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martes, 11 de mayo de 2010

MARIO RUBÉN ÁLVAREZ - LAS VOCES DE LA MEMORIA. HISTORIAS DE CANCIONES POPULARES PARAGUAYAS - TOMO VII / Prólogo: UNA AVENTURA CAUTIVANTE

LAS VOCES DE LA MEMORIA
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
TOMO VII

Autor y ©:
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa:
CALO
Diseño de tapa: Isaac Duré Giménez
Editora Litocolor S.R.L.
Asunción-Paraguay 2007


PRÓLOGO
UNA AVENTURA CAUTIVANTE

** Intentar descifrar los motivos que dieron origen a nuestras canciones populares es una aventura apasionante. Tan cautivante que estas voces de la memoria de canciones de nuestro pueblo ya llevan siete tomos editados -con alrededor de 50 relatos en cada uno de ellos- y más de 400 historias publicadas a lo largo de poco más de nueve años -desde julio de 1998- cada sábado en el Correo Semanal del diario última Hora.
** Quien hurga en el amplio muestrario de polcas, guaranias e incluso otros géneros, siempre puede encontrarse con sorpresas gratas. Las preguntas, algunas veces, hallan respuestas por el lado menos esperado, acaso el más insólito. Tal, por ejemplo, es el caso de Rosa blanca, una polca de muy bien urdidos versos y una melodía que desde la tarde en que la escuché por primera vez me fascinó. Mi búsqueda, que a ratos era impaciente ya, un buen día llegó sorpresivamente a buen puerto.
** - ¿Puedo decirte algo? -me preguntó un mediodía una compañera de trabajo, la periodista Miguela Benítez Fariña.
** No tenía la menor idea de qué podía tratarse. - ¡Sí, cómo no!-, le respondí.
** - Yo soy la nuera de Juan Alberto Hermosilla...- me dijo casi con timidez.
** No pude evitar la emoción. Mis ojos me habrán delatado. Me levanté para darle las gracias. ¡Por fin había encontrado la pista segura para llegar al poeta que escribió una página inolvidable de nuestro cancionero!. Además del hallazgo, me conmovió la forma en que llegó a mí la información, como caída del cielo. ¡Jamás me hubiera imaginado que innumerables veces me había cruzado ya con la persana que me llevaría a tenerle cara a cara al que también resultó ser el empresario de los famosos caramelos Culturales de mi infancia!. Más allá de esta anécdota que cuadra en el espíritu del nacimiento de las canciones y la vida propia -independiente de la voluntad de su autor o sus autores-, que llevan cuando se convierten en un patrimonio colectivo, están las identidades peculiares de cada una de las obras que habitan esta entrega seriada.
** EMILIANO R. FERNÁNDEZ es siempre una inagotable caja de maravillas. Un volumen sin él sería un setiembre sin la fiesta luminosa de los tajys de flores amarillas. Por eso, aquí se incluyen clásicos como CHE KÉPE GUAYE, LA PÁGINA ROTA, PYHARE AMANGÝPE, TUJAMI y cuatro joyas que cantan a la primavera, junto a una pieza menos conocida pero igualmente valiosa en el listado de su producción como es AHÁTARE PENDE HEGUI.
** Una nueva versión acerca del origen de ALFONSO LOMA, el encanto de las creaciones de Néstor Damián Girett, Darío Gómez Serrato, Gumersindo Ayala Aquino, Manuel Ortiz Guerrero, Félix Pérez Cardozo, Maneco Galeano, Gerardo Arroyo, Oscar Nelson Carín Safuán, José D. Portillo, Juan Cancio Barreto y Eligio Mujica, entre otros, forman parte de este universo verbal.
** La historia socio-política, jalonada con capítulos de dolor y pobreza, tristeza y esperanza, está presente en la inspiración de Girala Yampey, Herminio Giménez, Orlando Rojas, Marcelino Noutz y Cayo César Fretes.
** Para adentrarse en las intimidades de lo escrito y musicalizado, solo hay un camino: sumergirse en las páginas de este libro. Su autor tiene la certeza de que así como él disfrutó de la tarea que emprendió, los lectores también gozarán de los frutos que pone en sus manos.
EL AUTOR - Primavera joven, 2007
//
AHÁTARE PENDEHEGUI
VERSOS DE DESPEDIDA
** EMILIANO R. FERNÁNDEZ era un hombre hecho para los caminos, no para la quietud de un paraje ni mucho menos la calma de un hogar. Se quedaba, a veces, en un lugar; pero cuando sentía el aguijón de una llamada interior, no oponía resistencia.
** Entre 1939 y 1940 estaba en la compañía Itauguá Guasú, jurisdicción de Itauguá. Su compañero y amigo, guitarrero y cantor -también acarreador de caña dulce a la fábrica de los Vaesken en Guarambaré- LUCAS MEZA lo albergaba en su casa. No se quedaba, pero tampoco iba lejos. Estaba contento en la zona. Salía de serenata, escribía, no faltaban la bebida y tampoco las mujeres. Había sobre todo una que amaba en secreto y que tal vez le ataba los pies para no desatar sus alas de pájaro itinerante.
** Un día, sin embargo, se acabó para Emiliano el tiempo de sosiego. Su voz interior le susurró que los lejanos puertos del norte y los obrajes clamaban por su poesía, su guitarra y sus oficios múltiples para sobrevivir en los altos montes del Alto Paraguay.
** «Una mañana convocó a Lucas Meza y los suyos, sus vecinos y amigos. Se quería despedir de ellos a su estilo. No tenía cómo pagar por lo que le habían dado. Por eso escribió un poema en el que les decía que a pesar de estar contento y feliz con ellos, era la hora de partir. Fue así como les hizo escuchar los versos de AHÁTARE PENDEHEGUI. Al terminar de leerlos, con su firma, le entregó la copia al dueño de casa», cuenta el músico, poeta y compositor NÉSTOR DAMIÁN GIRETT.
** «Al final de su obra se refiere a una mujer a la que quiere desde lejos. Esa es FERNANDA AGUILERA, pariente de Lucas Meza, que vivía en la compañía Pirayú Yurú no lejos de Itauguá Guasú. A ella le escribió -y le llamaba así-, Che lucero ñemimby. En La página rota, también dedicada a ella, sin embargo, dice: “Adiós dulce Fernanda, soñada novia mía”. No es muy claro aquí», comenta el Premio Nacional de Música 2005.
** Girett, ya luego de salir del conjunto del dúo PÉREZ-PERALTA (RUFINO PÉREZ Y ABDÓN PERALTA), en 1972, llegó al domicilio de Lucas Meza. «Manolo Meza, el animador, fue el que me llevó junto a su tío», recuerda.
** «Kóa che ra'y ho'áta ne melodiápe. Amombe'úta ndéve la ijistória alguna vez ojekuaa haguã ha ani ho'a tesaráipe. Anínteke rekambia mba'eve (Esto va a quedar bien en tu melodía. Te voy a contar cómo nació, para que lo divulgues alguna vez y no se pierda en el olvido. Solo te pido que no le cambies nada)», le dijo Lucas Meza y le dio el original para que lo copiara.
** «Esa vez también me entregó las letras de SALUD CHE PARAJEKUE -que yo musicalicé- y otra que se llama LA PRIMERA NOCHE, que es el comienzo de DESENGAÑO, esa que dice “Fue a tu casa que una noche yo llegué por vez primera...”. Curiosamente, se conoce la segunda parte y no la primera. Todavía no divulgué esta canción», continúa Néstor.
** «Enseguida yo le puse la música a AHÁTARE PENDE HEGUI. La grabé en 1974 por primera vez. Hice otra versión, ya en el 2007, con tres notas más altas y quedó muy bien», concluye el compositor.
//
AHÁTARE PENDE HEGUI
Taguapy sapy'ami en la amable concurrencia
tañatóĩ la inteligencia en el dulce guaraní
pohejátama rupi ajeruréta ahakuévo
pehendumi oñe’ẽvo ko mbaraka che irũmi.
Entero mba'e mboyve ajerure con nobleza
perdón a vuestra alteza ha oime rire po'ofende
si opaichagua ko ñaime, ohecha ha ohendu’ỹva
iñarandu ha itavýva, ojavýnteva hape.
.
Ha upévarente ko che a'aprovecha este momento
y al par del instrumento posuplika ipahaite
anitei aha rire ojeiko py'a rasýpe
ndaipotáinte ko arapýpe oime royrõ che rehe.
Heta ára che rory akorre yvytu apýpe
mbaraka che jyva guýpe ahetũ pe nde yvoty
ndaikuaavái vy’a’ỹ, che arrivéñove pa’ũme
aikóntemi kunu’ûme ndahechávai tovasy.
.
Péro péina che vy'a bogue manóma iko’ẽvo
ha amo tenonderãvévo che renóima aha haguã
ha upévare ipaha che py amoĩvo tapépe
ajumi pende apytépe amoplinplin mbaraka.
Che po ipotĩ vera, ajuhaguéicha aha
ha hi’â che korãsõme pende járõ jahapa
che nahi’ãi poheja penendive avy'águi
testigo péina yvágui Ñandejára che recha.
.
Che korãsõ nahendái, oime ipype añandúva
ku kyséicha che kutúva, che jopi ha che kãrãi
avavénte ndoikuaái kirĩrĩháme asufríva
ku che ahayhu ñemimíva ahejátaha naimo’ãi.
Entérope pombyasy, pero oĩ che jopyvéva
che kambami ahayhuetéva, chéve guarã tupãsy
che Lucera Ñemimby che pyhare ohesapéva
nda’e mo’ãinte la héra, tove tapeikuaa’ỹ.
.
.
PATRIA QUERIDA
CANCIÓN DE ESPERANZA Y LIBERTAD

