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miércoles, 14 de julio de 2010

EZEQUIEL GONZALEZ ALSINA - BOLI (PRIMER ACTO) / Fuente: TEATRO PARAGUAYO - TOMO I de TERESA MENDEZ-FAITH.


BOLI
Obra de
EZEQUIEL GONZALEZ ALSINA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

.
BOLI
PERSONAJES
*. ÑA CANDE / PASCUAL / ÑA NATI / BOLI (COLQUE) / ROSA / JUANDE / VITO / LIBORIO / ANDRES / CASIANA CANCIO

PRIMER ACTO

Al levantarse el telón, Rosa estará moliendo maíz en el mortero. Ña Natí, manejando un cedazo rustico, cuela el maíz molido en un lienzo limpio, extendido sobre la mesa. Ña Cande, a la entrada de la cocina, lía cigarros sobre una silla, sentada en una silleta de tablas labradas a mano. Es la alta mañana de un día de avanzado estío.

ÑA CANDE: (Siguiendo una conversación ya empezada, mientras desloma una hoja de tabaco.) Así co é no má luego. Cada día ma difícil encuentrar para tu trabajo. Ya empezamo otra ve como ante. En mucha parte, la mujere, el propio que Lope tiempo; todito itema ella cuera nomá hace.

ÑA NATI: (Sin desatender su tarea) Como Dio quiere manté, mamita. Así e la guerra. Si no podemo pelear nosotra la mujere, que sea para el bastimento ayudamo. Eso co tambien hace farta en el Chaco. El cañón sin locro, no dura... Y nosotra catú co meno mal que André todavía e guapo...

ROSA: (Dejando de moler) No diga catú, mamita: que tanto trabajo co ya le forza. (Apoyando el palo de moler sobe el borde del mortero) A vece, cuando yo le lleva el almuerzo, le encuentro sentado reí abajo de algún sombra. Si él me vé má primero, apuroitepe se levanta, y dale que dale: pero yo le pilla todo... Pobrecito, angá taitá... y é retobado. Yo le dice: "haceme una azada mango flaco como para mi porte y te voy a ayudar", y me reta que no se acaba má. Me dice si yo pa no se que el é hombre, y si mi boca pa tengo para decir sonceraje no má... pero amo jhapope co le gusta que yo me animo... Y despué le reta al Gobierno porque no le recluta, si que pa se cree, que él solito é capaz de agarrar todo el Chaco y qué se yo qué se cuando... Hata de agüelito se arecuerda, cuando era artillero en Curupaity...

ÑA NATI: Y suficiente má, Rosa; que vo cuando habla ya no hace nada. Y terminá tu trabajo que ya son tardes.

ROSA: ¡E’ana, mamá! (Volviendo a moler) ¿Y qué picó entonce lo que etoy haciendo...?
(Rosa muele con brío y con garbo, subiendo y bajando acompasadamente el abatí soca. Ña Natí apresura el colado. Ña Candé revisa un manojo de hojas de tabaco. No las encuentra buenas, y se incorpora para examinarlas a la luz del sol.)

ÑA CANDE: ¡Pero qué feo pá esta hoja! Siguramente vo yeyma, Rosa, la que compraste rae. De puro taranta, ni no revisá siquiera. Mirá-mi; puro aujero.

ROSA: (Sin disculparse) ¿Y si en el fardo etá todo apretado uno contra otro, como queré que mire?

ÑA CANDE: Y de a poco, che memby. (Abriendo las hojas) Así sacando a uno a uno...

ROSA: (Dejando otra vez de moler, observándola) Pero, Machu, así como se me rompe todo, y el señor Alí me reta en turco, que é ma peor que la guerra. Además, ahora con viento sur, el tabaco no se puede ni tocar... parece virdio...

VITO: (Sale de la habitación. Tiene la mano izquierda en cabestrillo y viste el traje verde olivo de la campaña del Chaco. El sombrero en la mano sana; los cabellos despeinados) ¡Pero son charlatana la mujere! No se puede ni dormir de utede.

ROSA: ¡E’ana, Vito! Ya é la once. Parece que no so sortado mbae. (Vuelve a moler)

VITO: (Sin hacerle caso, va hasta Ña Cande, que ha vuelto a su quehacer. Como puede junta las manos para pedir la bendición.) La endicion, Machu.

ÑA CANDE: (Haciendo un pausado y grande signo de la Cruz en el aire) Dio te dé su Gracia, che memby.

VITO: (Lo mismo, a Ña Natí) La endicion, mama.

ÑA NATI: (Con el signo) Padre, Hijo, Espíritu Santo. A ver pa tu brazo, si ya no supura má pa.

VITO: (Esquivando la curiosidad materna) Ya etá bien. Ya se etá curando.

ÑA NATI: Y eso que andá tomando otra vez; eta remardugada, llegate en su ser... ¿Y por qué ico che memby?

VITO: Na-umbré na, mamá. Ya va a loar otra ve. Y depués queré que no voy por ahí con lo amigo.

ÑA NATI: Pero vo etá herido, Vitó; vo hay que curarse primero. Despué hay tiempo para todo.

VITO: (Realista) ¡JHE! Pero ante de ener tiempo para nada, ya viene Yaguá Peró con la comisión y te tira otra ve en liña de juego... Mejor nomá así: farrear un poco mientra se va curando. Si tardá má en curarse, también se farrea un poco má. Y depué, a gatillar otra ve hata que Dio dice basta... Si no me dice a mí má primero.

ÑA NATI: (Espantando un fantasma) ¡Jesú, nde mitá!
VITO: ¡Y a tanto ya hay que le dice! ¡Vo no sabe lo que e aquello, mamita! De barde nomá se dice que to bolí e arruinado... Mirá nomá Juan Gil, Eliseo, Nicomedes, Colá y tanto otro de por aquá... Ello ya no te vas a volver para decir esa macana que cuenta lo emboscado se hace el guapo jharupi... ¡Y despué vo no queré que farree... !

ÑA NATI: No é co que no quiero, Vitó; pero cuando vo tomá mucho, te supura y despué te duele.

ROSA: (Sin dejar de moler) ¡De barde le habla a Vitó, mamá! Si a Casiana no le hace caso, a vo meno.

VITO: (Volviendo hacia la hermana) Y a vo, quién te pregunta, entrometida.

ROSA: ¿Y acaso ella también no te dice...?

VITO: (De pocas pulgas) ¡Qué me dice!

ROSA: (Suspendiendo su tarea) Y de la caña... de la tranochada... Probecita angá ella, quebranto manté lo que me cuenta.

VITO: ¡Claro py! Ella tamién me quiere liar por su pollera como vo, como mamá, como Machu... Pero a mí no me lía nadies. Yo no sabe si mañana no me jundo por el Chaco, así que mientra tanto, ¡cancha libre! Y decile a Casiana que vo no é su procurador: que si yo no me compromete por ella, de barde nomá anda loando por ahí.

ROSA: "Por ahí”, ¿si me dice a mí?

VITO: ¿Y quién pico vo? Ma mejor y atendé tu cartón, que ya no ha de fartar el que te anda calientando to cabeza a vo tamién. No ha de ser de barde que me hacé la liga por Casiana, y a ella por mí, y meta y ponga, jha reyú jha rejho. Uteden, la mujere, así su porte; cuando e cada una la que anda acá cuchú, entonces catú entre toda se guainea para liarle al prójimo...

ROSA: Ja, ja, ja, me río por tu sabio, che caraí. Si yo te dice, é porque me anda atrá nomá. Y yo catu, che predonamita manté, pero todavía no hay el que me calienta la cabeza ni nada. Ni no me apuro, avé; total, cuando se acaba la guerra, el que me toca, a lo mejor me dura má. Mientra tanto, mardina de guerra y apena.

VITO: Aicuaá, mardina. Ahora é así; mardina jherupí noma se arregla todo.

ROSA: (Picada) Pero, mamita, acá Vitó me etá tentando.

ÑA NATI: (Que durante este dialogo, habrá entrado en la cocina, saliendo de nuevo) ¡Jhé, Vitó! Parece criatura, mbaé. Vení desayuna y dejale a tu hermana que trabaje.

VITO: (Girando hacia la cocina) Eso e má mejor.

ÑA NATI: Ahorita ha de venir André, y todavía la comida ni noticia. Apurate que Rosa.

ROSA: (Removiendo con la mano el maíz en el mortero y moliendo con energía) ¡E-ana, y cómo picó má!

VITO: (A Ña Cande, de paso) ¿Que tal pa, Machu, la cigarro ye lía?

ÑA CANDE: (Sin oír). ¿Jhé?

VITO: (Desde la entrada a la cocina) ¿Qué tal pa tu trabajo?

ÑA CANDE: Puro reniego, che memby. Con tabaco feo, no sale ni pito carga.

(Vitó desaparece en la cocina, con Ña Natí. Rosa, que ha terminado de moler, va a la mesa y trae una fuente en la que carga todo el maíz molido y la lleva otra vez a su sitio.)

ROSA: (Sacudiéndose la harina de las mangas) Ya etá mamita.

ÑA NATI: (Saliendo de la cocina) Güeno. Sacá ahora el cardo para hacé el borí. (Va hacia la mesa, a terminar de colar el maíz. Rosa entra en la cocina.)

(Aparece Andrés por detrás de la casa, sucio de chacra, sudado, con una
azada al hombro y un machete colgando de la mano, que sostiene el mango de la azada. En la otra mano, una cantarilla, con sus dos picos tapados con marlos de maíz, o con ranas de yuyos.)

ANDRES: Ayú ma.

ÑA NATI: Ya etaba penando por vo, André. Muy callente ya.

ANDRES: (Bajando la cantarilla cerca del cántaro) Terminé de carpir el argodón. Si no viene langosta, ya no da trabajo hata la cosecha. (Deja el machete contra la pared del rancho, en el comedor.) Farta un poco de llovida. (Lleva la azada a colgarla en la rama del árbol, a la izquierda, en lugar invisible para el público pero comprensible por sus movimientos.)

