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jueves, 16 de diciembre de 2010

EPOCA - PERIÓDICO ESTUDIANTIL LIBRE - DIRECTOR: PEDRO GAMARRA DOLDÁN - JEFE DE REDACCIÓN: EMILIO PÉREZ CHÁVES



EPOCA - PERIÓDICO ESTUDIANTIL LIBRE
JEFE DE REDACCIÓN: EMILIO PÉREZ CHÁVES


ADVERTENCIA:   El presente trabajo, organizado por  EPOCA, que consiste en  un breve panorama cultural, se guió en el proceso selectivo, por dos consideraciones importantes:
  1. Que la persona a la que se pedía colaboración no tuviese aún 24 años.
  2. Que el trabajo presentado fuese inédito.
                 
Ilustró la tapa: JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS



Ilustración de BERNARDO KRASNIANSKY


EDITORIAL

UNA VIVENCIA

EPOCA, concluye su labor secundaria con un número dedicado a los jóvenes intelectuales y artistas del país, creyendo llenar con este breve panorama un gran vacío dentro del  campo cultural, cual es permitir la expresión de los jóvenes en un medio adverso a la penetración de nuevos valores.
   A pesar del gran avance que se ha obtenido en el campo intelectual, avance que debemos atribuir a los esfuerzos personales de los pocos interesados en el arte, se nota un estado de barbarie, sobre todo en lo que respecta al campo de las letras.
   Se vive escindido en grupos que solo recurren a las ofensas, se menosprecia el trabajo de jóvenes, se evita fingir junto a ellos, como si su trabajo y nombradía no lo distinguiera del grupo.
   Con publicaciones que cumplen funciones meramente comerciales, informativas, o simplemente carentes de una línea de conducta estable, que nos inspire suficiente confianza.
   Con editores y libreros, que careciendo de cualquier ayuda oficial, se ven obligados a publicar y vender libros, fuera del alcance del público y los convierten en objeto de lujo, accesible solo a personas que lo utilizan de fachada de una pretendida cultura.
   Creemos que solo una verdadera unión de todos los intelectuales y artistas, superando las nimiedades que los separan se conviertan en voceros de un pueblo necesitado de hombres consistentes de la etapa nacional que les ha tocado vivir.
   Por todo ello, EPOCA, en su último número de nuestra vida secundaria, invocando nuestra experiencia a través de tres años de lucha, nuestro decanato en la prensa estudiantil, hacemos un llamado de atención a todos estos poetas y artistas jóvenes, para que sean un reflejo de la auténtica vivencia juvenil paraguaya.    



POEMA

-A j. d. t
Desde muy cerca-

¡Hombre!
Hombre
hombre,
se quedó allí donde el grito vendimia la especie
para no quebrar su segundo
definitivo.
Se quedó la plegaria
al dorso del fracaso inerte.
   Ya no sobran dioses para el hombre,
ni quietudes donde hallarse,
ni sentimientos
que rompa sus horizontes redondos.
   El está doliente ahora,
la tierra y el nervio de sus manos,
el paso suyo que aún espera
el mapa exacto de las alcobas eternas.
   ¡No más dioses para el hombre!
   ¡No más estruendo!
El Proyecto ya se hizo sangre
Y duele…
como un olvido en la frente.
   De a poco se morirá también
con el verso preciso sobre el silencio
   Uno,
   dos,
cientos de yoes ya fugaces
para que no se explique su ausencia.
Y algún hosco lamento
   ¡No lo busquéis ya más!



Ilustración de JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS


CANCIÓN DE VIENTO



Deja en el árbol la rama florida
aunque el viento arrecie su látigo impío;
sobre un nido claro palpita la vida,
estamos tan solos con la mente fría,
estamos desiertos, las manos asidas,
esperando atentos el golpe de melancolía
…………………………………………..
Estamos cercados de rocas,
apretados contra paredes negras
y tétricos rincones,
sin luz y aire o tierra húmeda,
para mitigar la angustia anónima
en nuestra encrucijada.
Sedientos de voluntad o ternura,
manoteando contra el brocal desnudo
de un pozo sin agua.
Estamos así atados, destruidos, deshechos.
……………………………………………
Deja en el árbol la rama florida
aún cuando el viento se lleve los últimos pétalos
conserva en el nido el calor de la vida,
resguarda los brotes pequeños y la risa del niño,
levántate, quiérete, sueña,
aún existes.



Ilustraciación para EPOCA de OLGA BLINDER


ESBOZO MATINAL



Las flores están ungidas con su perfume
y la tierra expone sus senos,
cuando la brisa penetra en las habitaciones, melancólicamente,
y hace agitarse los tiesos paños, en triste recuerdo de la penumbra
como cuerpo sin huesos ni alma, que estáticos cuelgan.
Hay clavos en el aire
y laceran una carne abstracta, vieja
carne de orgullo nuevo.
   Es la carne que siempre amé,
y refugiada tristemente en un rincón,
e ilusoriamente alegre, y pidiendo el pan blanco
de su libertad, y desnudamente, amorosamente, ocultamente
azotada.

Mas existe la libertad?

Las paredes blancas juguetean con la brisa
y a ésta un aroma extraño la condensa
Los muebles, pálidos en la luz creciente,
quieren expresarse
y logran solo una vaga quietud de muerte.

Es esta la mañana:
un  ropaje descolorido que se apodera
del mundo y danza sobre el filo
de un sable, entre
el fuego y la nada,
entre la dormida lágrima
y una sonrisa.



EL PÁJARO



Se retuerce
el canto de un pájaro
herido.
Es un pájaro:
tiene el corazón dormido,
el buche obturado,
los riñones sangrando
y el plumaje liso.
Es un pájaro
(con plumas brillantes y hermosas)
mortalmente
herido.


 


Ilustración de A. SEPPE 

POEMA

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ


Cuando viejas escalas
largas de muerte
muda, parecías equivocarte
llamando entre tus manos
Inmolada
esa perfecta plegaria de tu ausencia
(la media luz vela cansando tus sienes
inútiles plegarias fermenten
un silencio de cirios)
Pequeños te lloramos
solitaria
parece que ladramos a la luna.



POEMA



Así como el remero capturado en el río y el sueño,
a la oscuridad o la nada que le encierran
le encuentra caminos hasta la orilla rumorosa y tibia;
así como partiendo de colores elaboran las raíces
la arquitectura lenta y amorosa de las flores
y junta el cuerpo gota a gota la sangre para hacer una vida,
así, amada, a partir de las pobres
y las míseras verdades
quiero juntar las manos junto a tu tibio cuerpo
en cuyo lago azul pone soles la tierra,
para labrar este amor con sangre, con todas
las palabras miserables
y este doloroso tiempo enfermo en el alma.
El amor es un anhelo que al recorrer las cosas
con que cuenta para cumplir su maravilla
dejaría la carta en la primera letra
si el corazón no diese se realidad
más honda: palabras como besos,
el corazón que vive el amor como la primavera.



POEMA

ENRIQUE MARIN FERNÁNDEZ


Quizás de manosear el cielo
o de vaciar la piel
está satisfecho el verbo.
Ebrio en su llovizna recogió las manos
como un rumor,
dejó el vigor, delicado
en su agonía
para enredarse a los tallos
Clamar en vano cuando se acaba el minuto.
Sentir. Sangre y ceniza
en la garganta.
Arder al borde de la palabra
y no poder consumirla.
Lo bebimos juntos,
y el verbo volvió a los tallos,
y se acostó en el pasto
para que lo pisen.





Ilustración de BERNARDO KRASNIANSKY


POEMA
ANTONIO CUBILLAS


Frío el cuerpo. Casada negra
la sangre. La sombra
como delgado latido
solitario.
La costra del alma, la
herida del viento.
El sol cabeza abajo
metido en tierra.
Plantaciones de
huesos a millares.
Resurrección de noches
La cruz bajo tierra
como único músculo
restallando en el
vacío.
Agosto de 1964



EL HAPPENING, LA ANTI PINTURA Y TODO LO DEMÁS


“CREAR una serie de tensiones con movimientos mínimos;
incitaciones sutiles que desencadenen el tedio”.
 PABLO SUÁREZ




