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jueves, 25 de marzo de 2010

CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ - JARABE DE CUENTOS - Comentario de ELVIO ROMERO / Texto de cuentos: POSTALES AÑEJAS, VASTO SILENCIO y CUESTIÓN DE HORARIO

JARABE DE CUENTOS
Autor:
CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay 2005
**/**

LA OBRA DE CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ
** César González Páez es un poeta; en su prosa se refleja el largo ejercicio en el difícil género y ya sabemos todos que quien eludió nadar en el río de la poesía tendrá una prosa pedestre, sin matices, sin que se alumbre con la magia de lo misterioso. Parafraseando a Whitman, habrá que decir que "quien toca a este libro...toca a un poeta".
** Su lectura es por eso grata y reconfortante, haciéndonos sentir permanentemente el aire de lo irreal, lo que está por detrás de las cosas, haciéndonos un guiño para que entremos, sin miedo, a la habitación del asombro.
** César González Páez, oriundo de Córdoba, Argentina, pero que vive entre nosotros desde hace años, encerró una llamarada de magia en las apretadas páginas de "CONCIERTO DE CUENTOS", un deslumbrante glosario de situaciones. Es un texto para lectores zahoríes, que sepan ver lo que ocurre detrás de las apariencias, como si todos sus materiales se extrajeran de la irrealidad o del sueño, que es la puerta por donde pasa el asombro.
** Todo parece ser una autoconfesión delirante. No tiene personajes a quien alentar, un ser vivo cuyo nombre se recuerde. Eso crea la irrealidad que nos envuelve al leerlo. ** Todo lector espera descifrar un acertijo, desenredar una intriga. En este caso más que develar incógnitas, se trata de llegar a los finales sorpresivos, tal como sucede por ejemplo en "DOBLE PROTECCIÓN", una de sus narraciones más sorprendentes. Un humor suave, leve, como la sonrisa de la Gioconda, eleva las virtudes de esta obra como en "UNO EN GEOGRAFÍA".
** El autor maneja ese humor con destreza y sabiduría, sin excesos inútiles, como debe ser en el difícil arte de contar.
** Recomendamos fervientemente este libro a nuestros lectores, este "CONCIERTO DE CUENTOS" que estimulará su asombro y su fantasía, cualidades que no son exactamente las más comunes en nuestro medio.
(Comentario aparecido en Ultima Hora el lunes 26 de octubre de 1998)
(Poeta paraguayo. Premio Nacional de Literatura Paraguay 1991)
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POSTALES AÑEJAS
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** Hay anécdotas que nos suceden en la vida y nunca las contamos. A veces nos animamos en rueda de amigos, pero les entra por un oído y les sale por el otro. Cuando nos reunimos los viernes en el bar, todo parece ser un campeonato para ver quién cuenta la mentira más grande, quién es el que conquistó a la más linda y cosas por el estilo. Es que competimos y el resultado es evidente: nadie escucha al prójimo.
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** Como el campo de las letras permite este remanso, este agradable rincón donde las palabras se deslizan en curso legal, es que me tomo la libertad de entretenerlos un poco con mi historia.
** Dejo constancia de estos hechos porque ya estoy viejo y, ya saben, las palabras no garabateadas o dichas se van con nosotros.
** Esto que voy a contar me ocurrió realmente y tiene que ver con mis días como redactor de La Tribuna. Por aquel entonces, ni soñábamos con el ordenador, trabajábamos con la invalorable Olivetti y las Remington... si supieran de qué manera esas marcas me hacen recordar a armas de grueso calibre. Por entonces, apuntábamos una opinión y caía certeramente nuestra presa. Teníamos “ética”, un término que siempre está pidiendo permiso para instalarse en la sociedad, por aquellos días también.
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** Mi trabajo era completamente rutinario, pero muy entretenido: manejaba una sección que se ocupaba de asuntos sociales de antaño. Buscaba eventos de fechas antiguas pero que coincidían con las actuales y comentaba lo que ocurría hace exactamente cincuenta años atrás. Cronicaba tal o cual espectáculo de aquellos días en Asunción, que me imaginaba románticos.
** Leyendo viejas crónicas, me encontré con una nota muy tierna que hablaba de dos niñas que se presentaban en el Teatro Municipal, centenario templo cultural que hoy está tristemente clausurado.
** Como les decía, la nota hablaba de dos pequeñas que darían un recital de danza, Vera y Emilce, que bailarían danzas españolas. Una foto aparecía mostrando a las dos precoces artistas.
** Pensé cómo se verían en estos días, seguramente ya serían mujeres adultas o probablemente habrían muerto o... qué se yo. Se me ocurrieron miles de posibilidades.
** La nota señalaba que la función era a beneficio de la Asociación del Perpetuo Socorro. Hoy en extinción, ya que nada es perenne y menos una dádiva.
** Escribí la nota y alguien me llamó para entregarme un recado urgente. No me acuerdo bien si era para anunciar un baile o una kermesse. Ya no se usa más esa palabra, pero entonces era muy común que en cualquier lugar abierto se hicieran ese tipo de actividades.
** Cuando volví a mi escritorio, el artículo que había redactado no estaba en mi máquina, el jefe de Redacción la había levantado para publicarla... ¡como si el evento fuera a ocurrir al día siguiente! No se dio cuenta de que era para mi columna “Postales añejas”.
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** No pude parar la equivocación y al otro día apareció la noticia y, para colmo, en un lugar destacado. Pensé en un despido, era lo más justo. No podíamos cambiar la noticia, de modo que me armé de valor y me concentré. Debía estar a la hora señalada en el Municipal para explicarles a los probables asistentes que había sido un lamentable error. Inventé miles de excusas y al final comprendí que lo mejor era decirles la verdad.
