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lunes, 4 de julio de 2011

MARIO RUBÉN ÁLVAREZ - LAS VOCES DE LA MEMORIA. HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS - TOMO II / Editora Litocolor S.R.L., 2009

 



LAS VOCES DE LA MEMORIA
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
TOMO II

Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo y diseño de tapa: GOIRIZ
Editora Litocolor S.R.L.
Asunción-Paraguay 2009


PRÓLOGO
EL RETRATO DE LO QUE SOMOS
Cuando un libro gana la calle, su destino es impredecible. Puede que tenga la bendición de ser recreado constantemente por lectores ávidos de sumergirse en su territorio poblado de palabras. O que le alcance la maldición de morir, con más penas que gloria, en algún rincón, sin que su contenido haya conmovido a nadie.
El primer tomo de LAS VOCES DE LA MEMORIA tuvo la dicha de ser bien acogido por el público. Adquirió vida propia incluso antes de convertirse en libro. Para muestra basten algunos botones. Un asiduo lector del Correo Semanal del diario Última Hora, desde Eusebio Ayala, trajo buena parte de lo publicado en el periódico pasado a mano. El paciente artesano copista relató que como en su casa -por alguna razón-, siempre le desaparecían los ejemplares que intentaba coleccionar, optó por copiar, de puño y letra, en un cuaderno cada uno de los artículos.
Otro, desde Itauguá, llegó a la redacción del periódico para exhibir -con inocultado orgullo-, cómo él estuvo ya adelantándose a las publicaciones: por riguroso orden cronológico, tenía ya primorosamente fotocopiados y encuadernados los cinco tomos de las historias de las canciones populares.
Ya circulando el tomo inicial, un amigo de Coronel Oviedo, entusiasmado, me anunció que había invitado a sus amigos para presentar -en una velada fraterna-, el libro. Él y sus hermanos -músicos-, se encargaron de ilustrar con canciones los relatos.
Los estudiantes merecen una mención particular. Desde la publicación del texto, muchos de ellos lo toman como punto de referencia para sus investigaciones acerca de los creadores musicales. Lo reinventan con sus propias claves, de acuerdo a sus intuiciones y necesidades de sentirse parte de una comunidad bilingüe. Obviamente detrás de esa actitud hay que descubrir las orientaciones provenientes de sus profesores.
Podría seguir relatando de qué manera los lectores se apropiaron del libro, lo hicieron suyo, le dieron un espacio en sus afectos. Le otorgaron una vida independiente, ajena a la iniciativa del autor. Basten, sin embargo, los ejemplos citados para dar una idea de lo afirmado.
Ante estos hechos que revelan una sintonía entre lo escrito y los lectores, cabe preguntarse cuál es la razón. ¿Dónde están las causas de ese efecto palpable y evidente?.
En tren de conjeturas, una primera motivación es que el libro contesta algunas preguntas que uno(a) siempre se hizo. Todas las composiciones tienen una justificación, un por qué. No nacieron por generación espontánea. Se originaron en circunstancias concretas que inspiraron al o a los creadores a moldear en una obra una situación vivida o imaginada. Hallar sus coordenadas existenciales es, por otro lado, comprender mejor el alcance de las piezas musicales.
Otro motivo es que en estas páginas cada quien encuentra el latido de su corazón. Esta coincidencia se da en la canción que se ama, en la nostalgia que transmite una guarania, en la esperanza de retorno que alberga una polca, en el sueño de una patria nueva o en el elogio al valle siempre recordado.
Como una síntesis envolvente es posible constatar que la gente encuentra aquí parte de la memoria colectiva del Paraguay. En el amor, en la soledad, en la guerra, en la naturaleza, en los encuentros y desencuentros, está inmersa la historia social de nuestro país, nuestra identidad más raigal y permanente. Ápe ñaî ñande (Aquí estamos nosotros como somos). Nos vemos retratados y expresados. Por eso es que amamos estas obras que anclan en nuestros sentimientos más íntimos y esenciales.
El autor
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IKAÑYMBY
UN TRIBUTO A LAS RESIDENTAS
Con toda seguridad, alguna vez Ud. habrá escuchado Ikañymby, de José Emeterio Cantero Viera (nacido en Bella Vista Norte, Amambay, el 3 de marzo de 1914) y Andrés Cuenca Saldívar. Y, como tantos, tal vez imaginó que el poeta perdió a su amada y le escribió esos versos.
Don Emeterio, largamente octogenario, vivía en el Cuartel de la Victoria, de San Lorenzo. Aunque enfermo, conservaba una memoria envidiable. Él, sin apuros ya en la vida, contó cómo nació aquella obra suya. "Peteî ára oguahê ohóvo ore vállepe chermáno músico Francisco ndive un tal LÍZARO ACHAR SILVA, poeta concepcionero. Ha roho PABLINO CABRERA -músiconte avei-, rógape rofarrea (Un día, con mi hermano Francisco, que era músico, llegó a casa un tal Lízaro Achar Silva, poeta concepcionero. Y fuimos a farrear a la casa de Pablino Cabrera, quien también era músico)", relató. Allí el visitante recitó LA PERDIDA, que le hiciera a una mujer "oikóva iñakarêpe (mujer de vida disipada)".
Lo que escuchó le zumbaba en el cerebro a Emeterio, quien ya estaba con la secuela de un derrame. Le había dado un motivo que él fue recreando mentalmente, en otro contexto. El 2 de febrero de 1960 se puso a escribir Ikañymby, recordaba perfectamente. Los datos que proporciona la obra parecen conducir al puerto de un amor perdido. "Nda'upéichai (No es así)" niega, rotundo. No hubo una mujer concreta que le inspirara. "Chéko apensákuri pe PANCHA GARMENDIA ha Residentakuérare ascrivívo. Chéngo ahayhu la raza, ndaha'éi peteî kuña particular (Al escribir pensé en Pancha Garmendia y en Las Residentas. Amo la raza, no una mujer en particular)", explica. Por eso habla del collar -mbo'y-, anillos de ramales, zarcillos de tres pendientes, kygua vera y otros elementos que formaban parte de la indumentaria de las que acompañaron a López hacia el norte. La que se fue precisa-, no era su novia sino la que se ausentó de su comunidad por causa de la cruenta Guerra Guasu. El que la busca insiste con su obsesiva pregunta, pero nadie le da respuesta.
Cantero Viera -de madre brasileña; herido tres veces en la guerra con Bolivia; estibador en el puerto de Asunción; hachero y sindicalista delegado de los trabajadores de Puerto Pinasco; peón de cantera en Itakua, al sur de Puerto Fonciere, en el Alto Paraguay-, pocos meses después, vino a Asunción para gestionar su pensión de ex-combatiente.
"Yo le recitaba mi obra ésa a todos. Escuchó FÉLIX DE GUARANIA y me acompañó a Autores Paraguayos Asociados, APA a registrarlo. A DARÍO GÓMEZ SERRATO también le gustó mucho", rememoró en un fluido castellano el que también vivió en el Brasil y en Buenos Aires. Conoció en LA VOZ DEL MUTILADO -publicación de los excombatientes de la Guerra del Chaco- a BASILIDES BRÍTEZ FARIÑA, ex-seminarista, poeta popular que le prestó un valioso apoyo, mostrándole los versos a dos músicos que coincidieron en que eran muy largos y que había que recortarlos. Entonces recurrió a ANDRÉS CUENCA SALDÍVAR, en Radio Nacional, preguntándole si no le podría poner una melodía al poema de su autoría. "Al rato no más luego, con su guitarra, ya le encontró para su tonada", comentó don Emeterio.
Al poco rato llegaba RAMÓN VARGAS COLMÁN y al escuchar lo que estaba haciendo su dúo, dijo, sin vueltas: "Ipukuvéngo guaîguî rokêsâgui. Che ndapurahéi mo’âi (Es más larga que la cuerda de la puerta de una vieja. No voy a cantar)". En eso arribaban a la emisora QUEMIL YAMBAY y PABLO BARRIOS. Les encantó la letra y la música. Decidieron incluir la obra, de inmediato, en su repertorio. "Alapínta, iporângo ra'e. Jagraba pya'éke ani oñemotenonde ñande rehe lo mitâ (Es linda, había sido. Grabemos rápido, no sea que alguien se nos adelante)", le sugirió, en tono ya amable, Vargas Colmán a Cuenca Saldívar, tras oír al dúo Barrios-Yambay. Poco tiempo después, en Buenos Aires, hicieron la primera grabación, acaso la mejor de todas.
Fuente: Emeterio Cantero Viera, entrevistado en el Cuartel de la Victoria (Reducto, San Lorenzo) donde vivió hasta sus últimos días.

IKAÑYMBY

Pejéna chéve mamópa oiméva
ahayhuetéva kuñataî
pejéna chéve ndapehecháipa
ndapeikuaáipa che yvotymi.

Na'ymaitéiko oiko haguémi
toryme’êmi ika' avo
ágâ aréma ndahechavéiva
ndaikuaavéiva mamópa oho.

Che mandu' ánte pyharevérô
ha’émi osêva opurahéi
óga yképe yvotytýpe
ku angapyhypemi ndachevéi.

De tres pendientes inamichâimi
ha pe hyâkuâmi katu yvoty
hovapytâmi ijeheguimínte
pynandimínte ha'e ijuky.

Pe ijajuri mbo'y hepýva
vera hendýva ojuasasa
kuairû ramale umi ikuâre
ha pe iñakâre kygua vera.

Ndapehecháipa mamópa ohóva
che mo’âhóva che rembiayhu
che cheku'íva ko yvy apére
hapykuerére aporandu.
Typói jeguámi ao po'ígui
ku ñandutígui hyjúi asy
takate’ÿme pype oñomíva
hendypumíva tembetary.
Amomorâgui he’ê asyvégui
eíra saitégui ipukavy
ha pe iñe’ême ombyesaitéva
ku iñañaitéva jepy’apy.
Ikambuchípe jazmín romero
ha'émi osérô y piári oho
ykua rapére puka pukúpe
che mborayhúpe ohaitypo.
Kokuépe ohórô tory vy'ápe
hi'avakuápe ku yvoty
ikypy'yndie oho javérô
mokóî lucero vaicha oguejy.
Tove mba’éna moliendahápe
ku vy’apápe toñomoirû
teko potîme ha’e omyasâimi
omohyakuâmi pe mborayhu.
Ndahechavéigui ñeporandúpe
opa yvytúpe hi’â ajoko
pejéna chéve ndapehecháipa
ndapeikuaáipa mamópa oho.
Letra: Emeterio Cantero Viera.
Música: Andrés Cuenca Saldívar.
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ÍNDICE

LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO II

· ADIÓS CHE YVOTY PYTÂ / UNA OBRA REBAUTIZADA
Letra: VALOIS CAÑETE  / Música: DEMETRIO AGUILAR
· PENERA’ÂRÔVO / INVITACIÓN A RECONSTRUIR LA PATRIA
Letra: EMILIANO R. FERNÁNDEZ / Música: JUAN A. TORALES
· NDE RESA PÔRÂ / LA FLAUTA ENAMORADA
Letra: (Marâve ndoikói) CARLOS A. JARA / Música: ELOY MARTÍN PÉREZ
Letra: (LA CANCIÓN DEL SOLDADO) FACUNDO RIOS - MANUEL ORTIZ GUERRERO / Música: ELOY MARTÍN PÉREZ
· ÑASAINDÝPE / SERENATA CON AROMA DE LUNA
· TETÂGUA SAPUKÁI / UN ALEGATO CONTRA LAS GUERRAS CIVILES
· A MI PUEBLITO ESCOBAR / “CON POLVOS DE MIL CAMINOS”
· RESERVISTA PURAHÉI / BATALLA QUE GANA EL AMOR
· 6 DE ENERO / EL DRAMA DE UN NIÑO SIN REYES MAGOS
Letra: CLEMENTINO OCAMPOS / Música: MARTÍN ESCALANTE
· MOKÓÎ KOGOE / DEL CANTO DE DOS PÁJAROS AL AMOR DE UNA MUJER
Letra: SILVERIO ROJAS VARGAS / Música: RAMÓN VARGAS COLMÁN
· APYTÁVO CHE AÑOMI / UNA DESPEDIDA SIN RETORNO
Letra: RAMÓN MENDOZA / Música: EULOGIO AYALA / RAMÓN MENDOZA
· INDIA / LA GUARANIA DE LA DISCORDIA
· NOCHES DEL PARAGUAY / UN PLEITO ENTRE EMILIANO Y AGUAYO
Letra: EMILIANO R. FERNÁNDEZ / Música: BELISARIO MEDINA
Letra: AUGUSTO J. CARLÉS / Música: AGUAYO
· PARA TI MAMÁ / NOVELA CON FINAL FELIZ
Letra y música: JULIO CÉSAR DEL PARAGUAY
Letra: VALENTÍN GAMARRA / Música: ROBERTO MEDINA, BUKY
· ASÍ CANTA MI PATRIA / UN HIMNO DE FE EN LA PAZ
· NDE POTY RYAKUÂNGUEMI / EL PAN DEL AMOR EN LA MADRUGADA
Letra: PATROCINIO ROJAS ESTECHE / Música: LORENZO LEGUIZAMÓN
· COMPUESTO / EL MISTERIO DE UN DUELO
Fuente: KOKI RUIZ
· CANCIÓN DEL ARPA DORMIDA / UNA GUARANIA DE GRATITUD
Letra: ATAHUALPA YUPANQUI / Música: HERMINIO GIMÉNEZ 
· CONCEPCIÓN, SALUD! / DEL GUAIRÁ, CON AMOR
Letra y música: DIOSNEL CHASE
· CANTO DEL HACHERO / UNA MELODÍA FUGITIVA
· ¿QUÉ LE PASARÁ A MI GENTE? / ELOGIO A LOS DESPIERTOS
Letra y música: CHESTER SWANN
· ALMA VIBRANTE / MUSA INSPIRADORA CUBANA
· 7 NOTAS MUSICALES / AMOR DE UNA SOLA VÍA
Letra y música: EMILIANO R. FERNÁNDEZ
· LA VOZ DEL AUSENTE / UN RECLAMO ANGUSTIADO
Letra: ZULMA LEÓN
· MENSAJE LO MITÂME / PARA QUE EL VERDE NO MUERA
Letra: LUIS CARLOS (LUPO) ENCINA
· CHOKOKUE REMBIASA / DE LA ILUSIÓN AL DESENCANTO
Letra y música: CIRIACO CARDOZO
· CHE VY’AHA / FLORES CARAPEGÜEÑAS
Letra: RUBIO MIRANDA / PORFIRIO BÁEZ
· AL CAÍDO EN LA VÍSPERA / UN ALA PARA VÍCTOR LIBRE
Letra: MANECO GALEANO / Música: CARLOS NOGUERA
· MITÂ’I / MUCHOS NIÑOS EN UN NIÑO
Letra y música: JORGE GÓMEZ RODAS
· TE AÑORO PIRIBEBUY / LA VOZ DE LA NOSTALGIA
Letra: RODIS SEGOVIA / Música: FAUSTO GONZÁLEZ
· TUS LÁGRIMAS / EL MILAGRO DEL AMOR DE UNA MUJER
Letra: BEN MOLAR / Música: DEMETRIO ORTIZ
· COMPUESTO PLÁCIDO JARA / UNA JOYA DE LA ORALIDAD
Letra y música: ANÓNIMAS
· MANDU’ARÂ / LA MEMORIA DE LO QUE FUE
Letra: RUDI TORGA / Música: CARLOS NOGUERA
· TAPÝÎ HA’EÑO / EL FRUTO DE LA AUSENCIA
Letra y música: PEDRO BARBOZA
· VALE MOROTÎ / TANINO DE LA EXPLOTACIÓN
Letra y música: RUBÉN DOMÍNGUEZ
· ALFONSO LOMA / TRAS LAS HUELLAS PERDIDAS
Letra y música: PEDRO GODOY ORTELLADO
· MI VILLARRICA / EL FRUTO DE UN AMOR
Letra: SUSANA DE NINNIS / Música: ANGEL BENÍTEZ
· MI CLAVELINA / DESDE EL NOMBRE DE UNA FLOR
Letra: HILARIÓN CORREA / Música: PAPI MEZA
· IRENE (I) / UNA MÚSICA, DOS MUJERES
· IRENE (II) / UNA MÚSICA, DOS MUJERES
Letra: MAURICIO CARDOZO OCAMPO / Música: VIRGILIO CENTURIÓN
· PLEGARIA / ORACIÓN POR LA AMADA AUSENTE
Letra: LEOPOLDO FRANCO RIVAROLA / Música: IRENEO OJEDA AQUINO
· DE LEJOS VENGO / SERENATA PARA ABRIR LA PUERTA
Letra y música: CARLOS QUINTANA
· VIRGINIA / VELADA PARA CAUTIVAR A UN POETA
Letra: TEODORO S. MONGELOS/ Música: DIOSNEL CHASE- BASILIO MELGAREJO MOLINAS
· ADIÓS PUEBLO / UN AMOR IMPOSIBLE
Letra y música: GREGORIO CABRERA
· ¡VIVA! / EL CANTO COMO ARMA
Letra y música: CARLOS NOGUERA
· ISLA MALETA / IDÍLICO PAISAJE MISIONERO
Letra: JUAN MANUEL FRETES / Música: NÉSTOR DAMIÁN GIRETT
· MALVITA / DE LA GUERRA A LA PAZ, CON OTRO NOMBRE
Fuente: VICTORIA MIÑO, viuda de HERMINIO GIMÉNEZ
· CAÑERO / LO ÚNICO QUE SE SALVÓ DE UNA PELÍCULA
Letra: MATÍAS FERREIRA DÍAZ / Música: ULISES AYALA
· CHE RENDA ALAZÁN / JINETE CON DESTINO AL CORAZÓN AMADO
Letra y música: SILVESTRE SILVA.
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COMPUESTO
EL MISTERIO DE UN DUELO

Esta es otra crónica de muerte anunciada. De muertes anunciadas se dirá, por su desenlace. A diferencia del relato de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ en el que el finadorâ -el que va a ser finado-, no conoce su futuro, aqui los dos protagonistas -y, acaso, un tercero misterioso-, tienen de antemano la certeza de que pueden acabar bajo tierra, sin piedad alguna.
El hecho ocurrió en San Ignacio de las Misiones durante la presidencia de MANUEL FRANCO (liberal), en 1918. La acuciosa investigación de KOKI RUIZ -artista plástico, preocupado por recuperar la memoria de su pueblo, que vive a orillas de San Ignacio, en el reino de Tañarandy que significa territorio de los irreductibles-, permite rescatar en sus detalles un suceso singular. Quien esto escribe solo repite lo relatado por él. Cuatro versos incompletos de un compuesto que sobrevive permiten documentar el suceso y abrir paso a un interrogante que jamás se contestó.
El capitán ELISEO SALINAS había llegado a la guarnición militar de aquella ciudad con la orden expresa de perseguir a los caballeristas (seguidores de la línea política de BERNARDINO CABALLERO, fallecido en 1912), que eran lopiztas de pura cepa. Como no pudo con el coraje y la temeridad de PALACIOS, sobrino del obispo Manuel Palacios - cuya vida llegó hasta San Fernando, en 1868-, se dedicó con saña y ahínco a quebrantar a los que usaban al cuello un moño negro ya que la censura oficial prohibía el rojo.
La familia Ramírez era una de las que estaban en el ojo del recién llegado. Tan admiradores de López eran que la abuela, al enterarse de que su marido había estado en la conspiración contra el Mariscal y ser ajusticiado en San Fernando, había eliminado el apellido Pérez Grand que sus hijos llevaban hasta entonces. Antes que rebelarse, prefirieron abrir el camino de un posible olvido.
El azar hizo que Miguel Ramírez se enfrentara abiertamente con el uniformado. Éste, en la fiesta patria argentina del 9 de julio -que se celebraba allí con pompas porque entre sus pobladores había argentinos- había invitado a bailar a VIRGINIA BRUSQUETTI. La dama se negó, pero salió en cambio a la pista con Miguel quien, con la anuencia de su novia ANGELITA DEL PUERTO se quedó con ella toda la noche, para protegerla del asedio del arribeño. Por eso, Salinas le amenazó a Miguel que si en la siguiente fiesta -el 25 de noviembre-, volvía a repetirse la escena le mataría.
El pueblo no se amilanó ante el desafío. Y como prueba de ello, escogió a MIGUEL y a FIDEL RUIZ -hermano del abuelo de KOKI RUIZ-, para que, impecablemente trajeados, para el siguiente festejo, invitaran a la mañana para el baile nocturno, casa por casa. Así era la costumbre, ya que las tarjetas aún no habían aparecido.
Previa conversación, la novia de Miguel se quedó en su casa. Él tenía la expresa misión de acompañar a Virginia. Hablaba con ella en el salón donde estaban las mujeres -los hombres se habían colocado al fondo-, cuando el capitán, vestido de gala, emergió en la puerta. Al ver al joven con la dama, le mandó decir por el telegrafista que le esperaba afuera "si era hombre".
Los dos salieron a la calle. Se miraron de frente, pero en realidad miraron a la muerte. Las mujeres vieron los revólveres desenfundados y oyeron los disparos. El capitán cayó muerto en el acto. Miguel, con una herida leve, fue atendido por la tintorera del lugar.
Varios sargentos y soldados, tras conocer la noticia del jefe caído, apresaron a MIGUEL RAMÍREZ. Lo arrastraron, a punta de golpes, hasta la plaza donde lo torturaron y lo fusilaron a las 3.00 de la madrugada. Cuando la madre del joven pidió el cuerpo de su hijo le respondieron que sus vísceras servirían como alimento a los perros. Solo cuando el cura de un pueblo cercano intervino, pudo lograr su objetivo, ya al día siguiente. La indignación popular por lo acaecido fue tan grande que los militares tuvieron que retirarse del lugar. Volvieron solo luego de varios aòos, alrededor del 1930. Las mujeres colocaron en sus puertas telas negras en cruz como señal de luto. Ante la persistencia del rechazo, no tuvieron más remedio que mudarse a San Juan Bautista que sí los recibió con algarabía según los testimonios recogidos por KOKI RUIZ.
Un compuesto -perdido en gran parte- recogió el episodio y documentó un misterio nunca develado. En don Benito paré/ está el bala kuaré/si no cree .... /...andá ve. Estos versos incompletos revelan que un tercer hombre pudo haber estado en la escena del crimen, disparando desde uno de los costados. A él, sin embargo, ningún testigo lo mencionó en las declaraciones ante el juez que investigó el caso.
La bala en la pared de Benito Ruiz -padre de Koki- podría ser la evidencia de la que habla el texto tal vez perdido para siempre. Lo que todos callaron permaneció vivo gracias a un anónimo compuestero que con inocencia expresó en voz alta una duda que ya jamás tendrá respuesta.
Fuente: KOKI RUIZ.