 Después pasamos por el museo de arte moderno de Asunción que en esos días se había convertido en la guarida de Laura Marqués.
Me dijeron que la mujer impedida murió y eso me llenó más de tristeza. No es que yo sea tan demasiado sensible sino que ya me había acostumbrado a esa especie de desesperación pasiva que le salía de adentro.
No a Laura Marqués, a la otra, a la mujer impedida.
Después llegaron los jueces y nada o muy poco sabían sobre lo que se había terminado: sobre lo que ya no se podría detener. Desde que llegué no hace más que pensar en lo que se había perdido. Alguien que estaba por allí me dijo. “Usted piensa que todo se ha perdido? Mire como todo lo pierden con tanta facilidad”. Y lo le dije: Déjese de pensar y huya póngase a salvo buen señor. La lógica es para la antiestética lo mismo que Kruchev para el arte abstracto. Los valores perdidos concientemente no se puede restaurar  aunque eso sea aferrarse desesperadamente al andador de la preceptiva.
   Realmente a las cortinas no las descubrí yo, las descubrió ella tratando de justificar su insipiente sordera, su absoluto buen gusto y su gran dominio del color. En síntesis: tratando de justificar un verdadero desastre. Que risa. Primero pinta con la cabeza y años después aprende yoga por correspondencia y pinta casi todos los domingos de tarde con los pies.
   Fue en ese momento cuando cayeron las cortinas y empezó una musuquita que venia de aquí y de allá o de adentro de la Venus de Miltos impedida-muerta.
No la pintura impedida-muerta, en este caso la pintura no interesa; es nomás un pretexto para despedirse en un aeropuerto o mirar el fondo del mar evitando cuidadosamente el vértigo o la invitación de alguien que esté a su lado a caerse cabeza para abajo para mirar realmente el mar… desde el mar mismo. Desde abajo todo se ve nivelado. Los acontecimientos son formas primarias de sensaciones que nos invitan a sonreír o a jugar al sube y baja.
    O simplemente vivir (lo más difícil) o encontrarnos frente a los productos farmacoelectrónicos de Alonso que giran infructuosamente sobre la cabeza de Baby Jane destrozada por el dolor de cabeza.
   La pintura convencional se murió de vieja y la creación no se murió y tampoco se murió la imaginación y volvió a nacer lo monstruoso.
   Lo antiestético es cotidiano. Son cotidianos los ómnibus, el baño publico, el vómito, el asco y la guerra. Acaso la guerra no se un acontecimiento cotidiano?
   El happening es una manifestación de nuestro tiempo, una manifestación absolutamente plástica.
   Por ese tiempo descendió, Marvila, a la tierra sentada imperturbable sobre un cotidiano trono rodeado de símbolos antiestéticos y deprimentes como una absurda imagen de una sociedad al borde del asco y la desintegración. Durante ese happening me puse realmente serio y pensé en Alberti y pensé que la pintura comenzaba a ser un juego explosivo.
    Los jueces insistieron en conservar el sentido común y perdieron la compostura. En otro mundo también se indignaron al ver danzar a las muñecas de Marisol con la música de los Rollings Stones o cuando Jorge Romero insistió en asimilar la anti-acción del No y los plásticos del Paraguay dijeron Sí.
    Por eso y por todos los demás el espectáculo que se viene prescindirá absolutamente de jueces porque un acontecimiento no puede ser dictado por poetas decadentes que basan sus malos humores en su aversión hacia los pollitos.
    Por eso, aunque se muera la pintura, el tiempo no se puede detener.



REQUIEM
Para Natalicio González
 

 A Natalicio lo que es de Natalicio: su talento y ahora su muerte, por que de su vida retaceada por el azar político, apenas le quedó el morral de cicatrices.
    Cicatrices con glorias o sin ellas, de floración oscura o luminosa, en las batallas del honor menguado, donde ardiera la sangre del hermano como sacrílega hoguera de la raza, o en las jornadas santas donde el verbo se quebrara de luz y las ideas como blanca sangre fecundaran el vientre de la patria.
   Paradoja quijotesca la del talento paraguayo: que confunde destino con política y se lanza a la lucha por la vida, con la bacía tremolando como yelmo.
    Natalicio González llegó a las letras paraguayas de la mano de O’Leary, su maestro, trayendo como único pendón un retrato histórico, lírico de un López, fusilado con las ráfagas lústrales de una prosa de transfiguradora belleza. Desde aquel lejano prólogo de O’Leary, ambos marcharon juntos a un destino de paralelo sacerdocio político: el lopizmo. O’leary logró hechir a su héroe de mimbo épico, prole. Natalicio alcanzó a estilizarlo. El uno trató de universarlo. El otro de nativizarlo. Los dos desde entonces, a través de la historia, se constituyeron en diástole y sístole del nacionalismo paraguayo.
   Actitud que demandaría un juicio histórico que no corresponde a esta circunstancia. No por el mero hecho de su muerte, ni por falta de reverencia, pues tienen derecho a los requiem verdaderos, quienes en vida jamás le han sustraído virtudes o encubierto vicios, sino  por la perspectiva histórica corta aún. Existe todavía muchos aconteceres no escritos. Testimonios vivos que esperan la purificación de la muerte. Testimonios muertos que esperan la purificación de la vida. Hoy es el presente, y la sombra de Natalicio González, el reivindicador del indio paraguayo, se proyecta aún sobre nosotros. Cuando acabe su oscuridad o advenga su luz, entonces se dirá la última palabra.
    Mientras tanto como no somos jueces, para adsorber o condenar, sino simplemente seres humanos sensibles, solo podemos repetir la simple letanía de los justos: lágrimas para el escritor, perdón para el político.

ROQUE VALLEJOS             


POEMA



Cayendo en el ocaso
de nuestra vida
la sangre que como simiente
se agita
en estertores
creyendo en la sombra,
verdades amargas,
por el camino
de la noche empedrada de estrellas
con los brazos
quietos de indiferencias,
como viento senil
la boca reseca
de palabras
los pasos vacilantes
esperando
la salvación
con un río de adioses
el latido que el
aire lleva
y un paso roto
que arrastre la tierra roja


AGONÍA DISPERSA EN MIL RELOJES



Traer desde el fondo del abismo
Partículas de nada
sonriendo
entre las manos.

Mirar eternamente hacia
constelaciones absurdas
buscando anhelando
un signo que no vendrá.

Dibujar con maníes
en los espejos triturados
rostros enigmáticos
de musas transfiguradas
sobre monedas taciturnas.

Buscar la libertad
que
agrieta los trópicos
inunda los cuerpos
y puebla el oxígeno.

Coleccionar deseos
como si fuesen un mapa de tréboles
que gira
alrededor de mi mente

Construir laberintos subterráneos
con fósiles arrancados
al
sudor de las tinieblas.

Ese
es el monótono
destino
del hombre
hermano desconocido que a nuestro lado
y
bajo los paralelos tortuoso de la sangre
sufre.




Ilustración de A. SEPPE



ENSAYO N. 1

BERNARDO SCHWARZTMAN


El canto de un ave se prolonga en un desesperado grito. Nace un clamor
en la selva virgen y se mece la copa de un mango; sobre el mango, canta un
ave, y su canto se prolonga en un desesperado grito…
   La paloma cruza el cielo azul. La paloma fija sus alas, desaparecen sus
ojos y sus patas. Un niño admira a la paloma y feliz, ríe. La paloma cambia
de color, y ya no es paloma. La ráfaga de la ametralladora mata al niño
   En un recodo del camino, un niño de ojos verdes platica con un conejo
de ojos rojos. Lo invita a correr, y el conejo dice:-“no”; lo invita a jugar, y el conejo dice: “no”. Al llevar la cabeza hacia la izquierda, para terminar el último “no”, la cabeza del conejo se desprende, y caen muchos tornillos.
El niño llora. El niño está solo.
    -La corrupción de los hombres es cada día mayor- dice la vieja.




POEMA


JOSEFINA DI TORE


Muerte de rostro morado
Porqué acechas mi vida
Y no llegas a mí?
Porqué oh muerte
intento acariciarte
si tan sólo consigo
agonizar entre tus dientes?

Me hieres y lastimas
me arrastro y me abrazas
y si cierro los ojos
la tierra se muda
los años se quiebran
y yo,
no vivo ni muero

Oh muerte quisiera amarte pero te odio
Oh vida quisiera odiarte pero te amo.




Ilustracion de RICARDO MIGLIORISI


NOSTALGIA ROTA EN MI RECUERDO

EDGAR VICENTE VOLPE


Murió
la inmensidad
que se entregaba al éxtasis
Mi corazón invernado añorando llora
de aquellos momentos
que florecieron al arrullo del estío
Rotas
quedaron esas dulces frases
cortadas en silencio
por el filo de las horas
Seguí
recogiéndolas en mi recuerdo
desojadas
como gotas de olvido
y…
mi alma
embriagada de ti
no pudo más de presa
y huyó
siguiéndote los pasos

//*//

La Direcciónde EPOCA, se solidariza al dolor que enluta a la familia Vallejos- Pérez Garay y no podemos sino incluir lo que dijera René Dávalos, el 19 del cte. en el programa “Suplemento Radial”, que es también nuestro unánime sentir.


 

Ilustracion de RICARDO MIGLIORISI


REQUIEM POR LA SRA. LOYDA PÉREZ GARAY DE VALLEJOS

   Loyda Pérez Garay, era una amiga nuestra. Muchas veces al volver de esta audición o de cualquier otro lugar, hablábamos con ella y nos gustaba hacerlo por que era inteligente, brillante y nos quería.
   Todos sabíamos que estaba muy enferma, y que más que la vida misma la retenía en las habitaciones de la vida el amor por sus hijos, por verlos llegar adonde se habían propuesto juntos, con ella.
Pero sin embargo, nadie de nosotros pensaba en realidad que vendría la muerte hasta su lecho y le diría: vamos.
   Ahora, Loyda Pérez Garay de Vallejos está muerta.
   Extendemos la mano y podemos tocar su muerte.
   No va a estar con nosotros después de las jornadas, pero conversará con nuestro corazón en el recuerdo.
   El suplemento Radial Literario dedica enteramente esta audición en su homenaje, con
música solamente porque ya en sí la muerte es con una negra música.

