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lunes, 28 de junio de 2010

ROQUE VALLEJOS - TIEMPO BALDIO (1988), Palabras de OSCAR FERREIRO / Fuente: ANTOLOGÍA POÉTICA DE ROQUE VALLEJOS

TIEMPO BALDIO
(1988)
Poesías de ROQUE VALLEJOS
(Enlace a datos biográficos
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

Al Dr Carlos Arestivo
quien me rescató de más allá
de la esperanza. El autor

"Qué tiempos son éstos,
cuando hablar de los árboles
es casi delito
porque ello es callar
muchos horrores".
Bertoldt Brecht


CLAVE
Estos textos constituyen, simplemente, las boyas espirituales que me rescataron de mi reincidencia en lo inorgánico. Mi memoria ha traído, sin embargo, signos de ese tiempo y de ese espacio. O mejor de ese lugar donde no existen ambos.

PRESENTACION
No es el arte, la religión ni la poesía, algunas de sus más conspicuas invenciones, las que están en decadencia sino el hombre mismo. Y el enorme salto de la ciencia y la tecnología, acaparando toda su atención, no han hecho sino deprimir aún más su espíritu, ya bastante deteriorado por la guerra atómica.
El Japón tiene el más alto porcentaje de agnósticos y Estados Unidos el más alto de creyentes. Muy explicable por cierto: uno sufrió los horrores en su carne y en su casa; el otro los perpetró en carne ajena y muy lejos de su casa, indemne y agradecido vencedor, perseverante en el arte de la guerra y el amor democrático.
En ninguna época del mundo han sido más accesibles los productos artísticos de todos los milenios, a mayor número de gente, como en la presente. El disco, la radio, la cinta magnetofónica, las artes gráficas, el turismo y la televisión han más bien saturado la capacidad de emoción del hombre actual; pero nadie se sincera reconociendo que estamos disminuidos en nuestra capacidad de asombro sino que habla del arte moribundo, de la poesía ausente, y hasta de la muerte de Dios. Pero Dios no ha muerto sino que diariamente lo asesinamos con felonía ritual endiosando, con ingenuo orgullo, a la ciencia, la técnica, el dólar y la democracia. Y nadie, aun en el último rincón del mundo, puede desentenderse del drama que conmueve el mundo. Ni siquiera los poetas.
Roque Vallejos, Asunción (43), tomó grave conciencia de todos esos ominosos signos levantados en su entorno, al igual que los otros de su promoción, "la del sesenta -madrugadora de ciertos temas y en cierto estilo hecho de desnudeces verbales, de austeridad metafórica-, que se adelgaza, aguzándose como una lezna, en el denunciar metafísico de la existencia, de Miguel Ángel Fernández; o en la bronca, torrentosa voz, procazmente sincera, de Esteban Cabañas; o en el implacable mirar a la muerte, alucinado y estricto, de Roque Vallejos", tal como escribió Francisco Pérez-Maricevich, uno de sus más esclarecidos protagonistas. "...los integrantes de esta promoción -corrobora Hugo Rodríguez-Alcalá- cultivan una poesía desnuda, una suerte de laconismo lírico en que se evita con horror estético la palabra prescindible. Si los del 50 son nostálgicos y melancólicos, los del 60 son pesimistas y tristes". No obstante, por esos años, la IBM puso a punto los ordenadores, el hombre pisó luna y sus sondas develaron las maravillas del sistema solar. Pero éstos y otros tantos triunfos de la técnica no tuvieron el eco entusiástico que era de esperar en el mundo espiritual, especialmente el del arte y la poesía. A1 contrario, la incógnita del hombre y su angustia metafísica se apoderaron de su espíritu, tal vez sobrecogido por el horror teleológico del ¿para qué?
Y Roque Vallejos Garay, poeta de pura prosapia paraguaya y agonísticamente cristiana, siente bullir en su sangre de sus antepasados, de todos sus muertos, perennemente mordido por la duda y la esperanza, un vivo paradigma del ser nacional y su dramática existencia histórica.
Además de deslumbrarnos en su sincera independencia de juicio y la lacerada poesía de "LOS ARCÁNGELES EBRIOS", maravillosamente joven, su espíritu samaritano o -tal vez- su insaciable sed de conocimiento lo llevaron a estudiar me decena y hacerse médico. Es decir, no se quedo en el poeta que es sino que, temerariamente, bajó al mismo infierno del dolor y la miseria de la carne. Pero tampoco paró ahí sino que, impenitente, se especializó en psiquiatría y respiró la atmósfera deletérea de esa oscura zona en que más acusada está la crisis de nuestra época. El mismo nos dice en "El acoso":
.
"He vivido otras vidas
bajo pieles distintas
he sido la ceniza
de los huesos ajenos
he sellado los arpados
de este soñar sin ojos
sin embargo sonámbula
la eternidad me acosa".
.
Dirigió; sin mezquindad ni envidia, la página cultural del abolido A.B.C. Color y se hizo de tiempo para incursionar en la historia, el derecho y la filosofía. Vinculado por la sangre con notables protagonistas de la guerra del Chaco, leyó y estudió todo cuanto se dijo sobre la misma, publicando un minucioso diario de este acontecer. Todo esto, y mucho más, como discutir y polemizar, hizo con entera buena fue. Tanto esfuerzo y dispersión de indudable talento lo llevaron, como es natural, a una seria crisis de salud que, con la ayuda de muy leales amigos, ha podido superar. Y, ya de vuelta, nos dice en este poemario:
.
"Debo rendirme a la evidencia
clara
que me fulgura
el corazón segado
al naufragio de la ilusión
que un día
agoniza
de espuma en la mirada".
.
En uno de sus escorzos, como salido de sus cenizas, se consuela de nuestra infinita soledad para decirnos:
.
"Poesía es ausencia
o ausencia es poesía
es el dilema eterno
que quise resolver
…………. .
Hoy yo sé que de ausencia
también se hace poesía
que ésta es una posa
de la verdad o el bien".
.
Es decir, para su salvación, puede afirmar como Arthur Rimbaud: "He encontrado algo así como la llave del amor".
Para concluir, y justificar la aparente digresión inicial de esta presentación, apelamos a la frase orteguiana: El hombre y su circunstancia, hace rato convertida en lugar común. En efecto, la historia de nuestro poeta que se ha dado entero a la búsqueda del ser bebiendo de todas las copas del conocimiento, sea científico, teológico o metafísico, está iluminando admirablemente la inmensa vacuidad de un mundo tecnológico dominado por el miedo.
OSCAR FERREIRO
.
HECHICERIA
Debo rendirme a la evidencia
clara
que me fulgura
el corazón segado
al naufragio de la ilusión
que un día
agoniza
de espuma en la mirada.

