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jueves, 25 de marzo de 2010

UBALDO CENTURIÓN MORINIGO - JOSÉ ANTONIO BILBAO "EL POETA DE LA SOLEDAD" / Fuente: MARIO HALLEY MORA Y LA LITERATURA PARAGUAYA

JOSÉ ANTONIO BILBAO
"EL POETA DE LA SOLEDAD"
Autor: UBALDO
CENTURIÓN MORINIGO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
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Lo llaman el POETA DE LA SOLEDAD. Toda su obra poética, profunda, bella, llena de fresca y limpia espontaneidad la ha realizado lejos de los círculos literarios, en el silencio de su hogar o en el silencio de su estancia que le facilita el dialogo con la Naturaleza.
Es sencillo, noble, prudente. Demuestra poseer una absoluta paz espiritual este hombre que reverencia a Dios con entrañable e irreductible sentimiento religioso.
No hay en él belicosidad para protagonizar conflictos sino una genuina dación espiritual para animar todo lo que sea armonía y concordia. Es incapaz de ofender o de agredir al prójimo. Su fe lo eleva por sobre las miserias humanas. Su mundo no es el de los perversos sino el de los buenos que humildemente rezan cada día al Todopoderoso. Ama a la vida, ama a su esposa, ama a su familia y en ese mundo de cariños sin sobresalto de ambiciones ni impureza de malquerencias tiene su refugio ideal desde donde contempla las cosas de la vida con serena y honda sabiduría.
No nació para ser batallador de pasiones impetuosas. Jamás su pluma destiló odio. No podría escribir un libelo porque sus ideas brotan del amor, de la bondad, de la diáfana alegría ante todo lo creado por Dios con infinita grandeza.
El destino puso en su camino duros escollos que él superó con la fortaleza de su fe. Una y otra vez se levantó intacto su espíritu tras el embate de infortunios que nunca pudieron destruirla mística que alimentaba su capacidad de resistencia.
JOSÉ ANTONIO BILBAO dialoga con el campo, penetra sus misterios, adora sus bellezas. El panorama agreste le atrae con su pureza, con su luz, con su despliegue de mil colores. En cada amanecer en el campo, descubre un parto de infinitas esperanzas.
En el prefacio de su obra EL CLARO ARROBO, expresa: "Mis ojos cansaron de mirar hacia adelante, hacia la llamada que se abraza con el cielo en la línea azul del horizonte. Y el llano amigo correspondió a esta devoción, mostrándome los mil secretos de su entraña".
Su estro no acusa pesimismo, porque entre selvas y ríos su espíritu se llena de vital alborozo.
"Mi verso no puede ser triste -dice- porque mis ojos siempre estuvieron reflejando gozos. Y la alegría es hoy, en este mundo de desventura, tan preciosa y rara como un camafeo antiguo".
Bilbao se enamora de las cosas del campo y canta haciendo de la clara limpieza del paisaje la clara limpieza de su poesía que se rinde ante la belleza imponente de ese campo que tan fielmente incorpora a su ser espiritual.
"¿Qué versos recogió en el EL CLARO ARROBO?"
Lo dice el poeta: "Versos que los oyó el regato, que los dijo el flautín de las cáñas, que los repitió el aire tibio y perfumado del campo abierto".
"Versos que lo vivió mi corazón".
El claro arrobo del campo y el poeta sellaron un pacto de identificación absoluta. Por eso dice, Bilbao:
El claro arrobo del campo
se me metió ya en la sangre
y hoy amo más las quebradas
que el rebullir de las calles.

Hoy amo más el sendero
-que las distancias añade-
que las vías ciudadanas
con menos sol y donaire.

Busco paz donde la paz
no es palabra que se gaste,
sino arrope que se acendra
con los silencios del aire.

José Antonio Bilbao recorre el campo y cuando ve un río lo siente hermano, compañero en la senda de un mismo destino:

Contemplo el río correr
por entre el bosque dormido.
Ni un hacha corta el silencio
que está maduro y tupido.

Y mientras el río baja,
con la selva y su latido,
pienso en mi propio río
hoy más callado y crecido.

El poeta exalta lo inconmensurable de la Naturaleza pero su sentimiento no se detiene en los paisajes. Le interesa también el vivir hondo y sugestivo del hombre:

CANOERO
Está en el río.
El río es su oro.
Agua y sol.
Bandazo y ola.
Con el viento
van sus penas,
su bandera,
su aureola.

Y una noche cualquiera
se quedará en la tierra.

El que izo tiene otro mapa
y otro mundo
que el agua y la canoa.

Mundo de popa a proa.

Va por el río
con el sol en las hombreras.
El río es su oro
y el sol, portamoneda.