** Aún retumbaban en los oídos, como una memoria de la intolerancia entre paraguayos, los cañones del enfrentamiento entre los liberales sáko mbyky y sáko puku (1922-1923). Ya el coronel ADOLFO CHIRIFE había sido derrotado en KA'I PUENTE -hoy CORONEL BOGADO-, por el ejército al mando de JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA. En el ambiente asunceno aún había olor a pólvora.
** Allí, en ese clima de temor y esperanza, en el Colegio San José de nuestra capital, estaba a punto de nacer una canción que con los años se haría emblemática y acompañaría la lucha por la libertad de nuestro pueblo: PATRIA QUERIDA.
** El 12 de octubre de 1923 en la cancha del Club Olimpia -que era entonces parte del Parque Caballero-, se llevan a cabo los torneos y la exhibición gimnástica programados para celebrar la beatificación del padre MIGUEL GARICOITS, de la CONGREGACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS DE BETHARRAM, a la que pertenece el colegio San José.
** El programa desarrollado en aquella ocasión incluía, al final, la entonación del HIMNO DE LA RAZA. El padre CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS, en el libro sobre la historia del Colegio San José (1), cuenta que después de los juegos llegó la "sorpresa extraordinaria del Himno de la Raza, con la música de LA MADELÓN, la marcha célebre francesa de la primera guerra mundial".
** Acota el autor que el padre LORENZO BORDENAVE, director del colegio, reconoció el esfuerzo hecho por el también sacerdote MARCELINO NOUTZ -nacido en Bearn, Francia, el 7 de enero de 1892 y fallecido el 2 de marzo de 1962 en Asunción-, para adecuar la letra en español a la melodía francesa.
** "Se consiguió un acompañamiento de piano y el padre BORDENAVE había obtenido del ministro de guerra SCHENONE el concurso de la banda militar. El director de esta banda hizo la armonización. En la víspera (del acontecimiento) se realizó un ensayo general y todo quedó listo para el 12 con la letra al dorso del programa. Las voces de los 200 alumnos se elevaron así sostenidas por la banda militar", escribe el pa'i Alonso.
** Es obvio que Noutz llamó a su obra HIMNO DE LA RAZA porque su estreno se producía un 12 de octubre. Con el tiempo, como ocurrió con numerosas obras de nuestro cancionero popular, el tema fue rebautizado como PATRIA QUERIDA -el coro, que tiene mucha fuerza, comienza con esas palabras-, que es como se la conoce hoy.
** El coronel ARTURO BRAY que, curiosamente -mirando desde el presente, porque en el pasado no era tan raro-, une su condición de militar a la de brillante escritor, en sus memoria (2), da otra versión acerca del nacimiento de PATRIA QUERIDA.
** "Por aquellos años pedí a mi querido amigo, el ya nombrado padre Marcelino Noutz, que le pusiera en español a la conocida canción LA MADELÓN tan en boga en el ejército francés durante la primera guerra mundial. Accedió el P Noutz con todo gusto a mi pedido; en esa forma nació lo que hoy se entona en cuarteles y colegios, cuyas estrofas iniciales son: “Patria querida, somos tu esperanza...”. Fue cantada por vez primera por los soldados del batallón 5° de Infantería, cuyo mando ejercía yo en Puerto Sajonia el 27 de noviembre de 1924", sostiene Bray.
** Podríamos confiar en que fue el militar el que le pidió la letra en español. Sin embargo, el programa del Día de la Raza certifica acabadamente que su estreno fue el 12 de octubre de 1923 y no casi más de un año después.
** Ahora queda por saber qué es LA MADELÓN. "Era uno de los himnos de la Legión Francesa. La letra menciona a una cantinera que estaba en uno de los puestos de la Legión que, como se sabe, quedaba al norte de África. Los versos dicen -lo recuerdo porque lo escuchaba de niño en España donde se la dedicaban en la radio a los soldados españoles que estaban combatiendo en Marruecos- lo siguiente: Para gozar de un descanso en la pelea/ el militar siempre debe disponer de un cabaret/ donde beba y se divierta. Describe luego a una chica alegre -La Madelón-, simpática, a la que todos piden la mano pero ella se niega a darla porque está destinada a servir la bebida a los legionarios", indica el periodista ANTONIO CARMONA, español por nacimiento, paraguayo por adopción.
** Según el relato de SEBASTIÁN VILLAREJO, presidente de la Academia Literaria de los Exalumnos del Colegio San José, el padre PIERRE LABOUARDAT contó que cuando vino al Paraguay el presidente francés CHARLES DE GAULLE -en la década de 1960-, los estudiantes del San José le cantaron, frente al palco oficial donde también estaba el dictador ALFREDO STROESSNER, PATRIA QUERIDA. "De Gaulle no entendió los versos de Noutz, sólo recordó los de 'La Madelón que no son justamente para una parada o algo así. En los periódicos de Francia se contó la noticia: “Alumnos del Saint Joseph d' Assomption” cantaron al general De Gaulle la música de fiestas del ejército francés. Indignados los parientes de los curas franceses del colegio enviaron cartas recriminando por esa actitud", cuenta Villarejo.
(1) Alonso de las Heras, César: Historia del colegio San José, Los primeros 50 aòos, Torno I. Asunción, Junta de Exalumnos del Colegio San José, 1997.
(2) May, Arturo: Armas y letras, memorias, tomo l. Asunción, NAPA, 1981.

