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jueves, 9 de septiembre de 2010

RODRIGO DÍAZ-PÉREZ - CRONOLOGÍAS / Alcándara Editora, Colección Poesía Nº 14, año 1983.


CRONOLOGÍAS
Poemario de
RODRIGO DÍAZ-PÉREZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Colección Poesía, 14
© Rodrigo Díaz-Pérez
Alcándara Editora
Edición al cuidado de C.V.M., J.G.R. y M.A.F.
Diseño gráfico: Miguel Ángel Fernández
Viñeta: Carlos Colombino
Tiraje de 750 ejemplares
Inscripción solicitada a la Agencia Española del ISBN
Hecho el depósito que establece la Ley 94
Se acabó de imprimir el 30 de junio de 1983
en los talleres gráficos de Editorial Paraguay
con autorización de Editora Litocolor
Asunción, Paraguay (138 páginas)

.

The turning point of hístory
Must come. Yet the complacent and the proud
And who exploit and kill, may be denied-
Christ of Revolution and of Poetry-
The resurrection and the life
Wrought by your spirit's blood.
DAVID GASCOYNE (Ecce Homo)

.
Tal como en la vasta sucesión del día el cielo resuelve sus luces con justo poderío, la poesía de RODRIGO DIAZ-PEREZ (Asunción, 1924) es habitada por colores cambiantes, que circulan y se preparan según la visión que anime al poeta: a veces, la patria ausente se le aparece velada y crepuscular, como si la nostalgia fuera una lágrima; otras, el alba requerida incendia su escritura hasta la invocación y el apóstrofe; en todo momento, la caudalosa amistad, la memoria o el reclamo de sus -mayores, las glorificaciones y penitencias., del amor le sostienen la palabra creadora, veta preciosa y firme que emerge a salvo de la anécdota y la distancia,
RODRIGO DIAZ-PEREZ, residente en los Estados Unidos de América desde hace largos años, médico patólogo, profesor universitario, investigador de la cultura paraguaya, narrador y poeta, es tan puntual como generoso en el ejercicio de su múltiple vocación. Pero es en la poesía, y singularmente en CRONOLOGÍAS, donde podemos aprender su ingente cifra humana, la de su noble vigilia y grávido corazón.
Fiel a su compromiso de recuperar las voces mejores de nuestra poesía, ALCÁNDARA ofrece hoy la de este compatriota ejemplar, en la espera de que el fervor y la admiración acompañen al destino que cumple a estos poemas.


ESPERA ENAMORADA
Aquí estoy. Yazgo
entre el polvo y el deseo.
Crucificado
en la aurora del tiempo,
miro las estrellas
que llegan de a poco,
asomando sus brillos vesperales,
gimiendo los caminos
transidos del espacio.

Aquí estoy. Yerto.
Frío sendero
de afilados remansos,
que buscan su cauce
en la cuchilla musical del viento.

Cubierto por el velo
de un recuerdo,
reclamo, a veces un gesto,
una palabra, quizá un silencio
vano en mi dura y profunda soledad
temprana.

Aquí estoy. Remoto,
acariciando una tenue vestidura,
un desteñido velamen de barca
sin madero.

En sueño de follajes,
multicolor gemido,
huerto de amores
¡todo lo que llega!
y sigo, y espero.

Yo no sé lo que pasa
tras la muralla de la vida,
pero esta tarde quiero
dejar por un momento
mi trajinar ausente,
-vano hilo de atajos insondables-
callar por un minuto
la pena que se sale tan honda de mi alma.

Y sentirte, soñarte como eras:
¡Clavel y mariposa!
... Y lo sabes: aquí estoy, te espero.

Me tienes, playa de los naufragios, hoy.
Mañana, lo que llegare.

Me tienes,
de nuevo en la orilla fluctuante
de tus párpados soñados
a punto de quebrarse
mi casco de añoranzas...!
1956

I
BUSQUEDA
Estoy llamando a gritos
busco la palabra indecible
el árbol puro
la frágil ribera
de tu silencio de nardos

busco los pedazos de tus poros
en los escombros remotos de los sueños
y no paro de mirar...

Prisionero de estancias desoladas
cada esperanza agotada
en la curva de tu ausencia
va desvistiendo mi pena
hasta dejarla fría incierta
para siempre esclava
en el santuario rescatado
de los cielos...

Una sed de recónditos desiertos
me trajo a tus orillas
palpitados agobios
arrastran
la tristeza
y la impregnan de Tiempo y de Presencia
Y me vine hasta la nieve
pero me muero de ausencias
horas talladas con mangos y naranjos
ceñidme con vuestro zumo
de mejillas tempranas
que más allá de los horizontes colgados
nos esperan los sueños
que siempre han de llegar...

UN SILENCIO DE PERROS
Un hondo silencio
roto solamente
por un lejano ladrido
cuyo eco perfora
los recuerdos
de las siestas insomnes
Y un grito tendido sobre la arena
parece un viejo cuento
o una anciana leyenda
buscando un cauce trémulo
en la urbe inaccesible
de los años sin lindes
yo en realidad no sé dónde encontrarte
fibra de ausencias
mariposa encendida
abril sonriente quiso
regalarte los pétalos tutelares
y no estabas
sonámbula espectral
y sin embargo mía
te escabulliste
como un pez de mar adentro
y te me fuiste de pronto
estrella andariega
dejando tu rastro hechizado
a través de todo el cielo.

VISIÓN ABISMAL
Para Rubén Bareiro Saguier,
que siempre me recuerda


Cuando se escuche el tumulto de un mensaje
que brote de la tierra con tono germinal
que triture
los terrones mojados de rocíos
para llevar su esperanza de ramas
y de pólenes
hasta la receptiva atmósfera
que palpita en la vida
cuando los troncos vírgenes busquen
en la irisada irradiación solar
la cópula feraz que multiplica
la geométrica
figura de las células
cuando debajo de los viejos troncos
nuevos brotes perforen las praderas
ardiendo nuevas hojas
exhalando clorófilas
y desperdiciando zumos en el proceso vital
de la supervivencia
cuando ya un bosque de amores vegetales
no permita la profanación de nuestros pasos
y requiera la hemorragia
del hacha o del machete o de la azada
cuando los pájaros cansados
encuentren en las altas cimas
un seguro escondite para el canto
cuando la lluvia arroje hasta las flores
el arrecio doblegante de las gotas
y desperdicie perfumes
en el valle en los alcores
en los hondos matorrales espinosos
cuando vengan las langostas por el viento
y las hormigas por el suelo y el subsuelo
para robar toda la indefensa algarabía
la cristalina belleza de la selva
y cuando por encima de todos los niveles
la primavera explote y encandile
allí estaré en los sementales
selva cuna orgasmo flor
para abrirte mi pecho para darte mi garganta
llena de temporales.

DISTANCIA REDIVIVA
A lo lejos
un paisaje tembloroso
venido hasta las torres
de todas las distancias
para morir los retornos
azotados

Se pierde de a poco
y a lo mejor está colgado
en el rincón de algún museo
soñado por los vientos

Más allá del infinito
presiento
las cuerdas de un arpa
estremeciendo la tierra
en cada una de sus fibras vegetales

Todo está mudo
hasta el arado centenario
rompe los cuajarones rojos
de tu lomo
sin que nada disturbe
tu calma de pandorgas

Con definida vocación de madre
seguirás pariendo
vástagos de hierro
sin glándulas para el lloro

Tus hijos mis hermanos
se levantarán de a poco
mirarán las estrellas o el sol
o la luna o las tormentas

Despertarán los músculos
y volverán a ti
para besar tu polvo el humus
de tu sonora matriz mediterránea

Y nada existe que pueda borrar de mis pupilas
el mágico respiro de tus poros campesinos

Después de tantos años estoy en ti
Existo impregnado de tus largos vientos
abrazado a la espuma de tus ríos
agitando las ausencias misteriosas
en los hondos barrancos del recuerdo.

II
LOS POROS DEL VIENTO
Para Josefina Plá, brazo y luz
I
Como el humo
se desliza a lo alto
y se pierde en el cáliz de los cielos

No tiene formas
ni grietas
Y sin embargo llega
hasta el crepúsculo
absoluto de los sueños

Cruza el infinito
toca las cimas de la inocencia
y de nuevo
como el humo
penetra en los rincones callados
astilla andariega
apariencia menuda
anónima

Quédate de una vez
bebamos los horizontes
Brindemos
por el rocío mañanero
por las gotas de las orillas
por las flores
que siempre han de estallar

Un brindis de silencios
Mudos
Contemplando los pájaros brotados
con las fibras del sol

II
Viento
llanto lejano de nubes
te desplomas
tempestuoso
llegas hasta mi piel
y te separas
para seguir mordiendo
los lagartos refugiados
en los confines
inmóviles
del tremendo silencio
Después del arrecio abismal
miro el parque desnudo
inundado por lunas o polvos
que ni siquiera existen
Mis ojos se pierden
en el reflejo señero de una fuente
levantada
hace ya muchos siglos
Hasta las gotas irisadas
parecen llegar
recién nacidas de ilusiones

Si todo un paisaje
de sombras y maderos
pudiera clavarse
más allá de mis ojos

Si pudiera tan sólo respirar
las ingrávidas llanuras
ahogadas por el tiempo!

POEMA DEL PEREGRINO
Para Leticia Godoi Rivarola
de Díaz-Pérez, mi madre


Este largo sendero
que vamos transitando juntos
tú allá donde no me ves
yo aquí donde apenas recuerdo
se va perdiendo de a poco
y hoy
borroso aroma
se está poblando de nubes
y de cantos milenarios
Cuna de sol
mar de cenizas
Oh Viento de sales y cal
quién te volviera a tocar!!!