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CANCIÓN DEL ARPA DORMIDA
UNA GUARANIA DE GRATITUD

Aquellos que conocieron a FÉLIX PÉREZ CARDOZO (nacido en HY’ATY, comunidad del Guairá que hoy lleva su nombre, el 20 de noviembre de 1908) cuentan que apenas dormía. Que era capaz de permanecer despierto hasta cinco días. Que en la capital argentina el jerez Tío Paco -su bebida predilecta-, tumbaba a todos, menos a él. Nadie sabía cuál era el secreto de su extraordinaria resistencia.
El 9 de junio de 1952 tenía que actuar en un teatro de Buenos Aires. Después de cuatro jornadas ininterrumpidas, vistiendo intacta su jovialidad, llegó para ensayar con sus compañeros. Todo transcurría con normalidad hasta que se soltó una cuerda de su arpa. Luego una segunda. Algo no andaba bien aquella tarde. La tercera cuerda rota fue la vida del legendario mitâ guasu (Todos coinciden en que eso era: un niño grande, de corazón inmenso).
En el crudo invierno porteño de días atropellados por un cielo gris, la muerte del autor de Tren lechero (composición a la que inicialmente llamó TREN KAMBY pero que al darse cuenta, en la pronunciación de su esposa -que era argentina-, de la conversión de la y gutural en i latina, optó por el nombre conocido hoy, en castellano), MI DESPEDIDA, LLEGADA y TETÂGUA SAPUKÁI (con letra de VÍCTOR MONTÓRFANO), fue un golpe sin límites. Tanto le querían que, con su desaparición, todos se sintieron, de alguna manera, muertos con él.
Seis días después, el 15, en el Teatro Municipal bonaerense - según relata AGUSTÍN BARBOZA (Barboza, Agustín. Ruego y cairino, Asunción, 1996.)-, se hizo el funeral civil, con la presencia de su madre Rosa, que había hecho un largo recorrido desde HY’ATY para estar en esas horas que solo el corazón de una madre comprende en su cabal dimensión.
Los amigos de Félix estaban allí, con sus instrumentos. Era el adiós musical al hermano. En un momento dado, cuando Alejandro Villamayor hacía volar desde su arpa el GUYRA CAMPANA recreado por PÉREZ CARDOZO, apareció un pájaro en la sala solemne. ERA EL ALMA DEL ARPISTA, dice Barboza, que "cansada de tanto cielo fue a posarse "en silencio y en paz en una de las cuerdas más finas del arpa de ALEJANDRO VILLAMAYOR".
ATAHUALPA YUPANQUI, el gran poeta y compositor argentino, apenas se enteró de la muerte de su amigo, escribió su CANCIÓN DEL ARPA DORMIDA. Agradecía "con voz de guarania" la vidalita que el mitá guasu había compuesto alguna vez.
-Mira gauchito: estos versos me salieron. Te los traigo para musicar-, le dijo Atahualpa a Herminio Giménez, en su casa, según recuerda Victoria Miño, la viuda del autor del Canto De Mi Selva.
-Por qué yo, si tú eres tan capaz-, le replicó el maestro.
-Yo quiero que tú hagas la música-, insistió el visitante.
Al día siguiente, Herminio se internaba en el hospital Algerich para ser intervenido quirúrgicamente de la vesícula. "Neni, poneme el verso en la valijita", le había pedido a su esposa antes de partir rumbo al nosocomio. Ya allí, en la víspera de su operación, compuso la música. "Temía no despertar más y no le quería fallar a Yupanqui ", le confesaría tiempo después.
"Una orquesta de cuerdas estrenó la canción cuando se hizo un festival para recaudar fondos para la repatriación de los restos de Félix Pérez Cardozo", recuerda doña Victoria.

Fuentes: Agustín Barboza y
Victoria Miño viuda de Giménez.

CANCIÓN DEL ARPA DORMIDA

Cuando en la crecida majestad del río
boyando el verde del camalotal
paloma de sueños levanta la luna
su vuelo errabundo sobre el Paraná.

Con ese mensaje de flor y de selva
de agreste romance de india y mensú
llegaron tus manos a mi tierra gaucha
tejiendo armonías, oh mitâ guasu.

Acunando un sueño
se nos va la vida
y el viajero parte
para no volver.
Hoy el arpa india
se quedó dormida
como una guarania
que no pudo ser.

La misma esperanza y el mismo camino
los mismos cantares bajo el cielo azul.
Artista querido, no te olvidaremos,
no te olvidaremos, oh mitâ guasu.

La misma esperanza y el mismo camino
los mismos cantares bajo el cielo azul
por eso te canto con voz de guarania
por la vidalita que cantaste tú.

Letra: ATALMALPA YUPANQUI
Música: HERMINIO GIMÉNEZ

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COMPUESTO PLÁCIDO JARA
UNA JOYA DE LA ORALIDAD

Dos temibles Jara hubo en la historia paraguaya de comienzos del siglo XX. Uno fue el coronel ALBINO JARA al que la sabiduría popular encontró una manera de recordarlo de manera permanente. Aipóvapa ára térâpa Jara -lo que se oye, ¿es el trueno o son los cañones de Jara?-, quedó como refrán. Aquel militar que se parecía a un dios extemporáneo del Olimpo murió en la ley de barbarie que él había impuesto: el de la sangre.
El otro fue PLÁCIDO JARA, extraña mezcla de señor feudal, guerrillero, arandu ka'aty, arandu kuatia y patriota. Hijo de un ex-combatiente de Lomas Valentinas y nieto de otro héroe de la Guerra Grande, se instaló en la lejana Itanarâ, en el Alto Paraná. Allí era dueño de tierras, plantaciones y hombres. Tenía, en el monte, una insólita biblioteca.
Cada vez que llegaban noticias de algún alzamiento armado, Plácido y su gente limpiaban sus armas y se lanzaban al camino. Era liberal, pero en sus filas se alistaban todos los que amaban el olor de la pólvora y la gloria del requecho luego del triunfo. En la revolución de 1922-23 se alistaron al lado de ADOLFO CHIRIFE y fueron derrotados en Carmen del Paraná por JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA que ya entonces ensayó la estrategia que maduraría, con óptimos resultados, en el Chaco.
Un compuesto perdido casi en la bruma de la oralidad relata parte de la vida azarosa del combatiente que, tras el exilio y al llamado del clarín de la patria volvería para ponerse al frente de Los Macheteros de la Muerte en la Guerra del Chaco. Como tales fueron fantasmas en el campo enemigo, abigeos impenitentes y soldados temerarios. Jara, entre la realidad y la ficción, en Buenos Aires, relataría la odisea de su vida ante el estupor de un auditorio ávido de escuchar sus hazañas. Juan de la Cruz -Lacu’i-, Ortellado, un músico de pueblo sin pueblo conocido, cantaba el compuesto. Otro músico, ESTEBAN VILLALBA, posiblemente de la jurisdicción de Itacurubí del Rosario, Departamento de San Pedro, aprendió de él la letra. Éste fue el que nos proporcionó el texto del compuesto después de varios intentos, ya que su memoria de anciano y su afición al culto de la botella no le ayudaban. Finalmente, sin embargo, el rompecabezas pudo ser rearmado, completando una versión que podría acercarse bastante a la del original.
Villalba no supo decir dónde aprendió el compuesto su amigo. Nunca averiguó sus raíces. Lo cierto es que el Compuesto Plácido jara tuvo que haber sido escrito por alguien que conoció muy bien a este singular personaje de la historia paraguaya. Del texto se colige que fue uno de sus soldados el autor de la letra. Y tuvo que haberse puesto en palabras en la década del '20 ya que menciona la revolución del 22-23, pero no hace alusión alguna al papel que le cupo durante la guerra del Chaco.
Quién fue el autor, o quiénes fueron los autores -letra y música-, si acaso fueron dos, es la pregunta obligada La respuesta se pierde en el tiempo. Sus creadores ya fueron devorados por el silencio de la muerte, sin duda. Con este rescate, su obra les sobrevive. Y, ya en letras impresas, es ya más duradera que ellos.
Fuente: Esteban Villalba, músico.

COMPUESTO PLÁCIDO JARA

Atención pido señore
atención ajerure
amombe’umíta peême
una historia guerrera
es la trayectoria
de un hombre de valor
Plácido Jara ko héra
este hombre singular.

Chéko hakykuéri aiko
aníke peimo’â che japu
oîvante ha’éta peême
che como soldádonte
kuimba’e añete rekove
mbykymi hi’â amombe’u
tojekuaa ohasava’ekue
karia’y hechapyrâ.

Ipy’aguasúva como él
ikatupyrýva kavaju ári
ha yvýrupinte avei
ilája nderejuhuichéne
ipulso sin segundo
itínove aña atýragui
ha kuña ñemongetápe
ehejántema chupe.

Henda alazán yvate
tordillo, moro, barroso
hi’árikuéra opyryrýî
bálagui ipya’eve
ñorairômente oiko
viniendo de su valle
el más florido Itanarâ
su hacienda dejó allá.

En Ka’i Puente lejano
con Chirife a la cabeza
el polvo iróva oisu’u
oikuaaguirei lo secreto
ñuhâicha tapépe oîva
Yhû ka’aguy yvatére
hembymíva ndive ojekutu
Marciano Rodríguez ijykére.

Como ningún ser humano
Plácido Jara esos lugares
ipopytéicha oikuaapa
ikaruha Itanarâ gotyo
al resto de la tropa
vevépe ogueraha
upégui âgâ osê jeýne
oheka revolución.

Plácido Jara niko
guerrillero del pueblo
Unión, Santaní
rájoicha oguahê
ojukáva ojuka ha oho
ndopytái mamove
ápe rehecha chupe
amóma ndehegui okañy.

A mba’épe reikórô
ingratitu mante rejuhu
al destierro chupe
lo mburuvicha ocondena
hetâ mombyryetégui
arareíre ohechaga’u
peikuaáma âgâ peê
Plácido Jara rekovekue.
Letra y música: ANÓNIMAS

miércoles, 23 de junio de 2010

CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS - ANTOLOGÍA POÉTICA / Prólogo: CÉSAR ALONSO: POETA DE DIOS y ENTRE EL LIRISMO, LO SOCIAL Y LA POESÍA MÍSTICA- ROQUE VALLEJOS


ANTOLOGÍA POÉTICA de
CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
COLECCION GRANDES POETAS PARAGUAYOS
© César Alonso de las Heras
© De esta edición: 1997,
Editorial El Lector
Tapa: ROBERTO GOIRIZ
Armado: César W. Peralta Gaona
Tirada: 3.000 ejemplares
Hecho el depósito que marca la Ley 94
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria.
Tel. 610 639 - 614 258/9
www.ellector.com.py
Impreso en el Paraguay
Asunción – Paraguay 1997

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PRÓLOGO
CÉSAR ALONSO: POETA DE DIOS