PATRIA QUERIDA
Robusto el cuerpo, la frente siempre erguida,
alegres, vamos en pos de tu pendón.
Y en tu loor, sube, patria tan querida,
de nuestro amor la más férvida canción.
.
Eres la tierra encantadora,
llena de luz y de placer,
donde gentil brilla la aurora,
donde sonríe todo ser.
Silente el cielo azul,
las selvas con su voz
alientan nuestras vidas
cual favor de Dios.
.
CORO
Patria querida, somos tu esperanza,
somos la flor del bello porvenir,
volverá tu antigua bienandanza
con su fama a relucir.
.
Y en los anales de tu noble historia
te lo juramos va nuestro valor
a escribir la página de gloria
del honor, del honor, del honor.
.
Si por desgracia el clarín de la batalla
nos llama algún día a cumplir un gran deber
serán allá nuestros pechos la muralla
que detendrán las afrentas a tu ser.
.
Libre serás, oh patria amada,
mientras tengamos el rubí
de nuestra sangre derramada
triunfante allá en Curupayty.
.
El lema de valor que siempre ha de seguir
la raza paraguaya es vencer o morir.
.
Letra: Padre Marcelino Noutz
Música: La Madelón
.

ÍNDICE
Prólogo: UNA AVENTURA CAUTIVANTE por MARIO R. ÁLVAREZ
.
· Ahátare pende hegui / Versos de despedida
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Néstor Damián Girett
· Ahayhu nde pukavy / Una musa de apenas dos años
Letra y música: Miguel Gómez
· A Juliana / Amor de poeta y músico
Letra: Darío Gómez Serrato / Música: Félix Pérez Cardozo
· Alfonso Loma / Claves para una interpretación diferente
Se atribuye autoría a Pedro Godoy Ortellado
· Al regresar / Retorno al pie de la ventana
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Félix Pérez Cardozo
· A mi dulce Esther / A la sombra de la nostalgia
Letra: Gumersindo Ayala Aquino / Música: Ireneo Ojeda Aquino
· Canción de los ojos profundos / Alma con luz de amanecer
Letra y música: Augusto Roa Bastos
· Canto a diciembre / Una pintura de la Navidad
Letra: Ignacio Barreto / Música: Juan Carlos Oviedo
· Che képe guare / Una farra con los santos
Letra y música: Emiliano R. Fernández
· Che reñoihague Escobar / El pedido de un cantor
Letra: Gabriel Chaparro Vega / Música: Antonio Centurión Vega-Justo Darío (Tito) Ferreira
· Diosa blanca / Declaración de amor con los ojos
Letra y música: Pablo Barrios
· El mar juega en la arena / La voz relajante del agua
Composición del arpista: Rodolfo Ortiz
· El vagabundo / Una autobiografía en cuerdas de arpa
Composición del arpista: Ismael Ledesma
· En serenata / Reclamo de amor
Letra: Hérib Cuenca Riveros / Música: Herminio Giménez
· Ensueño de claro lunar / Amor desde el silencio
Letra: Cirilo R. Zayas / Música: Gerardo Arroyo
· Guyrami ñe’ẽasy / Una tristeza compartida
Letra y música: Eligio Mujica
· Itakoreña / La sirena del Paranami
Letra y música: Ferminiano Ozuna Valenzuela
· Jasymi porã / El recuerdo es una luna amarilla
Letra: Raimundo Mañotti / Música: Ramón Velázquez
· Joayhukue ratĩ / Una melodía huérfana
Letra y música (Joayhukue ratĩ): Atanasio Galeano
Letra (Mborayhu rape): Rudi Torga / Música: Alejandro Cubilla
· Kotymi (1) / Yataity en la vida de Félix Pérez Cardozo
Composición: Félix Pérez Cardozo
· Kotymi (2) / El amor de un "preso sambuku"
Composición: Félix Pérez Cardozo
· Ko’ẽju rekávo / El sueño de la libertad
Letra: Girala Yambay / Música: Herminio Giménez
· La chuchi / Pintura verbal de una "mandaparte"
Letra y música: Maneco Galeano
· La página rota / Desde la ausencia
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Gabino Espínola
· Lejos de mi Asunción / Desde las orillas de la nostalgia
Letra: Carlos Gómez / Música: Miguel Riveros
· María de Nadie / Una mujer traída por el río
Letra: Melanio Alvarenga / Música: Javier Vargas
· Mi estrellita blanca / Amor de marinero
Letra: Carlos Miguel Jiménez / Música: Agustín Barboza
· Mi rosa temprana / El amor en todo su esplendor
Letra y música: Gregorio Pérez Burgos
· Misiones ñu / El alba como esperanza
Letra: Alberto Ríos Báez / Música: José del Rosario Diarte
· Ndareíri oje'e / Amor desde el fuego de la piel
Letra: Rudi Torga / Música: Maneco Galeano
· Nde ára jarohory / Serenata para una madre
Letra: Julián Bobadilla / Música: Gerardo Arroyo
· Panambi hũ / Una mariposa fraterna
Letra y música: Oscar Nelson Carín Safuán
· Pancha Garmendia / Consumida por el fuego de la guerra
Letra: Narciso R. Colmán / Música: Autor anónimo
· Paraguaýpe / Tristeza derramada en palabras
Letra: Manuel Ortiz Guerrero / Música: José Asunción Flores
· Patria querida / Canción de esperanza y libertad
Letra: Padre Marcelino Noutz / Música: La Madelón
· Potrero Jardín / Un terruño inolvidable
Letra: José Domingo Portillo / Música: Emilio Bobadilla Cáceres
· Primaveras I, II, III y IV / Una estación en cuatro versiones
Letra (Primaveras I): Emiliano R. Fernández / Música: Néstor Damián Girett
Letra (Primaveras II): Emiliano R. Fernández / Música: Félix Pérez Cardozo
Letra (Primaveras III): Emiliano R. Fernández / Música: Mauricio Medina
Letra (Primaveras IV): Emiliano R. Fernández / Música: Félix Rodríguez
· Purahéi paha / El último canto de dos combatientes
Letra: Víctor Montórfano / Música: José Asunción Flores
· Pyhare amangýpe / Las voces de una noche de lluvia
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Félix Pérez Cardozo
· Pyta jeka / El talón de la pobreza
Letra y música: Cayo César Fretes
· Rohejáta Teresita / Adiós al clavel rosarino
Letra y música: Néstor Damián Girett
· Rosa blanca / Entre un jardín y una mujer
Letra: Juan Alberto Hermosilla / Música: Tomás Benítez Valdez
· Siempre te espero / La ausencia, esa forma de la eternidad
Letra: Heriberto Robles / Música: Ireneo Ojeda Aquino
· Si se calla el cantor / Un arma contra el silencio
Letra y música: Horacio Guarany
· Sulky de San Juan / Con el sueño de una patria libre
Letra y música: Orlando Rojas
· Tape po’a’ỹ / El camino de la pobreza
Letra y música: Aníbal Lugo
· Tujami / El poder de la imaginación
Letra: Emiliano R. Fernández / Música: Andrés Cuenca Saldívar
· Un vals para Teresa
/ Un canto a la vida desde el dolor
Composición de: Juan Cancio Barreto
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viernes, 7 de mayo de 2010