ÑA NATI: (Terminando de colar el maíz sobre el lienzo) ¿Y el ysaú?

ANDRES: (Volviendo hacia el centro de la escena) ¡Porquería de hormiga! Tocó un poco la mandioca pero soncera. Le voy a meter fuego en la mina, ante de que se cebe. A lo mejor le acobardo. (Estira una silla y se sienta bajo la enramada. Pone el sombrero pirí en el suelo, y dentro de él, la mascada que se saca de la boca con la mano. Después se desata las bocas piernas del pantalón, que las tenia sujetas un poco más arriba de los tobillos con hojas de coco. Se encuentra algunas espinas en la ropa y se las saca pacientemente.) ¿Y vo, mamá, para que trabajá tanto?

ÑA CANDE: (Sin oír) ¿Jhe?

ANDRES: (Alto) Trabaja demasiado mucho.

ÑA CANDE: ¡Oh! pero si etoy silencio. No é vida el tecoreí.

ANDRES: Pero vo ya trabajate en su tiempo.

ÑA CANDE: Ahora también é mi tiempo. Siempre é mi tiempo, mientras no se muere. Depué, quién sabe...

ÑA NATI: (Al pasar hacia la cocina, llevando el lienzo con la harina de maíz) ¿Tené pa hambre, che caraí?

ANDRES: Y hambre nunca farta. Pero no hay apuro.

ÑA NATI: Hoy te hago borí con cardo arró. A vo te gusta. (Entra en la cocina.)

ÑA CANDE: (Después de una breve pausa, a Andrés) Y no te manda el comisario su promesa.

ANDRES: (Que ha terminado de sacarse las espinas.) Siguramente no puede no ma todavía. Lo prisionero hay que darle primero a lo rico, a lo poguazú, para arreglarle su quinta. Después ha de alcarzá para nosotro, lo capuerero. Meno mal que hay mucho.

ÑA CANDE: Pero mientra tanto, lo mimo que no hay.

ANDRES: (Confiado) Oh, ha de cumplir el comí. El sabe qué clase trabajador pa yo e. Me dijo luego, si no é jueve, el vierne.

ÑA CANDE: Pero hoy ya é sábado.

ANDRES: A lo mejor hoy, etonces.

ÑA CANDE: Ojalá che memby. Me quebranta to faena. Demasiado mucho para vo solo.

ANDRES: (Yendo al cántaro para beber, mientras toma una vasija de barro.) Y hace falta que sea mucho. Hay la guerra. (Bebe y vuelve a dejar la vasija en su sitio.)

VITO: (Sale de la cocina, limpiándose la boca con el dorso de la mano sana.) ¿Güen día pa taitá?

ANDRES: Güen, che ray. Ya to despiertaste.

VITO: ¡Hace rato! La endición.

ANDRES: (Con el signo) Dio te de su gracia. (Sale Rosa de la cocina con un jarro grande en la mano, y avanza hacia el cántaro.)

VITO: Neypy, Rosa, siga la tereré.

ROSA: (Mientras saca el jarro de agua...) E-ana. Etoy oeupada nicó.

VITO: Mbaé ocupada catu pico. Tráeme sí, chaque ahorita mamá ya va a tocar para el rancho.
ROSA: ¡lsh...!

ANDRES: (Conciliador) Tráele, Rosa. El etá herido y hay que hacerle mante su gusto.

ROSA: (Yéndose con el jarro de agua) E mandón y no é ni cabo.

VITO: ¡A la pucha, la mujeres! Cuando vorvamos todo del Chaco va a ser el asunto. Nosotro, retobado despué de tanta pórvora; y ella cuera catu, retobado depué de tanto rienda larga. ¡Nda soncerai!

ANDRES: No ha de ser así, che ray. Mirale a mamá. Nadie no le oye, y ella é residenta, de eso que dede Piribebuy metió juego hasta el úrtimo. ¿Y ni se acuerda pa de lo que ella hace? Del viejo mante. Cuando habla del viejo, lo mimo que Dio. Ya valé, co jhina, cuña paraguay, che ray. (Reaparece Rosa con el tereré. Jarro y bombilla de lata. También de lata la vasija para el agua.)

ROSA: ¿Adónde pa vas a tomar?.

VITO: Trae aquí. (Estira una silla y se sienta al centro de la ramada.) ¿Le pusiste pá raé rimedio fresco? (Don Andrés estira otra silla y también se sienta.)

ROSA: Zarzaparrilla. (Ceba el primer mate.)

VITO: ¿Y kokú, no hay?

ROSA: (Alcanzándole el jarro cebado) Tiene que ir a la isla para eso. Y ahora está muy callente ya.

VITO: (Mientras toma.) Pero so paranada. (Gesto indiferente de Rosa)

ANDRES: Yo manté como ante; mate solo.

ROSA: Y bien calliente avé. Yo sabe eso. Si no te ceba por la bombilla, siempre me dice que etá frío. (Recite el jarro de Vitó y vuelve a cebar)

VITO: (Con el segundo mate) El tereré é refrecante.

ANDRES: Y haraganeante. Cuanti má tereré se toma, meno se trabaja. (Por la carretera, de derecha a izquierda avanza Cancio. Al llegar a la altura de la tranquera, mira hacia la casa de Vito.)

CANCIO: ¿Mbaé pico, mitá Vito? (Se detiene.)

VITO: (Volviendo el torso y la cabeza sin levantarse para ver quien le habla.) ¿E, mbaé pico particú? Eiqué, py. Entrá nomá che. (Se levanta.)

ANDRES: (Levantándose tanbién) Adelante, Cancio.

CANCIO: (Que es un mutilado de la guerra, desde la tranquera, apoyando su único brazo en la tranca más alta.) De paso ité nomaco jhina, don André. Ya quiere llegar demasiado en mi casa.

VITO: ¡Mbaé pico la apuro! Oyapura vaecué, omanombá Boquerón pe. Entrá sí, que sea un rato mí. Aquí tengo terere pojhá ro-y-sá.

CANCIO: (Decidiéndose) Y bueno, mbaé. (Pasa entre los palos de la tranquera.)

VITO: (Con una simple exclamación) Qué Cancio, chá.

CANCIO: (Avanza hacia la enramada, mientras saluda a Ña Cande, quien ni lo ve ni lo oye.) Buen día, Ña Cande...

ROSA: No te oye angá.

(Llega Cancio bajo la enramada. Ha perdido el brazo derecho en la guerra y ya está de baja; pero no está amargado, ni hace de eso una tragedia. Es un hijo de la tierra. Viste pantalón de brin fantasía oscuro, sombrero de paño, camisa sin cuello, toda abotonada y pañuelo negro. La manga vacía, flotando al aire.)

VITO: (Con un paso a su encuentro) Mbaéico, mitá. (Le tiende la mano.)

CANCIO: Che rechá pama jheí oguapy vaíva. (Recibe efusivamente con la izquierda, la mano tendida de Vito.) ¿Qué tal pa, Don André?

ANDRES: Siempre.

CANCIO: (Por la zurda, que le tiende) Che maleducado mitá manté, caraí. Con la izquierda, solamente.

ANDRES: Con orgullo. Cancio: con mucho orgullo. Cuando é así lo que falta é porque hay lo que sobra.

CANCIO: (Pasando por alto el homenaje) ¿Jha nde pa mbaéicha, Rosa porá?

ROSA: (Gentil) Nde rechavo. Cancio.

CANCIO: Jha otro re mboyeroviávo.

ROSA: (Con un gesto característico) ¡Argel...!

VITO: Ya tereréta, ayé. Cancio. Eguapy, na.

CANCIO: (Moviendo la silla para sentarse) Un poquito-mi, entonce, para no perder. (Se sientan los tres. Rosa sigue parada.)

ROSA: (Pasando a Cancio el tereré) Vitó recién empezaba.

(A partir de aquí hasta el fin de la escena, sin nueva indicación Rosa cebará el tereré como se debe cebar. poquito y pausado, para no "aguachar".)

ANDRES: Jha riré mitá Cancio. No salí ma por esto lado.

CANCIO: Jhee... Ando por el fondo, ensayando mi mano. Machete y arado ya maneja bien y hacha y azada catú Micaela me yuda. Mientras tanto to mitaí va creciendo.

ROSA: ¿Do pa co ya hay?

CANCIO: (Asintiendo) Un casal... y armando. Esa é mi guerra ahora.

VITO: Y como en el Chaco, parece; la pelea chica no te gusta.

CANCIO: Y para eso jue el trato. (Todos ríen.)

ANDRES: ¿Y en tu trabajo?

CANCIO: Enriendando. Como se puede mante. Pero no me queja; este año tengo esperanza.

ANDRES: (Muy interesado) ¿Te sale bien el argodón?

CANCIO: Como nunca. Me parece, don Andrés. E la primero que planté desde que salí del Hospital.

ANDRES: E-á, nde...

CANCIO: Micaela me iba haciendo los pozo, y yo en su atrá con la semilla.

ROSA: E guapa luego ella.

CANCIO: ¡E posible! Como ella que arreja, quien sabe pa si hay do. Y ahora ya sobre el viento ma, porque siquiera epantar las gallinas, yo marcho otra vez; desde ma ante, Cuando ando por el frente y ella se queda con un mitaí cambú y otro por el camino, entonce, sí que ni contar no se puede... y cuando yo güerve po un lao, acaso pa ni mira lo que ha farta. "A ver pa si sirva pa tu sistente'", me dice, y la primero, cuando lo dotor me larga del hopital, ella mimo se va con el carro para traerme de la Asunción. A vece yo tiene vergüenza de ella por mi ruinado.

VITO: Pero, so antojero, ma, Cancio. Como picó vo va a decir que so arruinado; no hay que no sabe tu rapycuere por el Chaco, y hasta en lo compuesto te pone ma to mitá. Siguramente vo solito, un kilo rasá tu contribución para la historia.