Cuando el Padre CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS llegó a la Asunción en 1940, el panorama literario paraguayo carecía de contornos y perfiles estéticos relevantes. Existían ínsulas o grupos que se conformaban obedeciendo más a afinidades personales o ideológicas. La dictadura del Gral. HIGINIO MORÍNIGO no tenía política cultural alguna. Y toleraba -mal que le pese- ciertas figuras emblemáticas del mundo cultural o académico en la medida que éstas no hicieran alusión directa a su gobierno o a su persona, que de producirse respondía con el confinamiento y el exilio. La Universidad de Asunción había quedado debilitada por la intervención decretada el 26 de enero de 1940. Lo llamativo de esta determinación extrema es que fue impulsada por intelectuales de nota como Efraím Cardozo, Justo P. Prieto, Pablo Max Ynsfrán, Alejandro Dávalos. El Senado que respaldó la medida tenía en su seno a hombres de la talla de Carlos Gatti, Policarpo Artaza, Manuel Sisa etc.(1)
Afortunadamente, el nuevo ministro de Educación, Prof. Dr. Salvador Villagra Maffiodo, que reemplazó a Cardozo después del autogolpe del 18 de febrero del mismo año, dio término de facto a la malhadada intervención, restituyendo la paz en esa "república del saber" que hasta entonces fue la Universidad.
La enseñanza del castellano dominada por el liderazgo de los descendientes del insigne profesor Inocencio Lezcano -discípulo de Delfín Chamorro- resultaba dura para un país de presunto bilingüismo donde la realidad era la diglosia.
En este ambiente ríspido y lleno de rigideces, debió actuar el joven maestro. José Luis Appleyard lo evoca del siguiente modo: "...recordé aquel 4 de mayo de 1940... cuando en el aula del Primer Curso A del Colegio de San José apareció con su figura magra, sus ojos penetrantes y su voz levemente velada -características que conserva, sin cambio alguno- un joven sacerdote, recién llegado de España que era el nuevo profesor de Castellano. En realidad, quien llegaba sería maestro de varias generaciones de escritores, entre las cuales aquella a la cual pertenezco..." termina diciendo nuestro flamante Premio Nacional de Literatura 1997. (2)
Renovó la enseñanza del idioma -en cuando pudo- haciéndolo más atractivo y recreativo. Introdujo la lectura viva de los grandes autores de lengua castellana si bien hizo hincapié en los escritores de vanguardia con quienes se identificaba. Al valorar en perspectiva Josefina Plá en su obra "Españoles en la cultura del Paraguay" dice: "La enseñanza del Padre Alonso, su profundo conocimiento de la literatura española, su fervorosa admiración por los poetas del 27, y su estimulante entusiasmo impartido desde la Academia Literaria del Colegio San José, fueron decisivos para que de entre sus alumnos surgiera lo más nutrido de los escritores paraguayos de la llamada "generación del 50". (3)
Anota Teresa Méndez Faith que se constituyó en director del "Círculo Literario" (1945-1946), primero y luego de la famosa Academia Universitaria (1946-1960). (4)
Integraron dicha Academia entre otros: José María Gómez Sanjurjo, José Luis Appleyard, Ramiro Domínguez, Ricardo Mazó, Carlos Villagra Marsal, Laureano Pelayo García, Rubén Bareiro Saguier, Rodrigo Díaz Pérez, Lorenzo Livieres, Gustavo Gatti Cardozo, Eliseo Da Rosa, Rubén Talavera, etc.
El 8 de marzo de 1947 estalla la Guerra Civil de 1947 cuyo sangriento transcurso terminará recién el 19 de agosto del mismo año con la masacre de Villeta. El 9 de marzo de 1948 por decreto N° 25.390 fue nuevamente intervenida la Universidad Nacional. Se pretextaron "graves irregularidades" y la politización subversiva de sus figuras.
"Esta situación menoscabante para la Universidad tendría su crisis el 13 de abril de 1956 en que los estudiantes de medicina tomaron la Facultad mientras se declaró una huelga general en toda la Universidad. Pronto la huelga se propagó a los colegios de segunda enseñanza adquiriendo las características de una lucha frontal". (5)
Por aquel tiempo una misión llamada Kimball de extracción norteamericana trabajaba en la reforma de la enseñanza superior con el pensamiento puesto en un plan piloto para medicina.
Las dramáticas circunstancias obligaron a la elaboración de una nueva ley que contemplara la plena autonomía universitaria. Así nació la Ley 356 que devolvió la libertad a los claustros.
La Guerra Civil del 47 ganada por el dictador Morínigo y el Partido Colorado impuso un clima violento aún después de terminada la contienda. Los escritores que formaron el cenáculo VY’A RAYTY, Hérib Campos Cervera, Oscar Ferreiro, Elvio Romero, Augusto Roa Bastos se tuvieron que exiliar forzosamente. Josefina Plá protegida por su nacionalidad española quedó con una de las antorchas encendidas de nuestra cultura. Frente a esta diáspora de valores, se redobló la amplitud y la intensidad del magisterio del P. César Alonso. Sus alumnos de la Academia Universitaria, entre las balas de la trifulca cívica, concurrían a expandir su espíritu en aquel refugio de libertad, belleza y fe que era el bastión académico. Toda esa desolación, tragedia, envilecimiento ciudadano habría de recoger el P. Alonso en su famoso poema "Paraguay" leído en sesión de la susodicha Academia en 1950. La mera transcripción de sus primeras estrofas de verso libre nos mostrarán de inmediato la honda cosmovisión que tenía de nuestra patria raigal:
"QUISIERA cantar esta vez, desde lo más íntimo de mi conciencia,/ al pueblo sumiso, en dolor, quebrantado,/ olvidado por la geografía, metido en las entrañas de América,/ y allí, en penurias, y triste, tanto tiempo abandonado./
-o-
/A ti quiero cantarte, Paraguay, sin artificios./ Quiébrense mis palabras si pretenden encubrir la pobreza de la emoción y del concepto./ Sólo un sollozo altivo quiero, un ¡ay! de angustia, primitivo,/ o el cantar variado de las aves, o el hondo palpitar del viento./
-0-
/¿Qué destino es el tuyo, Paraguay, dividido en la faz de tus tierras / por la espada reluciente y fría del río que te nombra? / ¿Qué debes hacer tú, Paraguay, qué papel desempeñas / bajo la Cruz del Sur, rumoroso y callado, ardiente / y con sangre en cada esquina de tu historia?/.
-0-
Estos versos extensos como los Whitman pero con la iracundia profética de León Felipe, constituían un grito de autenticidad y arretoricismo que dejó su huella en la poesía paraguaya. Refiriéndose a este poema dice el P Alonso: "... el poema... brotó en el año 50, como una necesidad biológica, acuciado por el pánico, la angustia y también la esperanza". (6)
En vísperas de despuntar una nueva promoción que sería llamada "del 60" en la cual también estarían enrolados discípulos del insigne maestro, específicamente, en el año 1959, el Padre Alonso connatural a su voto de obediencia -aunque con mucho dolor- viaja a España para continuar su apostolado y, a su vez, su maestrazgo. Su ausencia del Paraguay durará 8 largos años puesto que regresó a su segunda patria en el año 1967.
En ausencia del Paraguay, el P. Alonso escribió muchos de los poemas que conforman su libro "QUÉ CERCANO TU RECUERDO", editado en la Asunción en 1970. Allí por primera vez aparece el texto íntegro de su poema "PARAGUAY". Sobre los múltiples motivos de su inclusión dice el autor: "Fue, de veras, mi poema paraguayo y por eso he querido incluirlo en este libro. Además, se ha recitado, publicado y escrito muchas veces, no siempre correcto. Si, a pesar de los años, pudiera alguno encontrarle vigencia y profetismo, lo consideraría cabal visto bueno". (7)
En el libro que hemos mencionado más arriba hay un poema titulado "VOLVER" dedicado a todos los paraguayos exiliados donde trasparece el dolor que el P. Alonso experimentó en su trasterramiento de casi dos lustros.
/Hay que volver, amigo. / No dejes que una noche muy larga te lo impida. / Controla tus luceros. / Cuando sientas que va a caer la tarde / Ponte el hato a las espaldas/y regresa./
-0-
/Te esperan tus lapachos. / Hay uno, siempre -el tuyo-, inflorecido / por tu ausencia./
-0-
/Hay que volver, amigo. / Yo me vuelvo. / Es aquello lo mío. Aquí/sin duda tengo más. Tengo / los lazos de la sangre, el sentimiento, la cultura de siglos, / y un porvenir que ríe en cada alba. / Pero el hilo sutil de aquella voz, / el cuenco / de un cariño infantil, que añora verte, / el azahar de los naranjos / el sortilegio de algún atardecer / entre las palmas, / el misterio, la angustia y el suspiro, / el dolor y el gozo evíscerante, /eso sólo está allí / y yo no puedo vivir faltándome tanta alma"/.
Desde 1967 en adelante el P. Alonso sigue sin interrupciones su papel de numen intelectual, reconocido por todas las promociones literarias que trasiegan la realidad estética del Paraguay.