RENE DÁVALOS



ÚLTIMAMENTE se ha tornado una costumbre en nuestro medio la publicación de libros de poesía antes de cumplir los 20 años, como si el hecho de traspasar esa fecha coloca a la persona e una posición de esterilidad poética o cultural, y para peor se valoriza en demasía a personas que ha cumplido este ciclo, considerándolos como únicos poetas representativos.
   Entre las diversas recopilaciones de poesía publicadas, debemos mencionar, la que iniciase Roque Vallejos en 1961, con su “Pulso de Sombra”, y en 1964 con “Los Arcángeles Ebrios”, que demostraron la fibra poética de Vallejos, que recientemente recibiera el premio John F. Kennedy, del Centro Cultural Paraguayo Americano, por unanimidad.
En 1965, publica Nelson Roura, sus “Poemas”, que le señala como una de las mejores promesas, reunidas todos los elementos para una perduración; posteriormente Reneé Ferrer Alfaro, da a conocer “ Hay surcos que no se llenan”, con una cantidad de poesías, que denotan una sensibilidad poco común, entre nuestras poetas; e 1966 editan las EDICIONES EPOCA, dependiente de nuestros periódico, dos libros de poesías y son “La Huella desde Abajo”, de Adolfo M. Ferreiro, y “ Apacible Fuego” de Guido Rodríguez Alcalá, completándose todo ello con el libro “Buscar la Realidad” de Rene Dávalos, editador por los cuadernos de la Colibrí, la poesía de Dávalos es una de las mejores muestras que se hayan logrado en lo que respecta a poesía vanguardista.
   Entre otros logros, conseguidos por los jóvenes, figura el Premio de “La Tribuna” que obtuviera en 1963, José Antonio Pratt, con “Pavel”, que significó toda a etapa nueva en lo que respecta al campo del cuento; asimismo las poesías que presentaron en el Homenaje a García Lorca, organizado por los Amigos del Arte, con la presencia de Pedro Gamarra Doldán, y Emilio Pérez Cháves.
   La aparición de la revista universitaria de Cultura “Criterio” integrada por un grupo de jóvenes universitarios de prestigio, que viene a sumarse en su número 1º a la tarea ya inicia en la vida secundaria por “Época”, hace tres años.
   Dentro del campo pictórico, debemos recordar al 1er. Premio TAYI 1966, William Riquelme y la prestigiosa trayectoria de Ángel Higinio Yegros y José Antonio Pratt Mayans. 
    Enrique Careaga, que obtuvo recientemente premios como el de Córdoba, en que se puso de manifiesto su capacidad creadora y la presentación de otros como Ricardo Migliorisi, Félix Varela, Francisco Alonso y Bernardo Krasniasky, que auguran un buenísimo porvenir a la pintura paraguaya.    


IMÁGENES DE NUESTRO HERMOSO PARAGUAY



Fotografía de FERNANDO ALLEN


viernes, 25 de junio de 2010

CLAUDIA MARÍA GONZÁLEZ - CUENTOS BREVES DEL OLVIDO / Prólogo: ADRIANA ALMADA / Crítica literaria: EMILIO PÉREZ-CHAVES.


CUENTOS BREVES DEL OLVIDO
Por CLAUDIA MARÍA GONZÁLEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
© 2002 Claudia María González
© 2002 Editorial Servilibro
Pabellón Serafina Dávalos
25de Mayo y México - Plaza Uruguaya
TeleFax ( 595 21 ) 444770
E-mail:
servilibro@highway.com.py -
www.servilibro.com.py
Asunción - Paraguay
Edición ADRIANA ALMADA
Arte Final Patricia Eulerich
Ilustración de Portada :
Claudia María González
(óleo, colección de la autora)
Primera Edición Octubre 2002
Segunda Edición Mayo 2007
ISBN 99925-859-1-9
Tirada de 500 ejemplares
impreso en Asunción - Paraguay


.
PRÓLOGO
Hay seres signados por el polifacetismo. Como un cristal de múltiples caras, como un caleidoscopio humano, se expresan de muchas y variadas maneras.
CLAUDIA GONZÁLEZ es uno de esos seres. En su espíritu hay una inquietud natural que pugna por emerger: las experiencias -dolorosas, sorprendentes o felices- asumen la forma de la palabra oportuna, o bien la magia del color y la textura en composiciones cromáticas tempera-mentales, como la reproducida en la portada de éste, su primer volumen de cuentos.
Quienes la conocemos podemos afirmar que es un torbellino de ideas, de pasiones, pero también de gestos prácticos que ordenan la vida, que inauguran nuevas rutinas o producen cambios notables.
Con esta colección de historias que Claudia nos presenta bajo el nombre de CUENTOS BREVES DEL OLVIDO no hacemos sino, paradójicamente, ejercitar la memoria.
Estos cuentos son el espejo (uno de los tantos, quizás) a través del cual nos miramos, nos descubrimos, reeditamos viejas pasiones, temores o sueños, un espejo a través del cual nos reinventamos.
El Paraguay palpitante de los Sucesos de Marzo o las Ligas Agrarias, la condición de la mujer -estigmatizada por la pobreza y el machismo-, la vulnerabilidad extrema de ese gran colectivo al que las encuestas llaman "niños de la calle", o el destino de quienes -aquí y en mu-chas partes-arrastran su humanidad sin esperanza. Todo está aquí, condensado en estos relatos en los que también aparece el aleteo suave del amor, la sensación embriagadora del encuentro, la ausencia que se desvanece ante el recuerdo o ante la percepción de un más allá que nos seduce o amedrenta, para vincularnos finalmente con quienes han franqueado la línea que separa lo real de lo ilusorio y nos estremecen con su aliento.
De intensidad narrativa y vuelo poético, estos CUENTOS BREVES DEL OLVIDO se despliegan sobre un escenario familiar -paraguayo y latinoamericano- ofreciéndonos una particular comprensión de la condición humana.
ADRIANA ALMADA

APROXIMACIÓN CRÍTICA A
"CUENTOS BREVES DEL OLVIDO"

Para ser comprendida, interpretada, disfrutada (por aquello de "EL PLACER DEL TEXTO/LE PLAISIR DU TEXTE" como bien describía Roland Barthes), toda obra literaria debe ser estudiada desde la perspectiva del contexto histórico-socio-cultural desde el cual emerge y al cual representa, con esa casi infinita variedad de temas, estilos y motivos, que constituyen la esencia misma de la literatura, ese infinito y fértil paisaje de realidad y ficción, de testimonio y ensueño, de crónica y delirio, de entusiasmo y angustia, de plenitud y vacío. Esa obra, para llegar a auténtica, ejemplar y útil, debe ser aquel "espejo del camino" que aconsejaba Stendhal y ser ese espejo y espacio de realidad y sueños, de comunicación y reticencia, de diálogo y silencio.
Obra sí, que ya sea en versión documentalista, casi fotográfica y neorrealista, sea ya en una visión transfiguradora y mítica de la realidad, de los diferentes niveles de una realidad en permanente proceso de cambio, transformación y mutación, de una realidad perenne, como el tiempo o el mármol, o fugaz pero presente como el agua, el viento o el aire. Realidad múltiple, proteica, caleidoscópica, irreductible a categorías esquemáticas, y cárceles lógico-racionales que pretendan agotar, limitar o delimitar su integral libertad, sin la cual no puede subsistir ninguna literatura digna de su nombre, su función y destino.
Se debe indicar, señalar como uno de los rasgos característicos de la literatura en el Paraguay durante el siglo XX, la tardía aparición édita de obras literarias escritas por mujeres, fenómeno este que abarca, obviamente, los géneros de poesía, teatro, narrativa y ensayo, siendo estas dos últimas disciplinas las más afectadas por dicho condicionamiento negativo.
Con las conocidas y reconocidas excepciones de Teresa Lamas de Rodríguez Alcalá, Concepción Leyes de Chaves, Josefina Plá, Dora Gómez de Acuña, Ida Talavera de Fracchia, Carmen Soler, Ana Iris Chaves de Ferreiro (escritoras aquí citadas cronológicamente) - y alguna otra que, a vuelapluma, la memoria involuntariamente olvida - hasta ingresar a la sexta década del siglo XX, la literatura fue principalmente, y casi excluyentemente, oficio, tarea y expresión de hombres.
Circunstancia bien conocida es que hasta la década del '70, pocas mujeres paraguayas contaban con obra édita, según coinciden críticos y comentaristas de diversas generaciones, tanto en el Paraguay como en países extranjeros.
Luego, con vértigo y bullicio, durante las cercanas décadas del '80 y '90, sobre el escenario de las letras paraguayas emerge, impetuosa, caudalosamente, una pléyade de narradoras, poetisas y críticas en legión dinámica, entusiasta y creativa.
No es éste el lugar ni la ocasión de historiar nombres y obras, títulos y autores/as, comentarios críticos y reseñas periodísticas que dicha irrupción femenina en la literatura paraguaya ha motivado. Baste decir que, con las lógicas diferencias de calidad y cualidad, con los previsibles y evidentes altibajos, la obra édita de varias autoras, este hecho, esta circunstancia, resultan sí, irreversibles y auspiciosos.
Diseñado "à vol d'oiseau", este mínimo pero inevitable recuento, recordemos que a ese interesante y selecto grupo de recientes y valiosas escritoras, desde este, su inicial CUENTOS BREVES DEL OLVIDO, se incorpora CLAUDIA MARÍA GONZÁLEZ.
Se podrían redactar (como, sin duda, se hará en el futuro) minuciosos estudios de fuentes y temáticas, de recursos estilísticos y propuestas didácticas para profesores y lectores, novicios y jóvenes. Pero otro es el propósito de estas líneas, de estas páginas. Su objetivo consiste en invitar a compartir el deleite que cada uno de estos cuentos propone, sugiere, estimula.
La simpatía, el amor, el entusiasmo, la filial curiosidad y el afecto sincero que México (su historia, su cultura, su gente) despiertan en Claudia María González, no es algo casual, arbitrario, caprichoso. Nacen aquellos sentimientos, de manera básica aunque no exclusiva ni excluyente, de sus profundas y largamente reflexivas lecturas de autores mexicanos. Obviamente, los escritores clásico-modernos (es inevitable y querida la mención de Reyes, Rulfo, Paz, Fuentes). Ellos sí, pero también y sobre todo de las magníficas escritoras que México ha dado a las letras de "nuestro continente mestizo" (Mario Benedetti dixit) o, como un siglo antes, José Martí la llamaba "nuestra América", con aquella ejemplar y característica precisión estilística del más importante y vigente de los pensadores latinoamericanos, el Bolívar de los intelectuales y artistas de nuestro continente.
Esas significativas escritoras son, en breve y no taxativo recuento, Elena Garro, Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, Ángeles Mastretta...
Como crítico literario me corresponde apuntar que, de esas incesantes y meditadas lecturas, en el estilo de
Claudia María González han quedado no evidentes huellas retóricas, ni sedimentos estilísticos asimilados, no verificables recursos técnicos incorporados, sino ciertos elementos que deben ser considerados relevantes. A saber, un clima singular, una afinidad existencial, una participación clara, generosa y solidaria en una temática esencial humana y humanista. Temática que no se recluye pero tampoco omite las circunstancias y los condicionamientos de género. Hecho que, gozosamente, contribuye al especial matiz de ternura y encanto que estas narraciones proponen al lector sagaz y cómplice. El mismo lector que, décadas atrás, con insistencia reclamaba desde París Julio Cortázar, particularmente en Rayuela, La vuelta al día en ochenta mundos, 62 modelos rara armar.
Estos cuentos de Claudia María González tienen diversas tonalidades, diversos argumentos, donde están presentes siempre: el acertado dibujo de los personajes protagónicos, la eficaz estructura de la trama del relato, y los finales siempre sutiles e ingeniosos que sorprenden y, no pocas veces, arrancan al alerta lector una pícara sonrisa o lo estremecen de intriga, emoción y angustia. Exactamente en la línea que indicaba en su legítimamente célebre DECÁLOGO DEL CUENTISTA el nunca olvidado Horacio Quiroga.
Es razonable aguardar, con honesta y promisoria expectativa, que a esta primera incursión édita de Claudia María González, sigan otras. Por el bien de su muy acertada expresión personal, por la salud y el nivel de las letras del Paraguay, que se honran con textos como estos. Textos cuidadosos, precisos, meditados, como los que ha leído este crítico para elaborar el presente comentario de análisis y estudio. Que no es más, pero tampoco menos, que el cordial umbral que se transfigura en el pórtico de inicio de la aventura en las letras que estas cercanas páginas de Claudia María González a todos nos proponen.
EMILIO PÉREZ-CHAVES
Escritor y crítico literario y de artes visuales Asunción del Paraguay,
Primavera del 2002