El corazón del poeta es el de un católico ferviente. Su vida es mansa y la oración diaria lo renueva en la esperanza. Ha vivido para el duro trabajo de tierra adentro y para la fragilidad enternecedora de la poesía, lejos de la escena donde juegan indolentes la hipocresía y la vanidad.
Con ese puro catolicismo pegado al alma, exaltó un día la incomparable obra en pro de la concordia nacional del recordado Monseñor Juan Sinfori.ano Bogarín, el pastor humilde, el pastor prudente, profundo conocedor de la idiosincrasia de esta tierra, viajero incansable de la devoción que recorrió todo el país sembrando amor y caridad.
Acerca de tan leal servidor de la doctrina cristiana, escribió Bilbao: "Pasó por la vida haciendo el bien, derramando copiosamente los dones recibidos. Pudo ser torre solitaria y prefirió ser puente; pudo ser señor afincado y juzgó mejor convertirse en romero de pectoral y anillo dando a cada uno lo suyo y a todos el alma. Pero por sobre todas estas cosas, Buen Obispo y testigo de su Dios y un admirable y equilibrado juzgador de su tiempo, lleno de unción y de verdad".
La poesía de Antonio Machado llegó al alma de José Antonio Bilbao con singulares resonancias. Ingresó asombrado al universo de ideas y sentimientos del poeta español y descubrió que la tarde, en sus OBRAS COMPLETAS, aparece descripta en más de setenta oportunidades.
Ante tal predilección por el ocaso asociado a las tristezas profundas de Machado, Bilbao escribió una bella y densa monografía en la que demuestra ser un profundo conocedor de la obra del vate que quizás le conmueve por sus connotaciones religiosas y por ser también hija de una acallada soledad.
Dice Machado
"Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.
Yo iba haciendo mi camino
absorto en el solitario crepúsculo campesino.
Y pensaba: Hermosa tarde, nota de la lira inmensa
toda desdén y armonía;
hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía
de este rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa"

Y José Antonio Bilbao reflexiona acerca de estas estrofas, en el afán de demostrar la vinculación de Machado con la tarde: "Para Machado la tarde reúne luminosidad y polvo. La luz que va desapareciendo en medio de tolvaneras, encuentra al poeta absorto, caminando, metido dentro del crepúsculo. Su alma se ha hecho parte de él, su alma, su rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa y que enfermo de melancolía sólo puede ser curado por la hermosura de la tarde".
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(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
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. José Antonio Bilbao nació el 11 de enero de 1919. Terminó sus estudios de abogacía en la Facultad de Derecho de Asunción, en 1955 y tres meses después presentó su tesis doctoral sobre el tema "LA INAMOVILIDAD JUDICIAL".
Con doña REGINA GAONA, hija de Juan Bautista Gaona, nieta de Juan B. Gaona, ex-presidente de la República, con esta mujer argentina de singular temple, ha formado José Antonio Bilbao un hogar ejemplar, instalado en el amor y en el respeto, en una atmósfera de serena comprensión y de virtudes de sólidas bases cristianas.
Doña Regina tiene 9 hermanos, su madre fue Elodia Casal Ribeiro y con su esposo, el admirable poeta, goza del afecto de 18 nietos, la mayor ya es abogada, la segunda mujer cursa el quinto año de Derecho.
En marzo de 1994, cumplirán las Bodas de Oro, dando un ejemplo sublime de dos vidas que se unieron para siempre como el más bello y expresivo poema de amor.
Cuando celebramos 25 años de matrimonio, mi marido me dedicó un libro, "ITINERARIO DE AMOR", nos dice Regina Gaona de Bilbao con profunda emoción.
El poeta expresa en la portada de la obra:
Para mi mujer Regina Gaona, con quien he compartido:
techo y sábanas;
pan y agua;
ternuras y deseos;
alegrías y lágrimas;
en 25 años de perfecta unidad.
Por gracia de Dios tenemos:
el amor, afirmado
y lo ido, recobrado.

