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martes, 13 de julio de 2010

MARCELINO SCHMEDA HERNÁEZ - CANCIONES / Fuente: LOS DIENTES DEL TIEMPO. POEMAS Y CANCIONES

CANCIONES DEL LIBRO:
LOS DIENTES DEL TIEMPO.
POEMAS Y CANCIONES
de MARCELINO SCHMEDA HERNÁEZ.

Editado con el apoyo del FONDEC.
Dirección editorial: VIDALIA SÁNCHEZ
Ilustración y tapa de CARLOS COLOMBINO.
Diagramación: BERTHA JERUSEWICH,
Corrección: DERLIS ESQUIVEL,
Editorial Servilibro,
www.servilibro.com.py
Asunción-Paraguay
Noviembre 2009 (128 páginas)

.
Los poemas de Marcelo Hernáez están escritos con manos de fuego, espantando ausencias. El disfraz detrás del disfraz, la sabana de esparto, algo que se agita sin puntos, que respira, el grito que se quiso guardar. La idea del pabilo que enmudece y sin embargo exige el nombre del corazón dormido. Un lenguaje ríspido, de palabras duras como el basalto para construir el equilátero salvaje de su poesía. ESTEBAN CABAÑAS
.
Retrato de MARCELO HERNÁEZ
por LUCIO AQUINO (1983)
.
LA ESTAFA
Verdad mi amigo
que siempre es grande el bolsillo
que nunca sobra el abrigo para los hijos del pueblo
que huyeron contigo del campo
para admirar la bahía de este río ciudadano

Con tabaco y algodón y aguardiente bajo el brazo
y el puchero hecho a diario con dolores de cabeza
con los días amargados en un vaso de cerveza
porque el llanto es concubino de la vida de los pobres

Verdad señora
que es más fácil sacarles el jugo
a sus hijos multiplicados
para almorzar este día
si son niños consiguen más sueldo
con su cara de lástima sucia
y sus manos pedigüeñas

Con tabaco y algodón y aguardiente bajo el brazo
y el puchero hecho a diario con dolores de cabeza
con los días amargados en un vaso de cerveza
porque el llanto es concubino de la vida de los pobres

Tarde se dieron cuenta
que del campo a los bajos del río
hay un camino muy corto
hacia el mismo destino usurero
que estafa como siempre
con su canto de cigarra de ilusoria tentación

Con tabaco y algodón y aguardiente bajo el brazo
y el puchero hecho a diario de dolores de cabeza
con los días amargados en un vaso de cerveza
porque el llanto es concubino de la vida de los pobres.

DE MEMORIA
Con la ropa usada desgarrada del mercado
con la piel mugrienta tan hambrienta de caricias
tu tristeza se alza descalza y cotidiana
y va transformándose
golpeada
en carcajada

Con la Chacarita edificada en tu mirada
y con un pedazo de mandioca en la boca
templada está la ausencia
en tu delgada adolescencia
niño de la calle
tú has nacido del olvido

Diario diario
lustre a tus zapatos
dale amigo dame una moneda
dame un poquitito del dinero que te sobra
comprá este caramelo rellenado de amargura

Así vas pregonando en la herida encallecida
de tus barrios marginales
pordioseros
basurales
y ya en tu presencia se ausenta la inocencia
perdida en una lágrima vencida y escondida

Niño indeseado acostumbrado ya al desprecio
durmiendo en la almohada inesperada
de una plaza
soñando con el precio de un aprecio aletargado
peatón obligatorio al sanatorio de una aurora

Diario diario
lustre a tus zapatos
dale amigo dame una limosna
dale una respuesta a esta historia conocida
para que no vuelva a repetirse de memoria.

GALOPA AL TREN
Temblando está la tierra con tu loco rechinar
y hay ladridos sempiternos y alaridos de metal
frígidas las huellas de tu angustia horizontal
tus pistones se golpean con un rítmico clamor

Y un color sucio amarillo de fantasmas pasajeros
a una tímida estación desespera de jolgorio

Transpira de borracha tu esfinge de humareda
nublando la mirada ventajosa de un lugar
y te quieren transformar en un silente corredor
que no lleva a parte alguna con su rauda ceguedad

Y serás ya solamente un pasadizo inoxidable
por el túnel de una selva
si es que selva alguna habrá

Dormitando en los rieles
tren de carga y pasajeros
vas surcándole a la patria con tu histeria cervical
convertido ya en vapores de perdida identidad
con el mérito infamante del progreso para atrás

Pues serás dominical
tren huidizo
o cotidiano
si lo quiere un soñador
si lo quiere todo el mundo.