REFLEXIONES PRELIMINARES
Los CUENTOS BREVES DEL OLVIDO de Claudia María constituyen la llave de entrada a un mundo muy latinoamericano pero al mismo tiempo también muy paraguayo. Con su lenguaje fresco, impactante como la realidad misma, sencillo y al mismo tiempo preciso, esta bella e inquietante colección de cuentos, en los que la imaginación está bien anclada en la realidad, nos transporta en el tiempo y en el espacio a pasajes diversos de la cotidianidad paraguaya, vista a través de los ojos de los niños, a veces actores, a veces sólo testigos, pero siempre sinceros e incorruptibles.
Escritura fresca y espontánea que refleja un alma cristalina y solo puede venir de una pluma empuñada con pasión y profundo rechazo a la injusticia y la desesperanza, los cuentos sí son breves, pero no se olvidan, porque provienen de una mirada profunda, penetrante, crítica y compasiva.
Al leerlos uno no puede evitar sentirse arrastrado por el raudal de las crudas realidades que nos presentan. La fuerza de su lenguaje, arrancado de las entrañas de nuestros pueblos, lo sacude a uno, lo envuelve y ya no lo deja indiferente. Y en este tomar conciencia y detener la mirada en los reclamos de solidaridad humana, radica la vitalidad de los relatos.
Escalofriantes parecidos con otros lugares y tiempos en nuestra geografía latinoamericana, las historias que Claudia recrea a la vez con sencillez y maestría, saben mantener viva la llama de la esperanza y la alegría: como ocurre con el pequeño Santíogo: nos estremece su terrible muerte y nos indigna su injusto destino, pero nos acompañará siempre su alegre canto, lleno de esperanza en una vida mejor para nuestros niños: ¡caramelo a cien...!
ANTONIO VILLEGAS

PALABRAS DE LA AUTORA
Estos CUENTOS BREVES DEL OLVIDO nacen como idea y como una experiencia de escritura de emociones y sentimientos en el momento exacto en que mi hija, María Valentina, llega al mundo.
He pensado en ella durante toda la gestación. La he amado desde el primer instante en que tuve conciencia de que algo grande me esperaba para ser vivido, y establecimos un diálogo fraterno y cómplice en todo ese tiempo que compartimos juntas un mismo cuerpo pero en mundos diferentes. Un diálogo que continúa hoy en su proceso de crecimiento y que me brinda el goce de experiencias nuevas, irrepetibles, únicas y constantes.
Cuando en el último empujón sentí que sus extremidades abandonaban ya mis entrañas, la alegría de su encuentro con el mundo -que hasta ese momento era para ella un "algo" externo- generó en mí el temor inmenso de perderla. Un temor cuya fuerza me invitó a escribir líneas e historias que, en realidad, se centran en la percepción de las múltiples vidas que llevan los niños en nuestro medio. No solo en nuestro medio como contexto local, sino también como contexto universal.
Lo local y lo universal se conjugan en el niño (1). En él se "hacen" expresión de la capacidad que tiene la especie humana para mirarse, destruirse, enajenarse, trascender o crecer. La sensibilidad que el niño posee para expresar las convicciones, inocencias o contradicciones de la humanidad racional y emocional que somos es, sencilla-mente, sorprendente. Una sensibilidad casi imperceptible para el adulto.
Creo que el niño vive entre la realidad y la fantasía que se crea de la realidad, guardando los secretos más íntimos de esa convivencia, compartiendo escenarios que lindan entre la vida y la muerte, entre la esperanza y el olvido, entre la brevedad y lo eterno.
Creo que el niño, en ese movimiento planetario de su propia existencia, habita pasados, presentes y futuros continuos, donde las fronteras temporales se pierden, donde las transformaciones se multiplican al infinito y donde la brisa del espíritu se vuelve aún más suave al contacto con su cuerpo.
Creo que el niño es un ser muy especial que viene educado, tratado y abandonado como adulto por los adultos, hecho que hace que se pierda de vista su particularidad de niño, su visión de niño y su mundo de niño.
En CUENTOS BREVES DEL OLVIDO el niño, como el lector podrá ver, es el hilo conductor de las diferentes historias.
Historias que narran alegrías y tristezas, triunfos y fracasos, testimonios de los que han vivido y ya se han ido. Historias breves que permanecen en el olvido no solo del imaginario colectivo sino también de lo que la colectividad vive cotidianamente. Historias que evocan las conexiones circulares entre la vida y la muerte, entre el espíritu de los ángeles humanos y los ángeles celestiales, historias que evocan las circunvalaciones de la intrahistoria paraguaya, construida y destruida, fabricada, mágica y mitológica. Leyendas que no encuentran ten hito de referencia en las páginas de nuestra cultura oral; desapariciones fantasmagóricas que no se explican; diálogos exactos entre seres que habitan un intersticio espacial entre la vida-vida y la muerte-muerte, donde de manera dulce y soñolienta se percibe la arriesgada y consciente apuesta a la esperanza, a la resistencia tenaz al desanclaje familiar, a la tristeza del abandono.
Hay muchos más detalles en CUENTOS BREVES DEL OLVIDO que el lector seguramente podrá percibir mejor que yo. Estar abiertos para interpretarlos es una buena actitud para encontrarlos y, en la diversidad, disfrutarlos.
CLAUDIA MARÍA GONZÁLEZ
(1). Cuando hablo de niño me estoy refiriendo a niño y a niña.

