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martes, 12 de octubre de 2010

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ - A DESTIEMPO (POESÍAS, 1966) / Ediciones DIALOGO, Cuadernos del Colibrí Nº 5.


A DESTIEMPO
Poesías de
 MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Cuadernos del Colibrí Nº 5
Ediciones DIALOGO,
Director: MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
Dibujo de tapa: LIVIO ABRAMO,
Viñeta: JOSEFINA PLÁ ;
Asunción – Paraguay
Mayo de 1966 (27 páginas)


DE LAS PALABRAS Y LA POESÍA
I
Ya que no eres puro, castiga tu lengua, calla; limpia
tu corazón de alimañas; límpialo de palabras. Vuelve al Silencio.
Pero guárdate de la mudez, de la muerte de la Palabra.
El Silencio no es la mudez, es la Casa de la Palabra.
Guárdate de las palabras, guarda tu corazón de alimañas,
guarda a tu prójimo de alimañas.
Guárdate de las razones, de los argumentos: guárdate de alimañas.
La Palabra no necesita razones, no necesita arreos;
deja los arreos con las bestias esclavas.
Cuando sea preciso, di tu Palabra.
Tu Palabra es tu carne y tu alma; tu Palabra es tu arma.
Si no puedes decir tu Palabra, cállate, recógete en el Silencio,
espera la Palabra.
La Palabra es el Signo del Ser.
Por la Palabra eres en el Uno.

II
En el Poema, di la Palabra, tu Palabra.
Guárdate de la seducción de las palabras hermosas,
de las palabras vacías, de las palabras fáciles,
de las palabras prostitutas que se acuestan con todas
las lenguas, que dan placer a los charlatanes.
El poema es el Camino de la Palabra.
Limpia el Camino de alimañas, de prostitutas.
La Poesía es la Cima, es el Fin del Camino de la Palabra.
Si no puedes alcanzar la Cima, vuelve al Principio,
vuelve al Silencio, limpia de nuevo el Camino.
Espera.
Pero si alcanzas la Cima, no te envanezcas:
rodarás por la Pendiente, hozarán en tí las alimañas.
Castígate, ya que no eres puro; merece tu Palabra.
Si la mereces, quizá merezcas la Poesía.
Limpia el Camino, castiga tu corazón,
no te envanezcas de la Belleza. Merece la Poesía.

II
A DESTIEMPO

LAS SOMBRAS
Por patios amarillos,
por entresueños lúcidos,
el niño
(el hombre)
pasa, a veces
se detiene,
toca sombras ciertas,
cuerpos intactos,
silba una melodía
secreta,
inventa pájaros
y trenes lejanos,
dibuja sueños
en la arena...
Con vago andar
de brisa
en tiempo de cigarras,
con ademán de olvido,
el niño
(el hombre,
el ciego)
cruza
siestas de fuego,
noches ateridas,
vuelve a nada.

SUEÑO DE DIOS

A Carlos Mastronardi

Bosteza Dios y sueña
que no hay mundo,
que tanta guerra inútil,
tanto afán de nada,
tanta vida,
sólo es sueño,
Nada,
cosas que en su delirio creara
y deshiciera en su vigilia
de un sólo manotazo displicente,
Señor que todo puede,
Dios de todo,
Todo.
Mas sólo es un bostezo,
un sueño,
y nada
detiene al mundo en su girar airado,
en su vivir sin sueño,
que Dios en vano mira morir,
atado,
como una bestia
que no puede ya detener la noria
del pozo seco,
abandonado,
en que se afana.

UN SIGNO
Quizá tus pies recuerden todavía
las arenas de Leblón, otro verano,
junto al mar presentido y otro cielo
igual y distinto al de estos días
sin tí, sin mí, desmemoriados, ciegos,
hacia otro mar lanzados,
hacia el vacío.

"To be or not to be, that is the question",
the question is to be, the question,
or not to be, the question ...

