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viernes, 25 de junio de 2010

CARLOS R. CENTURIÓN - LA REVISTA "CRÓNICA" / Fuente: HISTORIA DE LAS LETRAS PARAGUAYAS – TOMO III - ÉPOCA AUTONÓMICA

LA REVISTA "CRÓNICA"
Autor: CARLOS R. CENTURIÓN
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del

LA REVISTA "CRÓNICA"
El 22 de abril de 1913 apareció en la Asunción la revista Crónica. Fueron sus fundadores y redactores Leopoldo Centurión, Pablo M. Insfrán, Guillermo Molinas Rolón, Roque Capece Faraone y Guillermo Campos. No llegó a tener dos años de vida. En el mes de enero de 1915 lanzó su postrero rayo de luz. Pero Crónica constituye un hito de cultura en la historia de las letras paraguayas. De sus hoy amarillentas páginas emerge el recuerdo de la iniciación literaria y artística de una pléyade de prosadores, poetas, caricaturistas, músicos y pintores. En su breve existencia señaló rumbos, despolvó archivos, iluminó conciencias, llenó el espíritu público de ensueños y esperanzas y trajo una alegría riente al alma ciudadana. ¿Cómo ha de morir su memoria? Crónica es parte integrante del acervo espiritual de la Nación.
Meses después de aquella fecha, ya figuraban al lado de los fundadores de la revista. Leopoldo Ramos Giménez, Silvio A. Macías, Pedro Pérez Acosta, Miguel Acevedo, Agustín Barrios, Fortunato Toranzos Bardel, Policarpo Artaza, Pedro Sprimberg, Eusebio A. Lugo, Benjamín Banks, José Bozzano (h.), Pablo de Maeztu, sin contar las colaboraciones de Manuel Domínguez, Juan E. O’Leary, Fidel Maíz, Cecilio Báez, Eloy Fariña Núñez, Fermín Domínguez, Mariano Carmena, Ramón Olivieres, Federico Gentiluomo y Manuel F. Sassone.

¿Quién era LEOPOLDO CENTURIÓN? Venia de Concepción. Nació en 1893. Educóse en una de las escuelas de la urbe norteña. Llegó a la Asunción en busca de nuevos horizontes de cultura. Desde esta capital colaboró en La Razón y Pegaso, de Montevideo; en La Tribuna, de la añeja sede de los gobernadores coloniales del Paraguay; y en El Municipio, de su ciudad natal. Trabajaba en la Municipalidad metropolitana. Trabó amistad con Pablo M. Insfrán, en las aulas, y con Roque Capece Faraone, en andanzas bohemias y literarias. Así se formó la primera trilogía, la "troupe" romántica de 1913. J. Natalicio González, quien conoció a Centurión, lo describe: "Constituyó el segundo término de la trilogía inicial de Crónica. Alto, magro, pulcro, paseaba su silueta por las calles de Asunción. Acaso en su fino perfil de impenitente cazador de quimeras, o en algún rasgo sutil y selecto, que no alcanzo a determinar, se manifestaba su alta alcurnia mental. En sus labios sensuales florecía una sonrisa un poco volteriana. Era diestro en la ironía, y quedan sátiras suyas que serán clásicas en la literatura paraguaya. El artista que había en Centurión gustaba de descubrir la faz cómica de la vanidad humana, pues reírse de lo tonto y de lo feo es un modo de servir a la belleza.
"En el comienzo de su carrera literaria le cautivó la estupenda figura del señor de Phocas, de Lorrain. En las páginas de Crónica quedan huellas de su labor de aquella época. Escribía una prosa nerviosa, cortada en frases de cinco o seis palabras, rica en desconcertantes paradojas. Por sus cuentos desfilaban histéricas seductoras y magníficas mujeres semidesnudas y semifilósofas, de ojos color de ajenjo aguado o de un negror diabólico. Las bocas de las hembras sangraban como heridas, y sus ojeras eran graves y profundas como un pensamiento sombrío. Personajes anormales consumaban crímenes muy bellos, recitando madrigales o razonando con lógica terrible sobre la muerte y sobre la vida.
"Después, el escritor evolucionó. Su prosa volvióse sencilla y ondulante, reflejando en matices y semitonos sutilísimos la variedad infinita de nuestra existencia escurridiza. Comenzó a traducir en su arte las bellezas del ambiente paraguayo, evocando las antiguas tradiciones o explotando la poesía de las costumbres campestres. Muchos de sus breves artículos constituyen verdaderos poemas en prosa. Mitâ porâ, La muchachita de los pies descalzos y otros, son camafeos literarios, joyas delicadísimas cuya lectura provoca el más puro goce estético en el espíritu. La vida milagrera y peregrina del beato Luis de Bolaños le inspiró otra de sus más bellas producciones.
"El teatro le sedujo. La dramaturgia paraguaya tiene en Leopoldo Centurión a su más ilustre precursor. Escribió un drama – El Huracán – y dos comedias – Final de un cuento y La cena de los románticos –, infiltrando profunda emoción humana en sus escenas.
"Pero sus sátiras políticas constituyen acaso la manifestación más original de su talento artístico. En sueltos periodísticos comprimidos, vació una mordacidad elegante y armoniosa, reveladora de un espíritu incisivo y penetrante. Los publicó bajo el título genérico de "Al través del monóculo", tomando como temas sucesos y hombres del trajín cotidiano. Los presentó en el tablado de la farsa, cubiertos de ridículo, a los polichinelas de la política. El ingenio del escritor descubrió en ellos un fondo humano y universal, y de este modo seres insignificantes, llamados a desaparecer, gozarán de la riente inmortalidad que concede a sus víctimas la sátira.
"Tal fue Leopoldo Centurión. Huyendo de la terrible amargura del vivir, se refugió en los paraísos artificiales. Y el hacedor de tantos y tan bellos fantasmas, se enamoró, en el sueño optimista de las drogas, de quien sabe qué celestes visiones y se marchó en pos de ellas".
Nada resta que decir de Leo-Cen – seudónimo del escritor –. Los juicios transcriptos vienen de un prosador que fue su amigo, que lo conoció profundamente y lo comprendió. Leopoldo Centurión falleció, en la capital paraguaya, en 1922.

