me alcanzó. Seguí gritándole, gritándole, hasta que el teniente me ordenó callar. Patricio de nuevo enmudeció, pero pronto una sonrisa tatuó su delgado rostro; sin duda, cuanto iba a decir le llenaba de satisfacción. Así, así fue, mis hijos -prosiguió, moviendo con fuerza su bastón-; una neblinosa madrugada, el teniente nos ordenó avanzar. En el mayor silencio nos arrastramos hacia la trinchera enemiga, aprovechando las matas, los pajonales y los takuru (5). Los sorprendimos aún dormidos y todos se rindieron, gritando, rogando clemencia. Apolonio Gamarra, el valentón comisario, estaba de rodillas a pocos metros de la punta de mi fusil. Le ordené que se levantara, se diera vuelta y empezara a caminan Cuando llegó a unos veinte metros levanté mi arma a la altura de su cabeza, pero en eso sonó un disparo a mis espaldas y Apolonio Gamarra cayó de bruces. Yo lo mismo disparé toda la carga de mi fusil, si no lo remataba a Gamarra por lo menos sabía que mataría el halo de maldad que, como una negra nube, aún parecía salir de su cuerpo maldito. Terminada la revolución volvía Costa Negra, allí están las tumbas de mis padres y algún día estará la mía.
.

(1) residenta: una larguísima caravana, integrada principalmente por mujeres, niños, ancianos y heridos, que acompañó al Mariscal López, hasta el holocausto de Cerro Corá, el 1 de marzo de 1870.
(2) kamba: mote despectivo que los paraguayos daban a los brasileños durante la guerra contra la Triple alianza, 1865-70.
(3) karaja ka’u: mono (macaco) ebrio, es un mote despectivo, burlón.
(4) Cecilio tarova: Cecilio loco.
(5) takuru: termitero que, a veces, alcanza más de un metro de altura y más de un metro de diámetro en la base. El campesino lo usa para otear el horizonte.
.
Selección e introducción: ROQUE VALLEJOS.
Colección: Hacia un País de Lectores (2).
Editorial El Lector,
Director Editorial: Pablo León Burián,
Asesor Editorial: Roque Vallejos,
Ilustración de tapa: Juan Moreno,
Asunción-Paraguay 2002. 126 pp.
.
Visite la
GALERÍA DE LETRAS
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

viernes, 5 de marzo de 2010

"REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES” - IV ÉPOCA - Nº 9 / HÉRIB CAMPOS CERVERA: POESÍA Y VERDAD -LUIS MARÍA MARTÍNEZ

"REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY
POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES”
IV ÉPOCA - Nº 9

Homenaje a
Hérib Campos Cervera
en el centenario de su nacimiento.
Arandurã Editorial,
Asunción-Paraguay, Diciembre 2006
Enlace al espacio del