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EL RAYO SE LO LLEVÓ
Esta mañana todo canta la gloria de Dios; el cielo resplandece con un azul brillante; los árboles lucen hojas nuevas; los pajarillos desgranan su himno de paz; mi corazón rebosa de alegría.
Estas fueron las primeras palabras que, como letanía, escuché al despertar de un largo y extraño sueño de abril. Mi familia estaba allí, sumergida en su domesticada cotidianidad. Una tristeza profundamente silenciosa e inerte se anquilosaba, ora en los rostros que pendían de las paredes, ora en los que a ellas se aferraban, queriendo beber ese último instante de respiro que, atomizándose en su huir pasajero, dejaba a puertas cerradas corazones, sonrisas, pasado y misericordia.
- ¡Mañana iremos de excursión porque es sábado! - anunció la dulce voz de mi madre, que a tientas conseguía reunir gotas de saliva que ayudaran a deslizar las palabras hacia ese auditorio tan extrañamente sordo hoy.
- ¡Mañana iremos de excursión! -retumbó fuerte la voz del padre, cuyo corazón latía al compás del eco que produjeron sus palabras en ese "gran cañón" despierto, viviente y adormilado hoy.
- ¿Por qué el cielo llama tan rápido a los más buenos? -preguntó Sofía, la pequeña pecosita.
- Sofía, Sofía ¿qué preguntas haces?, como si nosotros estuviéramos allí para saberlo -respondió entrecortado Imanol.
- Imanoool, ¿son modales? -dijo mi madre.
- No soy yo, madre, ¡es mi ser el que se impacienta! - justificaba filosóficamente Imanol el error cometido. Imanol, un hermano muy especial. Recuerdo que una tarde estábamos reunidos alrededor de una gran mesa, que con los años se había convertido ya en un miembro más de la familia, compartiendo con nosotros las angustias y las alegrías, los enojos y la satisfacción gladiadora frente al enemigo numérico caído de rodillas ante nuestros lápices y borradores en la batalla contra las matemáticas.
Esa tarde Imanol regresó de la escuela trayendo en sus bolsillos un resultado inesperado. En el río de las explicaciones incongruentes, el remanso de la mentira y de la justificación ilógica fue tragándolo poco a poco hasta que, antes de llegar al fondo y encontrarse con el rostro compasivo y tierno de mi madre, que esperaba la verdad tan ansiada, su boca pronunció semejante filosofía: "¡Madre, no soy yo el que no estudia, es mi ser el impaciente!". Esta singular expresión fue acogida por un coro de risas cómplices y fraternas y la tarea siguió su rumbo, hundiéndose en el vapor blanquecino y perfumado del chocolate, que ancló en la mesa para incorporarse a nuestro mundo tan cálidamente.
- La escalera de pino amarilla le gustaba mucho - dijo Sofía.
- Iré al mercadito antes de que despierte el niño - repetía continuamente mi madre.
- Aunque llueva, iré al cine esta noche -anunciaba Josué al padre. Y para la alegría de esa comunidad de pequeños incansables y revoltosos, caras de chocolate bien espeso, mi hermano mayor anunció también que todos estábamos invitados a acompañarlo.
La fiesta fue única. El vaivén de la puerta del baño, de la ducha, los jabones y las toallas, el "¡alcánzame el peine, por favor!", "¡oye, hace tiempo que estás arreglándote...!", "¡qué esperan ... se hace tarde!". Todo fue único. Aún recuerdo el bullicio de los preparativos y esos truenos, rayos y relámpagos que no dejaban de asustarnos de vez en cuando.
- Para que estés contenta iremos de excursión mañana -le decía bajito a mi madre ese hombre que desde hacía tiempo la amaba y acompañaba, ayudándola a sostener esta hermosa familia que juntos habían construido.
- Si es honesto y trabajador, le puedo dar un empleo - repetía Giacomo las palabras del verdulero Ramón, recordando aquel día en el que me proponía como ayudante y limpiador oficial de frutas y verduras frescas.
- Si el estudio sigue, ¡todo lo demás está bien! - rugía potente la voz del padre, cuando Josué le anunció que nos habían contratado en la verdulería para trabajar.
-¿Cuándo volverá, papá? -tintineaba la minúscula voz de Sofía, acurrucada en su rincón de mundo.
Ante esta pregunta el desconcierto tambaleó ebrio en el rostro de los presentes, y de nuevo sus miradas comenzaban a fijar las fotografías familiares dispersas por el salón.
¡Hoy todo está muy confuso para mí! ¡Me cuesta tanto entender... !
-Ya se hizo tarde, tendrán que dejar el cine para mañana. ¡Y el tiempo no invita a salir! -dijo mi madre.
-¡Nooo! -respondió el "gallinero", excitado por la lluvia, los rayos y los relámpagos fantasmales.
Esto recuerdo yo, y no entiendo por qué, a pesar de estar tan cerca, actúan como si yo no estuviese entre ellos. Al poco rato, una densa niebla me cubrió y todo lo que para mí era una fiesta se ha vuelto hoy silencio sepulcral.
- El rayo cayó donde estaban los niños y el rayo se lo llevó -repetía mi madre, cuajada de lágrimas, sollozos y ternura.

CAMPOMARÍA
La vieja casa junto al río, teñida de andrajos y recuerdos que como fantasmas recorren los rincones perdidos de la soledad más profunda. El viejo tanque junto al gallinero donde, a primeras horas de la mañana, el tenue chasquido arrullaba mis horas de descanso. El sol, la brisa, el átono verde de una esperanza que se echó a volar lejos, muy lejos. Desde hace mucho que estoy aquí, anclada a este campo deshecho, a la tierra de mi despertar triunfante. Años de gloria, de sufrimientos, rasgados por una pasión intensa, por un amor de siempre, de hoy y de nunca.
Hoy también hace calor, el sol brilla en lo alto de un cristal azul, lúcido y placentero. El viento mece las hojas de esos viejos árboles, que celebran un año más la llegada de la primavera. Me duele el campo en todo el cuerpo, su miseria y su riqueza, sus hombres olvidados en la tierna muerte de la faena cotidiana, en la quietud serena de la indiferencia perturbada.
Desde aquí puedo divisar todo el horizonte. Todos se han levantado ya, el gallo ha apenas terminado de brindar su más sonora bienvenida a la comunidad que se apresta a servir un día más a la madre naturaleza. Desde aquí, me aferro a mis recuerdos. Mi nombre era María.
- ¡Quédese quieta, mi niña...! ¡Por Dios, santa misericordia de la madre, del tío, y de los abuelos de todos los hombres y de todos los tiempos...!, ¡recién voy por los zapatos y ya se me acaba la paciencia! -me reclamaba con cariño mi madre.
- ¿Apuro el agua, señora? -dijo Socorros, que apenas mantenía los ojos abiertos.
- ¡Claro, m’hija! ¡Acaso no ves cuánto debo luchar para que esta diablilla se me quede bien parada un segundo! ¡Quédese quieta, mi niña!, le ruego por esa santa misericordia que la ha traído al mundo, a quien yo desconozco porque de lo contrario se la devolvería envuelta en un paquete muy coqueto, ¿sabe?
Socorros no estaba segura de haber entendido bien a mi madre, pero de todos modos se dispuso a preparar la tina con un agua muy tibia y rica, y un mar de espumas y vapores, que inundaron toda la sala de baño de olores marinos, que hoy traen a mi mente todos los recuerdos de ese mundo azul que algún día conocí.
La casa era bastante grande y yo conocía hasta los rincones más secretos que la misma albergaba. En las noches más claras de verano, me pasaba recorriéndola de par en par, tratando de hablar con esos seres que la habían habitado una vez, quién sabe en qué tiempo del tiempo.
La vieja y tierna Amparito hacía muchos años me había contado hermosas historias acerca de ellos. Estaba segura, tal como lo había dicho Amparito, que estos amigos me escuchaban y comunicaban, con ese silencio tan rotundo que gritaba a mares y vientos, verdades imperceptibles por los seres vivientes.
Cuando la faena comenzaba en el campo, el reloj llamaba a las horas de piano y al breve tiempo de tranquilidad y descanso para todos los que para la familia Miranda-Urtega trabajaban.
Pensando en mis amigos, advertí una leve brisa que acarició las cortinas. Continué practicando hasta que las notas comenzaron a deslizar una hermosa melodía, y ellos comenzaron a danzar. De rosas frescas perfumaban y de largas túnicas vestían. Amparito me saludó y sonriente me invitó a bailar.
La tarde caía sin consuelo y el campo se disponía a reposar. ¡Marííaaa!... ¡Marííaaa!... ¡Marííaaa!
Hoy también hace calor, el sol brilla en lo alto de un cristal azul, lúcido y placentero. El viento mece las hojas de esos viejos árboles, que celebran un año más la llegada de la primavera.
Desde entonces, la tarde cayó sin consuelo y Socorros cubrió con mi nombre, María, todo el campo deshecho.
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ÍNDICE
Prólogo /Adriana Almada
Aproximación Crítica / Emilio Pérez-Chaves
Reflexiones Preliminares /Antonio Villegas
Palabras de la autora
-. El rayo se lo llevó / Campomaría / La sequía / Un día en París / El Comandante Caius / La cosecha / La Noche de la Fuga / Las hormigas / Moisés / Santíogo / La profecía / Poderes Ocultos.
Guía Didáctica
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viernes, 21 de mayo de 2010

EMILIO PEREZ CHAVES - AQUÍ ES TAN LEJOS y CUANDO ES NOCHE EL DIA / Fuente: POESÍA PARAGUAYA DE AYER Y HOY - TOMO I. Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH.


AQUÍ ES TAN LEJOS y
CUANDO ES NOCHE EL DIA
Poesías de: EMILIO PEREZ CHAVES
(Enlace a datos biográficos y obras
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AQUÍ ES TAN LEJOS
Desde la ilusión del regreso
herido de infinito
peregrino de amor
ante la luz de otra mirada.

Más allá del vacío
cielo del tiempo
corazón sin memoria
calla el sabor del adiós frío
aroma de un licor antiguo.

Máscaras del destino sobre el cáliz del arcoiris
dibujan sigilosas leyendas, profecías
donde a veces ayer es nunca-siempre
o cualquier diálogo último y primero.