PABLO M. INSFRÁN es oriundo de la Asunción. Nació en 1895. Cursó estudios primarios en la Escuela Normal. Fue alumno del Colegio Nacional de su ciudad natal. Tuvo lugar distinguido en la promoción de bachilleres de 1911. En el año 1918 ganó el diploma de notario y escribano público en la universidad de dicha metrópoli. Fue uno de los fundadores e impulsores del Colegio de Escribanos del Paraguay. En la administración pública, esporádicamente, desempeñó algunos cargos. Ocupó una banca en la Cámara de Diputados de la Nación, en 1924. Más tarde representó a nuestro país ante el gobierno de Washington, y en diversas conferencias y congresos internacionales. Fue presidente de la Oficina de Cambios. Acompañó al mariscal José Félix Estigarribia en su misión a los Estados Unidos y ejerció las funciones de ministro de obras públicas de su gobierno, en 1939. Posteriormente, a consecuencia de la ascensión del general Higinio Morínigo a la primera magistratura de la República, vióse obligado a tomar el camino del exilio. En Buenos Aires, de paso para Austin, Texas, en cuya universidad dicta cátedra, comenzó a colaborar en "La Prensa". De ese tiempo son sus trabajos sobre la lengua guaraní y el histórico mensaje de Gettysburg. Insfrán obtuvo también medalla de oro, como mejor alumno, en la Facultad de Negocios Extranjeros de Georgetown.
Pablo M. Insfrán es prosador de estilo sobrio y claro. Su dicción es de académica pureza castellana. En inglés, habla y escribe con propiedad y elegancia. En guaraní se expresa con encantadora fluidez. Pero es mejor que escuchemos a uno de sus antiguos compañeros:
"Insfrán, que sobrevivió al grupo – se refiere al grupo de "Crónica" –, surge como uno de los intelectos más nutridos de su generación. Su curiosidad intelectual no se satisface nunca. Prosista de estilo áspero y fuerte, le preocupa ante todo el ordenamiento lógico de las ideas. Pueden estudiarse las cualidades de su prosa en su divagación sobre la poesía, cuya supremacía sobre las demás artes constituye el último término de su tesis, y en su excelente folleto "Sobre Latinismo". Su figura alcanza mayor relieve si se le considera como poeta. Incorporó a la literatura paraguaya aquél espíritu de severidad artística que constituye el aporte perdurable y abnegado de los parnasianos a la poesía contemporánea.
"El viejo paralelo entre el poeta y las aves canoras se ha hecho anticuado, pues la poesía ya no es una simple efusión lírica librada a los aciertos de la inspiración ineducada. Si el poeta es un "ver", como pretendían los antiguos, esa función de percibir lo que escapa al vulgo ha de ser exaltada hasta los lindes de lo profético mediante fatigosas disciplinas en todas las esferas del conocimiento. Hay una propensión entre los jóvenes a rehuir esta iniciación cuasi dolorosa, que brinda en sus propias dificultades una emoción desconocida, y por culpa de ello, la trivialidad ha dado cuenta de muchas inteligencias malogradas.
"Insfrán realiza el tipo del poeta moderno. Disciplinado en filosofía, preocupado en los problemas de la estética, une a la inspiración del bardo un concepto claro de su arte. En sus versos resplandece la perfección clásica, si bien el acento es de nuestro tiempo. Sus estrofas – donde la gracia y la pureza se dan la mano – seducen por la belleza serena, por su música sabia, y el ritmo severo de sus cantos nos eleva a las fuentes puras de la poesía. Pero no escribe versos desde hace tiempo. Escapó a los torturantes espejismos de los paraísos artificiales que tragaron la vida en flor de sus amigos, pero su lira enmudeció, al parecer para siempre".
Insfrán ha publicado algunas monografías sobre temas históricos y ha hecho varias traducciones del inglés. Además de los ya citados trabajos, débese a su pluma "Paraguay Contemporáneo", libro escrito en colaboración con J. Natalicio González, París, 1929; "Los orígenes de la guerra del Paraguay", traducido del original inglés, de Pelham Horton Box, Asunción, 1936, con anotaciones muy importantes. Tiene, además, "El Panamericanismo como problema político", conferencia transcrita en revistas de Estados Unidos, y un libro inédito: "La expedición norteamericana contra el Paraguay – 1858-1859", sin contar las numerosísimas conferencias y artículos publicados en diversos diarios y revistas del Paraguay y del extranjero. He aquí su poesía:

A UN HOMBRE

Si, en tus meditaciones, tu cabeza asomaste
sobre tu propio abismo, sediento de saber,
y algo del tenebroso misterio despejaste,
¿no te has visto humillado por el rudo contraste
de tu insignificancia con tu razón de ser?

