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miércoles, 20 de abril de 2011

NELSON ROURA - NENÚFAR DEL SILENCIO (POESÍAS) - Edición, notas y hemerografía de MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ. Prólogo de JOSÉ NEISTEIN. Ediciones DIÁLOGO / Editorial EL AUGUR.



NENÚFAR DEL SILENCIO.
POESÍAS DE NELSON ROURA
Edición, notas y hemerografía de
Prólogo de JOSÉ NEISTEIN.
Ediciones DIÁLOGO / Editorial EL AUGUR.
Cuadernos de la Piririta Nº 16.
Asunción – Paraguay 1996 (149 páginas)


PRÓLOGO
NELSON ROURA O LA EXPLICACION DEL RUISEÑOR
Una tarde de verano, en 1968, conocí a NELSON ROURA en Asunción. Nos acercó un amigo común, JUAN CARLOS DA COSTA. Y luego, la pasión por la poesía nos uniría para siempre. El destino fue cruel con Nelson y Juan Carlos: el primero, poco después sería llevado por la terrible enfermedad que lo atormentó; el segundo, sería muerto a tiros, pocos años después por los representantes de un injusto orden, que él tanto quería cambiar. Ambos eran jóvenes. Muy jóvenes. Y su sacrificio me hace recordar los sacrificios exigidos por los dioses de la antigüedad, cuando los escogidos eran siempre los mejores, a fin de aplacar sus insondables exigencias, y de rescatar, con su muerte, la vida de la comunidad.
Pocos fueron mis encuentros con Nelson, pero fueron marcantes, inolvidables. El tema de las conversaciones era siempre la poesía, sus problemas, su técnica, su alcance. Un poco de teoría, un poco de práctica. El denominador común dispensaba minucias; ellas ya estaban sobreentendidas, y sólo las grandes líneas importaban. En esos pocos encuentros, Juan Carlos siempre estaba presente, y siempre contribuía a la intensidad del diálogo. En conversaciones aparte, y durante mucho tiempo, Juan Carlos y yo tejíamos los motivos esbozados en los coloquios con Nelson, profundizando en los problemas sugeridos. La magia, el pudor y el recato de Nelson impedían que eso fuese hecho en su presencia. Con la muerte de Nelson, ocurrida pocos meses después, y pasado el shock., Juan Carlos y yo, y enseguida con Miguel Ángel Fernández, comenzamos a pensar en la edición póstuma que hoy ve la luz, casi veinticinco años después. Primero era preciso reunir los papeles para poder seleccionar los poemas que serían incluidos, y después se imponía una forma.
Por aquel entonces, Nelson ya nos había legado un pequeño libro de poemas publicado en Asunción algunos años antes de su muerte, más los textos cuya selección es hoy impresa. Juan Carlos reunió los papeles que pudo encontrar y con la colaboración de Miguel Ángel hicimos la selección. No eran muchos y es posible que el propio Nelson hubiese descartado y destruido poemas y variantes a las cuales nunca ya tendremos acceso. En todo caso el legado de Nelson fue pequeño, y la selección recayó sobre los trabajos más significativos. Varios de ellos sobrevivieron apenas como fragmentos, y como fragmentos aparecen en este libro.
Después de eso, durante años, no leí los poemas de Nelson, y fue gracias al entusiasmo inquebrantable de Livio Abramo que este proyecto fue retomado hace algunos años. En el reencuentro con los textos, y con las nuevas perspectivas que sólo el tiempo y la distancia son capaces de dar, la poesía de Nelson ganó inmensamente. Su obra tiene una centella de genio y guarda todo el frescor de las pasiones de juventud, la certeza de las intuiciones fértiles y la expresión del artista nato. Su poesía conjuga el lirismo de la gran tradición romántica, la paradoja de las asociaciones surrealistas, el humor acre de la poesía satírica y la dimensión épica de la conciencia social y política. La vida breve de Nelson Roura, la intensidad de las emociones, la agudeza de su intelecto y la pureza de su postura lo aproximan a sus pares, los poetas románticos del siglo XIX, y, más recientemente, de Lautréamont, Rimbaudy García Lorca.
Con extraordinaria madurez para sus veinte aòos, Nelson Roura usó con gran propiedad el verso libre y la metáfora, la elipsis y la hipérbole. Su virtuosidad viene siempre acompañada de substancia, y sus asociaciones de imágenes verbales nos obligan a redescubrir, de verso en verso, el potencial inusitado, insospechado de la palabra y de su fuerza y plasticidad, como sólo a los poetas genuinos es dado revelar. Al mismo tiempo que expresa las realidades sensibles, también evoca las dimensiones cósmicas. La idea de lo perecible y la intuición de lo duradero se conjugan en su sortilegio.
Su libertad poética lo lleva a extraordinarias metamorfosis anímicas: el clavel es sigiloso, se refugia en los brazos del poeta y penetra en las profundidades de su alma. La espiga se hace fruto y declina el silencio, como si dispusiera del libre arbitrio. Y la flor no es solamente bella, es también pensativa. El silencio conventual es blanco y se materializa en forma de flor. Piedras perezosas se unen en arquitectura soñolienta. En la Alhambra, las aguas susurran amores. La propia Alhambra está hecha de alhambra. Las énfasis expresivas brotan a menudo en sus poemas. La belleza del cisne, símbolo de su amada, transpone las contingencias humanas a niveles ideales, donde la perfección es más viable. Y en el amor, como en Platón, el conocimiento se consustancia: "en ti y en ti, esposa preferida, enseñanza sin secretos... enseñanza sin misterios". El poeta, con todo, nunca pierde su distancia crítica, y permanece "infiel a la creencia". Su fantasía vuela y su intelecto observa: "sueño sin soñares".
Pero no sólo de contemplación vive el poeta. "La sombra está en la acción, en la acción del amor". Y aún más, en la acción política: "Acaba tu pena, sí, el maldito esclavista murió en tí!". Por lo demás, en la poesía de Roura, el amor es frecuentemente acción, y la acción amor. El mundo moderno es visto con mordaz ironía, pues "los nietos de Cristo juegan con portaviones sin esperar la verdad". "CALEIDOSCOPIO" es un poema que pasa revista a los absurdos y los desmanes en Corea, en Vietnam, en la China, en la Unión Soviética, en el Brasil y en el Paraguay, dándoles un tratamiento caricaturesco de teatro de fantoches, parodiando los acontecimientos históricos con melancólico, fino humor. En ese poema, Roura se aproxima a MAIAKOVSKI. "PRISIÓN DE LOS SUEÑOS" a su vez, recuerda las imprecaciones de los profetas del VIEJO TESTAMENTO y la exuberancia de las imágenes de la poesía árabe clásica. “NUMINISCENCIA" es una vigorosa exclamación de la conciencia histórica y de la conciencia filosófica, perplejidad ante la teleología, de los fines últimos, de la agitación constante que es la vida, tantas veces sin sentido: "oro sé y oro es, basta con decir plata sé y plata es".
La sensibilidad de Roura ante varios problemas de la filosofía se manifiesta de múltiples e inusitadas maneras, apuntando al meollo de las cuestiones con intelecto y pasión: "y clavo mi arpón en el vientre de todas las verdades". Roura usa la tautología y la redundancia para ampliar las dimensiones del misterium tremendum: "Aguamanil, aguamanil, muere entonces sólo una vez al pie de tu silencio silencioso". La imagen del concepto es elocuente, tangible. El tiempo, la dimensión que se nos escapa, angustia al poeta: "ay ontos, daimon de cara prismática, sálvame del momento". La reflexión sobre el infinito asume formas de intimidad palpable, y se materializa en un "espejo en que el infinito se arregla su cabellera", o es registrada como una sucesión de infinitos cada vez mayores, cada vez menos tangibles: "después del abismo, un nuevo abismo". La experiencia interior de la dimensión del tiempo es muchas veces proyectada de lo trascendental hacia la naturaleza, donde el poeta ve "tus rosas tempranas y claveles de mediodía". La finitud de la duración de la vida humana también encuentra su imagen en la dinámica del universo, donde "van los ríos a dar en la mar que es el morir". Y la indagación prosigue: "¿Vale el tiempo lo que este reloj llamado destino?" Responde el estoico entre dos fuegos: "Temía a la muerte? ¿o temía a la vida?... Acaba tu destino". La conciencia de la angustia existencial no lo abandona nunca: "Ay, alma, larga es tu condena". Gracias a la creación, el hombre sobrevive en su obra: "Gigante muerto, y un muerto que vive". En su fantástica cosmología, la tierra, el agua, el fuego y el aire, los cuatro elementos aristotélicos constituyentes del universo, aparecen con valores propios, simbólicos o transfigurados en dimensiones emocionales. Y el lenguaje expresa la conciencia de sí mismo: "Alcuino, enseña la gramática con majestad!" Y la experiencia política está siempre acompañada por la experiencia ética: "La violencia destruirá la máscara y pondrá en el corazón la máscara del dolor".
Pero el poeta se identifica más con el mundo sensible. Los colores están presentes en toda su obra, sea como recurso retórico y descriptivo, ;sea con alcance simbólico o psicológico. Y es constante el testimonio de su pasión sensual por la belleza de los materiales: "Nácar en tus dientes, y aljófar en tu rostro". Gran parte de sus metáforas se valen de los colores, de las flores, de los elementos de la naturaleza, y en varias instancias, su amor por la naturaleza, por los materiales y por la música los funde con raro acierto: "Y el gato de seda muere sin cantar".
La música ocupó un lugar importante en la vida y en la poesía de Nelson Roura, "en Bach educado por sonoras, solemnes catedrales..." "cuando su música hacía ya cenizas en la noche". Frecuentemente, la música es encarada como una forma abstracta de arquitectura, majestuosa como "el grave acorde de la blanca catedral", y por tanto usada de manera figurativa, pues la propia arquitectura se expresa, se afirma como música materializada. A veces ella simboliza las indefiniciones en "borrosos pentagramas de música incierta, inmortal" o bien sitúa las imperfecciones a través de su propia afirmación: "Tú eres imperfecta noche, en los días cantados". La naturaleza misma está impregnada de música. "ritmo de azahares... es mañana que ilusión hace canción" y, todavía, la música recibe tratamiento surreal en imágenes anímicas como "melancólico piano" y "giratorio violín".
El surrealismo también ocupa un lugar destacado en su poesía, menos como movimiento estético constituido que como recurso expresivo, presente en varios poemas significativos. Hay personajes que "cometen crímenes de terciopelo", ... "un revólver perfumado humea sobre la víctima". Hay también "fusilamientos a discreción", y el poeta se ve rodeado de "húmedos verdugos".
Pero es como poeta lírico que Nelson Roura alcanza su apogeo. El amó el amor y lo definió como superior enfoque, claridad y simplicidad: "el ancho mar separa el amor del deseo". Su lírica conoció tanto momentos de ternura y delicadeza como vuelos de inspiración mística: "Eres pura y preciosa como la ley de Dios". "Tú... hija de una flor sin simiente, flor tú misma de pétalos de aire". Sus pasiones vagan por el universo: "Aspiré el viento del vacío... Marineros de esas aguas cansadas. Vamos a Arabia, amiga mía, allí donde se tuestan los soles en la arena". Allá, "el silencio traza su órbita, en el corazón de tus ojos". Panteísticamente unido a la naturaleza, "el sol es pasto de mi loco mirar". De vuelta al nivel sensual, el poeta pide a su amada: "Cúbreme de besos y arréglame el cabello".
Dentro de la lírica del poeta hay un sentido de inquietud, sentido dialéctico de la existencia como combate a la inercia, al inconformismo, perenne en el hombre creador: "Y traigo en mis manos una paz que es la guerra". El paso meteórico de Nelson Roura por la vida trajo un rayo de luz a todos cuantos se aproximaron a él, y ciertamente traerá inspiración a cuantos lean y relean sus poemas. Hago mías sus palabras: "libre, fatuos fuegos, lleguen e iluminen!" Volando como un ruiseñor perplejo en el cosmos, "era su alma simple canción".
JOSÉ NEISTEIN
Washington/San Pablo Julio de 1989.