PALABRAS PRELIMINARES
** En este número de la revista el PEN Club del Paraguay quiere rendir homenaje al poeta Hérib Campos Cervera en el centenario de su nacimiento, por ser un nombre representativo de nuestra poesía, no tan sólo por su calidad de poeta sino también por ser uno de esos hombres que se vio obligado a probar el amargo cáliz de la soledad y el destierro.
** Elegir la poesía es elegir un camino lleno de abrojos. No es fácil ser poeta en un mundo donde todo se mide por indicadores ceñidos a la conveniencia y el dinero y los principios morales que alguna vez tuvieron vigencia y fueron respetados en nuestra sociedad, hoy no pasan de ser sino elementos de museo, expuestos como rarezas para generaciones que ya ni tan sólo pueden comprender el sentido de tales valores.
** No faltan quienes piensan que la poesía está pasada de moda y que sus manifestaciones, lo mismo que la obra literaria en general, ya no satisfacen las necesidades imperiosas y urgentes de una cultura dominada por la prisa, por la ligereza de juicios, por la falta del tiempo para dedicar su atención a otra cosa que no sea el beneficio o el lucimiento personal, pavesas que en un instante vuelven a desaparecer.
** La creación literaria, el mundo que estructura con su contenido de letras y palabras, de emociones humanas, copia imperfecta de la realidad, o, tal vez, realidad perfecta calcada por la vida, sigue poseyendo el poder que tuvo siempre y que se esconde tras sus formas más o menos imaginarias, pues como dice Hipólito Taine en su "Filosofía del Arte": "la mitad selecta de la poesía dramática, todo el teatro clásico griego y francés, la mayoría de los dramas españoles e ingleses, lejos de copiar servilmente la conversación ordinaria, alteran a sabiendas la palabra humana ".
** Es posible que hoy a muy pocos les interese que exista "un puñado de tierra/ cargada de sollozos germinales" y sin embargo, esa tierra fértil es la única que sobrevivirá el paso del tiempo y soportará la grandeza y la postración del ser humano en su inacabada búsqueda por vislumbrar su destino.
** Los que formamos parte del PEN Club del Paraguay estamos seguros que, más tarde o más temprano, aquello que hay de bueno en el alma del escritor, aquello que sabe poner en letras para dejar constancia de su paso por este mundo, aquello que le hizo reír o llorar, seguirán siendo los testimonios más auténticos de la trascendencia humana, libre de las mezquindades que a veces parecieran dominar el universo.
** Esta fe en el mañana, no en el hoy, es la que nos mueve a quien buscamos horizontes más límpidos dentro del aire espeso y contaminado que estamos obligados a respirar a causa de la indiferencia de quienes están obligados a ver y resolver la realidad social que nos acosa, la mediocridad que nos consume y se manifiesta en la insolencia vulgar de quienes tienen el deber de buscar las fórmulas capaces de sacar a nuestro país de esta sima a la cual lo condujeron en toda una historia de soberbia y avaricia.
** En nuestra opinión, es la juventud la que debe despertar del letargo en que se halla sumida, romper de una vez por todas la ominosa presencia del miedo y obligar, a quienes los traicionan con la indiferencia y el silencio, a asumir sus compromisos en vez de continuar con el incesante y tedioso planteo de promesas que ni siquiera piensan cumplir. Debe ser la juventud, como fue siempre, la que enarbole de nuevo la antorcha de la lucha y la esperanza, porque esa es su obligación y no puede eludirla, so pena de atravesar el breve lapso que concede el ideal, sin tan siquiera saber de su existencia.
** Por otro lado, una vez más quiero agradecer al Instituto Cultural Paraguayo Alemán (I.C.P.A.) - "Goethe Zentrum"-, por el constante apoyo que presta al PEN Club en particular y a la actividad cultural y artística en general, al dejar las puertas abiertas y ofrecer su apoyo generoso cada vez que le es solicitado.
** Una vez más también, deseo expresar nuestra gratitud a Cecilia y Cayetano Quattrocchi, puntales de nuestro trabajo y a todos quienes de una u otra forma nos acompañan y comparten con nosotros el apasionante placer de la lectura, que buscamos ofrecer en diferentes facetas y matices en cada uno de los números de la revista.
AUGUSTO CASOLA – Presidente del PEN CLUB del Paraguay.
.
ÍNDICE
Palabras preliminares
POETAS
AGOSTA, Delfina:
Bodas / La puerta
ARGÜELLO, Manuel E.B.: en soledad
AYALA CANTERO, María Eugenia: Curuvicas de ti
BAECKER, William: Quiero nacer de ti / Y así las cosas / ¿Quién ha dicho? / Esa hoguera
BAREIRO SAGUIER, Rubén: El río del exilio
CARMAGNOLA, Gladys: Palabra - símbolo / En mayo / Sí. "Hay un sitio"
CASOLA, Augusto: 4 Xohaikus / Telón
CHAVES, Raquel: Ars poética
DELGADO, Susy: VII / XVII / XIX
FERRER, Renée: Maternidad / Nocturno a la niña dormida
GONZÁLEZ CANALE, Aurelio: Mí querido Barrio Obrero
MARTÍNEZ, Luis María: El aguacero / Soy / La tormenta
MICHELAGNOLI AYALA, Margot de
PISTILLI, Fernando:
IV / VI / XIV
RAUSKIN, J.A.: Instantánea / En el café de los postergados / Oiga, diga / Niños de azar en juego de droga
RIVAROLA, Domingo: Devenir / Biografía
.
ENSAYISTAS
DE PAULA GOMES, Abelardo: Carlos Drummond de Andrade (de Itabira al sentimiento del mundo)
ENRÍQUEZ GAMÓN, Efraín: Diálogo junto al Mburicaó
FLECHA, Víctor-jacinto: Hérib Campos Cervera y la Literatura paraguaya
KASAMATSU, Emi: La lucha por la igualdad genérica en el lenguaje de las mujeres y en literatura
MARTÍNEZ, Luis María: Hérib Campos Cervera: Poesía y verdad
RODRÍGUEZ A. GONZÁLEZ ODDONE, Beatriz de: Teresa Lamas Carísimo de Rodríguez Alcalá: Primera escritora paraguaya
.
NARRADORES
ARGÜELLO, Manuel E. B.:
Corpus Christi
BAREIRO SAGUIER, Rubén: Licantropía
CASOLA, Augusto: ... es como escribir un cuento
FERRER, Renée: Los peores para mí
HERNÁEZ, Luis: Cacería
PRIETO YEGROS, Margarita: Pese a la guerra / Encuentro en la Línea Negra
.
POETAS
TELÓN
¡Cómo escurre el deseo en su deriva
por meandros abiertos al descuido!
.
Opaco el paisaje de un cielo herrumbroso
sumido en la tarde que lenta se muere
entre laberintos de un deseo ciego
y envuelve en el manto de tu piel tan leve
esa inagotable sed de agonía
anhelante empeño por estremecerse
de la húmeda grieta en sus misterios.
.
¡Ay crisol de soledades que mustias
se apoderan nuevamente de mi alma!
¡Ay hiriente ansiedad que no se extingue
asida a los harapos de otras nubes!
.
¡Ay, soledad!... que sembraste nuevamente
en el vórtice del tiempo consumido
donde anida sus cenizas el olvido
y las luciérnagas trémulas titilan.
.
Ríe la boca cuando el alma llora
en el barullento carrusel de un día
y en la playa sola, olvidado, inerte,
el ansia absurda, sedienta, desquiciada
busca estar como en un sueño entre tus brazos.
.
RAQUEL CHAVES
ARS POÉTICA
Me inclino ante el objeto amorosamente como Veermer...
Y veo una nube seguida de una
bandada azul a ras de cielo.
Amorosamente reclino todo lo que soy
lo que seré ante esta página sobre la cual
advienen en salto cuántico una a una las palabras
ensartadas en un fluir resuelto hacia el final
que no sé no dicto.
Algo se quebró y resuenan.
Llegó el viento y cantan.
Dulce música que nadie tañe
melodía de un plano más sutil
en estos versos que descienden
y yo agradezco...
3 de mayo, del 2005 en Asunción
.
ENSAYISTAS:
LUIS MARÍA MARTÍNEZ
HÉRIB CAMPOS CERVERA: POESÍA Y VERDAD
** En el curso del presente mes se cumplirá un aniversario más de la desaparición del gran poeta.
Su gravitante figura, de escritor de verdadera raigambre democrática, antiimperialista y de reconocida tradición de lucha por las libertades populares, adquiere cada vez más el perfil insoslayable de un auténtico héroe civil del pueblo.
** Nunca como ahora, su palabra, fina y alquitarada por la magia de la poesía pero caldeada por las vicisitudes nacionales, adquiere tanta verdad y persistencia. Porque el tiempo, temible en sus probanzas para la acción y el verbo, acecha implacable y derrumba o sostiene lo que ha sido en realidad el hombre. La poesía, si bien testimonio de vida y época, cumple su completo cometido, de sugerente acometividad, cuando quien nos la deja, encarna la verdad de la palabra empeñada y se alza como el propio arquetipo de sus ideas.
** Precisamente, Campos Cervera, poeta mayor de nuestra patria soterrada, nos legó en actitud y palabra, de luchador infatigable y de paradigmática firmeza, la conducta de un intelectual de verdad. No del que conduce en divergente dirección su palabra y su vida, sino del que la mantiene en monolítica y férrea unidad, configurando la realidad de pensamiento y acción, en un intelectual poco común. Algo parecido a lo que se dijo en alguna parte de otro apreciado poeta, Ortiz Guerrero, de que el mejor poema fue su vida.
.
INTELECTUAL COMBATIENTE
** Los pasillos y patios estudiantiles, son los primeros testigos de su inquietud juvenil por las aspiraciones democráticas y de mejoramiento social, de su querido pueblo. Sensible a las vicisitudes populares, tempranamente se hace portavoz de la colectividad.
"Iban por las calles
juventud los rostros,
juventud las almas."
