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jueves, 17 de junio de 2010

PRINCESA AQUINO AUGSTEN - EL NOMBRE DEL RÍO / Fuente: REVISTA DEL PEN CLUB PARAGUAY - Nº 16

PRINCESA AQUINO AUGSTEN
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
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EL NOMBRE DEL RÍO
.
** Y se fue ebrio tras el reflejo de la luna, como Li Po en el río Yang Tzé, pero éste era el Pilcomayo, que en quechua significa río colorado.
** A nadie le sorprendió su final, lo que llamó la atención fue el lugar donde ocurrió el hecho y los comentarios que se generaron en torno a él.
** Gabriel hacía tiempo que convivía con el aliento de la muerte en aquella vereda donde había fijado residencia, desde tiempos inmemoriales. Sus actividades cotidianas incluían relatos de ceremoniales y poemas dedicados siempre al vino. El elemento que lo mantenía fluctuando entre la vida y la nada. Tras accidentes y caídas que lo llevaban y traían de la sala de urgencias. Pero ninguna de aquellas razones eran suficientes para hacerlo desistir de esa pasión, que desde temprano lo predisponía a evocar a Baudelaire:
"Para ahogar el rencor y arrullar la indolencia
de todos los viejos malditos que mueren en silencio
Dios, tocado de remordimiento había hecho el sueño.
El hombre agregó el vino, hijo sagrado del sol".
.
** "Las flores del mal" era uno de sus textos favoritos, lo recitaba a los gritos, gesticulando, mientras reía y bebía de la botella a grandes tragos; asustando a los transeúntes que no reconocían el poema en boca del mendigo.
** -¿De qué se espantan? -vociferaba-. ¿De mi ebriedad o de mis lecturas? ¿No saben acaso que algunos médicos griegos recomiendan para combatir la melancolía, vino aromático claro y ligero? El propio Hipócrates lo hizo.
** Allí, en ese lugar, lo conocí a Gabriel, su tez cobriza, barba hirsuta y brillante melena, pese a lo escaso de su higiene. Dientes perfectos y provocativa risa. Lo profundo de sus ojos inquietos, oscuros, con ese resplandor acrecentado por el espíritu de las uvas. Su formidable estatura y su voz casi ronca.
** Yo caminaba por aquella vereda cuando oí los versos. Hacía tiempo que los había leído hasta memorizarlos y quedé cautivado por lo surrealista de la imagen.
** Me impresionó su aspecto. Vestía una capa larga, la cabeza cubierta por un sombrero y guantes, en este país de calores infernales.
** Él me vio y adivinando mi desconcierto dijo:
** - No se sobresalte, no soy Ortiz Guerrero. Sufro males mayores que la lepra.
** Su frase me intrigó y quise saber más acerca de él.
** -¿Recita siempre a Baudelaire? -inquirí.
** - Sí, entre otros -respondió.
** - ¡Qué hermoso! Su interpretación me gustó más que las de muchos en el teatro. Justamente acabo de ver una que no me satisfizo plenamente.
** -¿Qué obra vio? -preguntó el beodo.
** -"El Banquete" de Jenofonte.....
** -Ah. ¡Nada menos que El Banquete! -interrumpió.
** Y como si se transfigurara actuó para mí diciendo:
"Bebed, amigos. Por mi parte, estoy totalmente dispuesto.
El vino, al empapar las almas, adormece las penas -al igual
que la mandrágora adormece a las gentes- mientras incita a
la alegría o, como el aceite, estimula la llama".
.
** -¡Por Dios! Es el párrafo atribuido a Sócrates, por Jenofonte.
** - Así es. De entre todos los pueblos, el griego es uno de los que valoró el milagro del vino en su justa medida. No en vano celebraban las Leneas, en honor a Dionisos, Dios del vino.
** - Estoy desconcertado. No es fácil encontrar a una persona de sus características. Si quiere puede acompañarme, voy a reunirme con un grupo de amigos artistas para disfrutar de unas copas.
** - Ha dicho la palabra mágica a la que no puedo sustraerme.
** "Yo soy la vid, ustedes los frutos; el que permanezca en mí y yo en él, producirá muchos frutos, pero sin mí no podrá producir nada". Juan 15,5. Por eso hago que la vid permanezca en mí.
** Y mientras hablaba se envolvió con la capa, para seguirme.
** El bar estaba repleto y mis amigos no se asombraron de verme llegar con él, dada mi afición por los bohemios. Bebimos y brindamos. Todos estaban encantados con la cautivante personalidad de nuestro nuevo amigo poeta, que complaciendo nuestra petición nos llevó por un recorrido insólito de poemas dedicados al vino: Safo, Homero, Quevedo, Proust, Alighieri, Rilke, Byron, Darío, Neruda, Hemingway. ** El último fue el del poeta chino Li Pó:
"Si es la vida un gran sueño
¿para qué atormentarse?
Yo bebo todo el día.
Cuando me tambaleo
me duermo a los pies de las columnas,
despierto bajo el sol;
oigo cantar un pájaro oculto entre las flores.
¿Qué hora será?
El viento de la primavera
difunde la canción del ruiseñor,
me siento conmovido y pronto a suspirar.
Mas me sirvo otra copa
y canto yo también como los pájaros.
.
** Fue entonces cuando Marguerite, nuestra amiga francesa, nos propuso ir hasta el río para oír el murmullo del agua que recitan poemas nunca oídos. Aseguraba poder traducir lo que ellas contaban. Pero ninguno se interesó en ello. Sólo Gabriel aceptó acompañarla. Los vimos salir a ambos tambaleándose tomados del brazo en dirección al río. Subieron a un bote y remando se alejaron.
** Marguerite regresó sola. Desde aquella noche, nosotros pensamos que no perdió la razón, sino que encontró la razón para quedarse sin ella, cuando al volver nos repetía una y otra vez que la inmensa luna llena se reflejaba en el río y Gabriel se fue tras ella. Mientras intentaba traducirle lo que las aguas le revelaron, que el nombre del río era Pilcomayo, que en quechua significa río colorado, roja metáfora por la gota de sangre del primer indígena enamorado que se perdió en él una noche como esa.
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(Fuente: “REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES”. IV ÉPOCA - Nº 16. Arandurã Editorial, Asunción-Paraguay, Noviembre 2008).
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sábado, 6 de marzo de 2010

“REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES” - IV ÉPOCA - Nº 16 - Noviembre 2008

“REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY
POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES”
IV ÉPOCA - Nº 16
Arandurã Editorial,
Asunción-Paraguay, Noviembre 2008
Enlace al espacio del PEN CLUB PARAGUAY

MENSAJE DE LA PRESIDENTA DEL PEN
** El PEN Paraguay es uno de los pocos, tal vez el único en el mundo de los Centros PEN que edita una revista con obras de escritores del país a razón de dos números por año y en forma ininterrumpida desde el 2000. Son una muestra genuina de la expresión literaria de los escritores actuales más representativos del Paraguay y que, con suma complacencia fueron presentadas a nivel internacional.
** En este N° 16 de Poetas, Ensayistas y Narradores (PEN), se incluyeron las obras de nuevos socios y jóvenes estudiantes de diversos colegios.
** Uno de los acontecimientos resaltantes de los últimos meses fue nuestra participación en el 74° Congreso Mundial del PEN Internacional realizado en la ciudad de Bogotá, Colombia del 19 al 22 de septiembre del 2008, donde se reunieron cerca de 130 delegados de 70 países. El tema central de este congreso fue: "EL PAPEL DE LA PALABRA" sobre el cual giraron las distintas conferencias dictadas por destacados escritores y académicos del mundo; así mismo se realizaron mesas redondas y paneles de los comités que conforman el PEN Internacional. Las asambleas de Delegados se realizaron dentro un marco de orden y respeto. Fue impresionante la interacción armónica de los participantes; era un verdadero encuentro multicultural y multiétnico, sin distinción alguna en todos los aspectos de la expresión y calidad humanas. En cuanto al aspecto organizacional fue excelente y el esfuerzo realizado por los miembros del Centro PEN de Colombia y del PEN Internacional fue realmente maravilloso. La bella ciudad de Bogotá, escenario de un paisaje prodigioso, es una conjunción armoniosa de lo moderno con el esplendor colonial, donde la riqueza cultural emerge en todos los rincones de la ciudad con sus bibliotecas, museos, e instituciones académicas.
** A nivel nacional, durante el segundo semestre del año, hemos participado de varios lanzamientos de libros de miembros del PEN Paraguay. Citamos entre ellos a Jacobo Rauskin, Esteban Bedoya, Maribel Barreto, Lorenzo Livieres, Nelson Aguilera y Lucía, Scoscería con su último libro "ROSAS SOBRE EL RÍO DE LA PLATA".
** Entre las tareas de extensión literaria se realizó el seminario sobre el haiku (poesía japonesa) organizado en forma conjunta con el Centro Paraguayo Japonés (CPJ) destinado a los estudiantes secundarios de talleres literarios de sus respectivos colegios que fueron: Colegio Nacional de la Capital, Colegio Nacional de Lambaré, El Sembrador, Goethe, Iberoamericano y Nihon Gakko. Una selección de los 11 mejores haiku de los participantes se incluye en la presente revista.
** Siguiendo con las actividades literarias, los miembros del PEN participaron de un "Encuentro con la poesía" con profesores y alumnos de grados y post grados y grado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Este (UNE).
** El premio Bienio 2006/2008 instituido por el PEN Club del Paraguay y el Instituto Cultural Paraguayo Alemán-Goethe Zentrum en su 4ª edición se otorgó al señor LORENZO LIVIERES BANKS por su obra El proceso histórico político paraguayo, la decisión fue tomada por los miembros del jurado "en virtud a los grandes méritos literarios y por lo medular de los ensayos que distinguen la citada obra". Así mismo el jurado expresa su satisfacción por "la alta calidad de las obras presentadas en esa oportunidad".
** Como se acercan las fiestas de fin de año y con la esperanza de haber cumplido nuestros anhelos como escritores, agradezco al Consejo de Redacción del PEN, a la editorial Arandurã y a todos los integrantes y amigos del PEN Club del Paraguay por su valioso apoyo en llevar adelante nuestros planes en forma discreta y efectiva. Deseamos seguir trabajando por la valoración y el reconocimiento de la cultura paraguaya a través de la literatura. Gracias a todos. ¡Muchas felicidades!
Lic. Emi Kasamatsu - Presidenta, PEN Club del Paraguay
//
INDICE DE OBRAS:
POETAS