Inútil todo,
el verbo estéril,
la lengua prostituta,
la ínfima canción
que no apuntala
un cielo igual,
distinto,
indiferente,
inútil.

Un vago signo dibujaste en las arenas
de Leblón, otro verano,
un signo
que el viento, el agua,
acaso tus propios pies, borraron.

INTERROGACIÓN
Antes de ser
verdad,
cosa palpable,
antes que llaga,
lágrima,
alarido,
antes de ser
carajo,
sueño violado,
vómito,
verbo perdido,
antes que hueso
de cargar
sin remedio,
antes de andar
a gatas
por la vida,
antes,
atrás de todo pasmo,
qué soledad,
qué frío,
qué túmulo
habitábamos ...

EL MARINERO BORRACHO
Las viejas putas de mi corazón
ya no se callan,
Antaño la sangre adolescente resistía
sus palabras procaces, sus insinuaciones viles.
Hoy todavía quiero alzar un muro de algas
y tormentas de agua contra la vida ciega
y la nostalgia ardiente.
Desde el fondo de mí suben las voces agoreras,
los aullidos, las invitaciones.

(La antigua feria de las oportunidades
ha cerrado sus puertas definitivamente.)

Callad, brujas, dejadme. Llevaos mi corazón
en una botella roja, mojado en aguardiente. ...
Soy el viejo marino que sepultó su amor
en una isla del Mar Extraviado.

III
LOS CÍRCULOS VACÍOS

LOS CÍRCULOS

A Roberto Juarroz

De pronto sé
que alguna cosa fuera del tiempo
palpita
no para mí
sino para que no se rompa
su propio círculo ciego
y para saber
que alguna cosa fuera de sí
palpita
no para él
sino para que no se rompa
su propio círculo vacío.

LA PALABRA
Hay para decir tantas cosas,
que acaso quepan
en una ínfima palabra.
Pero quién ha puesto fuego
a su propia sombra,
quién ha conocido
las heridas más hondas del sueño,
quién ha regresado
del silencio infinito,
quién
que sepa decir esa palabra.

EL MURO
Creció el hombre
con fuerza de hombre,
con pasión de hombre,
con días de hombre,
con amor de hombre.

Pero también había crecido un muro
más alto que el hombre,
más fuerte que el hombre,
más oscuro que el hombre,
entre el hombre y los hombres.

HOMBRE
Hombre para morir
en cuerpos repetidos
y en albas extenuadas;
hombre para despeñarse
en cada instante
hacia otro tiempo oscuro;
hombre
para apurar la noche
con gemidos sordos;
hombre para extraviarse
en vastos ademanes
y en miradas ciegas;
hombre para caer
asido a los despojos
de un dominio infinito;
mas nunca hombre
para guardar el fuego
de los sueños . ..

ESPACIO
Ninguna palabra
amenazante,
ningún grito
de socorro,
ninguna bestia
al acecho,
ninguna sombra
siniestra,
nada
en el espacio vacío.
Precisamente:
nada,
nadie.


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sábado, 24 de julio de 2010

AUGUSTO CASOLA - 27 SILENCIOS (POESÍAS) / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL CERVANTES

27 SILENCIOS
AUGUSTO CASOLA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Tapa e ilustraciones: LIVIO ABRAMO.
Fondo Editor Paraguayo «Nueva Era».
Versión digital:

.
A Epifanía Casola,

mi madre muerta

Al amor vivo

I
Tras el suspiro
tu extraña presencia
toda sombras sin mariposas
y violetas
dormidas entre tus manos
hechas de surcos y gemidos
y ramillas de ilusión
que adornan tus lívidas mejillas
y el mármol de tu frente dolorida
Tu extraña presencia inmóvil
sin aleteo de aves migratorias
Tu extraña presencia inmóvil
sin lágrimas del próximo rocío

II
Sola:
cuando naciste estabas sola,
y ahora -muerta-
vuelves a estar sola.