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** Cuando llegué al teatro me encontré con una fila enorme de gente que esperaba para adquirir su entrada. Me puse más pálido que un fantasma atrapado en un castillo y sin nadie a quien asustar, pero luego me sobresaltó más el hecho de que ¡se estaban vendiendo las entradas!
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** Me puse en la fila, compré un boleto y entré muy avergonzado al recinto. ¿Qué pasaría cuando la gente se diera cuenta de que todo era producto de una equivocación. Señores, anoten esto, se hizo un silencio respetuoso y... ¡comenzó la función!
** Las hermanitas “Vera y Emilce” dieron su espectáculo matizado con esas equivocaciones que quedan tan encantadoras cuando los niños se suben a un escenario.
Estaba a punto de recordar el número telefónico de un siquiatra amigo, porque estos hechos no encajaban en mi sentido de la realidad. Pero de pronto aparecieron en el escenario dos simpáticas abuelas. “Hoy estamos aquí gracias a una hermosa equivocación. Cuando leímos en el diario que actuábamos esta noche, no lo pensamos dos veces. Llamamos a nuestras nietas, les pusimos nuestros trajes de entonces y, gracias a ellas, recuperamos un sueño infantil”, dijo una de ellas.
** —Cómo me gustaría felicitar al periodista de “Postales añejas” por esta ocurrencia tan estupenda —dijo la otra mujer—. Nos ha regalado un día de nuestra infancia. ¿Se encuentra en la sala?
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VASTO SILENCIO
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** Ni loco me iba a presentar luego del estrés que junté durante todo el día. Luego, el espectáculo continuó con las verdaderas protagonistas de hace cincuenta años, que no eran tan buenas bailarinas como animadoras. Nos hicieron reír con sus ocurrencias. Nos regalaron fragantes retazos de entusiasmo y vitalidad. La velada fue todo un éxito, las abuelas juntaron varias canastas de aplausos de un público ávido por ver cosas diferentes y todos quedaron satisfechos.
** Bueno, pensé, no me fue del todo mal, un error no significa equivocar el camino. Pero cuando salí del teatro sentí que tenía que comenzar a preocuparme. Me esperaba un carruaje tirado por cuatro caballos. Su conductor me sonrió mientras sostenía un farol. Las calles eran de tierra y la noche oscura, como una emboscada. Inevitablemente, hasta en lo absurdo hay un orden.
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CUESTIÓN DE HORARIO
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** La inocente pregunta quedó en el aire: ¿Qué hora es? Esta consulta habitual que, supongo, en el mundo se repite un millón de veces entre desconocidos fue la piedra filosofal de un desencuentro.
** ¿Qué necesidad tiene usted, señor dueño y propietario de un reloj, de estar rigurosamente a horario y qué obligación tiene de dar la hora exacta a cualquier transeúnte que se la pida? ¡Rebélese! Usted no es la clonación de un Big Ben, por sus venas no corre sangre de cucú. De modo que relájese y deje que las horas le canten una serenata.
** Si tiene un momento de distensión en su vida, no se preocupe, las horas se encargarán de que se le pase rápido ese instante de diversión. Cuando ella no acuda a la cita, las horas le parecerán pesadas cadenas que lo atan a la desilusión. Esta historia tal vez le lave el cerebro en lo relativo a las horas y su uso práctico.
** Un hombre esperaba un taxi que lo conduciría al aeropuerto para tomar un vuelo de avión, que, como todos sabemos, no espera a nadie. Otro señor que acertaba a pasar por el lugar fue requerido en la trivial pregunta de comprobar la hora para calibrar la demora en llegar a la estación aérea.
** El fulano consultado al azar se puso a observar su reloj mientras miraba las agujas y comprobó fascinado que el tiempo estuviese allí como enjaulado.
** —Es una perplejidad delicada que merece ser meditada, no sabría cómo contestar a su pregunta de un modo coherente y puntual. Da la casualidad que en mi brazo llevo un reloj infinitesimal. Mide el tiempo de los recuerdos. Tenga en cuenta que las horas se miden por la intensidad de nuestra felicidad o nuestra desdicha.
** Lo miró sonriente, como si hubiera dicho algo muy original y continuó.
** —Los minutos liman las horas, las horas liman los días y los días roen los años, como decía el querido poeta español Quevedo. Mejor sería estarnos un poco quietos y dejar que el tiempo pase; en una de esas, no nos ve y nos ahorramos un par de desavenencias que trae la vejez. Convendría quedarnos con el refrán español que dice “Tiempo al pez, ya picará alguna vez”. No sé si me entiende. O recuerde lo que dijo Marco Aurelio: “El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace”.
** —Yo solamente quiero saber la hora para cumplir un compromiso, nada más.
** —Tiene razón... pero ¿qué aspecto quiere de la hora? Le pido que me lo aclare, porque hay gente que no sabe qué partícula del espacio temporal está buscando, aunque personalmente considero que el tiempo es solo un insobornable presente.
** El hombre perdió los estribos ante el estrafalario dueño del reloj infinitesimal.
** —Vamos, no se haga el gracioso y dígame la hora puntual. ¿O es que ya no existe la cortesía en este país?
** El hombre volvió a mirar la redondez de su cronómetro y dijo:
** —Una pregunta clara merece una respuesta honesta: estamos en un punto del tiempo que admite miles de divisiones, pero en este momento usted es un extraño a los sucesos de la vida simplemente por su terquedad de saber la hora exacta. Detalle que debería carecer de importancia para hombres sabios. ¿O es que acaso usted no sabe los miles de accidentes que crea la venerada velocidad?