Aunque el mar me deja, lánguidamente, tu belleza
sin comprender quien soy si eres ausencia
creo vivir tan lejos de mí hacia el silencio
renunciando casi a la esperanza.

CUANDO ES NOCHE EL DIA
Sobre sinuosos abismos de ceniza
alguien
mitad angustia
mitad coraje
cruza la vida urgente, retraído
desde el asedio del éxodo y presagios:
verdad, muerte y caos combaten en su sombra
polvo del eco a orillas de la noche.

Tiempo y espacio fugitivos
árido viento de martirio
llueve exilio en la sangre y la mirada
sin regreso del vacío, la agonía.
Testigo secreto del dolor y del mito
aún los sueños de la realidad
en el erial del absurdo
jamás descubrieron su nombre ni sus huellas.
.
(De: El fénix del recuerdo, 1976)
Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH
Intercontinental Editora, 1995
Ilustraciones: Enrique Collar
Asunción-Paraguay, 362 páginas
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martes, 9 de marzo de 2010

EMILIO PÉREZ CHAVES - PACTO DE CRISTAL Y SILENCIO y PARAISO DEL ALBA / Fuente: "ANTOLOGÍA DE LA LITERATURA PARAGUAYA" de TERESA MENDEZ-FAITH


(Enlace a datos biográficos y obras
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PACTO DE CRISTAL Y SILENCIO
Te he buscado entre la vida y el recuerdo
desde la agonía del ser en la madrugada última
cuando era gris el jardín de la pena.
**/**
Ya estoy en ti
cuerpo de agua y de suspiros
paraíso que ayer desconocía
misterio descubierto a cada instante.
**/**
Nunca pude saber si lo has sabido
(vísperas del amor y del abismo)
pero sutil asombro al encontrarte
así como el deseo imaginaba
y con todas las letras de tu nombre.
**/**
Paloma de incienso y mármol
temblor, mirada, confidencia
huye bajo la niebla tu memoria.
**/**
Sin rumbo ni noticias
frente al eco del hastío
¿quién me devuelve tu voz tímida y breve
poema que pude haber escrito en el rocío
trébol casual en un cuaderno frágil?
**/**
Distraídos en el umbral del olvido
somos cántico y distancia
juegos, éxtasis, magia.
**/**
El tiempo indescifrable
ronda los signos del desvelo:
perdidas en aquel rostro de paisaje lento y triste
cuántas palabras te esperan.
.
(De: EL FÉNIX DEL RECUERDO, 1976)
**/**
PARAISO DEL ALBA
Porque nuestras manos curiosas
tanto se han buscado
entre las horas vacías de la ausencia
cuando te doy mis caricias
tú me devuelves mis sueños.
**/**
Porque si frente al espejo de la aurora
te desnudas
tú me pides la luz
y yo te doy el fuego
tú me ofreces el mar
yo te regalo el cielo.
**/**
Porque eres mi brújula y destino
porque contigo el amor vence al olvido
por todas las ideas compartidas
que dan rumbo, signo y vida nueva
por todo lo que tú y yo
muy bien sabemos
he decidido
nunca regresar
al asedio de fechas, situaciones y lugares
donde no eras aún el aire que respiro
la música que canto
la única palabra que no digo
y que te nombra.
(De: PUNTO MARGINAL.
REVISTA DE CULTURA Y POLÍTICA, ABRIL-MAYO 1994)
**/**
Fuente: "ANTOLOGÍA DE LA LITERATURA PARAGUAYA" / 3ra. Edición – Autora: TERESA MENDEZ-FAITH . Editorial EL LECTOR, Asunción-Paraguay 2004.
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EMILIO PÉREZ CHÁVEZ -ALQUIMIA INMÓVIL DEL ENTONCES A HOY, LABERINTO DE UNA MEMORIA QUE ES LA SOMBRA y CÁNTICO Y BANDERAS/ Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY


Autor: EMILIO
PÉREZ CHÁVEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
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ALQUIMIA INMÓVIL DEL ENTONCES A HOY
Plantado bajo la yacente noche que en su maraca es día
ciñéndole su ausencia las alas del infinito perdido entre los átomos
meditando en el vacío con el fulgor de su luz negra deshabitado de sí mismo
retorcido en las semillas donde aletean sueños rotos en la fragua de los años
suda quietos rictus lúgubres del que nada obtuvo en tierras marchitas
rodando en el diámetro de asfixias
y baúles con estalactitas de diéresis que vuelcan siglos y anulan meridianos
la arena le venda su voz cautiva, errátil eco lejano sin sabor...

Inaugura los tanto tiempo lacrados brazos de la memoria
su voluntad espera y le sangra poesía...
Es el hombre de los vegetales peces caleidoscópicos
el que sepulta la orilla donde zarpa la luna con sus candentes sótanos deshojados
el que incrusta los pálidos secretos gorjeantes en las grutas
el que rasgó varias veces el áspero rostro del aire
el que interrumpe los neutros apellidos de las hojas
y el que ignora cómo mitigar el gemir de las atalayas submarinas...
ese mismo hombre austral, silente y breve ha cruzado delante de mis horas
royendo estrellas donde resbalan el amanecer y el mar de insectos mágicos
idos en silencio y no vuelven a ser.

Otro no pudo estar en su lóbrega heráldica frumentaria
recostado en el anverso de los táctiles idiomas degollados
ni en lo más desolado, profundo y alto de su nada
mientras se licuaba la música donde dentro pareció que residía.
Alguien tuvo que ser y ha sido quien donaba la insondable caracola ancestral
ese oráculo susurrante de cuando se estanca el olvido cuando el amor
y donde logran naufragar las cosas diferentes a la esperanza abierta:
bajo todo ella palpita y sus nebulosos jinetes otra vez la distribuyen.
Esperanza fue lo llevado por él al venir vendo a exactos puertos desvelados.

Lo he vislumbrado a través de sus ojos, humilde coraza desde donde brincan
perpetuos clavos y arlequines eléctricos
Lo he sentido a través de sus dedos extensos y levadizos como las fronteras
sordos imanes aprehensores de senderos, curiosas manecillas que desvían relámpagos.
Los aspiré y sólo era una colmena pululante de diurnas cenizas futuras
una sombra que burbujeaba enigmas un blanco viento grande transfusor
de pergaminos y sextantes
Tibias flores antiguas guíñanle su doloroso doliente dolido cauce inextinguible
trazado luego de tantos letárgicos calendarios entornando la memoria
sobre su blanda medalla húmeda de arrastrar el sur
Eternamente viaja a lo que jamás vio
nadie sabe algo y no se ha dicho todo...

Héme aquí tan pretérito como el mundo
Hoy que, ambiguo y sonámbulo, nunca encontraré mi contorno
y hermano de la soledad y la nostalgia, yo soy aquel a quien busco
quizás el mismo que antes era
Siento como inmóvil me inclino sobre mí mismo, a veces
Voy vestido de angustia con un tatuaje en mi sangre y ya no me conozco.
Hoy cuando la incógnita carta oblicua encuentre las manos del tiempo
tampoco yo existo y sin embargo murmuro:
Antaño fue ... recuerdo ahora.
.
En: Criterio N° 5, abril 1968.
.
LABERINTO DE UNA MEMORIA QUE ES LA SOMBRA
En un sitio que se llama "nunca"
y después "nadie"
alguien descubre el mundo
como libro de claves casi perdidas
meditando
cuál será el nombre de ese rostro
cuyo perfil ha visto tantas veces
en lugares aún no conocidos.

Allí iluminan tenues danzas de sabiduría y del enigma
bajo un cisne de marfil y jade.
Pétalos de luz y nieve
sueñan siglos
más allá de cualquier galaxia, flecha o red
donde el eclipse sumerge al vacío
cae el cielo a la nada
eco hacia el infinito.

La realidad es el misterio
(vértigo inmóvil)
cuando la marea se vuelve talismán o códice
donde arúspices, mutantes, heresiarcas
insinúan la magia de los signos
bajo estatuas de uranio y aquelarre.

Esfera de alegorías
ideogramas, tapices
pirámides, elixires
altitud incesante
toda imagen florece.

Sorpresa en la mirada del éxtasis:
aun los seres son el tiempo
y el destino les asedia en cada brújula
porque han tenido sólo un cuerpo y tantas vidas.
.
En: El fénix del recuerdo. Edic. Criterio.

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CÁNTICO Y BANDERAS
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Homenaje al valor y testimonio en la gesta cívica
de Jóvenes por la Democracia
y a los mártires de la libertad
en la Plaza del Congreso.
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Como antorcha de sueños e ideales
como faro que guía al navegante
están allí
de pie y de frente:
son ellos
en el urgente desafío del frente
en el combate por la paz
con dignidad como único escudo y fortaleza.
Ellos son
en presencia y multitud
en alto ejemplo de cántico y banderas
y ya todos nosotros somos ellos.

Así coinciden el tiempo y el destino
para señalar al final del laberinto
el infinito horizonte de la aurora.
Sobre ruinas de tinieblas y agonía
la vida como la luz
siempre renace
para derrotar a los espectros de la infamia
a los sicarios del miedo y de la escoria.

Entonces, resulta necesario y transparente
reconocer con esperanza, júbilo, triunfo
esa verdad que la historia jamás ha desmentido:
El coraje es siempre joven
generoso, noble, puro, solidario
y toda sangre que fluye
en busca de justicia
es primero semilla
y luego estrella.
.
En: Última Hora. Umbral de palabras.
Asunción. marzo de 1999.
.