CARLOS MIGUEL JIMÉNEZ - MI ESTRELLITA BLANCA (AMOR DE MARINERO) / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ


MI ESTRELLITA BLANCA
AMOR DE MARINERO
Letra: CARLOS MIGUEL JIMÉNEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

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Aquel marinero paraguayo de ojos tristes vagaba entre las sombras del puerto de Buenos Aires. Se sentaba a veces en el muelle y su pensamiento volaba hasta Asunción, donde había dejado una novia. Antes de partir, se habían jurado amor eterno y casamiento al regreso del hombre que hizo del río su destino en la vida.
Era a comienzos de la década de 1930. El gobierno paraguayo, que veía en el horizonte próximo la inevitable tormenta de la guerra con Bolivia, había enviado a la capital argentina una cañonera para su reparación. Era urgente que estuviese a punto para cuando la mecha del combate en el Chaco se encendiese. Uno de los integrantes de la tripulación era ese joven que, por momentos, parecía un enajenado.
Recordaba los aromas de su patria, pero se detenía en uno solo, recobrado en la memoria: el de su amada.
YVERÁ, la viuda de AGUSTÍN BARBOZA, recuerda que su ya desaparecido marido le contaba la historia de un muchacho que soñaba, ansioso con el retorno. Al principio, la ausencia iba a ser sólo de 30 días. Después se cumplieron dos meses. Y tres. Llegó a seis. El marinero sabía, entonces, cuánto duraba la eternidad.
Una mañana gris, recibió una carta de Asunción. Su novia le decía que el mes se había hecho muy largo y que, seguramente, las porteñas eran la causa de lo que supuso era ya el olvido. Dado el silencio, le comunicaba que la palabra empeñada quedaba sin efecto. Alguien le leyó la misiva al marinero que, al principio, disfrazó sus lágrimas mirando a lo lejos y jugando, nervioso, con las manos. Después ya no pudo y estalló:
- Ha mba’emi piko ajapóta (Y qué voy a hacer).
Sus compañeros, al verlo desconsolado, le dijeron que la solución era escribirle una carta de amor diciéndole que su cariño permanecía intacto. Sí, pero ¿quién tendría el mágico don de la palabra que la convenciera de que el retraso no era por culpa de él y de que en la distancia su ternura se había multiplicado?
-Ápengo heta músico paraguayo omba’apo. Ha’ekuéra oimemanteva’erã oikuaa la carta apoharã (Aquí trabajan varios músicos paraguayos. Ellos sin falta han de saber quién puede escribir esa carta imprescindible)-, le dijo uno de ellos, aludiendo a los estibadores del muelle bonaerense.
Preguntando aquí y yendo más allá, les dijo que el poeta CARLOS MIGUEL JIMÉNEZ era el indicado para redactar el escrito que debía conmover a la destinataria. El marinero llegó hasta el pilarense, le mostró la carta de su novia y le pidió que le respondiera.
- Jajapóta ndéve peteĩ iporãvéva. Jascrivíta chupe peteĩ poesía. Mba’éicha piko héra ha’e (Te haremos algo mejor que una carta: le escribiremos una poesía. ¿Cómo se llama ella ?)
- Deidamia-, replicó el marinero.
Pronto la poesía estuvo terminada. AGUSTÍN BARBOZA le puso la música a MI ESTRELLITA BLANCA. El marino, cuando tuvo en sus manos el poema le envió, con la promesa de que una vez que volviese lo escucharía en una serenata.
Al poco tiempo, ya reparada la cañonera, el marinero volvió. Nadie supo dar detalles de lo que ocurrió entonces. Sólo se tuvo noticia de que el marinero y su "trigueña hermosa" se casaron. Lo demás ya son detalles sin importancia. La poesía y la música habían obrado el milagro.

MI ESTRELLITA BLANCA
Blanca estrellita del jazminero de mi terruño flor
de mi patria que eres el alma de mi corazón
viendo tu imagen bajo la lumbre del astro rubio
se enorgullece en su primavera nuestra Asunción.

Y cuando duerme nuestra ciudad comunera y bella
sobre la margen de nuestro río dulce y azul
desde la cumbre de nuestra noche llora la estrella
palideciendo al ver que abajo reina tu luz.

Trigueña hermosa de mi recuerdo, de mi esperanza
Deidamia mía en cada verso va para ti
hondo suspiro exhalo triste en la añoranza
sobre las alas del viento en busca de mi jazmín.

Privilegiada joya asuncena joya de mis amores
aunque distante como una aurora surge ante ti
tu faz de virgen engalanada con nuestras flores
y oigo llamarme tu almibarada voz guarani.