De este libro que exalta lo más entrañablemente puro que habita en el hombre, ha dicho el gran Efraím Cardozo:
"ITINERARIO DE AMOR" de José Antonio Bilbao es una de las escasas expresiones de la lírica paraguaya dedicadas al amor conyugal. El amor que cantan nuestros poetas, si aún lo cantan, muy pocas veces deja de ser el amor misterioso, o el distante, o el simplemente ideal, ya que no el desesperado y tormentoso, propio de la edad romántica que al fin hemos superado. Tal no es el caso de este poemario. El amor que lo inspira no es un amor esotérico, inconsútil, sino el forjado en un cuarto de siglo de vida compartida -"techo y sábanas; pan y agua; ternuras y deseos; alegrías y lágrimas"-, de donde ha emanado esta colección de poesías que pasa a figurar con honor en la producción, ya vasta de Bilbao. En él, la poesía ha sido siempre esencialmente emoción y música, vibrando al conjuro de las voces que vienen del contorno y de la intimidad. El paisaje geográfico y el paisaje humano, lo eglógico y lo confidencial, se han aunado en las claras estrofas de "VERDE UMBRAL", "LA ESTRELLA Y LA ESPIGA", "LA SAETA EN EL ARCCO”, etc., para darnos el acorde lírico, perfecto casi siempre, transido de luz y armonía, trémulo de transparencia y de misterio. En "ITINERARIO DE AMOR" esas calidades se acendran y toman, a la vez nuevas tonalidades, que van desde la ternura de miel y azahares hasta el alucinante arrobo. Bilbao que no es ajeno a las más modernas técnicas poéticas ni a la revolución del lenguaje que aportó el modernismo, no vacila en rendir pleitesía a la rancia forma del soneto, tan vilipendiada, un tiempo, por los vanguardistas, pero que ha de ser siempre insuperable como molde de la belleza lírica completa. Y es el que mejor cuadra para cantar con auténtica "poesía poética" -y valga la redundancia-, lo que desde el CANTAR DE LOS CANTARES es quizás la tarea más difícil de la creación poética: cantar el amor pleno, maduro y recatado, que es el amor conyugal. Por eso, hay soplos evangélicos en estas estrofas de JOSÉ ANTONIO BILBAO; aromas de las Epístolas; unción de sacramentos; pero también calor humano, muy humano, a ras de tierra, conzumos de vides y calcinaciones estivales, ardiendo con el fuego puro de la vida bien vivida, con la paz del alma y en la beatitud del hogar. Que Regina Gaona haya sabido inspirar este ramillete de poemas, sea para tan preclara dama motivo de sano orgullo, como es de satisfacción para quienes -siquiera en el reducido ámbito de la restringida difusión de la pulcra edición-tendrán el privilegio de saborear esta nueva manifestación del poder creador del gran poeta que es José Antonio Bilbao".
Este hombre de exquisita sensibilidad que ha traído fresca renovación a la lírica paraguaya, tenía 13 años cuando comenzó la guerra del Chaco. Pero aún así la gloriosa epopeya repercutió en su alma y los relatos que traían los combatientes de sus hazañas increíbles fueron haciendo crecer en él la admiración a la inagotable capacidad de sacrificio de su pueblo.
- Como todo paraguayo bien pacido, fui un lejano y apasionado espectador, valga la aparente contradicción, de la epopeya chaqueña. Lejano en cuanto al espacio y lugares en donde ella se iba forjando, pero comprometido, como todos los demás, en lo que se llama un pueblo en armas. Siento el orgullo de decir que, pese a mi minoridad, dos veces fui llevado hasta el estadio de Puerto Sajonia, lugar de concentración de los movilizados, pero volvía a casa sin haber vestido el glorioso uniforme verde olivo. La guerra no había alcanzado aún a los de mi clase militar. Dios quiso que concluyera antes, ahorrando muchas vidas. El Paraguay, en tres años, había reconquistado el Chaco. El duro batallar sin treguas nos llevó desde Boquerón hasta las márgenes del Río Parapití. Tal hazaña salvó al país "de la humillación y la deshonra".
Las lecturas, pues es abundante la bibliografía sobre el tema, las conversaciones con sus protagonistas, humildes y encumbrados, más el posterior conocimiento del terreno me dieron una cabal idea de lo que fue aquella reconquista que algunas plumas notables, ricas en colorido y fuerza narrativa, dejaron grabadas para la posteridad. Una lección de valor increíble es el legado –preciso y único-que han dejado los héroes del Chaco a las generaciones futuras. En ese espejo deben mirarse todos los hijos de esta tierra. En el Cincuentenario de la Guerra del Chaco, José Antonio Bilbao dedicó al gran drama de coraje y gloria su libro "PERENNIDAD DEL RECUERDO", en el que dice con paraguayo orgullo:
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EL CHACO
-I-
Tierra de origen vago y misterioso,
de calidez hostil, vasta y silente.
Coto del indio bravo y la serpiente,
del tigre siempre alerta y cauteloso.

En su mundo nutricio y salitroso
-llanos de soledad, fosca y mordiente-
el requiebro del agua no es corriente
y el ataque del bosque es alevoso.

Allí sentó la hazaña sus reales.
El español hizo brillar su espada
y el nativo sus flechas espectrales.

Y centurias después, los mocetones
cubrieron esa tierra violentada
con fiereza de tigres y leones

-II-
Sus abras solitarias, sus desiertos,
la mudez de sus vastos quebrachales
vieron pasar, por altos pajonales,
las sombras del espanto, con sus muertos.

La guerra, con sus fúnebres conciertos,
volvía de otro modo. Fantasmales
soplaban ya sus vientos y, fatales,
los humazos del plomo, recubiertos.

Con las duras cadenas de sus soles
el Chaco milenario aprisionaba.
Las albas de limón, sin arreboles,
secaban los suspiros y el aliento.
Mas la patria la suerte se jugaba
y había que escuchar gemir el viento.