** Su mocedad, desde luego, coincide con el acrecentamiento y elevación de la conciencia cívico-popular que se venía perfilando en la segunda década del presente siglo. Posteriormente, los avatares que siguieron al preludio de la guerra del Chaco y su desarrollo, la acentuación de las luchas políticas y sociales por el fortalecimiento de las organizaciones de masas, lo hallan en plena madurez de su experiencia ideo-práctica. No vacila en ningún momento en ubicarse al lado del pueblo. Con sus compañeros de estudios se desvela en la investigación de nuestro pasado y presente históricos. Y en tren de darle explicaciones racionalmente válidas hurgan en doctrinas de renovación social y de fervorosa sociología popular. En tales condiciones, arriban a la conclusión de que el pueblo, fundamento de la colectividad, es el gestor de su propia vida siempre cambiante, y el verdadero artífice de la historia. Los héroes o las figuras cimeras de su activa trayectoria, no son más que cumbres visibles de polarización ideológica o portavoces de sus clases sociales.
** Su sinceridad de vida y propósitos le valen en varias ocasiones el acoso de la jauría oficial, casi siempre estólida y repelente, o el doliente peregrinaje del exilio. Por eso, Campos Cervera configura la talla del intelectual combatiente y militante, con los ojos puestos en la caldeada realidad. Y cómo se podrá ser fiel a los afanes del pueblo? Cómo es posible servirle para contribuir a su pronta liberación de todos sus males?
** "...No hay que inventar nada", nos responde el poeta. "Allí está la poderosa realidad social de nuestro pueblo, presentando el más rico material que podría ambicionar el más exigente y realista escritor".
** Era pues, el extraordinario poeta de "Ceniza Redimida", un gran combatiente por la democracia y un decidido antiimperialista, porque comprendía que muchos de los males nacionales continúan vigentes por el soporte que le acuerda a las dictaduras antipopulares de la geografía paraguaya "el país del Beneficio" y la "guerra", con sus envíos de armas, dineros y propagandas.( La importante compilación hecha por Miguel Ángel Fernández, Edit. El Lector, reafirma aún más la gravitante concepción democrática y revolucionaria de Campos Cervera. Por ej. en su poema "Poema a un héroe proletario" menciona a muchos de los más relevantes revolucionarios de la historia. H. Campos Cervera: "Poesías completas y otros textos", 1996.)
.
SUS PENURIAS
** Pese a todas las dificultades, Campos Cervera supo sacar fuerzas de flaquezas y sobreponerse a los vaivenes que le ocasionaban un estado de cons inamistoso y a la "oleada de nostalgias" que, al estar lejos, le generaba el aire de su patria expoliada. El pueblo, su realidad, sus avatares, estaban siempre en el centro de su preocupación. Las penurias económicas y políticas, la falta de oportunidades, originadas por un régimen tiránico enemigo de las libertades, que lo pusieron en posición de permanente extrañamiento de su propio medio social, y su posterior condición de desterrado, condicionaron el sedimento sobre el cual se erigió su combatiente verbo poético, de indudable valor universal.
** "El destierro no es tan doloroso por el hambre que se sufre como por la soledad a que lo condenan...", expresa en una de sus tantas misivas enviadas desde Buenos Aires.
** Su vida es un testimonio elocuente de cuán poco favorable para el desenvolvimiento de la inteligencia y de sus expresiones, es el régimen opresivo que predomina aún en nuestro país. Y aún más para quienes representan a un pensamiento progresista, por su posición de críticos hacia las manifestaciones negativas y antipopulares existentes. La dictadura, depositaria de la anticultura, del temor y el servilismo, de las interdicciones y el hambre, es la expresión política de las clases más retrógradas y feudalideras, ahoga en su corrupto seno las mejores y más caras manifestaciones de la razón y la inteligencia. Un aire ardiente y combativo, preñado de incertidumbres, de dudas y forcejeos, cruza desde luego cual relámpago de fuego por la profunda y delicada poesía de Hérib Campos Cervera.
** "...Mi filosofía, nos aclara el vate, por cierto no está sacada de libros, sino de mi humanidad transida a veces de angustias innecesarias pero vívidas".
.
ESCRITOR ACTUAL
** El Paraguay de hoy día, áspero y demorado, derrumbado y perseguido, pero con fuerzas suficientes aunque soterradas, para transitar mejores días, encuentra en el bello decir de Campos Cervera toda su matutina substancia.
** El pueblo se halla en Benigno Rojas, "hijo y nieto de hacheros", en Marcelino Ruiz, el sembrador, en Juan de Dios Talavera, "el mensú, conocido en vida y muerte", y en los "caídos por la libertad" del pueblo y "En los que viven para servirla", en los "marineros aún vestidos de pólvora" y "en los adolescentes cubiertos de relámpagos, en todos los Soldados de las luchas futuras".
** El ostracismo, otrora la peor maldición en la democracia ateniense, pero permanente envión trágico en el Paraguay, condena a cada quien a la indefensión para subsistir en tierras extrañas. Y además, arroja al espíritu "la nostalgia de la lejanía", situación en la que se hallan miles y miles de paraguayos, que el poeta lo supo captar con descarnada belleza en "Un puñado de tierra":
"No tengo ya el remoto jazmín de tus estrellas
ni el asedio nocturno de tus selvas".
** El temor y la angustia, signos dominantes en nuestro ambiente de acosos e inseguridades, que parten del mefítico aliento exhalado por el medio dictatorial, están presentes en su colección "Soledad sin recuerdo", y en varios otros poemas poseídos de reminiscencias y elegías.
** Por eso podemos concluir que Campos Cervera, es un escritor completamente actual y vigente, pues muchos de los motivos que dieron vuelo a sus poemas se hallan presentes en el medio social, como ya los señaláramos anteriormente: el pueblo en lucha, las persecuciones, el destierro, la soledad, las angustias, etc., manifestaciones todas de las ríspidas condiciones existentes en nuestro país, de pueblo encadenado pero con la decisión históricamente comprobada de superar tal situación.
.
POETA DE LA GUERRA CIVIL DE 1947
** La guerra civil de 1947, sobrevenida como reacción del pueblo y de las fuerzas democráticas ante la regresión que se inició en enero del mismo año, había sido provocada por las clases más oscurantistas del país: las semifeudales y sus testaferros, de mentalidad fascista, quienes no veían con buenos ojos el acrecentamiento de las ansias populares. El movimiento armado iniciado en la ciudad de Concepción impulsa un programa básico de democratización plena del país. Empero, el no completo entendimiento entre los componentes de la insurrección al aflorar ambiciones minúsculas, y el empantanamiento de sus fuerzas en posiciones defensivas (toda insurrección debe ser ofensiva) y las desapacibles condiciones para la democracia en toda América, coincidente con la oleada reaccionaria alentada extraterritorialmente -los serios atisbos de la guerra fría- hicieron fracasar el movimiento. Un espíritu de derrota cundió desde entonces en todo el país. La diáspora dejó desde dicho año una herida insuperable, que se nota hasta la fecha.
** Hérib Campos Cervera es indudablemente el máximo poeta de tal guerra civil. Quien podría compartir con él este histórico galardón sería, sin duda alguna, Elvio Romero con sus vibrantes cantos de libertad de "Días roturados".
"Los veis? - Son los Soldados
de una hora, de un día, de una vida;
todos Hijos obscuros de la misma ultrajada tierra".
("Regresarán un día")
.
SU LEGADO
** Campos Cervera dejó días antes de fallecer en Buenos Aires, su postrer y capital legado a todos los artistas del país, a través de la mensajería histórica del insigne periodista Humberto Pérez Cáceres. Un mensaje orientador, a manera de brújula, para todos los artistas y escritores, para que no se pierdan entre las brumas de las intrascendencias, y puedan ser protagonistas excelentes en los días de combatividad nacional y popular:
** "Que nuestros artistas, nuestros escritores, nuestros luchadores de la causa de la libertad, jamás olviden chic toda su batalla debe tener por brújula lo nacional. Nacía podrá ser construido, con sentido de perennidad si se olvidan las profundas raíces nacionales. El arte, la política, el quehacer cultural deben beber los zumos mejores de la nacionalidad. El proceso tiene este itinerario: de lo nacional a lo universal y no a la inversa. Que no haya arte inútil, que no haya belleza divorciada del pueblo".
** "El pueblo, su servicio, su redención, su justicia, deben constituir los motivos de este trabajo. Lo nacional, nuestro país, nuestros hombres, nuestros campesinos y obreros, nuestras mujeres. Es a ellos, a su elevación, que los artistas debemos dedicar todos los esfuerzos..."
.
PROFETIZADOR
** El poeta, gracias a su capacidad intuitiva sabe anticiparse a los acontecimientos con los atributos de su fantasía; vale decir, que sin descuidar ni muchos menos los indicios que le acuerdan la razón, puede adelantarse y preanunciarnos la realidad que advendrá. Es pues, el poeta, un profeta que ve con ojos zahorí lo que se oculta detrás de las nebulosidades del presente y es un adelantado de la hora, porque puede asomarse al futuro, superando con su fantasía la estricta terrenalidad del momento.
Hérib Campos Cervera es precisamente un profeta. Entiende que pese a la derrota del pueblo en la guerra civil de 1947 y de su lastimoso estado de postración por imperio de la dictadura y de su soporte extranjero, sabrá sacar fuerzas de sus demoras y marchar al encuentro de su destino y plenitud. Será el momento en que el pueblo al superar su prehistoria instaure su verdadera historia, y cuando su vida sea sinónimo de dicha y humanidad.
“Yo sé que en la mañana del tiempo señalado,
Todos los calendarios y campana
Llamarán a los Hijos de este Día.”
“Y ellos vendrán, cantando, con su misma bandera;
con su mismo fusil recuperado;
vendrá con esa misma sonrisa transparente
que no tuvieron tiempo de enterrar…”
agosto 1979
.