MANUEL E.B. ARGÜELLO: A TU RECUEDO “PUERTO NUEVO”
MARÍA EUGENIA AYALA: XII / XXXVI
WILLIAM BAECKER: TANTO / QUE NOS QUEDA?
RUBÉN BAREIRO SAGUIER: EL RÍO DEL EXILIO
MARIBEL BARRETO: CRUCE DE CAMINOS
GLADYS CARMAGNOLA: LEGADO / DESPEDIDA
AUGUSTO CASOLA: DOS POEMAS A MI HIJO MUERTO / 8 / 9
EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN: ODA A BRIGITTE BARDOT
LUIS MARÍA MARTÍNEZ: ¿POR QUÉ? / YA ES HORA / DESTRUYAMOS LO VIEJO (1)
FRANCISCO OLIVEIRA Y SILVA B.: NOCHEBUENA / CONTIGO
ELINOR PUSCHKAREVICH: ALLÁ LEJOS / EL ESPEJO / LA CASA
DOMINGO RIVAROLA: FINAL / POEMA
ELSA WIEZELL: AYER
HAIKUS DE POETAS INVITADOS:
· COLEGIO NACIONAL DE LA CAPITAL: Victorina Mabel Añazco Ortega; Victoria Cano Cáceres, Marlene Malfitano; Juan José Ruiz Díaz Otazú;
· COLEGIO NACIONAL DE LAMBARÉ: Tamara Barreto L.;
· COLEGIO GOETHE: Leticia Parquet; Virginia Solalinde Parini; Darío Yann I.;
· COLEGIO IBEROAMERICANO: Adriana da Costa;
· COLEGIO NIHON GAKKO: Héctor Martínez; Ana Rivarola; José Carlos Silvero.
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ENSAYISTAS
ABELARDO DE PAULA GOMES:
PROMETEO, EL LIBERADOR MÍTICO DEL HOMBRE
EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN: HELIO VERA, ENTRE LA REALIDAD Y EL MITO
VÍCTOR-JACINTO FLECHA: JOSEFINA PLÁ, LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE DEL CIELO CULTURAL PARAGUAYO
EMI KASAMATSU: EL ROL DE LA TRADUCCIÓN PARA UN DIÁLOGO INTERCULTURAL Y POR LA PAZ
LORENZO LIVIERES: ¿PARA QUÉ CIENCIAS SOCIALES EN EL PARAGUAY? (AÑO 1997)
ENRIQUE MARINI PALMIERI: FERVOR DE BUENOS AIRES: ESCRIBIR Y REESCRIBIR, MODOS DE LA ETERNIDAD EN JOSÉ LUIS BORGES
LUIS MARÍA MARTÍNEZ: ARTIGAS, EL PROSCRITO, EN LA VISIÓN DEL POETA MANUEL VERÓN DE ASTRADA
FRANCISCO OLIVEIRA Y SILVA: EL FENÓMENO “FIDEL”, O EL MITO DEL PADRE
GENERO RIERA HUNTER: MANUEL ORTÍZ GUERRERO CON JOSÉ ASUNCIÓN FLORES: EL SEGUNDO NACIMIENTO DE LA GUARANIA
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NARRADORES
DELFINA ACOSTA:
GUÍA DEL CEMENTERIO
PRINCESA AQUINO AUGSTEN: EL NOMBRE DEL RÍO
JEU AZARRU: DIÁLOGO CON EL AUTOR
ESTEBAN BEDOYA: EL PLANTADOR DE AMAPOLAS
AUGUSTO CASOLA: EN EL UMBRAL
JOSÉ PÉREZ REYES: UN ROSTRO EN EL CAMINO
LUCÍA SCOSCERIA: NO LLORÓ
//
POETAS
MANUEL E. B. ARGÜELLO
A TU RECUERDO, "PUERTO NUEVO"
A poco de estar la guerra del Chaco se convirtió
en un altar de insaciable voracidad para nuestros
jóvenes. Nació este poema que es un homenaje a
los mismos que, erguidos, henchidos de Patria,
saltaban de los muelles al "Tembey".
Arrodillado duermes, Puerto Nuevo,
tu paralelo sueño de Bahía.
Botes y olas, marcan tu contorno,
amarrados a tus pies de cemento.
Peces y agua delimitan Norte a Sur
la arena mojada de tus brazos.
Más allá de tus grúas y vagones
la olvidada presencia de tu Chaco.
.
Enmudecido paisaje de quebrachos,
sal y polvo diluyen en mis ojos
su sangrante de cañones.
Horizontes de barcos, Puerto Nuevo.
Alejan de tus muelles vivos jazmines
en aras de su nombradía de trincheras.
.
RUBÉN BAREIRO SAGUIER
EL RÍO DEL EXILIO
Al comienzo fui pez en la corriente,
pez de placentario sueño
en el lecho del limo.

Después me convertí en ventana;
fui abriendo los ojos de los días,
preguntando noticias de la mar,
gritando mi sed de lejanía.

Ya por entonces cantaba una canción.

El relente puñal del mediodía
me tajeó las alas.
Me dolía el cantar de las cigarras
y me puse a volar,
de pétalos a cifras,
sin alcanzar la estrella de la tarde.

Tricé cristales en el aire.
Mi voz sangró y me llamaron viernes,
sin más,
tal vez porque iba acumulando
miel amarga en mis panales.
Cuando la tarde comenzó a apuntar
la corriente del hombre oscureció
y mi sueño de pájaro tornóse cuervo
de ríspido plumaje
y de afiladas garras.

Ave de presa,
presa del odio,
de la nostalgia.
Tan lejos del agua lustral
de la primera tierra.

Ya no era yo el pájaro,
era la presa,
la rapiña del tiempo
con la espalda sangrando
de recuerdos.

Claro que puedo volver,
resucitar palomas,
desmadejar memorias,
recuperar libélulas,
techar la antigua casa,
recomponer setiembres,
embotellar el mar,
nuevamente habitar los espejismos.

Pero el sueño termina
con la muerte
porque el río
nunca sube de vuelta
la corriente.

Se queda la canción
que es pez ya sin declive.
Pero el río...
el río es de viento.

DOMINGO RIVAROLA
FINAL
Te busco
minuto
a minuto,
sitio
por sitios,
días
tras días.

Te busco
entre las cosas
que quedaron,
en los rincones
de la antigua casa,
en lo que queda
en mi memoria.

Sigues
ausente,
sin palabras
que retorne
algo tuyo,
sin un signo
que delate tu presencia,
sin que surja
una protesta
por todo lo perdido,
por lo que parecía nuestro
para siempre.

Ahora
no quedan reclamos
por lo que fue tuyo
o mío
o quizás totalmente
nuestro.

Ahora
nada presagia
el regreso.

POEMA
Uva
y sal
envolviendo
tu interminable
geografía.

Uva
y sal
derrochando
sobre tu cintura
torrentes
de fiebres
y regocijos.

Uva
y sal
tiñendo de colores
y estallidos
los crepúsculos
y las alboradas.

Uva
y sal
acogiendo
las semillas
que retienes
en tu cuerpo
en cada encuentro.

Uva
y sal
aprisionando
mis manos
y mi boca
en tus inagotables
orillas.

Uva
y sal
rebosando
de dulzuras
en tus irresistibles
territorios.

Uva
y sal
en tus regresos
y en tus partidas.