ENTRAÑAS DE AUSENCIA
Para Luis Aurelio Campos Cervera


Vibrante
habitas las formas
inocentes
Puro mineral dormido
te desprendes
tronco enraizado
íntima ternura
de un viejo cancionero
Sacudes las entrañas del silencio
y te deslizas levemente
hasta tocar muy hondo
donde sólo existe la emoción
de los sueños
el estremecimiento desnudo de la ausencia

HACE YA MUCHO TIEMPO...
Hace ya mucho tiempo
cuando apenas
las yemas de los dedos
comenzaban a tocar tu arcilla diminuta
recibí de ti
los nervios
los músculos
los brotes de mi sangre

Y no supe si elegir
el limonar sin muros
o la desnuda melodía
de los sueños heridos

Comencé el largo viaje
dejando en cada aurora
relieves de rocíos
paisajes
átomos
de mi alma

Y sigo navegando
Cuánto he visto
y seguiré viendo
nuevas estrellas
pulsos de terciopelo
imaginarias catedrales

ONIRIA
Largo ventanal
He retomado el cauce de tus secretas avenidas
y en los extremos difíciles
de tus horas inciertas
me escucho
Arena mística
Rosa o Palma
ya no lo sé
y percibo el alborotado
latido
de mi caja de vientos

Entonces mis amigos
dónde están las sombras
de los viejos eucaliptos

Memento
Estoy muy lejos
gesto desnudo
en esta desparramada pradera
de pinturas relámpagos y flores

PAISAJE DE MI TIERRA CAMPESINA
Para Augusto Roa Bastos, desde siempre


Una llovizna silenciosa
despertó a la mañana
Se está borrando de a poco
el horizonte de lomas
que circunda el silencio
campesino

Mientras pienso en los fértiles
valles florecidos
rejuvenecen mis células
y renacen los trémulos recuerdos

De repente la lluvia toda
arrebata hasta el suspiro o el llanto
Se desliza a diluvios
ahogando toda la topografía
de las calles
las casas
los ranchos
los árboles

Resoplando
los caballos dan coces al aire
no saben qué hacer con los rayos y los truenos
las vacas y hasta los toros aprenden a respetar
el enojo de los tiempos y esperan cualquier cosa hasta la muerte

En una esquina de la pieza compartida
con toda su familia
llora una minúscula humana proyección
entre un montón de trapos
Y una madre
heroica presencia
en el combate contra todos
tiene una grácil caricia
le sobra voz para un canto de cuna
Su trémula mano morena
de soles tropicales
es toda una escultura de pasión
La calma dibuja una minúscula sonrisa
en el rostro iluminado del hijo

Pasó la noche bramando vientos y destellos el rancho
crujía la miseria de los años

Pero pasó todo
Un arco iris abraza los espacios ondulosos
Don Miguel Fernández
ya sabe que debe comenzar
el derroche de semillas
Inyectar de nuevo el suero de sudores
a la tierra que no le pertenece
Qué más le da

III
VIAJE
No deben agregarse más palabras
para este viaje sin rostro
sin tiempo
Existes
Eres pan
para el hambre de mi pecho
Yo que sentí bien de cerca
el desgarro de tu fuga
te vi pasar despacio
casi inmóvil
Ventanillas cerradas
agolpados latidos
comprendí que ya nunca
al menos por ahora
nunca-ahora-siempre
volverías
Elegida
Buscaremos alguna vez
el sitio
hasta las mismas yerbas marchitas
el mismo verano
y hasta el mismo sol
como testigos
como compañeros
para el largo viaje
que tenemos por delante
Yo estoy triste
Sé que tú me esperas
en la punta de alguna estrella milenaria
ahora-nunca-siempre

MENSAJE
Para Rodrigo Campos Cervera


Alguna vez los senderos serán confluentes
y podremos retomar las avenidas
sumergidas
en el letárgico concierto
de oscuros cementerios

Las verdes trincheras que vamos cavando lentamente
en nuestros atónitos corazones
esperanza febril renovadora
serán retomadas por los soldados
de nuestros más hondos pensamientos

Los sueños decantados
son el pronunciamiento guerrero
de nuestros anhelos infinitos
subconscientes
que buscan la mínima burbuja
el musgo
de los ríos desubicados y turbios

Seguiremos hasta el final de la jornada
Es una orden
Nos esperan milenios
constelaciones naufragadas
repúblicas enteras
ricos y pobres
niños soñando vacaciones
nos esperan ansiosos

Somos nosotros después de todo
el Estandarte
la pólvora de las batallas venideras
el tronco de los duros maderos enterrados en el polvo desolado
del exilio

Resurgimos
rescoldo o sedimento
a punto ya de ser eliminados
por los que olvidan
o pretenden olvidar
que en las selvas
en las orillas de los ríos
hasta en las curvas imprecisas
de las nubes
los pájaros
las mariposas
y las libélulas transparentes
seguirán soñando el retorno del polen
la Gracia Creadora
Dios de toda Infinitud

Por ahora mostramos sólo un ápice
de nuestra resistente investidura

No habrán tiros ni revoluciones
No hacen falta
El decrépito edificio
sufrirá el castigo de las cosas viejas

Llevamos el grito uncido de santidad
La verdad y el destello
Oh belleza aterradora
harán crepitar los bosques
escaparán las serpientes
huyendo por todos los rincones
Será un caos un diluvio
o una música de ensueños
Lo que fuera
quizá no tenga ya ninguna importancia
Pero seremos nosotros
Estallaremos
Nos escucharán también los arrieros indiferentes
de las quebradas carreteras

Tierra fragorosa y triste
La verdad se viene
Está llegando
lúcida y sencilla
Su música respira en las entrañas
y abona las vértebras
de todos mis hermanos
silenciados
aterrados
abatidos

La verdad se viene de a poco
es como el Sol
Brillará para todos
Sin filiaciones partidarias
sin colores fratricidas
sin entregas humillantes

Los negros portones
de las cárceles políticas
se abrirán de una vez
las campanas de todas las Iglesias
saludarán la Gloria de la Liberación
Como en París
Como en Roma
Como en Berlín

Será nuestro el momento
de no sentir la furia
de todos los rencores
Será nuestro el momento
de quemar los colores disonantes
y de besar la tierra de todas las cosechas
presentes y futuras
Será nuestro el momento
sin mordazas
sin torturas
sin picanas eléctricas
sin terror en las calles
Será nuestro el momento de la Libertad
que se viene
Amén

IV
ESTAS SON LAS ÚLTIMAS ROSAS DEL VERANO
Para Leticia


Rojas
intensas
Amarillas
triunfales
las mueve el viento
que diluye el perfume
tan lleno de misterios

Son las últimas flores del jardín
Y no sé cómo siguen brotando
si el frío ya corta
los tallos
de todos los gladiolos
y apaga los colores
tan llenos de geranios

Me miró la niña
-ojos verdemar
tristeza remota-
y apenas susurró
"Son las últimas flores del verano
me cuentan que muy lejos en el Sur
las flores nunca mueren
y las hojas sobreviven
los vientos más terribles..."

No supe qué decirle
y continuó
casi hablando consigo misma

…… "Llévame al jardín que no se muere
…… porque no quiero ver las rosas
…… sin colores..."

Un viento de tajos hirientes
cortó las últimas palabras
que apenas se escucharon

"Mira pequeña
yo tampoco quiero que las rosas
se vayan
ven conmigo bien pronto
iremos tan lejos como quieras
viajaremos con el viento
para llegar más pronto!!!"
1969

PUERTO Y CASA FUERTE DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN
Para Juan de Salazar y Espinosa,
capitán-poeta y viejo amigo mío

Isla de intensas melodías
arrebatada presencia de abismos invisibles

Refugiado en tus calles
durante mis paseos imaginarios
me asaltan las fragancias de tus patios
y me transportan hasta las puras orillas del romance

Una pareja escondida
-anónimo esplendor!-
susurra
un lenguaje tibio de pétalos
y auroras

Yo sigo caminando
-hasta creo que voy soñando-
Un cielo azul
devora la explosión de las estrellas

La brisa del río
silba su mensaje tocando los poros
como todas las noches que recuerdo

No puedo detenerme
la ilusión me transporta
al mismo corazón de tus largas avenidas
Exóticos nombres
ñandypáes caraguatáes urundeys quebrachos lapachos
O nombres familiares
naranjos eucaliptos mandarinos paraísos
alboradas celestes o violetas
legendarios personajes telúricos

Ciudad Verde
Roja Amarilla Azul
Ciudad al fin fosforecente
Aquí estoy de nuevo tocando
estrujando las hojas
de los brillantes árboles cantores

Un poco del perfume navegará conmigo
multitud de auroras

Espérame ciudad
de tibios labios
tropicales:

…… Hace rato que estoy surcando
…… tus aceras
…… ya casi estoy llegando
…… y no despierto...
1970

CUANDO TODO SE ACABE...
Cuando llegue la total combustión
de las venas
y se rompan las arterias
yo no sé qué será de mí

¿Quedaré en el último proceso
elemental?

Quizá retorne con una gota del relente mañanero
para secarme de nuevo
sin dejar ni una mancha
en el pasto de los amaneceres violetas
que recuerdo vagamente...