MANUEL E. B. ARGÜELLO
CORPUS CHRISTI
Al Papa Juan Pablo II, el Aureolado
Peregrino de Dios. Con gratitud
.
Para anunciar la buena nueva a los pobres me
ha enviado, y curar los corazones heridos:
para pregonar a los cautivos la amnistía,
y a los reclusos la libertad.
Isaías, 61.1

1
** Una fría, plomiza, tarde de junio al tañido del alegre campanario del viejo templo de San Roque, partía a paso acompasado la procesión de Corpus Christi, rumbo a la anchurosa explanada de la iglesia Catedral, cruzando la Plaza Uruguaya, cuya avenida central, desde la siesta fue cubriéndose de fieles deseosos de estar muy próximos al paso del Cuerpo Santísimo.
** En las calles que bordean a San Roque, al mando de parroquianos con brazales de cintas blancas y amarillas, fueron ordenados los colegios religiosos cuyos uniformes pulcros, elegantes y recatados, daban color y animación con sus bien bordadas banderas, estandartes y flores. Sucesivas filas de diferentes congregaciones, de cofradías, de hermandades de voto, aun de las parroquias más apartadas, llegaban al son de oraciones o cánticos, portando altas cruces o guirnaldas de flores. Gradualmente se unían los grupos y al verlos marchar con sus pendones al viento, se los hubiera tomado por batallones de cruzados yendo a rescatar de manos de los infieles la Tierra Santa.
** Vista a la distancia, la procesión era conmovedora, era hermosa. Tras las cruces, las banderas, los estandartes, las cintas atadas en moños a los bien tallados marcos de las imágenes bordadas o pintadas de los Santos y Mártires, en desplegadas filas, caminaban, con aprendida elegancia, las alumnas de rostros adolescentes y aureoladas aún por el pudor, el recato y la fe.
** La procesión de Corpus Christi era, mirada desde lejos, un mágico jardín que iba deslizándose, flotando al son de cánticos y plegarias.
** Atrás y dentro de un gran rectángulo cuyos bordes habían sido enmarcados por seminaristas de blancas sotanas, empujado por principales y pastores del Señor, fulguraba bajo el palio, el Corpus Christi, envuelto en su propio halo sacro. Ocho invitados sostenían otras tantas varas de plata y oro labrados y que fueran obsequiadas con los crucifijos, copones, candelabros, vinajera y el sagrario, cuando allá por 1853, el Obispo Basilio López oficiara la primera misa, estando presente su hermano Don Carlos, Presidente de la República, por entonces.
2
** Señoras de sombreros, plumas y guantes, salieron de sus lugares privilegiados y se mezclaron sin reparos con los parroquianos venidos de Barrio Obrero, Ysaty, Dos Bocas, Tablada. En todos parecía arder una sola pasión arrolladora. La tarde ya no era gris ni hacía frío. La procesión, la fe, los cánticos, las oraciones, los estandartes, las banderas y, por sobre todo y todos, la densa, la compacta multitud de fieles -aún a quienes estaban indecisos, apretujados en las bocacalles y aceras- terminaba por arrastrar y ganarlos para la misma arrolladora mística.
** Para entonces, la columna, cuya cola aún no había cruzado la Plaza Uruguaya, ya no caminaba. A modo de una gruesa gelatina, poseída de impetuosa energía, cubría con una capa viva, latiente, la calle Palma, de pared a pared. Al pasar por el Oratorio de la Virgen: de la piel, de las carnes, del corazón, de la sangre, de la fe milenaria, de la savia de la cruz del Gólgota, con hervor de lavas volcánicas y con el fragor de un bosque se rasgara, un único, un solo canto se encrespó vivo y creciente en las gargantas, trepó a los árboles, trepó a las paredes e hizo crujir puertas, ventanas y cristales. De ahí en más ya no era una procesión: era el ejército de las Cruzadas, con los Caballeros Templarios y Hugo de Payens al frente; allí estaba Pedro el Ermitaño, con su voz de fuego, y allí estaba fulgurando Urbano II, desde Clermont, señalando hacia las puertas de Jerusalén, y Roberto el Monje, borroso en medio de los cruzados gritando: "Deus le volt", "¡Dios lo quiere!".
3
** ¿Qué fuerzas recónditas estaban moviendo a los feligreses? ¿Qué palabras, qué hechos, qué gritos de conciencia, en esta tarde gris, fría, triste, se habían amalgamado tan íntimamente, sin grietas por las que pudieran surgir ancestrales diferencias? ¿Fue, acaso, la última frase que se dijera por los altavoces, segundos antes de empezar la procesión: "Si alguno quiere venir conmigo, que renuncie a todo, que cargue con su cruz y que me siga"?
4
** La procesión al doblar en la calle que desemboca en la gran explanada, frente a la Catedral, aceleró el paso. Todos sabían, desde luego, que en el centro del atrio estaría el altar del sacrificio; así fue siempre y así sería esta tarde y las campanas de la Catedral, como en otros años, estarían anunciando la proximidad del Sacramentado seguido de su pueblo peregrinante. Eso era lo tradicional, lo comprensible, pero alguien, sin aviso, sin licencia, lo había cambiado todo. Allí estaba una larga mesa con doce sillas, sobre el mantel los cestos de panes, el cordero pascual, las copas y... estaba ¡Él...! y los ¡Doce! Pero como no faltan los hombres prácticos que todo lo saben, tuvo uno de ellos la certeza de que la tarde ya estaba oscura, habiendo, sin embargo, suficiente claridad; fue y prendió una luz, y otra y otra y todas, hasta que el atrio de la Catedral quedó fantasmal por su blancura y la larga mesa y las sillas y los panes y todo, borrándose, se trocó en un pequeño altar, como el de todos los años La multitud, ya al pie de las gradas, tal las veces anteriores, rompió filas y, a empujones, empellones y pisotones, pretendió plantarse en el centro. La explanada y las calles laterales del templo fueron llenándose de silenciosos y cansados fieles.
5
** En medio del silencio que acompañaba a la Elevación, el filo de una voz hendió la tarde: "¡Corpus Christi, apiádate de los torturados!". Pareció que la multitud se hubiera rajado como un lienzo seco. Fue un solo gritó que pareció salir de una alta, delgada y blanca cruz. Paralizó a todos. El propio Cáliz quedó flotando en el aire. Un murmullo espeso, oscuro, cabizbajo, temeroso, surgió de todas las gargantas tratando de ocultar el grito, que, sin embargo, todos seguían escuchando como si una fuerza oculta lo estuviera amplificando.
** No se sabe quién fue, pero una voz arrugada, temblorosa por el miedo, empezó un "Santa María, madre de ...", que todos corearon como una tabla de salvación. Alguien tropezó con una estropeada, alta, delgada cruz blanca y alzándola en alto, inició una disfrazada huida. Cofradías y parroquianos buscaban presurosos las calles de salida. Ya era tarde y la noche era fría y oscura. Pronto todo quedó desierto y en silencio. Nada, nada había pasado.
-¿Y el grito?
-¿Qué grito?
Junio, 1983, en la ASUNCIÓN DEL TERROR Y LA TORTURA.
.
NARRADORES
.
** Todavía el campo todo respiraba ese olor dulzón de la madrugada, mezcla de pasto cortado, bosta de vaca y humo, y hacia el lado de Cordillerita se veía un promontorio de nubes azuladas que comenzaba a ascender, antes del mediodía con toda seguridad cubriría el cielo y sin duda llovería antes de que el sol volviera a ponerse.
** Las tetillas de Nazario se endurecieron como dos clavitos y su piel se llenó de puntitos hinchados, el agua del arroyo no estaba demasiado fría pero el viento del sureste era un tormento, el zaino se agitó nervioso cuando sintió que lo mojaba, es una barbaridad bañarlo a esta hora, pensó, pero tengo que sacarle toda la sangre, toda la sangre, toda, antes de que se endurezca demasiado.
** El agua resbaló sobre el anca del animal y cayó repartiéndose en hilachas rosadas que sisearon alrededor de las rodillas huesudas de Nazario, muy pronto todo el pequeño remanso se enturbió, y él deslizó sus manos por la gomosa piel del caballo arrastrando cuajarones semisecos, pobre amigo, le dijo sin hablar pero el caballo le escuchó, pobre amigo, mirá lo que te hicimos.
** Más allá de la barranca, casi donde comenzaba a ascender la sinuosa ladera del cerro, los demás aprontaban sus cosas para irse, no podemos esperar más, había dicho Benjamín un momento antes.
** -Es una imprudencia demasiado grande quedarnos aquí porque pueden estar siguiéndonos... Dejate ya de joder con ese caballo, Nazario, y vamos de una vez.
** -¿Qué querés que haga?, ¿querés que lo deje todo enchanchado de sangre...? Es el caballo de Tadeo.
** -Como si no lo supiera, yo. Dejá ese animal en paz, y espantalo, es un compromiso grande que esté cerca de nosotros; los soldados pueden reconocerlo.
** -A vos también te pueden reconocer; a mí me pueden reconocer, a todos nos pueden...
** -Por eso mismo digo; lo mejor es estar lejos. Yo me voy, Nazario; nosotros nos vamos.
.
** -¡Nadie se mueva, carajo...!
** Recién después de amenazar se dio cuenta de que estaba desnudo y desarmado, con el agua del arroyo hasta las rodillas, al lado del caballo nervioso que dejaba escapar nubecitas de vapor por el hocico entreabierto, y se pichó pero nadie se animó a reír.
** -Esta Candé es una loca -dijo Feliciano un buen rato después, cuando ya se alejaban vadeando el caraguatal que formaba una barrera delante del monte espeso- ni siquiera cuando vio la carnicería que los del Destacamento le hicieron a Tadeo se decidió a venir con nosotros para escapar.
** -A lo mejor quiso venir, pero no se animó a montar, digo yo. Menos mal que le dijimos por dónde andaríamos, por si se decidía a seguirnos -Nazario se volvió como si esperara verla siguiéndolos- está demasiado pesada ya, la pobre, parece una carreta.
** -A lo mejor nos equivocamos al contarle, porque puede descubrirnos.
** -Jamás. Ella no va a descubrirnos. Ya tiene la panza hacia abajo ya, quiere decir que va a parir en cualquier momento... Pero yo creo que si no vino es porque prefirió quedarse con Quiñónez, siempre le respetó mucho.
** -Todos le respetamos siempre a Quiñónez, y sin embargo vinimos.
** -Le respetamos hasta que decidimos traicionarle para salvarnos -dijo Estanislao, que tenía la cara morena casi gris, con un gris que no se le borraba desde hacía días, te estás cagando en las patas, le dijo Felipe la última vez que había tenido ganas de bromear, cuando todavía pensaban que los del Destacamento les perdonarían-. Creo que todos nosotros hicimos una cagada grande, entregándolo a Quiñónez, ¿viste cómo le rompieron la mano, a Tadeo?, todos los huesitos estaban dados vuelta... y su pecho parecía una pelota de sangre. Lo hubiéramos tenido que dejar ahí nomás, atado donde esos hijos de puta lo dejaron; no sé para qué lo trajimos.
** -¡Para enterrarlo bien, carajo! ¡para eso lo trajimos! -Nazario espoleó su caballo con rabia, cómo lo íbamos a dejar allí, si era nuestro compañero, pensó, teníamos que enterrarlo, las moscas ya revoloteaban alrededor de las cortadas de su pecho y las hormigas se habían adueñado del moco en su bigote, pobre Tadeo, cuánto habrá llorado, cuánto les habrá pedido que no le hicieran doler tanto.
** Ellos habían estado rondando el Destacamento sin saber si podían mostrarse o no, Tadeo se había acercado solo para delatar a Quiñónez y tratar de conseguir el salvo conducto para todos, y ellos todavía no sabían si habían sido perdonados o no. Rondaron el Destacamento manteniéndose escondidos, dos días habían pasado y Tadeo no regresaba, algo habría salido mal. Y promediando esa tarde lo encontraron, en la isla que bordea el curso del arroyo, hacia el oeste del cuartel, atado al yvyraró con un tiento de cuero crudo, la piel de los brazos y los muslos toda levantada por los estirones del cuero endurecido, la cabeza echada atrás, los ojos de vidrio sin brillo fijados con desesperación en el hueco de sol que se filtraba entre las hojas de los árboles, tan tupida la fronda en la humedad de la isla, la boca abierta en un último estertor, aterrador grito silencioso, ni siquiera al morir agachó la cabeza para mirarse, pensó Nazario, hasta el último momento esperó ver cuando veníamos a rescatarlo, hasta el final esperó que los del Destacamento comprendieran que él les había hecho un servicio importante al delatarlo a Quiñónez, el caudillo revolucionario que les comandaba. Hasta el último momento, pobre tipo, pensó Nazario, habrá pensado que se darían cuenta de que él no se merecía lo que le estaban haciendo, si les estaba entregando a Quiñónez, a quien nunca habían podido encontrar.
** Pero lo más jodido de todo es que seguro que cantó y nos descubrió a nosotros, se dijo, con tantas cosas que le hicieron habrá contado hasta el color de nuestro calzoncillo, habrá contado el escondite que elegimos... Al traicionarlo a Quiñónez pensamos que íbamos a salvarnos, pero parece que todos vamos a correr su misma suerte, parece que quieren cazarnos como ratones, cazarnos a todos, uno a uno como a los ratones.
** Cuando Erasmo González, aquel que trabajó un tiempo en el aserradero de la barranca, le contó a don Matías el paradero de su hija le pasó lo mismo, recordó Nazario, cómo a veces nos equivocamos y hacemos cagadas, cómo Erasmo creyó que el gringo iba a ver con buenos ojos su yaguareada, y a él qué le importaba cagarla a la pobre chica, si el español le iba a agradecer y eso era lo único importante para él.
** -Sé dónde está tu hija -le habían dicho-. Vive con Justino.
** Y eso el gringo no le había perdonado jamás. Había sido que don Matías prefería seguir pensando que a su hija la habían robado, que la habían obligado a irse, y no le perdonó jamás a Erasmo que le contara la verdad que no quería escuchar, ni siquiera le perdonó después, cuan do Erasmo le rogó que le ayudara a defenderse en el caso de sospecha de abigeato, ni siquiera sabiendo lo bien que el gringo se llevaba con el Juez de Paz y que tan fácil le habría sido ampararle y evitar que le sacaran la única miserable cosa que pudo tener en su vida, su rancho, como castigo, además de cagarlo a patadas tres noches seguidas, para que aprenda.
** Eso mismo le pasó a Tadeo, pobre tipo, se dijo sintiendo un apretón en el pecho, la gente se aprovecha de los traidores pero a los traidores no se los quiere, Tadeo creyó que los del Destacamento le iban a agradecer pero no, no le agradecieron nada sino que le cortaron a pedacitos, y le rompieron los huesos, y le hicieron doler tanto que incluso ahora, llevando dos días muerto sigue gritando desesperado, con ese aullido silencioso que no se callará jamás porque le enterramos con él, ni con las monedas pudimos cerrarle los ojos y el pañuelo se rompió sin alcanzar a cerrar su mandíbula, ni siquiera tuvimos tiempo para bañarle antes de meterlo bajo la tierra.
** El gringo don Matías hubiera preferido no saber que su hija se había ayuntado con Justino, habría preferido seguir creyendo su muerte y no saber su basura, pensó Nazario girando el torso para mirar una vez más hacia atrás. Él cerraba la marcha y era la última espalda del grupo, no había nadie detrás de él, era la última espalda encorvada sobre el lomo del animal cuando atravesaban la estrecha picada huyendo una vez más, como con Quiñónez pero sin él, sin Quiñónez que siempre sabía lo que había que hacer, sin Quiñónez que a esta altura ya estaría preso o, lo más probable, muerto. Mala cosa es cuando se traiciona a los amigos, pensó, es como cuando se revienta la bilis en la carneada, la porquería se extiende y no sabés hasta dónde.
** Miró hacia atrás porque le pareció escuchar un ruido, sería una verdadera joda que el caballo de Tadeo les siguiera, lo habían espantado con violencia antes de emprender la marcha pero uno no podía estar seguro, si a nosotros nos cuesta separarnos después de haber andado juntos, seguramente a los caballos también.
** Pero no había nadie.
** El sol ya estaba caliente y había caldeado el fresquito de la mañana. Detrás no se veía nada, solamente el agitado movimiento de alguna ramita, algún siseo escondido. Se acomodó bien en la montura dispuesto a seguir a sus compañeros y fue entonces que vio a los soldados.
** La sangre se le paralizó en las venas cuando vio a los soldados del Destacamento saliendo calladamente de la maleza, entre él y las espaldas descuidadas de los demás, apuntándole.
** Con un gesto le ordenaron desmontar y apareció desde atrás un oficial montado que se acercó hasta él. ** Cuando estaba desmontando, ya el oficial le cruzó la espalda con un rebencazo y apenas pisó tierra, encorvado por el dolor, un soldadito de un culatazo lo tiró al piso. Vio de reojo que Feliciano y los otros seguían avanzando sin percatarse de nada, y al darse vuelta pudo ver que detrás del oficial venía Candé, montada a lo mujer, con su enorme panza como si estuviera a punto de reventar, equilibrándose sobre el caballo en tanto le miraba fijamente, le miraba, le miraba fijamente.
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

EPIFANÍA DEL TEATRO (Segunda parte). Autor: MANUEL E.B. ARGÜELLO / Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA - Nº 11 (Julio 2006)


(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
Enlace a
EPIFANÍA DEL TEATRO
(Primera Parte)
.
EPIFANÍA DEL TEATRO
(Segunda Parte)