ENTRE EL LIRISMO, LO SOCIAL Y LA POESÍA MÍSTICA
La variedad de los temas abordados por el P. Alonso hace difícil clasificar su producción protéica, pues "nada humano le ha sido extraño". Hay una particularidad, en ningún caso, sea su poesía de tono civil o social, religioso o metafísico, la raíz lírica deja de estar siempre presente como cuño de reverberante belleza. Ello le da una pureza insobornable a su poesía alejándole del prosaismo exclamativo y vacuo de lo panfletario.
La Editorial Alcándara que publicó uno de sus mejores libros intitulado: "ANTOLOGÍAS" expresa: "El silencioso alerta de Dios, la inmemorial conmemoración de la belleza, el regreso de los sueños, refluyen con tensa pureza en la poesía de César Alonso de las Heras... despojada de pausas y atavíos, quieta palabra desnuda frente a los tumultos de la sombra" (9)
Hay como una relación cuasi personal del poeta con Dios quien -cuando menos desde su conciencia- lo asiste con su omnipresencia como testigo insobornable de sus actos humanos. Ello nos ha llevado a compendir su genio y figura en la expresión: "ALONSO, POETA DE DIOS". (10)
JOSEFINA PLÁ calificó al P. Alonso como "otro nombre español de alto vuelo entre la mejor poesía paraguaya" (11)
La poesía religiosa del P. Alonso está enriquecida -como ya hemos subrayado- por un intenso lirismo, una inspiración que brota de la radicalidad de una vocación religiosa sentida con mismidad, y, a su vez, un espiritualismo logrado por ascesis, ese entrenamiento positivo y perseverante de la voluntad, cuya télesis es un ideal moral. Esta purificación - cilicio del espíritu- se hace más tangible pues las figuras santas de María y José, así como la divinidad del Niño, están recortados de los sitios santos de la Palestina auténtica donde ocurrieron los hechos encantados. Se diría que el P Alonso lleva la tierra Santa en sus pupilas.
Sus libros de estampas poemáticas deben ser leídos desde esa singular óptica telúrico-religiosa. Ello se advertirá sin esfuerzo y, más bien, con gozo en "MARÍA DE NAZARET" (Estampas y Misterios), As., 1958. En el proemio de esta prosa afiligranada dice el autor: "Sólo he puesto, al escribirlo, toda mi simpatía y el conocimiento del ambiente, adquirido en seis años de estudios en Palestina". "Por lo demás, en un esquema tradicional, he volcado, en parte, lo que la sana tradición nos refiere de Ella y lo que la imaginación me pudo sugerir". (12)
En su obra breviario "ROSARIO Y VÍA CRUCIS" (1979) se mantienen las características antes señaladas, si bien impresiona haber ganado -si se pudiere- en sencillez y poesía, con reminiscencia del inmortal "Platero y yo".
Nos queda por último hablar de la poesía mística. Hay que decir de inmediato la finalidad esencial de la poesía mística es llegar al éxtasis. La etimología de la palabra nos señala que viene del gr. ex=privativo y stasis=acción de estar. El ilustre psiquiatra Prof. Dr. Guillermo Vidal la define del siguiente modo: "Fuera de la propia razón por gracia divina". "Amentia. Esta idea griega de arrobamiento, abandono a los lazos que unen el alma a lo material y el ascenso de ésta, por la ascesis a la purificación, a la presencia directa de Dios, es lo que caracteriza la presencia mística del éxtasis". (13)
Más adelante Vidal hace una aclaración imprescindible: "Queda claro con esto que no se trata de una experiencia irracional, efecto de fuertes emociones, como el trance. Por el contrario, el éxtasis conduce a la pura SUPRARRACIONALIDAD, que es la perfecta CONTEMPLATIO".
Quien se aboque a la lectura del breve poemario: "MÁS QUE TÚ LO HE DESEADO", As., 1995, encontrará poemas que bordean las costuras del alma, una experiencia en la cual una lucidez perfectísima nos impulsa plus ultra del yo, quedado de éste, un continente capaz de ser abarcado por un nuevo contenido: Dios.
Los críticos podrán señalar influencias de Santa Teresa de Ávila y de San Juan de la Cruz, empero, ningún místico tiene otra vía que la senda iluminada para siempre por tan excelsos poetas. Se podrá decir que el camino es el mismo mas la pisada peregrina diferente.
Es cierto que en este poemario el autor ha incluido poesías antes publicadas lo que no le resta unidad puesto el grado lírico es idéntico en profundidad y altitud.
Digamos por último que el maestro que hizo de su vida "lógica viva", como quería el gran filósofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira, no podía coronar su obra sino en la cima de la palabra que para él fue, a su vez, siempre cima del acto.
ROQUE VALLEJOS
(1) Historia de la Universidad Nacional, Tomo III; pp. 37-38. Edición Universidad Nacional, As. 1994.
(2) Apud: Navidad; César Alonso, p. 9, As. 1985.
(3) Españoles en la cultura del Paraguay, Josefina Plá, p. 165. Editorial "Ara Verá", As. 1985.
(4) Breve Diccionario de la literatura paraguaya, Teresa Méndez-Faith, pp. 6/7, Edit. El Lector, As. 1994.
(5)Historia de la Universidad Nacional, Tomo III, p. 62. Edición de la Universidad Nacional, As. 1994.
(6) Qué cercano tu recuerdo, C. Alonso, p. 5. Editorial FVD. As. 1970.
(7) Idem, p. 6
(8) Idem, p. 61/62/63.
(9) Apud, Antologías, César Alonso, contratapa.
(10) La literatura como expresión de la realidad nacional, Tercera Edición, pp. 94/95. Editorial El Lector, As. 1996.
(11) Obras completas, Tomo IV Josefina Plá, p. 163. RP Ediciones, As. 1992.
(12) María de Nazaret, César Alonso, p. 7. Edit. FVD. As. 1958.
(13) Apud: Enciclopedia Iberoamericana de Psiquiatría, Tomo I p. 275, Editorial Médica Panamericana, Bs. As. 1995. (Ibídem), p. 275.
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MARÍA DE NAZARET
ESTAMPAS Y MISTERIOS (1958)
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ATRACCIÓN DE MARÍA
¡Ella! María de Nazaret. La Virgen candorosa que atrae irresistiblemente el corazón y la mirada. Porque es pura y porque es buena. Como atrae una sonrisa y una flor. La joven de Nazaret, humilde, sencilla, espontánea y resplandeciente, sin saberlo. La nieve que nadie ha pisado en la cumbre de la sierra, y que brilla. El arroyuelo claro que sale del manantial brincando entre los cantos y las matas. ¡Claridad! Así es la Virgen María: pura y hermosa y sencilla, como la luna llena. La Virgen que pintó el Angélico.
Y anhelante, ansiosa, de algo por encima de ella que la eleve, como un ciprés se va irguiendo ella misma. Y la vemos llegar poco a poco, dibujarse en las figuraciones bíblicas, desde el paraíso terrenal, en la noche del alma, a través de esas mujeres castas y fuertes, avanzar como una aurora hacia nosotros.
Y es la Estrella. La estrella de la mañana, la última que se queda cuando se desvanecen las demás. La estrella de la tarde, la primera que apunta ¡Estrella!, nombre de poesía, nombre de elevación, que nos obliga a dirigir nuestras miradas a lo alto. ¡Nuestra Señora de la Estrella!
¿Quae est ista? ¿Quién es ésta que se adelanta cual la aurora, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como un ejército en orden de combate?
¿Quién es ella? Es la Virgen, es María. Qué bien comprendemos todas esas comparaciones bíblicas que nos reflejan algo de su ser profundo. Erguida como el cedro en el Líbano y como los cipreses en las colinas de Sión, hermosa cual palmera y como un rosedal fragante, y bella como la luna, en plenitud, de Galilea, y fuerte como un baluarte.
La virgen candorosa que atrae irresistiblemente el corazón y la mirada; que nos atrae y nos eleva por cima de nosotros hacia esas regiones más altas del cedro y del ciprés, de la palmera y de la aurora, y de la luna, de las estrellas.
Los artistas la han pintado, queriendo cada cual reflejar en sus lienzos un rasgo de su carácter o un momento de su vida. Y ninguno, tal vez, haya acertado como ese Fray Angélico, que le ha puesto una faz serena y reposada, sencilla y dulce como lo es la luna; o bien como Murillo, en sus Purísimas, que responden a los más íntimos conceptos de una devoción popular.
Por doquier se han elevado templos, humildes y grandiosos, ermitas y catedrales, a su glorioso nombre.
Y en esos admirables pórticos de las catedrales, los piadosos maestros de la Edad Media nos han legado unas Vírgenes inigualables de expresión recogida, que causan nuestra admiración, desde aquella, en el claustro de la Catedral de León, ingenua, atrevida y de tan alto sentido místico, que muestra al Padre Eterno al Hijo de sus entraÑas, pasando por todas las representaciones de la Expectación, hasta aquella perfectísima de Chartres.
Se han fundado ciudades que llevan sus misterios como apelación.
Y la han cantado los poetas. La han cantado los Padres de la Iglesia; la han cantado aquellos bohemios de la Edad Media. La cantó Berceo. Y en melifluas cantigas la requebró el Rey sabio. Los clásicos y los románticos han pulsado sus liras para ella. Y hoy día, pequeños y grandes poetas la siguen cantando.
Atrae irresistiblemente.
Atrae cual la aurora radiante en primavera, clareando y clareando, con temblores de hojas en los árboles y trinos armoniosos.
¡La Aurora! Con tanta claridad ya ella, que está anunciando inminente al sol.
Así María, dulce aurora de cuyo seno nace el Sol de nuestras almas que es Jesús.

MARÍA DE NAZARET
Al cumplir los quince años terminaba el tiempo de permanencia en el Templo para los consagrados a Dios. María salió también. Se halló sola en Jerusalén. Cerca, en Karem, tenía unos parientes, Zacarías e Isabel, que se habían encargado de sus cosas. Allá fue. Tenía también otros en Nazaret y Seforis donde su madre había visto colmada la gran esperanza. María decidió trasladarse allá. Seforis no le gustó. No podía gustarle. Ella tan recatada y silenciosa, recién salida del recogimiento del Templo, no podía quedar en una ciudad bulliciosa, mundana, donde abundaban los romanos y sus diversiones. Nazaret, por el contrario, había quedado completamente provincial, lejos del trajín y de las muchedumbres; un pequeño pueblo tan sólo conocido por los pueblos vecinos que lo tenían en menos. Fue el lugar escogido por María, la patria de su corazón. Para siempre ha de llamarse la Virgen Nazarena. También era el lugar elegido por Dios. Y en verdad que no era mala la elección.
¡Nazaret! ¿Quién hubiera pensado, en los tiempos aquellos de las doce tribus, la gloria que un día iba a adquirir? Unos cuantos pacientes arqueólogos se acuerdan todavía de ciudades antiguas que han ido a des entrañar del seno de la tierra; ¡y habían sido famosas! Mientras que Nazaret, que la Biblia no menciona, que el Talmud desconoce, es conocida en el mundo entero y, en todas las lenguas, las sílabas de su nombre tienen un ritmo angelical de música.
¡Nazaret! No es tan sólo ese país de ensueño, hermoso porque desconocido, que aquellos que han tenido la dicha de visitarla no paran en su alabanza. Y cuando, sobre todo, se ha vivido unos años en ella, su recuerdo es ya imborrable y queda en la memoria como solaz del corazón.
Llegando de Jerusalén, al cabo de la llanura de pan llevar de Esdrelón, se alza un macizo roquero. Un camino de herradura debía escalarlo entonces, y todavía, por uno semejante lo suben los naturales en borriquillos y camellos para evitarse los rodeos de la ruta asfaltada que, hoy día, serpenteando, lo domina. Ya en la cumbre, Nazaret se muestra, en toda su hermosa sencillez, sin atuendos, sin celos.
Descolgándose, risueña, por las faldas del monte y por las de otros tres que así la encierran en un cuenco. No se esconde, no hace alarde de murallas, no es hostil. Invisible a primera vista, allí está. Como un lago en las cumbres. No se deja ver de lejos, hay que llegar a él, tras la ascensión. Y se nos entrega por completo, transparente hasta en sus profundidades. Así es Nazaret. Alta sin pretensión, de auténtica nobleza, no se yergue en las cimas, se recata con ellas. Es preciso alzarse hasta su altura, salvando el repecho roqueÑo, y, entonces, héla ahí, transparente, a los pies.
Es blanca, muy blanca, de casitas pequeñas, en cubos, sin tejados que otra vez la rebajen, pero con azoteas que conservan la altura conquistada y son base desde donde las miradas pueden elevarse hacia los cielos.
Ese su afán de altura, se realza todavía con los cipreses que la adornan. El ciprés es el árbol de Nazaret. Se destaca por encima de los pinos que se han plantado en los últimos años. Tiene la majestad de las alturas y la sencillez de una exclamación. Toma su savia de la tierra humilde y asciende ufano, valorando su origen en esa su elegancia. Así Nazaret parece elevarse con ellos y sublimar su humilde apariencia en ese gesto ingenuo que la muestra sin atuendo a nuestros ojos: como una afirmación de la esperanza.
Atrevidos, ya entramos y vemos que no ha sido espejismo su atracción. Ahí está como la vimos. Y ni sus calles estrechísimas le dejan apariencia de recónditos designios. Es un rostro sereno y franco, sonrosado y alegre como un albor de primavera. Por eso la primavera parece haber asentado en ella sus reales. Sin alarde tampoco, que no es primavera de rosedales artificiales y orgullosos. Es la verdadera primavera, primavera ingenua de los campos: arroyuelos que nacen adrede para ella, pájaros que son suyos y miles de florecillas que se iluminan a su paso, con la más hermosa de todas, la anémona, que, sintiendo su hermosura, se enciende ruborizada y la acrecienta.
Así es Nazaret. Y la Virgen así. Es sublime y sencilla. Encumbrada por encima de todas las mujeres, sin alarde. Recatada. Tan sólo inaccesible para aquel que no quiere salir de sí mismo y alzarse, que si no héla ahí, en toda su límpida hermosura, como el lago montañés, como la villa que ha escogido. Bella como la anémona, encendida por el soplo del Espíritu y erguida en su grandeza y hermosura como el ciprés de la colina.
Humildemente recatada y recogida como él, mirando hacia la altura, anhelante de vida; y en lo alto, inclina su cabeza sobre el pecho con los brazos cruzados y medita, como el ciprés que se recoge allá en la copa, al soplo de la brisa. ¡En la serenidad!
¡La Serenidad! La más alta virtud de María, que es la Paz, la verdadera, que su Fe en Amor le ha otorgado para ser, del mundo entero, la afirma-ción de la Esperanza.

