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miércoles, 26 de mayo de 2010

JEAN PAUL CASABIANCA - ODE AU PARAGUAY (IGNACIO A. PANE: traducción) / Fuente: EL MODERNISMO POÉTICO EN EL PARAGUAY (1901-1916) - Edición: RAÚL AMARAL

ODA AL PARAGUAY
(traducción)
Traducción de IGNACIO A. PANE
(Enlace a datos biográficos y obras
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www.portalguarani.com )

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ODA AL PARAGUAY
I
¡Oh Paraguay hidalgo, tierra potente y nueva,
Tierra de fuego, tierra de amor, de libertad,
De tus umbrosas palmas bajo el dosel te eleva,
De gloria y de justicia, mi lira este cantar!

Mi amor han cautivado tu cielo en su hermosura
Tus campos que se mira verdeantes sonreír,
Tu suelo en su colina, su valle, su llanura,
Do Primavera reina con sus tesoros mil.

Tu historia legendaria, tu historia en que palpita
El alma de cien héroes desde remota edad;
Que es épico el aliento con cuyo soplo excita
De orgullo entre tus hijos el corazón leal.

Por eso alzar quisiera, vergel que te levantas,
Tierra de fuego, tierra de amor, de libertad,
Al sol en que sonríes, al suelo con que cantas
Un himno poderoso de paz, de bienestar.

II
¿Acaso no eres joya de América, y acaso
Tierra del sol, no sabes del Trópico en el paso,
De todo un continente formar el corazón?
Tan célico es tu ambiente y al par tu luz tan pura
Que en sus sonrientes iris produce en ti natura
….. constante admiración.

Como las olas, libres, que bañan tus fronteras
Inundan hoy tu suelo perfumes de praderas,
Tu suelo que inundara la sangre como un mar,
Y verdes tus palmeras, color de la esperanza,
Son incansables nuncios de próspera bonanza,
De salvación del yugo del déspota, señal.

De tus profundos ríos las ondas de esmeralda
Te arrullan con delicias; en tanto que en su falda
Las hadas de las brisas recogen con ardor
De tus fragantes bosques las tenues suavidades
Para verterlas luego por campos y ciudades
….. Cual ráfagas de amor.

¡Paraná! ¡Paraguay! del uno al otro río
No está de gloria y héroes, tu suelo ¡no! vacío.
Aun yergue allá afanoso sus muros Humaitá,
Y por doquier sonría la flor pura, inocente,
Crece también el lauro, corona del valiente,
….. Que honra a tu insignia da.

Permíteme que admire la savia exuberante
De tus gigantescos bosques con su matiz radiante,
Y de tus frutas de oro la múltiple beldad:
Naranjos, bananeros con verde vestidura,
Cestillo en que el colono recoge la ventura
….. Y al par la libertad.

Y deja que admiremos a la mujer nativa
De grácil ligereza, voluptuosa y viva,
Camino de la fuente, sencilla en el vestir;
Pero la flor prendida sobre la trenza negra,
Con el reír del labio que el corazón alega
….. Y el lánguido mirar.

Sí, deja contemplarla: heroína americana,
De tu resurgimiento la obrera soberana,
Tu fuerza, tu esperanza fue siempre y tu sostén;
Del llanto de la patria feliz consoladora
Con actitud bizarra, con voz que es seductora
….. ¡Oh Paraguay! también.

III
En los tremendos días en que se alzó tu espada
Contra el que ansiaba hundirte con su feroz mesnada,
Se vio en tu antiguo suelo soldados mil brotar,
Y levantarse altiva, movida del agravio,
La raza de tus héroes, la cólera en el labio,
….. Delante del titán.

Se vieron tus guerreros, soldados, capitanes,
Mujeres, niños, viejos, luchando cual titanes;
Del enemigo enfrente un pueblo entero en pie:
Que el patrio amor intenso que le animó sublime
Borra siquier la afrenta, cuando es que no redime
….. Del invasor poder.

Se vio también absorta la tierra ante tu gloria,
Y con sus altos hechos llamando a la memoria
Con el romano pueblo tuviste emulación.
Y donde quier luchaste sonaba sin tardanza,
Sonaba tu heroísmo sobre la Triple Alianza
….. Con estentórea voz.

Gloria a tus héroes magnos - intrépidos leones.
Que hundieron del coloso las torpes ambiciones
Y a Díaz, al gran Díaz, que cual novel Marceau
Del conjurado abismo libertador supremo
Era el coraje mismo con su valor extremo:
….. ¡A su existencia loor!

IV
Tristes pasados días de amargo sufrimiento,
De lucha por la patria, por el hogar sangriento,
El vate, de rodillas, os presta admiración;
En este magno día de ráfagas de gloria
Su lira se estremece con cantos de victoria
….. De dulce y tierno son.

¡Vamos, despierta, pueblo del Paraguay! Sereno,
De los cañones roncos el formidable trueno
Desafiando altivo, sufriste cruel dolor;
Mas, de granito un monte tú fuiste en la tormenta
Y tu cabeza erguida por fin hoy se presenta
….. Del día al resplandor.

Por eso entonar quiero, tierra que se levanta,
Tierra de fuego, tierra de amor, de libertad,
Al sol que en ti sonríe, al suelo que en ti canta,
Un himno poderoso de paz, de bienestar.
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ODE AU PARAGUAY
Poesía de JEAN PAUL CASABIANCA
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

ODE AU PARAGUAY
I
¡O noble Paraguay! Terre jeune et puissante,
Terre de feu, d’amour, terre de liberté!
Sous tes palmiers ombreux, ma lyre frémissante
Te consacre ce chant de gloire et de beauté.

J’aime, de ton beau ciel, les lumières sereines,
La riante splendeur de tes champs infinis!
J’aime aussi tes vallons, tes coteaux et tes plaines
Oú régnent du Printemps tous les tresors bénis!

J’aime ton beau passé, ton histoire est antique;
On y sent palpiter des âmes de vaillants:
Le souffle qui l’emplit est une haleine épique
Qui gonfle encor d’orgueil le coeur de tes enfants!

Et moi je veux, lourer, terre jeune et puissante,
Terre de feu, d’amour, terre de liberté!
Ton soleil qui sourit, ta nature qui chante,
Un bel hymne de paix et de fécondité.

II
N’es tu pas le joyau de la libre Amérique,
Le coeur du continent oú passe le Tropique,
La pays du soleil et des bois et des fleurs?...
Ton air est si divin, ta lumière si pure,
Qu’on ne peut se lasser d’admirer ta nature
….. Aux riantes couleurs!

Libre comme les flots qui baignent tes frontières,
Ton sol est inondé d’essences forestières,
Ton sol, ton sol fécond, fut abreuvé de sang;
Mais tes palmiers sont verts, couleur d’Espérance
Qui te fit entrevoir la douce délivrance
….. Du lourd joug du tyran!

De tes fleuves si grands, les ondes émeraudes
S’endorment dans des fleurs et durant les nuits chaudes,
Les zèphyrs parfumés de tes bois merveilleux
S’en vont, vifs et légers, par les chames et les villes,
Apporter aux lassés caressens tranquilles
…. De leur souffle amoreux!