.
** El mito dionisíaco narrado de esta manera difiere del que comúnmente se cuenta, por lo cual cabe preguntarse si de dónde se le suma a Dionisos lo del vino y la embriaguez y lo de la vegetación que se renueva periódicamente, como explosión, en la primavera. Debemos tener en cuenta, para una respuesta adecuada, estos tres aspectos:
1. Que los mitos fueron confundidos, mezclados, acortados y alargados a placer.
2. Que desde los tiempos más remotos se dijo que Dionisos es hijo de Deméter, Madre de las Mieses, del trigo, que es pan, en fin, de la naturaleza que muere y renace cada año.
3. Que de Dionisos sabemos por las fuentes romanas y alejandrinas, cada vez más escépticas y en las cuales es únicamente el dios del vino. Pero esto es una degeneración ruin.
** Ya por considerársele hijo de Deméter, ya por lo del éxtasis, que es un estado semejante en cierta medida a la embriaguez que proporciona el vino, Dionisos vio ampliados sus atributos y seguidores, superponiéndose a la narración mítica inicial otra narración que fue la que se hiciera común. Y así, lo tenemos a Dionisos vestido de pámpanos, con largo, pintoresco y festivo cortejo, dar vida, color y calor a las procesiones. En estas condiciones de dios afecto al vino y a las alegrías desbordantes y ruidosas le va a sorprender el renacimiento religioso del siglo VI y el nuevo orden estético.
** Tal vez fueron Alemán, Stosíchoros (Tisias) y Arión, con sus cantos corales, que son poetizaciones de himnos dionisíacas, los aedos más ingeniosos para ese despertar. Convertir los desenfrenos procesionales en cantos y danzas corales fue, sin duda alguna, un gran paso; pero más lo fue que el lenguaje, y por lo tanto los gestos, estuvieran desde entonces al cuidado de los poetas. El canto coral por su construcción poética debió de haber obligado a las procesiones dionisíacas a una modificación en su estructura, pues sus elementos primitivos, por tanto bastos, sencillos y primarios, habían sido sometidos a la creación poética, y ya sabemos que toda creación es transformación. La entonación de los ditirambos (tal vez de "di": dios, y "Driambos": triunfo, alegría), por mucho que conservaran su alegría inicial, habrá obligado al coro a desplazarse con mayor parsimonia y a mejorar su lenguaje y gestos, paso inicial para llegar a la gravedad que caracterizó luego a las tragedias. Con la expresión artística entraría el decoro. Esta es la primera etapa en el camino que nos llevará hasta la invención de la tragedia. ¿Quién realiza la decisiva segunda etapa? Aristóteles no lo cita a Tespis y al referirse a la tragedia dice que los poetas "en lugar de versos heroicos, compusieron tragedias". También dice, más adelante, que "probadas muchas mutaciones, hizo punto, ya que adquirió su ser natural". En "Minos", el seudo diálogo de Platón, se dice que la tragedia no comienza ni con Frínikos ni con Tespis, sino que es muy anterior a ellos. Scalígero en su "Poética", dice algo parecido: "que Tespis, tal vez, no fuera el primer inventor de la tragedia".
** Esta segunda etapa es muy posible que la haya cumplido Arión, de quien Herodoto dice es, según sabemos, el primero que hizo, nombró y presentó el ditirambo en Korintos. Esto puede hacernos suponer que dentro de las procesiones dionisíacas, Arión había preparado un coro redondo o circular (Kikliós chorós) para entonar himnos (transformados en cantos corales), al danzar en círculo en torno a la timéle o altar de Dionisos. El número de coreutas (choreutés) fluctuaba entre los siete y los cincuenta. Como los coreutas no serían otros que los sátiros (pues estamos en Korintos y éstos son peloponésicos), propios de las procesiones dionisíacas y que se los llamaban tragos, al coro se lo llamaría, por lo tanto, tragikós chorós, y a su canto tragoodía, o sea tragedia. Desde entonces el ditirambo o canto coral dionisíaco pasaría a denominarse tragedia, nombre con el cual luego se va a designar por siempre una modalidad teatral, si bien los tragos ya no aparecen. Arión introducía de esta manera dos caracteres:
l. Un coro, que si bien era parte de las procesiones, al llegar a la timóle adquiría personalidad propia, separándose, entonces, para danzar en su torno y entonar himnos, convirtiendo al resto en espectadores.
2. La presencia del dios en la timóle (a quien ya sólo honraban los coreutas) daría un nuevo sentido a las procesiones.
** ¿Es esto ya la tragedia o su progenitor directo? Según Aristóteles la tragedia nace del ditirambo, de los que iniciaban el canto del ditirambo. Ahora cabe preguntar qué es el ditirambo y quién iniciaría en el coro su canto.

** Del ditirambo no es mucho cuanto sabemos; pero tanto su nombre como el género viene de Frigia. Por el siglo VII A.C., las procesiones dionisíacas consistían en un coro de sátiros o semichivos (mitad hombre, mitad cabra), de origen peloponésico, en donde se los llamaba títiroi, y de silenos o semicaballos (mitad hombre, mitad caballo), originarios de Tracia, Ionia o Frigia. "Se conocen -dice Errandonea- los nombres que llevaron algunos de estos genios, pero sobre todo destacan entre ellos Marsías, Olimpo y Silenos. La leyenda consideraba a este último hijo de una ninfa y del dios Pan, y nacido en Nisa, donde llegó a ser rey". La leyenda, además, dice que Dionisos fue criado por silerios, en una cueva de éste, en donde crecía una planta de vid. Cuando Dionisos salió a recorrer el mundo, lo hizo acompañado de su preceptor Silenos y de un cortejo de ninfas, sátiros y silenos, y, de esta guisa acompañado, hizo su entrada en Atica.
** Dijimos que el ditirambo es un canto coral; pues bien, el desarrollo artístico de la lírica coral corresponde a Esparta, donde Alemán (por 650 A.C.) es el primer poeta del cual tenemos noticia. Stesíchoros de Hímera (Sicilia, por 630 a 550 A. C.) completó la obra de Alemán, y fijó el triple arreglo de estrofa, antistrofa y épodo, como tipo regular de la lírica coral, a la cual adaptó motivos y asuntos épicos. La estrofa y la antistrofa tenían la misma construcción y al cantarlas, el coro primero se movía a la izquierda y luego a la derecha; al llegar el épodo se situaba en torno de la timéle.

** Bien, este es el material del cual dispone Arión (procedente de Metimna, Lesbos), cuando llamado a Korintos en 625 A.C., se supone empieza a componer. Suidas dice de Arión lo que Herodoto: que fue el primero en componer ditirambos. Debemos entender que puso orden en la confusa mezcolanza artística que constituirían los antiguos cantos dionisíacos, que compuso ditirambos dotados de título y acción homogénea (probablemente
heroica), y que hizo que fueran cantados por un coro. Se trata, en suma, de una normalización del arte dionisíaco basada en los resultados ya conseguidos por el apolíneo. La grande obra de Arión consistió en haber desarrollado el ditirambo o himno coral de Dionisos, ejecutado por un coro cíclico en torno del altar. Este coro cíclico se componía de más o menos cincuenta personas acompañadas por un flautista (auleeteés), pero Arión lo habrá hecho con la cítara porque era el mayor citarero de Korintos. Parece también que éstas (las personas del coro) se disfrazaban de chivos (tragikós chorós) y representaban el cortejo del dios, de donde el ditirambo ya regularmente fijado vino a llamarse tragoodía o canto de los chivos. En ciertas pausas del himno, el director del coro (Korufáios) tal vez cantaba o recitaba alguna aventura del dios. Poetas posteriores perfeccionaron el ditirambo. Entre ellos Simónides de Keos (536-468 A.C.), quien revela en sus fragmentos el más sincero instinto poético combinado con la exquisitez artística. Dos de los más hermosos se refieren, uno, a los héroes de las Termópilas, y otro, el más extenso, a Dánae y a su hijo Persco abandonados en un cofre, en mitad del mar, y es notable por su emoción y su ternura.

** Esto es cuanto podemos saber con alguna precisión acerca del ditirambo. E cuanto a la segunda pregunta de quién la cantaría primero o la iniciaría, es de suponerse que fuera el corifeo, ya que vendría a ser él, a ocupar él, el lugar que en el mito ocupaba su repetidor, su recitador. Este recitador se convierte con el tiempo en el sacerdote (mediador entre los hombres y los dioses, y, luego, con el tiempo, deviene en corifeo, cumpliendo la misma función: encabezar el coro dionisíaco). Si él está al frente del coro, natural es, entonces, que sean suyas las primeras palabras que componen el ditirambo, pues él, como invocador del dios, debe ser el primero en hablar.

** En estas condiciones recibe Tespis el coro trágico. Tespis, hijo de Temón, nacido en Ikaria, Atica, allá por el 560 antes de J.C., no satisfecho con el corifeo, por no tener personalidad independiente del coro, le introduce un antagonista, el cual, por dialogar con corifeo y coro, fue llamado "el que contesta", HIPOKRITÉS. Con este agregado, sin significación alguna dentro del culto cumplido en las fiestas, se obtendrían estas consecuencias:
1. La posibilidad de que este antagonista alterne, dialogue, con corifeo y coro, trayendo una dinámica nueva.
2. Es un retorno al mito, volviéndose a su etapa ab initio.