ELSA WIEZEL
AYER
Éramos nocheros en contacto de nubes.
Como pensamientos concéntricos
girábamos intangibles.
Mi corazón buscaba el nido como nirvana
el suyo era un espcio nictálope.
Formábamos légamo solitario con voces.
Parecía baladí el abrazo
pero adentro era fruto
con gravitación del tiempo antiguo.
La mirada concluyente
los gestos de clavicordios
tan claros para nosotros.
La risa brisa y cuatro pisadas
marcando el ritmo de mar.
Construimos un puente para flotar
mientras el corazón
marcaba tambores.
Arriba, una bandada de gaviotas
saludaban con cortesía
este amor diferente y única
Sabíamos del suspiro del cangrejo
aprendimos la virazón de sur.
De apología y viento
fue a circunstancia de los ecos.
Apoteósico será el adiós en voz baja.
//
JOSÉ PÉREZ REYES
UN ROSTRO EN EL CAMINO
** Llanuras y rutas.
** Cielo sin nubes.
** Pocos vehículos en la carretera. La calurosa andanada de los días de enero menguaba el tránsito de la siesta.
** Mucho verde a los costados y gris al frente.
** Arriba, un tono celeste.
** Era un día hilvanado por la aguja del tedio.
** Ninguna cosa parecía quebrar esa monótona placidez de la nada.
** Después de un asado familiar en Capiatá, Amílcar Olmedo iba manejando el pequeño vehículo que compró, usado y sin garantía, hace casi un año.
** Ahora tenía una misión e iba a gran velocidad por la ruta 1, rumbo a San Ignacio, Misiones.
** Sus parientes, invariablemente presentes en el asado, después de deliberar ante unos platos vaciados y vasos aún salpicados de espuma, le asignaron una misión; el principal pedazo, ya no del día sino para toda la vida: el destino de la casa que tenían allá en San Ignacio, propiedad del padre, don Juan Olmedo, quien había fallecido , hacía menos de dos meses. Eran varios herederos y todos querían más de lo que había para repartir, hasta se alegrarían si alguno de ellos siguiera la suerte del viejo para que así les quedara una parcela más para distribuirse, y al decir distribuirse en ese tono sonaba a algo así como distrito de buitres, fue esa la impresión que zumbó en los oídos de Amílcar al abandonar esa mesa llena de parentela con hambre de algo más.
** Se dirigía a la casa en cuestión donde actualmente el único que allí vivía era su hermano Tobías, para convencerle de que desistiera de la insensatez de poner a la venta esa casa. Tobías tenía previsto mudarse a una casa más chica, con menos pasado, en un barrio cercano, por eso, empecinado en dejarlo todo atrás, se disponía a colocar caprichosamente un letrero de "vendo" en la entrada de la casa familiar, sin consultar con los demás.
** Amílcar tenía que hacer recapacitar a Tobías, debía sacarle de la cabeza esa obsesión de vender la finca en San Ignacio. Tenía que abrirse la sucesión, llevar adelante el debido proceso con documentos, llegar a la sentencia declaratoria de herederos, hacer la división de condominio entre todos. Tobías quería adjudicarse toda la propiedad alegando que él fue el único que allí cuidó y mantuvo al padre enfermo en esos últimos años. Quería adjudicarse solamente para vender y librarse de la propiedad que para él se transformó en sempiterna sala de enfermería. Pero las sucesiones no funcionan así. Ese inmueble vale por todo lo que ya les dio y por lo que esperan les siga dando a los hermanos. Así como está la situación económica, con tanta devaluación, sería malvender a un precio irrisorio, eso le diría. Poco podía intuir sobre la respuesta. Solamente conjeturaba que su hermano se había subido al tobogán de la ilusión; imposible bajarlo, hasta que se dé cuenta de que al otro lado del tobogán no hay nadie para recibir su caída. Pero eso lo pillaría recién durante la rápida pendiente, pensó Amílcar. Hay que hablarle, no tiene que precipitarse, Tobías no puede avasallar el derecho de la viuda y de los demás hermanos, eso era lo que todos habían pensado ante las brasas del asado. Si juntaban todas esas ideas familiares de seguro tendrían una especie de panal con abejas zumbando pero a diferencia de ellas, sus parientes no hacían trabajo conjunto, puro zumbido.
** Preocupado y a la vez apurado, quería tener a alguien en el auto para charlar allí, para contarle éste u otro problema, del ámbito laboral o familiar, porque él es de la clase de personas que creen que se viene al mundo para hablar de los problemas, aunque también se daba cuenta de que ventilándolos así tampoco llegaba a solucionarlos.
** En la radio hablaban de pensiones y jubilaciones de excombatientes de la guerra del Chaco
** Apagó la radio para evitar ese debate que le traería recuerdos de su viejo, teniente Juan Olmedo, quien luchó tres años en ese inhóspito frente y le llevaría a relacionar con una guerra menos cruenta pero más lenta que ahora libraba su madre, con el interminable trámite que acababa de iniciar para acceder a la pensión correspondiente a viuda de excombatiente. En las oficinas públicas se libraba una guerra propia entre papeles.
** Prefirió escuchar el viento en el trayecto de la ruta, ya que las emisoras, en fin, tampoco daban muchas opciones musicales. El olor a pastizal quemado le llegó como si fuera parte del sudoroso día.
** Aminoró la marcha al cruzar el pueblo de San Miguel, al divisar, a un costado de la ruta, la lana tejida artesanalmente. Allí la gente lavaba, secaba, hilaba y teñía la lana. Con ella hacían de todo y en sus puestos al costado de la ruta, ofertaban camisas, polleras, frazadas, ponchos, alfombras, gorras, hamacas y colchas. Pensó en comprar alguna cosa, pero ahora tenía prisa. Lo haría a la vuelta y en este puesto, particularmente, porque aquí le encantó la sonrisa de una de las mujeres vendedoras apostadas cerca del árbol cuyas ramas eran usadas como perchero exhibidor de donde colgaban las prendas.
** Entonces apareció dentro de su auto, sentada a su costado, una muchacha acelerada en sus gestos y en su forma de hablar.