CANCIO: Pero eso co ya pasa, Vitó. Y si como yo é ahora, otroitema la corneta. Ar comienzo me parecía que no me iba a salirme nada. ¡Para má azú! Una byreza, pero yo manté sabe cómo pa tenía miedo.

VITO: ¿Miedo, vo? Pero no py, cha migo, no me haga sonrisar.
CANCIO: No diga, Vitó. La inutilidad co le asusta a cualquiera. E má peor que la muerte. No estamos acostumbrado a ser nuestro propio yevalejhá.

ANDRES: Cierto, Cancio. Pero de vo etá lejos la inutilidad. Yo repara siempre por vo, dede chiquito, y me gusta tu porte. Depué, cuando sabimo de tu heroico, yo le dije a Natí: "no ha de fallar mitá Cancio".

CANCIO: Y té falle; don André. No arcancé hasta Parapití.

ANDRES: Pero que esperanza, che ray. No é sólo la guerra. Aquí también hay tu heroico, cuando te dobla sobre tu argodón, con ese brazo un lado que te queda, vale lo mismo que Nanawa, y a lo mejor vale más; porque aquello queremo que se acaba y esto catú tiene que seguir cada ve má; en esto tenemos que ponerno todo, lo viejo y los jóvene; no importa si entero o mutilado pa... Y hay que aprender: lo que allá etamos arreglando junto, con el cañón, aquí después, tenemo que arreglar junto tamién, con el arado, así solaente, é la paz.

CANCIO: Me alegro tu palabra, don Andrés. Yo e ignorante, pero ignorante jharupi, carcula lo mismo cuando mi argodón ya etaba plantado y todavía no nace, andaba todo el día mirando si no brota pa: y cuando brota, era como si me brota el brazo.. Se fue el miedo. Ahora sabe que éta mi mano puede, como ante lo do, para mandarle a la tierra que haga planta de la semilla... Y aquí adentro (se toca el pecho) siente el mismo callente que cuando hay la orden para atacar. Y voy a atacar hasta el úrtimo cartucho sobre mi capuera, don Andrés; por Dio Santo le juro, de barte no ma la baja; aquí también se combate.

VITO: (Celebrando) ¡Jhó, mitá Cancio de añá cuí!

CANCIO: (Sencillamente) Y así manté la vida.

ANDRES: Así mante. Y no hay que no tiene lado cuando uno es bien cristiano.

CANCIO: A Dio gracia, que sea eso no me falta. (A Rosa, por el tereré que le alcanza) Yo ya suficiente ya, Rosa. Micaela me ha de estar esperando también para tomar y no sirve que me llena.

ROSA: Pero muy poco ni co Cancio.

ÑA NATI: (Que ha salido para recoger un cuchillo de cocina de sobre la mesa) ¿Eh, Cancio pico é?

CANCIO: Sí, Ña Natí. ¿Cómo pa anda? (Se levanta.)

NA NATI: (Deteniéndose un momento) Y bien nomá, Cancio. ¿Y su gente?

CANCIO: Todo levantado, Ña Natí.

ÑA NATI: Mejor así. Recuerdo etaite manté chupecuera.

CANCIO: Gracias. (Ña Natí vuelve a entrar en 1a cocina.) Y bueno...
VITO: ¿Mbaé, rejhótama pico?

CANCIO: Jhee... Etamo muy contento yepe nicó, pero ya quiere llegar a mi paguiche. Salí reamardugada y toda la mañana ando trajinando por el pueblo, hasta que encuentro el que me adelanta por mi cochesa, para comprar para mi fundamento nuevo.

ANDRES: Che gustá, ch' amigo. Pero no te vaya que na a perder ma tanto tiempo. Esé mimí que na esto lao para que hablamo.

CANCIO: He de venir, don Andrés... Muchas gracias manté, Rosa, por tu tereré.

ROSA: De nada, che caraí. Muy soncera.

VITO: Vamo mba'é, Cancio; yo te acompaño. (A don Andrés) Me voy a llegar un poco hasta lo de don Ojeda, para ver si qué noticia pa hay en lo diario que trajo del Asunción.

ROSA: Vení que na enseguida, para armolzar.

CANCIO: (Despidiéndose) Che rory eté rojhechavo nde resái don Andrés.

ANDRES: Che ave, lo mismo. Nde orden pe.

CANCIO: Gracias. Adió mante, Rosa.

ROSA: Adió. Recuerdo.

CANCIO: Gracia.

(Por la tranquera salen conversando animadamente, Vito y Cancio. Se encaminan por la carretera, hacia la izquierda. Andrés lo mira alejarse, y se abstrae a quien sabe que pensamiento.)

ROSA: Te digo si no querés pa nada.

ANDRES: (Recobrándose) Dejame esa tu lata. (Rosa le pasa la que tiene en 1a mano y se aleja para la cocina.)

ROSA: (A Ña Cande) Pero entra na de ahí, Machú. Ya etá muy callente nico.

(Entrando, Don Andrés toma el machete que dejo en el corredor y con lata de agua va a la piedra de amolar, que esta al pie del árbol del primer término, a la derecha. Allí se arrodilla en el suelo, moja la piedra y empieza a afilar el machete.)

ÑA CANDE: ¿Jhe?

ROSA: (Alto) Ya está muy callente aquí afuera. No queré pa entrar. Te ayudo. (Ña Cande se levanta dificultosamente, apoyándose en la silla. Rosa envuelve el tabaco y los cigarros en la lona en que estaban. Aparta la silleta del paso, mueve las sillas de lugar y entra con la abuela en la cocina. Don Andrés sigue con su trabajo, tanteando una y otra vez el filo de la hoja y mojando la piedra antes de cada pasada. Pausa. Por la carretera, viniendo desde la derecha, aparecen Pascual, cabo de policía, y Bolí; un prisionero boliviano. El cabo tendrá aproximadamente cincuenta años y evidentemente, pertenece al servicio de reserva de la Guardia Nacional; vale decir que no es un emboscado. El prisionero no tiene aun 25 años y lleva puesto el uniforme caqui del ejercito de su patria, gorra del mismo color y en los pies, ojotas.)

PASCUAL: (Desde la tranquera) Güen día...

ANDRES: Güen día. (Reconociéndolo) Eehh, ¿nde pico, Pascual? (Se levanta.)

PASCUAL: Che, don Andrés.

ANDRES: Adelante, pue. (Se mueve hacia el centro de la escena.)

PASCUAL: (A Bolí) Siga, adelante.(El prisionero pasa la tranquera entre medio de las trancas puestas, después hace lo mismo Pascual.)

ANDRES: No é pa co mi promesa mbaé tu acompañante. (Deja el machete contra la pared del comedor.)

PASCUAL: La mismo. (Se adelanta a pasar la mano a don Andrés.) ¿Cómo pa le anda, caraí? (El prisionero queda un poco retrasado bajo la enramada.)

ANDRES: Má o meno como siempre, Pascual; guerreando.

PASCUAL: Y etá bien, entonces. (Por el prisionero) Aquí te manda mi comisario tu pedido. Dice que uno manté, porque el dotor Gonzále le llevo a todo lo que andaba sin changa, para hacer su casa nueva, en el propiedad que le saco por prescripción a don Lacú.

ANDRES: Pero pe doctor González.

PASCUAL: Y qué le vamo a hacer. El é diputado, el puede.

ANDRES: (Con un vago descontento) El puede... ¡mucho puede! Tiene dos hijos emboscado, uno en la junta de aprovisionamiento y otro ndayé inato. El probe don Lacú, uno solo y se murió en Toledo. Su condecoración-cue mande le queda...

PASCUAL: Pero el doctor Gonzále prestó una su casa en el pueblo para hospital de sangre...

ANDRES: Y la sangre presta otro. Carcula bien luego él, para eso é dotor.

PASCUAL: Lo que é el etudio, ¿ayé, don Andrés? Pero mejor dejamo; sino é nosotros que vamo a arreglar, conformidad, manté. (Transición) Che, Bolí...

BOLI: (Avanzando) Ordene usted, mi sargentito.

PASCUAL: Ete é para tu patrón.

BOLI: Como usted mande mi sargentito...

PASCUAL: Y ya sabe la orden. Ete señor ahora es como tu comandante. Y usted, avé, Don Andrés, si no obedece, le parteará no má, para arreglarle su caracha.

BOLI: No, mi sargentito; no hará falta. Yo sé que hay que trabajar.

ANDRES: No vas a hacer nada que yo no hago; y vo é joven.

BOLI: Como me mande, señor. No me asusta el trabajo.

ANDRES: Mejor así. (Llamando) ¡Natí...!

ÑA NATI: (Adentro) Ajhama...

ANDRES: (Al prisionero) Que te vea un poco la señora, a ver si le gusta pa.

ÑA NATI: (Saliendo de la cocina) Que hay, Andrés. (Viendo al cabo) ¡Eh! Buen día, Pascual...

PASCUAL: Buen día, Ña Natí.

ANDRES: Aquí está el que esperábamo.

BOLI: Para servir a usted, señora.

ÑA NATI: ¡Al fin pa se cumplió! Casi no creo más que caraí comí se acordaba de nosotros. (Observando al prisionero) Y a lo mejor co vale mbaé. (Otra vez al cabo) La falta que ya le hace al pobre André. Agataitema ya puede, él solo con su capuera.

PASCUAL: Don André e guapo, Ña Natí. Y si le hace farta. aquí ya está. Tiene que mandarle nomá, ¿aye Bolí?

BOLI: Sí, mi sargentito. No tiene más que mandar.

PASCUAL: Y güeno entonces, ahí le dejo, don Andrés...

ÑA NATI: (Al cabo) ¡No queré armorzá con nosotro?

PASCUAL: A estimaité ndeve, Ña Natí.. Pero tiene que llegar a la Comisaria y el sol ya eta imposible.

ÑA NATI: Hay borí.

PASCUAL: Mucha gracia. Otro día mante.