Otro mar buscaré
con otra
orilla
donde empozar
tanto cariño vano
un parasol de nube
soñolienta
que apaciente
tanta
ceniza airada.

Vendrá otro amor
como otro viento
a empavesar las velas
de mi nave
otra vez crispará
de hechicería
el tumulto agorero
de mi sangre.
.
As. 14-X-1987
.
EL TIEMPO DESHOJADO
No ha de venir el tiempo
aunque lo llame
como yo no volví
cuando él llamaba
dejadle su camino
de cipreses
y a mí mis tardes
tintas
de violeta.

Y he de caer como se cae
el ave
con las alas transidas
de tormenta
constelado en el sueño
del otoño
descamado
en el tiempo
de la tierra.
.
As. 23-III-1987

.
EL CIELO COMPARTIDO
.
A mi tía Antonia Pérez Garay
.
La tengo como un astro
en la mirada.
Se acuesta en mi memoria
como un hada.
La llevo embalsamada
en mis aromas.
No necesito
cerrar los ojos
para hallarla.
Aletea en mis sueños
como un pájaro
y me devuelve
el amor
que se ha llevado.
Me dice que es feliz
que el cielo
es suyo
que no hay mejor Dios
que compartir
el alma.
.
As. 7-X-1987

.
EL ANGEL
.
para Raquel Delgado von Lepel
.
Por fin vi su belleza:
era una flor su rostro
estaba toda en él
la primavera viva
el aire sonrosado
de este mes de septiembre
y ese sol que fulgura
en el lapacho enhiesto.

No se si habrá aspirado
el incienso votivo
que en un rito secreto
mi alma le ofrecía.
No se si las palomas
azules de sus ojos
apresaron mis rasgos
en su mirar postrero.

Yo le guardo la unción
que se debe a los dioses
ese temor sagrado
que nos inspira un templo.
Hoy sólo queda el tiempo
que me dejó su cielo
Sólo queda la espuma
que su sal esculpió.
As. 19-X-1987
.
Fuente:
ANTOLOGÍA POÉTICA
Poesías de
ROQUE VALLEJOS
La Gran Enciclopedia de la Cultura Paraguaya
INTROITO de
HUGO RODRÍGUEZ-ALCALÁ
Nota de AUGUSTO ROA BASTOS
Diseño de tapa:
MARIO CASARTELLI
Editorial El Lector,
www.ellector.com.py
Asunción-Paraguay, 2000 (pp. 173)
.
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miércoles, 19 de mayo de 2010

OSCAR FERREIRO - YO YA NO SE y EL LANCE DEL MOROMBI / Fuente: POESÍA PARAGUAYA DE AYER Y HOY - TOMO I. Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH.


YO YA NO SE y
EL LANCE DEL MOROMBI
Poesía de: OSCAR FERREIRO
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
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.
YO YA NO SE
Yo ya no sé
qué se puede decir y estoy hablando
qué se puede alentar y estoy pensando
en no sé qué figuras desvaídas,
en no sé qué quimeras obsoletas
de galopes cayendo hacia la nada.

Y me pongo a cantar pero el sollozo
el sollozo que anuda tu garganta
ese oscuro sollozo que del fondo
sube entre lutos y geranios tristes
para anegarme como a ti en el llanto.

Yo ya no sé
más quisiera ensayar en diez mil tubos
esta estúpida pugna de ¿hacia dónde?
el último clamor de los envites
y hurucanar las bambalinas agrias
de este circo del llanto destrozado.

Tal vez sean las últimas amarras
las flatosas trompetas de un juicio...
Tócame pues muy loca levemente
dame vino locura y qué me importa
y me pondré a vivir e iré muriendo.

EL LANCE DEL MOROMBI
-¿Adónde vas con tu lanza,
escuálido morombí?
-Voy en busca de la muerte
porque me debo morir.
-Para qué buscar la muerte,
si eres niño, morombí...
-Se han muerto todos los míos
¿Para qué quiero vivir?
-Quien busca la muerte la halla
y muy cerca está de aquí.
-Pues, yo he venido a encontrarla
para matar y morir.
-Hoy ya se acaba la guerra
y tú no debes morir.
-La guerra nunca se acaba...
¿no suena, acaso, el clarín?
-No hay mal que dure cien años
y hoy ya se acaba por fin.
-Nadie ha pedido cuartel,
ni yo lo voy a pedir.
-Tienes razón, pobre niño,
pues, nadie dorate a ti...
-¡Oh.! ya empieza la batalla...
¡Sin matar no he de morir!
... y sentándose en cuclillas
apunta un largo fusil.
.
(De: Elva Noguera de Vera y Francisca Fernández Augusto, eds.,
El gran poeta paraguayo Oscar Ferreiro, 1992)
Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH
Intercontinental Editora, 1995
Ilustraciones: Enrique Collar
Asunción-Paraguay, 362 páginas
.
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miércoles, 3 de marzo de 2010

OSCAR FERREIRO - LUNA ROJA, VÉRTIGO y EL GALLO DE LA ALQUERÍA / Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY. ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL.