** Allí estaba esa desconocida joven hablándole con toda confianza, como si nada. Tenía cabellos y ojos negros, una expresión de cansancio en sus facciones flacas, las manos muy nerviosas para sus poco más de veinte años. Amílcar jamás la había visto, estaba tan concentrado en conducir, que no supo si el pesado calor le estaba jugando una broma.
** Parecía una burla, ¿de dónde apareció esta chica y cómo entró aquí? Acaso era su deseo de conversar que tuvo eco y apareció aquí esta parlanchina enviada especialmente.
** No había tiempo para conjeturas, había que manejar. En vano le preguntaba quién era o cómo había subido al auto. La extraña no respondía sus preguntas, sólo hablaba sin parar, contaba sus problemas como si a alguien le importara. Era como si estuviese hablando sola, ni le miraba al conductor, sólo fugazmente a través del espejo retrovisor. Nada daba a entender que pudiera tener intenciones de robo. Será mejor bajarla aquí mismo, pensó Amílcar, o si no más allá de la siguiente curva.
** No había oportunidad de pisar el freno, había un apremio familiar para llegar a destino. No tuvo tiempo para aclararse ninguna duda. La entrometida hablaba y llegaba al extremo de la situación atribuyéndose la facultad de reprocharle cosas al incluirle, sin razón alguna, entre sus problemas.
** Esa crítica a destiempo puso más nervioso a Amílcar, que ante la falta de respuesta por parte de la atrevida, seguía preguntándose de quién se trataba.
** No sabe cómo ella entró, pero sospechaba que ocurrió al aminorar la velocidad cerca del puesto de venta de lanas, aunque ese lapso no pudo haber sido suficiente. Además, el automóvil había estado en marcha todo el tiempo, se garantizó a sí mismo.
** La extraña le pidió que le invite un cigarrillo.
** Amílcar se negó y ella, con un rápido movimiento, tomó un cigarrillo de la cajetilla reclinada en el tablero pero, al sacarlo, su impulso echó la cajetilla.
** Simuló recoger las cosas y le rogó que le encendiera el cigarrillo. Él reprochó este abuso de confianza. La insistente polizonte se ponía a jugar con las reglas prohibitivas y argumentaba que hasta los que van a ser fusilados acceden a un último cigarrillo, que hasta a los condenados se les concede eso, y que así se les cumple su último deseo.
** Amílcar Olmedo, transformado ya en complaciente chofer, hizo un gesto despectivo y no pudo evitar recoger la cajetilla, que contenía también el encendedor, que entonces iba y venía rodando cerca de los pedales.
** Las cosas que uno hace por una mujer, aunque sea una desconocida, refunfuñó él, aunque ella seguía tan poco interesada en escucharle, ya que para llenar el aire le bastaba su propia voz. Sea como fuere, era su último favor, ya estaba harto de esta intromisión y decidido a bajarla aunque sea a la fuerza, después de la próxima curva.
** De la cajetilla extrajo el encendedor y cuando lo arrimó al cigarrillo que temblaba en la boca de la intrusa, ésta comentó jocosamente que era una barbaridad este calor infernal que llevaba a la locura, sin embargo parecía tranquilizarse al empezar a fumar.
** Fue entonces cuando el conductor, en ese descuido de extenderle la mano y mirarle hablar, no vio el auto que rápidamente venía en sentido contrario, girando la cerrada curva apenas señalizada en la ruta.
** Amílcar reconoció, detrás del parabrisas, la cara de la conductora del otro vehículo que venía directo hacia él, era el mismo rostro de la chica que se había sentado a su lado. Quien manejaba el otro automóvil era la intrusa habladora y que ahora se llevaba, tranquilamente, el cigarrillo a la boca, pero en su propio auto que se le venía encima a gran velocidad.
** Demasiado tarde para desviar, el choque fatal fue inminente.
.
LUCÍA SCOSCERIA
NO LLORÓ
** No lloró.
** Simplemente se me quedó mirando con una tristeza infinita que abarcó la habitación. Ella, que lloraba por cualquier cosa baladí, estaba con mi celular en la mano mostrándome la fotografía de Claudia. Pero no lloró. Con voz indiferente, casi en un bostezo, preguntó:
-¿Quién es la chica?
-No sé, no la conozco- fue mi infeliz respuesta. Y era verdad. No la conocía personalmente, pero sí había hablado con ella y chateado por teléfono. Una carcajada amarga salió de su boca:
-Claro, esta foto vino caída del cielo. Se dio la vuelta y preparó las pocas ropas que tenía en el dormitorio. Esperaba que los sollozos me dieran la oportunidad de pedirle perdón, como tantas otras veces había pasado.
** Pero no lloró.
** Ella, que lloraba por cualquier cosa, se iba. Y sabía que eso le rompía el corazón en dos, que el dolor le cerraba la garganta y que se moría por dentro. Yo la conocía muy bien. Lloraba por cualquier cosa. En las bodas, cuan-do oía una música romántica, cuando se tocaba el himno nacional, hasta el de otros países. Como en la entrega de premios a los atletas de las olimpiadas, por televisión, cuando a los vencedores se les ponía las medallas, ella lloraba también, como si los conociese y compartiese el triunfo. Pero ahora que el dolor era suyo, no. No lloró. Quise abrazarla, pero ella no me dejó:
-Te quiero, en serio te quiero, perdoname.-¿Cuántas veces te perdoné? Bajé la cabeza. Era curioso, unos días atrás quería tiempo libre para poder hablar con Claudia, en este momento ella parecía una extraña cuya importancia se había evaporado en un instante. Ahora temía perder a mi novia. Pero ¿por qué no lloraba? Cuántas veces me perdonó mientras sollozaba y yo la estrechaba entre mis brazos y le decía que la quería sólo a ella. Y era verdad
** Mientras ella preparaba las ropas para llevarlas en la mochila, descubrí algo horrible, que me abandonaba y no podría soportarlo, porque sí la amaba.
** Mis ojos se humedecieron y le pedí que se quedase, que la quería. Ella me miró por última vez y se marchó. Jamás la volvía ver. Pasó el tiempo. En la rutina de mis días sin ella, pienso que soy feliz. Y hasta a veces sonrío, como si fuera cierto.
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miércoles, 3 de marzo de 2010