ANDRES: ¿Cuanto pa te debo, Pascual?

PASCUAL: Pero que esperanza, don Andrés. Yo ahora e autoridad y hace mi obligación noma.
ANDRES: Etá bien. Dio se lo pague etaité manté entonce. Vamos Pascual, te voy a abrir la tranquera.

PASCUAL: Hasta luego mante, Ña Natí.

ÑA NATI: Hasta luego. Pascual. Recuerdo etaité manté nde sype.

PASCUAL: Se le haré presente. (Al prisionero) Y vo ya sabé, che Bolí ¿Jhe? Cuida tu suerte.

BOLI: Si, mi sargentito.

(Pascual inicia mutis acompañado de don Andrés. Este abre la tranquera y queda todavía conversando unos instantes con el.)

ÑA NATI: Deja por ahí tu burto. (El prisionero, obediente, va a dejar su atado de pobres cosas en el suelo.) No, bolí, no, en er suelo, no. Pone sobre la silla. Ahí má mejor. Despué André te va a enseña para tu lugar. Hay un garpón ahí atrás. Tené que arreglar un poco nomas.

BOLI: Si, señora, gracias. Yo en cualquier parte estoy bien. (Deja su atado sobre la silla.)

ÑA NATI: (Comenzando a interesarse por lo que pueda saber hacer el prisionero) ¿Sabe pa escrebir?

BOLI Si, señora, escribo. No muy bien, pero puede entenderse. ¿Tiene algo que mandarme?

ÑA NATI: Ahora, no. Depué noma, cuando Vitó se va otra ve en el frente. Rosa no quiere poner lo que yo le dice, y me hace renegar de barde. Yo conoce lo que Vitó quiere saber cuando etá por allá. Aquí no má é ahora un poco a la bilonga. Ha de ser por la guerra. Yo digo; carcula que tiene que irse otra ve. Pero cuando etá allá me escribe si tiene pa cría la chancha, si cuánto pa, si hay pa la gallina clueca, si la overá pa no etá tan flaca, y todo eso sonceraje, que aquí nadie se recuerda. A Rosa le picha escribir así; pero a mí etonce me parece que el muchacho anda por ahí noma, que etá jugando coreco conmigo...

BOLI: Le comprendo, señora. Vitó su hijo y Rosa su hija.

ÑA NATI: Sí, lo do. Rosa é la menora de Vitó.

ANDRES: (Que por fin se ha despedido de Pascual.) Y güeno, Bolí, a ver si nos entendemos.

BOLI: No habrá dificultad, señor. Yo estoy acostumbrado a obedecer.

ANDRES: No, Bolí; no. Eso no tiene que ser costumbre. Tiene que ser concencia. Si te manda bien, vo te jundís por la orden. Y si no, hay que decir, ¡que carambo!

BOLI: No siempre se puede, señor.

ÑA NATI: Parece que tiene má juicio que vo, André. (Entra en la habitación.)
ANDRES: Juicio cue ma los probe andamo tan ramaleado. Vo tamién é probe en tu valle, ¿aye Bolí?

BOLI: Sí, señor, soy pobre. Pero allá también hay ricos, muy ricos.

ANDRES: ¿Estancias?

BOLI: Estaño.

ANDRES: (Sin comprender mucho) ¡Ah...! (Firme en sus trece) Pero é lo mismo.

BOLI: Sí, señor, es lo mismo.

ANDRES: Y... ¿entendé de capueras? ¿Azada... machete... todo eso...?

BOLI: No, señor.

ANDRES: ¡Ich...!

BOLI Soy minero.

ANDRES: ¡E-a, nde...! ¿Allá también hay yerbal, etonce?

BOLI: No, señor. Minero de minas. Adentro de la tierra. De donde se saca el estaño.

ANDRES: Ah, ¿pico?

BOLI: Trabajo duro.

(Ña Natí sale de la habitación, con una fuente y platos. Pobre vajilla de enlozados viejos y desconchados.)

ANDRES: ¡Carambo...!

ROSA: (Saliendo de la cocina) Me parece que ya eta el borí, mamita. (Al ver al prisionero se detiene.)

BOLI: (Con humilde cortesía) Buen día, señorita.

ROSA: (Apenas) Güen...

NA NATI: Es el Bolí que le manda el caraí comí a tu papa, para su ayudo.

ROSA: (Acercándose) Por fin, pa. (Ña Natí sigue por el corredor y entra en la cocina. Rosa mi a curiosamente al prisionero.)

ANDRES: Pero no entiende de capuera.
BOLI: Con usted voy a aprender, señor. (A Rosa) Su señor padre sabe decir las cosas, señorita. Me gusta oírle.

ROSA: No hay luego coma mi papá. ¿Vo tené papá?

BOLI: No, señorita, mi madrecita solamente.

ROSA: ¿Y familia?

BOLI: Solo mi madrecita. Rompiendo piedras bajo la tierra, no siempre hay tiempo para pensar más.

ANDRES: Dice que es minero. Fradica etaño.

BOLI: No, señor, no lo fabrico, saco el mineral nada más.

ANDRES: Pero é lo mismo. Vo sudabas y otro junta la plata. Minero é minero, no importa si yerba pa o etaño, o sea lo que fuere... la cuetión é que trabaja y no tené nada.

ROSA: E-ana, taitá... ¿Dónde pico vo sabé?

BOLI: Dice bien su papa, señorita. No tengo nada... Es decir, sí, tengo mi madrecita, allá lejos, apenas se imaginará dónde estoy, pero sabe que estoy vivo... y que soy joven. Yo, en cambio, sé muy bien dónde está... pero es tan pobre y tan viejecita...

ROSA: Probecita, angá...

ANDRES: ¡La guerra...!

BOLI: Así es, la guerra.

ÑA NATI: (Desde la cocina) Rosa, decile a tu papá que te ayuda para llevar la mesa abajo de la enramada. Y saca todo de encima, que ya voy a servir.

ROSA: Güeno. Ayudame taitá.

BOLI: (A don Andrés) Por favor, déjeme a mí, la ayudo yo.

ANDRES: (Cediendo) Y empezá, pue, entonce, así hoy ya no comé debarde. (Don Andrés recoge su sombrero del suelo, toma la mascada que dejó en él, y la deposita cuidadosamente entre unos gajos de la enramada; luego entra en la habitación. Entretanto; Rosa y el prisionero acercan la mesa bajo la sombra.)

ROSA: Aquí ya etá bien.

BOLE Sí, señorita. (Bajan la mesa. El prisionero se queda mirándola. Ella empieza a recoger las pocas cosas que quedaron sobre la mesa: el cedazo, algún plato, una lata pequeña y un trapo.)

ROSA: Sentate, Bolí. Enseguida ya vamos a armorzar.
BOLI: Colque, es mi apellido, señorita.

ROSA: ¿Cómo pa co?

BOLI: Colque, señorita José Colque. Mi nombre completo.

ROSA: Mejor, Bolí. Má fácil. (Se va a la cocina, llevando las cosas.)

BOLI: (Suspira para sí mismo) Bolí, entonces, hasta que se acabe la guerra. Después seré otra vez Colque, José Colque. (Recoge su atado de la silla, donde lo dejo y lo deposita en el corredor junto a la pared. Simultáneamente, Vitó traspone la tranquera, de regreso. Llega a la enramada y se encuentra con el prisionero.)

VITO: ¡Eh...! ¿Y vo?

BOLI: Buen día mi sargentito.

VITO: ¿Qué hace vo, aquí?

BOLI: Soy el prisionero que pidieron, mi sargentito.

VITO: E-á, nde... ¿Y sabe hacer que sea alguna cosa?

BOLI: Me defiendo, mi sargentito.

VITO: Como en el Chaco, entonces.

BOLI: Sí, mi sargentito, pero allá es más difícil.

VITO: (Suficiente) ¿Vo sabé eso, ayé?

BOLI: (Sin intención) ¿Y usted, no?

VITO: Cuidado, Bolí, no vaya a decir macana.

BOLI: (Sumiso) Nada, mi sargentito, no dije nada.

(Reaparece Rosa, trayendo de la cocina el primer plato lleno de humeante comida. Avanza cuidadosamente para no tropezar.)

ROSA: (Al hermano) ¿Ya vinite?

VITO: Así parece.

ROSA: (Dejando el plato sobre la mesa) Mamá, Vitó también ya viene.

VITO: Y tiene hambre, decile. (Rosa vuelve a la cocina. Vitó reanuda su plática con el prisionero.) Así que vo é el ayudo de mi apá.

BOLI: Así es, mi sargentito.
VITO: Para vo ya se acabó la guerra.

BOLI: ¿Cómo dice?

VITO: Y el Chaco. Vo ya no to va má, py.

BOLI: Soy prisionero, mi sargentito.

VITO: Y sí py, esa é la que hay. Prisionero jhagüére, para vo todo é viento fresco. Y en de mientra catú, para nosotro cuera, los pila apúrope que terejho yey fréntepe, aunque mucho ya tenemo como el sucrito, vintiocho mese de romper espoleta y má de un aujero.

BOLI: ¿Me permite, mi sargentito?

VITO: E-á, déale nomás, que yo se que a ustede lo bolí, hay que dejarle cancha para la conversa, pero no vaya a decir macana.

BOLI: No es por contradecirlo, mi sargentito, ¿pero qué pensaría usted si las cosas fueran al reves?

VITO: ¿Que pa co?

BOLI: Sí, mi sargentito, si usted fuera el prisionero. (Reaparece Rosa con otro plato. El mismo juego.)

VITO: ¿Pero qué esperanza...? Saca de tu cabeza...

BOLI: Podría ser, mi sargentito.

VITO: Jamá de la vida.

BOLL Ya he visto a muchos, mi sargentito, y sé que han peleado como valientes, hasta el último momento, prefiriendo morir. Pero no murieron. No siempre se muere cuando se quiere... ¿Qué pensaría del viento fresco que dice usted, si usted fuera el prisionero...? En mi país también es hermoso el paisaje... Montañas, selvas, lagos colgados del cielo... A usted le gustaría...