** El otro lo miró como si quisiera fulminarlo e intimidó al petulante, que se sintió compelido a contestar rápidamente:
** —Son las diez de la mañana, señor, pero no se haga ilusiones, no durará mucho. No sabe usted lo inestable que está el tiempo esta mañana.
CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ
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jueves, 4 de marzo de 2010

CONCIERTO DE CUENTOS. Autor: CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ - Prólogo: UN CONCIERTO DE DESCONCIERTOS por ANTONIO CARMONA / Texto: EL PUEBLO MELODÍA.


CONCIERTO DE CUENTOS
Autor: CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ
(Enlace adatos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Tapa: ROBERTO GOIRIZ
Editorial El Lector,
Asunción-Paraguay
1997 (121 páginas)

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PRÓLOGO
UN CONCIERTO DE DESCONCIERTOS

** El personaje del cuento "DONES" reflexiona sobre su destino, expulsado del paraíso y condenado a la existencia: "Simplemente se deshicieron de mí y me destinaron a permanecer en este lado del mundo que llamamos de un modo irresponsable-realidad."
** IONESCO podría coincidir plenamente con esta definición tan absurdamente clara. La irrealidad real o la realidad irreal es uno de los espacios cuyos senderos se cruzan, se enlazan y se bifurcan de tal forma que instauran el laberinto de la ficción, del absurdo, en el que cualquiera se pierde o se encuentra. En ese arte de encontrar y desencontrarse consiste el arte del narrador de pequeñas ficciones.
** Al contrario que la música, con su matemática de do-re-mí concertados, el cuento debe tener algo de desconcierto, de maravillosa cajita de Pandora. Un cuento es una puerta que uno abre esperando encontrar algo que no es habitual, más que la sorpresa, el asombro.
** Al abrir cada una de las puertas que nos ofrece este libro, estoy seguro de que el lector coincidirá conmigo en que reina el asombro.
** Un personaje se juega con un espejo, en un insólito duelo, recuperar su propio rostro. Otro deja que la vida se le vaya tras un pájaro irreal.
** Cito sólo algunos de los muchos desconciertos que conforman este "CONCIERTO DE CUENTOS". CONCIERTO DE DESCONCIERTOS. Cada uno trabajado artesanalmente; unos cincelados con un pincel, otros con un estilete y algunos con cuchillo, pero ninguno con un hacha.
** Son cuentos económicos, sin mucha retórica, con gran ahorro de palabras, pero ricos en asombros, en maravillación. Es como el libro que abre la puerta de uno de los relatos, un libro de artes invisibles que actúa sobre la equívoca realidad. Sobre las realidades mágicas que fosforecen fantasmagóricas desde la chata cotidianidad.
** Tal vez el lector caiga, al igual que yo, en un principio, en la trampa de pensar que son relatos borgianos. Lo son solamente en que la realidad, la verdadera, la que descifran los libros escritos en clave de magia, se empecina en parecer borgiana. La otra es la que irresponsablemente llamamos realidad.
ANTONIO CARMONA

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EL PUEBLO MELODÍA
** El sonido de esta lluvia que empieza a caer, suena como una melodía. Se lo escucha crecer despacio entre las copas de los árboles y se ensancha luego con los instrumentos del viento.
** Esto me hace recordar a un pueblo cuya musicalidad lo llevó a ser la capital de los sonidos agradables para terminar siendo una leyenda que sólo se escucha cuando hay lloviznas como estas.
** Desde lejos se anunciaba y podía ser escuchada sin mucho esfuerzo, era una composición musical suave y nítida que se colaba en el paisaje campesino. A medida que uno se acercaba al caserío la melodía se dejaba oír con más intensidad, como si estuvieran festejando el día de la independencia. El recién llegado quedaba asombrado cuando al ingresar a la calle principal comprobaba que ésta estaba vacía, como si los músicos que ejecutaban los instrumentos fueran invisibles.
** Cuando se recorría las calles de tierra, a pesar de la soledad, el sonido seguía presente. ¿Acaso tocaban profesores en escenarios remotos?
** Era el Pueblo Melodía -ya poco importa en qué región se encuentra; la geografía nos puede jugar una suerte de broma si no estamos donde queremos estar.
** Sucede que ese pueblerío ya no existe más, se lo fue desmantelando como los viejos asentamientos de los buscadores de oro. Cuando se acabó la diversión, todos se fueron mudando poco a poco. Sólo los viejos cuentan por las noches cómo habían sucedido verdaderamente las cosas, pero la leyenda se les fije disolviendo de la boca primero y de la memoria después.
** Se tiró por tierra algo que podría haber cambiado la naturaleza de la humanidad por otra más aceptable: la armonía.
** Todo comenzó con una pequeña idea, que son las que ruedan después con más fuerza. Y empezó en el salón de actos de la pequeña municipalidad. Estaba sentado un señor que era el propietario del proyecto, quien ante unos funcionarios ingenuos, expuso la gran idea. Partiendo de la base de que en una orquesta sinfónica intervienen instrumentos de diversa sonoridad, algunos muy disímiles entre sí, no quitaba que suenen armónicamente. Ese es uno de los milagros de la música. Todo esto lo explicaba en un croquis escrito en un pizarrón.