FRANCISCO OLIVEIRA Y SILVA - EL FENÓMENO "FIDEL", O EL MITO DEL PADRE (ENSAYO) / REVISTA DEL PEN CLUB PARAGUAY Nº 16

FRANCISCO OLIVEIRA Y SILVA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
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EL FENÓMENO "FIDEL", O EL MITO DEL PADRE
(ENSAYO)

** Muchas personas sienten curiosidad ante el fenómeno de la popularidad de Fidel Castro en algunos países de América Latina. El problema concreto es el siguiente: ¿Cómo un hombre, cuya conducta delictiva ha sido sobradamente comprobada, puede gozar de la admiración y el aplauso de tantas personas, no sólo del pueblo, sino también de reconocida cultura intelectual? Este fenómeno se presentó recientemente en el Paraguay, con motivo de la asunción al mando del nuevo presidente de la República (15.08.03.). No nos detendremos en razones protocolares de la invitación a semejante personaje, sino de la popularidad despertada por el mismo en nuestro país.
** Con este trabajo intentamos dar una explicación al fenómeno.
.
I. Nostalgia por el padre ausente
** Tenemos que admitir que el Paraguay es un país sin padres. Se habla, metafóricamente, de "padres de la patria", al referirse a los hombres que forjaron la independencia. La patria tendrá sus padres, pero ya están en el bronce y en el recuerdo.
** Los paraguayos, en su mayoría, son "huérfanos" de padre, no porque éstos hayan muerto, sino a causa de algo peor: están vivos, pero ausentes. La mujer hace, en muchos hogares, el papel de padre y madre. No tienen esos hogares la "cálida presencia del padre": o porque se marchó, abandonando el hogar, o porque, morando en él, se comporta como "un hijo más", y la esposa, aparte de hacer de padre para sus hijos, debe hacer de madre para su marido. El rol del padre, la "figura paterna" (como dicen los psicólogos), la cálida presencia del padre, brillan por su ausencia en el Paraguay. El notable escritor RAFAEL BARRETT en su libro EL DOLOR PARAGUAYO, obra referente a la realidad humana y social de este país, dice al respecto, en el capítulo "Hogares heridos": "El hogar paraguayo es una ruina que sangra: es un hogar sin padre. La guerra se llevó a los padres y no los ha devuelto aún. Han quedado los machos errantes... toman a la hembra, engendran con la vida el dolor y pasan". Por desgracia esta descripción hecha hace más de cien años, sigue vigente. Los hombres fecundan y se van. Ocurre, con creciente y alarmante frecuencia, ahora ya en parejas de adolescentes. Madres solteras, madres adolescentes. Hombres sin responsabilidad, fuertes para el placer, débiles para el deber y el sacrificio, generando auténticos dramas de hogar: hogares heridos. Esto no es un alegato o reprimenda moralizante. Es, simplemente, un relato objetivo de esta dura realidad que aún vive el Paraguay, y que forma parte de la constelación de problemas inveterados que lo convierte en un país pobre. Pobre, más en valores morales que en riquezas materia-les. En este contexto los paraguayos son seres carenciados de padre, hecho que conlleva la carencia de cinco valores que la paternidad aporta:
- El amor masculino.
- La seguridad.
- La autoridad.
- El respeto.
- La realización personal.
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l. El amor masculino. A diferencia del amor de la madre, que ama al hijo de manera incondicional, por el solo hecho de ser su hijo, el amor del padre se hace sentir solamente en cuanto el hijo cumpla con los mandatos y exigencias establecidos por él, como cabeza de familia. La madre no pone condiciones; el padre, sí. La madre ama en cuanto uno es hijo; el padre, en cuanto respete las normas. El amor de la madre es absoluto; el del padre es relativo. Es imposible que la madre abandone al hijo descarriado; el padre, en cambio, lo hará sin vacilar, dejando, incluso, de reconocerle como hijo. El amor de la madre se ofrece; el del padre se gana. La madre es el "corazón" del hogar. El padre, el "cerebro".
** El ser humano tiene tendencias que surgen de dos principios: el del placer y el del deber. El del placer nos lleva a buscar el disfrute de la vida (descansar, pasear, jugar...).
El del deber nos impulsa a cumplir las responsabilidades, asumiendo el sacrificio implícito en ello, sin esperar recompensas. En este campo, la madre representa para el hijo, el principio del placer. De ella recibe ternura, comprensión, perdón, consuelo. El padre, en cambio, representa el principio del deber. De él recibe el ejemplo de la tenacidad en la lucha, la rectitud de vida, la fidelidad a los principios, y el respeto a la ley; pero también las sanciones o castigos para los infractores. Todo este mundo, denso y rico, del respeto a la ley y el cultivo de los valores y principios, desaparece en cualquier sociedad que, como la nuestra, sufre la ausencia del padre, generador, no sólo de la vida biológica, sino de la vida axiológica (de los valores y principios). Por eso proliferan, en esas sociedades, el desorden, el vicio, el crimen y todo tipo de corrupción: el padre ha muerto. La ley también, con él.
** La policía y los militares, con la fuerza de sus armas y sus carros, podrán reprimir, por algún tiempo, los desbordes del libertinaje; pero jamás podrán hacer que florezca la paz, cuyas raíces están, no en el miedo, sino en los principios morales cariñosamente cultivados en el corazón.
** Volviendo al tema del "doble rol" (padre-madre) que las madres paraguayas se ven obligadas a asumir, a causa de la ausencia de padres, hay que señalar que, de esa forma, no se definen ninguno de los dos roles, es decir, no transmiten ni la figura de la madre, ni la del padre, por completo. Y por eso sus hijos no desarrollan acabadamente, ni el principio del deber, ni el del placer. De ahí el desorden observado en muchos paraguayos, ya sea en sus diversiones, como en sus obligaciones. Diversiones prostituidas (alcoholismo, vagancia, sexo, drogas...). Y obligaciones prostituidas: nepotismo, clientelismo, planillerismo, y la degradante costumbre de asumir un cargo (un deber), no para cumplir con él, sino para enriquecerse rápidamente.
¡Cuánta nostalgia de padre hay en nuestra patria!
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2. La seguridad. La presencia del padre permite sentirse seguros. Su imagen poderosa infunde paz. Ese poder es la resultante de la visualización en él, de cualidades socialmente consideradas masculinas, como la fuerza física, la valentía, la capacidad para aceptar luchas y desafíos, la resistencia en el combate, y las más variadas habilidades que van, desde el manejo y mantenimiento del vehículo, hasta la capacidad de ganar el dinero para el sustento de la familia. Por ello el padre es, no sólo el símbolo de la seguridad, sino el dador de la misma, porque él es la seguridad.