Sueño y milagro de este cariño y este desvelo
dice a mi vida que tu promesa florecerá
y rutilante como el lucero de nuestro cielo
tu ser divino de paraguaya me alumbrará.
Letra: Carlos Miguel Jiménez
Música: Agustín Barboza
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Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII
HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
Autor y ©:
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa:
CALO
Diseño de tapa: Isaac Duré Giménez
Editora Litocolor S.R.L.
Asunción-Paraguay 2007
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MANECO GALEANO - LA CHUCHI (PINTURA VERBAL DE UNA «MANDAPARTE») / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ

LA CHUCHI
PINTURA VERBAL DE UNA «MANDAPARTE»
Letra y música: MANECO GALEANO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
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Para retratar personajes a través de su poesía y su música, MANECO GALEANO -en realidad, FÉLIX ROBERTO GALEANO MIERES, nacido en Puerto Pinasco, Alto Paraguay, el 13 de mayo de 1945 y fallecido en Asunción a los 35 años, el 9 de diciembre de 1980- tenía un talento peculiar.
Sus escasas aunque rotundas pinceladas de arquetipos -modelos- sociales dejaron grabadas las pinturas de gente con rasgos notoriamente. resaltantes. En EL EJECUTIVO delinea el perfil del tekorei (haragán) que se manda la parte rodeándose de varios elementos que conforman un lenguaje para leer su «importancia» ciudadana.
Aunque también tiene -en la arista satírica de su creación- TOMÁS TÉ CANASTA y el kilométrico título de LOS PROBLEMAS QUE ACARREA UN TELEVISOR EN LA CASA DE UN HOMBRE COMO YO, su pieza de mayor arrastre popular es LA CHUCHI.
«El recurso genial que encontró Maneco para darle fuerza y convicción a su poesía satírica fue la técnica de la inversión retórica, en la que ya era un maestro. Al criticar a la joven burguesa o 'chuchi', que disfruta del Té Canasta, o al 'ejecutivo' que puede ser su novio, el poeta traza su descripción o lanza sus imprecaciones desde el punto de vista del observador popular», sostiene JUAN MANUEL MARCOS -su coautor en ¡INDEPENDENCIA O MUERTE! en un estudio sobre la obra de MANECO GALEANO que introduce el libro «MANECO GALEANO. DESPERTAR - ANTOLOGÍA» (editado en 1995 al cumplirse los 15 años de su fallecimiento).
Lo que busca la sátira es censurar o ridiculizar -o censurar ridiculizando, o ridiculizar censurando según se dé el caso-, a determinados tipos humanos que circulan por las calles de la vida y portan vicios sobresalientes. Las anti-virtudes los convierten en protagonistas de la escritura de quienes, al fin de cuentas, únicamente ponen en palabras los aspectos más difundidos de la forma en que son vistos por los demás mortales.
Lo que el cantautor hizo en LA CHUCHI es elegir a una mujer de la «alta sociedad» para hacerla blanco de sus mortíferos dardos. Para comenzar, el autor aclara que no pertenece a la «clase social» de ella. Guarda distancia de entrada. En un pasaje dice que los apellidos de ella son tan largos -como «corresponde» a los de su categoría- y que él es «descendiente del cacique Lambaré». O sea, de sangre indígena.
Lo que hace luego es recorrer el comportamiento cotidiano de su «fotografiada»: toma la bici(cleta); se va al club Cente(nario) donde concurren las aristocracias de los abolengos y el dinero; viste «organcí» - un tipo de tela-; bebe «whisky importado», no «Arí(stócrata) -marca de caña paraguaya, una especie de «whisky» en relación a otras bebidas de la misma familia-; tiene un «idioma entrecortado», es «mandaparte que no tiene contraparte»; se empolva «el cuerpo entero» y «usa ropa llena de agujero».
El amor entre ellos -la «chuchi» y él, autor-, va por rumbos diferentes. Sin muchas vueltas, en la primera estrofa, ya le echa en cara que ella le engaña con otro. Y, más adelante, que sale de noche «con algún churro que tiene coche». Para no quedarse atrás, él decide irse con «Pancracia Pérez», que es, apenas, «la hija del viejo Pérez», sin ningún título nobiliario.
¿Quién habrá sido aquella «chuchi»?. ¿Eran todas las que con creces merecerían estar enmarcadas en ese apelativo, o era alguien, con identidad inconfundible?. «No era una alusión particular a nadie, aunque en son de broma decía que era su esposa, Cristina Barrail»,
afirma el hermano de Moneco, JOSÉ ANTONIO GALEANO, indicando que LA CHUCHI fue compuesta a fines de la década de 1960.
La composición se hizo popular. Los intérpretes le agregan o quitan pedazos -o vocablos- según su peor saber y entender. Anda suelta, aunque no perdida. Sigue vigente -una serie de televisión daba plena fe de ello- porque, con nuevos maquillajes y atuendos, la «chuchi» sigue siendo la misma que retratara el pintor de brocha verbal MANECO GALEANO.

LA CHUCHI
Si ya te voy conociendo ingrata
de mis ensueños,
vos decís que soy tu dueño
y con otro me engañás.
Será porque yo no soy
de tu igual clase social
y al Centenario no puedo
no puedo irme a bañar.

Tomás la bici, te vas al Cente
y por la noche te vas a SanBer.
Dormís de día, salís de noche
con algún churro que tiene coche.

A un trapo color rosado
vos le llamás organcí,
tomás whisky importado
en vez de tomar Arí.

Tu apellido son tan largo
que yo te digo ¡nambré!.
Yo niko soy descendiente
del cacique Lambaré.

A una vieja bicicleta
en tu idioma entrecortado
en vez de darle su nombre
solo bici le llamás.

Y en tu afán de mandaparte
que no tiene contraparte
te empolvás el cuerpo entero
y alguna otra cosa más.

Por eso voy a dejarte
para irme con Pancracia
si yo para mi desgracia
pude un día conocerte.

Hoy reniego de tal suerte,
me voy con Pancracia Pérez,
la hija del viejo Pérez,
quedate vos con tu Cente.