** Luego de esta breve introducción señaló que si se amalgaban todos los ruidos que se producían en la calle, se debía obtener necesariamente un resultado similar al de una agrupación musical. El intendente, que ya había visto muchos locos en la ciudad, decidió que éste por lo menos no era peligroso y que la idea no dejaba de ser simpática corno plan turístico. El proyecto fue aprobado y nadie protestó porque no tenían la menor idea a dónde se llegaría con todo eso.
** El decreto sobre el orden de los ruidos pareció al principio excéntrico, ordenaba que los automóviles estuvieran provistos de caños de escape que sonaran a instrumentos de viento, las motos seguirían la tónica con otra escala y los vendedores ambulantes pasaron a gritar sus productos como barítonos. De modo que el bullicio general comenzó desordenado pero a medida que avanzaba el ensayo de los días, se comenzó a escuchar algo que parecía música.
** Muchas personas agradecieron que la polución sonora hubiese disminuido. La nota predominante partía en el correr del agua, a su tintinear acompañaban las bocinas, seguían las campanas y los árboles dejaban pasar por sus hojas una suave cadencia. El público entusiasmado fue creciendo con la idea, se adecuaron los ruidos de modo que imperaba el clima de la canción reinante. Se logró que los herreros martillasen corno timbales, un toque de trombón anunciaba al recolector de basura, los cascos de los caballos parecían cascabeles. No había gritos sino notas musicales. Hasta los ojos de las muchachas parecían tener un color pentagramado. Eu ese lugar parecía que los sonidos cotidianos se hubiesen programado para entrar en la partitura, en orden melódico ascendente.
** En la plaza principal y única se erigió una estatua hueca que simulaba una especie de flauta enorme. Por sus orificios, cuando la brisa se colaba producía un sonido muy tranquilizador. El proyecto no terminaba allí, unos viejos eucaliptos fueron podados por un experto jardinero, de modo que cuando el viento soplaba se podía escuchar una especie de coro. Estos altos árboles parecía batutas dirigiendo la melodía del mundo, parecían altos vigilantes que susurraban secretas canciones en la noche.
** El tema de conversación se hizo más culto porque todos los parroquianos hablaban de compositores y música clásica; rivalizaban entre sí por sus conocimientos y se sabe que, secretamente, algunos comenzaron a componer. No porque esto fuera censurable, sino por una timidez propia de campesinos. Las calles comenzaron a tener nombres de músicos ilustres como Paganini, Brahms, Chopin, Mangoré, Villalobos, sin descartar a ninguno.
** Es necesario aclarar que la música que se escuchaba no era siempre la misma, dependía del supremo director, el viento. La brisa común de los días de semana nada tenía que ver con las siete campanas que se sumaban los domingos. Hasta parecía que los animales se habían adherido a la orquestación con oportunos mugidos y balidos. Se logró, por fin, crear una gran orquesta compuesta por objetos cotidianos.
** La melodía era más estridente los días laborables, empezaba con los pequeños sonidos del artesano, el de la plata y el martillo. Luego crecía con el monocorde tictac de los relojes. Más tarde seguía el tintinear de las monedas, de modo que el ambiente en los bancos y las casas de cambio se volvió aceptable. Las fábricas comenzaron a llamar a sus operarios no con una histérica sirena, sino con sonidos que desprendían unos tubos que sonaban como órganos, eclesiásticos y celestiales.
** Hay gente que cree que la música sólo debe escucharse los sábados por la noche y que su misión es simplemente justificar que un hombre abrace a una mujer. Por eso los pueblos vecinos comenzaron a quejarse, como cualquier ciudadano que no lo dejan dormir de noche. Para algunos la música es un género que conduce al caos, la vagancia y los malos hábitos. No repararon que los trenes llegaban a horario, que el índice de mortalidad había disminuido, que se reportaban menos delitos. Sólo insistieron en que la música los desvelaba.
** Los funcionarios del Pueblo Melodía labraron un informe de modo que todos sacaran provecho de esta inventiva, pero se encontraron con una frialdad política. Les recibieron el expediente "para estudio", según dijeron, pero antes tomaron la medida cautelar de desordenar los sonidos que se convirtieron en ruidos. Todo con la intención de que las cosas siguieran "como fueron siempre y como hacemos todos".
** Con esa orden de no innovar finalmente triunfaron en sus pretensiones. Basta que alguien tenga un idea para que otros, drogados por la rutina, no quieran cambiar nada. La melodía fue encerrada en un club social donde pina orquesta tropical convocaba a las parejas trasnochadas.
** Hoy el Pueblo Melodía es solamente el tema de un cuento, ese experimento duerme un sueño de eterna burocracia. Este proyecto podría haber acabado con los motores que se encienden por vanidad, con las fábricas que interrumpen el sueño con sus aullidos mecánicos. Sólo fue permitido el desvelo de quienes se anestesian con la cachaca del tedio.
** Sé todas estas cosas porque un viejo me las contó: "Se apagó el reír transparente del agua. A veces se extrañan los domingos en que la canción imperaba y oxigenaba el alma colectiva -me dijo- y créame que por entonces las cosas parecían suspendidas en el aire por la magia de la música. Las mujeres dicen que por entonces se amaba de un modo distinto y que ese éxtasis desapareció también".
"Sólo nos queda una orquesta dispersa en el tiempo, sin embargo hasta ahora pueden escucharse en el pueblo retazos de aquella melodía. Suena como un papel polvoriento que se arrastra impulsado por el viento. Se debe prestar mucha atención, suena muy débil y con tonalidad melancólica, parece triste de no poder adueñarse del paisaje nuevamente".