Producto de un esfuerzo que victoriosamente
persiste desde el ciclo caótico inicial,
tu vida en el planeta no es un mero accidente,
sino el maravilloso postulado emergente
de una incontrovertible lógica universal.

Cuando logres, un día, penetrar en ti mismo,
sorprendiendo el milagro de tu constitución,
verás que hay en tu cuerpo, más que un simple organismo,
el complejo sistema de un vasto dinamismo,
que ultrapasa el alcance de toda concepción.

Verás cómo en la máquina de tu naturaleza,
con tus dos atributos de pensar y sentir,
circula una energía que no acaba ni empieza;
y cómo el universo no ofrece otra grandeza
mayor que la divina grandeza de vivir.

Y sabrás, con asombro, que el mundo es necesario
sólo para que habites en él, y hasta quizás
te llegues a sentir, aunque hombre, solidario
de la suerte del propio sistema planetario,
puesto que tú eres eso, todo eso... y mucho más!

Y ha de cobrar, entonces, un sentido profundo
tu vida, iluminada por la revelación,
y dejarás de ser el gusanillo inmundo
adherido a los flancos de un planeta errabundo
que, a su vez, es el átomo de una constelación.

Y acaso te entristezcas, en tus reconditeces,
al comprobar que, indigno de tu origen astral,
llenaste tu divino búcaro con las heces
de tus bajas pasiones, y que más bien pareces
un ángel infestado de miseria moral...

ROQUE CAPECE FARAONE nació en Ficerna, Italia, en el año 1894. Llegó al Paraguay siendo niño. Pertenecía a una familia de agricultores. Creció al amparo de Víctor Faraone, tío suyo, cura que tenía fama de extravagante y hombre de fortuna. Le sirvió de aya una anciana paraguaya que le amaba como a un hijo. Capece era querido entrañablemente por el padre Faraone. Costeó éste sus estudios en la capital, ya sea en el Colegio de San José o en el Colegio Nacional. "En las vacaciones anunciaba a todo el pueblo el retorno del sobrino, invitándolo a recibir dignamente al niño prodigio. Y Capece entraba al pueblo de San José al son de las campanas que repicaban alegremente en la torre de madera de la Iglesia". Así creyóse un ser predestinado a la gloria. Pero el destino tronchó sus ilusiones juveniles. De lo que suponía un porvenir venturoso, sólo quedóle la sorpresa de una realidad de "áspera pobreza". Muerto el padre Faraone, la esperada herencia se diluye, y Roque Capece, de la más espléndida prosperidad desciende verticalmente a la indigencia. "Capece cree en la belleza – escribe un prosador –, se siente arrastrado por la imperativa vocación de las letras, y bajo sus andrajos de bohemio a la fuerza, pasea a través de la ciudad irónica e incomprensiva, su orgullo silencioso y una indeclinable fe en el Arte. Ingresa en el periodismo y alcanza victorias accidentales sobre la miseria. Llegan los alegres días de la revista Crónica..." Y prosigue: "Los escritos de Capece Faraone, en su mayor parte, provienen de este período de su vida. Por momentos, se mezclan en ellos lo pueril e ingenuo, como una señal de los cortos años de quien los concibió. ¡Pero qué intensidad emotiva en estas prosas de adolescente! El conjunto constituye una serie de cuentos que el autor intituló "La Máscara del Boulevard". El período límpido, ligero, se desliza como un manso arroyo, que acá refleja los lirios y los helechos de la orilla, allá un retazo azul del cielo empolvoreado de estrellas, y más lejos, en un recodo umbroso, canta y ríe al saltar entre las piedras. Se advierte el influjo de Gómez Carrillo y de Marcel Prévost en este escritor de las puerilidades amables, que gustaba ensayar en sus cuentos la psicología del flirt, la pintura de la mundanidad brillante, el conflicto baladí de las muñecas sentimentales, sin haberlos vivido jamás sino a través de su imaginación romántica.
"Toda la producción literaria de Capece Faraone se halla impregnada de una dulce melancolía. Pasan, a través de sus cuentos, amables sombras femeninas, ligeras y frágiles. Unas son rubias y esbeltas, de ojos azules; otras, morenas y delgadas, de manos muy bellas y dedos afilados y largos: son las amadas estilizadas del prosador, muchas de las cuales jamás advirtieron el amor que inspiraran a este tímido silencioso y concentrado, y tampoco se reconocerían a través de la transfiguración poética de sus humanas carnaduras. Fluye de estas páginas una filosofía verdaderamente pesimista, dulcorosa y amarga a la vez, y entre frases inocentes, suaves como terciopelo, la ironía oculta a ratos su veneno. "Todos los cuentos de Capece Faraone son, en último término, confesiones autobiográficas: siempre se destaca el autor en el centro del relato. Pero sería aventurado reconstruir su biografía en base a tales crónicas donde no penetra sino la quintaesencia de los sucesos cotidianos expurgados del áspero sabor de la vida. Capece como la mayoría de los jóvenes de su generación, estaba tocado del morbo romántico, y adecuaba la realidad a las fantasmagorías de sus ensueños. Se creaba un universo aparte para las necesidades de su uso personal, en contraste vigoroso con la prosa circundante. De ahí esa mezcla de lo cómico y de lo trágico que se advierte en su vida vanamente heroica y adolorida".
Capece Faraone, después de los días risueños de "Crónica", siguió escribiendo para el gran público. Ambuló por las redacciones de diarios y revistas hasta que, víctima de las drogas, volvióse loco.
Después retornó, accidentalmente, a la cordura; "pero aquel despertar de su entendimiento fue más triste que la locura". J. Natalicio González ha evocado con emoción su última entrevista con Capece Faraone: "Me entregó la colección de sus cuentos, como un legado; me pidió que velase sobre su memoria; discurrió sobre sus tragedias torturadoras, de tan inaudita grandeza bajo una miserable apariencia; y lloró, con llanto convulsivo y seco, sobre las ruinas de todos sus ensueños. Bien podía la imagen de la Desesperación presentarse en la forma de aquel hombre aniquilado que apoyaba la vasta frente surcada de arrugas en los diez garfios crispados de las manos.
"Tras un largo silencio, agregó:
– "Centurión fue más afortunado que yo, porque murió a tiempo. Yo me sobrevivo.
"Me dio un abrazo y se perdió en la noche. En el naufragio de su vida, en el seno de la total desesperanza, sólo una ilusión alentaba todavía con una pertinacia conmovedora: aspiraba a la perennidad de su nombre en las letras paraguayas.
"La muerte, más benigna que la vida, le llevó pocos días después. Y hoy los restos de Roque Capece Faraone reposan en el Cementerio del Sud. Una cruz de hierro señala su última morada. El río corre allí cerca, más allá se ofrece el panorama del Chaco, y una calma grandiosa envuelve en su piedad infinita la tumba del escritor demente".