** Al no haber padre, tampoco hay seguridad. Aparecen el miedo, la incertidumbre, y la consiguiente nostalgia de padre.
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3. La autoridad. A diferencia del autoritarismo, que surge de la imposición caprichosa de la propia voluntad por medio de la fuerza, el miedo o la amenaza, la autoridad es una fuerza moral de la persona, que surge de la admiración por el estilo de vida ejemplar que ésta práctica. Proviene, de esta forma, de un modelo, no de un mandato ni de una normativa. Arrastra, sí; pero con el ejemplo, no con la palabra ni, mucho menos, con la intimidación. La autoridad es un espejo que permite al hijo compararse con la persona "modelo", en su desenvolvimiento social, laboral y moral, para autoevaluarse con respecto a la corrección o incorrección de sus actos, según coincidan o no, respectivamente, con los del "modelo". Cuando el hijo, sinceramente, se pregunta: ¿Esto lo haría papá? ¿Le agradaría enterarse de lo que estoy haciendo? ¿Qué haría papá en mi lugar?, etc., está patentizando la existencia de la gran autoridad del padre en su vida.
** La fuerza de la autoridad no está en el castigo, sino en el ejemplo. La admiración y el liderazgo vienen, no de la capacidad de mandar dando órdenes, sino de la solicitud en servir dando el ejemplo. En la capacidad de servicio radica la esencia misma de la autoridad.
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4. Respeto. La figura del padre infunde respeto. Pero el respeto surge de la autoridad, en el sentido explicado anteriormente. El respeto es la observancia de un comportamiento hacia alguien, acorde con los méritos del mismo. El trato que se le da a una persona, refleja el grado de respeto por la misma. Pero no interesan el rol ni el cargo para merecer dicho respeto. El respeto debe ser ganado, no exigido. Es como el amor. Y la esencia misma del amor es el respeto al ser amado: a su vida, sus necesidades, sus ideales.
** Sin figura de padre, tampoco hay respeto. En una sociedad sin padres nadie respeta a nadie: no hay respeto a las "autoridades" (muchas veces impostores e inmorales que usurpan el cargo), ni a las normas sociales, morales, e incluso civiles y penales. Todos se tutean, se manosean, se pisotean, en una sociedad tal como la descrita en el famoso tango "Cambalache", cuya letra presenta, con realismo estremecedor, la situación caótica de la sociedad del siglo XX, en la que se perdió el respeto y la capacidad de reconocer méritos. El respeto se aprende desde niños. Al no haber padre, no hay noción de respeto. Y surge la nostalgia de padre.
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5. La realización personal. El padre, finalmente, es el símbolo y el modelo de la realización personal: del éxito en la vida, del triunfo sobre las adversidades. El ser humano necesita realizarse, alcanzar sus metas, lograr los objetivos conducentes a ella. Conseguido esto, se siente triunfador. En caso contrario surge el sentimiento de frustración y fracaso, que lleva a la depresión, la ira, la pérdida de la autoestima y las explosiones de violencia.
** Es importante tener un ideal en la vida: descubrirlo dentro de uno, teniendo en cuenta las propias inclinaciones o tendencias, juntamente con las capacidades o talentos personales. Y trazarse un plan en base a este ideal que actuará como motor en la permanente lucha por la consecución de los objetivos de nuestro proyecto personal o existencial. Descubrir el propio ideal es encontrar la llave del éxito. No descubrirlo equivale a vivir en las sombras del fracaso. La mayoría de los fracasados son personas sin ideal.
** La presencia del padre es, no sólo la del modelo del hombre que tiene un ideal y, por lo tanto, es un triunfador, realizado (aún cuando viva en la pobreza y estreche ces económicas), sino que se constituye en estímulo, motivación y ayuda para los hijos en lo tocante a la realización personal en la lucha por la vida. Modelo y mentor. Ejemplo y colaborador. Faltando el padre falta esta luz y esta fuerza del ideal. El fracaso y la frustración son inminentes.
** Y se siente la nostalgia de padre.
** Una sociedad sin padre es una sociedad de frustrados. Y de la frustración salen la agresividad y todo tipo de corrupción.
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II. Lo que simboliza el gobernante cubano
** Es un poco chocante después de las precedentes reflexiones, tan sinceras y de rico contenido humano, nombrar al señor Fidel Castro, "El Comandante", para relacionarlo con las mismas. Pero debemos hacerlo porque, para explicar su popularidad en ciertos países de América Latina, se hizo este estudio.
** Pues bien, Castro es el símbolo de ese padre, cuya ausencia lo hace más deseable. Es una presencia ilusoria, pero no por ello menos eficaz o generadora de simpatía.
** El Fidel Castro de hoy es la resultante de la raíz "etaria" de sus delitos (!) Si estos fueran 20.000, por ejemplo, la raíz "86" (su edad) de esa enorme cantidad de crímenes, es 1 (uno), o sea, nada. El paso del tiempo ha desgastado por completo la gravedad de tantas fechorías. Se lo mira, entonces, como el hombre fuerte pero cariñoso. Un padre-abuelo. No es un padre: pero es un sucedáneo casi perfecto del mismo. Es como si las canas rebajaran las maldades o la gravedad de sus faltas. Tal ocurre también con Stroessner o Pinochet: sus edades reclaman que se "olvide" y se "perdone" (sin pensar en sus víctimas) todo su pasado. Este reclamo, a veces consciente y explícito, es, la mayoría de las veces, inconsciente, profundo, pero muy imperativo. "¿Y qué es `un' delito? ¿Quién no lo comete? ¿No es mejor olvidar?". Así se piensa.
** Se produce como una ceguera psicológica hacia la personalidad gravemente delictiva de este personaje, en cuyo haber hay represión, muertes y torturas, con el cortejo interminable de hogares infelices, sobre los cuales tendió la mortaja del dolor existencial más absoluto. En virtud de esta ceguera ("borrón y cuenta nueva"), se empieza a construir la figura del ídolo, ahora admirado, deseado y aplaudido. Todo un modelo.