Autor: OSCAR FERREIRO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
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LUNA ROJA
A Epifánio Méndez.

La luna salió escarlata
Por las ventanas del mar...
Tu furia, cielo, desata,
Desátate vendaval!

Llueve, llueve, que más llueve,
Que dan ganas de llorar;
Negras aguas lleva el río,
Lleva lágrimas al mar.

Un bosque de cuerdas rotas,
De cántaros un millar;
Guitarras locas de llanto,
Flautas locas de llorar.

Mano de luna, lunada,
De lirios, de guavirá,
En tu nieve lloran llamas,
Blancas llamas de verdad.

Gira, gira, que más gira,
No te canses de girar,
Que en tu rueda, roja luna,
Mi puñal quiero afilar.

Gira, gira, que más gira,
No te canses de girar:
De mis ojos corre el agua
Que tu canto ha de mojar...

Huyó la luna escarlata
Por las cocinas del mar...
Tu furia, cielo, desata,
Desátate vendaval!

Se quiebran las secas flores
En la amarga obscuridad;
Se quiebran los duros labios
De la tierra de Guarán.

Calmará la antigua tierra,
Su antigua sed calmará,
De Guarán la antigua tierra
Que de sed muriendo va.

Caballero de la Muerte,
Mi caballero sin par,
Está creciendo la noche,
Negra noche de vengar.

Caballero de la Muerte,
Mi caballero sin par,
Los diez clavos de tu espuela
Clava en tu helado corcel.

Y no habrá tregua en la noche,
Negra noche de vengar;
No habrá tregua hasta la aurora
Blanca aurora de esperar.

Y, cuando irrumpa la aurora
Por las ventanas del mar,
Con la plata de tu espuela
Nuestra tierra cantará!
Publicada en: Cultura I. Asunción, enero de 1944.

VÉRTIGO
Era el punto - no vértice - no sombra
él no era
era el espacio - en su dolor baldío
él no era
era el sin nombre - sin número - al margen
él no era
era el punto - no vértice - no sombra
él no era
hacia la ola - el mundo - hacia la nada
él no era
hacia las tres - a punto de morir.
Publicada en: Época, V (22). Asunción. Enero-febrero de 1968.

EL GALLO DE LA ALQUERÍA
A Hugo Duarte Rodi.
Hora del llanto amarillo,
llanto de oscuro dolor,
la tarde se entrega herida
al toque de la oración.
Cansinos mugen los bueyes
sin voz que los apacigüe
y en su nostalgia se alargan
los surcos de la planicie.
Hurgan los pálidos niños
la tierra color de sangre,
tan pálidos siempre hurgando
con flacos dedos de hambre.
Viento de vieja memoria,
el viento de los jarales
acentos de la alquería
al agua yerta le trae.
Y lastimero se arrastra
y delgadísima silba
entre las cañas quebradas
de la tapera baldía.

Canta el gallo solitario,
el gallo de la alquería,
bate sus alas y canta
de pura melancolía.

Ay, patria de los horrores,
ay, mi tierra de agonía,
dolorida de fusiles
yaces exangüe y transida.
Por los atajos del mundo,
parias en duelo, tus hijos
lloran su antiguo tormento,
lloran su pena de siglos.
Con los pies ensangrentados
arrastran su desventura,
allá lejos y, hasta cuándo,
marcando su triste ruta.
Viejo y enclenque, llorando,
héme aquí entre las ortigas
llorando por tanta ausencia
¡oh, lluvia de lejanías!
Trago el locro de los puercos,
bebo caña de los tristes,
payaso del equilibrio,
sobre una cuerda increíble.
Que el viento lleve esta arena
amarilla y sin destino,
que el viento lleve mi queja
por los cauces del olvido.

Y piensen ¡qué tierra triste
la de corona de espinas!
piensen en ella o sueñen
en quimeras o agonías!

El gallo canta inocente,
el gallo de las espuelas,
el gallo que nunca duerme
soñando en picar estrellas.

Por toda la noche larga
gritan los negros ¡San Blas!
mas San Blas no es el patrón
el patrón del Paraguay.
La luna de cara fría
el sueño me arrebató.
Noche de perros y sombras,
loca de furia y tambor.
El pueblo ya está dormido,
el pobre pueblo durmió,
sólo yo sigo gritando
ebrio de pena y alcohol.
Sólo yo sigo gritando
porque no puedo tañer
la flauta de los recuerdos,
la leve flauta de miel.
Pero siento que este año,
el año cuarentaiséis,
la medida de la copa
fue colmada por la hez.

El gallo de la alquería
canta en la loma desierta
y canta y repite y canta
pero ninguno contesta.

-Bolicho de "Las Delicias",
¿por qué no tenerme fe?
además del viejo arado
el alma ya te empeñé.
Vuélcame entonces tu caña
¿por qué no tenerme fe?
que toda deuda se paga
lo sabes como yo sé.
Bolicheo, bolichero,
vierte más caña a mi sed,
que si yo no te la pago
alguien lo tiene que hacer.

Y tú de la infantería
no me encañones así,
vuelve al ojo de tu jefe
el caño de tu fusil.
Infante de mente oscura
que en tu noche se haga luz,
no asesines a tu hermano
tan infeliz como tú.
Engreído fusilero,
te arrancarán el fusil
y a puro garrote limpio
los huesos te harán crujir.
Dame caña, bolichero,
que me quiero emborrachar,
dame caña y no protestes
que Dios te lo pagará.
Soy Esteban, el flautero,
mulato de Laurelty,
pero he tirado mi flauta
para ponerme a escupir,
a los cobardes o a todos,
digo ponerme a gritar
que está sangrando la aurora
que a la plebe alumbrará.
Yo sé que la aurora viene
-y no me digan que no-
si la sangre no me engaña
allá está brillando el sol.
Quiero saber si estoy solo
gritando en esta calleja,
si están muertos los esclavos
para la brava pelea.
¡Despierten, puercos durmientes
insensibles al dolor,
que está sonando la trompa
de guerra con ronco son!