** El teatro nace en Grecia como retorno a la plenitud del mito de Dionisos. Es el retorno al instante inicial, a lo que era in illo tempore; al tiempo del advenimiento de Dionisos. El teatro nace de y es la representación de la irrupción de lo sagrado en el mundo, y el recitador, diferente del corifeo, es el mismo Dionisos. Este recitador es el decidor de Dionisos, es quien habla en su nombre, lo cual es decir que el dios habla por su boca y, al hacerlo, se encarna en él. De ahí que el dios está encarnado en el recitador, y tal encarnadura es, hasta ahora, la función del actor teatral. Pero Dionisos es, a la vez, el creador, el hacedor, por tanto el facedor, factor, actor. De ahí que actuar, que es el hacer del actor, sea la misión del intérprete, que es tal intérprete porque es persona que se ocupa de declarar o explicar a otras personas lo que a éstas les es desconocido, de lo que está en su inter, en su interior, en su interioridad, que es donde está encarnado el dios que le revela la verdad. Por eso el actor es el patentizador de la verdad, intérprete de la revelación divina. En teatro es esa su misión esencial: patentizar la verdad; de esa verdad que le es revelada. De ahí que el arte sea revelación, y el artista el patentizador.
** La presencia del dios, ya sea en el texto del ditirambo ya en la persona del contestador, es innegable, porque más adelante, cuando Epigenes, o, según Plutarco, Frínicos o Esquilo, construyen tragedias con otros temas ajenos al dios, exclamará el pueblo: "pero esto nada tiene que ver con Dionisos".
** Esto supone dos cosas: por un lado, que Tespis trató de renovar el mito dionisíaco, purificándolo; por el otro lado, que los poetas posteriores independizaron al ditirambo, al coro, al corifeo y al antagonista de su condición de oficiantes, a tal punto que los grandes trágicos ya no necesitarán extraer sus temas solamente de los mitos, ni el público añora a Dionisos; se contenta con verlo al frente de su gran sacerdote, en la platea.
** A Tespis, además, es dable atribuirle estas innovaciones o prácticas:
1. Separar el "tragikós chorós" de las procesiones y convertirlo en grupo o elenco de "actores". Es posible, también, que con el tiempo ya no fueran ni tragos ni silenos sus integrantes, sino coreutas vestidos de acuerdo con la "obra". Este elenco, de número reducido, actuaría en los distintos lugares desde un escenario móvil: la carreta de Tespis.
2. Haber separado el coro en dos semicoros, al frente de cada uno de los cuales estaría un corifeo. Fuera quien fuese su inventor, ello permitirá dialogar a los semicoros entre sí, a los corifeos entre así y a éstos con aquéllos. Súmese luego a esto el antagonista o hipokriteés puesto por Tespis, que respondía con las palabras de Dionisos a las invocaciones de los corifeos y de los semicoros.
3. Tespis, para hacer descansar a sus danzarines y variar el entretenimiento, se adelantaba personalmente en los intermedios para recitar al público un discurso en tetrámetros trocaicos. Es muy posible que esto le hubiera dado la idea de introducir el antagonista de manera permanente.
4. El diálogo. Tal vez debamos entender esto en el sentido de que no era recitación alternada de ditirambos, sino de preguntas y respuestas en torno de Dionisos.
5. La máscara. Burckhardt dice que la gran innovación de Tespis fue la de hacer enfrentar al coro un antagonista que iba apareciendo sucesivamente en diferentes máscaras, es decir, según O. Müller explica, por ejemplo en una tragedia de Penteo, hace de Dionisos, Penteo y mensajero. Las máscaras primitivamente estaban hechas de corteza, no representaban un carácter, un personaje, sino que servían para ocultar el rostro. Esta invención es sin duda la más importante, porque la máscara es el teatro. La máscara nos da un carácter, un personaje, nos trae delante de nosotros la presencia de otros hombres. La máscara es el personaje, y al ver al personaje en el escenario es tan real como ver a un semejante cruzársenos al paso.
6. Haber escrito obras. Si ya estaba el coro, que es lo real, pues es el pueblo, y ya estaba el hipokriteés, quien con la realidad de su máscara hacía presente la irrealidad de sus personajes, sólo faltaba la fábula, la invención de un suceso extraído de lo no cotidiano. Algo de esto debió haber hecho Tespis. Con las composiciones atribuidas al actor-autor se ha hecho una obra, "Alkestis". (Mucho más tarde se le atribuyeron un Combate de Pelias, los Sacerdotes, los Jóvenes Griegos, un Penteo). Pero probablemente se trata de dramas compuestos para diversión, como "dramas de Tespis", por un filósofo, sabio y polígrafo del siglo IV antes de J.C., Herakleides Pontikos; inútil decirlo, todos ellos se han perdido.
** Con esto último pareciera ya que con Tespis todo estaba hecho. La historia nos trae una fecha que es sin duda muy importante: el año 534 A.C. En el poder estaba Pisistratos, quien había embellecido a Atenas y construido en la ladera sur de la Acrópolis el templo de Dionisos Eleuthereus, con una orchestra para los coros de las grandes dionisíacas. ¿Qué pasó realmente en esa fecha? Se citan estos hechos:
1. Que Tespis había conseguido que su coro trágico o, si se prefiere, representaciones dramáticas, formaran parte de las Laneanas y las Grandes Dionisíacas.
2. Que la tragedia salió de su cuna porque para las fiestas dionisíacas de esa fecha se le asignó a Tespis un coro y se le señaló actor por parte del Estado, pasando desde entonces a ser parte del culto.
3. Que se introdujo el hipokriteés, al que luego se llamaría protagonistés, y a la máscara (próscopa).
4. Que Tespis ganó su primera victoria en esta fecha.
5. Que el concurso de tragedias fue introducido en las Dionisíacas Urbanas desde la época de Pisistratos (534 A.C.) y Atenas no tuvo otro durante un siglo, es decir hasta aproximadamente el año 433, en que se creó un segundo concurso en las Laneanas. Si esto fue así, indica que la tragedia en esa fecha ya estaba, no por nacer, sino bien crecidita. Si hubo concurso, ¿quiénes más fuera de Tespis concursaron?

** Arelando lo anterior podemos decir, como reconstrucción ideal, lo siguiente: que en el año 534 antes de J.C., con oportunidad de las Dionisíacas Urbanas, Tespis había obtenido de Pisistratos la autorización para que su coro o grupo formara parte de las fiestas. Es posible, además, que este coro tuviera alguna fama en Atenas, ya por su calidad artística, ya por cuanto ofreciera, lo cual le habrá abierto las puertas para llegar hasta Pisistratos, quien, por lo que se ve, de inmediato caló la importancia de lo que se le ofrecía.
** Lo representado por Tespis en tal fecha no habrá sido otra cosa que una "escenificación" del mito dionisíaco, pues, por cuanto se sabe, parece que poseyó un gran sentido de lo escénico, una intuición de lo dramático, de lo teatral. En este sentido es sugerente la noticia dada por Diógenes Laertios, quien dice que el músico Aristógenos afirmaba que el filósofo Herakleides había compuesto algunas tragedias que hacía pasar con el nombre de Tespis. Esto señala claramente o que Tespis ya escribía obras o que sus espectáculos estaban tan bien escenificados que escritores posteriores podían componer a su modo; a la manera de Tespis, o decir, para valorar lo hecho, que los mismos eran dramas de Tespis.

** Es fácil imaginar cuánto debió de haber sido aquello. Frente al pueblo (que no de otro se compondría el público) estarían ambos semicoros, ya disfrazados de sátiros y silenos, ya vestidos de otro modo, danzando al compás de cantos y respondiendo con palabras o gestos a las invocaciones de los corifeos. Más allá, el antagonista, quien con sucesivos cambios de máscaras iba mudando de personalidad, corporizando a la vista de todos la existencia lejana y mítica de los dioses y héroes. El movimiento, el vestuario multicolor, la poesía de los himnos, las palabras grandilocuentes de los dioses y titanes, habrán sorprendido a todos, tal como a Solón, presente entonces, quién preguntó a Tespis si no se "avergonzaba de fingir, de mentir de esa manera".
** Pero se dice que Tespis triunfó. Y debió de haber sido así. Terminado el "raro" espectáculo, el público, feliz con la sorpresa de la innovación, habrá expresado su satisfacción con gritos y aplausos; es posible aún imaginar que se improvisara una coronación de Tespis, pues era un vencedor.

** Desde entonces, y ya por cuanto demostraba valer o ya por aumentar su prestigio personal, Pisistratos habrá establecido de manera permanente la realización de concursos con premios, corriendo a cargo del Estado la designación del coro y actor. Cabe, además, suponer que la "orchestra" que construyera el tirano, lo hiciera o para ese festival o para dar escenario adecuado a los siguientes, de tal modo que los mismos tuvieran más brillo y él más popularidad.

** Dado el éxito de su representación, Tespis, se afirma, salió a recorrer las otras ciudades, dando así origen a su famosa "carreta", que fuera medio de transporte y escenario a la vez. Algunos dicen que Tespis fue obligado a salir de Atenas y se puso -¡qué otra alternativa le quedaba!- a deambular con su carreta. Se extrañaba de Atenas a Tespis con la creencia de que privándole de las ventajas de una gran polis, su arte moriría por consunción; pero el paso de la carreta de Tespis no solamente dejó surcos en los caminos de la Hélade, dejó también, y para siempre, cual el dios a cuyo amparo germinara, las semillas del teatro, y, con el correr del tiempo, la progenie de Tespis, el Teatro, llenaría de luz y sentido a la época más brillante del genio griego.

** Bien está, entonces, que repitamos estas palabras de Dioskourides, escritas en memoria y homenaje de Tespis:

Aquí descanso, yo, Tespis. Antes que nadie
imaginé el canto trágico, cuando Dionisos
guiaba el carro de las vendimias, y cuando
aún se ofrecía como premio un lascivo macho cabrío,
con una cesta de higos áticos.
Nuevos poetas han cambiado la forma del
canto primitivo; andando el tiempo vendrán
otros a embellecerla aún más.
Pero, el honor de la invención, me pertenece.
CREDO DELACTOR
Creo que el teatro es un templo.
Creo que la representación es comunión.
Creo que en el teatro oficiamos la misa mayor del arte.
Creo que el lenguaje del arte es la belleza.
Creo que la belleza es la palabra de Dios.
ROQUE CENTURIÓN MIRANDA
.
Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA - Nº 11 / JULIO 2006, Editorial Arandurã, Asunción-Paraguay, 2005 (207 páginas)
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

EPIFANÍA DEL TEATRO (Primera parte). Autor: MANUEL E.B. ARGÜELLO / Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA - Nº 10 (Noviembre 2005)


(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
EPIFANÍA DEL TEATRO
(Primera parte)

CREDO DELACTOR
Creo que el teatro es un templo.
Creo que la representación es comunión.
Creo que en el teatro oficiamos la misa mayor del arte.
Creo que el lenguaje del arte es la belleza.
Creo que la belleza es la palabra de Dios.
ROQUE CENTURIÓN MIRANDA

** En este estudio sobre el teatro usaremos el concepto y el contenido del mito de acuerdo con la más estricta concepción que se tiene de ellos en las ciencias de la cultura. Mito será, entonces, para nosotros la primera pregunta y, a la vez, la primera respuesta que el hombre formula. Viene a ser la tarea inicial de su pensamiento que, desde un lejanísimo ayer, empieza de esta manera a "nacer", a "funcionar". Es el momento estelar de la mente humana. "El mito narra una historia sagrada, o sea un acontecimiento primordial que tuvo lugar a comienzos del tiempo, ab initio", nos dice Eliade. Entenderemos, entonces, en este análisis que el mito es una acción sagrada, que es una irrupción de la divinidad en nuestro mundo habitual y que es: real, ejemplar y universal. Esto nos obliga a diferenciar el mito considerado como estadio mental, del "mito" poetizado, desacralizado, folclorizado.
** Se dice que el hombre vive en dos mundos porque tiene dos raíces, dos orígenes y que su vivir, por tanto, es un instalarse en ambos a la vez. Pero, por lo visto, esta duplicación no le basta y ha inventado un tercer mundo: el trasmundo de la ficción. Por ello, una obra teatral, un cuento, una novela, un poema, es la repetición, a escala humana, del Génesis.
** El nacer, el vivir y el morir, son las tres vertientes radicales de eso que se ha dado en llamar la realidad existencial. Realidad en la que el hombre se percibe y se mueve y que está obligado a domeñar y organizar para subsistir. Dada la magnitud de esta empresa, el hombre se ve acosado permanentemente por esta tarea que, por sus implicancias, termina por absorber su hacer total. De este acoso y encierro le libera su fantasía que, como apuntamos arriba, le ha creado un tercer mundo, mundo al que puede huir leyendo un cuento o una novela o asistiendo a una representación teatral.
** La vida es única, no es canjeable, sus términos son irreductibles y cada uno tiene que vivir la suya. Esto hace que la existencia de los personajes escénicos se vea impulsada por la ambición, por un deseo del personaje de ejercer su voluntad (Luis González V.).
** A la tragedia teatral ya no se la concibe como sufrimiento, como resultado de fuerzas ocultas, sino como tema: el deseo del personaje de ejercer su voluntad, tal la sin par Antígona. Si sucumbe, su caída será ejemplar y perdurará en la memoria. Se convertirá en arquetipo.