GUILLERMO MOLINAS ROLÓN, de San Miguel de las Misiones, nació en 1889. Cursó estudios en el Colegio Nacional de la Asunción. Se inició en el periodismo juntamente con Leopoldo Centurión, Pablo M. Insfrán, Ruperto Vargas Valiente y otros. De Crónica arranca, real y vigorosamente, su biografía. "Otra figura llena de interés – dice uno de sus antiguos compañeros –, salvaje, dionisíaca, mezcla de ternuras femeninas y de extrañas violencias, apareció en el círculo de "Crónica". Guillermo Molinas Rolón era una fuerza que escapaba a toda disciplina. Discípulo de Herrera y Reissig, escribía versos enigmáticos, muchas veces incomprensibles, de una musicalidad sonora como de flauta. Sus estrofas, en que con frecuencia las palabras surgían deformadas con declinaciones atrabiliarias, sonaban por momentos como un alegre motivo sinfónico. Molinas Rolón vivía en un salvaje aislamiento, y más que la compañía de los literatos buscaba el contacto de los caídos, de los miserables, de los desechos sociales. De tarde en tarde aparecía en el grupo de Capece, con un puñado de versos, superando a todos en la violencia con que se entregaba a todas las locuras, para luego escurrirse otra vez rumbo a sus refugios siempre misteriosos. Era un mulato misionero, de contextura de hierro. La crespa y desmesurada melena coronaba un rostro oscuro, de facciones primitivas, donde blanqueaba la más hermosa dentadura en una sonrisa sin eclipses...
"El alcohol y la morfina no lograron destruir aquel organismo a prueba de excesos. Pero malograron un talento en flor. Y Molinas Rolón, el poeta de los versos sinfónicos y herméticos, desapareció un día de la capital, volvió a hundirse en el anonimato campesino, y nadie supo más de él... Le tragaron el silencio y el olvido".
Molinas Rolón era un devoto del simbolismo y discípulo de Enrique Murger – cuyo nombre es sinónimo de poeta errabundo.
Quince años después de los tiempos de Crónica, alguien lo halló en Arroyos y Esteros. Más tarde se lo encontró, bohemio como siempre y andariego, sin más ley que su propio arbitrio, entre las selvas tupidas y desérticas, lejanas y rumorosas, de las regiones del Monday. Falleció en San Vicente, en 1945. He aquí su poesía:

QUIERO

Quiero une eterna y tropical belleza,
un vigoroso rebosar de vida
¡y no ese páramo espectral que empieza
a combatir la evolución fornida!

¡Odio al desierto, donde el alma ingente
ya no visita! ¡Soledad que absorbe!
Me espanta el fin que Flammarión presiente
como postrera vibración del orbe...

¡Quiero una selva cuyos sones basen
su orquestación en un ciclón sonoro,
entre la cual los pensamientos pasen
cual luminosos proyectiles de oro!