A lo mejor más lejos aún
despierto una mañana
con el mismo rosario de corazones enterrados
y comienzo una vez más
la jornada tantas veces hollada
de vivir y de morir

No buscaré el laberinto
de nuevas avenidas
Intentaré
-exactamente-
cometer los mismos errores
y buscar los mismos aciertos

Perseguiré
el mismo cariño
que se escapa sigilosamente
cuando amanece

Oh cuna de imposibles
sueños precipitados
lejanos
más aún
remotos
apenas dibujados

¿Seré siempre prisionero del secreto?
Oh levitación sin éxtasis
búsqueda rumorosa

Respiremos
antes de que se pierdan los latidos
ya que después es imposible
casi imposible digamos
arrancarlos de nuevo
del perfume que encierra el concierto
que desciende de muy lejos
de tan remota estrella
que nos dejó sólo un rastro
de su paso por la vida...
1970

RAÍZ SONORA
Para Cristóbal Campos Cervera ara (Rey)
espíritu soñador e íntegro Artista.


Mi tierra es un bosque sonoro
sinfonía de hondas raíces
sumergidas en la quebrada
corteza
receptiva de lluvias y sequías

Tiene un perfume de espesuras
que habita un vuelo de palomas

La faz de la tierra no tiene
orillas
Sólo es emoción
gris
verde
azul o roja
sólo es música de lenguas labios
piel
corazón orquídeas o gacelas

Mi tierra es un bosque sonoro
inescrutable
La defienden los espinos rabiosos
y las fieras y todos los insectos
la protegen del Hombre y sus peligros
Mi tierra es un bosque sonoro
arena renacida
que busca su proyectada palabra
en la esperanza
y emite su pulso vibrante
hasta el sol
de vertical postura entre los fuegos

Desde arriba
mientras toco las nubes
mi tierra se hamaca
entre pájaros y serpientes

Apenas entreveo
las curvas delicadas
los árboles de piedra
arcoiris vegetal
pura presencia de silencios
milenarios
cuna al fin de la memoria

Bosque sonoro
brigada de historias torturadas
tierra mía al fin hasta en los sueños!
1974

V
TARDE FUGITIVA
La tarde dibujada entre neblinas
recorta tu silueta evaporada
los ámbitos callados de tu ausencia
en mis manos colmadas de añoranzas

Tu sonrisa tranquila y alejada
sólo encuentra el destello de unas flores
recogidas de un árbol enraizado
en las fibras nostálgicas de mi alma

Persistencia tenaz de la mirada
plasmada con las letras del recuerdo

Ese gesto inconcluso de tu efigie
esos ojos que horadan mi destino
me queman en la tarde de mi vida
y me alcanzan tranquilo y sosegado
¡Lejos están los sueños compartidos!

FUTURO VEGETAL
Para Guido Rodríguez Alcalá

Yo sé que me esperan las grandes arboledas del futuro
Seré recibido
por un largo cortejo de hojas silenciosas
que de norte a sur y desde todos los ángulos
bailen su brillo de esmeraldas naturales
en mapas fantásticos de vientos y de sombras
y envíen su trémula memoria de savias cristalinas
a mi piel y a mi pulso anhelante
a mi alma y a todas las retinas
capaces de vibrar con el empeño de sueños y vigilias

Soy parte del bosque apagado por la noche
las esencias destilan sus perfumes de cortezas
y me encuentro prisionero de tallos gigantescos
que arrancan del mismo corazón de los troncos milenario

Tienen vida y palpitan los seres vegetales!
Hasta recibo un mensaje de silbos misteriosos
y un soplo acariciante de abanicos florecidos
Está húmeda y lunada la superficie de flotantes maderos
Sigo caminando
Separo los gajos para hacerme una huella
que tras mío desaparece como la onda de un lago
y no sé hacia adónde voy en el medio de la noche
Qué más da

De todas formas mi casa será un árbol
y alguna vez muy pronto quizá mañana mismo
me crecerán más árboles
con toda la furia de sus raíces afiladas
para empezar de nuevo el ruedo necesario
que separa la vida de la muerte...

HAY QUE ASUSTAR A LA MUERTE
Para Joel Filártiga


Hay que asustar a la muerte y teñirla de color violeta
Quemar los paños negros que existan en el mundo
Encender fuegos de purezas por doquier

Exterminar los mensajeros que anuncian con repulsivas
trompetas de barro
la inminente presencia de sus pasos traidores

Hay que aterrar a la muerte
Destruir los inviernos
con todas sus nevadas y sus hielos fatales

Hay que escupir a la muerte
Negar los cañones
los plomos
las entrañas de odio
los tanques, bombas, fusiles, aviones de caza
o monstruos alados de bombardeos
que destruyen las rosas de los niños
y dan sangre a los pechos de madres luminosas!

Que florezcan ofrendas a la vida asustada
que intenta apartarse en sus declives
del terror que la asola en cada esquina del orbe
Enterremos a la muerte

Si fuera posible
con todos sus aliados presentes y futuros
.
Y no pongamos ni cruces ni estrellas en su tumba
Olvidemos a la muerte
Muerte a la muerte predecible!
Vida al hombre y paz en la tierra
siempre que sepamos cuáles son los dolores
y quiénes los originaron...
Ann Arbor, 1979

VI
LA MEMORIA DE UN VIENTO...
Se cuela por las rendijas de las viejas
ventanas toca la piel morada que proteje las carnes
es todo invisible como un fugaz recuerdo
.
No sé de dónde vino con su paso medido
pero al llegar las tardes cuando el sol ya declina
entre el rumor de abismos el crepúsculo trepa
dibuja los contornos poblados de perfumes
y avanzas tú también soberana de muslos
tocando renaceres asombrados de penas

Recuerdo que la puerta quedó sin cerraduras
esperando desnudas caricias desgranadas

Oh misterios aquellos de fríos atardeceres
la nota temblorosa ahogada en tu llanura

….. Sigue lucero inmóvil que te buscan los techos
….. ya que no están las manos ardorosas trémulas
….. mientras llega la noche
….. y los grandes espacios
….. nos esperan callados
….. tendidos en los cielos
….. de remotas fragancias

Qué podemos decir que ya no esté tocado
por las mismas palabras gastadas por los sueños

Busquemos en el mapa de tu hembra cabellera
las ráfagas sonoras de los nuevos laúdes

Encendamos querida la infinita melodía
que siempre nos espera al terminar las lluvias

Oh frondosa leyenda campana de suspiros
Siempre Tú el Principio
y el Fin de los perfiles!

LLUVIA
Está lloviendo. Una llovizna gris y callada. Apenas se mueven las hojas en vaivén de gotas. El pueblo dudo que tenga un nombre. Lo veo, lejos, perderse en jeroglíficos apagados y yertos. El tren de nuevo deja caseríos llenos de silencios, tren que va buscando el cauce formal de rectas artificiales. Las ventanillas sudan el desgranar de nubes y seguimos -latidos y rumores- hasta remotos confines. Qué peso para el alma este agobio de rutas que no dejan elegir la sombra de un silencio... El silbato quejoso nos dice que llegamos. En esta espera estamos hace rato. El humo de las casas nos saluda con su color informe de violetas azotadas. Debemos descender. Felices los que tienen un lugar para el sueño, un átomo de paz. Muchos seguiremos añorando las mudas esquinas, los rincones dolientes. No es fácil aprisionar la efímera sonrisa, la perfumada estancia, el Ser inextricable que incendia magnolias y mediodías de raras orillas. No es fácil hallar el Lugar donde la primavera de un recuerdo abre los cauces de una vieja palabra... No busco reimpresiones de brazos que se agitan en los puertos dolientes. No está ya más el carro colmado de arcanos nenúfares ni quiero el murmullo ondulante de recuerdos aromados. El tren de nuevo llama. Desde las ventanas húmedas, mis ojos no ven lo que vamos dejando. Es mejor ignorar los temblores finales y sentirse llevar por caminos sin nombre a través de pulsos desvanecidos, en silencios extraños como gritos de pescadores a lo lejos, tragados por olas imponentes...

LA ALCÁNDARA
(Visión triunfal para Carlos Villagra Marsal)


Desde el balcón de los destellos
el filo dorado y lejano
-Río mayor, el Paraguay-
legendario caminante por siglos
deja ver sus vértebras quebradas
por olas y laderas azoradas...
Este impacto de brillantes reflejos
hace poco caminaba
entre breñales, zarzas y lapachos
dueños de la tierra entonces

El viento, las lluvias y las frondas
nacientes
tocaban los átomos con las cuerdas vitales
de una presencia selvática e indomable

Una mañana luminosa
con planos enrollados
en sueños y avatares
llegó un mancebo recuperado
por la fuerza del retorno
y comenzó la tarea

De a poco nacieron los muros
se fue alzando el milagro

Nació La Alcándara
soñada hace muchas estrellas
Está con nosotros la huella
de los pasados intentos
La vimos antes
La tocamos hoy
con el impacto de su tierna arquitectura
Vinieron los amigos
Los que prometen para todos
los ausentes
la esperanza mañanera
de una paz con libertad

Está José María Gómez Sanjurjo
con su corazón
que es roquedal de altos principios
y su mirada
preñada
de rías taciturnas
extraviada
en la bruma envolvente
de Santiago de Compostela

Nos mira Carlos Villagra Marsal
-con los ojos de Don José Marsal
en los bambúes de Villa Aurelia-

Carlos Villagra Marsal
enigmático
para quien no existen los buzones
porque su corazón lleno de alondras
habita las apretadas callejas
del abrazo,
Y está también Sila Godoy
con la mujer de madera
a la que hace sollozar:

……………………… Recuerdos peninsulares
……………………… torrentes mediterráneos

Y están todos los que no pueden venir
en esta hora de silencios grietados
por el pozo de las lágrimas
Y están también todos los que olvido
Recuerdo sin embargo a Gonzalo Zubizarreta-Ugarte
quien trajo de California
una lira furtiva
y una presencia de flores soterradas
en el mar de Suakin!
Dios mío
Todos los que olvido y están conmigo
en el turbión real de mis palabras