¡Paraná! ¡Paraguay! de l’un à l’autre fleuve,
De gloire et de héros, ta terre n’est pas veuve!
Humaïtá, lá-bas, dresse encor ses remparts
Et, partout, oú sourit la fleur dé l’innocence,
Croit aussi le laurier, symbole de vaillance,
….. Honneur des étendards!

III
En ces jours valeureux oú tu brandis le glaive
Contre ceux qui voulaient t’asservir à leur rêve,
On vit de ton vieux sol surgir tant des oldats,
Et l’on vit se lever, rayonnante et farouche,
La race des héros, la colére à la bouche,
….. Contre les potentats!

On vit alors, on vit, généraux, capitaines,
Enfants, fammes, vieillards se battant dans les pleines,
Un peuple entier debout, défiant l’oppresseur,
Car l’amour du pays est un amour sublime
Qui met au coeur de tous, cet horreur du grand crime
….. De tout envahisseur.

On vit aussi le monde étonné de ta gloire,
De tes brillante exploits exaltant la mémoire,
Te comparer souvent au grand peuple Romain.
Partout tu combattais et partout ta vaillance
Résonnait dans le sein de la Triple Alliance,
….. Comme una voix d’airain.

Gloire à ces généraux - ces lions intrépides,
Qui briserent les plans des alliés cupides.
Díaz, le grand Díaz, fut un autre Marceau!
D’ennemis conjurés, libérateur suprême,
Il fut le dévoûment et le courage même:
….. Honneur à son berceau!

IV
O tristes temps passés! temps d’amère souffrance
Oú tes enfants luttaient pour leur indépendence
Le poète ébloui vous admire à genoux.
En ce jour rayonnant de souvenirs, de gloire,
Son jeune luth frémit d’un vrai chant de victoire
….. Harmonieux et doux.

¡Allons! ¡réveille-toi! ¡Paraguay! noble terre,
N’as-tu pas des canons affronté le tonnerre?
N’as-tu pas enduré mille calamités?...
Mais tes monts de granit ont bravé la tempête
Et tu peux aujourd’hui, dresser enfin la tête
….. Dans un ciel de clartés!

Laisse -moi de tes bois contempler la puissante,
De ta végétation la superbe nuance,
Et de tes doux fruits d’or, l’éclatante beauté
Orangers, bananiers en robe de verdure,
Ce qu’il faut au colon, dans son humble masure,
….. Pour vivre en liberté.

Laisse-moi contempler la charmante indienne,
Telle Nausicaa, légère et magicienne,
S’en allant à la source, une fleur aux cheveux
Ses habits primitifs, mais joyeuse et coquette,
Sa lèvre souriante et sa jeune âme en fête,
….. Son regard lagoureux!...

Laisse-moi contempler le jeune américaine
De ton relèvement, artiste souveraine,
Celle qui fut l’espoir, la forte et le soutien,
De la Patrie en pieurs, douce consolatrice,
Paraguayenne ardente, à la voix séductrice,
….. Au noble et fier maintien!

Et moi je veux louer, terré jeune et puissante,
Terre de feu, d’amour, terre de Liberté!
Ton soleil qui sourit, ta nature qui chante
Un bel hymne de paix et de fécondité!...
(1901-1916) - ANTOLOGÍA
EDICIÓN, INTRODUCCIÓN, BIBLIOGRAFÍA,
CRONOLOGÍA Y NOTAS DE
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay 2005 (212 páginas)
(1ª edición: Alcántara Editora, Asunción, 1982)
.
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lunes, 22 de febrero de 2010

PRESENTACIÓN del libro IGNACIO A. PANE / ANTOLOGÍA. Autor: FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH

PRESENTACIÓN
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
.
Fuente: IGNACIO A. PANE / ANTOLOGÍA
Editorial El Lector,
Asunción-Paraguay, Año 1996