REPATRIADO
Por qué me estoy extrañando
si fuiste un viajero
viajando muy lejos
muy cerca
de un sueño imposible
soplando un trombón trepidante
hacia el sordo quebranto
de un pueblo sumiso y herido
por la estupidez
y qué estupidez
De cuándo me viene al recuerdo
la azul serenata
del rabel que domina el espanto
de la dictadura
que quiso adueñarse del suelo
que no tiene dueños
con decretos que el miedo callado
volvió una costumbre

Tu nombre es sinónimo y luz
de la Chacarita

Tu canto es más fuerte aún
porque fue reprimido
Ka’aty

Y qué si no puedo olvidar
el arroyo embrujado
al cual el rebuzno del burro
le puso apellido
y tú bien cantaste
en guarania
cuando adivinabas
que un día a su orilla
estaría tu amor repatriado
Mburikao

No importa
que venga la muerte
a inflarte el miocardio
tu cuerpo es ceniza
es abono de un tiempo vital
que insufla más fuerte su viento
al pulmón del exilio
y aviva el perfil de tu rostro
de inmortalidad

Si algún extranjero pregunta
cómo es tu nombre
José Asunción gritará todo mi país

Si algún extranjero pregunta
cómo es tu nombre
José Asunción gritará todo el Paraguay

José Asunción Flores del yuyal.
.

Ilustración de
.
ACRÓSTICO
La T es de tenaz
la E es de la esperanza
la R es la razón
la otra E es su entereza
la S es el saber
y la A es la amistad

Es Teresa parodiando
con sus labios a un mbiguá
va sobrevolando el lago turbio en Tapaikuá
buscando la canoa de aquél Pedro
que hoy no está

Y su voz brincando en la ribera
despidiendo a un pescador
poniéndole un sombrero de llovizna
a su mirada tierna de un color sin definir

Saxo enamorado va arrullando
a un kunumí en el litoral
ciñéndole una falda almidonada
a la cintura alegre y torrencial
de su canción

Amaestra con ceniza su cabello al recitar
bajo un techo perfumado
de enramada de jazmín
con versos de maestra su lección de libertad

Gira una libélula en el viento
payesero de su voz
que se va extendiendo como un puente
uniendo las orillas del brioso Paraná

Hay un picaflor de mano diestra
entre sus dedos de cristal
rasgueando una guitarra correntina
con coraje
bajo el poncho soñador de un chamamé.

TODO
Dónde se esconde en tu presencia
el sol de ese crisol que hubo en tu boca
la horma de tu forma en la llovizna
la brasa que me abrasa al no tenerte

La luna en la laguna de la noche
la edad de la oquedad negra del monte
ayuno y desayuno en la impaciencia
de un manto en el encanto del silencio

Todo sos vos todo
la luna es una gran laguna y vos sos vos
la sombra que se ensombra
dentro de mi piel sos
vos tu piel clavel rabel y estero
y aguacero de miel sos vos

Un claustro de alabastro te recubre
y me ataca y se destaca en la penumbra
en la cuna en que se acuna la alborada
o en un astro en el camastro del ocaso

La tierra en que se aterra la sequía
el agua que desagua de un diluvio
la llama que me llama y ya no quema
el suelo en el que suelo yo entretenerme

Todo sos vos todo
la luna es una gran laguna y vos sos vos
la sombra que se ensombra
dentro de mi piel sos vos
tu piel clavel rabel y estero
y aguacero de miel sos vos.

METAMORFOSIS
a Raquel Escobar

.
El círculo es una serpiente
mordiendo su cola infinita
de un pólipo surgen medusas
y un gen multiplica el destino
la libre libélula cambia
su máscara en trampa traidora
los huevos de los anfibios
se engripan cantando a un lucero

No importa la forma en que luzca
un feto será un ser humano
tendrá en su adultez las arrugas
que arrugan su cuerpo primario

La oruga es después mariposa
y la rana fue ayer renacuajo
y un fértil espermatozoide
a un óvulo hará imprescindible
la bohemia cigarra holgazana
abandona su cáscara inútil
después de aturdir de nostalgia
los oídos calientes del viento

Qué importa el vestido de seda
a la mona si mona se queda
si uno más uno no es tres
que alguno lo contradiga

La raya es la frase completa
el punto es comienzo del trazo
el verbo es motor del sujeto
y el fin significa el comienzo
el agua desvirga a la tierra
y el aire es amante del fuego
sudores en metamorfosis
en la cama borracha del tiempo

Y vos y yo fuegos artificiales
volviéndonos uno en el humo
y flechas obesas de sol preñando a la luna.