Estoy lejos
Me aprietan las nieves impetuosas
los implacables fríos glaciares
Y recuerdo al otro Rubén
Rubén Talavera Goiburú
festejando
un catorce de Julio
Una noche entre los lagos
besando las riberas
de todos los anhelos

Me resta agregar
(yo sé que queda mucho por decir)

que vendrá la melodía
triunfal
de nuestro Grito
Compañeros
y veremos
el buque luminoso
remontando declives
al compás de los vientos liberados
Nuestro mensaje de ríos
y montañas recuperadas!
Nuestro acento sin entregas
alzando la Bandera
que nunca la perdimos!
Amén
Ann Arbor,
Enero de 1983

ÍNDICE
Espera enamorada,
I
Búsqueda, Un silencio de perros, Cabalístico, Villa Aurelia renacida, Visión abismal, Distancia rediviva, Cuenca de silencios, Estrellas de abril,
II
Los poros del viento, Poema del peregrino, Entrañas de ausencia, Hace ya mucho tiempo..., Oniria, Pura es tu nombre..., Viajeros, Paraguay. Paisaje de mi tierra campesina, César Alonso de las Heras, El viaje inminente,
III
Vilanos, Prieto recuerdo, Creación, Espejos, Marino enamorado, Tapial de los años, Viaje, Otoño, Páginas sueltas, Vuelo de latidos, Otoño en Ann Arbor, Nocturno, Mensaje,
IV
"Estas son las últimas rosas del verano...", Puerto y Casa Fuerte de Nuestra Señora de la Asunción, Cuando todo se acabe..., Han abierto un camino en la selva..., Este golpe..., Estoy empujando un navío, Germinal, Playa del sur, Cruces en la jungla, La quinta de Campos Cervera, Silencio vegetal, Raíz sonora,
V
Tarde fugitiva, Futuro vegetal, Álamos, La cámara de Edgar Allan Poe, Recuerdos, Setiembre, 1939, Desde lejos..., Briznas, Siempre, Hermano, Mary Cassatt, Hay que asustar a la muerte,
VI
Estamos llegando a Luxemburgo, L'Etroit - Detroit - el estrecho, La memoria de un viento..., Lluvia, Escalofríos..., University of Virginia, Eros, Cronología desolada, Silencios insomnes, La Alcándara,
.

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sábado, 7 de agosto de 2010

VIRIATO DÍAZ-PÉREZ - LITERATURA DEL PARAGUAY, VOLUMEN I . MOVIMIENTO INTELECTUAL / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL CERVANTES


LITERATURA DEL PARAGUAY
VOLUMEN I . MOVIMIENTO INTELECTUAL
VIRIATO DÍAZ-PÉREZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
**/**
Viriato Díaz-Pérez y la generación
paraguaya del novecientos.
(Recuento de época: 1904-1911)
Estudio de RAÚL AMARAL
Aclaración previa: RODRIGO DÍAZ-PÉREZ
Palma de Mayorca, 1980
Versión digital:

PALABRAS PREVIAS

** Sorprenderá al lector que esta obra requiera aclaración previa. En este caso lo hacemos solamente para orientar a quienes entrando en las páginas de esta labor de investigación de la literatura del Paraguay, quisieran hallar más de lo que por ahora, nos es posible reunir. En los dos tomos que constituyen esta entrega, juntamos dos trabajos de Viriato Díaz-Pérez. No lo hacemos en un sólo ejemplar, por mediar nada menos que treinta y seis años entre la aparición de uno y otro. En relación a «Movimiento Intelectual en el Paraguay», debemos anotar que apareció en la revista Unión Iberoamericana, en Madrid, mayo de 1904. El autor en esa fecha, no conocía aún el Paraguay y no había aparecido -que lo sepamos- ningún otro aporte sobre literatura del Paraguay en Europa. Entonces «sí», se podía hablar de «incógnita», no a la manera de Luis Alberto Sánchez, forma esta última que denota más que nada falta de información antes que una realidad factual. El segundo estudio sobre Literatura del Paraguay, apareció en 1941, inserto en la monumental Historia Universal de la Literatura de Santiago Prampolini. En este caso, la colaboración de D-P adolece de «agobios» justificables, pues le exigieron no exceder de 14 páginas para cubrir «toda» la Literatura del Paraguay. Y surgieron misiones lamentables, pero comprensibles. En el tomo II de esta obra (volumen 18 de las obras completas) se da continuidad y actualidad al trabajo de VD-P.

** Desde Asunción (Paraguay) nos ayuda el investigador don Raúl Amaral incansable rastreador de nuestro progreso y concurso cultural, quien colabora en ambos volúmenes dándonos informes y datos muy valiosos, que denotan una rígida atadura a la «verdad». La información vertida es esencial y ceñida a hechos documentales.
** En la introducción de Amaral, que ocupa gran extensión de este Tomo I, se pone en claro, con datos precisos, que la verdadera iniciación del modernismo en el Paraguay, fue en 1904 y no en 1913, fecha esta última que conforme se demuestra, es escogida arbitrariamente. Dejamos constancia aquí de nuestra agradecimiento al profesor don Raúl Amaral por este esfuerzo que beneficia a la historia y a la cultura del Paraguay.
RODRIGO DÍAZ-PÉREZ
Ann Arbor, Michigan (USA), 7 de abril de 1980.