- Mis estudios primarios realicé en el Colegio Monseñor Lasagna. Luego, fui al Uruguay donde estudié en el Colegio Pío de Villa Colón (Salesianos).
Recibió ejemplares enseñanzas de sus padres, Juan José Bilbao, vasco, quien vino al Paraguay a los 15 años de edad y de su madre Dorila Zubizarreta, hija del sabio español Dr. Ramón Zubizarreta, figura prominente de nuestra Universidad y hermana de Gerónimo Zubizarreta.
- Mi padre era republicano y vino a este país porque tenía parentesco con los Urrutia. Trabajó aquí en la empresa Urrutia Ugarte y Compañía.
El amor a Dios aprendió de sus progenitores, principalmente de su madre, distinguida integrante de nuestra sociedad.
- Antes de comenzar la guerra del Chaco, mis padres me tuvieron como pupilo en el Colegio San José. Mándenme a otro lado, les dije y me enviaron a Montevideo.
- Me recibí de Bachiller en el Uruguay y por la legislación entonces vigente, tuve que realizar una especie de pasantía. Yo cumplí esa exigencia en la Universidad de Montevideo. Asistí a un curso de Humanidades. Cada fin de año, venía por si querían enviarme al Chaco. Volví al Paraguay cuando tenía 17 años.
- Me inscribí en la Facultad de Derecho. El Decano era Justo Prieto. Me manifestó cuando lo visité: "Con los estudios que ya tienes hechos, no necesitas presentarte a examen de ingreso".
- Mis grandes maestros fueron: De Gásperi, Víctor B. Riquelme, Luis Patricio Frescura y Candia, Aponte y Sapena Pastor.
- ¿Qué recuerdos conserva del Uruguay?
- Viví allá una magnífica atmósfera cultural. Los profesores, religiosos salesianos, eran brillantes. Allí tuve por maestro a un gran poeta, Eduardo Dufrechou, de origen francés, un hombre bondadoso de aproximadamente 70 años. El me enseñó a amar la poesía. Me recomendaba libros, sobre todo por su sugerencia leí a los poetas españoles, básicamente a los clásicos.
- A los 14 años, escribí mi primera poesía.
- ¿Se siente integrante de la generación del 40?
-Por supuesto. Formé parte de ella aunque Josefina Plá dice que no, que yo andaba solo. En esa época Roa Bastos comenzaba a escribir. Yo creo que Elvio Romero no pertenece a la generación del 40. Componía ese grupo Hérib Campos Cervera, quien influyó muchísimo en mi formación literaria. Era devoto de él. Hérib se dedicaba a otras cosas como la mensura. Viajaba con frecuencia al campo.
- Ud hizo su vida intelectual lejos de los cenáculos literarios.
- Siempre fui un solitario. Aprendí a conducirme así de mi maestro Dufrechou. Viví creando en soledad. Por otra parte, el desenvolvimiento cultural de Asunción era muy pequeño, muy retirado. Con Oscar Ferreiro me encontraba a menudo. Papá me hizo mayordomo en una estancia de Caapucú que estaba metida en unos bañados. Era muy pantanosa la zona. Trabajaba en la estancia de los Urrutia. Era "Montiel Potrero". Yo salía de Caápucú a las 5 de la mañana y llegaba al establecimiento 9 horas después. Me quedaba en la estancia un mes.
- ¿No se aburría por allá?
- No, llevaba buenos libros y escribía. En la estancia encontraba el clima ideal para inspirarme. Muchos sonetos salieron de ahí.
- ¿Cuántos libros escribió?
- Diez y siete libros.
- ¿A cuál considera su mejor obra?
-"LA SAETA EN EL ARCO". "EL CLARO ARROBO" fue mi primer libro. También han tenido una significación espiritual especial para mí: "ITINERARIO DE AMOR" dedicado a mi esposa, "SOBRE TU PIEL OSCURA" y "PERENNIDAD DEL RECUERDO".
Pérez Maricevich dice que en su obra predominan factores telúricos y religiosos...
- Es cierto. Hice una poesía con mucha carga de ideas religiosas: "A LA SOMBRA DEL PESEBRE", "SOBRE TU PIEL OSCURA", "LA SAETA EN EL ARCO", "VÍA CRUCIS".
- ¿Su opinión sobre Julio Correa?
- Un gran poeta. Leía y recitaba sus poemas en castellano.
- ¿José Luis Appleyard?
-Un destacado valor de la generación del 50. Un extraordinario poeta.
- ¿Josefina Plá?