VITO: Vo etá delirando, che Bolí, y eso é feo en tiempo de guerra.

BOLL: No, mi sargentito, le estoy preguntando, ¿preferiría estar en mi pellejo? Así ya no habría guerra para usted.

VITO: Dejate de cálculo, Bolí, y agradece tu suerte. (Vuelve Rosa con el tercer plato.)

BOLI: La suya, sargento. Usted vuelve al Chaco. Puede seguir peleando.

VITO: Eeh, ¿y a vo no te contrea eso?

BOLI: Estamos en guerra, mi sargentito. Y mientras dure, quien mas puede pelear es el que tiene mejor suerte.

VITO: Vo piensa así.

BOLL Así pienso, mi sargentito. Usted tiene mejor suerte que yo; puede seguir peleando.

VITO: (Halagado por la idea) Pero qué bien, che. Me ganate: de esta güerta me ganate, y me gusta avé. Parece que so formidable. Chocá lo cinco por tu dicho. (Le tiende la mano, apreton fuerte.)

(Rosa trae el cuarto plato y Ña Natí, que aparece en su seguimiento, otro mas y la fuente con mandioca y los cubiertos)

ÑA NATI: André, ya etá el armuerzo. Y utedes, tamién.

VITO: Si, mamá.

BOLI: ¡Gracias, señora!

ANDRES: (Saliendo de la habitación) ¿Y mamá Cande?

ÑA NATI: Ella co, ya sabe su costumbre. En la olla manté.

VITO: Vamo a sentarno, Bolí, ahí seguimo.

BOLI: Gracias, mi sargentito.

VITO: Y no me diga má "mi sargentito". Yo é apena sordado. Desde Boquerón hata Picuiba, meta hierro sin afloje para el resuello... Pero siempre, sordado, sordado de barde, no má... Y sentate... (Se encuentran todos alrededor de la mesa y... telon.)
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De: TEATRO REUNIDO (Segunda Parte),
con Prólogo de JOSEFINA PLÁ
(Asunción: Ediciones Mediterraneo, 1987),
pp. 129-220.
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Fuente:
TEATRO PARAGUAYO DE AYER Y DE HOY TOMO I (A-G)
Autora: TERESA MENDEZ-FAITH
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay – 612 páginas.
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martes, 18 de mayo de 2010