PRESENTACIÓN
** IGNACIO ALBERTO PANE, una de las inteligencias más brillantes del grupo de intelectuales paraguayos denominado generación del Novecientos, nació en Asunción el 31 de julio de 1880 (1881, según otros, 1883, según una tercera fuente). En la misma ciudad falleció en la noche del 10 de marzo de 1920, antes de cumplir los cuarenta años, dejando "cumplida una labor enorme en magnitud e intensidad".
** A semejanza de BLAS GARAY (1873-1899), Pane realizó su educación con rapidez y aprovechamiento impresionantes. Bachiller por el Colegio Nacional, obtuvo el grado de doctor en Derecho siendo aún en extremo joven. En el Colegio Nacional y la Escuela Normal enseñó materias tales como preceptiva literaria, psicología y filosofía, mientras que en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional dio lecciones de sociología. De esta disciplina dejó un manual de divulgación así como otro de nociones de literatura.
** Como casi la totalidad de sus colegas de generación, Pane fue abogado, periodista, político y activo polemista sobre materia histórica paraguaya. A comienzos de siglo desempeñó tareas en la legación paraguaya en Santiago de Chile y luego asumió las responsabilidades de legislador. En este carácter presentó en la Cámara de Diputados un famoso proyecto de ley que reducía a ocho horas la jornada laboral.
** Todos cuantos se han ocupado de Pane destacan sus cualidades de laboriosidad, honestidad y modestia, su natural bondadoso, "de fáciles y fértiles entusiasmos", su extroversión y don comunicativo. "Se quemaba por ambas puntas -dice JUSTO PASTOR BENÍTEZ-; trabajaba en exceso; de la cátedra de la Escuela Normal, iba presuroso a la del Colegio y por la tarde a la Universidad. Entretanto había escrito un artículo para el diario "Patria", y luego concurría a discutir en las sesiones de la Cámara de Diputados (...). Fue proteiforme e incansable hasta caer agotado... después de ilustrar con su palabra la cátedra, la prensa, la magistratura, el parlamento y la tribuna popular".
** "Descuidado en el vestir -recuerda NATALICIO GONZÁLEZ-, la corbata mal anudada, pequeño de cuerpo, tenía una cabeza admirable. Sonreía siempre con una bondad casi evangélica. La bondad era consustancial con su persona, y su corazón dejó de latir sin haber conocido el veneno del rencor. Su mirada, a través de los lentes..., tenía el brillo extraño de las pupilas que han sondeado el mundo metafísico de la investigación de la verdad. Hablaba rápidamente, y su lenguaje no difería mayormente de su estilo escrito. En la discusión era elocuente".
** BACÓN DUARTE PRADO, por su parte, agrega: "Era superlativamente hábil en confundir a sus adversarios con fulmíneos golpes de audacia conceptual y recursos lógicos, con abundancia de consideraciones y argumentos... aventaba equívocos y destruía dogmas y preconceptos arraigados en la inercia del pensamiento rutinarista y alógico. (...) Sabía separar cuidadosamente el grano de la cizaña, el metal noble de la escoria vil, las ideas correctas y fecundas del fárrago indigesto de las hipótesis aventuradas y de las afirmaciones no respaldadas por el dato cierto y la verificación cuidadosa".
** Bajo el seudónimo de MATÍAS CENTELLA, compartió con JUAN E. O'LEARY la polémica histórica que marcó, a partir de 1902, la conciencia generacional y dio origen al revisionismo histórico centrado en la reivindicación de la figura de SOLANO LÓPEZ. Desde las páginas de "LA PATRIA" -el diario del hijo del mariscal-, Pane contribuyó decisivamente al triunfo de la causa nacional convirtiéndose, acaso, en "el más convincente y hábil polemista de aquella época apasionante de nuestra historia". CARLOS R. CENTURIÓN, de quien es la cita, concluye: "Su versación, sus afanes de investigador, su probidad insospechada e insospechable, su espíritu crítico, agudizado por el estudio de las ciencias abstractas, le permitieron sentar tesis definitivas".
II
** En razón de fenómenos propios del proceso de desarrollo histórico-cultural del país, correspondió a la generación del Novecientos una tarea colectiva que, de una parte, rescata los valores morales de la nación y, por otra, incorpora actitudes, saberes y expectativas asociados a la modernidad.
** De esta manera, en el campo de la literatura, conviven, de acuerdo con RAÚL AMARAL, "el posromanticismo, el premodernismo, el auge modernista propiamente dicho -uno detrás del otro- y en el aspecto doctrinal o del pensamiento: el Krausismo español, el positivismo y las primeras reacciones pragmatistas, vitalistas, metafísicas y espiritualistas".
** La vocación absorbente de los novecentistas fue la investigación histórica, desdoblada en dos aspectos: la defensa del Chaco contra las pretensiones de Bolivia y la revisión del juicio histórico sobre la guerra contra la Triple Alianza. Menor atención aparente les mereció la literatura propiamente dicha, para cuyo cultivo, sin embargo, muchos de ellos estaban espléndidamente dotados.
** Uno de éstos fue, precisamente, IGNACIO A. PANE, quien abandonó la poesía apenas transpuesto los veinticinco años de edad. En tan breve tiempo, no pudo alcanzar, sin duda, su maduración como poeta, pero logró escribir algunos de los textos poéticos representativos del posromanticismo en el país. Influido menos por GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER que por don Ramón de Campoamor, sus poemas mostraron una sensibilidad poética genuina. Fue de los primeros en incorporar temas de la tradición popular a su creación y de elevar al uso culto, en formas tan severas como el soneto, la lengua guaraní. NATALICIO GONZÁLEZ afirma que la de Pane es "la primera tentativa, juntamente con la de O'LEARY, para iniciar una corriente poética genuinamente nacional". Si bien esto luce exagerado, es cierto que Pane se preocupó por rescatar figuras históricas y paisajes paraguayos, a los que trató con emoción y nobleza.
** En muchos sentidos, Pane es un poeta que merece una atención mayor que la que hasta hoy ha recibido. La crítica paraguaya tiene para con él una deuda que ya no parece tolerable que siga impaga. Un estudio competente de su poesía permitirá arrojar una luz algo más viva sobre la índole y los contenidos de la tradición que aquí se ha recogido de la cultura europea.
** Hasta donde se sabe, PANE fue el primer poeta paraguayo que publicó un libro de poesías en el país (antes lo había hecho, pero en Buenos Aires - 1877-, el expatriado ENRIQUE D. PARODI [1857-1917]). Al libro POESÍAS (1900) le siguió en 1902 BEATRIZ, un extenso poema cuyo título inicial fue "DEL INFIERNO AL PARAÍSO", una doble referencia a Dante para sugerir la nacionalidad italiana de la destinataria: BEATRIZ SARDI (madre del antropólogo MIGUEL CHASE SARDI). En 1904, editó POESÍAS PARAGUAYAS, la primera antología que vio la luz en el país. Más adelante recogió en un breve folleto poemas de autores extranjeros relativos al Paraguay, algunos de los cuales tradujo, y los publicó en Asunción con el título de CANTOS EXTRANJEROS AL PARAGUAY.
** Eclipsada, con razón o sin ella, la faz creadora de PANE por su fama como cultor de la ciencia social, también lo fue su ocupación juvenil en la esfera de la teoría literaria. En este campo, el autor también fue un atractivo precursor en el país. Deseoso de proporcionar un manual propio para uso de sus discípulos del Colegio Nacional, publicó en dos pequeños volúmenes en 1909 sus NOCIONES DE PRECEPTIVA LITERARIA., un compendio sencillo y claro que sirvió mucho a la formación cultural de las sucesivas generaciones de estudiantes en nuestro país.
** En el contexto de la cultura paraguaya, PANE es reconocido como un exponente "clásico" de la sociología positivista de base spenceriana. Sus APUNTES DE SOCIOLOGÍA son una introducción a esa disciplina que el autor enseñó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, de Asunción. Escribió también otros textos sobre materia sociológica y un libro, sólo parcialmente publicado, sobre EL INDIO GUARANÍ. Estos escritos han sido recibidos con aceptación y son aquellos que le han hecho célebre entre los intelectuales paraguayos.
** Una estimación de la forma expresiva de este segmento de la obra de este autor es la de NATALICIO GONZÁLEZ. Héla aquí:
"La prosa de Pane adolece aparentemente de cierta oscuridad y ciertas sombras. Recuerda algunos giros característicos de Carlyle. Su estilo da por momentos la sensación del desorden. Las palabras se agolpan, van en confuso tropel girando en torno a un pensamiento director: las frases se encadenan y se alargan. De pronto un imprevisto relámpago explota en una luz ígnea. Tiene su belleza estos juegos de luz y sombra, este choque violento de lo oscuro con lo luminoso, que se resuelve en una gran claridad. Las figuras son plásticas y están animadas de una potencia muscular y humana. A veces, de la rigidez de una prosa casi seca, apenas bañada por el resplandor de la verdad científica, un repentino vuelo lírico nos eleva a regiones donde la imaginación comprimida se ensancha libremente. Luego volvemos a la austeridad de una exposición implacablemente lógica".
ESTA EDICIÓN
** La presente selección de los textos de Ignacio A. Pane se centra en su contribución literaria, mayoritariamente. Recoge gran parte de sus poemas -textos que son significativos para una comprensión más lúcida del proceso histórico de la poesía en el país- y la segunda parte, relativa a los géneros literarios, de sus NOCIONES DE PRECEPTIVA LITERARIA. Se completa el volumen con dos textos breves, representativos de su pensamiento político-social.
FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH
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Fuente: IGNACIO A. PANE / ANTOLOGÍA. Editorial El Lector,Asunción-Paraguay, Año 1996
IGNACIO ALBERTO PANE
Seudónomo: MATÍAS CENTELLA
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IGNACIO A. PANE - LA MUJER ANTE LA CAUSA OBRERA (Discurso) y INDIFERENCIA (Poesía) / Fuente: IGNACIO A. PANE ANTOLOGÍA, Editorial EL LECTOR.