Ya acosa con su coraje
el gallo de la alquería
la sombra de los fantasmas
y aborta la luz del día.

Ciudad de nuestros dolores,
ciudad de polvo y rencor,
ciudad de nuestra amargura,
maldita y sin corazón.
Bebes nuestra sangre y duermes,
tranquila, sin un rubor,
ahíta de nuestra sangre
y tan ebria como yo.
Bebes nuestra sangre y ríes,
ciudad de piedra y hollín.
Para nosotros las lágrimas
para ti todo el botín.
Ciudad de nuestros rencores,
ciudad de espuma y farol,
un día a saco entraremos
a buscarte el corazón.

El gallo está en la alquería,
en el cerro está el cañón.
El machete está en mi mano
y el odio en mi corazón.

Los mancebos de la tierra
se harán oír otra vez
y al fragor de la pelea
se lanzarán sin cuartel.
Las mulatas de la gleba
sus cabellos cortarán
y al cielo sus senos duros
furiosas enseñarán.
Como hormigas coloradas,
en alto pico y farol
van a salir los mineros
de su agujero de horror.
Vomitará humo y fuego
el cerro de Potosí
y estallará contagiado
todo el inmenso Brasil.
Los mares americanos
su tinta verde alzarán,
los mares que nunca he visto
a una sola embestirán.
Y todos los valles hondos,
las pampas del cordobés,
las selvas de Mato Grosso,
las playas de Puerto Blest,
de Cartagena de Indias
a Punta Arenas del Sur,
todas las tierras ajenas,
de Méjico hasta el Perú,
romperán sus negros cántaros
tan colmados de maldad,
tierras de América India,
tierras de negro historial.
Y ustedes de mi odio,
de mi odio y mi furor,
palo y piedra entre las manos
y fuego en el corazón.

El gallo ya está en lo alto
cantando su algarabía,
el gallo de los triunfos,
el gallo de la alquería.
Publicada en Antología Poética. Asunción. El Lector, 1996.
.
Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL, Dirección de la obra: OSCAR DEL CARMEN QUEVEDO. Recopiladores y autores: RAÚL AMARAL, MARÍA BARRETO DE RAMÍREZ, AÍDA ORTÍZ DE CORONEL, ELA RAMONA SALAZAR S., RUDI TORGA / Tel. (595-21) 373.594 / arami@rieder.net.py – Asunción / Paraguay. 2005. 781 pp.).
.
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viernes, 26 de febrero de 2010

OSCAR FERREIRA - ¿…Y LOS DIOSES?, PANCHA GARMENDIA, LA GUARDIA URBANA / Fuente: ANTOLOGÍA POÉTICA OSCAR FERREIRO, Selección: JACOBO RAUSKIN


(Enlace a datos biográficos y obras
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DE: ANTOLOGÍA, 1982

¿…Y LOS DIOSES?

(A Osvaldo González Real)

Ya vacios de dioses se derrumban los cielos
en la alcoba vacía de terrores.

Se desalman las tardes en la extensión abierta
alambrada de rojos y neones.

Largas calles del mundo para la sed sin agua
horizontes desiertos lavados de imposibles
siempre huyendo al acoso
corriendo al infinito
entre las tensas líneas del furor.

Paralelas del tiempo pesadas de disgusto
disforme masa oscura
invasora sin nervios
burladora
digiriendo despojos y vidas consumidas
aplastando el anhelo
invasora de plomo
esfumadora.

Así nos anonadas hasta las tristes aguas
de la morada oscura
con cabellos quemados y hojas muertas.

Pobres dioses amantes
¿a qué extensión huísteis?
-¿Allá donde solloza el pobre viento herido
en el espacio abierto
sobre la triste arena
herido y sin remedio?

La tarde es de cenizas
mas su luz es tan tierna aunque vacía
en la vaga corriente de los días…
pero el recuerdo tienta lejano en cosas grises
y la pálida amante nos convida a su lecho
desde siempre abrasado
por las negras hormigas del deseo.

Bebedora de sangre
acabadora
con sardónica risa
entre velones
siempre amante y sedienta
la infalible.