Fuente: POESÍAS DEL PARAGUAY – ANTOLOGÍA DESDE SUS ORÍGENES. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL, Dirección de la obra: OSCAR DEL CARMEN QUEVEDO. Recopiladores y autores: RAÚL AMARAL, MARÍA BARRETO DE RAMÍREZ, AÍDA ORTÍZ DE CORONEL, ELA RAMONA SALAZAR S., RUDI TORGA / Tel. (595-21) 373.594 / arami@rieder.net.py – Asunción / Paraguay. 2005. 781 pp.).
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jueves, 4 de marzo de 2010

PRIMEROS POEMAS (Poemario) por RAMIRO DOMÍNGUEZ - Prólogo: VOZ Y PALABRA DESDE AQUELLOS PRIMEROS POEMAS por EMILIO PÉREZ-CHAVES.

(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Editorial Servilibro,
Dirección editorial: Vidalia Sánchez
Diseño de tapa: Mirta Roa Mascheroni
Asunción-Paraguay, 2008
134 páginas

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PRÓLOGO
RAMIRO DOMÍNGUEZ
VOZ Y PALABRA DESDE AQUELLOS
PRIMEROS POEMAS
.
** Bajo el arco de los años que van desde 1945 a 1948, cruzan en caravana estos poemas donde el fervor juvenil, la inquietud adolescente y una casi precoz madurez expresiva, en crisol de vivencia y testimonio, encuentran su espacio y remanso. Así hasta llegar al volumen colectivo "POESÍA UNO" (Asunción, 1953) integrado por cuatro jóvenes de entonces, pertenecientes a la Academia Literaria del Colegio San José, desde sus primeros pasos en el territorio de las letras. Eran y son: José Luis Appleyard, Ramiro Domínguez, José María Gómez Sanjurjo, Ricardo Mazó.
** Vendrían después los otros libros autónomos, singulares, de Ramiro Domínguez que, en su momento y también con posterioridad, tuvieron el merecido eco y el consagratorio comentario crítico.
** En referencia a "PRIMEROS POEMAS" se deben consignar algunas características peculiares. Sin pretender intentar un itinerario exhaustivo y total por las páginas de "PRIMEROS POEMAS" es preciso decir que el texto inicial, "LA LEYENDA DE LA MOMIA" (1945), tiene un especial relieve. Definen su nítida, firme y serena configuración, la temática milenaria, el estilo casi parnasiano, su mensaje enigmático y el hábil juego interactivo entre realidad y ficción, entre erudición y fantasía.
** Particular reflexión del lector requieren el sutil misterio y el existencial testimonio de "CANCIÓN DE LAS MANOS QUE EMIGRAN" (1948) con su estructura lírica de exacto equilibrio entre oda y elegía, entre júbilo, ternura y nostalgia.
** Tampoco pueden ser omitidos poemas tan significativos como los que llevan por título: "Gárgola", "La sinfonía del silencio", "In quietud", "Término de la luz", "La mariposa herida", "Sangre en el alma", "Heimarmena y Eros", "Cómo habrás de pintar", "Preludio de un sueño", "Desasosiego", "Vesperal", "Consejos", "Mutismo", "Serenata (Schubert)", "Dedicando"... el "Claro de Luna" de Debussy", "Mi torpe plectro", "A un decepcionado" y "Epílogo".
** Por ser plena y auténtica expresión de vivencias y ensueño de época, los textos de "PRIMEROS POEMAS " superan el mero balbuceo literario de adolescencia y prefiguran, en germen y núcleo, esos libros que en otros momentos bien supo escribir Ramiro Domínguez sin defraudar nunca la clara expectativa que sus escritos iniciales despertaron en quienes advirtieron un peculiar estilo y una renovada temática que surgían en el horizonte de las letras del Paraguay. Atento, lucidamente alerta, el nuevo escritor en su percepción de aquellas admirables y sabias sugerencias que desde "CARTAS A UN JOVEN POETA" Rile propone.
** Bien se sabe, como diversos autores subscriben, que el "texto sin el contexto es un pre-texto". Afirmación ciertamente admisible y compartible. En consecuencia, una evocación -no por necesariamente breve menos intensa- de aquella época de la Academia resulta necesaria y pertinente.
** La guerra incivil (de marzo a agosto de 1947) fue una herida que abrió un abismo de sombra, dolor y angustia entre los hijos de una misma tierra, entre los hermanos de un mismo país, entre los que decidieron permanecer y los que debieron partir. Esa tragedia fratricida y lacerante, cuya hoguera de funestas llamas espectrales, atravesó varias décadas en la historia del Paraguay y tal como en la Guerra Civil Española (1936-39), dio origen a una literatura de doble exilio: el interior y el exterior.
** En réplica y desafío humanista y fraterno frente al opresivo y conflictivo clima socio-político de la época, y con el lema "La Redención del Paraguay por la Cultura" surge la Academia Universitaria del Paraguay en 1947, cuyo cercanísimo antecedente fue el Círculo Literario (1946) formado por los recientes ex-alumnos de la Academia Literaria del Colegio de San José. Es así que la academia universitaria y su antecesora y precursora, la Academia Literaria del Colegio de San José (fundada en las primeras décadas del siglo XX y reestructurada en 1941 por el Padre César Alonso de las Heras) son hitos referenciales insoslayables en la historia cultural del Paraguay.
** Tanto por su integración, identidad y trayectoria en una época cronológicamente de-terminada como por su trascendente proyección intergeneracional e institucional.
** De ello dan cabal testimonio, además de las academias literarias de los respectivos colegios capitalinos y regionales, valiosas y meritorias entidades como la Liga de Academias Literarias del Paraguay (década del 70) y la Red de Academias Literarias (REAL) en los años iniciales del siglo XXI. En la Academia Literaria del Colegio de San José y posteriormente en la Academia Universitaria del Paraguay, el maestrazgo de César Alonso de las Heras, el Padre Alonso fue invalorable, convergente, participativo e indiscutible. Sus eruditos conocimientos literarios, su lúcida vocación docente y sus cordiales cualidades personales, hacían de él un auténtico "Maestro" que, necesario siempre en toda época, en aquellos años de la década del 40' resultaba esencial, imprescindible.
** Así lo supieron comprender, desde el principio, la legión de discípulos que compartieron sus enseñanzas y, en especial, aquellos que en el sector cultural, integraron la llamada "Generación del 50' o de la Academia Universitaria", una de las más sólidas que la historia cultural del Paraguay registra. Esto en razón del nivel intelectual de sus componentes que, desde el ámbito de una estricta pero plural formación humanista, se proyectaron hacia la expresión literaria, filosófica, y artística.
** De aquellos cuasi legendarios discípulos, es en particular Ramiro Domínguez quien manifiesta en filial y solidaria afinidad, precisamente en el pórtico de su libro "Zumos-(1962):
"A mi madre que me enseñó a rezar,
a mi padre, que me enseñó a leer,
al Rdo. César Alonso, mi preceptor
que me enseñó a decir".
** No admite dudas, aunque sí excepciones (algunas muy célebres, Rimbaud, por ejemplo) la vigencia de esta frase cuya autoría reclaman para sí diversos escritores: "Casi todos somos poetas hacia los veinte años; lo difícil es ser veinte años poetas".
** Tampoco admite dudas que Ramiro Domínguez ha sabido ser, desde hace mucho tiempo, el pleno y auténtico poeta que -por voluntad y decisión, no por azar ni rutina-felizmente, hoy sigue siendo.
EMILIO PÉREZ-CHAVES. ESCRITOR Y CRÍTICO.
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PALABRAS DEL AUTOR
** En estas páginas, más que primeros poemas, se presentan los versos primerizos de un adolescente, casi cono, que motivado por una eficaz pedagogía aprendió a expresarse de una manera para su edad no del todo inapropiada.
** A la vuelta de varias décadas, no deja de causarnos hilaridad el tono romántico de ciertas cuartillas, y si las exponemos al lector joven es con la sola intención de motivarlos a soltar la mano, ya que todos más o menos hemos cometido al comienzo los mismos desaciertos.
** Con nuestra gratitud a quienes tuvieron la audacia de estimularnos y a SERVILIBRO, que habrá optado por su edición con idéntico propósito, contribuyendo a una pedagogía Social, aguardo del lector una benévola acogida para esto que por muchos motivos aparecería como un texto desmañado. R.D.
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LA LEYENDA DE LA MONIA (1945)
Una noche que duerme entre sus muertos:
una noche en las ruinas de Napata.
Panorama desnudo, desolado,
y una angustia que pesa sobre el alma.
La quietud del simún adormecido
que descansa en las tumbas funerarias,
para luego, con luces de la aurora,
galopar como loco en el Sahara.
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Un templo, que levanta hacia la altura
descarnadas columnas y murallas;
hay un claro de luna entre sus ruinas,
con perfume de loto entre las zarzas.
Gradería de rocas removidas
que desciende hasta el Nilo y sus aguadas.
Isis llora con llanto nacarino,
y en el Nilo su llanto lo derrama.
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Siete tumbas, abiertas junto al templo,
con sus momias, vestidos y jofainas.
Cien palmeras erguidas hacen sombra,
y Tifón a sus pies, fiero, descansa.
Un rojizo arrebol surge en las sombras,
y al instante las tumbas se lo tragan.
Argentada beldad de plenitud
sobre el manto celeste se desgrana.
Un sicomoro, seco y carcomido,
es la última tumba destapada;
y el misterio lo pinta en el paisaje