Autor: IGNACIO A.
PANE
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LA MUJER ANTE LA CAUSA OBRERA (Discurso)
(A los miembros de la «Sociedad Tipográfica del Paraguay»)
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** Para vosotros viene como de molde la dedicatoria de esta disertación, no porque me hayáis invitado a hacerla, sino por una especial circunstancia. En estas páginas me propongo llamar la atención sobre la importancia del factor moral en la redención del obrero de nuestras modernas sociedades mercantilistas, es decir, en el reconocimiento y sanción de los derechos del trabajo, en nuestros tiempos.
** Ahora bien; en el concepto de muchos tratadistas, no toda actividad humana, a la que vulgarmente se llama trabajo, es trabajo para la economía política. Sólo lo es cuando sirve directamente para la producción y distribución de la riqueza. Y hasta, según algunos, sólo cuando sirve a la producción.
** Teniendo ello en cuenta, ¿es trabajo el vuestro? ¿Sois trabajadores en el sentido económico o sólo en el sentido vulgar? Yo creo que en ambos significados, con una ventaja particular para vosotros.
** De un lado, sois el obrero material de ese gran medio de expansión comercial contemporánea que se denomina réclame, comprendiendo desde el modesto aviso hasta el cartel o el folleto cromolitografiado. Y este recurso vital de los periódicos, impuesto que paga el comercio al pensamiento, pertenece a la actividad económica, porque es su auxiliar y complemento obligado, en nuestros tiempos.
** Pero todavía, de otro lado, sois algo más: como obreros materiales del periodismo, trabajáis también para lo moral, para la expresión y para la expansión del pensamiento.
** Y en esta doble actividad o única actividad semieconómica y semimoral, sois los más aptos para comprender y emplear la ventaja de las ideas y sentimientos superiores en la defensa y propagación de la causa obrera, así como de todas las causas justas y buenas de la humanidad.
** Sois, pues, los encargados de procurar que al factor huelga; al factor mitin, protesta y revuelta; al factor sindicato o liga de resistencia; al factor ley, se agregue el factor moral e intelectual, es decir, de la educación, sobre todo del sentimiento.
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** Hablando Napoleón Colajanni, una de las eminencias del pensamiento científico de Italia, del imperialismo que, por su base militar y su objetivo comercial con todas sus consecuencias, «indujo a Kropotkin a prever la quiebra del sistema industrial,» hace referencia a Kipling, popular escritor inglés, que es un representante del imperialismo en el arte, y nos dice que este Kipling, en realidad, canta «las violencias y bribonadas que el inglés comete con los hombres y gobiernos de otros países».
** Si empiezo por recordar al sabio catedrático italiano, es para llamar vuestra atención sobre el siguiente gran pensamiento que enuncia a propósito del imperialismo y de Kipling: “Esta aberración de moral y de arte, fruto de ese diabólico prejuicio que a tantos hace creer que la fuerza de una nación está, principalmente, constituida por ciertas brutales cualidades primitivas”
** Quiero llamaros la atención sobre la circunstancia de que demostrar ese principio, condenar esas cualidades primitivas, es hacer obra de cultura y de progreso social.
** Sé que con ello me separo un tanto del tema que se me ha señalado, que es «El trabajo y la necesidad de las asociaciones obreras». Pero me parece que no me separo mucho. En efecto, para no extenderme en largas consideraciones, básteme recordar, en comprobación, el siguiente hecho manifestado patentemente en las recientes huelgas de Bilbao, y parece que hasta en las actuales de Francia: que para asegurar el derecho al trabajo y el derecho del trabajo, con sus resultados benéficos para el obrero, el capitalista y la sociedad en general, así como para asegurar los resultados benéficos de las asociaciones obreras, no entra únicamente como factores las condiciones materiales del capital, de la oferta y demanda de brazos; las proporciones de una huelga; el número de horas de trabajo; pesetas o centavos más o pesetas y centavos menos; los fusiles del gobierno; las bombas del anarquista... Entran y entrarán siempre, como factor tal vez principal, la intransigencia y el capricho de los patrones, el odio y las violencias del obrero, el abuso, el desprecio y el orgullo sistemáticos de arriba y las violencias y las injusticias también sistemáticas de abajo.
** Yo, señores, desde que he estudiado y meditado sobre estas cuestiones, me he sentido inclinado, con preferencia, hacia la causa obrera.
** Y creo: 1°, que la solución, en muchos casos, es de hecho, 2º, que debe tratar de hacerse jurídica y legal; 3°, que debe también apoyarse en la ciencia y en el arte, pero sobre todo creo que debe apoyarse en lo moral, en los sentimientos, en una actividad educativa.
** Cierto es que lo material es lo que nos forma, pero sucede que nosotros, los hombres, tenemos el privilegio de sacar de esa misma fuente, maravillosas fuerzas que llamamos psíquicas o espirituales, para reobrar o reaccionar sobre lo material, sobre los fenómenos físicos que nos rodean, de modo que podemos hacerles servir para nuestro indefinido perfeccionamiento.
** Cierto es que los éxitos del proletariado se han debido, al parecer, directamente, a la confabulación y las imposiciones materiales de la huelga, a la necesidad de brazos, a la propaganda incendiaria y amenazadora de los periódicos y folletos apasionados, hasta a las protestas del anarquismo que recuerdan la violencia primitiva.
** Cierto es que esos éxitos han pasado de parciales a ser completos, de inseguros a fijos y definidos, gracias a las leyes protectoras del trabajo, promulgadas por los estadistas previsores o alcanzadas por los oradores parlamentarios más elocuentes del socialismo.
** Pero no es menos cierto que la fuerza material, venga de donde venga, no es más que un medio, nunca un fin; medio puesto al servicio del bien, unas veces, y del mal, las más de las veces. La fuerza, en su sentido material o mecánico, no es causa, tratándose del progreso social: es un mero auxiliar. En el progreso social, la gradación es como sigue: el sentimiento busca, consciente o inconscientemente; el pensamiento concibe; la fuerza obtiene, pero sólo la razón y la cultura superior del sentimiento aseguran las conquistas del derecho y del bien.
** Lo que sólo por la fuerza se origina y sólo por la fuerza se sostiene, es efímero. Está condenado a desaparecer bajo la presión de las fuerzas de la naturaleza o ante las fuerzas contrarias de la misma sociedad.
** Así también no se dictan leyes sino cuando la razón ha concebido y determinado principios y preceptos, y la educación moral o sentimental ha Fecho posible su aplicación. La aplicación de una ley por la fuerza, es ficticia o efímera cuando no va apoyada por la educación del sentimiento y la razón en la colectividad.
** De todo ello se desprende que es útil y que se haya desarrollado mucho la labor del economista y del jurisconsulto en la solución de los problemas del trabajo y las asociaciones obreras.
** Se ha llegado así a determinar que, por interés mismo del capital y de las grandes industrias, conviene la elevación material y moral del obrero. Ejemplo insustituible es el de Norte América, con sus salarios elevados, pero en que, sin embargo, la expansión industrial se va sobreponiendo a la de Inglaterra. Y eso que los triunfos del proletariado en Inglaterra se deben principalmente, al tradeunionismo. Y es que en ningún país como en Norte América se atiende tanto, a la instrucción y la educación de las masas. Otro tanto puede decirse de Alemania.