-Tuve pocos contactos con ella. La visitaba de vez en cuando. Me recibía entre sus gatos. Es una gran escritora. Le debe muchísimo la literatura paraguaya.
-Su poesía, Dr. Bilbao, es un canto a la vida, a la Naturaleza.
- Siempre canté a la vida y a los milagros de la vida. He sostenido firmemente mi optimismo a pesar de haber sufrido terribles golpes. La creciente de 1953, me dejó sin una vaca. Y me levanté de nuevo por esas energías espirituales que nunca decayeron. Cuando quise retomara la ganadería después de haber perdido todos los animales me dijeron: "No seas bárbaro. Vas a tener que comenzar de cero". Y encaré el resurgimiento con toda decisión. Recordé que los Urrutia me debían dinero y como pago me entregaron 200 animales y así comencé la nueva etapa, en medio de increíbles dificultades. Y volví a salir adelante: No hay que amilanarse ante los problemas. La fe todo lo puede.
JOSÉ ANTONIO BILBAO sigue hablando con nosotros animadamente a pesar de las constantes interrupciones de sus nietos que llenan de movimiento la casa. Aparece su hija Ángeles y nos comenta que su padre ya aprendió a trabajar en medio del ruido infernal creado por quienes tanto quieren a su abuela. Asintisrno nos cuenta que a veces en el automóvil, mientras espera a su esposa, JOSÉ ANTONIO BILBAO toma un papel y escribe un bello poema en cuestión de minutos...
Está por publicar "20 CUENTOS", su primer libro en ese género. Nunca escribió novelas ni obras de teatro.
- ¿Hay algún valor nuevo de la poesía que le llama la atención?
- Sí, VÍCTOR CASARTELLI me impresiona muy bien. La gente no lee poesías. Y por tanto los pocos libros que aparecen quedan olvidados en bibliotecas y librerías.
- ¿Qué es para Ud. la poesía?
- Para mí es la reunión de lo mejor que tiene un escritor.
- Vicente Lamas ¿era también un poeta solitario como Ud.?
- Así es. Admiraba muchísimo su producción literaria.
- ...¿Si le hubiese faltado la soledad, qué hubiese hecho, Bilbao?
- Sin mi soledad no hubiese podido hacer nada.
- Para una antología ¿qué poema suyo elegiría?
- Alguno de "SOBRE TU PIEL OSCURA".
- ¿Qué es Dios para Ud.?
-El súmmum de las cosas. Es mi inspirador. Es la fuerza que me anima para luchar, todos los días. Piense en los esfuerzos que significó para mí el cuidado de la estancia. Ante la crecida de los ríos, tenía que trasladar a los animales en chata y llevarlas al Chaco, todo ello hecho con muchas tensiones y escollos a cada rato. En medio de todos esos dramáticos problemas, seguía escribiendo.
JOSÉ ANTONIO BILBAO dice que corrige poco, que por su formación intelectual recuerda con cariño y gratitud a la Congregación Salesiana y que nunca hizo política, aunque ateniéndonos a las ideas de la familia, debía haber sido liberal.
- ¿Nunca ocupó un cargo público?
- Nunca.
- ¿Alguna anécdota?
- Cuando quise presentar mi tesis doctoral, me dijeron en la Facultad que la misma debía tener como mínimo 100 páginas. Antes, con cualquier trabajo de 15 o 20 páginas se cumplía el requisito. Preparé con intensa dedicación mi tesis y la defendí ante una mesa examinadora integrada por Víctor B. Riquelme, Frescura, Salvador Villagra Maffiodo y Juan Ramón Chaves. Estaba también entre los examinadores alguien a quien hice durante la prueba una pregunta que no pudo responder. Todos me calificaron sobresaliente pero el docente a quien cometí la imprudencia de interrogarle acerca de un punto que no conocía, me calificó distinguido. Al terminar el examen, se me acercó Víctor B. Riquelme y me dijo: "Sobresaliente tu trabajo y ese que te puso "Distinguido" actuó así por venganza. Nunca te va a perdonar el mal momento que le hiciste pasar”...-
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Fuente: MARIO HALLEY MORA Y LA LITERATURA PARAGUAYA Por UBALDO CENTURIÓN MORINIGO - Serie HEROISMO Y PENSAMIENTO Editora Paraguaya S.R.L. (EDIPAR) Asunción-Paraguay 1993.
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miércoles, 24 de marzo de 2010