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MITOS Y LEYENDAS DEL SEÑOR OJO DE PEZ
** Un buen día el señor Ojo de Pez desarticuló su vida en partes iguales para poder encontrar en dónde había una falla. Porque si bien tenía en el trabajo asistencia perfecta, gozaba de buena salud, tenía amigos y una novia, para él las cosas no marchaban bien. No estaba conforme. Al menos así lo sentía últimamente. Hizo una estricta revisión de su vida y mientras iba de aquí para allá, columpiándose en los recuerdos de la infancia a la adultez, se dio cuenta que era como "una golondrina sin estaciones" y haciendo gala de su apellido se sentía "Fuera del agua". Hasta ese punto lo había atrapado la rutina.
** El señor Ojo de Pez, en adelante Ojo para nosotros, era un hombre sencillo, de clase asedia, que vivía una vida que lo conducía sólo a la muerte. Los vecinos ya lo tenían "caratulado", con esas sentencias que solamente pueden provenir de la cintura popular: "Ojo de Pez va ensayando de viejo para cuando sea anciano". Esa frase en boca de los parroquianos no quería significar `'hombre prevenido vale por dos", sino "mira cómo desperdicia el hilo del carretel".
** Nadie se había percatado de que Ojo de Pez era una persona muy especial -como quisiéramos ser todos- y no se lo apreciaba como un ser inteligente. Cuando en ronda de amigos él aportaba un dato interesante a la conversación, ellos le decían: "Ojo, qué memoria que tenés" y no "qué despierto que sos", para ellos no era un ser humano sino un banco de datos.
** Cuando pensó en su novia, reconoció que no tenía nada que reprocharle, porque estaba diseñada para ser la señora de Pez -que por otra parte es más original que ser la mujer López-. No era ni linda, ni fea, pero lo que no le terminaba de gustar en ella era su anticipada abnegación por el anonimato. Sabía que lo quería bien y no exigía demasiado. Amaba a Ojo como si se hubiese metido a monja.
** Después de todo ya tendría tiempo para enamorarse apasionadamente o de desilusionarse definitivamente. Pero para entonces él sabía lo que pensaba la muchacha, vendrían los hijos y ese detalle del amor carecería de importancia.
** Así estaba reflexionando sobre su vida cuando imprevistamente dio un puñetazo sobre la mesa haciendo saltar las tazas de café que compartía con unos amigos. Dijo económicamente "¡basta!" y se marchó del lugar como si alguien lo persiguiera.
** Es que Ojo de Pez tenía ideales que en nada armonizaban con el destino gris que llevaba. Hasta se descubrió una vena poética cuando se dijo "cambiaré mi vida, la moneda está en el aire, la suerte está echada. No se puede volver atrás". Y frases como estas para darse ánimos: "Hoy mismo comenzaré a recuperar mi libertad y no veré a Lucila jamás". Su conciencia había hablado.
** Al día siguiente de su flamante actitud pagó la pensión a pesar de los ruegos de la propietaria que le tenía aprecio como inquilino pues pagaba la renta con puntualidad; pero Ojo de Pez no atendió a razones tan mezquinas, había decidido darle un curso imprevisto y definitivo a su vida. De modo que valija en mano salió a la calle como un buzo que se sumerge en un mar desconocido y deslumbrante a la vez.
** ¿De su novia? Había que poner distancia. No consideró oportuno despedirse, ya le llegaría una carta con las palabras apropiadas que siempre son mejores cuando provienen de la reflexión. Por otra parte sabía que ella podía ser el detonante que detuviera la sabia, decisión de ser libre.
** De su bolsillo extrajo un papel en donde había anotado las actividades que cumplía rutinariamente y que ahora le fastidiaban: "Lunes, indeciso y desabrido, anochecía con los amigos en el bar de siempre. Martes, invariablemente al cine en su opción económica. Miércoles de ceniza, novia puntual y discretos arrumacos en el zaguán. Jueves, cena vegetariana con los padres de ella y conversación planificada. Viernes, caminata por el centro y café otra vez. Sábado, baile y pizza. El domingo se resumía en una sola palabra: televisión. Saldo de la semana, cero a la izquierda." Se dio cuenta de que estaba conmovido de haber reaccionado ante la estúpida vida que llevaba.
** "No debo dar un paso en falso -se ordenó Ojo de Pez, que conocía también sus flaquezas-, si la rutina me agarra de nuevo, seguro que no me suelta más."
** Y así, obsesionado por lo imprevisto, siguió caminando sin fijarse por dónde iba, los lugares para él parecían diferentes. ¿Caras? No había nadie conocido, todos eran fantasmas en procesión porque él se sentía distinto. Su vida estaba ahora desbocada y le excitaba pensar, aún con sus tempranas canas, que el futuro estaba repleto de aventuras. tampoco era cuestión de andar corriendo como un loco por ahí, había que organizarse, consultar vuelos de aviones, reservar pasajes; en fin, sacarle jugo a la vida.
** Entró a un bar y se hundió en agradables proyectos que le demandarían el resto de su vida. En eso estaba cuando vio a su novia que se aproximaba y le decía familiarmente: "Siempre vos tan puntual", mientras se sentaba a su lado, como una sombra.

EPÍLOGO
** Un día te levantas y están todos los libros desordenados, algunos en el piso, otros sobre la mesa, abiertos en una página cualquiera. Y las hojas en blanco delatan que ha sido larga la velada y febril la búsqueda nocturna.
** Y tú allí, en medio de la habitación, no encuentras una sola idea para ponerte. Porque te han dicho que escribas, que llenes una carilla, que termines tu cuento, que te animes en poesía, que comiences una novela...