MOVIMIENTO INTELECTUAL EN EL PARAGUAY
(Madrid, 1904)
Aunque casi desconocido en España, como el país mismo, el movimiento intelectual paraguayo es realmente un hecho. Maravilla que una región encerrada entre los bosques inmensos de la América del Sur, agotado hasta no ha mucho por una guerra verdaderamente epopéica y consagrada casi exclusivamente a su reorganización, puede presentar ejemplos de intelectualidad; mas el hecho es cierto. Paraguay al reorganizarse ha dedicado toda su atención a la enseñanza, estando hoy por encima de Chile en todo cuanto con ella se relaciona (162). Por otra parte, la cantidad realmente notable de publicaciones de todo género que allí aparecen, algunas de ellas en francés, inglés y alemán (Revue mensuelle du Paraguay, The Paraguay Review, Paraguay Rundschau, etc.) (163), nos hacen entrever que no son inútiles los esfuerzos en pro de la enseñanza.
Mas, sin embargo, que todo cuanto se pudiera asegurar en favor de la intelectualidad paraguaya, dirá seguramente la breve enumeración de nombres que seguirá; nombres conocidos muchos de ellos en América, y en su mayoría populares en el Paraguay, y que recordaremos con verdadero agrado.
Figura en primer término, e indiscutiblemente a la cabeza del movimiento intelectual del país, un nombre en él popularísimo, el doctor Domínguez, vicepresidente hoy de la República. Domínguez no es una gloria de su país, lo es de la América toda. Aquí, en España, donde han sido juzgadas algunas de sus obras, ha sido comparado por su estilo y aticidad a Valera (164), y a Pi y Margall por sus conocimientos verdaderamente sorprendentes. Urbano González Serrano (165), querido y malogrado maestro, decía, refiriéndose a él (no obstante su general y tal vez justa desconfianza de las mentalidades de allende el mar) que era uno de los pocos escritores americanos «de habla y espíritu verdaderamente europeo y... español» que había leído. En Nuestro Tiempo, estudiaban no ha mucho uno de sus trabajos, que elogiaban justamente. Sus Cartas acerca de Menéndez Pelayo, modelo de crítica serena y ática; sus Polémicas sobre etnología y filología americana con el sabio italiano Boggiani; sus estudios sobre Las Escuelas en el Paraguay, verdadera evocación de toda una historia olvidada, sin datos escritos apenas y sin precursores (166), y, por último, su labor constante como catedrático, como historiador y como político le han hecho acreedor a la fama de que justamente goza. Domínguez es un símbolo del Paraguay: como la de su país, su historia es breve y hermosa a la vez. Simple ciudadano, labró por su propio esfuerzo la escala de su vida, sin otro apoyo que el de su natural entusiasmo y la vitalidad que heredara de sus antepasados, los aborígenes del Chaco... (167)
Digno compañero del ilustre crítico es el doctor Cecilio Báez. Su obra ha sido obra de cultura, lo prueban sus estudios religiosos, sus brillantes discursos y explicaciones desde la cátedra de Sociología, sus trabajos en la Revista del Instituto Paraguayo (168) y su vida misma política, en la que siempre apareció en oposición noble y desinteresada. Con el doctor Olascoaga (169) y con Zubizarreta (170) -dos españoles- fue el padre de la intelectualidad paraguaya. Como estos, fue uno de los primeros que recibieron la investidura doctoral en Asunción y uno de los que más han contribuido a la resurrección del país. Y ya que he citado a Olascoaga, no lo haré sin recordar lo mucho que a sus nobilísimos esfuerzos debe el Paraguay. A él se deben, por no citar otros méritos, las importantes y necesarias rectificaciones de la Geografía del ilustre Reclus (171), mal informado indudablemente en la parte que consagró al Paraguay.
De temperamento completamente distinto al de los citados escritores más originales y eruditos, no ya de su país sino de la América misma. Semejante a Rubén Darío, Gondra es un americano que sintetiza en su espíritu esos anhelos vagos, indecisos y «prodrómicos» de la cultura moderna europea, a la vez que los de su propia raza... Gondra representa en su país la intelectualidad moderna. Sus estudios de crítica son conocidos en España. Clarín mismo hubo de confesar que Gondra conocía allá, en su rincón asunceno, lo que nosotros creemos conocer exclusivamente por privilegio singular (172). Salvador Rueda, con quien habláramos de Gondra en alguna ocasión, le admira sinceramente (173).
Uno de los más jóvenes escritores del Paraguay y de los que más nombre, sin embargo, han alcanzado es Juan E. O'Leary, poeta injustamente desconocido entre nosotros. Evocador de las glorias de su patria y cantor delicado de las razas primitivas y olvidadas, es el poeta nacional del Paraguay. Descendiente del gran libertador Bolívar (174) y de los conquistadores, y llevando a la vez en sus venas la antigua sangre guaraní, sabe evocar en sus versos, llenos de ritmo y de emoción, el pasado de las viejas razas. Nadie como él ha cantado al indio (175). El alma de la raza, ¡Salvaje!, sus traducciones de Stechetti y de Amadeo Amaral y otros poemas, le han colocado en la pléyade de los consagrados...
Junto a O'Leary precisa recordar a Ignacio Alberto Pane, asimismo poeta. Pane es el cantor de la incomparable gracia de la mujer paraguaya. En sus versos vibra un admirable sentido de entusiasmo patrio y un amor hacia la naturaleza verdaderamente ruskiniano (176).
Francisco L. Bareiro es otro de los jóvenes escritores. Su nota distintiva es la originalidad y la elegancia. Verdadero temperamento de artista, su obra es la de un precursor. Influido por las auras de una modernidad exquisita y sana, sus escritos -versos y prosas- parecen engendrados en París y vigorizados en la selva... Algunos han sido publicados en España, en donde asimismo es conocido su estudio El Paraguay en la Argentina... (177)
Herib Campos Cervera, hijo del malogrado doctor Campos, es uno de los más distinguidos periodistas paraguayos. Sus distintos trabajos y sus conferencias sobre la inmigración nos le presentan como uno de los escritores que más han dado a conocer el Paraguay en sus visitas a Galdós, Linares, Núñez de Arce, Nakens, Rueda, etc. A su actividad se debe la publicación del primer trabajo sobre el doctor Domínguez en España (178).
Ricardo Brugada (hijo) es otro de los representantes del periodismo paraguayo. Fue fundador de La Juventud y director del semanario ilustrado Estudiante, órgano de la juventud asuncena batalladora. Es autor del oportuno trabajo Chile y el Paraguay, donde patentiza la nota de simpatía de ambas Repúblicas (179).
Y no me extiendo por hoy en esta ligera reseña que debería prolongar a no faltarme espacio. En otra ocasión, sin embargo, dedicaré la atención que se merecen otros muchos nombres para nosotros familiares, y de los cuales no puede menos de hablarse tratando de dar una idea de la cultura paraguaya. Tales son, en lo científico, los de Moisés S. Bertoni, director de la Revista de Agronomía de la Escuela Nacional de Agricultura, de Asunción, y de numerosos trabajos, algunos traducidos en Europa (180); el del doctor Audibert, cuyas investigaciones sobre la delimitación entre el Paraguay y Bolivia despertaron tanta curiosidad en América (181); el de Belisario Rivarola, director de la Revista del Instituto Paraguayo, la más importante del país y una de las más interesantes de América por sus estudios históricos (182); de los López Decoud, Fulgencio R. Moreno, Fleytas (183), Doctor Benítez (184) y otros muchos, que han hecho de la antigua República del tirano Francia un estado moderno lleno de ideales, de juventud y de vida (185).
VIRIATO DÍAZ-PÉREZ - Cónsul General del Paraguay en Madrid
NOTAS
163 : La bibliografía referente a periódicos puede cotejarse en una valiosa fuente contemporánea: Catálogo de la Biblioteca Paraguaya «Solano López». Asunción, Talleres Nacionales de H. Kraus, 1906. También: VIRIATO DÍAZ-PÉREZ: Polibiblión Paraguayo. Asunción, 1916 (Copia manuscrita existente en la Biblioteca Nacional del Paraguay). (N. del A.)
164 : Las propias menciones de Domínguez a estos autores, en: «Marcelino Menéndez y Pelayo. Cartas al doctor Cecilio Báez». Fechada en marzo de 1899, en: Revista del Instituto Paraguayo, Asunción, Año III, N.º 33, p. 227-259, 1902; del mismo: «Juan Valera», en dicha revista, Año VI, N.º 50, p. 323-325, 1905. (N. del A.)
165 : RAMÓN ZUBIZARRETA: «Nociones de Derecho Natural», en: Revista de la Universidad Nacional, Asunción, N.º VIII, 1895. (N. del A.)
166 : MANUEL DOMÍNGUEZ: Las Escuelas en el Paraguay. Asunción, 1897. Cfr. del mismo autor: «Historia de la enseñanza nacional», en: Revista del Instituto Paraguayo, Asunción, Año I, N.º 10, p. 217-247. Este trabajo no debe confundirse con otro: «Instrucción Primaria», en: El alma de la raza. Asunción, Biblioteca Paraguaya del Centro Estudiantes de Derecho, 1918, p. 141-147. (N. del A.)
167 : El primer aporte biográfico de un novecentista sobre Domínguez, fechado el 2 de setiembre de 1903, en: SILVANO MOSQUEIRA, Semblanzas Paraguayas. Asunción, Taller Nacionales de H. Kraus, 1908, p. 11-27. (N. del A.)
168 : El doctor Báez colaboró desde el primer número de la Revista (1896) hasta un año antes de su desaparición (1909). Allí aparecieron, entre 1899 y 1903, sus Estudios sobre la historia de España, en respuesta a la Carta de Domínguez sobre Menéndez y Pelayo. (N. del A.)
169 : Las citas de Olascoaga han sido tomadas de la Revista del Instituto Paraguayo. En cuanto al doctor Zubizarreta debe agregarse: «La cuestión de la moneda», publicado inicialmente en forma de cartas al doctor Blas Garay en La Prensa de Asunción (1899) y reproducido póstumamente en la Revista del Instituto Paraguayo, t. VIII, p. 113-164, 1904. Sobre el doctor Zubizarreta, en CECILIO BÁEZ: Estudios de Jurisprudencia, Historia, Ciencias Sociales y Políticas. Asunción, Talleres Nacionales de H. Kraus, 1903, p. 289-293. Este maestro español, nacido en Burgos el 7 de julio de 1840, falleció en Asunción el 16 de agosto de 1902. (N. del A.)
170 : Paraguay. Capítulos entresacados de la Nueva Geografía Universal por ELISEO RECLUS. Prólogo, traducción y notas por Ramón de Olascoaga, profesor de la Universidad Nacional del Paraguay. Asunción, Librería y Casa Editora de A. de Uribe y Cía., 1896. (N. del A.)
171 : La de Díaz-Pérez es una de las primeras, sino la inicial, de las menciones a Gondra y Darío, que se intensificarán tres años más tarde en el ensayo sobre Rueda. Resulta sintomática tal semejanza y eso de que «Gondra representa en su país la intelectualidad moderna». (N. del A.)
172 : La opinión de Clarín sólo se conoce, hasta aquí, por referencias indirectas. Debe tenerse en cuenta que este escritor murió en 1901. (N. del A.)
173 : El aludido ensayo de Díaz-Pérez sobre el poeta parece corroborar esa impresión. (N. del A.)
174 : Conviene aclarar que la ascendencia del escritor paraguayo no es por el lado del Libertador Bolívar sino por su edecán y después General Daniel Florencio O'Leary (1800-1852), militar irlandés adherido a la causa de la independencia de nuestra América. (N. del A.)
175 : Concuerda con la opinión de Salvador Rueda en cuanto al valor de la poesía indigenista de O'Leary, ya advertido por Domínguez en su prólogo a ¡Salvaje!, en: Revista del Instituto Paraguayo, Asunción, Año VI, N.º 36, p. 435, 1902. (N. del A.)
176 : Por esa época Pane era tenido como poeta. La mayor parte de su producción juvenil apareció en la Revista del Instituto Paraguayo, debiendo recordarse: «Instituto Paraguayo», 1896; «¡Adelante!», 1897; «La mujer paraguaya», del mismo año; «Beatriz», 1902. Culminará en 1903 con la versión de la Ode au Paraguay de Jean Paul d'Aile (Casabianca). (N. del A.)
177 : Escasas son las fuentes relacionadas con Herib Campos Cervera, padre del poeta del mismo nombre y apellido. Sus colaboraciones -prosa y verso- están esparcidas en los periódicos asuncenos desde El Pueblo (1898-1899) hasta Crónica (1913-1914). (N. del A.)
178 : Ninguna noticia posterior hay sobre la publicación de este trabajo dedicado a Domínguez. (N. del A.)
179 : Ricardo Brugada (hijo) o Ricardito- según la identificación popular- dio a conocer, además, algunos opúsculos de carácter político. Mostró valiente solidaridad con la causa obrera, siendo de los que rodearon a Barrett, juntamente con Pane, Rufino Villalba y Cipriano Ibáñez. Los citados periódicos fueron fundados durante su permanencia en el Colegio Nacional. (N. del A.)
180 : El doctor Moisés Santiago Bertoni, suizo, se había instalado en 1887 en el Paraguay, proveniente de la Argentina. Amigo y discípulo doctrinario del sabio anarquista francés Elisée Reclus, ejerció vasta influencia -aun más allá del plano científico- en la juventud novecentista, la que en todo tiempo le hizo justicia. (N. del A.)
181 : En esta clase de aportaciones debe considerarse al doctor Alejandro Audibert como a un verdadero adelantado. Puede él mismo figurar en una no muy extensa lista de precursores y guías del novecentismo, a la par de Báez, Emeterio González y Delfín Chamorro. Fue concuñado de Barrett y periodista de combate. (N. del A.)
182 : Tal alusión revela que Díaz-Pérez conocía la Revista del Instituto Paraguayo antes de su venida. Su director era, por ese entonces, Belisario Rivarola (1876-1956), iniciado en el periodismo desde las páginas de El Pueblo (1898). Su compañero en tales actividades fue su después adversario histórico y político Juan E. O'Leary. (N. del A.)
183 : No se muestra muy copiosa, por ese tiempo, la bibliografía de Moreno y López Decoud, cuyas respectivas trayectorias periodísticas habían comenzado en 1891. Ambos fueron parlamentarios y Moreno llegó a ministro de Hacienda. En cuanto al aludido Fleytas no podría ser otro que el conocido político republicano don Eduardo Fleitas, nombrado en la carta de Herib Campos Cervera a Adolfo F. Antúnez. Fue ministro del Interior del último gabinete del presidente Escurra. Por su parte el «doctor Benítez» no resulta otro que el doctor Manuel Benítez (1870-1939), autor del trabajo que allí se cita y que es recogido del folleto de Pane (p. 17). Era tenido por un «estadígrafo veraz». (N. del A.)
184 : Doctor BENÍTEZ, El Paraguay, Estudio comparativo, Asunción, 1901. (N. del A.) 184.1: [en la página 211 del original (N. del E.)]
185 : La aversión al «tirano Francia» es, a todas luces, una herencia romántica. En esa actitud se mantuvieron Juansilvano Godoi, José Segundo Decoud y Juan Crisóstomo Centurión, entre principales, y también Diógenes Decoud a través de La Atlántida (1885, 1901 y 1910). Puente, no sólo biológico, entre ambas posiciones (la de aquellos y la posterior de los novecentistas). Cecilio Báez da comienzo en 1888, aunque sin mayor eco, a la reivindicación del Supremo Dictador, inaugurando así el revisionismo histórico nacional, que desde otros ángulos continuarán: Garay, desde 1896, y O'Leary, desde 1902. (N. del A.)