** Me adelanto a ciertas objeciones especiosas que suelen hacerse a los que predican (como yo creo hacerlo modestamente) educación moral e intelectual, trabajos de cultura espiritual al lado del trabajo material, entre las masas obreras. Esas objeciones que oí hace poco en boca de un jornalero) más charlatán que trabajador, son: Primera: ¿Cómo, decía ese charlatán, nosotros podemos desarrollar nuestro cerebro, ni educar nuestro gusto este tico, ni imbuimos en la ciencia social, cuando tenemos que emplear todas nuestras energías en procurarnos el pan de cada día para nosotros, nuestras mujeres y nuestros hijos?
** Segunda objeción: Que nosotros (decía el charlatán) tenemos defectos morales e intelectuales, ¿qué importa? ¿Acaso los capitalistas, los burgueses, los intelectuales, no tienen tantos o peores defectos?
** Y yo he contestado: falso, especioso.
** El obrero tiene medios para instruirse: las escuelas nocturnas, la lectura de los periódicos, la concurrencia a las fiestas escolares, académicas y otras de carácter intelectual. Y podría tenerlas más: podría pedir, con la seguridad de conseguirlo, clases prácticas sobre ciencias exactas, físiconaturales y sociales, especialmente económicas y jurídicas, en los colegios, escuelas y facultades universitarias.
** El obrero tiene tiempo para adquirir educación científica y artística. Ya no pueden considerarse como excepción la jornada de ocho horas y el des canso dominical. De las dieciséis horas que le sobran al día, puede dedicar perfectamente dos para la asimilación fácil de las nociones elementales de la ciencia y la educación del sentimiento por la mano suave y segura del arte superior. ¿Que la ciencia es árida, pesada, difícil? No, señores; hasta la abstracta y a primera vista terrible mecánica entra por los ojos, cuando, sino necesidad de ser, precisamente, un Echegaray, se exponen sus principios con método, pero con comedida amenidad literaria. Flammarión no es genio único, sino un simple maestro de vulgarización.
** El obrero tiene energías suficientes para esa educación. No se desgasta con ella. No hay la imposibilidad o inconveniencia de un trabajo espiritual debido al cansancio físico. Cuatro horas bien distribuidas para la comida diaria, más ocho horas destinadas al sueño, total doce horas, permiten suficiente descanso físico a las ocho de trabajo, para que esas dos horas consagradas al arte y a la ciencia no perjudiquen el organismo. O si os parece mucho dos horas, me permitiréis que se dedique una a tres cuartos de hora o media; siempre este esfuerzo pequeño será de provecho grande.
** El obrero tiene ventajas con esa educación.
** El intelectual sube a las capas más altas de la sociedad por el conocimiento de la naturaleza; el capitalista y el político, por el de la sociedad, especialmente de la sociedad económica. Pues bien; el obrero que emplea la fuerza material, y que tiene, además, la superioridad del número, ¿cómo no ha de tener ventaja, cómo no ha de poder alcanzar y hasta superar a esas otras clases sociales que se llaman superiores, si a su fuerza muscular y numérica agrega un poco de esas fuerzas espirituales de conocimiento de la naturaleza y de la sociedad y de la consiguiente aptitud moral para imponerse en la lucha por la vida?
** Sobre todo, el obrero tiene medios, tiempo, energías y ventajas en educar su sensibilidad y su inteligencia, ante la elocuencia de los hechos, cuando se observa la realidad en que se mueve. Es más: ante la incontrastable fuerza de la verdad, el obrero tiene necesidad indispensable de esa educación, para que su trabajo pueda valer y sus asociaciones tengan el empuje irresistible de esas oleadas de la historia, transformadoras de la humanidad, que se han llamado cristianismo, islamismo, cruzadas, revolución francesa, derechos del hombre, etc.
** Me permitiréis, para probarlo, que hable de los defectos del obrero. Debéis saber que los que disimulan, toleran o halagan vuestros defectos, son vuestros enemigos. El traidor adula, el vividor explota, el cobarde calla y el enemigo excita los defectos ajenos. Sólo el amigo advierte y el padre reprende nuestros defectos.
** El obrero (no siempre y no todos, pero en gran parte) tiene tiempo, medios y energías para ir a beber más de lo prudente en un boliche o almacén; tiene tiempo, medios y energías para ir a jugar por dinero, ¿qué digo?, por lo que posee y por lo que no posee; tiene tiempo, medios y energías para ir a gastar en lo que se llama diversiones, y lo que yo llamaría embriagueces morales, que excitan sin fin útil y agotan sin beneficio, como las carreras, las riñas de gallos, las corridas de toros, los espectáculos groseramente emocionantes..
** Pero todo esto me lo explico y lo perdono (perdonadme a mí también este rasgo de suficiencia).
** Los ricos, los sabios, los grandes señores, tienen iguales o peores defectos. Lo que no me explico, lo que para mí es imperdonable, es que el descanso del obrero y la única actividad que necesariamente tiene algo de social, algo de moral, algo de sentimental y a lo cual se dedica, sea la sensualidad del instinto sexual.
** Está comprobado por la ciencia y por el testimonio de la historia, que la barbarie, la cultura o la corrupción de un pueblo se mide, como los cambios atmosféricos por el barómetro, por los caracteres de la relación sexual predominantes.
** Naturalmente, el lazo sexual entre dos o más individuos u organismos, es común a los animales y a las plantas superiores. Hermafroditismo, asexualidad, reproducción por estacas, etc., son peculiaridades de organizaciones inferiores. Por eso, como el hombre es superior a los otros animales, desde los orígenes grotescos del culto del dios Falo, la humanidad ha manifestado la tendencia de convertir esa relación sexual en algo más que en una excitación y un placer corporales, en algo de carácter moral, en algo elevado, hasta convertirlo en todas las grandes religiones, en una cosa tan alta como el sacramento cristiano del matrimonio, y en todos los pueblos cultos, en una cosa tan trascendental como toda institución de orden público.
** Por todo ello, lo grosero, lo bárbaro, lo puramente salvaje, lo que es incompatible con cualquier adelanto, lo que ha impedido, impide e impedirá siempre las grandes y duraderas conquistas del progreso humano, es el considerar a la mujer como simple carne de placer, que se arrebata o se compra, para probarla y arrojar luego los huesos al estercolero, de la misma manera que ha sido y es bárbaro e incompatible con el progreso indefinido del hombre, el considerar al pueblo, a la masa obrera como carne de cañón o carne del trabajo rudo, que se emplea, se aniquila y se sustituye con indiferencia.
** Por eso, el más lógico de los socialismos, el alemán, y el más legítimo y natural fruto de la democracia política, el norteamericano, han empezado, ante todo, por colocar a la mujer al nivel del hombre, para convertirla en su aliada.
** Meditad bien esto, vosotros mis compatriotas, vosotros los obreros paraguayos, vosotros los hijos del tenorio castellano y el sensualismo guaraní.
** Piénselo bien el obrero que pierde más de un día entero a la semana, más de cuatro o cinco horas diurnas o nocturnas cada día, más de la tercera parte del año y casi la mitad de la vida, en buscar una mujer para satisfacer un día o dos su apetito sensual y arrojarla luego a la miseria junto con un ser que lleva su sangre libertina y pervertida, para buscar en seguida a otra mujer, en quien gastar fuerzas pecuniarias, físicas y morales, y arrojar nuevamente estas energías, mujer e hijos, a la vorágine del mal.
** Piénselo bien el obrero paraguayo, hijo de la lascivia y de la conquista. El peor enemigo de la sociedad, especialmente del proletariado, es el pauperismo, sobre todo el pauperismo acompañado de degeneración o invalidez física o moral. Y el factor más poderoso de ese pauperismo está, no, principalmente, en la gente adinerada que siembra con sus pesos fuertes una descendencia ilegítima y viciada, sino en el obrero, que imita de la aristocracia los vicios, y junto a la mujer seducida y abandonada no deja más que un niño mal alimentado y una bolsa o una mesa vacías.
** Piénselo bien el obrero paraguayo. No haga el alarde del gaucho o del siguiente cantar español:
Estando en gracia de Dios