** Antes de que sea tarde, antes de que sea nunca.
** Pero en esta mañana, de esta vida de escritor que elegiste (o que te eligió), estás desnudo de ideas y nadie viene a asistirte en donde querías lucirte. Nadie vendrá a salvarte.
** Te has perdido del mundo por querer tocar el tema y tu pulso se entretiene en pequeños garabatos. La idea faltó a la cita: "Lo siento, no tengo tema". Y temes no tener nada porque te has extraviado en lo que querías decir. Desde este día eres un vagabundo que no encuentra su casa, eres un hueso que ha perdido su carne.
** No eras tema para ti mismo, eras argumento para los otros, ¿no te parece gracioso? Y todo porque una mañana te levantaste con una letra cambiada y no hay moldes para palabras en una vida que no viviste. Jamás podrás inventarlas sin sufrirlas como propias.
** Pero te sientes inquieto porque, a pesar de tu jornada vacía, hay otro precipicio que conmueve, que te impulsa y te lanza a su abismo decisivo.

PROGRAMA
SOLISTA: CÉSAR GONZÁLEZ PAÉZ
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UN CONCIERTO DE DESCONCIERTOS - PRÓLOGO DE ANTONIO CARMOA
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EL PUEBLO MELODÍA (ANDANTE CANTABILE-PASTORAL)
EL INTENDENTE DEL CIELO (ANDANTINO)
UN INDICIO MÁS (ADAGIO)
EXTRAÍDO DE UN SUEÑO (ROMANCE)
UN ÁNGEL EN LA JAULA (ANGELUS)
LAZOS DE AMISTAD (ALEGRETTO)
ENVIONES CORTOS (MAESTOSO)
BAJO EL SOL (PASTORAL)
POR FAVOR, NO COPIAR (RONDÓ)
EL PUENTE (SONATINA)
DONES (ANGELUS)
DUQUE DE GUAYABA (FANFARRIA)
UNA SORPRESA EN LA PLAZA (ADAGIO)
LOS ZAPATOS DEL DOMINGO (ANDANTE FINALE)
PEQUEÑO DISCURSO PARA DORMIR INOCENTES (ARRULLO CAPRICHOSO)
MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA (VIVACE NON TROPPO)
DOBLE PROTECCIÓN (ANDAMTE CAPRICHOSO)
AJEDREZ BAJO LA LLUVIA (SCHERZO)
SOY BUENO (VIVACE)
UNO EN GEOGRAFÍA (ALLEGRO MODCERATTO)
EL CUENTO MÁS BREVE DEL MUNDO (VALS DEL SEGUNDO)
FONDO ALIMENTARIO INTERNACIONAL (ALLEGRO CAPRICLIOSO)
SIETE SEGUNDOS (FANFARRIA)
VIÑETA (MEZZO ALEGRE)
MITOS Y LEYENDAS DEL SEÑOR OJO DE PEZ (ALLEGRO NO MOLTO)
SERENATA UMBILICAL (CANTATA- ALLEGRO)
EL LIBRO DE LAS ARTES INVISIBLES (LARGO E PIANÍSIMO SEMPRE)
GUITARRA TRINCHERA (ANDANTE CANTÁBILE)
ESTA NOCHE SE COME BIEN (SUITE)
SI TE VAS DE CASA (ANDANTE)
UN SEÑOR ABURRIDO LLAMADO LUNES (PIANÍSSIMO)
AGUA COTIDIANA (ALLEGRO)
SOLAMENTE HE REZADO UNA PEQUEÑA PLEGARIA (ANGELUS)
QUE UN CARAMELO NO TE SALE LA BOCA (PIANÍSSIMO)
TE DEBO UNA DISCULPA (ANDANTINO)
EL PROFESOR DE MATEMÁTICAS (FANFARRIA)
SE NECESITA SONRISA PARA CREMA DENTAL (ALLEGRO)
LOS CENICIENTOS (PIANÍSSIMO)
DELICIAS CONYUGALES (PIANO LÚCIDO)
ENCUENTRO CASUAL CON SIGMUND FREUD (BREVE SOONATINA)
CONTRACUENTO (FINALE PIANOFORTE)
EPÍLOGO.
.
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CARTA A LOS JEFES VIRTUALES. Autor: CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ


CARTA A LOS JEFES VIRTUALES
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Este mensaje imaginario de un Jefe Indio a los internautas,
podría ser la repuesta -tal vez- que darían los pueblos indígenas
a la llegada de la Era Global.
Se inspira en una noticia, aparecida, hace un tiempo,
sobre la donación de una computadora con acceso a Internet
a una comunidad de la selva.
Tal vez, lo que sigue,
les dirían los nativos a los dueños de la aldea virtual.
** De la noche venimos, de la oscuridad atemporal que no conoce principio, somos hijos del tiempo, deberíamos saberlo, no somos dioses. Por no serlo debemos abrevar de los conocimienos de nuestro pueblo, de la naturaleza que nos habla y nos advierte. Nacemos y morimos, no vinimos sino para honrar la vida y el destino, de cada hombre o de cada mujer se justifica por el menor daño que le hizo a sus semejantes y a la tierra. Esta es nuestra principal fuente de sabiduría y ahora permítanme presentarme: soy un jefe indígena de una tribu que no dice su nombre para tener el de todos, represento a los sobrevivientes hoy dominados o dispersados.