UBALDO CENTURIÓN MORINIGO - MARIO HALLEY MORA Y LA LITERATURA PARAGUAYA - Opinión: JOSEFINA PLÁ / Texto: ¿QUOSQUE TÁNDEM...? de EUGENIO A. GARAY

MARIO HALLEY MORA Y LA LITERATURA PARAGUAYA
Por UBALDO CENTURIÓN MORINIGO
(Enlace a datos biográficos y obras
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Serie HEROISMO Y PENSAMIENTO
Editora Paraguaya S.R.L. (EDIPAR)
Asunción-Paraguay 1993
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UNA OPINIÓN DE JOSEFINA PLÁ:
** Ubaldo Centurión Morínigo, según constancias fehacientes, tiene publicados hasta la fecha treinta títulos: relacionados casi todos con nombres o hechos de relieve jurídico. Cifra que en sí misma es ya un ejemplo de acumulación de esfuerzos, que nos agradaría ver extendido a través de mayor número de cultores, a otras áreas o aspectos literarios. Se contribuirá así a la divulgación de las personalidades cuya obra las amerita para el conocimiento y reconocimiento de sus conciudadanos; a más de ser punto esencial para mayor conocimiento, también, en el exterior, de los valores de las sucesivas generaciones creadoras, algunas de ellas anónimas para quien, desde afuera del país, quiere captar nuestra imagen cultural.
** En la obra individual mencionada, vemos, junto a trabajos dedicados a temas específicos del derecho, otros de carácter histórico; sumarios de vida y obra de autores (con visos de reportaje más de uno), compilaciones de breves ensayos, otros. "TEMAS DE INTRODUCCIÓN AL DERECHO", que es el postrero en la edición, no lo es en su lanzamiento; es una reedición de unívoca dedicación al título; está formado por nueve breves ensayos referidos todos a temas de los que en lenguaje periodístico caen bajo el epígrafe "de candente actualidad": sin bautismo jurídico por siglos y en continentes. (Candentes de veras, en su desgarradora evidencia desamparada, estos derechos; hoy prodigados en letras de molde, y, por contradicción y a contramano, conculcados a diario en los cinco continentes y cada día en un país más...).
** Se dirá que su puesta en evidencia crítica en letras de molde y rosarios de antena prueba que se trata de tomar conciencia de ellos; pero esta conciencia no se manifiesta en los hechos que concurren tendiendo a superarlos con la vocación entrañable que demuestre que si el ente humano crece en conocimiento, ello significa que está prioritariamente, creciendo en conciencia.
** El trabajo efectivamente último de este autor, al que hoy nos queremos referir. se intitula HOMBRES DE LA CULTURA Y DEL DERECHO.
** Vemos en él los nombres ilustres de Bioy Casares, Pablo Ramella, Mariano Grondona -nuestro huésped grato hace unos días-, García Belaúnde, Ángel Mazzei; a los que se añade el humano interés de un reportaje póstumo a Borges; intérprete, María Kodama: La mayoría de los trabajos son aproximaciones a figuras argentinas que asentaron criterio en sus respectivos ámbitos profesionales. Del resto, tres están dedicados a temas que podríamos llamar universales, y dos sendas figuras paraguayas de distintas generaciones, y diferente mensaje vocacional; pero modelos ambas en sus áreas respectivas: Eusebio Ayala, el estadista "Presidente de la Victoria", y José María Rivarola Matto, ejemplo este, en su actuación jurídica, y autor teatral que asienta, definitivamente-te, en nuestra no muy nutrida lista de la literatura escénica lograda, algo que podríamos, en cierto sentido, llamar piedra fundamental del teatro "de ideas". (En Rivarola Matto y dos o tres figuras más, importantes, olvidadas, nuestro teatro busca, desde décadas previas ingratas, su continuidad y depuración; ser el teatro que debía, en virtud del proceso universal, pasar por el cedazo crítico de épocas no trasegadas todavía, históricamente, mediado el siglo. Sobre todo la del realismo costumbrista, que buscó su molde en el teatro de Correa, primero, y después, --n parte paralelamente, en castellano, con el teatro de Mario Halley Mora).
** Se trata, pues, de una compilación de textos escritos en momentos diversos, aunque muy próximos entre sí, en ocasión inclusive de viajes al vecino país. (En sus capítulos argentinos, ofrece algunos datos recogidos durante la asistencia a la última Feria del libro, en Buenos Aires). Estas aproximaciones ofrecen, aun las que más parecieron al margen de la preocupación doctrinaria, fidelidad a un eje dialéctico. Así, aunque por su forma parecen asumir una sencilla motivación informativa - periodística, digámoslo otra vez-son una invitación a la revisión de valores; la "puesta en valor" de aportaciones culturales decisivas en las últimas décadas. Su trabajo sobre Hugo Rodríguez-Alcalá, visando el reportaje, es un buen testimonio de ello, y otras manifestaciones en su lista de títulos no harían sino confirmarlo.
** Centurión Morínigo inicia quizá con su capítulo en este libro la reconsideración de lo que significa, como caballero del teatro nacional, José María Rivarola Matto. Otros muchos esperan los alcances de ese "reconocimiento" que no puede estar ausente del "conocimiento". No hace mucho desfiló por esta misma sección más de medio centenar de nombres olvidados. Otro medio centenar largo, regateado hasta en la muerte, espera su turno.

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ÍNDICE
1- Una opinión de Josefina Plá
2- Eugenio A. Garay
3- César garay
4- José Antonio Bilbao
5- Mario Halley Mora
6- César Alonso de las Heras
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¿QUOSQUE TÁNDEM...?
SIGUE SILBANDO LA SIERPE