KOREKO GUÁ
Ñaha"á Koreko guá
tuka’e trompo korá
tikichuela su señoría
matatí rurí rurá

El burrito del teniente
lleva carga y no lo siente
tororé tororé roré
cháke cháke oú kuré

Ñaha’á Koreko guá
tuka’é trompo korá
tikichuela gallito ciego
mburiká ñambohuguai
aní oú kukulelé
tendotá mburuvichá
omondáne nearambohá
cháke cháke señorá

Ñaha’á koreko guá
tuka’é trompo korá
tikichuela pelota muerta
ha valita jejoká
colerito y colerón
tan chiquito y tan ladrón
toky toky taisarambí
cháke cháke karaí

Ñaha’á koreko guá
tuka’é trompo korá
tikichuela ha libertado
séle séle ne mitaí

El que come y no convida
tiene un sapo en la barriga
ñaha’á píkali oji
cháke cháke oú paí.

OTRA CIUDAD
Andar por Asunción
como si fuera otra ciudad
indagando a su piel de alquitrán
por la sombra de algún naranjal
donde pueda el silencio abrevar
de sus hojas la soledad

Andar por Asunción
como si fuera otra ciudad
preguntándole a su catedral
por la hora inexacta del sol
perforando la carne al jazmín
de su rostro invadido de culpa
electoral

Andar por Asunción
como si fuera otra ciudad
sin su aroma social de azahar
con su historia ensuciada de hollín
y un tranvía exiliado que está
sepultándose en la impunidad

Andar por Asunción
como si fuera otra ciudad
sin arroyos
sin calma
sin fe
con su absurda borracha ambición
que destroza retazos de ayer
cuando fuera esperanza y augurio
de libertad.

MIL BANDERAS
Mil banderas
mil palabras en colores
mil metáforas de fuego
como dedos desprendiéndose de luz
como brasas de un brasero familiar
donde hierve la ilusión de progresar

Mil pañuelos
mil palomas asombradas
como brotes de esperanza
en cultivos que prometen germinar
en la calle interminable del saber
cuando amanece y no por mucho madrugar

Mil camisas
mil pandorgas en el cielo
como cuentos infantiles
donde se entibia el corazón
de los sueños que se vuelven realidad
cuando el pueblo se ha cansado de soñar

Mil clamores
porque el río está sonando
y si suena es porque siente
desgranándose en el pecho una canción
para ciegos que son ciegos al no ver
el camino que se hace al caminar

Mil abrazos
un millón de manos juntas
porque piden
porque quieren
conjugar el verbo ausente de tener
los bolsillos estallándoles de sol
al sentir que aún palpita el Paraguay.
.
ENLACE AL LIBRO:
de MARCELINO SCHMEDA HERNÁEZ.
.
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Amplio resumen de autores y obras
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Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

viernes, 19 de marzo de 2010

JUAN MANUEL MARCOS - “LA VÍSPERA ENCENDIDA” / Texto: HOMBRE, CONFESIÓN, EVOCACIÓN y LA PALABRA VENCEDORA / Ilustración: LUCIO AQUINO.


“LA VÍSPERA ENCENDIDA”
de
JUAN MANUEL MARCOS
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Ilustración:
LUCIO AQUINO
Edición Jomar,
Asunción-Paraguay, Febrero de 1979


“LA VÍSPERA ENCENDIDA”
El texto evoca, en una primera lectura una “gesta heroica”:
la victoria de Yrendagüe,
conseguida durante la guerra del Chaco (1932-1935),
por un puñado de soldados paraguayos
encabezados por un anciano coronel,
también hombre de letras.
Pero, más allá de lo anecdótico,
este trabajo intenta asumir
esa tradición literaria hispanoamericana
donde la problemática social no limita,
sino por el contrario, fortalece la experimentación verbal:
en este caso, una indagación sobre las fronteras
y las posibilidades expresivas de la poesía y la narración.

El ÍNDICE consta de los siguientes trabajos: I-Hombre; II-Periodista; III-Semblanza; IV-Confesión; V-Evocación; VI-Ida y vuelta; VII-Fariña; VIII-Estampa; XI-Definición; X-Horizonte; XI-Inquietud; XII-Madre; XIII-Palabra vencedora.