En la batalla de abismal sonido,
la que a la Tierra, la indolente, azota,
¡yo, de los vicios, con potente ruido,
quiero cantar la colosal derrota!

Porque la fuerza que al espacio alienta
forjóme el alma de divinas yemas
y su centella que la luz ostenta
en mi cerebro colocó sus gemas...

¡Es porque el alma del pasado, enormes,
tiene guardadas en mi ser sus notas,
templóse mi alma en el Dolor e informes
y quebrantadas tradiciones rotas!

Por eso niego la mentida forma
de proclamar que la materia ordena
lo que palpita y sin cesar transforma
la misteriosa animación terrena...

Y mi neurosis de Titán retemplo
con un delirio de romper cadenas:
¡yo humillaré, como Sansón al templo,
a las infamias a la luz ajenas...!

Guardo una oculta vibración creadora
que dióme el cosmos con la luz del Iris;
que contra el Mal batallará, sonora,
cual fuera el Numen del divino Osiris...

Si la vileza de calumnia infanda
con su proterva inundación que escombra
cubrirme quiere con su obscura banda,
¡seré yo luz que esfumará la sombra... ¡

Si la legión de las pasiones forma
contra mis sueños, su falacia hirsuta,
¡no me echará de mi grandiosa Norma!,
¡No torcerá mi formidable Ruta!

Y... si los montes quieren ser más altos...,
y... ya no intenta» cultivar ni yedras,
¡como un titán quebrantaré basaltos!
¡Y haré fecundas sus groseras piedras!
.
Fuente:
Por CARLOS R. CENTURIÓN.
ÉPOCA AUTONÓMICA.
EDITORIAL AYACUCHO S.R.L..
BUENOS AIRES-ARGENTINA (1951), 500 pp.
Versión digital en:
BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY (BVP)
.
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de la Literatura Paraguaya.
Poesía, Novela, Cuento, Ensayo, Teatro y mucho más.

lunes, 24 de mayo de 2010

GUILLERMO MOLINAS ROLÓN - MI NOCTURNO IMPOSIBLE / Fuente: EL MODERNISMO POÉTICO EN EL PARAGUAY (1901-1916) - ANTOLOGÍA - Edición de RAÚL AMARAL


MI NOCTURNO IMPOSIBLE
Poesía de GUILLERMO MOLINAS ROLÓN
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
.
MI NOCTURNO IMPOSIBLE
Naufragaban las últimas nubes que brujularon hacia el Austro
….. (impasible,
Y el jardín pensativo se aromaba en la pompa de su gloria
….. ( de flor;
El follaje doliente se angustiaba en plegarias como un sueño
….. (imposible
Y entre místicas hojas las magnolias de argento suspiraban de
….. (amor.

Fue una noche silente, y era talmente digna para el alma en
….. (exilio,
Bajo el amplio extasismo que atormenta el instante con inerte
….. (esplendor,
Los prodigios del tono de capricho feérico trasuntaba un idilio,
Remedaron los pétalos una como la seda de tu mano
….. ( en temblor.

¡Ah! esa paz melancólica, perfumada y egregia me inspiró mi
….. (nocturno
Con urdimbres de rimas de quimérica estirpe como azahares
….. (sin par,
-Y es muy blanco y con esas inefables tristezas que se intima
….. (el eburno-
Para ti, ¡oh bien amada! que el milagro conoces del placer
….. (de llorar...
¿No recuerdas la noche? Clausuraron las nubes su postrera
….. (arrogancia,
Y el espejo del cielo fingió un huerto simbólico con nostalgia
….. (de azul
Y en el gris oxidado fue la heliófila luna girasol sin fragancia
Como reina proscrita con cortejo en derrota por un campo
….. (de tul...

Y el nocturno perdura, son estrofas exóticas como perlas
….. ( lejanas,
Donde mustian los nácares irisadas realezas que traslucen
….. ( palor;
Sufre irreales narcosis de imposibles orquídeas: suntuosas
….. (sultanas
Blasonadas y etéreas de mi turris ebúrnea: tus bellezas en flor.

Son sus dísticos claros prismatismos sutiles de las tardes
….. ( agónicas,
Los que croman alcázares de color de tus ojos, con lamentos de
….. (Sol,
Sus estancias se placen en el cándido empeño de las notas
….. (canónicas
Y en el vago columpio de los cuentos alados que soñara Perrault.

Y aquel albo nocturno, si lo evoca hoy mi pluma, se diluye y
….. (se aleja,
Se disipan sus rimas como lirios con alas que volaran a Orión;
Tú lo sabes, por eso, cuan enferma de estrellas llevo el alma, y
….. (la queja
Con que sufro un delirio de horadar el pasado para ser
….. (Salomón!...
(1901-1916) - ANTOLOGÍA
EDICIÓN, INTRODUCCIÓN, BIBLIOGRAFÍA,
CRONOLOGÍA Y NOTAS DE
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay 2005 (212 páginas)
(1ª edición: Alcántara Editora, Asunción, 1982)
.
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martes, 23 de febrero de 2010

GUILLERMO MOLINAS ROLÓN - MI LIRA y EN LA FIESTA DE LA RAZA / Fuente: Sinforiano Buzó Gómez. ÍNDICE DE LA POESÍA PARAGUAYA.