Maté a mi mujer de un palo
Yo no sé qué hubiera sido
Estando en gracia del diablo.
** Entre los seres humanos mejor es tener de compañero un amigo que un siervo, un compañero que un esclavo, un aliado fiel que un ayudante forzado.
** Cuando el hombre trata a la mujer con alguna consideración moral, y no solamente con la pasión momentánea que excita sus carnes; sobre todo, cuando el hombre dispensa a la mujer el mismo trato que da a los otros hombres, se presenta, no solamente hermoso, sino fuerte, utilísimo, fecundo, el ejemplo de la más íntima, noble y poderosa solidaridad humana. En ese caso, la mujer no es la cosa que gusta un momento, pero lo que más cansa, estorba y pesa después, sino la excelente colaboradora. Así vemos en la política, las Isabeles y Catalinas del monarquismo europeo; en la ciencia y el arte, las hermanas, esposas e hijas de Curie, Taine, Westermarck, Renán, Milton, y en todos los pueblos cultos, las verdaderas socias de la sociedad conyugal.
** Convertid todos a la mujer en vuestra aliada; no hagáis que aumente el mal social can el hijo con que la dejáis y el abandono en que la sumís. Este solo hecho, esta sola corrección valdrá más para vuestra causa que cincuenta mil huelgas y bombas de dinamita.
** Preferid a vuestra mujer, contentándoos con una, a dos o tres. No vayáis tanteando la carne femenina como el criado que va a comprar barato y bien para el puchero de cada día, tantea la del cerdo o la del buey. Así habréis dignificado vuestro trabajo, porque vuestro trabajo se vería recompensado con el aporte de un buen socio, en el ahorro equivalente la supresión de un gran derroche, con la disminución del pauperismo, de la degeneración y con una fuerza numérica y moral aplastadora en las reivindicaciones socialistas.
** Y sobre estos resultados positivos de un trabajo, que bien o mal remunerado por el capitalista, será siempre más fructífero con vuestra socia industrial, la mujer aparecerá también para vosotros con la ventaja de la más pura y la más fuerte de las asociaciones: la asociación de dos debilidades, la femenina y la obrera, que ha de producir, sin ser paradoja, una gran fuerza positiva: la unión de los verdaderos débiles, única unión firme, por ser única unión sincera, como que es unión de iguales.
** De esta manera, educándoos, tratándoos bien unos a otros, emulando no en ser cuimbaevé, gauchové, icuñájhetavéva, de más suerte en el juego, etc., ni os impondrán la fuerza bruta de las tiranías de la política y del capital, ni el valor salvaje de la violencia física, sino el valor humano de las energías morales; ni os engañarán el que más grita en la oratoria, el que más promete en el partidismo, lo que más suena en lo que oís ni lo más brillante en lo que veis...
** Al contrario, instruyéndoos, o educándoos un poco, lograréis imponer vuestro número y vuestra fuerza manual de hormigas.
** En vez de ser cimiento oculto de la sociedad, llegaréis a ser base visible, pedestal firme pero notorio y respetado del edificio social.
** Vuestras asociaciones, fundidas así en la justicia de vuestras reclamaciones, irán armadas con el prestigio moral, eternamente irresistible, de las grandes causas defendidas por las grandes virtudes, y constantemente triunfarán.
** Así seréis, para el capitalismo que os odia y la politiquería que os explota, no la horda que reclama pan y se contenta con un mendrugo de carne con cuero, una copa de alcohol y dos o tres fuegos artificiales y galopas, sino los cruzados, los caballeros, humildes como los primeros cristianos, pero también como los primeros cristianos poderosos caballeros, defensores de una gran transformación social.
** De otro modo no habrá trabajo ni asociaciones que valgan, ni para los pobres ni para la sociedad, ni para el presente ni para el porvenir.
** En una palabra, es evidente ante la historia, ante la economía política, ante la moral, ante el derecho, la necesidad de las asociaciones obreras para garantir el trabajo y los frutos del trabajo.
** Pero no es menos evidente la necesidad de empezar por el principio, la necesidad de colocar firmemente el cimiento, que es la asociación sexual, lo que implica la necesidad de colocar a la mujer en el puesto que le corresponde.
** Al decir del poeta:
La unión es la firmeza,
La unión es la armonía,
La unión es la belleza.
** Y la primera unión, la más íntima y la más alta, es la del hombre y la mujer. ¿Y os parecería que merece el nombre de unión la relación entre el hombre y algo inferior como por ejemplo, entre el hombre y el pedazo de pan que come? No.
** La ciudad eterna fue grande cuando Lucrecia se imponía con sus virtudes; pero fue vil cuando la degradación de la mujer se alzó hasta el trono de Mesalina. Así también si la mujer tenía o no tenía alma; cuando el prototipo de los héroes ibéricos, el Cid Campeador, era el matador de su suegro, coincidiendo con el Tenorio clásico; cuando un poderoso se permitía las libertades familiares de que era objeto la mujer del Cid, una sola de las cuales hubiese hecho ahora que Díaz Mirón, de ser él el Cid, matase a una docena de hombres; cuando tan mal se consideraba a la mujer, es natural que el mundo europeo se agitase en las convulsiones, en gran parte, tan estériles de la Edad Media, gestación caótica de la civilización moderna. ¡Qué groserías e iniquidades, desde los siervos de la gleba hasta las alturas del papado!
** Me parece que alguien observa que, en vez de hablar de mi tema, hablo de la mujer.
** No, señores: yo hablo del hombre. Y no creáis que lo hago por sentimientos superiores. No, señores, lo hago por egoísmo; lo hago porque crea que nos conviene elevar, dignificar, respetar a la mujer.
** Se que me estoy haciendo fastidioso, convirtiendo en defecto, en exageración, en fealdad la predisposición que todos tienen a ratos en favor de la mujer. Pero como sé que «los silbidos no aturden más que a los tontos y los aplausos no aturden más que a los fatuos», para concluir, me es indiferente cualquier juicio sobre el defecto que tengo de traer siempre a colación a la mujer, aunque sea por los cabellos.
** Confieso que cojeo de ese pie. Pero lo mismo que muchos cojos ilustres como Quevedo, Talleyrand, Walter Scott, lord Byron, lo lindo sería que todos cojeáramos de ese pie. Ojalá todos, tapando ese defecto físico con muchas cualidades sobresalientes, como lo hicieron esos sublimes cojos de la historia, nos convenciésemos de que a obreros y capitalistas, a políticos, colegiales, comerciantes, religiosos, cte., nos conviene considerar a la mujer, no precisamente como a un ser que debe usar pantalones y lenguaje bigotudo, pero tampoco no corno un juguete, como un dije, como una eterna niña e incapaz para la vida social plena, sino como igual, como socia, como colaboradora indispensable, ya que, como madre nuestra, como madre de nuestros hijos, como madre de nuestros nietos y de nuestras madres, es el laboratorio maravilloso en que se ha forjado y se forjará eternamente la humanidad.
** Recordad que las tres veces que se ha conmovido y revolucionado más profundamente el mundo, fueron: primero, el cristianismo, en que a la Venus hermosa, pero adúltera del clasicismo, sustituyó la mujer madre, pero madre digna, la de Jesús; luego la irrupción de los bárbaros, cuyo consejero era la mujer, y después la Revolución Francesa, formidable emancipación de los humildes, de los obreros, en que había comadres de la guillotina, pero a la vez las Mmes. Roland, inspiradoras de los prohombres y las Josefinas, salvadoras y así segundas creadoras de los héroes como Napoleón.
** Señores organizadores de esta fiesta: ¡sois cien mil obreros! Sois una legión. Pero convertid a las cien mil obreras que os acompañan, no en bestias de carga, sino en socias,
.
INDIFERENCIA (Poesía)
¡Cuántas veces ¡oh patria! tu grandeza
Cantar y la belleza
Quise de tus campiñas siempre pura!
¡Cuántas veces hallando en tus anales
Los héroes inmortales
Que alzan tu nombre a sin igual altura;