El camino de enfrente es desolado,
con la sorda desolación
de la lluvia de verano,
con el monocorde chorrear
de canaletas,
y el melancólico sonido
de techos de zinc.

Estás sola.
Tras el próximo invierno.
Aun antes del otoño que no llegó,
dejaste atrás la primavera
prendida a las violetas
y el verano
pasó cerca
y tú, sola,
sola entre el silencio largo.
Sola.

En la avenida desnuda
de cipreses llorones,
estás sola.

III
Tus ojeras profundas
enmarcan los ojos ya sin lágrimas.
Has cerrado, al fin, las puertas del dolor.
La vieja primavera
agostada entre las violetas del jardín
y las ramillas de ilusión
dormidas entre tus ilusiones.
Sólo tus ojeras
-profundas cavernas del adiós-
duermen con tus ojos,
duermen con tus manos,
duermen...
¡Cómo son profundas tus ojeras,
cuando duermes...!

IV
Cómo amabas las violetas,
el trébol de cuatro hojas que nunca hallaste
y el jazmín
Cómo vivo tu presencia
ahora que no vives
y estás conmigo
ahora que no estás
Cómo me abrazo a los recuerdos
y tu sombra de recuerdos
ne abraza con sus besos
y ¡cómo siento los besos que me dabas!
y ¡cómo siento los besos que no di!

V
A veces llevo flores;
a veces, si me sobra tiempo
o cuando resuenan
entre las fibras de la memoria
tu voz, tus palabras, como ahora...

Dejo las flores y huyo
perseguido del silencio
entre cipreses
El silencio de tu mundo estrecho
el silencio de tus manos.
Huyo de tus manos
-caricias de silencio-

VI
Surcos en las manos
y entre los surcos, tus manos
Extiendes las manos entre los surcos
y en tu rostro de surcos,
una lágrima

Surcas con tus manos de surcos
el surco triste de tu rostro
y entre tus mejillas de surcos,
una lágrima

Con tus manos de surcos
surcas las sombras
y en los surcos de mi alma,
una lágrima

VII
Tú...,
¡que ni lo presientes
y yo que no puedo sentir!
-y miras sin ver-
ese lago de tus ojos,
ese azul que envuelve cuanto miras,
y tú,
que no presientes mi presencia
-savia entre tus venas-
-acíbar en mis labios-
y tu boca
y tú
que no presientes nada
y yo que siento todo
no debo sentir nada.

VIII
¡Cómo brilla en tus ojos
el brillo de tu casi niñez!
¡Cómo sumerjo en ellos
-azulceleste iridiscente-
mis años saturados de gris!
y salgo envuelto
en azulceleste...

IX
Tu voz es un eco -tan solo-
que a veces solloza
en mi memoria;
tu voz,
una caricia ausente,
un beso olvidado
-la hora ha huido-
..., tu voz,
que a veces llega
con el eco.

X
No aprehendí tu sexo
-no supe hablarle-
veo tu rostro, tu sonrisa,
el lago fulgente de tus ojos
-tu cuerpo, apenas niña-
-tu voz, apenas niña-
No aprendí tu sexo
al hablar contigo;
solo el murmullo del viento
y tus manos blancas y finas
-y mis manos-
caricias que solo yo presiento
No he hallado tu lenguaje
y en mí bullen las palabras
-no supe armar la frase de tu sexo-
¡Tú! que aún no has despertado.

XI
...quiero estar en tus entrañas
así como estás tú en las mías
y en tu cuerpo
dejar mi ofrenda

¡Cómo deseo estar en tus entrañas
así como estás tú, en las mías!

XII
Frases hechas, dicen,
y vacías
-vacías de quien, de qué-
si dentro y fuera
sólo hay vacío.
Tú,
junto a mi vacío.
Tú,
y tu voz, tu risa.
Tú,
junto a mí;
yo, tú,
nuestro vacío

XIII
Llamé
y Tú no estabas

en la serena melancolía de la tarde
-detrás de mí el paisaje de Tu recuerdo-
-delante la puerta de Tu casa-
otra vez niño de ojos asombrados
otra vez triste en la calle vacía

Llamé
y Tú, no estabas.