Autor: GUILLERMO
MOLINAS ROLÓN

(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

MI LIRA
En una confidencia de una tarde remota
que hoy evoco en la mente como un vago espejismo,
mis abuelos me dieron una lira ya rota,
vieja lira que sabe de dolor y heroísmo...

El polvo del crepúsculo matizaba las cosas.
Lento el Sol expiraba de un inmenso letargo.
Se melancolizaban de quietudes cansosas
las dos pautas bermejas de un camino muy largo.

Al tomarle, dos besos en sus cuerdas dejaron
con todas las pasiones de los besos de un joven;
temblorosas, en ellas mil notas ondularon,
con la eximia cadencia del dolor de Beethoven.

Sus aspas cinceladas de un espino salvaje
que creció entre las peñas y las furias del viento,
conservan todavía su orgulloso linaje
en una contextura como un mármol sangriento.

Fuertes aspas que fueron en puños de Tirteo
clava hercúlea en la guerra que asordaba su suelo,
y hoy las miro y parecen ¡brazos de Prometeo
con sus dedos crispados, que amenazan al cielo!

Una mano ebanista providente y creadora
de la estirpe doliente, con indias fantasías,
grabó con Van Huysium en su caja sonora
mil glorias atrevidas de las orfebrerías.

Y por símbolo insigne del duelo que la inspira,
puso en medio al encaje de sutiles delirios
una boca virgínea de relieve en la lira,
con los labios en rictus de supremos martirios.

Por ella ha modulado con tropel, rumorosos,
los dísticos triunfales en la roja epopeya;
pero aquel gran derrumbe, que de heroico es glorioso,
le ha sellado en los labios el dolor de Mireya ...

Si escucháis en su caja, oiréis una tormenta
muy profunda y lejana, que en ella se endemonia;
con esas turbulencias de los mares, sustenta
en su cuerpo un multífono caracol de la Jonia.

Gotearon en ella los anhelos vencidos,
del amor y los odios las álgidas angustias,
y hoy se escapan del fondo como antiguos gemidos,
un aroma muriente de campánulas mustias ...

Para muchos idilios tuvo arpegios divinos,
para muchas tristezas tuvo magnos consuelos,
y las hondas plegarias del sauce sibilino
se tornaron en ellas tan dulces ritornelos ...

¡Son sus trémulas cuerdas las glisadas guedejas
de una virgen heroica que en las lides postreras
insultó a los verdugos de su raza, y sin quejas,
con fusil en las manos, expiró en las trincheras!

Los amores, los odios, el dolor, la alegría,
ya otoñaron sus gamas en las crespas contiendas,
y hoy musican sus notas con dolor de elegía
mil sublimes milagros de azuladas leyendas ...

Fue en esa confidencia de una tarde distante
que comulgué las hostias de mi melancolía,
y evoqué con las cuerdas de mi lira tonante
las reivindicaciones de la inútil porfía.

Y por eso, en la aurora de mi ideal sublimado
crepusculan las vestes de quiméricas hadas,
y a la par en mis versos trema un odio olvidado
como una flor perversa de mis iras sagradas…
.
EN LA FIESTA DE LA RAZA
(Mensaje a la "Unión Ibero Americana")
A vosotros, poetas, los de augustas cimeras,
hortelanos eximios de encantadas quimeras,
hijos de las Españas, hijos de las Américas
que vivís las hidalgas soñaciones ibéricas,
que por sobre los pueblos la visión no os extraña
porque palpáis, profundo, lo que América entraña:
las mil idealidades de promesas románticas
que sentimos en besos de las olas atlánticas;
y auscultasteis la muda pasión de sus latidos
en todos los instantes de la Historia, dormidos,
y auguráis con la fiebre que la frente os abrasa
la sublime y profética comunión de la raza...
¡A vosotros confío mi mensaje: es el alma
de mi estirpe hecha encajes, el rumor de su palma,
ñandutí de sus sedas temblorosas y esquivas,
todo el magno perfume de sus selvas nativas.

¡Sabéis? Cuando el prolífico Tûpá-Sol en sus tábulas
ordenó con sus leyes que fecundan las fábulas,
las fraternizaciones de ancestrales atlantes
-de viejas sociedades los nóurnenos errantes-,
cuya urdimbre nublosa de remotos enigmas
apenumbra el pasado de tenaces estigmas,
las fecundas cohesiones ejercieron su imperio
que unifica a las almas bajo un mismo misterio...
Allá fueron los mayas que labraban granitos
para poblar sus templos de sabios monolitos;
los fastuosos aztecas en las amplias mesetas;
los chibchas en la entraña de sus frondas secretas
soñaban los emblemas de deidades informes
en las blancas aristas y las piedras enormes;
acullá de los incas musculosas montañas
sostienen las ciclópeas fortalezas extrañas,
así como en los valles y en las hirsutas sierras
la invencible Araucania meditaba en sus guerras.