LA ANUNCIACIÓN
Ya tenía María consumado su total sacrificio. Todo su afán interior lo había cifrado sólo en Dios: El era su único amor. El voto de virginidad, insospechado entre las otras jóvenes, la colocaba aparte. Pero ahora, con la aceptación de José, podría vivir tranquila, sin temor de singularizarse.
La fina esencia de su alma se exhalaba para Dios, El Señor. Su cuerpo, virginal, su tierno afecto, su dulce mirar y su ingenua sonrisa, los había confiado a su primo José. Su humildad, como de semilla en tierra, la había desprendido de todo, y se elevaba, tallo de José, tan grácil que pareciera en hermosura inmaterial. Mas no infecunda, que, sin rosas, no se concibe un rosal. La humildad de María, sin que ella lo supiera, y por eso ante todo, la preparaba a la fecundidad más exquisita. Voluntariamente abnegada, desprendida de todo engarce humano, y del engarce del pecado, humilde, como semilla en tierra, ya reventada su envoltura, la Virgen va llegando a la maternidad: el tallo de Jesé, en lozanía, va a dar su fruto de milagro.
Terminados los quehaceres de la casa, María, con la aurora, se ponía a meditar. Elevaba a Dios su pensamiento, gozosa de consagrarle exclusivamente las primeras horas del día. Era un íntimo coloquio, a veces, y, a veces, un recogimiento delicioso, contemplando esa presencia en ella del Señor. Desde su compromiso con José, desde aquella mañana de la confidencia, ninguna preocupación molestaba su dicha: su ideal lo iba modelando bajo la mirada de Dios.
Un día, mientras así se recogía en los cerros despuntaban las primeras claridades de la aurora, oyó suave aleteo y una voz: "Yo te saludo, oh llena de gracia, el Señor es contigo". María se turbó preguntándose qué podría ser ese saludo, pero reconoció la forma maravillosa de un ángel, inclinado ante ella. Y el ángel le dijo: "No tengas miedo, María, pues has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y darás a luz a un hijo a quien llamarás Jesús. Será grande y lo llamarán hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin".
La presencia del ángel la tranquilizaba: su mente, vuelta hacia Dios, no podía arredrarse ante lo espiritual. Así, fuera de la primera impresión, la serenidad de la Virgen le da a esta escena una sencillez que apenas concebimos. De ser inventada, nos hubieran puesto teatralidad, y, sin embargo, tampoco concebimos nosotros, después de tantos siglos de cristiandad, lo sorprendente de estas palabras del ángel. Un sinnúmero de profecías hablaban de ese Rey Eterno; a veces, de paso, un historiador consignando fríamente un hecho; otras, recordando un personaje la promesa de Dios; las más, exaltándose los videntes de Israel en sublimes arrebatos que enardecían al pueblo. Durante siglos, todo un pueblo ha ido sosteniéndose en las desgracias con la promesa de ese Enviado; la humilde nazarena, en sus ensueños, parecía vislumbrarlo y he aquí, esta mañana, que, en el patio de su propia casa, así, sin ningún estruendo, sin trompetas de heraldos, a ella, un ángel le comunica que la hora ha llegado y que es ella, la escogida por madre. Es tanta la humildad de María, y su serenidad, que no se inmuta. Indaga, solamente, con la sencillez de quien no alcanza a comprender cómo podrá ser todo ello, viniéndole en recuerdo las palabras misteriosas de Isaías sobre aquella doncella que concibe. ¡Y es ella! Su voto de virginidad ha sido confirmado por José. Todo ello fue una idea en su mente y le pregunta al ángel: "¿Cómo será esto pues no conozco al hombre?" Y el ángel le responde: "El Espíritu Santo bajará sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el que va a nacer será llamado santo, Hijo de Dios". No es muy claro todavía y no puede serlo más, que el misterio es así, pero a María le basta, le basta con saber que, en ella, todo será obra del Altísimo, de Dios, de su Señor, que tan cerca ha sentido siempre, y ya se inclina, humilde, sencilla, mientras, por cima de los cerros, la aurora, extendida, cada vez más se enciende en púrpura y oro. El ángel sin embargo, no ha cumplido su misión y le anuncia a María el gozo de su prima: "E Isabel, tu parienta, ha concebido un hijo, ella también, en su vejez, y éste es el sexto mes de la que decían estéril; pues nada le es imposible a Dios". Al oír hablar de su prima volvió a alzar la cabeza hacia el ángel María, contenta por la felicidad que suponía en Isabel. Las últimas palabras del mensajero, como apoyo y confirmación de todo su discurso repercutieron en la Virgen con eco prolongado de serena tranquilidad.
¡Claro que nada le era imposible a su Señor! Los Libros Santos están llenos de prodigios y ¡cuántas veces se había valido Dios de humildes criaturas para ello! que su portento mayor quería realizarlo con la más humilde de todas, ¿quién era ella para pensar oponerse ni un momento siquiera? Así dijo, admirable de sencillez y en la plenitud de su donación: "He aquí la esclava del Señor: ¡hágase en mí según tu palabra!"
El Ángel se marchó, llevándose a los cielos la aceptación de María. Y el Verbo Eterno se hizo carne en las entrañas virginales. El amor en plenitud que la Virgen consagrara a su Señor ha dado el fruto de milagro. Encima de los montes surgió, radiante, el sol. El ciprés del patio recibió su caricia con temblor y una paloma que en él descansaba, se elevó batiendo con ruido. María no la oyó: la cabeza reclinada sobre el pecho, hacia las manos cruzadas, adoraba la presencia, en ella, del Señor.
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ROSARIO Y VÍA CRUSIS
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ROSARIO
INVOCACIÓN
Quiero cantarte a Ti, Virgen María,
Recoger de una vez, en un apretado
Todo mi amor filial, ingenuo, mi amor de caballero enamorado,
Un haz de flores vivas, sencillas y fragantes del campo de mi poesía.
De una vez quiero hacer el poema ardoroso y cabal que me rinda a tus plantas.
El poema que encierre tu vida en estrofas de lento pasear de un parque.
Las amplias avenidas para el recogimiento en la brisa que orea y que descansa,
Recorriendo tu existencia virgen y maternal en los misterios
del Rosario que tú misma ordenaste.

Virgen, ayúdame a escribir sin empaÑar tu cara.
Para que los sencillos, ella, mi madre, dulce hermana, sonría de contento,
Madre, dame tu vida, dame que se desprendan los frutos del anhelo.
Para que se alimente y crezca tu Hijo en nuestras almas.

¡María! Oh, tú la más hermosa de todas las mujeres,
"Trazada y compasada con el compás divino que no admite
mengua" (Dionisio)
"TrigueÑo y ovalado el rostro, humilde y sonriente"
"Rubio el cabello, verdes ojos, labios suaves hablando, manos
y dedos largos de tejer finezas". (Nicéforo)

¡Oh!, tú, ángel en carne y "entre espinas lirio",
Con gracia y resplandor del alma, hermosura cabal que no abochorna,
Vuelve a la tierra, vuelve entre nuestros pecados y delirios
Vuelve a darnos la idea auténtica de la Hermosura, el hambre
del Bien y la Verdad tranquilizadora.

MISTERIOS GOZOSOS
¡Los misterios gozosos! El misterio del gozo tan profundo
como el misterio del dolor.
¡Y el gozo del misterio! Y sumergirse en él y allí perderse
anonadado en la Totalidad.
El gozo y el dolor del Paraíso en un mismo ser y un momento
unidos para incitar a Amar.
Y tú, María, gozosa en el dolor y en los gozos herida porque
anhelabas siempre Más.

LA ANUNCIACIÓN
Hay un brotar de aurora por los cerros de Nazaret y se mecen
los cipreses con la brisa.
Empieza apenas a surgir esa clara mañana de finales de marzo.
Ha puesto con esmero el orden en la casa y ahora eleva su
mente a Dios María.
Y de repente suspende su oración: parece que algo la ha
turbado.

Y asistimos al diálogo trascendental del Arcángel Gabriel
con la Virgen nazarena:
Que no se asuste, que ella va a concebir y dar a luz un hijo
llamado Jesús, cuyo reino no tendrá fin.
Que no es obra de varón, que la Virtud del Altísimo la cubrirá,
que Dios está en la espera.
Y María, la virginal doncella, tuvo humildad y sencillez, creyó
en el portento y dijo: ¡Sí!

¡Oh Virgen de la Encarnación, arca del Verbo que se hace hombre.
Ayúdanos a comprender y a recibir todas nuestras anunciaciones.
Sé tú la Virgen y la Madre para alentar la Vida que en nosotros brote!

EL NACIMIENTO
En Belén, va cayendo la tarde y apuntan las estrellas con frío de relente.
Va saliendo del pueblo un grupo humilde: un asno, una mujer
sobre él, encinta, un hombre.
El se ha estado cansando de llamar a las puertas de todos los albergues.
Y humildemente van a buscar en las afueras algún refugio de pastores.

Y el portento se unió a la sencillez: así no más.
A la pobre mujer, le ha llegado la hora y alumbra.
Es María, la Virgen del anuncio, virgen luego, y ahora Virgen,
en el parto sin dolor y en dulce paz.
Y el niño es Dios, la luz del mundo, el más fino diamante en
la ganga de tierra, hasta su hora que lo cubra.

¿Oh, María qué vamos a decir ni pensar en esta hora?
Sólo quedar muy recogidos, en tierna adoración, y sin decir nada,
pues todo nos asombra.


INDICE
Prólogo: César Alonso: poeta de Dios (Roque Vallejos)
MARÍA DE NAZARET : Estampas y misterios / Atracción de María / Retablo / La virgen niña / María de Nazaret / La Anunciación / María y el justo José / Los pastores
ROSARIO Y VÍA CRUCIS : Rosario / Invocación / Misterios gozosos / La anunciación / El nacimiento / La presentación / Misterios dolorosos / La agonía de Jesús / La cruz a cuestas / Misterios gloriosos
QUÉ CERCANO TU RECUERDO : I / II / III / IV / Presentimiento / Qué cercano tu recuerdo / Sencillamente, así / Paraguay / Ellos, sí cantan / En la tristeza de la lejanía / Tierra / Volver
SILENCIO : Silencio / La cruz del Sur / En medio del silencio / "El se, callaba" / Misterio / La anciana en su sillón / Y aun más / Soledad sonora / La música callada / La voz de la indulgencia / Este susurro / La silenciosa prisa / Díptico de los pájaros / I / II / Entre pinos, la tarde / Silencio con estrambote
ANTOLOGÍAS : Vida / Empieza el año / Vengo con mucha paz / Cuánto dolor / ¡Sol! / Alárgame la mano / Acércate / Arquea el alma / Vida / Paseo / Sorbos de Valdepeñas / San Martín de Valdeiglesias / Coplas / «Estos, Fabio, ay dolor. . ." / Delfi
RECUERDOS : Gregorio de las Heras / El puerto / Pedro / León Felipe en su centenario
MARÍA (invocación y arquitectura) : Invocación / María estrella / María Ciprés / María cedro
MEMORIAS : Abuela Clara / Colores del otoño
MIS SALMOS : El escudo de Dios
RETRETA : Oración de la noche
NAVIDAD. VARIACIONES : Invocación / La gran promesa / En la entraña de la tierra / ¡Ay niño de espera larga! / Un hostal para el niño / Qué contento que está el heno / Dale, borriquito / La paja se ha estremecido / Oh gruta abierta / Pan y vino / Es la tarde en Belén / La roca lo espera / Que locura de cueva / Villancicos / Al filo de media noche / Pipu.. . !
MÁS QUE TÚ LO HE DESEADO : 1 al 55
Epílogo: CÉSAR ALONSO: EL VERBO DE UN LARGO MAESTRAZGO.
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viernes, 30 de abril de 2010