Tus anteojos y tus ruleros,
tu ropa llena de agujero,
me diste el nombre de «cuchi, cuchi»
ne añamemby reiko eñembochuchi.
Letra y música: Maneco Galeano
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HISTORIAS DE CANCIONES
POPULARES PARAGUAYAS
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa: CALO
Diseño de tapa: Isaac Duré Giménez
Editora Litocolor S.R.L.
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jueves, 6 de mayo de 2010

HERIB CUENCA RIVEROS - EN SERENATA (RECLAMO DE AMOR) / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ


EN SERENATA
RECLAMO DE AMOR
Letra: HERIB CUENCA RIVEROS
(Enlace a datos biográficos y obras
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La rebeldía fue el signo de su vida. No se conformó con el orden establecido y, a su modo, peleó a brazo partido para transformar una realidad socio-política donde el reparto de la riqueza y las oportunidades fuera más equitativo.
Su actitud de enfrentamiento a las autoridades le acarreó no pocos inconvenientes. Los poderosos no toleran por mucho tiempo a los que disparan contra sus intereses. Las persecuciones se tradujeron en dolorosos exilios.
Pese a las adversidades, en todo momento, HERIB (HERIBERTO) CUENCA RIVEROS -nacido en el barrio capitalino de Lomas Valentinas, conocido como Chacarita, hoy Ricardo Brugada, el 16 de marzo de 1900 y fallecido en Asunción el 4 de julio de 1988- fue siempre un poeta sensible a los requerimientos de su tiempo.
Combatiente en las fuerzas derrotadas del coronel ADOLFO CHIRIFE (guerra civil de 1922/23 entre saco puku y saco mbyky, facciones liberales), fue deportado a Clorinda tras la masacre de estudiantes ocurrida el 23 de octubre de 1931.
Tras el asesinato del teniente Adolfo Rojas Silva en el Chaco, había fundado una asociación para reclamar a Bolivia -a través del Gobierno-, la devolución de los restos del militar. Por eso, cuando estalló la guerra, fue el primero en presentarse.
“Se alistó en el Regimiento de Caballería N°. 7 “San Martín” y fue jefe del grupo de ametralladora pesada en cuyo manejo se adiestrara durante su servicio militar en la guarnición de Villa Hayes y donde fuera destinado a raíz de su actuación en la huelga estudiantil de 1918”, relata CANCIO GIMÉNEZ (1) aludiendo, en la última parte, al tiempo en que estudiaba en el Colegio Nacional de la Capital.
En el frente, su amor a la palabra siguió incólume. Sus obras poéticas -MADRINA DE GUERRA, LA TROVA DEL SOLDADO y otras- y su participación como redactor en el periódico «EL AMETRALLADOR» corroboran esa afirmación.
Antes de acudir al infierno de sangre y fuego, Herib tuvo un activo protagonismo en la vida cultural paraguaya. «Papá era maestro de escuela, incansable y combativo. Sus amigos eran EMILIANO R. FERNÁNDEZ, quien lo llamó “POETA ESTERO GUYRAŨ CHORE”; DARÍO GÓMEZ SERRATO, NARCISO R. COLMÁN, JOSÉ ASUNCIÓN FLORES y HERMINIO GIMÉNEZ, entre otros», recuerda su hijo FELIPE CUENCA RIVEROS BENÍTEZ, profesor de boxeo.
«Muchos de sus versos cuentan con música. EN SERENATA, por ejemplo, tiene melodía de HERMINIO GIMÉNEZ. Seguramente le escribió, en castellano y guarani, a una novia de entonces. Es una polca canción cuyo original, que rescaté de Autores Paraguayos Asociados, APA, está fechado en junio de 1931. Fue poco antes de ser echado del país por primera vez», continúa relatando Felipe.
«El maestro Flores le puso ritmo de guarania, en diciembre de 1927, a otra letra suya. Se llama IPOTÝNE NDÉVE GUÃRÃ, dedicada a una tal BERNARDITA, sin más datos. Como los dos eran chacariteños, se apreciaban mucho. Con ROGELIO CUBILLA, el padre del músico y compositor ALEJANDRO CUBILLA, compuso CANILLITA y ÑANDE RUVICHA. RESURRECCIÓN es con música de LUIS CAÑETE».
Leal a su inconformismo, en 1947, sufrió otra derrota. Y otro exilio. Esta vez más largo, hasta 1963, en Buenos Aires.
«Escribía siempre. Donde iba, estaba sobre el papel. En su haber posee varias obras poéticas publicadas. Fue periodista y también dramaturgo. Algunas de sus creaciones para las tablas son MBORIAHU MEMBY, ÑANDE YPYKUE, LADRILLO SOBRE LADRILLO, GUAĨGUĨ HA VITRÓLA y CHE TROMPO», concluye FELIPE CUENCA RIVEROS BENÍTEZ.
(1) GIMÉNEZ, CANCIO. Escritores y músicos de la época de la Guerra del Chaco (Tomo I). Asunción, Ediciones Intento, 1987. Pág. 38

EN SERENATA
Florcita del ensueño, mi musa inspiradora
ajúvo ne rendápe tupãsy romomorã
cantar quiero en tu reja. ¡Oh niña seductora!
apurahéita ndéve ko che mba’e pota.

Bendita eres niña en tu lecho perfumado
rekévanga reína nde tupãsy memby
tu alma, blanco lirio, ni el céfiro ha besado
ha che un triste bardo upéva arohory.

Quisiera que mis versos penetren en tu alcoba
ymáma anga aikóva ne mborayhu reka
por ti mi corazón constantemente llora
ha nde, ne ahẽ guãiguĩ, ne korasõ ita.

Ay niña, me quema tu mirada pudorosa
pe nde resa jajáipe ymáma che mboypi
te pido arrodillado, sé niña bondadosa
ko nde rayhuhamíme ani rembosufri.

Descubro en tu pecho dos guindas existentes
ha upévare hi’nte mitãicha akambu
tal vez llegue la hora que presto y arrogante
ajúvo nde retépe añotỹ che mborayhu.
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Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII
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POPULARES PARAGUAYAS
Autor y ©:
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
Edición del autor y Julián Navarro Vera
Dibujo de tapa:
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miércoles, 5 de mayo de 2010

AUGUSTO ROA BASTOS - CANCIÓN DE LOS OJOS PROFUNDOS (ALMA CON LUZ DE AMANECER) / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor: MARIO R. ÁLVAREZ