** Como Jefe de mi Tribu, decidí hacer este discurso para ustedes, jefes de la nueva nación virtual. Me dirijo a quienes me piden que encienda una fogata en internet y que por allí envíe mis señales de humo. No admito un fuego cuya llama no crepite. ¿Cómo podríamos hacer que se eleve al cielo?. ¿En dónde está la casa de la Sagrada Web, que parece marcar una nueva era donde la inmediatez y el consumo es su fin?.Somos los que habitaban los dos continentes americanos, los verdaderos dueños de estas tierras. No teman, no les escribo para pedir rescate -eso es costal de otra tristeza-, sino para contarles algunas verdades que hacen falta en este salto al vacío que es la vida con internet.Nosotros creemos que nuestros muertos no desaparecen sino que continuan eternamente si los reverenciamos. Ellos con sus actos nos recuerdan las leyes fundamentales. De esas cosas hablamos cuando nos reunimos en el círculo bendecido por la luz de la fogata. Lo que nos ha unido ha sido, precisamente, la tradición de contarnos nuestras leyendas. Es allí cuando conversan los ausentes con los presentes: el sonido del río, es el mismo que escuchó el padre de mi padre y de allí es que los tenemos siempre presentes. Aunque ya no corra el agua como entonces y los pensamientos se hayan dispersado como las piedras pequeñas que nadie ambiciona, ellos siguen estando allí y nos inspiran.
** Nosotros sabemos que un cerro es sagrado porque allí descansan nuestros amados antepasados. Duermen sentados, en la posición del orgullo porque para nosotros ni la muerte logró vencerlos. ¿Cómo explicarles a ustedes que ellos están presentes en cada canto de las aves, en la perennidad del bosque que jamás derribaremos?. Talar un árbol es despreciar la tarea del tiempo. La naturaleza es nuestro templo, ustedes Jefes Virtuales ¿Donde viven? Muéstrenos los paisajes que los rodean y los pensamientos que los anima a seguir viviendo. Me dicen que podrían estar en una ciudad hecha de edificios donde no pueden salir porque el aire es prácticamente irrespirable, calles sin plantas y extrañas efigies que arrojan tres luces para que no se embistan unos a otros. ¿ Son soberanos de aire acondicionado? ¿Es cierto que una pizarra electrónica les advierte si son ricos o no?. Ese mundo por ustedes inventado es esclavo de sí mismo, si uno de mi Tribu carece de sustento, sé lo propocionamos sin ofenderlo para mantener su entereza y orgullo de ser quien es. El sabrá qué hacer cuando la suerte se revierta. ¿Saben? La forma de compartir es lograr que ninguno esté en desigualdad, eso te da posibilidad de pasear por tu aldea y no tener enemigos. Muchos ven el futuro de internet como un inmenso supermercado que impondrá sus productos y que dictará nuestra manera de ser, a pesar de la resistencia natural que produzca. Nosotros respetamos lo sustentable, lo que nos da la tierra, un grano de maíz es una gran inversion cuando crece y vuelve en repetidas semillas. Nosotros las plantamos pero ustedes las tasan, son capaces de decirnos cuánto cuesta el sudor de un hombre que labra la tierra, al cual no tienen el gusto ni les interesa conocer. Son capaces, con la rapidez, que da el poder de la web, de bajar o subir los precios a favor de los intermediarios. Quién se tome un tiempo para ver cómo están las zonas campesinas del planeta descubrirán que algo no funciona bien con la cadena de producción, porque los que siembran y cosechan siguen tan pobres como siempre. Ninguna economía puede prosperar donde ganan más los que están sentados. La Aldea Global no sabe de igualdad, aunque está presente en su discurso, ustedes quieren imponerla cómo hábito saludable de civilización pero brilla por su ausencia. Cuando la humanidad pierde la ética y el respeto por su entorno ambiental, deja de tener importancia toda tecnología. Los avances deben estar unidos a la capacidad de interpretar que el mundo no ha sido creado para ser desvastado por el consumo irracional.Hombres de Internet, que antaño se llamaron Adelantados o Colonos, no eran otra cosa unos salvajes enfermos de ambición, lo supimos cuando desvastaron los animales, como los búfalos en el norte y las comunidades en el sur, sólo por codicia. Lo sabemos ahora también por la etiqueta que le ponen a todos los productos que deben ser vendidos en el mercado. Sabíamos que las cosas iban a cambiar, los animales dejaron de pastar en nuestros campos que, fueron en un pasado lejano, fuente de agua y recurso de hierbas. No queda nada de eso, pero tenemos internet que no duerme. Mediante un hábil tecleo se abre el Nuevo Mundo del consumo, una palabra que terminará obsesionando a muchos.¿Tienen idea de qué estoy hablando? Déjenme contarles cómo pensamos nosotros, los indígenas sobre los nuevos tiempos y cómo se nos hace difícil creer en la Aldea Global, que nadie distingue a simple vista, porque es la más clara advertencia de la deshumanización por la tecnología. Las conversaciones en círculo se están apagando, las historias que se contaban alrededor de las fogatas se están perdiendo, los viejos no hablan y cuando lo hacen los jóvenes no escuchan. Son costumbres diferentes, no sé si podré avenirme a las reglas de estos nuevos tiempos, porque en las frías venas de internet las palabras pierden su magnetismo. Nosotros medimos la calidad del que habla por la entonacion que pone a sus promesas. Por internet perdemos ese contacto de pulsar la intención de cualquiera que se acerque a nosotros como amigo o un hostil. Para cuando nos demos cuenta el internauta -ayer colono- ya estará dentro de nuestro caserío diciéndonos qué hacer, cómo y en el momento que les convenga. El hombre sin rostro dictará su voluntad. Cuando el Supremo Internet lo