MARIO RUBÉN ÁLVAREZ - LAS VOCES DE LA MEMORIA. HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS - TOMO V

LAS VOCES DE LA MEMORIA
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
TOMO V

Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Tapa: FLOR DE MBURUKUJA, arte radiográfico,
Prof. Dr. OSCAR CODAS THOMPSON
Diseño de tapa: GOIRIZ
Editora Litocolor S.R.L.
Asunción-Paraguay 2005
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"Hetáma ohasa ro’y
nde yvýgui asẽhague
ha akóinte che rasy
che mandu’a nde rehe"
Gregorio Narváez Arce
(Villarrica che ciudad)

"Mi destino irremediable
oñecumplíta che rehe"
Emiliano R. Fernández
(Adiós che parajekue)

"Ajúnte rohechami mombyry asyetégui
heta rohechama’u nde che pueblomi"
Mauricio Cardozo Ocampo
(Che pueblo põrã)

"El tiempo hãtã oiko
ñane ãkã omyapati"
Enrique Torres
(Che vallemi/Che táva Ybytymí)
.
EL FUEGO DE LA NOSTALGIA
** No hay pueblo, ciudad, barrio, puerto, estancia, compañía, estación o paraje de nuestro país que no tenga al menos un poeta y un músico -el arte de la palabra y de la composición, a veces, ancla en una misma persona-, que les cante desde el latido más íntimo de su corazón. Sintetizan los sentimientos de sus valleygua que adoptan como suyas sus obras porque los artistas poseen el don de expresar a la colectividad. Son las necesarias e imprescindibles voces de otras voces.
** Rastrear las huellas -nítidas o borrosas, no pocas veces un misterio a descubrir- de las canciones dedicadas a los pueblos abre las posibilidades de encontrarse con historias que, desde la distancia, parecen coincidir. Son temas recurrentes, como dijera Alcibíades González Delvalle en el prólogo del IV Tomo. Dan la impresión de que parten de las mismas matrices, con referencias cambiadas. No es, sin embargo, así: mirando y escuchando detenidamente, los que no están envueltos afectivamente con las creaciones pueden concluir que son únicas e irrepetibles. Y los expresados directa-mente tienen la certeza de que en el mundo no hay polca o guarania más excelsa que la dedicada a la geografía de sus amores. Por ser tan inmensa su intensidad hubo hasta quienes llegaron a adeudar alguna muerte porque alguien osó poner en tela de juicio la belleza de la canción dedicada a su tierra natal.
** La nostalgia nacida de la ausencia, sin duda, es el fuego que enciende lo que se va a convertir en una hoguera de recuerdos donde la memoria dicta el contenido. Los sitios añorados del entorno, la madre, la mujer amada, la cándida niñez y otros elementos conforman el itinerario de los versos. Son los que le dan una identidad inconfundible porque es imposible que haya coincidencia en lo que va modelando el verbo calcinado por el techaga'u.
** Se dirá que los oriundos de un lugar son los que celebran con mayor sapiencia al terruño que los miró correteando, felices, por sus aires. No siempre es así. Las palabras prestadas de los arribeños para cantar emociones ajenas, a menudo, guardan también la eficacia de conmover tanto como si el destinatario de su inspiración formase parte de ellos mismos. Baste traer a colación aquí el impresionante origen de Quyquyhó. El poeta Antonio Ortiz Mayans no conocía aquella población del Departamento de Paraguarí. Guiado, sin embargo, por el retrato que le pintó Sixto Cano, insufló vida a una de las más bellas páginas del cancionero popular paraguayo. Situaciones parecidas se encontrarán en este libro con más frecuencia de lo que uno se imagina.
** Este V tomo de LAS VOCES DE LA MEMORIA reúne un corpus mínimo del universo total de las canciones dedicadas a las comunidades. No pretende, desde luego, agotar la rica mina de la producción poético-musical cuya destinataria es la querencia de sus autores. Su intención es abrir un camino que con el tiempo este mismo indagador impenitente abriga la intención de seguir recorriendo. Otros aportarán lo suyo, continuarán la exploración y, acaso, completarán la ardua aunque apasionante tarea de rescatar la memoria oral en la perdurabilidad de la palabra escrita.
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ - Potrero Yvate, casi primavera, 2005
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MI CIUDAD LEJANA
CON SABOR A TECHAGA'U
Letra: OSCAR MENDOZA
** Estando fuera del país, nada es tan poderosa como la nostalgia. No hay corazón de hierro que enfrente con éxito al techaga'u que carcome el alma, que devora los gestos y hasta convierte en lágrimas los frutos nacidos de la memoria.
** El universo de las creaciones de la música paraguaya está habitado por muchas obras que fueron dictadas por el fuego de la ausencia. Algunas veces, la destinataria es una mujer que aguarda el regreso. O que alguien imagina que aguarda el regreso. En otras ocasiones es la tierra, el valle del poeta o del músico el que convoca a ese sentimiento ineludible y permanente.
** MARTÍN LEGUIZAMÓN es un músico nacido en Capiatá el 29 de julio de 1930. Su padre, BUENAVENTURA LEGUIZAMÓN, era trombonista en la banda que dirigía en Capiatá el progenitor del músico y compositor CARLOS LARA BAREIRO. De modo que Martín tenía en su propia casa el modelo que iba a seguir.
** Su derrotero de artista es rico y frondoso. Su maestro, entre otros, fue ROGELIO CUBILLA. Ya hecho y derecho, fue cantante de la Jazz Novel de ALFREDO RIQUELME, con JONHY TORALES, REYNALDO MEZA y RICARDO ZAYAS. Recaló después en la Montecarlo Jazz, además de haber pasado por otras agrupaciones.
** Gracias a JULIÁN REJALA, Martín Leguizamón se mudó al mundo de la música de inspiración folklórica. Le había escuchado cantar “Panambi Vera” con la Típica Pampa en el Bar Ideal, del Teatro Municipal, regenteado por VICTORINO VILLALBA. En su conjunto, cantó con WILMA FERREIRA integrado, además, por Eulogio Ayala y el arpista ALBINO QUIÑÓNEZ. En 1954 y 1955 realizaron giras que abarcaron diversos puntos de Argentina y Brasil.
** La historia de Martín adquirió nuevos horizontes cuando en la película “El Trueno entre las hojas”, basada en el cuento del mismo nombre de AUGUSTO ROA BASTOS, interpretó dos canciones: “Extraña mujer”, de CIRILO R. ZAYAS y CHINITA DE NICOLA y “Mi dicha lejana”, de EMIGDIO AYALA BÁEZ.
** Ya como solista, de 1957 a 1976, vivió en Buenos Aires. De allí saltó a Europa donde permaneció hasta 1980, integrando el “Conjunto Los Coyas” que, desde París, actuaba por todo el viejo continente y el Medio Oriente. Luego retornó al Paraguay para radicarse definitivamente.
** En 1965, con su compañero OSCAR MENDOZA -cantante y compositor-, creó la guarania Mi ciudad lejana. "Estábamos en Buenos Aires. Habíamos compartido lo bueno y lo malo durante mucho tiempo. Un día de nostalgia pensamos que podíamos hacer juntos una canción para la añorada Asunción. Mezclamos nuestras vivencias porque Oscar había nacido en el Barrio Obrero. Vivió en 11 Proyectadas y Parapití, mientras que yo me crié en 11 Proyectadas y Alberdi. Estuve allí desde los cinco años. Simultáneamente, mientras a mí me iba surgiendo la melodía, él iba haciendo ya la letra. Así nació “MI CIUDAD LEJANA” dedicada a nuestra inolvidable Asunción", recuerda Martín Leguizamón.
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MI CIUDAD LEJANA
La noche silente con manto de bruma
ahoga mis sueños de volverte a ver
y en mis ansias locas, mi ciudad lejana,
evoco tus calles que alientan mi ser.
.
Evoco la infancia de primeros pasos
por las callejuelas de Loma Clavel,
mi Barrio Obrero no podré olvidarte
y mil serenatas a ti cantaré.
.
Volveré un día, mi ciudad lejana,
y al pie de tu reja brindarte mi voz,
esa voz doliente que tanto reclama
tus noches de luna, noches de Asunción.
.
Tu puerto Sajonia, barrio San Antonio,
los bellos jardines que vi florecer.
También la orilla, saludando al río,
está Chacarita, mi dicha de ayer.
.
Romance de estrellas, Pinosâ florido,
esparce en la noche su son musical
y el alba despierta con las burreritas
de sufrida estirpe, madre sin igual.
.
Letra: Oscar Mendoza
Música: Martín Leguizamón