“Y olvida el silencio
Que respira en el silencio”

I
HIMNOS Y CANCIONES

HIMNO
EL CORAZÓN y la piedra,
el amor y la cadena.
¡Oh si pudieras, amor,
cantar himnos triunfales!
El himno triunfal
Con óseos elementos
y nácares extraños, mezclando
todo lo absoluto, quisiera hacer
de la cárdena roca
brotar óleo
y mirra, depurada mirra.
¡Me dueles, amor!
Y tú, bajel sangrante,
va, va, por las olas desnudado, va!
¿Oh, mar de los suplicios,
sangras?
¡No sangres más!
Con óseas cuchillas, desangran
desangran el corazón.
¡Un clavel tatuado,
en tu rodilla derecha,
también sangra, sangra!
¡Cuánto esperé, cuánto!
El malecón estrecho
respiraba el agua
amarga; y las grietas llenas
siempre, de lágrimas.
¡Porque más allá de todo entendimiento
y cerca del crepúsculo, cerca,
un himno triunfal
he de levantar!
Verde y de seda, turbio y tranquilo,
el vientre de las ovejas,
inundado por las hierbas, verde
y tranquilo...
¡No será su canto
el que los degollados
cantaban a voz en cuello!
Cercaré los espinos
con rosas; y exprimiré las serpientes
diente por diente; y ojo por ojo
caminará la belleza con sus pasos de gacela
y sus delicados cuernos de azabache.
Ya no habrá paz.
¡Todo será guerra!
Y este himno triunfal
estallará en cada corazón
como ola sanguinaria.
¡Cómo dueles, amor!
El viento, corsario de mis penas,
me acerca el murmullo salvaje, imaginario
de las olas en la playa.
Y clavo mi arpón
en el vientre de todas las verdades.
Y lloro por ti, mi dulce
amor.

AMOR Y FUEGO
LA VIOLENCIA destruirá la máscara y pondrá
en el corazón la máscara de dolor.
La gota del dolor,
La violencia, oh madre, más madre
que la amante noche,
nebulosa luz
de oculto santuario, ramo
de oraciones rojas y de flores
a cualquier precio
vendidas.
Tras las cortinas rojas,
la violencia:
su pelo rojo, con el rayo
de sol brillante y opaco
ante el mudo resplandor.
Cien soles, soles,
y cien lunas
debajo de la tierra.
Flamígeros, Etna, Vulcano, tempestuosos,
tempestuosos, me decís:
aquí estamos... Y con gran dolor,
de luz dolor,
tu presencia sentimos, subyugante,
submarina, nacida subterránea,
tu presencia,
en el cálido guijarro y en el
temblor de una tierra estremecida.
¿Fruto de un parto rojo?
¿Tu presencia,
rara, incandescente, quieta y rugiente,
salada y murmurante, nos oprime el corazón?
¿Y afinas, violencia, un violín negro, de reflejos
claros y lavas cuchillos de sangre
en tu blanco dolor?
¿Preparas la tragedia, oh violencia,
Clitemnestra universal?
Gimo y me escuchas,
la rama de laurel se agita,
la rama de laurel se agita,
la llama asciende, muere, cantar, amar,..
Sólo yo, quedo yo solo,
y el universal silencio,
inmóvil ante la
tumba, se agita y
muere, también muere,
por debajo del aire helado.
¡Espiga, hazte
fruto, declina el silencio!
Ama el canto.
Violencia, canta tú también.
Canta, flor, canta, flor y en tu lugar
la tarde verá un lirio,
volará quieto, como el día.


II
MARES, DESVANECÉOS

TRISTE
GONDOLERO, la fortuna en perlas
del amor crece al borde
de la laguna al borde,
crece y van los ríos
a dar en la mar que es el morir,
como si fuera viento tu canto,
viento tu canto,
el río tu canto, viento.

OH LIBERTAD venida ya
de la profundidad del mar
a morar en la laguna.
Triste despedida a los que navegan,
mirar en el espejo veneciano del mar
tu rostro, marina, contemplar
el paisaje tremelante de barcas,
sus velas tan blancas.
Oh mercaderos de la noche plácida
no robéis la plata del cordero
y el oro de los mares
y ónix de las tumbas.
Sed fieles a la brisa,
oh barcas, oh remeros de ojos de vidrio,
oh barqueros del sol de fuego,
llevad vuestro canto a la playa
donde moran las aves
y entonces buscad la libertad
en los suspiros.
¡Oh viento, oh rosas de la libertad!
Oh viento, oh oro,
sed como ensueños en el fuego,
de haber sublimes llamas.
Libres fatuos fuegos
transitan entre el mar y la aldea
bajo la lluvia de marzo
viviendo en dulce calma,
¡Lleguen e iluminen!

NACENS
ASPIRÉ EL VIENTO del vacío
y rugió ese viento al margen
de tu amor: ay, caléndulas de plata,
como cantáis vacío y grisaduras rotas
al borde de ese amor desesperado,
al borde de esa luz.