** Tal figura idolátrica se construye así: La nostalgia de padre de los paraguayos se aplaca mirándole, admirándole y amándole, porque él representa al padre (ausente en el Paraguay). El es como el padre que necesita este pueblo. Y lo es porque:
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l. Despierta simpatía, cariño (el amor masculino). Dado su porte de abuelo, como si fuera un hombre lleno de afecto, es fácil que despierte dichas emociones. Además se comporta de una manera muy cordial con los periodistas y las modelos, como un hombre enteramente inofensivo, capaz de querernos a todos, lo cual incrementa la simpatía hacia él. Este fenómeno se consolida aún más por su reconocida "generosidad" hacia los paraguayos, concediendo becas para estudiantes y enviando médicos al Paraguay. "¡Es un tipo formidable! ¡Todo un padre para nosotros!", es la lectura que se hace ante las ovaciones y aplausos hacia este reconocido delincuente. Pero así es nuestra naturaleza humana: tiende a olvidar lo negativo del verdugo, aferrarse sólo a sus acciones bondadosas y censurar a todos sus detractores, como si éstos fueran los culpables. Es un fenómeno que yo denomino "victimización del victimario". Es un mecanismo de defensa para eliminar de la mente el miedo y el peligro generados por la persona que se teme. Y se dice: "¡Pobre! ¡Tantas cosas buenas hizo este hombre! ¡No es posible incriminarlo toda la vida! ¡Pongamos punto final!".
** La edad también ayuda a crear esta aureola de "inocencia", ya que la figura de un anciano (más aún si tiene barba) despierta la fantasía del "ser inofensivo", del "viejito bueno" o del "hombre sabio".
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2. Representa seguridad. El solo hecho de saber que ha sobrevivido a tantos atentados contra su vida, ya lo convierte en un personaje legendario y paradigmático de la "seguridad": "¡40 años en el poder, sin que nadie haya podido derrocarlo! ¡Todo un héroe!". Si sumamos a esto su proverbial y llamativo despliegue de seguridad personal, aparatoso por su "estilo" (envío previo de exploradores del ambiente, incertidumbre de su venida, dos aviones personales, desconocimiento del lugar de su alojamiento, etc.), se completa un cuadro de seguridad perfecta. "Él sabe protegerse... y así sabrá proteger también a su pueblo. Así debiera ser el padre (que no tenemos), para darnos seguridad". Esos son los pensamientos inconscientes o conscientes que despierta esta persona, con todo el despliegue de precauciones absolutas que garantizan su inmunidad.
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3. Representa autoridad. Este mandatario tiene autoridad. Y mucha. Pero no en el sentido moral, en el que hemos tomado este término anteriormente, sino en el sentido político, de fuerza y poder. Él manda. Todos le obedecen. Y los que no obedecen sufren feroces castigos, incluyendo torturas y muerte. Su poder es tan grande que, según se comenta, enfrentó airoso a los EE.UU., constituyéndose en el único mandatario que hizo tal cosa, y con éxito. Cayó la Unión Soviética. Pero Cuba, no. "Todo un ejemplo de poder. Tipos así necesitamos. Hombres de mando, de mano dura, de autoridad. Este es el `padre' que nos falta. Pero como no lo tenemos, al menos aplaudámosle, manifestándole todo nuestro cariño y admiración. ¡Viva nuestro padre!". Estos pensamientos inconscientes, bullen, como fuerza motivadora, en lo más profundo del corazón de muchos paraguayos, incluyendo intelectuales y personas de todas las edades. "¡Al fin la autoridad del padre!".
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4. Despierta respeto. Pero ese respeto no es, obviamente, el que hemos explicado anteriormente, como actitud generada por los méritos morales de la persona respetada, sino como tributo de sumisión nacido del miedo al poderoso que ya "cortó la cabeza" de muchos irrespetuosos, a lo largo de sus 40 años de poder. En este sentido, también, usamos ese término cuando, al enfrentarnos con algo peligroso, decimos "¡Yo le respeto a eso!". Ante tal figura se piensa que ese es el tipo de persona que necesita esta sociedad caótica; como si la solución al caos y a la pérdida de toda moral, pudiera provenir del miedo, y no de las convicciones maduras. Parodiando una conocida frase, podríamos decir: "100 kilos de represión y miedo, no consiguen lo que un gramo de convicción". Pero no se piensa así. Se quieren resultados relámpagos, automáticos, inmediatos. Un líder "de respeto", capaz de mostrar "la roja", de entrada, si fuera preciso. "A un hombre así se le respetaría. Alinearía pronto a los más rebeldes. Pondría en orden nuestra sociedad. Pero, como no lo tenemos, felicitémosle a quien lo simboliza, con nuestro aplauso de apoyo y aprobación, sintiéndonos orgullosos de tenerlo como visitante ilustre en nuestro suelo. Qué lindo sería una foto con él. Al fin el padre respetado".
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5. Imagen de la realización personal. Se lo ve como un gobernante realizado: 40 años en el poder; la tecnología de Cuba; la genial idea que tuvo él, del "sidario", que hace que en Cuba no haya sida; las becas para estudiantes paraguayos; los médicos cubanos que vienen al Paraguay para atender gratuitamente; los Centros Médicos de Cuba... ¡Todo tan positivo! Detrás de esto hay cosas negativas, como el hambre, la represión y la pobreza. Pero no se las ve (o no se las quiere ver) por aquel mecanismo citado anteriormente, de la tendencia a ignorar u olvidar lo negativo. Surge entonces la imagen del triunfador, del exitoso, del hombre que logró lo que quiso, sin pensar que, para ello, pasó y sigue pasando sobre cadáveres. "¡Al fin, el padre triunfador! ¡Gloria al invicto!".
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III. Conclusión
** Fidel Castro, "El Comandante", cuya apariencia personal tiene más esa aureola "light" de un hombre del espectáculo (actor o cantante) que la de un político de fuste, representa, por todo lo analizado hasta aquí, al "padre ausente de Paraguay", al "mesías" que necesita el Paraguay: el hombre que puede traer la solución a todos los problemas que tiene este país. Él reúne las cinco virtudes del padre, aunque sólo en apariencia, porque también a ellas les dio muerte dentro de su psiquis. Pero, víctimas de esta "ilusión mental", muchos sienten que se despierta en ellos el cariño, el aprecio, e incluso la admiración vehemente, emociones manifestadas en fervientes aplausos u opiniones altamente elogiosas para este personaje, sin caer en la cuenta de que están cometiendo un error tan grande como el que cometería un hambriento que fantasea saciar su hambre con los manjares que vio en un sueño.
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(Fuente: “REVISTA DEL PEN CLUB DEL PARAGUAY. POETAS – ENSAYISTAS - NARRADORES”. IV ÉPOCA - Nº 16. Arandurã Editorial, Asunción-Paraguay, Noviembre 2008)
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