//
ADIÓS CHE PARAJEKUE / ¡SALUD CHE PARAJEKUE!
DOS CANTOS DE AMOR A PINASCO
** Al abandonar Puerto Pinasco -localidad del Alto Paraguay-, en 1926, EMILIANO R. FERNÁNDEZ escribe ADIÓS CHE PARAJE KUE. Se despedía de ese pueblo taninero al que promete llevar en su memoria. Ndahaséi ramo jepe / el destino che obliga dice en la primera estrofa, consciente de su sino de andariego impenitente.
** Allí el poeta es categórico: Agã ipaha rohecha. No explica por qué razón. En la estrofa siguiente, sin embargo, se apea de su decisión anterior y dice: Jepémo mombyryve / arekóne nderehe / mi amoroso pensamiento/ roheha jeývo algún tiempo.
** Más adelante vuelve a ser drástico: Mi destino irremediable / oñekumpli cherehe / upévare ipahaite / ãgã ndéve apurahéi.
** Los años van pasando y un joven cordillerano más identificado como misionero encuentra la otra punta del ovillo de esta historia que ya parecía concluida definitivamente. NÉSTOR DAMIÁN GIRETT -nacido el 12 de abril de 1948 en Loma Eíra, Pindoty, del distrito de Isla Puku, en el departamento de La Cordillera, vivió desde criatura de pecho en una colonia de San Juan Bautista, Misiones, llevado por sus padres- sería el que encontraría la otra cara de este Emiliano-re tan conocido.
**"A mí siempre me gustó Emiliano. Ya había musicalizado de él “Ahátare pende hegui”. Estaba ya con mi conjunto LOS MISIONEROS PARAGUAYOS después de actuar muchos años con el dúo Pérez-Peralta, de Eusebio Ayala. Un día, en 1974, MANOLO MEZA, integrante de la agrupación de QUEMIL YAMBAY, me contó que conocía a LUCAS MEZA, músico y compañero de farra de Emiliano, en cuyo poder habían obras inéditas de nuestro poeta" recuerda Girett.
** Hasta Itauguá Guazu -jurisdicción de Itauguá- llegan un día Girett y Meza. "Tenía en varios cuadernos muchas obras inéditas de Emiliano Lucas Meza. Me permitió copiar las que me gustaban. Estábamos ya por despedirnos cuando fue a revisar el fondo de un baúl y allí encontró un sobre con una carta y una letra de Emiliano", cuenta Néstor Damián.
** - Esta carta él me mandó de Puerto Casado. Con ella me vino la poesía de ¡Salud che paraje kue!. Me pedía que le pusiera música porque le gustaba mi estilo de componer. Dice claramente: "Para que lo haga uso del verso". Ahora yo te entrego Girett para que le pongas la música-, le pide Lucas Meza.
** Es de este modo cómo Néstor Damián Girett accede al poema en el que Emiliano de nuevo le escribe a Pinasco unos años después. Girett dice que ese regreso fue en 1940. Sin embargo, la versión recogida por RUDI TORGA en el segundo tomo de la ANTOLOGÍA POÉTICA de EMILIANO R. FERNÁNDEZ, basada en la revista “Ocara poty cue mi” hay otro año. Allí, claramente está 1932. Tuvo que ser entonces, en los primeros meses de este año que Emiliano "sube" al Alto Paraguay, antes del inicio de la guerra con Bolivia.
** ¿Por qué no se baja a Pinasco y sólo le escribe? es una pregunta razonable. Girett afirma haber encontrado el porqué de este hecho.
** "Estuve por Ceibo, en Punta Riel, Chaco por donde anduvo Emiliano. Allí le encontré a don Lais (LADISLAO) ROMERO, quien había sido compañero de Emiliano. Tiene 92 años. El me explicó que Emiliano había sido echado de Pinasco por hablar contra la empresa e incitar a la rebelión de los trabajadores. Oiko chugui ku sindicalista ton. Entonces, cuando unos años después regresa, la empresa taninera ya sabe que él está yendo. Le impiden descender allí por aquel antecedente. Por eso dice che ahamivéta yvatévo. Y sobre todo Ha che nde hegui aguîete / ne aña pore aipohanóvo. Esto explica por qué no pudo quedarse alli", relata Girett.
** Un hecho curioso de los poemas es que ambos -Che paraje kue y ¡Salud che paraje kue!- tienen idéntica estructura. El primero comienza en Llena el alma de suspiro. El segundo en Llena el alma de contento. La penúltima estrofa del primero menciona: Ne maltratõ yvytu. Y la penúltima del segundo expresa: La furibunda tormenta / ne rakã’o kokuehe. Aludía a un tornado reciente, ya presentido por él, que en 15 dramáticos minutos había matado a seis personas.
** Las cinco estrofas de las dos letras están ordenadas en décima diez versos de ocho sílabas, cuyas raíces hay que buscarlas en la poesía española. Esto revela cómo en la creación de Emiliano había una perfecta coherencia. A veces, como en este caso y en el de CHE POCHÝMA NENDIVE y NDACHEPOCHÝI NENDIVE, es posible cerrar círculo. ¿Cuántos habrán quedado sólo abiertos, perdiéndose el par que los completa?
//
ADIÓS CHE PARAJEKUE
Llena el alma de suspiro
aseguíta che rape
adiós che vy’ahague,
adiós lugar preferido
oguahẽ el tiempo cumplido
rohejávo katuete
ndahaséi ramo jepe
el destino che obliga
ãgã ipaha rohecha
adiós che parajekue.
.
Adiós che sombra kuemi
adiós soñado lugar
tal vez momento fatal
che separa ndehegui
pero durante avivi
jepémo mombyryve
arekóne nderehe
mi amoroso pensamiento
rohecha jeývo algún tiempo
adiós che parajekue.
.
Adiós sombra inolvidable
mi dicha, placer, mi gloria
rogueraháta en mi memoria
en mi mente invariable
mi destino irremediable
oñecumplita che rehe
upévare ipahaite
ãgã ndéve apurahéi
ikatúnte ndajuvéi
adiós che parajekue.
.
Ne maltratárõ yvytu
nde jopérõ kuarahy
oity ramo nde poty
ha upéi reju nde piru
upérõ che mborayhu
ocuidáne nderehe
orregáne nde rogue
reikovemive haguã
ñandénte ojupe guarã
adiós che parajekue.
.
Tal vez algún pasajero
upéi reju rehayhu
remoguãhẽne opytu'u
ne sómbrape ohasakuévo
calma feliz y sociego
pegozáne oñondive
ha che mombyry asyete
aime va'erã ndehegui
ne pore’ỹ asufri
adiós che parajekue.
.
Letra: Emiliano R. Fernández
Música: Félix Pérez Cardozo.
//
¡SALUD CHE PARAJEKUE!
.
Puerto Pinasco, 1932
.
Llena el alma de contento
ambopyahu che rape
ha oipeju che rekove
las alas del nuevo aliento
oguahê jevy el tiempo
ama’êmívo nde rehe
are ndajuvéire
siquiera ko ahasakuévo
che ahamivéta yvatévo
¡Salud che parajekue!
.
En mi inspirada mente
jepiguáichante reiko
ha ipoty che korasõ
ndeve guarã para siempre
ha che ãngãkuápe ndénte
reikógui ymaite guive
Pinasco nde ha'e
che rekove myatãha
ha upévare aju rohecha
¡Salud che parajekue!
.
Tú la eterna primavera
che purahéi rerekua
ka'aguy poty ryãkuã
po'ápe reñemondéva
tu pintoresca ribera
ijavegua’ỹva mamove
ãgã upevarehe che
aju ndéve apurahéi
yma ndorohechavéi
¡Salud che parajekue!
.
La furibunda tormenta
ne rakã’o akokuehe
che képe ahechava'ekue
oñekumpli al final de cuenta
esa ráfaga violenta
anítamo oúve
chéko arroga nderehe
porque che nde rayhuhára
taipoty katu nde ára
¡Salud che parajekue!
.
Tal vez otro forastero
nde yvyra guýpe opyrũ
chéicha avei nde rayhu
con un amor duradero
y el vespertino lucero
tohecha nde pyhare
ha che ndehegui aguĩete
ne añapore aipohanóvo
ha'eva'erã che ahávo
¡Salud che parajekue!
.
Letra: Emiliano R. Fernández
Música: Néstor Damián Girett
//
ÍNDICE
Prólogo de Mario Rubén Álvarez
· Ndéve guarã Santani / Pueblo del encantado Tapirãkuãi
Letra: Federico Molas / Música: Juan Galeano Morel
· Arroyo Tapirakuãi / Enbrujo de aguas cristalinas
Letra: Federico Insfrán Peralta / Música: Ceferino Castillo
· A mi pueblo San José / Tierra "con fragancia de azahar"
Letra: Hermas Cáceres Acuña / Música: Dario Benítez Ferrari
· Alto Paraguay / Canción a los puertos del norte
Letra: Pablo A. Turró Zayas / Música: Ireneo Ojeda Aquino
· Che Curuguaty / El amor de un arribeño
Letra: José del Carmen Caballero / Música: Vidal Cabañas Saldívar
· Che Pueblo Cecilio Báez / Una canción para la antigua Yvahái
Letra y música: Silverio Rojas Vargas
· Choré querido / Una tierra de tierno encanto
Letra: Pintos Palma / Música: Hugo Pastor Insfrán
· Mi ciudad lejana / Con sabor a techaga’u
Letra: Oscar Mendoza / Música: Martín Leguizamón
· Mombyryete che retãgui / Itinerario de la ausencia
Letra y música: Oscar Corrales
· Nuestro Ykua Bolaños / Un canto desde la leyenda
Letra: Juan Luciano Mareco / Música: Ángel Benítez
· Rumores de Asunción / Una hija de la nostalgia
Letra y música: Ramón Mendoza
· Adiós che parajekue - ¡Salud che parajekue! / Dos cantos de amor a Pinasco
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Félix Pérez Cardozo
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Néstor Damián Girett
· A San Joaquín / El homenaje de dos arribeños
Letra: Miguel Ángel Ramos / Música: Anselmo López
· Asunción /Como una novia perdida en la bruma
Letra y música: Federico Riera
· Che mandu'ávo Loma Clavel-re / Barrio con nombre de poesía
Letra: Antonio Escobar Cantero / Música: Antonio Ovelar
· Che pueblo Acahay /Un cañadon rodeado de arroyos
Letra y música: Alfonso Romero Adorno
· Che Tavapy / Tiempo recobrado en la distancia
Letra y música: Felipe Santiago Morel Vega
· A mi Roque González /Amor a un pueblo desde la ternura de una mujer
Letra: Juan Alfonso Ramírez / Música: Juan Alfonso Ramírez - Mimi Alfonso
· A mi Puerto Sastre / Del esplendor al silencio
Letra y música: Heriberto Ayala Gómez
· Che válle General Díaz /Anclado en aroma de azucenas
Letra y música: Ferminiano Ozuna Valenzuela
· Villarrica / El recuerdo de nombres amados
Letra: Gumercindo Ayala Aquino / Música: Aniceto Vera Ibarrola
· Coronel Martínez / Versos nacidos del fuego de la nostalgia
Letra: Juan Alfonso Ramírez / Música: Félix Pérez Cardozo
· De antes, Asunción / En clave de nostalgia
Letra y música: Luis Alberto Montiel
· Itapúa poty / Una ciudad "radiante como la luna"
Letra: Luis Acosta / Música: Juan Carlos Soria
· Quyquyhó / El poder de la nostalgia
Letra: Antonio Ortiz Mayans / Música: Francisco Alvarenga
· Canción para Villa Hayes / El homenaje de un chileno
Letra y música: Jackson Manosalva
· San Pedro del Norte / El fruto maduro de un viaje
Letra y música: José Magno Soler
· Villarrica che ciudad / Una añoranza incurable
Letra: Gregorio Narváez Arce / Música: Andrés Cuenca Saldívar
· Pueblo de San Cosme / Flor a orillas del Paraná
Letra y música: Lorenzo Álvarez
· A mi pueblito Escobar /"Con polvos de mil caminos"
Letra y música: Emigdio Ayala Báez
· Concepción ¡Salud! / Del Guairá, con amor
Letra y música: Diosnel Chase
· Te añoro Piribebuy / La voz de la nostalgia
Letra: Rodis Segovia / Música: Fausto González
· Alfonso Loma /Tras las huellas perdidas
Letra y música: Pedro Godoy Ortellado
· Mi Villarrica / El fruto de un amor
Letra: Susana De Ninnis / Música: Angel Benítez
· Laguna põrã / Un pedazo de cielo en el Amambay
Letra y música: José Magno Soler
· Mamorei / Lugar encantado y encantador
Composición de Baby Brítez Caballero
· Purahéi Mamoreí-pe / Para volar por encina del tiempo
Letra y música: José Magno Soler
· Concepción jerére / Retorno al itinerario de la dicha pasada
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Guillermo Jara
· Estación Pakukua / Melodía con aroma de luna y madrugada
Melodía: Juan Cancio Barreto
· Misiones che guataha / Los lugares de la dicha
Letra y música: Néstor Damián Girett
· Paraguarí che valle põrã / Con la voz del verano
Letra: Antonio Rojas / Música: Denis Rojas
· Pueblo Ybycuí(*), che pueblo põrã(**) / Nostalgia en dos tiempos
Letra(*): Osvaldo Sosa Cordero
Letra y música (**): Mauricio Cardozo Ocampo
· Puerto Casado / Un pueblo sin mañana
Letra y música: Luis Riveros
· Puerto Elsa / Isla de agua y polvo
Letra: Margarita Pildayn
Música: Saturnimo (Nino) Espínola
· Che vallemi (Che táva Ybytymi) / Rescate de la verdadera identidad de una obra
Letra: Enrique Torres / Música: Eladio Martínez
· Yaguarón del Paraguay / La gratitud de un confinado
Letra: José V. (Valentín) Rognoni / Música: Diosnel Chase
· Carapeguá / Desde la otra orilla del Paraná
Letra y música: Hermenegildo Amarilla
· Cordillerano ko che / Celebración de la guitarra
Letra y música: Abdón Peralta Burgos
· Vergel luqueño / Flores de un aromado jardín
Letra: Juan E. (Estanislao) Torres Ruiz Díaz / Música: Dionisio Valiente Ramírez
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