Marineros de esas aguas cansadas,
blancos perros viejos,
mares, desvanecéos
como si heridas celestiales
cantaran navajas relucientes, achicorias,
achicorias, alhelíes,
todo un mar desnudo

y una condenación ataviada de rata de proa,
en un festival,
fiesta de disfraces,
nunca igual, verde, alta,
hija de una venganza deslumbradoramente
manifiesta a Dios.

Ricos, pobres, volvedme a mi mundo!,
gritas, tú,
hay libertad! Champaña de plata
para la libertad!

Cascabeles, sonad despacio,
música perfumada
para mi amor.
Como ancla vieja cantando
y herrumbrada
en medio del coro
de tritones, pólipos y medusas,
trinicorontes, najas blancas
y cupidos azules.
Singing in the sea.

Oh mercenaria de pelo castaño,
arrodíllate frente al horizonte
y ofréndale
el mirto puro de tus oraciones
tranquilamente pacidas por
una oveja amarilla, ignorante del mar.

Marina ella también?

Como tú misma, esbelta doncella,
doncella de San Marino,
marina vieja...
Vamos a Arabia, amiga mía,
allí donde se tuestan
los soles
en la arena.

III
FLOR PENSATIVA

FLOR
EL LOTO PÁLIDO de tus mejillas humilla
a la rosa blanca amor amor.
La bella tarde cruel
besa al lirio del poniente
y se obscurece tu mirada.
Me quemo y me quemo,
pero en tu altar no comienza
la flor pensativa.

CLAVEL
CLAVEL de ti,
tus rosas, agreste campo en que el
pequeño
saurio corría,
agreste campo;
aleluya de la mañana
y
gracias
a la tarde.
Tus rosas tempranas y claveles de mediodía.


IV
SEÑORA, MI CISNE

AMOR
AMOR, TUS PALMERAS blancas,
blancas son como la arena,
cuando canta el cisne.

De rosas era la Alhambra, señora
y aguas había
que susurraban amores.

Aguas que flores blancas llevaban,
flores en su seno
de cristal.

Ay, amores rendidos al estío,
como prímulas primorosas
del coro alado.

Zarcillos de mi amor, tintinead.
Yo te veo abajo, nieve,
sobre la estepa, flor pensativa.

De nieve era la Alhambra, señora,
y a un lado, los montes azules,
reclinados en su silencio
contra un cielo de plata.

Ay, de alhambra era la Alhambra,
señora, mi cisne.

CANTO PARA MI AMOR
I
ERES PURA y preciosa
como la sonrisa de un ave,
como un trino bordado en oro,
como la risa improvisada
de las fuentes,
de los arroyos,
de los ángeles,
eres pura y preciosa
como la ley de Dios,
la que dice:
"Ven, amada gacela,
a este bosque de amapolas
sangrientas, de rubíes y perlas
transnochando bajo el sol".

My lady,
cristiana paloma,
heredera del reino
blanco: yo te doy
el reino rojo,
acéptalo, purísima
cristiana mía de ojos de altar perfumado,
con ese incienso floral,
que la tarde, vil,
atesora.
Acéptalo y no derrames más
lágrimas en gotas:
tensión,
entre el oro y la plata,
caverna convexa
que no esconde
más que amor.
Tu vida es un poema secreto,
my lady,
tu vida es un secreto
poema,
mi luna, mi sol.
Y tu cabellera esconde
trigales preciosos
bajo ese negro mirar.

Adónde vas, asnillo,
llevando sobre tu dorso
a mi amor,
ese precioso poema
que dejó su canción
para seguir la ruta del sol.
Oh navegante, detén a los astros
y oye a las sirenas cantar:
lascivas son, ebrias son
y te aman en su son.
Son, son, son, son
canta para mi amor.
Sonda de las aguas,
que es la luz de las estrellas,
canta también para mi amor.

II
Mi amor de algodón,
quiero cantarte
como el viento te canta en el pelo:
Aleluyas, quiero cantarte,
aleluyas,
paloma de ojos grandes.
En el heno de mi voz, acuéstate,
el agua de tu boca quiero beber.
Dulce pequeña mía,
menta y ambrosía,
ya, ven.
Deja el aire impuro
Deja tu amor
invernal. Acuéstate
en el dulce viento
en la morada que es presencia
de amor.

V
CRÍMENES DE TERCIOPELO

ANACREÓNTICA
MENSAJEROS DE las tumbas,
venid!
y encontrad la sangre
y la flor en el hondo pozo.

Soldados de la batalla
que la árida tierra
mezcló con tubérculos,
marchad ante vuestros
generales, trapo, sangre y barro.

VI
RAMAS DE ZAFIR

DIVINO DOLOR
BOGAN DOS NUBES blancas
como gemelos borregos alados,
En ellos, estás tú.
Tú, tú ligera y amada,
hija de una flor sin simiente,
flor tú misma
de pétalos de aire.

DESASIDO, NÁUFRAGO, navegante sin rumbo,
transeúnte de camino laberíntico,
tu sola luz mis pasos guía.
Eres puerto y eres faro,
hoguera y llama,
donde la ciega mariposa quema sus alas.

DULCE LOCURA ROJA
MI ALMA atormentada
por los coros infernales
ve alejarse al ave,
ve alejarse al ave,
de las mañanas el ave,
cantadora ve alejarse.

ESBOZO MATINAL
ES ESTA la mañana!
un ropaje descolorido que se
apodera
del mundo; y danza sobre el filo
de un sable, entre
el fuego y la nada,
entre la dormida lágrima
y una sonrisa.

VII
ÁNFORA DE LA SOLEDAD

TRANSCURRE EL TIEMPO lentamente
y las horas, los minutos,
claveles son
de tu mano, hermana mía,
de tu boca
esmeralda,
de tus ojos abiertos
a la verdad lunar,
oh hermana, sin ensueños,
las horas tú me las das,
perlas en ofrenda,
y con ellas mi libro cubro,
línea por línea,
siguiendo el orden divino
de tu manto,
estremecido ligeramente
en el aire de la vida, en el vendaval
de la vida, en el bálsamo
de la vida, hermana mía.

SER
CUANDO uno cae,
cuando uno boga
hacia el silencio de Dios,
si el canto empieza,
si el amor ilumina,
si tú vives en mí,
triste deletea,
si tú, roja flor, eres de pétalos
y yo soy...
y yo soy; crátera, absórbeme ya.

PALABRAS
Un lenguaje
no advertido para cantar
a mis rojos hermanos del abismo,
pobres de Asís.
Heresiarca, Heresiarca,
teñido en verde,
me abrasa
un lenguaje hecho,
implacable, riguroso,
cruel y lógico,
como un coro de laúdes.
Estrellas fijas: oh ruinas
de un inmenso imperio!
Qué velos teje la luna
para ocultar su acedía!
De fuego corroído
y de olivos en ramos coronado,
llagas ungidas.
Con óleo que fluido en la piel
al calor estalla.

IMAGEN
ACECHÉ EN LA LLANURA un pato gigante
que devoraba con prisa locas ranas,
mascarones rojos y alfanjes ebrios.
Aceché el momento en que el indio
gritaba: "acá, sí, acá, las caléndulas giran"
gira tu amor ensangrentado
y bellas diademas le cubren el rostro,
naranjas y pomelos barritan el lenguaje obscuro.
Ay, ontos, daimon, de cara prismática,
sálvame del momento.

LOCA OFRENDA
TODO GIRA en torno a mí,
torbellino ahuecado.
Te amo y tú lo sabes!
y el silencio traza su órbita
en el corazón de tus ojos.
El silencio, pantera
al acecho de la gacela,
imprudente en su pequeña cabeza,
hermosa y divinamente traicionera,
bebiendo del agua salada,
sabiendo sin saber que de agua alba
mis lágrimas son.
¡Mis lágrimas, canto maldito!
El silencio es gacela
hermosa de pequeña cabeza.
Y en la órbita de sus ojos
saladas perlas..
¡Ay, beberlas! Saciar
el maldito silencio
y apurar el tósigo infame.
Gotas de sangre a mis nervios arranca!
Alba del renacer: una sangre vendí
por un blanco mirar.
Gané? Perdí?
Mágico despertar, a la puerta me llama
y dice: el rocío es temprano
y nuestras ansias
entre las hierbas
son el fruto.