XIV
Yo también quisiera hablar un idioma nuevo
para decirte todo dentro del silencio
posible sin palabras
posible sin gramática
¡Ah! si yo pudiera inventar, para ti,
un idioma nuevo
para repetirlo
y que sólo tú lo comprendieras


XV
Todavía no he partido
y estoy triste...
Duermes, dulce y olvidada
y estoy triste...
Me rodean los recuerdos
y estoy triste...
Los recuerdos son presente
y estoy triste...

XVI
No llegué a tiempo para despedirte
y el adiós se fue contigo,
con tu presencia.
No llegué a tiempo
y el suspiro de tu voz
quedó conmigo.
No estuve junto a ti,
a despedirte.

XVII
Yo soy mi silencio
reposado en sí mismo
Mi silencio de voces
entre las palabras
Soy mi silencio:
mi silencio y yo;
Tú y yo somos silencio.

XVIII
Tu amor...
bruma dispersa
-presente siempre-
Tu amor:
esa soledad de estar contigo
Tu amor,
silencio de palabra en la palabra

XIX
Pudo ser...,
y, apenas, fue poesía
-mezcla de papel y tinta-
-tumba de palabras muertas-
-Apenas fue poesía,
pero, ¡pudo ser!

XX
He aprendido a estar solo
Como se puede estar, entre la gente
De repetir las calles y el asfalto
De las hojas que giran tras de mí
De tanto repetir el viento norte
su llanto entre las ramas de los árboles

He aprendido a estar solo

Sigue
el mundo lleno y yo entre sus sombras
con mi sombra
yo, y las hojas y el asfalto

Tanto he aprendido a estar solo
que casi no estoy solo

XXI
Quiero huir del silencio
para sentir nuestro silencio
y ver pasar, mudas,
las sombras

Quiero estar hecho de silencio
-ser el origen del silencio-

Sentir tus manos
Hundirme en el océano de tu cuerpo
y ahogarme entre sus algas
y surgir
para otra vez estar en tu cuerpo
y ahogarme de nuevo entre sus algas

Quiero huir del silencio
para sentir nuestro silencio

.
XXII
¡Dos minutos y volver!
Tras el cielo presente de tu boca
Tras el cielo presente de tus manos
Y la promesa del aroma de tu cuerpo...
Uno
tu sangre y la mía confundidas
Uno
tu entrega, tu boca, tu cuerpo
¡Dos minutos y volver!

XXIII
Todo pasa;
aún el llanto al quebrar tus palabras
las volvió suspiro
Aún el viento y las sombras de la noche;
la soledad de una ausencia
pasa
y pasa el temblor,
la impaciencia de los besos
Todo pasa;
y tu amor que es celeste y joven
¿pasará también?

XXIV
Cuerpo sin razón:
reúne en su no ser ahora y seguir siendo
lo que fue sin haber sido

Junta sus días de no estar
a éste presente
-aún no estando-
en soledad de carne
repetida

estar -carne presente-
¡estar, estar presente!

XXV
Si fuese posible deshojar
dos veces la misma margarita
y ver el mismo crepúsculo
dos veces

y soñar
el sueño de la noche pasada
repetido a cada instante
-vuelto presente-
Si los pétalos no fueran tan efímeros
y perdurasen las lágrimas
en el rocío

¡Ver dos veces el crepúsculo
envuelto en un silencio solo!

XXVI
Como
el raudal que rueda
y desemboca en muerte

Como el agua que corre y arrastra
en su carrera tu recuerdo

y va y se pierde y se acaba
-rueda-
rodamos

rama perdida, sola
en el raudal de vida
ya rota en ondas
ruedas en la rompiente
y mueres
.

Enlace al poemario 27 SILENCIOS en

BIBLIOTECA VIRTUAL CERVANTES.