DIONISOS: MITO Y TEATRO
** El culto de Dionisos, dios de las almas, cuya esfera abarca la procreación, la muerte y la resurrección, así como el despertar de la Naturaleza en Primavera, tiene su origen en Tracia (1), desde cuya comarca, lo mismo que el culto de Ares (2), lo propagó un grupo étnico que emigró hacia el sudoeste, a Fócida (3), a Beocia (4) y después a Ática (5). Los tracios estaban emparentados con los frigios, entre los cuales se adoraba a Dionisos con el nombre de Sabacios y se le tenía por hijo de la madre de los dioses Ma. En su patria, igual que en Grecia, se festejaba al dios durante la noche del solsticio invernal (6); las mujeres formando círculos, agitadas por pasionales excitaciones y alumbrándose con antorchas, celebraban la Orgía (excitación), palabra que se encuentra en relación con ORGÁO y ORGUÉ. En el mito se consideraba como madrinas suyas a las Ninfas y a las que formaban su cortejo: las Bakchantes (7) (alborozadas), Ménadas (violentas) y Tiasos (impetuosas). Las danzas salvajes, la disipación mental, el alborozo y la arrebatada música de flautas (8), junto con el consumo de bebidas embriagadoras, especialmente vino, que los tracios elaboraban desde muy antiguo, las conducían a un estado de éxtasis durante el cual creían unirse al dios. Se imaginaban que sus almas se desprendían de los cuerpos por la fuerza de las plegarias y se mezclaban con la multitud de espíritus que acompañaban al dios; o bien que él mismo entraba en sus cuerpos, saturándolas de su esencia. El sentimiento de la independencia del alma y el cuerpo, manifestado claramente en los éxtasis (ektasis), conduce a la creencia en la naturaleza divina del espíritu, y, por consiguiente, en su inmortalidad, ya que de la misma manera que en el éxtasis, el alma puede, por la muerte, separarse del cuerpo para tener vida propia; y en este caso, o bien se reencarnará en el cuerpo de un niño y volverá a una nueva existencia terrena, o bien proseguirá una vida puramente espiritual en otras esferas.(9)
** Adorado par a par con Deméter y Kóre (Perséfone) (10) en los antiguos misterios de Eleusis, Dionisos, invocado con el nombre de Iakchos, es el dios que conduce místicamente la procesión de los iniciados en los Misterios de Eleusis. Su nombre parece no ser otra cosa que el grito ritual IAKCHE, lanzado por los fieles (11). En solemne procesión se recorría la distancia de veinte kilómetros, la Vía Sacra, que separaba Atenas de Eleusis, llevando delante la imagen de Iakchos. Llegábase ya anochecido a Eleusis, a la luz de las antorchas, y se acampaba junto al santuario. Durante la noche se hacían danzas de antorchas; el vagar de las luces, su desaparecer y reaparecer, simbolizaba la fatigosa búsqueda de Deméter para averiguar el paradero de su hija Perséfone. Las ceremonias secretas se practicaban en la gran sala de los misterios, el TELESTERION. En una especie de drama litúrgico, se representaba allí el dolor de Deméter cuando Perséfone fuera raptada por Hades, el encuentro de las dos diosas y la introducción de la agricultura en el Ática. (12)
** De esta palabra Iakchos posiblemente viene Bakchos, nombre encontrado por primera vez en Sófocles (13), que los latinos transformaron en Bacchus, y, en castellano, Baco.
** Todas las leyendas que giran en torno de Dionisos, dan nacimiento a la que es verdaderamente griega: a la de que Dionisos es hijo de Zeus y Semele (Thioné), diosa de la tierra, hija de Kadmos el Fenicio, legendario fundador de Teba (14). Su nombre (15) revela que en su patria debía tener una significación análoga, puesto que el vocablo tracio NÍSA, es igual al griego nímfe, kóre; así que Dionisos viene a ser una especie de Dióskouros. Acaso no quiera decir "hijo de dios", sino "el joven divino". Por la muerte prematura y trágica de su madre, a poco de nacido es llevado a una caverna tapizada por los sarmientos de la vid, vid del que Dionisos -ya mayor- extraería el néctar con el cual se embriagaría él y embriagaría a sus amigos, convertidos, desde entonces, en séquito suyo.
** Bien, así es el mito de Dionisos (16). Los investigadores están de acuerdo en que el teatro nace del coro de las procesiones dionisíacas. El proceso sería algo así como se explica a continuación.
** Toda repetición de un mito es repetición de un hecho sagrado (17), es una integración con lo divino. Pues bien, estas procesiones dionisíacas, entonces, eran la reproducción del acto de la irrupción de Dionisos en el mundo, reproducción que al integrar lo humano con lo divino, es, también, disponer de la misma presencia divina. El coro dionisíaco es, pues, el mismo Dionisos, vestido de pámpanos, que seguido de sátiros, silenos y ninfas, sale a enseñar las bondades de la vid. Este integrarse con la divinidad, este consagrarse, es la función primordial del mito. De ahí su repetición. Lo que es preciso destacar es, que desde el comienzo, el hombre religioso sitúa su propio modelo en el plano trashumano: es el revelado por los mitos. No es hombre verdadero quien no se conforma a la enseñanza de los mitos (18)
** Pero el mito de Dionisos tiene un sentido más profundo que el de cultivo de la vid. Toda repetición de un mito es integración, es hacerse sagrado, es irse al trasmundo divino. Nada, pues, sería tan apreciado como aquello que permitiera esta evasión, ese instalarse en la divinidad. Como la vid, cuyo cultivo enseñara Dionisos, produce el vino que embriaga, que es delirio, que es éxtasis, que es ensueño, que es soñar que se vive en un mundo distinto del propio cotidiano, el dios se hizo muy popular y se le relacionó con otras fuerzas y fenómenos de la naturaleza (19). Estaba en todo lo afiebrado -que es madre del delirio-, en el poder generador de la tierra, en la alegría de la Primavera, en fin, en todo cuanto fuera creación, fantasía, energía desbordante.
** Los mitos al ser repetidos devienen en fiestas (20). Por tanto puede definirse la fiesta como la "reprise" del mito, en su plena actualidad; como el juego del mito jugado por la sociedad entera. Expresa así como una forma privilegiada, la ontología de la repetición, característica de la existencia primitiva (2l). Para el primitivo la fiesta tiene un sentido de integración y de purificación, características que para nosotros, para nuestra modernidad, no tienen mayor significado. En efecto (22), no es necesario concebir la fiesta primitiva a semejanza de nuestras fiestas actuales, que más bien representan los despojos subsistentes luego de la descomposición de la unidad originaria. Nuestra vida actual desarrolla, en distintas épocas del año, dos actividades festivas: la Navidad y la Semana Santa, que son fiestas en el sentido primitivo.
** La vida festiva (23) es la vida por excelencia, la vida ejemplar que da sentido a la vida ordinaria. La ceremonia se presenta, desde ese punto de vista, como un estilo de vida. El comportamiento festivo es un comportamiento ritual, definido por un código de tradiciones muy precisas. El tiempo de fiesta requiere la aplicación de una etiqueta rigurosa. Se viste de una manera más cuidada. Se habla un cierto lenguaje, que no es el habitual porque implica fórmulas particulares. Se comen ciertos platos. Se realizan ciertos paseos, se toma parte en ciertos juegos y en ciertas danzas. Se asiste a ciertas ceremonias religiosas. La expresión de los sentimientos, o más bien, la realidad de los sentimientos mismos, está dada desde fuera, por el sentido mismo de la ceremonia, que es un comportamiento global de la sociedad como ambiente. La fiesta, promoción ontológica de la comunidad, corresponde, pues, a una promoción análoga del individuo. Si la fiesta representa el juego social del mito, impone a cada uno de sus participantes un papel de héroe mítico. Dicho de otro modo, la fiesta sustituye al individuo común por un personaje definido por su situación en la constelación del rito. No es que la noción de juego imponga una suerte de engaño. La fiesta apela a una sinceridad nueva. Devela posibilidades no utilizadas. Ayuda al hombre a descubrirse por medio de la máscara misma que le impone. El hombre, revestido de su personaje, tiene acceso a un nuevo sentido de su ser en el mundo, por la toma de conciencia de su función en el conjunto social. Nadie se basta a sí mismo; cada uno se afirma en la colaboración con el otro. Al respecto, la fiesta se constituye como una representación sin público. Todo el mundo representa para todo el mundo. El teatro, que ha surgido de la fiestaza, separa los espectadores de los actores. Ha perdido -y no cesa de tratar de reencontrarla- esta unanimidad primaria, en que cada uno representa con todos, sin que nadie permanezca fuera de la acción mítica. La fiesta primitiva es la utopía con que soñarán los hombres civilizados; utopía domiciliada en la tierra de los hombres y convertida en realidad en la conciliación y reconciliación de la comunidad por la gracia actual del mito.
** En Grecia se realizaban grandes festivales (25), de entre los cuales los de Dionisos eran los más populares; eran cuatro:
1. LAS LANEANAS (Leneas), fiesta campestre, realizada a fines de enero, y cuya organización y presidencia correspondía al Arconte Rey.
2. LAS ANTESTERIAS, en Atenas, en los días 11, 12 y 13 del mes que corresponde más o menos a nuestro actual febrero.
3. LAS DIONISÍACAS RURALES o Pequeñas Dionisíacas, en los burgos del Ática, a fines de noviembre o principios de diciembre (Poseideón), de donde se llamaban también Dionisíacas de Poseideón.
4. LAS DIONISÍACAS URBANAS o Grandes Dionisíacas, en Atenas, del 9 al 14 de marzo, que es primavera, su organización correspondía al Arconte Epónimo.
** Las representaciones dramáticas se realizaban en todas ellas, menos, al parecer, en las Antesterias. (26)
** Los tiempos corrieron y el mito dionisíaco, al igual que los demás mitos, fue perdiendo fuerza. Los dioses decayeron; los mitos se transformaron en mitología folclorizada (Hesíodos); mitos folclorizados y poetizados (Homero), o en inicial filosofía (Parménides), resquebrajándose la tradición mítica. El mito, en el mundo griego, desborda sus cauces religiosos y se vierte en otros elementos, tales como: folclore, poesía, artes plásticas (estatuaria, pintura, imágenes, cerámica, etc.). La concepción primitiva del mito no concuerda en toda su extensión con las mitologías que, han llegado hasta nosotros. Y así, por evolución o por ablandamiento del sentimiento religioso, los misterios eleusinos, las procesiones dionisíacas, devinieron en paganidades, dando a esta palabra los mismos caracteres de las fiestas así llamadas por los cristianos, las cuales, aunque dadas como religiosas, son tenidas por éstos como paganas, por estar poseídas de una religiosidad venida de una religión sin santidad. Desde luego, toda religión corre el riesgo de devenir en paganidad, que es, también, un modo de religiosidad.
** Las procesiones dionisíacas se mancharon con paganidades: las bacantes (bakchantes), sacerdotisas del culto de Dionisos y Deméter en los misterios de Eleusis, solían acudir medio desnudas, con los cabellos sueltos, flores (tirsos) en las manos o antorchas encendidas. Al principio debían conservarse vírgenes, pero luego eran preferidas las más alegres e impúdicas (27); las comparsas de sátiros (satiroi) y silenos se daban al vino sin ninguna medida. Pero mientras en Dionisos el vino provoca una exaltación de sus potencias espirituales y un arrobamiento religioso, en ellos actúa del lado de los sentidos y los predispone a toda clase de salvajes y audaces travesuras (28). E inclusive, eso de que Dionisos fuera el dios del vino parece ser un agregado posterior proveniente de una ventajosa manera de entender el éxtasis dionisíaco como beodez. En cuanto a lo de las orgías, repitamos con Murray esto: "Las fabulosas orgías Ménadas no aparecen nunca, históricamente, en Grecia. La relación con el vino fue desarrollada más tarde por elección, y, en realidad, era completamente secundaria". (29)
** Esta época de decaimiento del sentido trascendente de las fiestas va a cristalizarse en una descripción y en una estatuaria que pinta a los dioses como monstruos. Los griegos (30) primitivos también tuvieron lo monstruoso. Los epítetos homéricos de Hera como de "ojos de vaca" y de Atena como "de ojos de lechuza" nos trasladan a un tiempo primitivo en que los dioses griegos, como los egipcios, tenían cabeza de animal, y los seres demoníacos, en las llamadas piedras de las islas, muestran todavía las más horribles formas mixtas; también la mitología contenía horrores de los cuales los nacimientos de Pallas y Dionisos son restos. Pero el griego, dotado para lo bello, fue desbastando sus monstruos y puliendo sus relatos. La aparición, primero de los poetas, los geniales aedos, y, luego la de los grandes escultores, inician y afirman la belleza, de esa KÁLLOS que dio nuevo paisaje a la Grecia. Mérito (31) de los aedos será que la imagen de los dioses y seres demoníacos, tal como la conocemos por Homero, sea ya completamente incompatible con los mamarrachos de aquellas piedras de las islas, y no puede haber existido al mismo tiempo en el pensamiento de los griegos.
** Este despertar del griego hacia la belleza, iniciado por los aedos, traerá profundas transformaciones; vendrá a fundar algo así como un nuevo orden, ya que toda corriente estética es una nueva concepción y elaboración de la substancia del mundo, sometiendo a una nueva ordenación a sus elementos. El ejercicio de la épica (32), tal como se presentaba antes y a partir de Homero, era ya una escuela de arte; ya aquí podía aprender que no se debía abandonar un género antes de que éste hubiera alcanzado toda la vida posible. Y ya existía la más antigua lírica coral y daba la misma lección.
** Se inicia un gran retorno a la antigüedad mítica para una purificación, para limpiar el Olimpo de monstruos, para comprender de nuevo el sentido de la vida. De allí (33), la necesidad de volver a dar, de tiempo en tiempo, a la existencia comunitaria, donde el ritmo de las liturgias se ha debilitado, su pleno vigor ritual. Se trata de aumentar, de alguna manera, lo potencial de lo sagrado ambiente, de reinstaurar en la realidad humana la presencia integral del Gran Espacio y del Gran Tiempo, con el fin de reactualizar y revigorizar el cosmos entero.
** El fin del siglo VI y los primeros decenios del V señalan, según Werner Jaeger (34), un renacimiento general del espíritu religioso entre los griegos. Este gran renacimiento religioso del siglo VI dio origen a "una inmensa ola de emoción religiosa" (35), en todo el mundo griego. "La expresión de este movimiento, dice Murray (36), fue el orfismo; aparece, primero, como una manifestación de una religión personal hacedora de milagros, en relación con el culto de Dionisos".
** Aventando todo cuanto se dice de Dionisos y arelando luego el resto con cernadero de paso estrecho, el mito de Dionisos sería esto: hijo de Zeus y de la mortal Semele, aunque dios, vivió como hombre; fue recibido en el cielo y llegó a ser dios superior y en cierto modo único (37). Antiguo y popular, "Dionisos es el dios que contiene el espíritu de adoración y la alegría inefable; aparece en una comunión íntima con las almas puras en los sitios más agrestes de la naturaleza, en las montañas solitarias y bajo los astros". Representa el ansia de infinitud, de trascendencia, de integración, del hombre con la divinidad, de volver a ser el dios que fue. Por eso cada (38) uno de los adoradores de Bakchos debía desarrollar su divinidad hasta que llegase a ser un Bakchos; es decir, que realizara su potencial divinidad. Esto obligaba al griego a salirse de su cuerpo, a abandonar su cotidianidad y elevarse a alturas extraterrenas. Por eso, según Murray (39), Dionisos es una de las personificaciones del éxtasis, impulso que está por encima de la razón, y que exalta, fuera de sí mismo, al hombre y le da poder y bendición y desliga su alma inmortal de las ataduras del cuerpo.