VIII
CANÍBAL AFICIONADO


CALEIDOSCOPIO
EL SOL, cebado
por las ratas amarillentas de perfume,
ya podridos de ilusión,
gasta,
los espúreos centavos,
que guarda en el bolsillo
derecho del corazón.
El sol baja a Asunción
a tomar tereré,
y el patrón de la cervecería
le indica que debe meterse
en la botella.
Por qué?
Ya verá.
Explosión en el corazón.
Más abajo,
los cadáveres desnudos hasta el cuello
riendo sin motivo:
"Son ralea",
explica el duque y manda
detener el fusilamiento.
“¡Comenzad"!
Las perlas ruedan sobre
la nieve, montaña
abajo,
ay! casi aplastan a una
niña y las moscas se reúnen para
observar el curioso
fenómeno violeta.
Dios sacude
con sus carcajadas la nieve,
y la muerte trajina,
vieja por el hambre
con el dolor bajo el brazo,
maldiciendo haber nacido,
y chupando una pastilla para la tos.
Un mujik revienta pulgas
con el extremo de un látigo
sostenido por el terrateniente del Koljoch.
Los militares del Paraguay
se pasean por las plazas
primaverales
llevando cuadernos bajo el brazo
como si fueran a la escuela.
Bum! Bum!
-llegó la navidad.
Todos, vamos, en fila,
a cantar en portugués
tiempos de amor.
Beethoven se abraza
a una columna queriendo
explicar la luz.
¡Lluvia, canta!
Mao Tse Tung
se limpia con el pañuelo amarillo
la sangre que le ha producido
el choque.
En Siberia está mi amor!
es la nieve
jugando con el sol;
y una rosa en sus
cabellos blancos.
Floración
de nieves sumarias
junto al sol.
En Paraguay celebran
el curso del río
y el discurso.
¡Mariscal del Campo,
mastica las hierbas
y no pisotees las
florecillas!

PRISIÓN DE LOS SUEÑOS
LA LÁGRIMA está tuerta
y un corazón herido
lo sabe, lo sabe: cantad, cantad,
apetitosos gansos, rociad, apetitosos gansos
con vuestra sangre
la bandeja de plata.
Es hora de que las axilas del mar
nuevamente se inunden
con las olas: proponédlo al parlamento
llamado amor
y que el lord mayor en persona
escupa sobre el yate
maldiciéndolo.
Insanas horas,
coged vuestra esencia, más allá
de vosotras mismas.,
Pavos, patos, en fila,
al estofado.
Las lechugas:
al horno!
Los colibríes,
desplumádlos!
La sangre no la bebáis,
malos cocineros!
Dejad que hierva
bajo el sol.
Romped todas las vallas
y escapáos, caballos marrones,
y vosotros, dichosos macarrones,
dejáos comer por ese gordo señor
de hondas pupilas;
y vos, señor y perro
de vos mismo,
alteza
alae
alae
descended al hondo pozo
donde revientan vuestros hermanos,
carroña y lepra
de sus ojos sombríos.
PRISIÓN DE LOS SUEÑOS,
carroña llameante,
aluviar latir de una sangre
incógnita.
¡Morid de una vez, palomas mías!
¡Barro colorado,
extasíate en el azul,
como si tu noche fuera
una piedra!
Arrójala en la nieve
del abismo
y tu nariz anaranjada
tórnase amarilla
por amor al pasto lívido
de tus pelos.
¿Y esa sonrisa en tu rostro?
¿Es incienso tu sonrisa?
¿Ovejas blancas son tus dientes?
¿Ovejas negras las olas de tu cabello?
¿Caballos van a la mar?
Negros, blancos y rojos
por el profeta conducidos.
En sus lomos llevan gatos,
incógnitos herederos
del príncipe azul.
Maderas terciadas
torcidas, pulmonosas,
agitadas corolas flacas.
¡Rey sin reino, come!

NUMINESCENCIA
AHORA EL ROJO color
tiene canciones azules,
saladas y dulces
canciones azules de piedra.
pero, señores, la luna
me ilumina
y el sol es pasto
de mi loco mirar.
Avancen, ya, lentamente,
dulces guerras
de mi amor;
los sueños cobijan, pardos,
ensueños naranjas,
y la tripulación dignamente ha
zozobrado,
y la ilusión
esconde el casco bajo algas,
Rosáceos dedos de la aurora,
oculten a los asnos
recamados de oro
y naveguen rítmicamente
hacia el sol.
Ya oíste, majadera de pelos curvos, ritmos,
¡ven!
Esa camisa sangrienta
no explica tus males,
alma desvencijada,
carroña pura.
En una encrucijada
a diez mató.
¿Vale el tiempo lo que este
reloj llamado destino?
Relojero de mis penas,
condúceme en tu barca,
hacia esa ensenada,
sincronismo de mi alma y la suya.
Y ustedes, dejen a Keats
que explique al
ruiseñor.
Retretes de plata,
latas sin destino,
canta tu flácido
corazón; y esconde tu garganta impura
bajo el brazo
del aguacero final.
Ya cantaste, deja de hablar:
tu lengua es
la blasfemia, sacrílego don:
y ríen las palabras porque ríe
tu gaznate, prostituta rosácea,
deja de hablar,
Las cotorras, ahora,
se van al norte.
Mi camastro huele a serrín.
Dejen, miserables, que el perro
orine en paz, levantando
la pata velluda
contra las blancas paredes
del dulce manicomio.
La grasa te han lavado
como si fueras maniquí
y yo he quedado
tendido frente al pozo de
negros dientes;
¡ay, noche de mi luna y de mi duelo,
déjame morir!
Ninguna de mi sangre, manantial y rubí
de mi sangre,
mírame a los ojos,
déjame morir!
Astillas de acero
del vientre de dios,
plata infinita de sus ojos,
oro de la mañana,
¡ reuníos!
¡ reuníos!
en la plaza frente al palacio
hemos de matar al
rey. No lo queremos
vivo, no.
Condúzcanlo a la divina
realidad. Ajustícienlo.
Carniceros en fila ¡matad!
deshojad el oro de su
carne y usádlo como alfanjé
para separar
su cabeza de sus hombros: ¡hombres,
sed prestos!
Ya el rey muerto ha:
su sangre es custodiada
por 20 guardianes
de dientes de tiburón;
y 20 jardineros lloran
sobre los árboles pálidos
su amor, y la luna
parece custodiarlos.
Para relatar una historia
necesidad no hay
de mentar el tema;
basta con decir:
oro sé
y oro es,
basta con decir
plata sé
y plata es.

IX
ACCIÓN Y PASIÓN

AQUÍ
DISIMULA EL SUSPIRO con un canto
y contempla, en la distancia
el éxtasis en el vientre
de las nubes.

ACCIÓN
ACUÉSTATE CONMIGO esta noche, gitana,
acariciaré tus cuernos claros,
candelera de tílicas almas,
albúmina y prédica
astrolabio nocturno, canción sin cadenas.

Hoy debo arreglar el jardín con podaderas
de sílice y porcelana,
y el paisaje azul se limpiará la boca
con servilleta amarilla.

Crótalo, la rana bebe en el estanque
y la reina se queja
de dispepsia crónica.
Los perros se orinan en las iglesias,
en las esquinas, donde el negro cura
confiesa, cabizbajo.

La guerra de las rosas va por parte más mala:
dardos, miradas de amor,
a los ojos se arrojan.
York y Lancaster se unen.

Amor de los amores,
fragancia sempiterna de licores
de tu alacena, viuda parisiense.
Arrójame tu bendición.

Una rupia vale tu destino,
mujer de tres ochavos.

Flor cadenciosa,
baña en el muelle tu cuerpo
de almendras.
Y el golfo de Omán será tu refugio,
perla de ostra despedida,
sin fragores de almíbares todavía.

Infierno sin cerrojos, fuego despedazado,
horno al par de la mar.

SOBRE LA CUERDA
ESTOY EBRIO DE champaña degollada
por aceitunas verdemar,
al pie de una colina lustrosa
en Grecia blanca de oraciones malas.

Oh vuelves, cantor, cantor,
a modular el son,
en mi alma vuelves
a modular el son.

Ríes, grácil, esbelta, ¿Darisia?
¿Apoyas tu mano lábil
sobre un piano exquisito
para hacer espirales de humo con tu voz?

Las velas pensativas murmuran canciones
arrepentidas
y sobre un trébol floreciente
un boj ceniciento
solloza
como guitarra esplendorosa...

Y al barquillo le cruzan latigazos en el rostro.
Bermejas, heridas bermejas, apacentad
el recuerdo
y saquen las campanas de su vientre
su aire lánguido.

Veo el vientre de las musas desde acá.
es seco y flácido, como uva
secada al sol...
Es armonioso el tardío
eco de los valles conducidos
hacia el poniente
por un sol cándido.

Y traigo en mis manos una paz que es la guerra.
Y alguien escribe:
"paciente oveja, sé pastor".