BIOBIBLIOGRAFÍA DE ÉPOCA
MANUEL DOMÍNGUEZ (1868-1935).- Director del Colegio Nacional, Rector de la Universidad; diputado y vicepresidente de la República entre 1897 y 1904. Ensayos publicados en separata: Las escuelas en el Paraguay, 1897; Marcelino Menéndez y Pelayo (1899-1902); Estudio sobre 'La Atlántida' del doctor Diógenes Decoud, 1902; Causas del heroísmo paraguayo, 1903.
CECILIO BÁEZ (1862-1941).- Delegado plenipotenciario a congresos internacionales de México y Uruguay (1901-1902). Introductor del positivismo en el Paraguay. Maestro de la juventud secundaria y universitaria hasta la polémica de 1902. Artículo precursor del revisionismo histórico: «El dictador Francia. Fundador de la Nacionalidad paraguaya», en: La Ilustración Paraguaya, Asunción, Año I, N.º 16, p. 122-124, 31 de diciembre de 1888. Obras: Ensayo sobre la libertad civil, 1893 Introducción General al Estudio de la Sociología, 1903; La tiranía en el Paraguay. Sus causas, caracteres y resultados, del mismo año.
RAMÓN DE OLASCOAGA (1865-?).- Abogado bilbaíno y profesor de derecho llegado al Paraguay en la década del 90. Regresó a España quince años después, aunque siguió vinculado con el país. Fue Rector de la Universidad Nacional. Es el iniciador de los estudios económicos en nuestro medio. Obras: Programa razonado de economía política, 1894; Resumen de economía, 1895; El papel moneda, 1901.
RAMÓN ZUBIZARRETA (1840-1902).- Abogado burgalés, residente desde 1870. Propagador del krausismo y miembro del primer Centro Republicano Español. Profesor fundador del Colegio Nacional y de la segunda Escuela de Derecho (1882). Considerado, desde antes del 900, como el padre intelectual de la juventud paraguaya. Obras: Nociones de principios de legislación, 1884; Programa de filosofía, 1886; Elementos de Derecho Natural, 1893; Discurso a la juventud paraguaya, del mismo año; Nociones de Derecho Natural, 1895; Elementos de Derecho Civil, 2 v., 1899-1900.
MANUEL GONDRA (1871-1927).- Agrimensor, profesor de enseñanza secundaria. Inspector de colegios de la misma rama. Secretario general de la Universidad. Autor de ensayos sobre -217- historia colonial y de la independencia y sobre el idioma guaraní, entre 1894 y 1897. En enero de 1898 da a publicidad su carta al poeta Francisco L. Bareiro, que contiene el estudio sobre Prosas Profanas de Darío. Fue difundido por el diario La Democracia de Asunción durante los días 14, 15, 16, 18, 19, 24 y 25 de ese mismo mes y año. La segunda versión aparece corregida y con título apropiado: «En torno a Rubén Darío», en: Revista del Instituto Paraguayo, Asunción, Año II, N.º 17, p. 167-201, junio de 1899.
IGNACIO ALBERTO PANE (1880-1920).- Periodista desde los 16 años. Secretario de Legación en Chile. Profesor de enseñanza secundaria y universitaria; abogado, magistrado judicial y poeta. Su aporte en artículos, notas, ensayos y folletos es cuantioso hasta 1904. Se destacó también como traductor del francés e italiano. Sus estudios de época más importantes son: Ariel por José E. Rodó, 1901; Los cantos extranjeros al Paraguay, 1902; El Paraguai (sic) intelectual, del mismo año; Eusebio Lillo y el Paraguay, 1903. Obras: Poesías, 1900; Poesías Paraguayas, 1904, primera antología nacional, con prólogo de Cipriano Ibáñez.
JUAN E. O'LEARY (1879-1969).- Se inició en las actividades literarias presidiendo el Centro estudiantil La Brisa del Porvenir, integrado por alumnos del segundo curso del Colegio Nacional en 1895. Periodista desde 1897. Su primer poema patriótico apareció en El Pueblo de Asunción: «1.º de marzo de 1870», ese mismo día del año 1898. Su bibliografía está integrada por opúsculos, siendo dos de ellos de poemas: El alma de la raza, 1899 y ¡Salvaje!, 1902; el restante será en prosa: Recuerdos de gloria. 24 de mayo, 1904, con prólogo de Pane.
FRANCISCO L. BAREIRO (1878-1929).- Poeta trunco. Se ha exagerado un tanto la influencia de su breve esbozo poético Espuma, escrito en Valparaíso en 1898. Destinatario de la carta de Gondra sobre la poesía de Darío, en la que se lo reconoce como entusiasta lector de Azul. Sólo publicó dos folletos: Nuevas ideas en nuestra política, 1899, en colaboración con Daniel Codas y Blas Garay, y El Paraguay en la República Argentina, 1900, con su firma.
HERIB CAMPOS CERVERA (1879-1921).- Periodista y poeta desde los 18 años. Tuvo su propio diario: La Verdad, de corta duración. Pasó a residir en Europa, desde donde, en 1913, -218- enviaba colaboraciones al periodismo asunceno. Contrariamente a lo que se cree no murió en París sino en Madrid, donde está sepultado. Usó los seudónimos de «Silvestre Paradox (h)» en 1902, y de «Juvenal» en 1910, para sus artículos polémicos. No ha dejado obra édita. Pocas referencias hay sobre su vida y obra, debiendo estimarse las de Juan E. O'Leary, Carlos R. Centurión y Natalicio González.
RICARDO BRUGADA (hijo) (1880-1.920).- Hijo del jurisconsulto y periodista catalán don Ricardo Brugada (1842-1911), avecindado en el Paraguay desde 1869; militante republicano en su país. Ricardito, como le llamaban, también hizo periodismo estudiantil y luego doctrinario, además de su militancia social. A comienzos de siglo fue secretario de la Legación en Río de Janeiro. Su bibliografía de época está constituida por un folleto: El Paraguay y Chile, 1902, y un libro: Brasil-Paraguay, 1903, donde se hallan útiles informaciones sobre la actividad cultural.
MOISÉS S. BERTONI (1857-1929).- Además de una importante bibliografía botánica, etnográfica y lingüística (guaraní) habrá que considerar los tres tomos de La Civilización Guaraní, que comprenden, separadamente, Etnografía, Moral y religión, Medicina e higiene, aparte de numerosos opúsculos sobre dichas materias.
ALEJANDRO AUDIBERT (1859-1920).- Jurisconsulto, legislador, diplomático y orientador de dos periódicos de lucha: El Independiente y La Ley. Muchas de sus páginas permanecen inéditas. Obras: Los límites de la Antigua Provincia del Paraguay, 1892; Cuestión de límites entre el Paraguay y Bolivia, 1901.
ARSENIO LÓPEZ DECOUD (1867-1945).- Nieto del Presidente Carlos Antonio López y sobrino del Mariscal Francisco Solano López. Con el grado de alférez de fragata regresa, en 1888, de la Escuela Naval Militar Argentina. Dos años después vuelve al Paraguay, donde fue periodista, legislador, diplomático y director del Colegio Nacional. No tiene más que una sola obra de época: Sobre feminismo, 1901.
FULGENCIO R. MORENO (1872-1933).- Periodista desde joven. Legislador, ministro, economista y diplomático, especializado por largo tiempo en la cuestión de límites con Bolivia. Comenzó actuando en La Semana (1890) con Gondra y Blas Garay, luego en El Tiempo (1891) y con Domínguez y López Decoud en El Progreso (1893). Redactor de temas internacionales del diario La Prensa, de Buenos Aires, entre 1922 y 1928. En sus años mozos fue poeta satírico y, con los años, posromántico. Obra: La cuestión monetaria en el Paraguay, 1902, y Diplomacia paraguayo-boliviana, 1904, ambos folletos.