RUDI TORGA - ANTOLOGIA DEL TEATRO CLÁSICO EN GUARANÍ / Introducción: HISTORIA DEL TEATRO CLÁSICO EN GUARANÍ


ANTOLOGIA DEL TEATRO CLÁSICO EN GUARANÍ
Selección e introducción: RUDY TORGA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Editorial El Lector,
Asunción – Paraguay,
1998 (267 páginas)
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ANTOLOGIA DEL TEATRO CLÁSICO EN GUARANÍ
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1
PREXISTENCIA DE LO TEATRAL EN LA CULTURA GUARANÍ
Para comprender el éxito que ha llegado a cosechar el Teatro Paraguayo en Guaraní en nuestro siglo, necesitamos regresar a los orígenes de la formación de nuestra nacionalidad.
Al mismo tiempo resulta ineludible interpretar nuestra historia desde una perspectiva más crítica.
En nuestra historia sencillamente se ha consagrado la versión dejada por los protagonistas de la conquista y de la colonia sin mediar análisis para rectificar su legado cultural etnocentrista.
Aún se resiste al reconocimiento de la efectiva contribución de los aborígenes en la gestación de la identidad cultural de nuestro pueblo, originado en el mestizaje biológico, cultural y lingüístico. Raíz étnica hispana y guaraní, cultura hispana y guaraní, idioma español y guaraní.
Los "capitanes y los caudillos de la conquista" y la colonización, fueron exponentes de la cultura española de la época. A su vez los franciscanos y jesuitas venían con rigurosa preparación teológica y técnica. Tenían conocimiento multidisciplinario sobre agricultura, carpintería, artesanía, herrería, construcción, arte.
Pero igualmente se puede afirmar que en la cultura aborigen preexistía una práctica que venía de muchos siglos atrás y abarcaba el canto, la danza, la ejecución de instrumento, donde la esencia de LO TEATRAL, estaba plenamente conceptualizado en los RITOS y perfectamente definido en su plasmación ESTÉTICA. Desde luego, se trataba de una expresión cultural diferente a la de "los capitanes de la conquista" y los "misioneros católicos".
Por otra parte, la vida de los aborígenes transcurría y transcurre hasta hoy en el permanente ejercicio del diálogo que permite un democrático intercambio de ideas sin más jerarquía que la que da la autoridad de la sabiduría y el común interés por la unión de la nación guaraní mantenida a través del respeto a los antepasados y a Ñande Ruvusu -Nuestro Padre Universal-.
La vida de la nación guaraní estaba impregnada de una clara cosmovisión religiosa que abarcaba todas sus actividades en la esfera personal, familiar y específica organización social y política.
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II
CONQUISTA POLITICA Y PACIFICACION
Cuando se produce la conquista -1537- la diferencia cultural determina todas las demás diferencias. A medida que fue evidente para los aborígenes que no había predisposición en los pytagua piretî a dialogar desde un nivel de mutuo respeto, comenzó a resquebrajarse la relación.
Ante la actitud unilateral y abierta intimidación de los españoles a los nativos, surgieron entre los mburuvichá de los ava guaraní diferentes estrategias: 1) Cooperación; 2) Enfrentamiento; 3) Rechazo a todo contacto.
Ante la comprobación de que no había oro ni plata que extraer de esta inmensa selva y las dificultades que planteaba el retorno al país de origen, se inicia el proceso de la colonización de las tierras. Y surge una nueva realidad: El filo de la espada, resta habitantes aborígenes para la mano de obra y acrecienta la resistencia que genera serios riegos para sobrevivir. Esta dramática situación motivará la necesidad de volver a fundar Buenos Aires y las otras ciudades que servirían de apoyo para llegar a la misma, sin inconvenientes por el río Paraguay y Paraná. Al mismo tiempo, para avanzar con la colonización se advierte la necesidad de la pacificación de los aborígenes. La Misión será ejecutada con los misioneros franciscanos desde 1580 y por los jesuitas desde 1610 hasta 1767.
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III
COMÚN PATRIMONIO CULTURAL: ÑANDE REKO
En la nación guaraní la esencia de la sociedad se fundamentaba en la libertad y en la reciprocidad, donde se comparte el común jardín de la naturaleza y sus dones, sin quebrantar la armonía de la creación y dando así cumplimiento al propósito del Ñande Ruvusu: La preservación de la comunidad humana y la vida en el planeta.
Convivían de acuerdo al común patrimonio cultural del Ñande Reko -Nuestro Ser- que daba expresión a su común pensar, sentir y hacer. La que a su vez establece el común vínculo con los antepasados (Memoria del origen y la historia de la nación guaraní) y con Ñande Ruvusu: Creador de todo lo creado en la tierra y en el Universo.
Y el Ñande Reko -Nuestro Ser- es la identidad cultural que da la cohesión al tekoha y al tetã de los ava.
Y esta identidad cultural expresa el cosmos de su religión. La que a su vez se manifiesta mediante la palabra: El Ñe’ẽ Concretamente: El idioma guaraní es el idioma general de los múltiples pueblos que integraban la nación guaraní. Se extendía su uso en un vasto territorio que iba desde la costa atlántica hasta el Gran Pantanal en el Brasil; las Islas del Delta cerca de Buenos Aires, en la Argentina; y las estribaciones de la Cordillera de los Andes, en Bolivia.
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IV
IDIOMA DE LA EVANGELIZACION: EL GUARANI
Así como no se podía penetrar en la selva sin el auxilio de la sabiduría de los aborígenes, no se podía penetrar en el alma de los aborígenes sin el auxilio del idioma guaraní. Los misioneros comprendieron este desafío. Y adoptaron como lengua de la evangelización, el guaraní.
Esta iniciativa le permitirá descubrir la religiosidad indígena y su sensibilidad hacia la música, el canto, la danza y el teatro. Así mismo: habilidad para aprender oficio.
En dirección inversa, también los misioneros fueron sensibilizados por los aborígenes, sin alterar su negativa a valorar su cultura.
La misión evangelizadora se movilizaba para cumplir la reducción del aborigen a la religión católica apostólica romana y protegerlo del abuso de los encomenderos españoles y los bandeirantes portugueses.
Si bien la aceptación del cristianismo ha sumergido a los líderes políticos y religiosos aborígenes, en graves conflictos por renunciar a su religión propia, encontraron en los jesuitas y los franciscanos a gran distancia de la crueldad de los encomenderos de la colonia.
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V
PREDICABAN CON LA PRÁCTICA DE LA PIEDAD, EL AFECTO Y LA PACIENCIA
La doctrina cristiana que predicaban los misioneros reafirmaban con la práctica, demostrando piedad hacia los ancianos, los enfermos. Y a las niñas y los niños nativos, educaban con afecto y paciencia insobornable.
Precisamente los niños a su vez son los que más vivamente se interesan en la catequización, porque les facilitaba aprender a ejecutar instrumentos, a intervenir en los coros, a integrar los recitativos de los pasajes de la biblia que escenificaban, con vistosos vestuarios y decoraciones de impresionante colorido.
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V
EL TEATRO EN LAS REDUCCIONES JESUITAS
Si bien resulta difícil acceder hasta hoy a las obras teatrales que llegaron a presentarse en las misiones jesuíticas, los fragmentos dejan entrever el conocimiento de la estructura dramática religiosa, especialmente de la edad media: misterios, autosacramentales, alegorías.
Los temas predominantes en el teatro jesuítico fueron: "La Pasión de Cristo" en la Semana Santa; "Corpus Cristi"; "La Vida de los Santos Patronos"; "Diálogo de Adán y Eva", con la intervención del Demonio, "La lucha de San Miguel Arcángel y el Diablo". Se trataba de representaciones escénicas de gran espectacularidad, donde intervenían músicos, coros, danzas y el teatro, con vestuarios que se diseñaban de acuerdo a la dignidad de los personajes y los que correspondían a la época y el país. Además: máscaras, efectos escénicos, repiqueteo de campanas, sonidos de matracas y reproducciones de diferentes pulsaciones acústicas naturales y sobrenaturales.
También los aborígenes incorporaban sus propias danzas sociales, adaptadas a las exigencias de la doctrina cristiana.
Se utilizaban tres idiomas: guaraní, castellano, latín además el portugués, cuando la escena aludía a los "bandeirantes" que invadían las reducciones para llevar como esclavos a los aborígenes, a San Pablo.
El castellano y el latín eran los idiomas usados entre los sacerdotes. El guaraní, el idioma de los aborígenes, los mestizos y los criollos. En un nivel muy reducido, el castellano. Los aborígenes y los mestizos, desde sus respectivas motivaciones: parodiaban y satirizaban las obras escenificadas, como recreación.
Cuando son expulsados los jesuitas en 1767, los aborígenes evangelizados, los mestizos y los criollos, definitivamente incorporan a su tradición el cristianismo. El idioma guaraní y el castellano, se afirman como los idiomas del Paraguay. Los jesuitas utilizaron el teatro y el arte en general con una única finalidad: recurso didáctico para convertir al cristianismo a los "infieles". Y proclamar la Gloria de Dios.
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VII
LA PASION DE CRISTO Y LA FIESTA DEL SANTO PATRONO
Los habitantes católicos de la colonia continuaran con la presentación de la "Pasión de Cristo" y "La Fiesta del Santo Patrono". La música religiosa será transmitida de generación a generación. Con el transcurrir del tiempo, será recreada por el pueblo y contribuirá a generar los rasgos primogenios de nuestra música popular. Durante la conquista y la colonia, muy pocos llegaron a leer libros que no sean la Sagrada Escritura. Esta circunstancia lleva a mantener la práctica de conservar en la memoria, lo aprendido de los instruidos y lo aprendido de los antepasados con la narración oral.
En la capital, no se registra experiencia escénica con obras en guaraní, antes de la independencia, ni después, hasta llegar a nuestro siglo. CARLOS ANTONIO LÓPEZ llegó a impulsar el teatro nacional contratan do al publicista español ILDEFONSO BERMEJO que llegó a estrenar "Un Paraguayo Leal" de su autoría. Y contrató al arquitecto italiano ALEJANDRO RAVIZZA para la construcción de un nuevo teatro, "cuyo plano reproduce en planta y alzada, las líneas del Scala de Milán, según unos; de la Opera de París, según otros", escribe JOSEFINA PLÁ.
La Guerra contra la Triple Alianza dejará trunco para siempre aquel proyecto del patriarcal CARLOS ANTONIO LÓPEZ.
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VIII
MARGINACIÓN DEL GUARANI EN LA RECONSTRUCCION DEL PAIS
Durante el proceso de reconstrucción, nuestro país -1870- el idioma guaraní comenzará a sufrir la marginación como idioma en las instituciones educativas. Y las manifestaciones artísticas privilegiadas por los círculos de la esfera, social predominante, serán las del exterior. Influirá fuertemente el pedagogo DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO en los dirigentes políticos y en los intelectuales positivistas que en nuestro país ejercían el poder y formulaba la filosofía de la educación paraguaya. El castellano será declarado único idioma nacional. Pero la población no instruida o instruida en un nivel elemental que comprendía a casi el 90% de la población, continúa siendo guaraní hablante.
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IX
PRECURSORES DEL TEATRO PARAGUAYO EN GUARANI