SAFARIS EN LOS CAMINOS polvorientos
de la noche, trae el viento
el lúgubre quejido de la espera.
Ay doliente prado
de flores resucitadas.
Otoñal paz
del ave alada,
como quiebra el sauce la canción lánguida
del clemente estío.
Oh basta, cancelad
el sueño
hasta el rojo sombrío
en tu pasión vespertina.
Inaugurad el cántaro
sombrío
y quebrad el ansia.
Dan ánforas
las muchachas
bellas al agua rompiente,
ánforas curvas hechas
para el canto,
vestidas de algodón
las muchachas
del viejo puerto.

PASIÓN
YO ASPIRÉ EL AROMA de las lilas desiertas
y se cuajaron de pasión las arenas
de un lívido desierto,
Cuathemoc, tañía el arpa, tras blanca esperanza.
Era mi corazón un ave de cristales encendidos.

Y tú me preguntabas, preguntabas acerca del destino.
Huyeron las novias del pasado hacia un mar sin costas.
de arenas espléndidas a inquirir al ave de los vientos
acerca de una paloma muerta.

Rex, rex, pax in cella tua,
como si la abeja destilara sólo espuma
y las espinas coronaran la calva sien.

Collares de dientes de tiburón,
amados, a la sombra de una esperanza,
te regalaré
en bandejas de sargazos.

Al son ríspido de tus dientes ásperos y sonoros,
bailará el can can
y mudará tu piel en ordalías lechosas

Los talismanes apenas existían para tu vida sincera,
leños y rajas se amontonaban en el patio,
oliendo a una humedad de bosque muerto.
Acuoso y bermejo, para libaciones nocturnas.

Integración y desintegración
volarán de aquí y de allá
en tus senos y al compás
de la flor de tu vientre...

Pero ¡ay!, un encendido fanal
te mostrará las piernas blancas, desnudas.

X
MUERTE Y VIDA

TEMÍA A LA MUERTE? O temía a la vida?
No puede decirse.
Aceptaba su destino.
y amaba también las frutas maduras:
era su alma simple canción.

KALIMA
¿POR QUÉ será
que en la vida
gitanos se pasean en mi alma
y lavan su lírico sudor
con lágrimas,
mortaja transparente de la carne?
Cúbreme de besos
y arréglame el cabello.

EN MI TIERRA, la copla vagabunda,
lejos de la libertad,
cuando soñar a la proporción
iguala,
níveas ánforas, tornasol viviente,
la porcelana azulenca,
la proclama azulenca,
insinúa
la antigua laca viviente,
cristal y flores y figura,
la estatua sueña inmortal;
oh yeso azulmarino,
oh forma despojada
de iridiscencias, inmaterial.
Cuántas esculturas bajo el atrio
-la lluvia
predican del sol su blancura
y lejos ya de la copla
una delirante demiúrgica
figura,
la que cuanta noche predica.
Dos varas, dos motivos,
y azul.
siempre lejos del mar,
la cornamusa gris
y la velada canción, sus ojos
tornan a bruma.
¡Oh sones ya anunciados,
por ellos velan los serafines
del río;
seráfico, seráfico coro!
siempre la vigilia en las horas, siempre el
limpio canto
de las huestes, oh armonía fulgente.
Al mar los sones más hermosos,
entre esculturas piadosas
de cal marina,
bate el viento su sueño
de dragón,
su luz grandiosa,
su blancura piadosa,
sus aves de radiosas plumas
trémolo, espanto, ¡oh color!
oh pavor, lejos del mar,
oh libertad, polemarca,
estudio la ligereza
de las blancas estatuas, semidormidas,
bajo el sol de yeso.
Blancura infinitamente más hermosa,
más que la luz matinal,
es relieve de oración en brumas
y es una especia de cisne solar.
Oh horas siempre ansiadas,
ancianas siempre,
balancéanse sirenas
en lo hondo del mar,
en la profunda paz,
y a ti te toca esta flauta,
discípulo de Pan,
un aire siempre piadoso
ven y aleja la bruma de este barco
y ultima su tristeza
con olímpica guadaña blanca,
los sones siempre obscuros,
dones sin materia, de voz pánida,
lúcidos y de vaga forma,
reposan, se sumergen,
tristes motivos, musicales ayes.

Tres historias en la época.
Cuando el amor se canta,
cuando la salvaje canción
de la guerra, y lo demás...
Al vislumbrar el acero
con mis ojos ciegos,
al oír el cazador disparo
con mis oídos sordos,
huye en blanco corcel
cantando canción esquiva
y canción de fiesta.
Tres cuentos narrados
en esa época, cuando,
"libérame de las promesas"
el criminal decía.
hurté monedas y vidas,
tres cuentos jocosos y trágicos
"Yo relataré el primero"
En esta región de pinos,
en navidad.
la noche más hermosa
para los pobres, los niños
y los ángeles
en una choza de negra madera
clavó el horrible loco la daga
en el enfermizo pecho
de la princesa enamorada.
Tres cuentos, jocosos y obscuros...
Canción total para el olvidado
y para el cura,
un insecto es una sombra obscura,
un ave es una sombra clara,
las alas baten el huracán
y extraños son a esta casa
los que no son bienvenidos:
"el camino del mar,
el camino de la sierra
(el camino de la verdad),
qué belleza nocturna!,
Con hacha corté el puente
y el asedio con la inmunda peste
horrible fue.
"Las cosas que te pertenecen
son esta lámpara, este esclavo
y esta brújula,
estas te liberarán de la vida;
no te miento
y he aquí me testamento
y el testamento de tu muerto padre
"Edifica una mansión obscura
y una mansión celeste
entre las ruinas nocturnas,
cabalga con el viento,
el hijo de mirada mía, luchando tenaz contra la
maldición, y lo demás...
edifica esa casa
en la ciudad de los pobres".



COLOFÓN
NELSON ROURA Y LA GENERACIÓN DEL 60
En la década del 60 aparece una nueva generación poética en la literatura paraguaya. Algunos de los integrantes del primer grupo -en el que se encuentran nombres como los de FRANCISCO PÉREZ MARICEVICH, ESTEBAN CABAÑAS, MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ, OVIDIO BENÍTEZ PEREIRA, ROQUE VALLEJOS, a los que hay que agregar el de un poeta un poco mayor, LUIS MARÍA MARTÍNEZ- editan sus primeros títulos al iniciarse el decenio o un poco después y se nuclean en revistas y sellos editoriales como DIALOGO y ASEDIO, cuyos títulos irán apareciendo irregularmente durante toda esa década e incluso mucho después.
En 1964 surgen nuevos nombres, un poco más jóvenes, que tienen como centro aglutinante, en un primer momento la revista y ediciones PÉNDULO y, un par de años después, la revista CRITERIO. En la primera, JUAN CARLOS DA COSTA, NELSON ROURA y CARLOS PODESTÁ son las figuras más visibles. En la segunda, RENÉ DÁVALOS, ADOLFO FERREIRO, GUIDO RODRÍGUEZ ALCALÁ, BASILIO BOGADO, JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ. Todos ellos venían a constituir el segundo grupo de la generación.
No es ahora ocasión para examinar los matices que separan a estos grupos en el orden estético e ideológico. Resulta importante, en cambio, señalarlas coincidencias de sus posturas personales y generacionales.
La década del 60 ve emerger en toda Hispanoamérica, y también en el Paraguay, una nueva sensibilidad vital y correlativamente, en la práctica poética, se construye un sistema expresivo que se aleja ostensiblemente de los rasgos estéticos de las generaciones anteriores, sobre todo respecto a la precedente, la del 50, a la zaga ésta, en líneas generales, de las tendencias dominantes en la del 40.
A pesar del abuso que toda generalización suele implicar, quizá deba indicarse como denominador común de la nueva poesía la tendencia a configurar los universos significativos del poema a partir de un concepto formal menos preocupado por la imaginería verbal y más atento a la eficacia comunicativa y la fuerza de la expresión, aun en los casos de mayor complejidad en el orden de los contenidos.
Por lo demás, la poesía de los años 60 se halla impregnada de preocupaciones políticas y sociales radicales, además del stimmung existencial propio de la época. La idea del "hombre nuevo" como correlato necesario de todo proyecto revolucionario está presente en la mayoría de ellos e informa sus producciones, aun cuando aparentemente éstas se den como hechos puramente estéticos. Es, a mi entender, el caso de Nelson Roura, poeta de sensibilidad refinada pero dispuesto, cuando la ocasión lo requería, a asumir los riesgos del compromiso ético y político en la literatura.
Roura fue uno de los puntales de la revista PÉNDULO y con su primo JUAN CARLOS DA COSTA conformó lo que podríamos llamar el ala izquierda del grupo aglutinado por esa publicación. Cuando un sector del mismo optó por la complacencia o la complicidad con la dictadura stronista, comprometiendo la orientación de la revista, ellos se alejaron. Cuando se funda la revista CRITERIO, ésta sí definidamente marcada por el pensamiento de izquierda, Da Costa y Roura se integran a ella inmediatamente, cosa que sucede también con algunos de los miembros del primer grupo generacional antes mencionado. De esta manera, los diversos sectores de la generación del 60 se reagrupan naturalmente según los polos ideológicos y estéticos de la época: por un lado los poetas de tendencias radicales en los diversos órdenes, y por el otro, los indiferentes y los complacientes (cuando no directamente cómplices con el stablishment).
En aquella década de luchas, desgarramientos y también deserciones, la generación del 60 sufrió dos bajas absurdas. En un mismo año (1969) fallecen RENÉ DÁVALOS, en un accidente, y NELSON ROURA, víctima de una extraña enfermedad-que tal vez fuera simplemente una angustia mortal.
Siete años después, JUAN CARLOS DA COSTA, primo de Nelson, al frente de un movimiento guerrillero urbano, cae en un enfrentamiento con la policía stronista.
El destino de los integrantes de aquella generación revolucionaria ha sido diverso. No es el momento de hacer el recuento de sus avatares o el escrutinio de sus producciones, pero al final de este volumen de rescate de la poesía inédita de Roura, quiero dejar constancia y hacer un acto de reafirmación de los valores sustentados entonces y todavía hoy vivos en el corazón de muchos de los que sobrevivimos: la poesía, la libertad y la igualdad solidarias siguen apuntalando nuestros actos y nuestras palabras.
MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ


NOTA BIO-BIBLIO-HEMEROGRÁFICA
NELSON ROLANDO ROURA DA COSTA, hijo de Roberto Roura y de Celia Da Costa de Roura, nació en Asunción el 15 de abril de 1945 y murió en la misma ciudad el 29 de junio de 1969.
Cursó sus estudios primarios en el Colegio de San José y los secundarios en el Colegio Nacional de la Capital y en el Colegio Carlos Antonio López. Posteriormente hizo estudios en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción.
Fue uno de los directores de la revista PÉNDULO y de la audición radial TRIBUNA DEL PENSAMIENTO Y LA CULTURA. Posteriormente integró el equipo de colaboradores de la revista CRITERIO.
En vida publicó un solo volumen de poesía, dejando numerosos poemas póstumos que, después de su muerte, fueron recopilados por su primo Juan Carlos Da Costa.

BIBLIOGRAFÍA
POEMAS, Asunción, Ediciones Péndulo, 74 pp., 1965.

HEMEROGRAFÍA
Exceptuando algunas publicaciones en diarios de Asunción, la mayor parte de la producción literaria de Nelson Roura se halla recogida en las revistas PÉNDULO y CRITERIO.

PÉNDULO (1964-1965)
Nelson Roura codirige los números 3 y 4 de PÉNDULO con CARLOS PODESTÁ, y el número 5 con JUAN CARLOS DA COSTA. Roura y Da Costa se alejan de la revista a partir del número 6, que ya aparece bajo la dirección de CARLOS PODESTÁ, secundado por VÍCTOR R. CASARTELLI como Vicedirector y JUAN MANUEL PRIETO como Coordinador de Redacción.
N°- 1, mayo 1964: "Los ahorcados" (poesía), p.14, y "La aldea" (cuento), pp. 18-19.
N°- 2, junio-julio 1964: "Rapsodia de los ojos" (poesía), p. 14.
Nº- 3, agosto-setiembre 1964: "El arte religioso de D. H. Lawrence" (ensayo), pp. 11-12.
Nº- 4, enero-febrero-marzo 1965: "Canción del sol sin edad ni muerte" (poesía), p. 17.

CRITERIO
Nelson Roura aparece como colaborador de CRITERIO desde el primer número y como colaborador permanente desde el segundo hasta el sexto número, marzo de 1969, que es el último de la primera época de la revista. Sin embargo, después del N°- 2 no vuelven a salir en ella textos suyos.
N°- 1, octubre 1965: "Sangre vietnamesa" (poesía), p. 14, "Guido Rodríguez Alcalá: Apacible fuego" (nota bibliográfica), p. 20.
N°- 2, diciembre 1965: "I. En torno a la poesía social" (artículo), pp. 23-24.

jueves, 16 de diciembre de 2010

EPOCA - PERIÓDICO ESTUDIANTIL LIBRE - DIRECTOR: PEDRO GAMARRA DOLDÁN - JEFE DE REDACCIÓN: EMILIO PÉREZ CHÁVES



EPOCA - PERIÓDICO ESTUDIANTIL LIBRE
JEFE DE REDACCIÓN: EMILIO PÉREZ CHÁVES


ADVERTENCIA:   El presente trabajo, organizado por  EPOCA, que consiste en  un breve panorama cultural, se guió en el proceso selectivo, por dos consideraciones importantes:
  1. Que la persona a la que se pedía colaboración no tuviese aún 24 años.
  2. Que el trabajo presentado fuese inédito.
                 
Ilustró la tapa: JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS



Ilustración de BERNARDO KRASNIANSKY


EDITORIAL

UNA VIVENCIA

EPOCA, concluye su labor secundaria con un número dedicado a los jóvenes intelectuales y artistas del país, creyendo llenar con este breve panorama un gran vacío dentro del  campo cultural, cual es permitir la expresión de los jóvenes en un medio adverso a la penetración de nuevos valores.
   A pesar del gran avance que se ha obtenido en el campo intelectual, avance que debemos atribuir a los esfuerzos personales de los pocos interesados en el arte, se nota un estado de barbarie, sobre todo en lo que respecta al campo de las letras.
   Se vive escindido en grupos que solo recurren a las ofensas, se menosprecia el trabajo de jóvenes, se evita fingir junto a ellos, como si su trabajo y nombradía no lo distinguiera del grupo.
   Con publicaciones que cumplen funciones meramente comerciales, informativas, o simplemente carentes de una línea de conducta estable, que nos inspire suficiente confianza.
   Con editores y libreros, que careciendo de cualquier ayuda oficial, se ven obligados a publicar y vender libros, fuera del alcance del público y los convierten en objeto de lujo, accesible solo a personas que lo utilizan de fachada de una pretendida cultura.
   Creemos que solo una verdadera unión de todos los intelectuales y artistas, superando las nimiedades que los separan se conviertan en voceros de un pueblo necesitado de hombres consistentes de la etapa nacional que les ha tocado vivir.
   Por todo ello, EPOCA, en su último número de nuestra vida secundaria, invocando nuestra experiencia a través de tres años de lucha, nuestro decanato en la prensa estudiantil, hacemos un llamado de atención a todos estos poetas y artistas jóvenes, para que sean un reflejo de la auténtica vivencia juvenil paraguaya.    



POEMA

-A j. d. t
Desde muy cerca-

¡Hombre!
Hombre
hombre,
se quedó allí donde el grito vendimia la especie
para no quebrar su segundo
definitivo.
Se quedó la plegaria
al dorso del fracaso inerte.
   Ya no sobran dioses para el hombre,
ni quietudes donde hallarse,
ni sentimientos
que rompa sus horizontes redondos.
   El está doliente ahora,
la tierra y el nervio de sus manos,
el paso suyo que aún espera
el mapa exacto de las alcobas eternas.
   ¡No más dioses para el hombre!
   ¡No más estruendo!
El Proyecto ya se hizo sangre
Y duele…
como un olvido en la frente.
   De a poco se morirá también
con el verso preciso sobre el silencio
   Uno,
   dos,
cientos de yoes ya fugaces
para que no se explique su ausencia.
Y algún hosco lamento
   ¡No lo busquéis ya más!



Ilustración de JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS


CANCIÓN DE VIENTO



Deja en el árbol la rama florida
aunque el viento arrecie su látigo impío;
sobre un nido claro palpita la vida,
estamos tan solos con la mente fría,
estamos desiertos, las manos asidas,
esperando atentos el golpe de melancolía
…………………………………………..
Estamos cercados de rocas,
apretados contra paredes negras
y tétricos rincones,
sin luz y aire o tierra húmeda,
para mitigar la angustia anónima
en nuestra encrucijada.
Sedientos de voluntad o ternura,
manoteando contra el brocal desnudo
de un pozo sin agua.
Estamos así atados, destruidos, deshechos.
……………………………………………
Deja en el árbol la rama florida
aún cuando el viento se lleve los últimos pétalos
conserva en el nido el calor de la vida,
resguarda los brotes pequeños y la risa del niño,
levántate, quiérete, sueña,
aún existes.