Autor: EUGENIO A. GARAY
(Enlace a datos biográficos y obras
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¿Sois fuertes?. ¿Sois brillantes?. ¿Sois buenos?. Como sobresalga vuestra cabeza más allá de lo señalado por el cartabón de Pilatos, guardaos. Mientras estéis dormidos, o descuidados, irán los bichos a roeros los zancajos, o a saltar sobre vuestras cabezas. Son proteiformes, como los elementales de los teósofos, ya pesados, ya escurridizos, ya coriaceos, ya gelatinosos. Sus fases varían desde el aspecto del buey hasta el perfil del ratón; pero la altura de sus almas es la misma: ni muy baja, ni muy alta; su ley es la medianía, su odio a lo superior, a los que los dominan, es instintivo; guardaos!. Ellos son los que envenenarán vuestro perro, os robarán vuestro gato, echarán el sapo zolesco en vuestro puchero. Sois sus enemigos naturales: les hacéis el cruel daño de ser más fuertes, más brillantes, más buenos que ellos. Sí siquiera fuesen imbéciles!. Pero no, ellos tienen la suficiente cantidad de talento para conocer que se les supera, y entonces, no teniendo la divina virtud de admirar, procuran hacer daño; y ya que no les es posible morder, roen: son la rata y el raté. -Rubén Darío-.
Cada vez que oigo ladrar contra la propaganda de "Los Sucesos", suelo sin quererlo, casi instintivamente, volver los ojos en la dirección del ruido, y siempre ha tropezado mi vista con bichos más o menos enriques, ricarditos o heribes, gentes, en una palabra, definitivamente hors concours. Sumiso a los consejos de la sensatez y de la cordura, nunca me dí por notificado de estas hostias caninas, nunca me he detenido para repelerlas, y he seguirlo serenamente mi camino.
Pero ayer ha salido a ejercitar sus bríos en el sucio palenque de “La Patria” un paladín nuevo, que, al incorporarse francamente a la jauría, ha escalado desde luego la jefatura de ella. Pues bien, a este feroz literato que declara fétida la propaganda de mi diario y encuentra en ella signos reveladores de abyección nauseabunda, servilismo, bajeza, incondicionalismo, sin contar otras condiciones tan recomendables como éstas; a este escritor que ha ilustrado su nombre conquistando la noble fama de ser el más procaz, el más desleal, el más ruin de los campeones del insulto y de la difamación quiero darle el gusto de dejarme contemplar por él barriendo la porquería que puso en "La Patria" de ayer.
"Dice del atacado": carece de capacidad para juzgar la propaganda de mi diario. Su alma perversa y envenenada, su corazón podrido y deforme no pueden de ninguna manera permitirle concebir ni sentirlos altos, desinteresados, honestos y patrióticos propósitos que constituyen el objetivo, el fin, el norte de "Los Sucesos". No ve todo esto, ni lo puede ver, siquiera lo intentase, porque el chancho es el único ejemplar zoológico que no mira hacia arriba".
El artículo "Mirando hacia el porvenir" publicado el viernes, que aparentemente provocó el desatamiento de las iras, ni aun leído con toda clase de lentes denunciará incondicionalismo, ni abyección, ni nada censurable: al contrario, los espíritus justos no podrán menos que hallarlo informado en tendencias y criterio cuya difusión redundaría ciertamente en beneficio de la salud del país.
¿En obsequio a qué, con motivo de qué, sería yo un incondicional? ¿Qué debo yo a los hombres de la situación?. Probablemente se hablará del empleo administrativo que desempeño fuera de mi gusto, que por ende no he perdido ni pienso conservar.
"Los Sucesos" no defiende ni ataca sin convicción a determinados políticos o partidos, ni tiene compromisos con nadie. Esta hoja, sirve exclusivamente los intereses positivos de la República.
Es la primera vez que, venciendo resistencias tan fuertes como íntimas recojo el guante de un bandido periodístico. Queda con la culpa, y yo con la vehemente aspiración de no verme en lo sucesivo obligado a dedicar a ese menguado otra cosa que la punta de los zapatos, lo único que merece, como perro que es"
EUGENIO A. GARAY
(De "Los Sucesos", N° CXCV, Asunción, 8 de mayo de 1906)
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Bacón Duarte Prado, brillante periodista, escritor, sociólogo, suele recordar en las charlas a las que aporta su inteligencia y amenidad que Eugenio A. Garay dijo una vez, con terrible ironía, acerca de un hombre a quien consideraba de muy pocas luces: "Si la ignorancia no es una enfermedad, puede decirse que esta persona goza de perfecta salud".
La noticia del repentino fallecimiento de quien forjó glorias como soldado de la Patria y alcanzó igualmente prestigio como soldado de la pluma, adquirió repercusiones internacionales.
Uno de los principales diarios argentinos. informó así acerca del infausto suceso, agregando a los datos consignados un comentario que hacia justicia a la personalidad del ilustre desaparecido:
FALLECIO AYER EN ASUNCION EL CORONEL EUGENIO A. GARAY
Asunción, abril 17 -Inesperadamente falleció hoy en esta capital a la edad de 65 años, el coronel de la nación Eugenio A. Garay, descendiente de una antigua familia paraguaya.
La noticia del fallecimiento del nombrado militar causó hondo sentimiento de pesar en los círculos oficiales, sociales y militares, a los que el extinto se hallaba estrechamente vinculado.
Los restos del coronel Garay serán velados en el Círculo Militar, y mañana serán inhumados en el panteón de dicha institución con los honores militares correspondientes a su alta jerarquía. (U. P.)