En nuestro siglo, en los años que transcurren de 1915 a 1933, tres poetas serán quienes intentarán dar fisonomía al teatro paraguayo en guaraní. Son ellos: RIGOBERTO FONTAO MEZA , FRANCISCO MARTÍN BARRIOS y FÉLIX FERNÁNDEZ. Los textos de los dos primeros no se han podido todavía rescatar. Los del tercero conserva su hijo. FRANCISCO MARTÍN BARRIOS estrenó su obra en el Teatro Granados, el 18 de octubre de 1922. Se titula "MBORAYHU HA TESAY". FÉLIX FERNÁNDEZ, estrenó la suya en el Teatro Municipal, en 1928. Se titula "MBORAYHU PAHA".
Los mencionados autores llegaron a desarrollar una intensa actividad escénica con elencos en los que al mismo tiempo cumplían las funciones de autor, director, actor y empresario.
Entonces no había todavía actrices ni actores profesionales y se formaba cada elenco con personas que encontraban en la actividad escénica la oportunidad para canalizar su vocación artística: poetas bailarines, músicos.
Los autores que se lanzaron a abrir la ruta al teatro paraguayo en guaraní simbolizan en nuestra cultura esa etapa del romanticismo, que llegó a desafiar a la esfera "culta" de nuestra sociedad, que entonces rechazaba las manifestaciones artísticas que se originaban en las áreas populares y rescataban las auténticas vivencias e inquietudes colectivas en la lengua nativa.
RIGOBERTO FONTAO MEZA nació en San Pedro del Paraná en 1900 y murió en Asunción en 1936. Fue novelista, poeta y autor teatral. Llegó a publicar dos libros: "INFIERNO Y GLORIA", sobre la Guerra del Chaco y "HOJAS MUSTIAS", de cuentos breves. En la "SOCIEDAD ITALIANA" estrenó en 1928 un drama de contenido social "SUFRAGIO". Y después escribió las siguientes obras más: "MINA VERDE", drama sobre el yerbal: "OJE CASTIGA’ỸVA", comedia y "PYTAGUA CHE RETÃME", drama.
FRANCISCO MARTÍN BARRIOS nació en San Juan Bautista de las Misiones en 1893 y murió en Asunción en 1938. Hermano de AGUSTÍN, HÉCTOR y VIRGILIO BARRIOS. Acompañó a su hermano AGUSTÍN BARRIOS en sus giras por América Latina y Europa, como glosista y poeta. En castellano escribió dos dramas: "LA CHISPA ROBADA" y "MARISCAL LÓPEZ". Luego escribió en guaraní las siguientes obras: "SINFOROSA" y "KARAI OCTUBRE". Además el ya citado drama: "MBORAYHU HA TESAY".
FÉLIX FERNÁNDEZ nació en Itauguá el 18 de mayo de 1899 y murió en FÉLIX PÉREZ CARDOZO, el 13 de noviembre de 1984. Músico, poeta y autor teatral. Escribió todas sus obras en guaraní. Son las siguientes: "JUÉ OKÁRA", "MAINUMBY", "¡HA SAIHOVY!", "PARAGUAY MEMBY", "OKARAGUÁPE, OKÁRA" y "JACINTA, MAMERTA HA LEANDRO". Para los niños escribió: "PERU’I", "ESCUELERO", "NDAVYAI ECUÉLAPE". Además es fundador y director del elenco teatral "CHACO", desde 1926 hasta 1930.
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X
FUNDADORES DEL TEATRO PARAGUAYO GUARANI
A estos precursores, sucederán otros tres autores que conseguirán dar definitiva fisonomía e identidad al teatro paraguayo en guaraní, en el género de la comedia, el drama y la tragedia, sustantivando el humorismo, la ética y el fuego revolucionario.
Son ellos: JOSÉ L. MELGAREJO, ROQUE CENTURIÓN MIRANDA y JULIO CORREA. JOSÉ L. MELGAREJO es el que proyectara a nivel de gran espectáculo artístico la VELADA. De su mano surgirán los creadores y los intérpretes más prestigiosos de la poesía, el humorismo, el canto y la música popular. SANTIAGO CORTESI, DIOSNEL CHASE, MÁXIMA LUGO, DORA y ELVA DEL CERRO, RAMÓN GAMARRA, SILVIO RIVAS -PÁNFILO-, JUAN MELGAREJO y José KA’I, el último sobreviviente de esta generación.
Proseguirán: EMILIO BOBADILLA CÁCERES , JOSÉ MEDINA , PEDRO BARBOZA, JUAN MAIDANA, y otros.
JOSÉ L. MELGAREJO llegó a grabar en disco sus parodias del cancionero paraguayo con su elenco musical "FIESTA FOLKLÓRICA CAMPESINA".
También dejó muchas obras de teatro breve, creadas por su aguda criticidad y asombrosa facilidad para el humor detonante. De sus creaciones existen versiones que van pasando a los demás cultivadores del género VELADA, donde con la técnica de la improvisación sufren transformaciones.
Hasta hoy se recuerda su ingeniosidad para satirizar las situaciones más paradójicas de la política nacional. Sabe rescatar cualquier acontecimiento, para volverlo a resemantizar con su humor. Una anécdota: El Presidente de la República del Paraguay, Dr. FEDERICO CHAVES, recibiría la visita del Presidente de la República Argentina, general JUAN DOMINGO PERÓN. JOSÉ L. MELGAREJO, dispara su humor. Y dice: "CHAKEKO ÑANDE CHAVI ÑANE PERÕTA". Tenía la precisa intuición para captar el sentimiento del pueblo y realizar su traducción al lenguaje del humorismo crítico, irreverente a lo consagrado y establecido de la clase dominante de nuestro país. Realizaba presentaciones de su VELADA en la capital y el interior del país. Hacía sus giras en carreta y a caballo; en tablados improvisados, su espectáculo iluminaba con lámpara "mbopi" o velas.
Nació en San Lorenzo el 13 de marzo de 1897.
ROQUE CENTURIÓN MIRANDA, se destaca con el perfil del hombre de teatro que hacía confluir en una misma dirección: al actor, al director, al autor y al educador escénico. Ya desde temprana edad se distingue por su vocación artística en su ciudad natal: Karapegua. Sin embargo, primero conquistará su consagración en el canto y en el fútbol. A los 26 años se va a estudiar arte escénico en España y en Francia, becado por el presidente Eligio Ayala. Retorna a los dos años. Desde entonces, tiene una única misión: la dignificación y la profesionalización de la actividad escénica nacional. Para este fin apasionadamente y sin tregua, invierte la vigilia de su vida en la enseñanza. No le tienta la industria del lucro fácil, ni le seduce la obsecuencia que promueven los partidos políticos. El arte escénico que tiene como meta desarrollar en nuestro país precisamente tiene como principio el humanismo universal integrado en lo paraguayo y lo paraguayo proyectado al universal humanismo. El ser humano tiene su origen divino universal, pero con el sello de la particularidad cultural de su patria. Por eso, su vocación artística tiene como eje de su manifestación: la ética. Y como primordial cauce para su crecimiento: la educación. Y como síntesis: la estética.
"EL TEATRO ES LA MISA DEL ARTE", repetía en clase. En la presentación de una obra, se oficiaba el rito de la comunión de las almas. Esta actitud religiosa en el arte recibía de su Fe Bahai. La que a la vez guiaba sus pasos en el teatro. Sostenía que la formación del actor debe partir del crecimiento humano y concluir en el crecimiento artístico, con un sagrado compro-miso, con la verdad, el bien y la belleza.
Estrena su primera obra en 1926: "CUPIDO JUGANDO", comedia en tres actos. "EPISODIOS CHAQUEÑOS" en 1932, en coautoría con JOSEFINA PLÁ. También con ella difundió su teatro radial "PROAL". Y prosigue con la misma la creación de otras obras: "AQUÍ NO HA PASADO NADA", "JOSÉ DE ANTEQUERA Y CASTRO", "DESHEREDADOS", "LA HORA DE CAÍN" y "SOBRE EN BLANCO". "TUJU" estrena en 1933. Sus últimas obras son: "CHE TAPYĨ", con música de JOSÉ ASUNCIÓN FLORES; "LA VIDA COMIENZA MAÑANA". Revista en seis cuadros. Publica: "PRINCIPIOS DE DICCIÓN" en 1955.
Participó en dos películas: "CODICIA" y "EL TRUENO ENTRE LAS HOJAS".
Como actor fue figura principal en la obra "MBORAYHU PAHA", de FÉLIX FERNÁNDEZ, con CRISTINA GÓMEZ y DARÍO GÓMEZ SERRATO, estrenada el 6 de junio de 1926. La última obra en la que intervino como actor y director fue en "LA ZORRA Y LA UVA", del brasileño GUILLERMO FIGUEREDO, en 1959, en el Teatro Municipal "Dr. Ignacio A. Pane".
Fue fundador del Elenco "CHACO", el "TEATRO DEL PUEBLO", la "COMPAÑÍA PARAGUAYA DE COMEDIAS" y la "ESCUELA MUNICIPAL DE ARTE ESCÉNICO" cuya dirección ejerció hasta su muerte, acompañado por un prestigioso y solidario cuerpo docente: JOSEFINA PLÁ, MARIANO MORÍNIGO, REINALDO DECOUD LARROSA, AGRIPINA VOITENCO, MANUEL E. B. ARGÜELLO. Entre otros.
La publicación de la obra "TUJU" debo a VICTORIANO BÁEZ IRALA, quien me ha facilitado su "LIBRETO". Escribe FRANCISCO PÉREZ MARICEVICH: "CON TUJU" hay que iniciar la etapa testimonial de este teatro -1932/1947-segmento histórico que se halla cubierto con la creación apasionadamente verista y revolucionaria de JULIO CORREA. A su vez afirma CARLOS R. CENTURIÓN: "ROQUE CENTURIÓN MIRANDA" es uno de los verdaderos creadores del teatro paraguayo. "Piedra angular del teatro vernáculo". "Ha dado jerarquía al teatro paraguayo contemporáneo".
Con ROQUE CENTURIÓN MIRANDA, el teatro paraguayo en guaraní había llegado asegurar sus pasos en la ruta de su autonomía estética y su penetración sin interferencia en el alma nacional popular. Llegaba al escenario: la realidad del pueblo en su idioma común, con imagen y vivencia que tenía sus raíces en la colonia, recorrió la fugaz aurora de la emancipación, para resurgir en nuestro siglo, después de atravesar la reconstrucción de nuestra nación, tras la hecatombe de Cerro Corá, sin más restricción que la que dicta el momento histórico en marcha.
JULIO CORREA llega después, para profundizar más todavía el teatro paraguayo en guaraní y lanzar a este idioma como rayo en el escenario, con una raigal y encendida ternura hacia los desheredados y concentrada indignación contra los terratenientes, políticos, jueces y abogados que reprimen y despojan de sus tierras a los indefensos campesinos.
Estrena su primera obra: "SANDIA YVYGUY" en enero de 1933. Denuncia en la misma a los favorecidos que no van a defender su patria en la Guerra de Chaco y abusan de su privilegio económico y político, para satisfacer sus fines abyectos. Una obra que se inscribe en el género del teatro breve. Aún así, concentra tanta pasión y grito contra la injusticia que los personajes tienen la dignidad de los héroes de la tragedia griega.
En "SANDIA YVYGUY" está definida la veta de autor revolucionario que será JULIO CORREA. Tímido, irónico, rehúye la promiscuidad de la erudición retórica, pero observa y escucha a los hombres y las mujeres del pueblo. Se integra a su cotidiano trajín. Registra en su pensamiento y en su corazón sus sentimientos, sus ideas y sus gestos. Lee en el libro de la memoria popular. Interioriza sus vicisitudes. El modo de expresar sus impresiones, con una fascinante autenticidad. Revela la realidad humana social, política, económica y cultural del país, desde la perspectiva de los sectores condenados a una vida de carencia crítica.
La estructura de su obra se sitúa al margen de toda corriente estética del exterior. Sin embargo, madura una dramaturgia que se ubica a la altura de "FUENTE OVEJUNA" de LÓPEZ DE VEGA, "TARTUFO" de MOLIÈRE o “BARRANCA ABAJO" de FLORENCIO SÁNCHEZ.
Con JULIO CORREA, el teatro paraguayo guaraní sacude la autosuficiencia de los intolerantes hacia el idioma ancestral y recibe la unánime identificación del pueblo con sus obras. A su condición de autor, se debe señalar que se prodigaba como actor virtuoso y director escénico que sabía imprimir rigor en la veracidad de los personajes. Por último, no se puede desconocer el pedagogo que fue en el arte escénico nacional, donde maduraron su vocación actoral, prestigiosas figuras del teatro paraguayo como ERNESTO BÁEZ, TEODORO S. MONGELÓS, ANÍBAL ROMERO y la musa morena de "NDE RESA KUARAHY’ÃME": MIRRA VENEROSO. Con su libro de poesía "CUERPO Y ALMA" da un hachazo al modernismo y romanticismo poético de su tiempo. También llegó a escribir tres cuentos. Y queda por rescatar "dialoguitos callejeros".
NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS escribió en 1980 sobre "KARU POKÃ". “Que tablados y escenarios vuelvan a serle propicio a esta obra cumbre del padre del teatro guaraní”.