I
HOMBRE

"La inmortalidad debe ser como esta noche", piensa entre la perplejidad y la nostalgia, mientras el vago eco de la guerra, las explosiones aisladas, las descargas lejanas, ensayan de algún modo, su cíclico dialecto errante y puntual.
Es una tregua. Imaginaria ausencia voluntaria. Túnel sin aliento hacia los recuerdos o el sueño. Limbo metálico y secreto, sitiado por distantes estampidos, el fogonazo plural de un arma adversaria, la enlutada vegetación encendida de señales, el agravio desgarrador del matorral.
Está inmóvil. Ásperamente detenido como una roca sin tiempo, un salmo demorado (alarido al atardecer) en la vigilia del desierto. Fijo sobre la inerme hospitalidad de un tronco derribado por la jactancia y el hacha del hombre o corrompido por una intemperie de otoños y silencios. Como una elegía verde y elemental que hubiera regresado al hogar, a la tierra, a la semilla.
Nadie ordenó su incorporación. Su ancianidad lo hubiera protegido de la sed, el balazo, la interminable liturgia del entrevero.
Pero está ahí. Cabellos blancos sobre la frente roja. Mentón de huracán. A la cabeza. Líder ígneo, ira pura de esa caravana tenaz y malherida de campesinos, pasión fundamental, mirada entera. Sin lámparas. Ni palabras. Ni agua.
Medita. Viejo solo en e1 crepúsculo. Clavado en espinas y eclipses. El, que devoró los libros, y visitó los amigos, está acechado por la sombra. Lejos de Rousseau, de Ibsen, del Alcorán, de Larra. Canjeando por la arenga su verbo civil. Mudado en uniforme raído y momentáneo. En cabra. En árbol. En álgebra fusilera. Enjaulado sin rebeldías ni júbilo, tallo que se levanta de nuevo con coraje montaraz a conocer la patria, una manera de amar hasta después de muerto.
Examina, casi a ciegas, el oeste. El cielo, derretido en una preñada oscuridad, disimulado en el vecino rumor de hierro y ceniza. Oculto en esa nada negra que había sido nube.
Solicita, sin apremio, a sus deshilachados bolsillos de combatiente, el último pedazo de cigarro.
Lo quema con deliciosa lentitud. Y espera, confiado, el breve y cómplice monólogo del humo.
Anclado en esa geografía anónima y hostil, recupera la solitaria y plácida costumbre del tabaco. Esa combustión íntima, persuasiva, frágil, que opina en la quietud. Esa pausa de ojo caudillo, incandescente, final, que guiña al misterio, en el umbral del olvido y el azar.
Detrás de la herida (lo saben) hay una cicatriz, y una enérgica magia nocturna en el reposo común, sin otra hembra que la sed mitigada por el coco.
Las instrucciones del Estado Mayor, como siempre, son precisas.
Han contado con él.
Avanzan bajo su responsabilidad, sobre su tos, en sus ojales.
Y su fe (esa lealtad de la esperanza) renace en aquel montón de harapos desangrados, ese pálido pelotón mestizo, ese pueblo callado y posible con el que marcha. La contraseòa definitiva. Lo único por lo que vale la pena matar.
Pierde sangre.
Lo han vulnerado también.
No quiere dejar otra herencia que ese agujero. Un oficial de sanidad le ha confesado que el impacto psicológico del combate puede, a veces, doblegar el dolor, artillar al guerrero de una resistencia superior a sus fuerzas.
En ese agónico serpentear por la maraña, mutilado, jefe, ángel, acaso lo alienta un vigor mitológico.
La victoria es alcanzar la fatalidad: un alfil en la cartografía de los estrategas, un sitio donde acabarse, una cita con la paz.
La imagina, sin asombro ni resignación, como una madre.
.
IV
CONFESIÓN
"De mí salen las horas, como de un campanario trémulo que azota el viento norte en los días feriados, en los días de feria, de vértigo y azul, y lejanía y sueño".
"De mí sale esta voz dolorida y extraña, difícil como el luto, tenaz como este cielo. Esta voz, también canción o silencio. No de letras ahora. Apenas de pacto secreto con la aurora. Una segunda realidad por donde bebe, andarina, una inválida nube, una nostalgia ajena, un camino de saxos leves en el atardecer."
"Amo a mis compañeras: ternura, duda, tristeza. Un alma a compartir en las orillas del verano."