El militar que acaba de extinguirse en la capital paraguaya prestó a su patria largos y meritorios servicios, tanto en las filas del ejército nacional como en la diplomacia. Realizó sus estudios primarios y secundarios en Asunción y una vez graduado de bachiller ingresó como cadete en la Escuela Militar de Santiago de Chile, de la que egresó como sub-teniente con muy buenas calificaciones, incorporándose después a las lilas del ejército de esta última nación, en las que prestó servicios como oficial subalterno en diversas unidades militares.
En 1903 regresó a su país, incorporándose al ejército de su patria y le tocó intervenir en el movimiento subversivo de 1904 en defensa del gobierno del coronel Escurra, participando con tal motivo en el combate trabado entre el buque gubernamental "Sajonia" y el revolucionario "Villarrica". en cuya acción resultó con siete heridas graves.
Terminada la revolución, el señor Garay se dedicó al periodismo y poco después ingresó en la diplomacia, siendo designado ministro plenipotenciario ante el gobierno de Bolivia y después de una corta permanencia en La Paz regresó a su país y participó activamente en el movimiento subversivo de 1908 contra el presidente general Ferreira.
Producido el derrocamiento del presidente Ferreira, el nuevo gobierno reincorporó a la diplomacia al señor Garay, quien desempeñó varias plenipotencias en el extranjero.
Al estallarla guerra con Bolivia, el coronel Garay desempeñaba la dirección del diario "El Liberal", cargo que abandonó inmediatamente para presentarse al gobierno, el que aceptó sus servicios y le dio el comando de una división en el Chaco, en el que tuvo oportunidad de poner de relieve sus excepcionales aptitudes militares, las que fueron premiadas otorgándosele la gran cruz del Chaco.
La desaparición del coronel Garay ha de ser justamente lamentada en su patria, a cuya sociedad y círculos militares el extinto se hallaba estrechamente vinculado".
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Desde Cuba, ANSELMO JOVER PERALTA, transmitió a César Garay sus sentidas condolencias por la muerte del héroe ejemplar, trazando una bella semblanza sobre su personalidad.
Decía la carta:
"La Habana, 27 de mayo de 1937
Señor César Garay
Asunción
Estimado amigo y c:
Con profunda pena me he enterado por los diarios de Asunción de la muerte de su señor padre, el Coronel de la Nación D. Eugenio Garay. Baja a la tumba el esclarecido compatriota cargado de laureles que supo conquista a punta de sable y de pluma. A decir verdad, yo lo creía mas literato que guerrero. En esto, como en tantas otras cosas, la guerra con Bolivia nos dio muchas sorpresas. En realidad, el Coronel Garay fue tan buen militar como excelente escritor. En ambas actividades, su talento dejó huellas que el tiempo respetará. Era un admirador entusiasta del genio nativo al cual su pluma hizo justicia en páginas que no morirán. Demostró en la campaña del Chaco que no era solamente un estudioso de batallas -que el Coronel Garay sabía relatar con el arte de los viejos maestros del género- sino que era también capaz de ganarlas. Me dijeron quienes saben de: estas cosas, que su victoria de Pampa Grande fue una obra maestra de táctica y estrategia bélicas. Era una de nuestras mejores cabezas militares. Pero si como jefe se le respetaba hasta el punto de que en el frente no se hacía nada sin consultársele, se le tenía como hombre de ingenio. Con maestría incomparable, hacía motes o epigramas en el habla nacional. He oído contar algunas de sus famosas "salidas", magistrales por el acierto cómico de la imagen y de la expresión. Su buen humor esparció sobre la tragedia de las trincheras la alegría de un enjambre de chistes y de dichos notables, a los que somos, por ingénita condición, tan afectos los paraguayos. Poseía en alto grado el talento de lo ridículo que es un rasgo dominante de nuestra sicología nacional. Por eso, y por lo otro, porque sabía ganar batallas más por arte de astucia y de valor que por superioridad de fuerzas de aparato bélico, los soldados le querían y tenían fe en su mando.
En el campo de las letras, hizo casi exclusivamente vicia periodística, Su estilo era inconfundible por la pureza y la elegancia clásica de los giros; rico de cultura, no abusaba de la erudicción.
Escribir era en él una necesidad implacable ante la cual inmolaba gustoso sus horas y quizá sus convicciones. No creo que le haya gustado la política. Supo cernir su espíritu por encima de las facciones y encontrarse a sí mismo en la dávida que hacía de su talento, con el desinterés de un perfecto gentleman.
Ni aun en la excitación de la polémica -en que era maestro- perdía la línea. Era un mosquetero espiritual, un hombre que hacía amable la vida por el ingenio y el valor que derrochaba, un alma capaz de darse toda entera por aquello que lograba entusiasmarlo. Así es también nuestro pueblo, el hombre humilde del campo o de la ciudad. Por eso, se puede decir que el Coronel Garay que era más que un ejemplo, un ejemplar admirable de la estirpe paraguaya.
Con su muerte se apagó una chispa del ingenio nativo. Las letras nacionales pierden a uno de sus más preclaros representantes y la Patria, un ciudadano que supo enaltecerla con su pluma y honrarla con acciones heroicas.
Lleguen al buen amigo y compañero, junto con estos recuerdos de justicia que dedico a la memoria del gran patriota fenecido, las expresiones de mis más sentidas condolencias.
Suyo affmte.
ANSELMO JOVER PERALTA"

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