DE: EL GALLO DE LA ALQUERÍA, 1987

PANCHA GARMENDIA

(LANCEADA EN ARROYO GUASÚ, EL 11-XII-1969)
Reina el hambre en Espadín,
vivac de la residenta.
El caldero del verano
cuece el odio y la impotencia
a lo largo de la vía
que dejó el terror abierta.
Desde siempre castigado,
desde adentro y desde afuera,
el sufrido Paraguay
soporta su última prueba.
No lo humilla el enemigo
sino la torva pareja.
Pisando sobre cadáveres,
en una orgía sin riendas,
en cinco años de sangre
su sed no está satisfecha.
Contra la muerte, implacable,
a todo el mundo le embreta;
mas la esquiva sin pudor
en aras de la defensa.
**
Itanarã, odio y sangre,
arde la tierra bermeja
y el polvo de la derrota
los ánimos envenena;
pero López, despechado,
aún no traga su afrenta
y –veinte años después-
reclama por la Garmendia..
Galán despechado, ordena
y de Espadín se la llevan
en un cuadro de soldados,
descalza, entre bayonetas.
Agudos gritos de rabia,
desgreñadas cabelleras,
en un histérico baile
las mujeres se lamentan
y –de golpe- en Espadín
se desata la tragedia.
**
-¡Malhaya sea la gringa
Que su locura alimenta!
-Caín de negras entrañas…
¿tanta sangre no te pesa?
-Hoy, Pancha, te toca a ti,
intacta flor asuncena!
-De nuestro sexo la gloria,
del Paraguay la doncella!
-Si a ti te manda a la muerte
a él le pisa las huellas!
-Ay, verdugo de la patria,
la mala suerte te espera!
**
Blancos pies de peregrina
bella y marchita en la arena,
hacia se fin se encamina
la casta Pancha Garmendia.
Escudo de la ignominia,
coraza de la soberbia,
hermosa e infortunada
¡pobre la Pancha Garmendia!
Sobre el carmín de su rostro
oscilan negras guedejas
y ni el rictus del dolor
logra empañar su belleza.
Imponente en su desplante,
a cuerpo gentil, enhiesta,
va cubierta con el rosa
de su manto de bayeta.
**
Cuando el sol en el ocaso,
cansado, su sed abreva,
llega Pancha a Itanarã,
el Padre Maíz comenta.
Aunque raído el vestido
y de fatiga deshecha
electriza al campamento
su inesperada presencia.
En el medio del camino
con sus secuaces la espera
un López imperturbable
para pasarle la diestra
y haciendo un guiño furtivo
entregársela a la inglesa.
Las cigarras interrumpen
su verde y loca estridencia
y, ardiendo en zarzas, la tarde
de golpe se pone vieja.
La Madama le convida
con un vaso de mistela;
pero, famélica y todo,
la Garmendia no le acepta.
Cabalgando en su despecho
La Linchi, fría y perversa,
Le invita a cenar, taimada,
Para cebarse en su presa.
Lo que se habló entre los tres
no se sabe a ciencia cierta;
pero sí que aquella noche
remataron la sentencia.
¡Es tan difícil creer
en tanta saña y vileza!
No se contentan con ayes
ni protestas de inocencia,
sólo sangre, siempre sangre,
apetece la pareja.
**
Resquín, el Fiscal, a López
sus Tablas de Sangre entrega,
quien con una cruz devuelve
de su puño y letra puesta
marcando el nombre de Pancha,
de su amor lejana huesa.
La tinta del malagüero
de un roto frasco se vuelca
cuando Resquín, maquinal,
sus Tablas de Sangre cierra.
**
En toda la noche larga
lloró el cogoé su pena
y lloró su desventura
la triste Pancha Garmendia.
A pagar va con la vida
de su honra la defensa
y el honor de todo un pueblo
va a lavar con su entereza.
¡Es preferible morir
que ser del monstruo otra presa!
**
Al otro día, temprano,
el lanceamiento se apresta
y a un guapo’y los verdugos
diligentes la tambean.
Con los ojos en el cielo
Silenciosamente reza.
-Mariscal no tiene hiel…
Murmura la soldadesca,
cuando en sus ojos azules
en llanto el cielo se anega.
Las frías lanzas del crimen
eran cuatro y eran negras
y un solo pecho era el blanco
de sus metálicas lenguas.
Cuando los cuatro lanceros
con cuatro lanzas se aprestan
duro se pone el silencio
y el alba se pone tiesa.
El alférez cuenta ¡uno!
Y ¡uno! El silencio contesta.
El alférez cuenta ¡dos!
Y ¡dos! Replica la selva.
El alférez cuenta ¡tres!
Y Pancha ya estaba muerta…
**
Cuatro lenguadas de sangre
por cuatro ojales secreta
y mil nerviosas lengüillas
en su palor viborean,
vieja sangre de inocentes
que a los tiranos delecta!
Corta un veloz machetazo
la soga que lo sujeta
y el casto cuerpo del alba
se despatarra en la tierra.
Por una oscura rendija
Madama escruta la escena
y cerrando su abanico
aspira lavanda inglesa.
Dos graves niños le cruzan
las manos sobre las tetas
e hincándose, de rodillas
le acomodan la cabeza.
**
Hacia el morir de aquel día
purpúreo surge un paneta
y una grávida teoría
de extraños insectos suelta
que, trémulos y gomosos,
aran su vientre de arena.
Con blancor amoratado,
alta, la luna la observa
al fin del largo calvario,
yacente mártir ¡tan bella!
**
Paloma del alma al aire
débil candor de mosquetas,
brillando vuela, tan pura,
como una tímida estrella.-

LA GUARDIA URBANA

(A Girala Yampey)
Por vos, mi pobre inocente,
vendrá un día la montada...
- La montada ya no existe;
no empieces con tus macanas.
- Da lo mismo, ya me acuerdo,
le dicen la guardia urbana
pero igual, a garrotazos,
harán charque de tu espalda.
A arrancarte de este rancho
un día vendrán, sin falta.
- Yo les daré un buendía
con este cabo de nácar.
- No te hagas ilusiones.
No te servirán de nada,
hijo mío, esas sonceras
que en la cabeza te bailan!
- No es cierto, mamá, en el mundo
la nueva idea está en marcha.
- Soy una pobre burrera
con mi burro y mi burjaca.
La banda es para los ricos,
para los pobres la guacha.
Soy una triste burrera
bebiendo en jarro de lata
las lágrimas de mi gente
y las mías más amargas!
*
Desde Ysaty hasta Asunción
es larga la caminata
y a punta de bayoneta
resulta mucho más larga.
Maniatado con alambre
y a empellones de culatas
desde Ysaty, por Dos Bocas,
lo repunta la canalla.
*
- Un rojo pañuelo al cuello
será el premio a tus pureadas,
pero no será de trapo
sino de sangre barata.
*
Sobre el óleo de los charcos
patinan las carcajadas
y un pípuu alcohólico y largo
se clava en La Salamanca.
Un degüello de yuyales
asustado el viento ensaya
y ganan los albañales
rápidamente las ratas.
Como un cíclope mareado
un tuerto el ojo se palpa
y los horrores del mundo
tan increíbles repasa.
Asunción, sucia y artera,
sin azahares, sin nada,
que no sea la insolencia
de tus cobardes mesnadas.
*
-Suéltenme las manos, perros,
y así sabrán quién les habla!
Ese trapo colorado
les meteré en la garganta!
*
- Emboty nde picha’ĩ
Re ñemboayúra pytãta
-Dios te salve y tu abogado,
Ápente ya reikopáma…
.
Fuente:
ANTOLOGÍA POÉTICA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Selección y nota preliminar:
LA POESÍA DE OSCAR FERREIRO
Ilustración de tapa: LUIS ALBERTO BOH
Editorial El Lector,
Colección Poesía Nº 12,
Asunción-Paraguay, 1996 (128 pp.)
.
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ANTOLOGÍA POÉTICA OSCAR FERREIRO - Selección y nota preliminar: LA POESÍA DE OSCAR FERREIRO por JACOBO A. RAUSKIN