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ENLACE AL ÍNDICE de Literatura del Paraguay - Volumen I - Movimiento intelectual en la BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES

1. Época de don Carlos
2. Actuación de Bermejo
3. Literatura nacional
4. Segundo romanticismo
5. Otros maestros españoles
6. El ciclo hispánico
7. Novecentistas y noventayochistas
8. Los jóvenes de América
9. El ámbito del 900
10. La polémica histórica
11. Viajeros y contorno cultural
12. Vísperas y llegada
13. El modernismo y sus adelantados
14. La colmena literaria
15. Los amigos
16. El periodista en su letra
17. Un artículo precursor
18. El cambio de los años
19. Ciudadano paraguayo
20. La posteridad
Apéndice documental
Cónsul general del Paraguay en Madrid
Primer saludo del periodismo
Viriato Díaz y Pérez
Respuesta desde San Lorenzo del Campo Grande del doctor Díaz-Pérez
Una hermosa carta
Jefe del Archivo Nacional
Paleógrafo de la Comisión de Límites
Discursos en el Parlamento
Del Diputado de Gásperi
Del Senador Peña
Carta de ciudadanía paraguaya
Movimiento intelectual en el Paraguay (Madrid, 1904)
Viriato Díaz-Pérez
Biobibliografía de época.

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martes, 18 de mayo de 2010

RODRIGO DIAZ-PÉREZ - JARDINES LUMINOSOS, CICLOS y TARDE FUGITIVA / Fuente: POESÍA PARAGUAYA DE AYER Y HOY - TOMO I. Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH.


JARDINES LUMINOSOS, CICLOS y
TARDE FUGITIVA
Poesías de: RODRIGO DIAZ-PÉREZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

.
JARDINES LUMINOSOS
Hoy
vuelvo a recordarte
jardín-lejana-leyenda
triángulos
polígonos diversos
sextantes llenos de flores
Tantas veces el riego de mi pulso
brotó los capullos de la tierra

De noche
pausadamente
el murmullo nostálgico
de un molino movido por la brisa del Norte
aviva la congoja del tiempo
Mil figuras despiertas
con la luz de la luna
Sombras infinitas
Comunión virginal
¡Oh almendros escondidos
en el dulce durazno del ensueño!
.
(De: Los poros del viento, 1970)
.
CICLOS
Estoy presente
en la ausencia
de los seres que me niegan
Pero no temáis
Respiro el mismo aire
y me penetra la misma
idéntica inquietud
de los que me recuerdan
Y se evaporan los días
y hasta pasan los años voraces
vertiginosos
dejando huellas de turbios
contornos
en el calendario de mi piel
¡Cómo se va el misterio de la música
cómo se escapa el ángulo de una sonrisa
cómo se pierde el rebosante calor
de un beso
o la estrujada
encendida llama de un abrazo!
Es un largo viaje
rumbo al regreso
de las nuevas
ardientes
multitudes
que esperan su turno
en el reparto celular
del cosmos...
.
(De: Antología Poética Hispanoamericana,
edición del Fondo Editorial Bonaerense, 1978)
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TARDE FUGITIVA
La tarde dibujada entre neblinas
recorta tu silueta evaporada
los ámbitos callados de tu ausencia
en mis manos colmadas de añoranzas

Tu sonrisa tranquila y alejada
sólo encuentra el destello de unas flores
recogidas de un árbol enraizado
en las fibras nostálgicas de mi alma

Persistencia tenaz de la mirada
plasmada con las letras del recuerdo

Ese gesto inconcluso de tu efigie
esos ojos que horadan mi destino
me queman en la tarde de mi vida
y me alcanzan tranquilo y sosegado
¡Lejos están los sueños compartidos!
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(De: Cronologías, 1983)
Autora: TERESA MÉNDEZ-FAITH
Intercontinental Editora, 1995
Ilustraciones: Enrique Collar
Asunción-Paraguay, 362 páginas
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miércoles, 14 de abril de 2010

RODRIGO DIAZ-PEREZ - VIAJE / Fuente: NARRATIVA PARAGUAYA DE AYER Y DE HOY - TOMO I (A-L) de TERESA MÉNDEZ-FAITH.