"Amo esa adolescencia imprevista y veloz que pasó por mi vida como un cometa prohibido y dejé alegre. Loca. Tatuada de espejismo, bajo una lluvia larga. Todavía enamorada, y con las manos llenas de caricias."
"Convoco a la palabra. Convoco al fuego."
"Convoco a los amigos que están lejos. Soñando, sin embargo, todos juntos, el mismo sueño, la unánime patria, la intacta esperanza, la víspera invicta."
"Pienso, luego insito. Soñamos, luego soy"
"Somos: los que se desprendieron del crepúsculo, aconsejaron a Prometeo y educaron los ojos a la ausencia."
"Nos reconoceréis por esta cicatriz de tiempo en la mirada."
Ebrios de luna llena, nómadas que nunca partieron, pasos que anclaron en tierra hostil sin sospechar jamás que se detendrían de pronto, bajo ella.
"Nos reconoceréis cuando regresemos de la muerte."
.
V
EVOCACIÓN
"Voy a pasar revista a la tormenta. Fusilaré a la muerte, si es preciso."¡Que vengan los de siempre! El Sargento Cuatí, Real Pero, el Teniente Román, Romero, Ríos.
¡Los soldados de antes, esta lucha es de ahora!
¡Los aljibes de entonces, esta sed es de siempre!
¡Que venga Rivarola montado en el relámpago!
¡Y Fariña, por el río secreto de la sangre!
Que traiga Talavera su alfabeto de espinas, su código perpetuo, su aguijón implacable, su poesía o su muerte (que son maneras de ser, o inescrutable fábula).
¡Que vengan a morirse de nuevo, los eternos!
¡Que remonten el tiempo lanchones de Coimbra, los sablazos de Bado, el fuego de Humaitá!
¡Que asuman la defensa, de nuevo, los andrajos, los callos, el machete, el yatagán, el pora, las llagas, el verano, la rabia, la tifoidea, el alacrán, la sífilis, el beso, los recuerdos, los magos, los cantores, el arpa, la Guarania, Correa, la palabra!
La memoria, como cráter colectivo, ilumina imágenes, sombras, espectros.
La noche (superstición del olvido) sueña reclutas, brigadas, sargentos, una mineral infantería de heridas enterradas, el marcial apocalipsis del pombero, la repetición laboriosa de las furias, la eucarística bruma donde residen, subconscientes y múltiples, los pañuelos del miedo, la adarga del coraje, la voluntad de ser, el muro de la vida.
Antequera redacta un poema en la cárcel. ¿Es su silueta la que medita el fogón?
Corrige la escritura fragorosa del destino.
Subraya con rojo énfasis los signos de la libertad, la criptografía cíclica del tiempo.
Niegan sus venas marginales el silencio. Desafían sus poros de polvo el poder colonial. Reparte su energía irresistible juglares, mapas, autarquías, evangelios, navegaciones, telégrafos, talismanes para la sarna o el azar.
Adivina qué calles y satélites imitarán su apellido. El eco de su muerte. El taladro de su paz. Las enjauladas letras del soneto. Las iniciales de su fin.
Mangoré tensa guitarras, contrapuntos, viajes. Afina claves mutuas, laúdes húmedos de selva y manantial. La proporción fluvial de sus tristezas.
Mide la infinita melancolía de la abeja. La exactitud ruidosa de los monos. La persuasión fragante del laurel. Con esta artillería de poesías y música. Así, con esta tropa de herencia acumulada, la leyenda nos asiste y apoya. Con esta arqueología de mártires posibles. Con estas triviales láminas mediterráneas. Con estos simples oficios.
"Voy hacia tí, antigua Patria en peligro, compañera. Paso revista a la sed, a la fatiga, al sueño."
Y en la noche se encienden los humildes.
"Si la Patria es poesía, ¡carajo!, yo también soy Alejandrino."
.
XIII
LA PALABRA VENCEDORA
Oh, sí. Ahí estaba el heroísmo. ¿Pero cómo vencer?¿Cómo despertar en aquellos hombres, sin fuerzas para la muerte y el amanecer, una sed nueva?
¡No, no le habían vedado la voz! ¡Las palabras caben en la guerra!
¡Tenía que levantarse, levantarlos con su palabra!
Después de tanta soledad, tanto sueño, la aurora, otra vez, dependía de la palabra.
¡No había mudado de oficio!
Ceñía la espada, pero ¡Tenía la palabra! …
Entonces, el Coronel apagó su cigarro.
Luego …
Una tensión. Un respiro… y la frase inmortal…
“! SOLDADOS OS PIDO DOS HORAS MÁS DE MARCHA, PARA IR TODOS JUNTOS A MORIR EN YRENDAGÚE…!”
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