JULIO CORREA nació en Asunción el 30 de agosto de 1890 y murió en Luque el 14 de julio de 1954. GEORGINA MARTÍNEZ fue la esposa que al mismo tiempo llegó a protagonizar todas sus obras estrenadas. Notable mujer de estirpe campesina que ante la posibilidad de que fuera destruida la creación literaria de su esposo: (20 comedias y dramas, poesías y cuentos) creó el Museo Julio Correa. La que actualmente conserva su hijo: el Dr. JULIO CORREA (h) en la Casona de la Ciudad de Luque.
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XI
CRECIENDO EN PROYECCION Y PROFUNDIDAD EN LA INTERPRETACION DE LA VIDA
El teatro paraguayo en guaraní seguirá creciendo en proyección y profundidad en la interpretación de la vida humana, social y nacional. Nuevamente se revelan tres autores con firme pulso en el oficio de la fabulación teatral. Son ellos: EZEQUIEL GONZÁLEZ ALSINA , NARCISO R. COLMÁN (ROSICRÁN) y NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS. Los tres son igualmente como los autores ya mencionados, poetas que perennizaron sus nombres en el cancionero y la poesía.
EZEQUIEL GONZÁLEZ ALSINA se inicia en el teatro con las obras que se sitúan en el género de la "comedia de suave dramatismo" como acertadamente define. JOSEFINA PLÁ. Y en un elegante castellano. Pertenece a la generación de 1940. Se acostumbraba a usar como seudónimo artístico: GASTÓN CHEVALIER PARÍS. Tempranamente ya sobresalía por su formación intelectual y profesional. Abogado y político, periodista y ensayista sobre temas de nuestra realidad histórica. Su alma y su talento de escritor fue seducida por la pasión política. "El destino siempre gana la apuesta de la vida", dice MANUEL ORTIZ GUERRERO. Y es cierto. Porque su contribución al teatro nacional en sus dos vertientes lingüísticas, castellana y guaraní, tiene adquirida una firme posición en el panorama del teatro paraguayo.
EZEQUIEL GONZÁLEZ ALSINA estrena su primera obra "LA QUIJOTESA RUBIA" en 1944. Y poco después: "EL GRAN RIVAL". Dirige LEANDRO CACAVELOS, con la Compañía del Ateneo Paraguayo.
Estrena después de 1947. "LEJOS DE LAS CASAS ALTAS", "BOLÍ", "ÑA PATRICIA" y la obra que presentamos en esta antología: "Y’REMBE’YPE". Sus tres primeras obras fueron escritas en castellano.
Tiene como denominador común la atmósfera de la comedia que aterrizaba en un realismo donde se enfatizaba la crítica moral, obviando la profundización y acentuando la prolijidad de la acción y el diálogo que entonces llegaba del teatro español a nuestro país, con autores como JACINTO BENAVENTE, JOAQUÍN CALVO SOTELO, JOSÉ MARÍA PEMÁN y ALEJANDRO CASONA.
Tal vez se dio cuenta EZEQUIEL GONZÁLEZ ALSINA. Y en sus tres obras siguientes, dio un giro hacia nuestra realidad nacional, con una mirada más intensa y un análisis más complejo. Al mismo tiempo, utiliza el guaraní paraguayo. Así llega a dar "BOLÍ", "ÑA PATRICIA" y "Y’REMBE’YPE". Latido dramático que golpea la sensibilidad y penetra en las raíces de la cultura popular. El guaraní robustece el conflicto de las obras y acrecienta el humanismo de los personajes en lucha consigo mismo, ante los problemas que emergen de la realidad histórica girando siempre en el vértigo de la adversidad y la esperanza de redención.
EZEQUIEL GONZÁLEZ ALSINA nació en San Lorenzo del Campo Grande, el 12 de enero de 1919 y murió en Asunción en 1989. Expreso mi gratitud al profesor FRANCISCO DÍAZ, quien me cedió de su archivo "Y’REMBE’YPE".
NARCISO R. COLMÁN (ROSICRÁN), el fundador de la literatura paraguaya en guaraní, no podría estar ausente en el vigoroso crecimiento del teatro nacional en guaraní. Antropólogo autodidacta, primer novelista, mito poético, poeta de selvática sabiduría filosófica, primer recopilador del ñe’ẽnga popular humorístico, creador de la primera gramática guaraní en nuestro siglo y de un diccionario trilingüe: guaraní, castellano, alemán. Con linterna y pantalla presentaba espectáculo que simulaba proyección cinematográfica con efecto de sombra china. Fue telegrafista, juez de paz.
Realizó la primera antología de la poesía paraguaya en guaraní, rescatando poesías de sus contemporáneos. Fue sin embargo un hombre de una vida de vitalicia pobreza asumida con ejemplar dignidad. Publicó su primer poemario en guaraní: "OKÁRA POTY" en 1917. Y lo reeditó en dos volúmenes en 1921; "MIL REFRANES GUARANÍES" y "ÑANDE YPYKUÉRA" en 1929; "ÑE’ẼNGA ROVYŨ" en 1934; "NUESTROS ANTEPASADOS", traducción de la novela mito - poética "ÑANDE YPYKUÉRA" en 1937. Tradujo al guaraní "EL NUEVO TESTAMENTO". Y dejó poemas inéditos. En 1947 escribió su obra teatral "KAMBA NAMBI", no estrenada hasta la fecha. En la obra de admirable género costumbrista, rescata y recrea la indeclinable firmeza de la honradez y la projimidad campesina, siempre victima de los inescrupulosos y desalmados malvivientes, habituados a vivir de lo ajeno.
La rica y vital cultura campesina y el guaraní melodioso y selvático vierte su sinfonía mágica en esta obra. Su viuda conserva en su memoria todas sus poesías. Le sobreviven tres hijos: Florencio, Juan y Narciso R. (h). Este último, silencioso y noble compositor de alegre y sentida melodía.
NARCISO R. COLMÁN nació en Yvytymi el 29 de octubre de 1878 y murió en Asunción en 1954. En el libro "OFRENDAS LÁUREAS" se documentó el homenaje que recibió de los escritores, poetas y músicos en abril de 1950 en su pueblo natal Yvytymi, donde fue proclamado "Gloria Nacional".
NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS es el último autor que incluimos en esta "ANTOLOGÍA DEL TEATRO CLÁSICO EN GUARANÍ". Poeta, maestro del periodismo paraguayo y rioplatense, libretista que dio altura a la radiofonía, autor teatral bilingüe, ser humano que no tenía sosiego cuando se trataba de dar y darse. Esto que escribió para JULIO CORREA, podría servir con toda justicia a la eterna nostalgia que impregnaba su vida, como un nocturno aroma de jazmín: "Dolíale su pueblo, su tierra, su Patria...". Y como no le iba doler. Si amaba demasiado. Y no se trataba de un amor ciego.
Al contrario, era el amor que encendía la lucidez, el desvelo de ahondar el ser en la callada reflexión sobre la condición humana y la injusticia social que sin piedad ceñía como una soga la vida de los desheredados. Sin embargo, era demasiado noble para odiar y demasiado digno para claudicar. Por eso, le dolió profundamente la reacción de JOSÉ A. FLORES, con motivo de la polémica provocada por algunos obsecuentes de la dictadura, al pretender atribuir a MANUEL ORTIZ GUERRERO la creación de la guarania. Al maestro le habían dado una información desvirtuada del curso de esta aberrante pretensión y la calumnia de mucha vigencia en el espectro de los exiliados, encontró una víctima propiciatoria en NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS. Hago esta aclaración haciendo justicia a la memoria de este dramaturgo. A la vez me impulsa el propósito de que no vuelva a repetirse situaciones de esta naturaleza. Y hablar de NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS es hablar de Maruja: Hada invidente y visionaria de su vida, al mismo tiempo.
NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS escribió toda su vida. Y murió sin haber publicado sus obras. Su excesiva modestia le llevaba a no preocuparse de sus creaciones literarias, más allá de la necesidad de responder al parto de la obra que solicita nacer.
Desde 1941 hasta 1944 se transmitió de lunes a sábado, a las 8.00 horas, en vivo, con interpretación de ANÍBAL ROMERO, su libreto radial que tituló: "LA TARDE QUE SE VA... ". Y fueron conductores: ALEX SOLBERG, NELLY PRONO, CARLOS BANKS y JACINTO HERRERA.
Después comienza a escribir para el teatro: "MÁS ALLÁ DEL RÍO", "HILARIO EN BUENOS AIRES", "EL NUEVO COMISARIO", estrenadas por la Compañía Báez-Reisofer-Gómez. Son obras que se inscriben en el género de la comedia y el drama. Y escritas en castellano.
En el exilio, en la década de 1960 a 1970, escribe su siguiente obra, en guaraní paraguayo, que originalmente tenía como título: "EL CAUDILLO". Después cambia por el de "MBOKAJA HA’EÑO". Primeramente estrenada en la capital porteña con elenco paraguayo. En mayo de 1976, el Teatro Estudio Libre la estrena en Misión de Amistad. Y mantiene en su repertorio durante nueve años.
Fue representada en gira en el interior del país, en la capital y en el Teatro "Antonio Ruiz de Montoya" de la ciudad de Posadas. Posteriormente escribió: "POETA, LEPROSO Y OBRERO", con motivo del 50 aniversario de la muerte de MANUEL ORTIZ GUERRERO.
Fue estrenada en el Auditorio del Teatro Goethe, con el Grupo Juglares y el Teatro Estudio Libre. Y después presentada en el club "El Porvenir" de la ciudad de Villarrica. Se mantuvo en repertorio durante dos años, con representaciones en colegios, parroquias de la capital y el interior de país.
Su última obra "ME LLAMAN EL ARRIBEÑO", pertenece al género de la zarzuela, con música de FLORENTÍN GIMÉNEZ. Y estrenada en el Teatro Municipal "Dr. Ignacio A. Pane" con la dirección de CARLOS GÓMEZ, con el protagonismo de ALBERTO DE LUQUE y BLANCA NAVARRO. Escribió muchas obras breves, entre monólogos y veladas. Hemos rescatado "CHOKOKUE PURAHEI".
"MBOKAJA HA’EÑO" es un drama social de profunda fuerza que llega a la atmósfera de la tragedia con escenas de patético humorismo, originado por el personaje "Juancito". Un adolescente ingenuo que había presenciado el asesinato del hermano de Luisa, novia de infancia de Juan Andrés que regresa del exilio y hermano de Manuel, caudillo político que perseguía a los opositores. Ña María, símbolo de la patria, se debate en la impotencia por la división de sus hijos.
NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS tenía las dos condiciones esenciales para elevar a un nivel estético universal el teatro paraguayo en guaraní. Una sedimentada cultura teatral clásica y moderna, como asimismo un profundo conocimiento de la realidad histórica nacional. Esta formación, le permitió elevar el idioma guaraní a una altura literaria que hasta entonces no había alcanzado. Y hasta hoy no tiene equivalencia.
NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS nació en Asunción, el 26 de mayo de 1916 y murió el 17 de Noviembre de 1987.
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XII
EL LECTOR SABRÁ PENETRAR
En las cinco obras seleccionadas para esta ANTOLOGÍA DEL TEATRO CLÁSICO EN GUARANÍ, se rescata a los autores más representativos. No se agota la nómina. El lector sabrá penetrar en la plural y a la vez unánime fidelidad de estas creaciones, a la inagotable pasión de nuestro pueblo: por la libertad, la justicia, la equidad, el amor a la vida y a la patria. Y su apertura al común ideal que tiene como meta el bien común en democracia y la real vigencia del Estado de Derecho.
Barrio San Vicente 18/febrero/1998.
RUDI TORGA
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ÍNDICE:
1.- JULIO CORREA – KARU POKÃ: Drama Social en 3 Actos – Tetãgua Chokokue Rembiasa / Tekochauka Mbohapy Ñemohendapyre.
2.- NARCISO R. COLMÁN (ROSICRÁN) – KAMBA NAMBI: Drama en 3 actos (Capataz Gregorio regalokue) / Teko rembiasa asy mbohapy jepytu’upe.
3.- EZEQUIEL GONZÁLEZ ALSINA - ÝREMBE’YPE: Comedia cómica en tres actos (Teko rechauka retia’e mbohapy pytu’upe ijapohare)
4.-NÉSTOR ROMERO VALDOVINOS – MBOKAJA HA’EÑO: Drama en 3 actos (Teatro “Estudio Libre” de la Misión de Amistad. Temporada 1974)
5.- ROQUE CENTURIÓN MIRANDA – TUJU: Drama en 3 actos, en guaraní.
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