Y fue también Guarania, la región prometida
como tierra de ensueño, de ilusión y de vida,
tierra donde crecieron las flores santuarias
de robustas pasiones y gestas fabularias...
Aun hoy mismo se escuchan, de su raza indomable,
en cálidos relatos de una conseja afable
ondular las hazañas de un pasado disperso,
y aun hoy mismo conservan los encantos de un verso...
Sobre el lago mugiente de naufragio y leyenda
aun hoy mismo se siente la palabra estupenda
del gran Tamandaré, trágico y sibilino,
viejo y torvo vidente que auguró su destino...

En las noches hurañas, por sus bosques antiguos,
llenos de ondas hostiles y fantasmas ambiguos,
veréis el muá que traza su espiral luminosa
-cocuyo romancesco, linterna misteriosa-,
que se escapa en las sombras de la selva sagrada
como algún pensamiento que se pierde en la nada
Si en sus tortuosas vías -en las largas picadas-,
oís a alguien que os llama, si sentís sus pisadas,
no volváis la cabeza, porque es mago Pombero,
alma errante del indio fraternal y chistero;
pasadle la colilla, que su pipa de barro
sólo pide la humilde caridad de un cigarro.

Si en la muerta fogata, tras de los matorrales,
que quedó abandonada en espesos yerbales,
halláis huella inocente de los pies de algún niño
que en el polvo conserva la ceniza de armiño,
es del niño magnífico, genio de los idilios,
del grato Curupí, genio de los auxilios,
aquella alma galante y ardorosa e inextinta
que protege a las novias y a las damas encinta,
el Eres legendario, veloz, ágil y alado,
el que abulta los gérmenes en las mieses del prado
y los senos turgentes de las tigres en celos,
y cuanto Yasy crea bajo el tul de los cielos.

A vosotros, poetas, los de augustas cimeras,
hortelanos insignes de aureoladas quimeras,
que augurasteis, en fiebre que la frente os abrasa,
la sagrada y profética comunión de la raza,
lleva el verso un mensaje: que es la historia y el alma
de mi estirpe hecha encajes, el rumor de su palma,
ñandutí de sus sedas temblorosas y esquivas,
¡todo el ático aroma de sus selvas nativas!

GUILLERMO MOLINAS ROLÓN
** Nació en las Misiones en 189... En la "REVISTA DEL CENTRO ESTUDIANTIL", órgano de los alumnos del Colegio Nacional de la capital, dió a conocer en 1910 una composición poética, con la que atrajo la atención hacia su persona. Profesores de la citada institución -en la cual por entonces cursaba Molinas Rolón-, como el poeta ALEJANDRO GUANES y el Dr. JUAN JOSÉ SOLER, estimularon al joven campesino en el cultivo de las bellas letras. En "CRÓNICA", la diminuta revista en cuyas páginas hicieron sus primeras armas en literatura prosistas y poetas de valer, como LEOPOLDO CENTURIÓN, ROQUE CAPECE FARAONE, PABLO MAX YNSFRÁN, siguió publicando sus versos, escritos bajo la influencia de la escuela simbolista. Su producción denunciaba a un lírico de exuberante y rica inspiración, cuyos metros magníficos, llenos de vitalidad y colorido, tendían a ser un tanto declamatorios en sus ritmos. La emotividad de que estaban poseídos, moderaba esa tendencia declamatoria, dando a sus poemas equilibrio en sus elementos. Vate tan bien dotado -figura relevante de su promoción- se hizo familiar en los medios literarios asuncenos, frecuentó bares y cafés donde se improvisaban las peñas de la época, y su nombre fue pronto sinónimo de poeta bohemio, dado el género de vida que llevaba. Y el discípulo de Mürger, un buen día -tras la última escena de su vida bohemia-, alejóse de la capital, para no regresar nunca más, con rumbo a la campaña, donde "le tragaron el silencio y el olvido". El poeta había enmudecido para siempre. Los aristarcos criollos, muchas veces tan complacientes con los ladrones públicos y los detentadores del poder, sumados a la mojigatería del ambiente, no supieron perdonarle una travesura juvenil. Ellos contribuyeron a perder para nuestra literatura un valor que con el tiempo pudo llegar a ser -casi queremos afirmar que llegó a serlo- uno de los mayores líricos paraguayos.
En la región yerbatera del Alto Paraná, en donde vivió en el anonimato muchos años y donde en sus andanzas de "trabajado" en "trabajado" hacía las delicias de los "mensús" con la música de sus poemas -Molinas Rolón era excelente recitador-, ocurrió su muerte en 1946.
Crítica: "Los redactores de "Crónica", por Eusebio Av. Lugo (nota ya cit..); "Capece y sus amigos", por J. Natalicio González (ídem).
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Fuente: Sinforiano Buzó Gómez. ÍNDICE DE LA POESÍA PARAGUAYA, Editorial Indoamericana. Argentina, Asunción, 1952.
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martes, 19 de enero de 2010

GUILLERMO MOLINAS ROLÓN - DEL JARDÍN DE LAS LEYENDAS y CANTO A LA RAZA II / Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY, ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL.