ANTOLOGÍA POÉTICA
OSCAR FERREIRO
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Selección y nota preliminar:
LA POESÍA DE OSCAR FERREIRO
por
JACOBO A. RAUSKIN
Ilustración de tapa: LUIS ALBERTO BOH
Editorial El Lector,
Colección Poesía Nº 12,
Asunción-Paraguay, 1996 (128 pp.)


.
** Oscar Ferreiro es un destacado exponente de la llamada generación de los 40. Desde su juventud sintió el llamado de la poesía y revistó en las filas del vanguardismo. Su amplio conocimiento de la realidad geográfica paraguaya le permitió tener una vasta visión de las realidades que ofrece nuestro país y su voz se hizo eco de su mundo circundante. Las primeras manifestaciones de su poesía tuvieron ecos protestatarios y el mundo en que le tocó vivir en sus años juveniles le dio una fuerza extraordinaria a sus poemas. Posteriormente Ferreiro incursiona en los campos de la combinación métrica del romance, de larga tradición en la poesía castellana en donde muestra su maestría en el adecuado uso de los octosílabos a los cuales imprime gran flexibilidad en los diversos temas que abarca este período de su creación poética.-
** Ferreiro se destaca así, por tales características, como un poeta que se mantiene independiente de toda corriente literaria, luego de su experiencia en el vanguardismo y en el surrealismo. Su voz sigue siendo un modelo de la poesía paraguaya contemporánea.-

NOTA PRELIMINAR
LA POESÍA DE OSCAR FERREIRO
** Celebración o crítica, libre vuelo de las palabras o ceñido discurso terrestre, la poesía de Oscar Ferreiro pregunta por el destino del hombre como hijo de su tiempo y, también, corno criatura condenada a la ilusoria eternidad del instante. En esta indagación suelen aparecer estados de pura negatividad. Por ejemplo, el hastío y la pereza.
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...Polvo de nuestra abulia
en el agua del tiempo
adentrándose en nunca
diluyéndose en nada!
** O bien, puede el poeta ofrecer una resignada caricatura del paso de las horas.
.
...como siempre y lo mismo
el viejo sol beodo
satánico se hincha
en la oscura pendiente.
.
** También prueba otros caminos para llegar a una visión de su propio tiempo: se aleja de palabras con una elevada carga de abstracción (nada, nunca) y de imágenes caricaturescas para presentarse a sí mismo con toda la crudeza de una metáfora desoladora.
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...Y asisto a mi derrumbe
todo hueco y sonoro
hecho un tronco vencido
en un lecho de brasas y cenizas.
.
** Esta siempre reiterada pregunta por el destino se hace en dos escenarios. En uno de ellos, el poeta se mueve al margen de la literatura tradicional paraguaya (o de cualquier otra) con sus referentes históricos, su geografía o telón de fondo, su exilio o bambalinas. Poemas de esta clase aparecen en ANTOLOGÍA, 1982. Por otra parte, ha escrito Ferreiro un considerable número de romances, que él llama compuestos, a modo de homenaje al sabor popular que a ratos se encuentra en ellos. Estos poemas narrativos fueron recogidos en EL GALLO DE LA ALQUERÍA Y OTROS COMPUESTOS, 1986.
** En atención a lo precedente, el volumen que ahora presentamos consta de dos secciones. La primera alberga poemas básicamente líricos y la segunda a los narrativos. El lector podrá apreciar que, en ambas secciones, el poeta sólo da su voz a la pregunta fundacional de toda literatura: ¿Para qué está el hombre sobre la faz de la tierra?
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...sonámbulos e insomnes
con los pies empapados
bogamos sin un sueño
hacia el abismo
con todos nuestros muertos
tumbados en el fondo de la barca.
.
** Los versos corresponden al poema MEDUSA, que hemos incluido en la primera sección. Comparémoslos con estos octosilabos que pertenecen a SAN JUAN EN LA CHACARITA, romance que incluimos en la segunda sección.
.
...Se apagaron las fogatas,
se acalló la gritería.
Sólo el silencio, de bruces,
sobre empapadas cenizas.
Dos muertos por cada bando
fue el saldo cíe la embestida.
Cuatro muertos se escondieron
debajo de las cocinas.
.
** Los muertos en el fondo de la barca y los muertos escondidos debajo de las cocinas son la misma ausencia de respuesta y, por eso, son la razón de la misma pregunta una y otra vez. El romance termina recordando que también el trabajo del poeta es finalmente materia de olvido.
.
...Agua y plomo, plomo y agua,
congelada fantasía,
los laureles del poeta
se han hecho polvo y cenizas.
.
** Los romances tienen como personajes a gente de pueblo que, como ocurre en el Paraguay, se expresa en guaraní, y que, con harta frecuencia, ignora el castellano. El poeta les presta su idioma, los hace hablar en un castellano apropiado, y tan es así que no se diría que hablan estos personajes en una lengua prestada. Va un ejemplo del idioma que campea en este romancero:
.
...- Por vos, mi pobre inocente
vendrá un día la montada...
- La montada ya no existe;
no empieces con tus macanas.
- Da lo mismo, ya me acuerdo,
le dicen la guardia urbana
pero igual, a garrotazos
harán charque de tu espalda.
.
** El poema se llama LA GUARDIA URBANA. Es quizás uno de los más admirables en la producción de Ferreiro. Madre e hijo encarnan, en un diálogo, la condición de un pueblo sometido a toda clase de vejámenes por una tiranía cuyos orígenes son muy anteriores a la circunstancial denominación del grupo represor: policía montada o guardia urbana.
** Del mismo modo que los poemas líricos breves que integran la primera parte de este volumen pueden constituir una suerte de comedia lírica, los compuestos de la segunda sección configuran los elementos de una comedia satírica. Un metro tradicional consagrado por un discurso tradicional permite a Ferreiro mostrar el fracaso de una sociedad tradicional (la paraguaya) en cuanto ajusticia, libertad, tolerancia y respeto. La barbarie del Paraguay histórico queda al desnudo en los compuestos de Ferreiro. Y esa desnudez, que en vano tratan de cubrir ciertos historiadores, sostiene la cuestión de fondo tanto en los poemas como fuera de ellos. Y el destino colectivo sigue siendo incierto. Una atenta lectura de los romances ferreiranos puede revelar facetas que resultaron proféticas en el Paraguay y, en general, en América Latina.
** ¿Hay lugar para la certidumbre? Si la poesía es una vía de conocimiento además de ser una fuente de agua balsámica, es probable que no. Quien escribe estas líneas cree que la poesía nos deja más incertidumbre de la que ya nos regalaron los dioses. Sin embargo, sólo puede continuar escribiendo quien busca en la poesía la respuesta. La rica y noble obra poética de Ferreiro continúa, y esa es la mejor noticia que podemos dar.
JACOBO A. RAUSKIN
.
ANTOLOGÍA (1982)
MEDUSA
Oh flameros lejanos!
El cielo está alambrado de vagidos y heces.
Última estrella sola
farallón solitario
donde ciegos se estrellan los pájaros errantes.
Corralón de los náufragos
donde la mar se aplaca con derrames de fiebre
con cien chorros de sangre
donde la mar se ahíta
con el viscoso crúor de los muertos.