CANCIÓN DE LOS OJOS PROFUNDOS
ALMA CON LUZ DE AMANECER
Letra y música:
AUGUSTO ROA BASTOS
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Cuando AUGUSTO ROA BASTOS -nacido en Asunción el 13 de junio de 1917 y fallecido en esta misma ciudad el 26 de abril de 2005-, le escuchó por primera vez cantar a VICKY (MARÍA VIRGINIA) CODAS quedó fascinado. La cálida voz de la artista invidente penetró hasta lo más profundo de su corazón.
«Tengo que escribirle una letra y componerle una canción», fue la inmediata decisión que tomó según le confesó el autor de YO EL SUPREMO a su amiga, la cantante LEA RODAS cuando terminó aquella velada donde la joven había cantado acompañada por JORGE LOBITO MARTÍNEZ.
En realidad, para quien ganara el Premio Cervantes de Literatura en 1989, el universo al que pensaba sumergirse no era nuevo. «En aquellos tiempos era traductor de canciones en una editorial de música, y dormía allí mismo, en su sótano, entre la impresora de rotaprint y la guillotina, donde tuve como jergón las partituras empaquetadas de Vanidad, el bolero de moda de aquel entonces», cuenta el propio novelista en el libro AUGUSTO ROA BASTOS, de RUBÉN BAREIRO SAGUIER (Trilce, Montevideo, 1989). Se refiere a uno de los empleos que tuvo en Buenos Aires. Fue en ese sótano que, de manera febril, casi alucinada, escribió los cuentos de EL TRUENO ENTRE LAS HOJAS. Le echaron del empleo, pero salió ganando lejos porque del agujero sacaba consigo los originales de su primer libro de relatos.
Por otro lado -siempre en tren de ratificar que la experiencia musical no le era desconocida- escribió con el título de ARRIBEÑO la versión castellana de ARRIBEÑO RESAY, guarania del maestro JOSÉ ASUNCIÓN FLORES. Y trabajó con varios coautores que le pusieron melodía a sus versos. Como ejemplo baste citar a AGUSTÍN BARBOZA. Con él comparte la autoría de DULCE TIERRA MÍA, AMO A MI PATRIA, SUEÑO Y REALIDAD, BRACERO GOLONDRINA y MUCHACHA DORADA.
Tras esta digresión -que es pertinente-, retornamos al cauce de la historia inicial.
«Augusto era mi amigo y me permitió tener la dicha de ser testigo del nacimiento de una obra con letra y música de suya. A Vicky le escuchó cantar en su departamento. Le conmovieron su delicado timbre y la ausencia de luz en sus ojos. De ahí sacó la determinación de componer algo para ella. Cuando volvimos a su apartamento, a la entrada, con su pequeña voz, ya estaba tarareando la melodía a la que luego le pondría los versos con el título de CANCIÓN DE LOS OJOS PROFUNDOS. Esto ocurría en 1997 en Asunción», recuerda Lea.
«Unos días después volví a la casa de Roa Bastos en compañía del músico y compositor ANSELMO LÓPEZ. Le presenté y quedó encantado con él. Ya Augusto tenía terminada la letra y, con su música, le cantó suavemente a Anselmo, quien, con la guitarra, fue reproduciendo lo que escuchaba. Cantaron a dúo y la grabaron en forma casera. Después nos fuimos a lo de VICKY CODAS, le llevamos una serenata en vivo y Augusto le entregó lo que le había escrito», continúa relatando Lea.
Para Vicky, el hecho de que el mayor escritor paraguayo le dedicara una canción fue algo inmenso, imposible de atrapar con palabras de mortal. «Vino a mi casa, me escuchó cantar con Lobito. Después, para sorpresa mía, me llamó a casa y se fue para cantarme y darme la letra. Fue una emoción muy grande porque no me esperaba para nada ese gesto suyo. Me contó que llegó a su casa con la inspiración a cuestas», rememora la destinataria de la canción.
«Un tiempo después cumplió 80 años y se le hizo un homenaje si mal no recuerdo en el Centro Paraguayo-Japonés. Allí canté, con Lobito, lo que él había hecho para mí. Lastimosamente todo lo que tengo de aquel momento es una grabación casera que una amiga mía hizo», sigue recordando.
«Lo que viene a mi memoria es que una vez Roa Bastos dio una conferencia magistral en la Academia Militar. Allí Anselmo, Vicky y yo cantamos esa hermosa canción», cuenta, en tanto, Lea Rodas a modo de epílogo de su testimonio.

CANCIÓN DE LOS OJOS PROFUNDOS
Hija soy de la noche profunda,
nieta ardiente de su oscuridad,
luz de estrellas mi frente circunda
y pone en mi voz la suave canción de mi soledad.

Hija soy de la noche profunda,
mi alma es una luz de amanecer
yo canto al amor que la vida inunda
y tiene en sus ojos puros la luz del mirar de Dios.

Amor, amor, amor, amor, amor:
la luz del mirar de Dios.
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Letra y música: Augusto Roa Bastos
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GUMERSINDO AYALA AQUINO - A MI DULCE ESTHER (A LA SOMBRA DE LA NOSTALGIA) / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ


A MI DULCE ESTHER
A LA SOMBRA DE LA NOSTALGIA
Letra: GUMERSINDO AYALA AQUINO
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El poeta y músico GUMERSINDO AYALA AQUINO -nacido en Villarrica el 13 de enero de 1910-, en su largo itinerario de artista, se había encontrado con la obra de OMAR KAYAM, poeta persa del vino, el placer, las mujeres y, en suma, de la vida.
Tanto le había encantado su producción poética que la tradujo al guarani. Su versión en la lengua nativa no pudo ser publicada en nuestro país. Se fue entonces, a fines de 1962, a San Pablo -Brasil-donde tenía más posibilidades de ver en letras impresas su cuidadosa versión.
A esa altura, Gumercindo era una figura indiscutida de la música y la poesía populares. Su trayectoria internacional se había fortalecido al lado del maestro José Asunción Flores, en Buenos Aires. Formó parte de su ORQUESTA ORTIZ GUERRERO durante muchos aòos. Con el TRÍO «LOS GUAIREÑOS» y «LOS GUAIREÑOS» simplemente, después, actuó y grabó en Buenos Aires, recorriendo luego buena parte de la América de habla hispana.
La ciudad de San Cristóbal, del Estado Táchira, de Venezuela lo tuvo como docente en su Escuela Superior de Música.
La nostalgia -ese fantasma que persigue a quienes llevan su tierra solo en la memoria-, lo trajo de nuevo a orillas del Paraguay. Quería estar cerca de la fuente de cuanto lo inspiraba en lejanos territorios.
«Gumersindo se llama. Estro, melena y poncho; cobrizo o aceitunado, tez definidora de una estirpe», dice de él el que fuera cónsul paraguayo en Barcelona, España, LUIS MESQUITA CHAVARRI. Al retratarlo, agrega que era tranquilo, sereno, dueño de sí mismo, con «modales suaves, maneras de hombre experimentado». Así era el autor de los versos de VILLARRICA y AIKOSÉNTE.
Ya dueño de una historia personal de logros que nadie le podía disputar es que llegó a San Pablo con sus originales bajo el brazo. Lo que parecía que iba a ser rápido, sin embargo, se fue extendiendo. Un mes reclamaba otro y así el tiempo se iba deshojando en el calendario.
En Asunción se había quedado su novia primero y su esposa después, GEORGINA ESTHER LÓPEZ. Le entristecía estar atado a aquella populosa urbe brasileña sin poder vivir cerca de la docente que se había adueñado de su cariño. En esa atmósfera de ausencia es que escribe A MI DULCE ESTHER. Su voz más alta, de mayor calibre estético, es en guarani. Esta vez, sin embargo, opta por el español para expresar su sentimiento.
«Cuando yo me voy junto a él, ya tenía gran parte de esa obra que después IRENEO OJEDA AQUINO iba a convertir en guarania. De esa manera me expresaba su amor y manifestaba su deseo de estar a mi lado», recuerda doña Esther, quien vive en Asunción con uno de los tres hijos que tuvo con el creador popular.
«En San Pablo nos encontrábamos con frecuencia. Un día, conversando, me dijo que tenía algunos versos a los que quería que le pusiera música. Le contesté que no había inconvenientes. Así fue que puso en mis manos A MI DULCE ESTHER y otras obras para musicalizarse», cuenta, a su vez, IRENEO OJEDA AQUINO, quien, entre 1950 y 1964, con su conjunto, estuvo radicado en San Pablo.
El poemario, finalmente, salió editado y Gumersindo pudo regresar al Paraguay. Ya casado con Esther, tuvieron tres hijos. Ella lo sigue recordando como si aquel 29 de febrero de 1972, en Asunción, no hubiese emprendido el único viaje de la vida sin retorno posible. «Era así como lo retrataba MESQUITA CHAVARRI, que lo conocía muy bien», ratifica.