Las sangrientas batallas de esa guerra
Que hizo temblar la tierra
A impulsos de su recia sacudida,
Timbres de gloria y de valor dechados
Al porvenir legados
Por los titanes que su historia anida,

He querido cantar altivo y fiero,
Tu intrépido guerrero,
De Marte encarnación, hijo del rayo,
Tu gloria inmensa, tu sin par renombre,
Con voz que al mundo asombre,
Con estro por valiente paraguayo!

Y he sentido oprimir el alma mía
Letal melancolía
Al soplo helado de esta edad grosera;
Han llegado hasta mí como la nieve
Que sobre el campo llueve
Copos de la frialdad que en torno impera.

Y el fuego que en mis venas infundía
La magna valentía
Que puebla de laureles tu pasado,
La torpe indiferencia del presente,
Bajo tu sol ardiente,
En hielo de los polos ha trocado.

Salir procuro de tan duro trance
Sin que mi fuerza alcance
A romper de este yermo las cadenas;
Quiero encenderme en el sagrado fuego
Y te miro y no llego
A comprender tu majestad apenas.

¡Tan negra y tan profunda es la tiniebla
Que tu presente puebla!
¡Tu mismo sol, esclavo de tu suerte,
Se apaga y como lámpara que expira,
Al corazón inspira
Miedo de tumbas, soledad y muerte!

¡Oh sociedad sin fe, sin ideales,
Presa de vivos males,
Que vas con paso incierto por la tierra!,
¡Por qué no das en pago a sus blasones
El pan a los campeones
Que quedan hoy de la pasada guerra?

Ya que una luz en tu desierta vía
Los pasos no te guía,
Ya que no buscas de la costa el faro,
Vuelve la vista atrás por un momento
Y mira el firmamento
Por mil estrellas reluciente y claro,

Y verás a tus padres defendiendo
En el combate horrendo
La patria cuya suerte no te importa,
Y lo mismo culpable que inocente
Se encenderá tu mente
A la sagrada voz que los exhorta.

Míralos sí, y a los que viven premia:
La justicia te apremia,
La patria sin cesar te lo reclama...
Tal vez ese acto mismo en lo futuro
Para ti tan oscuro
Hará brillar la salvadora llama.
Octubre de 1898
.
Fuente: IGNACIO A. PANE ANTOLOGÍA, Editorial EL LECTOR, Colección Literaria (34), Presentación: FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH, Asunción-Paraguay 1996. 207 páginas.
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jueves, 18 de febrero de 2010

IGNACIO A. PANE - EL POMBERO y LA MUJER PARAGUAYA / Fuente: Sinforiano Buzó Gómez. ÍNDICE DE LA POESÍA PARAGUAYA.

Autor: IGNACIO A.
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del

.

EL POMBERO
¿No lo sientes? ¿No te espanta ese silbido
que ha salido del espeso matorral?
No es el grillo, ni la víbora
ni el fatídico chirrido del suindá.

No es el viento que silbando se detiene
del callado cementerio en el ciprés.
Ni el arroyo en su salterio
cuyas notas se repiten con monótono sostén.

No es la voz con que se queja a media noche
tristemente en el boscaje urutaú
ni la débil voz doliente con que el pora nos revela
sus angustias cuando deja el ataúd.

Ni siquiera es el rapaz que nos visita
para hablarnos como el cuervo de Poé
de Leonora, de la amada que en su lecho
duerme tierna y soñadora, recordándonos tal vez

Es el duende de la tierra que el Progreso
relegara a las estultas fantasías sin piedad...
Es el genio de las noches paraguayas
que en el prado se desliza por en medio del chircal.

Es la sombra del pasado.
Es el alma del indígena infeliz.
El fantasma que abandona con el véspero
su sepulcro guaraní.

Es el indio. Es el Pombero
a quien llaman guaicurú
que se viste del follaje de las selvas
y el plumaje del ñandú.

En la sombra que los árboles arrojan
de la luna al resplandor
y en él hueco de los troncos y en las zanjas
y en las grutas, sin un eco, se agazapa con temor.

Es el cuco. No os sorprenda, niños míos,
que es un cuento, pero un cuento contra el mal.
Es vampiro misterioso que del niño vagabundo
chupa sangre con afán.

Al conjuro del murciélago despierta.
Las luciérnagas le anuncian con su luz,
cuando rasgan con sus lampos
de las noches funerarias el capuz.

El no corta el aire al sesgo de su vuelo
como el ave de rapiña nocturnal:
él se arrastra con sus silbos más temible,
más ligero que el veloz ñacaniná.

No hay gorjeo, no hay graznido,
no hay murmullo, que no sepa repetir;
pues sus presas él atrae con sus remedos,
sus remedos de falaz cavureí.

Amalgama de hombre y fiera,
mitad ave sin sus alas, y serpiente otra mitad,
es el genio de las noches, en la tierra paraguaya,
y el cadáver errabundo de la raza de Guarán.

LA MUJER PARAGUAYA
I
Nació como el dulcísimo gorjeo
de la avecilla que en la selva canta,
como surgiera Venus del Egeo,
como la luna surge y se levanta.

Por el campo al correr, donde aura leve
sus flotantes cabellos desunía,
a la palma gentil, cuando se mueve
con sus verdes penachos, parecía.

Para sus ojos fúlgidos y bellos,
focos de amor del corazón salvaje,
la dió el rocío matinal destellos
y el negro yvapurú le dió ropaje.

Los trinos del zorzal la saludaban
al acercarse a la callada umbría
y su moreno cutis refrescaban
los hálitos del suelo en que vivía.