POESÍAS de
GUILLERMO MOLINAS ROLÓN
(Enlace a datos biográficos y obras)
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DEL JARDÍN DE LAS LEYENDAS
“En los tiempos ciclópeos".
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Fue un despoblado trágico en olvido,
Donde el tropel sangriento de la raza
Se engrandeció con la última amenaza
Como el postrer arranque del vencido...
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Allí la Alianza en su execrable caza
Lanzaba su epiléptico alarido
Y la ciclópea estirpe con su maza
Quería llenar el bosque de sonido.
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Luego escuchóse un debatir violento
Cual lo supremo de una lucha heroica
Cuando fugaz se esquiva la victoria.
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Y fue en un grito de dolor al viento
Todo el sollozo de la raza estoica
En los vastos silencios de la Historia...
Publicado en: Resista del Centro Estudiantil. Asunción. VIII. 30-VII-1914. Cfr.: Diálogo. Asunción. I. 15-VII-1955.
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CANTO A LA RAZA II
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Pasaron siglos ... unas blancas velas
cual gaviotas nostálgicas, la arena
abandonaban de una playa amena
dejando estelas, desafiando al mar...
Si la vierais … Con qué creciente empeño
las arrastraban a su azar los vientos!
Cual al liviano soplo los alientos
Arrebatan los pétalos de azahar!
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Son unas carabelas españolas
Allá las lleva el pensamiento humano,
Van a buscar el fin del océano,
y tristes, mudas e imponentes son.
Van a buscar un país de espumas hecho
Donde duerme una ninfa abandonada,
Van a buscar la Atlántida encantada
Que en un delirio murmuró Platón... !
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Van a buscar albergue entre las olas
Donde se encrespan las espumas. Fieras
van siguiendo tal vez a sus quimeras
hacia regiones donde duerme el sol
van a escuchar en la soñada tierra
de sus vientos los rudos batallares
o perderse en las ondas de los mares
Al abrazo del monstruo bramador.
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Un hombre en una de ellas se asomaba,
y con afán de un visionario iluso
del sol miraba el titilar confuso
y contemplaba del ocaso el tul,
...sin duda la esperanza en sus ensueños
le besó con sus labios invisibles
y velada con mantos incoercibles
se confundió en el infinito azul...
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Ese es Colón, el soñador sublime
el que escuchó en la noche tenebrosa
de la ignorancia, la implacable diosa
que con sus alas cubre el arrebol,
las voces augurales de lo ignoto
que le decía: Allá en el occidente
brotó un mundo magnífico esplendente
y está bregando con la luz del sol...
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Y le dijo también que ha muchos siglos
una raza ha nacido en este mundo,
no en el lugar do el Noto Furibundo
ha soplado con recio tempestar,
sino entre limpios álveos de dos ríos
de tranquilas y lentas correntadas.
do juegan las ondinas y las hadas
Aguardando del alba el despuntar.
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Y despertóse el gran predestinado
en redor suyo sólo vio la sombra
mas luego el numen de su patria nombra
y el sueño extraordinario le contó;
Pero su patria enferma, aletargada
bajo garras de mucho oscurantismo
lo reputó de utópico lirismo
y el maternal apoyo le negó!
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Entonces triste, errante y vagabundo
buscó la caridad de otras naciones
Pero la aurora de albas ilusiones
Palidecerse vio más de una vez,
mas una joven reina de Castilla
la vencedora, aquella, de Granada
le dio la protección tan deseada
¡Era la musa de Colón tal vez!
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Y vio entonces surcar desde el oriente
la inmensidad del azulado cielo
cada vez más acelerando el vuelo
hacia una extraña patria occidental
esos sueños, delirios, desengaños,
cual avecillas o amistosos guías
para enseñarle las traidoras vías
que van hacia el laurel de lo inmortal.
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Y batalló a los pérfidos oleajes
con las espumas siempre porfiando
y al occidente siempre interrogando
enfurecerse el elemento vio,
y luego entre la bruma aterradora
que aun envolvía al ensoñado ocaso
destroza un velo para abrir un paso
y nuevo mundo a las edades dio...!
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Y pisó nueva tierra el argonauta
El más audaz que han historiado siglos
nos recuerda la edad de los vestigios,
la edad heroica, aquella, de Sansón;
En la que el tan deseado vellocino
Aquel héroe de helénica leyenda
en singular y desigual contienda
Arrebató en la Cólquida al dragón.
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¡Colón! ¡Colón!, tu colosal empresa,
que no escuchó aquel razonar mezquino
del alto tribunal salmanquino,
¡siempre admirando está la humanidad
recibe como ofrenda estas estrofas
Que, estremecidas, tu grandeza nombre...
¡Tú, el que hacia el mundo salió de la sombra
Ha marchado a buscar la eternidad...!
Publicado en: Revista del Centro Estudiantil, Asunción, setiembre de 1910.
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Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL, Dirección de la obra: OSCAR DEL CARMEN QUEVEDO. Recopiladores y autores: RAÚL AMARAL, MARÍA BARRETO DE RAMÍREZ, AÍDA ORTÍZ DE CORONEL, ELA RAMONA SALAZAR S., RUDI TORGA / Tel. (595-21) 373.594 / arami@rieder.net.py – Asunción / Paraguay. 2005. 781 pp.).