Ilustraciación para EPOCA de OLGA BLINDER


ESBOZO MATINAL



Las flores están ungidas con su perfume
y la tierra expone sus senos,
cuando la brisa penetra en las habitaciones, melancólicamente,
y hace agitarse los tiesos paños, en triste recuerdo de la penumbra
como cuerpo sin huesos ni alma, que estáticos cuelgan.
Hay clavos en el aire
y laceran una carne abstracta, vieja
carne de orgullo nuevo.
   Es la carne que siempre amé,
y refugiada tristemente en un rincón,
e ilusoriamente alegre, y pidiendo el pan blanco
de su libertad, y desnudamente, amorosamente, ocultamente
azotada.

Mas existe la libertad?

Las paredes blancas juguetean con la brisa
y a ésta un aroma extraño la condensa
Los muebles, pálidos en la luz creciente,
quieren expresarse
y logran solo una vaga quietud de muerte.

Es esta la mañana:
un  ropaje descolorido que se apodera
del mundo y danza sobre el filo
de un sable, entre
el fuego y la nada,
entre la dormida lágrima
y una sonrisa.



EL PÁJARO



Se retuerce
el canto de un pájaro
herido.
Es un pájaro:
tiene el corazón dormido,
el buche obturado,
los riñones sangrando
y el plumaje liso.
Es un pájaro
(con plumas brillantes y hermosas)
mortalmente
herido.


 


Ilustración de A. SEPPE 

POEMA

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ


Cuando viejas escalas
largas de muerte
muda, parecías equivocarte
llamando entre tus manos
Inmolada
esa perfecta plegaria de tu ausencia
(la media luz vela cansando tus sienes
inútiles plegarias fermenten
un silencio de cirios)
Pequeños te lloramos
solitaria
parece que ladramos a la luna.



POEMA



Así como el remero capturado en el río y el sueño,
a la oscuridad o la nada que le encierran
le encuentra caminos hasta la orilla rumorosa y tibia;
así como partiendo de colores elaboran las raíces
la arquitectura lenta y amorosa de las flores
y junta el cuerpo gota a gota la sangre para hacer una vida,
así, amada, a partir de las pobres
y las míseras verdades
quiero juntar las manos junto a tu tibio cuerpo
en cuyo lago azul pone soles la tierra,
para labrar este amor con sangre, con todas
las palabras miserables
y este doloroso tiempo enfermo en el alma.
El amor es un anhelo que al recorrer las cosas
con que cuenta para cumplir su maravilla
dejaría la carta en la primera letra
si el corazón no diese se realidad
más honda: palabras como besos,
el corazón que vive el amor como la primavera.



POEMA

ENRIQUE MARIN FERNÁNDEZ


Quizás de manosear el cielo
o de vaciar la piel
está satisfecho el verbo.
Ebrio en su llovizna recogió las manos
como un rumor,
dejó el vigor, delicado
en su agonía
para enredarse a los tallos
Clamar en vano cuando se acaba el minuto.
Sentir. Sangre y ceniza
en la garganta.
Arder al borde de la palabra
y no poder consumirla.
Lo bebimos juntos,
y el verbo volvió a los tallos,
y se acostó en el pasto
para que lo pisen.





Ilustración de BERNARDO KRASNIANSKY


POEMA
ANTONIO CUBILLAS


Frío el cuerpo. Casada negra
la sangre. La sombra
como delgado latido
solitario.
La costra del alma, la
herida del viento.
El sol cabeza abajo
metido en tierra.
Plantaciones de
huesos a millares.
Resurrección de noches
La cruz bajo tierra
como único músculo
restallando en el
vacío.
Agosto de 1964



EL HAPPENING, LA ANTI PINTURA Y TODO LO DEMÁS


“CREAR una serie de tensiones con movimientos mínimos;
incitaciones sutiles que desencadenen el tedio”.
 PABLO SUÁREZ




 Después pasamos por el museo de arte moderno de Asunción que en esos días se había convertido en la guarida de Laura Marqués.
Me dijeron que la mujer impedida murió y eso me llenó más de tristeza. No es que yo sea tan demasiado sensible sino que ya me había acostumbrado a esa especie de desesperación pasiva que le salía de adentro.
No a Laura Marqués, a la otra, a la mujer impedida.
Después llegaron los jueces y nada o muy poco sabían sobre lo que se había terminado: sobre lo que ya no se podría detener. Desde que llegué no hace más que pensar en lo que se había perdido. Alguien que estaba por allí me dijo. “Usted piensa que todo se ha perdido? Mire como todo lo pierden con tanta facilidad”. Y lo le dije: Déjese de pensar y huya póngase a salvo buen señor. La lógica es para la antiestética lo mismo que Kruchev para el arte abstracto. Los valores perdidos concientemente no se puede restaurar  aunque eso sea aferrarse desesperadamente al andador de la preceptiva.
   Realmente a las cortinas no las descubrí yo, las descubrió ella tratando de justificar su insipiente sordera, su absoluto buen gusto y su gran dominio del color. En síntesis: tratando de justificar un verdadero desastre. Que risa. Primero pinta con la cabeza y años después aprende yoga por correspondencia y pinta casi todos los domingos de tarde con los pies.
   Fue en ese momento cuando cayeron las cortinas y empezó una musuquita que venia de aquí y de allá o de adentro de la Venus de Miltos impedida-muerta.
No la pintura impedida-muerta, en este caso la pintura no interesa; es nomás un pretexto para despedirse en un aeropuerto o mirar el fondo del mar evitando cuidadosamente el vértigo o la invitación de alguien que esté a su lado a caerse cabeza para abajo para mirar realmente el mar… desde el mar mismo. Desde abajo todo se ve nivelado. Los acontecimientos son formas primarias de sensaciones que nos invitan a sonreír o a jugar al sube y baja.
    O simplemente vivir (lo más difícil) o encontrarnos frente a los productos farmacoelectrónicos de Alonso que giran infructuosamente sobre la cabeza de Baby Jane destrozada por el dolor de cabeza.
   La pintura convencional se murió de vieja y la creación no se murió y tampoco se murió la imaginación y volvió a nacer lo monstruoso.
   Lo antiestético es cotidiano. Son cotidianos los ómnibus, el baño publico, el vómito, el asco y la guerra. Acaso la guerra no se un acontecimiento cotidiano?
   El happening es una manifestación de nuestro tiempo, una manifestación absolutamente plástica.
   Por ese tiempo descendió, Marvila, a la tierra sentada imperturbable sobre un cotidiano trono rodeado de símbolos antiestéticos y deprimentes como una absurda imagen de una sociedad al borde del asco y la desintegración. Durante ese happening me puse realmente serio y pensé en Alberti y pensé que la pintura comenzaba a ser un juego explosivo.
    Los jueces insistieron en conservar el sentido común y perdieron la compostura. En otro mundo también se indignaron al ver danzar a las muñecas de Marisol con la música de los Rollings Stones o cuando Jorge Romero insistió en asimilar la anti-acción del No y los plásticos del Paraguay dijeron Sí.
    Por eso y por todos los demás el espectáculo que se viene prescindirá absolutamente de jueces porque un acontecimiento no puede ser dictado por poetas decadentes que basan sus malos humores en su aversión hacia los pollitos.
    Por eso, aunque se muera la pintura, el tiempo no se puede detener.



REQUIEM
Para Natalicio González
 

 A Natalicio lo que es de Natalicio: su talento y ahora su muerte, por que de su vida retaceada por el azar político, apenas le quedó el morral de cicatrices.
    Cicatrices con glorias o sin ellas, de floración oscura o luminosa, en las batallas del honor menguado, donde ardiera la sangre del hermano como sacrílega hoguera de la raza, o en las jornadas santas donde el verbo se quebrara de luz y las ideas como blanca sangre fecundaran el vientre de la patria.
   Paradoja quijotesca la del talento paraguayo: que confunde destino con política y se lanza a la lucha por la vida, con la bacía tremolando como yelmo.
    Natalicio González llegó a las letras paraguayas de la mano de O’Leary, su maestro, trayendo como único pendón un retrato histórico, lírico de un López, fusilado con las ráfagas lústrales de una prosa de transfiguradora belleza. Desde aquel lejano prólogo de O’Leary, ambos marcharon juntos a un destino de paralelo sacerdocio político: el lopizmo. O’leary logró hechir a su héroe de mimbo épico, prole. Natalicio alcanzó a estilizarlo. El uno trató de universarlo. El otro de nativizarlo. Los dos desde entonces, a través de la historia, se constituyeron en diástole y sístole del nacionalismo paraguayo.
   Actitud que demandaría un juicio histórico que no corresponde a esta circunstancia. No por el mero hecho de su muerte, ni por falta de reverencia, pues tienen derecho a los requiem verdaderos, quienes en vida jamás le han sustraído virtudes o encubierto vicios, sino  por la perspectiva histórica corta aún. Existe todavía muchos aconteceres no escritos. Testimonios vivos que esperan la purificación de la muerte. Testimonios muertos que esperan la purificación de la vida. Hoy es el presente, y la sombra de Natalicio González, el reivindicador del indio paraguayo, se proyecta aún sobre nosotros. Cuando acabe su oscuridad o advenga su luz, entonces se dirá la última palabra.
    Mientras tanto como no somos jueces, para adsorber o condenar, sino simplemente seres humanos sensibles, solo podemos repetir la simple letanía de los justos: lágrimas para el escritor, perdón para el político.