1. Trake, Trakia: Tracia.
2. Ares, Dionisos y Orfeo, se los tiene por venidos de Tracia.
3. Fokis: Fócida.
4. Boiotia: Beocia.
5: Attike: Atica.
6. Solsticio de invierno, entre el 21 y 22 de diciembre, el sol está más lejos del Ecuador.
7. Bakchantes. Esta palabra tal vez provenga del sánscrito baksha: devorar. (Ver F. C. Sainz de Robles: Diccionario Mitológico Universal, pág. 96).
8. Aristóteles condena la flauta, "porque lejos de sosegar el carácter lo excita hasta el arrebato, y porque sus sonidos perturban la razón".
9. Hermann Steuding: "Mitología Griega y Romana", Edit. Labor, Madrid, 1953, pág. 110.
10. Este nombre sufre distintas variaciones.
11. Xenofón: "Sokrates", Ediciones Bergua, Madrid, 1954, en la parte de los Recuerdos Socráticos, pág. 433.
12. Nack-Wagner: "Grecia", Edit. Labor, Madrid, 1960.
13. Xenofón, opus cit. pág. 480.
14. Tebai: Tebas.
15. Hermann Steuding, opus cit. pág. 114.
16. El mito de Dionisos tiene muchas variantes.
17. "El mito narra una historia sagrada, o sea un acontecimiento primordial que tuvo lugar a comienzos del tiempo".
18. Mircea Eliade, opus cit., pág. 5.
19. Juan B. Bergua, en "Mitología Universal", I.
20. Pablo Herrero: "Los documentos del mar Muerto", Editorial Mateu, Barcelona, 1959.
21. Georges Gusdorf: "Mito y Metafísica", Edit. Nova, B s. As., 1960, pág. 79.
22. Georges Gusdorf, opus cit. pág. 81. 23. Georges Gusdorf, opus cit. pág. 83. 24. El subrayado es nuestro.
25. Ver detalles de las fiestas públicas en R. Maisch - F. Polhammer: "Instituciones Griegas", Edit. Labor, Madrid, 1931, pág. 128 y siguientes.
26. O. Navarre: "Las Representaciones Dramáticas en Grecia", Edit. quetzal, 1955, págs. 7 y 8.
27. Federico Carlos Sainz de Robles, opus cit., pág. 95.
28. Otto Seeman: "Mitología Clásica Ilustrada", Edit. Vergara, Barcelona, 1958, pág. 229.
29. "Las fabulosas orgías Ménadas no aparecen nunca, históricamente, en Grecia. La relación con el vino fue desarrollada más tarde por elección y, en realidad, era completamente secundaria".
30. Jacob Burkhardt: "Historia de la Cultura Griega", Revista de Occidente, Madrid, 1944, tomo 111, pág. 13.
31. J. Burkhardt, opus cit. pág. 13.
32. J. Burkhardt, opus cit. pág. 18.
33. Georges Gusdorf, opus cit. pág. 77.
34. Werner Jaeger: "La Teología de los Primeros Filósofos Griegos", Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1952, página 111.
35. Gilbert Murray, opus cit. pág. 88.
36. Gilbert Murray, opus cit. pág. 89.
37. Gilbert Murray, opus cit. pág. 89.
38. Gilbert Murray, opus cit. pág. 89.
39. Gilbert Murray, opus cit. pág. 87.
.
Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. IV ÉPOCA - Nº 10 / NOVIEMBRE 2005, Editorial Arandurã, Asunción-Paraguay, 2005 (207 páginas).
.
Enlace a
EPIFANÍA DEL TEATRO
(Segunda Parte)
.
Enlace al espacio del
.
Visite la GALERÍA DE LETRAS
del PORTALGUARANI.COM
Amplio resumen de autores y obras
de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.