Sonámbulos e insomnes
con los pies empapados
bogamos sin un sueño
hacia el abismo
con todos nuestros muertos
tumbados en el fondo de la barca
que pesada se inclina a los bandazos
en la tromba girante de las olas.

Espesas marejadas
nubes rotas
revolviendo melenas y serpientes.
Hirviente remolino
gritos largos
que no escuchan los gélidos poetas
bebiendo indiferentes
de un balón transparente
el agua destilada del orgullo.

Rimad con esta angustia
insaciables amantes
cuando el amor se amanse
cuando el dolor se endulce
cuando el placer se aplaque en el jadeo
cuando el furor se aduerma en el suspenso
de las rojas batallas del vivir.

EN LOS MAIZALES
Narcosis de la tarde
no me engañes ni mates
incubando la muerte en la luz de los campos.
Vergonzante
el crepúsculo oculta sus andrajos
y apartando los raquíticos tallos
en la tierra del hambre
a grueso dedo traza
sus muy largos periplos y derrotas.

Hundida
ahogado orquesta del ocaso
chirriando
con tus ásperos arcos rotura los eriales
descolada
rotura las estériles arenas
vidrios rotos
aquí donde se alambra nuestro orgullo
aquí donde se enredan los clamores
en ávido crescendo de grita contenida
aquí donde se erodan las capueras infames
aquí donde algún día
para acallar el pianto
en los pobres maizales
iracundos y sordos
a los niños hambrientos mataremos a palos.

VUELO
Pero un blanco tan blanco
histérico y sin manchas
polariza los cometas azules
con magnéticos dedos desvelados.

Aeroplanos perdidos
paralíticos pájaros del cielo
despertando a la jungla
con plateados regalos.
Cruz celeste volando
sobre la huesa abierta de este mundo
cortando los alambres del silencio
para extinguir los fuegos del espanto
para arrullar el hambre de los rotos
para apagar los focos de revuelta
para enterrar el vómito y el llanto
de tanto pueblo sucio.

La tribu entona
entonces
subida en la montaña
la canción de la tumba
¡miserere!
con vidriadas pupilas
clavadas en lo alto
resignada a morirse
sin remedio.

ERIALES
Se han comido los suelos
y emporcaron las aguas
el mar saturaron de amarga sal
sal del sudor infame
sal de las lágrimas de los esclavos
sal de los explotados
concentrada y maldita en un mar muerto.

Todo está hollado y sucio
¡ay tierra saqueada!
Ahora sabes de hambre
y otras sórdidas cosas como el hombre
traicionada
como el seco galope de los cascos
sobre tu vientre estéril
o los discos cortantes de la muerte
tatuando herraduras en tu pecho.

Tú tumba está en la arena
profanada
con mil rotos cacharros y lejías
y este hosco rencor que nos embarga
al borde del desierto en las edades
con este corazón que se te muere
como un mate rajado en su amargura.