CUENTO de
RODRIGO DIAZ-PEREZ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
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VIAJE
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El lodo hacía difícil caminar y los nubarrones agresivos indicaban claramente que seguiría lloviendo. Tenían la ropa empapada y la espera era agobiante. Lo poco que lograron salvar, cabía en dos valijas de tamaño mediano. No hablaban. Algunas serias eran suficientes para el tipo de comunicación que precisaban. Después de una larga espera, divisaron por fin un enorme bulto gris opaco que avanzaba hacia ellos. Era el camión. La esperanza renacía. El niño suspiraba ansiosamente y comprendía al mirar el rostro de su madre que una ilusión volvía a comenzar. Ella no tendría más de treinta años, pero aparentaba más edad con su cara ajada por surcos incipientes, que parecían acentuarse aún más con el sudor y el polvillo pegajoso.
Pusieron las maletas en el medio del camino. Ya habían pasado dos camiones anteriormente sin detenerse. Estaban repletos de pasajeros. El niño era flaco, de tez morena y pálida, de movimientos torpes y de cara triste. Tendría ocho años o quizá menos. Dejaron el rancho de paja con dos frescos túmulos. Uno, el que contenía los restos de don Agustín, era más grande y sobresalía más que el otro, bien pequeño, el de León, recién nacido que no pudo soportar las privaciones del sitio.
La guerra había terminado y no les restaba otro recurso que ir a la ciudad. En la chacra, nada quedaba que fuese de valor. Todo era un montón de recuerdos humeantes, desolación y tristeza a la que querían dar olvido con la evasión, la fuga definitiva.
Doña Lucía no vio otra alternativa. Tenía parientes y amigos en la ciudad. No sufriría allí el miedo que le inspiraban los desmovilizados, a veces abusivos, que asomaban ocasionalmente en el paraje, completamente despistados después de varios años de ausencia.
El camión llegó medio agonizante y se detuvo, casi llevándose por delante las valijas.
-¡Saquen esas porquerías del camino! Doña Lucía, implorando se acercó al chofer:
-Señor, ¿nos lleva a la ciudad por favor? ¡Tenemos para pagar el pasaje! ¡Por favor, señor, tenga compasión!
No hubo respuesta inmediata. Pasaron unos segundos tremendos. La cara agobiante de doña Lucía logró apaciguar al chofer.
-Señora, yo manejo un camión colmado hasta el tope. No entra nada más, créame.
-Haga un esfuerzo, se lo suplico de nuevo. El pueblo está vacío.
-¡Qué cosa más molesta! ¡Yo no sé de dónde nacen tantos mendigos!
-Ya le dije, señor, que tenemos forma de pagar el pasaje...
No bien concluyó de hablar, del pliegue de entre los senos sacó un manojo de billetes -especie de húmeda gelatina amarillenta- y los desenrolló frente al chofer, quien siguió un rato titubeante y finalmente bajó del camión con definitiva resignación, empujó las dos valijas en el agujero lateral de los bultos y apretó a los nuevos pasajeros contra la masa humana que iba con él. El camión recomenzó la marcha. El chofer miró su reloj. Por lo menos seis horas más para llegar a la ciudad. No recordaba cuándo había salido y tenía muchas ganas de volver.
Consiguió doña Lucía atajarse de una barra de madera que desde el techo servía de asidero. El niño se amarró primero a su cintura pero como ello no le daba suficiente estabilidad, se colgó después de sus piernas como pudo. El calor hacía muy denso el poco aire que sobraba. Los colores ácidos y pegajosos de los pasajeros, quienes también como ellos venían huyendo y las caras herméticas que alcanzaba a ver de vez en cuando, la habían intimidado en cierta forma. Decidió seguir callada, padeciendo lentamente el correr de los tumultuosos kilómetros. Una voz tronó desde un asiento, cerca del chofer:
- ¿Por qué tiene que seguir cargando a todo el mundo? ¿No ve que ya no entra más nada ni nadie en este su miserable camión? ¿No le importa nuestra comodidad? ¿A quién se le ocurre actuar de ambulancia, cuando lo que pagamos es un servicio de transporte?
Doña Lucía tembló. Durante algunos segundos creyó que sus fuerzas la abandonaban. Tenía miedo, pues no sabía quién era el que tan bruscamente levantó la voz y rompió el silencio. El chofer no dijo nada. Con sus dos manos en el volante, seguía avanzando. Comenzó a llover. Era una región diferente, y el barro rojo reemplazó al gelatinoso lodo gris de horas atrás. Gemía en primera el viejo motor, una queja casi humana. A veces parecía que se iba a trancar entre las sacudidas violentas y las convulsiones penosas. Afuera, no se veía nada. La lluvia arreciaba con furia. La misma voz gruesa volvió a estallar:
-Estos camiones deberían pasar al museo de antigüedades, por viejos, por inservibles. ¡Ya los dueños, a la cárcel, por desconsiderados! Le contestó un cura, con voz firme:
-Si no le gusta el camión, ¿por qué no baja? ¿No se da cuenta Ud. que el pobre chofer está haciendo hasta lo imposible?
No hubo respuesta a las palabras del cura. Parecía un cura de campaña, de esos que últimamente organizan a los campesinos en las Ligas Agrarias Cristianas. Su sotana era de color negro verdoso con roturas visibles. Su gesto, amable, pero firme. Miró al gritón sin ánimos de pelea, como tratando de expresarle un mensaje conciliatorio. El camión siguió trepidando entre el barro y las hondonadas.
Doña Lucía apenas se sostenía. El sudor le corría por la frente y le mojaba todo el cuerpo. El pequeño, de repente, cayó al piso del camión totalmente exhausto, acabado. Lo sintió la madre en su aflojamiento paulatino, como si sus piernas se hubiesen liberado de algo, un desprendimiento que la dejó por un instante sin respiro y aterrorizada. Trató de levantarlo, pero ni un solo resquicio sobraba. Pidió ayuda a una señora obesa, quien también venía sufriendo las peripecias del viaje. Se hizo un pequeño espacio y levantaron al niño. Tenía la cara blanca, la piel muy fría y la frente cubierta por gotitas de sudor. Respiraba con dificultad. Doña Lucía sólo atinó a soplarle la cara. Alguien le dio un abanico. El camión seguía sus tremendos tumbos y el equilibrio era casi imposible. Los pasajeros entrechocaban unos con otros. Para sorpresa de todos el de la voz dura y desagradable, se levantó:
-Haga sentar al niño. Yo también tengo un hijo, señora...
Este acto inesperado sorprendió a la madre, quien colocó al hijito en el asiento. Al poco rato, al poder cambiar de posición y descansar, el pequeño se reanimó y al ver al gritón parado, le quiso dar el asiento.
-No mi hijo, sentáte no más.
***.
El chofer de repente detuvo el camión. No se escuchaba sino el recargado ritmo, medio jadeante, de la respiración de los pasajeros.
-No sé dónde estoy. Hace rato que vengo tratando de orientarme y no alcanzo a ver huellas conocidas. Voy a bajar a mirar el camino, para ver si algo logro reconocer. Realmente este paraje es extraño.
-Esto es el colmo- volvió el de la vozarra. - ¡Este bendito chofer no sabe adónde vamos ni dónde estamos!
El chofer no le hizo caso. Lo ignoró. Bajó del camión lentamente, con una rara calma. Había cesado la lluvia. Las gotas dibujaban delicadas filigranas en los vidrios de las ventanillas. Los pasajeros bajaron ordenadamente. Era una felicidad inhalar el aire puro de afuera, refrescado por la lluvia y no se preocupaban de nada. La tregua les venía a tiempo y muchos de ellos creyeron que el chofer se había apiadado de tan horrendo calor y les daba este respiro. Doña Lucía pensó en su marido, en el dulce olor de los cocoteros en flor y en la fragancia de la tierra roja, cuando arrancaba los bulbos gruesos y los raigones de la mandioca. Salió tanta gente del camión, que el chofer se asustó. ¿Cómo volverían a entrar? Pero -en medio de sus conjeturas- lo más importante para él era saber dónde estaba. Avezado en el duro oficio de manejar entre zanjas y arroyos, le desconcertaba la geografía tan tremendamente distinta y nunca vista. Y no estaba dispuesto a retornar ni a seguir. Vino el cura, quien le sugirió:
-Sigamos. Vámonos a cualquier lado. Algún refugio hallaremos. El chofer lo miró con asombro.
-¿Cómo a cualquier lado? Corremos el riesgo de perdernos en el desierto. Y la gasolina que sobra en el tanque apenas alcanza para llegar a la ciudad, si supiéramos el camino con precisión.
El de los gritos no pudo contenerse:
-¿Qué? ¿Que nos va a dejar plantados? ¡A quién se le ocurre! Yo tengo que ver al señor ministro mañana, aunque siga tronando. Es una cita ineludible, ¿entiende?
Cierto tono de aflicción y de nerviosismo se había adueñado de su voz. Ya no era explosivo ni violento. Estaba sencillamente aterrorizado. El cura volvió pausadamente. Traía un mapa enorme en las manos y llamó al chofer. Conferenciaron un rato. Después, sin perder el ánimo, volvió a enrollar el mapa. Sus ademanes eran serenos. Concluyó:
-Tendremos que esperar auxilio. El chofer parecía resignado.
-Deberíamos volver -dijo- pero lo malo es que tampoco sé el camino de vuelta. Y mañana el sol saldrá como siempre después de las lluvias, picante y terrible.
El gritón estaba escuchando el diálogo entre el cura y el chofer. No pudo con su genio:
-Pero si éste es un camino desconocido y raro, ¿de quién espera auxilio? ¿A quién se le va a ocurrir venir a buscarnos?
El chofer, mirando fijamente hacia la loma que parcialmente tapaba el horizonte, sin dudar del valor de sus palabras, contestó:
-Bueno, Dios no irá a abandonarnos en este apremio, ¿verdad?
-¿Cómo, ahora dependemos de Dios? ¿Qué es eso? Yo creí que su desorientación era momentánea, cosa de mirar la ruta en el mapa y seguir. No respondió el chofer en forma inmediata. Aspiró hondamente el aire fresco, miró a los pasajeros tendidos por todos lados y contestó:
-Ya no hay ruta. Los mapas no valen. Es peor, teóricamente ya llegamos, aunque esto parezca una locura. Es el fin. Además, permítame señor que le diga una cosa: no es solamente ahora cuando dependemos de Dios...
El cura escuchó al chofer. Lentamente se separó del grupo y comenzó a caminar en silencio. El chofer y el gritón seguían sus discusiones teológicas, mientras los demás pasajeros, un centenar acaso, desperdigados, esparcidos y caídos o reclinados a la orilla del camino fangoso algunos, otros tirados bajo el tendal natural ofrecido por los árboles próximos, no demostraban mayor importancia a lo ocurrido. Se había apoderado de ellos una rara inercia, una mezcla de sopor y fatiga, como si hubiesen cesado de pensar. El chofer lentamente comenzó a caminar cuesta arriba. El cura, desde lejos, le gritó:
-¿Adónde va? ¿Y nosotros?
No contestó el chofer. Siguió su ascensión, hasta que llegó a la parte más elevada de la loma. Miró hacia abajo y vio el espectáculo de su camión y sus pasajeros desparramados e hizo una señal con la mano derecha en alto, agitándola. Era un gesto amable, como el adiós que se hace cuando un barco se está separando lentamente de las amarras que lo atan al muelle. Después, se perdió de vista. Los pasajeros, agobiados por tan prolongada agonía, ni siquiera notaron su deserción. Al cabo de media hora o menos, quedaron dormidos plácidamente. No se escuchaba queja alguna. Un viento refrescante soplaba desde el sur.
El cura encendió un cigarrillo y dio una honda fumarada que debía haberle llegado hasta el fondo de sus entrañas. Miró el cielo azul oscuro, con algunas estrellas. La noche se venía apaciblemente. Apagó el cigarrillo recién prendido y se sentó sobre el césped húmedo. Después se tiró de espaldas y al poco rato quedó profundamente dormido.
A la mañana siguiente, en contra de las predicciones, amaneció nublado. El cura se despertó con una tremenda fatiga. Miró hacia la loma y con gran sorpresa, vio la silueta apenas dibujada, de un hombre que venía bajando. Se levantó y fue hacia él. El extraño cargaría unos treinta y cinco años o menos. No bien vio al cura, le habló con voz decidida y convincente:
-No se preocupen ya más. Los llevaré de vuelta. Conozco el camino.
El cura demostró su asombro con una pregunta:
-¿Quién es usted y cómo sabe nuestros problemas?
El aparecido, con una rara sonrisa, y en forma enigmática, no contestó. Observó el camión, miró a los pasajeros y les gritó:
-¡Súbanse, que vamos a la ciudad, ahora mismo!
Se produjo una zozobra colectiva, y en pocos minutos las dos puertas de acceso al camión, se vieron colmadas por los ansiosos pasajeros. Cuando doña Lucía iba a subir con su hijito, el extraño le dijo:
-Déjeme el niño. Yo me encargo de él. Usted súbase y pronto, que quiere llover.
Una vez que todo el pasaje hubo ocupado los posibles espacios del camión y antes de que comenzaran a sufrir el efecto de la aglomeración, el estruendo del motor recomenzó su euforia. El nuevo chofer tenía una gran confianza y manejaba a una velocidad poco común. Los árboles apenas mostraban sus troncos húmedos y marrones. Parecía que volaban. El cura, que iba sentado al lado del chofer, le llamó la atención:
-Me parece que va muy rápido para un camino tan lleno de agujeros.
-No se preocupe. Yo sabré cuándo detener el velocímetro.
Después prosiguió:
-Se imagina usted -miró al cura fijamente- ¿cómo supe de ustedes?
-No. Verdaderamente no me lo sospecho. Cuéntemelo.
El chofer siguió conduciendo, siempre a velocidades increíbles. El camión, por momentos, rozaba las copas de los árboles. Sonriendo con dulzura dijo:
-Pasaba por la Gruta del Olvido, que está debajo del quebracho, al otro lado de la loma, y hallé a un hombre muy triste que lloraba amargamente. Me contó que se había perdido y me habló de ustedes.
El camión definitivamente se desplazaba por encina de los árboles, que se veían pequeños, verdes y brillantes desde las ventanillas. Prosiguió el chofer:
-Entonces le miré los ojos y vi en ellos una infinita aflicción.
- ¿Y?
El cura miró al chofer. Estaba convencido que era de cristal. Transparente y azuloso.
-Sé que le va a ser difícil creerme -dijo el chofer- pero hice lo que un ángel debe hacer en dichas circunstancias.
-No le entiendo. Explíquese por favor.
Detuvo el camión por un instante, y una vez vuelto a tierra contestó con una voz bien modulada y sin altibajos:
-Me arranqué las alas y se las di. Cuando lo vi volar de lejos y remontarse hacia las nubes, me sentí muy feliz devolver a tierra. Extrañaba a mi hijo.
Contempló al pequeño, que seguía en su regazo, le sonrió suavemente, en forma apenas perceptible, y volvió a poner el motor en marcha...
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Ann Arbor, 25 de abril de 1980
De: Ruidos y leyendas (Palma de Mallorca, 1981)
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Fuente:
NARRATIVA PARAGUAYA DE AYER Y DE HOY - TOMO I (A-L)
Autora:
TERESA MÉNDEZ-FAITH
Ilustraciones: CATITA ZELAYA EL-MASRI
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 1999. 433 páginas.
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