Y cuando el eco del cañón hispano
rugió en el monte y resonó en el valle,
a la sombra del árbol más lozano
lució su esbelto, su flexible talle.

Y allí bajo sus ramas, en la loma
a cuyos pies se alzaba su vivienda,
donde el efluvio de la oliente poma
del tarumag en flor bañó su senda;

allí donde en eterna primavera
compitió de la grama con la alfombra,
la plácida y tupida enredadera
que en la siesta estival le dió su sombra;

paloma de Noé, nuncio de vida,
mensajera gentil de la natura,
hada bella y sin par, diosa caída,
por primer vez vió el godo su hermosura.

Y el altivo león de glorias tantas,
honor de la nación de los Pelayos,
doblegó la cerviz. . ., ¡le vió a sus plantas
la reina de los bosques paraguayos!

Su negra y abundante cabellera
regó piadosa el agua del bautismo;
así la virgen de Yacy hechicera
aprendió la virtud del cristianismo.

Y el ósculo de amor que en su mejilla
puso el bravo guerrero castellano,
el monte repitió..., en su fresca orilla
apareció el atleta americano.

Ella arrulló en su seno, que ciñera
la negra pluma del ñandú brillante,
a los hijos del godo, en la ladera
del verde Tacumbú, con voz amante.

Ella les dió el honor inmaculado
del noble descendiente de los Cides,
ella les dió el espíritu esforzado
del indio guaraní para las lides.

Por ella, en fin, del bosque en la espesura,
al paraguayo, orgullo de la historia,
la sangre de Guarán le dió bravura,
la sangre de Pelayo le dió gloria.
.
II
Cuando después de siglos, esta tierra,
ya sola y dueña de su gran destino,
se levantó a una voz para la guerra
y de las glorias emprendió el camino;

cuando cundió en dominios paraguayos
la furia del cañón y la metralla;
cuando seguida de mortales rayos
sonó doquier la voz de la batalla:

esta misma mujer, patria sibila,
más noble Elena de la nueva Iliada,
el valor inspiró, siempre tranquila,
hermosa en su altivez, nunca domada.

Ella fue la vestal que el patriotismo
siempre encendió con su palabra ardiente,
faro de intensa luz que al heroísmo
condujo al paraguayo combatiente.

La vara de Moisés con que la guerra
hizo brotar, magnífico y fecundo,
el raudal de las glorias de esta tierra,
el haz de los titanes de este mundo.

Ella impulsó a su hermano a la pelea,
ella siguió a sus hijos al combate...
Dijo a su amante: "La victoria sea
arra de amor del que mi amor acate".

La trípode inmortal del patriotismo
donde la voz del Hacedor se escucha,
la alta tribuna fue de su exorcismo
que "a vencer o morir" llevó a la lucha.

En medio de la noche, su silueta
se destacó en el campo funerario
de la batalla, pues buscaba, inquieta,
el cuerpo de su amor entre el osario.

E igual que con su esposo compartiera
el tálamo nupcial en la morada,
con su esposo cayó, fiel compañera,
en el lecho mortal de la jornada.
.
III
También cuando ya el joven y el anciano,
el hijo y el hermano y el esposo,
cayeron para siempre. .., y en el llano
reinó de los sepulcros el reposo,

ella emprendió la vuelta, con el pecho
por las patrias nostalgias oprimido,
y en vano escudriñó en su hogar deshecho
el antiguo lugar del ser querido.

En vano su mirada por doquiera
fijó en demanda de vital consuelo...
Todo lo devoró la inmensa hoguera
de confín a confín en este suelo!

La virgen de Yacy miró a la diosa
de su primera religión, llorando
la pedía una luz para la odiosa
noche de su desgracia, sollozando.

Nadie la consoló. .. Sólo se oía
la voz del urutaú en la espesura,
y sólo a sus lamentos respondía
con cansado rumor la fuente pura.

En vez del generoso castellano
que pidiera su amor, puesto de hinojos,
sólo la afrenta cruel del inhumano
y altanero invasor, vieron sus ojos!

Mas nada la abatió, pues de la ruina
de la nueva Salem, antes potente,
al infante salvó, luz vespertina
del sol de las batallas esplendente.

Y en la orilla otra vez del patrio río,
de sus labios cayó, gota por gota,
acerbo pero fúlgido, el rocío
de la leyenda de una patria rota.

Ella puso en el ánima sencilla
del hijo de esta patria, todo el duelo
de un lustro de grandezas sin mancilla,
de un lustro de desgracias sin consuelo.

Y, como un tiempo, entre la noche oscura
de que nació la paraguaya historia,
con sangre de Guarán le dio bravura,
con sangre de Pelayo le dio gloria.

Dió entonces al atleta americano,
sobre la lava del volcán que incendia,
el supremo valor de un espartano,
la sublime virtud de una Garmendia.
.
IV
¡Es ésa la mujer que nadie imita!
¡Es ésa la mujer que todos aman!
A su presencia el corazón palpita
porque entusiasmo y porque amor la inflaman

Dulce canción que del hogar emana,
aura vital que mece nuestra cuna,
es ella nuestra madre o nuestra hermana,
es ella nuestro amor, nuestra fortuna.

Es toda corazón, ternura y gracia;
aura fiel de virtudes guardadora;
fulge igual en la dicha y la desgracia,
en el ocaso es luz, sol en la aurora.
… … … … … …
Paloma de Noé, nuncio de vida,
mensajera gentil de la natura,
hada bella y sin par, diosa caída,
hoy miro como el godo tu hermosura.

Y culto dando a sus penurias santas,
con estos humildísimos ensayos,
como al godo una vez, me ve a sus plantas
la reina de los bosques paraguayos.
1899.
.
OBRAS
Verso: La mujer paraguaya, poema, 1899; Poesías, 1900; Beatriz, poema, 1902. Prosa (libros y monografías principales): Lecciones de literatura preceptiva; Sociología (dos ediciones) ; La mujer guaraní; El indio guaraní (en parte inédito) ; La familia en el Paraguay (idem) ; Nuestra bandera en las guerras futuras; Geografía social; La mujer ante la causa obrera; El método y las ciencias sociales; Concepto de la filosofía.
CRÍTICAS Y DATOS BIOGRÁFICOS
"La Intelectualidad Paraguaya" (cap. de "El Paraguay en marcha" por José Rodríguez Alcalá, obr. cit.) ; "Literatura Paraguaya" (cap. de "Solano López y otros ensayos" por J. Natalicio González. París, 1926) ; Discurso del prof. J. Inocencio Lezcano en homenaje a D. Delfín Chamorro y al Dr. Ignacio A. Pane ("La Enseñanza", año VII, N° 12. Asunción, 1919) ; "Patria", diario, y "Guarania", revista, números especiales dedicados al Dr. Pane en ocasión de su fallecimiento. (Asunción, 11 de marzo de 1920) ; "Historia universal de literatura", por Santiago Prampolini (cap. sobre "Literatura del Paraguay", por Viriato Díaz Pérez, vol. XII. Buenos Ai-res, 1940).
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Fuente: Sinforiano Buzó Gómez. ÍNDICE DE LA POESÍA PARAGUAYA, Editorial Indoamericana. Argentina, Asunción, 1952.
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