como al cuervo, en la estepa desolada.
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Más allá de las ruinas y del templo,
de las tumbas abiertas y las palmas;
más allá del sicomoro y el Nilo,
del perdido desierto - más allá -
Más allá de las tumbas que los reyes
elevaron en Menfis a sus almas,
más allá de la corte de Nechao
que el palacio de Tais siempre engalana,
en la Grecia erudita y esplendente,
una guerra marina se prepara:
la corte de Amasís ha decaído,
y un heleno se apresta a conquistarla.
Erizada de picas y de lanzas,
florida de cimeras, está Esparta.
Guerra! - grita, soberbia y subyugante,
y respóndele: Guerra! - la montaña.
De oradores, efebos y patriotas,
un torrente al Ágora se derrama:
es Atenas, que alienta a sus mancebos,
y en sublime delirio los aclama.
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Los trirremes repletos del Pireo
son lanzados al mar que espera en calma.
Guerra! - gritan, remeros y soldados,
y brillando en su luz, contesta Palas.
Guerra! - Guerra! .... Se esparce por el mar,
y el eco a las pirámides alcanza;
golpea fuertemente sus granitos,
y en silbido siniestro los quebranta.
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Los silbidos se van por los pasillos;
sin suceso se salvan de las rampas,
cabinas inundadas, pisos falsos,
y en oscuro interior se desparraman.
En la sombra, su silbo se acentúa,
Colgaduras de tul, de paso rasgan,
y llegando a las tumbas se disgregan
en el hondo silencio que las guarda.
.
Un cadáver, enjuto y renegrido,
con sus vendas mohosas y gastadas,
tiene abierto su vientre, plano en mirra,
y las manos encima, descarnadas.
Pareciera un guerrero legendario,
que, vencido en etérea batalla,
con los garfios huesudos de su mano
las entrañas, furioso, se desgarra.
Más allá un ataúd, fuerte cerrado,
al silbido de guerra que lo alcanza,
levemente parece sacudirse
sobre el banco de piedra en que descansa.
Caracteres del Libro de los Muertos
y una cara esculpida hay en su tapa.
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El silbido de guerra lo acaricia,
y el cuerpo, se dijera que vibrara
Un crujido lloroso se produce:
la caja, levemente destapada,
una oscura rendija al aire enseña
y por ella, una mano descarnada
va saliendo, mostrando de sus dedos
las falanges nudosas y afiladas.
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El más hondo silencio la contempla,
y hasta el silbo parece que se calla.
Una gota de agua, que en la bóveda
de la húmeda cámara brotara,
se estremece de verla, y hasta el suelo
contemplándola, cae desmayada.
Bruscamente la momia se descubre
y arroja con estrépito la tapa,
quita la mascarilla de su rostro
que, caída a sus pies, sonando salta.
Tiras de seda, de color perdido,
que hubieron de ser antes coloradas,
rasgadas en jirones, con las vendas
del tronco y de los brazos le colgaban.
El doble de Tothatmes, joven príncipe
que veinte siglos antes gobernara,
retorna a sus despojos y ya en cuerpo
recuerda que en Napata está su amada!
Comienza a caminar por los pasillos
palpando las paredes que lo guardan.
Despereza su cuerpo entumecido
que en la noche de siglos descansara,
y llega hasta la mole de granito
sobre un pie giratorio colocada,
que con gruesas cadenas, veinte hombres
en la hoya pulida la incrustaran.
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La coge con los garfios de su mano
y echado a la pared, fuerte la abraza,
usando de puntal sus pies desnudos,
y la tira hacia sí con fuerza tanta
que las gruesas cadenas se desprenden
y encima de la rueda en que descansa
girando con torpeza la gran mole,
descubre el paso a una salida alzada.
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La momia, por la luz enceguecida,
palpando la pared, la puerta alcanza;
y arroja de la altura hasta la arena
sus huesos, que las vendas ajustaban.
Comienza a caminar por el desierto,
y el moho de sus pies el rastro marca.
Precipita sus pasos, impaciente,
mas, suelto el huracán, su paso ataja.
Las dunas, arrastradas por el viento,
lo sepultaron en sus ondas blancas.
Pasado el vendaval, como un fantasma,
del mar de tibia arena se levanta.
A saltos gigantescos corre a Menfis,
y el Valle de los Reyes presto alcanza;
de un ánfora que encuentra en una tumba
se bebe una poción de hoja de thana.
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Reanuda su carrera, y al desierto,
corriendo con más ímpetu, se lanza.
La luna en su carrera le sorprende,
y alumbra su camino la mañana.
Ganando en rapidez al mismo viento
por fin, ante la tumba de su amada
detiene su carrera, y sobre el Nilo
contempla los escombros de Napata.
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Algo bulle en el pecho de la momia,
algo dicen las ruinas de Napata,
que el rasgado papiro de su rostro
de verlas, pareciera que llorara.
La noche, con su manto de misterio
los cuerpos, indecisos los tornaba;
pero allá, tras el Nilo, más horrible
el ruidoso palacio se mostraba.
Qué pánico se adueña de Tothatmes
al ver así perdida tanta gala!
Adónde acabarían las riquezas
que ayer, con voz de rey, él gobernara?
Al cielo, al viento, al Nilo y al desierto
parece preguntar con su mirada,
y a su amarga pregunta no responde
ni el cielo, el Nilo, el viento, ni el Sahara.
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Avanza luego al río, y lo vadea
enteramente hundido entre sus aguas,
y ya lo ve la noche levantarse
de su cauce vivífico en Napata.
Exhausto de luchar contra el torrente,
Se arrastra torpemente entre las zarzas,
y al tirar con su cuerpo en peñascales
sus vendas empapadas se desgarran.
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Tentado por su fuerte pestilencia
un inmundo chacal se le abalanza,
y un bocado de carne renegrida
le arranca de una fuerte dentellada.
Cogido de impaciencia, el agredido
agarra por sus fauces al chacal;
lo eleva por sus aires, y lo arroja
al Nilo, cuyo espejo hace quebrar.
Al fin, entre las tumbas se detiene
donde está su princesa Tuthambkala:
tembloroso
en su torpe reciedumbre,
de su lecho sombrío la levanta.
Ya la tiene en sus brazos! Ya a la furia
de los Pueblos Marinos la rescata!
.
Pon Amón y su séquito celeste
que a su lado no tengan de tocarla!
Y a su pecho, preñado de contento,
pareciera que el aire retornara,
al alzar en sus brazos, de su amor
el inerte despojo envuelto en gasas.
Todo es grande silencio en el ambiente,
que a las momias parece contemplarlas.
Y la luna en un claro las sorprende,
de idéntico deseo trastornada.
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Un grito quejumbroso, de ultratumba,
Tothatmes, con espanto, al viento lanza!,
como el fiero volcán que, en erupción,
vomita en fuego puro sus entrañas.
Al claror de la luna, horrorizado,
vio la faz espantosa de su amada:
su rizada melena, otrora azul,
era un seco tribal en noche helada.
Negra faz, con un tinte amarillento,
en mil surcos profundos se cortaba;
y entreabierta la boca, ya sin dientes,
una mueca espantosa le mostraba.
Con su carga funesta entre los brazos,
Tothatmes hasta el río se abalanza,
y del limo precioso de su lecho
burbujas a su paso se levantan.
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Pletórico de calma corre el Nilo
y se apaga un volcán en sus aguadas,
flotando, en vez de lava, entre sus ondas
los velos de la bella Tuthambkala.
Sobre un manto de cielo, torna Isis
a llorar con sus lágrimas de plata.
Aun afluyen burbujas en el río,
y en sus aguas las vendas se desatan.
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En Napata, seis tumbas junto al templo,
con sus momias, vestidos y jofainas:
un rojizo arrebol surge en la sombra,
y otra tumba vacía se lo traga.
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CANCIÓN DE LAS MANOS QUE EMIGRAN (1948)
Qué tienen estas manos;
dejan su adiós en todo lo que tocan;
al agua que se escurre entre los dedos,
adiós al viento y a la pálida ronda de las horas.
Al aleteo de las manos tibias
y en las manos yertas.
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Me iré! Me iré, pero quién sabe adónde.
Vuelves tú, noche? Acaso vuelves tú,
o eres esqueleto de los días,
sólo un abismo apenas?
Cuando todo se acabe estarás tú,
desnuda y sola. Pero, y el ansia, adónde?
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Volverás, si, lo se; lo tengo aquí en el pecho:
su corola de luz abrirá el día
nuevamente en la noche.
Cómo será, no sé, más lo atestigua
la palabra que viene de los astros
y de los ojos ciegos.
Todo palpita en expectante anhelo:
el alma, el cielo,
y te buscan las manos
y te siguen los pájaros.
La palabra que brota desde el pecho extenuado
y los pámpanos verdes
y los frutos del árbol.
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Luz dadora de vida, volverás,
si, tal vez cuando la noche haya puesto
su sombra en mis pupilas.
Y otras manos saldrán a recibirte
con presuroso vuelo
brincará la campana
sacudiendo el rocío de las flores tempranas
y quién dice, si al hueco
de mis manos atadas por el sueño
no alcanzará la gloria de tu albor mañanero,
y abrirán nuevas alas
mis anhelos vencidos,
hasta hallar otra luz y otro destino.
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