EL GALLO DE LA ALQUERÍA Y OTROS COMPUESTOS, 1986.
SAN JUAN DE LA CHACARITA
a Kostia
El veinticuatro, por cierto,
que de Junio se decía,
San Juan del cielo bajeaba
camino a la Chacarita.
No quiso fallar el santo
aquella noche a la cita
y se encajó una casulla
sobre la rota camisa.
Eufórico hace su entrada,
aunque le estaba prohibida,
la noche del veranillo
con su larga comitiva.
Reclinada en su bochorno
le espera la noche encinta,
sorda de cajas oscuras
y exaltadas mandolinas.
*
Vieja luna de los indios,
la que llevó su alegría,
pone brillo en la esperanza
y en las flechas escondidas.
Catedral, cárcel y claustro
sobre el barranco, allá arriba,
y los cerdos de la tierra
osando, abajo, letrinas.
Los pobres penan abajo,
los ricos cenan arriba.
Lo que en la tierra se pena
en el cielo se desquita.
Allí revientan los caños
con toda su porquería
que, cual regalo del cielo,
la torva ciudad le envía.
*
¡Pobre luna de los pobres!
Con sus burjacas vacías
sobre el carbón de los techos,
alta, en el cielo transpira.
*
Pero esta noche es de juego,
noche de ensueño, es distinta.
Un gran corral de fogatas
alegres niños atizan.
Fiesta del fuego y del agua
no quiere mostrarse ambigua
y toda entera se abrasa
en llamas de algarabía.
*
- Seguro que vendrá en coche.
- No, en su balandra amarilla.
- Ni en balandra, ni en calesa.
Vendrá en su yegua madrina.
*
Y llega en su yegua blanca
San Juan, montado, a la cita
con una banda de músicos,
rabeleros y flautistas.
Trae el fuego en una mano
y en otra el agua bendita.
Joven y bello en su halo
es aclamado en la pista.
Desmontan al caballero
y le convidan con chicha.
Le rodean los mancebos
y las chinas le acarician.
*
Entre los largos cabellos
le platea la sonrisa.
Marinos y verdeolivos
disputan su cercanía:
unos le besan las plantas
otros las raras sortijas.
*
- San Juan está con nosotros,
gallarda marinería!
- No, señor, es con nosotros,
valiente caballería!
*
La negrada de San Roque
sobre las brasas camina.
Las galoperas cimbrean
y tiemblan las banderillas.
¡Que viva Señor San Juan,
el patrón de los farristas!
Entre blasfemias de sangre
y limetas de aguaviva,
en el fondo del tablao
gesticulan los arpistas.
Pañolones colorados,
escotes de popelina,
con pie desnudo en la arena
marcan cruces las raídas.
Cambá Villeta sin dientes,
entre alcohólica y esquiva,
quebrándose para atrás
suelta el trapo de la risa.
Sobre el filo del barranco,
sudorosas bailarinas
ya están llamando a la muerte
con sus caderas lascivas.
*
Pólvora y caña en el aire:
¡Ya se armó la tremolina!
Un sordo grito se ahoga.
La sangre en el suelo brilla.
Con una escoba de yuyos
la luna barre de prisa.
Ya malherido de muerte
un marinero en la esquina,
a punto de desplomarse,
se está atajando las tripas.
¡Chaque, niños, a correr,
que viene la policía!
Y de barranco a barranco,
desde una orilla a otra orilla
el máuser tiende sus cabos
como una araña maligna.
Atropellan los marinos
y ataca la policía.
En torno de los caídos
la gente se arremolina.
Y cuando, a todo contrario,
la gresca tremenda hervía
un fosfórico aguacero
descarga sus aguas frías.
*
¡Por hoy, se acabó la fiesta!
¡Todo el mundo a su casita!
Por un zanjón, presuroso,
San Juan emprende la huída
no sin antes prometer
volver de nuevo en su día,
el veinticuatro -por cierto-
que de Junio se decía.
*
Se apagaron las fogatas,
se acalló la gritería.
Sólo el silencio, de bruces,
sobre empapadas cenizas.
Dos muertos por cada bando
fue el saldo de la embestida.
Cuatro muertos se escondieron
debajo de las cocinas.
*
Agua y plomo, plomo y agua,
congelada fantasía,
los laureles del poeta
se han hecho polvo y cenizas.

ÍNDICE:
NOTA PRELIMINAR – LA POESÍA DE OSCAR FERREIRO por J.A. RAUSKIN
ANTOLOGÍA (1982):
· MEDUSA;
· EN LOS MAIZALES;
· VUELO;
· ERIALES;
· CUARTANA;
· SIN CORAZÓN SIN NADA;
· DÉBIL TERROR;
· PERSEIDES;
· CRISTI;
· ENTRE LAS ALTAS ELES (a Carlos Hempel);
· VIENES VENTOR;
· MOMENTO (a Raúl Amaral);
· DELICUESCENCIAS (a Ana Iris);
· LEMBRANZA;
· ABULIA;
· HIPÓCRITA;
· VIÑA MUSTIA;
· FOULE;
· SUICIDIO;
· MACOÑA;
· TAPIR DE FUEGO;
· LOS PÁJAROS DE AÜDORF;
· MARINA;
· APEIRÓN;
· FONCIERE;
· LA VIAJERA (a mi tío Sixto Romero González);
· LAVANDERA DEL ALMA;
· MANAKÁ;
· SIESTA EN EL MAR DE TORRES (a Abelardo de Paula Gomes);
· CAUTIVA (a Ricardo Mazó);
· ERAS ESTEFANÍA;
· EN LA MUERTE DE HERIB CAMPOS CERVERA;
· ¿… Y LOS DIOSES? (a Osvaldo González Real);
· MATTO GROSSO;
· JONÁS DE GETHEFER;
· FINISTERRE (a Luis Seoane);
· MUÉVETE MI TEORÍA;
EL GALLO DE LA ALQUERÍA (1987):
· SAN JUAN DE LA CHACARITA (a Kostia);
· FUGA A LAS TRES (a Roque Gaona);
· LA GUARDIA URBANA (a Girala Yampey);
· GALLO DE LA ALQUERÍA (a Hugo Duarte Rodi);
· PANCHA GARMENDIA (lanceada en Arroyo Guasú, el 11-XII-1869);
· EN LA FRAGA DE LEÚ (a Benigno Riquelme García);
· VERANO OVERO (a Carlos Villagra Marsal);
· LA PATRULLA (al poeta J.A. Rauskin);
· MUERTE DE WASNUKO (a Francisco Pérez Maricevich);
· LA ENLUTADA (a Ida Talavera de Fracchia);
· EL EMPASTELAMIENTO (a don José María Duarte, impresor);
· EL APREMIO;
· BODAS DE DOLORES (a Margarita Ayala de Irún);
· LA MUERTE DEL GARIMPERO (al pintor Michael Burt);
· ETCHEBORDE (a mi primo Marcelo Sisul).
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