ROQUE VALLEJOS             


POEMA



Cayendo en el ocaso
de nuestra vida
la sangre que como simiente
se agita
en estertores
creyendo en la sombra,
verdades amargas,
por el camino
de la noche empedrada de estrellas
con los brazos
quietos de indiferencias,
como viento senil
la boca reseca
de palabras
los pasos vacilantes
esperando
la salvación
con un río de adioses
el latido que el
aire lleva
y un paso roto
que arrastre la tierra roja


AGONÍA DISPERSA EN MIL RELOJES



Traer desde el fondo del abismo
Partículas de nada
sonriendo
entre las manos.

Mirar eternamente hacia
constelaciones absurdas
buscando anhelando
un signo que no vendrá.

Dibujar con maníes
en los espejos triturados
rostros enigmáticos
de musas transfiguradas
sobre monedas taciturnas.

Buscar la libertad
que
agrieta los trópicos
inunda los cuerpos
y puebla el oxígeno.

Coleccionar deseos
como si fuesen un mapa de tréboles
que gira
alrededor de mi mente

Construir laberintos subterráneos
con fósiles arrancados
al
sudor de las tinieblas.

Ese
es el monótono
destino
del hombre
hermano desconocido que a nuestro lado
y
bajo los paralelos tortuoso de la sangre
sufre.




Ilustración de A. SEPPE



ENSAYO N. 1

BERNARDO SCHWARZTMAN


El canto de un ave se prolonga en un desesperado grito. Nace un clamor
en la selva virgen y se mece la copa de un mango; sobre el mango, canta un
ave, y su canto se prolonga en un desesperado grito…
   La paloma cruza el cielo azul. La paloma fija sus alas, desaparecen sus
ojos y sus patas. Un niño admira a la paloma y feliz, ríe. La paloma cambia
de color, y ya no es paloma. La ráfaga de la ametralladora mata al niño
   En un recodo del camino, un niño de ojos verdes platica con un conejo
de ojos rojos. Lo invita a correr, y el conejo dice:-“no”; lo invita a jugar, y el conejo dice: “no”. Al llevar la cabeza hacia la izquierda, para terminar el último “no”, la cabeza del conejo se desprende, y caen muchos tornillos.
El niño llora. El niño está solo.
    -La corrupción de los hombres es cada día mayor- dice la vieja.




POEMA


JOSEFINA DI TORE


Muerte de rostro morado
Porqué acechas mi vida
Y no llegas a mí?
Porqué oh muerte
intento acariciarte
si tan sólo consigo
agonizar entre tus dientes?

Me hieres y lastimas
me arrastro y me abrazas
y si cierro los ojos
la tierra se muda
los años se quiebran
y yo,
no vivo ni muero

Oh muerte quisiera amarte pero te odio
Oh vida quisiera odiarte pero te amo.




Ilustracion de RICARDO MIGLIORISI


NOSTALGIA ROTA EN MI RECUERDO

EDGAR VICENTE VOLPE


Murió
la inmensidad
que se entregaba al éxtasis
Mi corazón invernado añorando llora
de aquellos momentos
que florecieron al arrullo del estío
Rotas
quedaron esas dulces frases
cortadas en silencio
por el filo de las horas
Seguí
recogiéndolas en mi recuerdo
desojadas
como gotas de olvido
y…
mi alma
embriagada de ti
no pudo más de presa
y huyó
siguiéndote los pasos

//*//

La Direcciónde EPOCA, se solidariza al dolor que enluta a la familia Vallejos- Pérez Garay y no podemos sino incluir lo que dijera René Dávalos, el 19 del cte. en el programa “Suplemento Radial”, que es también nuestro unánime sentir.


 

Ilustracion de RICARDO MIGLIORISI


REQUIEM POR LA SRA. LOYDA PÉREZ GARAY DE VALLEJOS

   Loyda Pérez Garay, era una amiga nuestra. Muchas veces al volver de esta audición o de cualquier otro lugar, hablábamos con ella y nos gustaba hacerlo por que era inteligente, brillante y nos quería.
   Todos sabíamos que estaba muy enferma, y que más que la vida misma la retenía en las habitaciones de la vida el amor por sus hijos, por verlos llegar adonde se habían propuesto juntos, con ella.
Pero sin embargo, nadie de nosotros pensaba en realidad que vendría la muerte hasta su lecho y le diría: vamos.
   Ahora, Loyda Pérez Garay de Vallejos está muerta.
   Extendemos la mano y podemos tocar su muerte.
   No va a estar con nosotros después de las jornadas, pero conversará con nuestro corazón en el recuerdo.
   El suplemento Radial Literario dedica enteramente esta audición en su homenaje, con
música solamente porque ya en sí la muerte es con una negra música.

RENE DÁVALOS



ÚLTIMAMENTE se ha tornado una costumbre en nuestro medio la publicación de libros de poesía antes de cumplir los 20 años, como si el hecho de traspasar esa fecha coloca a la persona e una posición de esterilidad poética o cultural, y para peor se valoriza en demasía a personas que ha cumplido este ciclo, considerándolos como únicos poetas representativos.
   Entre las diversas recopilaciones de poesía publicadas, debemos mencionar, la que iniciase Roque Vallejos en 1961, con su “Pulso de Sombra”, y en 1964 con “Los Arcángeles Ebrios”, que demostraron la fibra poética de Vallejos, que recientemente recibiera el premio John F. Kennedy, del Centro Cultural Paraguayo Americano, por unanimidad.
En 1965, publica Nelson Roura, sus “Poemas”, que le señala como una de las mejores promesas, reunidas todos los elementos para una perduración; posteriormente Reneé Ferrer Alfaro, da a conocer “ Hay surcos que no se llenan”, con una cantidad de poesías, que denotan una sensibilidad poco común, entre nuestras poetas; e 1966 editan las EDICIONES EPOCA, dependiente de nuestros periódico, dos libros de poesías y son “La Huella desde Abajo”, de Adolfo M. Ferreiro, y “ Apacible Fuego” de Guido Rodríguez Alcalá, completándose todo ello con el libro “Buscar la Realidad” de Rene Dávalos, editador por los cuadernos de la Colibrí, la poesía de Dávalos es una de las mejores muestras que se hayan logrado en lo que respecta a poesía vanguardista.
   Entre otros logros, conseguidos por los jóvenes, figura el Premio de “La Tribuna” que obtuviera en 1963, José Antonio Pratt, con “Pavel”, que significó toda a etapa nueva en lo que respecta al campo del cuento; asimismo las poesías que presentaron en el Homenaje a García Lorca, organizado por los Amigos del Arte, con la presencia de Pedro Gamarra Doldán, y Emilio Pérez Cháves.
   La aparición de la revista universitaria de Cultura “Criterio” integrada por un grupo de jóvenes universitarios de prestigio, que viene a sumarse en su número 1º a la tarea ya inicia en la vida secundaria por “Época”, hace tres años.
   Dentro del campo pictórico, debemos recordar al 1er. Premio TAYI 1966, William Riquelme y la prestigiosa trayectoria de Ángel Higinio Yegros y José Antonio Pratt Mayans. 
    Enrique Careaga, que obtuvo recientemente premios como el de Córdoba, en que se puso de manifiesto su capacidad creadora y la presentación de otros como Ricardo Migliorisi, Félix Varela, Francisco Alonso y Bernardo Krasniasky, que auguran un buenísimo porvenir a la pintura paraguaya.    


IMÁGENES DE NUESTRO HERMOSO PARAGUAY



Fotografía de FERNANDO ALLEN