A MI DULCE ESTHER
Oh dulce morena de la patria amada
de la regia estirpe, raza guarani,
que tejes bondades de paso en la vida
y eres tan fina ... como el ñanduti.
Sin ti, mi morena, no habría canto
melodía alguna ni versos ni amor
tú eres la musa, belleza y encanto
y tu gracia pura es mi inspiración.

Si al día gesta la noche...
el día tiene su sol
la brisa ... su armonía
y trino el ruiseñor
y tú, mi amada buena,
de mi pradera la flor,
la dulce y grata morena...
que alientas mi amor.

Oh dulce morena, amable y sencilla
eres de mi valle beldad y esplendor,
heroína eterna, mujer sin mancilla,
de pureza rara ... emblema de amor.

Tú eres la dueña de mi serenata
que en tu ventana canta sin cesar
y entre las mujeres la morena grata
que alientas mi alma y me hace soñar.
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Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII
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MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
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DARÍO GÓMEZ SERRATO - A JULIANA (AMOR DE POETA Y MÚSICO) / Fuente: LAS VOCES DE LA MEMORIA - TOMO VII - Autor y ©: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ


A JULIANA
AMOR DE POETA Y MÚSICO
Letra: DARÍO GÓMEZ SERRATO
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Tuvo que haberla visto pasar alguna vez sobre su burro de churera, frutera y verdulera. Le habrá conmovido su mirada, acaso le cautivó algún gesto de aquella mujer de pueblo que todos los días partía del barrio Trinidad para llegar hasta el Mercado Guasu, en pleno centro de Asunción.
A esta altura es ya imposible conocer el momento en que intercambiaron las primeras palabras ni en qué instante arribó el primer beso de un romance que ninguno de los dos podía ya negar. Lo cierto es que DARÍO GÓMEZ SERRATO, poeta y músico -solo por nombrar dos de sus oficios más connotados de aquel entonces-, integrante de la Banda de Policía junto a JOSÉ ASUNCIÓN FLORES, FÉLIX FERNÁNDEZ, ANICETO VERA IBARROLA y otros, quedó prendado de aquella sacrificada joven que no le daba la espalda a la cotidiana lucha para sobrevivir trabajando con dignidad.
"Aquella joven se llamaba JULIANA CAÑETE. La habrá conocido alrededor de 1925. Cuando eso papá estaba en la Banda de Policía, tocaba el pistón y otros instrumentos. Ya escribía versos y eran sus amigos los grandes de la música y de la poesía de aquella época", cuenta RAMIRO NABUCO GÓMEZ SERRATO, heredero de la vena poética de su padre y conocedor profundo de la vida y la obra del que había nacido en Trinidad el 18 de enero de 1900, falleciendo el 13 de diciembre de 1985 en ese mismo barrio.
"Papá era un hombre muy serio. Me trataba de Ud. y conversábamos. Yo le hacía aquellas preguntas que los demás no se atrevían a formularle. Discutía, incluso, con él cuando su obra o su postura con respecto a algunas cosas me impulsaban a tomar esa actitud. Me contaba muchas cosas", recuerda el poeta, recitador, locutor, actor y docente que es Nabuco.
"A pesar de compartir conmigo sus intimidades, nunca me habló de Juliana, a quien le escribió una letra de la polka a la que FÉLIX PÉREZ CARDOZO le puso música. En el 2004, estando yo ante el micrófono en Radio Nacional, me llamó un muchacho que dijo ser mi sobrino. Y me contó que su mamá, llamada SUSANA MARÍA -aún viva, 80 años- es mi hermana, hija de JULIANA CAÑETE. Fui a conocerla. Tuvimos un encuentro muy emotivo. Ella también lleva el apellido GÓMEZ SERRATO, así como otros 29 más según me había contado papá. El mismo me confesó que 7 son los no reconocidos, completando en total 37 hijos", continúa.
"Susana me dijo que su madre recordaba que papá le alquiló una pieza en Trinidad y vivieron juntos un tiempo. En aquella época de felicidad escribió A JULIANA, en español. En 1926 nació mi hermana. La abuela de la criatura vino y le sermoneó diciéndole 'péa niko poeta ha músico voi, nemomemby heta reiva’erã ha opoi ndehegui (Ese es poeta y músico; te va a dar muchos hijos y te va a abandonar). De a poco le entró en la cabeza lo que le dijo su madre y le dejó a su compañero. Papá se puso furioso al percatarse de lo que había ocurrido. Ella se fue a Clorinda, se casó con un argentino y ya no tuvo otros hijos. Murió a los 30 años cuando Susana tenía 11 años", termina de narrar Nabuco.

A JULIANA
Todo es belleza, todo es dulzura
casto perfume lo que está en ti;
tus ojos cielos, tus labios mieles
y tus cabellos, un rosedal.

Tras tus corpiños cuando caminas
apenas tiembla tu seno en flor,
a quien te mira lo dejas triste
también temblando su corazón.

Y donde pisas, Juliana mía,
se queda el suelo blanco de sal
en tanto el viento te va robando
tibios perfumes de resedá.

Y esos tus ojos tiernos y dulces
como la fruta del guaviju
también le roban su luz y brillo
a las estrellas del cielo azul.

Y con tus ojos y con tus besos
quisiera lejos ir a vivir
donde se goza de los arrullos,
de las palomas y el jeruti.

Y a la capuera buena y florida
me iré contento a trabajar
mientras tú juntas las margaritas
en los refalsos del delantal.

Y ya muy tarde cuando comienzas
tus ñandutíes a entretejer
versos tan lindos y no como éstos
con toda el alma te cantaré.
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