dictamine el dinero comenzará a correr por sus largas arterias, sin que sepamos si nuestro saldo es justo. Mediremos con varas de internet, sonreiremos con las historias que la gran autopísta de la información nos dicte y nos pondremos la ropa que nos ordene la caprichosa moda. Como un Dios, sin exigir, pero vigilando, hará que los corderos no se extravíen del rebaño. Al que se vaya por su propio albedrío no lo irán a buscar, el cordero volverá por su propia voluntad porque más allá de una pantalla para él, no habrá entretenimiento, no verá nada porque las historias que le contaban sus antepasados se le diluyeron en la memoria. En ese momento se dirá de él que está bien globalizado.Mi discurso también es para ellos y para todo el que quiera escuchar cómo pensaban mis hermanos de la selva, son frases de personas que tuvieron actitudes nobles con la vida. Quisiera que las recordaran, de modo que cuando se extravíen del Rebaño Virtual no se sentirán ni solos ni abandonados. Señores Jefes Virtuales, lo que más ambiciona el hombre es su libertad, déjenlo ser libre y creativo. No lo desarraiguen de la tierra y de su cultura, tiene derecho a ser diferente para negociar con quien quiera, seguir a sus maestros o tomar el camino que le indiquen las tradiciones de su pueblo. Un hombre es su pasado, una sentencia Mapuche dice "El que controla el pasado controla el futuro, el que controla el futuro controla el presente". Otros grupos como los Iroqueses sostienen que la cultura no son "apenas reliquas del pasado", sino pautas del pensamiento y ciclos de conducta que forman los cimientos de nuestra vida. Hablo con la voz de dos grupos humanos que habitaron en ambos extremos de América. Todas las etnias tienen su profunda concepción del mundo, de la muerte y de la vida.Señores Jefes Virtuales, que antes usaban yelmos y cascos, sepan que habrá resistencia, los cambios como siempre no son bienvenidos si vienen con la imposición a cuestas. No quiero que la gran caravana de la web sea para lanzar mensajes huecos para que se disperse mi idioma y mis costumbres. No queremos ser piezas de ajedréz que alguien mueve desde lejos. Somos diferentes y todo merece un puntual tratamiento. Un indio Sioux dijo una vez estas palabras "Desde mi niñez vengo observando las hojas, los árboles y las hierbas y nunca encontré dos iguales". Desde su sencillez de hombre que atisba el universo se dio cuenta de las grandes y diminutas diferencias que hacen que cada ser sea único. No dejen que el ser humano pierda su capacidad de leer los mensajes que nos dicta la creación. Sin ir más lejos, hace poco una inundación arrasó con las precarias chozas de un asentamiento humilde. Fue en la zona de los guaraníes, etnia que fue muy poderosa cuando el hombre del yelmo no había llegado. Esos indigenas no pudieron leer las advertencias del agua que anuncia la creciente. Nosotros sabemos que cuando llueve mucho es vital observar el comportamiento del río. Cuando el agua comienza perder su transparencia, cuando comienza a ennegrecer y traer hojas que no son familiares en el lugar, es allí cuando se deben retirar hombres y animales de la orilla del río. Ellos lo habían olvidado, nosotros podríamos habérselo recordado y en casos como éstos podría haber sido una bendición estar "conectados", unidos por esa red que no duerme, pero ese dios está atontado por la mediocridad. Aunque nos presentan a la Aldea Global como la panacea de la libertad de expresión, los soportes de esa tecnología están digitalizados por unos pocos poderosos. Una vez que se haya entablado contacto con un hermano de tu misma condición ¿qué se hará si no puedes comprar el "equipo" para hablar o no te lo dejan usar los funcionarios públicos cuando tienes derecho a usarlo gratis? Las conexiones están en manos de los dueños del enchufe, están reservadas para el criterio de quienes veran si les conviene, o no, lo que nosotros hablamos. Señores globalizadores, hay claros ejemplos que en la Sagrada Web hay balanzas que pesan mal. Sin ir más lejos la lengua española, una de las más habladas del mundo, tuvo que litigar para que en los ordenadores se incluyera la letra "Ñ" que es el sonido de miles de palabras, muchas de ellas de cuna indígena. El soberbio idioma inglés no la usa.¿Qué haremos si no podemos escribir palabras cercanas a nuestras lemgua como "ñandú" o pronunciar el simple vocablo "niño"? De haberse salido con la suya: ¿Cómo podemos estar seguros que la Aldea Global respetará nuestras diferencias?. Las grandes cadenas de música sólo emiten las canciones que convienen al mercado y casi siempre son artistas de lengua y actidud ajena a nuestra sensibilidad. Los escuchamos, pero ellos ¿cuándo nos van a escuchar a nosotros?.
** Señores Jefes Virtuales, quiero terminar mi discurso sobre por qué me resisto a seguir sus pautas de consumo. No quiero vivir en un corral electrónico donde ustedes pueden detectar con suma facilidad qué hago y dónde me encuentro. ¿Saben una cosa? Les espero allá afuera si quieren conversar conmigo, al aire libre donde el viento todavía es respirable y el sonido del arroyo se parece a la canción de mis antepasados. Los espero con la placentera convicción que no seré un "ciudadano de internet", hablaremos, yo les contaré cómo imaginamos un mundo mejor y ustedes me hablarán de sus sueños. Nos veremos a los ojos cuando hablemos y tal vez no sea tarde para ser humanos.
Nota: El presente ensayo es un juego de ficción, pero se incluyen textos verídicos que hablan sobre cómo han reaccionado las comunidades indígenas ante la llegada de la supuesta civilización consumista que ha puesto su mundo en dificultades.
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